z Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

21 años en Internet

 

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, enviada por correo por sistema de grupos, es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998 y hoy llega a más de 23.680 suscriptores de 56 países distintos. Se envía desde Santiago de Chile. Si desea suscribirse o comunicar algo, escriba al correo electrónico:  caminandoconjesus@vtr.net

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Fecha: 9-10-2019

Edición N.º MD 7.693

 

ANTÍ FONA DE ENTR ADA Cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia perdonando lo que inquieta nuestra conciencia y concediéndonos aún aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Jon 3,10; 4, 1-11

COMENTARIO: Luego del éxito de la misión en Nínive, Jonás sigue sin aprender mucho de su trabajo misional. Se pone terco, y sin saberlo, lo encontramos discutiendo con Dios en una “oración cerrada” en sus intereses. No comprende cómo Dios puede cambiar su ira, por un gesto de misericordia por los ninivitas convertidos.

Lectura de la profecía de Jonás.

Cuando Dios vio todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió. Jonás se disgustó mucho y quedó muy enojado. Entonces oró al Señor, diciendo: «Ah, Señor! ¿No ocurrió acaso lo que yo decía cuando aún estaba en mi país? Por eso traté de huir a Tarsis lo antes posible. Yo sabía que Tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para enojarte y de gran misericordia, y que te arrepientes del mal con que amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida, porque prefiero morir antes que seguir viviendo». El Señor le respondió: «Te parece que tienes razón para enojarte?». Jonás salió de Nínive y se sentó al este de la ciudad: allí levantó una choza y se sentó a la sombra de ella, para ver qué iba a suceder en la ciudad. Entonces el Señor hizo crecer allí una planta de ricino, que se levantó por encima de Jonás para darle sombra y librarlo de su disgusto. Jonás se puso muy contento al ver esa planta. Pero al amanecer del día siguiente, Dios hizo que un gusano picara el ricino y éste se secó. Cuando salió el sol, Dios hizo soplar un sofocante viento del este. El sol golpeó la cabeza de Jonás, y éste se sintió desvanecer. Entonces se deseó la muerte, diciendo:

«Prefiero morir antes que seguir viviendo». Dios le dijo a Jonás: «Te parece que tienes razón de enojarte por ese ricino?» Y él respondió: «Sí, tengo razón para estar enojado hasta la muerte». El Señor le replicó: «Tú te conmueves por ese ricino que no te ha costado ningún trabajo y que tú no has hecho crecer, que ha brotado en  una noche y en una noche se secó, y Yo, ¿no me voy a conmover por Nínive, la gran ciudad, donde habitan más de ciento veinte mil seres humanos que no saben distinguir el bien del mal, y donde hay además una gran cantidad de animales?»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 85, 3-6. 9-10

R. ¡Tú eres rico en misericordia, Señor!

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día; reconforta el ánimo de tu servidor, porque a ti, Señor, elevo mi alma. R.

Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan: ¡atiende, Señor, a mi plegaria, escucha la voz de mi súplica! R.

Todas las naciones que has creado vendrán a postrarse delante de ti, y glorificarán tu Nombre, Señor, porque Tú eres grande, Dios mío, y eres el único que hace maravillas. R.

ALELUYA Rom  8, 15

Aleluya. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abbá!, ¡Padre! Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 1-4

COMENTARIO: Luego del camino con Jesús, un discípulo le pide que les enseñe a rezar. Luego de aquello del samaritano y lo de Marta y María (días precedentes), la pregunta cae de madura sobre cómo deberá ser nuestra oración. La oración que Jesús nos enseña es “abierta” (disponibilidad) al Padre y a su Reino, nunca “cerrada” a nuestros intereses.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».

Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

La oración de Jesús, el “Padre nuestro"

Lc 11, 1-4

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    LA ORACIÓN DE JESÚS, EL PADRE NUESTRO

En la Iglesia de los orígenes, y durante mucho tiempo, la oración de Jesús fue el camino para aprender a orar, y también la mejor síntesis de la causa por la cual Jesús vivió y dio la vida. Llamar a Dios Papá Bueno, rogar que llegue ya su Reino, pedir por el pan y el perdón y comprometerse a realizar su proyecto fue, y debiera ser, la señal de los cristianos.

2.    LOS EVANGELIOS NOS PRESENTAN LA ORACIÓN DEL PADRENUESTRO EN DOS VERSIONES.

En el evangelio de Mateo, encontramos el Padrenuestro en el capítulo 6, formando parte del Sermón de la Montaña (capítulos 5 al 7), y más específicamente, dentro de una serie de enseñanzas sobre la oración. En el capítulo 6, Mateo reúne varias enseñanzas de Jesús sobre los tres pilares de la piedad de los judíos: la limosna, la oración y el ayuno. En las palabras dedicadas a la oración se encuentra el Padrenuestro. Jesús comienza exhortando a no aparentar en la oración. Convoca a orar en secreto, lejos de la vista de los demás, pero cerca de los ojos de Dios. Los fariseos acostumbraban a orar en público para que la gente los viera y reconociera su fervor. Jesús critica esta disposición a exhibir la oración (Mt. 6, 5-6). Es una práctica vacía de sentido. También enseña a no excederse en palabras. Lo importante es confiarse en las manos de Dios (Mt. 6, 7-8). A continuación enseña el Padrenuestro, como modelo de oración (Mt. 6, 9-13), y termina alentando a vivir el perdón sincero a los demás. "El perdón -la disposición propia para perdonar y la súplica de perdón cuando es uno mismo quien ha cometido una ofensa- es la condición previa por excelencia para la oración por parte de los discípulos de Jesús." (Teología del Nuevo Testamento, J. Jeremías, Pág. 227, Ed. Sígueme).

3.    JESÚS REZA Y ENSEÑA EL PADRENUESTRO PORQUE PRIMERO LO VIVE Y LO PRACTICA.

En el evangelio de Lucas, el Padrenuestro también se encuentra enmarcado en una catequesis sobre la oración. Las enseñanzas se agrupan en tres temas: el Padrenuestro (Lc. 11, 1-4), la confianza y seguridad de que Dios escucha siempre (Lc. 11, 5-8) y la eficacia de la oración al Padre (Lc. 11, 9-13).

En Lucas, los discípulos reconocen en la práctica de Jesús una nueva forma de orar, que les impresiona y quieren imitar. Un día, al finalizar su oración, uno de ellos le pide que les enseñe a orar. La comparación con Juan el Bautista y sus discípulos es importante. Era común que cada maestro transmitiese a su grupo de seguidores una oración que los uniera, una especie de credo que los identificase. Los discípulos le reclaman al Señor que él también les enseñe una oración que los reúna, que los congregue como comunidad que intenta vivir como él. El Padrenuestro es una síntesis del mensaje de Jesús, un resumen de sus motivaciones más profundas. Es importante descubrir que Jesús, cuando quiere transmitir lo medular de su predicación y su vida, no utiliza un discurso doctrinal, sino una breve oración que reúne lo más importante del sentido de su vida. Jesús reza y enseña el Padrenuestro porque primero lo vive y lo practica.

4.    HABÍA QUE ENSEÑARLES A ORAR.

Ambos evangelistas sitúan el Padrenuestro en un contexto de enseñanzas sobre la oración, pero sus destinatarios son diferentes. Conocemos que Mateo escribió para una comunidad cristiana de origen judío. Son personas que han aprendido a orar, dentro de la tradición judía, pero deben estar atentos para que su oración no se desvirtúe. De ahí el contexto de duro ataque a la forma de orar de los fariseos. No olvidemos también que por la época que Mateo escribe existe ya una franca separación entre los cristianos y los judíos. Lucas escribe para una comunidad de cristianos helenistas o de origen griego. Son paganos, provenientes de un mundo donde la oración se hallaba en crisis y declinación. Había que enseñarles a orar.

Es importante observar que en ambas comunidades de los orígenes cristianos, el Padrenuestro formaba parte esencial de la enseñanza de la oración. Este lugar privilegiado también lo encontramos en la Didajé (Catequesis de enseñanza cristiana destinada a los catecúmenos, del siglo I d.C.), en donde, tras enseñar la doctrina de los dos caminos y el bautismo, seguía una instrucción sobre el ayuno y el padrenuestro.

5.    ALGUNAS DIFERENCIAS EN EL TEXTO DE LA ORACIÓN

Los textos evangélicos, que reflejan la vida de las comunidades que les dieron origen, nos transmiten que se enseña a orar con el Padrenuestro.

Los evangelistas recogen algunas diferencias en el texto de la oración. Lucas incluye cinco peticiones, y Mateo, en una versión más larga, siete. La pregunta de rigor ¿Cuál de las dos versiones es más antigua (o refleja mejor el pensamiento de Jesús) es compleja de contestar? Teniendo en cuenta la extensión de ambos textos, la versión de Lucas, más breve, se halla contenida totalmente en el texto de Mateo.

Esto hace pensar que el texto de Lucas es el más primitivo. Mateo, más extenso, incluye peticiones colocadas en lugares determinados (al final de la invocación inicial, al final de las peticiones en singular y al final de las peticiones en plural) que ayudan a obtener un estilo literario más cuidado.

LUCAS

Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación.

MATEO

Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.

6.    LOS ELEMENTOS COMUNES DE AMBOS TEXTOS

Sin embargo al considerar los elementos comunes de ambos textos es el texto de Mateo el que parece ser más antiguo. Mateo incluye la expresión aramea "deuda", al referirse a los pecados, en la petición de perdón; mientras que Lucas utiliza un término griego, más adaptado a sus interlocutores. El uso de los tiempos verbales también fortalece al texto de Mateo.

La estructura más primitiva del Padrenuestro sería, entonces, la siguiente:

- Una invocación.

- Dos peticiones (o deseos) en singular, en paralelo.

- Dos peticiones en plural, en paralelo.

- El pedido final.

7.    ABBA, PADRE BUENO.

La invocación de la divinidad como Padre se puede rastrear en varias culturas y civilizaciones del Antiguo Oriente, y en el mismo pueblo judío. Sin constituir la forma más común de referirse a Dios podemos encontrar varios ejemplos en el Antiguo Testamento. Sin embargo las palabras de Jesús encierran una novedad radical, que desconcierta a sus contemporáneos. Para hablar con Dios Jesús utiliza el término arameo Abba, que usaban los niños pequeños para llamar a su Padre. Con esta forma de comunicarse Jesús revela un rostro desconocido de Dios. El Dios lejano, que está en los cielos, se hace cercano y compañero, en la figura del Padre bondadoso que espera, acompaña, protege y busca el bienestar de sus hijo (Lc. 15, 11 ss)

Jesús recurre al lenguaje común del pueblo, para hablar de Dios. El hebreo estaba reservado para el culto y el arameo lo hablaba el pueblo. De esta manera nos enseña que no lo encontramos al margen de la vida, sino en medio de ella, a nuestro lado, como un Padre que sufre y se desvela por sus hijos.

Jesús, que llama a Dios, Papá, nos invita a repetir con él sus palabras. También nosotros estamos llamados a ser sus hijos, y a demostrarlo con nuestras vidas y obras, como lo hizo Jesús.

8.    LLAMAR A DIOS "PAPÁ"

Ser hijo (y poder llamar a Dios "Papá") es un gran honor y una seria y gran responsabilidad. La Iglesia desde sus orígenes entendió así esta enseñanza de Jesús y se cuidó mucho de no "banalizar" el sentido del Padrenuestro. Esta era la oración de los cristianos, de los hijos, de los que seguían a Jesús, participando y construyendo el Reino. La oración de quienes se habían convertido mediante el Bautismo y habían optado por la vida de Dios. Este trato reverencial, que, lejos de ser solemne, garantizaba que se tomase "en serio" la proclamación y oración del Padrenuestro, dejó sus huellas en las fórmulas de introducción al mismo, que todavía hoy, utilizamos en nuestras celebraciones de la Eucaristía. El sacerdote introduce el Padrenuestro con las palabras "...y siguiendo sus divinas enseñanzas, nos atrevemos a decir...". Al enseñar el Padrenuestro, Jesús nos invita a participar de su filiación y nos muestra que Dios es un Padre Bueno, y que para seguirlo hay que hacerse como un niño y aprender a decir Abba.

9.    SANTIFICADO SEA TU NOMBRE Y VENGA TU REINO.

Las dos peticiones en singular se dirigen al Padre Bueno para pedirle con confianza que su Voluntad y su Proyecto se cumplan en la historia.

Ambas peticiones, en paralelo, apuntan a lo mismo. Pedimos que el nombre de Dios sea santificado, que llegue a nosotros su Reino de justicia. Nos confiamos en sus manos para que este mundo, de pecado, injusticia y opresión, donde muchos conocen la muerte temprana de la enfermedad, la desnutrición, la desocupación, la falta de vivienda y educación, la ausencia de oportunidades para vivir, cambie y brille "un cielo y una tierra nuevas". Pedimos que su nombre sea santo, que se realice su voluntad, que Dios, que es un Dios de Vida y Justicia, sea reconocido, tenga su lugar acá en la tierra. Pedimos para que su nombre no se tome en vano, para que no se justifique en el nombre de Dios una sociedad y un sistema que genera exclusión y desigualdad. Pedimos que su Reinado se haga efectivo. Que llegue a nosotros. Que irrumpa en la historia y la haga nueva. Pedimos porque confiamos, contra todo desaliento y angustia existencial, que el buen Dios va a reinar, e instaurar su Justicia, "así en la tierra como en el cielo". En todas partes, en toda la creación.

10. NUESTRO PAN COTIDIANO DÁNOSLE HOY

Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; Luego de invocar a Dios, Padre nuestro, y de suplicar al cielo "que venga tu Reino", volvemos los ojos a la vida cotidiana. Nos encontramos que, en este mundo, para construir el Reino, todos debemos alcanzar lo necesario para vivir, el pan nuestro, compartido, de hoy y de mañana. El pan que simboliza todo lo que es imprescindible para la vida: el pan material y el pan espiritual. El pan de la Vida, representado por Jesús, que supo dar de comer a las multitudes hambrientas, compartir su mesa con pecadores y marginados, y permanecer entre nosotros bajo la Eucaristía, como pan compartido, alimento de nuestra fe y nuestra esperanza en el Reino del Padre.

11. Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS (PERDONA NUESTRAS OFENSAS)

Perdónanos nuestras deudas así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. (perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden)

La segunda de las peticiones en plural nos recuerda la importancia de las relaciones humanas. La fragilidad de las mismas y la necesidad de la reconciliación para reestablecerlas. Pedimos perdón al Padre por nuestras faltas, por las ofensas que cometemos, por las deudas que contraemos al no comprometernos eficazmente en la justicia y la construcción del Reino. Pedimos perdón por nuestras omisiones, por nuestro cristianismo cómodo que evita el conflicto y las opciones. Pedimos perdón, y nos comprometemos también a perdonar a los demás. Manifestamos con claridad nuestra intención de promover relaciones nuevas entre las personas, a partir de nuestro gesto concreto. Nos presentamos ante Dios para decirle que estamos dispuestos a perdonar, que nos animamos a ser transmisores de su perdón, porque reconocemos el perdón que Dios nos concede y la nueva oportunidad que nos brinda.

Las cuatro peticiones se entrelazan, pedimos que venga el Reino y que se manifieste concreto en el pan compartido para todos (la igualdad de oportunidades y la dignidad para todos) y una nueva manera de relacionarse, basado en el perdón y la justicia de Dios.

12. Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN.

La última petición sorprende. Es la única que se realiza en negativo. Implica un corte abrupto y un final tajante. Después de elevar nuestra voz al Padre, sentimos el peso de nuestras propias limitaciones. Con los pies bien puestos sobre la tierra reconocemos que es duro y difícil ser consecuente con lo que hemos pedido. Seguir a Jesús, pidiendo por el Reino, y buscando su concreción en este mundo, puede ser muchas veces un trago amargo. Sentimos la tentación de bajar los brazos, de escatimar esfuerzos, de convencernos con justificaciones, de crearnos un dios menos exigente, o simplemente, de cerrar los ojos y los oídos, y seguir nuestro propio camino. La tentación existe, Jesús es testigo de su permanente actualidad. A lo largo de su vida conoció la tentación, de decir no la voluntad del Padre. De dar vuelta la cara a su proyecto. A fuerza de oración, entrega y fe, salió adelante y marcó el camino. No pedimos no tener tentaciones. Son parte de la vida. Pedimos fuerza, coraje y perseverancia, para no dejarnos arrastrar por ellas y olvidar la causa del Padre: el Reino.

13. REZAR EL PADRENUESTRO HOY

Rezar hoy el Padrenuestro, es dar una mirada a Nuestro Padre, es una explosión de amor. Que gran cosa nos enseñó Jesús, hablar con Dios como con su propio Padre, dirigirse a Dios familiarmente, como dice San Juan Casiano, “es una ternura de piedad en verdad entrañable”

Padre nuestro: este nombre suscita en nosotros todo a la vez, el amor, el gusto en la oración,.. Y también la esperanza de obtener lo que vamos a pedir, dice San Agustín: “¿Qué puede El, en efecto, negar a la oración de sus hijos, cuando ya previamente les ha permitido ser sus hijos?”

Dos sabios consejos: Es necesario acordarnos, cuando llamemos a Dios 'Padre nuestro', de que debemos comportarnos como hijos de Dios (San Cipriano, Dom. orat. 11) y Es necesario contemplar continuamente la belleza del Padre e impregnar de ella nuestra alma (San Gregorio de Nisa, or. dom. 2).

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

PADRE

Querido Jonás, ¡cómo te comprendo! También yo, en algunas ocasiones, quisiera escapar lejos de la lógica, para mí incomprensible, de Dios. Tantas fatigas pasadas por él, por su Reino, para serle fiel, para darle a conocer, y después todo parece «acabar de manera gloriosa», incluso para aquellos que ni siquiera se han dignado dirigirme una mirada. Tanto si trabajo como si me quedo mano sobre mano, al final todo parece continuar como siempre: buena parte de la gente sigue viviendo como si él no existiera, y él perdona a todos a la menor señal de arrepentimiento. ¿No resulta esto desalentador?

Sin embargo, son demasiados los momentos que se nos escapan. Él, por ejemplo, quiere que le oremos como Padre, quiere que le pidamos perdón y ayuda en los momentos de la prueba, quiere que no nos cansemos de recordar a todos que es misericordioso y está dispuesto al perdón. En suma, parece preocupado por hacernos comprender que entiende nuestra debilidad, que desea ser más amado que temido y que comprendamos que siempre está disponible para echarnos una mano todas las veces que hagamos ademán de volver a él.

Querido Jonás, este Dios tan incomprensible no pide otra cosa que podernos amar, y no pierde ocasión de invitamos a dejamos poseer por su misterio de amor, verdaderamente misterioso. A partir de ti y de mí, testigos impacientes de un amor dotado de unos perfiles demasiado humanos, demasiado limitados, demasiado controlables, alejado años luz del amor de un verdadero Padre, cuyo amor no conoce límites de este tipo. ¿Y si, en vez de angustiamos e interrogarnos, nos pusiéramos a decir poco a poco, mirando al firmamento: «Padre»? Tal vez, también nuestro corazón sería capaz de comprender su lógica. A buen seguro, saldríamos de nuestra mezquindad para respirar el aire salubre de la inmensa compasión del Padre por todos sus hijos desgraciados.

ORACION (3)

 

Oh mi Señor, tú eres bueno y paciente lento a la ira y misericordioso: hoy te pido que me infundas tu Espíritu, para que yo pueda tener un corazón semejante al tuyo y aprenda a obrar y a orar según el ejemplo que nos has dado en tu hijo, Jesús.

Sabes que yo también caigo con frecuencia en el error, pero no me condenas, no dejas que sea presa de la tentación. Cada vez me das el perdón. Perdona mis pecados, para que yo pueda hacer lo mismo con mis hermanos, aun cuando eso signifique humillarme ante ellos, demoler el muro de mi orgullo, arriesgarme a sentirme rechazado por ellos.

Ayúdame a tener un corazón humilde, que no sólo sepa ser misericordioso, sino que no juzgue ni condene a ninguno de los que se equivocan. Rompe mis defensas, desgarra los diafragmas que ofuscan la luz que viene de ti, haz resonar en mi oído interior la fascinación de tu voz. Concédeme un corazón tan grande que no se canse nunca de suplicarte por tus hijos que se equivocan y, sobre todo, de alabarte, bendecirte y agradecerte la ilimitada misericordia que muestras a todos, indistintamente.

SANTORAL

 

SAN JUAN LEONARDI

Nació en Diecimo, Lucca (Italia,). Estudió y ejerció la profesión de farmacéutico. Prestó cuidados especiales a los niños y pobres. Pero pronto abandonó su profesión, hizo los estudios eclesiásticos y fue ordenado sacerdote en el 1572 En el 1574 fundó la Orden de los Clérigos regulares de la Madre de Dios, con la misión de enseñar la doctrina cristiana a los niños, renovar la vida apostólica del clero y difundir la fe cristiana en todo el mundo. El obispo le encomendó la catequesis de los adultos. Escribió un catecismo. Y se convirtió en un protagonista de la reforma católica. Pero se ganó la aversión de los reformadores protestantes y del clero acomodado, que no quería saber de reformas. En el 1584 se vio desterrado en Roma, y sufrió por las discordias entre sus religiosos. Sin embargo, el Papa Clemente VIII lo valoraba y le encargó reformar las congregaciones religiosas y los monasterios, y disolver controversias. Con Juan Vives fundó el colegio romano de Propaganda Fíde, y así lo que empezó en Lucca, desde Roma alcanzó el mundo. En el 1601 sus religiosos fundaron una casa en Roma, donde concluyó su existencia terrena el año 1609.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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