MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha 12-05-2016

Edición Nº 4.675

LITURGIA DE LA HORAS

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ANTÍFONA DE ENTRADA

Este santo combatió hasta la muerte en defensa de la ley de Dios y no temió las amenazas de los impíos: estaba arraigado sobre roca firme.

ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Padre, que el mártir san Bonifacio interceda por nosotros, para que conservemos con firmeza y manifestemos con nuestras obras la fe que enseñó con su palabra y selló con su sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA Hech 22, 30; 23, 6-11

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Queriendo saber con exactitud de qué acusaban los judíos a Pablo, el tribuno mandó quitarle las cadenas, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín, hizo comparecer a Pablo delante de ellos. Pablo, sabiendo que había dos partidos, el de los saduceos y el de los fariseos, exclamó en medio del Sanedrín: “Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos”. Apenas pronunció estas palabras, surgió una disputa entre fariseos y saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos, por el contrario, admiten una y otra cosa. Se produjo un griterío, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: «Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel...?». Como la disputa se hacía cada vez más violenta, el tribuno, temiendo por la integridad de Pablo, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza. A la noche siguiente, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: “Ánimo, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, también tendrás que darlo en Roma”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: A los fariseos y saduceos los unía el juicio a una persona. No la verdad. Pablo hábilmente se los demuestra al proclamar la verdad de la resurrección. Ahí está el fundamento de nuestra fe, de nuestra unidad.

SALMO Sal 15, 1-2ª. 5. 7-11

R. ¡Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti!

O bien: Aleluya.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

ALELUYA Jn 17, 21

Aleluya. “Que todos sean uno, como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, para que el mundo crea que Tú me enviaste”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Jn 17, 20-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y Oró diciendo: Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y Yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -Yo en ellos y Tú en mi- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado, y que los has amado a ellos como me amaste a mí. Padre, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde Yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero Yo te conocí, y ellos reconocieron que Tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y Yo también esté en ellos.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Muchos hombres no han experimentado el amor de Dios, ¿por qué? La división de los cristianos es un signo de contradicción. La unidad perfecta será el signo que convencerá a los hombres que el Padre los ha amado hasta el extremo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica con tu bendición estos dones que te ofrecemos, Señor, y, por ellos, enciende en nosotros la llama de aquel amor por el cual san Bonifacio venció los tormentos del martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Mt 10, 39

Dice el Señor: el que pierda su vida por mí, la encontrará.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor nuestro, que los sacramentos recibidos nos concedan aquella fortaleza que dio a tu mártir san Bonifacio la fidelidad en tu servicio y la victoria en su pasión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Para que el amor con que me amaste esté en ellos, y Yo también esté en ellos.”

Jn 17, 20-26

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.  NO TE RUEGO SOLAMENTE POR ELLOS

Dice Jesús: Padre, no te ruego solamente por ellos, sino también por todos lo que, creerán en mí gracias a su palabra.

El tercer aspecto de esta oración de Jesús es por la Iglesia apostólica: por cuantos crean en mí por su palabra - de los apóstoles - Esta predicación seguramente ha de tomarse aquí con un sentido indefinido: aun los que procedan mediatamente de ellos. Son varias las cosas que Jesús pide en esta oración para esos creyentes futuros.

Dice Jesús: Que todos sean uno. Es unión doble: de los fieles entre sí y en unión con el Padre y el Hijo. Unión que ha de estar calcada - lo mismo que lo somos tú y yo - en la unión del Padre y el Hijo encarnado.

Con ello se busca la caridad, unión necesaria para que ellos - por ellos - estén en nosotros.

2.  YO LES HE DADO A ELLOS LA GLORIA QUE TÚ ME DISTE A MÍ.

Jesús ha hecho donación de la gloria que le dio el Padre a ellos, pero con esa donación busca la finalidad de la unión. La gloria de filiación divina; la gloria de los milagros; la gloria que Jesús comunicó al hombre dándose en la eucaristía y haciéndolo uno - 1 Cor 10:17 - basándose en el amor con que el Padre ama al Hijo y éste a los hombres. Esta gloria aquí ha de interpretársela por otros textos paralelos. Unas veces en San Juan esta gloria son los milagros - San Juan 1:14; 2:11 -. Pero en esta misma oración hay pasajes en los que su gloria es la divinidad.

Más si esta gloria es la divinidad que el Padre le dio en la unión hipostática, ¿cómo Jesús puede dar a sus fieles su divinidad? La explicación debe de ser lo que se lee en el mismo San Juan: que a los que creen en el Hijo los hace hijos de Dios (Jn 1:12.13). Por la unión hipostática, (relacionado con cada una de las tres personas de la Santísima Trinidad) el Padre le hizo a Jesús el ser verdaderamente su Hijo. Los cristianos — hijos de Dios — participan de la plenitud - San Juan 1:16 - de la gracia de Jesús al ser hijos de Dios, es decir, participan la naturaleza divina.

Ni se ve inconveniente en que la palabra gloria no pueda expresar la filiación divina natural de Jesús y la participada de los fieles. San Juan dice que Jesús es el Hijo de Dios, pero también los fieles son los hijos de Dios. Es la misma palabra para expresar conceptos analógicos.

3.  LA CARIDAD, QUE ES UNIÓN DEL SER HUMANO CON DIOS Y CON LOS DEMÁS HOMBRES.

Y en el mismo evangelio de San Juan se llama con una misma palabra — Dios, dioses — a Dios y a los jueces, por participar éstos el poder judicial de Dios. Y dice así: Si llama dioses a aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios., ¿a aquel a quien el Padre santificó y envió al mundo, decís vosotros: Blasfemas, porque dije: Soy Hijo de Dios? (Jn 10:34-36) -.

De aquí que, conforme al espíritu literario de San Juan, se puede utilizar un mismo término para hablar del Hijo de Dios y de la participación de esa filiación divina en los hombres - 1 San Juan 3:2 -.

Supuesto esto, se explica bien cómo esa gloria produzca la unión de los creyentes, ya que la gracia — participación de la naturaleza divina, de esa gloria — lleva consigo la caridad, que es unión del ser humano con Dios y con los demás hombres.

4.  PARA QUE EL MUNDO PUEDA RECONOCER ASÍ QUE TÚ ME HAS ENVIADO.

Y el mundo pueda reconocer así que tú me has enviado, y que los amas a ellos como me a amas a mí.

Jesús busca con esto también el provecho apologético de esta unión. Dado el egoísmo humano, la superación del mismo hace ver que es don de Dios dispensado por Jesús, que dejó este mandamiento como necesario y nuevo. Ante ello, el mundo tiene objetivamente que reconocer que el Padre le envió, pues tal obra realiza.

Dice Jesús: y que los amas a ellos como me a amas a mí. Esta enseñanza está en íntima relación con la afirmación anterior. Si ese amor entre ellos era una prueba apologética de que el Padre lo había enviado, pues El enseñaba y dispensaba esa gracia de la superación del egoísmo, esta gracia era don sobrenatural, originariamente del Padre, en ellos. Y, por tanto, prueba del amor del Padre a los mismos.

5.  PADRE, QUIERO QUE LOS QUE TÚ ME DISTE ESTÉN CONMIGO DONDE YO ESTÉ

Luego Jesús pide que los suyos estén un día con El en el cielo y vean su gloria -- y yo mismo esté en ellos - La última petición es que los creyentes estén donde está El: en el cielo. Para que vean mi gloria, la que el Padre le dio, porque me amaste antes de la constitución del mundo. Esta gloria de Jesús se comprende aquí mejor de la predestinación de la humanidad de Jesús a la unión hipostática; éste es ese amor con que dice Jesús aquí que el Padre le amó desde la eternidad, como lo expresa la frase bíblica antes de la constitución del mundo - Ef 1:4 -.

Es de interés destacar la forma como que Jesús dice esto al Padre: yo deseo. Es más que simple deseo, es la abierta expresión de su voluntad. Es el Hijo, que, conociendo claramente la voluntad definitiva del Padre, conforma su querer absoluto con ella.

También se ve aquí una predestinación, pues se trata de los que el Padre le donó. Más no sería fácil saber si se trata de un deseo de Jesús por sus creyentes con voluntad antecedente o consiguiente. En otros pasajes de San Juan se habla de una predestinación del Padre, pero se expone en forma sapiencial y según la naturaleza de las cosas (Jn 6:36.39.44.65). Así, los que le da el Padre vienen a El, y los resucitará en el último día. Pero parece que se habla sólo según una forma enunciativa y conforme a la naturaleza de las cosas. No se dice si, después de venir a El, no lo abandonarán, como pasó con muchos discípulos suyos (Jn 6:66). Aquí es probable que la redacción tenga un valor equivalente a lo anteriormente dicho.

6.  PADRE JUSTO, EL MUNDO NO TE HA CONOCIDO, PERO YO TE CONOCÍ

Jesús finaliza este fragmento diciendo: Padre justo, el mundo no te ha conocido; yo, en cambio, te conozco y todos estos han llegado a reconocer que tú me has enviado. Les he dado a conocer quién eres, y continuaré dándote a conocer, para que el amor con que me amaste pueda estar también en ellos, y yo mismo esté en ellos

Estos dos versículos se los suele considerar como independientes de la triple petición que Jesús tuvo; por lo que más bien parecen un epilogo a la oración que él hace. Es una complacencia de Jesús en la fe de sus apóstoles frente al mundo incrédulo. Si el mundo malo no conoció — amor y entrega — al Padre, Jesús y los suyos lo conocieron: conocieron que me has enviado: al Hijo de Dios, que se encarnó.

Jesús hizo esta obra en los apóstoles y se lo hará conocer aún. Es la obra de Jesús, apareciéndoseles cuarenta días después de resucitado – Hech 1:3 -- y habiéndoles del reino de Dios, pero también lo hará con nuevas luces e ilustraciones. Es la acción del Espíritu Santo en ellos, llevándolos a la verdad completa de sus enseñanzas mediante la obra mediadora de Jesús-Vid, sin el cual nada se puede - San Juan 15:5 -.

Si aquí se llama al Padre, Padre justo, acaso sea más que por una simple variación literaria. Pues al llamarle Padre santo o simplemente Padre, siempre se ve relación entre el nombre y el contexto en que se emplea.

Siendo el Padre justo y presentándosele el contraste entre el mundo hostil y el conocimiento amoroso — de vida — que de Él tienen Jesús y los suyos, quedaba establecido el motivo para que el Padre justo viese con complacencia el deseo que el Hijo va a realizar con ellos.

7.  PARA QUE EL AMOR CON QUE TÚ ME AMASTE ESTÉ EN ELLOS, Y YO TAMBIÉN ESTÉ EN ELLOS.

Pues, con toda esta obra de revelación, Jesús busca también, como síntesis de todo — síntesis terrena y celestial — para que el amor con que me amaste pueda estar también en ellos, y yo mismo esté en ellos.

¿En qué sentido pide Jesús a su Padre que el amor con que tú me amaste esté en ellos? Caben tres formas:

a) Que así como el Padre amó al Hijo encarnado y de ese amor nació en Jesús el amor al Padre, así, de semejante manera, que ese amor al Padre por el Hijo estuviese eficazmente en los apóstoles, haciendo que ellos, al conocer por la fe al Padre y al Hijo, amasen al Hijo al modo como lo ama el Padre. Acaso se podría basar esta interpretación en este mismo contexto (Jn 17:25cd).

b) Conociendo los apóstoles por la fe al Padre y al Hijo, haría esto que el Padre extendiese a ellos, por su unión con Jesús, el amor predilecto con que amó a éste.

c) Por razón del Cuerpo místico. Estando unidos ellos vitalmente a Jesús como sarmientos a la vid, así el amor del Padre a Jesús cabeza haría que lo extendiese a los miembros: al Jesús total, según San Agustín.

Si estas tres razones o modos de consideración se unen entre sí, formando una razón, la visión y la posibilidad de este amor del Padre todavía se vigorizan

Jesús pidió la unión de corazones y de espíritu en el amor de Jesús para sus apóstoles, y la sigue pidiendo hoy para todos sus fieles, para que nos unamos en el amor, por sobre cualquier obstáculo, esta unión, debe ser el argumento que debe convencer al mundo de la verdad de su misión. Es así como el Señor nos pide tener un solo corazón y una sola alma por la fe y la caridad. Esta unidad es el gran testimonio de que Jesucristo ha resucitado y sigue viviendo hoy en nosotros.

El Señor les Bendiga

    Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

“QUE TAMBIÉN ELLOS ESTÉN UNIDOS A NOSOTROS; DE ESTE MODO, EL MUNDO PODRÁ CREER QUE TÚ ME HAS ENVIADO” (Jn 17,21)

La «prueba» de que Jesús no es un charlatán, ni uno de tantos profetas, sino el enviado de Dios, está confiada a la fraternidad entre los discípulos. La fraternidad es el signo por excelencia del origen divino del cristianismo: eso es lo que dicen las palabras del Señor. Construir fraternidad es la apologética más segura y autorizada.

Las palabras del Señor son claras, y vinculan la credibilidad del cristianismo a su capacidad de promover la fraternidad. Esa capacidad se manifiesta allí donde los hombres y mujeres ponen su empeño en vivir como hermanos y hermanas, allí donde se tiene como sumo ideal aceptarse como cada uno es para tender a la unidad, allí donde no se busca sobresalir, imponer, rivalizar, emerger, sino ayudarse, comprenderse, apoyarse; allí donde la benevolencia constituye un programa prioritario; allí donde se ponen las bases para una recuperación de la credibilidad del cristianismo.

Estas palabras han sido y son olvidadas con mucha frecuencia. Eso ha tenido como consecuencia que en la vida espiritual, en la misión, en la pastoral, se han cultivado otros ideales. Otra consecuencia ha sido el escaso carácter incisivo de esos programas, a los que el Señor no ha garantizado el valor de «signo probatorio» de su origen divino ni del origen divino de su mensaje.

ORACION (3)

 

¡Qué ciego estoy, Señor! Tus palabras pasan por encima de mí como si fueran piedras, sin dejar un signo permanente. La razón de ello es que me he comprometido en mil cosas, y he olvidado lo que tú consideras prioritario para promover tu reino. He intentado hacer mucho, pero me he olvidado de sumergirme en la fraternidad, que es lo que tú, sin embargo, consideras como tu signo.

He de reconocerlo, Señor: con frecuencia tu mensaje no emerge, y no lo hace porque no brotan comunidades fraternas perfectamente realizadas. Señor, abre mis ojos para comprender el misterio de la fraternidad, la fuerza misionera de la comunión, capaz de vencer los recelos y las resistencias. Ayúdame a creer en el milagro de la fraternidad como punto de partida para toda misión. Ayuda a los cristianos a redescubrir el alcance revolucionario de estas palabras tuyas, para que se comprometan en este proyecto, que es, con toda seguridad, el tuyo. Otros proyectos son, probablemente, demasiado humanos.

SANTORAL (4)

 

SAN PANCRACIO, MÁRTIR

Lo que se sabe de él con certeza cabe en un renglón: fue un mártir romano que recibió sepultura en la Vía Aureliana, al pie del Giannicolo, donde una iglesia perpetúa su nombre. Ya con carácter muy dudoso se nos dice que era un huérfano de la Frigia que se instaló con su tío en Roma, allí se hizo cristiano gracias al papa Cornelio y al no querer renegar de su fe fue decapitado a los catorce años.

Sea como fuere, su culto es muy antiguo, y se le solía invocar contra el perjurio, suponiéndose que castigaba con la parálisis y con la muerte a quienes juraban en falso; también venerado en Alemania como patrón de los caballeros, no se sabe por qué, y en Francia como abogado de los niños, lo cual es más lógico, ya que dicen que murió de corta edad.

En Inglaterra fue asimismo muy popular, y en Londres la parroquia de Saint Pancras dio su nombre al barrio y hoy perdura en una estación de ferrocarril. En otros países su imagen preside multitud de hogares y tiendas, niño vestido de romano con la palma del martirio y levantando un brazo protector.

Los santos más populares, como Valentín, Antonio de Padua, Nicolás o Rita, suelen serlo por razones muy prácticas, y eso ocurre también con san Pancracio, que tiene la valiosa intercesión de proporcionar salud y trabajo, dádivas no muy espirituales, pero sin duda de primera necesidad.

Contra el paro y contra las enfermedades ahí está san Pancracio, "el que lo puede todo", que partiendo de un origen tan oscuro ha llegado a tener tantos devotos. No desdeñemos hipócritamente dos grandes fundamentos de nuestra vida - la salud y el trabajo -, añadiendo quizá la petición de hacer buen uso de ambas cosas.

San Pancracio padeció el martirio en Roma en el mismo día, y acaso en el mismo año, que los santos Nereo y Aquiles (304 ó 305). Si la basílica de la vía Aurelia atrae menos a los peregrinos que la de aquellos sin embargo, Pancracio es un santo popular en Roma, antaño se llevaba a los recién bautizados a su tumba el domingo de Pascua. Aún hoy suelen los jóvenes reunirse allí. ¿No fue Pancracio, como Inés, el modelo de los «corderos recién nacidos que no dudó en sacrificar su juventud por permanecer fiel a  Cristo? Según la tradición, en efecto, Pancracio e Inés de Roma seguían el mismo camino que trazara, en el año 177, Póntico de Lyon, "un muchacho de quince años", el camino que seguirá más tarde, Segunda de Thuburbo (Túnez), chica doce años, y el mismo camino en el que se comprometerían un lejano día, los mártires de Uganda (3 de junio). En Jesucristo no hay ya jóvenes ni viejos: el amor del Señor lleva a su plenitud a los corazones en los que penetra en profundidad.

FUENTES DE LA PAGINA

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La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

 

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