DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha 08-04-2016

Edición Nº 4.641

LITURGIA DE LA HORAS

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Para ver la Misa celebrada en la Parroquia María Virgen Madre de Madrid España, por los Franciscanos de María., Pinchar este link; MISA DIARIA POR VIDEO o en este linkhttp://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1

 

Prefacio pascual.

ANTÍFONA DE ENTRADA Apoc 5, 9-10

Nos has redimido, Señor, por medio de tu sangre, de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones, y has hecho de nosotros un reino sacerdotal para nuestro Dios. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, luz verdadera y esperanza del alma, concede que nuestros corazones eleven a ti una oración digna y te alaben siempre al proclamar tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Hech 5, 34-42

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Un fariseo, llamado Gamaliel, que era doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles, dijo a los del Sanedrín: “Israelitas, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres. Hace poco apareció Teudas, que pretendía ser un personaje, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo, lo mataron, sus partidarios se dispersaron, y ya no queda nada. Después de él, en la época del censo, apareció Judas de Galilea, que también arrastró mucha gente: igualmente murió, y todos sus partidarios se dispersaron. Por eso, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios”. Los del Sanedrín siguieron su consejo: llamaron a los apóstoles, y después de hacerlos azotar, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles, por su parte, salieron del Sanedrín, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús. Y todos los días, tanto en el templo como en las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Era bastante común que en tiempos de las pascuas judías apareciesen fanáticos mesiánicos en Israel, y sobre todo en Jerusalén. Favorecidos por la festividad en la que se recordaba la liberación de Egipto y padeciendo una nueva opresión bajo los romanos, estos ¡mesías! desaparecían tan rápidamente como llegaban. La intervención de Gamaliel es muy sabia. El tiempo diría si esto provenía de Dios o era una nueva actitud fanática y política.

SALMO Sal 26, 1. 4. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

O bien: Aleluya.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su templo. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

ALELUYA Mt 4, 4

Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.

EVANGELIO Jn 6, 1-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía sanando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?”. Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan”. Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?”. Jesús le respondió: “Háganlos sentar”. Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: “Éste es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo”. Jesús, sabiendo que querían apoderarse de Él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: El simple hecho de la multiplicación de los panes dio lugar a que muchos reconocieran a Jesús como ¡el profeta! prometido. El Señor, con su poder, mostró algo de sí mismo que no era fácil de descubrir a simple vista.

El milagro de la multiplicación muestra que Jesús es quien viene a alimentar al pueblo, pero con un alimento mucho más importante que el pan material, como profeta viene a traer el pan de la Palabra.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios, recibe con misericordia la ofrenda de tu familia, para que bajo tu protección no pierda los dones recibidos y alcance los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Rom 4, 25

El Señor Jesús fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, protege con amor de Padre al pueblo que has salvado, por la Pasión de tu Hijo y que se alegra con su resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados.”

Jn 6, 1-15

Comentario y estudio del Evangelio

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.        JESÚS ATRAVESÓ EL MAR DE GALILEA, LLAMADO TIBERÍADES.

“Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?”. Jesús le respondió: “Háganlos sentar”.

El acontecimiento de la multiplicación de los panes y los peces, es constatado repetidamente en el Evangelio, ya porque fueron al menos dos veces las que el Señor realizo ese milagro y por la notable impresión que ese milagro causo en él las gentes. Jesús, no solo se preocupa de las necesidades espirituales de los que le siguen, sino que también lo hace de orden material. ¿Cómo aconteció ese instante que maravilló a unos 5.000 participantes?

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Jesús va a la otra parte del mar de Galilea o Tiberíades. San Juan precisa el lago con el nombre de Tiberíades para sus lectores étnicos, ya que después que Antipas fundó en honor de Tiberio, en el borde del lago, la ciudad de Tiberias, y puso en ella su capital, prevaleció este nombre en el uso griego.

San Juan no da el motivo de este retiro de Jesús con sus apóstoles, lo que dan los Evangelios sinópticos: un descanso a su pasada actuación apostólica - San Marcos 6:30 - y motivo de nuevas instrucciones. También influyó la orden que por aquellos días Antipas dio de decapitar al Bautista - San Mateo 14:12.13 - .

2.        LO SEGUÍA UNA GRAN MULTITUD, AL VER LOS SIGNOS QUE HACÍA SANANDO A LOS ENFERMOS.

Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía sanando a los enfermos. Le seguía una gran muchedumbre a causa de los milagros que hacía y había hecho por aquella región ya antes. Pero los Evangelios sinópticos precisaron que, cuando Jesús llegó a aquella región, ya grupos de gentes se le habían adelantado - san Marcos -. El recorrido por el lago era la mitad que por tierra. Esto hace suponer, o en un retraso en el remar a causa del calor, o en un retraso por conversar con los apóstoles.

San Juan destaca aquí, y no al principio, que estaba cercana la Pascua, la fiesta de los judíos. Este dato, no lo dicen los otros Evangelios. Tal vez san Juan, apunta a la Eucaristía - comunión, sacrificio -, que tendrá lugar en la Pascua siguiente.

3.        JESÚS DIALOGA CON FELIPE

Jesús, desde el montículo al que había subido, viendo la gran muchedumbre que había, va a realizar el milagro. Pero san Juan presenta el diálogo con Felipe. Notamos que san Juan gusta del diálogo, así nos muestra a Jesús hablando con Nicodemo, la samaritana, la vocación de los primeros discípulos y discursos del cenáculo. Y así presenta aquí lo mismo que dicen los evangelios con una estructura histórico-literaria de diálogo. A san Juan le interesa destacar aquí la presciencia de Jesús, ya que lo decía para probarle, pues sabía lo que iba a hacer. San Juan omite la escena de los evangelios sinópticos en la que los discípulos piden que despida a la gente para que puedan lograr provisiones. Igualmente omite la predicación de Jesús a la turba y los milagros hechos entonces. Basta el esquema que mejor le permita destacar la tipología eucarística.

Felipe, con su golpe de vista, calcula que no bastarán para abastecer aquella turba 200 denarios para que cada uno reciba un pedacito. El denario en la época de Jesús era el sueldo diario de un trabajador - San Mateo 20:2 - . Así, 200 denarios, repartidos entre 5.000 hombres, venían a corresponder a denario por cada 25 hombres. A los que había que añadir las mujeres y niños.

4.        ANDRÉS, EL HERMANO DE SIMÓN PEDRO

Interviene Andrés, el hermano de Simón Pedro. El que Jesús plantease el problema del abastecimiento a Felipe es que éste era de Betsaida y podía indicar soluciones. El citarse a Andrés como hermano de Simón Pedro, más que por ser un cliché literario, es por lo que Pedro significaba a la hora de la composición de los evangelios.

Andrés apunta la presencia de un muchacho, seguramente uno de esos pequeños vendedores ambulantes que siguen a las turbas, y que tenía ya solamente cinco panes de cebada y dos peces. Pero esto no era solución. El pan de cebada, matiz propio de San Juan, era el alimento de la gente pobre. Por peces pone el término diminutivo de, que significa, originariamente, un alimento preparado sobre el fuego y que luego se toma con pan, sobre todo de carne o pescado. De esta palabra vino por el uso a ser sinónimo de pescado, sobre todo en el contexto de San Juan - 21:9.10.13 - .

Estos pequeños peces acaso fuesen pescado seco en salazón (salados) o preparados ya para la venta. En esta época existía en Tariquea, al sur del lago, una factoría de salazón de pescado.

Todas estas preguntas y pesquisas tendían a garantizar más ostensiblemente el milagro, al comprobar la imposibilidad de alimentar a aquella multitud en el desierto. Y, una vez garantizado esto, el milagro se va a realizar de una manera nada espectacular, sino discretamente.

5.        HÁGANLOS SENTAR

Jesús le respondió: Háganlos sentar. Se da la orden de que se acomoden, lo que era recostarse o sentarse en el suelo. San Marcos-Lucas hace ver que se acomodaron por grupos de 50 y de 100. Los colores vivos de sus vestiduras, bajo el sol palestino, daban la impresión de un jardín, al tiempo que facilitó luego el recuento y el servicio. La multitud de sólo hombres se valuó en 5.000. Las mujeres y niños contaban poco en la vida social de Oriente. No es inverosímil esta cifra. Bajo el procurador de Roma en Judea Félix - 52-60 d. C. - , un seudo-Mesías congregó en el desierto en torno suyo unas 30.000 personas y con ellas marchó al monte de los Olivos.

En la descripción del rito del milagro, San Juan la hace con claros rasgos tipológicos orientados a la Eucaristía.

San Juan omite un rasgo que los tres Evangelios sinópticos recogen: que Jesús elevó sus ojos al cielo antes de la bendición. Era gesto frecuente en Jesús en varias circunstancias de su vida. El mismo Juan lo relata en otras ocasiones - San Juan 11:41; 17:1 - . Al omitirlo aquí, se piensa que es omisión deliberada, ya que falta en los tres relatos sinópticos de la institución de la Eucaristía, lo mismo que en el relato de San Pablo en 1 Corintios, por influjo de la liturgia eucarística.

6.        JESÚS TOMÓ LOS PANES, DIO GRACIAS Y LOS DISTRIBUYÓ

Jesús tomó - en sus manos - los panes. Pudo haberse omitido este detalle o haber Jesús dado orden de repartirlos sin tomarlos en sus manos. Pero es gesto que está también en los relatos de la institución eucarística.

Dio gracias. Los tres evangelios sinópticos usaban el verbo bendecir. Los judíos, antes de la comida, pronunciaban una berekah o bendición. De esta divergencia de fórmulas se dudó si el rito de Jesús tuvo dos partes: una acción de gracias al Padre por la acción que iba a realizar - San Juan 11:41.42; cf. v.23 - , y en la que su humanidad imploraba el milagro, y luego una bendición ritual sobre el pan. Pero esta divergencia no es probativa, pues los mismos sinópticos en la segunda multiplicación de los panes usan indistintamente ambos términos como sinónimos. Debe de apuntar también tipológicamente a la Eucaristía, como ponen Lucas-Pablo. En cambio, los sinópticos dicen que dio el pan. San Juan dice en forma condensada, seguramente intencionada, que Jesús mismo distribuyó de los panes a los que estaban recostados, naturalmente sería a algunos; lo que suponía distribuir partiéndolos - cf. San Mateo 14:19; San Marcos 6:40 - . Rito usual que realizaba el paterfamilias en la cena pascual y que él mismo distribuía luego a los comensales. Los sinópticos dicen que Jesús entregó el pan los discípulos para que ellos lo distribuyesen a la gente. Este rasgo de San Juan, dentro de este amplio contexto tipológico, de la institución eucarística, debe de ser un rasgo más, deliberado y convergente, a la misma: en ella Jesús dio el pan eucarístico a los apóstoles.

7.        EL DIO EL PAN A LOS QUE ESTABAN RECOSTADOS.

La formulación conserva el relato de la institución eucarística, lo mismo que el tiempo aoristo en que están ambos puestos. A la hora de la composición de su evangelio era la evocación de la fracción del pan. El milagro de la multiplicación se hacía en las manos de los apóstoles. Lo contrario suponía un incesante ir y venir los discípulos a Jesús. Además es el único de los cuatro evangelistas que dice, en forma condensada, que El dio el pan a los que estaban recostados. Acaso sea valor tipológico de Él dando la comunión en la última cena.

Omite la descripción de que El mismo repartió los peces, cosa que dicen los evangelios sinópticos - San Marcos-Lucas - . Es por razón del valor tipológico eucarístico. De ahí el no pararse casi nada en la descripción de la multiplicación de los peces. Toda su atención se centra en la multiplicación de los panes. En los sinópticos se da un relieve casi paralelo a la doble multiplicación - San Marcos 6:41-43 - .

8.        COMIERON TODOS, Y TODOS CUANTO QUISIERON

Los apóstoles no se cansaron de recorrer, repartiendo pan y pescado, a aquella enorme multitud. Terminado el reparto de aquella comida milagrosa, resaltan enfáticamente que comieron todos, y todos cuanto quisieron. No fue un expediente para salir del paso. Fue una perfección total, que causó una gran sorpresa. Recuerda la fórmula de saciarse del maná - Sal 78:29; 105:40 - .

Dijo Jesús, recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada. Una vez saciados, Jesús mandó a los discípulos a recoger los fragmentos que han sobrado, para que no se pierdan. Los evangelios sinópticos también consignan el detalle de esta orden. Y cómo los recogen en canastos, uso tan frecuente en los judíos.

Era costumbre de los judíos recoger, después de la comida, los pedazos caídos a tierra Había en esa costumbre un respeto religioso a Dios, dador del pan de cada día. El hecho de recogerse aquí las sobras del pan sobrante tiene una finalidad apologética, como se ve por referir este detalle los tres sinópticos: constatar bien y garantizar el milagro. Pero aquí, este recoger los restos podría responder a la tipología eucarística, tal como se lee en las Constituciones Apostólicas - 1.8 c.3 - : Cuando todos hayan comulgado, que los diáconos recojan lo que sobró y lo pongan en el pastoforia. (Habitación tipo sacristía)

Se recogieron doce cestos de sobras, que parecen corresponder a uno por cada apóstol. Pero San Juan destaca que estos fragmentos de pan eran de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido; es decir, la multiplicación prodigiosa era de la misma naturaleza que el otro pan. Se piensa que pueda ser otro rasgo tipológico de la Eucaristía: todos comen de un mismo pan - 1 Cor 10:17

9.        “ÉSTE ES, VERDADERAMENTE, EL PROFETA QUE DEBE VENIR AL MUNDO”.

Los evangelios sinópticos no recogen la impresión causada por el milagro sobre la multitud. Es sólo San Juan quien la relata. Es probablemente que, además del hecho histórico, San Juan destaca un segundo tema tipológico entroncado con el viejo éxodo.

La impresión de la turba fue tan profunda, que, viendo el milagro que había hecho, decían: “Éste es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo.” Y querían, por ello, proclamarle rey. En el Deuteronomio se anuncia un profeta para orientar en el curso de la vida de Israel, y al que han de oír como al mismo Moisés - Dt 18:15 - . Literariamente se anuncia un profeta, pero es, en realidad, como lo exige el mismo contexto, el profetismo, toda la serie de profetas que habrá en Israel, pero incluido el Mesías 12.

Los fariseos distinguían el Profeta del Mesías - San Juan 1:24 - . En ninguno de los escritos rabínicos se los identifica. Precisamente en los escritos de Qumrán se distingue explícitamente el Profeta de los Mesías de Aarón e Israel. Pero en el pueblo las ideas andaban confusas, y los evangelios reflejan esta creencia popular, que en unas ocasiones lo distinguían - San Juan 7:40.41 - , y en otras lo identificaban - San Juan 6:14.15 - 14.

Existía la creencia de que el Mesías saldría del desierto, que en Él se repetirían las experiencias del Éxodo, y que el Mesías provocaría una lluvia prodigiosa de maná. Esta multiplicación de los panes, y en lugar desierto - cf. San Mateo 14:15 par. - les evoca todo esto, y quieren venir para arrebatarle, forzarle y hacerle rey.

10.     JESUS SE RETIRÓ OTRA VEZ SOLO A LA MONTAÑA.

Dice san Juan, se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Seguramente se habían congregado allí gentes de muchas partes de Galilea, como punto de cita para formar en las caravanas que iban a subir a Jerusalén para la inminente Pascua. Debían de pensar forzarle a ponerse al frente de sus caravanas y marchar en gran muchedumbre, triunfalmente a Jerusalén, para que allí, en el templo, recibiese la proclamación y consagración oficial mesiánica.

Pero todo aquel plan de precipitación y anticipación mesiánica fue desbaratado por Jesús. Ni aquel mesianismo material era el suyo, ni aquélla su hora. Se retiró El solo hacia el monte para evitar todo aquello y pasar la noche en oración. Los Evangelios sinópticos hacen ver que forzó a los apóstoles a subir a la barca y precederle a la otra orilla, y cómo El mismo despidió al pueblo. Posiblemente los apóstoles estaban en peligro de caer en aquella tentación, como las turbas. Así abortó y acabó con todo aquel prematuro movimiento mesiánico al margen de los planes del Padre.

La alegría de Cristo resucitado vivan en sus corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

   Fuentes: Algunas referencias están tomados de la Biblia Nacar-Colunga

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

NO “ARRUINEMOS LOS PLANES DE DIOS

La intervención de Gamaliel resulta al final favorable a los apóstoles. Su principio de no intervención -si la novedad no es de Dios, no durará; y si es de Dios, es inútil oponerse a ella- se cita con frecuencia como ejemplo de consejo sabio y prudente. Aunque no siempre está dictado por la sabiduría, porque puede meterse por medio la pereza, cierto deseo de vivir tranquilo, de dejar correr las cosas -incluso se podría incurrir en fatalismo-, sin embargo, cuando está dictado por un espíritu de fe en el Dios que obra en la historia, es, a buen seguro, un hecho positivo.

Es preciso poner en circulación, al menos en circunstancias parecidas, el criterio sugerido por Gamaliel, especialmente en Occidente, donde todo parece depender de nosotros y donde, hasta en las cosas de Dios, es el principio de la eficiencia el que dicta la ley. Es necesario adquirir de nuevo el sentido de Dios, que obra de continuo, que puede obrar, que está presente tanto en los fenómenos grandes como en los pequeños. Es necesario que seamos más humildes frente a los problemas de la salvación. En ellos el protagonista es Dios; nosotros somos sólo pobres y pequeños colaboradores. Lo que se nos pide es que no “arruinemos los planes de Dios, que discernamos más bien, con humildad, su acción, para secundarla, no para ponernos por encima de ella.

ORACION (3)

 

¡Qué presuntuoso y ciego soy, Señor, con mis programas, mis planes, mis organigramas, mis proyectos, mis proyecciones, mi organización! Me ocurre a menudo, Señor, que intento administrar tu “empresa” de salvación como si me perteneciera y debiera obtener de ella la mayor utilidad posible. Cautivado del todo por mi afán de eficiencia, me olvido de preguntarme sobre lo que estás haciendo, me olvido de preguntar lo que estás llevando a cabo.

Y así, sin darme cuenta, quisiera que tú entraras en mis planes. Y, así, tus sorpresas -¡que son muchas!- me inquietan y me turban. Concédeme el espíritu de sabiduría y de discernimiento para que sea capaz de encontrar el justo camino entre lo que debo dejarte hacer a ti y lo que a mí me corresponde. Concédeme hoy, sobre todo, la humildad necesaria para aceptar lo que tú quieres y para secundar de corazón tus planes, misteriosos con frecuencia, pero siempre infalibles.

SANTORAL (4)

 

SAN FRUCTUOSO DE BRAGA, monje y obispo +665

Las escuelas de los monjes eran palestra de ciencia y santidad. En los siglos primeros de la Iglesia tanto en Oriente como en Occidente se multiplicaron estos centros donde se forjaron hombres de recio temple que descollaron en la vida cristiana. Una de éstas fue la que dirigía el Obispo Conancio de Palencia.

Fructuoso pertenecía a una familia emparentada con algunos reyes visigóticos y su padre era un jefe del ejército. Pero a Fructuoso no era la vida militar la que le atraía. Desde muy niño dio indicios de que la vida monacal sería la que de mayor abrazaría, ya que sentía atracción, nada común a su tierna edad, a la soledad, al silencio y a la oración.

Siendo todavía muy joven renunció a sus posesiones y entregó a los pobres todo cuanto tenía para estar más libre para seguir a Jesucristo.

Pronto oyó el joven Fructuoso hablar del Obispo y pedagogo Conancio de Palencia a algunos jóvenes que se hacían lenguas elogiando su gran sabiduría y su extraordinaria santidad y por ello se encaminó hacia aquella escuela y rogó al Obispo y pedagogo Conancio que le admitiera entre sus discípulos. Pronto llamó la atención a maestro y compañeros por sus adelantos en ambas cosas: sabiduría y virtud... Pasado algún tiempo y viendo que tampoco aquel género de vida le llenaba del todo, se retiró a las soledades del Bierzo donde sus padres poseían una propiedad.

Pronto corrió la voz de la vida de austeridad y oración que llevaba Fructuoso y fueron agregándose jóvenes de aquellas comarcas o de lejanas tierras, que vagaban por aquellos contornos, y llegó a ser una familia numerosa. Todos admiraban la prudencia, la sabiduría y, sobre todo, la bondad, caridad y piedad de Fructuoso. Hasta familias enteras acudían a ponerse bajo su custodia y dirección.

En muchas ocasiones intentó alejarse de aquel género de vida porque eran ya tantos los que acudían a él que no le dejaban tiempo para entregarse a la oración, pero sus monjes se lo impedían y le obligaba a abrir nuevas fundaciones en el norte de España y Portugal, por Galicia y el Bierzo, sobre todo. Eran tantos los hombres que le seguían que hasta los reyes y jefes de aquellos contornos temían quedarse sin hombres y con el peligro de no poderse defender en caso de ser atacados por sus rivales.

A todos los que intentaban seguirle Fructuoso era tajante y claro: Había que someterse a su Regla y quien no fuera capaz de observarla que abandonara el monasterio. La Regla hacía hincapié, sobre todo, en dos cosas: La vida de comunidad que era el quicio de toda su vida monacal y el profundo sentido de obediencia. En estas dos cosas nadie podía flaquear.

Fue muy amante de hacer peregrinaciones a lugares sagrados en plan penitencial y parece que entre estos lugares hasta llegó a visitar Tierra Santa. Los biógrafos cuentan las maravillas que obraba durante estos viajes y cómo la Divina Providencia le sacó siempre de las más terribles dificultades. Acudían por todas partes que pasaba a oír sus palabras y a ver los milagros y prodigios que obraba arrastrando a muchas almas al buen camino.

San Braulio, el célebre Obispo de Zaragoza y gran amigo de San Isidoro de Sevilla, le llamó a Fructuoso "Brillante faro de la espiritualidad española". Por ello le obligaron a ordenarse sacerdote y fue nombrado obispo de Dumio y después metropolitano de Braga... Siguió su misma línea de piedad, austeridad y amor a la soledad, pero entregado también al cuidado de la grey que le encomendaron. El gran renovador de la espiritualidad en el siglo VII llegó a final de sus días y murió como había vivido, santamente, y llorado por sus discípulos el 665.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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