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MISA DIARIA
DE CAMINANDO CON JESUS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
9 años de
publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
Santiago de Chile-Chile.
La página
de Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, mas antigua de
Internet
Este
subsidio esta publicado todos los días en este link: MISA DIARA
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Liturgia
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TIEMPO
ORDINARIO, CUARTA SEMANA, Semana 4ª del Salterio
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Correo e-mail
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escribir, solo debe hacerlo a: caminandoconjesus@vtr.net
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Suscriptores:
18.001
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Fecha: 30-01-2011
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Edición Nº MD 2790
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ORDINARIO, CICLO A
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LITURGIA
DE LA HORAS
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DOMINGO IV
DEL TIEMPO ORDINARIO
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Gloriarse en el Señor
1Cor 1,26-31
Gloriarse
en el Señor. “Dios ha elegido lo necio del mundo, ...
lo débil del mundo... lo plebeyo y despreciable del mundo, lo que no es”.
Cuando San Pablo escribe estas palabras a los corintios no sólo está
poniendo de relieve una situación de hecho –la inmensa mayoría de los
cristianos eran gente pobre, sencilla, inculta, que no contaba a los ojos
del mundo, despreciable para los que se creían algo –, sino que está
enunciando un principio, un criterio de la acción de Dios, que elige con
preferencia lo humanamente inútil para manifestar que Él y sólo Él es el
Salvador.
“Para que nadie pueda gloriarse en presencia de Dios”. Tenemos
que estar muy atentos para ver si nuestros criterios y modos de actuar son
los del evangelio. El mayor pecado es el gloriarnos en presencia de Dios,
el enorgullecernos pensando que somos algo o podemos algo por nosotros
mismos. El Señor nos dice tajantemente: «Sin mí no podéis hacer nada». No
dice que sin Él no podemos mucho o sólo una parte, sino «nada». Cuando nos
apoyamos –en la vida personal o apostólica – en la sabiduría humana,
estamos perdidos. Cuando confiamos en el prestigio humano o en el poder, el
resultado es el fracaso total, la esterilidad más absoluta.
“El que se gloríe, que se gloríe en el Señor”. En Él y sólo en
Él vale la pena apoyarse. «En cuanto a mí –dirá San Pablo – me glorío en
mis debilidades» (2 Cor 12,9). Gozarnos en ser nada, en sabernos inútiles e
incapaces, para apoyarnos sólo en Él, que nos dice: «Te basta mi gracia».
Apoyarnos en los hombres no sólo conduce al fracaso, sino que es reproducir
el primer pecado, el querer «ser como dioses», el prescindir de Dios.
Esto es tan serio, que San
Pablo exclamará con vehemencia: «Dios me libre de gloriarme si no es en la
cruz de nuestro Señor Jesucristo» (Gal 6,14).
Sólo Cristo crucificado y humillado salva, pues Él es «fuerza de Dios y
sabiduría de Dios» (1 Cor 1,23-24). Él es para nosotros «sabiduría,
justicia, santificación y redención». Fuera de Él no hay santidad, no hay
salvación, no hay sabiduría. (FGD)
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ANTÍFONA DE ENTRADA SAL 105, 47
Sálvanos, Señor y Dios nuestro,
congréganos de entre todas las naciones, para celebrar tu santo nombre y
alegrarnos en tu alabanza.
ACTO PENITENCIAL
· Tú sólo eres
santo, porque nos resistimos a ser pobres de espíritu, pacientes y
misericordiosos. Señor, ten piedad.
· Tú sólo Señor,
porque no tenemos hambre y sed de justicia, ni trabajamos por la Paz, Cristo te piedad.
· Tú sólo
altísimo, porque no somos tan sufridos ni tan limpios de corazón como
debiéramos. Señor, ten piedad.
Se dice Gloria a Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro,
concédenos honrarte con todo nuestro espíritu y amar a todos los hombres
con un amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de
los siglos.
PRIMERA LECTURA Sof
2, 3; 3, 12-13
Lectura de la profecía de Sofonías.
Busquen al Señor, ustedes,
todos los humildes de la tierra, los que ponen en práctica sus decretos.
Busquen la justicia, busquen la humildad, tal vez así estarán protegidos en
el Día de la ira del Señor. Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y
humilde, que se refugiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no
cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca
palabras engañosas. Ellos pacerán y descansarán sin que nadie los perturbe.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
El - resto de Israel - es la porción del pueblo
que guarda y vive los mandamientos del Señor. Ante la actitud de la mayoría
del pueblo, que lleva una vida de injusticias y corrupción, un grupo se
mantiene fiel, es solidario y busca a Dios con sinceridad de corazón.
SALMO Sal 145, 7-10
R. Felices los que tienen alma de pobres.
El Señor mantiene su fidelidad
para siempre, hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El
Señor libera a los cautivos. R.
El Señor abre los ojos de los
ciegos y endereza a los que están encorvados. El Señor ama a los justos. El
Señor protege a los extranjeros. R.
Sustenta al huérfano y a la
viuda; y entorpece el camino de los malvados. El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R.
SEGUNDA LECTURA 1Cor 1, 26-31
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos
de Corinto.
Hermanos, tengan en cuenta
quiénes son los que han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios,
hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles. Al
contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a
los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes;
lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que
vale. Así, nadie podrá gloriarse delante de Dios. Por él, ustedes están
unidos a Cristo Jesús, que por disposición de Dios, se convirtió para
nosotros en sabiduría y justicia, en santificación y redención, a fin de
que, como está escrito: “El que se gloría, que se gloríe en el Señor”.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
En la paradoja del Reino de Dios, no se tienen en
cuenta el éxito, ni el poder, ni la estrategia, sino la pobreza de
recursos. De esta manera, se manifiesta con más fuerza el poder de Dios.
ALELUYA MT 5, 12
Aleluya. Alégrense y
regocíjense, porque tendrán una gran recompensa en el cielo. Aleluya.
EVANGELIO Mt 4, 25—5, 12
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Seguían a Jesús grandes
multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis,
de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Al ver la multitud, Jesús
subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces
tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: “Felices los que tienen
alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los pacientes,
porque recibirán la tierra en herencia. Felices los que tienen hambre y sed
de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque
obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque
verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados
hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes,
cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda
forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes
tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a
los profetas que los precedieron”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
El texto de las bienaventuranzas plenifica lo anunciado por Sofonías
(Primera lectura) y es un complemento de la predicación de san Pablo (Segunda
lectura). Los pobres y todos aquellos que representan la impotencia humana
son felices, es decir, son poseedores del Reino de Dios. No se trata de una
evasión de la realidad, sino del modo en que Dios ha querido manifestarse,
contrario a lo que los poderosos consideran como triunfo.
Se dice el Credo
ORACION DE LOS FIELES
A cada intención, pedimos: Ayúdanos a practicar tus preceptos.
·
Por todos los que llevan el nombre de
cristianos: para que sean testigos del camino que propone Jesús. Oremos.
·
Por los organismos que trabajan por la
justicia y la paz: para que se sientan hijos de Dios. Oremos.
·
Por los poderosos, los satisfechos, los que
creen tenerlo todo: para que lleguen a conocer los valores del reino.
Oremos.
·
Por nuestra comunidad: para que viva y dé
testimonio de las bienaventuranzas. Oremos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Presentamos ante tu altar,
Señor, los dones de nuestra entrega; te rogamos que los aceptes con bondad
y los conviertas en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 30, 17-18
Que brille tu rostro sobre tu
servidor, sálvame por tu misericordia. Señor, que no me avergüence de
haberte invocado.
O BIEN: Mt 5, 3-4
Felices los que tienen alma de
pobre, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos. Felices los
pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, confortados con el
sacramento de nuestra redención, te pedimos que por esta ayuda de salvación
eterna crezcamos siempre en la verdadera fe. Por Jesucristo nuestro Señor.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Alégrense y regocíjense”
Mt 5, 1-12
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
ocds
1. “FELICES LOS QUE TIENEN ALMA DE POBRES,
PORQUE A ELLOS LES PERTENECE EL REINO DE LOS CIELOS
Este término
“POBRE”, designa a los hombres que no poseen tierras u otros bienes en el
sentido material. Como sabemos, no porque alguien nos cuente, sino porque
somos sensibles y vemos, es gente sin apoyo ni influencia social. Ahí en
esa calificación están por lo general las gentes explotadas y humilladas.
Aunque no es éste el exclusivo aspecto que tiene aquí esta palabra. La
frase del evangelio dice “los que tiene alma de pobres”. Pero por esta
afinidad de conceptos se hacen sinónimos en el paralelismo poético, y se
interpretan indistintamente también, por las palabras correspondientes al
“pobre” o al “humillado”.
Pero también
es cierto, que a la gente pobre, se le reconoce como la persona que confía
en Dios, Ellos son los que se aproximan primero, ellos además conocen muy
de cerca el concepto de la piedad. De este modo, el pobre, humilde y muchas
veces humillado por su pobreza, se enriquece en su pobreza con la fe en
Dios y su constante necesidad de pedir auxilio.
Dios siempre
ha visto con mucho afecto y agrado al que ha vivido en la pobreza material,
aceptada libremente y no considerada como un castigo. Así es como Jesús, a
los pobres no les promete un simple premio, sino que el mejor de todos, un
premio que no es un bien temporal, esto es EL REINO DE LOS CIELOS.
Se equivocan
los que creen que el Reino ya les pertenece, más aún, se equivocan los que
piensan que es patrimonio exclusivo del rico, del que se auto considera
sabio, poderoso, influyente o cercano materialmente a alguna institución
religiosa, mucha veces considerado por ellos como algo bueno, nadie entra
en el reino por derecho propio, en otras palabras, solo Dios sabe quien
tiene meritos para entrar. Si la pobreza esta situada, está en el plan de
Dios, El prepara, meritoria y agradadamente el ingreso de los pobres en el
Reino.
El premio que
tendrán los que tienen “el espíritu del pobre” es que de ellos “es” el
Reino. “Porque a ellos les pertenece”
2. “FELICES LOS AFLIGIDOS, PORQUE SERÁN
CONSOLADOS”
Felices los
afligidos, los que lloran y lloramos porque nos invade una amargura muy
profunda. Es el “llanto” de la vida, producto de las tristezas, desgracias
y dolores. Este es el llanto que hacemos ante Dios Padre e Hijo. Jesús abre
al “dolor” una perspectiva distinta, este nos es considerado como castigo a
los pecados, es un dolor que tiene una misión de purificación y mérito. El
que llora ante Dios, no esta abandonado y tiene como premio la
“consolación.”
Los afligidos,
los que lloran recibirán un gran consuelo. Todos buscamos y deseamos ser
consolados, pero no todos encontramos consuelo en esta vida, pero Jesús nos
da esperanza y nos promete con seguridad que lo tendremos, ¿Cuándo? En el
momento que nos acercamos íntimamente al Señor, por que en El encontramos
la verdadera esperanza, que es la confiada espera que Dios concede de los
bienes prometidos. Jesús vino a consolar a los tristes y vino a enseñarnos
un norma de vida, quien siga el camino por El trazado, a pesar de su
tristeza que podemos llevar por las distintitas situaciones de esta vida
que mucha veces no es fácil para nosotros, recibirá finalmente el consuelo
de su amor abriéndole las Puertas del Reino de los Cielos, allí donde no
habrá mas llantos.
Felices los
que lloran porque recibirán consuelo, esta es una esperanza, virtud que
capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de que va a
conseguir la vida eterna apoyada en el auxilio omnipotente de Dios.
3. “FELICES LOS PACIENTES, PORQUE RECIBIRÁN LA TIERRA EN HERENCIA”
La paciencia,
es la mansedumbre, es la capacidad para sufrir o soportar las penas y los
infortunios sin perturbarse, es también la capacidad para hacer trabajos
minuciosos o pesados, es calma y tranquilidad cuando se espera algo que se
desea. Ser manso, es ser también dulce de corazón, es el que sabe llevar su
suerte con resignación y paz, es decir con “mansedumbre.”
La
“mansedumbre” es la carencia de violencia, resignación, es también
benevolencia y compasión. Pero, además, es esencialmente modestia, teniendo
una afinidad particular con la humildad, de una parte, y con la benignidad
o compasión, de otra. El paciente es bueno y enemigo de la ira vengativa,
como del orgullo extremo.
Para los
pacientes, los mansos, también Dios les tiene el gran premio, es así como
si sabemos ser pacientes y benevolente hacia los demás, el premio será la
“tierra en herencia”, esta retribución, es la tierra prometida, la tierra
ideal, esa está en el Reino de los Cielos. Lo más bello, es que esta
herencia prometida, no hace coherederos con Jesucristo, es decir estaremos
reunidos y en su compañía.
Felices los
pacientes y sufridos, felices los mansos de corazón, felices los suaves y
dócil en el trato con los demás, feliz el que es tranquilo y apacible con
su hermano, porque recibirán la herencia de Dios.
4. “FELICES LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE
JUSTICIA, PORQUE SERÁN SACIADOS.”
Jesús se
refiere al hambre como el deseo intenso y a la sed como esa necesidad de
satisfacer ese deseo de Justicia. Hablamos de justicia, cuando nos
inclinamos a dar y reconocer a cada uno lo que le corresponde, sin dejarse
llevar de favoritismos, es decir tratar a las personas como les corresponde
por sus propios méritos y condiciones.
Su sentido
entonces, es felices los que ansían grandemente la justicia. Nada está más
cerca de esta bienaventuranza que lo que dice Jesucristo en este mismo
sermón: “Buscad el reino y su justicia” (Mt 6:33). Esta justicia
yuxtapuesta al concepto del Reino es todo lo que hace al hombre justo,
porque es el cumplimiento de la voluntad divina. Es aquella de la que dijo
Jesús: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no
entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5:20). Es la justicia que dispone
a incorporarse al reino, o, dentro de él, progresar en el mismo. “El tema
evocado por la expresión y el contexto del sermón no nos orienta hacia la
idea de una justicia que Dios hace, sino más bien hacia aquella justicia
que se esfuerza uno en adquirir a los ojos de Dios, cumpliendo su
voluntad.” Por tanto el sentido de la justicia, es del tipo moral hecha del
conjunto de obras cristianas y el premio no es la de un el cumplimiento
material de la Ley.
La metáfora
del hambre, no desvirtúa su contenido, en efecto, no es el “hambre”
material. La palabra hambre, hecha metáfora, es espiritualizada, es desear
el cumplimiento de la voluntad, ”justicia” de Dios en nosotros, en la que,
como parte, queda incluida esa primitiva formulación escueta del
“hambriento,” que lleva, religiosamente, su situación. El premio asignado
es ser saciados, es decir completamente satisfechos por el Señor.
5. “FELICES LOS MISERICORDIOSOS, PORQUE
OBTENDRÁN MISERICORDIA.
El compasivo y
misericordioso, es aquel que se muestra comprensivo ante la miseria y
sufrimiento ajeno o de su prójimo, es aquel que de verdad tiene sentimiento
de pena y lástima por la desgracia o por el sufrimiento de sus hermanos, la
misericordia, es el atributo de Dios por el cual perdona y remedia los
pecados y miserias de las personas.
El
misericordioso es un hombre sensible, afectivo, comprensivo, así como pide
perdón a Dios por ofender, sabe perdonar las ofensas. Jesús, se nos mostró
todo en misericordia, en el sentido mas amplio de la palabra, el hizo la
misericordia en la curación de muchos males. Por misericordia, curo a los
ciegos, y a los que le pidieron curación sus hijos, amigos o servidores.
Jesús, le dio a la misericordia un amplio sentido de hacer el bien a todo
el necesitado y, nos enseña a los hombres que en la medida en que se ha de
practicar la misericordia, se ha de optar al premio a ellos prometido. Ya
se leía en el Antiguo Testamento, “El que tiene compasión, encontrará
misericordia” (Proverbios 17:5). Y en el Talmud: “De quien tiene
misericordia de los hombres, se tiene misericordia en el Cielo.”
El
pensamiento, pues, de esta bienaventuranza es sólo afirmar la excelencia y
necesidad de la misericordia en los hombres para que sepan que entonces
Dios la tendrá con ellos. Pero esto, por parte de Dios, siempre será un
exceso y un secreto sobre la que el nombre hace.
“La
bienaventuranza de los misericordiosos es una exigencia moral. San Mateo se
para especialmente a considerar el aspecto moral de la enseñanza de Jesús;
Las bienaventuranzas de este evangelio, no se contentan con anunciar la Buena Nueva de la
venida del Reino; presentan el Reino como la recompensa prometida a
aquellos que practicasen en su vida las exigencias de la nueva enseñanza.
La gran novedad de estas bienaventuranzas de Jesucristo, está en prometer
su ingreso — en la fase que sea — a los que practiquen la misericordia con
todos los hombres, sin excluir a nadie, ni por su condición social, económica,
ni por raza o pueblo de origen.
6. FELICES LOS QUE TIENEN EL CORAZÓN PURO,
PORQUE VERÁN A DIOS.
Los “puros de
corazón” evocan a los que tienen en el culto la “pureza” en el conjunto de
ritos o ceremonias litúrgicas con los que se expresa este homenaje. El
salmista dice que al Templo subirá el “de limpias manos y puro corazón”
(Sal 24:2.4). Corazón y espíritu son usados indistintamente como los
principios responsables de la actividad moral. Pero no se quiere indicar
con esto, a solo el que practica este rito, o de que solo basta esta
práctica, sino que se supone y exige la autenticidad moral de esta
conducta. Pues “si vuestra justicia no supera a la de los escribas y
fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5:20).
Limpio es
aquel que no tiene mancha o suciedad moral, no esta contaminado de la
maldad, ha cuidado su rectitud, es aquel que no hace daño y no perjudica,
honrado y decente. Libre y exento de imperfecciones morales. Puro es el
casto, honesto y respetuoso con los principios morales que se consideran
propios de las buenas costumbres
“Porque verán
a Dios”. Para ser dignos de estar presente donde El mora, como para
levantar la cabeza en nuestras solemnidades litúrgicas y ver con emoción
cuando se nos presenta el cuerpo y la sangre de Jesús, debemos presentarnos
puros, para que Dios nos muestre su rostro, por que los “Los rectos verán
su benigna faz (de Dios)” (Sal 11:7b).
Los que sirven
a Dios, con su templo limpio y puro, es decir con el corazón puro, le
rendirán culto y verán su rostro en el templo del cielo.
7. FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ, PORQUE SERÁN LLAMADOS
HIJOS DE DIOS.
Los que
trabajan por la paz, no son los de temperamento pacifico pasivos y
estáticos, al contrario son preocupados y dinámicos en esta virtud de ser
“hacedores de paz”. El Señor busca aquí reconocer, a todo el que buscase
difundir y trabajar por la paz.
A los
cristianos, nos corresponde trabajar por vivir en la ausencia de guerra, no
debemos escatimar esfuerzos por conseguir hacer efectivo los tratados o convenio
por el que las partes enfrentadas en una guerra ponen fin a la misma, es
decir: firmar la paz. La paz es estado de tranquilidad y de entendimiento
entre las personas: La Paz
es sosiego, calma o ausencia de agitaciones. La paz permite la reconciliación,
salda las deudas, da por terminado los conflictos, nos hace más hermanos y
más amistosos.
La paz esta
pedida en los pasajes bíblicos, en el que este término tiene sentido de
reconciliación con los enemigos. El que busca la paz es misericordioso,
compasivo y ama a su prójimo y es reconocido como hijo de Dios. El premio
es que “serán llamados hijos de Dios.” “Ser llamados,” significa ser
reconocido por tal, ser verdad lo que se dice de uno. Dios es Dios de paz;
los “hacedores de paz” tendrán una relación especial con Dios, por eso
serán reconocidos por el Padre como “hijos de Dios”.
Jesús, nos
esta enseñando, que el modo de establecer el Reino, no es por el ruido de
armas, sino espiritualmente: “haciendo la paz” del reino entre los seres
humanos. Jesús nos trajo y nos dejo la paz, para que podamos convivir y
vivir en armonía, pero el nos pide que no seamos pasivos ni permisivos con
los que atentan contra ella, es decir debemos trabajar en forma permanente
por la paz, así podremos caminar al encuentro con el Padre, con la
confianza de ser reconocidos como sus hijos.
8. FELICES LOS QUE SON PERSEGUIDOS POR
PRACTICAR LA JUSTICIA,
PORQUE A ELLOS LES PERTENECE EL REINO DE LOS CIELOS.
Jesús no se
refiere a los que huyen por que son seguidos por cualquier causa, es
preciso, es por causa del bien. Perseguido es aquel que es molestado, aquel
que se le hace sufrir, al que se le busca hacerle daño por el solo hecho de
ser hombre de bien.
Cuando Jesús
dice por causa, esta considerando el origen o el motivo, incluso el fundamento
por el cual se es perseguido. Y el fundamento no es otra cosa que hacer el
bien, buscar lo bueno para si y los demás en el sentido moral y espiritual.
El perseguido por trabajar por la paz, por el amor de los hombres, por los
valores morales enseñados por Jesucristo, por vivir en armonía, por estar
al lado de los que sufren, por hacer que el hombre sea bueno, posee el
Reino de los Cielo.
Durante la
historia del hombre, mucho han sido perseguidos por causa del bien, muchos
han sido martirizados, encarcelados, y han entregado la vida por una buena
causa. Del mismo modo otros han sido perseguido por una causa religiosa,
por esto, ellos deben estar felices, porque de ellos es el Reino de los
Cielos.
9. Felices
ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en
toda forma a causa de mí
Felices,
cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase
de calumnias. Bienaventurados son los injuriados, ofendidos, insultados,
acusados dañados y menoscabados a causa de promover y motivar las
enseñanzas de Jesús y por defender su amor hacia El. Jesús nuevamente es
preciso, se refiere “a causa de mí”, “por causa mía”, es decir “por amor
del Hijo del hombre”. Esto supone la lealtad absoluta a Jesucristo, a la
fe, por que fe es estar incondicionalmente adherido a Jesús.
Jesús nos
invita a estar felices si por el nos acosan, nos persiguen y nos hacen
sufrir. Así lo experimentaron primeramente los apóstoles. Así fue como
también fueron leales servidores de Cristo, con la esperanza cierta de que
así recibirían la recompensa del Cielo.
Jesús, nos
promete la felicidad y nos da seguridad de llegar a ella, solo necesitamos,
seguir el camino que a ella conduce, esto es, siendo leales con sus
enseñanzas, viviendo conforme a como nos instruyo, a esto nos esta
animando, el nos ha dado una pauta de vida y por si vivir de esta forma, si
por cumplir ineludiblemente el camino trazado por El, tengamos que pasar
por grandes dificultades, nos insulten, nos persigan, nos calumnien,
seremos bienaventurados porque hemos llevado fuertemente en nuestro corazón
la proclamación de su mensaje y que por nada dejaremos de cumplir.
Por todas
estas bienaventuranzas, alegremos el corazón, mostremos el espíritu
contento, porque será grande la recompensa, ésta es recibir el cielo.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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JESÚS,
NOS PROMETE LA
FELICIDAD Y NOS DA SEGURIDAD DE LLEGAR A ELLA
Para el líder de un grupo religioso, que
quiera ganarse la simpatía de los demás y conseguir partidarios, el
manifiesto programático de las bienaventuranzas parece, a primera vista, un
despropósito. Escuchar esta letanía, marcada por el inicial «felices»,
puede suscitar sentimientos contradictorios y opuestos: desde el cándido
placer de sentirse acariciado por la felicidad, hasta el disgusto por una
inversión de términos que trastocan la realidad.
La promesa de beatitud o felicidad llega
desde todas partes, y todos hacen gala de poseer la receta milagrosa. Hay
quien invita a disfrutar de la vida, explotándola al máximo, porque es
breve y fugaz: disfrutar del cuerpo, la mesa, la cama, el juego, la
lectura, la naturaleza; en fin, una especie de insaciable Carpe diem
(aprovechar el día). Hay quien, en la vertiente opuesta, considera que el
deseo es el instrumento infernal del dolor. De aquí la necesidad de
controlar el potencial del deseo hasta reducirlo al mínimo y neutralizarlo.
Hay quien piensa que la felicidad se consigue destruyendo el arsenal que la
azota y propugna luchar contra la enfermedad, el sufrimiento, la
marginación, la pobreza. Hay quien juzga con pesimismo la realidad y cree
que nada puede proporcionar una felicidad verdadera y estable, porque el
hombre está achatado por el sufrimiento físico y moral; no hay que
resignarse a una situación sin salida. Hay quien se refugia en el sueño,
evadiéndose de este valle de lágrimas, y señala con el dedo un paraíso
perdido, viviendo con la ilusión de encontrarlo un día, aunque sea después
de la muerte. Este tipo también es un resignado que, en vez de
«preagónico», como el anterior, responde al envite. Jesús no elude la tarea
de ofrecer su fórmula, porque sabe muy bien que el deseo de felicidad está
arraigado en el hombre y pertenece a sus necesidades fundamentales, como el
aire, el agua, la comida, la vivienda, los amigos. La propuesta evangélica
es, a primera vista, arriesgada y aparentemente ilógica y utópica. En
cambio, tiene a su favor dos razones concretas.
La primera consiste en la experiencia
directa de Jesús: está proclamando aquello que vive; la segunda, está
avalada por el tiempo: dos mil años de historia del evangelio no han
empañado en nada el valor de esta página, que ha encontrado a lo largo de
los siglos no sólo convencidos defensores, sino también entusiastas
practicantes.
La historia verifica el resultado de la
fórmula propuesta a cada uno de nosotros. ¿Qué lugar ocupan las
bienaventuranzas en nuestra vida?
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ORACION
(3)
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¡Señor, tenemos tanta hambre y sed de alegría...
!
Queremos ser felices, siempre. Tus
bienaventuranzas nos entusiasman y nos descorazonan. Nos entusiasman porque
vemos en ti al intérprete de la felicidad, la persona que sabe dar las
indicaciones precisas, acrisoladas por ti y experimentadas por millones de
personas que se han fiado de ti y han confiado en ti.
El tiempo no ha desgastado tu mensaje,
ni lo ha superado, a pesar de los sobresaltos de las modas. También esto
nos entusiasma. Estamos perplejos y un poco descorazonados, porque
encontramos que es un programa valiente, con exigencias fuertes, para
hombres firmes.
Gracias, Señor, porque no nos menguas en
el empeño, porque nos propones cumbres sublimes; gracias, sobre todo,
porque te haces cercano para que nuestro sueño sea una realidad y ya hoy nos
permites saborear tu gozo, como anticipo de aquel que no tiene fin contigo,
con el Padre y con el Espíritu Santo.
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SANTORAL
(4)
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SAN LESMES +1100
Un santo tan burgalés como el
Cid, su contemporáneo, y cuyo sepulcro se venera en la iglesia de su nombre
en Burgos, ciudad de la que es patrón. Ahora bien, como suele ocurrir con
los santos, su lugar de nacimiento es muy otro, y al saber que Lesmes es
una adaptación fonética de Adelelmo, quizás
empiece a sonarnos a menos castizo y castellano.
En realidad era del otro lado
de los Pirineos, de Loudun, en el Poitou, y debía
de llamarse Adelelme, o, aún más a la francesa, Aleaume. Nació de una familia acaudalada, y después de
repartir sus bienes entre los pobres vistió las ropas de uno de sus
antiguos criados y fue en peregrinación a Roma.
Más tarde fue monje y llegó a
ser abad del monasterio de La Chaise-Dieu,
fundada por el Beato Roberto, en la Auvernia, hasta que Constanza, que era de
origen borgoñón, la esposa del rey castellano Alfonso VI, le llamó a España
para introducir la liturgia romana en sustitución de la mozárabe.
Lesmes fundó en Burgos el
monasterio benedictino de San Juan Evangelista, y allí se dedicó a atender
a las necesidades de los peregrinos de Santiago, quizá recordando los
lejanos tiempos en que él también peregrinaba, y al cuidado de los
enfermos. El despliegue de caridad religiosa al servicio de todos y
especialmente de los enfermos, hasta su muerte el año 1097, le mereció el
ser considerado por Burgos como su Santo Patrono.
Este francés, al que imaginamos
siempre con los severos, rígidos trazos de la iconografía románica, se
identificó tanto con su ciudad de adopción que casi hemos llegado a olvidar
que vino de otras tierras; para hacer a Castilla y a España más universal,
según el modelo de Roma, y para fundirse servicialmente con la etapa de
Burgos en el camino de Santiago, viendo cómo su nombre se iba transformando
en boca de los burgaleses, haciéndose pronunciable para ellos, hasta quedar
convertido en un signo más de su entrega total a una misión.
Un siglo después se hace
célebre en Burgos otro San Lesmes, compañero de retiro en la sierra de la Demanda, de San
Julián, el futuro obispo de Cuenca y antiguo profesor de Teología en el
Estudio General de Palencia. Con motivo de una grande hambre, el segundo
san Lesmes destaca por sus esfuerzos en remediarla, procurando provisiones
para los pobres.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio Divina,
Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
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