MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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27-03-2010

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ORDINARIO

C

LITURGIA DE LA HORAS

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(Tiempo de Cuaresma, quinta semana, sábado, Morado)

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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 21, 20. 7

Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. Yo soy un gusano, no un hombre, la gente me escarnece y el pueblo me desprecia.

ORACIÓN COLECTA

Señor, tu salvas a los hombres en todo tiempo; sin embargo, ahora alegras a tu pueblo con gracias más abundantes; mira con bondad a tus elegidos y protege con tu ayuda a los que van a renacer por el bautismo y a los que ya hemos renacido. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA Ez 37, 21-28

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Así habla el Señor: Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos. Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y Yo seré su Dios. Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente. Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará junto a ellos: Yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Y cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que Yo soy el Señor, el que santificó a Israel.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

“Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.”El profeta del destierro recoge las promesas que animaron el pasado, desde la era patriarcal hasta la monarquía y mira por ellas hacia adelante. Este relato es un compendio de las principales aspiraciones del Señor con su pueblo Israel: unidad, conversión, santidad, alianza eterna. Lo esencial del mensaje profético, reside en la afirmación de que para restaurar la unidad del pueblo es necesario, ante todo, purificar las actitudes religiosas e impedir que el poder político se erija en absoluto y ponga la fe a su servicio.

SALMO Jer 31, 10-12. 13

R. El Señor nos cuidará como un pastor.

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: «El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño». R.

Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R.

Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; Yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

VERSÍCULO Ez 18, 31

Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo.

EVANGELIO Jn 11, 45-57

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al ver que Jesús había resucitado a Lázaro, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación”. Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”. No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.

Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?». Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

“Les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca toda la nación”. El drama que Juan nos ha venido narrando llega a su fin. Pero, antes que culmine deja bien asentadas dos ideas: que el Maestro muere voluntariamente para cumplir la voluntad del Padre, cuando llega su hora; y que él muere por la nación y para reunir a los hijos de Dios dispersos. En Cristo se cumplen todas las profecías de salvación, anunciadas desde antiguo, resumidas hoy por Ezequiel en la primera lectura y sintetizadas en la expresión de Caifás en el relato evangélico. La muerte de Cristo es paso a la resurrección: hemos llegado al misterio pascual.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios todopoderoso y eterno, que por la confesión de tu nombre en el sacramento del bautismo nos renuevas para la Vida eterna, recibe las ofrendas y anhelos de tu pueblo para que, los que en ti esperan, vean satisfechos sus deseos y perdonados sus pecados.

Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 11, 52

Cristo se entregó a la muerte, para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos hagas también partícipes de la naturaleza divina. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

REFLEXIÓN BÍBLICA

 

 

“Conviene que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca”

Jn 11; 45-56

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

La reacción de los muchos judíos que fueron a casa de Marta y María, es decir los que asistieron al duelo de esta familia, y que presenciaron el milagro de la resurrección de Lázaro, fue creer en él y en su misión, en que había sido enviado por el Padre, y que era el objeto de la oración de Jesús al Padre antes de resucitar a Lázaro. Así es como lo dice el evangelista en Jn 11: 41-42 “Quitaron, pues, la piedra, y Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que siempre me escuchas, pero por la muchedumbre que me rodea lo digo, para que crean que tú me has enviado.

Dice el Evangelio: Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver que Jesús había resucitado a Lázaro, creyeron en él. Pero algunos de entre ellos fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.

Sin embargo, habiendo creído en lo que presenciaron, algunos judíos se fueron donde los fariseos y les dijeron lo que había hecho Jesús. Habría que preguntarse cual fue el motivo de porque fueron a comentarles a los fariseos, si esto fue por una actitud de acusar que habían desenterrado un cuerpo y lo que querrían acusarle de sacrilegio, o por que su fe no era completa, porque hemos visto que con una fe incipiente no siempre conducía a la aceptación de Jesús.

En la vida de Jesús se ve que, ante sus milagros, algunos, sin negar el hecho, no creen en El y precisamente los que niegan la fe en Jesús ante la evidencia de los milagros son precisamente los fariseos, entonces podemos interpretar que estos judíos que fueron con la noticia fuesen fariseos, y la llevasen para cambiar y contrastar opiniones.

En todo caso el Evangelio no precisa que los que fueron a contar el suceso, hayan sido testigos directo del milagro, pero la situación es que la noticia corrió por Jerusalén, y algunos judíos que la oyeron, fueron a llevarla a los fariseos, con el fin siniestro de que interviniesen ante aquel nuevo prodigio que se contaba de Jesús. Si no, no hubiesen ido a los fariseos. La hubiesen corroborado ante todos. La misma frase de ir a ellos acusa, no información, sino denuncia. Y lo confirma la determinación que ellos tomaron ante este informe.

El Evangelio relata: Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron al sanedrín y decían; ¿Qué será bueno hacer? Ese hombre está haciendo muchos prodigios. Si lo dejamos seguir así, todos van a creer en él, van a venir los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación.

La reacción farisaica ante esta información tendenciosa era previsible. Se convocó una reunión oficiosa de parte del sanedrín. Los fariseos, como enemigos mortales de Jesús ya desde el comienzo de su vida pública, y los príncipes de los sacerdotes, en su mayor parte saduceos, y, por tanto, ventajistas de la dominación romana, convocaron una reunión no oficial del sanedrín. Era, pues, una reunión oficiosa y preliminar para ver lo que convenía hacer en vista de los prodigios que Jesús hacía. Estos se reconocen, aunque no crean en su origen divino. Como en el comienzo de su vida pública, los fariseos, seguramente, se los atribuyen al poder de Beelzebul (Mt 12:24 par.).

Pero, a causa de ellos, se plantean en aquella reunión la actuación de Jesús, no en lo que tenían sus prodigios de signos, sino egoístamente, en el sentido de su repercusión política. “Si lo dejamos seguir así, todos van a creer en él” es decir de seguir así, las masas pueden reconocerle como el Rey-Mesías (Jn 6:15). Esto daría lugar a conmociones nacionalistas de independencia de Roma, y ésta actuaría entonces más opresivamente, y “destruirán nuestro templo y nuestra nación” se decían.

Pero uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: Ustedes no saben nada. No comprenden que conviene que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca. Caifás, apuntando y forzando la solución expresa que la nación había de prevalecer y aunque que fuese por cualquier motivo, causa de su peligro, este acusado había de morir.

Desde aquel día tomaron la resolución firme de matarle. Los numerosos intentos que hubo para ello durante su vida, y que registrarán los evangelios, encontraron su final eficaz aquí. El proceso de Jesús no será más que el expediente, aparente y jurídico, para consumar esta decisión.

Jesús tuvo conocimiento de esta resolución, probablemente por vía humana. Nicodemo era miembro del sanedrín (Jn 7:50) y discípulo oculto de Jesús (Jn 19:39). También el rumor popular, al que habrían trascendido las consignas, pudo ponerle en guardia de esperar su hora.

Entonces Jesús se retiró a una ciudad llamada Efraím, próxima al desierto de Judá, se sabe que a 20 kilómetros Jerusalén, morando allí con sus discípulos. Esto le permitía, en caso de persecución judía, y antes de su hora, atravesar el desierto y establecerse en Perca. Allí estaba seguro.

El evangelista destacará varias veces la proximidad de la Pascua. Aparte del sentido histórico, quiere destacar el sentido simbólico de la Pascua de Jesús: su muerte redentora.

Dice finalmente este fragmento del Evangelio: Se acercaba la Pascua de los judíos y muchos de las regiones circunvecinas llegaron a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús en el templo y se decían unos a otros: ¿Qué pasará? ¿No irá a venir para la fiesta?

La proximidad de la misma hacía subir ya a muchos judíos, antes de la Pascua, para purificarse. Esto hace ver que el retiro de Jesús en Efrén no fue largo.

Conforme a la Ley (Núm 9:10; 2 Par 30:17-18), había de celebrarse la Pascua en plena pureza legal (Jn 18:28). Como esta purificación exigía ritos, y el número de peregrinos que necesitaban purificarse era muy grande, de ahí el adelantarse unos días, para poder celebrar aquélla conforme a la Ley.

Entre estos muchos judíos que habían subido ya a Jerusalén había expectante inquietud. Jesús, que en otras ocasiones había hecho milagros y causado impresión en los mismos jerosolimitanos, máxime en los galileos; y como estaba propagada entre el pueblo la orden de los príncipes de los sacerdotes y de los fariseos, para que, si alguno supiese dónde estaba, lo indicase, a fin de prenderle.

Las autoridades judías decidieron la muerte de Jesús, buscaron siempre la ocasión para concretar sus perversos propósitos, pero Jesús es dueño de su fin y este vendrá solamente cuando llegue su hora.

“Conviene que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca”, Jesús con su muerte congregará de todos los puntos cardinales al nuevo Israel, el nuevo Pueblo de Dios, salvándolo de la muerte eterna de su perdición y llevándolo a la salvación de una nueva vida, la vida de Dios. Esa es la eficacia de la muerte de Jesús, esa muerte es para todos la verdadera Vida; Muriendo Jesús en la cruz, triunfó de la muerte de todos nosotros.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

LA LOCURA DE LA CRUZ

En el Evangelio que se nos ha proclamado hoy el conflicto llega a su punto álgido. La situación es irreversible: se ha decidido la muerte de Jesús. El escándalo de la cruz aparece a nuestros ojos, y en la tierra nada ha cambiado. Por todas partes conflictos, sobre todo en nosotros mismos... ¿Lograremos el éxito donde Jesús ha fracasado?

A lo largo de este tiempo de pasión tendremos ocasión de enfrentarnos al realismo de la cruz. Cristo ha venido para hacernos partícipes de la promesa maravillosa de que Dios es todo en todos. Pero para realizarlo no ha suprimido los conflictos ni nos ofrece una paz barata. El mismo se ha adentrado en el meollo del conflicto que lacera el corazón humano y nos ha conseguido la victoria del amor... Se trata de una victoria lograda mediante la locura de la cruz y el sacrificio de la obediencia, que coincide cabalmente con la gloria eterna.

A través de este mismo camino, también nosotros podemos entrar en la gloria, que comienza ya aquí. Esa es la tarea de nuestra vida, el compromiso de este día. Rechazar la lucha -lo cual equivale a seguir nuestros deseos instintivos- y permitir que la división arraigue en nosotros y en el mundo es como ponerse al lado de los enemigos de Cristo. Aceptar generosamente la lucha, contando con la gracia de Dios, pedida en la oración, significa participar en la victoria definitiva del amor y poseer ya el gozo de Dios.

ORACIÓN

Oh Dios, Padre nuestro, que en el exceso de tu amor has expuesto a tu Hijo amadísimo al rechazo y al odio del mundo, danos la fuerza de tu Espíritu a nosotros, que, elegidos para ser tuyos, queremos seguir las huellas de nuestro maestro y dar un valiente testimonio, al mundo que no te conoce, de su muerte y su resurrección.

Haz que, conformándonos a él, opongamos amor al odio, mansedumbre a la violencia, perdón a la venganza, paz a la enemistad, bendición a la maldición. No permitas que en la hora de la prueba nos venza el miedo y nos haga caer en el pecado de la incredulidad y el desamor. Antes al contrario, haz que siempre seamos más tuyos y vayamos a ti unidos a tu Hijo, llevando en brazos a este mundo al que tú, incansablemente, amas y quieres salvar. Amén.

SANTORAL

 

SAN RUPERTO, obispo +647

San Ruperto era descendiente de una noble familia, muy distinguida entre los francos. Refieren de él varios autores que sobresalió en gran manera en toda clase de virtudes naturales y morales, bondad, dulzura, rectitud, prudencia y amor a la justicia. No brillaban menos las virtudes cristianas: humildad, castidad, piedad, mortificación y gran espíritu de oración.

Y hasta tal punto resaltaba su ejemplo que todos lo consideraban digno de los más altos cargos eclesiásticos. Tanto es así que, a pesar de su humilde resistencia, al quedar vacante la sede de Worms, todos los electores convinieron en promoverlo para aquella cátedra.

Ruperto encomendó el asunto al Señor. Vio en ello su voluntad, que se le manifestaba a través de diversas circunstancias, y aceptó. La dignidad episcopal no le liberó de la antigua austeridad de vida. Al contrario, al ver que la idolatría y el paganismo abundaban tanto en su ciudad, se sintió todavía más obligado a entregarse a ayunos, mortificaciones, vigilias y penitencias. Esto y el ejemplo de sus virtudes era el mejor apoyo para su predicación y celo apostólico en favor de aquellas almas y de otras que la divina Providencia iba a confiarle pronto.

De todas partes acudían a oírle y pedirle consejo. Era un oráculo para todos los hombres de bien. Pero los infieles de Worms, que eran muy numerosos, apoyados por el conde Bercario, haciendo oídos sordos y sin querer ver aquel dechado de virtudes, se volvieron contra él, lo ultrajaron, lo azotaron y lo expulsaron. Dos años anduvo errante Ruperto, lejos de su rebaño. Aprovechó para visitar Roma y entrevistarse con el Papa.

Teodón, Duque de Baviera, que había oído hablar de las muchas virtudes que adornaban a Ruperto, mandó emisarios para rogarle que viniese a predicar el Evangelio en sus Estados. Teodón salió a recibirle a Ratisbona, y con tanto empeño se empleó Ruperto en la predicación del Evangelio, que Teodón aceptó la nueva religión, se hizo bautizar, y con él, los principales de la Corte y del ejército, y el pueblo les siguió.

Aquellas provincias habían sido evangelizadas doscientos años antes por San Severino, pero poco a poco habían vuelto a la idolatría. El celo y ardimiento de San Ruperto las recuperó para Cristo, y extendió su acción hacia oriente, evangelizando también la actual Austria. La fe arraigó muy profundamente en estas zonas, y para asegurarla estableció su sede episcopal en Salzburgo, donde transformó un antiguo castillo romano en catedral dedicada a San Pedro. La elección de Salzburgo para sede episcopal fue después confirmada por León III, a petición de Carlomagno el 798.

Para fortalecer la fe de estas nuevas cristiandades se trajo misioneros de Baviera, y con ellos su sobrina, Santa Erentrudis, y otras religiosas, para las que construyó el célebre monasterio de Nonnberg - la montaña de las monjas - del que Erentrudis fue ejemplar abadesa.

Otras muchas donaciones hizo Teodón a San Ruperto para bien de la religión. Muerto Teodón, su hijo Teodeberto siguió favoreciendo cuanto pudo, como su padre, todas las actividades apostólicas de San Ruperto.

Quedó al final rendido el apóstol de Baviera y Austria. Había sacrificado su vida. Había vivido en tensión por su grey. Celebró con fervor la Cuaresma, y se fue al Paraíso a celebrar la Pascua. Era el año 647. Su sepulcro en Salzburgo fue centro de peregrinaciones para Austria y Baviera, por los muchos milagros que se obraban por su intercesión.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

PEDIDOS DE ORACIÓN

 

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

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