Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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29-07-2018

EDICION N.º MD 7.269

LITURGIA DE LA HORAS

 

bto17JESÚS, ALIMENTO PARA LA VIDA ETERNA

La liturgia nos presenta una novedad: se interrumpe el evangelio de Marcos -propio de este ciclo B- y desde hoy, domingo 17° hasta el domingo 21°, leemos el capítulo 6 del evangelio de san Juan. Todo este capítulo está dedicado a Jesús, Pan de Vida.

El evangelio de hoy a través del “signo” de la multiplicación de los panes, anticipa que Jesús es el alimento eucarístico que da la vida eterna.

Con este domingo la liturgia comienza a presentarnos un tema centralísimo en el cristianismo: la sagrada Eucaristía, según el capítulo sexto del Evangelio de San Juan.

El discurso eucarístico de Cafarnaún desarrollado y meditado en estos domingos, nos irá actualizando las inmensas riquezas del acontecimiento eucarístico, que, como ha expresado el Concilio Vaticano II en varios de sus documentos es “el centro y culmen, raíz y fuente” de toda la vida de la Iglesia, de su propia actividad y de la vida y autenticidad cristiana.

Para ver la Reflexión completa de las lecturas de la Liturgia de este domingo XVII, pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

 

I. RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. El dará poder y fortaleza a su pueblo.

ACTO PENITENCIAL

·         Porque tú eres el Pan de Vida. Señor, ten piedad.

·         Porque nos enseñas a compartir. Cristo, ten piedad.

·         Porque permaneces en tu palabra y en tu eucaristía. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, fuera de quien nada tiene valor ni santidad; acrecienta sobre nosotros tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, usemos los bienes pasajeros de tal modo que ya desde ahora podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

II. LITURGIA DE LA PALABRA

Por medio del profeta Eliseo, Dios hace llegar su providencia a los necesitados.

PRIMERA LECTURA

Lectura del segundo libro de los Reyes (4, 42-44)

En aquellos días, llegó de Baal-Salisá un hombre que traía para el siervo de Dios, Eliseo, como primicias, veinte panes de cebada y grano tierno en espiga.

Entonces Eliseo dijo a su criado: “Dáselos a la gente para que coman”. Pero él le respondió: “¿Cómo voy a repartir estos panes entre cien hombres?”

Eliseo insistió: “Dáselos a la gente para que coman, porque esto dice el Señor: ‘Comerán todos y sobrará’”.

El criado repartió los panes a la gente; todos comieron y todavía sobró, como había dicho el Señor.

Palabra de Dios.

COMENTARIO; Comerán y sobrará. El Antiguo Testamento, aún con sus sombras, nos adelantó proféticamente las realidades del Nuevo y proclamó la salvación definitiva en Cristo, Mesías y Profeta, en la plenitud de los tiempos.

Los prodigios que Dios obraba por medio de sus siervos los profetas tenían por misión autentificar la palabra predicada por ellos, de modo que el pueblo tuviese garantía de su origen divino.

Dios sigue obrando en su Iglesia maravillas. Hemos de reconocerlo y utilizarlo para profundizar más y más en la fe y hacer que los demás crean en el mensaje divino. Pero esto será difícil si nuestra vida no se conforma con ese mensaje, no obstante los prodigios que Dios hace constantemente en medio de nosotros.

SALMO RESPONSORIAL

En respuesta a la bondad de Dios, el salmo invita a la alabanza. Participamos de esta oración, aclamando: Abres tus manos, Señor  y nos colmas con tus bienes.

SALMO 144

R. Abres tus manos Señor y nos colmas con tus bienes.

Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas. R

A ti, Señor, sus ojos vuelven todos y tú los alimentas a su tiempo. Abres, Señor, tus manos generosas y cuantos viven quedan satisfechos. R

Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor de quien lo invoca. R

COMENTARIO: El Salmo 144 es un himno que canta a Dios como Señor del universo alabando su señorío y su poder, su bondad y providencia, su misericordia y amor con todos. Aunque se recuerdan sus obras, es a Él mismo a quien se canta, como autor de todas ellas.

Los versículos elegidos para salmo responsorial en la liturgia de hoy se fijan sobre todo en el cuidado providente de Dios, que da el alimento necesario y sacia de favores a todas sus criaturas.

SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos exhorta a comportarnos de una manera acorde con nuestra vocación cristiana, viviendo en la unidad.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios (4, 1-6)

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido.

Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: En el Corazón de Cristo se consuma el designio de unidad entre todos los hombres. Un único Padre que nos ama en su único Hijo y que nos hace a todos participar en su único Espíritu.

En la Iglesia no debe existir ningún elemento discriminatorio ni en los que vienen del judaísmo, ni en los que vienen de la gentilidad. Lo que todos han de hacer es poner su esperanza en la salvación a la cual todos han sido llamados por Dios. Sobre la unidad, exhorta San Cipriano:

“El que abandona esta cátedra de Pedro, sobre la cual está fundada la Iglesia, ¿puede creer que está todavía en la Iglesia? El que se rebela contra la Iglesia y se opone a ella, ¿puede pensar que está en ella? El mismo Apóstol Pablo enseña idéntica doctrina declarando el misterio de la unidad con estas palabras: “un solo cuerpo y un solo espíritu, una sola esperanza en vuestra vocación” (Ef 4,4)

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Aleluya, aleluya. Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya.

EVANGELIO

La multiplicación de los panes es un gran signo de la llegada del Reino.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 1-15)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto las señales milagrosas que hacía curando a los enfermos.

Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Ni doscientos denarios bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan”.

Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?” Jesús le respondió: “Díganle a la gente que se siente”. En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.

Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien”. Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos.

Entonces la gente, al ver la señal milagrosa que Jesús había hecho, decía: “Este es, en verdad, el profeta que había de venir al mundo”.

Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Jesús se manifiesta en el evangelio de hoy alimentando a la multitud. Pero al pronunciar la acción de gracias y repartir el alimento perecedero, Jesús está ya apuntando al “alimento que permanece para vida eterna” (Jn 6,27). También este nos viene de su providencia amorosa, que, más que la salud del cuerpo, quiere la santidad de los que el Padre le han confiado. Por lo demás, nosotros estamos llamados a ser instrumentos de la providencia para nuestros hermanos los hombres, tanto en el alimento corporal como en el espiritual.

SE DICE EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Somos hermanos, porque Dios es nuestro Padre; por eso, con espíritu filial oremos diciendo: Padre, escúchanos.

·         Por los cristianos del tercer milenio: para que seamos humildes, amables y comprensivos con todos. Oremos al Señor/ Padre, escúchanos.

·         Por los pastores de la Iglesia: para que se esfuercen por mantener la unidad entre los discípulos de Cristo. Oremos al Señor/Padre, escúchanos.

·         Por los que tienen autoridad en nuestro país: para que velen por el bien común, la justicia y la paz. Oremos al Señor/Padre, escúchanos.

·         Por los que pasan hambre, sed, desnudez o abandono, por los que no tienen hogar: para que les llegue la ayuda que necesitan para vivir con dignidad. Oremos al Señor./Padre, escúchanos.

·         Por los enfermos: para que fortalecidos por la comunión con el Cuerpo de Cristo se sientan aliviados. Oremos al Señor/Padre, escúchanos.

·         Por los que participamos de la Eucaristía: para que el alimento del Pan y la Palabra nos den fuerzas para no desfallecer en la vivencia de nuestra vocación. Oremos al Señor/Padre, escúchanos.

Celebrante: Padre bueno, Tú que lo penetras todo y todo lo sabes, acoge las oraciones que te hemos presentado y las que cada uno lleva en el corazón, y haz que permanezcamos unidos en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

III. LITURGIA EUCARISTICA

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Presentación de las ofrendas: Jesús estuvo presente en su palabra, pronto lo estará también en su eucaristía. Por eso, junto al pan y el vino, signos poderosos del alimento espiritual y material, presentemos nuestro propósito de multiplicar nuestra contribución para los necesitados.

Acepta Padre, estos dones recibidos de tu generosidad, y, por la acción poderosa de tu gracia, haz que estos sagrados misterios santifiquen nuestra vida presente y nos conduzcan a los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO DOMINICAL VII

Prefacio: Jesús es el gran profeta de Dios. Por eso, junto al celebrante, demos gracias al Señor, nuestro Dios porque entregó a Jesucristo quien nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano.

La salvación por la obediencia de Cristo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso, que no sólo nos enviaste como redentor a tu propio Hijo, sino que lo quisiste en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él amabas.

Y con su obediencia nos devolviste aquellos dones que por nuestra desobediencia habíamos perdido.

Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus muchos beneficios.

Comunión: La eucaristía es el pan que se nos parte y reparte para que nos ayudemos como hermanos. Con alegría, vayamos a participar del banquete del Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Padre, que alimentados con este sacramento divino, memorial perpetuo de la Pasión de tu Hijo, este don de su amor inefable nos conduzca a la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

IV. RITO DE CONCLUSIÓN

Canto final

Con la alegría de haber participado del banquete de la palabra y de la eucaristía, nos retiramos cantando.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES ES UN GRAN SIGNO DE LA LLEGADA DEL REINO.

Juan 6,1-15


1.      “¿CÓMO COMPRAREMOS PAN PARA QUE COMAN ÉSTOS?”

Jesús se manifiesta en el evangelio de hoy preocupado por el alimento de los que le siguen y luego los alimenta personalmente. Al pronunciar la acción de gracias y repartir el alimento perecedero, Jesús está ya apuntando al “alimento que permanece para vida eterna” (Jn 6,27). También este nos viene de su providencia amorosa, que, más que la salud del cuerpo quiere la santidad de los que el Padre le ha confiado. Por lo demás, nosotros estamos llamados a ser instrumentos de la providencia para nuestros hermanos los hombres, tanto en el alimento corporal como en el espiritual.

San Juan comienza con este párrafo la sección dedicada a la revelación de Jesús como alguien que da el verdadero pan y es él mismo “pan de vida”. Jesús, en el marco de la pascua judía; “Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos”, sube al monte con sus discípulos, seguido por el gentío que se sentía atraído por las obras extraordinarias que él realiza. Jesús, es quien toma la iniciativa de dar de comer a la multitud que le seguía; “Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a Él y dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para darles de comer?”, apareciendo de inmediato como el protagonista absoluto de la escena, consciente de sus acciones y de los motivos que la impulsan. Es asimismo él quien distribuye a la gente los panes multiplicados; “Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.”, Además Jesús se pone a servir, siendo el primero en dar ejemplo para que sus discípulos aprendan a hacer lo mismo. Se puede ver aquí, como en una imagen, la fotografía de la última cena, la verdadera y definitiva pascua de Jesús, durante la cual tomó y distribuyó el pan después de haber dado gracias al Padre, escena que Juan no narra explícitamente en su evangelio.

Jesús, al multiplicar los cinco panes y los dos peces ofrecidos por un niño, da una respuesta decisiva e innovadora a las objeciones de Felipe y de Andrés sobre la falta de dinero y la escasez de alimento para poder saciar el hambre de todos. Se trata de la respuesta del amor generoso, sobreabundante, del Padre, que a partir de poco, de la debilidad humana ofrecida del todo y compartida, sacia la necesidad de cada uno más allá de lo que es suficiente, con generosidad y sin condiciones.

2.      UN ACONTECIMIENTO EXTRAORDINARIO

El acontecimiento de la multiplicación de los panes y los peces es constatado repetidamente en los Evangelios, ya sea porque fueron al menos dos veces las que el Señor realizó ese milagro y por la notable impresión que ese prodigio causo en él las gentes. Jesús, no solo se preocupa de las necesidades espirituales de los que le siguen, sino que también lo hace de orden material.

Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. El relato cuenta que él va a la otra parte del mar de Galilea o Tiberíades. San Juan precisa el lago con el nombre de Tiberíades para sus lectores étnicos, ya que después que Antipas fundó en honor de Tiberio, en el borde del lago, la ciudad de Tiberias, y puso en ella su capital, prevaleció este nombre en el uso griego.

A Jesús, lo seguía una gran multitud muy necesitada, y al ver los signos que hacía sanando a los enfermos, todos quedaban asombrados a causa de los milagros que hacía y había hecho por aquella región ya antes. Los Evangelios sinópticos expresan que cuando Jesús llegó a aquella región, ya otros grupos de personas se le habían adelantado - san Marcos -. El recorrido por el lago era la mitad que por tierra. Esto hace suponer, o en un retraso en el remar a causa del calor, o en un retraso por conversar con los apóstoles.

San Juan destaca aquí; “Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos” Este dato, no lo dicen los otros Evangelios. Tal vez san Juan, apunta a la Eucaristía - comunión, sacrificio -, que tendrá lugar en la Pascua siguiente.

3.      JESÚS SUBIÓ A LA MONTAÑA Y SE SENTÓ ALLÍ CON SUS DISCÍPULOS.

San Juan nos presenta primero el diálogo con Felipe y luego con Andrés; “Jesús vio que una gran multitud acudía a Él y dijo a Felipe”. El evangelista, tiene la delicadeza de relatarnos los diálogos que tiene Jesús con sus amigos, así nos muestra a Jesús hablando con Nicodemo, con la samaritana, la vocación de los primeros discípulos y discursos del cenáculo. Otro detalle, es que a san Juan le interesa destacar aquí la presciencia de Jesús, ya que le decía esto a Felipe para probarle, pues él sabía lo que iba a hacer. “Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer”. San Juan omite la escena de los evangelios sinópticos en la que los discípulos piden que despida a la gente para que puedan lograr provisiones. Igualmente omite la predicación de Jesús a las gentes y los milagros hechos entonces.  Otro dato más es que Felipe, con su golpe de vista, calcula que no bastarán para abastecer aquella cantidad de gente con 200 denarios para que cada uno reciba un pedacito de pan. Como dato aparte, un denario en la época de Jesús era el sueldo diario de un trabajador.

Otro discípulo que interviene en este diálogo es Andrés, el hermano de Simón Pedro. El que Jesús plantease el problema del abastecimiento a Felipe es que éste era de Betsaida y podía indicar soluciones. El citarse a Andrés como hermano de Simón Pedro, más que por ser un aspecto literario, es por lo que Pedro significaba a la hora de la composición de los evangelios.

Andrés apunta la presencia de un muchacho, seguramente uno de esos pequeños vendedores ambulantes que siguen a las multitudes, y que tenía ya solamente cinco panes de cebada y dos peces. Pero esto no era solución. El pan de cebada, matiz propio de San Juan, era el alimento de la gente pobre. Por peces pone el término diminutivo de, que significa, originariamente, un alimento preparado sobre el fuego y que luego se toma con pan, sobre todo de carne o pescado.

Estos pequeños peces acaso fuesen pescado seco en salazón (salados) o preparados ya para la venta.

Todas estas preguntas y pesquisas tendían a garantizar más manifiestamente el milagro, al comprobar la imposibilidad de alimentar a aquella multitud en el desierto. Y, una vez garantizado esto, el milagro se va a realizar de una manera nada espectacular, sino discretamente.

4.      JESÚS TOMÓ LOS PANES, DIO GRACIAS Y LOS DISTRIBUYÓ

“Había mucho pasto en ese lugar” y que a la orden de Jesús;  “Háganlos sentar”, todos se sentaron y que “eran unos cinco mil hombres”. Notemos que sentar era acomodarse en el suelo, es decir recostarse. Los evangelios de San Marcos y Lucas hacen ver que se acomodaron por grupos de 50 y de 100. Me imagino que Los colores vivos de sus vestiduras, bajo el sol palestino, daban la impresión de un jardín, al tiempo que facilitó luego el recuento y el servicio. La multitud de sólo hombres se valuó en 5.000.

En la descripción del rito del milagro, San Juan la hace con claros rasgos tipológicos orientados a la Eucaristía, sin embargo omite un rasgo que los tres Evangelios sinópticos recogen, donde Jesús elevó sus ojos al cielo antes de la bendición. Era gesto frecuente en Jesús en varias circunstancias de su vida.

Jesús tomó los panes, dio gracias (Los tres evangelios sinópticos usan el verbo bendecir) y los distribuyó a los que estaban sentados. Esto es, Jesús tomó - en sus manos - los panes. Pudo haberse omitido este detalle o haber Jesús dado orden de repartirlos sin tomarlos en sus manos. Pero es gesto que está también en los relatos de la institución eucarística. Los judíos, antes de la comida, pronunciaban una “berekah” o bendición.

San Juan dice en forma condensada, seguramente intencionada, que Jesús mismo distribuyó de los panes a los que estaban recostados, naturalmente sería a algunos; lo que suponía distribuir partiéndolos (Cfr Mt14:19 y Mc 6:40). Rito usual que realizaba el “paterfamilias” en la cena pascual y que él mismo distribuía luego a los comensales. Los Evangelios sinópticos dicen que Jesús entregó el pan los discípulos para que ellos lo distribuyesen a la gente.

5.      JESUS DA EL PAN A LOS QUE ESTABAN RECOSTADOS, COMIERON TODOS, Y TODOS CUANTO QUISIERON.

No obstante todos los detalles del relato, donde se desprende que la formulación conserva el relato de la institución eucarística, los expertos comentan que a la hora de la composición de este evangelio era la evocación de la fracción del pan. Otros detalles, tenemos que deducirlos nosotros mismo, introduciéndonos o sentándonos en ese pasto que relata el Evangelista, en el sentido que no es tarea fácil que el Señor repartiera el solo a más de 5000 personas el pan con sus propias manos, por esa razón debemos pensar que el milagro de la multiplicación se hacía en las manos de los apóstoles, lo contrario supone un incesante ir y venir los discípulos a Jesús.

Los apóstoles no se cansaron de recorrer, repartiendo pan y pescado, a aquella enorme multitud. Terminado el reparto de aquella comida milagrosa, resaltan enfáticamente que comieron todos, y todos cuanto quisieron. No fue un expediente para salir del paso. Fue una perfección total, que causó una gran sorpresa. Nos recuerda la fórmula de saciarse del maná - Sal 78:29; 105:40 - Una vez saciados, el Señor dijo; “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada”. Los evangelios sinópticos también consignan el detalle de esta orden y los recogen en canastos, que uso tan frecuente en los judíos. Era costumbre de los judíos recoger, después de la comida, los pedazos caídos a tierra Había en esa costumbre un respeto religioso a Dios, dador del pan de cada día. El hecho de recogerse aquí las sobras del pan sobrante tiene una finalidad apologética, como se ve por referir este detalle los tres sinópticos: constatar bien y garantizar el milagro.

San Juan describe; “Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada” .Se recogieron doce cestos de sobras, que parecen corresponder a uno por cada apóstol.

6.      “ÉSTE ES, VERDADERAMENTE, EL PROFETA QUE DEBE VENIR AL MUNDO”.

Los evangelios sinópticos nos recogen la impresión causada por el milagro sobre la multitud como lo relata aquí San Juan. La impresión de las gentes que seguían al Señor fue tan profunda, que, viendo el milagro que había hecho, decían: “Éste es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo. ”Y querían, por ello, proclamarle rey. En el Deuteronomio se anuncia un profeta para orientar en el curso de la vida de Israel, y al que han de oír como al mismo Moisés - Dt 18:15 - Literariamente se anuncia un profeta, pero es, en realidad, como lo exige el mismo contexto, el profetismo, toda la serie de profetas que habrá en Israel, pero incluido el Mesías.

Existía la creencia de que el Mesías saldría del desierto, que en Él se repetirían las experiencias del Éxodo, y que el Mesías provocaría una lluvia prodigiosa de maná. Esta multiplicación de los panes, y en lugar desierto - cf. San Mateo 14:15 par. - les evoca todo esto, y quieren venir para arrebatarle, forzarle y hacerle rey.

Un dato importante para entender la cantidad de gentes congregadas es lo que dice san Juan, se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos, por tanto seguramente se habían reunido allí gentes de muchas partes de Galilea, como punto de cita para formar en las caravanas que iban a subir a Jerusalén para la inminente Pascua. Debían de pensar forzarle a ponerse al frente de sus caravanas y marchar en gran muchedumbre, triunfalmente a Jerusalén, para que allí, en el templo, recibiese la proclamación y consagración oficial mesiánica.

El Señor, nos muestra otro aspecto del cual nos debemos maravillar, luego de este extraordinario milagro y ante el gran asombro de todos, podemos no se si bien o mal, pensar que Él se retiró en medio de vítores y aplausos, pero todo aquel plan de precipitación y anticipación mesiánica fue desbaratado por Jesús. Jesús qué; “sabiendo que querían apoderarse de Él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña”. Ni aquel mesianismo material era el suyo, ni aquélla su hora ni el buscaba la felicitación de las personas, por eso se retiró El solo hacia el monte para evitar todo aquello y pasar la noche en oración. Los Evangelios sinópticos hacen ver que forzó a los apóstoles a subir a la barca y precederle a la otra orilla, y cómo El mismo despidió al pueblo. Posiblemente los apóstoles estaban en peligro de caer en aquella tentación, como las gentes, así abortó y acabó con todo aquel prematuro movimiento mesiánico al margen de los planes del Padre.

Dios nos bendiga

Pedro Sergio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

¿TENGO EL VALOR NECESARIO PARA PERDER MIS PANES Y MIS PECES Y ENTREGÁRSELOS AL SEÑOR, PARA QUE PUEDAN VIVIR MUCHOS?

En nuestro opulento mundo occidental difícilmente llegamos a comprender lo que significa tener hambre y, a continuación, de modo sorprendente, vernos saciados de una manera abundante. En nuestro mundo presuntuoso estamos convencidos de disponer de respuestas técnicas y eficaces para cada problema, y por eso resulta más arduo saber apreciar los gestos gratuitos.

¿Estoy dispuesto a poner en juego mis “cinco panes y mis dos peces” en la lucha contra las realidades macroscópicas que, a pesar de tanto progreso, mantiene la gente que sufre bajo el umbral de la supervivencia física y de otros tipos -incluso (¿sobre todo?) en el mundo “rico”-, que resopla por falta de valores, de sentido, de una calidad de vida humana? ¿Tengo el valor necesario para perder mis panes y mis peces y entregárselos al Señor, para que puedan vivir muchos?

ORACION (3)

 

Jesús, con tus signos quieres hacerme conocer tu identidad de Hijo de Dios e introducirme en el misterio de tu persona y de tu misión.

Perdona mi pragmatismo, que se detiene en el interés inmediato, en la superficie de la realidad. No sé darte lo poco que poseo, pero, después, cuando con ese poco obras grandes cosas, me quedo arraigado en ello y no voy más al fondo, allí donde tú me quieres llevar. Un Dios que resuelve los problemas contingentes de la vida me va bien, pero un Dios que me propone ser siempre don total y gratuito para los otros me escandaliza. Tú me repites, Jesús, que, sin embargo, es precisamente ésa mi vocación de hijo del Padre.

Te pido, Señor, una vez más, aprender a amar en tu escuela.

SANTORAL

 

SANTA MARTA

Autor: Jesús Martí Ballester

Como Santiago evangelizó España, Santa Marta evangelizó Francia. Si quisiéramos conocer la historia de las Diócesis consultando sólo documentos oficiales y rebuscando archivos notariales, sabríamos muy poca cosa, porque la vida no fluye sólo por las arterias sino también por los capilares y la vida diaria es la que fragua la historia, aunque éste no lleve marchamo oficial y canónico. Hay que contar pues con la tradición e incluso con la leyenda, que siempre lleva una veta de realidad, teniendo criterio para discernir las épocas y los estilos y los lugares. Poco sabríamos de España y de Francia, de su política y de su religión e historia si nos quedáramos con los escuetos datos canónicos. Hemos de acudir a la tradición que nos relata que una barca miserable sin remos y sin velas luchaba con las furias del mar, navegando desde las costas de Palestina hasta la desembocadura del Ródano. Marta con un grupito de discípulos de Jesús, que oyeron su voz junto al lago de Tiberíades, esperan la muerte; las mujeres lloran, los hombres rezan. Marcial, el joven que sirvió el vino y el pez en la última cena y Saturnino, rezan en la proa; el anciano Trófimo envuelto en su capa tiene a sus pies al obispo Maximino. Lázaro, escucha los rugidos del abismo. Magdalena, continúa en su llanto doloroso, y Marta, se mueve como siempre, llevando de un lado para otro el optimismo y la confianza. El Espíritu de Dios les conduce, y la frágil nave llega a una playa sin peñascos. Después de los terrores de la tempestad, se arrodillan sobre la arena; levantan las manos al cielo, rezan, cantan y hacen resonar por vez primera el nombre de Cristo en las tierras provenzales. Era la primera misión comunitaria, un anticipo de la misión familiar practicada hoy por los grupos neocatecumenales.

Los extraños tripulantes se dan un abrazo, y se distribuyen para esparcir la semilla del evangelio en su nueva patria. Marcial llega a Limoges donde será su primer obispo; Saturnino lo será de Tolosa, Trófimo irá a Arlés, y Lázaro a Marsella.

A Marta le pregunta el poeta, ¿adónde vas, oh dulce virgen?. Con una cruz y con un hisopo Marta, radiante de serenidad, se encamina intrépida al encuentro de la Tarasca; los infieles, no pudiendo creer en su libertad, se suben a los pinos para para ver aquel combate insigne. ¡Saltó la Tarasca, el monstruo sobresaltado en su modorra, hostigado en su cubil, desde el que esclavizaba a Francia, llamada Tarascón, y que nos recuerda el canto pascual de la Tarara. En vano se retorcía, rociado con el agua santa; en vano gruñía, silbaba y bufaba; Marta le encadena con una atadura de mimbres tiernos, y le arrastra a pesar de sus resoplidos. El pueblo corre a adorarla. "¿Quién eres?” -decían-. Eres la cazadora Diana? ¿Eres Minerva la fuerte: - '"No, no, respondía la doncella- soy la esclava de mi Dios." Y los tarasconenses creyeron, doblaron la rodilla ante el Dios a quien  Marta había hospedado en su casa. Con su palabra de virgen hirió la roca de Aviñón, y la fe empezó a brotar con abundancia caudalosa.

Después allá lejos, junto al mar, entre los acantilados de Marsella, una mujer ora en el fondo de una gruta. Sus rodillas se lastiman en la aspereza de la roca, sin más vestido que su cabellera y oye la divina promesa: "Tu fe te ha salvado."

Así completaron la historia los gustos legendarios de Edad Media; pero ni el Evangelio, ni los viejos relatos de la extensión del cristianismo a través del Imperio romano, se acuerdan de la barca milagrosa que arribó a las playas de Occidente lle­vando a los discípulos de Jesús. El nombre de Magdalena se pierde a nuestras miradas; el de Marta en el salón del festín con que Simón el leproso agasajó al Maestro de Nazareth unos días antes de la Pascua. La vemos en­trar y salir, unas veces llevando el pan en bandeja de plata; otras colocando en cada mesa las jarras de los vinos espumosos. Lo vigila todo, está en todo. Es siempre la mujer solícita, hacendosa, llena de energía y de actividad. El día de la resurrección de Lázaro se precipita fuera de casa en cuanto sabe que el Rabbí se acerca a Betania. Su fe es ciega, aunque acaso menos inteligente que la de su hermana. "Resucitará tu hermano", le dice Jesús. "Si - responde ella -; ya sé que resucitará en el último día.

Había comprendido mal la promesa del Señor, considerándola como una de tantas fórmulas de consuelo. Jesús insistió con esta verdad maravillosa, que cayó en la tierra como un germen de alegría y de esperanza: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí, aunque hubiere muerto, vivirá; y todo el que vive y cree en Mí, no morirá para siempre." Entonces Marta, en medio de las tinieblas de su llanto, encontró una fórmula espléndida de fe, como la de Pedro junto a Cesarea de Filipo: "Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo que ha venido a este mundo."

Aquella fe ardiente ponía alas en el alma y en los pies de esta mujer casera y ajetreada. Nos la figuramos menudas y graciosas, midiendo las palabras, apa­reciendo con su túnica ondulante en el comedor y en el jardín, en la cocina y en la puerta de la casa; observándolo todo, poniendo la limosna en las manos del pobre, y recibiendo al peregrino con noble sonrisa de bondad.

Si el peregrino es Jesús, ella no descansa, ni duerme, ni para un momento. La casa de Lázaro estaba siempre abierta para Jesús y sus discípulos. Marta aguarda impaciente la llegada del Rabbí; le recibe alegre y le hospeda orgullosa. Ella quisiera que anunciase siempre su venida para tenerlo todo de una manera impecable. Pero más de una vez, los doce llegan repentinamente, escoltando al Maestro. Como ahora. Marta se ha puesto en movimiento­, con nerviosa solicitud. Corre a saludar al Señor, le trae agua para las abluciones, y toallas y perfumes; le guía al recibidor, le ofrece una silla y sale para dirigir a los de siervos y a las criadas. Hay que encender el fogón, buscar el tierno recental, preparar huevos del día, traer higos ma­duros, ordeñar la vaca, entrar en la alcoba para ver si hay bastante ropa en la cama donde va a dormir el Señor; sacar del arca la vajilla de plata, la escudilla de esmaltes y el mantel rameado que descansaba entre aromas de tomillo y romero. Marta se agita, cruza el portal afanosa y sofocada, se asoma a la puerta para ver si viene su hermano de la bodega con el vino añejo, entra en la habitación donde Jesús conversa con discípulos y todo le parece poco para mostrar su devoción, la de su hermano y la de Magdalena.

La Magdalena, entretanto permanecía silenciosa sentada a los pies de Jesús, escuchando embelesada, con el rostro escondido  entre las manos y mirando al Señor solamente con los ojos del alma. No se acuerda de que es necesario preparar la cena; el bullicioso ajetreo de su hermana llega casi a molestarla. Escucha, contempla y adora. Todo es paz en su interior; nada turba su alma.

Quedéme y olvidéme,

Mi rostro recliné sobre el Amado,

Cesó todo y quedéme

Dejando mi cuidado

Entre las azucenas olvidado”.

 De pronto, Marta aparece sudorosa en el umbral. Aquella actitud de María acaba por enojarla un poco. Siempre va a ser la mimada, la preferida; ella, que arrastró Ir las calles el nombre de la familia, que nos hizo sufrir y llorar tanto. Y ahora se queda allí tan tranquila gozando de la presencia del Maestro, mientras los demás trabajan y se fatigan. "¿No os parece mal, Señor -dice con acento amargo que mi hermana me deje sola en estas tareas del servicio? Decidle que me ayude." Jesús respondió: "Marta, Marta, estás inquieta y te agitas en demasiadas cosas, Y, sin embargo,  sólo hay una cosa necesaria. María ha escogido la mejor parte que nadie le arrebatará."

Marta comprendió. El Maestro no censuraba su ingenua actividad, sino el derramamiento de su alma en los negocios exteriores. Inclinada, por temperamento, a la acción, será siempre en la Iglesia el tipo de los espíritus abrasados por el hambre de las obras; de los luchadores, de los destinados a los afanes de la vida activa. Pero desde aquel día supo poner en sus cuidados terrenos algo más dulce, más sereno, más profundo; en cualquiera de sus actos podía verse la perenne donación del alma. Todo para ella se había transformado en una oración, hasta el servicio más humilde de la vida cotidiana.

Santa Marta, es la mujer hacendosa, siempre ocupada con los quehaceres domésticos en su casa de Betania, mientras María escuchaba a Jesús (Lc 10, 38) o le ungía los pies (Jn 12, 1 A su muerte la enterraron en Tarascón, cerca de San Front de Périgueux. Es venerada en Provenza (Aix-en-Provence y Tarascón) e incluso en la Toscana. De acuerdo con la Leyenda Áurea, viste con túnica y manto o con hábito, porque se dice que llevó una vida monacal, una idea reforzada por el salterio, alusivo a su vida ascética, como se contempla en el retablo de San Bartolomé, de la Prioral de Santa María.

JESUS MARTI BALLESTER.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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