|
|
Fr. Julio González C. OCD CUARESMA-2008 PALABRA Y ESPIRITUALIDAD Pastoral de Espiritualidad Frailes Carmelitas Viña del Mar - Chile |
|
LUNES MARTES MIERCOLES JUEVES VIERNES SABADO (Ciclo A) DOMINGO DE Lecturas: a.- Ex. 17, 3-7: Danos agua para beber. ¿Está o no está el Señor en
medio de nosotros? b.- Rm. 5,1-2.5-8: El amor ha sido derramado en nuestros corazones. c.- Jn. 4, 5-42: La fuente de vida eterna. San Juan de El agua, fuente de vida, siempre
importante para los nómadas por su escasez en el desierto, es el tema de este
tercer domingo de cuaresma. Las lecturas adquieren un “crescendo”, un progreso: partimos
hablando del agua natural que piden los hebreos a Moisés en el desierto hasta
el agua viva que es el don del Espíritu Santo del que habla Jesús. El
sediento Jesús, que descansa junto al pozo,
va revelando su misterio a la samaritana hasta que lo descubre como
Salvador del mundo. Pablo nos revela cómo siendo todavía pecadores, Cristo
murió por nosotros, nos justificó ante el Padre y ahora vivimos en la
esperanza de gloria con el amor que el
Espíritu ha derramado en nuestros corazones. El encuentro de Jesús con la
samaritana es toda una catequesis de iniciación bautismal. Todo comienza con
el “dame de beber” (v.7) de Jesús hasta que es ÉL quien le ofrece el agua que
apaga toda sed para siempre y que en el creyente se convierte en un surtidor
que salta hasta la vida eterna (v. 14). El don que ignora la samaritana es el
don del Espíritu Santo que la fe en Jesús suscita en el discípulo. Es la vida
eterna que se obtiene por la fe en Jesucristo, el mesías, el Hijo de Dios
vivo. “Señor dame de esa agua para que
nunca más tenga sed” (v.15), dice la mujer, llave que abre la puerta a la luz
del misterio del viajante. Jesús se presenta como un
sediento hasta revelarse como el mesías esperado: “Yo soy, el que está
hablando contigo” (v. 26), pasaje que recuerda inmediatamente el “Yo soy el
que soy” de Ex. 3,14. Al tema del agua viva, don del
Espíritu, que el resucitado, entrega a quien cree en ÉL, se añade el del
culto a Dios en espíritu y en verdad. Son dos momentos de una única
revelación del misterio de Cristo Jesús. De un judío sediento, Jesús, pasa
para la samaritana a ser un profeta, el mesías y finalmente el salvador el
mundo. Son los compases de una melodía que el Espíritu pulsa en el alma del
que cree y espera en este misterio salvador que se va dando y guía en su
proceso de conversión a la mujer y los suyos. El agua viva en primer término
es el propio Jesús, don del Padre, pero también, luego de Hoy la sed del hombre posmoderno
es de bienes materiales y de felicidad, lo que está enseñando que los bienes
materiales no la producen. Nace una insatisfacción profunda que no puede
resolver. Unos siguen este camino hasta convertirse en adictos a
las drogas, sexo, alcohol, la superstición, etc.; otros en cambio, dan un
giro y se encaminan a las religiones. Los que vuelven a Cristo o lo
conocen encuentran valores auténticos que vivir que reorientan la sed de
felicidad y de vida eterna. Ellos repiten
y nosotros con frecuencia deberíamos hacer la misma petición de la
samaritana: “Dame, Señor de esa agua para que no tenga más sed”; agua que la
oración convierte en un estilo de vida nueva con una fuerza carismática
singular. Es ahí donde se aprenden grandes verdades de Dios y del propio
conocimiento hasta encontrar, en lo interior la fuente de la felicidad. Estos
son los torrentes de agua viva que brotan de lo interior y llega hasta la
vida eterna, el verdadero culto en espíritu y verdad que el Padre eterno
desea de sus hijos. La fe es la fuente cristalina,
dice el místico, en la cual debemos beber, por donde nos viene la salvación y
los dones del Espíritu Santo y actualizar así la vida en Cristo. Poder cantar
con los versos del místico: “¡Oh cristalina fuente, si en esos tus semblantes
plateados/ formases de repente / los ojos deseados / que tengo en mis
entrañas dibujados” (CB 12). LUNES DE Lecturas: a.- 2 Re. 5, 1-15: Ve báñate siete veces y tu carne quedará limpia b.- Lc. 4, 24-30: Jesús enviado a todos los hombres. San Juan de La curación de Naamán el sirio,
un pagano, proclama cómo la salvación del Dios de Israel es para todos los
hombres, y finaliza proclamando:
“Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra más que el de Israel” (v.
15). Jesús retoma el tema, y como los
profetas Elías y Eliseo, se siente enviado no sólo a sus hermanos judíos sino
también al mundo pagano para salvarlos. Esto provocó ciertamente las iras de
sus paisanos en la sinagoga de Nazaret. Ahí se cumplía aquello de: Os aseguro
que ningún profeta es bien mirado en su tierra” (v. 24). La desconfianza nace
de su origen humilde: “¿No es éste el hijo de José?” (v.22). Cambiarles la
mentalidad abriendo nuevos horizontes de la acción de Dios a los judíos era
tarea difícil. Para ellos Dios de Israel era sólo para ellos, era judío y
para los judíos; las naciones por ser paganas e idólatras, quedan excluidas
de su acción. Jesús, la salvación que trae es para todos los
pueblos de la tierra, más aún les recuerda las acciones que realizó Yahvé por
medio de los profetas Elías y Eliseo
precisamente con paganos: la viuda de Sarepta (2Re.17, 8-16) y Naamán
el sirio. Dios se hace presente donde ve un corazón bueno que con fe busca el
bien, la verdad y viven con honradez. Estamos en los comienzos de la
actividad apostólica de Jesús donde se cumple el pasaje de Isaías: “Le
entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el
pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a
los pobres Como los judíos nosotros
cristianos no podemos ponerle límites a la acción de Dios; como bautizados y
confirmados por su Santo Espíritu estamos llamados a continuar la obra
redentora de Cristo en la sociedad de
hoy. Lo mismo el Espíritu no está encerrado en Jesús, padeció la falta de fe
sus hermanos, el místico nos pide que aprendamos a sufrir a nuestro
prójimo sobre todo cuando no cree y no comparte nuestras opciones de
fe. Aprendamos a ser mansos y humildes como Cristo Jesús. MARTES DE Lecturas: a.- Dan. 3, 25. 34. 43: El sacrificio agradable a Dios. b.- Mt. 18, 21-35: Parábola del deudor despiadado. San Juan de La oración de Azarías, en medio
de la tribulación, arrojado al horno de fuego por orden de Nabocodonosor, es
todo un acto de fe. El sacrificio agradable a Dios es un corazón humilde y
contrito, en medio de una nación derrotada, sin guías, sin profetas, sin
templo, sin sacrificios ni ofrendas. El sacrificio espiritual es la
salida que encuentra el hombre de fe,
un camino de encuentro y oración con Dios en esas circunstancias. La
auto-oblación, del siervo sufriente de
Isaías (Is. 42. 49. 50. 52-53) será cumplida plenamente en Jesucristo,
sacrificio perfecto agradable a Dios. La participación frecuente en La ofrenda de la propia vida,
como la de Jesús en el altar de La parábola sobre el siervo
malvado es un buen espejo en que nos podemos reflejar, cuando habiendo sido
perdonados por Dios, negamos el perdón al prójimo. Esta realidad pasa por la
validez de muchas de nuestras confesiones cuando pedimos perdón a Dios y
seguimos guardando rencor a quien ese que nos hizo alguna faena, no lo perdonamos. ¿Hasta donde habrá perdón
divino en esas condiciones? Lo mismo se debe decir del rezo por excelencia
del cristiano el Padre nuestro cuando repetimos: “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a quien
nos ofende”???. Así y todo Jesús nos propone el ejemplo del Padre eterno que
perdona con largueza, actitud propia del discípulo de Jesucristo porque ha
experimentado ese amor misericordioso de Dios. Este mismo amor es el que debe
tener en cuenta el cristiano a la hora de perdonar a su prójimo, como
manifestación del perdón que él ha recibido del cielo y con el cual es
reconciliado con el Padre. Superada la ley del talión
encontramos actitudes de perdón como José a sus hermanos en Egipto, David a
Saúl etc. con la ley de Moisés se reguló el trato entre los miembros del
pueblo de Israel, pero será el NT, con una luz propia que verdaderamente
consigue que los hombres se respeten y amen como hermanos. El ejemplo de
Cristo, perdonando desde El perdón fraterno y la
reconciliación fraterna más que una ley es una experiencia, que una vez que
se vive, deja en el corazón el sentirse rehabilitado por el perdón recibido o
el que uno puede brindar, lo que acrecienta la condición de hijo de Dios.
Quien no ama no perdona; pero quien ama perdona, porque el perdón nace del
amor; quien no se siente perdonado no
ama, en cambio, a quien se le perdona mucho, a su vez ama mucho más. Es en el
Sacramento de Sólo el amor de Dios posee la
capacidad de hacernos agradables a los demás, ni cansa ni se cansa quien lo
vive, enseña el místico, porque vivirlo, es ejercicio de amor, virtudes que
son probadas y que a su vez engendran obras que valen más que todas las cosas que pensamos hacer sólo con el
pensamiento o buenas intenciones. MIERCOLES DE Lecturas: a.- Dt. 4, 1. 5-9: Guardar y cumplir
los mandatos del Señor. b.- Mt. 5, 17-19: No he venido a abolir, sino a dar plenitud. San Juan de La primera lectura es parte de
un discurso de Moisés, al pueblo donde les exhorta al cumplimiento de los
mandatos del Señor; vivirlos, les traerá sabiduría y prudencia antes el resto
de los pueblos (v. 6). Ley del Señor y vida, cumplimiento y felicidad del
hombre, un todo que hacen que Yahvé y el pueblo estén unidos. En el evangelio vemos a Jesús
anunciando que ha venido a cumplir Nace así la nueva ley de
Jesucristo, moral y ética nueva, que deviene de un dinamismo interior, la
presencia del Espíritu, que progresa con la revelación del querer divino
manifestado en el evangelio. La nueva justicia superior a la antigua queda
manifestada en seis antítesis que Mateo presenta así: “no matarás…sí pues al
presentar tu ofrenda en el altar… (v.21-23); “no cometerás adulterio…todo el
que mira a una mujer deseándola… (v. 27-28); “ el que repudie a su
mujer…comete adulterio” (v.31-32); “no perjurarás…no juréis en modo alguno
(v.33-34) ; “ojo por ojo…a quien te pida da” (v.38-42); “amarás a tú
prójimo…amad a vuestros enemigos…(v. 43-44).
El ideal es superar la justicia
y el testimonio que hasta ahora habían dado los maestros de la ley de Moisés,
es la nueva ley evangélica para la vida
del cristiano. La fidelidad radical que Jesús
requiere de su discípulo hará la diferencia entre la comunidad que se reúne en la sinagoga y
la que constituye JUEVES DE Lecturas: a.- Jer. 7, 23-28: Nación que no escucha al Señor. b.- Lc. 11, 14-23: Controversia sobre un exorcismo. San Juan de Es uno de los oráculos contra el
culto vacío, que encontramos en Jeremías, falto de la adhesión a la palabra
de Dios meditada porque escuchada. Dios reclama fidelidad, pero el pueblo no
escucha a su profeta, aún cuando les anuncie la ruina del país. Palabra que
se cumplió con la primera deportación a Babilonia en tiempo de Joaquín, rey
de Israel. Sin embargo, siempre providente, Dios mantiene sus promesas,
salvando a un resto de Israel a pesar de la obstinación nacional. No es diferente la situación en
los tiempos de Jesús, si bien los antiguos era sordos, sus contemporáneos
eran ciegos a sus signos. La expulsión de un demonio no es hecha por Belcebú, como piensan ellos, sino
por el poder de Dios, es el reino de Dios que ha llegado a nosotros. Mateo
usa la expresión “por el dedo de Dios” que recuerda la acción de Moisés ante
el faraón (cfr. Ex. 8,5) donde se usa la misma expresión para designar que es
Dios quien acompaña los signos que su enviado realiza. Jesús, como nuevo
Moisés, libera a su pueblo de los demonios con su propio poder; signo del
reino de Dios presente en la vida de los hombres. No sólo lo acusan de poseer
poderes demoníacos sino de ser coautor
con Satanás (v. 15) de sus signos; esta declaración en la versión de Marcos,
es considerada una blasfemia contra el Espíritu Santo, por no creer en la
encarnación del Hijo de Dios (Mc. 3, 29). El relato termina con aquello
de: “El que no está conmigo está contra mí” (v.36). La palabra de Jesús saca
a la luz el interior del corazón de los hombres, será bandera discutida,
había anunciado Simeón. Estamos con ÉL o contra ÉL, rechazamos su reino o
ingresamos en él; estamos con Cristo y su evangelio o lo rechazamos. Optamos
por la vida o la muerte; la única opción válida es la persona de Jesús,
obediencia a su palabra que conduce a la vida verdadera. Desde esta opción
por Cristo podremos vencer el pecado y la influencia de Satanás en nosotros, porque lo venció en Se evita el culto vacío que anunció
Jesús en su tiempo, escuchando la
palabra de Dios, como los que aceptaron su mensaje y en los que obró maravillas la gracia divina. La
palabra será siempre eficaz en el ámbito de la fe, es decir, en la contemplación serena del
misterio que celebramos en la comunidad eclesial y en lo personal. La
presencia de Jesucristo, es actualizada por la palabra y los sacramentos que
alimentan la fe y la caridad con la fuerza renovadora del Espíritu Santo. Ante una sociedad sorda por el
ruido de todo tipo, hay que buscar y crear espacios de silencio para Dios,
para escucharle, en la oración, en particular en la asamblea eclesial, donde
podamos oírle y dar testimonio de ella en nuestro diario vivir. En este pequeño tratado las
“Cautelas” de San Juan de VIERNES DE Lecturas: a.- Os. 14, 2-10: Vuelve, Israel, a Yahvé tu Dios. b.- Mc. 12, 28-34: El Señor es único y hay que amarlo. San Juan de El texto de Oseas es una
invitación a volver a Yahvé, dejar los
cultos idólatras que se practican bajo los árboles sagrados, pidiendo la
fertilidad. Yahvé es el ciprés siempre verde que produce los frutos (v. 9),
no los ídolos. Que no se diga “dios nuestro” a lo fabricado por sus propias
manos (v.4). El regreso a Yahvé significará perdón de sus culpas, fidelidad y
sobre todo “yo los amaré graciosamente” (v.5). Hasta la naturaleza se verá
beneficiada, crecerá el trigo, florecerá la viña, todo fruto recogido será
Dios su dueño. Se exhorta a la sabiduría para caminar por el camino recto,
justo de Yahvé, mas los rebeldes tropiezan y caen porque se afirman en ellos
mismos (v.10). La pregunta de uno de los
letrados no es baladí ni capciosa, como en otras oportunidades. ¿Cuál es el
primero de los mandamientos? La respuesta es de Dt. 6,4-5: “Amarás al Señor
tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas
sus fuerzas” y añade el precepto de amar al prójimo. No hay mayores
mandamientos que es estos, declara
Jesucristo (v.30-31). Ahora bien: ¿Qué significa amar a Dios sobre
todas las cosas? ¿Qué implica? Conocerlo, como ÉL se ha dejado conocer,
donarse a Dios, entregarse a ÉL, como lo ha hecho a lo largo de toda la
historia de la salvación, entregarle y confiarle la vida porque su Vida, es
decir su Hijo, es nuestra en su Palabra y en su Eucaristía. El desglose de la ley mosaica en
613 preceptos (248 eran prescripciones positivos y 365 prescripciones
negativas), hacía un año completo. Había que cumplir los preceptos escritos
del Pentateuco, los orales, recogidos más tarde en La respuesta del letrado, amar a
Dios y al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios (vv.
32-33), respuesta que aprobó Jesús, encierra el sentido pleno de toda esta
inquietud. El amor a Dios es más importante que el culto y su práctica porque
es él quien da sentido y valor
salvífico al culto mismo. La honestidad, la sinceridad al momento de celebrar
la fe es fundamental para examinarnos en el amor que llevamos en el espíritu,
núcleo de la religión cristiana. La vida de El peligro del cristiano es
vivir en una sociedad fría e inhumana donde importa sólo competir, vivir para
el dinero, consumismo salvaje donde el amor a la propia familia, al
matrimonio es puesto a prueba continuamente, sólo si custodia el sagrado amor
que debemos a Dios y al prójimo podrá ir adelante este proyecto personal, de
lo contrario, la persona vive dispersa donde el amor no alimenta sino que
desaparece porque el ser humano vive fuera de sí, extrovertido y se apaga la
llama de la vida por el viento de esta sociedad pagana. El hombre que busca sentido y
visión de grandeza espiritual, amará a Dios con toda su capacidad de amar y a
su prójimo dando cohesión a su existencia, liberado de ídolos y de la burda
dispersión que desdibuja el rostro divino en su alma hasta no saber quien es
ni para qué está en esta vida. Sólo el amor es la salud del alma, enseña Juan
de El texto del místico no merece
comentario por su claridad y radicalidad para cada uno de nosotros cristianos
que buscamos criterios sanos y sustanciosos para profundizar en la fe. SABADO DE Lecturas: a.-Os. 6,1-6: Quiero misericordia y no sacrificios. b.-Lc. 18, 9-14: Parábola del fariseo y del publicano. San Juan de El peligro de la invasión asiria
(s.VIII a. C), provoca un deseo de ser perdonados por Dios. Esto les revela lo superficial e hipócrita
de su vida espiritual, de su culto hecho de holocaustos y sacrificios. En
cambio, lo que Dios quiere es misericordia y amor no un culto vacío y lejano de la vida. La parábola del fariseo y del
publicano refleja dos tipos de religiosidad y de culto ante Dios. Jesús, es
misericordia para el pecador, viene a salvar lo que estaba perdido. Es en la
misericordia donde se apoya el pecador frente a su Dios, mientras que el
fariseo cree que no la necesita, porque tiene méritos suficientes, y lo más
grave se apoya sólo en ellos ante Dios. Agrada más a Dios un pecador
arrepentido, y aquí está la lección, que un fariseo orgulloso que se cree
justo; el primero obtiene la justificación de Dios, es decir, su salvación,
el segundo, no obtiene nada. La salvación es puro don de la gracia de Dios, y
no fruto de nuestros méritos o buenas obras porqué significaría que cada uno
podría fabricar su propia salvación, dejando a Dios sin la posibilidad de
donárnosla. La salvación es don de la fe en Jesucristo y su misterio de
salvación. Ambos personajes encarnan dos
tipos opuestos de religiosidad con lo que Jesús quería manifestar que
aquellos que se sienten seguros de sí mismos, los fariseos, despreciaban a
los demás: gente del pueblo, publicanos, prostitutas, cobradores de
impuestos, etc. Para el fariseo Dios no es Padre sino un contador que
registra cada uno de sus méritos, fruto de su esfuerzo y de su observancia
perfecta de El fariseo cree que Dios debe
pagarle o retribuirle sus propios méritos recogidos de una escrupulosa
fidelidad a la ley de Moisés, más aún,
hace más de lo que ella misma manda observar. Si el precepto manda ayunar
para el día de la expiación, una vez al año, él ayuna dos veces por semana;
paga diezmo de todo lo que posee, aunque sólo deba hacerlo el productor no el
que compra y este se limitaba al grano, al vino y al aceite; sin olvidar que
no roba, no es infiel a su mujer, no falta a la justicia. Es un hombre
perfecto, según la ley, solo que representa la religiosidad del mérito,
religiosidad autosuficiente. Su santidad legal lo hace sin misericordia,
porque desde su interior desprecia al publicano, que lo tiene muy cerca, sin
embargo para él, los demás son pecadores, ladrones, injustos, etc. La oración del publicano es
modelo de acercamiento a Dios porque comienza con lo esencial: reconocerse
pecador y culpable ante Dios, lo que abre inmediatamente las puertas de la
misericordia infinita. El cristiano puede tener mucho de ambos modelos de
religiosidad: de fariseo cuando reclamamos derechos y premios de parte de
Dios y apoyados en nuestros méritos y viendo a los demás los despreciamos
porque no son como nosotros; de publicanos cuando nos damos cuenta que no
llegamos a ninguna parte con esa postura; si seguimos el camino del publicano
y nos confesamos pobres pecadores que imploran misericordia y perdón de sus
muchas infidelidades hemos comprendido la parábola desde la vida. La fe en
Jesucristo nos une al mundo de la salvación y la gracia, en cambio, nuestra
condición pecadora nos une al mundo de los pecadores, del cual Cristo Jesús
es redentor. La humildad es el mejor camino
para acercarse a Dios, y el místico dedica todo un capítulo en el primer
libro de Fr. Julio
González C. OCD |
|
|
Caminando con Jesus |
|