DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha 06-04-2016

Edición Nº 4.639

LITURGIA DE LA HORAS

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Para ver la Misa celebrada en la Parroquia María Virgen Madre de Madrid España, por los Franciscanos de María., Pinchar este link; MISA DIARIA POR VIDEO o en este linkhttp://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1

 

Prefacio pascual.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 17, 50; 21, 23

Te alabaré entre las naciones, Señor, y anunciaré tu nombre a mis hermanos. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Señor nuestro, al celebrar el misterio pascual, que cada año renueva la dignidad original del hombre con la esperanza de la resurrección, te pedimos humildemente que obtengamos con amor lo que celebramos con fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Hech 5, 17-26

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

El Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos, llenos de envidia, hicieron arrestar a los apóstoles y los enviaron a la prisión pública. Pero, durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: “Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida”. Los apóstoles, obedeciendo la orden, entraron en el Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar. Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron. Entonces volvieron y dijeron: “Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro”. Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. En ese momento, llegó uno diciendo: “Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo”. El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los apóstoles, pero sin violencia, por temor de ser apedreados por el pueblo.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Los apóstoles no pudieron callar lo que creían. Aunque sin duda habrán sentido un temor humano ante el arresto y la persecución, fue más fuerte su compromiso con la Palabra que con su propio miedo.

SALMO Sal 33, 2-9

R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.

O bien: Aleluya.

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

ALELUYA Jn 3, 16

Aleluya. Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; todo el que cree en él tiene vida eterna. Aleluya.

EVANGELIO Jn 3, 16-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Dijo Jesús: Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no es condenado, el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Este texto es continuación del diálogo con Nicodemo. Y se hace justamente alusión a la actitud de este fariseo que, ¡de noche!, fue a ver a Jesús. Este hombre buscaba la luz, buscaba la verdad, buscaba la Palabra salvadora. Todo el que busca la luz no tiene nada que ocultar y, tarde o temprano, se encontrará con el Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina, te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor

ANTÍFONA Cfr. Jn 15, 16. 19

Dice el Señor: Yo los elegí del mundo y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Dios amó tanto al mundo”

Jn 3, 16-21

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.        DIOS, QUE ES RICO EN MISERICORDIA

“Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo.” (Éfeso. Ef 2, 4-10)

El amor eterno de Dios se ha manifestado siempre en la historia de la salvación, en la lectura de 2 Crón 36, 14-16, nos revela un amor asombroso, el busca el arrepentimiento y la conversión a través de la ira y luego por intermedio del castigo, pero con el propósito promover en los hombre a la transformación necesaria para que se vuelva a Dios.

La carta a los Efesios resalta por una parte nuestra falta de amor que causa la muerte, y el amor de Dios que nos hace retornar a la vida junto con Jesucristo. En todo y por encima de todo, el amor de Dios en Cristo Jesús.

Es éste el gesto extremo de la misericordia de Dios: en lugar de castigar en el hombre ingrato y reincidente sus pecados, los castiga en su Unigénito, a fin de que creyendo en Cristo Crucificado se salve el hombre.  “Por pura gracia estáis salvados —exclama san Pablo—. Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios”.

Don absolutamente gratuito, que ninguna criatura habría podido nunca ni esperar, ni merecer. Y sin embargo, desde hace dos mil años este don ha sido otorgado a toda la humanidad, y para beneficiarse de él el hombre no tiene más que creer en Cristo, aceptando ser salvado por Cristo y adhiriéndose a su Evangelio. (Comentario de Intimidad Divina, Padre Gabriel de SMM ocd.)

2.        DIOS AMÓ TANTO AL MUNDO, QUE ENTREGÓ A SU HIJO ÚNICO PARA QUE TODO EL QUE CREE EN ÉL NO MUERA, SINO QUE TENGA VIDA ETERNA”

Dios, todo bueno y bondad en El, absolutamente misericordioso, lleno de amor por los hombres, y por el gran amor que nos tiene, sabiendo de nuestras faltas, fue tan bueno que nos trajo a Jesús, y nos ha hecho vivir con Él. Pero no solo hizo eso, además, nos entregó a su propio hijo para que nos salváramos.

Si fuéramos capaces de poder entender bien lo que hizo Dios por nosotros, si pudiéramos sentir de verdad en nuestro corazón todo el amor que Dios nos tiene, sería entonces más sencillo darse cuenta de su amor infinito y su gran ideal de salvarnos. Para eso nos mandó a Jesús, su buen Hijo, no para condenarnos, sino que todo lo contrario, para el que crea en El, no muera.

El evangelio nos está diciendo con mucha claridad, el que desprecia el amor de Dios, se condena a sí mismo, es decir Dios no tiene interés en condenarnos, porque Él es puro amor, amor total, tan extremo, que llega a entregar a su hijo al mundo por ese amor. Ahora el resto está en nosotros, si aceptamos o no ese amor, o si ante la luz que vino al mundo, preferimos la oscuridad y ocultarnos en ella. Si así fuera, el preferir la oscuridad, es detestar la Luz, esto es no querer recibir el verdadero amor que se nos ofrece, y por este motivo, ya estamos condenados, pero no por Dios, sino por nosotros mismos.

3.        SANTA TERESA DE JESUS

¡Oh, Señor mío! ¡Qué delicada y fina y sabrosamente sabéis tratar a quienes os aman! ¡Quién nunca se hubiera entregado a amar a nadie sino a Vos!

Y es Dios tan bueno que, cuando por lo que Su Majestad sabe por ventura para gran provecho nuestro quiere que esté seco el pozo, haciendo lo que es en nosotros como buenos hortelanos, sin agua sustenta las flores y hace crecer las virtudes. (Vida 9)

Fíe (confíe) de la bondad de Dios, que es mayor que todos los males que podemos hacer, y no se acuerda de nuestra ingratitud, cuando nosotros, conociéndonos, queremos tornar a su amistad, ni de las mercedes que nos ha hecho para castigarnos por ellas; antes ayudan a perdonarnos.

Acuérdense de sus palabras y miren lo que ha hecho conmigo, que primero me cansé de ofenderle, que Su Majestad dejó de perdonarme. Nunca se cansa de dar ni se pueden agotar sus misericordias; no nos cansemos nosotros de recibir.

Pues quiero concluir con esto: que siempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene; que amor saca amor. Y aunque sea muy a los principios y nosotros muy ruines, procuremos ir mirando esto siempre y despertándonos para amar; porque si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor. (Vida 22, 11)

Que el Señor nos conceda este amor, que sabe lo que mucho que nos conviene, por el amor que nos tuvo y por su glorioso Hijo, a quienes nos demostró su Amor, que tan caro le costó, amén..

Sea bendito para siempre, amén, y alábenle todas las cosas.

4.        DIOS, NO LE QUITABA SU MIRADA

“Parece, Señor, que probáis con rigor a quien os ama, para que en la mayor intensidad del sufrimiento se manifieste la mayor intensidad de vuestro amor” (Santa Teresa de Jesús).

En una ocasión, alguien me dijo que conocía algo de Dios, y que oía mucho que Él nos amaba, pero no había creído que fuera para tanto, entonces él no quería acercarse a Dios, porque se reconocía un gran pecador, entonces si se dejaba ver mucho por Dios, pensaba que iba a ser castigado, en otras palabras, sus faltas eran un obstáculo para buscar recibir un poco de amor de Dios, pero luego en una situación de peligro, puso toda su fe en mirar al Señor, y sintió que Dios, no le quitaba su mirada, y que recibió tanta misericordia ante su necesidad, que descubrió que Dios solo sabe perdonar, y que él se castigaba a sí mismo.

Nosotros debemos agradecer esta fineza del amor de Dios, y una gran forma de dar gracias, es aprovechar todo el cariño que nos ofrece, y amarlo del mismo modo que él nos ama. El por amor nos entregó a su propio hijo, nosotros por amor nos entregamos a Él.

5.        LA LUZ VINO AL MUNDO, Y LOS HOMBRES PREFIRIERON LAS TINIEBLAS A LA LUZ PORQUE SUS OBRAS ERAN MALAS

Dice Jesús, En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios. Las obras salen del corazón, si este es malo, solo salen obras malas y entonces se odia la luz para que no se vean, pero si el corazón es bueno y limpio, salen buenas obras y las buenas obras buscan luz.

A pesar de que siempre hay voces que “desprecian las acciones, las palabras y buscan poner en ridículo a sus profetas”, las buenas obras siempre se ven, Dios las ve en mucha gente, las vio en nuestro santo Padre Benedicto XVI y el mundo las ve hoy en el Papa Francisco, como también las vio en San Juan Pablo II, por eso el mundo se conmovió ante un hombre bueno, entregado a Dios sin condiciones, sin restricciones ni limitaciones, total, hasta el último minuto. El entendió que es obligación de todo hombre, buscar siempre la verdad, ahondar en el conocimiento de la verdad y permanecer en ella, y darla a conocer, una de ellas, la proclamo aquí en mi país, “El Amor, es más fuerte” (Abril 1987)

En efecto, el amor al Padre debe y tiene que ser total, así como el entregó a su Hijo único, nosotros, nosotros tampoco le ponemos limitaciones y nos entregamos sin restricciones.

6.        ORACION DE TERESA DE LISIEUX

¡Oh Dios mío, Trinidad santa!, yo quiero amarte y hacerte amar, y trabajar por la glorificación de la santa Iglesia salvando a las almas que están en la tierra y liberando a las que sufren en el purgatorio. Deseo cumplir perfectamente tu voluntad y alcanzar el grado de gloria que Tú me has preparado en tu reino. En una palabra, quiero ser santa. Pero siento mi impotencia, y te pido, Dios mío, que Tú mismo seas mi santidad.

Ya que me has amado hasta darme a tu Hijo único para que fuese mi Salvador y mi Esposo, los tesoros infinitos de sus méritos son míos; te los ofrezco gustosa, y te suplico que no me mires sino a través de la Faz de Jesús y en su Corazón abrasado de amor. (ORACION 6 Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso)

La alegría de Cristo resucitado vivan en sus corazones

   Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

¿QUIÉN PUEDE DETENER LA PALABRA?

Dios está dispuesto a hacer prodigios en favor de los anunciadores de su Palabra porque es palabra de vida. Pero pensamos a veces: “¿Por qué no los hace también hoy? ¿No son necesarias también hoy las intervenciones milagrosas para hacer salir la Palabra del pequeño grupo, del gueto a veces, de los ya no tan numerosos fieles?”. Sin embargo, será bueno señalar que el Señor no preserva de la cárcel a los anunciadores, sino que los libera, con mayor o menor rapidez, de ella. La impotencia de la Palabra dura una noche, en ocasiones años, a veces épocas, pero la Palabra avanza irresistible “hasta los confines de la tierra”.

A los que gemían bajo la bota del comunismo les parecía que había terminado la época de la fe. En aquellas regiones sólo quedaban unos pocos viejos, los jóvenes parecían irremisiblemente perdidos para la fe y el futuro se presentaba oscuro. Después, de improviso, vino el hundimiento del régimen comunista. Ya ha sucedido innumerables veces a lo largo de la historia. Constantino llegó después de la más violenta de todas las persecuciones. Una persecución que parecía poner en duda la misma existencia del cristianismo. Hay tantas formas de prisión como de liberación. El Señor va acompañando el camino de su palabra y, de diferentes modos, se hace presente a sus anunciadores, acampando junto a ellos y liberándolos de las presiones externas e internas.

ORACION (3)

 

Debo convencerme, Señor, de que, cuando tú quieres algo, eres irresistible. Pero no debo inquietarme ni tener miedo, ni deprimirme, ni rendirme. Cuando tu Palabra parece encadenada, cuando tus anunciadores parecen encarcelados en un gueto, no puedo perder la confianza en tu poder, aunque ésta sea quizás la tentación más peligrosa de hoy.

Concédeme la certeza interior de que tú estás con tus anunciadores y los asistes; la certeza interior de que yo debo anunciar; de que me pides el anuncio, no el éxito. Y es que el éxito te lo reservas para ti mismo, cuando quieres abrir las puertas de los corazones, cuando quieres preparar un nuevo público y un nuevo pueblo, cuando decides que tu Palabra debe reemprender la carrera por el mundo, el mundo geográfico y el mundo de los corazones.

Concédeme, Señor, no dudar nunca de tu ilimitado poder, estar convencido de que debo sembrar siempre tu Palabra, sin “adaptarla” demasiado, para que quizás sea mejor aceptada y acogida. Hazme humilde, confiado, fiel dispensador de tu Palabra en todo momento y circunstancia, incluso cuando siembro encerrado en la cárcel de mi aislamiento.

SANTORAL (4)

 

SAN CELESTINO l, + 432

El Señor ha ido sembrando a lo largo de la historia de la Iglesia hombres que lucharon denodadamente por conservar incólume la doctrina del Evangelio. Los herejes, que no han faltado tampoco nunca a lo largo de la historia, parece que se empeñaban en ensuciar las aguas cristalinas que predicara Cristo y sus Apóstoles. Misión, sobre todo de la Iglesia, será siempre defender esta doctrina y presentarla así, sin mancha, a todos los fieles cristianos.

Uno de los hombres que hubo de luchar duro contra dos de estas herejías sobre todo, que serán las semipelagianas y arrianas, será el valiente San Celestino I, Papa. Parece que nació en el último cuarto de siglo IV en la Campania napolitana (Italia) de padres nobles y emparentados con reyes. Su padre, llamado Prisco, era familia del emperador Valentiniano. Sabemos muy pocas cosas de él, de su juventud y formación literaria, pero lo cierto es que hubo de crecer muy rápidamente en ciencia y en virtud ya que le vemos escalar rápidamente también por los escalafones de la carrera eclesiástica hasta llegar al grado supremo que es el Pontificado.

Renunció a proposiciones muy lisonjeras que le presentaban y tan sólo ansió consagrarse para siempre y del todo a la vida del espíritu. Parece ser que trató de retirarse al desierto para allá estar más alejado del mundo y disponer de mayor facilidad para entregarse al Señor... pero otros eran los caminos que le señalaba la Divina Providencia. Se ordenó sacerdote y vivió unos años entregado al cuidado de las almas hasta que muy pronto, ante la sabiduría y prudente santidad que brotaba de sus palabras y de sus obras, fue elevado al episcopado y enviado a Siria para que gobernase aquella iglesia. Allí se entregó de lleno al cuidado de su grey. Visitaba a los enfermos y educaba en la fe a todos los feligreses. No había mal que no tratase de remediarlo. Cuando no podía ir personalmente lo hacía por medio de sus preciosas "Cartas" que son todo un modelo de bondadosa solicitud a la vez que de dureza cuando el caso lo requería, con tal fuera conservar incólume la fe de las injerencias de sus enemigos.

El Papa Bonifacio I había dejado huérfana la diócesis de Roma como sucesor de San Pedro y aquella Iglesia solicitó la presencia de Celestino para regirla. Eran tiempos sumamente difíciles por la arbitrariedad y los gérmenes de herejía que se iban infiltrando en muchos ambientes. Los diecisiete años que gobernó la Iglesia, desde el año 422 al 439, fueron verdaderamente fecundos en todos los sentidos, sobre todo en el aspecto dogmático, en el litúrgico y pastoral. En el primero luchó denodadamente contra Nestorio que defendía que la Virgen era sólo Madre de Jesús en cuanto hombre y no en cuanto Dios, es decir: que María no era Dei genitrix, Madre de Dios. San Celestino luchó por sí mismo y por medio de San Cirilo de Alejandría para que en el Concilio de Éfeso, celebrado el 431, fuera proclamado el dogma de la Maternidad Divina de María. Todos los Padres conciliares repitieron las palabras del Papa: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte".

En el campo pastoral escribe sus famosas Decretales que rezuman prudencia, sabiduría y entereza a la vez. Dice en ellas a los Obispos: "No permitamos sembrar en nuestra tierra otro grano que el que nos ha dejado en depósito el Divino Sembrador". También luchó muy duramente contra los herejes pelagianos y envió fervorosos misioneros a Inglaterra y a otras partes del mundo para extender el Evangelio. Introdujo en la celebración de la Misa varias partes importantes y abogó con energía a favor del pecador arrepentido en la hora de la muerte. Lleno de méritos expiró el 6 DE ABRIL del año 432. Lo enterraron en el Cementerio de Priscila y en su tumba escribieron: "Su alma santísima goza ya de la visión de Dios".

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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