Reflexión desde las Lecturas del Domingo IV de Adviento Ciclo B

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


 

1.    TODO SUCEDE EN MARÍA

“¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite?” Por medio del profeta Natán, Dios rechaza el deseo de David de construirle una casa... Dios mismo se va a construir su propia casa: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Jesús será la verdadera Casa de Dios, el Templo de Dios (Jn 2,21), la Tienda del Encuentro de Dios con los hombres. En la carne del Verbo los hombres podrán contemplar definitivamente la gloria de Dios (Jn 1,14) que los salva y diviniza.

“Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra”.Te daré una dinastía”. A este David que quería construir una casa a Dios, Dios le anuncia que será Él más bien quien dé a David una casa, una dinastía. A este David que aspiraba a que un hijo suyo le sucediera en el trono, Dios le promete que de su descendencia nacerá el Mesías: a Jesús “Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

La iniciativa de Dios triunfa siempre. Dios desbarata los planes de los hombres. Y colma unas veces, desbarata otras y desborda siempre las expectativas de los hombres. ¿Qué maravillas no podremos esperar ante la inaudita noticia de la encarnación del Hijo de Dios?

“Hágase en mí según tu palabra”. Todo sucede en María. En ella se realiza la encarnación. Por ella nos viene Cristo. Y esto es y será siempre así: por la acción del Espíritu Santo a través de la receptividad y absoluta docilidad de María Virgen.

¿Se trata de que Cristo nazca, viva y crezca en mí? Por obra del Espíritu en el seno de María. ¿Se trata de que Cristo nazca en quien no le posee o no le conoce? ¿Se trata de que Cristo sea de nuevo engendrado y dado a luz en este mundo tan necesitado por Él? Por gracia del Espíritu Santo a través de María Virgen. Es el camino que Él mismo ha querido y no hay otro.

2.    PRIMERA LECTURA

Dios anuncia a David que su Reino durará eternamente, porque de su estirpe nacerá el Salvador. Para estabilizar su dinastía y dar una capital a su pueblo, David proyectó construir una casa que protegiese el Arca de la Alianza (cf. 2Sam 7, 1-3). Pero no es el rey el llamado a construir una casa para el Señor, sino es el Señor quien construye una casa para el rey y su pueblo. El Señor no rehúsa la casa, pero el porvenir del pueblo y de la dinastía debe apoyarse antes en la Alianza más que sobre el mismo templo. La mutua fidelidad entre el Señor y el rey será más decisiva para la historia del pueblo que los sacrificios del templo. Se presiente ya una reacción muy profunda de Jesús: el templo agradable al Padre es el santuario de su cuerpo (cf. Jn 2, 21).

Del segundo libro de Samuel. 2Sam 7, 1-5. 8-12. 14. 16

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: “Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña”. Natán respondió al rey: “Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo”. Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”.

Palabra de Dios.

2.1  A LA GENEROSIDAD DEL REY RESPONDE DIOS CON UNA GENEROSIDAD DIVINA EFICAZ

Habiendo narrado el autor el episodio del traslado del arca desde Quiriat Jearim a Jerusalén, añade una noticia muy distante, cronológicamente, de la anterior, pero unida por razón del tema. Lo que en esta sección se refiere tuvo lugar hacia los últimos años de David, cuando la paz interior habíase consolidado y en las fronteras del reino imperaba la paz. Israel había dejado de ser un pueblo seminómada. El rey tenía su palacio; sólo el arca ocupaba un edificio provisional y endeble. Este estado precario del arca no podía prolongarse. De sus preocupaciones hizo confidente al profeta Natán.

Es la primera vez que se menciona este profeta, que tanta influencia ejerció sobre David y que decidió a favor de Salomón su sucesión en el trono (1 Re 1:1ss). Fue consejero de David, de cuya compañía no se apartó nunca. Pero, aunque amigo del rey, defendía ante todo los derechos de Dios, no vacilando en reprocharle su adulterio con Betsabé (12; iss). Tan pronto como David manifestó su preocupación a Natán, éste inmediatamente por su cuenta, obrando como hombre privado, los aprobó en conjunto y de manera provisional, difiriendo su confirmación definitiva hasta saber la voluntad divina.

Aquella misma noche tuvo Natán una revelación profética (1 Sam 15:10), en la que Dios le manifestaba que no sería David quien le levantara una casa, sino él se la edificaría a David. Como a Abraham (Gen 12:2), le hará famoso en toda la tierra. No rechaza Dios definitivamente el proyecto de la construcción de un templo, pero no será David quien lo edifique, sino su sucesor (1 Re 8:19)

A las razones apuntadas para no conceder a David este honor, el texto de 1 Crón 22:8; 28:3 agrega la de haber derramado David mucha sangre en los combates.

A la generosidad del rey responde Dios con una generosidad divina eficaz, con promesas trascendentales para David. El Señor hará que su pueblo no lleve en adelante vida seminómada, sino que lo afincará definitivamente en Palestina, donde echará raíces y vivirá en paz y prosperidad, no molestándole, como hicieron antes, los hijos de la iniquidad.

Dios promete a David la continuidad del reino entre sus descendientes. Porque acontecerá que, al cumplirse los años de su peregrinación (1 Crón 17:11) sobre la tierra y baje al sepulcro para descansar allí junto a sus padres (Gen 28:8; 47:30; 1 Re 2:10), suscitará Dios de él su posteridad, que saldrá de sus entrañas (Gen 15:4) y afirmará su reino. “El edificará la casa a mi nombre y yo, añade Dios, estableceré por siempre el trono de su reino.” (2Sam 7-13)

2.2   DAVID PROFESARÁ DIOS EL AFECTO QUE UN PADRE SIENTE PARA CON SU HIJO

A la posteridad de David profesará Dios el afecto que un padre siente para con su hijo. Pero así como un padre castiga a su hijo, de la misma manera castigará Dios a la simiente de David en caso de obrar el mal, a la manera como suelen castigar los hombres (Sal 89:31-34). Es decir, como interpretan algunos eruditos, no dejará Dios impunes los pecados de los descendientes de David; pero, al castigarlos, no hará uso de todo su poder, sino que aplicará un castigo llevadero, análogo a los que emplean los hombres. Sin embargo, otros eruditos creen que el Señor anuncia un castigo más ejemplar más severo, contra los descendientes de David que falten a sus deberes. Dios, en este caso, se reserva el derecho de tratarles como a hijos rebeldes, azotándoles no “con varas de hombres y con azotes de los hijos de los hombres,” sino con el hierro de la escisión, destituyéndolos de su dignidad real y destruyendo para siempre el trono material de la dinastía davídica (1 Re 2:4; Sal 132:11). La promesa de la perpetuidad de su trono está condicionada, pues, a que sus sucesores sigan los senderos del Señor y cumplan el pacto de la alianza. Pero esta explicación rigorista no se armoniza bien con el v.15: 15; “pero no apartaré de él mi misericordia, como la aparté de Saúl, arrojándole de delante de ti.” Veremos que en los libros de los Reyes Dios castiga moderadamente a los reyes pecadores de Judá a causa de David, su padre.

Ahora en el ν. 16 promete Dios a David que su casa y su trono durarán para siempre ante su rostro; “Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”, pero no especifica cómo se realizará esta promesa. La perspectiva profética, pues, rebasa la persona concreta de Salomón. Entre líneas cabe vislumbrar en el texto un descendiente de David en el que se realizarán todos los matices y pormenores contenidos en el oráculo. De ahí que gran número de exegetas admitan el carácter mesiánico de la profecía, discrepando en señalar la manera como se refiere a la persona del Mesías. Unos explican el texto en sentido exclusivamente mesiánico; otros, en sentido literal, lo refieren a Salomón, y en sentido típico a Cristo. Pero no cabe duda que el oráculo constituye el primer anillo de la cadena de profecías que anuncian un Mesías hijo de David. A este texto alude Isaías (9:6) al hablar del nacimiento de un niño “para dilatar el imperio y para asegurar una paz ilimitada sobre el trono de David y sobre su reino, para afirmarlo y consolidarlo en el derecho y la justicia desde ahora para siempre jamás.” Un eco del oráculo lo hallamos en las palabras del ángel a María (Lc 1:32), y una referencia explícita en Hechos 2:30. El Mesías será hijo de David y su reino será eterno: he aquí el sentido pleno que late bajo el sentido obvio de las palabras.

3.    SALMO Sal 88, 2-5. 27. 29

Ante la maravilla anunciada por el Señor, el salmo canta y proclama el amor y la fidelidad de Dios. Participamos de esta oración, aclamando:

R. Cantaré eternamente el amor del Señor.

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque Tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.

Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi roca salvadora”. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.

3.1    LA PROMESA DIVINA A DAVID

Este salmo es muy extenso, no obstante la Liturgia de hoy considerar rezar sólo algunos versos. Sin embargo hay que exponer que al rezar todo el salmo, se pueden distinguir cinco secciones de contenido bastante heterogéneo:

a)    exposición sumaria de la promesa de protección a la dinastía davídica (1-5)

b)    himno de alabanza a la omnipotencia y fidelidad divinas (6-19)

c)    comentario poético a la promesa divina sobre la dinastía de David (20-38)

d)    quejas por la actual humillación de la dinastía davídica (39-46)

e)    plegaria por el restablecimiento pleno de Israel como nación (47-52).

El poeta se plantea el problema de la compatibilidad de las antiguas promesas divinas sobre la perpetuidad de la dinastía davídica y la realidad cruel de su actual postergación humillante como consecuencia de una guerra devastadora, que muy bien puede ser la invasión de los babilonios que terminó con la destrucción de la ciudad en el 586 a. C. El salmista parece que vive en el exilio o forma parte de los repatriados que asisten a la lenta restauración de la nación.

La sección de los versos del 2-19 quizá sea un himno anterior y vuelva los tiempos gloriosos de la dinastía, utilizado por el poeta para contraponerlo a la triste situación actual. El estilo brillante de la primera parte (2-19) contrasta con el oscuro y flojo del resto del salmo. Con todo, se adapta a la marcha general del pensamiento: “majestad y esplendor en el himno; elegancia y claridad en el oráculo; en la elegía, a la vez vehemencia y audacia familiar, melancolía y languidez...”

3.2   PRELUDIO.

Antes de abordar el tema de la promesa divina hecha a David y su descendencia, el poeta declara solemnemente que las relaciones del Señor con su pueblo y sus fieles se desarrollan siempre conforme a las exigencias de su piedad y fidelidad: “soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo (SBJ) 20, 5-6) Este modo de proceder del Señor da ánimos al salmista para abordar el problema de las relaciones históricas de su Dios con Israel, su pueblo. La piedad y la fidelidad son dos atributos del Señor que permanecen por siempre, y, por tanto, son indefectibles y aplicables a todas las situaciones. El Señor es el mismo de los tiempos antiguos, cuando protegía a su pueblo; por consiguiente, no puede abandonarlo cuando éste se halle en situaciones críticas. “Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque Tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. La fidelidad de Dios a sus promesas tiene sus cimientos en los cielos, que son inconmovibles; por eso, sus promesas llevan el sello de la estabilidad inalterable. Y entre ellas sobresale la declarada a David.

3.3   EL SEÑOR HA EMPEÑADO SU PALABRA

Los versos 4-5, redactados en estilo vaticinio profetice, son un paréntesis en este himno, que se continúa en el verso 6. La formulación divina está calcada en el relato de 2 Sam 7:5.8.26, aunque no es cita directa, ya que en el libro de Samuel no se menciona la alianza y el juramento. El poeta, pues, dramatiza el relato histórico sobre la promesa hecha a David, a través de Natán, sobre la perpetuidad de su dinastía: “Y cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza”.  (2 Samuel (SBJ) 7,12).

Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. El Señor ha empeñado, pues, su palabra de garantizar la permanencia de la dinastía davídica, y esto llena de esperanza al salmista, porque sabe que las palabras de su Dios son inconmovibles. Los destinos, pues, del pueblo israelita están en buenas manos, y asegura la permanencia de la dinastía davídica.

3.4   LAS RELACIONES PATERNALES DEL SEÑOR

En lenguaje poético expresa el salmista “Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi roca salvadora”. Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él”, es lo que se dice en 2 Sam: “Yo seré para él padre y él será para mí hijo. Si hace mal, le castigaré con vara de hombres y con golpes de hombres”  (2 Samuel (SBJ) 7,14) y sigue luego: “pero no apartaré de él mi amor, como lo aparté de Saúl a quien quité de delante de mí. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente” (2 Samuel (SBJ) 7,15) El salmo expresa estos mismos pensamientos con insinuaciones bellísimas, que destacan las relaciones paternales del Señor con la dinastía davídica. David se convierte así en el primogénito del Señor; “Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra” (Salmos (SBJ) 88, 29) y, en consecuencia, se halla exaltado sobre todos los reyes de la tierra. La alianza hecha a su persona se continuará en su posteridad, que mantendrá la realeza por siempre, mientras duren los cielos.

La eterna fidelidad de Nuestro Padre, nos deben animar y alegrar el corazón, como del mismo modo iluminar de esperanza toda nuestros ruegos. Ante la maravilla anunciada por el Señor, el salmo canta y proclama el amor y la fidelidad de Dios. Participamos de esta oración, aclamando: ”Cantaré eternamente el amor del Señor”

4.    SEGUNDA LECTURA

Dios tenía un secreto: enviar el Salvador. El misterio quedó revelado: se llama Jesucristo. A los ojos de Pablo, el “misterio” es la entrada de todas las naciones al don de la salvación. ¿Cuál es el objetivo de la acción del Señor en la historia? ¿Quién lo conoce? Sólo aquellos a quienes fue revelado por medio del Espíritu (cf. 1Cor 2, 10-12). El misterio, oculto desde la eternidad y revelado paulatinamente por medio de los profetas, sólo adquiere armonía, unidad, claridad en la persona y obra de Cristo. En él se nos revela el objetivo de la acción del Padre en la historia: recapitular en Cristo todas las cosas.

De la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma, Romanos 16, 25-27

Hermanos: ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado! Éste es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.

Palabra de Dios.

4.1   “DIOS, EL ÚNICO SABIO”, “SEA LA GLORIA ETERNAMENTE!

Ya por dos veces San Pablo había como terminado la carta (cf. 15:33; 16:20); pero al acordarse de que faltaban aún los saludos, hubo de continuar. Ahora no queda ya nada por decir. El remate no puede ser más solemne, siendo ésta, entre todas las doxologías que encontramos en el Apóstol, la más elaborada y amplia, verdadero himno a la omnipotencia y sabiduría de Dios en su obra de salvación de los hombres.

El tema fundamental de la carta ha sido la exposición de la obra de salud revelada en el Evangelio (cf. 1:16-17), Y Que Pablo deseaba visitar a los fieles de Roma ante todo y sobre todo “para confirmarlos” en la fe. Pues bien, ésas son precisamente las ideas que se recogen en esta doxología. A la predicación de la obra de salud llama San Pablo “la Buena Noticia” o, lo que es equivalente, predicación que tiene por objeto a Jesucristo y dice que esta obra de salud ha sido un “misterio” tenido en secreto por Dios “desde la eternidad”, escondido en la penumbra de la antigua revelación y manifestado ahora abiertamente con la venida de Jesucristo al mundo y la consiguiente predicación de los apóstoles, a fin de llevar todas las gentes a la obediencia de la fe. La expresión “por medio de las escritos proféticas” parece querer dar a entender que la Escritura sirve como de instrumento a los apóstoles en su predicación para mejor dar a conocer el misterio de Cristo. A Dios, pues, que “puede confirmaros” en la fe  y que ha concebido un plan tan “sabio” de salvación; “Dios, el único sabio”, “sea la gloria eternamente!. Y sea esa gloria “por Jesucristo,” que ha sido el instrumento de salvación, y que ha de ser nuestro mediador ante Dios

5.    EVANGELIO

Dios cumple su promesa de establecer su “casa” en medio de los hombres y elige a María como Madre de Jesús. En pleno acuerdo con la primera lectura, Lucas indica en el relato de la Anunciación, el cumplimiento de la promesa hecha por el Señor a David. Por su parte María, es símbolo de una porción de humanidad que confía, espera y está abierta al querer divino, y con su “que se cumpla en mí tu palabra” colabora en el cumplimiento de las promesas de Dios y en su plan de salvación.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas. Lc 1, 26-38

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo.

El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al ángel: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”. El ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. Y el ángel se alejó.

Palabra del Señor.

5.1         EL ANGEL GABRIEL FUE ENVIADO POR DIOS

   “Y al sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María.”  “Y al sexto mes”. El ángel fue enviado a María en el sexto mes de la concepción de Juan Bautista, este corresponde según la cristiandad antigua al mes de Marzo, y se ha fijado como fecha el 25 de ese mes. Nueve meses más tarde, el 25 de Diciembre es la fecha de nacimiento de Jesús. El porqué de esa fecha, es algo de la divina sabiduría.  “El Ángel Gabriel fue enviado por Dios” Digno principio de la restauración humana ha sido lo que hizo Dios al enviar a un Ángel a la Virgen, que sería consagrada con un parto divino. Porque la primera causa de la perdición humana fue que la serpiente fuese enviada a la mujer por el espíritu de la soberbia y la maldad.  A María Virgen no se envía un ángel cualquiera, sino el arcángel San Gabriel, Lucas lo designa por su propio nombre. Gabriel, viene por una parte de Gabri, que es “mi hombre”, el que se entiende como hombre fuerte o protector, y El, que es Dios, entonces se considera que Gabriel es “mi protector es Dios”, también se le traduce como “fortaleza de Dios”. Por la fortaleza de Dios había de ser anunciado el que, siendo Dios de las virtudes, venía a salvar a los hombres.  “Enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret”, Ciudad de Galilea (Mt. 2:23) donde moraban José y María (Lc. 2:39). Nazareo, significa coronado, de la corona de la flor, y se entiende también como consagrado, así se denominaban a los hombres o mujeres que era puesto aparte para Dios. 

5.2         A UNA VIRGEN DESPOSADA 

San Agustín dice: “Sólo la virginidad pudo decentemente dar a luz a Aquel que en su nacimiento no pudo tener igual. Convenía, pues, que nuestro Redentor naciese, según la carne, de una Virgen por medio de un milagro insigne para dar a entender que sus miembros debían nacer de la Iglesia virgen, según el espíritu.”  San Jerónimo dice: “Con razón se envía un ángel a la Virgen, porque la virginidad es afín de los ángeles. Y ciertamente, vivir en carne fuera de la carne, no es una vida terrestre, sino celestial.”  San Juan Crisóstomo dice: “No anuncia el Ángel a la Virgen después del parto, para que entonces no se turbe en demasía, sino que le habla antes de la concepción. No en sueños, sino presentándose de una manera visible. Porque como había de recibir una gran revelación, necesitaba de una visión solemne antes del cumplimiento.”  Lucas, dice dos palabras muy exactas en su definición, “Virgen” y “Desposada”. La primera denominación, “Virgen”, para que conste y no quepa la menor duda, que ella no conocía ninguna unión con un varón, esto es pura y sin mancha, y la segunda, “Desposada”, para que conste que desconocía la unión marital y para que quedase ilesa de la infamia de una virginidad manchada, cuando su fecundidad pareciese signo de corrupción. 

5.3         EL HONOR DE UNA VIRGEN ES DELICADO Y LA REPUTACIÓN DEL PUDOR ES FRÁGIL.

Quiso Dios, la posibilidad que algunos dudasen de su nacimiento, pero no de la pureza de su Madre. Sabía que el honor de una Virgen es delicado y la reputación del pudor es frágil. Entonces no estimó conveniente que la fe de su nacimiento se demostrase con las injurias de su Madre. Es entonces como tenemos la más amplia convicción, de que la Santísima Virgen fue íntegra por su pudor, así su virginidad es inviolable en toda opinión.  San Ambrosio no comenta: “No convenía dejar a las vírgenes que viven en mala reputación esa apariencia de excusa, es decir, que la Madre misma del Señor pareciese difamada. ¿Qué se hubiera podido reprochar a los judíos y a Herodes si hubiese parecido que perseguían el fruto de un adulterio? ¿Cómo hubiera podido decir El mismo: "No vine a destruir la ley, sino a cumplirla" (Mt 5,17), si hubiese parecido comenzar por una violación de la ley, que condena el parto de la que no está casada? ¿Qué, por otra parte, da más fe a las palabras de la Virgen y remueve todo pretexto de mentira? Madre, sin estar casada, hubiera querido ocultar su falta con una mentira. Pero casada, no tenía motivo para mentir, puesto que la fecundidad es el premio y la gracia de las bodas. Tampoco es pequeña causa que la virginidad de María engañase al príncipe del mundo, el cual, viéndola desposada con un hombre, nada pudo sospechar respecto de su parto.” 

5.4         CON UN VARÓN QUE SE LLAMABA JOSÉ 

“Con un varón que se llamaba José” Está claro, que si María, no hubiera tenido esposo, la habladuría sería mayúscula. Conocemos la debilidad de los hombres, el comentario malicioso, la mala fe, la incredulidad, entonces Dios, se sirve del marido, como un seguro testigo del pudor de su desposada, he ahí, un hombre justo.  “De la casa de David y el nombre de la Virgen era María". Se refiere directamente a los dos como miembros de la misma familia o tribu, así era como estaba mandado por le ley Judía.  María en Sirio, significa Señora, sin embargo la definición del significado de la palabra María en hebreo que más me agrada, es la que quiere decir “estrella del mar”, referido a la luz del astro, y con razón, porque mereció llevar en sus entrañas al Señor del mundo y a la luz constante por los siglos. 

5.5         Y HABIENDO ENTRADO EL ANGEL DONDE ESTABA MARÍA

  “Y habiendo entrado el Ángel donde estaba María, le dijo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres": Y cuando ella esto oyó, se turbó con las palabras de él, “y se preguntaba qué podía significar ese saludo.”  “Y habiendo entrado el Ángel donde estaba María”. Allí estaba María, no estaba en el bosque, ni el campo, ni en la montaña, estaba en su habitación, sola y solo un ángel sabía dónde encontrarla, donde están las mujeres como ella, donde ningún hombre llega. Aquí no se produce una conversación animada y distendida, entre dos o más persona, es algo muy digno, es un ángel que viene a anunciar.  "Dios te salve, llena de gracia”. No vino como en el caso de Eva a señalar un castigo como los dolores del parto a causa del pecado, viene a desterrar la tristeza, viene a anunciar la alegría, vine con gozo, sus palabra son una composición poética que alaba a la Virgen María. Así el ángel anuncia con razón la alegría a la Virgen, diciendo: "Dios te salve" y para ratificar que es digna de ser desposada, dice: "Llena de gracia".  San Jerónimo, nos comenta: “Y en verdad que es llena de gracia, porque a los demás se distribuye con medida, pero en María se derramó al mismo tiempo toda la plenitud de la gracia. Verdaderamente es llena de gracia aquella por la cual toda criatura fue inundada con la lluvia abundante del Espíritu Santo. Ya estaba con la Virgen quien le enviaba su ángel y el Señor se anticipó a su enviado. No pudo ser contenido en un lugar, Aquel que está en todas partes; de donde sigue: "El Señor es contigo". 

5.6         EL SEÑOR ES CONTIGO 

San Agustín, dice: “Más que contigo, Él está en tu corazón, se forma en tu seno, llena tu espíritu, llena tu vientre.”  Este es el complemento de todo el mensaje: El Verbo de Dios como Esposo que se une de una manera superior a la razón, como engendrando El mismo y siendo engendrado, adaptó a sí mismo toda la naturaleza humana.  “Bendita tú entre las mujeres". A saber, una sola entre todas las mujeres, pero también para sean bendecidas en ella todas las mujeres que imitaran por siempre su santidad y su ejemplo de madre, como los hombres serán bendecidos en su Hijo, que seguirán sus enseñanzas y lo imitaran. Todo un cambio nos trae Dios, porque así como por medio de una mujer y un hombre entraron en el mundo el pecado y la tristeza, así ahora por una mujer y por un hombre vuelven la bendición y la alegría, y se derraman sobre todos.  Y cuando ella esto oyó, se turbó con las palabras de él, y pensaba qué salutación sería ésta.”  Normal en toda mujer inocente y pura, turbarse, esto es una pequeña alteración por la sorpresa, alguien entro sin aviso a su habitación, como dijo San Ambrosio. “Temblar es propio de las vírgenes, y el sobresaltarse cuando se acerca un hombre y temer todo trato de los hombres. Aprended, vírgenes, a evitar toda licencia de palabras. María se conturbaba hasta de la salutación del ángel.”  Comprendamos la situación de María, ella sabía de las apariciones de los ángeles, por eso no se turbo por su presencia, en los apócrifos se dice que de niña fue alimentada por los ángeles, ella se turbo “con las palabras de él”, como dice el Evangelio, por tanto me inclino a considerar que fue por el pudor y la prudencia de la Virgen y su alma.  Entonces, oída la alegre noticia, examinó lo que se le había dicho y no se resiste abiertamente por incredulidad, tampoco se somete al punto por ligereza, Por esto continúa Lucas diciendo: "Y pensaba qué salutación sería ésta", un saludo que nunca hasta ese minuto había oído nadie jamás, pues estaba reservada solamente para María. 

5.7         NO TEMAS, MARÍA 

“Y el Ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: he aquí que concebirás en tu seno y parirás un hijo y llamarás su nombre Jesús. Este será grande y se llamará Hijo del Altísimo, y le dará al Señor Dios el trono de David, su Padre: y reinará en la casa de Jacob por siempre, y no tendrá fin su reino".  Y el Ángel le dijo: "No temas, María”, como había visto que la Virgen se había turbado con aquella salutación no acostumbrada, la llama por su nombre, como si la conociese más familiarmente, y le dice que no debe temer.  También podemos opinar que trato de decirle: No he venido a engañarte, sino más bien a dar la absolución del engaño. No he venido a robarte tu virginidad inviolable, sino a preparar tu seno para el autor y el defensor de la pureza. No soy ministro de la serpiente, sino enviado del que aplasta la serpiente. Vengo a contratar esponsales, no a maquinar asechanzas. Así, pues, no la dejó atormentarse con alarmantes consideraciones, a fin de no ser juzgado como ministro infiel de su negociación. 

5.8         PORQUE HAS HALLADO GRACIA DELANTE DE DIOS 

Quien merece gracia delante de Dios, nada tiene que temer.  ¿Cómo puede encontrar esta gracia cualquiera que sea, sino por medio de la humildad? “Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes.” (1 Pe 5,5)  La Virgen  encontró gracia delante de Dios porque, adornando su propia alma con el brillo de la pureza, preparó al Señor una habitación agradable. Y no sólo conservó inviolable la virginidad, sino que también custodió su conciencia inmaculada. “He aquí que concebirás en tu seno”. Muchos habían encontrado gracia antes que ella; y por lo mismo añade lo que es propio de este caso.  La palabra "he aquí" denota la prontitud y la presencia, insinuando con dicha palabra que la concepción se había celebrado al instante.  Severo de Antioquía dice: "Concebirás en tu seno" para demostrar que el Señor toma carne del mismo seno virginal y de nuestra sustancia. Vino, pues, el Verbo Divino a limpiar la naturaleza humana, el parto y el origen de nuestra generación. Por eso, sin pecado y sin concurso de hombre, es concebido en carne y llevado en el vientre nueve meses como nosotros.”  “Y parirás un hijo” Y como acontece especialmente que es concebido el Divino Espíritu y ella da a luz al Espíritu de salvación, según anunciara el profeta. No todos son como María, que cuando conciben al Verbo del Espíritu Santo, lo dan a luz. Hay de aquellos que abortan al Verbo antes de dar a luz (Lc 22), y hay de aquellos que tienen a Cristo en su seno pero que todavía no lo han formado. 

5.9         Y LLAMARÁS SU NOMBRE JESÚS. 

Somos testigos que la expectación del parto infunde un cierto temor a las mujeres, en este caso, el anuncio de un parto dulce apaga esa aprehensión de temor cuando se dice: "Y llamarás su nombre Jesús". La palabra Jesús quiere decir Salvador. La venida del Salvador es el alejamiento de todo temor. "Tú lo llamarás", dice el ángel, porque no lo hará el padre, porque carece de padre en cuanto a la generación humana, así como carece de madre respecto de la generación divina.  Este nombre fue impuesto de nuevo al Verbo Divino, y convenía a la natividad de su carne, según aquello del Profeta: “Y te Será dado un nombre nuevo, que la boca de Dios Otorgará.” (Isaías 62,2)  “Este será grande”. Seguro, porque no se asemejara a nadie, San Juan fue grande como hombre, pero en este caso será grande como Dios. Consideremos entonces la grandeza de nuestro Salvador, como el más grande. 

5.10     Y SE LLAMARÁ HIJO DEL ALTÍSIMO. 

No somos nosotros los indicados a poner un nombre, es El Padre, quien conoce a su hijo quien lo hace, él sabrá muy bien quien será Jesús, como cuando nos dice "Este es mi hijo muy amado". (Mt 17,5) Existe desde la eternidad, aunque ahora para nuestra inteligencia se manifiesta su nombre. Y por esto dice "será llamado", no "será hecho" ni "será engendrado", porque ya antes de los siglos era consustancial esto es de la misma naturaleza o esencia al Padre. Concebirás, pues, a Este, serás su Madre. Tu vientre virginal contendrá a Aquel que vendrá a enseñarnos el mayor acto de amor y generosidad, el darlo todo por nosotros.  “Y le dará al Señor Dios el trono de David, su Padre: y reinará en la casa de Jacob por siempre, y no tendrá fin su reino".  Para que se sepa con claridad que el que había de nacer de Virgen era el mismo Cristo que los profetas prometieron que nacería de la descendencia de David.  Sin embargo, el cuerpo purísimo de Jesucristo no procede de José, aunque descendía de la misma línea de parentesco que la Virgen, de la cual el Unigénito del Padre tomó la forma humana.  "Y su reino no tendrá fin". Sólo Dios puede reinar eternamente. Por esto sucede que aunque se diga que toma el trono de David por la encarnación, en cuanto Dios es reconocido como Rey eterno, así como hoy que reina sobre muchos y finalmente reinará sobre todos porque todas las cosas le están sometidas (1Cor 15).

5.11   Y DIJO MARÍA AL ANGEL: "¿CÓMO SE HARÁ ESTO, PORQUE NO CONOZCO VARÓN?" 

San Ambrosio nos comenta que: Ni María debió rehusar de creer al ángel, ni usurpar temerariamente las cosas divinas. Por eso se dice: "Dijo María al ángel: ¿Cómo se hará esto?" Esta respuesta fue más oportuna que la del sacerdote. Esta dice: "¿Cómo se hará esto?" y aquél dijo: "¿Cómo podré saber esto?". Aquél se niega a creer y parece como que busca otro motivo que confirme su fe, éste no duda que debe hacerse, puesto que pregunta cómo se hará. María había leído (Is 7,14): "He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo" y, por tanto, creyó que iba a suceder. Pero no había oído antes el cómo había de suceder. No se había revelado -ni aun al Profeta- cómo aquello se había de llevar a cabo. Tan gran misterio debía ser proclamado, no por la boca de un hombre, sino por la de un ángel.  Consideremos también las palabras de la purísima Virgen María. El ángel le anuncia el parto; pero ella insiste en su virginidad creyendo que ésta podría mancharse con sólo el aspecto de un ángel. Por eso dice: "Porque no conozco varón".  El conocimiento se entiende de muchas maneras. Se llama conocimiento la sabiduría de nuestro Señor; también la noticia de su grandeza; el cumplimiento de sus mandatos; los caminos que conducen a Él y la unión nupcial, como aquí se entiende.  San Gregorio Niseno, dice que estas palabras de la Virgen son indicio de aquellas que encerraba en el secreto de su inteligencia. Porque si hubiese querido desposarse con José a fin de tener cópula, ¿por qué razón había de admirarse cuando se le hablase de concepción, puesto que esperaría ser madre un día según la ley de la naturaleza? Mas como su cuerpo, ofrecido a Dios como una hostia sagrada, debía conservarse inviolable, dice: "Puesto que no conozco varón". Como diciendo: Aun cuando tú seas un ángel, sin embargo, como no conozco varón, esto parece imposible. ¿Cómo, pues, seré madre si no tengo marido? A José sólo lo conozco como esposo. 

5.12     Y RESPONDIENDO EL ANGEL, LE DIJO: "EL ESPÍRITU SANTO VENDRÁ SOBRE TI” 

El ángel, le aclara a María, que no tenga dudas, entonces le explica su misión inmaculada y el parto inefable, porque no se puede explicar con palabras, como si le dijese: No te fijes en el orden natural cuando se trata de cosas que traspasan y superan el orden de la naturaleza. Tú dices: "¿Cómo se hará esto, puesto que no conozco varón?" Pues por lo mismo que no conoces varón sucederá esto, porque si hubieras conocido varón, no serías considerada digna de este misterio. No porque el matrimonio sea malo, sino porque la virginidad es más perfecta.  Este era el Plan de Dios, él quiso que Jesús, participase con nosotros en el nacimiento y se distinguiese en él. Tuvo  de común entre nosotros el nacer del vientre de una mujer y nos superó naciendo sin que aquélla se uniese a un hombre.  San Gregorio Niseno, dice: “¡Cuán bienaventurado aquel cuerpo que por la exuberante pureza de la Virgen María se vinculó a sí mismo el don del alma! En cada uno de los demás, apenas el alma sincera conseguirá la presencia del Espíritu Santo; mas ahora la carne resulta ser la mansión del Divino Espíritu.” 

5.13      "LA VIRTUD DEL ALTÍSIMO TE HARÁ SOMBRA". LA VIRTUD DEL REY ALTÍSIMO ES CRISTO, FORMADO EN LA VIRGEN POR LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO. 

Por las palabras: "Te hará sombra", se significan las dos naturalezas de Dios encarnado. Pues la sombra se hace con la luz y con el cuerpo. El Señor es la luz por su divinidad. Y como la luz incorpórea había de tomar cuerpo en las entrañas de la Virgen, oportunamente se dice que la virtud del Altísimo le haría sombra, esto es, en ti el cuerpo de la humanidad recibirá la luz incorpórea de la divinidad. Se dice también esto a María por el dulce consuelo dado por el cielo. 

5.14      Y POR ESO EL FRUTO SANTO QUE NACERÁ DE TI SERÁ LLAMADO HIJO DE DIOS” 

Aquí tenemos una gran diferencia con nosotros los hombres, porque a diferencia de nuestra santidad que la conseguimos con nuestra vida, Jesucristo nace Santo. Así es como, aunque nos hagamos santos, no nacemos santos. Jesús, es aquél verdaderamente ha nacido Santo, que no ha sido concebido de unión carnal alguna.  El ángel, ha mencionado en estas frases a toda la Santa Trinidad, ha nombrado al Espíritu Santo, al Hijo y al Altísimo, ciertamente el Dios Padre. 

5.15     Y HE AQUÍ QUE ISABEL, TU PARIENTE 

"Y he aquí que Isabel, tu pariente, también ella ha concebido un hijo en su vejez. Este es el sexto mes a ella, que es llamada la estéril, porque no hay cosa imposible para Dios". Y dijo María: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Y se retiró el Ángel de ella.”  "Y he aquí que Isabel, tu pariente”. Como lo que se ha dicho superaba a lo que la Virgen podía comprender, el ángel habló de cosas humildes, para persuadirla por medio de cosas sensibles, y por ello le dice: "Y he aquí que Isabel, tu pariente".  “También ella ha concebido un hijo en su vejez”, dando a entender su incapacidad natural. Prosigue: "Y está en el sexto mes". No anunció desde el principio el embarazo de Isabel, sino después de transcurridos seis meses, a fin de que el embarazo sirviese de prueba.  “Porque no hay cosa imposible para Dios" Así pues, recibe el ejemplo de la anciana estéril no porque haya desconfiado de que una virgen pueda dar a luz, sino para que comprenda que para Dios todo es posible, aun cuando parezca contrario al orden de la naturaleza. 

5.16    HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR, HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA. 

Y dijo María: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Estamos ante la gran humildad de María, mujer de gran devoción, el Señor sabía que elegía muy bien, ella va ser la madre del Redentor del Mundo, la madre del Salvador, la madre del Príncipe de la Paz, entonces dijo: "He aquí la esclava del Señor”,  Se llama sierva o esclava, la que es elegida como Madre, y no se enorgullece con una promesa tan inesperada. Porque la que había de dar a luz al manso y al humilde de corazón, debió ella misma manifestarse humilde. Llamándose también a sí misma sierva, no se apropió la prerrogativa de una gracia tan especial, porque hacía lo que se le mandaba. Es así como dice: "Hágase en mí según tu palabra", "He aquí la sierva del Señor", es su disposición a cumplir con su oficio. "Hágase en mí según tu palabra", es el deseo que concibe. Y se retiró el Ángel de ella.  Cada cual puede admirar las palabras de Nuestra Madre la Virgen María de distinta forma, unos la prontitud de su obediencia, otros su disposición a cumplir, otros la humildad, otros el gran amor por Dios, yo he admiro y aprendí de ella el deseo de que se cumpla la voluntad de Dios. 

El Señor les Bendiga 

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Nota: Para esta reflexión, se consultó textos en Catena Aurea, obra que resulta de recopilar escritos de los "Padres de la Iglesia", siguiendo los textos completos de los Evangelios, a modo de exposición o comentario. Entre las varias catenas que se hicieron en la Edad Media, una de las más conocidas es la hecha por Santo Tomás de Aquino.

Domingo IV de Adviento Ciclo B

Publicado en este link: PALABRA DE DIOS


Fuentes Bibliográficas:

Biblia Nácar Colunga y Biblia de Jerusalén


www.caminando-con-jesus.org

caminandoconjesus@vtr.net

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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