Primer Domingo de Adviento 

Antífona de Entrada

A ti, Señor levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado. Que no se burlen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti, no quedan defraudados.

No se dice Gloria.

Oración Colecta

Oremos:

Señor, despierta en nosotros el deseo de prepararnos a la venida de Cristo con la práctica de las obras de misericordia para que, puestos a su derecha el día del juicio, podamos entrar al Reino de los cielos.

Por nuestro Señor Jesucristo...

Amén.

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías (33, 14-16)

“Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.

En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán ‘el Señor es nuestra justicia’”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 24

Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.

Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.

Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Con quien guarda su alianza y sus mandatos, el Señor es leal y bondadoso. El Señor se descubre a quien lo teme y le enseña el sentido de su alianza.

Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (3, 12-4, 2)

Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos.

Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (21, 25-28. 34-36)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.

Oración de los Fieles

Celebrante:

El Señor, el Hijo de Dios, viene a instaurar la justicia y a revelar el misterio infinito del amor del Padre. Por eso, abiertos a su mensaje y llenos de esperanza pidámosle que nos visite con su salvación y libere a su pueblo de sus esclavitudes, angustias y sufrimientos. Digamos:

Esperamos tu venida, ven, Señor.

Para que, esperando a Jesús que viene, la Iglesia aliente la esperanza de los que viven sin saberse amados y salvados por Dios que quiso hacerse hombre. Oremos al Señor.

Esperamos tu venida, ven, Señor.

Para que el Papa, los obispos y cuantos sirven a la Iglesia con el ministerio pastoral, manifiesten a todos los hombres la comprensión, el amor y la cercanía misericordiosa de Dios que quiere salvamos.

Oremos al Señor.

Esperamos tu venida, ven, Señor.

Para que los responsables de la paz y la justicia entre los pueblos, naciones y tribus, vuelvan su mirada al Príncipe de la Paz y la construyan defendiendo la dignidad de todos los hombres, desde su concepción hasta su muerte natural. Oremos al Señor.

Esperamos tu venida, ven, Señor.

Para que cuantos anuncian con su vida y palabras la llegada de los cielos nuevos y la tierra nueva, experimenten la fuerza del amor de Dios, que los hace testigos de su amor y solidarios con sus hermanos.

Oremos al Señor.

Esperamos tu venida, ven, Señor.

Para que todos los que han pasado por esta vida anhelando ver el rostro de Dios, lo contemplen con gozo eternamente, y desde Él intercedan por todos los que aún esperamos su manifestación definitiva. Oremos al Señor.

Esperamos tu venida, ven, Señor.

Para que este tiempo de adviento sea vivido por todos los cristianos como un tiempo de espera activa del Señor, y para que nuestras vidas se abran para acoger al Dios que viene a nuestro encuentro para damos su amor. Oremos al Señor.

Esperamos tu venida, ven, Señor.

Celebrante:

Bendice Señor cuanto por medio de tu Hijo amado hemos confiado a tu misericordia y concédenos mientras aguardamos su venida, la conversión de nuestro corazón a Ti.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos tomado de tus mismos dones, y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando, nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio de Adviento I

Las dos venidas de Cristo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.

El cual, al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación, para que cuando venga de nuevo, en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión

El Señor nos mostrará su misericordia y nuestra tierra producirá su fruto.

Oración

después de la Comunión

Oremos:

Por nuestra participación en esta Eucaristía, enséñanos, Señor, a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras, sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén 

 

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