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Génesis
GÉNESIS
es una palabra griega, que significa "origen". El primer libro de la Biblia lleva ese nombre, porque
trata de los orígenes del universo, del hombre y del Pueblo de Dios.
El libro del Génesis
se divide en dos grandes partes. La primera es denominada habitualmente
"Historia primitiva", porque presenta un amplio panorama de la
historia humana, desde la creación del mundo hasta Abraham (caps. 1-11). La
segunda narra los orígenes más remotos del pueblo de Israel: es la historia
de Abraham, Isaac y Jacob, los grandes antepasados de las tribus hebreas. Al
final de esta segunda parte, adquiere particular relieve la figura de José,
uno de los hijos de Jacob, ya que gracias a él su padre y sus hermanos
pudieron establecerse en Egipto. La historia de los Patriarcas se cierra con
el anuncio del retorno de los israelitas a la Tierra prometida, cuyo
cumplimiento comienza a relatarse en el libro del Éxodo.
Estas dos partes
presentan notables diferencias en cuanto a la forma literaria y al contenido,
pero están íntimamente relacionadas. El Génesis se remonta primero a los
orígenes del mundo y de la humanidad. Luego, mediante una serie de
genealogías cada vez más restringidas, establece una sucesión ininterrumpida
entre Adán, el padre de la humanidad pecadora, y Abraham, el padre del Pueblo
elegido. Este vínculo genealógico pone bien de relieve que la elección de Abraham
no fue un simple hecho al margen de la historia humana. La elección divina no
era un privilegio reservado para siempre a una sola persona o a una sola
nación. Si Dios manifestó su predilección por Abraham y por la descendencia
nacida de él, fue para realizar un designio de salvación que abarca a todos
los pueblos de la tierra.
En la redacción
final del libro del Génesis, se emplearon elementos de las tradiciones
"yahvista", "elohísta" y "sacerdotal". Esta
última fuente tiene una importancia especial en el conjunto de la obra,
debido a que constituye la base literaria en la que se insertaron las otras
tradiciones.
Los primeros
capítulos del Génesis ofrecen una dificultad muy particular para el hombre de
hoy. En ellos se afirma, por ejemplo, que Dios creó el universo en el
transcurso de una semana, que modeló al hombre con barro y que de una de sus
costillas formó a la mujer. ¿Cómo conciliar estas afirmaciones con la visión
del universo que nos da la ciencia? La dificultad se aclara si tenemos en
cuenta que el libro del Génesis no pretende explicar
"científicamente" el origen del universo ni la aparición del hombre
sobre la tierra. Con las expresiones literarias y los símbolos propios de la
época en que fueron escritos, esos textos bíblicos nos invitan a reconocer a
Dios como el único Creador y Señor de todas las cosas. Este reconocimiento
nos hace ver el mundo, no como el resultado de una ciega fatalidad, sino como
el ámbito creado por Dios para realizar en él su Alianza de amor con los
hombres. La consumación de esa Alianza serán el "cielo nuevo"
y la "tierra nueva" (Is. 65. 17; Apoc. 21. 1) inaugurados
por la Resurrección
de Cristo, que es el principio de una nueva creación.
LOS ORÍGENES DEL UNIVERSO Y DE LA HUMANIDAD
La fe de Israel en
el Dios creador encontró su máxima expresión literaria en el gran poema de la
creación, que ahora figura al comienzo de la Biblia. Una verdad
se perfila a lo largo de todo este relato: el universo, con todas las
maravillas y misterios que encierra, ha sido creado por el único Dios y es la
manifestación de su sabiduría, de su amor y su poder. Por eso, cada una de
las cosas creadas es "buena" y el conjunto de ellas es "muy
bueno". En ese universo, al hombre le corresponde un lugar de
privilegio, ya que Dios lo creó "a su imagen" y lo llamó a
completar la obra de la creación.
Pero el relato del
origen del universo sirve de prólogo a lo que constituye el principal centro
de interés de los once primeros capítulos del Génesis, a saber, el drama de
la condición humana en el mundo. Los diversos personajes que se van
sucediendo –Adán y Eva, Caín y sus descendientes, los pueblos que intentan
edificar la torre de Babel– representan arquetípicamente a la humanidad
entera que pretende ocupar el puesto de Dios, constituyéndose así en norma última
de su propia conducta. Esta pretensión, en lugar de convertir al hombre en
dueño de su destino, hizo entrar en el mundo el sufrimiento y la muerte,
rompió los lazos fraternales entre los hombres y provocó la dispersión de los
pueblos. En el marco de esta historia, Dios va a realizar su designio de
salvación.
Para describir este
drama, los autores inspirados no recurrieron a formulaciones abstractas. Lo
hicieron por medio de una serie de relatos convenientemente ordenados, de
hondo contenido simbólico, que llevan la impronta del tiempo y de la cultura
en que fueron escritos. Por eso, al leer estos textos, es imprescindible
distinguir entre la verdad revelada por Dios, que mantiene su valor y
actualidad permanentes, y su expresión literaria concreta, que refleja el
fondo cultural común a todos los pueblos del Antiguo Oriente.
LA
CREACIÓN DEL MUNDO Y LA
CAÍDA DEL HOMBRE
1
1 Al principio Dios creó el cielo y la tierra. 2 La tierra era algo informe y
vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se aleteaba sobre
las aguas.
3 Entonces Dios
dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. 4 Dios vio que la luz
era buena, y separó la luz de las tinieblas; 5 y llamó Día a la luz y Noche a
las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.
6 Dios dijo:
"Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una
separación entre ellas". Y así sucedió. 7 Dios hizo el firmamento, y
este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él;
8 y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue
el segundo día.
9 Dios dijo:
"Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que
aparezca el suelo firme". Y así sucedió. 10 Dios llamó Tierra al suelo
firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.11
Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den
semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma
especie con su semilla adentro". Y así sucedió. 12 La tierra hizo brotar
vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de
su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.13 Así
hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.
14 Dios dijo: "Que
haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche;
que ellos señalen las fiestas, los días y los años, 15 y que estén como
lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y así
sucedió. 16 Dios hizo los dos grandes astros –el astro mayor para presidir el
día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas. 17 Y los
puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, 18 para presidir el
día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto
era bueno. 19 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.
20 Dios dijo:
"Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen
pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo". 21 Dios creó los
grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan
las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y
Dios vio que esto era bueno. 22 Entonces los bendijo, diciendo: "Sean
fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se
multipliquen sobre la tierra". 23 Así hubo una tarde y una mañana: este
fue el quinto día.
24 Dios dijo:
"Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles
y animales salvajes de toda especie". Y así sucedió. 25 Dios hizo las
diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos
los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era
bueno.
26 Dios dijo:
"Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le
estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras
de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo".
27 Y Dios creó al
hombre a su imagen;
lo creó a imagen de
Dios,
los creó varón y
mujer.
28 Y los bendijo,
diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y
sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los
vivientes que se mueven sobre la tierra". 29 Y continuó diciendo:
"Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y
todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.
30 Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos
los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto
verde". Y así sucedió. 31 Dios miró todo lo que había hecho, y vio que
era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
2
1 Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en
ellos.
2 El séptimo día,
Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había
emprendido. 3 Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de
hacer la obra que había creado.
4 Este fue el origen
del cielo y de la tierra cuando fueron creados.
La creación del hombre y la mujer
Cuando el Señor Dios
hizo la tierra y el cielo, 5 aún no había ningún arbusto del campo sobre la
tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho
llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo, 6
pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
7 Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su
nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.
8 El Señor Dios
plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había
formado. 9 Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que
eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol
de la vida en medio del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y del
mal.
10 De Edén nace un
río que riega el jardín, y desde allí se divide en cuatro brazos. 11 El
primero se llama Pisón: es el que recorre toda la región de Javilá, donde hay
oro. 12 El oro de esa región es excelente, y en ella hay también bedelio y
lapislázuli. 13 El segundo río se llama Guijón: es el que recorre toda la
tierra de Cus. 14 El tercero se llama Tigris: es el que pasa al este de Asur.
El cuarto es el Éufrates.
15 El Señor Dios
tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo
cuidara. 16 Y le dio esta orden: "Puedes comer de todos los árboles que
hay en el jardín, 17 exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del
bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás
sujeto a la muerte".
18 Después dijo el
Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una
ayuda adecuada". 19 Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo
a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los
presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente
debía tener el nombre que le pusiera el hombre. 20 El hombre puso un nombre a
todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los
animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
21 Entonces el Señor
Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió,
tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. 22 Luego, con la
costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la
presentó al hombre. 23 El hombre exclamó:
"¡Esta sí que
es hueso de mis huesos
y carne de mi carne!
Se llamará Mujer,
porque ha sido
sacada del hombre".
24 Por eso el hombre
deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una
sola carne.
25 Los dos, el
hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.
La tentación y el pecado del hombre
3
1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor
Dios había hecho, y dijo a la mujer: "¿Así que Dios les ordenó que no
comieran de ningún árbol del jardín?". 2 La mujer le respondió:
"Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. 3 Pero
respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: ‘No coman
de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la
muerte’". 4 La serpiente dijo a la mujer: "No, no morirán. 5 Dios
sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos
y serán como dioses, conocedores del bien y del mal". 6 Cuando la mujer
vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable
para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su
marido, que estaba con ella, y él también comió. 7 Entonces se abrieron los
ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos
taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.
8 Al oír la voz del
Señor Dios que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se
ocultaron de él, entre los árboles del jardín. 9 Pero el Señor Dios llamó al
hombre y le dijo: "¿Dónde estás?". 10 "Oí tus pasos por el
jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me
escondí". 11 Él replicó: "¿Y quién te dijo que estabas desnudo?
¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?". 12 El hombre respondió:
"La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él".
13 El Señor Dios dijo a la mujer: "¿Cómo hiciste semejante cosa?".
La mujer respondió: "La serpiente me sedujo y comí".
La maldición de la serpiente
14 Y el Señor Dios
dijo a la serpiente:
"Por haber
hecho esto,
maldita seas entre
todos los animales domésticos
y entre todos los
animales del campo.
Te arrastrarás sobre
tu vientre,
y comerás polvo
todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad
entre ti y la mujer,
entre tu linaje y el
suyo.
Él te aplastará la
cabeza
y tú le acecharás el
talón".
El castigo de la mujer
16 Y el Señor Dios
dijo a la mujer:
"Multiplicaré
los sufrimientos de tus embarazos;
darás a luz a tus
hijos con dolor.
Sentirás atracción
por tu marido,
y él te
dominará".
El castigo del hombre
17 Y dijo al hombre:
"Porque hiciste
caso a tu mujery comiste del árbol que yo te prohibí,maldito sea el suelo por
tu culpa.Con fatiga sacarás de él tu alimentotodos los días de tu vida.18 Él
te producirá cardos y espinasy comerás la hierba del campo.19 Ganarás el pan
con el sudor de tu frente,hasta que vuelvas a la tierra,de donde fuiste
sacado.¡Porque eres polvoy al polvo volverás!".
20 El hombre dio a
su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes. 21
El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los
vistió.
22 Después el Señor
Dios dijo: "El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el
conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano,
tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre". 23
Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra
de la que había sido sacado. 24 Y después de expulsar al hombre, puso al oriente
del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante,
para custodiar el acceso al árbol de la vida.
DESDE ADÁN HASTA EL DILUVIO
Caín y Abel
4
1 El hombre se unió a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín.
Entonces dijo: "He procreado un varón, con la ayuda del Señor". 2
Más tarde dio a luz a Abel, el hermano de Caín, Abel fue pastor de ovejas y
Caín agricultor. 3 Al cabo de un tiempo, Caín presentó como ofrenda al Señor
algunos frutos del suelo, 4 mientras que Abel le ofreció las primicias y lo
mejor de su rebaño. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, 5 pero no
miró a Caín ni su ofrenda. Caín se mostró muy resentido y agachó la cabeza. 6
El Señor le dijo: "¿Por qué estás resentido y tienes la cabeza baja? 7 Si
obras bien podrás mantenerla erguida; si obras mal, el pecado está agazapado
a la puerta y te acecha, pero tú debes dominarlo".
8 Caín dijo a su
hermano Abel: "Vamos afuera". Y cuando estuvieron en el campo, se
abalanzó sobre su hermano y lo mató. 9 Entonces el Señor preguntó a Caín:
"¿Dónde está tu hermano Abel?". "No lo sé", respondió
Caín. "¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?". 10 Pero el Señor
le replicó: "¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita
hacia mí desde el suelo. 11 Por eso maldito seas lejos del suelo que abrió
sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti. 12 Cuando
lo cultives, no te dará más su fruto, y andarás por la tierra errante y
vagabundo". 13 Caín respondió al Señor: "Mi castigo es demasiado
grande para poder sobrellevarlo. 14 Hoy me arrojas lejos del suelo fértil; yo
tendré que ocultarme de tu presencia y andar por la tierra errante y
vagabundo, y el primero que me salga al paso me matará". 15 "Si es
así, le dijo el Señor, el que mate a Caín deberá pagarlo siete veces". Y
el Señor puso una marca a Caín, para que al encontrarse con él, nadie se
atreviera a matarlo. 16 Luego Caín se alejó de la presencia del Señor y fue a
vivir a la región de Nod, al este de Edén.
Los descendientes de Caín
17 Caín se unió a su
mujer, y ella concibió y dio a luz a Henoc. Caín fue el fundador de una
ciudad, a la que puso el nombre de su hijo Henoc. 18 A Henoc le nació Irad.
Irad fue padre de Mejuiael; Mejuiael fue padre de Metusael, y Metusael fue
padre de Lamec.
19 Lamec tuvo dos
mujeres: una se llamaba Adá, y la otra, Silá. 20 Adá fue madre de Iabal, el
antepasado de los que viven en campamentos y crían ganado. 21 El nombre de su
hermano era Iubal, el antepasado de los que tocan la lira y la flauta. 22
Silá, por su parte, fue madre de Tubal Caín, el antepasado de los forjadores
de bronce y de los herreros. Naamá fue hermana de Tubal Caín.
El canto de Lamec
23 Lamec dijo a sus
mujeres:
"¡Adá y Silá,
escuchen mi voz:
mujeres de Lamec,
oigan mi palabra!
Yo maté a un hombre
por una herida,
y a un muchacho por
una contusión.
24 Porque Caín será
vengado siete veces,
pero Lamec lo será
setenta y siete".
Set y su descendencia
25 Adán se unió a su
mujer, y ella tuvo un hijo, al que puso el nombre de Set, diciendo: "Dios
me dio otro descendiente en lugar de Abel, porque Caín lo mató". 26
También Set tuvo un hijo, al que llamó Enós. Fue entonces cuando se comenzó a
invocar el nombre del Señor.
Los patriarcas anteriores al Diluvio
5
1 La lista de los descendientes de Adán es la siguiente:
Cuando Dios creó al
hombre, lo hizo semejante a él. 2 Y al crearlos, los hizo varón y mujer, los
bendijo y los llamó Hombre.
3 Adán tenía ciento
treinta años cuando engendró un hijo semejante a él, según su imagen, y le
puso el nombre de Set. 4 Después que nació Set, Adán vivió ochocientos años y
tuvo hijos e hijas. 5 Adán vivió en total novecientos treinta años, y al cabo
de ellos murió.
6 Set tenía ciento
cinco años cuando fue padre de Enós. 7 Después que nació Enós, Set vivió
ochocientos siete años y tuvo hijos e hijas. 8 Set vivió en total novecientos
doce años, y al cabo de ellos murió.
9 Enós tenía noventa
años cuando fue padre de Quenán. 10 Después que nació Quenán, Enós vivió
ochocientos quince años y tuvo hijos e hijas. 11 Enós vivió en total
novecientos cinco años, y al cabo de ellos murió.
12 Quenán tenía
setenta años cuando fue padre de Mahalalel. 13 Después que nació Mahalalel,
Quenán vivió ochocientos cuarenta años y tuvo hijos e hijas. 14 Quenán vivió
en total novecientos diez años y al cabo de ellos murió.
15 Mahalalel tenía
setenta y cinco años cuando fue padre de Iéred. 16 Después que nació Iéred,
Mahalalel vivió ochocientos treinta años y tuvo hijos e hijas. 17 Mahalalel
vivió en total ochocientos noventa y cinco años, y al cabo de ellos murió.
18 Iéred tenía
ciento sesenta y dos años cuando fue padre de Henoc. 19 Después que nació
Henoc, Iéred vivió ochocientos años y tuvo hijos e hijas. 20 Iéred vivió en
total novecientos sesenta y dos años, y al cabo de ellos murió.
21 Henoc tenía
sesenta y cinco años cuando fue padre de Matusalén. 22 Henoc siguió los
caminos de Dios. Después que nació Matusalén, Henoc vivió trescientos años y
tuvo hijos e hijas. 23 Henoc vivió en total trescientos sesenta y cinco años.
24 Siguió siempre los caminos de Dios, y luego desapareció porque Dios se lo
llevó.
25 Matusalén tenía
ciento ochenta y siete años cuando fue padre de Lamec. 26 Después que nació
Lamec, Matusalén vivió setecientos ochenta y dos años y tuvo hijos e hijas.
27 Matusalén vivió en total novecientos sesenta y nueve años, y al cabo de
ellos murió.
28 Lamec tenía
ciento ochenta y dos años cuando fue padre de un hijo, 29 al que llamó Noé,
diciendo: "Este nos dará un alivio en nuestro trabajo y en la fatiga de
nuestras manos, un alivio proveniente del suelo que maldijo el Señor".
30 Después que nació Noé, Lamec vivió quinientos noventa y cinco años y tuvo
hijos e hijas. 31 Lamec vivió en total setecientos setenta y siete años, y al
cabo de ellos murió.
32 Noé tenía
quinientos años cuando fue padre de Sem, Cam y Jafet.
Los hijos de Diosy las hijas de los hombres
6
1 Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les
nacieron hijas, 2 los hijos de Dios vieron que estas eran hermosas, y tomaron
como mujeres a todas las que quisieron. 3 Entonces el Señor dijo: "Mi
espíritu no va a permanecer activo para siempre en el hombre, porque este no
es más que carne; por eso no vivirá más de ciento veinte años". 4 En
aquellos días –y aún después– cuando los hijos de Dios se unieron con las
hijas de los hombres y ellas tuvieron hijos, había en la tierra gigantes:
estos fueron los héroes famosos de la antigüedad.
La corrupción de la humanidad
5 Cuando el Señor vio
qué grande era la maldad del hombre en la tierra y cómo todos los designios
que forjaba su mente tendían constantemente al mal, 6 se arrepintió de haber
hecho al hombre sobre la tierra, y sintió pesar en su corazón. 7 Por eso el
Señor dijo: "Voy a eliminar de la superficie del suelo a los hombres que
he creado –y junto con ellos a las bestias, los reptiles y los pájaros del
cielo– porque me arrepiento de haberlos hecho". 8 Pero Noé fue agradable
a los ojos del Señor.
El anuncio del Diluvio y la orden de construir el arca
9 Esta es la
historia de Noé.
Noé era un hombre
justo, irreprochable entre sus contemporáneos, y siguió siempre los caminos
de Dios. 10 Tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 11 Pero la tierra estaba
pervertida a los ojos de Dios y se había llenado de violencia. 12 Al ver que
la tierra se había pervertido, porque todos los hombres tenían una conducta
depravada, 13 Dios dijo a Noé: "He decidido acabar con todos los
mortales, porque la tierra se ha llenado de violencia a causa de ellos. Por
eso los voy a destruir junto con la tierra. 14 Constrúyete un arca de madera
resinosa, divídela en compartimentos, y recúbrela con betún por dentro y por
fuera. 15 Deberás hacerla así: el arca tendrá ciento cincuenta metros de
largo, treinta de ancho y quince de alto. 16 También le harás un tragaluz y
lo terminarás a medio metro de la parte superior. Pondrás la puerta al
costado del arca y harás un primero, un segundo y un tercer piso. 17 Yo voy a
enviar a la tierra las aguas del Diluvio, para destruir completamente a todos
los seres que tienen un aliento de vida: todo lo que hay en la tierra
perecerá. 18 Pero contigo estableceré mi alianza: tú entrarás en el arca con
tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. 19 También harás entrar en el
arca una pareja de cada especie de seres vivientes, de todo lo que es carne,
para que sobrevivan contigo; deberán ser un macho y una hembra. 20 Irá
contigo una pareja de cada especie de pájaros, de ganado y de reptiles, para
que puedan sobrevivir. 21 Además, recoge víveres de toda clase y almacénalos,
para que te sirvan de alimento, a ti y a ellos". 22 Así lo hizo Noé,
cumpliendo exactamente todo lo que Dios le había mandado.
La entrada de Noé en el arca
7
1 Entonces el Señor dijo a Noé: "Entra en el arca, junto con toda tu
familia, porque he visto que eres el único verdaderamente justo en medio de
esta generación. 2 Lleva siete parejas de todas las especies de animales
puros y una pareja de los impuros, los machos con sus hembras 3 –también
siete parejas de todas las clases de pájaros– para perpetuar sus especies
sobre la tierra. 4 Porque dentro de siete días haré llover durante cuarenta
días y cuarenta noches, y eliminaré de la superficie de la tierra a todos los
seres que hice". 5 Y Noé cumplió la orden que Dios le dio.
El comienzo del Diluvio
6 Cuando las aguas
del Diluvio se precipitaron sobre la tierra, Noé tenía seiscientos años. 7
Entonces entró en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos,
para salvarse de las aguas del Diluvio. 8 Y los animales puros, los impuros,
los pájaros y todos los seres que se arrastran por el suelo, 9 entraron por
parejas con él en el arca, como Dios se los había mandado. 10 A los siete días, las
aguas del Diluvio cayeron sobre la tierra. 11 Noé tenía seiscientos años, y
era el decimoséptimo día del segundo mes. Ese día,
desbordaron las
fuentes del gran océano
y se abrieron las
cataratas del cielo.
12 Y una fuerte
lluvia cayó sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches. 13 Ese
mismo día, habían entrado en el arca Noé, sus hijos, Sem, Cam y Jafet, su
mujer y las tres mujeres de sus hijos; 14 y junto con ellos, los animales de
todas las especies: las fieras, el ganado, los reptiles, los pájaros y todos
los demás animales con alas. 15 Todas las clases de seres que están animados
por un aliento de vida entraron con Noé en el arca; y lo hicieron por
parejas, 16 machos y hembras, como Dios se lo había ordenado. Entonces el
Señor cerró el arca detrás de Noé.
La inundación
17 El Diluvio se
precipitó sobre la tierra durante cuarenta días. A medida que las aguas iban
creciendo, llevaban el arca hacia arriba, y esta se elevó por encima de la
tierra. 18 Las aguas subían de nivel y crecían desmesuradamente sobre la
tierra, mientras el arca flotaba en la superficie. 19 Así continuaron
subiendo cada vez más, hasta que en todas partes quedaron sumergidas las
montañas, incluso las más elevadas. 20 El nivel de las aguas subió más de
siete metros por encima de las montañas. 21 Entonces perecieron todos los
seres que se movían sobre la tierra: los pájaros, el ganado, las fieras,
todos los animales que se arrastran por el suelo, y también los hombres. 22
Murió todo lo que tenía un aliento de vida en sus narices, todo lo que estaba
sobre el suelo firme. 23 Así fueron eliminados todos los seres que había en
la tierra, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y los pájaros del
cielo. Sólo quedó Noé y los que estaban con él en el arca. 24 Y las aguas
inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta días.
La terminación del Diluvio
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