MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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19-11-2016

Edición Nº

MD 4.674

T. Ord. Ciclo C

Semana XXXIII

LITURGIA DE LA HORAS

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ANTÍFONA DE EN TRADA Cf. Jer 29, 11.12.14

Dice el Señor: yo tengo designios de paz y no de aflicción. Invóquenme y los escucharé y pondré fin a su cautiverio.

ORACIÓN COLECTA

Señor y Dios nuestro, concédenos vivir siempre con alegría bajo tu mirada, ya que la felicidad plena y duradera consiste en servirte a ti, fuente y origen de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Apoc 11, 4-12

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, oí una voz que me decía: “Estos dos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están delante del Señor de la tierra. Si alguien quiere hacerles daño, saldrá un fuego de su boca que consumirá a sus enemigos: así perecerá el que se atreva a dañarlos.

Ellos tienen el poder de cerrar el cielo para impedir que llueva durante los días de su misión profética; y también, tienen poder para cambiar las aguas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plagas, todas las veces que quieran. Y cuando hayan acabado de dar testimonio, la Bestia que surge del Abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará.

Sus cadáveres yacerán en la plaza de la gran ciudad –llamada simbólicamente Sodoma y también Egipto–, allí mismo donde el Señor fue crucificado. Estarán expuestos durante tres días y medio, a la vista de gente de todos los pueblos, familias, lenguas y naciones, y no se permitirá enterrarlos. Los habitantes de la tierra se alegrarán y harán fiesta, y se intercambiarán regalos, porque estos dos profetas los habían atormentado”. Pero después de estos tres días y medio, un soplo de vida de Dios entró en ellos y los hizo poner de pie, y un gran temor se apoderó de los espectadores. Entonces escucharon una voz potente que les decía desde el cielo: “Suban aquí”. Y ellos subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Los dos testigos, que toman en su ministerio, rasgos de Moisés y Elías (cf. Ex 17, 7; 1 Rey 17, 1), los mismos que acompañaron a Jesús en el momento glorioso de la transfiguración.

Dos testigos es lo mínimo que exige la legislación (cf. Deut 19,15), pero los dos representan a la comunidad en su función profética y martirial. En nuestro episodio, representan a la Iglesia enfrentada al Imperio Romano, que es la Bestia, en su poder político y religioso. La Iglesia es también consciente de que los poderes del mal ponen su punto de mira, especialmente en sus miembros “más testigos” por resultar los más incómodos. Morirán bajo los golpes de la Bestia, pero el Señor los resucitará.

Así evoca Juan la persecución y el martirio que sufrirán los cristianos, pero también la victoria prometida a los que vivan en la fe la prueba del misterio pascual.

Estos dos testigos son hoy, los hombres y mujeres que, portando el escudo de Cristo Camino, Verdad y Vida, se atreven a luchar contra todo poder arbitrario.

SALMO Sal 143, 1-2. 9-10

R. ¡Bendito sea el Señor, mi roca!

Bendito sea el Señor, mi roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis manos para la lucha. R.

Él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies. R.

Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas, porque tú das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor R.

ALELUYA Cfr. 2Tim 1, 10

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida mediante la Buena Noticia. Aleluya.

EVANGELIO Lc 20, 27-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: “Maestro, Moisés nos ha ordenado: «Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda».

Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?”. Jesús les respondió: “En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casan.

Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor --el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob--. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él”. Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. Y ya no se atrevían a preguntarle nada.

Palabra del Señor.

COMENTARIO; Los saduceos no creen en la resurrección de los muertos y recurren al caso de una viuda que se casa sucesivamente con los seis hermanos de su primer marido. Muere el marido y mueren los seis hermanos que se casaron con la mujer sin dejar descendencia.

La pregunta es: ¿de quién será legítima esposa la mujer cuando los muertos resuciten? El Maestro responde con un argumento que se refiere a la naturaleza misma de la Alianza. Si Dios es el Dios de los vivientes, no ha podido prorrogar su alianza con unos muertos. La respuesta del Maestro es clara y concisa, cambia además los conceptos humanos de vida: los hombres serán semejantes a los ángeles. No serán ángeles, sino que seguirán siendo hombres. El Maestro hace entender que el lenguaje humano es incapaz de expresar la condición concreta del Resucitado. La dificultad para creer puede consistir en no saber desprenderse de las categorías de la materia y de los conceptos humanos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, que está ofrenda sea agradable a tus ojos, nos otorgue la gracia de servirte con amor, y nos obtenga los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUN IÓN Sal 72, 28

Mi dicha es estar cerca de Dios, y poner mi refugio en el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Dios, es Dios de los vivos, no de los muertos”

Lc 20, 27-40

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.      LA HEREJÍA DE LOS SADUCEOS

Habiéndose retirado los enviados de los fariseos, que intentaron tenderle una trampa a Jesús, se acercan ahora los saduceos. Había dos clases de herejías entre los judíos: la de los fariseos, que preferían la rectitud de las tradiciones -y por esto el pueblo los llamaba divididos-; y la otra de los saduceos, que quiere decir justos, atribuyéndose lo que no eran. Los saduceos eran ciertas personas, que pertenecían a la aristocracia sacerdotal judía que negaban la inmortalidad del alma. La herejía de los saduceos no sólo niega la resurrección de los muertos, sino que además dice que el alma muere con el cuerpo. Estos, poniendo asechanzas a Jesús, le propusieron esta cuestión precisamente en el tiempo en que le oyeron hablar a sus discípulos acerca de la resurrección.

La verdad es que los saduceos, inventaron esta historia que se narra en el Evangelio, con el propósito de poner en ridículo a los que dicen que es verdad la resurrección de los muertos. Oponen, por tanto, la torpe invención de esta fábula para negar la verdad de la resurrección.

En efecto, a ellos no les interesa mayormente el problema de la resurrección, que para ello está resuelto negativamente, solo pretenden desprestigiar a Jesús ante el pueblo, es decir la gente sencilla.

2.      DIOS, ES DIOS DE LOS VIVOS, NO DE LOS MUERTOS.

Jesús les responde confirmado la fe en la resurrección, y les hace ver que Dios, es Dios de los vivos, no de los muertos.

Jesús les manifiesta que después de la resurrección no habrá vida material, destruyendo así sus doctrinas y sus frágiles fundamentos.

Lo cual no debe entenderse de tal modo que creamos que únicamente resucitarán los que sean dignos o los que no se casen, sino que también resucitarán todos los pecadores, y no se casarán en la otra vida.

Lo que no entienden los saduceos, y se los aclara bien el Señor, es que no habiendo muerte, no tiene razón de ser el matrimonio.

3.      SERÁN IGUALES A LOS ÁNGELES Y A LOS HIJOS DE DIOS

Dice Jesús: En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección no se casan. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

Serán iguales a los ángeles y a los hijos de Dios, porque renovados por la gloria de la resurrección, sin miedo alguno a la muerte, sin mancha de corrupción y sin ninguna circunstancia de la vida material, gozarán de la presencia constante de Dios.

Los que estén con Jesús en una muerte semejante a la suya, es decir, dispuestos a perder la vida por amor, serán, “como los ángeles”, llamados a la gloria de los que viven en Dios. Gozarán de la condición de hijos en el esplendor del Reino. Como los ángeles, vivirán para Dios, para su gloria, eternamente.

4.      LA MUERTE NO ALCANZA A DIOS, NI A LOS HIJOS DE DIOS.

También Jesús añadió a la razón ya dicha, el testimonio de la Escritura, diciendo: Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor «el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Porque Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para Él”.

Por tanto, aunque hayan muerto, viven en El con la esperanza de resucitar. La afirmación que hace Jesús, “no es un Dios de muertos, sino de vivientes”, nos debe alegrar mucho, nos debe llenar de gozo nuestro corazón, porque nos ratifica que para Dios, todos vivimos.

La muerte no alcanza a Dios, ni a los hijos de Dios. Los que están muertos, lo están para el mundo. Para Dios no existe la muerte ni los muertos.

El que está muerto para Dios, es aquel que no acepta abrirse a la Vida de la gracia que nos trae el Señor Jesús, Vida que nos asegura la gloria. Vida que vence a la muerte en la esperanza de la resurrección.

5.      NUESTRA FE, SABE QUE EXISTE LA RESURRECCIÓN DE ENTRE LOS MUERTOS.

Así es como Jesús resucitó de entre los muertos. Así los muertos resucitaran también, pero con una forma de vida completa y definitiva.

Así, el cristiano sabe que la muerte no solamente no es el fin, sino que por el contrario es el principio de la verdadera vida, la vida eterna.

En cierta manera, desde que por los Sacramentos gozamos de la Vida Divina en esta tierra, estamos viviendo ya la vida eterna. Nuestro cuerpo tendrá que rendir su tributo a la madre tierra, de la cual salimos, por causa del pecado, pero la Vida Divina de la que ya gozamos, es por definición eterna como eterno es Dios.

Llevamos en nuestro cuerpo la sentencia de muerte debida al pecado, pero nuestra alma ya está en la eternidad y al final, hasta este cuerpo de pecado resucitará para la eternidad. San Pablo (Rom.8:11) lo expresa magníficamente: “Mas ustedes no son de la carne, sino del Espíritu, pues el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tuviera el Espíritu de Cristo, no sería de Cristo. En cambio, si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo vaya a la muerte a consecuencia del pecado, el espíritu vive por estar en Gracia de Dios. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos está en ustedes, el que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también vida a sus cuerpos mortales; lo hará por medio de su Espíritu, que ya habita en ustedes".

6.      EL CRISTIANO ILUMINADO POR LA FE, VE PUES LA MUERTE CON OJOS MUY DISTINTOS

Jesús se propone a sí mismo como verdadera imagen del Hijo que ha recibido la vida del Padre, que entrega la vida al Padre en su muerte y que será llamado por el Padre a la vida- en la resurrección. Su muerte es un acto de amor y obediencia, pues realiza el proyecto divino de redención de la esclavitud de la muerte. La cruz es el lecho en el que el Esposo ha dado la vida por la esposa. De la muerte nace la vida.

Es así como el cristiano iluminado por la fe, ve pues la muerte con ojos muy distintos de los del mundo. Si sabemos lo que nos espera una vez transpuesto el umbral de la muerte, puede ésta llegar a hacerse deseable.

El mismo San Pablo, enamorado del Señor, se queja "del cuerpo de pecado" pidiendo ser liberado ya de él. "Para mí la vida es Cristo y la muerte ganancia" (Flp.1:21) "Cuando se manifieste el que es nuestra vida, Cristo, ustedes también estarán en gloria y vendrán a la luz con El" (Col.3, 4

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

UNA VICTORIA DE LA VIDA SOBRE LA MUERTE

De las dos lecturas que la liturgia de la Palabra nos presenta hoy brota la perspectiva de la vida eterna: es una ocasión óptima para reflexionar sobre este momento de nuestra vida que la caracterizará de modo pleno y definitivo.

Por un lado, se nos invita a purificar nuestras ideas sobre el modo como viviremos eternamente. Lo que afirma el evangelio a este respecto debe ser recibido como una invitación a callar más que a chacharear sobre lo que nos espera. Es incluso demasiado fácil trivializar el discurso sobre el paraíso, tanto en un sentido negativo como en un sentido positivo. En ciertas ocasiones, además, como los saduceos del evangelio, nos sentiremos tentados a reducir la vida eterna a las proporciones -engrandecidas-de la vida terrena, no permitiendo ni siquiera a Dios hacer «cosas nuevas» o, mejor, «unos cielos nuevos y una tierra nueva». Sabemos, sin embargo, con seguridad que la vida eterna será una pascua plena y definitiva, participación en la de Jesús. También nosotros, como los «dos testigos» de los que nos habla el libro del Apocalipsis, sabemos que la pascua es un acontecimiento extraordinario cuyas características abren la tierra al cielo y por eso marcarán nuestra vida para siempre.

A la vida eterna se accede mediante la resurrección, participación en el gran acontecimiento de la resurrección de Jesús. Tanto para nosotros como para él, se trata de una victoria de la vida sobre la muerte: es Dios quien triunfará definitivamente en nuestra vida: «El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, un Dios de vivos y no de muertos». Es ésta una expresión extremadamente lúcida para hacernos comprender que, aunque hayan muerto, también Abrahán, Isaac y Jacob viven en Dios, y como ellos cada uno de nosotros, porque «todos viven por él».

ORACION (3)

 

Te doy gracias, Señor,

·      por los apóstoles de todas las naciones que, obedeciendo tu invitación, ofrecen al mundo tu Evangelio;

·      por los misioneros conocidos o no que, incluso a riesgo de su propia vida, llevan tu mensaje de salvación allí donde todavía no eres conocido;

·      por todos aquellos que en cualquier momento histórico han recordado a tu Iglesia el gran mandato de la evangelización.

Te doy gracias, Señor,

·      por los misioneros y fieles que, con el testimonio de su vida, se han unido al ejército de los mártires;

·      por todos aquellos que glorifican tu nombre en cada lengua y en cada nación, en cada pueblo y en cada cultura, en todas las partes del mundo;

·      por los obreros que vendrán a trabajar en tu mies, porque, al responder con fidelidad y firmeza a su llamada, saborean la alegría del servicio.

Oh Señor, asiste con tu presencia, guía con tu consejo y sostén con tu fuerza a todos aquellos a quienes has enviado a las naciones.

 

SANTORAL (4)

 

SAN PEDRO ALCÁNTARA

1499-1562

Patrono de la Diócesis de Coria-Cáceres y copatrono de Extremadura, España.

Los santos se buscan y se ayudan. San Pedro contó entre sus amigos a San Francisco de Borja y Santa Teresa de Ávila.

Cronología de san Pedro de Alcántara

1499 Nace en Alcántara (Cáceres), sus padres son Alonso Garabito y María Vilela de Sanabria. Su nombre de pila: JUAN DE SANABRIA.

1507  Queda huérfano de padre.

1509  Su madre se casa en segundas nupcias con el también viudo don Alonso Barrantes, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos.

1511-1515  Estudia en la Universidad de Salamanca.

1515 Toma el hábito en Santa María o San Francisco de los Majaretes, Extremadura. Cambió su nombre por Pedro. Después de profeso es trasladado al convento de San Francisco de Belvis de Monroy. Aquí conoció a la Maldonado y a los condes de Deleitosa, tan bienhechores del convento.

1521 Es destinado al convento de San Gabriel de Badajoz.

1522-1524 Es ordenado de subdiácono, diácono y sacerdote.

2 de febrero de 1529 Muere en Alcántara su padrastro Alonso Barrantes.

Diciembre de 1532  Es elegido en guardián de San Onofre de la Lapa (Badajoz), donde escribe el "Tratado de la oración y de la meditación".

1534  Es nombrado por la provincia procurador, juntamente con los guardianes de Monteceli y de los Ángeles, ante los obispos de Coria y Plasencia

1537  Es llamado a Portugal por el rey don Juan III.

Octubre de 1538  Es elegido en el Capítulo provincial de Madre de Dios de Alburquerque Ministro provincial de San Gabriel y recibe la fundación del convento de Nuestra Señora de la Esperanza de Villanueva del Fresno (Badajoz)

Marzo de 1541  Sale para el Capítulo general de Mantua, no pudiendo continuar su viaje más allá de Barcelona, por haber enfermado con grave indisposición. Aquí conoció y trabó estrecha amistad con el virrey de Cataluña quién llegó también a ser santo: Francisco de Borja.

1541-1542  A finales del primero o principios de 1542 marcha a Portugal. Llega a las montañas de la Arrábida y construye con los demás religiosos las ermitas y recibe la visita del Ministro general, que aprueba el género de vida y funda la custodia de la Arrábida. Edifica también el convento de Palhâes, siendo su primer guardián y el primer Maestro de novicios de la custodia.

3 de octubre de 1544  Es elegido por segunda vez Definidor de la provincia en el Capítulo de Madre de Dios de Alburquerque. Funda un Beaterio de doncellas en Jerez de los Caballeros. Muere también su madre en Alcántara, dejando su testamento hecho en 1540.

13 de febrero de 1549  Escribe san Francisco de Borja desde Gandía una carta a san Pedro de Alcántara y se ofrece para apoyar las pretensiones del santo con el Papa Julio III sobre el porvenir de la custodia de la Arrábida

1550   Viaja otra vez a Portugal para asegurar el porvenir de la custodia y la fundación de la futura provincia de la Arrábida

4 de octubre de 1554  Se celebró Capítulo general en San Francisco de los Majaretes. Quedó en él sin oficio. Se le dio autorización a Pedro para hacer vida eremítica en Santa Cruz de Paniagua o de las Cebollas y en el Palancar.

22 de agosto de 1557.  Francisco de Borja escribe a Pedro de Alcántara desde Jarandilla, prometiéndole visitarle en su eremitorio del Palancar. Lo cumplió con toda probabilidad en noviembre a su regreso a Plasencia.

21 de septiembre de 1558. Muere el emperador Carlos V en el monasterio de Yuste. Había intentado escoger en su vida y retiro a Pedro de Alcántara por confesor y director de su conciencia.

17-25 de agosto de 1560  Estancia en Ávila de fray Pedro, llamado por doña Guiomar de Ulloa, para tratar de la fundación del convento en la dehesa de "Aldea del Palo" (Zamora). Con este motivo conoció a Teresa de Ahumada, empezando su interminable amistad espiritual con la reformadora del Carmelo. Se entendieron admirablemente, dando Teresa cuenta detallada de su conciencia a Pedro, que la aprobó y serenó con sus consejos y experiencias (Vida, cap.30, n.7)

14 de abril de 1562  Carta de Pedro de Alcántara a Teresa de Jesús, estante en Toledo, desde Ávila, en la que le recomienda las fundaciones de conventos sin renta con el mejor encomio de la dama pobreza. Le da consejos prudentes para su gobierno

Agosto de 1562  Escribe al obispo de Ávila, D. Álvaro de Mendoza, para que recibiese y amparase a Teresa de Jesús en sus fundaciones

14 de octubre de 1562   Última carta del alcantarino a Teresa de Jesús animándola en las persecuciones que sufría por la fundación del convento de San José de Ávila

18 de octubre de 1562   Muere Pedro de Alcántara en Arenas (Ávila) "el domingo por la mañana, día de san Lucas, de 1562; a la edad de 63 años y de hábito 47"

18 de abril de 1622  Es beatificado por el Papa Gregorio XV por su breve "In sede Principis Apostolorum"

19 de octubre de 1622  La villa de Arenas y su comarca hacen solemne juramento y voto para guardar como día de fiesta el aniversario de la muerte de san Pedro y le eligen por Patrono principal, autorizados por el obispo de Ávila

28 de abril de 1669  Es canonizado por Clemente IX

22 de octubre de 1674  Es elegido Patrono principal de la diócesis y ciudad de Coria.

23 de diciembre de 1675   Clemente X extiende el rescripto de aprobación del Patronato de san Pedro sobre la diócesis de Coria y su catedral.

31 de mayo de 1826   D. Pedro de Alcántara, primer Emperador de Brasil, proclama a san Pedro de Alcántara como "principal patrón de todo el Imperio de Brasil".

22 de febrero de 1962   Juan XXIII declara a San Pedro de Alcántara Patrón principal, juntamente con Santa María de Guadalupe, de toda la región extremeña por su breve "Commune patriae solum".

SAN PEDRO DE ALCÁNTARA PENITENTE Y AMIGO DE SANTA TERESA DE JESÚS

San Pedro de Alcántara: maravilloso penitente: alcánzanos de Dios la gracia de dominar nuestro cuerpo con las debidas mortificaciones, para que él no esclavice a nuestra alma con pecados y malas inclinaciones.

Una palabra amable es tan agradable como un buen regalo (S. Biblia 18,17).

Estando estudiando en la universidad de Salamanca se entusiasmó por la vida de los franciscanos porque le parecían gente muy desprendida de lo material y muy dedicada a lo espiritual. Pidió ser admitido como franciscano y eligió para irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad.

En el noviciado lo pusieron de portero, hortelano, barrendero y cocinero. Pero en este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído.

Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Pasaba noches enteritas sin dormir ni un minuto, rezando y meditando. Por eso ha sido elegido protector de los celadores y guardias nocturnos. Con el tiempo fue disminuyendo estas terribles mortificaciones porque vio que le arruinaban su salud.

Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus súbditos en cuanto al cumplimiento exacto de los reglamentos de la comunidad. Pero el trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad tenían de convertirse. La gente decía que mientras predicaba parecía estar viendo al invisible y estar escuchando mensajes del cielo.

Pidió a sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la comunidad. Lo mandaron al convento de Lapa, en terrenos deshabitados, y allá compuso un hermoso libro acerca de la oración, que fue sumamente estimado por Santa Teresa y San Francisco de Sales, y ha sido traducido a muchos idiomas.

Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos, llamados de "estricta observancia" (o "Alcantarinos"). El Sumo Pontífice aprobó dicha congregación y pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia. El santo fue atacado muy fuertemente por esta nueva fundación, pero a pesar de tantos ataques, su nueva comunidad progresó notablemente.

En 1560 San Pedro Alcántara se encontró con Santa Teresa, la cual estaba muy angustiada porque algunas personas le decían que las visiones que ella tenía eran engaños del demonio. Guiado por su propia experiencia en materia de visiones, San Pedro entendió perfectamente el caso de esta santa y le dijo que sus visiones venían de Dios y habló en favor de ella con otros sacerdotes que la dirigían. Santa Teresa en su autobiografía cuenta así algunos datos que el gran penitente le contó a ella. Dice así:

"Me dijo que en los últimos años no había dormido sino unas poquísimas horas cada noche. Que al principio su mayor mortificación consistía en vencer el sueño, por lo cual tenía que pasar la noche de rodillas o de pie. Que en estos 40 años jamás se cubrió la cabeza en los viajes aunque el sol o la lluvia fueran muy fuertes. Siempre iba descalzo y su único vestido era una túnica de tela muy ordinaria. Me dijo que cuando el frío era muy intenso, entonces se quitaba el manto y abría la puerta y la ventana de su habitación, para que luego al cerrarlas y ponerse otra vez el manto lograra sentir un poquito más de calor. Estaba acostumbrado a comer sólo cada tres días y se extrañó de que yo me maravillase por eso, pues decía, que eso era cuestión de acostumbrarse uno a no comer. Un compañero suyo me contó que a veces pasaba una semana sin comer, y esto sucedía cuando le llegaba los éxtasis y los días de oración más profunda pues entonces sus sentidos no se daban cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Cuando yo lo conocí ya era muy viejo y su cuerpo estaba tan flaco que parecía más bien hecho de raíces y de cortezas de árbol, que de carne. Era un hombre muy amable, pero sólo hablaba cuando le preguntaban algo. Respondía con pocas palabras, pero valía la pena oírlo, porque lo que decía hacía mucho bien"... Formidable retrato de un santo hecho por una santa.

Los últimos años de su vida los dedicó San Pedro de Alcántara en gran parte a ayudar a Santa Teresa a la fundación de la comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había fundado, y dicen que buena parte de los éxitos que la santa logró en la extensión de su nueva comunidad se debió a que este gran penitente se valió de toda su influencia para ganar amigos en favor de la comunidad de las Carmelitas.

Cuenta Santa Teresa que San Pedro de Alcántara se le apareció a ella después de muerto y le dijo: "Felices sufrimientos y penitencias en la tierra, que me consiguieron tan grandes premios en el cielo".

Murió de rodillas diciendo aquellas palabras del Salmo: "¡Que alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor!".

Santa Teresa escribió: "Lo he visto varias veces en la gloria y me ha conseguido enormes favores de Dios".

 

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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