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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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de publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
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Fecha: 27-11-2011
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Edición
Nº MD 3090
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ADVIENTO, CICLO B
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LITURGIA DE LA HORAS
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DOMINGO I DE ADVIENTO
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Comienza el ciclo dominical “B”. Semana
1 para el Salterio
Dentro de cuatro semanas
celebraremos el nacimiento de Jesús. A estas semanas las llamamos Tiempo de
Adviento, que significa “advenimiento”, “venida”.
Todo el Adviento se caracteriza
por la espera confiada y vigilante del Señor que viene. En este primer
domingo, Jesús nos exhorta a vigilar, a no “dormimos” en la búsqueda de la
salvación que él trae.
Con el Adviento comienza un
nuevo año Litúrgico. La Iglesia ha dividido el tiempo litúrgico en tres
ciclos. Este año se denomina “ciclo B” y su característica es leer
habitualmente el evangelio de san Marcos.
La liturgia del Adviento nos
invita al recogimiento y la conversión. Por eso se viste de morado, y
suprime el canto del Gloria que retomaremos
solemnemente en la misa de nochebuena.
Para leer mas sobre el Adviento, en este
link: ADVIENTO
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“¡Estén prevenidos!”.
Mc 13,33-37
El primer
domingo está tomado del final del discurso escatológico. En consonancia con
la orientación que tiene este domingo en los demás ciclos, el texto centra
nuestra atención en la segunda venida de Cristo. La perícopa
de Marcos subraya la incertidumbre del cuándo – “porque no saben cuándo
llegará el momento”–, explicitada por la parábola del hombre que se
ausenta. La consecuencia es la insistencia en la vigilancia –dos veces el
imperativo “¡Estén prevenidos!”. Es decir, vigilen velen, al principio y al
final del texto –, pues el Señor puede venir inesperadamente y encontrarnos
dormidos. Finalmente, se subraya el carácter universal de esta llamada a la
vigilancia: “lo digo a todos”.
De mil
maneras
Llama la atención en estos
breves versículos el número de veces que se repite la palabra “¡Estén
prevenidos!”. Esta vigilancia es base en que el Dueño de la casa va a venir
y no sabemos cuándo. Cristo viene a nosotros continuamente, de mil maneras,
“en cada hombre y en cada acontecimiento” (Prefacio III de Adviento). El
evangelio del domingo pasado nos subrayaba esta venida de Cristo en cada
hombre necesitado; Cristo mismo suplica que le demos de beber, le
visitemos... Estar vigilante significa tener la fe despierta para saber
reconocer a este Cristo que mendiga nuestra ayuda y tener la caridad
solícita y disponible para salir a su encuentro y atenderle en la persona
de los pobres.
Además, Cristo viene en cada
acontecimiento. Todo lo que nos sucede, agradable o desagradable, es una
venida de Cristo, pues “en todas las cosas interviene Dios para bien de los
que le aman” (Rom 8,28). Un rato agradable y un
regalo recibido, pero también una enfermedad y un desprecio, son venida de
Cristo. En todo lo que nos sucede Cristo nos visita. ¿Sabemos reconocerle
con fe y recibirle con amor?
Pero la insistencia de Cristo
en la vigilancia se refiere sobre todo a su última venida al final de los
tiempos. Según el texto evangélico, lo contrario de estar prevenidos, es
“estar dormido”. El que espera a Cristo y está pendiente de su venida, ese
está despierto, está en la realidad. En cambio, el que está de espaldas a
esa última venida o vive olvidado de ella, ese está dormido, fuera de la
realidad. Nadie más realista que el verdadero creyente. ¿Vivo esperando a
Jesucristo? (FGD)
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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 24,1-3
A ti, Señor, elevo mi alma:
Dios mío, yo pongo en ti mi confianza. ¡Que no tenga que avergonzarme ni se
rían de mí mis enemigos! Ninguno de los que esperan en ti tendrá que avergonzarse.
ACTO PENITENCIAL
- Tú que vas al encuentro de
los que practican la justicia. Señor, ten piedad.
- Tú que nos mantendrás firmes
hasta el fin. Cristo, ten piedad.
- Tú que vienes a llenarnos de
esperanza. Señor, ten piedad.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, te
rogamos que la práctica de las buenas obras nos permita salir al encuentro
de tu Hijo que viene hacia nosotros, para que merezcamos estar en el Reino
de los cielos junto a Él. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA Is
63, 16-17. 19; 64, 2-7
El
pueblo israelita acude a Dios para que baje a salvarlo, recordándole que es
nuestro Padre y Redentor.
Lectura del libro de Isaías.
¡Tú, Señor, eres nuestro padre,
“nuestro Redentor” es tu Nombre desde siempre! ¿Porqué,
Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que
dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu
herencia! ¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían
delante de ti! Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había
escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti,
que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de
los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos. Tú estás
irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti.
Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un
trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos
arrastran como el viento. No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que
despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos
pusiste a merced de nuestras culpas. Pero tú, Señor, eres nuestro padre;
nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de
tus manos!
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Por primera vez un profeta atribuye a Dios los
títulos de ‘Padre” y ‘Redentor”. Este lenguaje tiene su origen en la
experiencia del clan: el padre es la fuente de la vida del clan; el
‘redentor” es el miembro de la familia encargado de vengar o rescatar un
miembro del clan asesinado o hecho esclavo. Pero el pueblo vive en el
exilio una esclavitud de tal modo radical, que el clan no ofrece ya ningún
recurso de rescate. Entonces Dios mismo será el Padre y el Redentor.
SALMO Sal 79, 2. 3. 15-16. 18-19
Haciéndose
eco de este clamor el salmo es una vehemente súplica a Dios, Pastor de
Israel, para que venga a salvarnos. Participamos de esta oración,
aclamando:
R. Restáuranos, Señor del universo.
Escucha, Pastor de Israel, tú
que tienes el trono sobre los querubines, reafirma tu poder y ven a
salvarnos. R.
Vuélvete, Señor de los
ejércitos, observa desde el cielo y mira; ven a visitar tu vid, la cepa que
plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.
Que tu mano sostenga al que
está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos
de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.
SEGUNDA LECTU RA
Dios
es fiel. Mientras esperamos la venida definitiva de Cristo no nos falta
ningún don de la gracia.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos
de Corinto. 1Cor 1,3-9
Hermanos: Llegue a ustedes la
gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor
Jesucristo. No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él
les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en
él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en
la medida en que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso,
mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta
ningún don de la gracia. El los mantendrá firmes hasta el fin, para que
sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo
Jesucristo, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Pablo saluda a la comunidad, deseándoles ‘la
gracia y la paz”, que proceden del Padre y de Jesús el Señor. Luego
agradece a Dios por las maravillas obrada en la comunidad cristiana por
medio de su Hijo, y alienta a todos a dejarse guiar por el Padre quien los
conducirá a la comunión total con el Hijo.
ALELUYA Sal 84, 8
Aleluya. Muéstranos, Señor, tu
misericordia y danos tu salvación! Aleluya.
EVANGELIO
El
Señor nos exhorta a vivir en una responsable vigilancia esperando su venida
gloriosa.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos. Mc 13,
33-37
Jesús dijo a sus discípulos:
“Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el
momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de
sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que
permanezca en vela.
Estén prevenidos, entonces,
porque no saben cuándo llegará el dueño de casa: si al atardecer, a
medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de
improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo
a todos: ¡Estén prevenidos!”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
Este relato es paralelo al de Mateo 24, 37- 44.
Aquí Marcos presenta una versión personal de las parábolas de la
vigilancia; insiste sobre el rol del portero y hace una discreta alusión a
la falta de vigilancia de Pedro en el ‘Huerto de los Olivos” (vv. 35- 36). Por tanto, el cristiano que vive a la
espera de su Señor o en la presencia de su Señor, debe asumir sus propias
responsabilidades. Para Marcos la vigilancia es una cualidad exigida sobre
todo a los responsables. Esta vigilancia a la que está invitado el cristiano
se explicita en la oración, en la sobriedad, en la fe, en la caridad
infatigable y en la resistencia al mal.
SE DICE CREDO
ORACIÓN DE LOS FIELES
(Después de la invitación del
celebrante).
A cada intención, pedimos:
Ayúdanos a salir a tu encuentro. ¡Ven, Señor Jesús!
ü
Para que la Iglesia en América Latina siga
alimentando la esperanza de los oprimidos y marginados. Oremos.
ü
Para que los gobernantes de nuestro
continente cuiden con esmero la «Casa del Señor» que es cada nación.
Oremos.
ü
Para que los pobres, débiles y enfermos
descubran en nuestra solidaridad, al Señor que viene. Oremos.
ü
Para que cada institución y grupo parroquial
se ocupe en la tarea asignada por el Señor para bien de la Iglesia. Oremos.
(Añadir y/o sustituir
intenciones dando lugar a otras que reflejen las necesidades del momento
y/o de la comunidad).
LITURGIA
EUCARÍSTICA
Presentación
de las ofrendas: Cristo enviado del Padre para nuestra salvación, es
nuestra gran ofrenda a Dios. Unidos a él, presentemos nuestro propósito de
preparar su venida con abundantes obras de caridad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, acepta los dones
que recibimos de ti y ahora te presentamos; que esta ofrenda realizada en
el tiempo presente, sea para nosotros anticipo de la salvación eterna. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO 1 DE ADVIENTO
LAS DOS VENIDAS DE CRISTO
Después
del «Amén» de la Oración sobre las ofrendas, queremos acudir al encuentro
de Cristo que viene. Por eso con aclamaciones y el canto participemos en la
gran acción de Gracias que recita el celebrante porque con Jesucristo se
han cumplido las promesas del Padre.
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno:
Por Jesucristo nuestro Señor.
Quien, al nacer en el mundo
compartiendo nuestra naturaleza humana, nos abrió el camino de la salvación
que desde antiguo anunciaron los profetas; para que, cuando vuelva al fin
de los tiempos en la majestad de su gloria, podamos obtenerla resurrección
eterna que ahora con fe y esperanza confiamos alcanzar.’
Por eso, con los ángeles y los
arcángeles, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo,
Santo...
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 84, 13
El mismo Señor nos dará sus
bienes y nuestra tierra producirá sus frutos.
COMUNIÓN
Jesús sigue viniendo en la
eucaristía y en cada hermano necesitado. Al acercarnos a comulgar digamos
con fe: ¡Ven, Señor, Jesús!
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Padre, que fructifique
en nosotros la celebración de los santos misterios con los que tú nos
enseñas a amar y adherirnos a los bienes eternos, mientras peregrinamos en
medio de las realidades transitorias de esta vida. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Estemos prevenidos, no dejemos de orar”
Mc 13, 33-37
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. ESTÉN PREVENIDOS
El
relato evangélico comienza y concluye con la misma invitación: “Estén
prevenidos”. Y luego siguen dos enseñanzas, la primera indica el
"porqué" de esta invitación: “porque no saben cuándo llegará el
momento”. Una lectura superficial podría parecernos como una imposición al
temor porque Jesús no revela el día y la hora, para que los cristianos
vivan en continuo cuidado. No obstante, no se indica la hora porque todas
las horas son buenas para abrirse al evangelio de suerte que comprometa la
existencia. Jesús desea vitalizar a una comunidad para que no esté
obsesionada con el deseo de conocer el final, sino que se preocupe por
vivir y discernir tiempos y momentos en la escucha y la obediencia. Y esto
en la espera de la última cita que nos introducirá definitivamente en el Reino;
ciertamente es una espera continua e intensa, pero no ansiosa ni temerosa,
sino que fluye confianza.
La
segunda enseñanza está en el "estilo" de la vigilancia. Marcos,
al narrar la parábola del hombre que se marcha de viaje lejos, indica que
deja su “casa” al cuidado de sus servidores. Es posible ver en la casa una
imagen de la comunidad cristiana. Cualquier creyente es, en su fidelidad
cotidiana al Señor, responsable de su construcción. La vigilancia se
caracteriza como "vigilancia de la casa", de la que, mientras
espera a su Señor, el cristiano debe cuidar desempeñando la tarea que Dios
ha confiado a cada uno.
2. TENGAN CUIDADO
En
el Evangelio de Marcos, el Señor nos exhorta a vivir en una responsable
vigilancia esperando su venida gloriosa, y les dice a sus discípulos: “Tengan cuidado” Es toda una
exhortación a la “vigilancia,” dada la incertidumbre de esta hora.
Y
para que nos quede más claro él porque de esta invitación, nos pone la
parábola del hombre que se va de
viaje y recomienda al portero que permanezca en vela. Siempre el
Señor nos pone ejemplos para que sea fácil para nosotros comprender lo que
dice, y es así como recoge el caso de un dueño que parte de viaje y deja
encargados a cada uno de sus siervos de una parte de su obra. Deben estar
trabajosos y alerta, en espera de la venida del señor y de esta hora de su
“visita.”
En efecto, Jesús hablaba ayer sus
discípulos y hoy a nosotros acerca de su venida, advirtiéndonos que
tengamos cuidado de no dejarnos aturdir por los excesos, y las preocupaciones
de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre nosotros como una
trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. Por tanto
tenemos que estar prevenidos y para ello, rogar incansablemente, para
quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podremos comparecer
seguros ante el Hijo del hombre.
3.
CUIDEMOS ESTE
TIEMPO DE ESPERA
Y nos reitera Jesús: Estén prevenidos,
entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa: si al atardecer,
a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de
improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo
a todos: ¡Estén prevenidos!”, es decir nos pide que nos alejemos de los
males, que seamos serios, decorosos, comedidos al hablar y al actuar en todo
y que por nuestro bien estemos vigilantes.
También nos dice que somos nosotros los
responsables de nuestra conducta, es decir a nosotros nos compete
cuidarnos. Si miramos a nuestro alrededor, sabemos que hay muchos excesos e
imprudencias que hacen vacilar la fe y nos inducen o nos provocan, por eso
no nos dejemos aturdir, es decir no nos confundamos y no nos desconectemos
de la realidad como cristianos, esto es pasar de la luz a la oscuridad. No
dejarse aturdir, es no dejarse confundir y no desconectarse de nuestra
forma de ser de cristianos cuidando de caer en excesos.
Porque él ha de venir, pero no nos ha
dicho cuando, pero el día que venga, vendrá sin previo aviso. A muchos no
sorprenderá, y no va a ser bueno si estamos llevando una vida descuidada y perezosa.
Pero a los que estén practicando una vida laboriosa y trabajando para el
bien, esto es, si no estamos haciendo una vida ociosa, habrá
reconocimiento. Cuidemos este tiempo de espera, no nos dejemos caer en
tentaciones, en la comodidad, en el placer mundano. Es decir que las cosas
temporales no nos hagan descuidar las espirituales.
4.
ESPERANDO SU
VENIDA OREMOS INCESANTEMENTE
Cuando Jesús nos dice “Tengan cuidado”,
y luego nos pide “Estén prevenidos, recordemos que a esto mismo nos añade
en el evangelio de Lucas, (Lc 21, 34-36) “oren incesantemente”, es decir,
primero nos advierte en contra de los males y luego nos dice como ponerle
remedio, y esto es con la oración. Oigamos a Jesús cuando nos dice: “Estén
prevenidos” y para ello oremos incesantemente, para quedar a salvo de todo
lo que ha de ocurrir. Así podremos comparecer seguros ante el Hijo del
hombre”
Muchas cosas nos son necesarias para
vivir y no podemos prescindir de ella como los alimentos, tampoco podemos
prescindir de las cosas espirituales, estas son aún más necesarias. Si no
nos alimentamos nuestro cuerpo desfallece, si no rezamos, desfallece el
alma. Si bien es cierto, que trabajar para vivir, es una obligación, no es
menos cierto que como cristianos orar también lo es. Pero trabajar sin fe
es desalentador y trabajar con una oración en los labios aumenta la
eficacia. Y orar, no es decir muchas cosas con muchas fórmulas, es ponerse
en la presencia del Señor y hablarle con palabras sencillas, que salgan del
corazón, pero siempre teniendo en conciencia de saber con quien hablamos,
como dice la santa madre Teresa de Jesús, en un trato de amistad con quien
sabemos nos ama, a un Dios que le hablamos como Padre, como hermano y como
nuestro mas leal amigo. Pero no olvidemos que orar también es hacer
silencio para oír que nos dice el Señor.
5.
LO IMPORTANTE
NO SOLO QUE DEBAMOS ORAR, LO HERMOSO Y GRANDE ES QUE PODAMOS ORAR.
Los evangelios están llenos de mandatos,
exhortaciones y parábolas de Jesús pidiendo a sus Apóstoles que oren, que
vigilen para no caer en la tentación, como en Getsemaní. “Velen y oren,
para que no caigan en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne
es débil. (Mc 14,38). Y a las
multitudes les enseñaba diciendo que oraran sin desfallecer y con
insistencia. Y para garantizar la eficacia de la oración y persuadir a la
confianza en el Padre, refiere la parábola del hombre que consigue de su
amigo unos panes a media noche, cuando él y sus hijos están acostados, y
asegura que cuánto más el Padre les dará lo que le pidan en su nombre.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le
pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar
cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas
a aquellos que se las pidan! (Mt 7,7-12).
¿Quién no se sentirá estimulado a orar,
y a orar unidos como hermanos, habiéndonos prometido el Señor: "En
verdad les digo que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre la tierra,
cualquier cosa que pidan les será concedida por mi Padre, que está en los
cielos"? (Mt 18,19) Lo importante no solo que debamos orar, lo hermoso
y grande es que podamos orar. La misión y el carisma de santa Teresa de
Jesús en la Iglesia es ser pregonera de la oración, como camino de unión
con Dios.
El
Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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LA ESPERANZA ES LA VIRTUD POR EXCELENCIA DE ADVIENTO.
Nos hace mirar al mañana con confianza y
valentía. Sin embargo, correría el riesgo de ser una esperanza ilusoria,
vana, que se disiparía en la nebulosa de nuestra fantasía si no fuese capaz
de mirar con realismo la situación presente y si no estuviese arraigada en
el recuerdo de las cosas buenas conocidas y vividas. Ésta es la temática
común de las lecturas de hoy.
En particular, la primera se fija en los
beneficios realizados por Dios como base para esperar de nuevo su
venida. La lectura comienza hablando
de Dios, no del hombre: «Tú eres nuestro Padre, nuestro redentor» (1s 63,16);
parte de la certeza de que Dios se ha vinculado a nosotros y que no puede
quedarse lejos. Por lo demás, en la historia de toda relación (bien sea
dentro de una pareja, entre amigos, en el seno de una comunidad... ) el recuerdo de los momentos felices vividos juntos
y de las dificultades afrontadas en armonía y solidaridad, puede ser fuente
de fortaleza para afrontar nuevas dificultades. Lo mismo ocurre en la
relación con Dios, donde nunca podemos renunciar a la memoria.
Pero además la esperanza debe ser una palabra que sea verdadera y
creíble en el presente. Por esta razón se conjuga con la vigilancia y la
laboriosidad. En la "casa" que es la Iglesia, todos los criados
tienen su tarea, y todos se llaman "siervos". Siervo es una
persona que pertenece a otro, que no tiene dominio ni sobre su propia vida.
En la casa de este Señor, todos tienen esta condición de no pertenecerse a
sí mismos, sino sólo a Él y a los demás. El ejemplo de los discípulos que
se durmieron en vez de velar con Jesús en el huerto de Getsemaní muestra a
las claras que esta vigilancia no es una actitud más, sino que coincide
sustancialmente con la capacidad de dar la vida, como fue la actitud de
Jesús.
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ORACION
(3)
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La mejor sugerencia como oración, en este caso,
es volver a leer el texto de la primera lectura, ya que el mismo texto es
una súplica.
“Tú, Señor, eres nuestro Padre”. Mientras vamos
acercándonos a ti, Padre, sentimos estas palabras en toda su fuerza. Te has
comprometido con nosotros, te has expuesto por nuestro "rescate",
y así podemos apelar a este título para llamar a tu corazón. No recuerdes
quiénes somos, recuerda quién eres tú, ya que nosotros somos barro y tú el
alfarero. No olvides la obra de tus manos.
Señor Jesús, que nos has confiado tu casa, la
Iglesia y todos nuestros hermanos para que cuidemos unos de otros en espera
de tu vuelta, no dejes que decaigan nuestros brazos abatidos por el
cansancio o por el sueño. No nos abandones al poder de nuestro pecado y
nuestra iniquidad.
Tú que nos llamas "siervos" concédenos
reconocemos en ti, ya que te has hecho siervo nuestro.
Estad alerta, vigilad», es lo que nos mandas:
como quien pasa la noche de guardia atento a cualquier ruido nocturno
porque puede ser precursor de algo inesperado, haz que tengamos el ojo
avizor y el oído atento para percibir dónde estás y dónde nos llamas a
colaborar contigo
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SANTORAL
(4)
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LA MEDALLA MILAGROSA
Por Jesús Martí Ballester
MARIA, LA ENVIADA.
En la última cena, expresó
Jesús con vehemencia su deseo de que todos los hombres seamos uno, ya que
para esto El se ha hecho hombre y ha vivido con nosotros. “Que todos sean
uno como tu, Padre y yo somos uno” (Jn 17,20). Ante esta unidad Sofonías convoca a la alegría a la hija de Sión, a la
hija de Jerusalén, a la que le asegura que: “Tu Dios está en medio de ti”
(3,14). Y Lucas pone en boca del ángel las mismas palabras de alegría
dirigidas a María, porque Dios se va encarnar en sus entrañas (Lc 1,22).
Para conseguir la unidad de todos los hombres con Dios, Jesús envía a su
Madre para que nos entregue su propio signo de unidad y de salvación,
protección, recuerdo y amparo: LA MEDALLA MILAGROSA.
Y de un manera semejante a como eligió a María como Madre de su Hijo, para
que nos diera por obra del Espíritu Santo al Redentor, escogió a Catalina Labouré, Religiosa
Hija de la Caridad
en París, para corregir el abandono del recurso a Dios para alabarlo,
adorarle, darle gracias, reparar y pedir su ayuda comunicándole la
necesidad de la oración, del diálogo con Dios y del abandono en sus manos,
ordenándole hacer acuñar una medalla con su imagen. El 1830 es un año
clave: En París la primera aparición moderna de la Virgen Santísima.
Comienza lo que Pío XII llamó la "era de María", una etapa de
repetidas visitas de la
Madre de Dios, La Salette, Lourdes,
Fátima. Y como en su visita a Santa Isabel, siempre viene para traernos
gracia, para acercarnos a Jesús, el fruto bendito de su vientre. También
para recordarnos el camino de salvación y advertirnos las consecuencias de
optar por otros caminos.
CATALINA
LABOURÉ
Catalina
nació el 2 de mayo de 1806, en Fain-les-Moutiers, Borgoña (Francia). A los nueve años perdió a
su madre, una señora de la pequeña nobleza de Fain-les-Moutiers. Catalina ahogada en
lágrimas, se abrazó a una imagen de la Virgen y le dijo, como lo hizo Teresa de
Jesús en igual situación: "Ahora, Tú, serás mi madre". María
correspondió a tanto afecto, y se convirtió, de modo especial, en madre de Catalina
LA INTRIGA DE UN SUEÑO
Soñó Catalina
que un sacerdote desconocido la
miraba profundamente, cuando terminaba de celebrar la misa en la
iglesia de Fain-les-Moutiers.
Catalina quedó muy impresionada. El sacerdote le
dijo que se acercara. Ella, aunque se sentía fascinada por aquella mirada,
retrocedió. Fue a visitar a una enferma, y volvió para encontrar a aquel
sacerdote, que le dijo: "Hija mía, tú ahora huyes de mí, pero un día
serás feliz en venir a mí. Dios tiene designios sobre ti. No lo
olvides". Catalina no entendió. A los
dieciocho años, vio en la sala de
visita de las Hijas de la
Caridad en Chatillon-sur-Seine,
el retrato de aquel sacerdote, de cuya mirada nunca se había podido olvidar
y supo que era San Vicente de Paúl, fundador de las Hijas de la Caridad. A los 23
años, después de una larga lucha con su padre que no aceptaba su vocación,
entró como postulante, en la casa de las Hijas de la Caridad de Chatillon-sur-Seine, donde había descubierto quién era
aquel sacerdote que había visto en el sueño. Poco después entró en el
noviciado de las Hijas de la
Caridad, en la
Rue du
Bac, en París, a donde había sido trasladado el
cuerpo incorrupto de San Vicente de Paúl, desde la catedral de Nôtre-Dame.
EL CORAZÓN DE SAN VICENTE
Los restos de San Vicente de Paul, fueron trasladados a la iglesia de los Padres
Paules a poca distancia del noviciado. El brazo derecho fue llevado a la
capilla del noviciado. Durante la novena, Catalina
vio el corazón de San Vicente en varios colores. De color blanco, signo de la unión que
debía existir entres las congregaciones fundadas por él. De color rojo,
signo de la propagación de las mismas. De color rojo oscuro, signo de la
tristeza por el sufrimiento que ella padecería, mientras oía interiormente
una voz: "el corazón de San Vicente está profundamente afligido por
los males que van a venir sobre Francia". " El
corazón de San Vicente está mas consolado porque ha obtenido de Dios, por
la intercesión de la
Virgen María, que ninguna de las dos congregaciones
perezca en medio de estas desgracias, y que Dios hará uso de ellas para
reanimar la fe ".
VISIONES DEL SEÑOR EN LA EUCARISTÍA
Durante los 9 meses de su
noviciado en la Rue du Bac, sor Catalina veía al
Señor en el Santísimo Sacramento. El domingo de la Santísima Trinidad,
6 de junio de 1830, vio al Señor como un Rey, con una cruz en el pecho. De
pronto, los ornamentos reales de Jesús la cruz cayeron por tierra, como unos despojos inútiles. "Inmediatamente - escribe
sor Catalina - tuve las ideas más negras y
terribles: que el Rey de Francia estaba perdido y sería despojado de sus
vestiduras reales. Sí, se acercaban malos tiempos ".
Dios quiere confiarte una misión; te costará trabajo, pero lo vencerás
pensando que lo haces para la gloria de Dios. Tu
conocerás cuán bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que lo digas a tu
director. No te faltarán contradicciones; pero te asistirá la gracia; no
temas. Háblale a tu director con confianza y sencillez; ten fe, no temas.
Recibirás inspiraciones en la oración
CATALINA
SUEÑA CON VER A LA VIRGEN
El domingo 18 de Julio 1930,
víspera de la fiesta de San Vicente de Paúl, la maestra de novicias les
había hablado sobre la devoción a los santos, y en particular a María
Santísima. Sus palabras, impregnadas de fe y de una ardiente piedad,
avivaron en el corazón de Sor Catalina Labouré el deseo de ver y de contemplar el rostro de la Virgen. Como era víspera
de San Vicente, les habían distribuido a cada una
un pedacito de lienzo de un roquete del santo. Catalina
se lo tragó y se durmió pensando que San Vicente, y su ángel de la guarda,
le obtendrían esa misma noche la gracia de ver a la Virgen como deseaba.
Precisamente, los anteriores favores recibidos en las diversas apariciones
de San Vicente a Sor Catalina alimentaban en su
corazón una confianza sin limites hacia su
bienaventurado padre, y su candor y viva esperanza no la engañaron.
"La esperanza tanto alcanza consigue cuanto espera", sentencia
San Juan de la Cruz.
LA DESPIERTA UN
ANGEL
Todo era silencio en la sala
donde dormía Sor Catalina y cerca de las 11:30
oyó que por tres veces la llamaban por su nombre. Se despertó y apartando
un poco las cortinas de su cama miró y vio a un niño vestido de blanco, que
parecía tener como cuatro o cinco años, y el cual le dijo: "Levántate
pronto y ven a la capilla; la Santísima Virgen te espera". Sor Catalina vacila; teme ser vista por las otras novicias;
pero el niño responde a su preocupación interior y le dice: "No temas;
son las 11;30; todas duermen profundamente. Ven yo
te espero". Se viste con presteza y se pone a disposición de su
misterioso guía, "que permanecía en pie sin separarse de la columna de
su lecho."
CONDUCIDA POR EL NIÑO
Vestida Sor Catalina,
el niño comienza a andar, y ella lo sigue caminando a "su lado
izquierdo". Por donde pasaban se encendían las luces. El cuerpo del
niño irradiaba vivos resplandores y a su paso todo quedaba iluminado. La puerta
de la capilla está cerrada; pero el niño toca la puerta con sus dedos y se
abrió la puerta. Dice Catalina: "Mi sorpresa
fue mayor cuando, al entrar a la capilla, vi encendidas todas las velas, lo
que me recordaba la Misa
de media noche". El niño la llevó al presbiterio, junto al sillón del
Padre Director, desde donde predicaba y allí se arrodilló. El niño permaneció de pie. La espera le
pareció muy larga, ya que estaba ansiosa por ver a la Virgen.
MIRA A LA VIRGEN
Miraba con inquietud hacia la
tribuna derecha, por si las hermanas la veían. Por fin el niño le dijo:
"Mira a la Virgen,
mírala aquí" Sor Catalina oyó como un rumor,
como el roce de un traje de seda, que partía del lado de la tribuna, junto
al cuadro de San José. Vio que una señora de extremada belleza, atravesaba
majestuosamente el presbiterio, "fue a sentarse en un sillón sobre las
gradas del altar mayor, al lado del Evangelio". Sor Catalina en el fondo de su corazón dudaba si
verdaderamente estaba en presencia de la Reina de los Cielos, pero el niño le dijo:
"Mira a la Virgen".
Le era imposible describir lo que experimentaba en aquel instante, lo que
pasó en su interior, y le parecía que no veía a la Virgen. El niño le
habló, no como niño, sino como el hombre más enérgico y palabras muy fuertes:
-"¿Es que no puede la
Reina de los Cielos aparecerse a una criatura mortal en
la forma que mas le agrade?"
"Entonces, mirando a la Virgen, me puse en un instante a su lado, me
arrodillé con las manos apoyadas en las rodillas de la Virgen. "Allí
pasé los momentos más dulces de mi vida; me sería imposible decir lo que
sentí". Ella me dijo cómo debía portarme con mi director, la manera de
comportarme en las penas y acudir al pie del altar y desahogar allí mi
corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad.
Entonces le pregunté que significaban las cosa que yo había visto, y ella
me lo explicó todo Su confesor, el padre Juan María Aladel,
no creyó sus visiones y le dijo que las olvidara. La Virgen le dijo cómo
había de comportarse en las penas, paciencia, mansedumbre, gozo - Acudir
siempre a arrojarse al pie del altar y desahogar su corazón, pues allí
recibiría todos los consuelos de que tuviese necesidad.
LA VIRGEN CON UN TRAJE
BLANCO AURORA
"El día 27 de Noviembre de
1830, vi a la
Santísima Virgen. Era de estatura mediana, estaba de pie,
vestida con un traje de seda blanco aurora, con mangas lisas y un velo
blanco que le cubría la cabeza y descendía de cada lado hasta abajo. Bajo
el velo, vi sus cabellos lisos, separados en el medio. El rostro bastante
cubierto, los pies apoyados sobre media esfera, y en las manos tenía una
esfera de oro, que representaba el Globo. Tenía las manos a la altura de la
cintura, de una manera muy natural, y los ojos elevados al Cielo. Su rostro
era magníficamente bello. Yo no sabría describirlo. Y poco después, vi en
sus dedos, anillos con piedras, unas más bellas que las otras, unas mayores
y otras menores, que despedían rayos, a cual más bello. Partían de las
piedras mayores los más bellos rayos, siempre ensanchándose hacia los
extremos, llenando toda la parte de abajo.
LA ESFERA
La Santísima Virgen
bajó los ojos, y me miró fijamente. Oí una voz que me dijo: -"La
esfera que ves representa el mundo entero, y cada persona en particular. -
"Aquí yo no sé expresar lo que sentí y lo que vi, la belleza y el
fulgor, los rayos tan bellos... "- "Esos rayos son el símbolo de
las gracias que derramo sobre las personas que me las piden". Me hacía
así comprender cuán agradable es rezar a la Santísima Virgen
y cuán generosa es con las personas que le rezan; cuántas gracias concede a
las personas que le ruegan; qué alegría siente concediéndolas. "En ese
momento, se formó un cuadro en torno de la Santísima Virgen,
un poco ovalado, y en la parte superior leí estas palabras escritas en
letras de oro: "Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que
recurrimos a Vos". Una voz me dijo: "Haz acuñar una medalla según
este modelo". Todas las personas que la lleven con confianza recibirán
grandes gracias. En ese instante, el cuadro me pareció volverse, y vi el
reverso de la medalla. Preocupada por saber lo que había que poner del lado
reverso de la medalla, tras muchas oraciones, un día, en la meditación, me
pareció oír una voz, que me decía: "La M y los dos Corazones dicen lo
suficiente".
PROFECIAS.
Los tiempos son muy
calamitosos. Lloverán desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El
mundo entero se verá afligido por calamidades de todas clases (al decir
esto la Virgen
estaba muy triste). Ven a los pies de este altar, donde se prodigarán
gracias a todos los que las pidan con fervor; a todos, grandes y pequeños,
ricos y pobres. Deseo derramar gracias sobre tu comunidad; lo deseo
ardientemente. Me causa dolor que haya grandes abusos en la observancia,
que no se cumplan las reglas, que haya tanta relajación en ambas
comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que está
encargado de ti, aunque no sea el superior. Pronto será puesto al frente de
la comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la
regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de vosotras. Vendrá
un momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido; entonces
yo estaré contigo, ten confianza. Reconocerás mi visita y la protección de
Dios y de San Vicente sobre las dos comunidades..Mas
no será lo mismo en otras comunidades, en ellas habrá víctimas..Lágrimas en los ojos. El clero de París tendrá muchas
víctimas..Morirá el Arzobispo. Hija mía, será
despreciada la cruz, y el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado;
correrá la sangra por las calles (la Virgen no podía hablar por el dolor, las
palabras se anudaban en su garganta; su semblante era pálido). El mundo
entero se entristecerá . Ella piensa: ¿cuando
ocurrirá esto? y una voz interior asegura: cuarenta años y diez y después
la paz. La Virgen,
después de estar con ella unas dos horas, desaparece de la vista de Sor Catalina como una sombra que se desvanece. En esta
aparición la Virgen
le habla de una misión que Dios le quiere confiar. La prepara con sabios
consejos para que hable con sumisión y confianza a su director. Le anuncia
futuros sucesos para afianzar la fe de los que pudieran dudar de la
aparición. Le Regala una relación familiar de madre-hija: la ve, se acerca
a ella, hablan con familiaridad y sencillez, la toca y la Virgen no solo
consiente, sino que se sienta para que Catalina
pueda aproximarse hasta el extremo de apoyar sus brazos y manos en sus rodillas.Todas las profecías se cumplieron: La misión
de Dios le fue indicada con la revelación de la medalla milagrosa. Una
semana después de esta aparición estalla la revolución. Los revoltosos
ocupaban las calles de París, saqueos, asesinatos, y finalmente era
destronado Carlos X, sustituido por el "rey ciudadano" Luis Felipe
I, gran maestre de la masonería. El P. Aladel, su
director es nombrado en 1846 Director de las Hijas de la Caridad, establece la
observancia de la regla y hacia la década del 60 otra comunidad femenina se
une a las Hijas de la
Caridad. En 1870, a los 40 años, llegó el momento del
gran peligro, con los horrores de la Comuna y el fusilamiento del Arzobispo Mons. Darboy y otros muchos sacerdotes. solo
queda por cumplir la ultima parte.
SIMBOLOGÍA DEL ANVERSO DE LA MEDALLA.
En él se lee la invocación:
“¡Oh Maria, sin pecado concebida!», como la
exposición de su Inmaculada Concepción. “Rogad por nosotros que recurrimos
a Vos”. Nos indica: que recurramos a Ella en todas nuestras necesidades,
porque Ella es el refugio de los pecadores y el consuelo de los afligidos.
Los rayos, simbolizan a Maria Mediadora de todas
las gracias, como lo confirma la misma Virgen a Catalina:
«Estos rayos son símbolos de las gracias que derramo sobre los que me las
piden». Dice San Bernardo, que «Dios ha puesto en María la plenitud de todo
bien para que todas las gracias de esperanza y salvación vengan por Ella».
Dios y Cristo se sirven de Maria y quieren que
pasen por Ella, como el cuello del Cuerpo Místico, todas las gracias que
nos confieren. Su acción por su medio, se impregna de ternura sin perder su
fuerza divina. Nos comunica a través de nuestra Madre la vida divina.
SIGNIFICADO DE LA ESFERA
Es el globo terrestre y
simboliza la universalidad del reinado de María, que se extiende en todo el
ámbito del reino de Cristo, reino de amor, de bondad y de bendición, y
tierno y delicado como el de una madre, que no tiene límites ni en el
tiempo ni en el espacio. María es Reina del cielo porque tiene poder y
autoridad sobre los ángeles y los santos. Es Reina del purgatorio porque
consuela, socorre y libera a las almas que esperan su purificación. Es
Reina de la tierra porque impide, deshace y destruye las maquinaciones de
los demonios. La esfera inferior representa el mundo y cada persona. La
serpiente es el símbolo más exacto del triunfo de la Madre de Dios sobre el
demonio. La antigüedad pagana representaba al vencido bajo los pies del
vencedor y el Antiguo Testamento hace pasar a los vencedores sobre las
cabezas de los vencidos. Todo ello nos recuerda las palabras del protoevangelio: «Pongo perpetua enemistad entre ti y la
mujer. Y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza» (Gén 3,15). Desde muy antiguo se ha interpretado en este
sentido este texto de María y el Beato Pío IX lo aplica a María en el
misterio de su Inmaculada Concepción.
SIMBOLISMO DEL REVERSO DE LA MEDALLA.
El monograma de María y la
cruz, indican la corredención de María. La cruz
es símbolo de la redención. La cruz sostenida por una barrita que atraviesa
la letra M indica que María estaba junto a la Cruz (Jn. 19,25). Por esta
comunidad de sentimientos y sufrimientos María conmereció
con justicia proporcional la reparación de todo el género humano caído. Y
de esta manera ha sido constituida la dispensadora de todos los tesoros
adquiridos por su Hijo Jesús. A Ella hemos de recurrir en las tentaciones,
en las caídas, y en cualquier contratiempo y adversidad. Los corazones son
el símbolo del amor que Jesús y María tienen a los hombres. El de Jesús,
coronado de espinas, indica que está herido por los pecados. El de María,
traspasado por una espada, nos recuerda la profecía del anciano Simeón:
«Una espada atravesará tu alma» (Lc 2,34). Hemos de sintetizar el amor que
debemos a Dios, en el amor a los Sagrados Corazones de Jesús y María. El
Corazón de Jesús posee todos los dones y tesoros de la gracia. A María hay
que conocerla en su corazón; cuanto mas estudiemos su amor más conoceremos
a María y la reclamaremos. Las estrellas de la Medalla nos recuerdan
a la mujer del Apocalipsis, a quien san Juan vio envuelta en el sol y
coronada de doce estrellas (Ap 12,1), que son el
símbolo de todas las gracias y privilegios que Dios concede a Maria y la protección que le ha dispensado
continuamente. La devoción a la
Virgen bajo la advocación de Milagrosa, es eminentemente
eficaz y la medalla es escudo fortísimo contra todas las asechanzas de los
enemigos y seguridad en los peligros de los que la llevan con fe, confianza
y coherencia. La
Medalla Milagrosa nos hace presente la mirada de la Madre de Dios, mirada
"cuán santa, cuán serena, cuán benigna, cuán amena". La mirada
celestial y virginal, purísima, sacratísima, regia, maternal, que nos
observa en todos los momentos de nuestra vida.
La Virgen María
aparece sosteniendo un globo de oro, rematado por una pequeña cruz. De los
mismos anillos, adornados con piedras preciosas irradiaba, con intensidades
diversas, la misma luz: "Es imposible expresar lo que sentí - dice Catalina - y todo cuanto comprendí en el momento en que
la Virgen
ofrecía el Globo a Nuestro Señor". Y la voz en el fondo de mi corazón:
"Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Santísima Virgen
obtiene para las personas que se las piden". El Padre Aladel, confesor de Santa Catalina,
a quien ella le confiaba todo, se mostraba frío e incrédulo, considerándola
soñadora, visionaria y alucinada. Transcurrieron dos años de tormento:
"Nuestra Señora quiere... Nuestra Señora está descontenta... es
necesario acuñar la medalla", le insiste la Santa.
APROBACIÓN DEL ARZOBISPO DE
PARÍS
Ante la insistencia de Catalina, su director espiritual obtuvo del Arzobispo
de París, Mons. de Quélen, el permiso de hacer
grabar la Medalla.
Era el año 1832. El arzobispo pidió que le enviaran las
primeras medallas para utilizarlas en la conversión del arzobispo de
Malinas, uno de los obispos constitucionales. La popularidad de la Medalla se incrementó
con la ruidosa conversión del judío Alfonso de Ratisbona, ocurrida en Roma
en 1842. A
partir de entonces, la «Medalla Milagrosa» adquirió la propagación de las
grandes devociones marianas. La
Iglesia aprobó esta devoción con el decreto de
institución de la fiesta de la Medalla Milagrosa, el 27 de noviembre,
sancionado por el Papa León XIII.
CONVERSION DE RATISBONNE
Un joven banquero, judío de
raza y religión, se convirtió súbitamente en la Iglesia de San Andrea delle Fratte. La Santísima Virgen
se le apareció con las mismas características de la Medalla Milagrosa:
"Ella no dijo nada, pero yo lo comprendí todo", declaró Alfonso
Tobías Ratisbonne, que poco después rompió su
noviazgo y se hizo jesuita, con el nombre de Padre Alfonso María Ratisbonne. Cuatro días antes, a instancias de su amigo
el Barón de Bussíres, había prometido rezar todos
los días el "Acordaos" de San Bernardo, y había aceptado llevar
al cuello la
Medalla Milagrosa. Cuando la Santísima Virgen
se le apareció, tenía la medalla puesta. Alfonso Ratisbone
era abogado y banquero, y tenía 27 años. Odiaba a los católicos porque su
hermano Teodoro se había convertido, y ordenado sacerdote, tenía como
insignia la medalla milagrosa y luchaba por la conversión de los judíos.
Alfonso pensaba casarse con una hija de su hermano mayor, Flora, diez años
menor que él, cuando en enero de 1842, haciendo un viaje de turismo a
Nápoles y Malta, por una equivocación de trenes llegó a Roma, donde visitó
a un amigo de la familia, el barón Teodoro de Bussiere,
protestante convertido al catolicismo. El barón le recibió con toda
cordialidad y se ofreció a enseñarle Roma. En una reunión donde Ratisbone hablaba horrores de los católicos, este barón
lo escuchó con mucha paciencia y al final le dijo: "Ya que usted está
tan seguro de si, prométame llevar consigo esta medalla. Alfonso la rechazó
indignado y el barón replicó: "Según sus ideas, el aceptarla le debía
dejar a usted indiferente. En cambio a mi me causaría satisfacción."
Se echó a reír y se la puso comentando que él no era terco y que era un
episodio divertido. El barón se la puso al cuello y le hizo rezar el
Acordaos.
ORACION POR RATISBONE
El barón pidió oraciones a
varias personas entre ellas al conde La Ferronays
quien le dijo: "si le ha puesto la medalla milagrosa y le ha hecho
rezar el Acordaos, seguro que se convierte." El conde murió de repente
dos días después. Fue a la basílica de Sta. María
la Mayor a
rezar cien Acordaos por la conversión de Ratisbone.
Por la Plaza
España se encuentra el barón con Ratisbone
en su último día en Roma y le invita a pasear. Pero antes tenía que pasar
por la Iglesia
de San Andrés a arreglar lo del funeral del conde. Ratisbone
le acompaña a la
Iglesia. He aquí su testimonio de lo que entonces
sucedió: "a los pocos momentos de encontrarme en la Iglesia, me sentí
dominado por una turbación inexplicable. Levanté los ojos y me pareció que
todo el edificio desaparecía de mi vista. En una de las capillas se había
concentrado toda la luz, y en medio de aquel esplendor apareció sobre el
altar, radiante y llena de majestad y de dulzura, la Virgen Santísima
tal y como está grabada en la medalla. Una fuerza irresistible me impulsó
hacia la capilla. Entonces la
Virgen me hizo una señal con la mano como indicándome que
me arrodillara... La Virgen
no me habló pero lo he comprendido todo." El barón lo encuentra de rodillas,
llorando y rezando con las manos juntas, besando la medalla. Poco tiempo
mas tarde es bautizado en la
Iglesia del Gesu en Roma. Por orden
del Papa, se inicia un proceso canónico ssosbre
el hecho, y fue declarado "verdadero milagro". Alfonso Ratisbone entró en la Compañía
de Jesús. Ordenado sacerdote, fue destinado a París donde ayudó a su
hermano Teodoro en las catequesis para los judíos. Después de haber sido 10
años Jesuita, salió de la Congregación con permiso y fundó en 1848, las
religiosas y las misiones de Ntra. Sra. de Sión. En los diez primeros años Ratisbone consiguió la conversión de 200 judíos y 32
protestantes. Trabajó lo indecible en Tierra Santa, logrando comprar el
antiguo pretorio de Pilato, que convirtió en convento e Iglesia de las
religiosas. También consiguió que estas religiosas fundasen un hospicio en Ain-Karim, donde murió santamente en 1884 a los 70 años. Esta
conversión conmovió a toda la aristocracia europea y tuvo repercusión
mundial, haciendo aún más conocida, buscada y venerada la Medalla Milagrosa.
CATALINA
LABOURÉ, IGNORADA
Nadie, ni la Superiora de la Rue
du Bac, ni el Papa,
sabían quién era la religiosa escogida por Nuestra Señora. Sólo el Padre Aladel la conocía. Santa Catalina,
por humildad, mantuvo durante toda su vida una absoluta discreción y jamás
dejó traslucir el celeste privilegio. Sólo le importaba la difusión de la
medalla: esa era su misión. Cuando recibió las primeras Medallas, dijo:
"Ahora, es necesario propagarla."
SIMBOLOGÍA DEL ANVERSO DE LA MEDALLA.
En él se lee la invocación:
“¡Oh Maria, sin pecado concebida!», como la
exposición de su Inmaculada Concepción. “Rogad por nosotros que recurrimos
a Vos”. Nos indica: Que recurramos a Ella en todas nuestras necesidades,
porque Ella es el refugio de los pecadores y el consuelo de los afligidos.
Los rayos, simbolizan a Maria Mediadora de todas
las gracias, como lo confirma la misma Virgen a Catalina:
«Estos rayos son símbolos de las gracias que derramo sobre los que me las
piden». Dice San Bernardo, que «Dios ha puesto en María la plenitud de todo
bien para que todas las gracias de esperanza y salvación vengan por Ella».
Dios y Cristo se sirven de Maria y quieren que
pasen por Ella, como el cuello del Cuerpo Místico, todas las gracias que
nos confieren. Su acción por su medio, se impregna de ternura sin perder su
fuerza divina. Nos comunica a través de nuestra Madre la vida divina.
SIGNIFICADO DE LA ESFERA
Es el globo terrestre y
simboliza la universalidad del reinado de María, que se extiende en todo el
ámbito del reino de Cristo, reino de verdad y de vida, de santidad y de
gracia, de justicia, de amor y de paz, y tierno y delicado como el de una madre,
que no tiene límites ni en el tiempo ni en el espacio. María es Reina del
cielo porque tiene poder y autoridad sobre los ángeles y los santos. Es
Reina del purgatorio porque consuela, socorre y libera a las almas que
esperan su purificación. Es Reina de la tierra porque impide, deshace y
destruye las maquinaciones de los demonios. La esfera inferior representa
el mundo y cada persona. La serpiente es el símbolo más exacto del triunfo
de la Madre
de Dios sobre el demonio. La antigüedad pagana representaba al vencido bajo
los pies del vencedor y el Antiguo Testamento hace pasar a los vencedores
sobre las cabezas de los vencidos. Todo ello nos recuerda las palabras del protoevangelio: «Pongo perpetua enemistad entre ti y la
mujer. Y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza» (Gén 3,15). Desde muy antiguo se ha interpretado en este
sentido este texto de María y el Beato Pío IX lo aplica a María en el
misterio de su Inmaculada Concepción.
SIMBOLISMO DEL REVERSO DE LA MEDALLA.
El monograma de María y la
cruz, indican la corredención de María. La cruz
es símbolo de la redención. La cruz sostenida por una barrita que atraviesa
la letra M indica que María estaba junto a la Cruz (Jn. 19,25). Por
esta comunidad de sentimientos y sufrimientos María conmereció
con justicia proporcional la reparación de todo el género humano caído. Y
de esta manera ha sido constituida la dispensadora de todos los tesoros
adquiridos por su Hijo Jesús. A Ella hemos de recurrir en las tentaciones,
en las caídas, y en cualquier contratiempo y adversidad. Los corazones son
el símbolo del amor que Jesús y María tienen a los hombres. El de Jesús,
coronado de espinas, indica que está herido por los pecados. El de María,
traspasado por una espada, nos recuerda la profecía del anciano Simeón:
«Una espada atravesará tu alma» (Lc 2,34). Hemos de sintetizar el amor que
debemos a Dios, en el amor a los Sagrados Corazones de Jesús y María. El
Corazón de Jesús posee todos los dones y tesoros de la gracia. A María hay
que conocerla en su corazón; cuanto mas estudiemos su amor más conoceremos
a María y la reclamaremos. Las estrellas de la Medalla nos recuerdan
a la mujer del Apocalipsis, a quien san Juan vio envuelta en el sol y
coronada de doce estrellas (Ap 12,1), que son el
símbolo de todas las gracias y privilegios que Dios concede a Maria y la protección que le ha dispensado
continuamente. La devoción a la
Virgen bajo la advocación de Milagrosa, es eminentemente
eficaz y la medalla es escudo fortísimo contra todas las asechanzas de los
enemigos y seguridad en los peligros de los que la llevan con fe, confianza
y coherencia. La
Medalla Milagrosa nos hace presente la mirada de la Madre de Dios, mirada
"cuán santa, cuán serena, cuán benigna, cuán amena". La mirada
celestial y virginal, purísima, sacratísima, regia, maternal, que nos
observa en todos los momentos de nuestra vida.
EL ROSARIO
El Papa Juan Pablo II, en una
de sus intuiciones geniales, tan clarividentes desde la fe profunda de su
espiritualidad, en su Carta Apostólica "Rosarium
Virginis Mariae",
declaró un Año del Rosario. Era una invitación a orar, que ya había
anticipado en la
Tertio Adveniente
Millenio, proclamando que la Iglesia insista en la
oración y que las comunidades cristianas se conviertan en escuelas de
oración. No es otra la intención de la Virgen al entregarnos LA MEDALLA MILAGROSA,
que una invitación, un mandato sugestivo de orar y de una manera
sencillísima y sin complicaciones, con una jaculatoria popular y al alcance
de todos: ¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos
a Vos! Añadiendo el resplandor de las gracias y dones que, como Madre, se
goza en conceder con abundancia, a quienes se las piden. "Esos rayos
son el símbolo de las gracias que derramo sobre las personas que me las
piden". Me hacía así comprender -refiere Santa Catalina
Labouré - cuán agradable es rezar a la Santísima Virgen
y cuán generosa es, cuántas gracias concede a las personas que le ruegan; y
cuánta alegría siente cuando las concede. La Virgen nos invita a
orar. Siempre lo ha hecho: En Lourdes, en Fátima, siempre. Algo debe de
tener la oración cuando tanto y con tanta insistencia nos la pide, en un
mundo cada vez más secularizado y lejos de Dios, que en medio de tantas
catástrofes, y por lo tanto, más necesitado de Dios, se olvida y se
prescinde de lo que puede ser su remedio, como decía Tertuliano: "Solutio totius difficultatis, Cristus".
JESUS MARTI BALLESTER
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier
Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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