MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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9-11-2016

Edición Nº

MD 4.694

T. Ord. Ciclo A

Semana XXXII

LITURGIA DE LA HORAS

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En Chile, comenzamos el Mes de María, un mes de Santo Rosario y oración a la Madre de Dios, que culmina con la Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María del 8 de Diciembre, Los invito a reflexionar sobre la  figura de la Virgen María en mi página WEB www.caminando-con-maria.org ahí encontraran entre otros temas este link: BIBLIOTECA MARIANA PREGUNTAS SOBRE MARIA y en especial en este link:  REFLEXIONES Y LECTURA ESPIRITUAL PARA El MES DE MARIA

¿POR QUÉ LA IGLESIA ES LA GRAN DEFENSORA DE MARÍA? Porque María es nuestra Madre ya que la recibimos de Jesús en la Cruz, (Jn. 19, 25-28). Juan representa a toda la Iglesia, además, la gran promesa en Gn. 3, 15 dice que quienes podrían vencer a la descendencia de la serpiente, serían los hijos o descendencia de la Mujer. Nosotros somos la descendencia de la Mujer, esta Mujer es la Virgen María. Si el pueblo de Israel, son los hijos en la Fe de Abraham, nosotros somos los hijos en la Fe de María, la primera que acepto a Cristo como Señor y Salvador, la primera que recibió la unción del Espíritu Santo (Lc. 1).

 

Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

La paz decretada por Constantino en el 313 pone fin a las persecuciones. Los cristianos salen de las catacumbas para celebrar su culto en lugares públicos. El mismo Constantino manda edificar iglesias en todo el imperio y dona su palacio de Letrán, en el monte Celio, al Papa Melquíades, como residencia de los Papas y para erigir la primera iglesia cristiana, que es consagrada en el 324 por el Papa san Silvestre y dedicada al Salvador. Se llama también «Basílica de Constantino», por haber ordenado él su construcción. En el siglo XII recibe el actual nombre de San Juan de Letrán. Dos veces destruida por incendios, es ventajosamente reconstruida. En ella se celebran cinco concilios ecuménicos. Hoy es la catedral del Papa como Obispo de Roma. Su actual esplendor se debe a Sixto V (papa 1585-1590) y a León XIII (1878-1903). Es la «madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe», que son lugares privilegiados del encuentro salvador de Cristo Resucitado con los hombres mediante la Palabra y la Eucaristía.


ANTÍFONA DE ENTRADA Apoc 21, 2

Vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. Se dice Gloria a Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que constituyes un templo eterno para ti con las piedras vivas que son tus elegidos; aumenta en la Iglesia los dones de tu Espíritu para que el pueblo fiel, al ir creciendo de día en día, edifique la Jerusalén celestial.  Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:

Señor, que quisiste llamar Iglesia a tu pueblo; concédenos que la comunidad congregada en tu nombre sepa temerte, amarte y seguirte y, guiada por ti, alcance la Vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA Ez 40, 1. 3; 47, 1-2. 8-9. 12

COMENTARIO: Ezequiel prevé el futuro del pueblo exaltando la función del Templo y del verdadero culto que en él se celebrará. De sus cimientos rocosos brotará un río de agua viva que transformará el desierto en un vergel. El simbolismo del agua será aplicado en el Nuevo Testamento a Cristo, fuente de aguas vivas que brotan hasta la vida eterna.

Lectura de la profecía de Ezequiel.

La mano del Señor descendió sobre mí y me llevó a Jerusalén. Y vi a un hombre, que por su aspecto parecía de bronce. Él me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. Entonces me dijo: «Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el mar. Se las hace salir hasta el mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio».

Palabra de Dios.

SALMO Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9

R. Vengan a contemplar las obras del Señor.

El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar.

R. Vengan a contemplar las obras del Señor.

Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. El Señor está en medio de ella: nunca vacilará; Él la socorrerá al despuntar la aurora.

R. Vengan a contemplar las obras del Señor.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra.

R. Vengan a contemplar las obras del Señor.

SEGUNDA LECTURA 1Cor 3, 9c-11. 16-17

COMENTARIO: Más importante que cualquier templo de piedra somos cada uno de los miembros que formamos la Iglesia. Somos un santuario vivo del Espíritu Santo, y nuestra presencia en el mundo está llamada a ser una presencia sagrada que haga palpable a Dios en medio de los hombres.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios. Según la gracia que Dios me ha dado, yo puse los cimientos como lo hace un buen arquitecto, y otro edifica encima. Que cada cual se fije bien de qué manera construye. El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

Palabra de Dios.

ALELUYA 2Crón 7, 16

Aleluya. «Yo he elegido y consagrado esta Casa, a fin de que mi Nombre resida en ella para siempre», dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Jn 2, 13-22

COMENTARIO: Jesús purifica el Templo hecho de piedra para que cumpla su verdadero fin y no se convierta en un lugar de comercio. Él mismo es el santuario porque es quien hace visible la presencia de Dios en medio de los hombres. Como leímos en la primera lectura, nosotros también formamos este santuario edificado sobre el cimiento que es Jesucristo.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: “Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio”. Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: “El celo por tu Casa me consumirá”. Entonces los judíos le preguntaron: “¿Qué signo nos das para obrar así?”, Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”. Los judíos le dijeron: “Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”. Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la ofrenda que te presentamos, y concédenos el fruto de tus sacramentos, y el cumplimiento de nuestros deseos. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO

EL MISTERIO DE LA IGLESIA, QUE ES LA ESPOSA DE CRISTO Y EL TEMPLO DEL ESPÍRITU

V/. El Señor esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Tú quisiste habitar en esta casa de oración, donde siempre nos ayudas con los dones de tu gracia, convirtiéndonos en templos del Espíritu Santo, llamados a resplandecer con una vida agradable a ti. Tú santificas constantemente a la Iglesia, que es la Esposa de Cristo, representada en sus templos visibles.

Para que, como madre feliz de una multitud de hijos, merezca ser introducida en tu gloria del cielo.

Por eso, con los ángeles y los santos, te alabamos, diciendo sin cesar:

Santo, santo, santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN 1Ped 2, 5

Como piedras vivas, ustedes son un edificio espiritual y un sacerdocio santo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, que manifiestas en tu Iglesia un signo visible de la Jerusalén celestial; te pedimos que por la participación de este sacramento, seamos transformados en templo de tu gracia y lleguemos a la morada de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”

Estudio del fragmento del Evangelio de Jn 2:13-22

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.      JESÚS ENCONTRÓ EN EL TEMPLO A LOS VENDEDORES

“Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén” Pero sucedió, que Jesús “Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.”

Este templo del que se habla es el atrio de los gentiles, próximo al santuario, entonces los rabinos prohibían utilizar su paso como un atajo o en forma menos decorosa, pero esto era más teoría que practica, sin embargo se decía que no se ha de subir al templo con bastón o llevando sandalias o la bolsa, ni aun el polvo de los pies, como también no se debía pasar por el templo como por un atajo para ahorrar el camino. Pero, a pesar de estas ideales medidas preventivas de la santidad del templo, éstas no se respetaban, y se llegaba a verdaderas profanaciones en el recinto sagrado, como lo confirma la escena de Jesús expulsando a los mercaderes.

2.      SE HABÍA PERMITIDO POR LOS SACERDOTES INSTALAR PUESTOS DE VENTA

Según la costumbre de aquel tiempo, en la fiesta de la Pascua se había de ofrecer por todo israelita un sacrificio, los más ricos los hacía con un buey o una oveja, y los más pobres con una paloma, aparte de los sacrificios que se ofrecían en todo tiempo como votos. Además, todo israelita debía pagar anualmente al templo, llegado a los veinte años medio siclo, pero conforme a la moneda del templo y no se permitía la moneda romana. De ahí la necesidad de cambistas.

Todo esto se hacía para facilitar a los peregrinos adquirir en Jerusalén las materias de los sacrificios, es decir los bueyes, corderos, palomas, lo mismo que las materias que ritualmente acompañaban a éstos, electos tales como incienso, harina, aceite, etc. Para procurar a todos, y especialmente a los judíos de la diáspora, el cambio de sus monedas locales por la moneda que regía en el templo, se había permitido por los sacerdotes instalar puestos de venta y cambio en el mismo recinto del templo, en el “atrio de los gentiles.”

3.      EL “ATRIO DE LOS GENTILES,” HABÍA SIDO TRANSFORMADO EN UN MERCADO

Así es, como el cuadro de abusos a que esto dio lugar era deplorable con mucho ruido de balidos de ovejas, mugidos de bueyes, además estiércol de animales y las infaltables disputas, regateos y altercados de vendedores.

Los cambistas allí establecidos realizaban frecuentemente sus cambios cobrando una sobrecarga o interés que subía del 5 al 10 por cien. Con esto, el recinto del templo, el “atrio de los gentiles,” había sido transformado en un mercado, en un gran bazar oriental. Y todo ello con autorización y complicidad de los sacerdotes. Lo que aprovechaban eran los sacerdotes saduceos, que veían en ello una buena fuente de ingresos.

4.      “LOS VENDEDORES DE BUEYES, DE OVEJAS Y DE PALOMAS”

Entrando Jesús en el templo, encontró a “los vendedores de bueyes, de ovejas y de palomas,” con sus ganados, que serían en cada uno de ellos pequeños rebaños, y, en conjunto, todo aquello un pequeño parque de ganado. También encontró allí a los “cambistas sentados.” Tenían delante de ellos sus pequeños puestos, seguramente al estilo de los pequeños puestos de cambio establecidos en las calles, tales como los que aparecen hoy en El Cairo y Jerusalén.

Jesús, al ver aquel espectáculo, hizo de cuerdas un látigo, un flagelo. Pero aquí no es el terrible instrumento del suplicio de la “flagelación.” Aquí el “flagelo” fue una especie de varios látigos unidos en haz, hecho con cuerdas que se hallasen tiradas por el suelo, de las usadas para sujetar el ganado, y que le sirviese para ahuyentar a los profanadores. Era, como algo que “serviría más como símbolo de autoridad que como estimulante físico”.

5.      LOS ECHÓ A TODOS DEL TEMPLO, JUNTO CON SUS OVEJAS Y SUS BUEYES

Todos los evangelios relatan este episodio, con algunos matices algo distinto, Juan relata que echó a todos los mercaderes del templo, Lucas y Marcos lo ven como una orden de desalojo y Mateo como la expulsión de todos los comerciantes. Con ellos fueron arrojados “las ovejas y los bueyes” (Jn). Pero también se dirá que fueron expulsados “todos los que vendían y compraban” (Mt-Mc). Debe de querer indicarse con ello que Jesús expulsó todo aquello que, de hecho, venía a ser causa de profanación. A los “cambistas” no sólo los expulsó del templo, sino que también “les derribó las mesas” (Mt-Mc-Jn) y les “desparramó el dinero” (Jn). Este resaltar que “desparramó el dinero y volcó las mesas” indica bien cómo con su mano tiró las monedas que estaban sobre los pequeños mostradores, y cómo también, al pasar, les volcaba las mesitas de sus puestos.

Los evangelistas destacan también la conducta que tuvo con los vendedores de palomas. ¿Tiene esto un significado específico y distinto, de consideración con ellos? ¿Es que acaso vendían a precio justo su mercancía y no profanaban así el templo? En Juan se dice que les mandó que ellos mismos desalojasen el templo; Mt y Mc, en cambio, lo ponen en la misma línea de los cambistas: que derribó los “asientos de los vendedores de palomas” (Mt).

6.      OBRA DE PURIFICACIÓN MEDIANTE LA EXPULSIÓN DE MERCADERES

El sentido de esta escena no está tanto en los abusos comerciales a que se prestaba aquel comercio cuanto en el hecho mismo de haberse establecido aquí estas ventas. Por eso, se concibe muy bien el hecho histórico así: Jesús, en su obra de purificación del templo, no se limita a “desparramar el dinero” de las mesas de los cambistas y a “derribar” éstas, sino que parece lo más natural que fuese derribando mesas y monedas de cambistas, y “asientos — puestos — de vendedores de palomas.”

Y en esta obra de purificación mediante la expulsión de mercaderes, decía repetidas veces, que Mc incluso literariamente destaca: “y les enseñaba y decía” que estaba dicho en la Escritura: “Mi casa es casa de oración,” y aún añade: “para todas las gentes.” La cita está tomada de Isaías (56:7). En ella Isaías anuncia el mesianismo universal. Debiendo ser esto el templo, “casa de oración,” ellos la han convertido en una “cueva de ladrones.” La expresión está tomada del profeta Jeremías (7:11). En el profeta no tiene un sentido exclusivo y específico de gentes que roban, aunque en ella se incluye también esto (Jer 7:6.9), cuanto que es expresión genérica sinónima de maldad. Por eso, al ingresar en el templo cargado de maldad, lo transformaban en una cueva de maldad.

7.      ES LA PURIFICACIÓN DE TODA PROFANACIÓN EN LA CASA DE DIOS.

Pero en boca de Jesús, en este momento, la expresión del profeta cobraba un realismo extraordinario, puesto que aquellos mercaderes debían de ser verdaderos usureros y explotadores del pueblo y de los peregrinos. El sentido, pues, de esta obra de Jesús es claro: hacer que se dé al templo, lugar santísimo de la morada de Dios, la veneración que le corresponde. Es la purificación de toda profanación en la Casa de Dios.

Con este acto, “Jesús va a echar fuera estos animales y anunciar, con la destrucción del templo, un sacrificio mejor: el de su propia muerte.”

no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio

Jesús, al derribar mesas y expulsar mercaderes, usa las siguientes palabras: “no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio” En el A.T. se llamaba al templo la “casa de Dios.” Dios era considerado como Padre de Israel colectivamente. Y la literatura rabínica insiste en que se le invoque como Padre común. Más nunca, aun en la invocación personal, Dios era llamado Padre especialmente de uno. Sin embargo, el Mesías era considerado como Hijo de Dios por antonomasia. Por eso, cuando Jesús proclama en el evangelio de Jn que el templo es la casa de “su Padre,” en un sentido personal y único, no sólo se proclama Mesías, sino también Hijo de Dios ¿A qué judío se le hubiese ocurrido llamar al templo “mi casa” y “la casa de mi Padre” en un sentido personal, excepcional y único? Sólo podría decirlo el Mesías. Pero esta frase, interpretada a la luz del evangelio de Juan, es la proclamación de la divinidad de Jesús.

8.      “EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRÁ”

Juan es el único que añade que, ante todas estas cosas, los “discípulos” “recordaron” que en los Libros Sagrados estaba escrito: “El celo por tu Casa me consumirá”

Estas palabras están tomadas del salmo 69:10. Las solas palabras sugieren en él un celo interior que le consume por la gloria de Dios. Esto orienta preferentemente, no sólo al celo ardiente interior que Jesús ahora tiene, sino también a las consecuencias que de este celo se seguirán un día en Jesús, cayendo sobre él. Es muy probable que, en el pensamiento del evangelista, este versículo contenga un anuncio de la pasión. Este celo por la casa de Dios, como parte de toda una actuación mesiánico-divina, le acarreará un día la muerte.

Los “discípulos” se “acordaron” de este pasaje de la Escritura; pero ¿cuándo? ¿Entonces mismo o después de la resurrección? Probablemente después de la resurrección, al pensar en los hechos de su vida ya que antes su mentalidad no se acusa preparada para esto. En cambio, es lo que les pasó a propósito semejante, en otras ocasiones, después de la resurrección. Fue después de la resurrección de Jesús, al meditar las enseñanzas cuando recordaron estas palabras de un salmo mesiánico y cuando vieron la relación mesiánica que había en aquella escena de Jesús, lleno de “celo” por la obra mesiánica, y lo que se decía del “celo” del Mesías en este salmo. Ya había sido la gran iluminación de Pentecostés.

9.      ¿CÓMO SE EXPLICA ESTA EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES DEL TEMPLO?

Se quiere explicar este gesto de Jesús, imponiéndose a aquellos mercaderes y expulsándolos del templo, por motivos humanos. La turba, explotada y vejada por aquellos comerciantes, se une a un líder que aparece de pronto. Máxime si la escena tuvo lugar en la última Pascua, cuando la persona de Jesús era suficientemente conocida. Aunque en la hipótesis de la primera Pascua el prestigio de Jesús hubo de ser muy grande, pues hacía muchos “milagros” y “muchos creyeron en El” (Jn 2:23).

Si hacemos una interpretación en forma naturalista, la muchedumbre aplaudiría, y presionaría moral y hasta físicamente a aquellos comerciantes. Sería para ella como una hora de revancha.

Jesús, se impone y derriba mesas y monedas de cambistas, asientos de vendedores, y, látigo en mano, amenaza a todos aquellos profanadores del templo. ¿Cómo se explicaría este primer gesto de Jesús imponiéndose a los mercaderes? ¿Qué señal das para obrar así?” Si ordinariamente Jesús quería pasar inadvertido, en algunos momentos dejaba irradiar más su majestad, apareciendo entonces su persona avasalladora. Es un caso análogo a la escena que el mismo Jn relata cuando, yendo los ministros del sanedrín a prenderle, al llegar a Él se encuentran subyugados, y a los sacerdotes y fariseos, que les preguntan: “¿Por qué no le habéis traído?” responden admirados: “Porque jamás hombre alguno habló como éste” (Jn 7:45.46). Es la misma causa, según la interpretación ordinaria, que hace en Getsemaní retroceder y caer en tierra a los que van a prenderle (Jn 18:2-8). Se ha expresado muy bien el motivo de aquel efecto: “Aquella majestuosa y repentina aparición de la Santidad indignada llenó de espanto a todos los presentes.” 

10.   “¿QUÉ SIGNO NOS DAS PARA OBRAR ASÍ?”

Así es como estos se le acercaron para preguntarle: “¿Qué signo nos das para obrar así?” Pasada la primera impresión, “llegó esto a oídos de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas,” e intervienen las autoridades para exigir responsabilidades de un acto de tal naturaleza realizado en el mismo templo, y que les parecía ser una usurpación de sus poderes y una censura a ellos mismos por la permisión de aquellos comercios en el lugar sagrado.

En absoluto, el hecho de una purificación del templo no era un acto exclusivamente mesiánico. Pero, como antes se dijo, en el caso concreto de Jesús llevaba un sentido mesiánico-divino. El mismo hecho de intervenir los judíos exigiéndole un “signo” que garantizase esta conducta suya, en lugar de aplicarle la ley por usurpar sus poderes, hace ver que la cuestión está planteada a Jesús por considerar que Él se ponía en el plano, hipotético para ellos, de Mesías. Era la réplica hábil que ellos hacían a la invocación que había hecho, para obrar así, del celo por la “casa de mi Padre.”

Los judíos eran muy propensos a pedir como garantía milagros (1 Cor 1:22; Mt 16:1; Mc 8:11). Y así le piden aquí, como garantía de su actuación en la casa de “su Padre,” un “signo,” un milagro, que en Jn se les llama ordinariamente “signos,” en cuanto lo son de un poder o de una intervención sobrenatural.

11.   “DESTRUYAN ESTE TEMPLO Y EN TRES DÍAS LO VOLVERÉ A LEVANTAR”

Jesús acepta la invitación, acepta dar un “signo.” Fue un acto de condescendencia, de garantía y de misericordia, que en su día podría valorarse. Pero el “signo” no requiere ser claro a la hora que se da, sino a la hora que se cumple (Is 7:14). Pues “toda profecía es enigma antes de su cumplimiento,” escribe San Ireneo. Por eso les dice: “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”. Naturalmente, estas palabras de Jesús no son una orden de su destrucción. El que tanto celo había demostrado por la veneración del templo no podía mandar destruirlo. Ni los judíos le acusarán aquí de blasfemia.

Como Jesús habla de su cuerpo, habla de un futuro. El término “templo” es el lugar en que moraba la divinidad. Y la divinidad “moraba” en su cuerpo. Entonces este era el “templo” de la divinidad. A la destrucción de este templo se seguirá lo que Jesús anuncia: “y yo lo levantaré en tres días.” “En tres días” no significa “al tercer día,” sino durante tres días. La comparación simula un edificio desplomado y que El, como un operario, lo reconstruye en tres días. Pero en la comparación está el intento de su resurrección al tercer día. Deliberadamente Jesús habla de una manera velada, como lo es toda profecía. Ellos y los mismos discípulos (v.22) lo entendieron del templo de Herodes. Si en los discípulos la incomprensión era por efecto del velo profético y de su falta de preparación (Jn 16:12), en los judíos había además una positiva y mala disposición contra Jesús. El “signo” de su muerte y de su resurrección lo usará Jesús más veces, y también veladamente ante exigencias farisaicas, al aludir a Jonás (Mt 12:38; 16:1; Lc 11:29.30). Estas eran las credenciales con las que Jesús responde a la exigencia de quién le dio el poder de haber actuado así en el templo.

Desfiguradamente, los judíos alegarán esta afirmación de Jesús como blasfemia en el proceso de su muerte (Mc 14:58; Mt 26:61) y como sarcasmo de impostura en el Gólgota (Mc 15:29; Mt 27:40),

Sin embargo, en la misma expresión de Jesús había ya un índice que les permitía orientar su inteligencia hacia su intento. Ni Él ni ellos — los judíos — podían, en realidad, interpretarlo de la destrucción del templo. El que tanto celo mostraba por la veneración y santidad del mismo no podía pensar en destruirlo. Y prueba de ello es que los dirigentes del templo no le acusan de blasfemia, sino de lo inverosímil que es que una obra que necesitó para realizarse cuarenta y seis años, El pretendía realizarla en tres días. “El exceso mismo de lo inverosímil debió de haberles puesto en guardia contra una interpretación demasiado literal. Acostumbrados al lenguaje figurado, los judíos, más que ningún otro, debían pensar que se trataba de un “enigma.” Los judíos prefieren creer el absurdo.”

12.   JESÚS RESUCITADO ES EL VERDADERO TEMPLO

El evangelista resalta que Jesús había dicho aquella doble profecía de su muerte y resurrección, “del templo de su cuerpo.” El anuncio de su resurrección, que es de la restauración definitiva del templo de su cuerpo, podía evocar lo que iba a significar este templo de Jesús en el nuevo culto. “El cuerpo de Jesús resucitado será el centro del culto en espíritu y verdad (Jn 4:21ss), el lugar de la presencia divina (Jn 1:14), el templo espiritual de donde brota el agua viva (Jn 7:37-39). Es uno de los grandes símbolos joanneos (cf. Ap 21:22). Ello se funda sobre una de las palabras más literalmente auténticas de Jesús (Mt 26:61 par. y 12:6).”

Jesús resucitado es el verdadero templo, pues en él vive la “plenitud de la divinidad corporalmente” (Col 2:9; cf. Col 1:19; cf. Jn 1:14) y como Mediador absoluto (1 Tim 2:5), es, a través de él — sacerdote y víctima — como, necesariamente, se rinde culto a Dios.

13.   LOS DISCÍPULOS DEL SEÑOR AÚN NO COMPRENDÍAN ESTO DE LA RESURRECCIÓN

El evangelista consigna, como antes indicó análogamente, que los discípulos después de la resurrección se “acordaron” de esto. Al repasar la vida de Jesús a la luz de Pentecostés, penetraron el hondo sentido de aquellas palabras, conforme a la promesa del Señor y “creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.” El Espíritu Santo les trajo a su consideración los pasajes en que se hablaba de la resurrección, y comprendieron a un tiempo el sentido profético que tenían, lo mismo que la profecía de la resurrección de Jesús, “templo” de la divinidad, anunciada por El mismo

Los discípulos del Señor aún no comprendían esto de la resurrección, tampoco entendía lo más grande, que era Dios el que habitaba en aquel cuerpo, por eso cuando resucitó de entre los muertos, se acordaron sus discípulos que por esto lo había dicho, y creyeron a la Escritura, y a la palabra que dijo Jesús"

En efecto, antes de la resurrección no entendían las Escrituras, porque aún no habían recibido al Espíritu Santo que aún no les había sido enviado porque Jesús no había sido glorificado todavía. Sin embargo, en el mismo día de la resurrección, cuando el Señor Jesús se apareció a sus discípulos, les aclaró sus mentes para que comprendiesen lo que acerca de Él estaba escrito en la Ley y en los profetas. Y entonces creyeron en las Escrituras, esto es, en los profetas que habían predicho la resurrección de Jesucristo en el tercer día, y en las palabras de Jesús.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 Fuentes: Incluye comentarios de la Biblia Nacar-Colunga, Biblia de Jerusalén, y Catena Aurea

 

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

"DESTRUYAN ESTE TEMPLO Y EN TRES DÍAS LO VOLVERÉ A LEVANTAR".

Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?". Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".

¿Pero acaso necesitaban de alguna señal para dejar de hacer lo que indebidamente hacían? ¿Acaso el estar poseído de este gran celo por la casa del Señor no era el mayor de todos los signos?

Cuando pedían una señal a Jesús, manifestaban que querían conocer por qué arrojaba del templo aquellos comercios acostumbrados. Respondió que aquel templo representaba el templo de su cuerpo, en el cual no habrá mancha alguna de pecado. Como diciendo: Así como purifico a este templo inanimado de vuestros comercios y maldades con mi poder, así resucitaré este cuerpo mío tres días después que haya muerto por vuestras manos.

¿Por qué les da como signo el de la resurrección? Porque esto era principalmente lo que daba a conocer que Jesús no era un puro hombre; que podía triunfar de la muerte.

Como los judíos creían que hablaba del templo inanimado, se reían de Él. Entonces le dijeron a Jesús; "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?". Pero él se refería al templo de su cuerpo. 

Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

 

ORACION (3)

 

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

 

SANTORAL (4)

 

DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA LATERANENSE

La basílica de Letrán es la catedral del Papa como obispo de Roma. Fue erigida por el emperador Constantino, hacia el año 330, durante aquellos pocos años de euforia que conoció la Iglesia al salir de la gran persecución, antes de padecer los embates del arrianismo, que negaba la divinidad de Jesucristo. Se vieron entonces surgir por todos los pueblos iglesias, hacia las que convergían gozosas las muchedumbres para celebrar su dedicación. La basílica de Letrán vio desarrollarse, a lo largo de dieciséis siglos, muchos acontecimientos. Ante todo, conviene recordar aquellas noches pascuales de los siglos IV y V, cuando los romanos se fueron agregando por millares al cuerpo de Cristo, recibiendo el bautismo y la confirmación en el baptisterio, y celebrando la Eucaristía pascual en la basílica. Hoy día, el Papa celebra en Letrán la misa de la tarde del jueves santo, en el transcurso de la cual renueva el gesto de Cristo de lavar los pies a sus discípulos.

El sucesor de Pedro es, al mismo tiempo, obispo de Roma y obispo de la Iglesia católica. Ambos ministerios son inseparables. Por esta razón, todas las Iglesias de rito romano diseminadas a través del mundo tienen como cosa propia el celebrar el misterio de la única Iglesia de Cristo en la fiesta de la dedicación de la catedral de Roma.

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La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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