LA ORACIÓN EN GRUPO, GOZOSA REALIDAD, MARÍA SANTÍSIMA NOS GUÍA, LOS SANTOS MAESTROS NOS ACONSEJAN

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


 

Reflexión para todos mi hermanos de la comunidades y grupos de Madrugadores de Chile y el mundo, a quienes saludos en Cristo Jesus, María Santísima y san José.

 

1.      DESCUBRIENDO LA ORACIÓN EN GRUPO

“Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común”. (Hech. 2,44)

Muchos hombres con el correr de tiempo comenzamos a darnos cuenta que la fe no consigue vivir a solas, como tampoco conseguimos orar solo, entonces buscamos  compañía en otros hombres similares a nosotros y que esta agrupación sea buena. Así es como nos integramos en grupos, en el, encontramos apoyo de nuestros más próximos,  nos sentimos a gusto y  se nos revela la vida comunitaria.

Y comenzamos a vivir la oración conjunta con otras almas que se alegran de no vivir solas en la oración, almas que van sintiendo el afecto de cada hermano, es el regalo de hacer vida cristiana en comunidad. “Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” (Hech 2,14). Que detalle tan delicado el de María de hacerse cargo del cuidado de sus apóstoles, que finura del alma el acompañar al los hombres al encuentro con Dios. Que grato nos resulta orar en compañía de Maria Santísima.

“Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común”. (Hech. 2,44). . La evocación de las primeras comunidades cristianas, es una buena referencia para cualquier grupo de oración. Juntos, en grupos para oír la Palabra de Dios, juntos dejando que el Espíritu nos una el alma, dejando que Dios pase de unos a otros, haciendo que el corazón viva un clima de alegría.

Bello instante para compartir nuestros dones que nos ha regalado el Señor, es decir el de mis hermanos y el mío se transforma en nuestro, tal así, que cuando oramos el Padre nuestro, bendecimos al Señor por hacerlos juntos y perseveramos para tener mas encuentros en unidad.

La oración en grupo comienza a ser una gozosa realidad en nuestros tiempos, ya hemos descubierto que es posible y es bueno orar en comunidad, es un regalo de Dios a nuestra Iglesia.

María Santísima no deja su tarea de conducir en oración a los apóstoles de todos los tiempos y nuestros grupos de oración “Madrugadores de:”  ya son un signo y un estimulo de transformación en nuestra Iglesia, que ve con gusto como bajo el amparo de nuestra reina vamos accediendo a una autenticas fuente de oración, que sosiegan la sed de Dios en cada uno de nosotros.

1.      LA HERMANDAD DEL GRUPO Y LA UNIDAD EN ORACIÓN

“Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. (Jn 17,21)

Nuestras comunidades de oración, “Madrugadores de:” nos van permitiendo conocer a ojos cerrados el rostro de quien esta junto a nosotros, cada hermano y amigo es un don para el otro, allí descubrimos que cada cual tiene su espacio. En efecto, todos tenemos un lugar para nuestra palabra, para dar nuestra opinión y testimonio y orar por el hermano.

En nuestras comunidades de Madrugadores, no cabe egoísmo, se escucha con atención al hermano que expone, se respeta su opinión. ¿Quien podría sentirse con derechos a objetar las palabras de su hermano si nos hemos reunidos para hacer juntos un camino de encuentro con Dios?, Hemos sido llamado por el Espíritu, nos reunimos en nombre de Jesus, el nos prometió su presencia en medio de nosotros. La alegría que siente el alma de estar junto a sus hermanos, garantiza la presencia de Cristo Jesús en medio de nosotros, acallando la egolatría y el personalismo, por que es más fuerte la necesidad de dar gratis lo que gratuitamente hemos recibido.

El orar en comunidad, no es renunciar al encuentro personal y muchas veces a solas con Dios, es sentirse hermano del otro y gozar de hacer participar nuestra vida a nuestros amigos y la de ellos con la nuestra. La hermandad del grupo nos pone en un encuentro con la gracia, la compresión mutua y nos hace saber ocupados por el misterio de Dios.

De allí la importancia de dejar que el Espíritu realice la unidad en el encuentro comunitario, hay que hacer desaparecer los protagonismos personales, esto es olvidarse de la idea de hacer que los demás piensen como mi y sigan mis consejos personales, no son mis ideales los que nos reúnen, son las enseñanzas de Jesus y es el quien debe presidir cada encuentro. Dejémoslo a Jesús que nos lleve al Padre, y atendamos su oración: Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos. (Jn 17, 25-26)

2.      LA ORACIÓN EN GRUPO, UNA ACCIÓN DE AMISTAD, 

"Ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer" (Jn 15,15-16).

Nuestro trato de amistad y nuestra relación inseparable en Cristo, nos hará verdaderos compañeros, preocupados del otro, solidarios y nos ayudará a construir puertas transparentes para entrar a los sentimiento de hermandad que nos hará orar en un mismo espíritu. No olvidemos nunca, que si nos amamos, estamos amando a Dios.

¿No es cierto que una Madre se alegra de que sus hermanos sean unidos y se quieran entre sí?. Bajo el amparo de nuestra Madre, María Santísima, hagamos de la oración conjunta un buen ejercicio de amistad, recordando las enseñanzas de nuestro hermano Jesus: "Ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer" (Jn 15,15-16). 

La amistad es compartir, acompañar y hacer que la vida de unos a otros viva en confianza y apertura para oír al hermano orante, Dios mismo habla por la voz de los demás, por eso, cada hermano con gran respeto, y sin miedo, expresa en la oración su palabra y sus sentimientos, como cuando el cantor nos entrega a nosotros su voz hecha canto. La amistad reconoce la experiencia de fe de cada uno y al entregarnos vamos encontrando el camino que andamos buscando.

La oración de grupo, es la que hace posible que broten instancias de comunión donde se cultiva la gratuidad. La oración en grupos, abre un surco de gracia en nuestra tierra. Nuestros encuentros en presencia de Dios y en presencia de nuestros hermanos, nos hará ser constructores de un mundo nuevo. En la oración y como hombres de oración, nos hará verdaderos intérpretes y constructores de la voluntad de Dios.

3.      SEGUIR EL CONSEJO DE LOS SANTOS BUENOS MAESTROS.

San Juan de la Cruz, Maestro de oración, nos aconseja: Por eso, el alma que quiere avanzar en la perfección, debe "considerar bien entre qué manos se pone porque tal sea el maestro, tal será el discípulo; tal sea el padre, tal será el hijo". Y añade: "No sólo el director debe ser sabio y prudente sino también experimentado... Si el guía espiritual no tiene experiencia de la vida espiritual, es incapaz de conducir por ella a las almas que Dios en todo caso llama, e incluso no las comprenderá" (Llama estrofa 3).

Luego nuestro Catecismo nos señala: El Espíritu Santo da a ciertos fieles dones de sabiduría, de fe y de discernimiento dirigidos a este bien común que es la oración (dirección espiritual). Aquellos y aquellas que han sido dotados de tales dones son verdaderos servidores de la Tradición viva de la oración (CC 2690)

Por tanto, es necesario tener siempre en cuenta la importancia de la experiencia del guía o animador del grupo, para que acompañe, anime y aliente a sus hermanos, es decir este debe ser un autentico interprete de la afabilidad, con un corazón cordial y sin ánimo de protagonismo personal, porque el guía es para que señale los momentos, con la tarea de moderar las instancias de oración, no para dominar la plegaria. Decía Pablo VI que debeos considerar que: "Nuestro mundo hace más caso a los testigos que a los maestros”

San Ignacio de Antioquia nos recomienda.: "Reunidos en común, haya una sola oración, una sola esperanza en la caridad, en la alegría sin tacha, ya que no existe nada mejor que El. Corred todos a una, como a un solo templo de Dios, como a un solo altar, a un solo Jesucristo que procede de un solo Padre"

4.      HEMOS SIDO CREADO COMO COMUNIDAD PARA ORAR, BAJO LA ATENTA MIRADA DE MARIA SANTISIMA

Recordemos que no se puede obligar a nadie a que tenga cierta forma de orar, ni que pertenezca a un movimiento de oración determinado bajo ciertas promesas de dones o gracias especiales, porque podemos caer en el peligro de al sentirse presionado u obligado, le entre el fastidio y deje de orar. De allí que los criterios de discernimiento se toman de las características del grupo.

Todo grupo de oración, nace de una decisión voluntaria de cada uno de orar en comunidad, con una relación de confianza y amistad verdadera entre sus miembros, Tanto el que hace de guía como los que son guiados, deben comprender esto, así la comunidad tendrá buena salud.

No olvidemos nunca, el fin para lo cual hemos sido creado, una comunidad para orar, ya que no será una corriente de oración si se busca reducir el grupo a un conjunto de amigos para sentir que participamos en una comunidad de oración, es Dios quien nos convoca para sentirnos mas amigos de El y tener una verdadera relación amistosa con EL.

Las comunidades quieren crecer, quieren compartir esta experiencia con otros hermanos y para desarrollarse hay que abrirse, no solo para que el grupo haga oración, sino que la oración haga grupo, haga comunidad. Ruego a María Santísima, que nos permita gozar a todos de la oración, con perseverancias, con un mismo espíritu, bajo su atenta y amorosa  mirada, como Madre de Jesus nuestro buen hermano y como Madre nuestra.

QUE EL SEÑOR LES BENDIGA A TODOS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Madrugando en Ñuñoa