DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha: 14-04-2017

Edición Nº MD 4.817

LITURGIA DE LA HORAS

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VIERNES SANTO

Mirar al Crucificado

Jn 18, 19-42

“Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos”. Todo el relato de la pasión según san Juan –especialmente el prendimiento y el diálogo con Pilatos– manifiesta la soberanía y majestad de este Jesús que había dicho: “Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente” (Jn 10,18). Verdaderamente Jesús reina desde la cruz. Ahora se cumple lo que Él mismo había anunciado: “Yo cuando sea levantado de la tierra atraeré a todos hacia mí” (Jn 12,32). La multitud inmensa de los redimidos es fruto de esta eficaz atracción del Crucificado.

“Está cumplido”. Jesús ha llevado a cabo perfectamente la obra que el Padre le encomendó (Jn 17,4). Ha realizado el plan del padre, ha cumplido las Escrituras, nada ha quedado a medias. La redención es un hecho consumado y sólo falta que cada hombre acepte dejarse bañar por su sangre y acuda a beber el agua que brota de su costado abierto. En Cristo estamos salvados.

“Mirarán al que atravesaron”. Si los que miraban la serpiente de bronce en el desierto quedaban curados (Nm 21,4-9), ¡cuánto más los que miran con fe al Hijo de Dios crucificado! (Jn 3,14-15). San Juan nos invita a esa mirada contemplativa llena de fe. Esta mirada de fe permite que se desencadene sobre nosotros el infinito amor salvador que se encuentra encerrado en el corazón del Redentor traspasado por nuestros pecados.

 

 

CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR. (Rojo)

Día de Ayuno y abstinencia.

Acompañamos a Jesús en su camino hasta el Calvario, donde hará la ofrenda total de su vida al Padre. Toda su vida fue entrega, y por eso es también entrega su muerte. Hoy no se celebra ninguna misa, y la distribución de la comunión se hará con las hostias ya consagradas el Jueves Santo. La liturgia nos presenta la Cruz para que la veneremos y la lectura de la Pasión para hacer memoria de los últimos momentos de la vida terrena de Jesús.

ORACIÓN (No se dice Oremos)

Acuérdate, Señor, de tu gran misericordia y santifica con tu eterna protección a esta familia tuya por la que Cristo, tu Hijo, instituyo, por medio de su Sangre, el misterio pascual, Que vive y reina por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA Is 52, 13-53, 12

Del libro de Isaías.

Sí, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. Así como muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser humano, así también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído. ¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? Él creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca. Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo. Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca. El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: En este canto, Isaías describe la pasión salvadora y gloriosa del siervo de Yahvé. Sobre él cayó el pecado de todos los hombres. Él soporta el desprecio, los azotes, la opresión, el juicio injusto. Y en todo esto permanece manso y humilde de corazón, sostenido en el Padre. Él encarna todo el sufrimiento humano, incluido el de la muerte afrentosa. Y, por ende, abre un camino a la salvación que no pasa por el éxito ni por el poder, sino por la mansedumbre como única respuesta a la violencia del mundo.

SALMO Sal 30, 2.6.12-13.15-17.25

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Yo me refugio en ti, Señor, ¡qué nunca me vea defraudado! Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de mí. Como un muerto, he caído en el olvido, me he convertido en una cosa inútil.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: "Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos". Líbrame del poder de mis enemigos, y de aquellos que me persiguen.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor.

R. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

SEGUNDA LECTURA Heb 4, 14-16; 5, 7-9

De la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario, él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Él dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquél que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Cristo es el auténtico Sacerdote del Nuevo Testamento, diferente de los sacerdotes que se encargaban de los sacrificios pascuales en el templo de Jerusalén. Él no hizo otro sacrificio más que la entrega de su propia vida en la cruz. No fue un ritual externo lo que nos trajo la salvación. Fue él mismo, como único y eterno sacerdote.

ACLAMACIÓN Flp 2, 8-9

Cristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte, y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre.

EVANGELIO Jn 18, 1-19, 42

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

C. Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar un huerto y allí entró con ellos. Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó:

+"¿A quién buscan?".

C. Le respondieron:

S. "A Jesús, el Nazareno".

C. Él les dijo:

+"Soy Yo".

C. Judas, el que lo entregaba estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo: "Soy yo", ellos retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó nuevamente:

+"¿A quién buscan?".

C. Le dijeron:

S. "A Jesús, el Nazareno".

C. Jesús repitió:

+"Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejen que éstos se vayan".

C. Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me confiaste". Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco. Jesús dijo a Simón Pedro:

+"Envaina tu espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?".

C. El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron. Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año. Caifás era el que había aconsejado a los judíos: "Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo".

C. Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice, mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:

S. "¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?".

C. Él le respondió:

S. "No lo soy".

C. Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza. Jesús le respondió:

+"He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho".

C. Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole:

S. "¿Así respondes al Sumo Sacerdote?".

C. Jesús le respondió:

+"Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?".

C. Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás. Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron:

S. "¿No eres tú también uno de sus discípulos?".

C. Él lo negó y dijo:

S. "No lo soy".

C. Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquél al que Pedro había cortado la oreja, insistió:

S. "¿Acaso no te vi con él en la huerta?".

C. Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo.

C. Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua. Pilato salió adonde estaban ellos y les preguntó:

S. "¿Qué acusación traen contra este hombre?".

C. Ellos respondieron:

S. "Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado".

C. Pilato les dijo:

S. "Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la ley que tienen".

C. Los judíos le dijeron:

S. "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie".

C. Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir. Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?".

C. Jesús le respondió:

+"¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?".

C. Pilato replicó:

S. "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?".

C. Jesús respondió:

+"Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que Yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí".

C. Pilato le dijo:

S. "¿Entonces tú eres rey?".

C. Jesús respondió:

+"Tú lo dices: Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz".

C. Pilato le preguntó:

S. "¿Qué es la verdad?".

C. Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo:

S. "Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?".

C. Ellos comenzaron a gritar, diciendo:

S. "¡A él no, a Barrabás!".

C. Barrabás era un bandido.

C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo azotó. Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto púrpura, y acercándose, le decían:

S. "¡Salud, rey de los judíos!".

C. Y lo abofeteaban. Pilato volvió a salir y les dijo:

S. "Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena".

C. Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto púrpura. Pilato les dijo:

S. "¡Aquí tienen al hombre!".

C. Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron:

S. "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!".

C. Pilato les dijo:

S. "Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo".

C. Los judíos respondieron:

S. "Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios".

C. Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía. Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús:

S. "¿De dónde eres tú?".

C. Pero Jesús no le respondió nada. Pilato le dijo:

S. "¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?".

C. Jesús le respondió:

+"Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si esta ocasión no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave".

C. Desde ese momento, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban:

S. "Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César".

C. Al oír esto, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado, en el lugar llamado "el Empedrado", en hebreo, "Gábata". Era el día de la Preparación de la Pascua, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos:

S. "Aquí tienen a su rey".

C. Ellos vociferaban:

S. "¡Sácalo! ¡Sácalo! ¡Crucifícalo!".

C. Pilato les dijo:

S. "¿Voy a crucificar a su rey?".

C. Los sumos sacerdotes respondieron:

S. "No tenemos otro rey que el César".

C. Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.

C. Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo "Gólgota". Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio. Pilato redactó una inscripción que decía: "Jesús el Nazareno, rey de los judíos", y la colocó sobre la cruz.

Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:

S. "No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Éste ha dicho: Yo soy el rey de los judíos'".

C. Pilato respondió:

S ."Lo escrito, escrito está".

C. Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí:

S. "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca".

C. Así se cumplió la Escritura que dice: "Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica". Esto fue lo que hicieron los soldados.

C. Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo:

+"Mujer, aquí tienes a tu hijo".

C. Luego dijo al discípulo:

+"Aquí tienes a tu madre".

C. Y desde aquella Hora, el discípulo la recibió como suya.

C. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo:

+"Tengo sed".

C. Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús:

+"Todo se ha cumplido".

C. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

(Aquí todos se arrodillan, y se hace un breve silencio de adoración)

C. Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne. Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua. El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: "No le quebrarán ninguno de sus huesos". Y otro pasaje de la Escritura dice: "Verán al que ellos mismos traspasaron".

C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús -pero secretamente, por temor a los judíos- pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo. Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos. Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. En el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado. Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: En la Pasión según san Juan, se dice que las últimas palabras pronunciadas por Jesús fueron: "Todo se ha cumplido". Los hombres y las mujeres tienen encomendada por Dios una tarea a realizar. Y lo que da sentido a la vida es acabarla, concluirla como un ideal. Cristo, el Maestro y el Señor no es un personaje del pasado. Es alguien vivo en quien creemos y a quien hacemos presente en el mundo de hoy. Por eso no sólo escucharemos el relato de la pasión y muerte del Maestro, sino que nos situaremos delante de ella para llenarnos de los frutos de la salvación; para vivir con esperanza la siembra de un amor que rompiéndose nos da la vida; para unirnos a él con nuestro amor y pueda seguir cumpliéndose hoy su misterio pascual.

ORACIÓN UNIVERSAL

1. Por la santa Iglesia

Oremos, queridos hermanos, por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz, la unidad y la protección en toda la tierra, y nos conceda, una vida serena, para alabar a Dios Padre todopoderoso.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, en Cristo revelaste tu gloria a todos las naciones: conserva la obra de tu amor, para que tu Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere inquebrantable en la fe, proclamando tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor.

Se hace oración en silencio.

2. Por el Papa.

Oremos también por nuestro santo padre el papa N., para que Dios nuestro Señor que lo eligió en el episcopado, le conceda vida y seguridad en su Iglesia, para regir al pueblo santo de Dios.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, tu sabiduría gobierna todas las cosas: atiende nuestras súplicas, y protege con tu amor al Papa que nos diste, para que el pueblo cristiano que tú gobiernas, al cuidado de este pastor, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

3. Por el pueblo de Dios y sus ministros

Oremos también por nuestro obispo N., (y sus obispos auxiliares), por todos los obispos, presbíteros y diáconos, por todos los ministros de la Iglesia y por todo el pueblo santo de Dios.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, con tu Espíritu se santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia; escucha las súplicas que te dirigimos por todos sus miembros, y, haz que ayudados por el don de tu gracia, todos te sirvan a ti con fidelidad. Por Jesucristo nuestro Señor.

4. Por los catecúmenos

Oremos también por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor abra sus mentes y corazones y les comunique su amor, y al recibir el perdón de todos los pecados, por el bautismo de la nueva vida, se incorporen a Jesucristo Señor nuestro.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, que haces crecer siempre tu Iglesia con nuevos hijos; aumenta en los (nuestros) catecúmenos la fe y la sabiduría, para que, al renacer por el bautismo, los cuentes entre tus hijos adoptivos. Por Jesucristo nuestro Señor.

5. Por la unidad de los cristianos

Oremos también por todos los hermanos que creen en Cristo, para que a cuantos buscan en sus obras la verdad, Dios nuestro Señor los reúna y proteja en su única Iglesia.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, que reúnes todo cuanto está disperso: mira a las ovejas de tu rebaño; para que cuantos fueron consagrados en un mismo bautismo, permanezcan unidos, por la integridad de la fe y por el vínculo del amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

6. Por los judíos

Oremos también por los judíos: a ellos primero les habló el Señor nuestro Dios, que les conceda progresar en el amor a su nombre y en la fidelidad a su Alianza.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abraham y a su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia, para que el pueblo que has hecho tuyo por la primera Alianza llegue a conseguir la plenitud de la Redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

7. Por los que todavía no creen en Cristo

Oremos igualmente por los que todavía no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, encuentren también ellos el camino de la salvación.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, concede que los que no creen en Cristo encuentren la verdad, actuando siempre con sincero corazón; y a nosotros, concédenos crecer en el amor fraterno y en el deseo de ser santos, y poder así ser verdaderos testigos de tu amor en medio de los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

8. Por los que no creen en Dios

Oremos también por los que no creen Dios, para que merezcan llegar hasta él, al seguir con sincero corazón lo que es recto.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, tú creaste al hombre y lo hiciste capaz de buscarte y de encontrarte, consiguiendo así la paz verdadera; concede a los que no creen en ti, al ver las pruebas de tu amor en medio de las dificultades y de los problemas de la vida, llegar a conocerte como único Dios verdadero y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

9. Por los gobernantes

Oremos también por los gobernantes de todas las naciones y por sus ministros y magistrados: para que Dios nuestro Señor oriente sus pensamientos y sus corazones según su voluntad hacia la paz verdadera y la libertad de todos.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, que tienes en tu mano los corazones de los hombres y los derechos de las naciones, mira con amor a nuestros gobernantes, para que en todas partes del mundo, la seguridad de la paz, el desarrollo de los pueblos y la libertad de conciencia se mantengan firmes con tu protección. Por Jesucristo nuestro Señor.

10. Por los que padecen necesidad

Oremos, hermanos amadísimos, a Dios Padre todopoderoso, para que purifique el mundo de todo error, quite las epidemias, aleje el hambre, nos libre de los terremotos, incendios e inundaciones y de la sequía, abra las cárceles, rompa tantas cadenas, conceda la seguridad a los viajeros, la vuelta a los ausentes, la salud a los enfermos, y la salvación a los moribundos.

Se hace oración en silencio.

Padre todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que sufren, escucha las súplicas de los que te invocan en cualquier tribulación, para que experimenten todos en sus preocupaciones la alegría de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

SEGUNDA PARTE

ADORACIÓN DE LA CRUZ

Este rito es lo más específico de la liturgia del Viernes Santo. Se llama "Adoración de la cruz", pero en realidad no adoramos la cruz, sino a Jesucristo que en ella murió y en ella venció el pecado y la muerte. La cruz es también signo de nuestra victoria y, por ende, es la señal del cristiano.

TERCERA PARTE

LITURGIA DE COMUNIÓN

Sobre el altar se extiende el mantel y se coloca el corporal y el libro. Luego el diácono, o en su defecto el mismo sacerdote, trae el Santísimo Sacramento desde el lugar de la reserva.

PADRENUESTRO

CODERO DIOS

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso y eterno, tu nos has redimido por la santa muerte y la resurrección de Jesucristo, mantén viva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, por la participación en este santo misterio, permanezcamos dedicado a tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Te pedimos, Señor, que descienda una abundante bendición sobre tu pueblo, que ha recordado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su resurrección: llegue a él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe y asegúrale la eterna salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

IMPRESIONES DE LA VIA DOLOROSA

(Comentario de mis impresiones del Vía Crucis)

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

1. JUDAS, ENTREGA JESUS AL SANEDRIN

Después de haber salido de una reunión secreta, se retiró por la puerta de atrás Judas, seguidor de Jesús por cerca de tres años. Seguidamente, los jefes de los sacerdotes y los fariseos reunieron rápidamente en una junta romana estacionada en el castillo de Antonia del templo vigía judío, juntos con oficiales del templo. Como consecuencia de esta reunión, si hizo regresar a Judas para que los guiara con el fin de apresar a Jesús.

Así, quien había gozado de una larga amistad de Jesús, encabeza una comisión que va a arrestar a Nuestro Señor Jesucristo. Al traidor, se le agregaron unos sirvientes y dependientes del sumo sacerdote, junto a una gran multitud de fanáticos y otras gentes de mal vivir con linternas y antorchas, con espadas y palos, y todo tipo de armas, por si encontraban resistencia. Al llegar  a donde estaba Jesús, Judas lo señalo con un beso en la mejilla. De esta manera fue capturado y por normas de seguridad fue amarrado y engrillado, y luego trasladado a la casa del sumo sacerdote.

Jesús fue juzgado ante un tribunal eclesiástico, en el juicio participó Anás, y Caifás, quien al parecer actuó como cabeza del Sanedrín en cada caso. La corte judía encontró a Jesús culpable de blasfemia, por tanto lo condena a muerte. Durante el juicio tuvo lugar la triple negación de Pedro. Jesús, fue insultado y objeto de diversas burlas. Sin embargo en todo momento el Señor se mostró tranquilo y sereno, especialmente entre la segunda y la tercera sesión y después de su condenación final. Sin embargo el testigo y acusador Judas se mostró muy desesperado y se esperaba cualquier reacción extrema de él.

2. JESÚS, ES SENTENCIADO A MUERTE

Jesús se mostró integro, a pesar de tanto vejamen recibido, él fue puesto a disposición de la Corte Civil y el juicio consistió también de tres sesiones: la primera ante Pilatos, la segunda ante Herodes y la tercera otra vez ante Pilatos. Ante la corte de Pilatos no se acusó de blasfemia a Jesús; sin embargo, le acusan de alborotar al pueblo, de no querer dar tributo al César, y de ser rey. Pilatos ignoró los primeros dos primeros cargos y encontró inofensivo al tercero cuando ve que Jesús no reclama la realeza en el sentido romano de la palabra.

Sorpresivamente, y para no hacer que los líderes judíos se sientan molestos, Pilatos decidió enviar a Jesús, ante Herodes. Nuevamente, Jesús no cedió ante la curiosidad de Herodes, y recibió todo tipo de burlas y vejaciones. Luego fue enviado de regreso ante Pilatos y el procurador romano declaró inocente al prisionero por segunda vez, pero en vez dejarle libre, dio al pueblo la alternativa de escoger entre Jesús o Barrabás por tener que liberar a un prisionero debido a la celebración de la Pascua.

Pilatos declaró inocente a Jesús por tercera vez con la solemne ceremonia del lavado de sus manos; recurrió así a un tercer esquema para librarse a sí mismo de pronunciar una sentencia injusta contra su prisionero. Una de las medidas tomadas fue azotar drásticamente al cautivo, eliminando de ese modo, en la medida en que los medios humanos puedan hacerlo, toda esperanza de que Jesús haya podido lograr la dignidad real. Pero incluso este procedimiento falló, y Pilatos permitió que su ambición política prevalezca sobre su sentido de justicia, es así como condenó a Jesús a morir crucificado.

3. JESÚS CARGADO CON LA CRUZ

Interiormente muy integro se la vio a Jesús cuando salió de su prisión, en la salida le esperaba un gran cruz de unos cinco metros de largo, se estima de un peso superior a los 100 Kg. Jesús levantó la pesada cruz, con una amorosa decisión, sin importarle el peso del madero y el peso que representa la cruz.

La gente con asombro vio caminar a Cristo con su pesada cruz, El en su cara no reflejó ningún rencor, muchos se impresionaron de este gesto pues había sido duramente castigado.

Todo el pueblo de Jerusalén se ha reunido en las calles, llama la atención el ver que algunos de los que están presenciando la cruel caminata, en otro momento vitorearon y recibieron con palmas y olivos a este mismo hombre hace algunos días atrás, esta actitud confunde a muchos, sin embargo el castigado Jesús, no pierde su tierna mirada, es sorprendente como observa con amor a los que lo insultan, y sigue caminando con la cruz a cuesta.

4. JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

Imprevistamente algo le ocurre a  Jesús, cae por primera vez y no es para menos, casi no puede andar, el dolor de las heridas y peso de la cruz hace que caiga al suelo empujado por el verdugo que le lleva atado del cuello.

La escena es muy cruel, el camino de Jesús es doloroso, pero él se levanta a pesar del peso de la cruz y sigue caminando, con su cuerpo casi destrozado por tanto tormento, sin embargo hay algo en su interior por el cual acepta llevar esta pesada cruz.

5. JESÚS ENCUENTRA A SU SANTÍSIMA MADRE

Jesús se encuentra con su Madre, una mujer muy dulce, su mirada es santísima, un manto de pureza la cubre, es una escena conmovedora la de este encuentro. Su amadísimo hijo la mira con mucho amor, en verdad esto que está ocurriendo es una espada que atraviesa su alma, esto hará que se descubran los pensamientos de muchos corazones. Los que observan la escena, no pueden ser capaz de imaginar tanto dolor en lo más profundo del alma de María, así como no pueden comprender lo que siente este Jesús al ver sufrimiento de su Madre.

6. SIMÓN DE CIRENE LLEVA LA CRUZ DE JESÚS

Es algo impresionante, no se podría creer que el hombre que fue sanado de la vista de manos de Jesús quisiera estar viendo esto, pues El está siendo cruelmente castigado, y a ningún buen hombre le debe ser grato ver esta agonía.

Jesús va sintiendo el peso que lleva encima, no es para menos, es grande la carga que lleva, pero  un hombre se acerca a Jesús para  ayudar cargar la cruz, se trata de Simón de Cirene, que venía del campo, y se ha dispuesto a ayudar a cargar la cruz.

7. VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

El camino por el cual camina Jesús es muy tortuoso, seguramente le eligieron una ruta muy cruenta y le rompe sus pies al caminar, por lo que va dejando una sangrada huella. El lleva tapado los ojos con la sangre que emana de las heridas de su cabeza producto de esa corona que le han puesto. Otra mujer se acerca a Jesús, lleva un pañuelo en la mano, es una mujer muy valiente, se trata de Verónica y se aproxima al Señor con un gesto de gran piedad. Esta mujer se acerca a limpiar el rostro de Cristo,  rostro que se observa muy desfigurado, así es como la piadosa Verónica, con gran cariño y dolor limpia el rostro sufrido de Jesús, luego algo inexplicable, el rostro de Jesús, esto es la imagen queda impresa en el pañuelo.

8. JESÚS CAE, POR SEGUNDA VEZ

Jesús sigue su camino hacia la muerte, es una vía muy dolorosa, se requiere ser muy grande para hacer lo que está haciendo, la gente lo mira, muchos murmuran, tal vez muchos de estos observadores recibieron pan o algún pez de este sacrificado caminante, mucho de estos oyeron sus parábolas, y ahora están presenciando algo que parecen no entender, se ha visto algunos que están muy compungidos, otros se siguen burlando de él es la séptima parada y Jesús cae por segunda vez, él esta extenuado, apenas puede tenerse en pie y tropieza y cae otra vez entre las burlas de los soldados y los judíos, aquellos que pidieron su crucifixión, es increíble como pueden ser así con este inocente hombre, pero así es el mundo que EL vino a cambiar.

9. JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALÉN

Muchos observan y no comprenden lo que está sucediendo, pero Jesús obtiene fuerzas que no son posibles en un hombre para levantarse nuevamente, y cargar esta pesadísima cruz, y continuar por este camino al Calvario, es una verdadera tortura caminar sobre él.

Sin embargo, algunas personas que están presenciando este difícil caminar, se lamentan y lloran al ver como Jesús va por esta vía tan dolorosa hacia la muerte, es así como con todo el peso que lleva encima, este Judío condenado por su propia gente, se detiene por octava vez para consolar a la mujeres e hijas de Jerusalén, y con un gesto admirables, él les dice "Hijas de Jerusalén no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos", y el aceptando la voluntad de Dios, va a morir y dice que es por nosotros, que manera de amar a los hombres, para abrazar la muerte por esta razón.

10.           JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Cada vez el camino se hace más difícil, Jesús, esta exhausto y vemos como cae en tierra por tercera vez poco antes de llegar donde será crucificado, entre insultos le obligan a levantarse y seguir caminando, pero mientras lo insultan, el los mira con amor, con piedad, parece que le abandonan las fuerzas, pero Él les sigue mirando uno a uno, sin odio, sin rencor, ofreciendo su rostro misericordioso, todo por amor, dando un espíritu nuevo a esos que poseen un corazón de piedra y han estado observando esta crueldad.

11.           JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Jesús, es despojado de sus vestiduras, por gente muy cruel que se reparte sus vestidos, echándolos a suertes, para ver que se llevaba cada uno. Parece incomprensible tanta indolencia al causar más sufrimiento aún, al arrancarle las vestiduras pegadas a las heridas y dejarle desnudo ante la gente que observa este triste acontecimiento.

12.           JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

A pesar de todo el vejamen, se vio a Jesús, sentado en el suelo, mirando a su gente, a su pueblo, con una mirada entre triste y enternecedora, algo difícil de explicar.  Junto al Señor unos hombres prepararon fuertes hierros para clavarlo en la cruz, en un gran acto de crueldad, difícil de relatar, casi imposible de creer pues le atravesaran con grandes hierros sus huesos. ¡OH! Dios cuanto dolor al atravesar sus manos y pies, sólo  pensar en el sonido de cada martillazo, desbarata, sin embargo Jesús acepta este sacrificio con un corazón que no tiene ningún otro ser, lo más impresionante es como mira a sus verdugos ya que por cada insulto él los bendice.

13.           JESÚS AGONIZA Y MUERE EN LA CRUZ

Estamos en la hora sexta, ahí está Jesús, ya clavado y la cruz en pie, va a decir su primera palabra, ¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!, Jesús ha pronunciado una plegaria.

Luego, habla con uno de los ladrones crucificado a su lado, el del otro lado se atreve a insultarlo, pero con el que habla, le pide algo y Jesús le responde, en su segunda palabra en la cruz ¡Amén, yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso!

En una escena conmovedora, Jesús de Nazaret, observa a su Madre, quien está acompañada por la Hermana de María, la mujer de Clopás, también le acompaña María Magdalena y junto a ellas uno de los discípulos muy querido por Jesús. Es un sufrimiento para María, su madre, ver su único hijo crucificado, el que va a pronunciar su Tercera palabra: ¡Mujer Ahí tienes a tu hijo!; Luego El mira a su discípulo y le dice ¡ahí tienes a tu madre! Este es un bello gesto de Jesús, en la Cruz, nos hace su hermano y no regala una Madre.

Se suceden algunos silencios, Jesús ha convertido su cruz en un púlpito con sus primeras tres palabras, pero aún hay más y dice: ¡Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado!

Un poco más tarde, oscuro, como consecuencia surgida de un eclipse de sol que se ve a lo lejos, queda todo sombrío, esta oscuridad aumenta la ceguera del pueblo judío.

Cuando muchos ya se han retirado, con menos gente en el calvario, Jesús aún se mantiene en la cruz y por quinta vez quiere decir algo, es difícil para él hablar, sin embargo grita ¡Tengo Sed, tengo sed!, un guardia toma una vasija llena de vinagre, sujeta a una rama de hisopo, con una esponja empapada en vinagre se la acerca a la boca. Luego Jesús sufriendo mucho arriba de la cruz, dice su sexta palabra, ¡Todo está cumplido!, predica y muere por la humanidad, pero antes con su último  aliento grita al mundo, ¡PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU!

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

"TENGO SED".

Como el Espíritu Santo había conducido a Jesús al desierto en el comienzo de su vida pública, así impulsa con fuerza a Jerusalén hacia "su hora", la hora del encuentro definitivo y de la manifestación definitiva del amor de Dios. El Espíritu Santo es quien da a Jesús la fuerza para mantener la lucha de Getsemaní, para adherirse a la voluntad del Padre y llegar hasta el final de su camino, a pesar de la angustia que le ocasiona sudor de sangre.

Luego, en el Calvario, aparece una escena casi desierta: en el cielo se dibujan las tres cruces y abajo -como dos brazos de una sola cruz- están María y Juan. En el profundo silencio del indescriptible sufrimiento se oye un grito: "Tengo sed". Es un grito que recuerda el encuentro de Jesús con la Samaritana. "Dame de beber", le había pedido, y siguió la revelación de que la sed de Jesús era de la fe de la Samaritana, sed de la fe de la humanidad, deseo de dar el agua viva, de saciar a todos con su gracia. La hora de la crucifixión y muerte de Jesús se corresponde con la hora de máxima fecundidad en el Espíritu.

Cuando el amor de Jesús llega al culmen de la inmolación, de su total anonadamiento, como del hontanar de un manantial subterráneo surge la Iglesia, la nueva comunidad de creyentes, nuevo Israel, pueblo de la nueva alianza. Y allí está María como cooperadora de la salvación, junto a Juan, que representa a los discípulos del Nazareno y a toda la humanidad, constituyendo el núcleo primitivo de la Iglesia naciente.

 

ORACION (3)

 

Al extender tus manos en la cruz, oh Cristo, colmaste al mundo con la ternura del Padre. Por eso entonamos un himno de victoria.

Te dejaste clavar en la cruz para derramar sobre todos la luz de tu perdón, y de tu pecho traspasado fluye hasta nosotros el río de la vida.

Oh Cristo, amor crucificado hasta el fin del mundo en los miembros de tu cuerpo, haz que hoy podamos comulgar con tu pasión y muerte para poder gustar tu gloria de Resucitado. Amén.

 

SANTORAL (4)

 

SANTA LIDUVINA, virgen 1380-1433

La Divina Providencia a cada uno le señala el camino en el que mejor puede realizar su vida y mediante ello alcanzar la meta de la salvación. Repasando las vidas de los Santos encontramos que la mayor parte de los hombres han tenido una misión más bien hacia fuera: misioneros, fundadores, obispos y papas, escritores, mártires... De las Santas no se puede afirmar lo mismo. La mayor parte de ellas han llevado una vida más bien escondida, entregada a la oración y penitencia y han alcanzado la meta de la perfección mediante el apostolado de la inmolación, ejercido de una o de otra forma. Un caso bien conocido y muy famoso es el de la Santa de hoy.

Eleva su juventud y su vida, inmóvil en el lecho de la enfermedad. Su nombre ha sido transformado en Ludovina y Luz divina.

La más paciente de todo el santoral, con una biografía terrible que espeluzna, y que movió al escritor francés Huysmans a darnos en 1901 uno de sus libros sombríos y refulgentes, con una impresionante mezcla de amor y dolor incomprensibles. Su vida ha de leerse como glosa y complemento de la de Job,

Había nacido en Schidam, de Holanda, muy cerca de la Haya, el Domingo de Ramos de 1380. Su padre era el sereno de la ciudad, eran pobres y tenía ocho hermanos.

A los quince años renuncia al matrimonio, porque desea consagrar su vida a sólo Dios. Poco después un día de fuerte helada, el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y Purificación de la Virgen María, sufre una violenta caída. A la fractura en el costado derecho, se añade una herida; que, al infectarse, convierte su cuerpo en una llaga viva, durante casi cuarenta años de sufrimiento incesante día y noche.

Los primeros cuatro años, una constante desolación interior ennegrece sus horizontes. Hasta que un día, escucha de una de sus visitas: "Hasta ahora has meditado poco en la Pasión de Cristo; medita; y verás cómo el yugo del Señor es suave".

"Es imposible no sé lo que es meditación", repite algún tiempo. Pero poco a poco, sus sufrimientos se van uniendo en ella a los de Cristo, hasta construir un ideal redentor.

Un día al traerle la Comunión encuentra a Jesús, como los discípulos de Emaús, tardos de corazón: « ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?". Y en su corazón permanecerá ardiente su apostolado del sufrimiento misionero Con él puede repetir: «Señor, perdón por esos pecados que cometen, contra Tí, los hombres".

Liduvina sabía que el dolor, unido al de Cristo, tiene valor redentor. En el museo de arte de Viena hay un hermoso lienzo titulado "Jesús en la Cruz". El autor es un pintor flamenco, Brueghel el Viejo. Sorprende el título, pues lo que el cuadro representa es un ramillete de hojas. Cada hoja es un medallón, donde se muestra un dolor humano. Allí están todos los dolores humanos. En uno de los medallones está Jesús en la Cruz. Ese medallón da sentido a todos. Todo dolor, unido a la Cruz, tiene valor redentor.

A la humilde casa de la hija del sereno de Schiedam llegaban noticias nada halagüeñas sobre el estado de la Iglesia. Nunca sufrió tanto, ya que estuvo en su tiempo dividida en dos y tres obediencias, con dos y tres Papas a la vez. Por ella, por la Iglesia, por el Papa y por los Obispos y Príncipes cristianos ofrecía generosa sus muchos dolores.

Su vida incorporada a Cristo, se hace una maravilla interior; que merecerá ser presentada, como ejemplo, por Tomás de Kempis.

Liduvina partió para unirse al Divino Crucificado el año.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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