Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha: 28-10-2018

Edición N.º MD 7.357

LITURGIA DE LA HORAS

Domingo XXX del Tiempo Ordinario Ciclo B

 

TU FE TE HA SALVADO

bto30La ceguera de los discípulos –es decir, su incapacidad de entender y seguir a Jesús– requiere una intervención sanadora del propio Jesús. Es lo que aparece en el evangelio del domingo trigésimo (10,46-52). Bartimeo se convierte en modelo del verdadero discípulo que, reconociendo su ceguera, apela con una fe firme y perseverante a la misericordia de Jesús y, una vez curado, le sigue por el camino. Sólo curado de la ceguera e iluminado por Cristo se le puede seguir hasta Jerusalén y adentrarse con Él por la senda oscura de la luz. Así Bartimeo se convierte en signo de la multitud doliente de desterrados que por el camino de Jerusalén –por el camino de la cruz– es reconducida por Cristo a la casa del Padre (1ª lectura: Jer 31,7-9).

Es de resaltar la insistencia de la súplica del ciego –repetida dos veces– y su intensidad –a voz en grito, y cuando intentan callarle grita aún más–, una súplica que nace de la conciencia de su indigencia –la ceguera– y sobre todo de la confianza cierta y segura en que Jesús puede curarle –de ahí la respuesta sorprendente de Jesús: tu fe te ha salvado”

En la manera de escribir, el evangelista está sugiriendo con fuerza que la falta de fe se identifica con la ceguera, lo mismo que la fe se identifica con recobrar la vista. El que creé en Cristo es el que ve las cosas como son en realidad, aunque sea ciego de nacimiento –o aunque sea inculto o torpe humanamente hablando–; en cambio, el que no cree está rematadamente ciego, aunque tenga la pretensión de ver e incluso alardee de ello (Jn 9,39).

Es significativa también la petición –“Ten piedad de mí”–, que tiene que resultarnos muy familiar, porque todos necesitamos de la misericordia de Cristo. Pero no menos significativo es el hecho de que esta compasión de Cristo no deja al hombre en su egoísmo, viviendo para sí. Se le devuelve la vista para seguir a Cristo. El que ha sido librado de su ceguera no puede continuar mirándose a sí mismo. Si de verdad se le han abierto los ojos, no puede por menos de quedar deslumbrado por Cristo, sólo puede tener ojos para Él y para seguirle por el camino con la mirada fija en Él.

Para ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo XXX, pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

 

I.  RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 04, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán fuertes, busquen siempre su rostro.

ACTO PENITENCIAL

·      Tú eres el Señor que ha salvado a su Pueblo. Señor, ten piedad.

·      Tú eres nuestro Sumo Sacerdote. Cristo, ten piedad.

·      Tú eres quien nos llama y nos libera. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

II. LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA Jer 31, 7-9

Un pueblo desterrado y disperso entiende la salvación en términos de regreso a la patria. Como un nuevo éxodo y marcha por un desierto transformado. El resultado no es una nación que se reconstruye. Es un resto que congrega la fragilidad y la debilidad humanas, redimidas. La redención está en que el Señor se le ha revelado padre y salvador.

Lectura del libro de Jeremías.

Así habla el Señor: ¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: «El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel» Yo los hago venir del país del Norte y los reúno desde los extremos de la tierra; hay entre ellos ciegos y lisiados, mujeres embarazadas y parturientas: ¡es una gran asamblea la que vuelve aquí! Habían partido llorando, pero Yo los traigo llenos de consuelo; los conduciré a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarán. Porque Yo soy un padre para Israel y Efraím es mi primogénito.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 125,1-6

R. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros!

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: « ¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!» ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.

SEGUNDA LECTURA Heb 5, 1-6

El sacerdote no es un hombre aparte, sino un miembro de la comunidad con la que comparte la vida y la muerte. Precisamente por participar de la misma condición humana de los otros puede cumplir con su misión de mediador entre Dios y los hombres. Decía al respecto el beato Santiago Alberione: «Es absolutamente necesario que trabaje por la salvación de los demás, y que en la propia bandera escriba yo-Dios- pueblo».

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Todo Sumo Sacerdote del culto antiguo es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por sus propios pecados. Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón. Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de Aquél que le dijo: «Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy». Como también dice en otro lugar: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

Palabra de Dios.

ALELUYA Cfr 2Tim 1,10

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

EVANGELIO Mc 10, 46-52

Como siempre, es la fe la que únicamente puede captar el sentido de un signo milagroso. Bartimeo, el mendigo ciego, sentado junto al camino, sin esperanzas en la vida, no creyó porque fue curado, sino al contrario, fue curado de su ceguera porque tenía fe. Es más, todo el relato indica que Bartimeo estaba esperando a Jesús con el corazón confiado. Y el Maestro se acerca a él en actitud dialogante a preguntarle: «, ¿qué quieres que haga por ti?». A lo que Bartimeo respondió: «Maestro que pueda ver».

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”.  Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Entonces llamaron al ciego y le dijeron: “¡Animo, levántate! Él te llama”. Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia Él. Jesús le preguntó: “ ¿Qué quieres que haga por ti?” Él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor.

HOMILÍA

SE DICE EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos: Ayúdanos a crecer en la fe.

·      Por todos los pastores, los teólogos, los catequistas que han recibido, en la Iglesia, la misión de iluminar a los demás con la palabra de Dios. Oremos.

·      Por los responsables de la economía mundial y nacional que tantas veces parecen ciegos a los reclamos de los pueblos: Oremos.

·      Por los que buscan a tientas una luz que dé sentido pleno a sus vidas. Oremos.

·      Por nuestra comunidad parroquial llamada a “dar el salto” y seguir de cerca a Jesús. Oremos.

III. LITURGIA EUCARÍSTICA

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Presentación de las ofrendas: Después de alimentarnos con la palabra de Dios preparamos la mesa de la eucaristía. Junto al pan y el vino, presentemos al Señor los sufrimientos y las buenas obras de todos los hombres de buena voluntad.

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PLEGARIA EUCARÍSTICA

……Santo, santo, santo es el señor, dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del señor. Hosanna en el cielo.

PREFACIO DOMINICAL DURANTE EL AÑO

RITO DE COMUNIÓN

PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

LA PAZ

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Sal 19, 6

Que aclamemos tu victoria y alcemos los estandartes en nombre de nuestro Dios.

O bien: Ef 5,2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

Comunión: Con fervor, acerquémonos a la eucaristía buscando la luz que nos permita ver la vida con los ojos de la fe.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que significan estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

IV. RITOS DE CONCLUSIÓN

Con alegría, porque también nosotros podemos iluminar la vida de los hermanos, nos retiramos, cantando...

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“¡Animo, levántate! Él te llama”

Mc 10, 46-52

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


 

1.    BARTIMEO, UN MENDIGO CIEGO

“El hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino”. Este relato lo encontramos en los evangelios según San Marcos y según San Mateo, la diferencia está en que Mateo pone la curación de dos ciegos, y Marcos de uno. Otra diferencia es que Marcos es el único que da el nombre de éste, “Bartimeo”, el hijo de Timeo”. Ambos relatos, mencionan que el milagro tiene lugar al salir Jesús de Jericó; “Cuando Jesús salía de Jericó”, en cambio en el relato de Lucas al acercarse a Jericó. Se han propuesto diferentes teorías para armonizar esto, pero los evangelistas no dan grandes precisiones, pero al exponer que el ciego “estaba sentado junto al camino”, nos sugiere que está fuera de la ciudad, pues el ciego, curado, seguía a Jesús por el camino, y la curación la pone a la salida de Jericó.

2.    UN CIEGO VE LA LUZ DEL MUNDO

“Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”.

El ciego estaba pidiendo limosna, “al enterarse de que pasaba Jesús”, a quien lo acompañaban “sus discípulos y de una gran multitud”, seguramente preguntó qué sucedía. El ciego y mendigo no conocía a Jesús, por supuesto él no lo había visto antes. Es así como él pregunta porque tanta gente. Así fue como él se enteró de que pasaba Jesús, el Nazareno.

Con todo, el “se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”. Cabe entonces una pregunta ¿Si no lo conoce y nunca la ha visto, por qué llama a Jesús así?. Ciertamente, el título de “Hijo de David” es título mesiánico. Con ello lo están proclamando Mesías.

¿Cómo conoce este ciegos la mesianidad de Cristo?, el sin ver como los que tienen la vista sana, ve la Luz del Mundo.

Que el ciego le grite a Jesús, es señal de su confianza en el poder de Jesús, es así como el Señor lo manda a llamar y le pregunta “¿Qué quieres que haga por ti?”. Jesús quiere constatar bien el milagro en su confianza. Que no se vaya sólo por un provecho material (Jn 6:26.27), o sólo se lo pida a título de ensayo a ver lo que pasa. El ciego le responden su confianza diciendo: “Maestro, que yo pueda ver”.

¿Cómo estaría nuestro corazón si estuviéramos al alcance de las manos del Señor, esperando que Él nos toque y nos acaricie? En el Evangelio de Mateo, donde son dos los ciegos, Jesús tocó sus ojos. Y, al tiempo que ponía sus manos en los ciegos, aquellos ojos sin luz, les dijo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y en ese momento recobraron la vista. Ahora imaginemos ¿cómo se habrán sentido estos dos ciegos o en el caso de Bartimeo, luego de curados, es decir que ya no son ciegos y ver la Luz de Cristo?

3.    “¡ANIMO, LEVÁNTATE! EL TE LLAMA”.

“¡Animo, levántate! Él te llama”. Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia El”

Jesús, no solo está atento a atendernos para aliviar nuestros padecimientos, además él no deja de llamarnos aún en medio de la oscuridad, habla de corazón a corazón; en oírle está todo nuestro bien. Y cuando Jesús llama, todo cambia.

Hay que estar atento del paso de Jesús por nuestra vida, en este relato el ciego estaba sentado junto al camino y el paso del Señor le cambio la vida, lo transformo en un hombre nuevo. Quizá a nosotros nos encuentre en cualquier recodo del camino, y tengamos por seguro, que Jesús espera que nosotros, al igual que Bartimeo, con todo el ánimo del mundo nos pongamos a su servicio y le sigamos con fidelidad.

Ciertamente, muchas veces nos hace falta ese “ánimo animoso” tan teresiano para ser como Bartimeo, ante este llamado donde se puso de pie de un salto y fue hacia Jesús. Teresa nos dice: “Harto gran misericordia hace a quien da gracia y ánimo para determinarse a procurar con todas sus fuerzas este bien; porque si persevera, no se niega Dios a nadie; poco a poco va habilitando Él el ánimo para que salga con esta victoria”. (Vida 1, 4.5.)

4.    ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?

¿Qué más quiero, Señor, que oír tu voz? ¿Qué más puedo pedir? ¿Qué otra cosa puedo buscar?

“Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Quizás como muchos judíos, sabían que el Mesías nacería de la estirpe de David, ¿pero cómo iba a saber que era El que pasaba por allí? Como sería que los que iban delante lo “reprendían para que se callara”, “pero él gritaba más fuerte”. Bartimeo, dándonos un gran ejemplo, no se acobardó, como sabiendo que la fe que lucha, es la que triunfa por sobre los obstáculos.

“Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Jesús, oye y se detiene a la voz del que lo llama con fe y así es como mira a los que lo invocan. Entonces, deteniéndose manda que le traigan a este hombre que le había llamado y cuando estuvo cerca le pregunta; “¿Qué quieres que haga por ti?”. La pregunta se la hace por su natural misericordia y para que los presentes vean que el ciego no pedía limosna, sino que la gracia divina y lo hacía con fe. Entonces cuando el ciego expuso su petición, Maestro, que yo pueda ver, Jesús le dice: “Vete, tu fe te ha salvado”.

Los beneficios del Señor se obtienen por la fe y según sea esta es la gracia que se recibe. Mientras más abras la ventana de tu corazón, más luz entrará. Las palabra de Jesús, se transforman en luz para los ciegos.

El Evangelio continúa; “En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino”. En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Un doble beneficio gana el ciego, la vista y la fe en Dios, esto es, termina con su ceguera corporal y aumenta su fe en el Señor. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

Muchos son los que desconocen la luz y viven en las tinieblas, pero quien se acerca a la verdadera Luz, esto es a Jesús, verá la luz eterna.

5.    MIENTRAS MÁS SE CLAME O MÁS SE PIDA, MAS SE RECIBE

El ciego nos demuestra que mientras más se clame o más se pida, más se recibe. Así como cuando insistimos en la oración con toda nuestra vehemencia, Dios se detiene en nuestro corazón y recobramos la vista perdida.

Expone el relato del Evangelio, “pero él gritaba más fuerte”, para que se oiga por sobre el ruido que produce el tumulto, así nuestra oración debe oírse por sobre todo lo demás, con insistencia, por encima de la ceguera que nos rodea, para que el mundo sea testigo de la luz de Jesús.

La fe salvo al ciego, y la fe puede salvarnos a nosotros, siempre que nuestra fe sea como la del ciego, confiada, firme y perseverante.

Y cuando recibamos beneficios del Señor, seamos como el ciego de Jericó, que recobro la vista y siguió glorificando a Dios.

Jesús, siempre estará esperando que acudamos a Él, si le llamamos siempre vendrá nosotros a iluminarnos.

¿Que aprendemos de este relato? el que sigue a Jesús, ha de ver la verdad, como este ciego que llama a Jesús para pedir como cuando nos hemos enceguecido, “Señor ten piedad, Cristo ten piedad”. Jesucristo, igual que siempre, actúa mostrando su gran corazón misericordioso. Jesús sabe muy bien lo que es un sentimiento de amor al prójimo y de compasión ante las desgracias ajenas.

Entonces en este fragmento del Evangelio observamos como los que carecen de vista, reciben la fe por el oído, sin embargo mucho veían con sus propios ojos los milagros de Jesús y se declaraban contrarios a la fe.

En consecuencia, la enseñanza de este Evangelio, es que para conseguir una gracia de Dios, se requiere como condición previa tener fe y confianza. Entonces debemos perseverar en la oración para recibir lo que pedimos, y no debemos perder la confianza en el Señor, si la gracia pedida no llega de inmediato.

Jesús nos enseña que si nos acercamos a Él, podemos ver la verdad. Todos de alguna manera, necesitamos abrir nuestros ojos para ver mejor las cosas del Señor. Si tenemos cerrados nuestros ojos como consecuencia de las dificultades, optemos por acercarnos más a Jesucristo, pero hagámoslo con el corazón limpio, con fe, con conciencia recta, para que Jesús nos descubra los secretos del Reino de los Cielos.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

XXX Domingo Ciclo B

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

SEÑOR, QUE VEAMOS, COMO EL CIEGO DE JERICÓ.

Para ver y reconocer a Cristo, necesitamos que Él nos ilumine. Cristo es «el autor de nuestra fe» (Heb 12,2). El conocimiento de Jesús por la fe obra la salvación completa del hombre, le muestra la Verdad única que ha de seguir, le libera de la ceguera interior y exterior, y si así Él lo quiere, le otorga como complemento la misma vista física. La omnipotencia divina está siempre dispuesta a favorecer a quien se deja conducir por la fe verdadera, suscitada por el Espíritu. La fe auténtica, que proviene de lo alto, produce un genuino testimonio y no permite que sean desviados los que creen en la verdad de Cristo crucificado y resucitado.

San Cirilo de Alejandría comenta: «Cuando admitimos la fe, no por eso excluimos la razón; por el contrario, procuramos con ella adquirir algún conocimiento, aunque oscuro, de los misterios; pero con justo motivo preferimos la fe a la razón, porque la fe es la que precede, y la razón no hace más que seguirla, según este lugar de la Escritura: “si no creéis, no conoceréis”. A la verdad, si no sentáis los fundamentos de la fe, excluyendo toda duda, jamás podréis levantar el edificio fundado sobre el conocimiento de Jesucristo, y por consiguiente, no podréis llegar a ser hombres espirituales» (Comentario al Evangelio de San Juan 20,2).

ORACION (3)

 

Señor Jesús, pon tus manos en mis ojos, para que comience a ver no las cosas que se ven, sino las que no se ven.

Ábreme los ojos, para que no se fijen tanto en el presente cuanto en el futuro.

Haz limpia la mirada del corazón que contempla a Dios en espíritu.

(ORÍGENES, Plegarias de los primeros cristianos, 55).

 

SANTORAL

 

SAN SIMÓN Y SAN JUDAS (Tadeo)

San Simón y San Judas aparecen siempre juntos en las relaciones de los Doce. Al Apóstol Simón se le denomina el Cananeo (Mc. 3, 18) o Celotes (Lc. 6, 15), probablemente porque había pertenecido al partido extremista de los Celotes, que preconizaba la resistencia activa ante la dominación romana y llevaba a cabo de tiempo en tiempo ciertas operaciones de guerrilla. Semejante pormenor revela la diversidad de opciones temporales a que habían podido estar adheridos los Apóstoles antes de ser elegidos por Jesús. Ahora bien, el Señor llama así y agrupa dentro de un mismo conjunto a unos hombres tan distintos como el publicano Mateo el nacionalista Simón: su reino no es de este mundo. Pedirá a todos sin discriminación que sean sus testigos delante de los nombres. En cuanto a judas, a quien Lucas llama «judas, hijo de Santiago» (Lc. 6, 18), y, tanto Marcos como Mateo, le añaden el  sobrenombre de Tadeo (Mc 18), es aquel que, en la última cena declaró a Jesús: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?», cosa que le valió el recibir la gran promesa de la inhabitación divina en el alma de los fieles «El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él»

Claudel le invoca en un poema lleno de emoción y de sentido: «Que el que no se atreva a llamar a María o a algún célebre intercesor / nombre al menos al oscuro andarín que evangeliza las tinieblas; / pues, aun siendo el último, Jesús también le hizo apóstol; / su cosecha es el grano perdido que desdeñan los demás. / Su jornada sólo empieza al anochecer, él sólo contrata en la hora undécima».

Porque este Judas de tan ingrata homonimia es el patrón de las causas desesperadas. Durante la antigüedad y casi toda la Edad Media fue un santo ignorado, quizá porque repelía su nombre funesto, pero en el siglo XIV santa Brígida de Suecia contó en sus revelaciones que el Salvador le había instado a dirigirse con confianza a san Judas, y desde entonces pasó a tener una grande y dramática veneración.

Muy poco se sabe de él por la Escritura; que fue uno de los Doce, tal vez hermano de Santiago el Menor, citado en la lista apostólica en penúltimo lugar, inmediatamente antes del traidor. Se supone que tras la muerte de Jesús predicó el cristianismo en Siria y Mesopotamia, y quizá murió en Persia con san Simón, martirizado a golpes de maza.

Siglos atrás sus reliquias se veneraban en Reims y Toulouse, y su culto llegó a ser muy popular en Polonia, donde abundaban los Tadeos, pero san Judas (que probablemente no es el autor de la epístola que se le atribuye en el Nuevo Testamento) es sobre todo la última tabla de salvación para los que ya no esperan nada, más allá de la esperanza aún está él.

Hermoso patronazgo el suyo, abogado de las causas que uno mismo declara perdidas, «es más final que la desesperación y sólo sana a los que mueren. Es Judas quien tirando de un solo cabello salva y mete en el Cielo al literato, al asesino y a la prostituta».

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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