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ANTÍFONA DE EN TRADA Sal 111, 4
Brilla para los buenos una luz
en las tinieblas: es el Señor bondadoso, compasivo y justo.
ORACIÓN COLECTA
Señor de bondad, te pedimos que
ilumines a tus fieles y enciendas sus corazones con el esplendor de tu
gloria, para que siempre reconozcan a su Salvador y lo amen de verdad. Él
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por
los siglos de los siglos.
LECTURA 1 Jn 5, 5-13
Lectura de la primera carta de san Juan.
Hijos míos: ¿Quién es el que
vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Jesucristo
vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el
agua y con la sangre.
Y el Espíritu da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad. Son tres los que dan testimonio: el
Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo. Si damos fe al
testimonio de los hombres, con mayor razón tenemos que aceptar el
testimonio de Dios. Y Dios ha dado testimonio de su Hijo. El que cree en el
Hijo de Dios tiene en su corazón el testimonio de Dios. El que no cree a
Dios lo hace pasar por mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios
ha dado acerca de su Hijo. Y el testimonio es éste: Dios nos dio la Vida
eterna, y esa Vida está en su Hijo. El que está unido al Hijo, tiene la
Vida; el que no lo está, no tiene la Vida. Les he escrito estas cosas, a
ustedes que creen en el Nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen
la Vida eterna.
Palabra de Dios.
Comentario
San Juan escribe a los primeros cristianos
perseguidos. Y les invita a creer que quienes comparten la vida con Cristo
superarán todas las pruebas. Juan describe esta experiencia cristiana con
tres palabras: agua (bautismo: vida nueva); sangre (eucaristía: sacrificio,
expiación del pecado y fuerza de los mártires), y espíritu (confirmación:
fuerza de los testigos de Cristo).
SALMO Sal 147, 12-15. 19-20
R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!
¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión! Él reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a
tus hijos dentro de ti. R.
Él asegura la paz en tus
fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente. R.
Revela su palabra a Jacob, sus
preceptos y mandatos a Israel: a ningún otro pueblo trató así ni le dio a
conocer sus mandamientos. R.
ALELUYA Cfr. Mc 9, 7
Aleluya. Los cielos se abrieron
y se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo muy querido, escúchenlo».
Aleluya.
EVANGELIO Mc 1, 6-11
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Juan Bautista predicaba,
diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni
siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus
sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará
con el Espíritu Santo». En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de
Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que
los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre Él como una
paloma; y una voz desde el cielo dijo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en ti
tengo puesta toda mi predilección».
Palabra del
Señor.
Aunque no lo necesitara para sí, Jesús recibe el
bautismo de Juan para asegurar que vino a compartir nuestra condición
humana de pecado. Pablo dirá que Cristo “se hizo pecado” por nosotros (2Cor
5,21). Como una respuesta, surge una voz declarándolo mi Hijo predilecto.
Ante él, Juan el Bautista se siente pequeño: Jesús bautizará con el agua y,
además, por el Espíritu.
ORACIÓN SOBRE LAS OFREN DAS
Acepta con bondad, Señor, las
ofrendas de tu pueblo y, por medio de este sacramento celestial, haz que se
haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
ANTÍFONA DE COMUN IÓN 1Jn 4, 9
Así Dios nos manifestó su amor:
envió a su Hijo único al mundo para que tuviéramos Vida por medio de él.
ORACIÓN DES PUÉS DE LA COMUN IÓN
Señor Dios, que sales a nuestro
encuentro en la participación de la Eucaristía, obra en nuestros corazones
su poderosa eficacia, para que, al recibirla, nos hagamos cada día más
dignos del don que nos haces. Por Jesucristo, nuestro Señor
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“Tú eres
mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección”.
Mc 1,
7-11
Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. Y SE PRESENTÓ A JUAN PARA SER
BAUTIZADO POR ÉL.
Es
notable el contraste de los relatos de Mateo, Lucas y Juan, con relación a
lo que significó la presencia del Bautista en la preparación mesiánica,
estos evangelistas le dedican mucha mayor amplitud que el relato de Marcos,
que es algo más superficial.
Pero
lo esencial, es el hecho de que Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y
se presentó a Juan para ser bautizado por él. Juan se resistía, diciéndole:
“Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que
viene a mi encuentro!” Pero Jesús le respondió: “Ahora déjame hacer esto,
porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo”. (Mt 3, 11-17) Y
Juan se lo permitió. Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese
momento, se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como
una paloma y dirigirse hacia él. Se oyó entonces una voz que venía del
cielo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi
predilección”.
Como
sabemos, la vida oculta de Cristo se desarrolló normalmente en Galilea, y
la mayor parte seguramente en Nazaret. Después que Cristo fue anunciado en
la predicación de su precursor, quiso manifestarse a los hombres el que por
tanto tiempo había vivido oculto. Por eso se dice que Jesús fue desde Galilea
hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él.
2. EL SITIO EN QUE TUVO LUGAR EL
BAUTISMO DE CRISTO
El
sitio en que tuvo lugar el bautismo de Cristo es señalado desde el siglo
IV, por el “Peregrino de Burdeos” (a.333), en la ribera occidental del
Jordán, lo mismo que en el siglo VI lo señala la Carta de Madaba.
Corresponde al lugar que hoy se señala, cerca de Jericó, no lejos del
convento ortodoxo de San Juan Bautista. El bautismo de Jesús por Juan, es
un hecho que tiene un gran misterio, observemos que tanto san Marcos, como
san Mateo y san Lucas, con diferentes matices dicen lo mismo, confesar y
obtener perdón por los pecados. (Mc 1,5 )Toda la provincia de Judea y el
pueblo de Jerusalén acudían a Juan para confesar sus pecados y ser
bautizados por él en el río Jordán. (Mt 3,6) Y junto con confesar sus
pecados, se hacían bautizar por Juan en el río Jordán. (Lc 3,3) Juan empezó
a recorrer toda la región del río Jordán, predicando bautismo y conversión,
para obtener el perdón de los pecados.
3. ¿CÓMO ES POSIBLE QUE JESÚS SE
ACERQUE A ESTE BAUTISMO?
Los
padres de la iglesia, nos resuelven este misterio de la siguiente forma:
Pseudo-Crisóstomo; Se expresa el oficio cuando se sigue: "Para que
fuese bautizado por él". No para que él mismo recibiese el perdón de
sus pecados por medio del bautismo, sino para dejar santificadas las aguas
a los que se bautizasen después.
San
Agustín; El Salvador quiso bautizarse no para adquirir limpieza para sí,
sino para dejarnos una fuente de limpieza. Desde el momento en que bajó
Cristo a las aguas, el agua limpia los pecados de todos.
Dicen
a demás que quiso bautizarse, porque quiso hacer lo que nos manda hacer,
para que como buen maestro no sólo nos enseñase con su doctrina, sino
también con su ejemplo.
Por
esta razón quiso ser bautizado por San Juan: para que sepan sus siervos con
cuánta alegría deben correr al bautismo del Señor, al ver como El no ha
desdeñado recibir el bautismo del siervo.
San
Juan Crisóstomo, agrega: Porque el bautismo de Juan era de arrepentimiento,
y llevaba consigo la confesión de las culpas, pero para que no hubiese
alguien que creyese que Cristo había venido a bautizarse por esta causa, el
Bautista dijo al que venía: Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado
por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro! Como si dijese: Está bien
que tú me bautices, esta razón es idónea (para que yo también sea justo, y
me haga digno del cielo). Pero ¿qué razón hay para que yo te bautice? Todo
lo bueno baja del cielo a la tierra y no sube de la tierra al cielo.
San
Hilario, señala; Por último, el Señor no pudo ser bautizado por Juan como
Dios, pero enseña que debe bautizarse como hombre. De donde se sigue que
respondiéndole Jesús, le dice: Ahora déjame hacer esto.
San
Jerónimo; Y hermosamente responde: Déjame ahora, para manifestar que Cristo
debía ser bautizado por San Juan en el agua, y San Juan ser bautizado por
Cristo en espíritu. O de otro modo: Déjame ahora, para que quien ha tomado
la forma de siervo, manifieste su humildad. Sé consciente de que tú habrás
de ser bautizado con mi bautismo en el día del juicio. O, déjame ahora,
dice el Señor, porque tengo otro bautismo con el cual habré de ser
bautizado. Tú me bautizas en agua para que yo te bautice por mí en tu sangre.
4. APENAS FUE BAUTIZADO, JESÚS
SALIÓ DEL AGUA.
En
ese momento, se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender
como una paloma y dirigirse hacia él.
El
Señor nos ha concedido el lavado del bautismo con la inmersión de su
cuerpo, y en ello nos ha demostrado que puede abrirnos las puertas del
cielo cuando recibimos el bautismo, y concedernos el Espíritu Santo.
Y
se oyó una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti
tengo puesta toda mi predilección”. En el evangelio de Mateo se relata,
“Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”.
(Mt),
La
voz del Padre que baja del cielo para proclamar a Cristo, en Mateo se
dirige al pueblo, en cambio, en san Marco y en san Lucas se dirige a él
(Jesús), mientras que en Juan esta voz no aparece ni se dirige a nadie;
solamente se da el descenso de la paloma como contraseña a Juan de que
Cristo es el Mesías.
El
se abrieron los cielos es un elemento escenográfico para dar lugar,
plásticamente, al paso de la paloma y a la voz del Padre. Al abrirse los
cielos, en el contexto penitencial del Bautista, indica que Dios baja para
iniciar el tiempo salvador prometido.
5. COMO UNA PALOMA.
Esta
forma dé como aparece en los tres sinópticos e incluso en Juan (Jn 1:32).
La paloma aparece en la literatura bíblica y extra-bíblica simbolizando
diversas cosas. Pero sugerido por el pasaje de Génesis en el que el
Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas, la paloma vino a ser símbolo
del Espíritu Santo.
6. LA VOZ DEL PADRE.
El
Padre, pues, ama al Hijo, como un buen padre, por eso dice que tiene puesta
toda su predilección, o tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco, y este
es mi Hijo, para que se indicase especialmente a aquellos que oían, que
Aquél mismo era el Hijo de Dios.
Esta
voz proclama a Cristo “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda
mi predilección”. Esta frase la traen los tres sinópticos. Se dice que ese
Hijo es el Amado por excelencia. El Amado no indica que Jesús sea el
primero entre los iguales, sino que indica una ternura especial; en el
Antiguo Testamento, se dice que no hay gran diferencia entre amado y único.
Es muy probable que aquí el Amado pueda ser equivalente del Único, o mejor,
del Unigénito, puesto que habla el Padre. En el Nuevo Testamento, ese
término se reserva al Mesías.
El
en quien tengo puesta toda mi predilección, o Tú eres mi Hijo amado, en ti
me complazco, es el gozo del Padre en su Hijo encarnado, en su Mesías.
7. EL MISTERIO DE LA SANTÍSIMA
TRINIDAD SE DEMUESTRA EN EL BAUTISMO.
Toda
la Santísima Trinidad, intervine en esta gran manifestación en el Jordán.
Jesucristo (el Hijo), es bautizado, el Espíritu Santo baja en forma de
paloma y se oye la voz del Padre, dando testimonio del Hijo. Aunque el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo sean una misma naturaleza. El Padre, quien
dijo, Este es mi Hijo muy querido, el Hijo, sobre quien se oye la voz del
Padre; y el Espíritu Santo, quien aparece en forma de paloma sobre el Hijo
bautizado.
Dice
San Agustín: Esta obra es la de toda la Trinidad. El Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo, existen en una misma esencia, sin diferencias de tiempo ni
de lugares. En estas palabras se distinguen el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo y no puede decirse que se presenten en una misma esencia. En cuanto a
lo que se dice visiblemente en las sagradas letras, aparecieron
separadamente en cuanto a los espacios que cada persona ocupaba. Desde
luego se sabe que la Santísima Trinidad se conoce en sí misma inseparable,
pero se puede mostrar separadamente por medio de aspectos materiales. Que
sea sólo la voz propia del Padre, se demuestra por las palabras que dijo:
Este es mi Hijo.
8. “OH DIOS MÍO, TRINIDAD A QUIEN
ADORO!”
La
Beata carmelita Isabel de la Trinidad, nos enseña que el Dios trinitario,
es el Dios que se comunica, el Dios Amor: “Hay un Ser que es el Amor y que
nos invita a vivir en comunión con Él” (C 327). Dios no es algo, sino
Alguien que nos ama, Alguien en quien se puede confiar, Alguien que nos
habla y que nos invita a entrar en su compañía. No es el Dios de los
filósofos, de los judíos o de los musulmanes; ni siquiera “el buen Dios” de
muchos cristianos. Es el Dios Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios
es familia, es intercambio, es don.
¡Oh
Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme totalmente de mí;
para establecerme en Ti, inmóvil y serena, como si mi alma estuviera ya en
la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti; mi Dios
inmutable, sino que cada momento me sumerja más adentro en la profundidad
de tu Misterio. Pacifica mi alma, haz en ella tu cielo, tu morada más
querida y el lugar de tu descanso. Que nunca te deje solo allí sino que
esté por entero allí contigo, bien despierta en mi fe, en total adoración y
completamente entregada a tu Acción creadora (Beata Isabel de la Trinidad)
9. UNGIDO CON EL ESPIRITU SANTO
Pedro,
en el Bautismo a Cornelio, da testimonio: Vosotros sabéis lo sucedido en
toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predicó el bautismo;
cómo Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder, y
cómo él pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el
Diablo, porque Dios estaba con él; (Hechos (SBJ) 10, 37-38)
En
todos los textos Jesús es presentado lleno, “ungido” del Espíritu Santo.
Así como su vida terrena habla comenzado por obra del Espíritu Santo, así
ahora su vida apostólica comienza. Con una especial intervención del mismo
Espíritu; de él es poseído totalmente y de él es guiado al cumplimiento de su
misión.
De
modo análogo sucede con el cristiano: por el bautismo nace a la vida en
Cristo por la intervención del Espíritu Santo que lo justifica y renueva en
todo su ser, formando en él a un hijo de Dios. Y luego cuando, creciendo en
edad, debe abrazar de modo responsable y consciente los deberes de la vida
cristiana, el Espíritu Santo interviene con una nueva efusión en la
confirmación para corroborarlo en la fe y hacerlo valeroso testigo de
Cristo. Toda la vida del cristiano se desenvuelve bajo el influjo del
Espíritu Santo. (Fr G.Sta M. Magdalena OCD, Intimidad Divina)
10. EL BAUTISMO
El
Bautismo de Jesús, es como la solemnidad oficial de su misión como
Salvador, observamos como el Padre y el Espíritu Santo nos garantizan su
identidad de Hijo de Dios, presentándolo al mundo, para que el mundo acoja
su mensaje.
El
Señor nos ha concedido el lavado del bautismo con la inmersión de su
cuerpo, y en ello nos ha demostrado que puede abrirnos las puertas del
cielo cuando recibimos el bautismo, y concedernos el Espíritu Santo.
Nuestro
deber ahora, es fructificar la gracia bautismal, es dejarnos guiar por el
Espíritu Santo, hagámoslo con humildad buscando en todo que se haga la
voluntad del Padre.
El Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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