Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

 

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

18 años en Internet

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, enviada por correo por sistema de grupos, es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998 y hoy llega a más de 23.500 suscriptores. Si desea suscribirse o comunicar algo, escriba al correo electrónico: caminandoconjesus@vtr.net  

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Fecha 5-06-2016

Edición Nº 4.629

LITURGIA DE LA HORAS

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Misa Diaria celebrada en la Parroquia María Virgen Madre de Madrid España, por los Franciscanos de María., Pinchar este link; MISA DIARIA POR VIDEO O en este link: http://www.magnificat.tv/es/taxonomy/term/1

 

X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

LA VISITA DE DIOS

 “El Señor se conmovió”. Este relato –que sólo Lucas nos refiere– muestra la compasión y la bondad de Cristo. El corazón se le va espontáneamente hacia los más pobres y más desprotegidos. El difunto es un joven, la mujer –que además era viuda– queda completamente desvalida, este hijo era el único... Es un milagro que nadie pide, sino que brota totalmente de las entrañas misericordias de Cristo el Señor.

“Joven, Yo te lo ordeno, levántate”. Al mismo tiempo, llama la atención en toda la escena la autoridad soberana de Jesús: Él toma absolutamente la iniciativa, manda a la mujer no llorar, manda al joven levantarse... Junto con la misericordia, irrumpe en la historia el poder de Dios. Porque todo sucede conforme a su palabra: lo dice y lo hace.

“Dios ha visitado a su pueblo”. En efecto, la visita de Dios es salvífica. Todos quedan sobrecogidos, pues los acontecimientos se han desarrollado de manera contraria a las previsiones. La muerte ha sido derrotada. Ningún mal puede resistir a la acción todopoderosa de Dios en su Hijo Jesucristo. Basta que nos dejemos visitar por Él. ¿Cómo seguir diciendo que «todo tiene remedio menos la muerte»? Es contradictorio ser cristiano y poner límites a la esperanza.

Para ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

ANTÍFONA DE EN TRADA Cfr. Sal 26,1-2

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? Cuando avanzan contra mí los enemigos, son ellos los que tropiezan y caen.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Señor, de quien proceden todos los bienes, escucha nuestras súplicas; concédenos que, inspirados por ti, pensemos lo que es recto, y, guiados por ti, lo llevemos a la práctica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA  1Rey 17, 17-24

Dios es el Dios de la vida no de la muerte. Elías lo invoca; y el niño muerto revive y el profeta lo devuelve a su madre: ¡Mujer, tu hijo vive!

Lectura del primer libro de los Reyes.

En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la viuda que había socorrido al profeta Elías, y su enfermedad se agravó tanto que no, quedó en él aliento de vida. Entonces la mujer dijo a Elías: «¿Qué tengo que ver yo contigo, hombre de Dios? ¡Has venido a mi casa para recordar mi culpa y hacer morir a mi hijo! » «Dame a tu hijo», respondió Elías. Luego lo tomó del regazo de su madre, lo subió a la habitación; alta donde se alojaba y lo acostó sobre su lecho. E invocó al Señor, diciendo: «Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me ha dado albergue la vas a afligir, haciendo morir a su hijo?» Después se tendió tres veces sobre el niño, invocó al Señor y dijo: «¡Señor, Dios mío, que vuelva la vida a este niño!» El Señor escuchó el clamor de Elías: el aliento vital volvió al niño, y éste revivió. Elías tomó al niño, lo bajó de la habitación alta de la casa y se lo entregó a su madre. Luego dijo: «Mira, tu hijo vive». La mujer dijo entonces a Elías: «Ahora sí reconozco que tú eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor está verdaderamente en tu boca».

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

SALMO  Sal 29, 2. 4-6. 11-12. 13

R. Yo te glorifico, Señor, porque Tú me libraste.

Yo te glorifico, Señor, porque Tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

Canten al Señor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre, porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

«Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor». Tú convertiste mi lamento en júbilo: ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

SEGUNDA LECTURA Gál 1, 11-19

Pablo afirma haber recibido directamente el evangelio de parte de Dios; y que Dios lo ha escogido desde el seno materno, lo ha llamado y enviado a evangelizar.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el vientre de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco. Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluya. Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo. Aleluya.

Evangelio Lc 7, 11-17

En Jesús, Dios ha visitado a su pueblo y lo manifiesta en el extraordinario milagro de Naím.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores». Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, Yo te lo ordeno, levántate». El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre. Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo». El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Palabra del Señor.  R. Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio litúrgico para que nuestra ofrenda te sea agradable y nos haga crecer en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 17, 3

Tú, Señor, eres mi roca, mi fortaleza, mi libertador; tú eres mi Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Padre, que la acción medicinal de este sacramento nos libre de nuestras maldades y nos guíe por el camino recto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Se compadeció de ella y le dijo: ”no llores”

Lc 7, 11-17

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    CUANDO EL SEÑOR LA VIO, SE COMPADECIÓ DE ELLA Y LE DIJO:”NO LLORES”.

Al sur-oeste de Nazaret, en Galilea, aproximadamente a 10 km. Se encuentra Nain. En aquel tiempo, se dirigía Jesús a esa población, como siempre lo hacía acompañado de sus discípulos y de mucha gente que lo seguía. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, este hijo era el único de una viuda. La acompañaba una gran muchedumbre. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: “No llores”. Expresa el Evangelio que Jesús se compadeció; “el Señor se conmovió” El siempre ante el dolor se conmueve y se apiada, pero para mayor precisión lo que hace el Señor condolecerse, es decir sentir compasión y lástima por la desgracia y por el sufrimiento ajeno, pero además participar de ello.

Jesús le está diciendo: “No llores”, ¿Se puede decir no llores a quien se la ha partido el corazón de dolor? Llorar no es solo derramar lágrimas, especialmente cuando lloramos por un suceso desgraciado. Llorar es lamentarlo y sentirlo profundamente, sobre todo cuando hemos perdido una vida muy querida, amigo o familiar, y perder es algo que se tiene y se deja de tenerlo, pero ese “No llores” que dice el Señor, es distinto, es un ruego de confianza, porque en otra palabras es “deja el llanto y ten fe”. También es un mensaje para el que no tiene fe, para el que ha perdido toda esperanza, por eso también es “deja de dudar”, o “no dejes de creer”.

2.    SOMOS HUMANOS, Y CUANDO AMAMOS, LLORAMOS

Si creemos ¿porque lloramos?, acaso ¿no creemos en la infinita bondad del Señor?, ¿no creemos en la disposición y el cuidado que se toma Dios para evitarnos un daño?, ¿no creemos que nuestro Padre busca nuestro bien?, si creemos, pero somos humanos, y cuando amamos, lloramos. Jesús, también lloró y lo hizo por amor como nos relata el evangelio de san Juan; Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y pregunto: “Donde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras cuánto lo amaba!”. (Cfr Jn 11, 1-45)

Nuevamente Jesús, nos muestra sus sentimientos y su gran Corazón, cuando se encuentra con la desgracia y el sufrimiento, nunca pasa de largo, es así como cuando vio a la triste viuda se compadeció de ella. La misericordia es “lo propio de Dios”, afirma Santo Tomás de Aquino, y se manifiesta plenamente en Jesucristo cada vez que se encuentra con el sufrimiento. Jesús tiene una inclinación natural a tener un sentimiento de pena y lástima por la desgracia y por el desconsuelo ajeno, aquí lo demuestra al acercarse a la madre privada de su hijo. Este es el ejemplo que debemos imitar de Jesús, tener compasión de todos cuantos sufren. Porque el que sufre inspira compasión al que conoce de sentimientos, y si nos sentimos impresionados por el dolor, y llegamos angustiarnos por los oprimidos, y llorar juntos con ellos, estamos sintiendo a un hermano como lo sentía Cristo y así entenderemos mejor esta compasión del Señor.

3.    JOVEN, YO TE LO MANDO: LEVÁNTATE

Sigue el Evangelio; Jesús acercándose al ataúd, lo tocó. Los que lo llevaban se detuvieron. Entonces, dijo: “Joven, yo te lo mando: levántate”. Inmediatamente el muerto se levantó y comenzó a hablar; y Jesús se lo entregó a su madre. Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”.

La noticia del hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas. Jesús nos enseña quién es y en qué consiste ser profeta, pero un profeta del Pueblo de Dios que da la vida a los muertos, porque solamente los profetas de Dios, pueden hablar con autoridad del mismo Dios, pero además Él es que ha sido anunciado como tal por los antiguos profetas de la Sagradas Escrituras, Él es el Mesías prometido, es el mayor de todos, los anteriores y los posteriores. A veces pensamos que profeta es aquel que nos anticipa el futuro, pero este evangelio no nos entrega esta imagen de profeta, porque la gente, después de ver a Jesús, reanimando el cadáver del joven de Naín, no lo aclama como un obrador de milagros, sino que exclama: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo”. En tiempos de Jesús la gente intuyó cuál era la verdadera misión del profeta que hablaba en nombre del Dios de la vida.

4.    EL ES SEÑOR DE LA VIDA, NO DE LA MUERTE

Jesús, devuelve la vida, la ilusión, la esperanza y la confianza a un mundo que, como la madre y viuda de Naín, que había perdido su único hijo, se sentía triste y desanimada. Jesús, anuncia y vive la profunda ternura que el Padre siente por los desdichados, a los cuales está destinado -en primer lugar- el Evangelio de la salvación. Ese Evangelio lo anuncia Jesús aquí con una orden perentoria: “No llores”. Y con un gesto “tocó el féretro” y una palabra, “Joven, yo te lo mando: levántate”. Llenos de poder salvífico, restituye la vida al joven, y el hijo a su madre.

Jesús va de pueblo en pueblo anunciando que es posible la vida, y que su palabra es para hacer buena la vida, aquella que el hombre se dedica a destruir, con una irreverencia incomprensible, aceptando el hambre, cerrando los ojos a la pobreza, a la drogadicción, a la marginación, enterrando las esperanza de paz con la guerra y el terrorismo, con la violencia que se asoma en cada esquina del mal, y lo peor, es la permisividad para que estas cosas ocurran.

Entonces, si somos seguidores de Jesucristo, seamos consecuente, con el llamado de Jesús y detener esta marcha fúnebre en la que transita el mundo, para darle la vida, la vida de la gracia, del amor y la esperanza, asumiendo el papel profético frente a este cadáver, porque Dios quiere que vivamos, y porque él es Señor de la vida, no de la muerte.

Jesús, nos ha pedido, ámense, como Él nos ha amado, como Él nos ha hecho ver con el ejemplo de su vida, amor que se dirige a toda la humanidad, amor que se hace al percibir el sufrimiento, la injusticia, la pobreza y la comprensión por la fragilidad física del hombre. Jesús nos muestra su Corazón misericordioso, sigamos su amoroso ejemplo, mostrémosles el nuestro a los que necesitan de él.

El Señor les Bendiga

Que Cristo Jesús viva en sus corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

¡CUÁNTAS VECES NOS HA VISITADO DIOS!

Había dos cortejos aquel día en la puerta de Naín: el cortejo de la vida y el cortejo de la muerte. El primero estaba representado por Jesús y sus discípulos; el segundo, por la viuda pobre que lloraba a su hijo muerto «con mucha gente del pueblo»; pero es sobre todo este segundo el que atrae la atención y envuelve de amargura toda la escena.

También nuestra vida se ve atravesada con frecuencia por estos dos cortejos: está la vida, que se afirma en nosotros como un instinto que parece invencible; pero también pasamos cada día por la experiencia de la muerte, en nosotros y a nuestro alrededor, y de muchos modos.

Más aún, como en aquel día en Naín, es la muerte, todavía hoy, la que ocupa el centro de la atención, a menudo quitándonos la paz y haciéndonos olvidar todo lo demás: la vida que transcurre en el presente y la que nos ha sido prometida para el futuro.

La conmoción de Jesús frente a las lágrimas de la viuda supone para nosotros una esperanza muy consoladora: nos dice que el Señor ve nuestra condición y se conmueve, que sus «visceras de misericordia» no se quedan insensibles frente a nuestra miseria, que él puede transformar nuestros cortejos fúnebres en danzas de labanza a él, autor de la vida. Por eso puede pedirnos que «no lloremos». Y si restituye la vida al muchacho, entonces la esperanza se transforma en certeza, la certeza de que su ternura nos puede restituir al «hijo muerto to», la alegría de la vida, el amor traicionado, la esperanza defraudada, la fe extraviada.

¿No ha sucedido tal vez ya todo esto en nuestro pasado? ¡Cuántas veces nos ha visitado Dios! ¿Por qué continuamos aún con nuestras procesiones fúnebres? Es amargo y se dirige también a nosotros el lamento de Jesús por Jerusalén: «¡Si en este día comprendieras tú también los caminos de la paz! [...] No dejarán piedra sobre piedra en tu recinto, por no haber reconocido el momento en que Dios ha venido a salvarte» (Le 19,42.44). Dichosos nosotros, en cambio, si sabemos dejarnos encontrar en la puerta de Naín, para acabar de una vez por todas con nuestros lamentos y entonar el canto de la vida...

ORACION (3)

 

Te bendigo, Señor, Dios de Israel, porque has visitado y redimido a tu pueblo. Te bendigo, Señor, porque has cambiado mi lamento en danza y mis vestidos de saco en traje de gloria. Te bendigo, Señor, porque no te quedas indiferente ante mi vida y tienes conmigo esa misericordia que nace de tus entrañas de madre. Te bendigo, porque vuelvo a pensar en cada día de mi historia, vuelvo a pensar en cada vez que me has dicho: «No llores», y he dejado de llorar, y he visto la vida, y he visto que volvías a darme la vida. Gracias, Dios mío.

Pero también te pido perdón, porque han sido muchas más las veces que no he sabido reconocerte entre los misteriosos pliegues de mi historia, en particular cuando me has alimentado con pan de lágrimas para revelar en mí los signos de tu gloria o cuando me has asociado al misterio de tu muerte para que tu vida resplandeciera en mis miembros. Te pido perdón si en eso momentos he tenido temor de tu obra y he dudado de tu promesa de vida. Ahora sé que ése era el tiempo en que me visitabas...

Tú, Padre, que eres el consolador de los afligidos, tú que iluminas el misterio de la vida y de la muerte, regálame cada mañana tu visita, hasta el día en que también me pidas, como se lo pediste a tu Hijo, la entrega total de la vida. Entonces, en la alegría del Espíritu, viviré junto a ti para siempre.

SANTORAL (4)

 

SAN BONIFACIO 680-754

Se le conoce con el nombre de Bonifacio o Winfrido y su fama ha llegado hasta nosotros, sobre todo, por haber sido el apóstol de Alemania.

Nació por el 680 en territorio de Wessex, Inglaterra, de una familia profundamente cristiana. Fue siempre un perfecto anglosajón.

Pasaron por allá unos monjes cuando tan sólo contaba cinco años y ya pidió a sus padres que le permitieran irse a vivir con ellos y como ellos. Sus padres, al principio, pusieron alguna resistencia, pero al fin accedieron. Con los monjes - pasó siete años entregado a recibir una sólida formación cristiana. Tenía catorce cuando se trasladó al monasterio de Nursinling, diócesis de Winchester, e ingresó ya como religioso benedictino en la Orden. Se entregó de lleno a su formación intelectual y religiosa. Después de cursar todos los estudios que exigía la época, con gran seriedad y aprovechamiento fue condecorado como Maestro en Teología.

Compuso la primera gramática latina escrita en Inglaterra, y tenía justa fama en las islas británicas de hombre de gran saber, que en la paz y el retiro de los monasterios edificaba a todos con sus luces y su piedad.

Se le conoce más por el nombre de Bonifacio, que recibió del papa Gregorio II a la vez que la misión oficial de anunciar a Cristo en toda la Germanía (719). Consagrado obispo por el mismo papa  (722), recorrió Germanía en todas direcciones, permaneciendo largas temporadas, entre otros lugares, en Hesse, Turingia y Baviera. Establecía en todas partes obispos, y, por su parte, continuó, en tanto le fue posible, como misionero itinerante, no aceptando hasta el año 747 el fijar su residencia en Maguncia, junto a los obispados, fundaba monasterios. El más célebre - aquél al que Bonifacio entregó su corazón y en el que había de reposar después de su muerte - es el de Fulda, que sigue poseyendo una notable importancia en la Alemania católica. El apóstol de Germanía fue, asimismo, el organizador de la Iglesia franca, que había caído en una profunda decadencia bajo Carlos Martel. Bonifacio, ya de edad avanzada, quiso volver a Frisia, su primer campo de apostolado. Allí era donde iba a coronar su vida con el martirio. Fue asesinado en Dokkum (Holanda), el 5 de junio del 755, junto con otros cincuenta y dos compañeros por el fanatismo de unos gentiles enemigos de Jesucristo.

Su sepulcro, que se venera en Fulda, es el gran santuario alemán, donde su figura es recordada como uno de los grandes maestros de la fe que hicieron la Europa actual.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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