MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

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Fecha: 03-01-2012

Edición Nº  MD 3127

NAVIDAD

LITURGIA DE LA HORAS

MARTES

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 117, 26.27

Bendito el que viene en nombre del Señor. El Señor es Dios y él nos ilumina.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tú has querido que en el parto virginal de María, la humanidad de tu Hijo no quedara sometida a las consecuencias del pecado: concédenos que, participando de esta. Nueva creación, seamos también nosotros liberados de la antigua culpa. Por el nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA 1Jn 2, 29–3, 6

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijos míos: Si ustedes saben que Dios es justo, sepan también que todo el que practica la justicia, ha nacido de él. ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza en él, se purifica, así como él es puro. El que comete el pecado comete también la iniquidad, porque el pecado es la iniquidad. Pero ustedes saben que él se manifestó para quitar los pecados, y que él no tiene  pecado. El que permanece en él, no peca, y el que peca no lo ha visto ni lo ha conocido.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

“Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!”. San Juan nos recuerda que somos hijos de Dios, nacidos de su amor incondicional. San Pablo añade que eso es gracias al Espíritu Santo que ha sido derramado en nuestros corazones (Gál 4, 6). Lo importante es, según la lectura de hoy, que mientras llega la manifestación plena, definitiva y final en Cristo, nosotros debemos irnos acercando, cada vez más a él, vi viendo la santidad y justicia de los hijos de Dios, que es exactamente la ruptura con el pecado.

SALMO Sal 97, 1. 3-6

R. ¡El Señor manifestó su victoria!

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

ALELUYA Jn 1, 14. 12

Aleluya. La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. A todos los que la recibieron les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Aleluya.

EVANGELIO Jn 1, 29-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel”. Y Juan dio este testimonio: “He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: --Aquél sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo--. Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

“He contemplado al Espíritu que se posó sobre él”, atestigua el Bautista. Cristo ha sido presentado ya como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. A Dios lo encontraremos dondequiera y en quienquiera que esté impulsado por el Espíritu de Dios: es decir, donde se defienda la verdad, la justicia, la fidelidad, el amor, la vida y muchos otros valores humanos y evangélicos. Y hemos de saber reconocerlo y apoyarlo. Pero no los confundamos, ni idolatremos. Sólo hay uno que posee en plenitud el Espíritu de Dios: Cristo. No nos cabe duda que el Espíritu está permanentemente sobre él.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Ef 2, 4; Rom 8, 3

Dios, por el gran amor con que nos amó, envió a su propio Hijo en la carne semejante a la del pecado.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, que sales a nuestro encuentro en la participación de la Eucaristía, obra en nuestros corazones su poderosa eficacia, para que, al recibirla, nos hagamos cada día más dignos del don que nos haces. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“El es el Hijo de Dios”

Jn 1, 29-34

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

1.             JUAN BAUTISTA, “EL PRECURSOR”, LO RECONOCE COMO EL MESÍAS

A través de todos los tiempos los profetas habían hablado de él, sin embargo, hubo uno de un carisma exclusivo, Juan Bautista, “el precursor”, el lo reconoce como el Mesías, y lo presenta como, “el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, y dice que el ha visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre El y lo muestra como “ése es el que bautiza en el Espíritu Santo”.

Para Juan evangelista, la obra principal de Jesús consiste en “quitar el pecado del mundo”. Y el gran pecado es rechazar la Luz que ha venido al mundo para iluminar a todos los hombres (Jn 1,9). En efecto, rechazar a Cristo es el mayor y único pecado. Jesús cumplirá esta magna obra de reconciliación entre Dios y el hombre porque él mismo es Dios. Es así como lo expresa además es Evangelio, donde en la escena del bautismo nos muestra la presencia del Espíritu, que desciende del cielo en forma de paloma sobre Jesús y permanece sobre El.

2.             ESTE ES EL CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO

Relata el Evangelio: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. A éste me refería yo cuando dije: “Detrás de mí viene uno superior a mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que El fuera manifestado a Israel”.

Este es el Segundo testimonio oficial mesiánico del Bautista ante un grupo de sus discípulos, comienza el relato diciendo que Juan Bautista vio acercarse a Jesús, que por esos días vivía en las proximidades del Jordán, “Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando”. (Jn 1,28). Se piensa esto porque no dice que haya cambiado de lugar y el evangelio relata que al día siguiente ve venir a Jesús hacia el. Estas son las primeras actividades de Jesús desde el primer testimonio de Juan; “Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia” (Jn 1,27), hasta el primer milagro en las bodas de Cana (2:1-11).

¿A qué concurrencia se dirige? No se precisa, pero en todo caso no es la comisión venida de Jerusalén la que ya desapareció de escena, “cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ¿Quién eres tú? (Jn 1,19). Los discípulos del Bautista, ante los que también va a dar testimonio, entran explícitamente en escena más tarde (Jn 1, 35). Es posible que sean parte de las afluencias que venían a él para ser bautizadas; “Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. (Mt 3, 5-6). En todo caso, el tono íntimo, expansivo, gozoso que usa, en fuerte contraste con las secas respuestas a los representantes del Sanedrín (Jn 1, 20-21), hace pensar que sitúa la escena en un asistencia simpatizante y probablemente reducida.

3.             ¿PORQUE SE LLAMA AQUÍ A CRISTO EL CORDERO DE DIOS?

Viendo el Bautista que Jesús se acerca en dirección a él, aunque podría referirse al momento en que Cristo se acerca para recibir el bautismo, y posiblemente después del mismo bautismo, hace ante esta asistencia otro anuncio oficial de quién es Cristo, diciendo: “Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.”

Esta frase, de gran importancia mesiánica, nos motiva a preguntarnos, ¿Qué significa aquí, o por qué se llama aquí a Cristo el Cordero de Dios? o ¿Y en qué sentido quita el pecado del mundo? ¿Por su inocencia, por su sacrificio, o en qué forma?

En primer lugar conviene precisar que el verbo usado aquí por quitar significa estrictamente quitar, esto es, hacer desaparecer, y no precisamente llevar, Pero la razón más decisiva es su paralelo conceptual con la primera epístola de San Juan: “Sabéis que Cristo apareció para quitar los pecados” (1 Jn 3:5).

Cristo aquí es, pues, presentado como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Puede ser que el Bautista querría referir así a Cristo al cordero pascual que era el símbolo de liberación del pueblo de Israel.

Como sabemos, el cordero era la victima común en todo sacrificio oficial o particular, así es como el cordero pascual era un verdadero sacrificio, de allí que Juan considera al cordero como un símbolo de redención y sacrificio por los pecados.

4.             CRISTO SE OFRECIÓ POR LOS PECADOS DE TODOS

Podemos pensar además se refiere al Siervo de Yahvé de Isaías, que va a la muerte como cordero llevado al matadero, que llevó sobre él los pecados de los hombres: “Como un cordero al degüello era llevado”(Is 53:6-8). Del mismo modo querría indicarse la inocencia de Cristo. El cordero, como símbolo de inocencia, es usado en estas circunstancias; “con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo”, (1 Pe 1:18). Además, se pone esto en función de la primera epístola de San Juan, donde se dice: Sabéis que (Cristo) apareció para quitar los pecados y que en El no hay pecado” (1 Jn 3:5).

Cuando asistimos a la celebración de la eucaristía, oímos antes de la comunión: “Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”, y así fue como sucedió, Cristo se ofreció por los pecados de todos, en especial los nuestros, por todo lo que ofende a Dios, por ese mundo que vivimos a diario, por el sacrificio de ese Cordero, sacrificado en la cruz, Jesucristo.

En la primera epístola de San Juan además dice: Todo el que permanece en El, no peca; y todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido” (1 Jn 3:5-6). Y luego nos hace ver aún más profundamente el modo cómo ejercerá Cristo, el Mesías, esta obra de purificación de pecado para lograr la plenitud de la santidad. “Quien ha nacido de Dios no peca, porque la simiente de Dios está en él” (1Jn 3:9).

5.             Y NO HABRÁ EN ÉL PECADO ALGUNO

Esto es lo que se lee en el libro apócrifo del Testamento de los doce patriarcas en uno de los relatos: “Después de estas cosas, un hombre será suscitado de su raza, como el sol de justicia, y no habrá en él pecado alguno. Y los cielos se abrirán sobre él, derramando el Espíritu, la bendición del Padre Santo; y él mismo derramará sobre vosotros el Espíritu de gracia, y vosotros seréis por él hijos en verdad, y caminaréis en sus mandamientos, desde el primero al último”.

Tanto interpretando esta frase a la luz del mismo San Juan, evangelio y primera epístola, como en función del Antiguo Testamento y ambiente pre-cristiano del judaísmo, se ve que esta obra de Cristo es obra, al menos en un sentido directo, no de expiación, sino de purificación y santificación de los seres humanos, por obra del Mesías, al comunicarles el Espíritu, del que El está lleno y sobre el que reposa.

Jesucristo bautiza al mundo en el Espíritu, comunicándole la Vida, de este modo es antítesis del pecado.

6.             ES EL QUE BAUTIZA EN EL ESPÍRITU SANTO

Los evangelios, nos hablan del Bautismo en Espíritu y de Fuego, contraponiendo al bautismo del Bautista, con agua, lo que pretende dar a entender que será el Espíritu de Dios quien les hará tener una vida nueva mas justa y mas santa; la obra del Espíritu en los hombres es obra de purificación por una parte y por otra de santificación.

De este modo, no debemos descuidar nuestra devoción al Espíritu Santo, más aún si sabemos que de El vine la Vida, la verdadera Vida, la Vida de Gracia.

Relata este Evangelio: Y Juan dio testimonio diciendo: Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma y permanecía sobre él. Yo mismo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y permanece sobre él, ése es quien bautizará con Espíritu Santo”.

7.             “DETRÁS DE MÍ VIENE UNO QUE PASÓ DELANTE DE MÍ, PORQUE ERA ANTES QUE YO”

Juan Bautista ha conocido la divinidad de Jesús, al conocer su pre-existencia. También Juan era una persona predestinada ya antes de nacer. De aquí el destacarse que Cristo es de quien dijo el Bautista: “Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo”

Aunque el seguir a otro es condición de inferioridad, aquí sucede al revés; pues si Cristo vino temporalmente, en su ministerio público, después del Bautista, sin embargo, lo sobrepasó, no sólo por su ministerio, sino también porque era primero que él por su preexistencia, por su dignidad, pues el Bautista se confesó indigno de prestarle servicios de esclavo: “a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia,” (Jn 1, 27)

8.             EL ELEGIDO DE DIOS

El Bautista, dotado de un prestigio excepcional, dio testimonio de Cristo, diciendo que él era su precursor. Y él, al ver cumplirse la señal del cielo, lo proclamó “el Elegido de Dios,” (Jn 1,34), que es el Mesías, con la evocación Isaiana del “Siervo de Yahvé,” sobre el que estaba el Espíritu, posando sobre El, y acusando así la plenitud de sus dones en el Mesías.

Y el Bautista, con su bautismo, vino a ungir mesiánicamente a Cristo, al tiempo que lo presentó oficialmente a Israel. Y a este fin redacta así esta sección el evangelista. “Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que El fuera manifestado a Israel”. Y que Juan era el Elías, ambientalmente esperado, tenía a su favor en la catequesis primitiva las mismas palabras de Cristo, quien, hablando del Bautista, dijo: “Y si queréis oírlo, él es Elías, que ha de venir” (Mt 11:14).

Y en Cristo Mesías también se cumplían las concepciones circunstanciales de la época. Hasta su vida de ministerio público, Cristo había vivido en Nazaret y Cafarnaúm, en una vida socialmente oscura y desconocida para todos. Tanto, que el evangelista recoge las palabras del Bautista, que dice aquí: “Yo no le conocía”. Y en el pasaje anterior dice: “En medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis”. Ya vivía entre ellos, pero aún les era desconocido como Mesías.

Los que invocan en cualquier lugar el nombre de Jesucristo, que es Señor suyo y nuestro, gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor. (1 Cor 1, 2-3)

  El Señor les Bendiga

     Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

EL TESTIMONIO DEL BAUTISTA NO TIENE SU FINALIDAD EN SÍ MISMO.

Tiene por objetivo suscitar la fe del discípulo en la persona de Jesús. El Bautista ha visto al Espíritu "permanecer" sobre Jesús. Esta certeza provoca el anuncio de que Jesús es verdaderamente el Mesías, el Elegido de Dios (cf. Is 42,1). El testimonio de Jesús "Hijo de Dios" se hace eco de las palabras pronunciadas por el Padre en el bautismo: «Éste es mi Hijo amado» (cf. Mc 1,11; Mt 3,17; Lc 3,22).

El testimonio de Juan ha caracterizado dos épocas: la del bautismo «con agua» (v. 31) y la del bautismo «en el Espíritu» (v. 33). El descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en las aguas del Jordán es el inicio de la salvación y de los tiempos nuevos: ha comenzado para la humanidad su camino de retorno al Padre, se ha puesto en marcha la creación del nuevo Israel. Hasta el evento del Jordán el Espíritu moraba en Jesús, escondido en el silencio y desconocido; sólo ahora, con la confirmación de lo alto, el Padre lo consagra en su misión profética y mesiánica. Cada creyente es el hijo esperado sobre el que se posa el Espíritu del Señor y está llamado a dar testimonio de que el único camino de salvación para el hombre es el recorrido por Cristo y no las fáciles ilusiones prometidas por otros libertadores de movimientos políticos, sociales y religiosos. Quien nace del misterio de Cristo muerto y resucitado puede anunciar a los hermanos el camino de la salvación y proponerla con eficacia a través del signo del amor y de la entrega de sí.

ORACION (3)

 

Señor, enviándonos a tu Hijo como Salvador has hecho posible nuestra liberación del pecado y de la muerte y has restablecido nuestra comunión contigo. Con sólo nuestras fuerzas no nos hubiera sido posible obtener todo esto, y tú, sabiendo bien de qué pasta estamos hechos, nos has enviado a Cristo, tu Hijo unigénito, que nos ha hecho de nuevo hijos tuyos y sus hermanos. Has hecho bajar a tu Espíritu sobre Jesús para que él pudiese iniciar su misión en la tierra y borrar todas nuestras iniquidades.

Nosotros hoy somos conscientes de todos estos dones y, en especial, del don del bautismo con el que nos hemos convertido en verdaderos hijos tuyos. Señor, haznos comprender cada vez más este inmenso don y que lo hagamos crecer en nosotros con un camino espiritual que nos haga adultos en la fe, generosos en el amor a nuestros hermanos y testigos creíbles de tu evangelio entre aquellos que aún no han acogido tu salvación. Te pedimos en nombre de Jesús tu Hijo, el Cordero sin mancha, que los que viven en la indiferencia y en el ateísmo sean sacudidos de su aparente tranquilidad y reconozcan en Jesús el auténtico sentido de la vida y, hechos hijos tuyos por medio del Espíritu Santo, experimenten tu ternura de Padre.

Sabemos, Señor, que por la muerte de Jesús nos has dado la vida y que todos nosotros podemos continuar la misión de tu Hijo en el mundo para crear una humanidad nueva, más fraterna, sin divisiones ni guerras, unida en el signo del amor que nos ha enseñado Jesús.

SANTORAL (4)

 

SANTA GENOVEVA 420-500

Nace muy cerca de París, en Nanterre; y promete a Dios, desde los primeros años, su vida y su virginidad, con la bendición de San Germán de Auxerre, patrona de París, santa de la guarda de la vieja ciudad, cerca de la cual nació cuando Lutecia era un humilde villorrio junto al río, con casas desbordándose por la falda de una colina que hoy lleva el nombre de la pastora.

Su vida de oración y penitencia irradia caridad y renombre de prodigio. Al morir sus padres, deja Nanterre y marcha a París donde vive su madrina.

En tiempos turbulentos protegió a la ciudad cuando primero los hunos y luego los francos estaban a punto de arrasarla. Inerme Juana de Arco merovingia, doncella que salió al paso de Atila e hizo desviar sus hordas. Años más tarde se entrega ejemplarmente, y con extraña eficacia, a superar el pánico del hambre.

Las profecías y los milagros la envuelven, y su fama llega muy lejos: Simeón Estilita, desde lo alto de su columna en el desierto sirio, al ver a galos entre la multitud que acude a visitarle, les pregunta por Genoveva, de la que ha oído hablar. Cuando París era capital de santidad en el mundo.

Cuando el imperio romano cede el paso a la monarquía franca, Santa Genoveva con su prestigio contribuye a la cristianización del nuevo pueblo.

Muy venerada por él y por sus obispos, por sus reyes Childerico y Clodoveo, y por la reina Santa Clotilde, muere nonagenaria, tras haber iluminado con su presencia santa el París del siglo V.

Su Iglesia llegará a ser el Panteón de los grandes hombres de Francia.

Mucho después de su muerte va a seguir defendiendo a la ciudad, a menudo ingrata, de la destrucción y la peste, pero ninguna de sus dos iglesias parisienses subsiste hoy y la Revolución aventó sus cenizas. La cándida y prodigiosa historia de Genoveva se ha olvidado, de ella no queda más que el nombre de una colina en medio de París.

Su Nanterre natal evoca solamente la agitación estudiantil, Lutecia es irreconocible en el monstruoso París de ahora, pero a pesar del estrépito de la modernidad, cuando se hace el silencio es la voz de la santa, como decía Péguy, su gran devoto:

No hablarás mas que tú cuando todo se calle, y Dios nunca ha quitado la palabra a sus santos.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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