Misa Diaria, Ciclo B

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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01-07-2018

EDICION N.º MD 7.241

LITURGIA DE LA HORAS

 

XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

bto13Marcos 5,21-43

El domingo decimotercero nos encara a un doble signo de Jesús que le revela como el Dios de la vida (1ª lectura: Sabiduría 1,13-15; 2,23-25); al vencer el poder del diablo, Jesús vence el poder de la muerte, que se debe a su influjo. La curación de la hemorroísa, considerada legalmente impura (Lev 15,19-30) y debilitada en la raíz de su ser –pues “la sangre es la vida”: Dt 12,23–, revela a Jesús como el que devuelve la salud plena y la vida digna. Más aún, resucitando a la hija de Jairo testimonia que ni siquiera la frontera de la muerte es inaccesible a su poder. La hemorroísa y Jairo resaltan una vez más la importancia de la fe, capaz de obrar milagros –“tu fe te ha curado”; “basta que tengas fe”–.

 “¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!”. «Yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11,25), pudo decir Jesús un día. Lo evidenció con el lenguaje de los hechos y lo selló con el misterio de su propia muerte redentora y su resurrección pascual.

Comenta este milagro San Ambrosio: «No está muerta la niña sino dormida. Los que no creen se ríen. Lloren pues, sus muertos los que se creen muertos; cuando se tiene fe en la resurrección, no se considera la muerte, sino el reposo. Y no está fuera de propósito lo que dice San Mateo (9,23) de que había en la casa del jefe flautistas y una multitud de plañideras; ya porque, siguiendo los usos antiguos, se hizo venir a los flautistas para inflamar y excitar los plañidos; ya porque la Sinagoga, a través de los cánticos de la ley y de la letra, no podía captar la alegría del Espíritu.

«Tomando, pues, la mano de la niña, Jesús la curó y mandó que le dieran de comer. Es una atestación de vida, para que no se crea que es un fantasma, sino una realidad. Dichoso aquél al que la Sabiduría coge de la mano. ¡Ojalá que ella dirija nuestras acciones, que la justicia tenga mi mano, que la tenga el Verbo de Dios, que Él me introduzca en su interior, que me aparte del espíritu del error, que me conduzca el espíritu que salva, que ordene que me den de comer! Pues el Pan celestial es el Verbo de Dios. Esta Sabiduría, que ha llenado los santos altares con los alimentos del Cuerpo y de la Sangre divinos ha dicho: “Venid, comed mis panes, bebed mi vino, que he preparado para vosotros” (Prov 9,5)» (Tratado sobre el Evangelio de San Lucas lib.VI, 62-63).

Para ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

I.- RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 46, 2

Todos los pueblos aplaudan y aclamen al Señor con gritos de alegría.

ACTO PENITENCIAL

·         Tú que no hiciste la muerte. Señor, ten piedad.

·         Tú que sostienes nuestra fe y nuestra generosidad. Cristo, ten piedad.

·         Tú que nos animas a no temer. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que por la gracia de la adopción quisiste hacernos hijos de la luz; concédenos que no seamos envueltos en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

II.-LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA Sab 1, 13-15; 2, 23-24

Dios no hizo la muerte. Por el contrario nos creó a su imagen y semejanza. El autor de este texto es profundamente optimista. A sus ojos, el Creador desea que todo subsista, y su honor exige que la muerte no venza la vida. Todo sería armonioso, si el pecado no hubiera entrado en la creación para desorientarla y llevarla a la muerte. Para resolver el problema planteado por la muerte, el sabio asocia muerte física y muerte espiritual. Por otra parte, la vida posee un dinamismo incorruptible, mucho más poderoso que las leyes biológicas. Pero el hombre no posee ni el coraje ni los medios para responder a esta exigencia de la vida: él la reserva para sí, la domestica para su comodidad y termina por esterilizarla. Por tanto se espera un hombre incorruptible capaz de responder a las exigencias de la vida.

Lectura del libro de la Sabiduría.

Dios no ha hecho la muerte ni se complace en la perdición de los vivientes. Él ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra.

Porque la justicia es inmortal.

Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 29, 2. 4-6. 11-12. 13

Consciente de esta verdad, el salmo da gracias a Dios por el don de la vida. Participamos de esta oración, aclamando: Yo te glorifico, Señor; porque tú me libraste.

R. Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste.

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor. Tú convertiste mi lamento en júbilo. ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

SEGUNDA LECTURA 2Cor 8, 7. 9. 13-15

San Pablo estimula la ayuda económica entre las comunidades para que nadie sufra necesidades. Pablo ha organizado una gran colecta para ir en ayuda de la comunidad de Jerusalén. Con esta dádiva de dinero, Pablo pretende expresar la voluntad de imitar a Cristo, ya que él nos ha dado todo y se ha donado a sí mismo. Además está colecta será un buen testimonio de la igualdad entre judíos y griegos. Los primeros han admitido a los segundos en la participación de sus privilegios espirituales, por lo que es totalmente normal que los segundos compartan con ellos sus privilegios materiales.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad. Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. No se trata de que ustedes sufran necesidad para que otros vivan en la abundancia, sino de que haya igualdad. En el caso resiente, la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos, para que un día, la abundancia de ellos supla la necesidad de ustedes. Así habrá igualdad, de acuerdo con lo que dice la Escritura: -El que había recogido mucho no tuvo de sobra, y el que había recogido poco no sufrió escasez-.

Palabra de Dios.

ALELUYA Cf. 2Tim 1, 10

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

EVANGELIO Mc 5, 21-43

Jesús, testigo supremo del Dios amigo de la vida, muestra su poder sobre la enfermedad y la muerte. El Evangelio no habla de una multitud que se amontona alrededor de Jesús. Jesús, no pasa en vano en medio de su pueblo, y siempre obra milagros, en este relato se mencionan dos. Uno de ellos es la fe: la de la mujer sangrante, que sabe interiormente que Jesús es capaz de sanarla, y la de Jairo, que viene hasta el Maestro a pedir por su hija. Ambos creen firmemente que en Jesús se manifiesta el Dios de la vida. Ambos tienen una fe activa, que los hace salir de su lugar para acercarse hasta Jesús. En este dinamismo, está el comienzo del milagro. Es así como muchos van hasta Jesús con sus dolores, confiando en que en él se les revelará la vida.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.

Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia:-Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva-.

Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.

Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: -Con sólo tocar su manto quedaré sanada- Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal. Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: “¿Quién tocó mi manto?”. Sus discípulos le dijeron: -¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?- Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.

Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad”. Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: -Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?- Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que creas”. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: “¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme”. Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: “Talitá kum”, que significa: “¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!” En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor.

SE DICE EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos: ¡Señor, auméntanos la fe!

·         Para que las congregaciones religiosas que cuidan la salud y promueven la calidad de vida de tantos necesitados sean generosamente apoyadas. Oremos.

·         Para que en nuestra sociedad, el respeto a la vida y a los derechos humanos prevalezcan sobre cualesquiera otros intereses. Oremos.

·         Para que la fe de tantos cristianos, todavía imperfecta, se purifique y llegue a ser adhesión plena a Cristo Salvador. Oremos.

·         Para que nuestra comunidad, mediante el servicio a los pobres, débiles y enfermos, refleje el amor de Jesús Salvador. Oremos.

III.-LITUGIA EUCARISTICA

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Presentación de las ofrendas: Después de alimentarnos con la palabra de Dios preparamos la mesa de la eucaristía. Junto al pan y el vino, presentemos al Señor nuestra decisión de ser promotores de vida y salud para cuantos nos rodean.

Dios de bondad, que das eficacia a tus misterios, concede que nuestro culto resulte digno de estos sagrados dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO DOMINICAL DURANTE EL AÑO

Prefacio: Dios no ha hecho la muerte; al contrario, creó al hombre a imagen de su propia naturaleza. Por eso, junto al celebrante demos gracias al Señor, nuestro Dios, porque Jesús pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 17, 20-21

Dice el Señor: “Padre, ruego por ellos, para que todos sean uno, para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Comunión: Jesús, el Pan de Vida, se ofrece para custodiarnos hasta la vida eterna. Con alegría, nos acercamos a comulgar.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que la víctima divina que hemos ofrecido y recibido nos llene de vida, Señor, para que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

IV,- RITO DE CONCLUSIÓN

BENDICION

Reconfortados por haber glorificado a Dios, ‘amigo de la vida”, volvamos a la vida diaria a honrar la vida que él nos regaló. Nos retiramos cantando.

Canto final

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

““No temas, basta que creas””

Mc 5, 21-43

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.        Y TOCÓ CON FE EL VESTIDO DEL SEÑOR

Este relato de san Marcos, a diferencia de los otros sinópticos, es muy detallado, la descripción de los personajes y los sucesos, nos indican que el testigo, nos hace ver minuciosamente todas las actitudes, que suceden paso a paso, la de Jesús, los discípulos, las gentes, los que suplican, los que sufren, los que alborotan y los que lloran, en otra palabras, es un relato muy vivo.

Una mujer que padecía ya doce años flujo de sangre. Debía de ser de cierta posición social, pues había consultado muchos médicos y gastado toda su hacienda con ellos, pero no había podido ser curada por ninguno, pero sin provecho alguno, es decir iba de mal en peor, no sólo por la inutilidad de aquellos remedios, sino, en parte, causados por los mismos.

Cuando Jesús iba a casa del Jefe de la Sinagoga para curar a su hija, tiene lugar esta escena. Iba acompañado de una gran multitud, que le apretujaba. En las callejuelas del viejo Oriente, el entusiasmo despertado por Jesús hacía que la multitud, empujándose por acercarse, le “apretujase.” Entre esta turba se mezcló la mujer angustiada y tocó con fe el vestido del Señor. Y al punto se hizo su curación.

2.        “TOCABAN” A JESÚS PARA CURARSE

Habiendo oído esta mujer la fama curativa de Jesús, apeló, desesperada ya de médicos, al mejor recurso, Él. Sólo pensó en tocar su vestido, porque creía que con ello se curaría. La mujer enferma, a como dé lugar quiere llevar adelante su propósito, entonces viene por atrás, y como queriendo robarle o sorprenderle un milagro. Esto es, porque era debido al tipo de impureza legal que significaba su enfermedad, ya que otros enfermos “tocaban” a Jesús para curarse. Las prescripciones rabínicas, aislaban a la mujer que padecía de esta enfermedad a fin de que no “contagiase” su impureza legal.

Jesús, se vuelve preguntando quién le ha tocado, porque una fuerza había salido de Él. “Y se dio vuelta”, es decir, miraba en torno suyo,” — es la clásica “mirada circular” del estilo de san Marcos, como queriendo descubrir quién había sido. Si Jesús obra así, no es por ignorancia, sino por elevar y confirmar la fe de aquella mujer, haciéndole ver que no fue la curación por un contacto supersticioso, sino por efecto de la fe.

3.        “HIJA, TU FE TE HA SALVADO. VETE EN PAZ, Y QUEDA SANADA DE TU ENFERMEDAD”

Ante esto, los “discípulos”, se extrañan de esta pregunta, pues todos le “apretujaban” y nadie se había acercado a Él con gestos o modos especiales. Pero Jesús insistió en su afirmación. Ante esto, la mujer se postró ante Él y le confesó, lo mismo, ante todo el pueblo toda la verdad. Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad”

Hermoso relato, Al acercarse a Él con fe esta mujer y ser curada, lo que más nos encanta, es darnos cuenta la confianza plena en el poder de Jesús, no solo cree que Jesús la puede curar, sino que va más adelante, pues ella cree que con tan solo tocar su vestido basta, pero aún hay más, ella piensa que aunque Jesús no se dé cuenta, con el simple contacto de su manto, le devolverá la salud perdida.

4.        LLEGÁNDOSE A JESÚS, SE “POSTRÓ” ANTE EL

Así es, como cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, todos los estaban esperando. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, es decir un miembro distinguido de la sinagoga, llamado Jairo, nombre bastante usual. Llegándose a Jesús, se “postró” ante El, e insistentemente le rogaba que viniese a su casa e “impusiese sus manos” sobre su hija “única” de doce años, que estaba muriéndose, para que la curase.

Si Jairo ruega a Jesús, que para curar a su hija, “venga a su casa” y le “imponga sus manos,” él no tenía un conocimiento claro del poder de Jesús, ya que no pensó en una curación a distancia. Aún estaba rogándole que curase a su hija, cuando vinieron de su casa a comunicarle -Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?-. Era la fe imperfecta, que pensaba requerirse la presencia física para la curación. Es lo que hizo exclamar a Marta, la hermana de Lázaro, después de la muerte de éste, dirigiéndose a Cristo: “Si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano” (Jn 11:21). La prueba le resultaba especialmente dura a Jairo, cuando acaba de presenciar la curación de la mujer con hemorragia. Es un contraste acusado en dos actitudes de fe.

5.        “NO TEMAS, BASTA QUE CREAS”

Pero Jesús, al oír esto, sólo le recomienda que tenga fe y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que creas”. Era ésta la fe que iba a crear el clima en que El ejercía las curaciones, y que, por faltar tantas veces esta fe no realizó milagros. Y vino a su casa. Pero no permito que le siguiera nadie de la turba que le rodeaba, más que tres apóstoles: Pedro, Santiago y Juan.

Al llegar a la casa vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba, todo el “rito” de lloronas a sueldo, ya evocadas por Jeremías (Jer 9:17-18). Por eso, a la presencia de esto, les dice al entrar, “¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme” El uso eufemístico del sueño por la muerte es usual al pueblo judío. Así anunció Jesús la muerte de Lázaro (Jn 11:11.14). Pero aquí el contraste entre muerte y sueño no permitía la interpretación eufemística. Y, sabiendo aquellos mercenarios fúnebres la realidad de la muerte de la niña, se rieron de Jesús. Pero ¡dormía! Porque El precisamente venía a despertarla. Igual que hizo con Lázaro (Jn 11:11).

6.        “¡NIÑA, YO TE LO ORDENO, LEVÁNTATE!”

Sólo permitió penetrar en la habitación de la niña muerta a sus padres y a sus tres apóstoles. Y “a todos los demás los echó fuera”

Y, acercándose al lecho, tomó a la niña de la mano, y le dijo unas palabras en arameo. “Talitá kum”, que significa: “¡Niña, Yo te lo ordeno, levántate!”, destacándose la autoridad de Jesús. Y al instante la niña de doce años se levantó y echó a andar, luego mandó que diesen de comer a la niña.

Nos demuestra este relato la verdad de la resurrección, pero no sólo la había resucitado, sino curado; la necesidad de comida le haría ver la perfecta salud que ya gozaba.

7.        LA FE ES NUESTRA MAYOR NECESIDAD

Este relato nos muestra el poder de Jesús que se manifiesta incluso ante la muerte, que se somete a su palabra imperativa, la resurrección de la hija de Jairo, nos muestra el poder de Jesús sobre la vida humana.

También vemos a Jairo que al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia. Así debemos ser también nosotros en la oración, con fuerza y perseverancia. La fe es nuestra mayor necesidad, muchas veces estamos preocupados de un sin números de necesidades, tales como bienes, vacaciones, viajes, cultura, dinero etc. Pero lo que el Señor no dice que lo que más necesitamos es fe. Es así, como es bueno pedirle al Señor: “Señor, que la fe no me abandone, te pido que me la refuerces, que me la concedas siempre, en abundancia, en suficiencia”

La Paz de Cristo

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

FE EN LA PALABRA DEL SEÑOR

Las tres lecturas de hoy presentan como en un díptico la doble actitud del hombre frente a la revelación de Dios, una revelación que tiene que ver con la Vida, con la Vida que no pasa, plenitud de la comunión con él. El retrato de los necios/impíos hecho por los dos primeros capítulos del libro de la Sabiduría goza de una actualidad impresionante. En sus palabras se refleja plenamente la convicción de los que consideran la vida del hombre como algo absurdo, como algo que carece de todo sentido: «El hombre aparece echado en medio de la existencia como un par de dados. Todo en la vida parece obra de la casualidad: he sido elegido por casualidad, debo comportarme al azar, desapareceré al azar...» (G. Prezzolini). La vida no es otra cosa que un camino hacia la muerte, la única meta cierta de nuestro humano andar.

Las posibilidades frente al anuncio de que aquí no hay muerte, sino sólo un sueño que espera la resurrección, parecen ser también sólo dos en el Evangelio, y se manifiestan como dos movimientos opuestos (uno en dirección a la casa, para salvar; el otro es el de los que intentan bloquear la venida de Jesús): está la decisión del que tiene fe en la Palabra del Señor y es admitido a contemplar el milagro de la vida, y está el juicio del que considera esta Palabra como algo absurdo, quedándose a su vez prisionero de la muerte, de esa muerte para la que no hay resurrección.

En la carta de Pablo, el apóstol proyecta una luz nueva sobre el tema de la plena participación en la vida de Dios: el amor compartido en la solidaridad concreta es lo que nos permite participar en el don de la resurrección.

ORACION (3)

 

Oh Padre, reconocemos que tú has creado todo para la vida: has puesto en nosotros el germen divino de tu creación fecunda. A nosotros, los esposos, nos has concedido experimentarlo en el engendramiento de los hijos; a quienes se consagran a tu amor les has entregado la bendición para los pobres de la tierra; a los sacerdotes, el poder del cuerpo roto y de la sangre derramada de tu Hijo. Te pedimos hoy, Señor, que nos hagas una sola cosa en el amor, para que podamos alimentar en la mesa de la eucaristía todo lo que somos: nuestra mente, con el recuerdo de tu vida entregada en la cruz; nuestro corazón, dilatado por tu amor por cada hombre; nuestro cuerpo, consumido por la impaciencia de la caridad activa.

Y, transformados de este modo, día tras día, a la medida de tu Hijo sacrificado, podremos saborear la bondad infinita de la vida.

SANTORAL (4)

 

SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA   ¿376-444?

Las antiguas sedes patriarcales de Oriente están todas representadas en el calendario romano: Antioquía con el mártir Ignacio, Jerusalén con Cirilo, Constantinopla con Gregorio Nacianceno y Juan Crisóstomo, y Alejandría con Atanasio y Cirilo.

San Cirilo Alejandrino es sin duda uno de los Padres y Doctores más egregios de la Iglesia. Los Papas, tanto Celestino I, en su tiempo, como todos los demás hasta los de nuestros días, Pío XI y Pío XII, han cantado sus egregias cualidades como acérrimo defensor de la auténtica fe cristiana contra Nestorio que intentaba profanarla.

El nombre de San Cirilo de Alejandría va ligado, ante todo, al concilio de Éfeso, en el que logró la condenación del patriarca de Constantinopla Nestorio, que negaba a María el título de Madre de Dios (431). Cirilo era por entonces obispo de su ciudad natal desde hacía casi veinte años.

Se trataba de un africano apasionado, ardiente en la defensa de la verdad, pero poco cuidadoso del respeto hacia las personas con las que tenía algún conflicto. Sus contemporáneos le reprocharon su carácter dominante y sus juicios extremosos.

La posteridad se le muestra agradecida por su lucha por la fe de la Iglesia en el misterio de la Encarnación, sin olvidar, con todo, que la forma en que se llevó el concilio de Éfeso produjo la primera ruptura de la unidad: la Iglesia nestoriano, pobre y dispersa, vivió desde entonces su difícil testimonio a Cristo en el país del Islam, en medio de una soledad que supone un llamamiento a la solidaridad de todos los cristianos. Mas a Cirilo se le sigue considerando corno el «defensor invicto»  y el cantor de la maternidad divina de María: «Te saludamos, María, Madre de Dios, tesoro venerado por el universo entero, luz que nunca se apaga.»

Cuando pensamos en un doctor, solemos pensar en un médico, sin embargo, la palabra doctor proviene del latín docere (enseñar). La Iglesia ha designado a varios hombres y tres mujeres (Teresa de Ávila, Teresa de Lisieux y Catalina de Siena) como Doctores de la Iglesia. Este título honorífico es dado a esas pocas y selectas personas cuyos escritos han servido de instrumento para dar forma a la enseñanza de la Iglesia.

San Cirilo de Alejandría se halla en esa corta lista. Nacido en Alejandría, Egipto, San Cirilo no fue un estudioso de modales templados. Como arzobispo de Alejandría, por ejemplo, cerró iglesias pertenecientes a sectas disidentes. Sin embargo, pese a su dureza, fue un orador elocuente de la enseñanza ortodoxa durante el Concilio de Éfeso. Sus reflexivos escritos sobre el nacimiento de Cristo y su naturaleza divina le consiguieron el título de Doctor de la Encarnación.

No siempre es agradable estar cerca de alguien que tiene la verdad de su parte. Cuando alguien adopta una postura diferente de la nuestra o sostiene un punto de vista con el que no podemos coincidir, tenemos la responsabilidad de tratar a esa persona con respeto y paciencia. San Cirilo podría haberse convertido en un santo incluso si no hubiese aprendido dicha lección, pero, afortunadamente para sus oponentes, se amansó un poco cuando envejeció. Nunca dejó de defender aquello que consideraba la verdad, pero se volvió más comprensivo de quienes no estaban de acuerdo con él. San Cirilo tuvo que volverse viejo antes de volverse sabio. Nosotros no tenemos por qué esperar tanto.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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