Misa Diaria, Ciclo B

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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17-06-2018

N.º MD 7.228

LITURGIA DE LA HORAS

 

XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Dadas las dificultades con que tropieza su palabra y su actuación, Jesús se ve obligado a explicar que la fuerza del Reino de Dios es imparable. El domingo undécimo nos presenta las parábolas de la semilla que crece por sí sola y del grano de mostaza (Mc 4,26-34). La primera insiste en el dinamismo del Reino de Dios: la semilla depositada en tierra tiene vigor para crecer; a pesar de las dificultades, Dios mismo está actuando y su acción es invencible. La segunda pone más de relieve el resultado impresionante a que ha dado lugar una semilla insignificante. Una vez más queda de relieve que en la persona de Jesús se cumplen las profecías (1ª lectura: Ez 17,22-24).

ECHAR RAÍCES EN DIOS

Sal 91

bto11“Es bueno darte gracias, Señor.” El Salmo 91 es un canto de acción de gracias al Altísimo por su providencia, por sus obras magnificas y sus profundos designios, por su misericordia y fidelidad. Por tanto, quiere ante todo estimular en nosotros la gratitud –“Es bueno dar gracias a Señor”–. Muchos salmos insisten en dar gracias a Dios, pero para agradecer es preciso descubrir que recibamos, reconocer que todo nos viene de Dios, que todo es gracia.

“Está trasplantado en la Casa del Señor”. En el contexto de la liturgia de este domingo, el salmo – del que sólo se incluyen unos pocos versículos – agradece sobre todo la vitalidad y la pujanza que Dios comunica al justo. ¿La razón? “Está trasplantado en la Casa del Señor”  Muchas veces la Biblia utiliza esta imagen para indicar lo que supone vivir en Dios. El hombre que confía en el Señor es como un árbol plantado junto al agua, que está siempre frondoso y no deja de dar fruto; en cambio, el que confía en sí mismo es como un cardo en el desierto, totalmente seco y estéril (Jer 17,5-8).

Las imágenes hablan por sí solas. Dios es la fuente de la vida y sólo el que vive en Dios tiene vida. Toda la vitalidad personal –el estar “frescos y frondoso”– y toda la fecundidad – el dar fruto – dependen de estar o no “trasplantado en la Casa del Señor”.  Y ello, a pesar de las dificultades, a pesar de la sequía del entorno, a pesar de la vejez... A la luz del evangelio de hoy, este salmo ha de acrecentar en nosotros el deseo de echar raíces en Dios para germinar, ir creciendo, dar fruto abundante... Por los demás, así testimoniaremos que “el Señor es justo”, que en Él no hay maldad y hace florecer incluso los árboles secos (1ª Lectura).

Para ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

I.-RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE EN TRADA Cfr. Sal 26, 7.9

Escucha, Señor, la voz de mi clamor: no me rechaces ni me abandones, Dios, mi salvador, porque tú eres mi refugio.

ACTO PENITENCIAL

·      Tú eres misericordioso y compasivo. Señor, ten piedad.

·      Tú cargaste con el pecado de todos. Cristo, ten piedad.

·      Tú a todos nos perdonas. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, fuerza de los que esperan en ti, escucha con bondad nuestras súplicas, ya que sin tu ayuda nada puede la fragilidad humana, y concédenos la gracia de cumplir tus mandamientos para agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA Ez 17, 22-24

El profeta, a través de la parábola del árbol, recuerda que el Señor rebaja a los poderosos y enaltece a los humildes.

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Así habla el Señor: Yo tomaré la copa de un gran cedro, cortaré un brote de la más alta de sus ramas, y lo plantaré en una montaña muy elevada: lo plantaré en la montaña más alta de Israel. Él echará ramas y producirá frutos, y se convertirá en un magnífico cedro. Pájaros de todas clases anidarán en él, habitarán a la sombra de sus ramas. Y todos los árboles del campo sabrán que Yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humillado, hago secar al árbol verde y reverdecer al árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 91, 2-3. 13-16

R. Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor, y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre; proclamar tu amor de madrugada, y tu fidelidad en las vigilias de la noche. R.

El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano: trasplantado en la Casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios. R.

En la vejez seguirá dando frutos, se mantendrá fresco y frondoso, para proclamar qué justo es el Señor, mi Roca, en quien no existe la maldad. R.

SEGUNDA LECTURA 2Cor 5, 6-10

El cristiano vive intensamente su vida terrena, proyectado hacia la gloria futura, a la cual se prepara con una vida digna de Dios.

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Nosotros nos sentimos plenamente seguros, sabiendo que habitar en este cuerpo es vivir en el exilio, lejos del Señor; porque nosotros caminamos en la fe y todavía no vemos claramente. Sí, nos sentimos plenamente seguros, y por eso, preferimos dejar este cuerpo para estar junto al Señor; en definitiva, sea que vivamos en este cuerpo o fuera de él, nuestro único deseo es agradarle. Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba, de acuerdo con sus obras buenas o malas, lo que mereció durante su vida mortal.

Palabra de Dios.

ALELUYA

Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

EVANGELIO Mc 4, 26-34

La semilla del Reino sembrada por Jesús brota y crece por la fuerza que le da el Señor: humilde en sus comienzos, llega a ser un árbol grande.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús decía a sus discípulos: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fi n grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”. También decía: “¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. Y con muchas parábolas como éstas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Palabra del Señor.

SE DICE EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

·      Por la Iglesia a quien el Señor confió el poder de perdonar: para que lo siga brindando con misericordia. Oremos.

·      Por los que en la sociedad tienen la función de juzgar: para que lo hagan con equilibrio y caridad. Oremos.

·      Por los que no buscan el perdón, por los que desesperan de ser perdonados: para que experimenten el amor misericordioso de Dios. Oremos.

·      Por nuestra comunidad parroquial: para que frecuente con fe, confianza y alegría el sacramento de la reconciliación. Oremos.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

El pan y el vino que ponemos sobre el altar, y que pronto será el sacramento de Cristo, quiere ser una súplica al Padre Dios: que ese alimento nunca nos falte y que esté presente en todas las mesas.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que nos alimentas con estos dones, y nos renuevas con tu sacramento, concédenos que nunca nos falte el sustento para el alma y para el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO DOMINICAL DURANTE EL AÑO

RITO DE COMUNIÓN

PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

LA PAZ

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Sal 26, 4

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida.

O bien: Cf. Jn 17, 11

Padre santo, cuida en tu nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos Padre, que así como la comunión que hemos recibido es signo de la unión de los creyentes en ti, también se realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor

IV.- RITO DE CONCLUSIÓN

Bendición

Canto final

Queridos amigos: Con la alegría de sabernos amados por un Dios bondadoso y compasivo, nos retiramos cantando.

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra”

“Mc 4, 26-34”

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    SI LA TIERRA ES BUENA, TODO IRÁ BIEN; BASTA PONER EN ELLA LA SEMILLA DE LA PALABRA. 

Este fragmento del evangelio se compone de dos parábolas y una explicación final sobre como enseñaba Jesús. En la primera parábola, propia del evangelio de san Marcos, no se refiere, como en las anteriores, a los apóstoles, sino que es una enseñanza en general. A esto mismo lleva el tema de la misma.   El contenido de esta parábola no es explicado por Jesús como en otros casos, esto da origen a enfoques muy personales de interpretación, talvez sea considerada auto- explicativa.   Sin embargo, podemos decir también, que El reino de Dios es la Iglesia, la semilla es la predicación, la tierra somos los oyentes y el hombre que siembra, es Jesucristo, o, en general, los predicadores; la recolección, la muerte o el juicio; Dios es el sembrador. Lo que se trata de comparar o ilustrar es: si la tierra es buena, todo irá bien; basta poner en ella la semilla de La Palabra.                 

2.    TODO SE HACE GRACIAS A DIOS. 

“La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga”. Tal como lo expresa el Señor en esta parábola, la semilla germina por sí misma según el curso normal de las cosas, “sea que duerma o se levante, (el hombre) de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo” y lo hace por ese vigor virtual que ella tiene, de igual modo sucede al germinar y desarrollarse el Reino de los Cielos: el vigor interno vital de que está dotado le hará irse desarrollando necesariamente. Posiblemente entra también en el contenido de la parábola, en el sentido que el Reino de los Cielos va desarrollándose gradualmente como la germinación de la semilla. No es el hombre el que hace germinar ni desenvolverse ni la semilla ni el Reino, aunque condiciones externas puedan favorecerlo, sino el vigor vital de que están dotados. Todo se hace gracias a Dios. Un gran comentario a esta parábola son las palabras de San Pablo, cuando escribe: “¿Quién es Apolo y quién es Pablo? Ministros según lo que a cada uno ha dado el Señor. Yo planté, Apolo regó; pero quien dio el crecimiento fue Dios” (1 Cor 3:5.6).   También dice luego san Pablo: “De modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer”.  (1 Corintios (SBJ) 3,7)

3.    SI DECIMOS QUE SI A LA PALABRA DE DIOS 

El reino de Dios, una vez puesto en la tierra por Cristo, llegará necesariamente a su madurez. No podrán los seres humanos impedir la vitalidad y el crecimiento del mismo.   La semilla crece en nosotros, pero es pequeña. Si decimos que si a la Palabra de Dios, Él le dará la fuerza necesaria y nosotros dispondremos de la fecundidad de esa semilla en nuestro Espíritu. La Palabra lleva en sí, una fuerza interior, que nos transforma la vida. Pero esta lleva distintas etapas para desarrollarse, primero las oímos o la leemos, luego la conservamos en nuestro interior, la meditamos en profundidad, buscamos comprender su alcance y luego se nos convierte en vida.  

El Señor quiere que sembremos en nuestro interior, es decir que atesoremos la Palabra en el mismo corazón, “porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. (Lucas (SBJ) 12), Y además también desea que lo hagamos en el corazón de nuestros hermanos, con la confianza de que contamos con el vigor de la semilla y de la siembra.

4.    “ES LA MÁS PEQUEÑA DE TODAS…. Y LLEGA A SER LA MÁS GRANDE DE TODAS”. 

“Es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas”. La segunda narración es puramente parabólica. La enseñanza está en la comparación establecida entre la semilla “más pequeña” que crece hasta hacerse la “más grande de las hortalizas.” En orden a completar el cuadro descriptivo, se dice que se “extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. La comparación se establece entre lo “más pequeño” que viene a hacerse “lo más grande.” De igual modo sucedería con el Reino: en los comienzos es mínimo, son pocas personas las que se les unen, pero este va a ser muy grande, tanto que recibirán y cobijarán en él (Reino), multitudes.

Un buen ejemplo lo encontramos en la más pequeña simiente, el Evangelio, predicado por los Apóstoles, que eran los menos poderosos de entre los hombres, pero sin embargo, como su semilla tenían un gran vigor, creció y se extendió con su predicación por todas las partes del mundo. “creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas”.  (Lucas (SBJ) 13,19) y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.  (Mateo (SBJ) 13)

5.    CON MUCHAS PARÁBOLAS COMO ÉSTAS LES ANUNCIABA LA  PALABRA 

San Marcos nos dice que “con muchas parábolas como éstas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.”. Por lo general, hacemos un gran esfuerzo para sembrar la Palabra, y nos tratamos de hacer entender con términos rebuscados, o por querer causar una buena impresión de lo que sabemos, o porque de algún modo queremos hacernos entender, y con todo eso, nos desanimamos al ver que no cosechamos el fruto que esperamos. Esto es así, porque no decimos las cosas con la misma sencillez que utilizaba el Señor para con las gentes y/o porque no confiamos en la vitalidad de la semilla. (La Palabra).

De ahí, que este pasaje es de gran interés para valorar la finalidad del método parabólico que utiliza Jesús en su enseñanza. Jesús sabe bien como hacerse entender pedagógicamente, es decir El habla para que le entiendan y utiliza los elementos de la naturaleza que a todos les son conocidos, tales como la levadura, el trigo, el grano de mostaza. Las parábolas son ilustrativas, pero al igual que en ese entonces, esto exige atención, buenas disposiciones, y también, en ocasiones, buscar nueva luz en ello.  

6.    EL REINO DE DIOS, NO DETIENE SU CRECIMIENTO, LO HACE SILENCIOSAMENTE MIENTRAS NO NOS DAMOS CUENTA, DE DÍA Y DE NOCHE

Es posible, que no nos demos cuenta todo lo que ha resultado de nuestro trabajo de ir sembrando la Palabra, del mismo modo es posible que nunca veamos la cosecha de lo que hemos sembrado, o también puede suceder que otros recojan los frutos de nuestra siembra. Esto no debe ni desanimarnos ni quitarnos el empeño de seguir sembrando, a causa de esta labor, de seguro que tendremos cosecha. Dice san Pablo; “No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos. Así que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.” (Gálatas (SBJ) 6). Por eso, aunque suene arrogante, podemos pensar que hemos contribuido con nuestras enseñanzas, catequesis y oraciones, para que muchos miren al cielo o piensen en transformar su vida. No nos descorazonemos si no vemos los frutos de inmediato, y confiemos que hemos ayudado espiritualmente a quienes nos han oído, porque llegará el día que recemos; “La tierra ha dado su cosecha: Dios, nuestro Dios, nos bendice”.  (Salmos (SBJ) 67,7)

El Reino de Dios, no detiene su crecimiento, lo hace silenciosamente mientras no nos damos cuenta, de día y de noche, y seguro que dará frutos a su debido tiempo. Y si nosotros no cosechamos lo que sembramos, otros cosecharán y recogerán los frutos de nuestro trabajo, eso no nos preocupe, lo importante es que estamos trabajando por el Reino. Dice el Señor; “Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado” (Juan (SBJ) 9, 4).

7.    JESÚS EN PRIVADO, LES EXPLICABA TODO. 

Dice San Marcos, que a sus propios discípulos, Jesús “en privado, les explicaba todo”. Los apóstoles, en privado piden nuevas aclaraciones. Por eso, aun siendo el método el mismo para los apóstoles y el pueblo, aquéllos logran más provecho, “les es dado (de hecho) conocer el misterio del reino de Dios”; Jesús trata con especial cuidado a sus apóstoles, los adoctrina y les enseña cercanamente, ellos son sus profetas y los ayuda para que puedan sobrellevar la gran responsabilidad que les está entregando.  Nosotros también podemos recibir cercanamente la ayuda de Jesús, solo tenemos que  iniciar una vida íntima con Él, aproximándonos al Corazón de Jesús, manteniendo estrechas  relaciones con El, comunicándole nuestro interior, abriéndole nuestro espíritu, no guardando ningún secreto, acostumbrándonos a hablar con Él, con honestidad, sencillez, con toda  confianza.  

  La Paz de Cristo Jesús viva en sus corazones

 Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

UN GRAN MENSAJE DE ESPERANZA Y DE CONFIANZA

El Señor realiza su designio de salvación, y los hombres son simples instrumentos en sus manos. No nos corresponde a nosotros decidir cuándo y en qué medida dará fruto la semilla: el crecimiento tiene lugar en secreto, mientras nosotros nos ocupamos de otras cosas, y es un crecimiento desproporcionado en comparación con nuestras expectativas. No podemos influir de ninguna manera: ni de modo positivo, acelerando los tiempos; ni de modo negativo, frenando con nuestro pecado la eficacia de la Palabra.

Sin embargo, esto no debe desanimarnos, ni disminuir nuestro compromiso. En realidad, las lecturas de hoy nos envían un gran mensaje de esperanza y de confianza: nos ha sido confiada una tarea para la que somos inadecuados, aunque, a pesar de todo, nuestra colaboración es importante. Sólo debemos abstenemos de sentirnos atosigados por la expectativa del resultado: éste no se encuentra en nuestras manos, no nos corresponde a nosotros medir el efecto, y, tal vez, no veamos nunca los resultados. Sólo al final empuñaremos la hoz: al final de nuestra vida recogeremos el fruto de nuestro trabajo, y la siega será una fiesta alegre si hemos sabido esperar con serenidad, confiados en la obra del Padre.

Confiar en Él, ése es el secreto: sin huir de las responsabilidades y sin maquinar engaños para encubrir nuestras culpas. David creyó haber obrado con astucia y haber enmascarado la traición, pero el Señor ve en lo secreto de los corazones y sabrá intervenir.

ORACION (3)

 

Haznos pacientes, Señor, confiados en tu Palabra. A nosotros nos resulta difícil esperar a que llegue el tiempo de la cosecha: quisiéramos ver enseguida el resultado de nuestras acciones, programamos todo de manera detallada y creemos tener bajo control todo el proceso.

Ahora bien, sólo tú sabes el momento en el que tu Palabra mostrará su poder. Sólo tú sabes cuándo llegará el momento de empuñar la hoz. La semilla crece, no por nuestros méritos, sino sólo por tu gracia.

Haznos dóciles, Señor, respetuosos con los tiempos de maduración, respetuosos con los hermanos a quienes hablamos en tu Nombre. Quisiéramos que todos nos siguieran cuando hablamos de ti: tal vez confundamos el testimonio en favor del Evangelio con el éxito de nuestras iniciativas.

Haznos capaces de esperar tu venida, aunque en ocasiones nos parezca que está muy lejana. Atráenos a ti: estamos ansiosos de participar en la gran fiesta de la cosecha en tu Reino.

SANTORAL (4)

 

SANTA TERESA DE PORTUGAL   +1250

Santa Teresa, hija del rey Sancho I de Portugal y de Dª. Dulce de Aragón, se casó con su primo, el rey Alfonso IX de León. Tras varios años de feliz vida marital (y varias hijas), el matrimonio fue declarado nulo por el parentesco demasiado estrecho entre ella y Alfonso y no haber recibido las dispensaciones apropiadas. Alfonso se casó con doña Berenguela, la madre de Fernando III el Santo.

Teresa volvió al monasterio cisterciense de San Benito de Lorbao, próximo a Coímbra. Allí se entregó a la práctica de todas las virtudes hasta su muerte, en gran ancianidad, el 17 de junio de 1250.

Fue enterrada en su mismo monasterio, junto a la tumba que ella había dispuesto veinte años antes para su santa hermana Sancha, virgen clarisa, fundadora del convento de Santa María de las Cellas.

Teresa pudo fácilmente haber guardado rencor, no lo hizo así. Con su ayuda se alcanzó un acuerdo pacífico.

Guardar rencor es como montar en bicicleta con una piedra en el zapato. A veces se va para un lado, pero la mayoría de las veces hace que cada pedalada sea miserable.

Lo peor de los rencores es la amargura que crean en nuestra alma. A menudo la persona a la que guardamos rencor ni siquiera sabe que estemos molestos y enfurecidos con ella. Acabamos por gastar extraordinarias cantidades de tiempo labrando y planeando nuestra venganza, para acabar descubriendo que la venganza nunca es tan dulce como creemos que lo va a ser. Si mantienes rencor contra alguien o contra algo, ahora es el momento de sacarte la piedra del zapato. Tienes la garantía de que te sentirás mejor y caminarás mejor.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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