Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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03-06-2018

MD 7.215

LITURGIA DE LA HORAS

SANTISIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, ver este link: CORPUS CHRISTI

 

DOMINGO DE CORPUS CHRISTI

Mc 14,12-16.22-26

bsa1El relato que nos trae el Evangelio de San Marco, incluye los preparativos para la cena, en que Jesús aparece – como en la entrada en Jerusalén – gobernando y dirigiendo los acontecimientos, y el relato de la institución de la Eucaristía, en el que Jesús realiza anticipadamente el gesto de donación de su propia vida que llevará a cabo al día siguiente en la cruz. La mención en el último versículo del camino hacia el monte de los Olivos apunta hacia lo trágicamente real de ese gesto.

Comer nuestra redención

“Esto es mi Cuerpo...” Ante todo, la fiesta de hoy nos debe hacer tomar una conciencia más intensa de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. El cuerpo significa la persona entera. Cristo está presente con su cuerpo glorioso, con su alma humana, con su personalidad divina. ¿Somos de veras conscientes de que en cada sagrario hay un hombre viviente, infinitamente más real que todos nosotros? ¿Qué me es más real, la presencia de las demás personas humanas o la presencia de Cristo en la Eucaristía? ¿Soy consciente de tener en el Sagrario a Dios con nosotros, a mi disposición, esperándome eternamente?

“...que se entrega por vosotros”. (Lc 22, 19) Sin embargo, la presencia de Cristo en la Eucaristía no es inerte ni pasiva. Cristo vive apasionadamente en la Eucaristía su amor infinito por nosotros, su entrega sin límites por cada uno. El amor manifestado en la cruz perdura eternamente; no ha menguado; por el contrario, es ahora más intenso. Y se hace especialmente presente y eficaz en cada celebración de la Eucaristía. Y eso “por vosotros y por todos los hombres”, por cada uno de todos los hombres, por los que fueron, son y serán.

“...para perdón de los pecados” (Mt, 26-28). Cristo sabe muy bien por quién y a quién se entrega; por hombres que son pecadores. Pero para esto ha venido precisamente, para quitar el pecado del mundo. Cristo en la Eucaristía anhela borrar nuestro pecado y hacernos santos. Para eso se ha entregado. Y para eso se queda en la eucaristía, para ser alimento de pecadores. Y nosotros necesitamos acudir con ansia y comer y beber nuestra redención.

Para ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

I.-RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 80, 17

El Señor los alimentó con lo mejor del trigo, y los sació con miel silvestre.

ACTO PENITENCIAL

·    Tú que eres el pan vivo bajado del cielo. Señor, ten piedad.

·    Tú que sellaste con tu sangre la Nueva y Eterna Alianza. Cristo, ten piedad.

·    Tú que nos dejaste el memorial de tu cuerpo entregado y tu sangre derramada para el perdón de los pecados. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACION COLECTA

Señor Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, concédenos venerar de tal manera los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que podamos experimentar siempre en nosotros los frutos de tu redención. Que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo. Por los siglos de los siglos.

II.-LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Por medio de Moisés, Dios sella la primera Alianza con su pueblo rociándolo con la sangre de los terneros ofrecidos en sacrificio.

Lectura del libro del Éxodo. Éx 24, 3-8

En aquellos días: Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: «Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor». Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las doce tribus de Israel. Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión.

Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. Luego tomó el documento de la alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: “Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho”. Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: El vínculo que surge entre el Dios salvador y el pueblo salvado en la Biblia se denomina con la palabra alianza. La salvación no es sólo pasado; es también presente y futuro. La Alianza del Sinaí es verdaderamente la puesta en común de dos vidas, y el rito que mejor la expresa es el de la sangre. Dios se humaniza para que él se divinice. En realidad, sólo Jesucristo cumplirá de una vez para siempre, el rito de la sangre, uniendo definitivamente a Dios a los hombres en una vida común. Una misma sangre, que es vida, une los dos extremos: el altar, signo de Dios y las doce piedras, representación del pueblo. Sólo el sacrificio de Cristo hará a los hombres hijos de Dios. Sólo la confianza y obediencia al Dios liberador es lo que sigue liberando al pueblo.

SALMO

En reconocimiento a la Alianza con Dios, el salmo da gracias al Señor recordando el gesto ritual de alzar el cáliz. Participamos de esta oración, aclamando: Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor.

Salmo (Sal 115,12-13.15-18)

R. Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor O bien: Aleluya.

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación  e invocaré el Nombre del Señor. R.

¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! Yo, Señor, soy tu servidor,  tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el Nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.

SEGUNDA LECTURA

Con Cristo se inaugura una nueva Alianza sellada con su Sangre que nos purifica de todo pecado.

Lectura de la carta a los Hebreos. Heb 9, 11-15

Hermanos: Cristo, a diferencia de los sacerdotes del culto antiguo, ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes futuros. Él, a través de una Morada más excelente y perfecta que la antigua –no construida por manos humanas, es decir, no de este mundo creado–, entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna. Porque si la sangre de chivos y toros y la ceniza de ternera, con que se rocía a los que están contaminados por el pecado, los santifica, obteniéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por obra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente!. Por eso, Cristo es mediador de una Nueva Alianza entre Dios y los hombres, a fin de que, habiendo muerto para redención de los pecados cometidos en la primera Alianza, los que son llamados reciban la herencia eterna que ha sido prometida.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: En la fiesta judía de la Expiación el sumo sacerdote entraba solo en el lugar reservado para él, allí expiaba los pecados del pueblo, mediante la ofrenda de los sacrificios. Asumido por Cristo, el servicio del sumo sacerdote es renovado totalmente: el nuevo santuario es la humanidad glorificada del mismo Cristo y lo es para siempre; la sangre ofrecida es su propia sangre, tanto más eficaz, cuanto que al liberar a los hombres del pecado, los capacita para rendir culto en espíritu y en verdad al Dios viviente y para recibir la herencia eterna de la promesa.

SECUENCIA

Esta secuencia es optativa. Si se la canta o recita, puede decirse íntegra o en forma breve desde: * Éste es el pan de los ángeles.

Glorifica, Sión, a tu Salvador, aclama con himnos y cantos a tu Jefe y tu Pastor.

Glorifícalo cuanto puedas, porque él está sobre todo elogio y nunca lo glorificarás bastante.

El motivo de alabanza que hoy se nos propone es el pan que da la vida.

El mismo pan que en la Cena Cristo entregó a los Doce, congregados como hermanos.

Alabemos ese pan con entusiasmo, alabémoslo con alegría, que resuene nuestro júbilo ferviente.

Porque hoy celebramos el día en que se renueva la institución de este sagrado banquete.

En esta mesa del nuevo Rey, la Pascua de la nueva alianza pone fin a la Pascua antigua.

El nuevo rito sustituye al viejo, las sombras se disipan ante la verdad, la luz ahuyenta las tinieblas.

Lo que Cristo hizo en la Cena, mandó que se repitiera en memoria de su amor.

Instruidos con su enseñanza, consagramos el pan y el vino para el sacrificio de la salvación.

Es verdad de fe para los cristianos que el pan se convierte en la carne, y el vino, en la sangre de Cristo.

Lo que no comprendes y no ves es atestiguado por la fe, por encima del orden natural.

Bajo la forma del pan y del vino, que son signos solamente, se ocultan preciosas realidades.

Su carne es comida, y su sangre, bebida, pero bajo cada uno de estos signos, está Cristo todo entero.

Se lo recibe íntegramente, sin que nadie pueda dividirlo ni quebrarlo ni partirlo.

Lo recibe uno, lo reciben mil, tanto éstos como aquél, sin que nadie pueda consumirlo.

Es vida para unos y muerte para otros.

Buenos y malos, todos lo reciben, pero con diverso resultado.

Es muerte para los pecadores y vida para los justos; mira cómo un mismo alimento tiene efectos tan contrarios.

Cuando se parte la hostia, no vaciles: recuerda que en cada fragmento está Cristo todo entero.

La realidad permanece intacta, sólo se parten los signos, y Cristo no queda disminuido, ni en su ser ni en su medida.

* o más breve

Éste es el pan de los ángeles, convertido en alimento de los hombres peregrinos: es el verdadero pan de los hijos, que no debe tirarse a los perros.

Varios signos lo anunciaron: el sacrificio de Isaac, la inmolación del Cordero pascual y el maná que comieron nuestros padres.

Jesús, buen Pastor, pan verdadero, ten piedad de nosotros: apaciéntanos y cuídanos; permítenos contemplar los bienes eternos en la tierra de los vivientes.

Tú, que lo sabes y lo puedes todo, tú, que nos alimentas en este mundo, conviértenos en tus comensales del cielo, en tus coherederos y amigos, junto con todos los santos.

ALELUYA Jn 6, 51

Aleluya. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

San Marcos reproduce el momento de la Ultima Cena en que Cristo asegura que su sangre sella la nueva Alianza.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos. Mc 14, 12-16. 22-26

El primer día de la fiesta de los panes ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?”. Él envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: ‘¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?’. Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario”. Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.

Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi Cuerpo”. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: “Ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO. La Eucaristía es la continuación y actualización de la pascua judía. Para comprenderla es necesario situarla en su contexto pascual. 

El acontecimiento celebrado no es ya la liberación de la esclavitud de Egipto, sino la liberación definitiva de la Humanidad lograda por la cruz. El verdadero cordero pascual es el propio Maestro, condenado a muerte porque amó a los hombres hasta el límite.

Participar en la Eucaristía es aceptar seguir al Maestro en esta aventura del amor que le condujo a la cruz. Nuestras eucaristías nunca deberían dejar de ser signo y estímulo del paso de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida.

SE DICE EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos: Ayúdanos a ser fieles a tu Alianza.

·  Para que la vida de cada comunidad cristiana exprese vivamente la entrega de Cristo. Oremos.

·  Para que los moribundos y enfermos terminales encuentren en la eucaristía fortaleza y consuelo. Oremos.

·  Para que en nuestra comunidad se avive el fervor eucarístico participando más frecuentemente de la Misa. Oremos

·  Para que contemplando la sangre derramada por Cristo se extingan los odios y conflictos sociales. Oremos.

III.- LITURGIA EUCARÍSTICA

Presentación de las ofrendas: Cristo muerto y resucitado para nuestra salvación es nuestra gran ofrenda al Padre. Unidos a él, junto al pan y el vino, presentemos los bienes que hemos traído para compartir con los hermanos necesitados.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor y Dios nuestro, concede bondadosamente a tu Iglesia los dones de la unidad y la paz, significados en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA, I

Cristo ha sellado la nueva y eterna Alianza. Por eso, demos gracias al Señor, nuestro Dios, porque Jesucristo se ofreció al Padre como Cordero inmaculado.

EL SACRIFICIO Y EL SACRAMENTO DE CRISTO

S/. El Señor esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

S/. Levantemos el corazón.

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

S/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo Señor nuestro.

El cual, verdadero y eterno Sacerdote, al instituir el sacrificio perenne, primero se entregó a ti como víctima de salvación y luego nos mandó ofrecerlo en su memoria.

Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, somos fortalecidos; cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, somos purificados.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles, los tronos y las dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, santo, santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 6, 57

Dice el Señor: “El que come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en mí y yo en él”.

Con especial fervor acerquémonos a recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesús (Hoy comulgaremos con las especies de pan y vino). Con alegría, marchemos al encuentro con Jesús.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Jesucristo, te pedimos que podamos saciarnos con el eterno gozo de tu divinidad, anticipado en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos

IV.- RITO DE CONCLUSIÓN

Bendición

Canto final                                                                                           

Después de haber compartido el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo, volvamos a la vida diaria a compartir también su entrega de amor por los hermanos. Nos retiramos cantando.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

Tomen, “Esto es mi Cuerpo”…..“Ésta es mi Sangre”

Mc 14, 12-16. 22-26

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    “PRIMER DÍA DE LOS ÁCIMOS,”

Los tres Evangelios sinópticos sitúan la preparación de la última cena “en el primer día de los Ácimos”. Primitivamente, solamente se comía el pan ácimo la semana pascual, que comenzaba el 15 de Nisán a la puesta del sol (Ex 12:15, etc.). Posteriormente, los rabinos, para asegurar mejor el cumplimiento de este precepto de la Ley, extendieron la obligación de comer el pan ácimo desde el mediodía del 14. De ahí el que, en el uso vulgar, la “Fiesta de los Ácimos” viniese a tener el valor de ocho días. Vocabulario que es el que reflejan los evangelios.

Nisán es el séptimo mes del año según el cómputo de los meses desde la creación del mundo (a partir del mes de Tishrei), y el primer mes según el cómputo desde el Éxodo de Egipto (a partir del mes de Nisán).

El origen del nombre Nisán, al igual que los nombres de los demás meses del calendario hebreo, es babilonio, y fue posteriormente adoptado por los judíos que retornaron del exilio en Babilonia.

2.    “SALDRÁ AL ENCUENTRO UN HOMBRE CON UN CÁNTARO DE AGUA.”

Cristo los envió a Jerusalén, y les dice que al llegar les “saldrá al encuentro un hombre con un cántaro de agua.” Les manda seguirle, y, donde entre, pide que le digan al dueño que él desea celebrar en su casa la Pascua con sus discípulos, que son los apóstoles.

Jesús les anuncia la respuesta: les mostrará una “gran sala” en la parte alta de la casa, a la que ordinariamente se subía por una escalera exterior, independiente de comunicación con el resto del edificio; esta sala estará “alfombrada,” o cubierta de esteras, y preparada con todo el ajuar necesario para recibir allí huéspedes de Pascua. Sólo faltaban los manjares rituales, que Jesús les manda “preparar.”

Era característico que jamás ningún forastero había dejado de encontrar hospitalidad, un aposento entre los jerosolimitanos (de Jerusalén), para celebrar la Pascua; hospitalidad que era gratuita. Pero la costumbre había establecido que les dejasen como compensación la piel del cordero pascual inmolado. Esta persona en cuya casa se va a celebrar la Pascua debía de ser algún discípulo o simpatizante de Jesús, y es posible que ya le hubiese ofrecido su casa para esto en otra ocasión.

3.    MIENTRAS COMÍAN” TIENE LUGAR LA INSTITUCIÓN EUCARÍSTICA.

La narración de la institución eucarística de Marcos forma un conjunto muy marcado con Mateo, diferenciándose accidentalmente, aunque manifiestamente, del conjunto Lucas y San Pablo.

“Mientras comían” tiene lugar la institución eucarística. Sin embargo para Lucas, “después de haber comido.” La razón es que Lucas precisa el momento; fue después de haber terminado la cena estricta, habiendo ya comido el cordero pascual, pero continuando con los ritos de la cena. Marcos-Mateo sólo dicen que se celebró durante ella y sin más precisiones.

En cambio, al relatar la consagración del cáliz, Marcos tiene una redacción distinta. Según él, Cristo tomó el cáliz, dio gracias, se lo dio, y bebieron todos de él. Y después de esto consagra su sangre. Marcos seguramente lo relata así por lograr una “eliminación” del tema en orden a una mayor claridad. Se comprende que Marcos desea hacer ver que todos bebieron de aquel único cáliz consagrado, no obstante para sus lectores no podía haber la menor confusión, ya que conocían y vivían el rito histórico preciso en la “fractio pañis.” (fracción del pan)

4.    LES ASEGURO QUE NO BEBERÉ MÁS DEL FRUTO DE LA VID HASTA EL DÍA EN QUE BEBA EL VINO NUEVO EN EL REINO DE DIOS.

Otro punto de interés, es que en el Evangelios según san Marcos, como en Mateo, se omite la instrucción de repetir la celebración eucarística, que aparece en Lucas y Pablo. Marcos no recogió este elemento, o lo omitió por innecesario, ya que estaba incluido en el hecho de la celebración. Pues una “rúbrica” (un signo) no se la recita, se la ejecuta. Siendo la “nueva Alianza” había, como la otra, de repetirse, “conmemorarse” (Ex 12:14; Dt 16:3; Ex 13:3.9). Sin embargo, igualmente se define que con esas palabras Cristo ordenó a los apóstoles y preceptuó el sacrificio eucarístico.

Luego Jesús, pone a continuación la frase “escatológica” de reunirse con ellos en la etapa celeste del reino: “Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”. Esta frase está representada, en el medio ambiente, bajo el símbolo de un banquete. La conciencia de Cristo es clara en toda esta tragedia.

5.    TOMEN, ESTO ES MI CUERPO

Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi Cuerpo”. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: “Ésta es mi Sangre”. Jesús ofrece a los discípulos su cuerpo y su sangre.

Esta es una frase que requiere una profunda meditación, debemos estar claro si estamos convencidos de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. La presencia de Cristo en la Eucaristía es muy activa.

El hecho que Jesús ofrezca su cuerpo y su sangre debe siempre hacernos conmemorar el don de su vida, su muerte en cruz. En la cruz él ha derramado su sangre; con su muerte ha fundado una nueva alianza, la comunión definitiva de Dios con los hombres. Jesús permanecerá para siempre con ellos y será “el crucificado”, que ha donado su vida por ellos”

6.    SANGRE DE LA ALIANZA, QUE SE DERRAMA POR MUCHOS

El provecho de esta sangre es por “muchos.” Es semitismo por “todos,” como se ve en diversos contextos neotestamentarios y en la literatura rabínica. Hay además una alusión literaria al “Siervo de Yahvé,” que sufre por “muchos”, por las multitudes (Is 53:12).

“Que se entrega por vosotros”. “Por vosotros y por todos los hombres”, esto es por nosotros y por cada uno de todos los hombres, por los que fueron, son y serán.

Cristo vive apasionadamente en la Eucaristía su amor infinito por nosotros, su entrega sin límites por cada uno. El amor manifestado en la cruz perdura eternamente; no ha disminuido en nada, por el contrario, es ahora más intenso. Y se hace especialmente presente y eficaz en cada celebración de la Eucaristía.

7.    JESÚS  EN LA EUCARISTÍA ANHELA BORRAR NUESTRO PECADO

Y todo esto lo ha hecho Cristo “para perdón de los pecados”. En efecto, Cristo sabe muy bien por quién y a quién se entrega, por gente como nosotros, por hombres que somos pecadores. Porque para esto él ha venido precisamente, para quitar el pecado del mundo. Cristo en la Eucaristía anhela borrar nuestro pecado y hacernos santos. Para eso se ha entregado. Y para eso se queda en la eucaristía, para ser alimento de pecadores.

Y nosotros necesitamos acudir con ansia y comer su cuerpo y beber nuestra redención. Pero cuando decimos “el Cuerpo”, debemos meditar que nos referimos a una persona total, no una sólo a una parte. Es así, como Cristo está presente con su cuerpo glorioso, con su alma humana, con su personalidad divina.

Y habrá que preguntarse: ¿En verdad estamos conscientes de que en cada sagrario hay un hombre viviente, infinitamente más real que todos nosotros? ¿Qué me es más real, la presencia de las demás personas humanas o la presencia de Cristo en la Eucaristía? ¿Soy consciente de tener en el Sagrario a Dios con nosotros, a mi disposición, esperándome eternamente?

8.    JESÚS, QUIERE CELEBRAR CADA DÍA LA PASCUA CON NOSOTROS

El eje del relato está en las palabras de Jesús sobre el pan y el vino. Reflejan, junto con los relatos de san Mateo y san Marcos, y también de san Pablo, cómo se celebraba la eucaristía en las primeras comunidades cristianas.

Hoy se hace presente en el mundo a través de los discípulos que siguen al Maestro y celebran comiendo juntos la cena pascual y entregándose al servicio los unos de los otros, para que el mundo crea. Es así, como en nuestras comunidades eucarísticas continuamos el memorial de Jesús, celebramos la nueva alianza y encendemos nuestros corazones con el fuego de su ardiente caridad.

Jesús, quiere celebrar cada día la pascua con nosotros y se nos hace presente en la celebración eucarística, Él quiere estar con nosotros, y le pedimos al mismo tiempo que se quede con nosotros. La eucaristía, nos fortalece, no anima, nos entrega paz en nuestro corazón, acudimos a ella llenos de esperanza y la convertimos en nuestra principal celebración.

La Paz de Cristo Jesús viva en sus corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

LOS PUNTOS DE VISTAS DE QUIENES PARTICIPAN EN LA EUCARISTÍA DEBEN CONVERTIRSE EN LOS DE CRISTO: PARA QUE PODAMOS LLAMARNOS “CRISTIANOS”.

“Tomad y comed; esto es mi cuerpo... Tomad y bebed; ésta es mi sangre... Mi cuerpo es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida...” Estas palabras de Jesús sintetizan todo el misterio eucarístico. También Pablo dirá: “Prestad atención antes de acercaros a este alimento y a esta bebida: que no os ocurra la desgracia de comer y beber sin alimentaros y sin calmar vuestra sed”. También la Iglesia nos recomienda precisamente esta toma de conciencia cuando nos dice que tenemos que tener conciencia y pensar a quién se va a recibir. En realidad, si lo pensamos bien, el alimento es tal en la medida en que se pierde, desaparece y muere para convertirse y llegar a ser carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. Para expresarlo con la imagen evangélica: si el grano de trigo se niega a morir enterrado, se vuelve imposible la espiga.

Con la participación en el Pan eucarístico, el hombre viejo debe morir y dejarse asimilar por el Hombre nuevo, o el alimento ya no es tal. La eucaristía es una «angostura» tremenda que no perdona. Jesús ha dicho: El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él….también el que me coma vivirá por mí. (Juan (SBJ) 6, 56-57). Tal vez sean éstas las palabras más graves, las palabras que implican mayor responsabilidad para quienes participan activamente en la eucaristía. Es la madre que vive de y para los hijos, de y para el esposo porque está toda unificada-gravitada-concentrada. De este modo, los pensamientos, los puntos de vista, los  centros de interés y mentalidad de quienes participan, esto es tomar parte, en la eucaristía deben convertirse en los de Cristo: para que podamos llamarnos “cristianos”.

ORACION (3)

 

Jesús, me dices que tu cuerpo «es verdadero alimento» y tu sangre «verdadera bebida»: cómo quisiera que estas palabras fueran verdaderamente creativas, es decir, que produjeran lo que significan. Cómo quisiera llegar a ser una humanidad añadida a la tuya: dejarme asimilar por ti de manera que pudiera decir con Pablo: “Ya no soy yo quien vivo, sino que es Cristo el que vive en mí”. Ya no soy yo quien piensa-habla-actúa, sino que eres tú el que piensas-hablas-actúas en mí y conmigo. Comprendo bien que tú eres «el Verbo de la vida» y que, por eso, sólo en la medida en que me adhiera a ti será verdadera mi vida, porque estará llena de ti. Tú me dices: «Si alguien se alimenta de mí, yo estoy en él y él en mí»: cómo quisiera trabajar-pensar-hablar permaneciendo en ti. Tú me dices: «Sin mí no podéis hacer nada»: cómo quisiera no hacer verdaderamente «nada» sin estar inspirado-mandado-informado por ti.

Si todo en mí fuera «cristo-mandado», mi voz, con tanta frecuencia alterada y nerviosa, iría asumiendo poco a poco el timbre dulce y suave, dócil y apacible de la tuya, de la voz del buen pastor.

SANTORAL (4)

 

HISTORIA DEL SAGRADADO CORAZÓN DE JESUS

Los Santos Padres muchas veces hablaron del Corazón de Cristo como símbolo de su amor, tomándolo de la Escritura: "Hemos de beber el agua que brotaría de su Corazón... cuando salió sangre y agua" (Jn 7,37; 19,35).

En la Edad Media comenzaron a considerarle como modelo de nuestro amor, paciente por nuestros pecados, a quien debemos reparar entregándole nuestro corazón (santas Lutgarda, Matilde, Gertrudis la Grande, Marga-rita de Cortona, Angela de Foligno, San Buenaventura, etc.).

En el siglo XVII estaba muy extendida esta devoción. San Juan Eudes, ya en 1670, introdujo la primera fiesta pública del Sagrado Corazón.

En 1673, Santa Margarita María de Alocoque comenzó a tener una serie de revelaciones que le llevaron a la santidad y la impulsaron a formar un equipo de apóstoles de esta devoción. Con su celo consiguieron un enorme impacto en la Iglesia.

Se divulgaron innumerables libros e imágenes. Las asociaciones del Sagrado Corazón subieron en un siglo, desde mediados del XVIII, de 1.000 a 100.000. Unas 200 congregaciones religiosas y varios institutos seculares se han fundado para extender su culto de mil formas.

El Apostolado de la Oración, que pretende conseguir nuestra santificación personal y la salvación del mundo mediante esta devoción, contaba ya en 1917 con 20 millones de asociados. Y en 1960 llegaba al doble en todo el mundo, pasando en España del millón; sus 200 revistas tenían 15 millones de suscriptores. La mayor asociación de todo el mundo.

La Oposición a este culto siempre ha sido grande, sobre todo en el siglo XVIII por parte de los jansenistas, y recibió un fuerte golpe con la supresión de la Compañía de Jesús (1773).

En España se prohibieron los libros sobre el Sagrado Corazón. El emperador de Austria dio orden que desapareciesen sus imágenes de todas las iglesias y capillas. En los seminarios se enseñaba: "la fiesta del Sagrado Corazón ha echado una grave mancha sobre la religión."

La Europa oficial rechazó el Corazón de Cristo y en seguida fue asolada por los horrores de la Revolución francesa y de las guerras napoleónicas. Pero después de la purificación, resurgió de nuevo con más fuerza que nunca.

En 1856 Pío IX extendió su fiesta a toda la Iglesia. En 1899 León XIII consagró el mundo al Sagrado Corazón de Jesús (Ecuador se había consagrado en 1874).

Y España en 1919, el 30 de mayo, también se consagró públicamente al Sagrado Corazón en el Cerro de los Angeles. Donde se grabó, debajo de la estatua de Cristo, aquella promesa que hizo al padre Bernardo de Hoyos, S.J., el 14 de mayo de 1733, mostrándole su Corazón, en Valladolid (Santuario de la Gran Promesa), y diciéndole: "Reinaré en España con más Veneración que en otras muchas partes" (entonces también América era España).

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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