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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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9 años de publicación, todos los días desde el 26 de
febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile.
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Fecha: 04-12-2011
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Edición
Nº MD 3097
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II ADVIENTO, CICLO B
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LITURGIA DE LA HORAS
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DOMINGO II DE ADVIENTO
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El
segundo domingo –también
en consonancia con los otros ciclos – se centra en la figura de Juan el
Bautista (Mc 1,1-8). Marcos subraya fuertemente su carácter de mensajero y
precursor: es como una estrella fugaz que desaparece rápidamente, pues está
en función de otro –como subraya el inicio de la perícopa: «Evangelio de
Jesucristo»–. Su estilo recuerda al gran profeta Elías, que según la
tradición judía debía preceder inmediatamente al Mesías (cfr. Mc 9,11-13).
En el contexto del adviento, este texto orienta enérgicamente hacia Cristo,
hacia el Mesías que viene como el «más fuerte» y como el que «bautiza con
Espíritu Santo». La respuesta multitudinaria con que es acogida la llamada
de Juan a la conversión es signo de cómo también nosotros hemos de ponernos
decididamente en camino para acoger a Cristo con humildad y sin
condiciones.
Conversión y austeridad
Juan Bautista nos es presentado como modelo de nuestro Adviento.
Hoy sigue haciendo lo que hizo para preparar la primera venida de Cristo.
Ante todo, nos pide conversión. No podemos recibir a Cristo si no estamos
dispuestos a que su venida cambie muchas cosas en nuestra vida. Es la única
manera de recibir a Cristo. Si esta Navidad pasa por mí sin pena ni gloria,
si no se nota una transformación en mi vida, es que habré rechazado a
Cristo. Pero para ponerme en disposición de cambiar he de darme cuenta de
que necesito a Cristo. En este nuevo Adviento, ¿siento necesidad de Cristo?
Juan Bautista se nos presenta como modelo de nuestro Adviento por
su austeridad –vestido con piel de camello, alimentado de saltamontes...–
Pues bien, para recibir a Cristo es necesaria una buena dosis de austeridad
(Rom 13, 13-14). Mientras uno esté ahogado por el consumismo no puede
experimentar la dicha de acoger a Cristo y su salvación. Es imposible ser
cristiano sin ser austero. La abundancia y el lujo asfixian y matan toda
vida cristiana.
Cristo viene para bautizar con Espíritu Santo. Esto quiere decir
que el esperar a Cristo nos lleva a esperar al Espíritu Santo que él viene
a comunicarnos, pues “da el Espíritu sin medida” (Jn 3,34). Con el Adviento
hemos inaugurado un camino que sólo culmina en Pentecostés. ¿Tengo ya desde
ahora hambre y sed del Espíritu Santo? (FGD)
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I. RITOS INICIALES
ANTÍFONA
DE ENTRADA Cfr. Is 30, 19. 30
Pueblo de Sión, el Señor vendrá
para salvar a las naciones. El hará oír su voz majestuosa y llenará de
alegría sus corazones.
ACTO PENITENCIAL
o
Tu vienes a mostrarnos tu misericordia;
Señor, ten piedad.
o
Tu
vienes para que nadie perezca: Cristo, ten piedad.
o
Tú vienes a abrazar a los que se convierten
de corazón: Señor, ten piedad.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y rico en
misericordia, que nuestras ocupaciones cotidianas no nos impidan acudir
presurosos al encuentro de tu Hijo, para que, guiados por tu sabiduría
divina, podamos gozar siempre de su compañía. Que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
II. LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Escuchemos
el anuncio gozoso del profeta: el Señor ha perdonado a su pueblo.
Is 40, 1-5. 9-11
Lectura del libro de Isaías.
¡Consuelen, consuelen a mi
Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su
tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está pagada, que ha
recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. Una voz
proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa
un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos los valles y se
aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en
llanuras los terrenos escarpados, en planicies! Entonces se revelará la
gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado
la boca del Señor. Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena
noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a
Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: “Aquí está tu Dios!”
Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de
su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Como un pastor, él
apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los
corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.
Palabra de Dios
COMENTARIO
“Una voz grita en el desierto preparen un camino
al Señor”. El llamado de Isaías a su pueblo a trazar en la llanura un
sendero para Dios, es tomado en el Nuevo testamento y aplicado a la misión
de Juan el Bautista. Sin embargo, la alegría mayor es saber que Dios mismo
es quien prepara el encuentro con su pueblo, animándolo en la esperanza en
vista al tiempo que viene.
SALMO SaI 84, 9-14
Haciéndose eco de esta buena noticia, el salmo
describe los frutos de la salvación. Participamos de esta oración,
aclamando:
R: “Muéstranos, Señor tu
misericordia”
Voy a proclamar lo que dice el
Señor. El Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. Su
salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra
tierra. R.
El Amor y la Verdad se
encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la
tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.
El mismo Señor nos dará sus
bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de
él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.
SEGUNDA LECTURA
San Pedro nos exhorta a tener una conducta santa y
piadosa para esperar la venida del Señor.
Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pedro. 2Ped 3, 8-14
Queridos hermanos, no deben ignorar
que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El
Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan,
sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca,
sino que todos se conviertan. Sin embargo, el Día del Señor llegará como un
ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos
serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella,
será consumida. Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa manera, ¡qué
santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la
venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos
quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa
del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la
justicia. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir
de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
El autor de esta carta refuta los argumentos de
quienes niegan la inminente venida del Señor, apelando a la fuerza de la
Palabra de Dios. Pero, la espera del cumplimiento de las promesas de Dios
no debe llevar a la pasividad sino vivir y trabajar para que el mundo
camine por sendas de paz y reconciliación.
ALELUYA Lc 3,4.6.
Aleluya. Preparen el camino del
Señor, allanen sus senderos. Todos los hombres verán la salvación de Dios.
Aleluya.
EVANGELIO
Juan Bautista, el mensajero de Dios, pide conversión para
que sean perdonándoos los pecados.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos. Mc 1, 1-8
Comienzo de la Buena Noticia de
Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta
Isaías: “Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el
camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen
sus senderos”, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando
un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de
Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían
bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba
vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con
langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el
que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus
pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes
con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
Marcos recuerda la profecía que anuncia los
tiempos mesiánicos, y si bien la cita se atribuye a Isa/as “Una voz grita
en el desierto preparen el camino del Señor en este relato el “camino”
tiene un sentido de éxodo-liberación y el “desierto” de conciencia y preparación.
Se dice el Credo
ORACION DE LOS FIELES
A cada intención, pedimos:
“Ayúdanos a confesar nuestras faltas. ¡Ven, Señor Jesús!”
o
Por la Iglesia, mensajera de Cristo: para
que siga preparando el camino del Señor en todos los pueblos. Oremos.
o
Por los que trabajan por la prosperidad de
los pueblos: para que puedan nivelar las injustas desigualdades que
padecemos. Oremos.
o
Por los que sufren en los hospitales, las
cárceles y los geriátricos: para que experimenten el consuelo de
encontrarse con Cristo. Oremos.
o
Por las mujeres que están embarazadas, para
que el Señor vigile y proteja estas pequeñas y delicadas vidas, estos
cuerpos y estas almas llenos aún de misterio, para que lleguen sanas a la
luz del mundo y a la nueva vida del Bautismo. Oremos
o
Por nuestra comunidad parroquial: para que
se aplanen las discordias y se levanten los ánimos en el servicio fraterno.
Oremos.
o
Por los enfermos para que reciban el alivio
en su enfermedad, consolados por el amor de Dios. Oremos (nombrar)
o
Por todos los difuntos que tanto amamos en
su vida terrenal, para que el Señor les de la paz de la vida eterna. Oremos
(nombrar)
(Añadir y/o sustituir
intenciones, dando lugar a otras que reflejen las necesidades del momento
y/o de la comunidad).
III. LITURGIA
EUCARÍSTICA
Presentación de las ofrendas: La bondad del Señor,
Dios del universo, puso a nuestra disposición los bienes materiales y
espirituales. Ahora, unidos a Cristo, le presentamos la decisión de
convertirnos de verdad y crecer en obras de caridad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te pedimos, Dios nuestro, que
te agraden nuestras humildes oraciones y ofrendas, y ya que carecemos de
méritos propios socórrenos con tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
PREFACIO DE ADVIENTO.
La Misa es el recuerdo y la actualización de la
obra redentora de Cristo. Por eso, demos gracias a Dios uniéndonos al himno
de alabanza que proclama el celebrante, porque Jesucristo es el Salvador
que Dios había prometido en su misericordia y fidelidad.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Bar 5,5,4, 36
Levántate, Jerusalén, permanece
en alto, y mira la alegría que vendrá de tu Dios.
En la Eucaristía, Jesús viene a nuestro encuentro
y nos fortalece para preparar su camino en nuestro corazón. Con alegría,
vayamos a recibir el Pan de vida.
ORACIÓN DESPUÉS DELA COMUNIÓN
Saciados con el alimento
espiritual, te rogamos, Padre, que por la participación en este santo
misterio, nos enseñes a valorar sabiamente las realidades terrenas con el
corazón puesto en las celestiales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV. RITO
DE CONCLUSIÓN
Canto final
Con la alegría de saber que somos mensajeros del perdón y
la paz del Señor, nos retiramos cantando.
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REFLEXIÓN BÍBLICA
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“Preparen el camino del Señor, allanen sus
senderos”
Mc 1, 1-8
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1.
LAS PALABRAS
DE DIOS, QUE NOS MUESTRAS UN DIOS AMOROSO.
El relato evangélico, como las lecturas
del segundo domingo de Adviento, nos invitan a “preparar el camino” para el
que el Señor pueda llegar a nuestro corazón, a nuestras familias, los
ambientes sociales donde nos movemos. Y la preparación tiene un nombre:
¡Convertirse! ¿Y de que se trata esto?, purificar el corazón, arrepentirse
de los pecados y mejorar nuestra vida con la gracia de Dios.
Leemos el anuncio gozoso del profeta
Isaías: “el Señor ha perdonado a su pueblo. (Is 40, 1-5. 9-11)”, y luego
las Palabras de Dios, que nos muestras un Dios amoroso, con mensajes llenos
de humanidad y ternura, colmados de emoción y de compasión total:
“¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de
Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su
culpa está pagada, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por
todos sus pecados”. Y entonces se levanta un grito poderoso llamando a
todos los hombres a preparar los caminos del Señor que debe venir, y es así
como el profeta nos dice: “¡Preparen en el desierto el camino del Señor,
tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos
los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se
conviertan en llanuras los terrenos escarpados, en planicies!”
Este es el llamado de Isaías a su pueblo
a trazar en la llanura un sendero para Dios. Se puede comprender que el fin
contiguo de esta profecía era el regreso de Israel del destierro, que se
había de cumplir bajo la guía de Dios, presentado y esperado como salvador
de su pueblo y para el cual había que preparar el camino a través del
desierto. Sin embargo, como fin último la profecía nos quiere llevar a la
venida del Mesías, que quien va a liberar a Israel y por sobre todo, a la
humanidad entera de la esclavitud del pecado.
2.
“YA LLEGA EL
SEÑOR CON PODER Y SU BRAZO”
Pero la alegría mayor es saber que Dios
mismo es quien prepara el encuentro con su pueblo, animándolo en la
esperanza en vista al tiempo que viene. “Ya llega el Señor con poder y su
brazo”
El será el pastor. “Como un pastor, él
apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los
corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.” Se refleja en la
lectura, la hermosa figura de Jesús buen pastor que amará a sus ovejas
hasta dar la vida por ellas.
Y haciéndose eco de esta buena noticia,
el salmo 84 nos describe los frutos de la salvación y participamos de esta
compasiva noticia, diciendo con gozo “Muéstranos, Señor tu misericordia”, y
“voy a proclamar lo que dice el Señor. El Señor promete la paz, la paz para
su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la
Gloria habitará en nuestra tierra”
3.
TENER UNA
CONDUCTA SANTA Y PIADOSA
San Pedro nos exhorta a tener una
conducta santa y piadosa para esperar la venida del Señor. (2Ped 3, 8-14).
La espera de la parusía hacía impacientes a los primeros cristianos,
mientras otros, viendo su tardanza, se burlaban de ella y se daban a una
vida fácil y desenvuelta. Por lo cual San Pedro recuerda a todos que Dios
no mide el tiempo como los hombres: “Queridos hermanos, no deben ignorar
que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día.”
Pero, la espera del cumplimiento de las
promesas de Dios no debe llevar a la pasividad sino vivir y trabajar para
que el mundo camine por sendas de paz y reconciliación. Y si la última
venida de Cristo se retrasa, no es porque Dios no haga realizable a su
promesa, a Dios hay que tenerle paciencia, y El pacientemente nos da esta
prorroga, es así como san Pedro nos lo dice: “El Señor no tarda en cumplir
lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con
ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan”
La misericordia divina es la que
prolonga los tiempos, y cada uno debe aprovecharse de ello para la propia
conversión y la cooperación a la de los demás. En vez de dejarse absorber
por los acontecimientos terrenos, el creyente debe vivirlas con el corazón
enderezado y por ello estar preparados, porque como nos dice el apóstol:
“el Día del Señor llegará como un ladrón”. Por eso procuraremos no desoír y
estar atento al mensaje de Pedro cuando nos dice: “queridos hermanos,
mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en
paz, sin mancha ni reproche.”. Es decir, para aquel día y antes del fin de
nuestra vida personal, con la certeza y la confianza absoluta que la vida
terrena cederá el lugar a la vida eterna, para encontrarse personalmente
con Cristo Salvador a cuantos creen en él.
4.
“MIRA, YO
ENVÍO A MI MENSAJERO DELANTE DE TI PARA PREPARARTE EL CAMINO.
Para Marcos la Buena Noticia de Jesús,
que es Cristo el Mesías, Hijo de Dios, (versículo 1), no comienza
repentinamente con la venida de Jesús, sino con un tiempo de preparación. En
este tiempo de preparación, “Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti
para prepararte el camino”, se acentúan por lo menos tres elementos, el
primero de los cuales es la Sagrada Escritura, ya que la Buena Noticia de
Jesús les dará una realización concreta y el evangelio solo se podrá
comprender auténticamente meditando incesantemente las páginas de las que
Dios ya había hablado. Las palabras que relata Marcos citando a Isaías,
aluden a un camino que hay que preparar: el camino de Dios hacia su pueblo y
el camino del pueblo hacia Dios.
El segundo elemento, es el envío de un
profeta, el Bautista, capaz de indicar a la humanidad el camino del
desierto, el lugar donde Dios ofrece la posibilidad de una auténtica
conversión: “así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando
un bautismo de conversión para el perdón de los pecados”. Según Marcos, el
Bautista no insiste tanto en la predicación moral como, sobre todo, en la
necesidad de esperar a quien que
debe venir de parte de Dios.
El tercer elemento es el mismo pueblo
que, por la predicación de Juan, camina penitente hacia el desierto, como
el pueblo del éxodo: “Toda la gente de Judea y todos los habitantes de
Jerusalén acudían a él”. Por consiguiente, está naciendo un pueblo nuevo,
aunque se requiere una condición: que el hombre se ponga en camino, salga y
se dirija al Bautista para acoger su mensaje de conversión. Y caminando
juntos hacia el lugar donde resuena la Palabra de Dios es como el pueblo
podrá reconstruirse.
5.
PREPAREN EL
CAMINO DEL SEÑOR, ALLANEN SUS SENDEROS
Preparen el camino del Señor, allanen
sus senderos. Todos los hombres verán la salvación de Dios. Aleluya. (Lc
3,4.6)
Y el grito de Isaías es repetido y
transmitido en el Evangelio de Marcos, a través de Juan Bautista, “el
mensajero de Dios, pide conversión para que sean perdonados los pecados”.
El hombre pecador es mirado por Dios con misericordia infinita, por eso le
llama a la conversión. Y si nos hemos convertido, demos frutos, obras, de
conversión.
El es la voz de quien grita en el
desierto: “Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”. En este
relato el “camino” tiene un sentido de éxodo-liberación y el
“desierto” de conciencia y
preparación.
Así presenta el evangelista Marcos al
precursor que bautiza, donde “Toda la gente de Judea y todos los habitantes
de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán,
confesando sus pecados”. Juan Bautista, invita a los hombres a preparar el
camino del Señor, pero sólo después de haberla preparado él en sí mismo retirándose
al desierto y viviendo separado de todo lo que no era Dios.
Recordemos también que Juan Bautista
(Mateo 3,1) se presentó en el desierto predicando: “Conviértanse, porque
está cerca el reino de los cielos”. Es decir, era un llamado a cambiar de vida,
porque ya estaba muy cerca Jesús, y hoy es para nosotros la misma
necesidad, transformar nuestras vidas, volvernos a Dios, porque El se ha
vuelto a los hombres. Y nos pide
también hoy “Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”, ¿Cómo?
Podríamos decir de muchas formas, y una de ellas es que nos pongamos de
acuerdo entre nosotros, acojamos con paciencia y alegría, a nuestros
hermanos, del mismo modo como Cristo nos ha acogido.
6.
ALLÍ EN EL
DESIERTO, ES EL LUGAR DONDE CON MÁS FACILIDAD NOS ENCONTRAMOS CON DIOS
“Juan estaba vestido con una piel de
camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel
silvestre.” De este modo, el vivió alejado del murmullo y de los ruidos que
no dejan preparase a los hombres para tener un ambiente favorable para oír
la llamada de Dios, para escuchar la llamada a la penitencia. Porque quien
predica, debe hacerlo más con la vida, es decir con su testimonio personal
más que con las palabras. Y para oír a quien nos interesa, debemos hacerlo
en un clima de silencio, para oír a Dios, debemos callarnos y hacer
oración.
Talvez por eso Juan fue a desierto y
muchos van hoy al desierto, ¿y para que?, porque no cabe la menor duda que
allí es el lugar donde con más facilidad nos encontramos con Dios, allí
donde se escucha el silencio, y en el silencio se escucha mejor a Dios. Y
en este tiempo es propicio vivir un pequeño desierto, donde no haya voces
perturbadoras, para que podamos oír con la voz que nos habla dentro, oír lo
que hay en nuestra conciencia que, rectamente formada, es la voz de Dios.
Esta voz interior, no dirá de mejor forma lo que debemos cambiar, para
estar mejor preparados para nuestra conversión.
7.
HUMILDAD DEL
BAUTISTA ANTE LO QUE ERA CRISTO
La figura del Bautista causó una
fortísima conmoción en Israel. Hasta Joséfo, historiador Judío, se hace eco
de ella, diciendo que Antipas “temió la grande autoridad de aquel hombre.”
Hubo un momento en que las gentes pensaron, ante aquella figura ascética y
profética que anunciaba la llegada inminente del Reino, si él mismo no
sería el Mesías. El mismo Sanedrín de Jerusalén le envió una representación
para que dijese si era él el Mesías (Jn 1:19-28).
Y éste es el momento, tanto en los
evangelios sinópticos como en Juan, en que el Bautista declara que él sólo
es un “esclavo,” pues él no es digno de ejercer con El oficio de los
esclavos: “descalzarle.” El evangelio de Lucas, que es quien mejor da la
razón de la confesión de humildad del Bautista ante lo que era Cristo, (Lc
3, 15), y en este relato se reitera al modo del evangelista Marcos, el que
nos expresa que Juan Bautista predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el
que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus
pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes
con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.
8.
EL BAUTISMO DE
JESÚS, UN GRAN MISTERIO
Es bautismo, como rito de penitencia
para el perdón de los pecados causó polémica entre los primeros cristianos,
ellos pensaban que Jesús no tenía necesidad de semejante bautismo. Por otra
parte este hecho preocupaba que pareciera que Juan Bautista fuese superior
a Jesús. Sin embargo, el plan de Dios preveía también esto, y Jesús, Hijo
obediente, se somete dócilmente a la voluntad del Padre, haciéndose
solidario con los hombres y cargando con sus pecados
El bautismo de Jesús por Juan, es un
hecho que tiene un gran misterio, los evangelistas Marcos, Mateo y Lucas se
refieren a este hecho, pero con diferentes matices, no obstante dicen lo
mismo, confesar y obtener perdón por los pecados. “Acudía a él gente de
toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él
en el río Jordán, confesando sus pecados”.
(Mc 1,5), Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la
región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando
sus pecados. (Mt 3,5), Y se fue por
toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón
de los pecados, (Lc 3,3)
9.
ORACION
Señor, Dios todopoderoso, que nos mandas
abrir camino a Cristo, el Señor, no permitas que desfallezcamos en nuestra
debilidad los que esperamos la llegada saludable del que viene a sanarnos
de todos nuestros males.
Señor, que tu pueblo permanezca en vela
aguardando la venida de tu Hijo, para que siguiendo sus enseñanzas salgamos
a su encuentro, cuando él llegue, con la lámpara encendida. (DE MISAL
ROMANO)
El Señor les Bendiga
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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CAMINO
Una metáfora domina las lecturas de hoy: es la
del "camino". Correlativa a la del camino, aparece la de Iglesia
como nuestro ser pueblo que se forma poniéndose en camino. Isaías se dirige
a un pueblo desconfiado, con necesidad de consuelo y ayuda para ponerse en
marcha; necesitamos profetas capaces de hablar al corazón, profetas de
confianza, no de desventuras.
Ante la devastación de nuestras conciencias,
bombardeadas por mensajes negativos y nihilistas, es importante para cada
uno de nosotros el aliento que nos llega del mensaje profético.
También las palabras del Bautista apuntan en
esta dirección, preparando nuestro corazón a la venida del que bautizará
con Espíritu. Ciertamente su figura austera y penitente no deja de ir
contra nuestro estilo de vida cuando ya no sentimos necesidad de
conversión: una consolación "barata" no nos enriquecería con
frutos duraderos.
Es indispensable sobre todo nuestro testimonio
inspirado en una fe honda en la salvación que nos ofrece Dios, nuestro
querer ser pueblo de Dios atraídos por la promesa del Bautista, para
después convencer a los demás de la salvación inminente. Por otra parte,
siempre nos acuciará la pregunta de los escépticos: ¿es que vale la pena?
La Palabra de Dios nos responde que sí vale la pena. La carta de Pedro nos
recuerda que éste es un tiempo lleno de la presencia de Dios y sólo podemos
verlo así creyendo de verdad y comprometiéndonos con nuestra existencia: la
promesa de “cielos nuevos y tierra nueva” genera en el que cree una vida de
auténtica santidad, y ella misma es anuncio y signo tangible de aquel mundo
nuevo.
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ORACION
(3)
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Tú nos hablas,
Señor, a través de los profetas totalmente inmersos en las vicisitudes de
su pueblo y de su tiempo capaces de estar solos o de ir al desierto a
proclamar la Palabra a los que le siguen.
Tú nos hablas,
Señor, por los testimonios dispuestos a compartir las angustias de sus
hermanos, los temores y dramas de los hombres y llenos de fe para indicar
tu presencia activa, tú promesa suscitadora de vida.
Tú nos hablas,
Señor, por hombres que saben oponerse valientemente a las modas,
costumbres, prejuicios, tópicos de sus contemporáneos y a la vez solidarios
en el buscar tu rostro que salva, en el hablar al corazón del que
desespera.
Te rogamos
mires a tu Iglesia, la Iglesia de nuestros días, a nosotros que somos tu
pueblo, constituidos por tu gracia en profetas y testigos de tu verdad:
concédenos ser mediadores de tu consuelo en el momento mismo de denunciar
las hipocresías propias y ajenas. En el desierto de nuestra sociedad haz
resonar tu Palabra, para que también "salgamos", confesando
nuestros pecados para ser de nuevo inmersos en la gracia de tu Espíritu.
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SANTORAL
(4)
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SAN
JUAN DAMASCENO
EL ÚLTIMO PADRE GRIEGO
Juan Damasceno, nacido a mediados del
siglo VII de una familia árabe cristiana y muerto en el 749, es considerado
el último representante de la patrología griega, lo que en occidente era
San Isidoro de Sevilla por sus obras monumentales como la Fuente del
conocimiento. Su actividad literaria es multiforme: pasa con autoridad de
la poesía a la liturgia, de la elocuencia a la filosofía y a la
apologética.
COMPAÑERO DE JUEGOS DEL PRINCIPE YACID
Hijo de un alto funcionario del califa de
Damasco, Juan fue compañero de juegos del príncipe Yazid, que más tarde lo
promovió al mismo puesto del padre, que corresponde en cierto modo al de
ministro de Hacienda., fue representante civil de la comunidad cristiana
ante las autoridades árabes.
RENUNCIA A SU CARGO Y PROFESA COMO
MONJE EN SAN SABAS
Juan renunció a la corte y a su alto
cargo, por las tendencias anticristianas del califa. En compañía del
hermano Cosme, futuro obispo de Maiouma, se retiró al monasterio de San
Sabas cerca de Jerusalén, en donde, ordenado sacerdote, profundizó su
formación teológica, preparándose para el cargo de predicador titular de la
basílica del Santo Sepulcro.
HEREJIA ICONOCLASTA
El emperador de Bizancio, León III
Isáurico, inauguraba la política iconoclasta, es decir, desterraba todas
las imágenes sagradas, cuyo culto era considerado como un acto de
idolatría. El anciano patriarca de Constantinopla, San Germán, defendió el
culto tradicional explicando la verdadera naturaleza del homenaje que se
les rendía a las imágenes, pero pagó con la destitución su acto de
valentía. Desde Jerusalén, bajo el dominio árabe, se hizo oír otra voz en
favor del culto de las imágenes, la del monje Juan Damasceno o de Damasco,
que con sus tres discursos en favor de las sagradas imágenes se impuso
inmediatamente a la atención del mundo cristiano. Como el emperador, no pudiendo
atacar directamente al monje, recurrió a la calumnia, haciendo falsificar
una carta de Juan, en la que confiesa que habría tramado una conjuración
para restituir el dominio de la ciudad de Jerusalén al emperador bizantino.
DEMUESTRA SU TALLA TEOLOGICA
En esta disputa teológica, hecha de
sutiles distinciones, Juan pudo demostrar toda su preparación teológica,
puesta al servicio no sólo del patriarca de Jerusalén, sino de toda la Iglesia. En
efecto, el segundo concilio de Nicea, en reparación de las injurias
recibidas por el defensor de la ortodoxia, proclamó no sólo su ciencia,
sino también su santidad. León XIII lo proclamó doctor de la Iglesia en el año
1890.
La
Iglesia lo
recuerda el 4 de Diciembre.
Jesús
Martí Ballester
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier
Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
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