MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

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"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

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Fecha: 27-01-2017

Edición Nº MD 4.741

LITURGIA DE LA HORAS

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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo. Cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad; en su santuario, poder y hermosura.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad, para que en nombre de tu Hijo amado, podamos en abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Heb 10, 32-39

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Recuerden los primeros tiempos: apenas habían sido iluminados y ya tuvieron que soportar un rudo y doloroso combate, unas veces expuestos públicamente a injurias y atropellos, y otras, solidarizándose con los que eran tratados de esa manera. Ustedes compartieron entonces los sufrimientos de los que estaban en la cárcel y aceptaron con alegría que los despojaran de sus bienes, sabiendo que tenían una riqueza mejor y permanente. No pierdan entonces la confianza, a la que está reservada una gran recompensa. Ustedes necesitan constancia para cumplir la voluntad de Dios y entrar en posesión de la promesa.

Porque todavía falta un poco, muy poco tiempo, y el que debe venir vendrá sin tardar. Mi justo vivirá por la fe, pero si se vuelve atrás, dejaré de amarlo. Nosotros no somos de “los que se vuelven atrás” para su perdición, sino que “vivimos en la fe” para preservar nuestra alma.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Los destinatarios de la carta soportan con dificultad las pruebas. El autor trata de sostenerlos en su fidelidad, recordándoles el camino de la fe que ellos ya han recorrido.

Todo lo humano lleva la marca de la caducidad y el cansancio. El entusiasmo también. Las ideas que un día enardecieron pueden hacerse rutina sin relieve, el fuego queda reducido a cenizas. ¿Para qué tanto esfuerzo?

SALMO Sal 36, 3-6. 23-24. 39-40

R. La salvación de los justos viene del Señor

Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón. R.

Encomienda tu suerte al Señor, confía en él, y él hará su obra; hará brillar tu justicia como el sol, y tu derecho como la luz del mediodía. R.

El Señor asegura los pasos del hombre en cuyo camino se complace: aunque caiga no quedará postrado, porque el Señor lo lleva de la mano. R.

La salvación de los justos viene del Señor, él es su refugio en el momento del peligro; el Señor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en él. R.

ALELUYA Cfr. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

EVANGELIO Mc 4, 26-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús decía a sus discípulos: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”. También decía: “¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. Y con muchas parábolas como éstas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.

No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Jesús ya ha inaugurado el Reino, pero su mensaje encuentra, de día en día, mayor incomprensión. Se espera otra cosa. Es el momento en que el Maestro trata de identificar su obra mesiánica. La parábola del agricultor paciente (vv. 26-28), subraya el lento crecimiento del Reino, a ejemplo de la semilla, en el humilde secreto de la tierra; todo se desarrollará en el aparente silencio de Dios y sin medios espectaculares. Por otra parte, la parábola del grano de mostaza (vv. 30-32), revela el contraste entre los humildes comienzos del Reino y la grandeza de su futuro.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 33, 6

Miren hacia él Señor y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, concédenos a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra”

“Mc 4, 26- 34”

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    SI LA TIERRA ES BUENA, TODO IRÁ BIEN; BASTA PONER EN ELLA LA SEMILLA DE LA PALABRA.

Este fragmento del evangelio se compone de dos parábolas y una explicación final sobre como enseñaba Jesús. En la primera parábola, propia del evangelio de san Marcos, no se refiere, como en las anteriores, a los apóstoles, sino que es una enseñanza en general. A esto mismo lleva el tema de la misma. El contenido de esta parábola no es explicado por Jesús como en otros casos, esto da origen a enfoques muy personales de interpretación, tal vez sea considerada auto- explicativo. Sin embargo, podemos decir también, que El reino de Dios es la Iglesia, la semilla es la predicación, la tierra somos los oyentes y el hombre que siembra, es Jesucristo, o, en general, los predicadores; la recolección, la muerte o el juicio; Dios es el sembrador. Lo que se trata de comparar o ilustrar es: si la tierra es buena, todo irá bien; basta poner en ella la semilla de La Palabra.

2.    TODO SE HACE GRACIAS A DIOS.

“La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga”. Tal como lo expresa el Señor en esta parábola, la semilla germina por sí misma según el curso normal de las cosas, “sea que duerma o se levante, (el hombre) de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo” y lo hace por ese vigor virtual que ella tiene, de igual modo sucede al germinar y desarrollarse el Reino de los Cielos: el vigor interno vital de que está dotado le hará irse desarrollando necesariamente. Posiblemente entra también en el contenido de la parábola, en el sentido que el Reino de los Cielos va desarrollándose gradualmente como la germinación de la semilla. No es el hombre el que hace germinar ni desenvolverse ni la semilla ni el Reino, aunque condiciones externas puedan favorecerlo, sino el vigor vital de que están dotados. Todo se hace gracias a Dios. Un gran comentario a esta parábola son las palabras de San Pablo, cuando escribe: “¿Quién es Apolo y quién es Pablo? Ministros según lo que a cada uno ha dado el Señor. Yo planté, Apolo regó; pero quien dio el crecimiento fue Dios” (1 Cor 3:5.6). También dice luego san Pablo: “De modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer”. (1 Corintios (SBJ) 3,7)

3.    SI DECIMOS QUE SI A LA PALABRA DE DIOS

El reino de Dios, una vez puesto en la tierra por Cristo, llegará necesariamente a su madurez. No podrán los seres humanos impedir la vitalidad y el crecimiento del mismo. La semilla crece en nosotros, pero es pequeña. Si decimos que si a la Palabra de Dios, Él le dará la fuerza necesaria y nosotros dispondremos de la fecundidad de esa semilla en nuestro Espíritu. La Palabra lleva en sí, una fuerza interior, que nos transforma la vida.

Pero esta lleva distintas etapas para desarrollarse, primero las oímos o la leemos, luego la conservamos en nuestro interior, la meditamos en profundidad, buscamos comprender su alcance y luego se nos convierte en vida.

El Señor quiere que sembremos en nuestro interior, es decir que atesoremos la Palabra en el mismo corazón, “porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. (Lucas (SBJ) 12), Y además también desea que lo hagamos en el corazón de nuestros hermanos, con la confianza de que contamos con el vigor de la semilla y de la siembra.

4.    “ES LA MÁS PEQUEÑA DE TODAS…. Y LLEGA A SER LA MÁS GRANDE DE TODAS”.

“Es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas”. La segunda narración es puramente parabólica. La enseñanza está en la comparación establecida entre la semilla “más pequeña” que crece hasta hacerse la “más grande de las hortalizas.” En orden a completar el cuadro descriptivo, se dice que se “extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. La comparación se establece entre lo “más pequeño” que viene a hacerse “lo más grande.” De igual modo sucedería con el Reino: en los comienzos es mínimo, son pocas personas las que se les unen, pero este va a ser muy grande, tanto que recibirán y cobijarán en él (Reino), multitudes.

Un buen ejemplo lo encontramos en la más pequeña simiente, el Evangelio, predicado por los Apóstoles, que eran los menos poderosos de entre los hombres, pero sin embargo, como su semilla tenían un gran vigor, creció y se extendió con su predicación por todas las partes del mundo. “creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas”. (Lucas (SBJ) 13,19) y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas. (Mateo (SBJ) 13)

5.    CON MUCHAS PARÁBOLAS COMO ÉSTAS LES ANUNCIABA LA PALABRA

San Marcos nos dice que “con muchas parábolas como éstas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.”. Por lo general, hacemos un gran esfuerzo para sembrar la Palabra, y nos tratamos de hacer entender con términos rebuscados, o por querer causar una buena impresión de lo que sabemos, o porque de algún modo queremos hacernos entender, y con todo eso, nos desanimamos al ver que no cosechamos el fruto que esperamos. Esto es así, porque no decimos las cosas con la misma sencillez que utilizaba el Señor para con las gentes y/o porque no confiamos en la vitalidad de la semilla. (La Palabra).

De ahí, que este pasaje es de gran interés para valorar la finalidad del método parabólico que utiliza Jesús en su enseñanza. Jesús sabe bien como hacerse entender pedagógicamente, es decir El habla para que le entiendan y utiliza los elementos de la naturaleza que a todos les son conocidos, tales como la levadura, el trigo, el grano de mostaza. Las parábolas son ilustrativas, pero al igual que en ese entonces, esto exige atención, buenas disposiciones, y también, en ocasiones, buscar nueva luz en ello.

6.    EL REINO DE DIOS, NO DETIENE SU CRECIMIENTO, LO HACE SILENCIOSAMENTE MIENTRAS NO NOS DAMOS CUENTA, DE DÍA Y DE NOCHE

Es posible, que no nos demos cuenta todo lo que ha resultado de nuestro trabajo de ir sembrando la Palabra, del mismo modo es posible que nunca veamos la cosecha de lo que hemos sembrado, o también puede suceder que otros recojan los frutos de nuestra siembra. Esto no debe ni desanimarnos ni quitarnos el empeño de seguir sembrando, a causa de esta labor, de seguro que tendremos cosecha. Dice san Pablo; “No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos.

Así que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.” (Gálatas (SBJ) 6). Por eso, aunque suene arrogante, podemos pensar que hemos contribuido con nuestras enseñanzas, catequesis y oraciones, para que muchos miren al cielo o piensen en transformar su vida. No nos descorazonemos si no vemos los frutos de inmediato, y confiemos que hemos ayudado espiritualmente a quienes nos han oído, porque llegará el día que recemos; “La tierra ha dado su cosecha: Dios, nuestro Dios, nos bendice”. (Salmos (SBJ) 67,7)

El Reino de Dios, no detiene su crecimiento, lo hace silenciosamente mientras no nos damos cuenta, de día y de noche, y seguro que dará frutos a su debido tiempo. Y si nosotros no cosechamos lo que sembramos, otros cosecharán y recogerán los frutos de nuestro trabajo, eso no nos preocupe, lo importante es que estamos trabajando por el Reino. Dice el Señor; “Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado” (Juan (SBJ) 9, 4).

7.    JESÚS EN PRIVADO, LES EXPLICABA TODO.

Dice San Marcos, que a sus propios discípulos, Jesús “en privado, les explicaba todo”. Los apóstoles, en privado piden nuevas aclaraciones. Por eso, aun siendo el método el mismo para los apóstoles y el pueblo, aquéllos logran más provecho, “les es dado (de hecho) conocer el misterio del reino de Dios”; Jesús trata con especial cuidado a sus apóstoles, los adoctrina y les enseña cercanamente, ellos son sus profetas y los ayuda para que puedan sobrellevar la gran responsabilidad que les está entregando. Nosotros también podemos recibir cercanamente la ayuda de Jesús, solo tenemos que iniciar una vida íntima con El, aproximándonos al Corazón de Jesús, manteniendo estrechas relaciones con El, comunicándole nuestro interior, abriéndole nuestro espíritu, no guardando ningún secreto, acostumbrándonos a hablar con Él, con honestidad, sencillez, con toda confianza.

La Paz de Cristo Jesús viva en sus corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

DOS PEQUEÑAS PARÁBOLAS DEL EVANGELIO

Sólo haciendo nuestro el «deseo de Dios» expresado en tantas páginas del Antiguo Testamento, y de modo absolutamente particular en los salmos, es posible intuir qué grande debió de ser la alegría de los primeros judeocristianos cuando, iluminados por la gracia, reconocieron en Jesús al Mesías, al Esperado por todas las gentes, al Salvador prometido. Este descubrimiento suscitó un gran fervor; los nuevos cristianos se encaminaron con entusiasmo por el «camino nuevo y vivo». Pero muy pronto se dieron cuenta de que el camino era largo y fatigoso; la exaltación inicial cedió el paso al desaliento. Es la hora de la prueba, en la que es preciso resistir con paciencia. El autor de la carta a los Hebreos exhorta, por tanto, a sus interlocutores a perseverar con buen ánimo. Aunque el paisaje parezca estar desolado, cada paso les aproxima a la meta. Hay períodos en la vida de cada persona en los que se vuelve necesario aferrarnos con todas nuestras fuerzas a la virtud de la esperanza. Esta es, por así decirlo, el bastón del peregrino que se dirige hacia el Reino de los Cielos.

También las dos pequeñas parábolas del evangelio aluden a esta virtud. ¿No es acaso su presencia la que nos hace soportable el tiempo que discurre entre la siembra y la siega? Es preciso estar fuertemente motivados para perseverar cuando el desánimo, como un ladrón, viene a robarnos las pocas fuerzas de las que disponemos. Sólo la esperanza nos las puede restituir. Con todo, también ella debe tener un sólido fundamento. No basta con mantener fija la mirada en las realidades futuras, en el Reino que parece inalcanzable. Entonces, ¿en qué se puede apoyar la esperanza cristiana? En la experiencia de los peregrinos de Emaús, en la certeza de que aquel que nos llama a la meta es también nuestro silencioso compañero de viaje, y cuanto más duro se vuelve el camino, más presente se hace.

ORACION (3)

 

Señor Jesús, eterno Viviente, tú eres nuestra única esperanza. Por nosotros te escondiste como semilla en nuestra humana debilidad; experimentaste la persecución, el peso de la soledad y la aflicción de la pobreza; por nosotros aceptaste voluntariamente la muerte, por nosotros te hiciste Pan de vida que nos sostiene a lo largo del camino. Tú nos conoces en lo íntimo y ves nuestras tribulaciones y la fatiga que nos produce el compromiso de conservar la fe. Perdónanos si hemos dejado envejecer nuestro corazón, perdiendo el ardor y el entusiasmo de nuestro primer amor. Despierta en nosotros el hermoso recuerdo de nuestra enamorada juventud, para que nunca nada ni nadie pueda apartamos de buscar tu rostro. Quédate con nosotros en la hora de la prueba y concédenos la fuerza de tu Espíritu para serte fieles hasta la muerte. Contigo ni siquiera nuestra pobreza nos espanta ya: al ofrecértela, se convierte en el pequeño signo de nuestro infinito deseo de colaborar en la realización de tu Reino.

SANTORAL (4)

 

“Sí, Jesús mío, todo por ti y todo por tu gloria, en vida, en muerte y por toda la eternidad”.

SAN ENRIQUE DE OSSÓ

Autor: Jesús Martí Ballester

EL COMIENZO DE UNA AMISTAD

Me ocurrió como con don Manuel González García. Entonces conté la historia de mi encuentro con él. Con Don Enrique de Ossó me pasó lo mismo, por su revista Jesús Maestro, cuyos números estaban a montones en la biblioteca y me los leí copiosamente. Después, ya sacerdote, me regalaron las Teresianas, en uno de cuyos institutos ejercí de director espiritual y ya antes me había relacionado con ellas, especialmente con la Madre Concepción Giménez, mexicana, que me pintó la cinta de mi ordenación sacerdotal. Ellas me regalaron la biografía de Don Enrique, editada por Don Marcelo González, estudioso de su vida y doctrina, conocedor de sus escritos e intérprete de su espíritu. Se titulaba esa biografía: “D. Enrique de Ossó o la fuerza del sacerdocio”. En ella Don Marcelo nos dio a conocer algunos rincones de su vida que no habían sido sacados a la luz, y fue para los sacerdotes, expansión de su conocimiento y referencia de vida de un testigo fiel. Su palabra precisa y acertada fue, sin lugar a dudas, determinante para el avance del proceso que culminó en la canonización de San Enrique. Así presenta su libro: “Este libro no aspira a otra cosa más que a ser el homenaje de un sacerdote de hoy a un sacerdote de ayer. Pasan los años, pasa la vida, y cambian con el tiempo las formas y métodos de lucha en la gran batalla que perpetuamente se libra entre el bien y el mal. Pero hay algo que permanece inalterable como la cumbre solitaria de una montaña nunca hollada por la planta del hombre. Es la fecundidad del sacerdocio católico cuando el que lo encarna está dispuesto a vivirlo en íntima unión con Jesucristo. Creo que D. Enrique de Ossó es un buen ejemplo de esto que digo...” 

SUS ORIGENES

Enrique de Ossó y Cervelló  es uno de los grandes maestros espirituales del siglo XIX. Figura polifacética. De hondo calado humano y gran talla espiritual. Cercano a nosotros, a la sensibilidad y a los problemas del hombre de hoy. Sacerdote diocesano de Tortosa, natural de Vinebre (Tarragona, España), había nacido en 1840. Hijo de D. Jaime de Ossó Català y Dª Micaela Cervelló Jové; labradores discretamente acomodados, heredó de su madre, una mujer dulce de hondo sentido cristiano, la capacidad de ternura, lo entrañable de sus modos y de sus palabras, la cercanía, la fascinación por Dios, su voluntad y su Reino. De su padre, heredó un sexto sentido para buscar  eficacia, resultados, uso inteligente de los recursos, esplendidez para invertir en lo que rinde, buen seny catalán.

Su madre y su abuelo materno; Antonio, educaron a Enrique con mucho cariño, dejando hondas huellas en su alma de niño con sus ejemplos y consejos. Enrique solía acompañar a su abuelo a pasear junto al río o por los inmensos campos de viñedos, donde éste le contaba historias y vidas de santos que fascinaban a Enrique. Su infancia transcurrió en un ambiente de paz y ternura en una familia cristiana donde había mucho amor. En Vinebre vivió hasta los once años.

LA ESCUELA DE VINEBRE

Después de haber ido muchas veces a la Iglesia, él mismo dice que "era muy aficionado a las cosas de Iglesia, a ayudar a Misa y, sobre todo, a ayudar en el coro". Y asistir al catecismo parroquial, comenzó a asistir a la escuela. En la escuela fue siempre uno de los primeros. Quería mucho a su maestro, quien le enseñó todo lo que se podía aprender en una escuela de pueblo: leer, escribir, hacer cuentas y, la doctrina cristiana.

PREPARANDO EL FUTURO

Así iba acercándose a la adolescencia y había que pensar en el futuro. Para su padre Enrique era muy inteligente y quería que se dedicara al igual que Jaime; el hermano mayor, al comercio. Su madre también tenía planes para Enrique: " Hijo mío, Enrique, hazte sacerdote ¡Que gusto me darías!", le repetía muchas veces. "No quiero, quiero ser maestro", contestaba Enrique. Pese a esto, su padre lo envió a Quinto de Ebro, pueblo de la provincia de Zaragoza, donde vivía un tío para que lo introdujera al mundo del comercio. Enfermó al borde de la muerte y recibió la Santa Unción; se recuperó milagrosamente y le atribuyen a la Virgen del Pilar el milagro.

MUERE SU MADRE

Cuando tiene quince años, su madre Micaela, cae gravemente enferma del cólera, terrible epidemia que asoló Europa. Falleció, acompañada por Enrique, al que miró con una última mirada profunda, que nunca olvidó: "Estuve presente a su muerte santa, y lloré mucho, porque mucho lo sentí verme privado de ella. Más a esto que parece desgracia, debo tal vez mi dicha y mi suerte, porque luego me vino deseo de ser sacerdote, recordando lo que me decía mi buena madre”. Su amor a la Santísima Virgen fue en aumento, bajo la advocación de Montserrat, ls "Moreneta" obró enormes milagros en su vida.

SU SACERDOCIO

A los catorce años a Montserrat, el ideal de ser comerciante no está de acuerdo con los intereses que Cristo infundía en su alma. Jaime su hermano mayor, que fue a buscarlo a Montserrat, comprendió que Micaela, su madre, estaba en el asunto. Aún no hacía un mes que había muerto. Jaime recogió la herencia y asumió el compromiso: - "Ven Enrique, vamos a casa. Serás sacerdote, yo te ayudaré". Ordenado sacerdote, celebró su primera Misa en Montserrat.

Una vez ordenado le encargaron enseñar matemáticas y física en el seminario de Tortosa hasta el año 1878. Pero siguió con su gran devoción por la catequesis. Elogiado durante estos años, por su competencia pedagógica, su exactitud y suave exigencia, pero recordado sobre todo por ser "ante todo y sobre todo, un sacerdote de cuerpo entero".

EL ORGANIZADOR. CONGREGACION DE LA PURISIMA

En 1870 organiza la "Asociación de congregantes de la Purísima Concepción" para jóvenes. Seis años más tarde fundará la "Hermandad Josefina" que agrupaba a los hombres sin discriminación de trabajo o edad.

Luego de haber fundado una "Congregación mariana" de jóvenes labradores del campo, fundó en 1873 la Asociación "Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús"; que se convertirá en el Movimiento Teresiano de Apostolado MTA, quienes viven el "Ser cristianos auténticos cristianos en el propio ambiente". Y para facilitar la oración de los miembros de sus instituciones, publicó en 1874 "El cuarto de hora de oración", uno de los libros más importantes de toda su carrera, y publicado en muchos idiomas y dialectos.

El Padre Ossó creía en la efectividad de la prensa por lo cual desde 1871 se dedica a publicar cuestiones relativas a la Iglesia en España y a las enseñanzas de los Papas Pío IX y León XIII, se basó básicamente en la difusión de la encíclica Rerum Novarum y en el catecismo dirigido a obreros.

FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE SANTA TERESA

Su admiración hacia Santa Teresa de Ávila le inspiró la fundación de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, el 23 de junio de 1876. La Compañía se extendió por múltiples países como Chile, España, México, Portugal, Paraguay y Uruguay. Su misión era: "Extender el reinado del conocimiento y amor a Jesucristo por todo el mundo por medio de los apostolados de la oración, enseñanza y sacrificio".

DIFUSION

Y durante principios del siglo XX, las Hermanas Teresianas estaban presentes en los cinco continentes extendiendo el pensamiento de su fundador, San Enrique de Ossó y de Santa Teresa de Ávila con una notable labor evangelizadora y educativa. Sin olvidar que "son enviadas por la Iglesia a ser signo y testimonio de una especial presencia del Señor entre los hombres, y de la vida nueva y eterna conquistada por Cristo, dedicándole todo su ser y obrar; en las escuelas "para formar a Cristo Jesús en la mente y en el corazón del niño y del joven", viviendo en comunidades, según el espíritu de Santa Teresa de Jesús: espíritu de oración, de verdad, de fortaleza, de grandeza de alma, de humildad y desprendimiento, de alegría y obediencia". En palabras de San Enrique la teresiana debe ser: " Un alma de fuego a quien conmueva y abrase el celo de las almas, que aspire siempre a lo mejor y más santo; de perfecto orden en los afectos, severa disciplina en las costumbres, constancia y perseverancia en la oración, robustez en las acciones, fervor en todas sus obras, asuidad en el combatir al enemigo" ( E.E.O. II,p. 277)

SU MUERTE

Los últimos años del Padre Ossó fueron amargos y contrastados, sufrió incomprensiones de sus superiores, de compañeros y enfermedades, por lo que viajó a Valencia a meditar en solitario, y desde allí, escribía a sus hijas espirituales, causa principal del último dolor del Padre, ante el cual se rindió y para el que buscó lenitivo en el retiro y la soledad. Y para ello buscó uno de los lugares donde encontraba refuerzo en la oración y reflexión, que eran el desierto de las Palmas de los Carmelitas en Castellón y el convento de Santo espíritu de los franciscanos en Gilet, Valencia. A este último se dirigió y allí le explotó el corazón.

El Padre Ossó murió en el convento franciscano de Gilet, Valencia, el 27 de enero de 1896, a los 56 años. En la hospedería se le rompió el corazón. Aún se incorporó envuelto en una manta y aporreó la puerta de la clausura pero los frailes no lo oyeron y murió solo. Fue enterrado en el cementerio de los frailes.

Fue beatificado el 14 de octubre de 1979 en la Plaza de San Pedro por Juan Pablo II, y fue canonizado en Madrid el 16 de junio de 1993.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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