MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha: 17-05-2015

Edición Nº 4.317

LITURGIA DE LA HORAS

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Domingo, VII Semana de Pascua, La Ascensión del Señor

Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. Oremos Junto a María Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, estrella de la evangelización, para que proteja y acuda en ayuda a todos aquellos que trabajan en el campo de la comunicación del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y de la Iglesia a través del Internet. Nuestra Reina del cielo, nos ayude también a todos nosotros a vivir con la mirada constantemente dirigida a Cristo, en especial en la fiesta de hoy, que es la fiesta del triunfo glorioso de Cristo “sentado a la derecha del Padre”. Triunfo que esperarnos compartir también nosotros que somos miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia.

 

ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Actuaba con ellos

Mc 16,15-20

bpa7El breve texto de san Marcos nos presenta de Jesús como un ser llevado “al cielo”, es decir, al lugar propio de Dios, y un “sentarse” a la derecha de Dios. Efectivamente, el misterio de la ascensión significa que el que por nosotros tomó la condición de siervo, pasó por uno de tantos y se humilló hasta la muerte de cruz (Fil 2,6-10), ahora ha sido exaltado, enaltecido, constituido “Señor”. Cristo en cuanto hombre se ha sentado en el trono de su Padre (Ap 3,21), ha recibido todo poder en el cielo y en la tierra (Mt 28,18) y ha sido constituido Señor del Universo ante el que toda rodilla se dobla.

Sin embargo, ascensión no significa ausencia de Cristo. A renglón seguido de narrar la ascensión de Jesús, san Marcos subraya que “El Señor actuaba con ellos”. Ciertamente Cristo ha dejado su presencia visible, sensible. Pero sigue presente. Y lo manifiesta “cooperando” con la acción de los discípulos. En estas breves palabras queda resumido todo misterio de la Iglesia. Toda acción de la Iglesia –y de cada cristiano en ella– no es algo simplemente humano, sino acción de Cristo a través de ella. Cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza... Por tanto, todo nuestro empeño ha de ser buscar la sintonía con Cristo para que realice esa cooperación y nuestros actos sean también suyos y tengan un valor inmenso: “El que cree en mí hará las obras que yo hago y aún mayores” (Jn 14,22).

De ahí la importancia de los signos, que indica el evangelio. Los signos manifiestan que la Iglesia es más que palabras, es hechos. Mediante ellos se ve la acción del Señor. Ya no se tratará de coger serpientes en las manos, pero hay que preguntarnos cómo hoy nosotros podemos ser “milagro” – es decir, signo que se ve – para aquellos con los que vivimos. (P. Julio Alonso Ampuero, Meditaciones Bíblicas Sobre el Año Litúrgico)

Para ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

I.-RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Hech 1, 11

Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús, que les ha sido quitado y elevado al Cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir. Aleluya.

ACTO PENITENCIAL

·       Tú que estás glorificado junto al Padre. Señor, ten piedad.

·       Tú que nos llamas a participar de tu gloria. Cristo, ten piedad.

·       Tú que nos hiciste testigos tuyos. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Dios todopoderoso, darte gracias con santa alegría, porque en la Ascensión de Cristo, tu Hijo, nuestra humanidad es elevada junto a ti, ya que él, como cabeza de la Iglesia, nos ha precedido en la gloria que nosotros, su cuerpo, esperamos alcanzar. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

II.-LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El libro de los Hechos narra la Ascensión de Jesús y la promesa de enviar el Espíritu Santo.

Lectura de los Hechos de los apóstoles. Hech 1, 1-11

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: “La promesa”, les dijo, “que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días”. Los que estaban reunidos le preguntaron: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?”. Él les respondió: “No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra”. Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.

Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Jesús no niega que el Reino de Dios tendrá una realización material; pero afirma que a los auténticos discípulos no les es lícito hacer cálculos. La plenitud del Reino vendrá cuando Dios lo quiera y en los momentos menos esperados. En cuanto a la Ascensión se ofrece como respuesta a la pregunta de los apóstoles. Es necesario que el Maestro les sea “quitado”, para que éstos comprendan, al fin, que él es verdaderamente el Señor, que su Reino no es de este mundo, sino que debe construirse aquí y ahora bajo el impulso del Espíritu, y gracias al testimonio misionero, hasta fines de la tierra. A partir de aquí lo que importa es poner manos a la obra y dejar de “quedarse mirando al cielo”.

SALMO

Frente al triunfo de Cristo, el salmo 46 es un canto triunfal, a Dios, rey de toda la tierra. La Iglesia lo aplica a Jesús. Participamos de esta oración, aclamando: “El Señor asciende entre aclamaciones.”

Sal 46, 2-3. 6-9

R. El Señor asciende entre aclamaciones.

O bien: Aleluya.

Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.

El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. R.

El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones; el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

SEGUNDA LECTURA

En un texto muy bello, san Pablo explica como Dios resucitó y glorificó a Jesús y “lo sentó a su derecha”.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso. Ef 1, 17-23

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Éste es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquél que llena completamente todas las cosas.

COMENTARIO

San Pablo quiere inspirar nuestra esperanza cristiana que consiste en esperar firmemente la realización de las promesas de Dios al hombre: total liberación y felicidad en Cristo. Se subraya la causa de nuestra esperanza: la promesa ya se realizó en la humanidad de Jesús, que resucitó de entre los muertos.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 28, 19. 20

Aleluya. “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Jesús asciende al cielo, y nos constituye en “testigos” de su resurrección y su mensaje.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos. Mc 16, 15-20

Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”. Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

El anuncio del Evangelio no es una mera predicación, sino, al mismo tiempo, la realización de unos signos puestos al servicio del proceso de liberación integral de todo hombre y de todos los hombres. Marcos quiere convencer a los destinatarios de su mensaje, haciéndoles ver que los tiempos últimos han llegado efectivamente. La prueba de ello es la acción misionera y su eficacia milagrosa. El Señor Jesús ha puesto manos a la obra, con su presencia y asistencia a sus discípulos, confirmando su predicación con los signos que los acompañaban.

SE DICE EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén

ORACION DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos: Ayúdanos a ser testigos y misioneros.

· Para que se multipliquen los testigos y misioneros de Cristo en todos los  pueblos. Oremos.

· Para que el amor triunfe sobre la indiferencia y las naciones ricas ayuden solidariamente a los pueblos pobres. Oremos.

· Para que los derechos de todos los hombres —en particular los indefensos— sean respetados, y que nadie esclavice al prójimo. Oremos.

· Para que cada uno de nosotros acepte la misión evangelizadora que lo hace testigo de Jesús. Oremos,

III.-LITURGIA EUCARISTICA

Presentación de la Ofrendas: Cristo estuvo presente en su palabra, pronto lo estará en su eucaristía. Unidos a él, junto al pan y el vino, llevemos altar las intenciones que guardamos en el corazón y el deseo de ser testigos de Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos humildemente este sacrificio, Señor, en la admirable ascensión de tu Hijo; concédenos por este sagrado intercambio elevarnos hacia los bienes celestiales. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de la Ascensión: Jesús nos constituyó sus testigos. Junto al celebrante, demos gracias al Señor, nuestro Dios, porque Jesús, Rey de la gloria, nos hará seguirlo a su reino glorioso. Coronamos la alabanza con el canto del Santo, canto de todos los que fueron testigos de Cristo.

PREFACIO DE LA ASCENSIÓN I

EL MISTERIO DE LA ASCENSIÓN

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno:

Porque el Señor Jesús, Rey de la gloria, triunfador del pecado y de la muerte, ante la admiración de los ángeles ascendió (hoy) a lo más alto de los cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, Juez del mundo y Señor de los espíritus celestiales. No lo hizo para apartarse de la pequeñez de nuestra condición humana sino para que lo sigamos confiadamente como miembros suyos, al lugar donde nos precedió él, cabeza y principio de todos nosotros. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero está llamado a la alegría junto con los ángeles y los arcángeles que cantan un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo...

RITO DE COMUNIÓN

PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

LA PAZ

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt 28, 20

Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo. Aleluya.

Comunión: La unión con Jesús en la eucaristía es un anticipo de nuestra futura gloria junto a él en el cielo. Llenos de gozo, vayamos a comulgar.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que nos permites participar en la tierra de los misterios divinos, concede que nuestro fervor cristiano nos oriente hacia el cielo, donde ya nuestra naturaleza humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

IV.-RITOS DE CONCLUSION

BENDICION SOLEMNE

Dios todopoderoso los bendiga en este día en que su Hijo subió al cielo y les abrió la entrada de la gloria para llegar a estar junto a él. R. Amén.

Y al proclamarlo glorioso junto al Padre, les conceda la alegría de experimentar que permanece con ustedes hasta el fin del mundo, como lo ha prometido. R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. R. Amén.

Cristo, que se apareció a sus discípulos después de su Resurrección, se manifieste también a ustedes lleno de misericordia, cuando venga para el juicio final. R. Amén.

ENVIO

Jesús prometió enviar el Espíritu Santo. Lo celebraremos el próximo domingo. Con alegría por ser testigos de Jesús, nos retiramos cantando.

 

REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”

Mc 16, 15-20

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.   VAYAN POR TODO EL MUNDO, ANUNCIEN EL EVANGELIO A TODA LA CREACIÓN

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los Once y les dijo: Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Resucitado Cristo, se apareció varias veces a los Once. Se apareció a los once cuando estaban reunidos, para que todos fuesen testigos, y refiriesen a todo el mundo lo que habían visto y oído. Al decir once, se designa a todo el colegio apostólico antes de que Matías ocupase el lugar de Judas. Y después de la ascensión ellos debían de predicar el Evangelio a gentes que debían creer sin haber visto a Jesús.

Luego se da la orden de predicar el Evangelio a todas las gentes, junto con el bautismo. Se observa ya el universalismo cristiano en acción entre los gentiles.

Este es el gran mandato, la gran misión de Jesús a la que todos debemos ser fiel, por siempre, hasta el final de los tiempos y en todas las circunstancias. Esta tarea, que es muy urgente ante los profundos cambios que se van realizando en nuestra sociedad. Ciertamente, en la medida que a todos nos sea posible, con los medios que dispongamos y en el ambiente el cual vivimos, estamos invitados a evangelizar y a seguir con amor este mandato de “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”

2.   EL SEÑOR NOS LLAMA A TODOS A QUE DISPONGAMOS LO QUE ESTE EN NOSOTROS, PARA QUE MUCHOS CREAN

Es así como Jesús, envía a sus apóstoles, por todo el mundo, a predicar a todas las gentes de todas las naciones, para que la predicación apostólica, que antes fue rechazada por la soberbia de los judíos, venga en nuestro auxilio. Cuando Jesús dice a toda la creación, está diciendo a los creyentes e incrédulos. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Porque no basta creer, porque el que cree y no está bautizado todavía, no ha alcanzado aún la salvación, sino imperfectamente.

La cifras, hablan por sí sola, de 6.700 millones de habitantes que tiene nuestro planeta tierra, de estos, 1.990 millones, es decir un 29%, se declaran cristianos, esto nos revela que hay aproximadamente 4.700 millones de hombres a los cuales no les han hablado de la buena noticia del Evangelio. Estas cifras, no pueden dejarnos indiferentes, y tampoco podemos ser egoístas con ellas, es decir cómodos y opinar, es lo que hay y punto, todo lo contrario, el Señor nos llama a todos a que pongamos lo que este en nosotros, para que muchos crean, se bauticen y encuentren la salvación. Por tanto, tenemos una responsabilidad para que muchos conozcan a Cristo, se conviertan en  cristianos y se bauticen y si se hacen católicos, mucho mejor aún.

3.   EL QUE NO CREA SE CONDENARÁ

Antes de partir, increpó también el Señor a sus discípulos cuando iba a dejarlos corporalmente, para que sus palabras quedasen impresas más profundamente en sus corazones. Jesús Reprueba la incredulidad, para que la reemplace la fe; reprueba la dureza del corazón de piedra, para que le reemplace otro de carne lleno de caridad.

En un momento, a los apóstoles no les fue fácil creer en la resurrección de Jesucristo, pero los hechos les dieron mayor firmeza, al comprobar directamente la realidad de los sucesos que estaban presenciando. Ellos convivieron directamente con el Señor, así ellos constituidos en testigos, reciben el mensaje y el mandato del Señor Resucitado para llevarlo a todo el mundo.

Así se dirá tal vez cada cual a sí mismo: Yo seré salvo porque he creído. Y así será en efecto, si une las obras a la fe; porque la verdadera fe consiste en que no se contradiga la obra con lo que dice la palabra. “El que no crea se condenará”

4.   Y ESTOS PRODIGIOS ACOMPAÑARÁN A LOS QUE CREAN

Nos dice Jesús; Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán demonios en mi nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; Puede entenderse también de las serpientes ordinarias, como la víbora que mordió a Pablo sin causarle daño. Muchos hechos semejantes encontramos en las historias de hombres a quienes, defendidos bajo el estandarte de Cristo, no ha podido causar daño el veneno que habían bebido.

También nos dice Jesús; Impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán. Cuando los sacerdotes imponen sus manos sobre los creyentes, ellos están impidiendo con la gracia que se les ha dado de exorcizar, la permanencia del espíritu maligno en el corazón de aquéllos, es decir, no hacen otra cosa que lanzar de ellos a los demonios. De esta forma, liberado del mal, dominará la serpiente que ha provocado la malicia de su corazón. Con esto, aunque beba el veneno de la maldad no le hará daño, esto es si oye malos consejos no se dejara llevar al mal.

Así, nosotros también debemos dar una mano al que esta vacilante en el camino del bien, para que quede curado y para que se fortifique y pueda hacer con ánimo un camino de buenas obras.

5.   JESÚS FUE LLEVADO AL CIELO

San Marco termina los 16 capítulos de su evangelio afirmando: Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo, luego proclama la gloria del Señor Jesús al decir que: y está sentado a la derecha de Dios. El final del evangelio reconoce la obra misionera de los apóstoles y la confirmación de ella que Cristo les hacía con milagros diciendo: Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban. Es ya la predicación y extensión de la fe, vista desde la perspectiva histórica de la Iglesia con unas decenas de años.

Los Evangelistas refieren el hecho con mucha sobriedad, y sin embargo su narración hace resaltar el poder de Cristo y su gloria: “Me ha Sido dado todo poder en el cielo y en la tierra”, se lee en Mateo (28, 18); y Marcos añade: “El Señor Jesús fue levantado a los cielos y está sentado a la diestra de Dios” (16, 19). A su vez Lucas recuerda la última bendición de Cristo a los Apóstoles: Mientras los bendecía se alejaba de ellos y era llevado al cielo” (24, 51).

También en los últimos discursos de Jesús brilla su majestad divina. Habla como quien todo lo puede y anuncia a sus discípulos que en su nombre: “arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.

6.   LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR ES EL CORONAMIENTO DE SU RESURRECCIÓN

Es la entrada oficial en la gloria que correspondía al Resucitado después de las humillaciones del Calvario; es la vuelta al Padre anunciada por él en el día de Pascua: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Jn 20, 17). Había dicho a María Magdalena. Y a los discípulos de Emaús: No era preciso que el Mesías padeciese esto y entrase en su gloria” (Lc 24, 26). Tal modo de expresarse indica no sólo una vuelta y una gloria futuras, sino inmediatas y ya presentes en cuanto estrechamente ligadas a la Resurrección. Sin embargo, para confirmar a los discípulos en la fe, era necesario que esto sucediese de manera visible, como se verificó cuarenta días después de la Pascua.

Los que habían visto morir al Señor en la cruz entre insultos y burlas, debían Ser los testigos de su exaltación suprema a los cielos. (Comentario de Intimidad Divina, Padre Gabriel de SMM ocd.)

7.   ESPECTÁCULO MARAVILLOSO QUE DEJÓ A LOS APÓSTOLES ATÓNITOS

Los Hechos de los Apóstoles atestiguan la verdad de todo esto. Y Lucas, tanto en la conclusión de su Evangelio como en los Hechos, habla de la gran promesa del Espíritu Santo que confirma a los Apóstoles en la misión y en los poderes recibidos de Cristo: “Yo os envío lo que mi Padre os ha prometido” (Lc 24, 49); “recibiréis el poder del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos.., hasta el extremo de la tierra. Diciendo esto, fue arrebatado a Vista de ellos, y una nube le sustrajo a sus ojos” (He 1, 8-9).

Espectáculo maravilloso que dejó a los Apóstoles atónitos, afija la vista en él, hasta que dos ángeles vinieron a sacarles de su asombro. (Comentario de Intimidad Divina, Padre Gabriel de SMM ocd.)

8.   LA ASCENSIÓN CONSTITUYE UN GRAN ARGUMENTO DE ESPERANZA PARA EL HOMBRE

El cristiano está llamado a participar de todo el misterio de Cristo y por lo tanto también de su glorificación. El mismo lo había dicho: “Voy a prepararos el lugar. Y cuando yo me haya ido…., volveré y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy estéis también vosotros” (Jn 14, 2-3).

Nuestro Señor Jesucristo, “Resucitado” entra definitivamente en la gloria de Dios, fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios y no deja de estar con todos nosotros. Por tanto, la ascensión no habla de un  final, sino al contrario, nos muestra un nuevo inicio. Ciertamente, involucra una separación, pero, a pesar de ella, provee una comunión más profunda con Él, una manifestación de esperanza, una comunión que será plena al final de los tiempos.

La Ascensión constituye por lo tanto un gran argumento de esperanza para el hombre que en su peregrinación terrena se siente desterrado y sufre alejado de Dios. Es la esperanza que San Pablo invocaba para los Efesios y quería que estuviera siempre viva en sus corazones: “El Dios de nuestro Señor Jesucristo y Padre de la gloria..., ilumine los ojos de vuestro corazón, para que entendáis cuál es la esperanza a que os ha llamado” (Ef. 1, 17-18).

   Cristo Resucitado, viva en sus corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

NUESTROS OJOS DEBEN SABER MIRAR AL CIELO SIN ALEJARSE DE LA TIERRA

Los verbos de la fiesta de la ascensión tienen todos, de una manera implícita o explícita, el sentido de elevación y nos invitan de este modo a mirar a lo alto, a elevar el corazón, a dirigir los ojos al cielo, a trasladar nuestro corazón al lugar donde se encuentra Cristo a la derecha del Padre. Así, la solemnidad de la ascensión nos revela nuestra pertenencia, ya desde ahora, a la Jerusalén celestial, nuestro habitar en el cielo, “todavía no” con el cuerpo, pero sí “ya” con el espíritu y el corazón.

Cristo, al ascender al cielo, se llevó consigo el trofeo de su victoria sobre la muerte: su humanidad glorificada, la naturaleza que tiene en común con nosotros, con sus hermanos de carne y de sangre. Nos ha hecho prisioneros, dice Pablo. ¿Cómo lo ha hecho? Ha hecho prisionero nuestro corazón ligando a El nuestro deseo, nuestro amor; en efecto, el corazón se encuentra allí donde se encuentra el objeto que ama. “Si me amarais -afirma incesantemente Jesús-, os alegrarías de que suba al Padre”.

En la medida en que nos humillemos y muramos con él, ascenderemos con él al Padre, seremos liberados de la esclavitud y llegaremos a ser hombres cada vez más libres. La espera del Cristo glorioso puede resultar difícil si sólo tenemos en cuenta los acontecimientos dolorosos de la vida humana, de la historia; sin embargo, es preciso cultivar, como lo hacían las primeras generaciones cristianas, el sentido de la inminencia. Nuestros ojos deben saber mirar al cielo sin alejarse de la tierra; más aún, recogiendo a los hermanos de sus dispersiones, para hacer converger también sus miradas hacia lo alto. Nuestra manera de trabajar y de cansarnos debería permitirnos también reposar ya con Cristo en el cielo. Nuestro modo de vivir, de sufrir, de morir, debería manifestar con claridad que el misterio de la redención se va cumpliendo en nosotros.

ORACION (3)

 

Nosotros, viajeros por los senderos del mundo, suspiramos por revestirnos con esa túnica de luz sin ocaso que tú mismo, Señor, nos has preparado en tu amor. Haz que no se pierda nada de todo lo que, por gracia, has derramado como don en nuestras pobres manos. Que la fuerza de tu Espíritu plasme en nosotros el hombre nuevo revestido de mansedumbre y de humildad.

Te rogamos que no permitas que nos mostremos sordos a tus palabras de vida, porque si no te seguimos a ti y no nos confiamos al poder de tu nombre, nadie más podrá salvarnos. Que tu Espíritu triture todos los ídolos que todavía detienen y obstaculizan nuestro camino. Que nada ni nadie pueda aprisionar nuestro corazón en esta tierra. Haz que, dirigiendo la mirada a ti y a tu Reino, consigamos ojos para ver por doquier los prodigios de tu amor.

SANTORAL (4)

 

Nª. Sª. DE FÁTIMA

Fátima, aldea de Portugal, diócesis de Leiria, municipio de Vila Nova de Ourém, se ha hecho célebre gracias a las seis apariciones de la Virgen a tres pastorcillos: Lucía dos Santos, de diez años, y sus dos primos Francisco Marto, de nueve años y Jacinta, de siete, desde el 13 de mayo al 13 de octubre de 1917. La primera aparición de la Virgen sucede el día 13 mayo 1917. Era mediodía. Los pastorcillos apacentaban los rebaños de sus padres en el lugar llamado Cova de Iria, a 2 Km. de Aljustrel y a unos 3 Km. de la iglesia parroquial de Fátima. De repente, con el sol en su cenit, los niños quedan deslumbrados por una explosión de luz, que ellos califican de relámpago. Temiendo una tempestad reúnen el rebaño para volver a sus casas pero una nueva explosión de luz los hace detener. Cuando intentan avanzar se sienten envueltos en una claridad que casi les ciega. Entonces los tres, como obedeciendo a un mismo impulso, miran hacia la derecha. Y sobre una encina, en el centro de una gran aureola que los envuelve también a ellos, ven a una Señora muy bella, más brillante que el sol. Después de asegurar a los pastorcillos que no les hará ningún mal, contesta a algunas preguntas que Lucia le hace, le revela algunos secretos y les pide que vuelvan al mismo lugar todos los días 13 de cada mes hasta octubre. Entonces les revelaría quién era y lo que de ellos deseaba. Promete también volver una séptima vez. E1 13 de junio, a la misma hora, después de la habitual explosión de luz, la Señora se aparece a los pastorcillos y habla con Lucia durante diez minutos. En ésta, como en las otras apariciones, Lucia conversaba con la Señora, Jacinta ve y oye la conversación, mientras Francisco solamente ve, sin escuchar las respuestas de la Aparición. La Virgen les recomienda el frecuente rezo del rosario (v.), añadiendo después del Gloria esta jaculatoria: « ¡Oh Jesús! Perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, principalmente las que más lo necesiten. Lucía pide a la Señora que los lleve al cielo, y Ella responde que rápidamente llevaría a Jacinta y a Francisco, pero Lucia quedaría algún tiempo más, porque se quería servir de ella para establecer en el mundo la devoción a su Inmaculado Corazón.

La tercera aparición tiene lugar el 13 de julio. Lucía pregunta a la Aparición lo que quiere y la Virgen responde: que recen el rosario para que la guerra termine; promete un milagro en octubre, para que todos crean les exhorta a hacer sacrificios por la conversión de los pecadores y en reparación de las ofensas a su Corazón Inmaculado; después desaparece. La multitud presente sólo veía una nube blanca posarse sobre la encina, al mismo tiempo que disminuía la luz solar. E1 13 de agosto, el alcalde de Ourém consigue engañar a los pastorcillos y, en vez de llevarlos a Cova de Iria, donde se encontraba reunida una gran multitud, los lleva a Ourém, donde los detiene. Por este motivo la aparición no se verifica, a pesar de haber visto la multitud la acostumbrada nube blanca después de la explosión luminosa. En el día 19, cuando apacentaban el rebaño en Valinhos, se les aparece la bella Señora, que de nuevo les exhorta a rezar por los pecadores, a decir el rosario y a hacer sacrificios. En la quinta aparición, el 13 de septiembre, la multitud pudo ver, además de la acostumbrada nube, una bola de fuego, proveniente del Oeste, que se posa muy cerca de los tres videntes, mientras caían del cielo pétalos de rosa, blancos, o copos de nieve, que a una cierta altura se diluían. La Virgen vuelve a recomendar el rezo del rosario y les promete que volvería en octubre. Además consiente en que, con el dinero ofrecido, se construya una capilla en el lugar de las apariciones. Después de esto, la bola de fuego se eleva en el cielo. En la sexta aparición, el 13 de octubre, estaban presentes en Cova de Iria cerca de 60.000 personas. A pesar de una lluvia intensa, la multitud no se mueve, deseosa de presenciar el milagro prometido. A la pregunta de Lucía a la “bella Señora” contesta que era la Señora del Rosario, que había venido para exhortar a los fieles a cambiar su vida, para no afligir más, con sus pecados, a su Divino Hijo, a rezar el rosario y a hacer penitencia. Manifiesta el deseo de que fuese erigida en aquel lugar una capilla en su honor. Después de haber prometido que si los hombres se convirtieran terminaría la guerra, la Virgen aparta las manos, que se reflejaban en el sol como indicando a los niños que dirigieran su vista al astro, súbitamente visible. En el mismo momento en que la Señora hizo este gesto, Lucía grita a la multitud: « ¡Miren hacia el sol! ». Y en ese mismo momento deja de llover, las nubes se apartan y el sol, como disco luminoso, comienza a girar vertiginosamente sobre sí mismo, como una rueda de fuego, lanzando en todas direcciones chorros de luz, mudando muchas veces de color y tonalidad. El firmamento, la tierra, los árboles, las rocas, el grupo de videntes y la inmensa multitud aparecen varias veces teñidos de amarillo, verde, rojo, azul, violeta. Este fenómeno dura dos o tres minutos. El sol se detiene durante algunos instantes, para recomenzar de nuevo su danza de luz, de forma cada vez más deslumbrante aún. De nuevo y por tercera vez, vuelve a comenzar sus movimientos, cada vez más variado, más colorido, más brillante: ese fuego de artificio tan extraordinario que ningún artífice humano imaginó semejante. El fenómeno dura cerca de diez minutos. Los pastorcillos afirmaron haber visto además de la Virgen, a Jesús y a S. José

A las apariciones de Fátima. Responden a un reflorecimiento del movimiento mariano que es designado como "Era Mariana". El mayor milagro de N. S. de F. es la transformación religiosa y moral de Portugal. A pesar de todas las afirmaciones de fe en las apariciones, por parte de multitudes de fieles que iban a Cova de Iria hasta 1930 el obispo de Leiria, José Alves Correia de Silva, no autoriza el culto a N. S. de Fátima. A partir de entonces, los peregrinos llegan desde todas las regiones de Portugal y de los más variados puntos del orbe. En 1946, el card. Masela, en presencia de unos 600.000 peregrinos, corona solemnemente la imagen de la Virgen. Después se construye en Cova de Iria un santuario, declarado Basílica menor, de 82 metros de largo y 56 de altura. En 1926 se funda una oficina, con el fin específico de constatar y verificar las numerosas curas milagrosas. De ellas se hace eco la

E1 31 oct. 1942 Pío XII, accediendo a las súplicas del Episcopado portugués, consagra solemnemente la Iglesia y todo el género humano al Corazón Inmaculado de María. Partiendo de su santuario la imagen de Nª. Sª. de Fátima comienza a «peregrinar» por las naciones y por los pueblos de Occidente y de Oriente, convidando a todos los hombres a orar y hacer penitencia, y que regresen a Jesucristo. Mientras tanto comenzaba en la diócesis de Leiria el proceso de beatificación de los dos hermanos Francisco y Jacinta que, como había predicho la Virgen, mueren a los pocos años de producirse las apariciones. Lucía vive todavía, actualmente religiosa carmelita en Coimbra. Por voluntad de Pío XII, el Año Santo de 1950 concluye el 13 oct. de 1951 en Fátima., congregándose cerca de un millón de peregrinos de todos los puntos del orbe. El cincuentenario de las apariciones fue señalado con numerosas peregrinaciones de todo el mundo, con el Xll Congreso Mariano Internacional y, sobre todo, con la personal peregrinación del papa Paulo VI que, en el 13 mayo 1967, se traslada a Cova de Iria, presidiendo las ceremonias de tal acto.

 

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(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

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