MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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02-11-2016

Edición Nº

MD 4.687

T. Ord. Ciclo A

Semana XXXI

LITURGIA DE LA HORAS

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CONMEMORACION DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

LA ÚLTIMA PALABRA NO ES LA MUERTE, SINO LA VIDA

cpa1En este día recordamos la muerte de nuestros difuntos, pero celebramos su nacimiento a la vida eterna. Pues “la muerte no es el final de la vida, sino el principio de la vida sin final”. La muerte no es muerte, sino puerta que se abre a la vida eterna para todos los que pasan por la vida terrena haciendo el bien. El mismo Jesús así lo afirma: Tuve hambre..., estuve desnudo..., en la cárcel..., enfermo... y ustedes me socorrieron. Vengan, benditos de mi Padre, a poseer el reino preparado para ustedes desde el principio del mundo. (Mt 25, 34-36).

 

Hoy es día de orar por nuestros difuntos, y recordemos que no hay oración que pueda ayudarles tanto como la Eucaristía ofrecida por ellos. Pero es también el día de reflexionar y preparar nuestra partida de este mundo, y decidir trabajar con ilusión y esperanza por la resurrección para la gloria eterna, sin dejarnos paralizar por el temor a la muerte, sino abrirnos con gozo a la esperanza de que Jesús resucitado transformará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso como el suyo.

 

 


 

ANTÍFONA DE ENTRADA 1Tes 4, 14; 1Cor 15, 22

Así como Jesús murió y resucitó, de la misma manera Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Y así como todos mueren en Adán, todos revivirán en Cristo.

ACTO PENITENCIAL

·         Por el olvido en que dejamos a nuestros difuntos. Señor ten Piedad

·         Por olvidar que aquí somos peregrinos hacia la casa del Padre. Cristo ten Piedad

·         Por no sacar de la muerte las lecciones para vivir más cristianamente. Señor ten Piedad

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, escucha con bondad nuestros ruegos para que, al aumentar nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus servidores difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

El vidente Juan describe la gloria de la Jerusalén celeste; la guerra, el hambre, el sufrimiento y la muerte han pasado; Dios, que es el Dios de la vida, crea cielos nuevos y una tierra nueva que manifiestan su presencia entre los hombres.

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 1-5. 6-7

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. Y oí una voz potente que decía desde el trono: “Ésta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos; ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será con ellos su propio Dios. Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó”. Y el que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la fuente del agua de la Vida. El vencedor heredará estas cosas y yo seré su Dios y él será mi hijo”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: Esta lectura forma parte de la sección del Apocalipsis donde se describe la total y definitiva derrota del mal (Apoc 19,11–22,5), representada aquí simbólicamente por el mar. Como en el tiempo del primer éxodo, el mal desaparecerá para siempre, delante de la marcha triunfal del nuevo pueblo de Dios, que será definitivamente liberado de toda tribulación. Para describir esta alegre y esperanzadora realidad, el autor relee en una nueva perspectiva las profecías de la renovación mesiánica: habrá “un cielo nuevo y una tierra nueva” (cf. Is 65,17; 66, 22); será como una “novia preparada para recibir a su esposo” (cf. Is 61,10; 62, 4-6; Os 2,16); será un habitar con Dios y ya no habrá más lugar para el dolor, la muerte y las lágrimas.

SALMO

Al Señor de la vida, que secará todas nuestras lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó, proclamamos la antífona del salmo: R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Sal 26, 1. 4. 7-9. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

O bien: Contemplaré la bondad del Señor.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su templo. R.

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz; apiádate de mí y respóndeme! Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

SEGUNDA LECTURA

La resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra fe. Momento para reafirmarla.

1Cor 15, 20-23

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquéllos que estén unidos a él en el momento de su Venida.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: El contexto de este capítulo de Pablo, habla de la resurrección de los muertos. En los versículos que leemos, el Apóstol resalta el paralelismo entre el pecado y la muerte que nos trajo Adán, y la salvación y resurrección traídas por Cristo. Lo mismo que Cristo fue el primero que resucitó, así resucitarán todos los demás fieles en Cristo al final de los tiempos; entonces la victoria de Cristo se manifestará de forma definitiva sobre el mal y la muerte como último enemigo. Pero sólo cuando todos los suyos hayan participado de la resurrección, Él habrá cumplido perfectamente su obra y Dios será todo en todos.

ALELUYA Lc 24, 5

Aleluya. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Aleluya.

EVANGELIO

El mensaje de la resurrección nos llena de alegría, pero también nos compromete a no permanecer en la muerte del pecado. Que también de nosotros pueda decirse: ¡No está  aquí; ha resucitado!

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 1-8

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: « ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día”». Y las mujeres recordaron sus palabras.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Llegan las mujeres y observando que la tumba está vacía quedan desconcertadas. No caben aquí los razonamientos humanos. La respuesta a tal misterio viene de Dios y se deja oír en la voz de dos hombres: “No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que Él les decía cuando aún estaba en Galilea”. Lo que sucede es el contenido y la verdad de lo que había comenzado en Galilea. El principio del cristianismo no consiste en discutir sobre una tumba vacía. El gran problema está en la vida de Jesús, abierta al Padre y donada a los hombres; sobre esa vida se cierne la victoria de Dios, que ha convertido a Jesús en el Mesías total de nuestra historia. La tumba es sólo un signo en medio del camino. Por eso, entender la resurrección implica comprender todo el mensaje de vida del Maestro; y penetrar en esa vida presupone ver su meta abierta en el misterio de la pascua.

CREDO

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oramos por todos los difuntos, que ya gozan de la bienaventuranza eterna.

·         Para que los cristianos vivamos nuestra fe con ilusión, y dejemos que la gracia nos transforme. Oremos.

·         Para que los gobernantes de las naciones, con espíritu de justicia, promuevan la paz en el nuevo milenio. Oremos.

·         Para que en nuestra sociedad se reconozca y valore lo sencillo, lo humilde y lo cotidiano, y se tenga en cuenta a todos los ciudadanos. Oremos.

·         Para que nuestros hermanos y hermanas, que trabajan por el bien de los pobres y necesitados, sepan que el Reino ya les pertenece. Oremos.

·         Por los enfermos para que reciban el alivio en su enfermedad, consolados por el amor de Dios. Oremos (nombrar)

·   Por todos los difuntos que tanto amamos en su vida terrenal, para que el Señor les de la paz de la vida eterna. Oremos (nombrar)

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, recibe con bondad nuestros dones, para que tus servidores difuntos sean recibidos en la gloria con tu Hijo, a quien nos unimos por este gran sacramento de su amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO DE DIFUNTOS I

No se nos quita la vida, se nos cambia por otra mejor

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.

En el cual resplandece la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.

Pues, para quienes creemos en ti, Señor, la vida se transforma, no se acaba; y disuelta nuestra morada terrenal, se nos prepara una mansión eterna en el cielo.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 11, 25-26

Dice el Señor: “Yo soy la resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Padre, que recibas en la morada de la luz y de la paz a tus servidores difuntos, ya que por ellos hemos celebrado el misterio pascual. Por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“No está aquí, ha resucitado”

Lc 24, 1-8

Autor Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    LAS MUJERES FUERON AL SEPULCRO CON LOS PERFUMES QUE HABÍAN PREPARADO.

Lucas nos relata la visita de las mujeres al sepulcro con los perfumes que había preparado, pero este fragmento que nos trae la Liturgia es solo hasta el versículo 8, y luego más adelante, versículo 12 el evangelista las nombra, se trata de María la Magdalena, Juana y María de Santiago y las demás que estaban con ellas.

Al llegar, ven con extrañeza removida la piedra que cierra el sepulcro, y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Es cita no sólo es histórica, sino que hace ver una especial intervención de alguien allí, ya que el peso de la misma era muy grande, como se relata en el Evangelio de Marcos, cuando ellas se preguntaban; “¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro? Y levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande”. (Mc 16, 3-4).

Las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado, esto era para completar el tipo especial de embalsamamiento de la época. Esto hace ver que ignoraban la guardia puesta al sepulcro, como lo relata Mateo; “fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia”. (Mt 27,66).

Y ellas entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Esto dejo a las mujeres perplejas, desconcertadas a causa de esto. Pero en ese momento se les presentaron dos varones (ángeles) con vestiduras deslumbrantes. Esto es lo que les hace a las mujeres, con un gesto muy realista, bajar la cabeza porque no se atrevían a levantar la vista del suelo.

2.    LOS ÁNGELES LES ANUNCIAN LA RESURRECCIÓN.

“Ellos les preguntaron: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado”. En ello no deben de ver otra cosa. Y ellas recordaron las palabras del Señor que les decía cuando aún estaba en Galilea: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día”. Aunque esta profecía había sido hecha a los Doce íntimos amigos del Señor, las mujeres la conocían. Se refiere a las dos primeras profecías de la pasión.

Aquellas piadosas mujeres, compraron aromas para ungir el cuerpo de Jesús y el primer día de la semana al amanecer fueron muy de mañana al sepulcro. El primer día a la semana, es el primer día que se encuentra después del sábado, al que quienes somos cristianos llamamos día de domingo por la resurrección del Señor. Si vinieron muy de mañana las mujeres al sepulcro, fue porque habían de enseñar que al Señor, hay que buscarlo y encontrarlo con el fervor de la caridad.

3.    “ELLAS ENCONTRARON REMOVIDA LA PIEDRA DEL SEPULCRO”

El cuerpo del Señor, descansaba muerto, una gran piedra cerraba el sepulcro, como si la muerte le tuviese cautivo. Pero apenas había llegado el tercer día -cuando ya pudo haber convicción de que había muerto realmente- se devolvió la vida. Y así fue como las mujeres encontraron removida la piedra del sepulcro, San Mateo comenta que el Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra. (Mt 28,2)

“Y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús”. Entonces la piedra fue quitada después de la resurrección para que las mujeres creyesen que el Señor había resucitado, cuando viesen que el sepulcro estaba vacío y es así como no hallaron el cuerpo del Señor.

Sigue el relato que las mujeres, estaban llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo. Me parece que Lucas, quiere decirnos que como ellas amaban tanto al Señor, y como se hallaban tan apenadas por su desaparición, tuvieron el consuelo de la presencia de los ángeles, hombres con vestiduras deslumbrantes. Es posible pensar místicamente que los momentos de gozo y de alegría hacen que brillen las vestiduras de quienes anuncian la grandiosa resurrección del Señor.

Cuando relata el evangelista que las piadosas mujeres llenas de temor no levantaban vista del suelo, me parece una actitud de humildad frente al mayor de todos los milagros, y con el corazón contento de saber la gloria de Dios. Consideremos que en la pasión se eclipsó el sol, produciendo tristeza y temor a los que habían crucificado al Hijo de Dios, así ahora los ángeles que anuncian su vida y su resurrección, manifestaban su regocijo con sus vestidos, propios de la alegría que anunciaban la victoria sobre la muerte.

El Señor nos Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

AQUEL QUE HABÍA RESUCITADO A LA VIDA.

No se dice que cayeran estas santas mujeres postradas en tierra cuando vieron a los ángeles, sino que inclinaron la cabeza y no se atrevían a levantar la vista del suelo. Tampoco leemos que alguno de los santos que vieron al Señor o a los ángeles después de la resurrección los adorasen postrados en tierra. Por esto sucede que el sacerdote católico, cuando hace mención de la resurrección gloriosa del Señor o cuando conmemora en los domingos la esperanza como en todo el tiempo de Pascua, no ponemos de pie y oramos anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús con la cabeza inclinada hacia el suelo humildes ante la Gloria de Dios.

No debía buscarse en el sepulcro -que es lugar donde habitan los muertos- Aquel que había resucitado a la vida. Por esto añade: "Les dijeron", esto es, los ángeles a las mujeres: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? no está aquí: más ha resucitado". Como había dicho a las mujeres, y antes a sus discípulos varones, celebró el triunfo de su resurrección al tercer día. Por lo que sigue: Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día”. Por lo tanto, entregó su espíritu en la hora nona de la víspera del sábado, fue sepultado en la tarde del mismo día y resucitó al amanecer del primer día después del sábado, domingo.

 

ORACION (3)

 

SEÑOR, TU PALABRA ME RECONFORTA.

Te doy gracias porque no me dejas solo, sino que me muestras la multitud inmensa de quienes has llamado junto a ti. ¡Son tantos, Señor, incalculables Muchos más que los marcados por el ángel con tu sello. En tu Reino caben quienes no tienen ningún sello. También yo tengo hambre de justicia: haz que la busque en ti y no en mis acciones violentas. También yo deseo la paz: haz que sea una realidad y no una simple intención. También yo vivo la pobreza: haz que sea condición de libertad y no un motivo de angustia. También yo lloro: haz que no caiga en la desesperación. Creo que soy humilde, aunque quizá sólo sea un cobarde. Creo que soporto la persecución, aunque quizá cedo ante los compromisos. Creo que soy misericordioso, aunque quizá sólo soy un superficial e indiferente. Dame, oh Señor, los ojos de la fe para «ver» y un corazón puro para “amar”.

SANTORAL (4)

 

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

La solemnidad de Todos los Santos no podía por menos de provocar el recuerdo de los Fieles difuntos, presentes todos los días en la oración de la Iglesia. La fecha del 2 de noviembre se fijó a comienzos del siglo Xl.

La súplica por los difuntos pertenece a la más antigua tradición cristiana, lo mismo que la ofrenda del sacrificio eucarístico para que «brille sobre ellos la luz eterna». En todas las misas, la Iglesia pide, por supuesto, por «cuantos descansan en Cristo», pero también extiende su súplica en favor de «todos los muertos cuya fe sólo el Señor conoce» y por «cuantos murieron en su amistad». Al orar por todos los que han abandonado este mundo, pedimos también a Dios «que, al confesar la resurrección de Jesucristo, su Hijo, se afiance también nuestra esperanza de que todos sus hijos resucitarán». Si creemos que «todos volverán a la vida es porque Jesús nos dijo: «Yo soy la resurrección y la vida, y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre».

Afirmamos, por fin, en nuestra oración, que Jesús es el lazo de unión con nuestros hermanos difuntos: «a Él nos unimos por la celebración del memorial de su amor" en especial en la celebración del «misterio pascual», con la comunión en su cuerpo y sangre.

FUENTES DE LA PAGINA

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La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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