MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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9-12-2019

Edición Nº MD 7.753

II Semana Adviento

                       

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Para leer más sobre el Adviento, en este link: ADVIENTO

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Jer 31, 10; Is 35, 4

Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas. No temas: ahí está su Salvación.

ORACIÓN COLECTA

Señor y Padre santo, que nuestra oración suba e tu presencia, para que podamos celebrar con un corazón puro el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo único. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, Y es Dios por los siglos de los siglos.

LECTURA Is 35, 1-10

Lectura del libro de Isaías.

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡SÍ, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios, Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: El mismo viene a salvarlos». Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos, entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de cañas y papiros. Allí habrá una senda y un camino que se llamará “Camino santo”. No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: La vuelta de los desterrados y el anuncio de los tiempos del Mesías. Jerusalén siente que su culpa ha sido pagada, el Señor ha perdonado a su pueblo, lo liberó de su culpa, y porque los perdonó los va a restablecer en la Tierra Prometida. A los ángeles se les ordena preparar la vuelta de los desterrados. El camino árido y el peligroso desierto será allanado por ellos. Su vuelta será triunfal para todos los hombres de la tierra, los prodigios serán tan evidentes que descubrirán la gloria del Dios único y reconocerán al Señor.

SALMO Sal 84, 9. 10-14

R. Nuestro Dios viene a salvarnos.

Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de El, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

ALELUYA

Aleluya. Vendrá el Rey, Señor de la tierra, y quitará el yugo de nuestro cautiverio. Aleluya.

EVANGELIO  Lc 5, 17-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para sanar. Llegaron entonces unas personas trayendo a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para ponerlo delante de Jesús. Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron por entre las tejas con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo: «Hombre, tus pecados te son perdonados». Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: «Quién es éste que blasfema?, ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?» Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: «¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o “Levántate y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- a ti te digo, levántate, torna tu camilla y vuelve a tu casa». Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: «Hoy hemos visto cosas maravillosas».

Palabra del Señor.

COMENTARIO: El paralítico es llevado a Jesús para ser sanado. Pero Jesús ve que la enfermedad más grave es e! pecado; por eso, en primer lugar sana su corazón. Actualmente se habla poco del pecado, y no porque no exista o se haya superado casi en su totalidad. Tal vez se verifica lo que Jesús reprochó a aquellos que cuelan el mosquito y se tragan un camello.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 105, 4-5; Is 38, 3

Ven, Señor, visítanos con tu paz, y nos alegraremos en tu presencia con integridad de corazón.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Padre, que fructifique en nosotros la celebración de los santos misterios con los que tú nos enseñas a amar y adherirnos a los bienes eternos mientras peregrinamos en medio de las realidades transitorias de esta vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Hombre, tus pecados te son perdonados”.

Lc 5, 17-26:

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

1.      LOS FARISEOS, TESTIGOS DE LOS MILAGROS DE JESUS

Un día, mientras Jesús enseñaba, estaban allí sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea, de la región de Judea y de Jerusalén. En efecto, tal como dice este fragmento del Evangelio, durante las enseñanzas que daba Jesús, siempre participaban como testigos de estas, los escribas y los fariseos, de este modo sabemos que además eran testigos de los milagros de Cristo.

Como nos enseño en otra parábola nuestro Maestro Jesús, a muchos les gusta ocupar los primeros puesto y sentirse más que los de atrás, pero mayor falta tiene aquel que se siente envidioso por no estar delante. Siendo los fariseos príncipes de la envidia, nada bueno meditaban mientras el Señor predicaba, sin embargo ellos estaban muy atentos a las palabras de Jesús, pero la hacían para observar que comentarios del Señor no se ajustaban a la Ley, para así condenarlo. Jesús sabía que era menospreciado por esta clase de doctores de la ley. Así es como ahora tiene nuevamente la oportunidad de hacerles ver en su presencia algo tan extraordinario como hacer un milagro y sanar a un enfermo.

2.      JESÚS PERDONA, PORQUE EN EL ABUNDA LA GRACIA DIVINA.

El poder del Señor estaba con él para que hiciera curaciones, es decir el poder del Señor lo impulsaba a sanar enfermos. Jesús sana porque es Dios, para esto tiene autoridad propia. Del mismo modo, Jesús perdona, porque en el abunda la gracia divina. Es decir Jesús tiene poder para curar todos los males.

Relata el Evangelio: “En esto, aparecieron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y buscaban cómo presentárselo a Jesús”. Es así, como un grupo de hombre con una fe admirable y a como de lugar, llevan a la presencia del Señor un enfermo paralítico. Ellos no habiendo podido entrar con el enfermo por la puerta, inventaron una forma para hacerlo desde el techo.

Al ver la fe de estos hombres, Jesús de acerca al enfermo y le dice: “Hombre, tus pecados te son perdonados”. Jesús hace esto, para que sepamos que nos enfermamos como consecuencia de nuestras faltas, y nos sanamos cuando el Señor nos perdona.

3.      LA CONFESIÓN Y EL ARREPENTIMIENTO EN CONCIENCIA

Todo pensamiento, todo dicho, obras y situaciones que omitimos en contra de los preceptos de Dios, son nuestros pecados. Es bueno tener conciencia de que los actos y comportamientos lamentables que se apartan de lo recto y justo son pecados. Para nuestra fe, la confesión y el arrepentimiento en conciencia nos permite salir de esto. No arrepentirse es una desacertada acción, y las consecuencias para la paz del corazón son negativas.

Este fragmento del evangelio, también no enseña, el mérito que tienen otras personas que por su fe, nos acercan al Señor. Esto es muy válido, para todo nosotros, por tanto ayudemos a los que están enfermos del alma a ponerse en la presencia de Dios, para que les llegue la misericordia. Cuando nuestra alma esta enferma, es fuente de muchos males, tales como la soberbia, la envidia, la ira desmedida, si no nos curamos de estos, tampoco se curan los del cuerpo.

4.      ¿QUIÉN PUEDE PERDONAR LOS PECADOS, SINO SÓLO DIOS?”

Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: “¿Quién es éste que blasfema? Para estos hombres, el que blasfemaba contra Dios, era merecedor de la pena de muerte. Sin embargo reconocen cuando dicen ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?”, pero aquí quedan al descubierto que no creen en Jesús como Dios y no aceptan que El pueda perdonar. Los escribas y fariseos quedan sorprendidos como el Señor conoce lo que ellos tratan en secreto. Es así como Jesús les dice; “¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: Tus pecados están perdonados, o Levántate y camina?

Entonces Jesús, demuestra que es Dios, porque puede perdonar los pecados como Dios, pues cuanto más noble y sana es el alma que el cuerpo, en mejor disposición se esta para curarse de cualquier mal. Y para que todos sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, le dice al paralítico que se levántate, que tome su camilla y vuelva a su casa”.

5.      Y SE FUE A SU CASA ALABANDO A DIOS

También nos enseña Jesús, que El perdona nuestras faltas aquí en nuestra vida diaria, es decir en la tierra. También nos destaca que la curación es inmediata, y así nos lo hace saber el Evangelio cuando nos dice; “Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.”

Hermosas y esperanzadoras enseñanzas nos deje este fragmento del Evangelio, el poder de Jesús se manifiesta curándonos nuestros males espirituales, y así nos llega la curación de otras enfermedades. Para esto solo debemos acudir a El, con espíritu de fe y humildad.

El señor Jesús se conmueve y cura los enfermos, les devuelve la salud integral y les perdona sus pecados. Cuando Jesús perdona los pecados del alma, desaparece la debilidad del cuerpo.

El Señor no hace las cosas a medias, la bondad de Jesús es total y nos hacer ver que sentirse libre de los pecados, nos hace vivir con un corazón sano y limpio, sin soberbia y sin envidia, estos nos trae gran satisfacción e incomparable gozo, y un corazón alegre, no da un vida saludable.

El Señor les Bendiga

   Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

¿QUÉ ES MÁS FÁCIL?

El hecho de que Jesús responda con palabras de perdón a la búsqueda de los camilleros que llevan confiados al paralítico, quizás me resulte también a mí un tanto decepcionante. Y, sin embargo, si tuviese de verdad fe en Jesús, aprendería a compartir su modo de enfocar los "problemas" de la humanidad y comprendería que el perdón es más urgente que cualquier otra cosa, porque el pecado es la mayor de las desgracias que atenazan a la humanidad. Su Reino se manifiesta sobre todo como reconciliación de mi ser con Dios, como nueva posibilidad, dándome la gracia de volver a emprender el camino después de la parálisis de mi libertad causada por mi culpa.

“¿Qué es más fácil?” Los que no tienen fe en Jesús quizás siguen pensando que son otros y más serios los problemas humanos: la defensa de la salud, la economía, la gestión del poder, el subdesarrollo, los desequilibrios ecológicos, etc. La Palabra de Dios resuena como condena de mi ceguera espiritual, que vuelve mi corazón incapaz de descubrir los auténticos signos del actuar divino en nuestra historia. La Palabra no se limita a denunciar mi pecado, sino que me brinda a la vez la gran noticia del perdón. Por esta razón mi desierto florece y la estepa árida pulula con nueva vida.

ORACION (3)

 

“Dios de la libertad y de la paz, que en el perdón de los pecados nos das un signo de la nueva creación, haz que toda nuestra vida, reconciliada en tu amor, sea alabanza y anuncio de tu misericordia”.

Hoy, Señor, quiero unirme con mis hermanos y hermanas a la alabanza del paralítico, perdonado y sanado por ti, y proclamar la grandeza de tu don: el perdón de mis pecados. Con frecuencia también yo he pensado que mis problemas fuesen de otro tipo. ¡Era un necio sin comprender! Ahora tu Palabra me ha manifestado mi verdadero mal y me ha llevado a ti, mi salvación y mi guía. Ahora mi desierto ha florecido y mi estepa abunda de tu agua. Con el salmista también puedo proclamar: «Dichoso el que ve olvidada su culpa y perdonado su pecado... Reconocí ante ti mi pecado, no te encubrí mi falta; me dije: "confesaré al Señor mis culpas ", y tú perdonaste mi falta y mi pecado” (Sal 32).

SANTORAL (4)

 

SAN JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN

(1474-1548)

“su confianza en Dios y en la Virgen; su caridad, su coherencia moral,

su desprendimiento y su pobreza evangélica. Llevando una vida de eremita, aquí, cerca del

Tepeyac, fue ejemplo de humildad.” (Juan Pablo II,  6 de mayo de 1990)

Su Historia

San Juan Diego, que en 1990 Vuestra Santidad llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac» (L'Osservatore Romano, 7-8 maggio 1990, p. 5), según una tradición bien documentada nació en 1474 en Cuauhtitlán, entonces reino de Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas.Se llamaba Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba «Águila que habla», o «El que habla con un águila».

Ya adulto y padre de familia, atraído por la doctrina de los PP. Franciscanos llegados a México en 1524, recibió el bautismo junto con su esposa María Lucía. Celebrado el matrimonio cristiano, vivió castamente hasta la muerte de su esposa, fallecida en 1529. Hombre de fe, fue coherente con sus obligaciones bautismales, nutriendo regularmente su unión con Dios mediante la eucaristía y el estudio del catecismo.

El 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo una aparición de María Santísima, que se le presentó como «la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios». La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al Obispo capitalino el franciscano Juan de Zumárraga, la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición. Y como el Obispo no aceptase la idea, la Virgen le pidió que insistiese. Al día siguiente, domingo, Juan Diego volvió a encontrar al Prelado, quien lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación del prodigio.

El 12 de diciembre, martes, mientras el Juan Diego se dirigía de nuevo a la Ciudad, la Virgen se le volvió a presentar y le consoló, invitándole a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella. No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar, Juan Diego encontró unas flores muy hermosas. Una vez recogidas las colocó en su «tilma» y se las llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas al Sr. Obispo como prueba de veracidad. Una vez ante el obispo el Beato abrió su «tilma» y dejó caer las flores, mientras en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la Iglesia en México.

Juan Diego, movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de Dios, dejó los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del Obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo». Su preocupación era la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitaban el pequeño oratorio, hoy transformado en este grandioso templo, símbolo elocuente de la devoción mariana de los mexicanos a la Virgen de Guadalupe.

En espíritu de pobreza y de vida humilde Juan Diego recorrió el camino de la santidad, dedicando mucho de su tiempo a la oración, a la contemplación y a la penitencia. Dócil a la autoridad eclesiástica, tres veces por semana recibía la Santísima Eucaristía.

En la homilía que Vuestra Santidad pronunció el 6 de mayo de 1990 en este Santuario, indicó cómo «las noticias que de él nos han llegado elogian sus virtudes cristianas: su fe simple [...], su confianza en Dios y en la Virgen; su caridad, su coherencia moral, su desprendimiento y su pobreza evangélica. Llevando una vida de eremita, aquí cerca de Tepeyac, fue ejemplo de humildad» (Ibídem).

Juan Diego, laico fiel a la gracia divina, gozó de tan alta estima entre sus contemporáneos que éstos acostumbraban decir a sus hijos: «Que Dios os haga como Juan Diego».

Circundado de una sólida fama de santidad, murió en 1548.

Su memoria, siempre unida al hecho de la aparición de la Virgen de Guadalupe, ha atravesado los siglos, alcanzando la entera América, Europa y Asia.

En abril de 1990, en una solemne ceremonia en la Basílica de Guadalupe en México, el Santo Padre Juan Pablo II le declaró Beato, ante Vuestra Santidad fue promulgado en Roma el decreto «de vitae sanctitate et de cultu ab immemorabili tempore Servo Dei Ioanni Didaco praestito».

El 6 de mayo sucesivo, en esta Basílica, Vuestra Santidad presidió la solemne celebración en honor de Juan Diego, decorado con el título de Beato.

Precisamente en aquellos días, en esta misma arquidiócesis de Ciudad de México, tuvo lugar un milagro por intercesión de Juan Diego. Con él se abrió la puerta que ha conducido a la actual celebración, que el pueblo mexicano y toda la Iglesia viven en la alegría y la gratitud al Señor y a María por haber puesto en nuestro camino al Beato Juan Diego, que según las palabras de Vuestra Santidad, «representa todos los indígenas que reconocieron el evangelio de Jesús» (Ibídem).

Beatísimo Padre, la canonización de Juan Diego es un don extraordinario no sólo para la Iglesia en México, sino para todo el Pueblo de Dios.

Juan Pablo II proclamó públicamente la santidad de Juan Diego en una Solemne Misa de Canonización en la Basílica de la Virgen de la Guadalupe en México el 31 de julio, 2002. Su fiesta la fijó el mismo Santo Padre el 9 de diciembre porque ése "fue el día en que vió el Paraíso" (día de la primera aparición).

 

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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