MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha 22-07-2016

Edición Nº 4.676

Ciclo C

Semana XVI

LITURGIA DE LA HORAS

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Para ver la Misa celebrada en la Parroquia María Virgen Madre de Madrid España, por los Franciscanos de María, Pinchar este link; MISA DIARIA POR VIDEO o en este linkhttp://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1

 

SANTA MARIA MAGDALENA

ANTÍFONA DE ENTRADA

Jesús dijo a María Magdalena: Ve y diles a mis hermanos: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

ORACIÓN COLECTA

Oremos: Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fuera la primera en recibir de tu Hijo Unigénito el encargo de anunciar el gozo de la resurrección, concédenos, que siguiendo su ejemplo, demos a conocer a todos que Cristo vive y nos está esperando en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

LECTURA Cant 3, 1-4

Lectura del Cantar de los Cantares.

Así habla la esposa: “En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: ‘¿Han visto al amado de mi alma?’. Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma”.

Palabra de Dios.

Comentario:¡Qué acertadas estas palabras del cantar para celebrar la fiesta de María Magdalena! Ella es la enamorada que no tuvo reparo en seguir a Jesús por las calles y los caminos, y se quedó con él aun en el momento de la cruz. Ella es una mujer movida absolutamente por el amor, y ese amor la hace ser resuelta y dinámica.

SALMO Sal 62, 2-6. 8-9

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, Tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene. R.

ALELUYA

Aleluya. Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino? He visto el sepulcro del Cristo viviente y la gloria del Señor resucitado. Aleluya.

EVANGELIO Jn 20, 1-2. 11-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentado uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”. María respondió: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, pensando que era el cuidador del huerto, le respondió: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”. Jesús le dijo: “¡María!”. Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: “¡Raboní!”, es decir, “¡Maestro!”. Jesús le dijo: “No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y Padre de ustedes; a mi Dios y Dios de ustedes’”. María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que Él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.

Comentario: “Ella, como la Esposa del Cantar de los Cantares, se levanta de noche a buscar. El amor busca. No se resigna ni soporta la ausencia ni la idea de la muerte: busca. Busca, de noche, al alba, en el jardín. Como en la espera de la nueva creación, se sitúa en el mismo escenario de la primera página del Génesis. Y el nuevo Adán se le manifiesta porque el amor la había impulsado a buscarlo, a él; y él la envía a buscar a sus hermanos y a hacerla gran heraldo de la Vida, del Amor, de la Esperanza” (María Teresa Porcile, Con ojos de mujer).

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Señor, recibe los dones que te presentamos en la conmemoración de santa María Magdalena, así como tu Hijo recibió con bondad el homenaje de su ardiente caridad. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN    2Cor 5, 14-15

El amor de Cristo nos apremia, a fin de que los que viven no vivan más para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que la recepción de tu sacramento infunda en nosotros aquel amor perseverante que impulsó a santa María Magdalena a estar siempre unida a Cristo, su Maestro. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“¿Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

San Juan 20, 1-1. 11-18:

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

1. MARÍA MAGDALENA

María la llamaban Magdalena porque venía de un pueblecito de Galilea llamado Magdala. Ella ha sido identificada como una mujer pecadora según el Evangelio de Lucas (Lc-8,2) y (Lc 7,36-50), pero el mismo Lucas relata que Jesús le hizo saber que sus pecados fueron perdonados.

Es muy importante destacar, que ella acompaño a Jesús, lo atendió, lo escucho, le llegó al corazón y el mismo Jesús se enterneció con María Magdalena. Ella estuvo como testigo en la crucifixión y según este Evangelio es la única mujer que se acerca a la tumba donde sepultaron a Jesús. Luego ella fue la primera en conocer la noticia de la resurrección, y recibió de Jesús resucitado el encargo para anunciar a los apóstoles su resurrección.

2. MUJER, ¿POR QUÉ LLORAS? ¿A QUIÉN BUSCAS?

Jesús le preguntó: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?. En efecto, si ella se hubiese dado cuanta que el Señor había resucitado, no es para llorar, al contrario es para estar alegres. Pero al parecer, aún no comprendía el suceso de la resurrección. María Magdalena, pensando que era el cuidador del huerto, respondió: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. Así María Magdalena nos muestra el gran amor por Jesús, no está dispuesta a perderlo y si esta para buscarlo donde sea.

3. EL PUEDE ESTAR OCULTO EN UNA PERSONA HUMILDE

Podemos recoger muchas enseñanzas de María Magdalena, si ella fue pecadora, por el arrepentimiento recibió el perdón de Jesús, y todo los pecadores podemos tener fe en que Jesús nos perdona si nos arrepentimos, que si hemos sido perdonados y hemos confesado con dolor y sinceridad nuestra faltas recuperamos la gracia y la amistad con Jesús, aún más, si hemos recibido la gracias podemos conocer la resurrección. También aprendemos en este Evangelio, que si creemos que hemos perdido a Jesús y lo buscamos lo encontraremos junto a nosotros, como también tenemos que reconocer que él puede estar oculto en una persona humilde, como en el caso del cuidador del huerto.

4. SE HABÍA QUEDADO LLORANDO JUNTO AL SEPULCRO DE JESÚS

La aparición de Cristo resucitado a Magdalena nos deja una sensación muy profunda, a la partida de Pedro y Juan, Magdalena se queda allí, junto al sepulcro, llorando la desaparición del cuerpo del Señor. Entonces se asoma al sepulcro, como poco antes lo había hecho Juan y vio dos ángeles vestidos de blanco. Estos ángeles aparecen aquí sentados a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. A la pregunta que le hacen por su llanto, ella, sin inmutarse y del modo más natural, según la narración literaria, responde que por no saber dónde han puesto el cuerpo de su Señor. Al llegar a esta parte del diálogo, Magdalena se vuelve y ve a Jesús, que estaba allí como una persona cualquiera. Aunque Cristo no se le muestra en forma de hortelano, ella pensó, al verle allí, que fuese el encargado de aquel huerto. Su obsesión y su llanto se dirigen a Él al punto, para hacerle participante de su inquietud y de su solicitud por ir a buscarle. No deja de ser extraña esta psicología, pero refleja el carácter, obsesivo é impetuoso, de esta impresión y deducción al ver corrida la piedra del sepulcro

5. ¡MARÍA!,.. ¡RABBONÍ

Este es el momento de la gran aparición de Cristo. Sólo pronunció una palabra: ¡María! Pero en ella iba el acento y ternura inconfundibles de su voz. Y ella le dijo en hebreo, que es el arameo: ¡Rabboní!, que quiere decir: Maestro. Este detalle de la conservación aramaica de la expresión que se traduce puede ser un cierto índice de respeto de la escena, en el sentido que Magdalena también volcó en él su amor con esta palabra, porque normalmente se usaba “rabí,” como lo hace en los otros pasajes el mismo san Juan, pero dicho de esta manera Rabboni, es como decir Maestro mío.

6. AÚN NO HE SUBIDO AL PADRE

Al pronunciar esta palabra, Magdalena se postró, se abalanzó a tierra y abrazó los pies de Cristo. Pero es cuando Él le dijo la célebre frase “¡Poli me tanguee!,” que dio lugar a tan diversas interpretaciones, porque se traduce No me retengas más, y la causa que da para esto es porque aún no he subido al Padre.

¿Qué relación hay entre este no Retener a Cristo, de María abrazada y acaso besando sus pies, y el no haber subido aún al Padre? Esta subida de Cristo es ciertamente la ascensión. Pero, evidentemente, la ascensión de Cristo no va a ser el motivo para que no se le pueda retener. La frase es demasiado densa y apretada. Porque aún no ha subido Cristo oficialmente al Padre; pero, teniendo ya una vida gloriosa y nueva, es por lo que ya no se pueden tener con El las relaciones del mismo modo que antes; la vida humana no puede tener con el cuerpo y vida gloriosa de Cristo un trato, aunque espiritual, igual al que anteriormente tenía (1 Cor 15:50ss).

7. MAGDALENA NO DEBE RETENER A CRISTO

Magdalena no debe retener a Cristo así, porque ha de llevar un mensaje a los apóstoles. Por eso la estructura de este pasaje parece que debería ser el motivo inmediato de abandonar Magdalena los pies de Cristo es el tener que llevar un mensaje a los apóstoles inmediatamente. Y esto no consiste sólo en anunciarles la resurrección de Cristo, sino también en anunciarle su próxima subida al Padre. Con ello alentaba a los apóstoles, al hacerles ver que, aunque iba a dejar pronto la tierra, aún no los había dejado. Era el anuncio implícito de los cuarenta días en que se les manifestaría antes de la ascensión. Pero su subida oficial, definitiva, iba a ser pronto, como les dijo en el Sermón de la Cena, para la gran misión del Espíritu Santo, del Padre y de El mismo, en una forma tan real como mística.

8. SUBO A MI PADRE Y PADRE DE USTEDES

Luego Jesús dice Subo a mi Padre y Padre de ustedes; a mi Dios y Dios de ustedes, pareciendo señalar yo soy su hijo verdadero, y ustedes sus hijos adoptivos pero también son sus hijos y hacerles saber que uno mismo es el Dios y Padre de Él y de ellos. A esto mismo parece llevar la fórmula en la que Cristo da el encargo a Magdalena: Ve a decir a mis hermanos.

María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

Este mensaje es completamente diferente del que aparece en los sinópticos. En éstos, es el aviso para su ida a Galilea. En el triunfo de su resurrección, san Juan pone en boca de Cristo la rúbrica igualmente triunfal del tema de su evangelio: ¡era lo que anunció el Hijo de Dios! Por eso sube triunfalmente a Dios, su Padre, por cuya revelación murió.

Los sinópticos recogen una parte que san Juan omite: los apóstoles no creyeron este mensaje que Magdalena y otras mujeres les transmitían, de haber visto al Señor resucitado, y la comunicación que para ellos tenían.

9. SÓLO SE APARECIÓ JUNTO AL SEPULCRO A MAGDALENA?

Esta aparición de Cristo a Magdalena, ¿es la misma que cuenta san Mateo (28:9.10) y san Marcos (16:9-11)? Se admite, generalmente, que es la misma: en san Juan esta descrita con amplitud y en san Mateo presentada desdibujada y en una categoría de mujeres, conforme al procedimiento usual de san Mateo, pero aunque la escena está desdibujada, de la aparición de Cristo sólo a María Magdalena y a la otra María, son los mismos — el saludo de Cristo, el acercarse-postrarse de ellas, el retener sus pies, el mensaje de Cristo a sus hermanos — , se deduce, con toda probabilidad, que Cristo no se apareció resucitado a las mujeres en el camino: sólo se apareció junto al sepulcro a Magdalena?

Cristo Jesús viva en sus corazones

     Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

MARÍA MAGDALENA

Como toda figura evangélica, también María Magdalena es tipo del discípulo de Cristo. En ella vemos el luminoso testimonio de quien, perseverando en la búsqueda de Dios, aunque sea en la oscuridad de la fe y en la prueba de la esperanza, encuentra por fin a Aquel a quien ama o, mejor aún, es encontrado por él.

En efecto, Cristo, el buen pastor, es desde siempre el primero en buscarnos y permanece esperándonos. Espera que el deseo del corazón se purifique, se vuelva ardiente y consuma con su fuego toda la escoria que hay en nosotros. Espera que nuestros ojos se vuelvan capaces de reconocerle en quien nos rodea, y nos vuelva atentos a su voz, una voz que siempre nos llama por nuestro nombre. También nosotros, como María Magdalena, exultaremos de alegría ante su presencia, que nunca es asible, sino poseída o prevista. Sólo quien ha conocido la larga noche de la espera y del deseo puede convertirse en testigo creíble entre los hermanos de una fe que no es vana.

ORACION (3)

 

Santa María Magdalena, viniste a Cristo, fuente de misericordia, derramando muchas lágrimas: tenías una sed ardiente de él y fuiste abundantemente saciada. Fue él quien, siendo pecadora, te justificó; fue él quien, en tu dolor tan amargo, te consoló dulcemente. Ardiente enamorada de Dios, en mi timidez, vengo a implorarte a ti, que eres bienaventurada; yo, que vivo en mi oscuridad, a ti, que eres luminosa; yo, que soy pecador, a ti, que has sido justificada: acuérdate, en tu bondad, de lo que fuiste y de la necesidad de misericordia que tuviste. Obtenme la compunción del ánimo puro, las lágrimas de la humildad, el deseo de la patria celestial. Me sirve de ayuda la familiaridad de vida que tuviste y sigues teniendo aún con la fuente de la misericordia. Hazme llegar a ella, a fin de que pueda lavar mis pecados; dame de beber de ella, para que quede saciada mi sed (Anselmo de Canterbury Orazioni e meditazioni, Milán 1997, pp. 38 1-383, passim).

SANTORAL (4)

 

MARIA MAGDALENA, MARIA DE BETANIA Y LA PECADORA

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


 

1.    LOS SANTOS Y MARIA MAGDALENA,

Teresa de Jesús, relata que: “Era yo muy devota de la gloriosa Magdalena y muy muchas veces pensaba en su conversión, en especial cuando comulgaba” (Vida 9,2) Además la menciona en 18 ocasiones en sus libros. San Juan de la Cruz, también la menciona en diversas ocasiones en sus escritos: “Tal era la fuerza del amor de esta María, que le pareció que, si el hortelano le dijera dónde le había escondido, fuera ella y lo tomara, aunque más le fuera defendido.” (Noche Oscura, 2.13,7) “se inclina la voluntad a buscar y gozar en aquello a su Amado, como hizo María Magdalena cuando con ardiente amor andaba buscándole por el huerto” (Cantico Espiritual (B) 10,2) Y Teresa de Lisieux: “Porque un alma abrasada de amor no puede estarse inactiva. Es cierto que, como santa María Magdalena, permanece a los pies de Jesús, escuchando sus palabras dulces e inflamadas.” (Manuscrito C) Los Papas y muchas catequesis nos la recuerdan: “Así, las piadosas mujeres y María Magdalena nos impulsan a llevar solícitamente el anuncio del Resucitado a los discípulos.” (JP II Catequesis contemplar el rostro de cristo resucitado) Belarmino, comentando la tercera Palabra de Cristo en la Cruz dice de ella “Magdalena, la más querida de las santas mujeres” Y san Agustín, comentado el Evangelio de San Juan 20,1 escribe: “No cabe duda que María Magdalena era la que más fervientemente amaba al Señor de entre todas las mujeres que habían amado al Señor”, de modo que no sin razón San Juan haga sólo mención de ella sin nombrar a las otras que con ella fueron, como aseguran los otros Evangelistas.

2.    ACOMPAÑÓ A JESÚS HASTA LA CRUZ

María Magdalena, con sus dos nombres, aparece en varios relatos evangélicos. Esta mujer acompañó a Jesús hasta la Cruz. San Juan relata: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena.” (Jn 19,25). San Juan la tiene que haber conocido bien. Se desprende por la forma como hace sus relatos, es decir, que esto no lo supo por terceras persona, habla como testigo de hecho. También relata: “El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.” (Jn 20,1). Aquí hay un detalle que hace suponer que Juan es testigo de esta escena, él dice: “cuando todavía estaba oscuro.”; habla como presente de la escena. En el mismo relato explica Juan: “Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro”, en este caso siempre suponemos que “el otro discípulo” es el mismo Juan. Y sigue luego: “Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”  (Jn 20,18), otro detalle, “dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”  Se nota que Juan sabe que palabras dijo el Señor porque las puede haber oído el mismo. Entonces podemos suponer que se trata siempre de la misma Maria Magdalena, la misma que estuvo junto con él al pie de la cruz. (Cfr. Jn 19,26)

3.    ¿MARIA MAGDALENA ES LA MISMA  MARÍA DE BETANIA?

En otros capítulos del Evangelio, Juan ya había relatado lo siguiente de una mujer llamada María que tiene otros dos hermanos, Lázaro y Marta: “Había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María (Juan precisa de donde es esta María) y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos” (Jn 11, 1-2) Aquí San Juan nos dice que esta María es la misma que le seco a los pies del Señor, relato que pone más adelante en la cena de Betania: “Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos.” (Jn 12,3). Un poco más adelante en el mismo capítulo 11, en el relato de la resurrección de Lázaro, Juan nuevamente habla de esta misma María: “muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.” (Jn 11, 19-20)

Nos surge algunas preguntas: ¿Maria Magdalena es la misma María de Betania? Magdala (Magadán) es un paraje de la antigua Palestina, está citado en la Biblia y en el Talmud. Se dice que María Magdalena nació en esa localidad, de ahí proviene su otro nombre, Magdalena. Sin embargo Juan habla de una María cuyo pueblo es Betania. ¿Entonces no se trata de la misma María, por eso aquí la describe con un solo nombre y no con dos, como en caso de María Magdalena?

4.    MARÍA, LLAMADA MAGDALENA Y MARIA DE BETANIA

Observemos lo que nos dice Lucas: “Algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios” (Lc 8,2) Aquí Lucas dice: “María, llamada Magdalena”, es decir, usado la costumbre de llamar a las personas por su lugar de origen. Esto podría concluir que ella era de Magdala. El que de Magdalena haya “echado siete demonios” no significa que fuese pecadora, sino que la había curado de siete enfermedades, o, por ser el número siete número de plenitud, podría significar una grave enfermedad, o una enfermedad importante y crónica, o, en el peor de los casos, un tipo de posesión diabólica, aunque valorando esto con la apreciación popular de entonces; lo que no indica que fuese pecadora. Además, Lucas, al comienzo del capítulo siguiente, presenta a Magdalena como a una protagonista desconocida. Y luego Lucas dice que esta Maria Magdalena es amiga, familia o conocida de los apóstoles: “Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago y las demás que estaban con ellas.” (Lc 24,10) Otro dato, la escena de Lucas tiene lugar en la época media del ministerio público de Cristo, y, por la situación del relato, tiene lugar en Galilea. La de Juan es en Judea seis días antes de su muerte.

Relata Lucas: “Yendo ellos de camino, (Jesús y sus amigos) entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa tenía ella una hermana llamada María, (aquí Lucas no dice que se trate de la misma “María, llamada Magdalena”), que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.” (Lc 10, 38-39) Este relato es propio de Lucas. La escena debe de tener lugar ya en esta ida de Cristo a Jerusalén en compañía de sus apóstoles. El tono del relato, la coincidencia de nombres y la familiaridad que estas mujeres tienen con Cristo, hace ver que son las hermanas de Lázaro y que se hospedó en Betania. Lucas dice que lo recibe Marta en su casa. Esto indicaría, en la perspectiva literaria, según las costumbres orientales, que, ausente Lázaro, Marta es la mayor y ama de casa.

El contraste de la escena está entre María, que está “sentada a los pies del Señor,” que es la actitud de los discípulos ante el Maestro, para escuchar “su palabra”. Añade luego el relato: “María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada.”

5.    MARÍA MAGDALENA Y LA OTRA MARÍA FUERON A VER EL SEPULCRO

Marco, se refiera a Maria Magdalena cuando Jesús esta crucificado y luego a la resurrección: “Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé, que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.” (Mc 15,40-41) “comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de Joset se fijaban dónde era puesto.” (Mc 15,47) “Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle.” (Mc 16,1) Luego, para puntualizar de cual Maria Magdalena se trata dice: “Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. (Mc 16,9)

Paralelamente Mateo relata; “Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.” (Mt 27,56) “Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.” (Mt 27,61) “Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.” (Mt 28,1)

6.    NUNCA SE DICE QUE MARÍA MAGDALENA SEA PECADORA

Es necesario destacar que nunca se dice que María Magdalena sea pecadora, ni se habla desfavorablemente de María de Betania. Hay que subrayar además que Cristo no repara en ir a buscar a los pecadores.

Relata Lucas de una cierta mujer pecadora: “Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. (Lc 7,36-38) Nótese que aquí no la llama por ningún nombre, ni siquiera como María a secas. Solo habla de una pecadora. Pero por otra parte, el enfoque estructural de los relatos es distinto. En el de Lucas, el motivo del relato es el perdón y conversión de una pecadora; en el de Juan y Mateo y Marcos, el tema es un acto de amor de a Cristo.

Que el banquete se dé en casa de Simón en ambos relatos no es objeción, ya que este nombre era muy corriente, recordemos que era el nombre de Pedro. En el Ν. Τ. Se cita más de diez personajes de este nombre. Y mientras Lucas lo llama sin más Simón, por ejemplo  Mt-Mc lo destacan, precisamente para distinguirlo de entre lo usual del mismo, llamándolo “Simón el leproso.” Juan, en su relato, omite el nombre de Simón.

7.    MARÍA MAGDALENA, UNA DESTACADA MUJER QUE ACOMPAÑA A JESÚS

En síntesis, lo que queda de manifiesto, es que María Magdalena, es una destacada mujer que acompaña a Jesús, está presente durante la Pasión y al pie de la cruz, acompañando además a la Madre de Jesús: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena.” (Jn 19, 25); según Marcos, ella observa cómo sepultan al Señor: “María Magdalena y María la de Joset se fijaban dónde era puesto.” (Mc 15, 47); llega antes que Pedro y que Juan al sepulcro, en la mañana de la Pascua (Jn 20, 1-2); es la primera a quien se aparece Jesús resucitado (Mt 28, 1-10; Mc 16, 9; Jn 20, 14), aunque no lo reconoce y lo confunde con el hortelano (Jn 20, 15); y ella fue enviada por Jesús a informarle a los apóstoles: “Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.” (Jn 20, 17-18). María Magdalena es enviada a ser apóstol de los apóstoles.

También queda sabido que María de Betania es la hermana de Marta y de Lázaro. Esta María aparece en el episodio de la resurrección de su hermano (Jn 11) y luego es la que derrama perfume sobre el Señor y le seca los pies con sus cabellos (Jn 12, 3). Según Lucas, María escucha al Señor sentada a sus pies y “ha elegido la parte buena, que no le será quitada.” (Lc 10, 38-42) Todo esto mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres”, que también eran para atender activamente al Señor.

8.    UN TERCER PERSONAJE, UNA MUJER PECADORA PUBLICA

Finalmente, hay un tercer personaje, una mujer pecadora publica, es anónima y no sabemos su nombre. Esta mujer, poniéndose detrás, a los pies de él, (Jesús) comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. (Lc 7, 36-38). Lucas dice que esto ocurrió en casa de Simón, que era Fariseo. Por otra parte, este relato sucede en Galilea y el de Juan es en Betania.

El relato de María de Betania  que hace San Juan, puede hacer suponer que es la misma mujer, pero las circunstancias difieren y parece más sensato no relacionar a Juan con Lucas porque hay varios detalles que así lo demuestran. Como ya se ha dicho, la unción, según Lucas, tiene lugar en casa de Simón el Fariseo y Juan por su parte cuando hablan de la unción en Betania, no aclara el nombre del dueño de casa, sólo señala que Marta servía y que Lázaro estaba presente.

Todo esto, hace que los argumentos a favor de que siempre se hable de la misma María, son débiles. Creo que es más seguro inclinarse por la hipótesis que hay tres mujeres. María Magdalena que no tiene ninguna referencia como pecadora, María de Betania, hermana de Lázaro y de Marta y una mujer pecadora pública. Pensar esto, es atenerse sólo a los datos que ofrece el evangelio. Es así, como a mí me parece que considerar que la identificación entre María Magdalena, Maria de Betania y la pecadora es más bien una confusión, ya que no hay respaldo que sea la misma. Es decir, María Magdalena, por lo que nos relata la Escritura, no fue “pecadora pública”, ni “adúltera” ni “prostituta”, sino sólo seguidora de Cristo, de cuyo amor ardiente fue contagiada, para anunciar el gozo pascual a los mismos Apóstoles, con  la certeza que a ella el Hijo de Dios le confió, antes que a nadie, la hermosa misión de anunciar a los suyos la alegría pascual.

El Señor les bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

FUENTES DE LA PAGINA

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Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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