DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha: 12-04-2017

Edición Nº MD 4.815

LITURGIA DE LA HORAS

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Jueves Santo

MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Gál 6, 14

Debemos gloriamos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, nuestra Vida y nuestra Resurrección; por él hemos sido salvados y redimidos.

Se canta o se dice el Gloria

ORACIÓN COLECTA

Dios, reunidos para celebrar la santísima Cena en la que tu Hijo úngenito, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el nuevo y eterno sacrificio, banquete pascual de su amor; concédenos que, de tan sublime misterio, brote para nosotros la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA Éx 12, 1-8. 11-14

Lectura del libro del Éxodo.

El Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: «Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. Digan a toda la comunidad de Israel: ‘El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa.

En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente.

Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor.

Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto. Éste será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua’.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Quizás con sorpresa escuchamos hoy la lectura del libro del Éxodo que describe el ritual de la pascua, celebrada por los judíos antes de la salida de Egipto, ritual que será transmitido de generación en generación, en memoria de lo que el Señor hizo y como garantía de las promesas que él mismo llevará a término. La Pascua judía era la celebración de la fidelidad de Dios en cumplir sus promesas, liberando a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Igual que al pueblo de Israel el Señor nos socorre cuando lo invocamos en la aflicción.

SALMO Sal 115, 12-13. 15-16. 17-18

R. ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

O bien: El cáliz que bendecimos es la comunión de la Sangre del Señor.

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R.

¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! Yo, Señor, soy tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.

SEGUNDA LECTURA 1Cor 11, 23-26

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía”. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Esta narración de Pablo sobre la institución de la Eucaristía es una auténtica joya. No sólo porque nos cuenta lo que Jesús hizo, “según una tradición que viene del Señor”, sino también porque es un testimonio único de la celebración eucarística de la Iglesia primitiva. Pablo nos da una versión «eclesial» del relato de la Cena. Él insiste, además, sobre la comida del Señor como proclamación de la muerte y la fe en la presencia del Resucitado en el corazón de la acción eucarística es claramente afirmada. Por tanto, la celebración de la Eucaristía no sólo es el centro del culto, sino el espacio esencial de la proclamación evangélica.

ACLAMACIÓN Jn 13, 34

“Les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado”, dice el Señor.

EVANGELIO Jn 13, 1-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, éste le dijo: “¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?”.

Jesús le respondió: “No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás”. “No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!”. Jesús le respondió: “Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte”.

“Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!”. Jesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos”. Él sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: “No todos ustedes están limpios”. Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: “¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Jesús, que es el único Maestro y Señor, adopta una inequívoca actitud de servicio frente a sus discípulos. Lavándoles los pies, el Maestro realiza el gesto más significativo de la condición del siervo que sirve a la mesa. La imagen dice lo que debe ser el servicio de amor hacia todos, incluido Judas.

La ambición más profunda de la Eucaristía es la de reunir a los hombres y mujeres animados por este espíritu.

LAVATORIO DE LOS PIES

El rito del lavatorio de los pies se realiza después de la homilía y antes de la presentación de los dones y nos invita a practicar el mandamiento de la caridad fraterna. Lavar los pies al otro es hacerse servidor de todos con amor. Sólo mediante este amor fraterno tiene sentido comer el pan eucarístico en la mesa del Padre.

El Maestro en un gesto muy rico de significado, lavó los pies a sus discípulos. Hoy, en muchas iglesias, el sacerdote repite el gesto del Maestro como señal de que también en nuestra época el amor a los demás es una necesidad. Es imposible lavar los pies a otra persona, si el que los lava no se arrodilla a sus pies.

Mientras el presbítero lava los pies a las personas elegidas, se cantan algunas de las antífonas siguientes o bien otros cantos apropiados, por ejemplo: Un mandamiento nuevo nos dio el Señor.

ANTÍFONA 1ª

Después de levantarse de la Cena, Jesús echó agua en un lavatorio y se puso a lavarles los pies a los discípulos. Éste fue el ejemplo que les dejó.

ANTÍFONA 2ª

Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: Si no te lavo a ti los pies, no tienes nada que ver conmigo.

V/. Llegó a Simón Pedro y éste le dijo:

R/. Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?

V/. Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

R/. Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?

ANTÍFONA 3ª

Si yo el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, cuánto más ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Inmediatamente después del lavado de los pies, o si éste no se realiza, después de la homilía, se hace la oración universal.

En esta Misa no se dice el Credo.

ORACION DE LOS FIELES

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Preparando la liturgia eucarística, se llevan al altar el pan, el vino y un poco de agua. Nosotros presentamos el fruto de nuestras privaciones, en favor de los más necesitados. Donde se haya realizado una colecta, presentamos las alcancías correspondientes a la campaña "Cuaresma de Fraternidad", como expresión de que nosotros mismos queremos ofrecernos a Dios y al servicio del prójimo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, concédenos participar dignamente en estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial de este sacrificio, se cumple la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA

EUCARISTÍA, I

V/. El Señor esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo Señor nuestro.

El cual, verdadero y eterno Sacerdote, al instituir el sacrificio perenne, primero se entregó a ti como víctima de salvación y luego nos mandó ofrecerlo en su memoria.

Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, somos fortalecidos; cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, somos purificados.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles, los tronos y las dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, santo, santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN 1Cor 11, 24- 25

Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Este cáliz es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que lo beban, háganlo en memoria mía.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, te pedimos que, así como somos alimentados en esta vida con la Cena pascual de tu Hijo, también merezcamos ser saciados en el banquete eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

La Eucaristía del Jueves Santo omite la conclusión habitual de toda misa: la despedida y la bendición. Queda un espacio abierto que empalma silenciosamente con la liturgia del Viernes Santo; es la continuación de una sola celebración que terminará con la bendición final de la misa de Pascua.

Concluida la celebración de la Misa, se despoja el altar en que se ha celebrado. No se deben encender velas o lámparas ante las imágenes de los santos.

TRASLADO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

PROCESIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Esta noche, después de la oración, el sacerdote no nos despide, sino que nos invita a prolongar nuestra presencia cerca Cristo de cuyo sacramento se reservará en un altar diferente del altar del Sacrificio, signo del trono de nuestro Rey. Según el ejemplo de los apóstoles, roguemos al Señor que nos permita compartir no solamente su Cena, sino también su cruz y su resurrección.

Comienza la procesión, presidida por la cruz en medio de cirios e incienso, en la que se lleva el Santísimo Sacramento a través de la iglesia hacia el lugar de la reserva, ya preparado en una capilla y convenientemente preparado. Mientras tanto se canta un himno (Pange Lingua) o un canto eucarístico. Cuando la procesión llega al lugar de la reserva, el sacerdote inciensa el Santísimo mientras se canta el (Sugerencia), "Adoremos reverentes".

1. Adoremos reverentes / al Señor sacramentado cante el rito del presente / superior al del pasado. Nuestros ojos lo contemplen / con filial, humilde fe.

2. Gloria al Padre, gloria al Hijo / y al Espíritu Señor. Al Dios Santo, Uno y Trino, / alabanza y bendición. Suba al cielo en testimonio / el incienso del amor. Amén.

A partir de este momento la comunidad realiza una Adoración prolongada, que puede hacerse en forma solemne delante del Santísimo sacramento reservado. Pasada la medianoche cesa toda adoración solemne, pues ya ha comenzado el día de la Pasión del Señor. Igualmente si la adoración se hace el día Viernes Santo antes de la celebración de la Pasión.

CANTOS (sugerencias)

Un mandamiento nuevo, nos dio el Señor; El amor de Cristo nos reúne; -Bendigamos al Señor; -Tú eres, Señor, el Pan de vida; -El Señor nos da su amor; -Cristo te necesita para amar; -Y yo lo resucitaré; -Cantemos al amor de los amores; -Danos un corazón grande para amar; -Amar es entregarse.

MOMENTO DE ORACIÓN PERSONAL ANTE CRISTO-EUCARISTÍA

Éste es un momento especial de agradecimiento al Maestro por su presencia entre nosotros. Aunque hagamos memoria de su Pasión, él ya ha resucitado. Pero, si bien es éste un momento de recogimiento, de contemplación y encuentro silencioso con el Cristo-Eucaristía, hay alegría y gozo por la certeza de su presencia permanente. Luego del momento de adoración que se ha dispuesto para la comunidad, en el tiempo personal que cada uno disponga, se pueden leer y meditar los textos siguientes:

- Institución de la Eucaristía: 1 Cor 11, 23-26;

- El discurso eucarístico, la Pascua del Pan de Vida: Jn 6, 1ss.;

- La hora del Maestro: Jn 13-17;

- Himno a la caridad: 1 Cor 13, 1-13;

- La caridad en acción: Sant 2, 1-26

- La primacía de la caridad: Mt 22,34-40,

- Las obras de misericordia: Mt 25, 31-46;

- Síntesis del misterio de Cristo: Flp 2, 6-11

ORACIÓN DE ADORACIÓN

Creo, Señor y Dios mío que estoy en tu presencia, que me miras y escuchas mi oración. Tú eres infinitamente grande y santo: yo te adoro. Tú me lo has dado todo: yo te doy gracias. No te he reconocido en mi prójimo: yo te pido perdón de todo corazón. Tú eres infinitamente rico en misericordia: yo te pido todas las gracias que sabes necesito. Amén.

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

Jesús Maestro, te doy gracias / y bendigo la inmensidad de tu amor / por el gran regalo de la Eucaristía. / Por amor actualizas y renuevas en ella el misterio pascual, / te das como alimento en la comunión / y permaneces con nosotros en el sagrario. Que te sienta presente en la Eucaristía; / que yo saque aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Que comprenda y viva cada vez mejor la Eucaristía / que te reciba siempre con fe y amor, / y que pueda visitarte diariamente en este sacramento.

R/. Jesús, manso y humilde de corazón, hazme santo e irreprochable por el amor.

(Beato Santiago Alberione)

El momento de oración personal ante la presencia real del Maestro en el Santísimo Sacramento, puede prolongarse visitándolo el Viernes Santo antes de la celebración de la Pasión del Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

"No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás"

Comentario y estudio del Evangelio, Jn 13, 1-15

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


El capítulo 13 del Evangelio de San Juan narra las palabras de Jesús en el cenáculo. Aunque San Juan omite el relato de la institución eucarística, probablemente porque a la hora de la composición de su evangelio ya era de todos conocida, por vivida en la “fractio pañis”, pone, en cambio, una serie de discursos de Jesús de gran importancia dogmática.

1.        “PRÓLOGO” INTRODUCTORIO A LA PASIÓN

San Juan, antes de narrar la humillación de Jesús en su pasión y muerte, antepone un pequeño “prólogo” en el que destaca la grandeza de Jesús; cómo Él es el único consciente de todos los pasos que da; cómo va libremente a la muerte; cómo tiene el dominio sobre todas las cosas y cómo, por amor a Dios y a los seres humanos, “salió” de Dios y “vuelve” así, triunfalmente por su muerte redentora, a Dios.

Es característico de San Juan el anteponer estos prólogos a determinados acontecimientos de Jesús para dar el profundo significado de ellos. Tal es la grandeza divina, que Juan quiere destacarlo

“Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin”

Probablemente evocada por la Pascua y basada en un juego de palabras, está construida la frase introductoria: “sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre” precisamente “pascua” (pesah) significa tránsito o paso (Ex 12:11). Como, indudablemente, esta cena es la pascual, esta afirmación del Evangelio al decir “Antes de la fiesta de Pascua” crea una de las dificultades clásicas de la cronología de los evangelios, ya que resulta que Jesús celebraría la cena pascual con sus discípulos, no en la tarde del 15 de Nisán, la Pascua, sino el 14 de dicho mes.

2.        ÉL HABÍA VENIDO DE DIOS Y VOLVÍA A DIOS

“Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios”

Judas asiste a esta cena. Es decir la comida principal, hecha preferentemente hacia la noche. Precisamente la cena pascual comenzaba después de ponerse el sol del 14 del mes de Nisán, según el cómputo del día judío (Mt 26:20 par.). Por eso, cuando poco después Judas sale de allí, era de noche.

Judas tiene ya tramada la entrega y está comprometido en la pasión de Jesús. Con el cinismo del disimulo, para mejor lograr su objetivo, asiste a esta cena pascual; San Juan dice: “el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo” Al vincular esta obra al demonio no pretende el evangelista hacer una exclusiva referencia literaria personificada en Satán. Para San Juan, la pasión es un terrible drama entre el reino de Satán, las fuerzas del mal, y Jesús, con su reino de Luz. Los seres humanos son los instrumentos de ese mundo satánico. Pero toda esta triple conjura, satánica, sanedrítica y de Judas, contra Jesús no era oculta para El. Es lo que San Juan se complace en destacar y anteponer a esta tremenda tragedia.

“Sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos” que es el poder conferido a su humanidad sobre todo lo creado, por razón de su unión hipostática, ya que la frase no puede entenderse de la divinidad: poner en sus manos todas las cosas no es darle el poder de la divinidad, sino poder sobre todas las cosas. (San Juan 3:35; 17:2). Si todas las cosas están en sus manos, también lo está Judas. Y si El no lo permitiese, ni el traidor podría entregarle. El libremente (San Juan 10:18) permite que el traidor le entregue, para así cumplir los planes del Padre. Porque sabe que precisamente llegó su hora, la hora que tanto deseó y a la que amoldó sus planes (San Juan 7:6; 12:23).

Sabe también, como se complace en destacarlo San Juan, el evangelista, que “que él había venido de Dios y volvía a Dios” Esta expresión alude, no a la generación eterna, sino a que él había venido del Padre por la encarnación y volvía, por la muerte y resurrección, al Padre, para ser glorificado con la “gloria que tuve cerca de ti antes de que el mundo existiese” (San Juan 17:5-24).

3.        LOS AMÓ HASTA EL EXTREMO

Además, la obra que va a realizar en esta hora es una manifestación también de amor insospechado a los seres humanos. Su obra de encarnación y de enseñanza fue obra de amor. Pero ahora dice el evangelista que, “como hubiese amado a los suyos, que estaban en el mundo, al fin los amó hasta el extremo (v.1b). Los “suyos,” contrapuestos al mundo en este contexto, no pueden ser los judíos (San Juan 1:10:11), ni acaso sean solamente todos los cristianos de entonces (San Juan 6:37.39).

Valorados en este contexto literario del cenáculo, se debe referir a los apóstoles (San Juan 17:6-9). En todo caso, el evangelista no quiere decir que la obra redentora de Jesús afecte sólo a los apóstoles: los que ahora se consideran en su “prólogo.” Poco antes se expuso la doctrina en la que se habla de la muerte redentora de Jesús (San Juan 10:15), que abarca también a todos los que no son del redil de Israel, es decir, los gentiles (San Juan 10:16).

San Juan hace ver cómo la muerte de Jesús es una prueba de su amor desbordado por los hombres. “Los amó hasta el extremo. La prueba suprema de este amor extremado la da precisamente con la realización de su pasión y su muerte.

4.        EL LAVATORIO DE LOS PIES

“Se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura”

Sólo San Juan relata esta escena. Y la introduce de una manera súbita. Dice que tiene lugar “mientras” cenaban. Jesús, para ello, se levantó del triclinio en que estaba reclinado, y se quitó las vestiduras. Esta palabra significa, en general, vestido, y preferentemente manto. Luego toma una toalla, eran de lino, lo suficientemente larga que permitía ceñirse con ella. Después echó agua en una jofaina, y comenzó a lavar los pies a los apóstoles, y a secárselos con el lienzo con que se había ceñido. Esta jofaina citada era la denominación ordinaria para usos domésticos, si no es que el evangelista quiere denominar con ella la jofaina propia para lavar los pies a los huéspedes. La toalla con que se los seca era del ajuar que allí había para el servicio.

Jesús aparece así con función de esclavo. En expresión de San Pablo, “tomó la forma de esclavo” (Flp 2:7). Los apóstoles, reclinados en los lechos del triclinio, tenían los pies, vueltos hacia atrás, muy cerca del suelo. La ronda de humildad de Jesús va a comenzar. Acaso ellos, presa de sorpresa, se sentaron en los lechos, en dirección de sus pies, por donde Jesús iba.

San Juan, esquematizando el relato, lo centra en la figura de Pedro, aparte del prestigio de éste a la hora de la composición de su evangelio, porque la escena con él fue la más destacada y la que prestaba una oportunidad anecdótica para hacer la enseñanza que se proponía. "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?" Estos dos pronombres acusan bien la actitud de Pedro. El, que había visto tantas veces la grandeza de Jesús, no resistía ahora verle a sus pies para lavarle el sudor de los mismos. Se negó rotundamente. Pero en aquella actitud de Pedro, aunque de vehemente amor, había algo humano censurable. Y hacía falta que Jesús le lavase y le enseñase algo. Pedro necesitaba someterse en todo a Jesús, lo que era someterse al plan del Padre.

5.        "NO PUEDES COMPRENDER AHORA LO QUE ESTOY HACIENDO”

Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás". Esto que Jesús exige — lavar los pies — era algo misterioso, pues su hondo sentido sólo lo comprendería después. Como del Señor no se registra una explicación precisa en el cenáculo, se refiere a la gran iluminación de Pentecostés, en que el Espíritu les llevaría “hacia la verdad completa,” y con esas luces relatan, varias veces, haber reconocido, comprendido hechos y enseñanzas de Jesús después de esta gran iluminación.

"No, le dijo Pedro. ¡Tú jamás me lavarás los pies a mí!”. Pero aquella terquedad de Pedro lleva una seria amenaza. Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte". Era la “excomunión.” La frase significa o no ser de su partido o no compartir una misma suerte. Más “para quien ama a Jesús esta frase es irresistible”. Pedro, con la vehemencia y extremismos de su carácter, se ofreció a que le lavase no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Pero no hacía falta esto. Aquello era un rito misterioso y no necesitaban una purificación fundamental, pues todos estaban limpios juego de palabras que expresa a un tiempo la limpieza física y moral. Pero Jesús destaca ya la primera denuncia velada de Judas; éste no estaba puro. “Ustedes también están limpios, aunque no todos"

6.        USTEDES ME LLAMAN MAESTRO Y SEÑOR, Y TIENEN RAZÓN, PORQUE LO SOY

Después que Jesús terminó su ronda de limpieza, más de almas que de pies, pues aquello era una enseñanza, dejó su aspecto de esclavo y, tomando sus vestidos, se reclinó en el triclinio entre ellos.

Veladamente les va a hablar de lo que hizo, pues sólo lo podrán comprender después de Pentecostés. Jesús les dice “Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy”. Jesús es el Maestro y el Señor de todos. Así su lección es universal.

Dice Jesús: Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes"

Lo que hizo Jesús fue darnos un ejemplo de humildad por caridad. Esto es lo que debemos practicar: la humildad por caridad. Es lo que nos dirá muy pronto como un precepto nuevo: “que os améis los unos a los otros.” Jesús ha de ser nuestro modelo, nuestro gran y perfecto ejemplo, a El debemos mirar, para que nuestra vida se parezca a la suya, esto es copiando sus sentimientos, y haciendo todo lo de El nuestro, para ir pareciéndose a Él, y así, hacer efectivo el sueño de Dios en nosotros, que seamos hombre buenos como su hijo Jesucristo.

El Señor les Bendiga

   Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Algunas referencias están tomadas de la Biblia de Nácar Colunga y de la Biblia de Jerusalén edición estudio.

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

LES HE DADO EL EJEMPLO, PARA QUE HAGAN LO MISMO QUE YO HICE CON USTEDES.

El discurso de Jesús en la última cena fue una conversación en un clima de amistad, de confianza y, a la vez, el último adiós, que nos da abriendo su corazón. ¡Cómo debió de esperar Jesús esta hora! Era la hora para la cual había venido, la hora de darse a los discípulos, a la humanidad, a la Iglesia. Las palabras del Evangelio rebosan una energía vital que nos supera. El memorial de Jesús —el recuerdo de su cena pascual— no se repite en el tiempo, sino que se renueva, se nos hace presente. Lo que Jesús hizo aquel día, en aquella hora, es lo que él todavía, aquí presente, hace para nosotros. Por eso no dudamos en sentirnos de verdad en aquella única hora en la que Jesús se entregó a sí mismo por todos, como don y testimonio del amor del Padre.

Nosotros, por consiguiente, debemos aprender de Jesús, que nos dice: " Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes”. ". Debemos aprender de él a decir siempre "gracias" y a celebrar la eucaristía en la vida entrando en la dinámica del amor que se ofrece y sacrifica a sí mismo para hacer vivir al otro. El rito del lavatorio de los pies tiene como finalidad recordarnos que el mandamiento del Señor debe llevarse a la práctica en el día a día: servirnos mutuamente con humildad. La caridad no es un sentimiento vago, no es una experiencia de la que podemos esperar gratificaciones psicológicas, sino que es la voluntad de sacrificarse a sí mismo con Cristo por los demás, sin cálculos. El amor verdadero siempre es gratuito y siempre está disponible: se da pronta y totalmente.

ORACION (3)

 

Partirás solo, Señor, sin nosotros, tus amigos, para afrontar la lucha suprema del enemigo. Partirás solo porque no podemos seguirte antes de que hayas vencido a aquel que nos divide. Pero nos encontrarás en lo hondo de tu soledad, y nosotros te encontraremos en el fondo de nuestra humillación.

Señor Jesús, nosotros no sabemos cuál es la hora más dulce y pura del amor: si la que nos reúne juntos, confiados y descansados sobre tu pecho, o la, que nos dispersa en la noche perdidos y abatidos de tristeza. Pero si tú, desde tu lejanía de condenado a muerte, te vuelves un momento a mirarnos, percibiremos en la luz de tus ojos una chispa del insondable misterio que hoy nos pesa en el corazón y que mañana contemplaremos sin velos en el rostro del Amor. Amén.

SANTORAL (4)

 

SAN MARTÍN I, papa y mártir +656

De Todi, servía a la Iglesia en Roma como Diácono. Designado Papa el año 649, reúne un Concilio en Letrán.; y condena la herejía favorecida en Bizancio por el Emperador romano de Oriente. Constancio II. Se llamaba monotelismo, por negar la voluntad humana en Cristo atribuyéndole solamente la divina.

El emperador reaccionó de modo brutal,  acusó al papa de complicidad en una revuelta política, y ordenó su arresto y conducción a Constantinopla (653). Durante el viaje, y más tarde en tarde en la prisión, hubo de sufrir el pontífice malos tratos sin cuento. Después de haber sido condenado a muerte y públicamente degradado en presencia del emperador, o éste no se atrevió a hacer ejecutar la sentencia. El papa fue deportado a Crimea, en donde soportó en silencio sufrimientos y humillaciones; en particular, hubo de pasar por el rápido olvido del clero romano que en oposición a sus deseos, no esperó a su muerte para designarle un sucesor. Martín murió de miseria en Cherson (Sebastopol) el 13 DE ABRIL del 656. También la Iglesia bizantina honra en este mismo día al último de los papas mártires.

Al coincidir su día con el de los Santos Cornelio y Cipriano, quedó su conmemoración universal el 13 de abril, fecha ya acostumbrada en la liturgia bizantina.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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