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MISA
DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
Desde el
26 de febrero de 2002 todos los días en Internet – Santiago de Chile-Chile
La página
de Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina
y Santoral, mas antigua de Internet
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Fecha
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Edición Nº
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Tiempo
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Ciclo
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LINK L.
HORAS
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16.192
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28-03-2010
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MD 2484
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SEMANA SANTA
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C
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LITURGIA DE LA HORAS
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ESTE SUBSIDIO ESTA
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DOMINGO
DE RAMOS
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DOMINGO DE RAMOS
La pasión del Señor
Lc 22, 7.14—23,56
El relato de la pasión según
san Lucas –que hemos de releer y meditar– quiere
llevarnos a mirar a Jesús para aprender de Él a ser verdaderos discípulos.
La traición de Judas, uno de los Doce, nos pone en guardia frente a
nosotros mismos, que también podemos traicionar al Señor. Y lo mismo ocurre
con la negación de Pedro, que desenmascara la tentación que aparece en cada
corazón: no querer cuentas con el Maestro que se abaja hasta este punto.
Sin embargo, la mirada de Jesús, que se vuelve hacia él, alcanza su
conversión, y las lágrimas de Pedro, pecador arrepentido, indican la manera
como el discípulo debe participar en la pasión del Salvador.
San Lucas insiste más que
ningún otro evangelista en la inocencia de Jesús, para sacar así la lección
de que los discípulos no deben extrañarse de que sean arrastrados a los
tribunales por su fidelidad a la voluntad de Dios. Más aún, siendo
inocente, Jesús muere perdonando a sus asesinos y confiando en el Padre, en
cuyas manos se abandona totalmente. También los cristianos deberán seguir
este doble ejemplo, asociándose de cerca a la pasión de su Salvador.
Finalmente, san Lucas subraya
la eficacia del sacrificio de Cristo: la cruz de Jesús transforma el mundo
produciendo la conversión de los corazones y abriendo a los hombres el
Paraíso. Junto al buen ladrón, cada uno de nosotros es invitado a
considerar los sufrimientos de Jesús y a hacer examen de conciencia –“lo
nuestro nos lo hemos merecido, pero éste nada malo ha hecho”– para poder
oír de labios del mismo Jesús: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. (FGD)
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Este domingo de los Ramos, iniciamos la Semana Santa, una
semana solemne en la que queremos vivir con Cristo, su Pasión, Muerte y
Resurrección. Hoy la Iglesia recuerda la entrada victoriosa de Cristo en
Jerusalén para consumar su misterio pascual. La liturgia de este domingo
consta de tres momentos: 1) La bendición de los ramos; 2) La procesión en
honor a Cristo Rey; 3) La celebración de la Eucaristía.
I. RITOS INICIALES
BENDICIÓN DE LOS RAMOS
ANTÍFONA Mt 21, 9
¡Hosanna
al Hijo de David! Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de
Israel. ¡Hosanna en las alturas!
El
sacerdote saluda al pueblo de la manera acostumbrada; luego hace una breve
monición, en la que invita a los fieles a participar activa y
conscientemente en la celebración de este día. Puede hacerlo con estas
palabras u otras semejantes:
Queridos
hermanos: Después de haber preparado nuestros corazones desde el comienzo
de la Cuaresma, por medio de la penitencia y las obras de caridad, nos
congregamos hoy para prepararnos en unión con toda la Iglesia, a la
celebración del misterio pascual de nuestro Señor, de su Pasión y de su
Resurrección, que él quiso realzar con la entrada a la ciudad de Jerusalén.
Por eso, con toda fe y devoción, recordemos esta entrada que nos trajo la
salvación y roguemos al Señor que, al participar por la gracia en los
méritos de su cruz tengamos también parte en su vida y resurrección.
ORACIÓN DE BENDICIÓN
Padre
todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición + estos ramos, y, a
cuantos vamos a acompañar a Cristo, aclamándole con cantos, concédenos, por
él, entrar en la Jerusalén del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
R.
Amén.
(Y
en silencio rocía los ramos con agua bendita)
En
seguida el diácono (o el sacerdote) proclama el evangelio del ciclo
correspondiente.
EVANGELIO Lc
19, 28-40
Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo según san Lucas.
Jesús
siguió adelante, subiendo a Jerusalén. Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los
Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan al pueblo que
está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado
todavía. Desátenlo y tráiganlo; y si alguien les pregunta: «¿Por qué lo desatan?», respondan: «El Señor lo
necesita»”. Los enviados partieron y encontraron todo como él les había
dicho. Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: “¿Por qué lo
desatan?” Y ellos respondieron: “El Señor lo necesita”. Luego llevaron el
asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron
montar. Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino.
Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los
discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por
todos los milagros que habían visto. Y decían: “¡Bendito sea el Rey que
viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!”.
Palabra del Señor.
Después
del Evangelio, si se cree oportuno, puede tenerse una breve homilía.
PROCESIÓN Y ENTRADA AL TEMPLO
El
celebrante u otro ministro idóneo, invita a comenzar la procesión, con
estas palabras u otras semejantes: Queridos hermanos: como la muchedumbre
que aclamaba a Jesús, acompañemos también nosotros con júbilo al Señor.
Y
comienza la procesión hacia la iglesia en la que se celebrará la Misa.
La bendición de los ramos y la
procesión reemplazan hoy a los ritos iniciales de la misa. Por eso el
sacerdote reza ya la “Oración colecta”. La misa continúa en la forma acostumbrada.
M I S A
Después de la procesión o entrada
solemne, el sacerdote comienza la Misa con la Oración.
ORACIÓN COLECTA
Padre
todopoderoso y eterno que para ofrecer a los hombres un ejemplo de
humildad, quisiste que nuestro Salvador se hiciera hombre y muriera en la
cruz; te pedimos la gracia de guardar las enseñanzas de su pasión para que
podamos participar de su resurrección.
Por nuestro Señor
Jesucristo.
II. LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA Is 50, 4-7
Escuchamos la proclamación del
libro de Isaías, llamado «tercer cántico del Siervo de Yahvé», que sometido
al dolor expresa su confianza en Dios. Isaías nos habla del siervo que se
entrega al servicio de todos nosotros. Jesucristo es el siervo fiel que
sufrió para salvarnos. Leemos: «El Señor me ha abierto el oído». Que el
Señor el corazón para recibir el mensaje que él nos quiere revelar a través
de su profeta.
Lectura del libro de Isaías.
El
mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa
reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él
despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi
oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me
golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban
la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el
Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi
rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 21, 8-9.17-18a.
19-20.23-24
R.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los
que me ven, se burlan de mí, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto».
R.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Me
rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran
mis manos y mis pies. Yo puedo contar todos mis huesos.
R.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Se
reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes
lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.
R.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Yo
anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel».
R.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
SEGUNDA LECTURA Flp 2, 6-11
Pablo nos transmite un antiguo
himno que sintetiza el misterio de la Encarnación. Cristo se humilla hasta
la muerte de cruz y el Padre lo exalta sobre todo lo creado. Él es el
servidor que se ha despojado de todo poder, incluso siendo Dios. Así
comparte la condición de todos los despojados, de todos los que no tienen
poder ni dominio sobre nadie. En la humildad de la cruz lo proclamamos
nuestro Salvador. Y después de la consagración podemos aclamar diciendo
«Por tu cruz y resurrección, nos has salvado, Señor».
Lectura de la carta del
apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.
Jesucristo,
que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo
que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando
la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y
presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia
la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que
está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para
gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor”.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN Flp
2, 8-9
Cristo
se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte, y muerte de
cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo
nombre.
EVANGELIO Lc
22, 7.14—23,56
Hoy, más que nunca, Lucas continúa
siendo el evangelista del amor y de la misericordia. Su relato trata de
poner en claro el amor del Padre por su Hijo y por la humanidad entera. No
subraya, como Marcos o Mateo, los cargos que pesan contra los discípulos,
contra la multitud, los soldados o el sumo sacerdote. El Maestro mira a
Pedro después de su traición. Herodes y Pilatos se estrechan, por primera
vez, la mano... A lo largo del relato, la reconciliación aflora por todas
partes, y el amor del Padre brota sin cesar en relación a su Hijo. Por
desconcertante que sea la prueba es también presencia de Dios. La cruz se
hace signo de la misericordia divina, y el poder de perdón que ella tiene
se empieza a extender ya a todos.
Para la lectura de la Pasión no se llevan cirios ni incienso,
se omite el saludo y la signación del libro. La
lectura está a cargo de un diácono o, en su defecto, del mismo sacerdote.
Puede también ser encomendada a lectores laicos, reservando al sacerdote,
si es posible, la parte correspondiente a Cristo.
Pasión de nuestro Señor
Jesucristo según san Lucas.
C.
Llegó el día de los Ácimos, en el que se debía
inmolar la víctima pascual. Cuando fue la hora, Jesús se sentó a la mesa
con los Apóstoles y les dijo:
+
“He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión,
porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno
cumplimiento en el Reino de Dios”.
C.
Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
+
“Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no
beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios”.
C.
Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos,
diciendo:
+
“Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.
C.
Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo:
+
“Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por
ustedes. La mano del traidor está sobre la mesa, junto a mí. Porque el Hijo
del hombre va por el camino que le ha sido señalado, pero ¡ay de aquel que
lo va a entregar!”
C.
Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos sería el que
iba a hacer eso. Y surgió una discusión sobre quién debía ser considerado
como el más grande. Jesús les dijo:
+
“Los reyes de las naciones dominan sobre ellas, y los que ejercen el poder
sobre el pueblo se hacen llamar bienhechores. Pero entre ustedes no debe
ser así. Al contrario, el que es más grande, que se comporte como el menor,
y el que gobierna, como un servidor. Porque, ¿quién es más grande, el que
está a la mesa o el que sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa? Y sin
embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve. Ustedes son los que han
permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas. Por eso yo les
confiero la realeza, como mi Padre me la confirió a mí. Y en mi Reino,
ustedes comerán y beberán en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para
juzgar a las doce tribus de Israel. Simón, Simón, mira que Satanás ha
pedido poder para zarandearlos como el trigo, pero yo he rogado por ti,
para que no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus
hermanos”.
C.
Pedro le dijo:
S.
“Señor, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte”.
C.
Pero Jesús replicó:
+“Yo
te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres
veces que me conoces”.
C.
Después les dijo:
+
“Cuando los envié sin bolsa, ni provisiones, ni sandalia, ¿les faltó alguna
cosa?”
C.
Respondieron:
S.
“Nada”
C.
Él agregó:
+
“Pero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve; el que tenga una alforja,
que la lleve también; y el que no tenga espada, que venda su manto para
comprar una. Porque les aseguro que debe cumplirse en mí esta palabra de la
Escritura: «Fue contado entre los malhechores». Ya llega a su fin todo lo
que se refiere a mí”.
C.
Ellos le dijeron:
S.
“Señor, aquí hay dos espadas”.
C.
Él les respondió:
+
“Basta”.
C.
Enseguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos,
seguido de sus discípulos. Cuando llegaron, les dijo:
+
“Oren, para no caer en la tentación”.
C.
Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra,
y puesto de rodillas, oraba:
+
“Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi
voluntad, sino la tuya”.
C.
Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba. En medio de
la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre
que corrían hasta el suelo. Después de orar se levantó, fue hacia donde
estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús
les dijo:
+
“¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación”.
C.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una multitud encabezada por el que se
llamaba Judas, uno de los Doce. Éste se acercó a Jesús para besarlo. Jesús
le dijo:
+
“Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?”
C.
Los que estaban con Jesús, viendo lo que iba a suceder, le preguntaron:
S.
“Señor, ¿usamos la espada?”;
C.
Y uno de ellos hirió con su espada al servidor del Sumo Sacerdote,
cortándole la oreja derecha. Pero Jesús dijo:
+“Dejen,
ya está”.
C.
Y tocándole la oreja, lo sanó. Después dijo a los sumos sacerdotes, a los
jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido a
arrestarlo:
+
“¿Soy acaso un bandido para que vengan con espadas y palos? Todos los días
estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero ésta es la hora de
ustedes y el poder de las tinieblas”.
C.
Después de arrestarlo, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo
seguía de lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron
alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos. Una sirvienta que lo vio
junto al fuego, lo miró fijamente y dijo:
S.
“Éste también estaba con él”.
C.
Pedro lo negó diciendo:
S.
“Mujer, no lo conozco”.
C.
Poco después, otro lo vio y dijo:
S.
“Tú también eres uno de aquéllos”.
C.
Pero Pedro respondió:
S.
“No, hombre, no lo soy”.
C.
Alrededor de una hora más tarde, otro insistió, diciendo:
S.
“No hay duda de que este hombre estaba con él; además, él también es galileo”.
C.
Dijo Pedro:
S.
“Hombre, no sé lo que dices”.
C.
En ese momento, cuando todavía estaba hablando, cantó el gallo. El Señor,
dándose vuelta, miró a Pedro. Éste recordó las palabras que el Señor le
había dicho: "Hoy, antes que cante el gallo, me habrás negado tres
veces". Y saliendo afuera, lloró amargamente.
C.
Los hombres que custodiaban a Jesús lo ultrajaban y lo golpeaban; y
tapándole el rostro, le decían:
S.
“Profetiza, ¿quién te golpeó?”
C.
Y proferían contra él toda clase de insultos.
C.
Cuando amaneció, se reunió el Consejo de los ancianos del pueblo, junto con
los sumos sacerdotes y los escribas. Llevaron a Jesús ante el tribunal y le
dijeron:
S.
“Dinos si eres el Mesías”
C.
Él les dijo:
+
«Si yo les respondo, ustedes no me creerán, y si los interrogo, no me
responderán. Pero, en adelante, el Hijo del hombre se sentará a la derecha
de Dios todopoderoso».
C.
Todos preguntaron:
S.
«¿Entonces eres el Hijo de Dios?»
C.
Jesús respondió:
+«Tienen
razón, yo lo soy».
C.
Ellos dijeron:
S.
“¿Acaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su
propia boca”.
C.
Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato.
C.
Y comenzaron a acusarlo, diciendo:
S.
“Hemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebelión,
impidiéndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el rey
Mesías”.
C.
Pilato lo interrogó, diciendo:
S.
“¿Eres tú el rey de los judíos?”
+
“Tú lo dices”.
C.
Le respondió Jesús. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la multitud:
S.
“No encuentro en este hombre ningún motivo de condena”.
C.
Pero ellos insistían:
S.
“Subleva al pueblo con su enseñanza en toda la Judea. Comenzó en Galilea y
ha llegado hasta aquí”.
C.
Al oír esto, Pilato preguntó si ese hombre era galileo.
Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se
lo envió. En esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.
C.
Herodes se alegró mucho al ver a Jesús. Hacía tiempo que deseaba verlo, por
lo que había oído decir de él, y esperaba que hiciera algún prodigio en su
presencia. Le hizo muchas preguntas, pero Jesús no le respondió nada. Entre
tanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí y lo acusaban con
vehemencia. Herodes y sus guardias, después de tratarlo con desprecio y
ponerlo en ridículo, lo cubrieron con un magnífico manto y lo enviaron de
nuevo a Pilato. Y ese mismo día, Herodes y Pilato, que estaban enemistados,
se hicieron amigos
C.
Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los jefes y al pueblo, y les dijo:
S.
“Ustedes me han traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la
rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún
motivo de condena en los cargos de que lo acusan; ni tampoco Herodes, ya
que él lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho
nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento, lo dejaré en
libertad”.
C.
Pero la multitud comenzó a gritar:
S.
“¡Qué muera este hombre! ¡Suéltanos a Barrabás!”
C.
A Barrabás lo habían encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la
ciudad y por homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra con la
intención de poner en libertad a Jesús. Pero ellos seguían gritando:
S.
“¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”
C.
Por tercera vez les dijo:
S.
“Qué mal ha hecho este hombre? No encuentro en él
nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento, lo dejaré en
libertad”.
C.
Pero ellos insistían a gritos, reclamando que fuera crucificado, y el
griterío se hacía cada vez más violento. Al fin, Pilato resolvió acceder al
pedido del pueblo. Dejó en libertad al que ellos pedían, al que había sido
encarcelado por sedición y homicidio, y a Jesús lo entregó al arbitrio de
ellos.
C.
Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del
campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús. Lo
seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho
y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo:
+
“¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por
sus hijos. Porque se acerca el tiempo en que se dirá: ¡Felices las
estériles, felices los vientres que no concibieron y los pechos que no
amamantaron! Entonces se dirá a las montañas: «¡Caigan
sobre nosotros!, y a los cerros: «¡Sepúltennos!» Porque si así tratan a la
leña verde, ¿qué será de la leña seca?”
C.
Con él llevaban también a otros dos malhechores, para ser ejecutados.
Cuando llegaron al lugar llamado “del Cráneo”, lo crucificaron junto con
los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía:
+
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
C.
Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos. El pueblo
permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían:
S.
“Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el
Elegido!”
C.
También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle
vinagre, le decían:
S.
“Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!”
C.
Sobre su cabeza había una inscripción: “Éste es el rey de los judíos”.
C.
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:
S.
“No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a
nosotros”.
C.
Pero el otro lo increpaba, diciéndole:
S.
“¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? Nosotros la
sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho
nada malo”.
C.
Y decía:
S.
“Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”.
C.
Él le respondió:
+
“Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
C.
Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la
tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el
medio. Jesús, con un grito, exclamó:
+
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
C.
Y diciendo esto, expiró.
Aquí
todos se arrodillan, y se hace un breve silencio de adoración.
C.
Cuando el centurión vio lo que había pasado, alabó a Dios, exclamando:
S.
“Realmente este hombre era un justo”.
C.
Y la multitud que se había reunido para contemplar el espectáculo, al ver
lo sucedido, regresaba golpeándose el pecho. Todos sus amigos y las mujeres
que lo habían acompañado desde Galilea permanecían a distancia,
contemplando lo sucedido.
C.
Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo,
que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de
Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Fue a ver a Pilato
para pedirle el cuerpo de Jesús. Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió
en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie
había sido sepultado. Era el día de la Preparación, y ya comenzaba el
sábado. Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a
José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado. Después
regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron
el descanso que prescribía la Ley.
Palabra del Señor.
Según
las circunstancias, después de la historia de la Pasión, puede tenerse una
breve homilía.
EL CREDO
Creo en Dios Padre
todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único
Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue
crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día
resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la
derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los
vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la
Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los
pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada intención pedimos: Ayúdanos
a serte fiel, y sufrir contigo.
·
Por la
Iglesia: perseguida e incomprendida: para que no tema imitar al siervo
humillado y pobre. Oremos.
·
Por los
que gobiernan las naciones: para que la figura de Cristo humilde y servidor
sea su ejemplo. Oremos.
·
Por los
enfermos, los moribundos y todos los que sufren: para que encuentren
fortaleza y confianza en los sufrimientos de Cristo. Oremos.
·
Por los
que hoy se acercan a la Iglesia después de mucho tiempo: para que
experimenten la alegría de reencontrar a Jesús Oremos.
III. LITURGIA EUCARÍSTICA
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por
la pasión de tu Hijo concédenos, Padre, tu reconciliación; no la merecemos
por nuestras obras pero prevenidos por tu gracia esperamos obtenerla por la
acción de este sacrificio. Por Jesucristo nuestro Señor.
PREFACIO
V/.
El Señor esté con ustedes.
R/.
Y con tu espíritu.
V/.
Levantemos el corazón.
R/.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Cristo nuestro Señor, siendo inocente, se entregó a la muerte por
los pecadores, y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales.
De
esta forma, al morir, destruyó nuestra culpa, y, al resucitar, fuimos
justificados. Por eso, con todos los ángeles, te alabamos, cantando
alegremente:
Santo,
Santo, Santo...
RITO DE COMUNIÓN
PADRE NUESTRO
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el
cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal.
LA PAZ
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi
paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu
Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt 26, 42
Padre
mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Hemos
comido y bebido el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, Padre; así como has
afianzado nuestra fe y nuestra esperanza con su muerte, también nos
concedas, por su resurrección, llegar a la patria adonde nos dirigimos. Por
Jesucristo nuestro Señor.
IV. RITO DE
CONCLUSIÓN
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Padre,
dirige tu mirada sobre esta familia tuya, por la cual nuestro Señor Jesucristo
no dudó en entregarse a las manos de los verdugos y sufrir el suplicio de
la cruz. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
BENDICIÓN
Canto
final
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san
Lucas”
Lc 22, 7.14—23,56
Reflexión y Estudio
de la Pasión de Cristo Según el Evangelio de San Lucas
(Referencias y
Cometarios tomados de la Biblia Nácar-Colunga y Biblia de Jerusalén)
Autor: Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
1.
PREPARACIÓN DE
LA ÚLTIMA CENA
“Llegó el día de los Ácimos, en el que se debía inmolar la víctima pascual”. El día de los
Ácimos era el 14 del mes de Nisán. Primitivamente
sólo se comían los panes Ácimos la semana
pascual, que comenzaba el 15 de Nisán. Pero los rabinos, para asegurar más
su cumplimiento, lo extendieron al mediodía del 14. De ahí que se llamase
este día, usualmente, también día de los Ácimos.
Que es al que se refiere aquí.
2.
INSTITUCIÓN DE
LA EUCARISTÍA
“He deseado ardientemente
comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión” Los elementos
propios de Lucas en la institución eucarística, que son los que se destacan
en este relato, son varios. En las narraciones de la institución
eucarística, siendo fundamentalmente las mismas, literariamente se notan
dos grupos diferenciados entre los relatos de Mateo-Marcos que representan
la tradición de alguna iglesia Palestina de Jerusalén y Lucas-Pablo (1 Cor 11:23-26) que representan la tradición de una
iglesia helenística.
Los tres sinópticos traen una palabra de
vida especial en este relato, en él, Cristo anuncia a sus apóstoles que ya
no beberá más este vino hasta que lo beba “nuevo” con ellos en el
reino. Lucas construye con este lógion un paralelo con la institución eucarística. Con
él anuncia el fin de la vieja Pascua, sustituida por la muerte de Cristo y
renovada en la Eucaristía, “memorial” de su muerte. No volverá a comer más
esta Pascua hasta que “sea cumplida en el reino de Dios.” Ni volverá a
beber esta Pascua hasta que “llegue el reino de Dios.”
Después de la bendición (Qiddush) se bebía la primera copa ritual; luego se
hacía la haggadah, o relato de la Pascua. Este lo
hacía el que presidía, citando los textos Dt 26,
“Ex 13; 12:29; 1:14, a petición del más joven de los presentes; aquí
probablemente Juan. Luego se cantaba la primera parte del Hallel (Sal 113-14), y después se partía y daba el pan.
Este debió de ser el momento de la consagración del pan eucarístico.
Una diferencia con los otros Evangelios,
es que Lucas es el único evangelista que, después de la consagración del
pan, añade en boca de Cristo: “Haced esto en memoria mía”. Pablo, en el
lugar paralelo, trae esta fórmula dos veces. La fórmula es auténtica. Se
sabe que el concilio de Trento definió doctrina de fe que con ella Cristo
ordenó sacerdotes a los apóstoles y les preceptuó que ellos y sus sucesores
ofreciesen el sacrificio eucarístico.
También Lucas a diferencia de los otros
evangelistas, en las dos fórmulas de la consagración pone por “vosotros.”
Seguramente es debido a la liturgia, de donde pasa directamente a los
evangelios, y que se “adapta” en su enunciación a los cristianos
asistentes.
Esta “anamnesis” es, en sustitutivo de
la Vieja Alianza, la constante renovación de este sacrificio redentor. La
Antigua Alianza era una “memoria” (cf. Ex 12:14;
13:9; Dt 16:3). Pero ésta era para un judío la
“restitución de una situación pasada en un momento desaparecido (y) esto
significa que cada uno, al recordarse de la liberación de Egipto, debe
saber que él mismo es objeto del acto redentor, en cualquier generación a
que él pertenezca.“Así también, de alguna manera,
la nueva Pascua eucarística, que tiene a todo hombre vinculado a ella por
el sacrificio de la cruz, no hace otra cosa que actualizar,
indeficientemente, el sacrificio redentor, al que todos están por necesidad
vinculados”. Aquí esta “memoria” es “anunciar la muerte del Señor” (1 Cor 11:26) al renovar su mismo sacrificio redentor: la nueva y eterna alianza
También se destaca que Lucas es el único
evangelista que dice que la consagración del cáliz tiene lugar “después de
cenar”. Los otros sinópticos sólo dicen que la institución eucarística se
realiza “mientras cenaban.” No es más que efecto del ritual de la cena
pascual. Tenía diversas partes, pero la “cena” estrictamente dicha
terminaba con la comida del cordero pascual, aunque seguían después nuevos
complementos. Y Lucas no hace otra cosa que precisar el momento de la
consagración del cáliz, que fue precisamente “después” de comer el cordero.
Acaso correspondió al tercer cáliz de vino que se bebía después de comer el
cordero, y que se llamaba el “cáliz de bendición,” por las largas
bendiciones que sobre él se hacían (1 Cor 10:16).
Por último, y muy brevemente, Lucas pone a continuación la denuncia del
traidor.
3.
DISCUSIÓN
SOBRE LA PRIMACÍA,
“Entonces comenzaron a
preguntarse unos a otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso.” Como hemos
leído en otros relatos, los apóstoles tienen rivalidad entre ellos, hasta
la gran iluminación de Pentecostés (Lc 9:46
par.). Concebían el reino al modo nacionalista judío, y tenían pretensiones
de los primeros puestos. Este pasaje esta en los tres Evangelios
sinópticos. Pero Mateo y Marcos lo ponen a continuación de la petición que
Santiago y Juan le hacen de los dos primeros puestos, sin embargo Lucas lo
pone aquí sin contexto alguno. Se piensa que fuese un concepto
independiente y que cada evangelista lo sitúa donde le viene bien.
Por Juan se sabe del lavatorio de los
pies por Cristo a los apóstoles. Fue una “parábola en acto” que responde
muy bien al sentido de esta discusión. Posiblemente allí, o poco antes,
pues creían la instauración del reino próxima (Lc
19-11), surgió esta disputa, a la que Cristo responde con la doctrina y con
la “parábola en acto” del lavatorio de los pies. Al menos la situación de
Lucas es muy lógica, por el transfondo que supone.
En todo caso la doctrina es clara. En su
reino no puede haber ambiciones de mando que hay entre los reyes de la
tierra. Los puestos de jerarquía y mando son puestos de servicio. Esta es
la actitud que ellos han de tener con relación a sus puestos en el reino.
El mayor será en él como el menor. Pues no busca el provecho, sino el
servicio. Y así como voluntariamente nadie quiere ser “servidor,” ésta debe
ser su actitud. No ambicionarlos. Y si vienen puestos jerárquicos, saber
conducirse como un “siervo.” Y les pone su ejemplo: El está a la mesa,
siendo el mayor de todos, como el que sirve. La frase pudiera ser de tipo
“sapiencial,” o referirse a otra comida de Cristo con los apóstoles, o ser
metáfora de lo que El hacía en su vida con ellos. Pero la semejanza de
contenido con la doctrina — teoría y práctica — ,
con el lavatorio de los pies, parece sugerir que se refiere a este acto.
Lo que sigue (v.28-30) tiene un contexto
distinto (Mt 19:28). Aquí está situado en un contexto lógico. Cristo ha
dispuesto, sin embargo, para ellos un puesto de excepción en su reino: su
'participación ¡en él bajo la metáfora usual del
banquete, y que se sientan sobre tronos “juzgando” a las doce tribus de
Israel. “Juzgar” en el sentido bíblico de gobernar. Ellos tendrán puestos
de mando, y máximos, en su reino. Cabría discutir si se refiere al reino en
su fase celeste o “eclesial.” Mas, dado que poco antes Lucas ha presentado,
modificándola, la promesa de Cristo de comer la Pascua con ellos, y que
será en el reino “eclesial,” es lo más probable que aquí le dé también a
esta promesa de los apóstoles el sentido “judicial” en el reino eclesial.
Las “doce tribus” (Ap 7:4-8) es la nueva
comunidad universal cristiana. Como los antiguos “jueces,” los apóstoles
defenderán, proclamarán, instaurarán el “Israel de Dios” (Gal 6:16
4.
VATICINIO
SOBRE LA CAÍDA Y CONFIRMACIÓN DE PEDRO
“Yo te aseguro, Pedro, que
hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces”. El anuncio de
la negación de Pedro lo traen los cuatro evangelistas. Pero la promesa del
arrepentimiento de Pedro, la promesa de no perder la fe y su misión
“confirmadora” para los otros, con la gran portada dogmática que todo esto
importa, es propio del relato de Lucas. Los cuatro evangelistas sitúan esta
escena en momentos distintos: Mateo y Marcos, en un contexto lógico en el
cenáculo; Juan, después del lavatorio de los pies. Y Lucas lo introduce en
absoluto. El repetir el nombre de Simón es digno de cierta solemnidad e
importancia (Lc 10:11).
La acción de ataque a Pedro y a los
apóstoles se atribuye a Satanás, el gran enemigo del reino que va a
instaurarse pronto y de los apóstoles, los grandes evangelizadores de él.
El verbo usado significa pedir, prestar algo. Evoca a Satán pidiendo
licencia contra Job (Job 1:1-12). Posiblemente con el uso deliberado de
este verbo se quiere mostrar que la acción de Satán contra los apóstoles es
limitada en su suceso. La imagen con que se anuncia esta embestida de
Satanás es muy gráfica: va a zarandearlos (cribarlos) como al trigo (Am
9:9). Es un ataque muy fuerte, pues la hora era muy trascendental.
Cristo rogó para que no desfalleciese su
fe. El acto de Pedro no fue, pues, pérdida de la fe, sino cobardía en Getsemaní y en el palacio de Caifás, negándole
externamente. Pero, además de lograr, por su oración, mantener su fe, le da
un encargo: “Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.”
El verbo “volver” aparece aquí sin
complemento, pero tiene el valor específico de volverse a Dios, de
convertirse. En los profetas era término usual para indicar la conversión a
los caminos de Yahvé. La “vuelta” de Pedro es de tipo moral. No es la
pérdida de la fe, garantizada por Cristo. Es la “conversión” de sus
negaciones, que aquí se le anuncian (Lc 22:62),
lo mismo que recogen los otros dos sinópticos. Junto al Tiberíades, después
de resucitado Cristo, le protestaría tres veces su amor.
5.
LA GRAN PRUEBA
QUE SE LES ACERCA
“Cuando los envié sin bolsa,
ni provisiones, ni sandalia, ¿les faltó alguna cosa?” Cristo,
aludiendo a la misión que confió a los 72 discípulos en Galilea (Lc 10:4), les anunció una acogida benévola, aunque
dejaba suponer alguna esporádica hostilidad. Por eso, entonces no
necesitaban estar preocupados por su sustento y hospedaje; sólo debían
atender a la obra de apostolado. Aún no habían los
fariseos ni el sanedrín tomado el acuerdo oficioso de matar a Cristo. Pero
ahora todo va a cambiar. Por eso les dice que el “que tenga bolsa (para
dinero) que la lleve también, igualmente la alforja (para provisiones), y
el que no tenga espada, venda su manto y compre una espada.” No interesa en
la descripción la valoración concreta de cada uno de estos elementos —
bolsa, alforja, espada —, sino lo que significan en conjunto: el estar bien
equipados para hacer frente a la nueva situación.
La razón de esto es que lo que se
refiere a El “llega a su término”: su pasión y muerte. Va a cumplirse en El
una escritura: “fue contado entre los malhechores.” La cita es de Isaías
(52:12), y pertenece al poema del “Siervo de Yahvé.” El sentido general es
que Cristo, en su pasión, fue contado entre el número de aquellos que, por
ser malhechores, fueron condenados a semejantes suplicios. Pero la cita
cobra una plasticidad máxima al verse a Cristo crucificado entre dos
ladrones.
Los apóstoles demuestran no haber comprendido
bien el sentido de lo que Cristo les dijo, (ellos dijeron: Señor aquí hay
dos espadas) y responden con lo que más les impresiona: las espadas. Por lo
que le advierten que tiene allí dos. Aunque la palabra usada aquí podría
tener el sentido de los “cuchillos” utilizados para inmolar la Pascua. Los galileos eran gente brava, y no sería
improbable que se hubiesen provisto para hacer el
viaje de peregrinación a Jerusalén, máxime en aquella época tan turbulenta,
así trasmitida por el historiador Josefo.
6.
LA AGONÍA EN
GETSEMANÍ
“Enseguida
Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos”. En este
relato, Lucas sintetiza las ideas de Cristo a los apóstoles dormidos en una
sola. “¿Por qué están
durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación”.”
Pero pone el célebre pasaje de la
aparición de un ángel “confortándolo” y el “sudor de sangre” durante su
oración. El concilio de Trento definió que este pasaje está inspirado. Y la
exegesis cristiana exige sostener no sólo la inspiración, sino la genuinidad
lucana del mismo.
El relato de Lucas sobre la oración de
Cristo en Getsemaní es el más impresionante. Su
tristeza y su dolor fueron subiendo hasta llegar a ser flujo de “agonía.”
Esta palabra no significa aquí los espasmos y estertores finales de la
vida, sino, el sentido de “lucha,” dolor grande que se acusa en el rostro
(Mc 3:14-16), ansiedad, etc. El contexto del sudor de sangre es el que
mejor valora el sentido filológico de esta “agonía.”
Y estando en este estado, “oraba” en una
forma insistente y repetida “con tensión,” “con ardor.” es
”fervorosísimamente,” “intensísimamente.”
“Entonces apareció un ángel del cielo
que lo confortaba”. Es en este momento cuando tiene lugar la aparición de
un ángel “confortándole”
Corresponde a este momento lo que relata
Lucas: En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era
como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.
La razón teológica de este fenómeno fue,
más que la muerte que le aguardaba, la visión sobrenatural que tenía del
volumen desorbitado del pecado de los seres humanos. “Él sudor de sangre no
fue más que la externa manifestación, elocuentísima ciertamente, pero
desproporcionada ante el contraste del interno martirio” por causa de “los
pecados.
7.
LA PRISIÓN DE
CRISTO
“Todavía estaba hablando,
cuando llegó una multitud encabezada por el que se llamaba Judas, uno de
los Doce.” Lucas parece más lógico que los otros evangelistas al narrar el
prendimiento de Cristo, ya que aquéllos cuentan el saludo de Judas y el
prendimiento de Cristo, y luego el ataque de Pedro al siervo del sumo
sacerdote, dándole un tajo a una oreja, aunque no narran la curación que
Cristo le hace. Pero, si Cristo estaba ya “prendido” y atado, no se explica
bien el que, en esta actitud, toque la oreja de este siervo para curársela.
Lucas, que relata esto, lo pone con un curso de redacción más lógico.
Además, si Cristo le curó la “oreja derecha” con sólo “tocarla” (Lc), es índice que el golpe de Pedro no se la había
desprendido, sino sólo dado un fuerte corte en ella.
Lucas resaltará las palabras de Cristo
como comentario a todo este suceso, del Mesías en prisión: “Esta es vuestra
hora y el poder de las tinieblas.” Era la hora de la gran lucha entre
Cristo y Satán, de la que Cristo dijo: “Llega el príncipe de este mundo” (Jn 14:30; cf. Lc 22:3; Jn 13:1-3).
8.
LAS NEGACIONES
DE PEDRO.
“Éste también estaba con
él”. Pedro lo negó diciendo: “Mujer, no lo conozco”. El tema de las
negaciones de San Pedro es un problema ya clásico. La figura de Pedro hizo
a la catequesis y a los cuatro evangelistas recoger las tres negaciones
profetizadas. Pero de la confrontación de textos, Pedro negó más veces que
tres. Mas, como Cristo le había anunciado que, antes que el gallo cantase
dos veces, él le habría ya negado tres, los evangelistas quisieron hacer
ver el cumplimiento de las tres negaciones, pero tomando para ello momentos
distintos de éstas.
Era frecuente entre los judíos hacer el
cómputo de ciertos trabajos por el canto del gallo.
Mateo y Marcos unen el arrepentimiento
de Pedro al “recuerdo” de las predicciones, al oír cantar el gallo, no
obstante, Lucas es el único que trae la escena completa. Pedro niega por
tercera vez y oye el canto del gallo. Pero coincidió que, “vuelto el Señor,
miró a Pedro,” y Pedro se “acordó” de la profecía del Señor. Esta “mirada”
de Cristo a Pedro coincide con el momento preciso en que el pelotón de
soldados bajaban a Cristo del piso superior, donde fue el proceso, para
llevarlo “abajo” (Mc 14:66), a algún calabozo, donde estará hasta el
proceso “matutino.” Pedro estaba en el patio calentándose. Allí se cruzó la
“mirada” de Cristo, que venía del proceso nocturno del Sanedrín, donde
había sido injuriado, y coincidió esta mirada de misericordia sobre Pedro
con el momento en que acaso Pedro negaba. Debió de ser esta escena sobre
las cinco de la madrugada, hora en que en Jerusalén suele oírse el segundo
canto del gallo.
9.
CRISTO ANTE EL
SANEDRÍN
“Después de arrestarlo, lo
condujeron a la casa del Sumo Sacerdote.” Lucas es, de
los tres sinópticos, el más sintético en el relato de la condena de Cristo
por el Sanedrín. Sin embargo, la narración es, fundamentalmente, la misma
que hacen Mateo y Lucas, aunque con una diferencia: que éstos ponen este
proceso nocturno, mientras que Lucas lo pone matutino. Aunque, aparte del
relato de ese proceso nocturno, ponen otro consejo matutino del Sanedrín,
sin duda el oficial para condenar a Cristo (Mt 27:1; Mc 15:1).
Lucas dice que para esta reunión y
condena matutina llevaron a Cristo “al tribunal de ellos”. Algún autor lo
interpretó del local propio del Sanedrín, para dar allí la condena oficial,
ya que el proceso nocturno se había tenido en el palacio de Caifás.
Filológicamente, la frase puede tener los dos sentidos. Pero el que
significa “corpus” y no local es el ordinario. Hasta la forma de decir
“sanedrín de ellos” parece sugerir la primera.
En el interrogatorio de Cristo, se le
pregunta si es el Mesías. El responde con elementos descriptivos de la
profecía de Daniel (c.7) y del salmo 110:1 los que dicen que el Hijo del
hombre “estará sentado desde ahora a la derecha del poder de
Dios.”Espantados ellos, le preguntan:
“¿Entonces eres tú el Hijo de Dios?” Lo afirma, y lo condenan.
La expresión Hijo de Dios no tiene aquí
el valor sinónimo de Mesías. Ya, primeramente, le preguntan si es el
Mesías, y luego si es el Hijo de Dios. Pero la razón que hace ver esto no
es sólo su identificación con los relatos de Mt-Mc, donde se ve por el
análisis que El se define y le condenan por “blasfemo,” por ser el Hijo de
Dios, sino que lo es por la descripción con la que define su mesianismo. No
sólo es el Mesías, sino que se presenta con rasgos divinos, utilizando
precisamente la profecía de Daniel, que había sufrido una evolución, hasta
interpretarse el Hijo del hombre en un sentido personal y con caracteres
divinos. A lo mismo lleva el uso aquí del salmo 110:1: se presenta
participando los poderes de Dios. Precisamente Cristo, unos días antes, les
había alegado este salmo para orientarles hacia el origen trascendente del
Mesías (Lc 20:41-44 par.). De ahí que, al oír
esta descripción, los sanedritas le pregunten, espantados, si El era — se
creía — lo que tantas veces había dicho que era: el Hijo de Dios. Y al
afirmarse en ello, viene la condena.
La expresión “Hijo de Dios” y “sentado a
la diestra del poder de Dios” = Dios, en su contexto daniélico de esta
época, en el ambiente cristiano en el que se escribe y al que va destinado,
es la confesión de la divinidad de Cristo.
Otra cosa es que el Sanedrín considerase
blasfemia el que — considerándole corruptor en Israel — se considerase el
Mesías davídico y situado junto al mismo Dios.
10.
ACUSACIÓN ANTE
PILATO
“Después se levantó toda la
asamblea y lo llevaron ante Pilato.” Los cuatro evangelistas recogen que la
primera acusación que se hace contra Cristo ante Pilato no es la divinidad,
que es por lo que le condena el Sanedrín, sino la realeza: el proclamarse
Mesías. Confesión que Cristo había hecho en su vida, pues era su misión.
Pero deformado, por deformación involuntaria o maldad, que prohibía pagar
tributo al Cesar, cuando era todo lo contrario. Pilato, del exámen de
Cristo, no ve nada punible. Pilato confiesa tres veces la inocencia de
Cristo (Lc 23:4.14-21; lo mismo que en Jn 18:38; 19:4.6). La narración de Juan da bien el
sentido. Y aquí se supone un interrogatorio de fondo similar al de Juan
(18:15-38). La respuesta tajante de Cristo en Lucas resulta equivoca si no
se supone un interrogatorio que la precise lo mismo que en Mateo-Marcos.
Pilato vio en El un idealista oriental. Pero le acusan de “subversión” con
su enseñanza. Y al dar el volumen de la misma Judea-Galilea, dan a Pilato
oportunidad para una hábil maniobra. Se lo va a remitir a Antipas. La frase “no encuentro culpa” era
expresión de la jurisprudencia romana, que daba por terminada una sentencia
por falta de pruebas.
11.
CRISTO ES
ENVIADO A HERODES ANTIPAS
“Pilato preguntó si ese
hombre era galileo. Y habiéndose asegurado de que
pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió”. Sólo el
relato de Lucas trae esta narración. Pero ya en la descripción que hace de
Antipas, a propósito del Bautista, deja literariamente preparada esta
escena (Lc 9:9).
Herodes Antipas era hijo de Herodes el
Grande. Desde el año 4 (d. C.) era tetrarca de Galilea. Se le considera el
más inteligente de los hijos de Herodes. Pero era hombre sensual y frívolo.
Algunas veces subía, por política, a Jerusalén a las fiestas, hospedándose
en el palacio de los Asmoneos.
Pilato, al oír que Cristo “era,” es
decir, vivía en Galilea, ve una buena solución para eximirse de aquel enojoso
asunto para él, pues reconociendo la inocencia de Cristo, ve en ello una
imposición y exigencia de los judíos, a los que odiaba. Los gobernadores
romanos no podían administrar justicia a sus súbditos fuera de su
jurisdicción. Pero el caso de Antipas era distinto, y el procurador de Roma
podía delegar en Antipas, además príncipe vasallo de Roma, su jurisdicción
en este caso, y en su territorio.
Pilato esperaba que Antipas se hiciese
cargo definitivamente de aquel asunto. En todo caso, esperaba una declaración
de inocencia. Pues si hubiese un crimen delictivo, el tetrarca lo hubiese
encarcelado o muerto allí. Aparte que, si creyese que iba a sentenciarle a
muerte, la acusación recaería sobre él, por mostrar poco celo por Roma.
La llegada de Cristo a Antipas agradó
mucho a éste. La razón era que había oído hablar mucho de El y “esperaba
ver alguna señal,” un prodigio. Lo consideró como un bufón o como persona
entregada a artes ocultas, que divertían por entonces a las cortes. Y, por
eso, “le hizo muchas preguntas.” Pero Cristo nada contestó. Cristo no venía
con sus milagros a divertir, sino a salvar. Antipas, que en un principio no
dio importancia a las acusaciones de los sanedritas, ahora, seguramente
para salir de aquella situación, permite que le acusen. Pero no les hace
caso. La venganza de Cristo la va a buscar por otro lado, menos
comprometido para él. Lucas mandó poner “una vestidura brillante”, después
que él con su corte le “despreció.” Probablemente esto último se refiere a
que Antipas, con una frase despectiva, logró que le hiciese coro la corte
servilista que tenía. La “vestidura brillante” piensan
algunos que sería al tipo de la clámide roja que le pondrán en la
coronación de espinas, o una vestidura blanca, símbolo de inocencia, y aquí
de irrisión, locura; para otros era una parodia del vestido real judío, que
era blanco. De un pasaje de las actas apócrifas del apóstol Santo Tomás se
deduce que ponerse vestidos reales viene a ser equivalente a ponerse
vestidos brillantes. El sentido, pues, de esta vestimenta irrisoria de
Cristo es representarlo, en sus pretensiones de Rey Mesías, como rey de
burla.
12.
CONTINUACIÓN
DEL PROCESO ANTE PILATO: CONDENACIÓN
El relato de Lucas, terminada la escena
de Herodes, sigue al modo de los otros dos sinópticos, excepto que omite la
escena de la flagelación y la escena burlesca que los soldados hacen a
Cristo en el pretorio. Esta última omisión, debida, seguramente, al público
gentil a quien destina su evangelio.
La condenación es a petición del pueblo;
es una exigencia fanática del mismo. Mc explícita más en su relato que el
motivo es por hacerse rey. Juan destaca también la exigencia judía de
respetar su Ley, castigándole por hacerse Hijo de Dios. Lucas y Mateo dejan
el tema planteado al entregar a Cristo a Pilato, por 'hacerse Rey; pero en
la condena sólo presentan el pugilato entre Pilato, que quiere defenderle,
y los judíos, que piden su muerte. La condena religiosa del sanedrín
interesaba menos — y hasta sería menos comprendida — por el público gentil
al que destina su evangelio Hech 18:14-16). Por eso destaca el aspecto
“político” de la condena.
13.
CAMINO DEL CALVARIO
“Cuando lo llevaban,
detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron
con la cruz”. Lucas es el único que cuenta dos datos propios en esta Vía
Dolorosa. Viendo el desfallecimiento de Cristo, el centurión, seguramente,
fue el que “requisó” a Simón de Cirene para que “llevase la cruz detrás de
Jesús” Simón debió de llevar sólo el patibulum, que era lo ordinario, pero
él solo. Con ello buscaba descargar del peso a Cristo desfallecido. Por lo
que es error presentar a Cristo cargado con la cruz y al Cireneo llevándola
también, pero levantándola por la parte inferior. Con esto se lograba lo
contrario de lo que se pretendía: cargar todo el peso sobre Cristo.
“¡Hijas de Jerusalén!, no
lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.” Luego de decir
que le seguía gran “muchedumbre de pueblo” y “de mujeres que se herían en
el pecho y lamentaban por El,” va a narrar las palabras de Cristo a estas
piadosas mujeres.
Era costumbre en los duelos funerales la
presencia de lloronas (Mt 9:23), que con gritos y gestos desgarradores
mostraban el dolor. Este grupo de mujeres jerosolimitanas eran gentes
afectas a El. No debió de ser un grupo numeroso, y por eso pudo no llamar
especialmente la atención, menos aún la preocupación de la escolta de la
custodia. Pero Cristo, en su caminar, se “volvió” a ellas para agradecerles
aquella compasión, acaso también para evitarles complicaciones legales de continuar
así, y, sobre todo, para hacerles la profecía de la destrucción de
Jerusalén. Sabe lo que es el dolor de madre. Por eso, ante el dolor de la
muerte de sus hijos, guerreros muertos o cautivos en la destrucción de la
ciudad, desearían no haber sido madres. Pero el castigo va a ser terrible.
Si se hace esto con el “leño verde,” que es El, ¡qué ha de suceder con el
“seco,” que es Jerusalén, que no quiso recibir al Señor en las horas
benéficas de su visitación!
14.
“PADRE,
PERDÓNALES, PORQUE NO SABEN QUÉ HACEN”
“Padre, perdónalos, porque
no saben lo que hacen”.Dentro del cuadro general de la crucifixión de
Cristo en el Calvario, con algunas variantes, hay algunos elementos propios
de Lucas y otros más desarrollados.
Lucas es el que recoge la primera
palabra de Cristo en la cruz: “Padre, perdónales, porque no saben qué
hacen”. Esta palabra debió de ser pronunciada por Cristo en diversos
momentos de su crucifixión e incluso ya crucificado.
El perdón que Cristo pide a su “Padre” —
la mejor invocación que podía hacer, ya que estaba siendo crucificado por
haber revelado que era su “Hijo” — se refiere probablemente a los
dirigentes de Israel, los verdaderos culpables de su muerte. Los soldados
romanos no sabían quién era Cristo; se limitaban a cumplir una ordenanza. Pero,
si los dirigentes sabían quién era Cristo, ¿cómo dice que “no saben qué
hacen”? Cristo sólo presenta al Padre un hecho: el hecho actual pasional de
su ceguera. No alude a su acto voluntario “en causa.” San Pablo dirá que,
si lo hubiesen conocido como tal, nunca le hubiesen crucificado (1 Cor 2:8). Pero no lo conocieron culpablemente. Y Cristo
sólo presenta esta ceguera pasional como hecho actual. Es la misericordia
de Cristo volcándose por los seres humanos (Hech 3:17; 13:27).
Sin embargo, parece que esta palabra
tiene en el intento de Cristo un mayor alcance. Pide perdón por todos los
hombres, va que el pecado de todos es la causa real de su crucifixión. Pues
en todas las palabras de Cristo en la cruz, excepto en la segunda, al buen
ladrón, que tiene un carácter más personal, todas las demás tienen, directa
o indirectamente, un sentido universal por todos los hombres. En el
“sentido pleno” de ella, probablemente, tiene este sentido universal.
Lucas pone todavía ante el cuadro de los
que escarnecen a Cristo a los “soldados” de la custodia, que repetían lo
que oían a los príncipes de los sacerdotes: que, si era el Mesías, bajase
de la cruz. Era el odio del soldado — romano o samaritano — al judío.
En boca de los príncipes de los
sacerdotes pone, como sinónimo del Mesías, el “Elegido”.
15.
LADRONES
CRUCIFICADOS CON CRISTO
“Con él llevaban también a
otros dos malhechores, para ser ejecutados.”En cambio,
deja para lo último, para darle un desarrollo especial, la escena de los
dos ladrones crucificados con El; los otros dos sinópticos sólo aluden a
que estos “bandidos” le ultrajaban.
Según el derecho judío, no podían ser
ejecutadas dos personas el mismo día, pero la crucifixión y la justicia
aquí eran romanas. Y en el uso romano esto era frecuente, o por comodidad de
no repetir más ejecuciones, o por ejemplaridad de la pena. En las “actas de
los mártires” son frecuentes las ejecuciones colectivas.
Estos que van a ser crucificados con
Cristo eran “malhechores” y “salteadores,” bandidos que asaltan a mano
armada. Es la conducta que justifica su muerte en aquella época que Josefo
refleja con numerosas alteraciones sociales.
Cuando Cristo estaba en la cruz, el mal
ladrón le injuriaba. Los Evangelistas Mateo Y Marcos ponen que lo
injuriaban los crucificados con El. Se pensó, como solución fácil, que
primero lo injuriaban los dos, y luego uno se convirtió.
La escena debió de tener lugar algún
tiempo después de la crucifixión. Pues supone el haberse este ladrón
recuperado algo de los espasmos del suplicio; también requiere esto el ver
que insultaba a Cristo con las palabras que oye a los asistentes.
Pero el buen ladrón le reprende, y,
reconociendo la justicia de la pena a sus culpas, proclama la inocencia de
Cristo, al tiempo que, por los insultos que el otro dirige a un inocente,
demuestra no temer a Dios, que le aguarda ya en su tribunal. Seguramente el
buen ladrón había oído hablar de Cristo: de su vida de portentos y de su
mesianismo. Y ahora, ante su majestad y conducta en la cruz, se confirmaba
en ello. Aquella conducta era sobrehumana.
Y, volviéndose a Cristo, le pidió que se
acordase de él, “Jesús, acuérdate de
mí cuando llegues a tu Reino”. En efecto Lucas pide que se acuerde de
él cuando venga a establecer su reino en el momento “escatológico,” a la
hora de la resurrección de los cuerpos.
La respuesta de Cristo es prometerle,
con gran solemnidad, que “hoy estarás conmigo en el Paraíso.” Este disponer
por parte de Cristo de la suerte eterna de los seres humanos le presenta
dotado de poderes divinos. No es un profeta que anuncia una revelación
tenida; es Cristo que aparece disponiendo él mismo de la suerte eterna de
un hombre. Y esto es poder de Dios.
16.
MUERTE DE
CRISTO
“Era alrededor del mediodía.
El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra” Sobre el
mediodía, es decir, desde la hora de la crucifixión de Cristo hasta las
tres de la tarde, en que muere, una oscuridad se extiende por todo el
Calvario y acaso por el horizonte perceptible. La frase “toda la tierra” no
exige una universalidad mundial, ni siquiera de Palestina. Son fórmulas
rotundas, y más en Lucas, tan propicio a expresar literariamente el impacto
de algo grande por la expresión “todo.” El significado de este fenómeno,
puesto en función de los profetas, es signo de venganza divina por el
deicidio.
También Lucas relata la rotura del velo
del templo, que significaba que se hacía profano el viejo culto (cf. Heb 9:12; 10:20). Pero lo pone conjuntamente con
las “tinieblas,” y antes de la muerte de Cristo, mientras que Mateo y
Marcos lo ponen después; y Mateo como parte de un “sumario” de hechos
prodigiosos; y Marcos abreviado.
El grito que Cristo da al morir, si, en
absoluto, podía ser natural, tal como lo describen los evangelistas, junto
con las expresiones literarias que usan, hace ver que lo presentan como
fenómeno sobrenatural, que acusa la libertad de Cristo en su muerte.
Lucas es el único evangelista que recoge
la séptima “palabra” de Cristo en la cruz al morir. Con ese “gran grito,”
Cristo pronuncia esta “palabra,” tomada del salmo 31:6, mesiánico, al que
Lucas recoge antepuesta la palabra “Padre.” Cristo, al utilizarla, conecta
mesiánicamente con ella y la enriquece de contenido. Libremente “depone” su
“espíritu” — semitismo por vida — en las “manos” — semitismo por voluntad —
de su Padre. Cristo muere libremente. Nada sucede en El al margen de su
voluntad. Si el proceso natural de su muerte va a llegar, no llegaría si El
no lo autorizase. Quiso sincronizar el proceso natural de su muerte con su
voluntad de morir (Jn 10:17-18).
17.
GLORIFICACIÓN
DE CRISTO POR EL CENTURIÓN Y ASISTENTES
Cuando el centurión vio lo
que había pasado, alabó a Dios, exclamando:“Realmente
este hombre era un justo”. En un pequeño esquema, Lucas pone la reacción
de las gentes ante la muerte de Cristo.
El primero es el centurión, que lo
proclama “justo.” La grandeza y dominio sobrehumano de Cristo en su muerte
le hace proclamar que no era lo que los judíos decían, sino un hombre
“justo.” En Mateo y Marcos, el centurión lo proclama “Hijo de Dios.” Podía
ser porque el centurión refleja ser verdad lo que los sanedritas decían ser
mentira: ser “Hijo de Dios,” valorado por él al modo mitológico; o por una
interpretación posterior; o por el enfoque distinto de los evangelistas:
Mateo-Marcos buscarían expresar la confesión mesiánico-divina de Cristo,
mientras que Lucas buscaría destacar el valor apologético de la inocencia
del mismo, por lo que quiere destacar su inocencia de no agitador político
ante sus lectores étnicos, o acaso, por escribir para lectores
étnico-cristianos, en un mundo en el que se hablaba mitológicamente de
hijos de dioses, quisiera Lucas evitar una mala inteligencia de la
expresión.
Con la fórmula rotunda de su estilo,
dirá que “toda la muchedumbre” que asistió al Cal-vario, al ver lo sucedido
— conducta de Cristo, tinieblas, terremoto, etc. — ,
se “volvía hiriéndose el pecho” en señal de arrepentimiento. Con esta
fórmula Lucas quiere acusar el fuerte impacto causado. Pero ¿cuál es el
intento exacto de esta afirmación de Lucas? ¿Cómo se compagina esto con el
que los discípulos, después del Calvario, estaban “encerrados” por miedo a
los judíos? (Jn 20:19). ¿Hay un adelantamiento de
los efectos cristianos posteriores al Calvario, conectados con el impacto
de lo sucedido allí?
Por un contexto lógico-histórico dice
que “todos” sus conocidos, jerosolimitanos unos, otros galileos, y
seguramente que entre ellos los apóstoles, como lo sugiere el caso concreto
de la presencia de Juan, “desde lejos,” pues la guardia de la custodia no
permitía acercarse allí a nadie, “contemplaban todo esto.” ¿Por qué ninguno
de los sinópticos, (Mateo y Marcos citan a Magdalena junto a la cruz), no
citan a María, su Madre?
18.
LA SEPULTURA
“Después de bajarlo de la
cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la
roca, donde nadie había sido sepultado.” La primera parte de la descripción
coincide con los otros evangelios sinópticos. Juan completa bastante la
escena. Lucas dice que era la preparación de la Pascua, y que “estaba para lucir el sábado.” El
sentido de este estar para lucir el sábado, cuando éste comenzaba al
ponerse el sol, acaso sea debido a la costumbre judía de encender la
“lámpara el sábado” con especial abundancia de luminarias.
“Las mujeres que habían
venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y
vieron cómo había sido sepultado.” Como los otros
sinópticos, pone a las mujeres observando bien el sepulcro y el lugar donde
ponían el cuerpo. Como no conocían este sepulcro no quieren que, cuando
vuelvan, pasado el reposo sabático, a completar el especial
embalsamamiento, pudieran encontrarse con la duda de dónde había sido
depositado.
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
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PARA LA LECTIO
DIVINA (3)
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MANTENGAMOS VIVA EN EL CORAZÓN LA
ESPERANZA, COMO MARÍA, QUE PERMANECIÓ FIRME A LOS PIES DE LA CRUZ
Renovamos
nuestro propósito de seguir a Jesús con una fe pura y sencilla. Los
episodios evangélicos que la liturgia quiere que revivamos hoy nos ponen
frente a dos escenas claramente opuestas entre sí. La multitud que sigue a
Jesús con entusiasmo, poco después cae en la desilusión y se muestra
indiferente o temerosa al cambiar la situación. Antes, cantaba gozosa:
"Hosanna", y luego, en el momento de la pasión, mira desde lejos,
muda, impotente, incluso a veces grita: "¡Crucifícalo!". Pues
bien, si por nuestra debilidad, en tantos momentos de nuestra existencia
nos hemos quedado también nosotros mirando al Señor de lejos, en vez de
seguirle animosamente por el camino de la cruz, por lo menos ahora deseemos
renovarnos interiormente, pidiendo participar intensamente en su pasión. Y
si no se nos ha concedido llevar en el cuerpo los signos de esta comunión,
que podamos al menos aceptar en silencio, por su amor, cualquier
humillación y aceptar con mansedumbre todas las pruebas de la vida
Mantengamos
viva en el corazón la esperanza, como María, que permaneció firme a los
pies de la cruz, segura de que las tinieblas del Viernes Santo se
desgarrarían en el alba de la resurrección.
ORACION
Señor manso y
humilde, tú conoces la volubilidad de nuestros sentimientos. Sabes que con
la misma facilidad con que te acogemos entusiasmados te entregamos
inmediatamente después a la muerte infame de nuestras traiciones, de
nuestras indiferencias; y a pesar de todo, has querido seguir siendo
nuestro maestro, y nosotros discípulos tontos y tardos de corazón.
Concédenos que la escucha de tu pasión grabe en nosotros los rasgos de tu
rostro para que, mirándote, aprendamos a no retroceder ante el sufrimiento
de cada día.
Enséñanos a no
buscar evasiones fáciles al dolor y haz que aprendamos finalmente a creer
que el designio del Padre es, para cada uno, una obra maestra de amor, aun
cuando parezca contradecir nuestras esperanzas de felicidad. Concédenos
unirnos a ti con un abandono total de quien se fía -como un niño- en manos
del Padre, seguros de que la muerte no tiene la última palabra, sino el
gozo y el triunfo del amor eternamente victorioso.
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SANTORAL
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Santoral 28 de Marzo

SAN ESPERANZA + 517
El papa san
Gregorio Magno nos habla de él en el cuarto libro de sus Diálogos, y
empieza por sorprendernos un nombre hoy poco frecuentemente impuesto a un
varón: Spes o Esperanza, como si fuese una virtud
teologal personificada.
Sin embargo,
san Esperanza no es una alegoría. Fue un monje fundador de un monasterio
próximo a la ciudad de Nursia, abad del cenobio,
hombre piadosísimo y de gran serenidad que sufrió sin una palabra de
impaciencia o desconsuelo la desgracia de ser ciego durante cuarenta años.
«El
venerable anciano, cuanto más se veía falto de la corporal luz, tanto más
suspiraba por la espiritual y divina, que jamás le faltaba, porque la
buscaba humilde; y así, viendo el golpe del azote en el cuerpo, tenía el
consuelo y alivio del Espíritu Santo en el corazón».
Pasado el
tiempo recobró la vista, y Dios le mandó entonces que visitase los
monasterios vecinos predicando a los monjes, para que se viese que el
Señor, que le había devuelto la luz, le convertía en instrumento para que
los demás le recibiesen en los ojos del alma.
A su
regreso, tras haber recibido la Eucaristía, murió cantando salmos con la
comunidad, y vieron salir el alma de su boca en forma de una paloma blanca
que, volando por el oratorio, rompió el techo y se perdió en las alturas.
San
Esperanza es el Job cristiano que no pide cuentas a Dios por su desdicha -
su humildad le impide hacer reclamaciones -, y que sólo ve en la adversidad
una misteriosa prueba de amor que no puede entenderse, pero que es sensible
a su experiencia espiritual.
Santoral preparado por la Parroquia de
la Sagrada Familia de Vigo.
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PEDIDOS DE ORACIÓN
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La
Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A.
Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor
por la Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que
pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que
tanto nos ama.
Nota:
Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones
San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos
de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada día del año, de
Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd,
ESTA
PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA COPIA Y LA PUBLICACIÓN
DE ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
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recibe ningún tipo de ayuda económica y no la busca, gratuito hemos
recibido mucho, gratuito queremos dar todo lo mejor que podamos, pero sin
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