MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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31-01-2022

Edición Nº MD 9.207

LITURGIA DE LAS HORAS

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También la Iglesia celebra hoy a San Juan Bosco: Leccionario Flp 4-9; Salmo 102, 1-4 8-9; Mt 23, 11. 12b

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf r. Sal 105,47

Sálvanos, Señor y Dios nuestro, congréganos de entre las naciones, para que podamos dar gracias a tu santo Nombre y gloriamos en tu alabanza.

ORACIÓN COLECTA

Señor y Dios nuestro, concédenos honrarte con todo el corazón y amar a todos con amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA 2Sam 15,13-14. 30; 16, 5-13

Lectura del segundo libro de Samuel.

David recibió esta noticia: “Todos los hombres de Israel están de parte de Absalón”. Entonces dijo a todos sus servidores que estaban con él en Jerusalén: ¡Rápido, huyamos! Si Absalón se nos pone delante, no tendremos escapatoria. Apúrense a partir, no sea que él nos sorprenda, que precipite la desgracia sobre nosotros y pase la ciudad al filo de la espada!”. David subía la cuesta de los Olivos; iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que lo acompañaba también llevaba la cabeza cubierta, y lloraba mientras subía. Cuando el rey llegaba a Bajurím salió de allí un hombre del mismo clan que la casa de Saúl, llamado Simei, hijo de Guerá. Mientras salía, iba lanzando maldiciones, y arrojaba piedras contra David y contra sus servidores, a pesar de que todo el pueblo y todos los guerreros marchaban a la derecha y a la izquierda del rey. Y al maldecirlo, decía: “Fuera, fuera, hombre sanguinario y canalla! El Señor hace recaer sobre ti toda la sangre de la casa de Saúl, a quien tú has usurpado el reino. El Señor ha puesto la realeza en manos de tu hijo Absalón, mientras que tú has caído en desgracia, porque eres un sanguinario!”. Abisai, hijo de Seruiá, dijo al rey: “,Cómo ese perro muerto va a maldecir a mi señor, el rey? Deja que me cruce y le cortaré la cabeza!”. Pero el rey replicó: “,Qué tengo que ver yo con ustedes, hijos de Seruiá? Si él maldice, es porque el Señor le ha dicho: ‘Maldice a David!’. ¿Quién podrá entonces reprochárselo?”. Luego David dijo a Abisai y a todos sus servidores:

“Si un hijo mío, nacido de mis entrañas, quiere quitarme la vida, cuánto más este benjaminita! Déjenlo que maldiga, si así se lo ha dicho el Señor. Quizá el Señor mire mi humillación y me devuelva la felicidad, a cambio de esta maldición que hoy recibo de él”. David siguió con sus hombres por el camino, mientras Simei iba por la ladera de la montaña, al costado de él; y a medida que avanzaba, profería maldiciones, arrojaba piedras y levantaba polvo.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

David intuye la gravedad de la situación frente a su hijo Absalón. Enfrentarlo, es exponer la ciudad y su población a la ruina. Sin embargo, David no pierde la esperanza y confía en el Señor que defiende a humildes y humillados.

SALMO Sal 3, 2-8

R. ¡Levántate, Señor, sálvame!

Señor, qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí! Cuántos son los que dicen de mí:

“Dios ya no quiere salvarlo”! R.

Pero tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza. Invoco al Señor en alta voz, y El me responde desde su santa Montaña. R.

Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene. No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes. Levántate, Señor! Sálvame, Dios mío! R.

ALELUYA Lc7, 16

Aleluya. Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo. Aleluya.

EVANGELIO Mc 5, 1-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro. El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo. Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante El, gritando con fuerza: ¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes! Porque Jesús le había dicho: ¡Sal de este hombre, espíritu impuro! Después le preguntó: ¿Cuál es tu nombre?”. El respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región. Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña. Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: “Envíanos los cerdos, para que entremos en ellos”. El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara —unos dos mil animales— se precipitó al mar y se ahogó. Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido. Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor. Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos. Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio. En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con El. Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti”. El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

La ausencia de los discípulos al lado de Jesús refleja el temor generalizado en la población ante un hombre poseído. De igual forma el endemoniado rechaza a la gente de su pueblo, aún cuando busca acercarse a Jesús, en quien reconoce al Hijo del Dios Altísimo. En este relato el Reino de Dios llega también al mundo pagano a través un milagro como acto supremo de solidaridad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Presentamos ante tu altar, Señor, los dones de nuestra entrega; te rogamos que los aceptes con bondad y los conviertas en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 30 17-18

Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. Señor, que no me avergüence de haberte invocado.

ORACION DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el don de nuestra redención, te pedimos, Padre, que con este auxilio de salvación eterna se acreciente siempre en nosotros la verdadera fe. Por Jesucristo, nuestro Señor

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo?”

Mc 5, 1-20

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    LA REGIÓN DE LOS GERASENOS

Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos, este lugar estaba situado junto al Lago Tiberíades, y que, además, estaba enclavado en la Decápolis. Cuando Jesús en esta región, le sale un endemoniado. Es un vagabundo por los montes y regiones desérticas, dando gritos, hiriéndose con piedras, morando en “sepulcros”. Así llevaba “muchos años”. Al que pernocta en los sepulcros se dice que habita en él el “espíritu impuro”. La ferocidad del endemoniado era tal que, para evitar que se hiciesen daño a sí mismos o a otros, ya que atacaban a los caminantes, les habían atado con cadenas en varias ocasiones, pero las habían roto.

2.    USAR PARA LA CURA MEDIOS MÁGICOS O EXORCISMOS

Los rabinos atribuían en ocasiones la enfermedad a influjo mágico o a vejación de demonios. De aquí el usar para la cura medios mágicos o exorcismos. Entre los medios mágicos se usaban, verbigracia, amuletos, en los que se escribían versículos de la Escritura, nombres de demonios, los cuales eran sólo conocidos de los rabinos. El exorcismo se solía hacer por medio de conjuros y encantamientos, mezclados de acciones supersticiosas, o por repetición de palabras sin sentido, pero en cuya acumulación y ritmo se pensaba que estaba el poder. Al oír estas palabras, el demonio debía huir.

3.    JESUCRISTO USARÁ PARA CURAR A ESTE ENDEMONIADO SU MANDATO.

Cuando Jesús desembarcó, el endemoniado viendo y conociendo a Jesús “desde lejos”; viene corriendo y se postra ante él. Y “gritando” le dijo: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo?

La expresión “Dios Altísimo” es usada en los escritos rabínicos para denominar al Dios de los judíos. Se había hecho término usual y casi técnico, desde la época de los Macabeos, para expresar al Dios de Israel. También los paganos conocían al Dios de los judíos bajo este nombre. Aunque de suyo no era título mesiánico, en boca de este endemoniado debe de estar usado en este sentido. Pero no es usado aquí en el sentido de filiación divina, pues luego lo conjurará por Dios diciendo: ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”

4.    EL ENDEMONIADO “CONJURA” A CRISTO QUE “NO LE ATORMENTE.”

Y la razón es: Porque Jesús le había dicho: “¡Sal de este hombre, espíritu impuro!”. Aquí el exorcismo de Cristo es orden. El endemoniado le “conjura” por Dios. Manifiestamente este endemoniado cree en la virtud del nombre de Dios, máxime sobre Cristo, del que reconoce su grandeza y santidad al llamarle “Hijo de Dios.”

El endemoniado pide que “no le atormente.” La venida del Mesías comenzaba a contener esta obra demoníaca, es por lo que se encuentran “atormentados.” Y al tener su limitación antes del juicio final, es lo que les hace quejarse y temer que Cristo haya venido “antes de tiempo” a “atormentarles” , creyeron que había venido a juzgarlos

5.    EL PODER DE CRISTO SOBRE LOS DEMONIOS

Cristo le pregunta, no al endemoniado, sino al demonio, cuál sea su nombre. El conocer el nombre del demonio debía de tener importancia en los exorcismos judíos. Se ve la finalidad de esta pregunta de Cristo en aquel ambiente: al no decir el demonio su nombre y decir que son “legión,” el poder de Cristo sobre los demonios aparecerá más claro, por no usar el procedimiento de los exorcistas y por dominar en la colectividad de los “espíritus impuros.” El demonio no responde su nombre, pero ensaya ocultarse en la vaguedad de una colectividad. Dice “legión,” porque habían entrado en él muchos demonios. La respuesta no podía pasar de una bravuconearía. Pues constando la “legión” romana de 5.000 a 6.000 hombres, no se puede pensar en semejante invasión en un individuo.

Cuanto disfruta la maldad mientras no sea sorprendida por la justicia, e incluso, hace alarde y ostentación de fuerza cuando actúa libremente, pero en manos de la justicia y la verdad suplica porque conoce el castigo.

6.    LOS DEMONIOS PIDEN, AL SER EXPULSADOS DE LOS ENDEMONIADOS

Lo que los evangelistas están destacando aquí ya es el poder total de Cristo sobre los demonios, ya que reconocen la sumisión a sus órdenes, pues le “suplicaban insistentemente” que “no los echase fuera de aquella región.” No lejos de allí había una piara de cerdos, que Marcos estima en cerca de dos mil. El número no resulta extraño, ya que este puede referirse muy bien a lo que es normal, el acoplar en uno todos los diversos rebaños del pueblo para facilitar su pastoreo y guarda.

Los demonios piden, al ser expulsados de los endemoniados, no ser obligados a ir al “abismo,” es decir, a cesar en su tarea de enemistad y odio al establecimiento del reino de Dios, y cuya prueba de su llegada, como Cristo dijo, es la expulsión de los demonios de los poseídos, piden también entrar en la manada de los cerdos. Sin duda, pretendían, al impulsarlos con una carrera desenfrenada a despeñarse y ahogarse en el lago, provocar una reacción hostil de las gentes contra Jesús, con las ventajas que de esto pudieran derivarse para su obra de mal. Pero se ve, por otra parte, que su acción en esta piara acusa, de modo más sensible, el movimiento diabólico de, literariamente, “expulsión” e “ingreso,” destacándose así la suprema autoridad de Cristo sobre los espíritus impuros.

7.    ¿POR QUÉ LA GENTE HUYE?

Así esta escena viene a presentar a un tiempo a Cristo como Mesías (Mt 12:23.28) y como ejerciendo poderes de Dios: tanto sobre los bienes materiales como sobre el disponer del destino de los demonios en permitirles una acción temporal tentadora o en recluirlos definitivamente en el “abismo” (Lc).

Los pastores, despavoridos ante aquel suceso, en que no podían responder de la custodia de los ganados, partieron a la ciudad y a los campos a dar la noticia. ¿Por qué la gente huye?, por lo general es por el deseo de apartarse deprisa de lo que se considera molesto o perjudicial, para evitar un daño, un disgusto o una molestia

8.    ANTE TAL SUCESO, LA GENTE SE PRESENTÓ EN EL LUGAR.

Se describe el asombro de la gente al encontrarse al endemoniado “sentado a los pies de Jesús, vestido y cuerdo”. Ante el asombro, no de la curación del endemoniado, sino de la manada despeñada y ahogada, le rogaron que se “retirase de su región,” pues “estaban sobrecogidos de un gran temor” (Lc). Y el ruego debió de ser repetido e insistente, como lo describe Marcos. No deja de ser extraña esta petición. Admitido el milagro, ¿por qué se obra así? Probablemente por el temor a que pudiese haber nuevas pérdidas en sus bienes materiales. Acaso vieron en él a un “profeta” judío que castigaba así el animal para ellos prohibido.

9.    COMENZÓ A PROCLAMAR LO QUE JESÚS HABÍA HECHO POR ÉL, Y TODOS QUEDABAN ADMIRADOS.

Cuando Cristo, a sus ruegos, se embarcaba para retirarse de allí, el endemoniado ya curado le rogaba insistentemente que le dejase estar con él. Pero Cristo no accedió a esta petición. No podía, por propio impulso, seguirle como apóstol o “discípulo.” Pues no lo eligieron ellos a El, sino El a ellos (Jn 15:16). Pero, si no con carácter oficial, de hecho lo hizo su “apóstol” en aquella región. Pues le mandó que fuese a los “suyos” y narrase lo que “Dios ha hecho contigo.” Este hombre curado vino a ser como constituido “apóstol” de Cristo en aquellas regiones. El evangelio dice: El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

10. ¿CUANDO SENTIMOS TEMOR Y CUANDO SENTIMOS MIEDO?

Siempre hay temor de acercarse a los cementerio, se le teme a los muertos, como si las almas anduvieran errantes paseándose libremente, ¿por que no pensar mejor que el alma de los buenos esta en manos de Dios?, ¿Por qué no pensar que las almas de los pecadores, no habitan este mundo?, siendo la maldad, morada del demonio, la que le hace daño al alma, no podemos pensar que esta ayude a lo que le hace mal.

¿Cuando sentimos temor y cuando sentimos miedo?, pareciera que es lo mismo una cosa que otra, sin embargo no es así, el temor esta siempre en la mente, a modo de ejemplo, cuando sentimos inquietud, especialmente cuando estamos desprotegidos, el temor nos impide acercarnos a lo que consideramos que puede ser dañino, arriesgado o peligroso, esto es una cierta sospecha o un recelo de lo que podría suceder mas adelante, en cambio el miedo pasa por nuestro cuerpo, es esa sensación angustiosa que sentimos a causa de la presencia, la amenaza o de la simple suposición del riesgo o del mal.

11. SEPAMOS VER EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR JESÚS, A EL SALVADOR, A NUESTRO REDENTOR

Talvez no sea fácil comprender este Evangelio, donde Jesús derrota esos poderes que luchan contra el Reino de Dios, aún más, ¿como comprender a esos cuidadores que asombrados temieron la presencia del Señor Jesús y que luego huyeron?, de todas maneras, es mejor confiar en Jesucristo, en su protección que temer al demonio y mientras permanezcamos junto al Señor, no seremos tentados en nuestras fuerzas.

Sepamos ver en la presencia del Señor Jesús, a el Salvador, a nuestro Redentor y démonos cuenta cuando parece molesta la presencia de Jesús, ¿en que ocasión de nuestras vidas?, seguramente cuando la tenemos demasiada cómoda, cuando por la presencia de El, tenemos que darnos al que lo necesite en desmedro de lo nuestro, nos estorba la presencia de Jesús cuando tenemos que enfrentar nuestro egoísmo, especialmente para que no nos haga ver como somos frente los mas necesitados.

12. EN EFECTO, PARA MUCHOS, JESÚS ES UNA COMPLICACIÓN PORQUE ESTÁN OBLIGADOS A ACTUAR BAJO EL BIEN.

Pero para nosotros, lo más hermoso es vivir en compañía del Señor, le pedimos que no se aleje y que se quede con nosotros, porque sin El nada somos y nada podemos esperar y para eso estamos dispuestos a todo, dispuestos a ser desprendidos porque nada es digno de El, pues es Jesús la mayor riqueza y la mayor alegría a la que podemos aspirar.

Así nosotros suplicamos, quédate con nosotros Jesús, para que puedas santificarnos y para que nos ayudes a cumplir con la voluntad de Nuestro Padre.

El Señor les Bendiga

  Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

NOS ENCONTRAMOS CONSTANTEMENTE MUY FRÁGILES EN LA FE.

Hermanos:

El encuentro con Jesús es una experiencia de Dios de distinta forma en cada uno de nosotros. En el dialogo de amigos he sabido que algunos han encontrado al Señor a través de una experiencia que un día cambió radicalmente su vida, otros le han acogido tras haber reflexionado sobre acontecimientos concretos, tras una seria confrontación con él. Tengo un amigo que hoy es presbítero y me confió que después de negarse a la fe, el funeral de su padre le cambió la vida.

Es posible que la fe nos pidió renuncias a las que, en un primer momento, correspondimos con impulso generoso.

Sin embargo, no resulta fácil perseverar día tras día, dar testimonio de Cristo en un contexto de gente tan alejada de Dios o bien tradicionalista, ligado a costumbres ahora vacías de alma.

Poco a poco, los entusiasmos iniciales se han ido amortiguando, las incomprensiones nos hieren, el aislamiento nos desanima.

Corremos el riesgo de encontrarnos poco convencidos y nada convincentes...las difíciles situaciones de la vida se las culpamos a Dios.

La fe tiene que ser reanimada continuamente: es como una antorcha que ha de estar en contacto a menudo con el fuego del Espíritu para mantenerse ardiente y luminosa.

¿Que hacer?

Tomémonos el tiempo necesario para alcanzar la fuerza de lo alto.

Aprendamos a hacer memoria de tantos hermanos nuestros que nos han dado un buen ejemplo de perseverancia.

Volvamos con el corazón a las circunstancias de nuestro encuentro con Jesús.

Permanezcamos un poco en su presencia: el recuerdo de la gracia del pasado y la perspectiva del futuro que nos espera reanimarán nuestros pasos.

El Señor conoce nuestra debilidad; sin embargo, quiere que seamos misioneros suyos en el mundo. Él mismo nos sostendrá, para que podamos conseguir la promesa junto a los grandes testigos que nos han precedido

Otros fatigado de tanto correr, como un relevo, nos entregarán la antorcha de la fe para que llevemos adelante su misma carrera.

Y a los que vendrán después de nosotros, a los que nosotros mismos, si conseguimos perseverar, podremos entregar la vívida antorcha de la fe para que ellos continúen hasta la meta.

ORACION (3)

 

Señor:

Por tu gracia nos has llamado a la fe.

Renueva en nosotros la alegría de tu don.

Danos la fuerza para dar testimonio de Ti.

Danos perseverancia para vivir en la hora de la incomprensión y de la prueba.

Haz que seamos capaces de reconocer tu misericordia.

Haz que tengamos animo ardiente para entregar a las generaciones futuras la buena noticia que tú nos regalas cada día.

Pedro

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd.

 

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