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MISA DIARIA
DE Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant Desde el 26
de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile La página de
Misa Diaria, Reflexión Bíblica y Santoral, mas antigua de Internet www.caminando-con-jesus.org
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07-02-2010 |
MD 2435 |
ORDINARIO |
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DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO Perder pie Lc, 5, 1-11 La grandeza de Pedro en este pasaje evangélico consiste en no fiarse
de sí mismo, de su propio juicio, de su «experiencia». Humanamente hablando,
como pescador experimentado, tenía razones de sobra para oponerse a la orden
de Jesús: «Nos hemos pasado la noche bregando y no hemos pescado nada». Sin
embargo, deja sus conocimientos y su experiencia a un lado para apoyarse en
la palabra de Jesús: «Por tu palabra, echaré las redes». Muchas dificultades
en nuestra vida de fe provienen de aquí: nos aferramos a nuestras
«experiencias», muchas veces mal hechas, en lugar de fiarnos pura y
simplemente de la palabra de Cristo. Es precisamente este salto de fe el que capacita a Pedro para
colaborar eficazmente con Cristo. Primero ha tenido que pasar por la
experiencia de un fracaso: sus muchos esfuerzos no han conseguido nada. Y
desde esa experiencia de su pobreza puede abrirse a recibir una gran redada,
una pesca abundante, pero como don, como gracia. Sólo así Jesús puede
decirle: «Desde ahora serás pescador de hombres». Y es que para colaborar con Cristo en su misión y en su tarea no
bastan las cualidades humanas. Para ser instrumento de Cristo y de su obra
hace falta «perder pie» y caminar en la fe, apoyado en la humildad. Es
también esta la experiencia de Pedro –«apártate de mí, Señor, que soy un pecador»–,
que va unida al asombro por la grandeza de Cristo y por su capacidad de
realizar acciones que sobrepasan infinitamente las posibilidades humanas. (FGD) |
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I. RITOS INICIALES ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 94, 6-7 Vengan, inclinémonos para adorar a Dios, doblemos la rodilla ante el
Señor que nos creó; porque él es nuestro Dios. ACTO PENITENCIAL ·
Tú, que eres
nuestra fuerza. Señor, ten piedad ·
Tú, que eres
nuestra esperanza. Cristo, ten piedad ·
Tú, que nos das
tu alegría y tu paz. Señor, ten piedad SE DICE GLORIA A DIOS. Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama
el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te
glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre
todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú
que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado
a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la
gloria de Dios Padre. Amén. Se dice Gloria ORACIÓN COLECTA Dios nuestro, cuida a tu familia con incansable bondad, y, ya que
sólo en ti ha puesto su esperanza, defiéndela siempre con tu protección. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. II. LITURGIA DE LA PALABRA PRIMERA LECTURA Is 6, 1-8 Los
israelitas, desde los tiempos del desierto, guardaban la creencia en
espíritus buenos y malos. Algunos de ellos se mostraban en forma de
serpientes ardientes. Aquí el Señor se manifiesta rodeado de serafines con
rostro humano. Isaías recibe su misión: Será el portavoz del Señor. Sin
embargo, el pueblo en vez de creer, se endurecerá. Lectura del libro de Isaías. El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las
orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por
encima de El. Cada uno tenía seis alas. Y uno gritaba hacia el otro: «Santo,
santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la
tierra está llena de su gloria». Los fundamentos de los umbrales temblaron al
clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. Yo dije: «Ay de mí, estoy
perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y
habito en medio de un pueblo de labios impuros; y mis ojos han visto al Rey,
el Señor de los ejércitos!» Uno de los serafines
voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que
había tomado con unas tenazas de encima del altar. Elle hizo tocar mi boca, y
dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado
ha sido expiado». Yo oí la voz del Señor que decía: « ¿A quién enviaré y
quién irá por nosotros?» Yo respondí: «Aquí estoy: envíame!» Palabra de Dios. SALMO Sal 137, 1-5.7-8 El
Salmo 137, que hace eco al texto de la vocación de Isaías, nos convida a
celebrar, nosotros también, la trascendencia y la cercanía del Dios vivo. R. Te cantaré, Señor, en presencia de los
ángeles. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras
de mi boca. Te cantaré en presencia de los ángeles y me postraré ante tu
santo Templo. R. Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad. Me respondiste
cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R. Que los reyes de la tierra te bendigan al oír las palabras de tu
boca, y canten los designios del Señor, porque la gloria del Señor es grande.
R. Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es
eterno, Señor, no abandones la obra de tus manos! R. SEGUNDA LECTURA 1 Cor 15, 1-11 San
Pablo recuerda a sus discípulos el conocimiento único que hace feliz a la
humanidad: Cristo resucitado, es el corazón del mensaje cristiano. No se
trata de un cuento o de una novela, sino de un acontecimiento plasmado en la
historia de la humanidad. Algunos piensan que todo termina con la muerte, por
eso hay que con formarse con el momento presente. Sin la resurrección futura,
la vida no tendría sentido. Lectura de la primera carta del Apóstol san
Pablo a los cristianos de Corinto. Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que
ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si
la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en
vano. Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue
sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció
a Cefas y después a los Doce. Luego se apareció a
más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive
aún, y algunos han muerto. Además, se apareció a Santiago y a todos los
Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de
un aborto. Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco
ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la
gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo
he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de
Dios que está conmigo. En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo,
y esto es lo que ustedes han creído. Palabra de Dios. ALELUYA Mt
4,19 Aleluya. “Síganme, y Yo los haré
pescadores de hombres”, dice el Señor. Aleluya. EVANGELIO Lc
5, 1-11 En
el bien conocido relato de la pesca milagrosa, Jesús dirige su primer llamado
a Pedro y a los demás. Hasta el momento, ellos habían sido discípulos lejanos
del Maestro. Pero desde ahora, después de haber descubierto el poder de su
Palabra, están preparados para seguirlo más de cerca. Por eso, dejaron todo y
lo siguieron. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según
san Lucas. En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús
para escuchar la Palabra de Dios, y El estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla
del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús
subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un
poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las
redes». Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no
hemos sacado nada, pero si Tú lo dices, echaré las redes». Así lo hicieron, y
sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a
ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se
hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo:
«Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador. El temor se había apoderado de
él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo,
compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante
serás pescador de hombres». Ellos atracaron las barcas a la orilla y,
abandonándolo todo, lo siguieron. Palabra del Señor. EL CREDO Creo en Dios
Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su
único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día
resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a
los muertos. Creo en el
Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el
perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén. ORACIÓN DE LOS FIELES Señor, eterno es tu amor, (Sal 137,8) no cese la labor de tus manos
en medio de tu Iglesia. Escucha nuestra oración. ·
Tu santidad,
Dios nuestro, llena toda la tierra. (Is 6,3), Pero,
Tú, Señor, quieres que llene primero nuestra vida. ¡Haz que cada una de
nuestras jornadas te dé gloria! ·
Tú preguntas:
¿Quien será nuestro mensajero? (Is, 6,8), Pero Tú,
Señor, nos llamas a todos a dar testimonio de tu Evangelio. Concédenos ser
fieles en este testimonio. ·
Tú estableces
algunos de entre nosotros como “pescadores de hombres” (Lc
5,10), para echar la red de tu Palabra. Guárdalos en el gozo de tu servicio. Señor, extiende tu mano para salvarnos. No abandones la obra de tu
amor. El poder de tu amor lo ha hecho todo por nosotros (Sal 137,8), por
medio de tu Hijo Jesucristo, nuestro Salvador y nuestro hermano. III. LITURGIA EUCARÍSTICA ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Señor y Dios nuestro, que has creado los frutos de la tierra para
sostener nuestra fragilidad, haz que estos dones se conviertan en sacramento
de Vida Eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. PREFACIO DOMINICAL DURANTE EL AÑO RITO DE COMUNIÓN PADRE NUESTRO Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga
a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos
hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y
líbranos del mal. LA PAZ Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi
paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia,
y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén. CORDERO Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz. ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Sal 106, 8-9 Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en
favor de los hombres, porque El sació a los que sufrían sed y colmó de bienes
a los hambrientos. O bien: Mt
5, 4.6 Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los que
tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Señor, que nos hiciste compartir el mismo pan y el mismo cáliz,
concédenos vivir de tal manera que, unidos en Cristo, demos fruto con alegría
para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. IV. RITO DE CONCLUSION BENDICION Canto
final |
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ESTUDIO
Y REFLEXIÓN BÍBLICA |
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“Ellos atracaron las barcas a la orilla y,
abandonándolo todo, lo siguieron” 5, 1-11 Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant 1. SE AMONTONABA ALREDEDOR DE EL PARA
ESCUCHAR SU PALABRA Estando Jesús
de pie a la orilla del lago de Genesaret, la
multitud se amontonaba alrededor de El para escuchar su Palabra, mensaje de
verdad, de vida y esperanza, es por ese motivo que las gentes se apresuraba a
oírla. Podemos suponer que las gentes buscaban la posibilidad de conseguir
algo, de ver o oír algo nuevo, pero no solo eso es lo que ha levantado
expectativas en el pueblo que se agrupa a su alrededor, la Palabra de Jesús
seduce, cautiva, encanta, hay entonces gran interés para escuchar su mensaje.
2.
TENÍAN HAMBRE, SED DE JUSTICIA Y HAMBRE DE LA PALABRA En efecto la
gente estaba ansiosa de oír la Palabra de Dios, ellos tenían hambre, sed de
justicia y hambre de la Palabra. En este párrafo del Evangelio, se dice lo
que se hace, pero no se dice cual es la enseñanza especifica de Jesús a las
gentes que se agrupaban junto a El. Pero fijémonos en esta expresión: algunas
versiones de este Evangelio, dicen que la gente se agolpaba, otras que se
amontonaban, ambas son sinónimos de aglomerar o acumular, su Palabra entonces
era absolutamente atractiva. Así es, como la gente rodea de tal forma a
Jesús, que no le deja moverse libremente. Entonces desde allí vio dos barcas
junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando
las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón (Pedro), y le
pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la
multitud desde la barca. 3. "NAVEGA MAR ADENTRO, Y ECHEN LAS
REDES" Cuando terminó
de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes".
Con estos hechos aprendemos cómo Pedro llega a ser el discípulo que es de
Jesús, como ha sido elegido, como Jesús le confía el ministerio y como lo
llama para que lo siga. En efecto, Jesús le esta encargando a Pedro su misión
de discípulo, y es un cometido de tipo universal, no solo debe pescar gente
de su misma nacionalidad, en este caso pescar “israelitas”, sino “personas”
de todos los orígenes y razas, lo que constituirá el nuevo pueblo de Dios,
que estará integrado por judíos y paganos, y así sucederá con el tiempo, como
ocurrió en esta pesca, abundante. 4. SI
TÚ LO DICES, ECHARÉ LAS REDES Simón le
respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado
nada, pero si tú lo dices, echaré las redes". En efecto Jesús es el
líder, el tiene el primer puesto, El dirige, El tiene influencia sobre todos,
El sirve y entrega. Cuando las cosas se hacen sin la dirección de Jesús son
distintas, como lo que le sucedió a Pedro y a su grupo, que se había pasado
toda la noche trabajando mucho y afanosamente, pero sin embargo no habían
pescado nada, pero cuando las cosas se hacen como señala Jesús, todo cambia.
Importante lo que hace Pedro, inmediatamente acoge la petición del Señor, y
puestos a la obra, lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las
redes estaban a punto de romperse. Siguiendo la
orden de Jesús, el resultado es una pesca abundante a pesar de no ser la hora
apropiada; tan abundante que tuvieron que hacer señas a los compañeros de la
otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las
dos barcas, que casi se hundían. 5.
ADENTRO DE NOSOTROS, EN NUESTRAS PROFUNDIDADES, EN NUESTRA INTIMIDAD Seguro que
cuando Pedro hecho las redes al mar, a pesar de que durante la noche no había
pescado, lo hizo con fe en su Maestro, así aprendemos que siempre debemos
echar las redes en nombre de Jesús, siempre confiados en su palabra. El navegar mar
adentro, también es adentro de nosotros, en nuestras profundidades, en
nuestra intimidad, en nuestro corazón, morada del Señor, fuera de todo
bullicio, para oír solo a Dios. En el silencio para oírlo plenamente. Porque
cuando el corazón esta despojado de todo, esta mejor preparado para darle
cabida a Dios. En la abstracción o separación de toda la realidad que nos
rodea menos lo que es de Dios, el alma queda en sus mejores condiciones, y
solo así es cuando podemos oír la Palabra del Señor. 6. CON
JESÚS Y BAJO SU DIRECCIÓN, LAS REDES SE LLENAN EN ABUNDANCIA. ¿Estamos
preparados para echar las redes al mar? Cuando hemos remado mar adentro,
cuando hemos sido capaces de penetrar en la soledad de nuestro interior, esa
es la hora de echar las redes. Cuando nuestro corazón ha penetrado en
nosotros mismos, es entonces cuando trabajamos con Cristo y echamos las redes
en su nombre. Sin El, nos fatigaremos inútilmente, sin frutos, si pescar lo
que deseamos, pero con Jesús y bajo su dirección, las redes se llenan en
abundancia. 7.
"NO TEMAS, DE AHORA EN ADELANTE SERÁS PESCADOR DE HOMBRES". Así fue, como
al ver este resultado abundante, bajo la orientación del Señor, Simón Pedro
se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy
un pecador". El temor se había apoderado de él y de los que lo
acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les
pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo,
compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en
adelante serás pescador de hombres". Entonces, ellos
atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron. La
parábola en acción de la pesca milagrosa le dice a Pedro y a los otros lo que
va a ser su vida apostólica en adelante en nombre de Jesucristo. Y no sólo
Pedro, sino el que los otros lo dejaron todo, es la vocación que aquí late en
todo el fondo del pasaje, y porque no relata que dejando todas las cosas, no
sólo se fueron con El, sino que mucho más: lo “siguieron”. La llamada fue
eficaz. Aquel día tomó Cristo definitivamente sus cuatro primeros discípulos. 8. HAY
QUE HACERLO TODO POR EL SEÑOR, SOLO EL DA SENTIDO A NUESTRAS OBRAS. Ser discípulo
implica, llegado el caso, “dejarlo todo”. Puesto que los discípulos se hacen
miembros de una comunidad guiada por Jesús, las personas llamadas al
discipulado tienen que estar preparadas para abandonar sus cosas y no
separarse de Jesús, vivir estrechamente unidos a El, todo cambia con El, eso
fue lo que le ocurrió a Pedro, echo las redes en nombre de Jesús y pesco en
abundancia. Jesús nos
quiere ver a su lado, pero no para ser visto por los hombres, sino para ser
visto por Dios, para agradar a Dios, y para hacernos saber como trabajar para
que los demás se salven. Pero hay que
hacerlo todo por el Señor, solo El da sentido a nuestras obras. Trabajemos
con Jesús, en la oración y la contemplación, El nos dirá donde y como echar
las redes, porque así como las gentes se agolpaban para oír al Señor, es
necesario que nosotros oigamos y la meditemos la Palabra de Dios para saberla
como transmitirla y para que nuestra pesca sea fructífera El Señor les Bendiga Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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PARA LA LECTIO DIVINA (3) |
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“Lo que agrada a Dios en mi pequeña alma es la confianza ciega que
tengo en su misericordia” (Santa Teresita). Rema mar adentro y echad las redes para pescar. Jesús se fija en
nosotros/as, su palabra nos elige. Jesús nos invita a remar hacia lo más
íntimo del corazón. Sin interioridad y verdad no hay posibilidad de persona nueva
y de nueva creación. Quiere que crucemos el umbral que nos separa de nosotros
mismos. Orar es dejar entrar a Jesús en nuestra vida y que actúe en ella.
Entra en mi barca, Señor. Contigo, todo puede cambiar en mi vida. Tú eres el
camino y la verdad de mi vida. Nos hemos pasado la noche bregando y no hemos pescado nada. Ir más allá. Orar es ir
más allá de nuestras experiencias limitadas de la realidad. La nada no es el
final, puede ser el comienzo de lo inesperado de Dios. Gracias a Jesús,
nuestro pecado puede convertirse en espacio de intimidad, nuestras
frustraciones y fracasos en plenitud alborozada, nuestras manos desalentadas
en manos capaces de sembrar semilla en el campo. Pero “somos tan caros y tan
tardíos de darnos del todo a Dios… que no acabamos de disponernos” (Santa
Teresa) para que Dios haga maravillas. Más allá de mi debilidad está tu
fuerza, Señor; más allá de mi nada, tu amor. Por tu palabra, echaré las redes. ¿Cómo ir más allá de los datos, tan
cargados de desconfianza, que la realidad nos aporta? ¿Cómo dejar fuera el
escepticismo? El mediodía no es tiempo de pesca y la noche ha sido estéril,
pero la palabra de Jesús rompe nuestras lógicas y abre a la sorpresa; tiene
poder de transformar, de dar un sentido nuevo a la vida. Orar es confiar, es
entrar sin miedo en un abandono confiado, es hacer un silencio grande para
oír la voz poderosa de Jesús, que llama a lo que no es para que sea. Tu
palabra le abre futuro a mi vida. Confío en ti. Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. No es fácil convivir
con Jesús cuando somos tan distintos, pero El nos sorprende y, sobre nuestra
vulnerabilidad, construye el misterio de la Iglesia. Ocultando la verdad de
lo que somos, no crecemos por dentro y se acobarda el ánimo para todo lo
bueno. Someto mi vida a la luz de tu presencia, Señor. Te confieso mi pecado
y Tú me confiesas tu amor. Y, dejándolo todo, lo siguieron. ¡Qué sorprendentes son los caminos de
Jesús! El nos guía hasta poder decirle: “Aquí estoy, envíame”. ¡Qué locura de
amor la de Jesús! El seguimiento brota de la gratitud ante la misericordia
entrañable de Jesús que nos ha querido a su lado. “Si no conocemos que
recibimos, no despertamos a amar” (Santa Teresa). Sí, Jesús, voy a Ti.
Envíame si Tú quieres. Sea lo que sea, te doy las gracias. CIPE – Febrero 2010 |
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SANTORAL |
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SAN TEODORO DE HERACLEA 319 En los primeros días del cristianismo, ser miembro del ejército no era necesariamente algo positivo. Ser un general se consideraba todavía menos positivo. Sin embargo, lo único que sabemos de seguro sobre San Teodoro de Heraclea es que era un general del ejército griego. Cuando fue decapitado por el emperador Licinio a causa de su fe. Probablemente muchas personas se sorprenderían de saber que un oficial del ejército podía también ser un cristiano de convicciones profundas. El testimonio de San Teodoro demuestra que ninguna ocupación digna es una barrera a la santidad. Si llevamos a cabo nuestras tareas con cuidado y diligencia (sean cuales fueren) descubriremos que Dios está trabajando a nuestro lado. Después de todo, aunque nuestra profesión sea importante para nosotros, Dios se preocupa menos de lo que hacemos que de lo que somos. En el esquema eterno de las cosas, Dios mira nuestros corazones, no nuestro currículo. Lo que se cuenta acerca de su martirio, la verdad sea dicha, suena a convencional y ha oído mil veces: espantosas y rebuscadas torturas a las que sobrevive, heridas sin cuento que le sana un ángel del Señor, conversiones en masa que tales prodigios unidos a su entereza provocan en torno a él, y por fin la muerte por degollación en Heraclea, muerte a la que siguen grandes milagros. Más interesante es la picardía que muestra Teodoro, quien al recibir al emperador que traía consigo todos sus dioses para hacer que las gentes los adorasen, pidió a Licinio que le diese los ídolos con objeto de perfumarlos en su casa, para que inspirasen más veneración cuando fuesen adorados en público. Una añagaza, claro está, y el santo, una vez en poder de los dioses, hechos de oro y plata, los hizo pedazos que repartió entre los pobres con gran cólera de Licinio. Nuestro capitán no hace ascos al valor material de las imágenes nefandas, y desacralizadas, reducidas a simples cachos de metal precioso, emplea estos restos en obras de caridad. Teodoro parece reunir astucia y heroísmo, fe y sentido práctico, con unas gotas de humor que le darán en el Cielo una sonrisa de mártir socarrón. Santoral preparado por la Parroquia de la
Sagrada Familia de Vigo |
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PEDIDOS
DE ORACIÓN |
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Por
mi nietecita, Isabel Josefina, de tres meses, para que el Señor la sane y le
regale alivio en su enfermedad. |
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Nota: Para (3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina
para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier
Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr.
Gabriel de Santa M. Magdalena ocd, ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO,
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queremos dar todo lo mejor que podamos, pero sin en esa publicidad no podría
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