MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Jueves, primera semana de Adviento, morado, San Francisco Javier, presbítero. (MO). Blanco.

San Francisco Javier, presbítero

Nace en 1506 en Javier (Navarra-España). De 9 años pierde a su padre. Al año siguiente ve cómo los enemigos destruyen el castillo de su familia. Su primera formación la recibe en el monasterio fundado por su padre. Luego ingresa en la vecina universidad de Sangüesa, y de ésta pasa a la de París en 1525. Comparte el departamento con el francés Pedro Fabro, y en 1529 se les une Ignacio de Loyola, quien marcará el destino de ambos. A los 23 años es catedrático. Con él y otros cinco, Ignacio funda la Compañía de Jesús en 1534. Es ordenado sacerdote. En 1536 se reúne en Venecia con sus compañeros en viaje hacia Jerusalén. Pero la guerra entre vénetos y turcos les cierra el paso, y entonces se encaminan hacia Roma. Pablo III aprueba la Compañía y manda a Javier de misionero y nuncio a las colonias portuguesas. En 1541 parte para Goa, India. Pasa luego a Japón, Ceilán, Molucas... «iBasta, Señor, basta!», exclama agradecido por los consuelos de Dios en su fatigosa misión. En 1552, frente a China, en la isla Sancián, a 46 años, vuela al Paraíso, truncándosele el proyecto de navegar a China, como era su deseo.

Prefacio de santos pastores.

ANTÍFONA DE ENTRADA

Éstos son los hombres que llegaron a ser amigos de Dios; su gloria fue anunciar el evangelio de la verdad.

ORACIÓN COLECTA

Señor, que por la predicación de san Francisco Javier llamaste a muchos pueblos a la fe; concede que los corazones de los creyentes ardan con su mismo celo apostólico, y que la santa Iglesia se alegre en todas partes por la abundancia de sus hijos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA Is 26, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá: «Tenemos una ciudad fuerte, el Señor le ha puesto como salvaguardia muros y antemuros. Abran las puertas, para que entre una nación justa, que se mantiene fiel. Su carácter es firme, y tú la conservas en paz, porque ella confía en ti. Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna. El doblegó a los que habitaban en la altura, en la ciudad inaccesible; la humilló hasta la tierra, le hizo tocar el polvo. Ella es pisoteada por los pies del pobre, por las pisadas de los débiles».

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La promesa del Señor se cumplirá a favor de los humildes. Los que parecían dominar la tierra con poderes y posesiones, serán humillados, cediendo el paso a los sin voz. Frente a Dios se cambian los roles.

SALMO Sal 117, 1.8-9. 19-21. 25-27

R. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres; es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos. R.

«Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor». «Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella». Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.

Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es Dios, y él nos ilumina. R.

ALELUYA Is 55, 6

Aleluya. Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca. Aleluya.

EVANGELIO Mt 7, 21. 24-27

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede comparar- se a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue grande.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Un cristiano de buena voluntad y mejores sentimientos se somete de vez en cuando a chequeo espiritual. Jesús viene en funciones de módico y pedagogo: Hay que ser consecuentes; si no se cumplen las prescripciones, el chequeo no basta. Es como construir una casa sobre arena. Chequeo y dieta cumplida, son como construcción sobre roca.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, acepta estos dones que te of recemos en la conmemoración de san Francisco, y así como él partió hacia tierras lejanas impulsado por el deseo de salvar a los hombres; concede que también nosotros, dando un eficaz testimonio del evangelio, caminemos con nuestros hermanos sin demora hacia ti.

Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Ez34, 15

Dice el Señor: «Apacentaré mis ovejas y las llevaré a descansar».

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios, que tus misterios enciendan en nosotros aquel fuego de caridad que inflamó a san Francisco en el deseo de salvar almas, para que, viviendo más dignamente nuestra vocación, alcancemos con él la recompensa prometida a los servidores fieles.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“No todo el que me dice “¡Señor, Señor!” entrará en el Reino de los cielos”

Mt 7, 21. 24-27

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

1.      NO BASTA “CREER” LO QUE JESÚS ENSEÑA, HAY QUE PONERLO POR “OBRA.”

Si se comprenden los profetas verdaderos y falsos, también se pueden entender los cristianos falsos y verdaderos. No basta “creer” lo que Jesús enseña, hay que ponerlo por “obra.”

La doctrina que aquí se enseña afecta a toda la obra del Reino. ¿Quién “entrará en el Reino de los cielos” “El que hace la voluntad de mi Padre”. El plan que trazó el Padre sobre el Reino tiene creencias y exige obras. No basta un ingreso idealista y soñador. No basta decir: “¡Señor, Señor!”

En su momento histórico estas palabras de Jesús deben referirse a algún tipo de cristianos que ya había ingresado en el Reino, pero cuyas obras no respondían a su fe, o si no es un aviso programático para los que fuesen a ingresar, para que supiesen que su “justicia” tenía que “superar a la de los escribas y fariseos” (Mt 5:20), porque de ellos dice: Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen.  (Mateo (SBJ) 23,3).

2.      LO QUE EVANGELIZA AL HOMBRE ES EL EVANGELIO

Lo que evangeliza al hombre es el Evangelio, porque evangelizar es convertir, cristianizar, reconciliar, enseñar y así nos lo pidió Cristo: "Id y enseñad a todas las naciones" (Mt 28,19) ,¿pero enseñad que? El Evangelio de Jesucristo. La salvación, llega a través de la Revelación comunicada al mundo por Cristo, El es Verdad y Luz que da Vida Eterna. (Jn 14,6-10). El es el Pan de la Vida, la Luz del Mundo, la Puerta, la Resurrección, el Camino, El glorifica al Padre. Jesucristo le da un sentido nuevo a nuestra vida, vino a salvarnos, se quedó con nosotros, "Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos, me serviréis de testigos hasta los confines de la Tierra" (Hech 1,8).

3.      EL CRISTIANO AUTÉNTICO

La autenticidad cristiana en el Reino está en las obras. “Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra” es el cristiano auténtico. Ni vale como excusa el haber “profetizado en tu nombre” o el haber exorcizado “demonios” o el haber hecho “milagros” (v.22). No sólo los apóstoles, sino también otros “discípulos” habían recibido estos poderes “carismáticos” (Lc 10:1-9.17-20). Entonces debe de tratarse de algunos discípulos que estuvieron unidos a El, pero que no tuvieron una entrega plena al mismo (Jn 6:60-64).

4.      “LA FE SIN OBRAS ES FE MUERTA” (SANT 2:17; 2:14-26)

A quien se dirige este relato?, en el versículo 22 relata “Muchos me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" , pero también a la hora de la composición del evangelio, la sentencia debe de estar recogida para censurar además, concretamente, a grupos cristianos que, dotados de “carismas” - profecías, exorcismos, o milagros -, confiaban en ellos como garantía de su auténtico cristianismo. Podían ser grupos o personas al estilo de los “carismáticos” de Corinto (1 Cor c.12-14). San Pablo dirá que si uno tuviese profecías, o actos heroicos, milagros, y no tuviese caridad, “nada soy” (1 Cor 13:1-3). Ante la perspectiva de estos cristianos idealistas de la Iglesia primitiva, Mateo trae esta sentencia del Señor con una oportunidad excelente. Como dirá la carta de Santiago: “La fe sin obras es fe muerta” (Sant 2:17)

5.      MI PADRE QUE ESTÁ EN EL CIELO.

Y así es como Jesús no enseña, “No todo el que me dice “¡Señor, Señor!” entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Jesús llamó a su Padre “mi Padre” en sentido excepcional. Cuando habla para otros dice “vuestro Padre,” o “tu Padre,” pero, al contraponerle con El, es “mi Padre.” Mt, que confiesa en su evangelio la divinidad de Jesús (Mt 12:6.8; 11,), con esta expresión habla de su filiación divina.

6.      UNA PARÁBOLA EN DOS IMÁGENES ENCONTRADAS

Jesús ilustra y confirma la enseñanza propuesta. La descripción de Mateo no sólo es literariamente bella, sino que refleja exactamente el medio ambiente palestino. Su descripción tiende a ilustrar genéricamente la idea central de los que, “oyendo” la palabra de Jesús, luego no la practican o no la ponen por obra. Aparte que Jesús dice: “El que escucha mis palabras y las pone por obra, se puede comparar”. Por eso toda precisión o matiz en este sentido no pasa de ser una alegorización subjetiva por “adaptación,” como los que veían en la “lluvia” las tentaciones carnales, en los “ríos” la avaricia, en los “vientos” la vanagloria y soberbia, etc.

7.      IMÁGENES MÁS O MENOS SEMEJANTES

 En la literatura rabínica se encuentran imágenes más o menos semejantes para tratar la siguiente cuestión: “¿Qué es más grande, el estudio (de la Ley) o la práctica (de la misma)? Rabí Tarfín: la práctica es más grande. Rabí Aqiba: el estudio es más grande” Y Elíseo bar Abuya decía que el que hace muchas obras y estudia mucho la Ley se podría comparar a un hombre que da a su obra un cimiento de piedras y encima construye con ladrillos; por eso cuando sobreviene una gran inundación no le conmueven las piedras. Pero el que estudia mucho la Ley es como el que pone por cimientos ladrillos y construye encima con piedras; a esto basta una pequeña inundación para que todo se derrumbe. (Comentario Biblia Nacar-Colunga).

8.      EL QUE “OYE” Y “PRACTICA” LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS

El que “oye” y “practica” las enseñanzas de Jesús es semejante a una persona sensata, es decir prudente. No se trata en este contexto bíblico del hombre inteligente o intuitivo, con un gran sentido práctico, sino del que cree y obedece estas enseñanzas del Señor y, en general, el que hace esto con el Evangelio. Este término se contrapone al insensato o necio  y significa aquí ligero, en la práctica de su vida religiosa.

La conclusión es clara: la vida cristiana está sólidamente construida, como el edificio bien cimentado, si la fe se traduce en hechos, no en expresiones de deseos. En ello va la condena de una cierto inacción religiosa; posiblemente bastante acentuada en ciertas comunidades cristianas: ¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: Tengo fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarle la fe?  (Santiago (SBJ) 2,14), Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. (Santiago (SBJ) 2,26)

Jesús nos dijo: Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la Practican (Lc 11, 28)

 Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

(Nota: Para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, SBNC y/o Biblia de Jerusalén SBJ)

LECTIO DIVINA

 

¿Y Quién entrará en el Reino de los cielos?

Del mismo modo como se pueden descubrir lo profetas verdaderos de los falsos, se pueden desentrañar los cristianos verdaderos de los aparentes, porque no es suficiente creer lo que Cristo enseña, es necesario ponerlo en práctica: Diríamos que esta enseñanza resume mucho de la doctrina del Señor, porque nos habla de la necesidad de poner en obra sus enseñanzas.

¿Y Quién entrará en el Reino de los cielos? Así lo dice Cristo, “El que hace la voluntad de mi Padre”. El plan que trazó el Padre sobre el Reino tiene creencias y exige obras. No basta un ingreso idealista y soñador. No basta decir: “¡Señor, Señor!” queriendo confiar mágicamente en él, pero sin poner la conversión de su vida en la práctica de los mandatos de Dios.

El que escucha mis palabras y no las pone en práctica

Dice el Señor: El que escucha mis palabras y no las pone en práctica, se parece a un hombre necio que edificó su casa sobre arena. Es decir nada sacamos en oír la palabra de Jesús y luego no practicarla o no ponerla en obra. Cuando oigamos el Evangelio, reflexionemos y convirtamos en acción su contenido ya mismo, por eso Jesús también nos dijo: El que escucha mis palabras y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente que edificó su casa sobre roca. No se trata en este contexto bíblico del hombre avispado con un gran sentido listo, sino del que cree y obedece las enseñanzas y, en general, el que hace de su vida el Evangelio.

La conclusión es clara: la vida cristiana está sólidamente construida, como el edificio bien cimentado, si la fe se traduce en hechos, no en expresiones de deseos.

Contemplemos bien la palabra de Nuestro Señor Jesús, el siempre nos advierte y así lo hace en este fragmento del evangelio. Aquí nos invita a reconocer a aquellos que aparentan llevar una buena vida en las palabras, pero en los hechos y en sus obras no son ejemplos de nada. Esto, porque los hechos y las palabras son necesarias de cumplir por igual a los que sirven al Señor. Y aún hay más exigencia, una y otra cosa son necesarias, pero estas deben ir acompañada de de la aceptación y del cumplimiento de la voluntad de Dios.

Es necesario entonces estar atentos para distinguir de los buenos y los malos maestros. Debemos en otras palabras, cuidarnos de nos ser engañados por los que hablan en nombre de Jesús, pero entienden mal las verdaderas enseñanzas y las acomodan a su manera y sus estatus de vida. Porque de ellos dice: “Haced y guardad lo que os digan. Pero no los imitéis en las obras, porque ellos dicen y no hacen” (Mt 23:3). El control de autenticidad cristiana en el Reino está en las obras. “Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra” Es el cristiano auténtico. Ni vale como excusa el haber hablado en su nombre, o ir a misa cada domingo, o haber hecho hermosos comentario del sentido del Evangelio si no lo hacemos acción, si no lo convertimos en trabajo y en una tarea que debemos cumplir.

Vivir según la palabra de Jesucristo

Así es, como si confesamos nuestra fe, debemos vivir nuestra fe, es decir vivir según la palabra de Jesucristo, si no es así, no entraremos al Reino de los Cielos. El camino del Reino de los Cielos, incluye aceptación y obediencia a los propósitos y planes de Dios, y no se esta caminando por el, por el solo hecho de repetir sus nombre.

Jesús vino a cumplir la voluntad del Padre. No es otra la voluntad del Hijo que la del Padre que esta en los cielos, son palabras que hemos oído con mucho énfasis de Jesús. Pongamos nosotros el mismo empeño, el mismo interés y esfuerzo en imitar a Jesús, aceptando y haciendo la voluntad del Padre en los hechos y las palabras. Pero no dejemos de tener presente, que para pertenecer al Reino, no basta con invocar al Señor, auque sintamos que lo hacemos con fe viva, es indispensable cumplir la voluntad de Dios y hacer una vida coherente a los principios y enseñanzas de Jesucristo.

Dice Jesús; Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Esto es frente a muchas dificultades, nuestra fe y nuestros principios no han de caerse y nuestra Iglesia permanece firme. La lluvia, representa el elemento que al unirse con la arena arrastra nuestros principios, pero si cae sobre roca, no le hace mella, los torrentes, representan los impulsos de avaricia, los vientos las soberbias. Estamos expuestos a encontrarnos con muchas dificultades, toda clase de peligros contra nuestra fe, pero el que se funda sobre Cristo, permanece en pie y ninguna adversidad lo derriba.

Pongamos entonces el “Hágase tu voluntad” que rezamos cada día en practica y disposición de cumplirla, viviendo siempre conforme a ella y para que no nos sea tan difícil, alimentemos nuestro corazón de la Palabra de Dios con la lectura y comprensión de los Evangelios, para que sepamos bien lo que nos dice el Señor y que es lo que nos pide.

De Corazón

Pedro Sergio

SANTORAL

 

SAN FRANCISCO JAVIER

San Francisco Javier, el apóstol del país del sol naciente,  pertenece a la estirpe de los conquistadores de imperios. Pero, al tiempo que los conquistadores partían para plantar sus estandartes de los reyes de España y Portugal en el Nuevo Mundo y en las islas del Pacífico, él optó, siguiendo a Ignacio de Loyola, por el servicio del Rey Eternal. Francisco, nacido en Javier, en 1506, se unió al primer grupo de los compañeros de Ignacio mientras estudiaba en París (1534). En 1541, fue destinado por San Ignacio a la Misión de las Indias portuguesas, toda vez que el hermano que había sido previamente designado se encontraba impedido por una ciática. A lo largo de once años de trabajos, en los que la oración y la penitencia tendrían la misma importancia que la predicación, este misionero improvisado recorrería decenas de millares de kilómetros con el fin de anunciar la Buena Nueva en la India (1542-43, 48, 51-52), Ceilán (44-45), Molucas (45-47) y Japón (49-51). Hubiera deseado comunicar a todos los jóvenes cristianos la misma pasión por la gloria de Dios y por la salvación de los hombres que le llevó a él a tierras lejanas: «Me vienen deseos de escribir a la Universidad de París--le confía a San Ignacio--para decirles cuántos millares y millones de paganos se podrían convertir si hubiera operarios». Francisco murió cuando estaba solo, a las puertas de China, en la isla de San Choan, en 1552. Contaba 46 años.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

PETICIÓN DE ORACIÓN

 

 

 

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