MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Fecha: 04-06-2019

Edición Nº MD 7.572

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ANTÍFONA DE ENTRADA    Apoc 1, 17-18

Yo soy el primero y el último, el viviente. Estuve muerto pero ahora vivo para siempre. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA     

Dios omnipotente y misericordioso, te pedimos que, al venir el Espíritu Santo, se digne habitar en nosotros y nos convierta en templos de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

LECTURA Hech 20, 17-27

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Pablo, desde Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando éstos llegaron, Pablo les dijo: “Ya saben cómo me he comportado siempre con ustedes desde el primer día que puse el pie en la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y con muchas lágrimas, en medio de las pruebas a que fui sometido por las insidias de los judíos. Ustedes saben que no he omitido nada que pudiera serles útil; les prediqué y les enseñé tanto en público como en privado, instando a judíos y a paganos a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús. Y ahora, como encadenado por el Espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que me sucederá allí. Sólo sé que, de ciudad en ciudad, el Espíritu Santo me va advirtiendo cuántas cadenas y tribulaciones me esperan. Pero poco me importa la vida, mientras pueda cumplir mi carrera y la misión que recibí del Señor Jesús: la de dar testimonio de la Buena Noticia de la gracia de Dios. Y ahora sé que ustedes, entre quienes pasé predicando el Reino, no volverán a verme. Por eso hoy declaro delante de todos que no tengo nada que reprocharme respecto de ustedes. Porque no hemos omitido nada para anunciarles plenamente los designios de Dios”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: San Pablo de manera conmovedora se despide de los presbíteros. Tiene pena, pero la robustez de su fe le mantiene sereno. Su ser está anhelando la meta; sabe que ha corrido bien la carrera.

SALMO Sal 67, 10-11. 20-21

R. ¡Pueblos de la tierra, canten al Señor!

O bien: Aleluya.

Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:

tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste;

allí se estableció tu familia, y tú, Señor,

la afianzarás por tu bondad para con el pobre. R.

¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!

Él carga con nosotros día tras día;

él es el Dios que nos salva y nos hace escapar de la muerte. R.

ALELUYA Jn 14, 16

Aleluya. Yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito, para que esté siempre con ustedes. Aleluya.

EVANGELIO Jn 17, 1-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, orando así: “Padre, ha llegado la Hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado. Ésta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera. Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado. Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: ¿Para qué has nacido? Para ser amado con un amor capaz de dar sentido a tu existencia. El dialogo de Jesús con su Padre muestra la plenitud del amor. Se trata de la total entrega del uno por el otro.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que esta eucaristía, celebrada con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Jn 14, 26

Dice el Señor: “El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”. Aleluya.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Padre, ha llegado la Hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti”

Jn 17, 1-11ª

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.  JESÚS LEVANTÓ LOS OJOS AL CIELO

A la hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, orando así. Jesús aparece frecuentemente en los evangelios orando ante los momentos trascendentales. Y éste es culminante. Esta es la oración resumen de su vida pasada, de su muerte, de su glorificación, del futuro de su Iglesia. Juan la redacta — como parte de un todo — con plenitud de teología cristiana pospentecostal. Es la gran oración introductoria a su pasión.

Jesús ora dirigiéndose directamente a su Padre. Ninguna invocación mejor en labios de Jesús, en esta oración, que invocar a su Padre, por cuya revelación da su mensaje. El vino al mundo y va ahora a la muerte. Y Jesús, como hombre, pudo llamar a Dios, en sentido propio, su Padre

El motivo de dirigir esta oración es que llegó la hora. Varias veces en su vida alegó para obrar de determinada manera que aún no había llegado su hora (Jn 7:30-8:20). Esta es la hora de su muerte, como se ve por el contexto, la hora que él había deseado tanto (Lc 12:50).

2.  JESÚS VA A ORAR COMO HOMBRE.

En este sentido, él podía pedir al Padre que le concediese lo que era donación divina. La oración de Jesús en esta primera parte es la siguiente:

Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ¿Qué glorificación pide aquí Jesús?, Así la dice luego; la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera. Jesús pide esta glorificación suya para así glorificar El al Padre. Esta gloria que Jesús pide ahora e inminentemente es su resurrección, cuerpo glorioso irradiando la divinidad, había de estar tres días en el sepulcro. Y que esta glorificación que pide aquí es principalmente la resurrección, aunque con lo que ésta llevaba agregado, es lo que El mismo dice al salir Judas del cenáculo: Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios ha sido glorificado en El. Si Dios ha sido glorificado en El, Dios también le glorificará a Él, y le glorificará en seguida (Jn 13:31-32) -. El Padre es glorificado en el homenaje de la muerte de Jesús, y le glorificó en seguida con su resurrección. Pues con ella verán que el mensaje de Jesús era verdad. Así lo comentaba San Agustín: Resucítame, para que seas manifestado a todo el mundo por mí.

3.  EL HIJO GLORIFICA AL PADRE DANDO LA VIDA ETERNA 

Jesús invoca el poder que el Padre le dio sobre todos los hombres. Jesús, por razón de su unión hipostática y su misión redentora, tiene este poder, dado por el Padre, sobre todo el género humano. Y es lo que ahora invoca para poder cumplir su misión: que el Padre le glorifique, para que, acreditado ante los hombres en su resurrección, pueda El cumplir su finalidad redentora: para que él diera vida eterna.

Y ésta va a darla a todos los que tú les has dado refiriéndose a todos los hombres, dice que Jesús llevó a cabo la obra que el Padre le encomendó: Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste, anunciar el Evangelio. Unos lo aceptaron y otros no. Pero él no se limitó a exponerlo sólo a los judíos predestinados. A esto mismo lleva la invocación que hace Jesús Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, ya que le diste autoridad poder que el Padre le dio sobre todos los hombres, Sería incongruente hacer esta invocación de un poder universal para luego limitarse sólo a darlo — con voluntad antecedente — a solos los predestinados. Le hace falta su glorificación en la resurrección, para dar a todos la vida eterna.

4.  ¿QUÉ SE ENTIENDE POR VIDA ETERNA EN EL EVANGELIO DE SAN JUAN Y EN ESTE PASAJE?

Los sinópticos presentan el reino de los cielos o reino de Dios como el reino instituido por Jesús, pero destacando preferentemente el aspecto externo y de organización social del mismo. En cambio, en San Juan, tanto en su evangelio como en su primera epístola, el reino se presenta bajo el concepto de vida eterna, con lo que se acusa preferentemente el aspecto interno y vital del mismo en el alma, vinculado a la fe, junto con sus repercusiones religiosas sobre el mismo cuerpo - San Juan 6:40 - . Concepto que aquí se expresa bajo un doble acto de fe en el Padre y en Jesús.

Dice Jesús: Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. Este conocimiento que aquí se dice constituir la vida eterna, es, en la enseñanza de San Juan, un conocimiento vital, íntimo y amoroso, no abstracto; es un conocimiento que es vida - San Juan 3:14-21; 8:55; 10:15; 16:3 -

5.  LUEGO JESÚS ORA AL PADRE POR LOS APÓSTOLES.

Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, Comienza su oración presentando a los apóstoles, que, aun siendo de este mundo el Padre, por una elección, se los dio. Y Él les manifestó su nombre, que está por persona, es decir, les enseñó el misterio de que, en aquel monoteísmo cerrado del Antiguo Testamento, había un Padre verdadero, del cual Él es su Hijo.

Esta presentación tiene por objeto destacar los motivos que los recomiendan a la benevolencia del Padre en la oración que Jesús le va a dirigir por ellos.

Eran tuyos. Como criaturas y como piadosos israelitas que esperaban el Mesías. Y también lo eran por una elección que el Padre hizo de ellos para su misión apostólica - San Juan 6:37.44.65 -. Y me los diste. Estos hombres que así pertenecían privilegiadamente al Padre, se los dio a Jesús para que recibiesen de El su mensaje y fuesen sus apóstoles: los continuadores de su obra.

6.  DICE JESÚS: Y ELLOS FUERON FIELES A TU PALABRA.

Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, porque les comuniqué las palabras que tú me diste: Guardaron tu palabra. El mensaje de Jesús. Por eso Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti, La frase quiere decir que todo lo que el Padre le dio: su filiación, su misión, sólo puede venir de Él. Ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Este salí de ti no es ni la procesión eterna ni el simple venir como Mesías, sino, en el contexto de San Juan y en el de este mismo capítulo, es el salir del Padre por la encarnación.

Terminados los motivos que recomiendan al Padre a los apóstoles, por los que Jesús va a orar, comienza la oración propiamente dicha: Yo ruego por ellos, pero se añade que no ruego por el mundo, No es que lo excluya de su oración, pues por él muere - San Juan 3:16 -, sino que va a tener una oración exclusiva por sus apóstoles. Y alega también los motivos por los que ha de ser escuchada su oración, porque son tuyos, del Padre. Es el celo de Jesús en mirar con la solicitud máxima por todo lo que es del Padre. Y añade una frase que tiene una gran portada y un nuevo motivo para rogar por ellos: Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío.

7.  DICE JESÚS: Y EN ELLOS HE SIDO GLORIFICADO.

El maestro es glorificado en los discípulos al reflejar éstos las enseñanzas recibidas. Tales son los apóstoles, máxime frente a la indiferencia u hostilidad del mundo y la deserción de sus enseñanzas de muchos discípulos (Jn 6:66)

Dice Jesús: Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; Él va a la cruz; tan inminente, y yo vuelvo a ti, será que ya se considera fuera del mundo. Muy poco después será preso en Getsemaní. Pero ¡ellos se quedan huérfanos de su Pastor!

Jesús ha rezado por nosotros, para que tengamos éxito en esta santificación propia, la oración de Jesús, será oída por el Padre, por tanto, no nos faltará la gracia, y con la gracia, todo resulta más fácil. Porque Jesús, pide que sus discípulos seamos santos, y ser santos, es pensar y amar como Jesús, y es vivir una lucha constante contra las inclinaciones que nos llevan al mal.

   El Señor nos Bendiga

   Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

VIDA ETERNA

“La vida eterna consiste en esto: en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, tu enviado” (Jn 17,3). Conocer al Dios de Jesucristo, conocer al Hijo y al Espíritu Santo, conocerlos no sólo con la mente, sino también con el corazón, conocerlos estando en comunión con ellos, conocerlos de modo que olvidemos todo lo demás: eso es la «vida eterna». Lo demás pertenece a las cosas que pasan, a la infinita vanidad del todo, a lo que carece de consistencia, a lo que tiene una vida efímera, a lo que no vale la pena aferrarse.

Mi vida ha de ser un continuo progreso en el conocimiento del Dios vivo y verdadero, un progreso en la sublime ciencia de Cristo, un caminar según el Espíritu, porque esta vida es ya vida eterna. Una vida, a veces, poco apetecible, porque la condición humana hay que vivirla en la carne y en la sangre, porque el mundo me envuelve y me condiciona, porque mi fe es todavía titubeante e insegura. Pero basta con que me detenga un poco a reflexionar en las palabras del Señor, basta con que invoque su Espíritu, para que reemprenda el camino hacia el inefable mundo de Dios y llegue a comprender la fortuna de haber escuchado, también hoy, estas palabras que me unen al Padre y al Hijo, en el vínculo del Espíritu, para pregustar algunas gotas del dulcísimo océano de la vida eterna.

 

ORACION (3)

 

Infunde en mi corazón, Señor, los dones de la ciencia y de la sabiduría, para que pueda conocerte cada vez mejor, para que pueda gustarte cada vez mejor, para que pueda amarte cada vez mejor, para que pueda poseerte cada vez mejor. Si me abandonas a mí mismo poco después de haber leído estas palabras tuyas, consideraré más importante algo urgente que tenga que hacer y correré el riesgo de olvidarte.

Concédeme el don del consejo, para que te busque y te conozca incluso en medio de las ocupaciones que me esperan dentro de poco. Concédeme el don del discernimiento, para que pueda optar por ti en todas las cosas, según la enseñanza de tu Hijo. Concédeme ver brillar la luz de tu rostro en todo rostro humano, para que siempre te busque a ti y sólo a ti. Concédeme el instinto divino de buscar que seas glorificado y conocido, antes y más de lo que pueda serlo yo.

Y perdóname desde ahora si te olvido, si persigo de una manera impropia las cosas de esta tierra, si me lleno con frecuencia de nociones y sentimientos que no me unen a ti. No me abandones a mí mismo, Señor, porque tú eres mi vida, tú eres la vida eterna.

SANTORAL (4)

 

SAN JUAN DE DIOS 1495-1550

La presencia de los Hermanos de San Juan de en tantos hospitales o centros psiquiátricos ha difundido por el mundo entero el nombre de aquel que les confirió el impulso de su caridad, sin haber imaginado nunca él mismo que fundaba una Orden religiosa.

«Si se perdiese la misericordia, se hallaría en vos», le dijo alguien cierta vez, y el comentario le define, pero antes de descubrirse a sí mismo Juan Ciudad, porque éste era su nombre, iba a vivir en el aturdimiento de quien busca lo que no sabe que anda buscando.

Nacido de padres menestrales en la población portuguesa de Montemayor el Nuevo, en la diócesis de Évora, a los ocho años dejó a los suyos para ver mundo, es pastor en Oropesa, provincia de Toledo, quieren casarle con la hija del amo, y él vuelve a echarse a los caminos prefiriendo la aventura de la guerra.

Aunque triunfa su Tercio, él se ve a punto de ser ahorcado por no haber sabido guardar un depósito militar. Y vuelve a Oropesa.

Cuatro años después se alista en otro Tercio que acude a rechazar de Austria y Hungría al gran turco Solimán II.

Regresa por mar a la Coruña y peregrina a Santiago de Compostela. Llega a Montemor, pero sus padres han muerto. En Ayamonte, atiende a los enfermos del Santo Hospital. Trabaja una temporada en un cortijo de Sevilla y después en la fortificación de Ceuta como peón albañil para ayudar a una familia necesitada.

Finalmente se hace vendedor de libros piadosos y estampas desde Gibraltar y Algeciras a Granada. ¿Será el fin de tanto ir y venir? Sus padres han muerto, y ese hombre inquieto y sin arraigo continúa sus vagabundeos cada vez más movido por la piedad y la caridad.

A los 42 años llega a Granada. Allí se realizó su conversión. "Granada será tu cruz", le dice el Señor. Desde ahora se llamará Juan de Dios. Predicaba en Granada San Juan de Ávila, y con tales colores y tonos predicó sobre la belleza de la virtud y sobre la fealdad del pecado, con tantos ardores habló sobre el amor de Dios, que Juan se sintió como herido por un rayo. Se tiraba por el suelo, mientras repetía: "Misericordia, Señor, misericordia". Quemó los libros que vendía de caballería, repartió los piadosos, lo dio todo, y corrió por las calles de la ciudad descalzo y gritando sus pecados y su arrepentimiento como uno que ha perdido el juicio.

Los niños le seguían burlándose: ¡Al loco, al loco! Nadie entendía aquella divina locura y llegan a internarle en un manicomio. Sólo Juan de Ávila que le animó a encauzar aquellos arrebatos en alguna obra permanente de caridad. Y Juan concentró ahora todo su entusiasmo en una nueva Orden: La Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios.

Sus primeros compañeros los reclutó el fundador entre la gente más desarrapada: un alcahuete, un asesino, un espía y un usurero. Esa es la fuerza del amor. Un converso que saca del fango a cuatro trúhanes y los hace héroes cristianos. Sobre estas cuatro columnas apoyará su obra.

Peregrina a Guadalupe. Vuelve a Granada y con la ayuda del arzobispo de Granada recoge en un asilo a los desesperados de todas clases: enfermos, viudas, huérfanos, ancianos, inválidos, locos, hambrientos, vagabundos, prostitutas, y va a pedir limosna por las calles con una espuerta y dos marmitas colgadas al cuello, andrajoso y gritando: «Hermanos, haced bien para vosotros mismos», recoge los primeros enfermos. Es el precursor de la beneficencia moderna. Acoge a los enfermos, los cura, los limpia, los consuela, les da de comer. Todo es limpieza, orden y paz en la casa. Por la noche mendiga por la ciudad para los enfermos.

Todos se le abren. Todos le ayudan. Es muy expresivo el cuadro de Murillo: va el Santo con el cesto lleno por la ciudad, carga con un enfermo ulceroso que representa a Jesucristo y un ángel le sostiene y le guía.

Un día se declaró un incendio en el Hospital. Había peligro de que todos los enfermos quedaran abrasados. Juan de Dios, desoyendo a los prudentes, se metió en el fuego, dispuesto a dar la vida, cogió uno a uno sobre sus espaldas y los salvó a todos. A él únicamente se le chamuscaron los vestidos. Las llamas de su amor fueron más fuertes que el fuego.

Los enfermos crecían. Salió Juan a colectar por Andalucía, y por Toledo hasta Valladolid. Felipe II le favoreció regiamente. Al volver enfermó. Se enteró que el Genil arrastraba mucha madera. Bien le vendría para sus enfermos. Se levantó y se lanzó al río. Vio además que un joven se ahogaba. El esfuerzo supremo que hizo por salvarle acabó de agotar sus fuerzas.

Su lecho fue un desfile continuo de gentes que querían ver a su padre y bienhechor, hasta los gitanos del Sacromonte y del Albaicín. Esperó la muerte de rodillas, y mirando al crucifijo dejó de latir su ardiente corazón.

 

 

FUENTES DE LA PAGINA

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Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

 

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