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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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de publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
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Fecha: 03-04-2011
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Edición
Nº MD 2851
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CUARESMA, CICLO A
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LITURGIA DE LA HORAS
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LINK TEMAS DIVERSOS DE LA CUARESMA: cuaresma
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TIEMPO DE CUARESMA, L HORAS, Sem. 4ª
del Salterio, Tomo II
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Domingo 4º semana de Cuaresma. Morado.
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“Era ciego y ahora veo”
Jn 9,1-41
Vivamos en la luz de Cristo, iluminados
por su presencia
En nuestro camino cuaresmal
la palabra de Dios nos hace entender hoy que ese ciego del evangelio somos
cada uno de nosotros. Ciegos de nacimiento. E incapaces de curarnos nuestra
propia ceguera. Hemos entrado en la Cuaresma para ser iluminados por
Cristo, para que Él sane nuestra ceguera. ¡Qué poquito conocemos a Dios!
¡Qué poco entendemos sus planes! De Dios es más lo que no sabemos que lo
que sabemos. Somos incapaces de reconocer a Cristo, que se acerca a
nosotros bajo tantos disfraces. Nuestra fe es demasiado corta. Pero Cristo
quiere iluminarnos. El mejor fruto de Cuaresma es que salgamos de ella con
una fe acrecentada, más lúcida, más potente, más en sintonía con el
misterio de Dios y con sus planes, más capaz de discernir la voluntad de
Dios. Dios quiere “arrancarnos del dominio de las tinieblas” (Col 1,13)
para que vivamos en la luz de Cristo, iluminados por su presencia.
Reconocer que somos ciegos
Para ello, la primera
condición es reconocer que somos ciegos y dejar entrar plenamente en
nuestra vida a Cristo, que es “la luz del mundo”. El hombre ciego reconoce
su ceguera y además de la vista física recibe la fe. Los fariseos, en
cambio, se creen lúcidos “nosotros sabemos” y rechazan a Jesús, se cierran
a la luz de la fe y quedan ciegos. La soberbia es el mayor obstáculo para
acoger a Cristo y ser iluminados. Por eso insiste la Escritura: “Hijo mío,
no te fíes de tu propia inteligencia... no te tengas por sabio” (Prov 3,
5-7).
Cristo es la luz del mundo
Esta sanación es un
testimonio potente del paso de Cristo por la vida de este ciego. Él no sabe
dar explicaciones de quién es Jesús cuando le preguntan los fariseos.
Simplemente confiesa: “sólo sé que era ciego y ahora veo”. Pero con ello
está proclamando que Cristo es la luz del mundo. No se trata de ideas, sino
de un acontecimiento: estaba muerto y he vuelto a la vida, era esclavo del
pecado y he sido liberado. Esto ha de ser nuestra Cuaresma y nuestra
Pascua: el acontecimiento de Cristo que pasa por nuestra vida sanando,
iluminando, resucitando, comunicando vida nueva. (FGD)
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ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 66, 10-11
Alégrate, Jerusalén, y
congréguense, todos los que la aman. Desborden de alegría los que estaban
tristes, vengan a saciarnos con su felicidad.
ACTO PENITENCIAL
·
Tú
eres nuestro Pastor. Señor, ten piedad.
·
Tú
quieres levantarnos del pecado. Cristo, ten piedad.
·
Tú
nos hiciste hijos de la luz. Señor, ten piedad.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que reconcilias
maravalillosamente al género humano por tu Palabra hecha carne; te pedimos
que el pueblo cristiano se disponga a celebrar las proximas fiestas
pascuales con una fe viva y una entrega generosa. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA 1Sam 16, 1. 5-7. 10-13
Lectura del primer libro de Samuel.
El Señor dijo a Samuel: «¡Llena
tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he
visto entre sus hijos al que quiero como rey». Samuel fue, purificó a Jesé
y a sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando ellos se presentaron,
Samuel vio a Eliab y pensó: «Seguro que el Señor tiene ante él a su
ungido». Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su aspecto ni en lo
elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira
el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón».
Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a
Jesé: «El Señor no ha elegido a ninguno de éstos». Entonces Samuel preguntó
a Jesé: «¿Están aquí todos los muchachos?». Él respondió: «Queda todavía el
más joven, que ahora está apacentando el rebaño». Samuel dijo a Jesé:
«Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue
aquí». Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena
presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo, porque es
éste». Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus
hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
El rey era el representante de Dios, por eso se lo
ungía, como signo de la presencia divina y de su carácter sagrado ante el
pueblo. Pero, en Israel, el rey debía ser un ejemplo para el pueblo. Por
eso no bastaba con la apariencia, sino que Dios eligió a un hombre con un
corazón sincero. David fue el rey más recordado de Israel, pues, pese a sus
pecados, siempre buscó el bien para el pueblo.
SALMO Sal 22, 1-6
R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El Señor es mi pastor, nada me
puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las
aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún
mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me
acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy
largo tiempo. R.
SEGUNDA LECTURA Ef 5, 8-14
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de
Éfeso.
Hermanos: Antes, ustedes eran
tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz.
Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan
discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de
las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia. Es verdad que resulta
vergonzoso aun mencionar las cosas que esa gente hace ocultamente. Pero
cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz, porque
todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso se dice: «Despiértate, tú
que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará».
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Sabemos que no es fácil vivir como cristianos.
Cada época ha tenido sus propios conflictos y dificultades. Y el criterio
para afrontarla desde la fe es el mismo hoy que en los tiempos de san
Pablo: discernir nuestros actos. No podemos vivir sin buscar lo que es
bueno, evaluar las acciones y preservarnos de caer en los ofrecimientos de
salvaciones mentirosas.
ACLAMACIÓN Jn 8, 12
“Yo soy la luz del mundo, el
que me sigue tendrá la luz de la Vida-, dice el Señor.
EVANGELIO Jn 9, 1-41
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Jesús vio a un hombre ciego de
nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién ha pecado, él o
sus padres, para que haya nacido ciego?”. “Ni él ni sus padres han pecado
–respondió Jesús–; nació así para que se manifiesten en él las obras de
Dios. Debemos trabajar en las obras de Aquél que me envió, mientras es de
día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el
mundo, soy la luz del mundo”. Después que dijo esto, escupió en la tierra,
hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: “Ve
a lavarte a la piscina de Siloé”, que significa –Enviado”. El ciego fue, se
lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y los que antes lo habían visto
mendigar, se preguntaban: “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?”.
Unos opinaban: “Es el mismo”. “No –respondían otros–, es uno que se le
parece”. Él decía: “Soy realmente yo”. Ellos le dijeron: “¿Cómo se te han
abierto los ojos?”. Él respondió: “Ese hombre que se llama Jesús hizo
barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: ‘Ve a lavarte a Siloé’. Yo fui, me
lavé y vi”. Ellos le preguntaron: “¿Dónde está?”. Él respondió: “No lo sé”.
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sábado cuando
Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le
preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: “Me puso barro
sobre los ojos, me lavé y veo”. Algunos fariseos decían: «Ese hombre no
viene de Dios, porque no observa el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo un
pecador puede hacer semejantes signos?”. Y se produjo una división entre
ellos. Entonces dijeron nuevamente al ciego: “Y tú, ¿qué dices del que te
abrió los ojos?”. El hombre respondió: “Es un profeta”. Sin embargo, los
judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado
a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: “¿Es éste el hijo
de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?”. Sus
padres respondieron: “Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero
cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle
a él: tiene edad para responder por su cuenta”. Sus padres dijeron esto por
temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la
sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías. Por esta razón dijeron: “Tiene
bastante edad, pregúntenle a él». Los judíos llamaron por segunda vez al
que había sido ciego y le dijeron: “Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que
ese hombre es un pecador”. “Yo no sé si es un pecador –respondió–; lo que
sé es que antes yo era ciego y ahora veo”. Ellos le preguntaron: “¿Qué te
ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?”. Él les respondió: “Ya se lo dije y
ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También
ustedes quieren hacerse discípulos suyos?”. Ellos lo injuriaron y le
dijeron: “¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de
Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es éste”.
El hombre les respondió: “Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de
dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no
escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad.
Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de
nacimiento. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada”. Ellos
le respondieron: “Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?”.
Y lo echaron. Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le
preguntó: “¿Crees en el Hijo del hombre?”. Él respondió: “¿Quién es, Señor,
para que crea en él?”. Jesús le dijo: “Tú lo has visto: es el que te está
hablando”. Entonces él exclamó: ´”Creo, Señor”, y se postró ante él.
Después Jesús agregó: “He venido a este mundo para un juicio: Para que vean
los que no ven y queden ciegos los que ven”. Los fariseos que estaban con
él oyeron esto y le dijeron: “¿Acaso también nosotros somos ciegos?”- Jesús
les respondió: “Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como
dicen: “Vemos”, su pecado permanece”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
La escena está cargada de simbolismo. En este
caso, el ciego hace un vertiginoso proceso hacia la visión, que culmina en
poder ver al salvador. Es un proceso de fe. Mientras que los enemigos de
Jesús hacen justamente el proceso inverso y terminan siendo considerados
ciegos, aunque dicen que ven. Según este texto, frente a Jesús, se exige
definición, elegir entre Él (la luz) y las tinieblas.
Se dice el Credo
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada intención, pedimos:
Ilumina los ojos de nuestro corazón.
·
Por todos los que, en la Iglesia, han
recibido la misión de iluminar a los hermanos con la enseñanza de la fe.
Oremos.
·
Por todos los que en la sociedad cumplen la
misión de iluminar a los demás: los padres, los docentes, los que controlan
los medios de información pública. Oremos.
·
Por los que padecen, sin merecerlo, la
ceguera de la incultura y la ignorancia. Oremos.
·
Por nosotros que tuvimos el privilegio de
pasar de las tinieblas a la luz y estamos llamados a dar testimonio de
ello. Oremos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentarnos con alegría,
Señor estos dones para la salvación eterna ayúdanos a ceIebarlos con
fidelidad y a ofrecerjos dignamente por la redención del mundos Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE CUARESMA
PREFACIO
EL CIÉGO DE NACIMIENTO
El Señor esté con ustedes.
Ycon tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Él mismo, por el misterio de la
encarnación, llevó hasta la luz de la fe a los que caminaban en las
tinieblas, e hizo renacer a los que habían nacido en la esclavitud del
pecado convirtiéndolos en hijos adoptivos por el bautismo.
Por eso, Padre, te adoran el
cielo y la tierra entonando un canto nuevo, y nosotros con todos los
ángeles te alabamos,
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Jn 9, 11
El Señor hizo barro con saliva
y lo puso sobre mis ojos: entonces fui, me lavé y vi y creí en Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre, que iluminas a todo
hombre que viene a este mundo, te pedimos que alumbres nuestros corazones
con el esplendor dé tu gracia, para que nuestros pensamientos sean dignos
de ti y aprendamos a amarte de todo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE
EL PUEBLO
Padre, protege a quienes te suplican, sostén a los débiles y
vivifica siempre con tu luz a quienes caminan en las sombras de la muerte;
con tu clemencia, apártalos de todo mal y hazlos llegar a la plenitud de
tus bienes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Soy la Luz del Mundo”
Jn 9, 1-41
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. JESÚS
VIO A UN HOMBRE CIEGO DE NACIMIENTO
La escena se
introduce escuetamente diciendo que: Jesús vio a un hombre ciego de
nacimiento. Sabido es que los enfermos pedían habitualmente limosna a la
puerta del templo, podría ser aquí donde estaba este ciego, al que Cristo
miró con misericordia al pasar al templo.
Los
“discípulos” que le acompañaban, le preguntaron quién había pecado para que
naciese ciego: si él o sus padres. Era una creencia popular, que enseñaban
los mismos rabinos, que todo padecimiento físico o moral era castigo al
pecado. Pero, tratándose de un ciego de nacimiento, ¿cómo pudo pecar antes
de nacer? Probablemente esto era una creencia popular. Pero, ante esta
errónea concepción popular, Cristo descubre un gran misterio. “Ni él ni sus
padres han pecado”. Este problema del dolor, que ingresó en el mundo por el
pecado de origen, tiene, sin culpa personal del sujeto, una finalidad
profunda en el plan de Dios, y es así como expone Jesús: “nació así para
que se manifiesten en él las obras de Dios”, al revelarse estas
intervenciones maravillosas — los milagros — , son “signos” de la obra de
la salud y de la grandeza de Cristo, como relata en otro parte Juan;
“porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas
obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. (Jn
5:36).
2. SOY
LA LUZ DEL MUNDO
Dice
Jesús:”Debemos trabajar en las obras de Aquél que me envió, mientras es de
día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el
mundo, soy la luz del mundo”.
En un
paréntesis, expone Cristo, en una pequeña alegoría, sobre el tema y
“símbolo” del milagro que va a realizar. Al modo que se trabaja en el día y
se descansa en la noche en aquel medio ambiente, así Cristo ha de realizar
estas “obras” en el día, que es la hora de su vida pública, de su
“manifestación,” pues El, “mientras está en el mundo, es Luz del mundo.”
Llegará la “noche,” la hora de su muerte, en que desaparecerá visiblemente
El, la Luz, del mundo.
El
“simbolismo” de este milagro queda aquí destacado y centrado: Cristo
“iluminador.” Va a abrir los ojos a un ciego para que lo vean a El; .para
iluminar su alma con su luz de vida.
3. JESUS
PREPARA EL MILAGRO
Después que
dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre
los ojos del ciego. No sólo lo puso encima de los ojos del ciego, sino que
los “ungió,” los frotó con ello. Fácilmente se reconstruye la escena de
este ciego. Sus ojos estarían abiertos; descentradas sus pupilas y blancas,
como se ven tantos ciegos en Jerusalén. Y Cristo tapó, cerró aquellos ojos
con el barro. Es “ceguera sobre ceguera.” Y le dijo al mismo tiempo: Ahora
“vete y lávate en la piscina de Siloé — que quiere decir Enviado — el ciego
fue, se lavó y, al regresar, ya veía.”
La saliva era
considerada en la antigüedad como remedio curativo de la vista. Cristo
había usado, simbólicamente, este remedio para curaciones instantáneas en
otras ocasiones (Mt 7:33; 8:23). no obstante pretende curarlos con ello;
pues, aplicado éste, no se produce la curación; ésta se realiza al lavarse
en la piscina de Siloé. San Ireneo pensaba que Cristo con esto simbolizaba
o evocaba el acto de la creación — el hombre formado de barro —, poniéndose
así en el mismo plano del Creador. Cristo Luz quiere demostrar bien que es
sólo su poder el que le comunicará la luz a los ojos, como realidad y
símbolo a un tiempo de la luz que le va a comunicar, por la fe, al
espíritu.
4. DISCUSIÓN
SOBRE LOS MILAGROS
El evangelista
trae a continuación un doble relato de discusiones sobre el milagro. Con
ello se tiende a autentificar y poner en claro la verdad del milagro. La
primera discusión que se recoge es, como era lógico, la discusión popular.
“Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: -¿No
es éste el que se sentaba a pedir limosna? Unos opinaban: Es el mismo”.
Como Cristo
envió al ciego a curarse a Siloé, éste, al curar aquí, seguramente fue a
los suyos. Un ciego rehecho cobra una fisonomía distinta. De ahí el que
surjan las disputas en torno a él: algunos negaban que fuese el mismo. La
sorpresa mayor era que ““Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los
ojos a un ciego de nacimiento” Pero, sobre todo, gritaba él diciendo que
era el mismo.
Y vinieron las
preguntas obligadas sobre quién le había curado y de qué modo. De Cristo
sólo supo decir su nombre, con el que acusa la fama que Cristo tenía y la
noticia que de ella le había llegado; pero ignoraba dónde estuviese después
de su cura. Lo mismo que le dijeron sobre la preparación curativa del
barro.
5. SE
ATACA A CRISTO PORQUE HACÍA MILAGROS EN SÁBADO
Después de
estas primeras reacciones de sorpresa en los “vecinos” y algunas gentes que
le conocían, el milagro va a ser sometido a un proceso ante los “fariseos,”
porque esto había sido hecho violando el reposo del “sábado.”
Ya Juan relató
otra curación en sábado, en la piscina de Bethesda “Levántate, toma tu
camilla y anda. Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se
puso a andar. Pero era sábado aquel día. (Jn 5:8-9), lo mismo que las
persecuciones que había contra El porque “hacía estas cosas en sábado” (Jn
5:16).
Al escoger de
nuevo un sábado para esta curación prodigiosa, tenía Jesús una intención
marcadísima: acometer de frente, en Jerusalén, la moral rabínica, pero
autorizando el paso con un milagro. En realidad, lo que los judíos
censuraban no era la curación en sábado, sino el que hubiese hecho lodo con
saliva en el día del sábado. No en la Ley, sino en la moral rabínica se
había terminantemente prohibido “amasar,” que es lo hace aquí al hacer
barro con saliva, y poner una cataplasma, como era aquí el poner este lodo
sobre los ojos del ciego.
De aquí la
gente decide llevar al ciego curado ante los fariseos, ya que esta curación
se presentaba con un carácter prodigioso y religioso, y ellos eran los
competentes en las cosas religiosas. Estos fariseos son o están en íntimo
contacto con el Sanedrín.
6. LOS
FARISEOS LE PREGUNTAN CÓMO RECOBRÓ LA VISTA.
El ciego
repite el relato. Pero el evangelista destaca en su respuesta uno de los
elementos que los rabinos prohibían en sábado: “me puso sobre los ojos, me
lave y veo”. Ante este relato nace una escándalo y se ataca a Cristo porque
hacía milagros en sábado: “Algunos de los fariseos decían”:” Ese hombre no
viene de Dios”, pues violaba las leyes que ellos dieron sobre el sábado. En
cambio, otros, sin duda fariseos, ya que se llevó el caso del ciego ante
ellos, admitían que fuese enviado de Dios, pues “Como un pecador hacer
semejantes signos? Argumento que luego va a utilizar contra la obstinación
de ellos el ciego de nacimiento. Cabe destacar que ya el Evangelista Juan
dice en sus relatos que hay en Jerusalén fariseos que creían en Cristo a
causa de los milagros que hacía, como el caso de Nicodemo (Jn 3:1.2),
aunque la fe de ellos no era muy firme: “Mientras estuvo en Jerusalén, por
la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre al ver las señales que
realizaba. Pero Jesús no se confiaba a ellos porque los conocía a todos”
(Jn 2:23-25).
7. EL
CIEGO CONFIESA “ES UN PROFETA,”
“Y se produjo
una división entre ellos”. Divididos entre sí y discutiendo, un grupo de
ellos, sin duda el primer grupo fariseo opuesto, le preguntan al ciego: “Y
tu ¿que dices del que te abrió los ojos?”. Naturalmente, la pregunta es
capciosa, pues ellos no van a creer en Cristo por lo que diga el ciego,
cuando ellos niegan la obra de Cristo ante la evidencia. El ciego confiesa
“Es un profeta,” es decir, un hombre santo, un enviado de Dios y dotado de
poder y sabiduría sobrenaturales. Es la confesión que de El hizo la
Samaritana, y la que hacía muchas veces el pueblo ante su obra prodigiosa,
como cuando la Samaritana le dice a Jesús: “Señor, veo que eres un
profeta”. (Jn 4:19). Los fariseos sólo buscaban en su respuesta un motivo
de poder desvirtuar los hechos y negar que Cristo lo hubiese curado.
8. SUS
PADRES TEMÍAN A LOS JUDÍOS
Los fariseos,
que aquí Juan los llama así sin más, como en otras ocasiones “los judíos,”
no querían creer en el milagro, para lo cual negaron que aquel hombre fuese
ciego de nacimiento. Y para ello llamaron a sus padres. Contaban,
seguramente, que la intimidación de éstos les prestase base para negar el
milagro de Cristo. Y les preguntan si aquel hombre es su hijo, que nació
ciego; y entonces, cómo ve ahora. La respuesta de los padres fue con
habilidad. “Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que
ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene
edad para responder por su cuenta”. Es decir ya tiene una edad que le
permite hablar y contar lo que le sucedió.
El evangelista
destaca esta evasión de los padres: “dijeron esto por temor a los judíos”. Habían
acordado los judíos que, si alguno
le confesaba Mesías, fuera expulsado de la sinagoga, así lo comenta en otro
relato el mismo Juan: “Entre los magistrados, muchos creyeron en él; pero,
por los fariseos, no lo confesaban, para no ser excluidos de la sinagoga”,
(Jn 12:42). La “excomunión” de la sinagoga era la excomunión de la
comunidad judía y los padres temen
esta “excomunión” si lo proclaman Mesías.
9. ¿POR
QUÉ QUIEREN OÍRLO DE NUEVO? ¿TAMBIÉN USTEDES QUIEREN HACERSE DISCÍPULOS
SUYOS?
Los fariseos,
determinados a no admitir la grandeza de Cristo, de nuevo interrogan al
ciego, esperando lograr en su nuevo relato alguna contradicción o algo que
les permita desvirtuar aquella curación. El nuevo interrogatorio del ciego
comienza por una frase que, en esta situación, era coactiva en sentido
peyorativo: “Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un
pecador.” La expresión “Da gloria
a Dios” es una fórmula de adjuración conocida ya en el Antiguo Testamento,
con la cual también se forzaba a hablar a una persona obstinada en no
hablar, pero el ciego da una respuesta, “dando gloria a Dios,” irrebatible
y llena de ironía: “Yo no sé si es un pecador –respondió; lo que sé es que
antes yo era ciego y ahora veo”, es decir no sabe si es pecador, pero sí
sabe que, siendo ciego de nacimiento, gracias a Cristo ahora ve. La ironía
es profunda. Si ellos saben eso, El sabe lo contrario, probado con un
milagro.
A la
insistencia capciosa de los fariseos en que repita el milagro, el les
responde ya cansado de tanta maniobra, con una ironía que los hiere en lo
mas vivo: “Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren
oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos? El
insulto aparece claro al mandarles a los fariseos que se hagan discípulos
de Cristo. Ellos lo injuriaron y le dijeron: “¡Tú serás discípulo de ese
hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a
Moisés, pero no sabemos de dónde es éste” Ellos, como maestros de la Ley,
saben que Dios habló a Moisés en el Sinaí y le dio la Ley. Pero no saben
“de dónde viene éste.” Y, según ellos, al no atenerse a la Ley y a su
interpretación, de no observar, según su interpretación, el sábado, no
puede venir ni de Moisés ni, en consecuencia, de Dios.
10. SABEMOS
QUE DIOS NO ESCUCHA A LOS PECADORES
Pero el ciego
replica con un argumento irrebatible, basado en un principio admitido por
los fariseos y enseñado frecuentemente en las antiguas escrituras, “Dios ayuda al justo, pero al pecador,
mientras no se arrepienta, no le da el obrar milagros”. Estaba ello basado
en el principio de la “retribución.” Si Cristo realizó esta curación — y
nadie mejor que el ciego es testigo —, la conclusión que se sigue es
incontrovertible: Cristo no es pecador, es santo. Y lo recalca subrayando
el tipo de milagro hecho: “Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los
ojos a un ciego de nacimiento”. Tan raro era esto, si alguna vez se dio en
la antigüedad, que el ciego lo utiliza como argumento incuestionable.
Todo el curso
de la narración, y especialmente el destacar ahora, en forma tan enfática,
que el ciego fue curado de una enfermedad de nacimiento, lo que nadie había
hecho, hace pensar que al relatar esto, san Juan está apuntando aquí, al
valor simbólico del mismo: el bautismo cristiano. En la antigüedad
cristiana se llamaba al sacramento del bautismo la “iluminación.” Como ya lo había dichos antes Jesús de la
necesidad de “nacer por el agua y el Espíritu,” que es la doctrina de la
necesidad del bautismo; Cristo, en este capítulo, se presenta
explícitamente como “iluminador” del cuerpo, para que aquellos ojos ciegos
lo vean a El y luego se crea en El y envía al hombre a lavarse a la piscina
de Siloé, “que quiere decir Enviado”; es decir, que el ciego se va a lavar
en Cristo. Y lavarse con agua en Cristo evoca el bautismo cristiano. Así lo
comentaba San Agustín: “Lavó los ojos en aquella piscina que quiere decir
Enviado, es decir, fue bautizado en Cristo”.
11. ¿CREES
EN EL HIJO DEL HOMBRE?
A todo este
razonamiento, los fariseos responden con dos venganzas. “Tú naciste lleno
de pecado, y ¿quieres darnos lecciones? Y lo echaron. La noticia de la
“expulsión,” seguramente “excomunión,” que los fariseos hicieron del ciego,
llegó a oídos de Cristo. Y “encontrándole,” aunque se diría que fue un encuentro
buscado por El y providencial, como Juan destaca frecuentemente en el
evangelio, en especial cuando Jesús encuentra a sus discípulos (Jn 1:42.45;
5.14), y entonces Jesús le preguntó: ¿Crees en el Hijo del hombre? Él
respondió: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Jesús le dijo: Tú lo has
visto: es el que te está hablando,
Entonces él exclamó: “Creo, Señor”, y se postró ante él.
El término de
este relato evangélico concluye destacando el sentido simbólico del
milagro, presentando, una vez más, a Cristo “iluminador.” “Jesús dijo: He
venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden
ciegos los que ven”
Y el tema de
la “iluminación” de Cristo se presenta como en una razón: ha venido al
mundo para que haya, ante El, un juicio, una discriminación: para que los
que no ven, “vean,” y los que “ven,” no vean. Los sabios, los que dicen
“ver” la verdad religiosa, los que se consideraban rectores espirituales e
intérpretes infalibles de la Ley, se “ciegan” para no ver la Luz, a Cristo-Mesías;
investigan las Escrituras, que hablan de El:” Vosotros investigáis las
escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan
testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. (Jn
5:39), y no logran el sentido de las mismas; en cambio, los “ciegos” a la
sabiduría orgullosa encuentran la “iluminación” de la sabiduría en
Cristo-Luz. Cristo Jesús, La Luz del Mundo”
El Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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HOY BRILLA UNA LUZ PARTICULAR
En el camino de la cuaresma hoy brilla
una luz particular que nos invita a encontrarnos con mayor profundidad con
el Señor Jesús. El ciego ha seguido un proceso desde las tinieblas a la luz
de la fe en Jesús, que le habla, que está delante de él. Creer que alguien
le ha dado la vista no es tan difícil. Encontrarse en una situación
determinada de un hecho y reconocerlo es ya tener cierta fe. Pero
encontrarse de tú a tú con el que ha cambiado nuestra situación, con el que
nos ha sacado de la noche de la ceguera y nos ha hecho pasar a la claridad
de su día es la fe madura a la que debemos llegar. Debemos ir más allá del
creer ser cristianos, para manifestar con toda nuestra vida este encuentro
que nos vincula indisolublemente al Señor Jesús como su fuente. Jesús no
nos pide creer en una doctrina abstracta, sino que quiere una adhesión
plena e incondicional a su persona. Nos pregunta: "¿Quieres
encontrarte conmigo para vivir para mí?".
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ORACION
(3)
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Aquí estamos, Señor Jesús, luz radiante
de la gloria del Padre, a tus pies, como ciegos ignorantes de su
enfermedad. Míranos, hijo de David, como miraste a tus discípulos cargados
de sueño, en la luz del Tabor. Despiértanos, Señor Jesús, verdadero sol sin
ocaso; ilumínanos y quedaremos radiantes. Cúranos, Señor Jesús, con el leve
rozar del dedo de Dios y con la Palabra que abre los ojos y corazones a la
luz. Envíanos, Señor Jesús, a la perenne piscina del bautismo de vida
nueva. Danos a tu Madre, Señor Jesús, cántaro de oro para sacar agua viva
de la fuente perenne de tu corazón traspasado por nosotros en la cruz.
Guárdanos, amoroso Jesús, en la prueba de la fe por la que todos pasamos,
como la pasaste tú, Señor. Manifiéstate, Señor Jesús, luz gozosa del día
eterno, poniendo sobre nuestros labios el grito del ciego curado:
"¡Creo, Señor!".
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SANTORAL
(4)
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SAN RICARDO, obispo 1197-1253
La vida de nuestro protagonista
San Ricardo no fue fácil desde que nació hasta su muerte. Le tocó vivir en
una nación y en un tiempo en el que tanto la Iglesia como la misma
sociedad atravesaba tiempos nada fáciles. Los obispos eran más bien como
"lores" y amantes de las grandezas de este mundo. Los mismos
monjes dejaban que desear ya que estaban entregados al lujo y a la vida
fácil con el detrimento que esto lleva a la vida de oración y entrega al
Señor y a los hermanos. Sin embargo el lema de Ricardo fue siempre éste:
"Austeridad, caridad y energía". Sí, fue muy enérgico y nunca se
casó con la injusticia.
Era campesino inglés, Richard
Wych, nació en el año 1197 cerca de Worcester hijo de labriegos, que
conoció muy bien la dureza de las tareas del campo.
Trabaja desde muy niño para
reparar la hacienda arruinada de sus padres en Wyche, no lejos de
Worcester, Inglaterra.
Y dejando en ella a su hermano
mayor, marcha a estudiar a las universidades de Oxford, París y Bolonia.
Es posible que posteriormente
estudiara en París y en Bolonia, el hecho es que volvió a su patria ya
doctor y en 1235 fue nombrado canciller de su universidad, para convertirse
muy pronto en el colaborador más intimo del arzobispo de Canterbury, su
amigo Edmund Rich, es decir, San Edmundo.
Ambos hicieron frente a las
pretensiones del rey Enrique III, que se apoderaba de los beneficios
eclesiásticos vacantes, la pugna se enconó, juntos conocieron el destierro
en Pontigny, Francia, y allí, tras
la muerte de san Edmundo, Ricardo fue ordenado sacerdote el año 1243.
A pesar de la oposición del Rey
Enrique III, es consagrado Obispo de Chichester, por el Papa Inocencio V,
el año 1245. Vuelto a Inglaterra, comparte preferentemente su vida con los
pobres y los enfermos.
Es entonces cuando da toda la
medida de su personalidad: es el prelado inflexible que combate con mayor
energía la simonía y el nepotismo, luchando por limpiar de impurezas y
bajos intereses la Iglesia
de Inglaterra.
Y entre tantos obispos
medievales que son comilones, imperiosos, cortesanos, arrogantes y amigos
del lujo, él será la humildad y la austeridad personificadas, dejando el
recuerdo de un hombre muy sencillo y bondadoso.
Tuvo también un constante amor
a los pobres y murió, al iniciarse el mes de Abril de 1253, en un asilo de
Dover que acababa de fundar. Ya agonizando hizo repetir a los que le
rodeaban: «María, madre de Dios y madre de misericordia».
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio Divina,
Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE
ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
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