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Caminando
con Jesús Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant Edición
especial comentada para ayudar a comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Los judíos de habla griega llamaron LEVÍTICO al
tercer libro del Pentateuco. Este nombre da una idea bastante adecuada de su
contenido, porque el mismo consta casi exclusivamente de las prescripciones
rituales que debían poner en práctica los sacerdotes de la tribu de Leví. La primera parte del Levítico está dedicada al
ritual de los sacrificios (caps. 1-7). Luego vienen el ceremonial para la
investidura de los sacerdotes (caps. 8-10), y la ley sobre lo puro y lo
impuro (caps. 11-15), que concluye con el ritual para el gran Día de El Levítico pertenece en su totalidad a la tradición
"sacerdotal". De allí su estilo minucioso y preciso, sobrecargado
de términos técnicos y de repeticiones. Esta es una característica de todas
las legislaciones cultuales, que se extienden hasta los más mínimos detalles
para asegurar la eficacia de los ritos. Aunque el Libro recibió su forma definitiva en la
comunidad postexílica, algunos de los elementos que lo integran tienen un
origen muy antiguo. Las prohibiciones alimenticias (cap. 11) y las reglas
relativas a la pureza (caps. 13-15) conservan vestigios de una edad
primitiva, cargada de tabúes y concepciones mágicas. El ceremonial del gran
Día de Como en el resto del Pentateuco, las leyes están
encuadradas en un marco narrativo. Pero en el Levítico ese marco es muy
simple, y se reduce casi siempre a una fórmula convencional, que hace
depender todo el culto israelita de una orden dada por Dios a Moisés en el
Sinaí. Así se pone de relieve la relación del culto con La lectura del Levítico deja casi inevitablemente la
impresión de que su contenido pertenece a una cultura lejana y extraña al
hombre moderno. Esto es verdad, pero visto en su contexto histórico, el Libro
atestigua un sentido muy profundo de la trascendencia divina y de la
preocupación por formar un Pueblo santo, consagrado al culto del verdadero
Dios en medio de las naciones paganas. La antigua Ley no era más que "la sombra de
los bienes futuros" (Heb. 10. 1), y el único Sacrificio de Cristo
hizo caducar todo el ceremonial del antiguo Templo. Pero las exigencias de
santidad y de pureza en el servicio de Dios siguen siendo siempre válidas, y
la referencia al Levítico es indispensable para entender muchos pasajes del
Nuevo Testamento, que nos hablan de Cristo y de su Sacrificio redentor. EL
RITUAL DE LOS SACRIFICIOS Para Israel –como para
toda religión– el acto de culto por excelencia, la expresión más natural y
espontánea del reconocimiento debido a la absoluta soberanía de Dios, es el
"sacrificio". Al ofrecer un sacrificio, el hombre se despoja de
algo valioso, de un alimento necesario para su vida, y lo consagra al Señor
sobre el fuego del altar. El humo que sube de la ofrenda es como un lazo de
unión entre el cielo y la tierra. El sacrificio puede
ofrecerse en acción de gracias, o para implorar del Señor algún beneficio.
También hay sacrificios de expiación por el pecado, donde la sangre cumple
una función purificadora. Otras veces, sólo una parte de la víctima se quema
sobre el altar; la otra porción es compartida en un banquete sagrado,
estableciéndose así un vínculo de comunión con la divinidad, de quien
proceden la fuerza y la vida. El ritual israelita
despoja a los sacrificios de todo elemento mágico y hace resaltar el aspecto
personal. Pero estos ritos, como toda acción litúrgica, están expuestos a
convertirse en prácticas puramente exteriores, desprovistos de espíritu. Israel
incurrió muchas veces en este pecado, y los profetas tuvieron que alzar su
voz para recordar que Dios detesta el humo de los sacrificios, cuando faltan
la justicia y la fidelidad a sus mandamientos (Is. 1. 10-20; Os. 6.6; Am. 5.
21-25; Sal. 50. 7-15). Por eso, el Sacrificio por excelencia es el de Cristo,
que aceptó "por obediencia la
muerte y muerte de cruz" (Flp. 2. 8). Los holocaustos 1 1 El
Señor llamó a Moisés y le habló desde Cuando alguno de ustedes presente al Señor una
ofrenda de ganado, podrá ofrecer animales del ganado mayor o menor. 3 Si su ofrenda es un holocausto de ganado mayor,
deberá presentar un animal macho y sin ningún defecto. Lo llevará a la
entrada de 10 Si su ofrenda para el holocausto pertenece al
ganado menor –corderos o cabras– deberá ofrecer un animal macho y sin
defecto. 11 Lo inmolará en la presencia del Señor, sobre el lado del altar
que da hacia el norte, y los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán con su
sangre todos los costados del altar. 12 Luego lo cortará en pedazos, y el
sacerdote dispondrá esas partes, incluidas la cabeza y la grasa, sobre la
leña encendida que está sobre el altar. 13 El oferente lavará con agua las
entrañas y las patas, y por último, el sacerdote hará arder todo sobre el
altar: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al
Señor. 14 Si lo que ofrece en holocausto al Señor es un
pájaro, podrá ofrecer torcazas o pichones de paloma. 15 El sacerdote
depositará la ofrenda sobre el altar y le arrancará la cabeza. Luego hará
arder la cabeza sobre el altar y escurrirá la sangre de la víctima por la
pared del mismo. 16 Después le sacará el buche con sus residuos, y los
arrojará al lugar donde se depositan las cenizas, en el lado este del altar.
17 Dividirá el animal en dos mitades, dejando un ala de cada lado, pero sin
separarlas. Finalmente, el sacerdote lo hará arder sobre la leña encendida:
es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. La oblación 2 1 Cuando
un persona ofrezca al Señor una oblación, su ofrenda consistirá en harina de
la mejor calidad; sobre ella derramará aceite y pondrá incienso. 2 La llevará
a los hijos de Aarón, los sacerdotes, y el sacerdote tomará un puñado de la
harina con aceite y todo el incienso, y hará arder sobre el altar ese
memorial, como una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. 3El
resto de la oblación será para Aarón y sus hijos, como una porción santísima
de las ofrendas que se queman para el Señor. 4 Si presentas una oblación de alimentos cocidos al
horno, la ofrenda será de harina de la mejor calidad, preparada en forma de
panes sin levadura amasados con aceite, o de galletas sin levadura untadas
con aceite. 5 Si ofreces una oblación de alimentos fritos a la
sartén, la harina estará amasada con aceite y no llevará levadura. 6Deberás
cortarla en pedazos y derramar aceite sobre ella: es una oblación. 7 Si ofreces una oblación de alimentos cocidos a la
cacerola, la ofrenda deberá estar hecha con harina de la mejor calidad y con
aceite. 8 Cuando presentes al Señor una oblación preparada
en cualquiera de estas formas, la llevarás al sacerdote, y él la acercará al altar;
9 luego apartará de ella el memorial y lo hará arder sobre el altar: es una
ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. 10 El resto de la oblación
será para Aarón y sus hijos, como un porción santísima de las ofrendas que se
queman para el Señor. 11 Ninguna de las oblaciones que ustedes ofrecerán
al Señor estará hecha con materia fermentada, porque ni la levadura ni la
miel deben arder como ofrenda que se quema para el Señor. 12 Podrán
presentarlas al Señor como ofrendas de primicias, pero no serán ofrecidas
sobre el altar como sacrificio de aroma agradable. 13 En cambio, sazonarás
con sal todas las oblaciones que ofrezcas. Nunca dejarás que falte a tu
oblación la sal de la alianza de tu Dios: sobre todas tus oblaciones deberás
ofrecer sal. 14 Si presentas al Señor una oblación de primicias,
ofrecerás espigas tostadas al fuego o granos molidos de cereales recién
maduros. 15 Sobre ella derramarás aceite y le añadirás incienso: es una
oblación. 16 Luego el sacerdote hará arder como memorial una parte del grano
molido y del aceite, con todo el incienso: es una ofrenda que se quema para
el Señor. El sacrificio de comunión 3 1 Si una
persona ofrece un sacrificio de comunión y su ofrenda pertenece al ganado
mayor –sea macho o hembra– deberá presentar delante del Señor un animal sin
defecto. 2 Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima, la inmolará a la
entrada de 6 Si su ofrenda para el sacrificio de comunión
pertenece al ganado menor –sea macho o hembra– deberá ofrecer al Señor un
animal sin defecto. 7 Si lo que ofrece es un cordero, lo presentará ante el
Señor, 8 impondrá su mano sobre la cabeza del animal ofrecido, y lo inmolará
delante de 12 Y si su ofrenda es una cabra, la llevará ante el
Señor, 13 impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará
delante de El sacrificio por el pecadodel Sumo Sacerdote 4 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando una persona cometa inadvertidamente un pecado
contra cualquiera de los mandamientos del Señor, haciendo lo que no está
permitido: 3 Si el que peca es el sacerdote consagrado por la
unción –de manera que la culpa recae también sobre el pueblo– él ofrecerá al
Señor, por el pecado que ha cometido, un novillo sin defecto, en calidad de
sacrificio por el pecado. 4 Llevará el novillo a la entrada de El sacrificio por el pecadode toda la comunidad 13 Si la que obra inadvertidamente es toda la
comunidad de Israel –que sin darse cuenta se hace culpable, cometiendo una
falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del
Señor– 14 apenas se conozca el pecado cometido, la asamblea ofrecerá un
novillo sin defecto en calidad de sacrificio por el pecado. Lo llevarán ante El sacrificio por el pecadode un jefe de la
comunidad 22 Si es un jefe de la comunidad el que peca y se
hace culpable, cometiendo inadvertidamente una falta contra alguna de las
prohibiciones contenidas en los mandamientos del Señor, su Dios, 23 una vez
que se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentará como ofrenda un
chivo sin ningún defecto. 24 Impondrá su mano sobre la cabeza del animal y lo
inmolará en el lugar donde se inmolan las víctimas para el holocausto,
delante del Señor: es un sacrificio por el pecado. 25 Luego el sacerdote
mojará su dedo en la sangre de la víctima, la pondrá sobre los cuernos del
altar de los holocaustos y derramará toda la sangre sobre la base del altar
de los holocaustos. 26 Finalmente, hará arder toda su grasa, como la grasa
del sacrificio de comunión. De esta manera, el sacerdote practicará el rito
de expiación en favor del culpable, y este será perdonado. El sacrificio por el pecadode un hombre del pueblo 27 Si es una persona del pueblo la que peca
inadvertidamente y se ha hecho culpable, cometiendo una falta contra alguna
de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Señor, 28 una vez que
se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentará como ofrenda por la
falta cometida, una cabra hembra y sin defecto. 29 Impondrá su mano sobre la
cabeza de la víctima y la inmolará en el lugar del holocausto. 30 Después el
sacerdote mojará su dedo en la sangre, la pondrá sobre los cuernos del altar
de los holocaustos y derramará el resto de la sangre sobre la base del altar.
31 Luego quitará toda la grasa de la víctima, como se hace en los sacrificios
de comunión, y la hará arder sobre el altar, como aroma agradable al Señor.
De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de esa
persona, y así será perdonada. 32 Si lo que trae como ofrenda por el pecado es un
cordero, deberá ser hembra y sin defecto. 33 Impondrá su mano sobre la cabeza
de la víctima y la inmolará en el lugar donde se inmolan los holocaustos. 34
Luego el sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, la pondrá sobre
los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará toda la sangre sobre la
base del altar. 35 Después quitará toda la grasa del animal, como se quita la
grasa del cordero en los sacrificios de comunión, y la hará arder sobre el
altar, junto con las ofrendas que se queman para el Señor. De esta manera, el
sacerdote practicará el rito de expiación en favor de esa persona, por el
pecado que cometió, y así será perdonada. Otros casos de sacrificiopor el pecado 5 1 Si una
persona peca por cualquiera de estos motivos: Cuando oye la fórmula imprecatoria del juez, se
niega a prestar declaración –pudiendo atestiguar, porque ha presenciado el
hecho o tiene algún conocimiento de él– y por eso carga sobre sí una culpa; 2 o bien, toca alguna cosa impura –ya sea el cadáver
de una bestia salvaje impura, de un animal doméstico impuro, o de un reptil
impuro– volviéndose, sin darse cuenta, impuro y culpable; 3 o bien, sin darse cuenta, toca a una persona
impura –cualquiera sea el motivo de su estado de impureza– y al tener
conocimiento de ello, se vuelve culpable; 4 o bien, sin darse cuenta, pronuncia un juramento
desfavorable o favorable –en cualquiera de esas circunstancias en que los
hombres suelen jurar irreflexivamente– y al tener conocimiento de ello, se
reconoce culpable; 5 si alguien se hace culpable por alguno de estos
motivos, deberá confesar aquello en que ha pecado. 6 Además presentará al
Señor, en reparación por el pecado que cometió, una hembra del ganado menor
–cordera o cabra– como sacrificio por el pecado; y el sacerdote practicará en
favor de esa persona el rito de expiación por su pecado. 7 Pero si no dispone de medios suficientes para
procurarse una oveja, presentará al Señor, en reparación por el pecado
cometido, dos torcazas o dos pichones de paloma, uno para un sacrificio por
el pecado y otro para un holocausto. 8 Los llevará al sacerdote, que ofrecerá
en primer lugar la víctima destinada al sacrificio por el pecado. Apretará
con las uñas el cuello del animal, pero no le arrancará la cabeza; 9 luego
rociará la pared del altar con un poco de sangre, y el resto lo escurrirá
sobre la base del altar: es un sacrificio por el pecado. 10 Después hará con
la segunda paloma un holocausto conforme al ritual. De esta manera, el
sacerdote practicará en favor de esa persona el rito de expiación por el
pecado que cometió, y así será perdonada. 11 Y si tampoco dispone de medios suficientes para
procurarse las dos torcazas o los dos pichones de paloma, llevará como
ofrenda por su pecado la décima parte de una medida de harina de la mejor
calidad, pero sin añadir aceite ni poner incienso sobre ella, porque es un
sacrificio por el pecado. 12 La llevará al sacerdote, el cual tomará un
puñado como memorial, y lo hará arder sobre el altar junto con las ofrendas
que se queman para el Señor: es un sacrificio por el pecado. 13 De esta
manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de ese hombre,
por el pecado que cometió en cualquiera de aquellos casos, y así será
perdonado. El sacerdote recibirá lo mismo que recibe cuando se hace una
oblación. El sacrificio de reparación 14 El Señor dijo a Moisés: 15 Si una persona defrauda al Señor, pecando
inadvertidamente contra sus derechos sagrados, le presentará como ofrenda de
reparación un carnero del rebaño, que no tenga defecto, o su equivalente en
siclos de plata, según la tasa del Santuario. 16 Así reparará el derecho sagrado
contra el que pecó, añadiendo un quinto más, que entregará al sacerdote. Este
practicará el rito de expiación en favor de esa persona, con el carnero del
sacrificio de reparación, y así será perdonada. 17 Si una persona peca, cometiendo sin darse cuenta
alguna falta contra las prohibiciones contenidas en los mandamientos del
Señor, y se reconoce culpable, deberá cargar con su culpa. 18 Presentará al
sacerdote un carnero del rebaño, que no tenga ningún defecto, o su
equivalente en dinero, como ofrenda de reparación. Entonces el sacerdote
practicará el rito de expiación en favor de esa persona, por la falta que
cometió inadvertidamente, y así será perdonada: 19 es un sacrificio de
reparación, porque era realmente culpable delante del Señor. La reparación de los delitoscontra el prójimo 20 El Señor dijo a Moisés: 21 Si una persona peca y defrauda al Señor, por
haber engañado a su prójimo respecto de un objeto que le fue confiado en
depósito o puesto bajo su cuidado, o bien, por haber estafado a su prójimo o
haberlo violentado; 22 o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o
si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede
incurrir en pecado; 23 si alguien peca y se hace culpable por cualquiera
de estos motivos, deberá restituir lo que haya adquirido por medio de la
estafa o la extorsión, así como también el depósito que se le confió, el
objeto perdido que encontró, 24 o todo aquello sobre lo cual juró en falso. Los
restituirá íntegramente, añadiendo un quinto más, que entregará al verdadero
propietario en el momento de reparar su falta. 25 Además, presentará al
sacerdote, a título de reparación, un carnero sin ningún defecto, o su
equivalente en dinero, para ofrecerlo al Señor como sacrificio de reparación.
26 De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación delante del
Señor en favor de esa persona, y así será perdonada, cualquiera sea la falta
de la que se haya hecho culpable. Prescripciones sobre los holocaustos 6 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Transmite esta orden a Aarón y a sus hijos: Este es el ritual del holocausto que arde toda la
noche sobre el altar, hasta la mañana siguiente, y por el cual el fuego del
altar se mantiene encendido: 3 El sacerdote se vestirá con su túnica de lino y se
cubrirá con pantalones de lino. Luego recogerá las cenizas a que habrá
quedado reducido el holocausto por la acción del fuego, y las depositará a un
costado del altar. 4 Entonces se cambiará las vestiduras y llevará las
cenizas fuera del campamento, a un lugar puro. 5 El fuego permanecerá siempre
encendido sobre el altar y no deberá extinguirse. Todas las mañanas el
sacerdote lo avivará con leña, dispondrá el holocausto sobre él, y hará arder
las partes grasosas de los sacrificios de comunión. 6 Un fuego perpetuo, que
nunca deberá extinguirse, permanecerá encendido sobre el altar. Prescripciones sobre la oblación 7 Este es el ritual de la oblación, que los hijos de
Aarón ofrecerán delante del Señor, frente al altar: 8 El sacerdote tomará de la oblación un puñado de
harina de la mejor calidad, con su aceite y con todo el incienso añadido a
ella, y lo hará arder sobre el altar como un memorial para el Señor, como una
ofrenda de aroma agradable. 9 Aarón y sus hijos comerán el resto. Lo comerán
sin levadura, en el recinto sagrado, o sea, en el atrio de La ofrenda de los sacerdotes 12 El Señor dijo a Moisés: 13 Esta es la ofrenda que Aarón y sus hijos harán al
Señor, el día en que aquel reciba la unción: Presentarán la décima parte de una medida de harina
de la mejor calidad –la mitad por la mañana y la mitad por la tarde– como
oblación perpetua. 14 Deberá estar preparada con aceite, en una sartén; la
presentarás bien embebida en aceite, la cortarás en pedazos y la ofrecerás
como una oblación de aroma agradable al Señor. 15 Así deberá prepararla
también el sacerdote que sea consagrado por la unción entre los hijos de
Aarón, para ser su sucesor: este es un decreto del Señor, válido para
siempre. La oblación deberá arder enteramente, 16 y toda
oblación de un sacerdote será quemada en su totalidad: nadie la podrá comer. Prescripciones sobre el sacrificio por el pecado 17 El Señor dijo a Moisés: 18 Habla en estos
términos a Aarón y a sus hijos: Este es el ritual del sacrificio por el pecado: La víctima del sacrificio por el pecado deberá será
inmolada en el mismo lugar en que se inmola el holocausto, delante del Señor:
es una cosa santísima. 19 El sacerdote que la ofrezca como sacrificio por el
pecado, comerá de ella. Tendrá que ser comida en el recinto sagrado, o sea,
en el atrio de Prescripciones sobreel sacrificio de reparación 7 1 Este
es el ritual del sacrificio de reparación: La víctima de este sacrificio es una cosa santísima.
2 Será inmolada en el lugar donde se inmolan los holocaustos, y se rociará
con su sangre todos los costados del altar. 3 Se ofrecerá toda la grasa de la
víctima: la cola y la grasa que recubre las entrañas; 4 los dos riñones y la
grasa que está sobre ellos –o sea, en los lomos– y la protuberancia del
hígado, que será arrancada junto con los riñones. 5 El sacerdote hará arder
todo esto sobre el altar, como una ofrenda que se quema para el Señor. Es un
sacrificio de reparación. 6 Sólo podrán comer de ella los varones de la
familia sacerdotal, y tendrá que ser comida en el recinto sagrado: es una
cosa santísima. Los derechos de los sacerdotes 7 La misma regla se aplica tanto para el sacrificio
de reparación como para el sacrificio por el pecado: la víctima pertenecerá
al sacerdote que practica con ella el rito de expiación. 8 Del mismo modo, el
sacerdote que ofrece el holocausto en nombre de alguna persona, se quedará
con el cuero de la víctima que ofreció. 9 Además, toda ofrenda cocida al
horno o preparada a la cacerola o a la sartén, será para el sacerdote que la
ofrece. 10 Pero cualquier otra oblación, ya sea mezclada con aceite o seca,
se repartirá entre los hijos de Aarón, en partes iguales. Prescripciones sobreel sacrificio de comunión 11 Este es el ritual del sacrificio de comunión que
se ofrece al Señor: 12 Si la persona lo ofrece en acción de gracias,
junto con ese sacrificio, deberá presentar unas roscas sin levadura mezcladas
con aceite, galletas sin levadura untadas con aceite, y harina de la mejor
calidad bien embebida en aceite. 13 Presentará esta ofrenda junto con el
sacrificio de comunión que se ofrece en acción de gracias, añadiendo además
unas tortas de masa fermentada. 14 Se reservará una unidad de cada clase como
ofrenda destinada al Señor, la cual corresponderá al sacerdote que haya
derramado la sangre del sacrificio de comunión. 15 La carne del sacrificio de
acción de gracias deberá ser comida el mismo día en que se ofrece el
sacrificio, sin dejar nada para el día siguiente. Los sacrificios votivos y espontáneos 16 En cambio, si el sacrificio se ofrece en
cumplimiento de un voto o espontáneamente, la víctima deberá ser comida el
mismo día en que se ofrezca el sacrificio, pero lo que sobre se podrá comer
al día siguiente. 17 Si todavía queda algún resto de carne, será quemado al
tercer día. 18 Y si alguien come al tercer día carne de su sacrificio de
comunión, la víctima no será aceptada: no le será aceptada al que la ofrece,
porque se ha convertido en algo nocivo; y la persona que coma esa carne
cargará con su culpa. 19No se podrá comer la carne que haya tocado algo
impuro, sino que deberá ser consumida por el fuego. Solamente una persona
pura podrá comer la carne de ese sacrificio. 20 Si alguien come en estado de
impureza la carne del sacrificio de comunión ofrecido al Señor, será excluido
de su pueblo. 21 Si una persona toca algo impuro –ya sea un hombre que se
encuentra en estado de impureza o un animal impuro o cualquier otra cosa
impura– y a pesar de ello, come carne de un sacrificio de comunión ofrecido
al Señor, será excluida de su pueblo. Otras prescripcionesrelacionadas con el culto 22 Luego el Señor dijo a Moisés: 23 Habla en estos
términos a los israelitas: Ustedes no comerán grasa de buey, ni de cordero, ni
de cabra. 24 La grasa de un animal muerto o despedazado por las fieras podrá
servir para cualquier uso, pero no deberán comerla. 25 Porque cualquiera que
coma la grasa de los animales que pueden ser ofrecidos en sacrificio al
Señor, será excluido de su pueblo. 26 Tampoco comerán la sangre de ningún
pájaro o de cualquier otro animal, cualquiera sea el lugar donde ustedes
vivan. 27 El que coma la sangre será excluido de su pueblo. La parte de los sacerdotes 28 Luego el Señor dijo a Moisés: 29 Habla en estos términos
a los israelitas: El que ofrezca al Señor un sacrificio de comunión,
le presentará una parte de la víctima sacrificada en calidad de ofrenda. 30
Presentará con sus propias manos la ofrenda que se quema para el Señor, y
ofrecerá la grasa del animal, junto con el pecho, para realizar con este
último el gesto de presentación al Señor. 31 Luego el sacerdote hará arder la
grasa sobre el altar, y el pecho será para Aarón y sus hijos. 32 Además,
ustedes deberán entregar, como ofrenda reservada al sacerdote, la pata
derecha de la víctima ofrecida en sacrificio de comunión. 33 Esa pata es la
porción que recibirá el hijo de Aarón que ofrezca la sangre y la grasa del
sacrificio de comunión. 34 Porque yo retengo ese pecho y esa pata de los
sacrificios de comunión ofrecidos por los israelitas, y se los entrego al
sacerdote Aarón y a sus hijos: es un derecho válido para siempre en Israel. Conclusión 35 Esta es la parte que corresponde a Aarón y a sus
hijos, de las ofrendas que queman para el Señor, desde que fueron investidos
para servir al Señor como sacerdotes; 36 esto es lo que el Señor mandó que se
les diera, desde el momento en que fueron ungidos, como un derecho que ellos
tendrán siempre sobre los israelitas, a lo largo de las generaciones. 37 Este es el ritual del holocausto, de la oblación, d |