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Caminando
con Jesús Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant Edición
especial comentada para ayudar a comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Los judíos de habla griega llamaron LEVÍTICO al
tercer libro del Pentateuco. Este nombre da una idea bastante adecuada de su
contenido, porque el mismo consta casi exclusivamente de las prescripciones
rituales que debían poner en práctica los sacerdotes de la tribu de Leví. La primera parte del Levítico está dedicada al
ritual de los sacrificios (caps. 1-7). Luego vienen el ceremonial para la
investidura de los sacerdotes (caps. 8-10), y la ley sobre lo puro y lo
impuro (caps. 11-15), que concluye con el ritual para el gran Día de El Levítico pertenece en su totalidad a la tradición
"sacerdotal". De allí su estilo minucioso y preciso, sobrecargado
de términos técnicos y de repeticiones. Esta es una característica de todas
las legislaciones cultuales, que se extienden hasta los más mínimos detalles
para asegurar la eficacia de los ritos. Aunque el Libro recibió su forma definitiva en la
comunidad postexílica, algunos de los elementos que lo integran tienen un
origen muy antiguo. Las prohibiciones alimenticias (cap. 11) y las reglas
relativas a la pureza (caps. 13-15) conservan vestigios de una edad
primitiva, cargada de tabúes y concepciones mágicas. El ceremonial del gran
Día de Como en el resto del Pentateuco, las leyes están
encuadradas en un marco narrativo. Pero en el Levítico ese marco es muy
simple, y se reduce casi siempre a una fórmula convencional, que hace
depender todo el culto israelita de una orden dada por Dios a Moisés en el
Sinaí. Así se pone de relieve la relación del culto con La lectura del Levítico deja casi inevitablemente la
impresión de que su contenido pertenece a una cultura lejana y extraña al
hombre moderno. Esto es verdad, pero visto en su contexto histórico, el Libro
atestigua un sentido muy profundo de la trascendencia divina y de la
preocupación por formar un Pueblo santo, consagrado al culto del verdadero
Dios en medio de las naciones paganas. La antigua Ley no era más que "la sombra de
los bienes futuros" (Heb. 10. 1), y el único Sacrificio de Cristo
hizo caducar todo el ceremonial del antiguo Templo. Pero las exigencias de
santidad y de pureza en el servicio de Dios siguen siendo siempre válidas, y
la referencia al Levítico es indispensable para entender muchos pasajes del
Nuevo Testamento, que nos hablan de Cristo y de su Sacrificio redentor. EL
RITUAL DE LOS SACRIFICIOS Para Israel –como para
toda religión– el acto de culto por excelencia, la expresión más natural y
espontánea del reconocimiento debido a la absoluta soberanía de Dios, es el
"sacrificio". Al ofrecer un sacrificio, el hombre se despoja de
algo valioso, de un alimento necesario para su vida, y lo consagra al Señor
sobre el fuego del altar. El humo que sube de la ofrenda es como un lazo de
unión entre el cielo y la tierra. El sacrificio puede
ofrecerse en acción de gracias, o para implorar del Señor algún beneficio.
También hay sacrificios de expiación por el pecado, donde la sangre cumple
una función purificadora. Otras veces, sólo una parte de la víctima se quema
sobre el altar; la otra porción es compartida en un banquete sagrado,
estableciéndose así un vínculo de comunión con la divinidad, de quien
proceden la fuerza y la vida. El ritual israelita
despoja a los sacrificios de todo elemento mágico y hace resaltar el aspecto
personal. Pero estos ritos, como toda acción litúrgica, están expuestos a
convertirse en prácticas puramente exteriores, desprovistos de espíritu. Israel
incurrió muchas veces en este pecado, y los profetas tuvieron que alzar su
voz para recordar que Dios detesta el humo de los sacrificios, cuando faltan
la justicia y la fidelidad a sus mandamientos (Is. 1. 10-20; Os. 6.6; Am. 5.
21-25; Sal. 50. 7-15). Por eso, el Sacrificio por excelencia es el de Cristo,
que aceptó "por obediencia la
muerte y muerte de cruz" (Flp. 2. 8). Los holocaustos 1 1 El
Señor llamó a Moisés y le habló desde Cuando alguno de ustedes presente al Señor una
ofrenda de ganado, podrá ofrecer animales del ganado mayor o menor. 3 Si su ofrenda es un holocausto de ganado mayor,
deberá presentar un animal macho y sin ningún defecto. Lo llevará a la
entrada de 10 Si su ofrenda para el holocausto pertenece al
ganado menor –corderos o cabras– deberá ofrecer un animal macho y sin
defecto. 11 Lo inmolará en la presencia del Señor, sobre el lado del altar
que da hacia el norte, y los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán con su
sangre todos los costados del altar. 12 Luego lo cortará en pedazos, y el
sacerdote dispondrá esas partes, incluidas la cabeza y la grasa, sobre la
leña encendida que está sobre el altar. 13 El oferente lavará con agua las
entrañas y las patas, y por último, el sacerdote hará arder todo sobre el
altar: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al
Señor. 14 Si lo que ofrece en holocausto al Señor es un
pájaro, podrá ofrecer torcazas o pichones de paloma. 15 El sacerdote
depositará la ofrenda sobre el altar y le arrancará la cabeza. Luego hará
arder la cabeza sobre el altar y escurrirá la sangre de la víctima por la
pared del mismo. 16 Después le sacará el buche con sus residuos, y los
arrojará al lugar donde se depositan las cenizas, en el lado este del altar.
17 Dividirá el animal en dos mitades, dejando un ala de cada lado, pero sin
separarlas. Finalmente, el sacerdote lo hará arder sobre la leña encendida:
es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. La oblación 2 1 Cuando
un persona ofrezca al Señor una oblación, su ofrenda consistirá en harina de
la mejor calidad; sobre ella derramará aceite y pondrá incienso. 2 La llevará
a los hijos de Aarón, los sacerdotes, y el sacerdote tomará un puñado de la
harina con aceite y todo el incienso, y hará arder sobre el altar ese
memorial, como una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. 3El
resto de la oblación será para Aarón y sus hijos, como una porción santísima
de las ofrendas que se queman para el Señor. 4 Si presentas una oblación de alimentos cocidos al
horno, la ofrenda será de harina de la mejor calidad, preparada en forma de
panes sin levadura amasados con aceite, o de galletas sin levadura untadas
con aceite. 5 Si ofreces una oblación de alimentos fritos a la
sartén, la harina estará amasada con aceite y no llevará levadura. 6Deberás
cortarla en pedazos y derramar aceite sobre ella: es una oblación. 7 Si ofreces una oblación de alimentos cocidos a la
cacerola, la ofrenda deberá estar hecha con harina de la mejor calidad y con
aceite. 8 Cuando presentes al Señor una oblación preparada
en cualquiera de estas formas, la llevarás al sacerdote, y él la acercará al altar;
9 luego apartará de ella el memorial y lo hará arder sobre el altar: es una
ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. 10 El resto de la oblación
será para Aarón y sus hijos, como un porción santísima de las ofrendas que se
queman para el Señor. 11 Ninguna de las oblaciones que ustedes ofrecerán
al Señor estará hecha con materia fermentada, porque ni la levadura ni la
miel deben arder como ofrenda que se quema para el Señor. 12 Podrán
presentarlas al Señor como ofrendas de primicias, pero no serán ofrecidas
sobre el altar como sacrificio de aroma agradable. 13 En cambio, sazonarás
con sal todas las oblaciones que ofrezcas. Nunca dejarás que falte a tu
oblación la sal de la alianza de tu Dios: sobre todas tus oblaciones deberás
ofrecer sal. 14 Si presentas al Señor una oblación de primicias,
ofrecerás espigas tostadas al fuego o granos molidos de cereales recién
maduros. 15 Sobre ella derramarás aceite y le añadirás incienso: es una
oblación. 16 Luego el sacerdote hará arder como memorial una parte del grano
molido y del aceite, con todo el incienso: es una ofrenda que se quema para
el Señor. El sacrificio de comunión 3 1 Si una
persona ofrece un sacrificio de comunión y su ofrenda pertenece al ganado
mayor –sea macho o hembra– deberá presentar delante del Señor un animal sin
defecto. 2 Impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima, la inmolará a la
entrada de 6 Si su ofrenda para el sacrificio de comunión
pertenece al ganado menor –sea macho o hembra– deberá ofrecer al Señor un
animal sin defecto. 7 Si lo que ofrece es un cordero, lo presentará ante el
Señor, 8 impondrá su mano sobre la cabeza del animal ofrecido, y lo inmolará
delante de 12 Y si su ofrenda es una cabra, la llevará ante el
Señor, 13 impondrá su mano sobre la cabeza de la víctima y la inmolará
delante de El sacrificio por el pecadodel Sumo Sacerdote 4 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando una persona cometa inadvertidamente un pecado
contra cualquiera de los mandamientos del Señor, haciendo lo que no está
permitido: 3 Si el que peca es el sacerdote consagrado por la
unción –de manera que la culpa recae también sobre el pueblo– él ofrecerá al
Señor, por el pecado que ha cometido, un novillo sin defecto, en calidad de
sacrificio por el pecado. 4 Llevará el novillo a la entrada de El sacrificio por el pecadode toda la comunidad 13 Si la que obra inadvertidamente es toda la
comunidad de Israel –que sin darse cuenta se hace culpable, cometiendo una
falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del
Señor– 14 apenas se conozca el pecado cometido, la asamblea ofrecerá un
novillo sin defecto en calidad de sacrificio por el pecado. Lo llevarán ante El sacrificio por el pecadode un jefe de la
comunidad 22 Si es un jefe de la comunidad el que peca y se
hace culpable, cometiendo inadvertidamente una falta contra alguna de las
prohibiciones contenidas en los mandamientos del Señor, su Dios, 23 una vez
que se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentará como ofrenda un
chivo sin ningún defecto. 24 Impondrá su mano sobre la cabeza del animal y lo
inmolará en el lugar donde se inmolan las víctimas para el holocausto,
delante del Señor: es un sacrificio por el pecado. 25 Luego el sacerdote
mojará su dedo en la sangre de la víctima, la pondrá sobre los cuernos del
altar de los holocaustos y derramará toda la sangre sobre la base del altar
de los holocaustos. 26 Finalmente, hará arder toda su grasa, como la grasa
del sacrificio de comunión. De esta manera, el sacerdote practicará el rito
de expiación en favor del culpable, y este será perdonado. El sacrificio por el pecadode un hombre del pueblo 27 Si es una persona del pueblo la que peca
inadvertidamente y se ha hecho culpable, cometiendo una falta contra alguna
de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Señor, 28 una vez que
se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentará como ofrenda por la
falta cometida, una cabra hembra y sin defecto. 29 Impondrá su mano sobre la
cabeza de la víctima y la inmolará en el lugar del holocausto. 30 Después el
sacerdote mojará su dedo en la sangre, la pondrá sobre los cuernos del altar
de los holocaustos y derramará el resto de la sangre sobre la base del altar.
31 Luego quitará toda la grasa de la víctima, como se hace en los sacrificios
de comunión, y la hará arder sobre el altar, como aroma agradable al Señor.
De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de esa
persona, y así será perdonada. 32 Si lo que trae como ofrenda por el pecado es un
cordero, deberá ser hembra y sin defecto. 33 Impondrá su mano sobre la cabeza
de la víctima y la inmolará en el lugar donde se inmolan los holocaustos. 34
Luego el sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, la pondrá sobre
los cuernos del altar de los holocaustos, y derramará toda la sangre sobre la
base del altar. 35 Después quitará toda la grasa del animal, como se quita la
grasa del cordero en los sacrificios de comunión, y la hará arder sobre el
altar, junto con las ofrendas que se queman para el Señor. De esta manera, el
sacerdote practicará el rito de expiación en favor de esa persona, por el
pecado que cometió, y así será perdonada. Otros casos de sacrificiopor el pecado 5 1 Si una
persona peca por cualquiera de estos motivos: Cuando oye la fórmula imprecatoria del juez, se
niega a prestar declaración –pudiendo atestiguar, porque ha presenciado el
hecho o tiene algún conocimiento de él– y por eso carga sobre sí una culpa; 2 o bien, toca alguna cosa impura –ya sea el cadáver
de una bestia salvaje impura, de un animal doméstico impuro, o de un reptil
impuro– volviéndose, sin darse cuenta, impuro y culpable; 3 o bien, sin darse cuenta, toca a una persona
impura –cualquiera sea el motivo de su estado de impureza– y al tener
conocimiento de ello, se vuelve culpable; 4 o bien, sin darse cuenta, pronuncia un juramento
desfavorable o favorable –en cualquiera de esas circunstancias en que los
hombres suelen jurar irreflexivamente– y al tener conocimiento de ello, se
reconoce culpable; 5 si alguien se hace culpable por alguno de estos
motivos, deberá confesar aquello en que ha pecado. 6 Además presentará al
Señor, en reparación por el pecado que cometió, una hembra del ganado menor
–cordera o cabra– como sacrificio por el pecado; y el sacerdote practicará en
favor de esa persona el rito de expiación por su pecado. 7 Pero si no dispone de medios suficientes para
procurarse una oveja, presentará al Señor, en reparación por el pecado
cometido, dos torcazas o dos pichones de paloma, uno para un sacrificio por
el pecado y otro para un holocausto. 8 Los llevará al sacerdote, que ofrecerá
en primer lugar la víctima destinada al sacrificio por el pecado. Apretará
con las uñas el cuello del animal, pero no le arrancará la cabeza; 9 luego
rociará la pared del altar con un poco de sangre, y el resto lo escurrirá
sobre la base del altar: es un sacrificio por el pecado. 10 Después hará con
la segunda paloma un holocausto conforme al ritual. De esta manera, el
sacerdote practicará en favor de esa persona el rito de expiación por el
pecado que cometió, y así será perdonada. 11 Y si tampoco dispone de medios suficientes para
procurarse las dos torcazas o los dos pichones de paloma, llevará como
ofrenda por su pecado la décima parte de una medida de harina de la mejor
calidad, pero sin añadir aceite ni poner incienso sobre ella, porque es un
sacrificio por el pecado. 12 La llevará al sacerdote, el cual tomará un
puñado como memorial, y lo hará arder sobre el altar junto con las ofrendas
que se queman para el Señor: es un sacrificio por el pecado. 13 De esta
manera, el sacerdote practicará el rito de expiación en favor de ese hombre,
por el pecado que cometió en cualquiera de aquellos casos, y así será
perdonado. El sacerdote recibirá lo mismo que recibe cuando se hace una
oblación. El sacrificio de reparación 14 El Señor dijo a Moisés: 15 Si una persona defrauda al Señor, pecando
inadvertidamente contra sus derechos sagrados, le presentará como ofrenda de
reparación un carnero del rebaño, que no tenga defecto, o su equivalente en
siclos de plata, según la tasa del Santuario. 16 Así reparará el derecho sagrado
contra el que pecó, añadiendo un quinto más, que entregará al sacerdote. Este
practicará el rito de expiación en favor de esa persona, con el carnero del
sacrificio de reparación, y así será perdonada. 17 Si una persona peca, cometiendo sin darse cuenta
alguna falta contra las prohibiciones contenidas en los mandamientos del
Señor, y se reconoce culpable, deberá cargar con su culpa. 18 Presentará al
sacerdote un carnero del rebaño, que no tenga ningún defecto, o su
equivalente en dinero, como ofrenda de reparación. Entonces el sacerdote
practicará el rito de expiación en favor de esa persona, por la falta que
cometió inadvertidamente, y así será perdonada: 19 es un sacrificio de
reparación, porque era realmente culpable delante del Señor. La reparación de los delitoscontra el prójimo 20 El Señor dijo a Moisés: 21 Si una persona peca y defrauda al Señor, por
haber engañado a su prójimo respecto de un objeto que le fue confiado en
depósito o puesto bajo su cuidado, o bien, por haber estafado a su prójimo o
haberlo violentado; 22 o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o
si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede
incurrir en pecado; 23 si alguien peca y se hace culpable por cualquiera
de estos motivos, deberá restituir lo que haya adquirido por medio de la
estafa o la extorsión, así como también el depósito que se le confió, el
objeto perdido que encontró, 24 o todo aquello sobre lo cual juró en falso. Los
restituirá íntegramente, añadiendo un quinto más, que entregará al verdadero
propietario en el momento de reparar su falta. 25 Además, presentará al
sacerdote, a título de reparación, un carnero sin ningún defecto, o su
equivalente en dinero, para ofrecerlo al Señor como sacrificio de reparación.
26 De esta manera, el sacerdote practicará el rito de expiación delante del
Señor en favor de esa persona, y así será perdonada, cualquiera sea la falta
de la que se haya hecho culpable. Prescripciones sobre los holocaustos 6 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Transmite esta orden a Aarón y a sus hijos: Este es el ritual del holocausto que arde toda la
noche sobre el altar, hasta la mañana siguiente, y por el cual el fuego del
altar se mantiene encendido: 3 El sacerdote se vestirá con su túnica de lino y se
cubrirá con pantalones de lino. Luego recogerá las cenizas a que habrá
quedado reducido el holocausto por la acción del fuego, y las depositará a un
costado del altar. 4 Entonces se cambiará las vestiduras y llevará las
cenizas fuera del campamento, a un lugar puro. 5 El fuego permanecerá siempre
encendido sobre el altar y no deberá extinguirse. Todas las mañanas el
sacerdote lo avivará con leña, dispondrá el holocausto sobre él, y hará arder
las partes grasosas de los sacrificios de comunión. 6 Un fuego perpetuo, que
nunca deberá extinguirse, permanecerá encendido sobre el altar. Prescripciones sobre la oblación 7 Este es el ritual de la oblación, que los hijos de
Aarón ofrecerán delante del Señor, frente al altar: 8 El sacerdote tomará de la oblación un puñado de
harina de la mejor calidad, con su aceite y con todo el incienso añadido a
ella, y lo hará arder sobre el altar como un memorial para el Señor, como una
ofrenda de aroma agradable. 9 Aarón y sus hijos comerán el resto. Lo comerán
sin levadura, en el recinto sagrado, o sea, en el atrio de La ofrenda de los sacerdotes 12 El Señor dijo a Moisés: 13 Esta es la ofrenda que Aarón y sus hijos harán al
Señor, el día en que aquel reciba la unción: Presentarán la décima parte de una medida de harina
de la mejor calidad –la mitad por la mañana y la mitad por la tarde– como
oblación perpetua. 14 Deberá estar preparada con aceite, en una sartén; la
presentarás bien embebida en aceite, la cortarás en pedazos y la ofrecerás
como una oblación de aroma agradable al Señor. 15 Así deberá prepararla
también el sacerdote que sea consagrado por la unción entre los hijos de
Aarón, para ser su sucesor: este es un decreto del Señor, válido para
siempre. La oblación deberá arder enteramente, 16 y toda
oblación de un sacerdote será quemada en su totalidad: nadie la podrá comer. Prescripciones sobre el sacrificio por el pecado 17 El Señor dijo a Moisés: 18 Habla en estos
términos a Aarón y a sus hijos: Este es el ritual del sacrificio por el pecado: La víctima del sacrificio por el pecado deberá será
inmolada en el mismo lugar en que se inmola el holocausto, delante del Señor:
es una cosa santísima. 19 El sacerdote que la ofrezca como sacrificio por el
pecado, comerá de ella. Tendrá que ser comida en el recinto sagrado, o sea,
en el atrio de Prescripciones sobreel sacrificio de reparación 7 1 Este
es el ritual del sacrificio de reparación: La víctima de este sacrificio es una cosa santísima.
2 Será inmolada en el lugar donde se inmolan los holocaustos, y se rociará
con su sangre todos los costados del altar. 3 Se ofrecerá toda la grasa de la
víctima: la cola y la grasa que recubre las entrañas; 4 los dos riñones y la
grasa que está sobre ellos –o sea, en los lomos– y la protuberancia del
hígado, que será arrancada junto con los riñones. 5 El sacerdote hará arder
todo esto sobre el altar, como una ofrenda que se quema para el Señor. Es un
sacrificio de reparación. 6 Sólo podrán comer de ella los varones de la
familia sacerdotal, y tendrá que ser comida en el recinto sagrado: es una
cosa santísima. Los derechos de los sacerdotes 7 La misma regla se aplica tanto para el sacrificio
de reparación como para el sacrificio por el pecado: la víctima pertenecerá
al sacerdote que practica con ella el rito de expiación. 8 Del mismo modo, el
sacerdote que ofrece el holocausto en nombre de alguna persona, se quedará
con el cuero de la víctima que ofreció. 9 Además, toda ofrenda cocida al
horno o preparada a la cacerola o a la sartén, será para el sacerdote que la
ofrece. 10 Pero cualquier otra oblación, ya sea mezclada con aceite o seca,
se repartirá entre los hijos de Aarón, en partes iguales. Prescripciones sobreel sacrificio de comunión 11 Este es el ritual del sacrificio de comunión que
se ofrece al Señor: 12 Si la persona lo ofrece en acción de gracias,
junto con ese sacrificio, deberá presentar unas roscas sin levadura mezcladas
con aceite, galletas sin levadura untadas con aceite, y harina de la mejor
calidad bien embebida en aceite. 13 Presentará esta ofrenda junto con el
sacrificio de comunión que se ofrece en acción de gracias, añadiendo además
unas tortas de masa fermentada. 14 Se reservará una unidad de cada clase como
ofrenda destinada al Señor, la cual corresponderá al sacerdote que haya
derramado la sangre del sacrificio de comunión. 15 La carne del sacrificio de
acción de gracias deberá ser comida el mismo día en que se ofrece el
sacrificio, sin dejar nada para el día siguiente. Los sacrificios votivos y espontáneos 16 En cambio, si el sacrificio se ofrece en
cumplimiento de un voto o espontáneamente, la víctima deberá ser comida el
mismo día en que se ofrezca el sacrificio, pero lo que sobre se podrá comer
al día siguiente. 17 Si todavía queda algún resto de carne, será quemado al
tercer día. 18 Y si alguien come al tercer día carne de su sacrificio de
comunión, la víctima no será aceptada: no le será aceptada al que la ofrece,
porque se ha convertido en algo nocivo; y la persona que coma esa carne
cargará con su culpa. 19No se podrá comer la carne que haya tocado algo
impuro, sino que deberá ser consumida por el fuego. Solamente una persona
pura podrá comer la carne de ese sacrificio. 20 Si alguien come en estado de
impureza la carne del sacrificio de comunión ofrecido al Señor, será excluido
de su pueblo. 21 Si una persona toca algo impuro –ya sea un hombre que se
encuentra en estado de impureza o un animal impuro o cualquier otra cosa
impura– y a pesar de ello, come carne de un sacrificio de comunión ofrecido
al Señor, será excluida de su pueblo. Otras prescripcionesrelacionadas con el culto 22 Luego el Señor dijo a Moisés: 23 Habla en estos
términos a los israelitas: Ustedes no comerán grasa de buey, ni de cordero, ni
de cabra. 24 La grasa de un animal muerto o despedazado por las fieras podrá
servir para cualquier uso, pero no deberán comerla. 25 Porque cualquiera que
coma la grasa de los animales que pueden ser ofrecidos en sacrificio al
Señor, será excluido de su pueblo. 26 Tampoco comerán la sangre de ningún
pájaro o de cualquier otro animal, cualquiera sea el lugar donde ustedes
vivan. 27 El que coma la sangre será excluido de su pueblo. La parte de los sacerdotes 28 Luego el Señor dijo a Moisés: 29 Habla en estos términos
a los israelitas: El que ofrezca al Señor un sacrificio de comunión,
le presentará una parte de la víctima sacrificada en calidad de ofrenda. 30
Presentará con sus propias manos la ofrenda que se quema para el Señor, y
ofrecerá la grasa del animal, junto con el pecho, para realizar con este
último el gesto de presentación al Señor. 31 Luego el sacerdote hará arder la
grasa sobre el altar, y el pecho será para Aarón y sus hijos. 32 Además,
ustedes deberán entregar, como ofrenda reservada al sacerdote, la pata
derecha de la víctima ofrecida en sacrificio de comunión. 33 Esa pata es la
porción que recibirá el hijo de Aarón que ofrezca la sangre y la grasa del
sacrificio de comunión. 34 Porque yo retengo ese pecho y esa pata de los
sacrificios de comunión ofrecidos por los israelitas, y se los entrego al
sacerdote Aarón y a sus hijos: es un derecho válido para siempre en Israel. Conclusión 35 Esta es la parte que corresponde a Aarón y a sus
hijos, de las ofrendas que queman para el Señor, desde que fueron investidos
para servir al Señor como sacerdotes; 36 esto es lo que el Señor mandó que se
les diera, desde el momento en que fueron ungidos, como un derecho que ellos
tendrán siempre sobre los israelitas, a lo largo de las generaciones. 37 Este es el ritual del holocausto, de la oblación,
del sacrificio por el pecado, del sacrificio de reparación, del sacrificio de
la consagración y del sacrificio de comunión, 38 que el Señor prescribió a
Moisés en la montaña del Sinaí, cuando ordenó que los israelitas presentaran
sus ofrendas al Señor, en el desierto del Sinaí. El sacerdocio de Cristo, en cambio,
"es el Sumo Sacerdote que
necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y
elevado por encima del cielo. Él no tiene necesidad, como los otros sumos
sacerdotes, de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados, y
después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre,
ofreciéndose a sí mismo" (Heb. 7. 26-27). Ahora él es nuestro
intercesor (Heb. 7. 25) y el único Mediador de La consagración de Aarón y sus hijos 8 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Reúne a Aarón y a sus hijos; toma las vestiduras, el
óleo de la unción, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos
carneros y la canasta de los panes ácimos, 3 y congrega a toda la comunidad
junto a la entrada de 4 Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado, y
cuando la comunidad estuvo reunida a la entrada de 10 En seguida Moisés tomó el óleo de la unción,
ungió 13 Finalmente, Moisés hizo que se acercaran los
hijos de Aarón, los vistió con túnicas, los ciñó con fajas y les ajustó las
mitras, según la orden que el Señor le había dado. Los sacrificios de consagración 14 Después hizo traer un novillo para el sacrificio
por el pecado. Aarón y sus hijos impusieron sus manos sobre la cabeza de la
víctima, 15 y Moisés la inmoló. Entonces tomó la sangre y mojó con el dedo
cada uno de los cuernos del altar, para purificarlo. Luego derramó la sangre
sobre la base del altar. Así lo consagró, realizando sobre él el rito de
expiación. 16 En seguida tomó toda la grasa que está sobre las entrañas, la
protuberancia del hígado y los dos riñones con su grasa, y los hizo arder
sobre el altar. 17 El resto del novillo –su cuero, su carne y sus
excrementos– lo quemó fuera del campamento, como el Señor se lo había
ordenado. 18 Hizo traer, además, el carnero para el
holocausto. Aarón y sus hijos impusieron sus manos sobre la cabeza de la
víctima, 19 y Moisés la inmoló. Luego roció con la sangre todos los costados
del altar. 20 Cortó el carnero en pedazos y los hizo arder, junto con la
cabeza y la grasa. 21 Después de lavar con agua las entrañas y las patas,
Moisés hizo que todo el carnero ardiera sobre el altar, como un holocausto de
aroma agradable: era una ofrenda que se quema para el Señor, según la orden
que el Señor le había dado. 22 Luego hizo traer el segundo carnero, el carnero
del sacrificio de la consagración. Aarón y sus hijos impusieron sus manos
sobre la cabeza de la víctima, 23 y Moisés la inmoló. Después tomó un poco de
sangre y mojó con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, el pulgar de
su mano derecha y el pulgar de su pie derecho. 24 Luego mandó que se
acercaran los hijos de Aarón, les mojó con un poco de sangre el lóbulo de la
oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y
roció con la sangre todos los costados del altar. 25 En seguida tomó toda la
grasa –la cola, la grasa que recubre las entrañas, la protuberancia del
hígado y los dos riñones con su grasa– y la pata derecha. 26 Sacó de la
canasta de los panes ácimos que estaban delante del Señor un pan sin
levadura, una torta sin levadura amasada con aceite y una galleta, y las
depositó sobre las partes grasosas y sobre la pata derecha. 27 Luego entregó
todo eso a Aarón y a sus hijos, e hizo el gesto de presentación delante del
Señor. 28 Volvió a tomarlo, y lo hizo arder sobre el altar junto con el
holocausto: era un sacrificio de la consagración, un sacrificio de aroma
agradable, una ofrenda que se quema para el Señor. 29 Luego Moisés tomó el
pecho de la víctima e hizo con él el gesto de presentación delante del Señor:
esta era la parte del carnero de la consagración, que correspondía a Moisés,
según la orden impartida por el Señor. La aspersión con la sangrede los sacrificios 30 Moisés tomó en seguida el óleo de la unción y la
sangre que estaba sobre el altar, e hizo una aspersión sobre Aarón, sobre sus
hijos y sus vestiduras. De esta manera consagró a Aarón, a sus hijos, y
también sus vestiduras. 31 Entonces Moisés dijo a Aarón y a sus hijos:
"Hagan cocer la carne a la entrada de Los primeros sacrificios de Israel 9 1 Al
octavo día, Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel, 2
y dijo a Aarón: "Toma un ternero para un sacrificio por el pecado, y un
carnero para un holocausto, ambos sin ningún defecto, y preséntalos delante
del Señor. 3 Después di a los israelitas: ‘Tomen un chivo para ofrecerlo como
sacrificio por el pecado; un ternero y un cordero, de un año y sin defecto,
para un holocausto; 4 y traigan también un toro y un carnero para inmolarlos
delante del Señor, en sacrificio de comunión. Además de esto, preparen una
oblación amasada con aceite. Porque hoy el Señor se manifestará a ustedes’". 5 Ellos pusieron frente a 8 Aarón se acercó al altar e inmoló el ternero del
sacrificio por su propio pecado. 9 Sus hijos le presentaron la sangre de la
víctima, y él, mojando su dedo, puso un poco de sangre sobre los cuernos del
altar y derramó el resto sobre la base del mismo. 10 Luego hizo arder sobre
el altar la grasa, los riñones y la protuberancia del hígado, extraídos de la
víctima del sacrificio por el pecado, como el Señor lo había ordenado a
Moisés. 11 La carne y el cuero, en cambio, los quemó fuera del campamento. 12 En seguida inmoló la víctima del holocausto, y
sus hijos le presentaron la sangre, con la que él roció todos los costados
del altar. 13 Luego le trajeron la víctima cortada en pedazos, juntamente con
la cabeza, y él los hizo arder sobre el altar. 14 Después de lavar las
entrañas y las patas, también las hizo arder sobre el altar junto con el
holocausto. 15 Luego presentó la ofrenda del pueblo: tomó el
chivo del sacrificio por el pecado del pueblo, lo inmoló y lo ofreció como
había hecho con el anterior. 16 Ofreció el holocausto conforme al ritual, 17
y presentó la oblación, de la cual extrajo un puñado, que hizo arder sobre el
altar, junto con el holocausto de la mañana. 18 También inmoló el toro y el carnero del sacrifico
de comunión ofrecido por el pueblo. Sus hijos le trajeron la sangre, y con
ella roció todos los costados del altar. 19 Todas las partes grasosas del
toro y del carnero –la cola, la grasa que recubre las entrañas, los riñones y
la protuberancia del hígado– 20 fueron depositadas sobre los pechos de las
víctimas. Aarón hizo arder las partes grasosas sobre el altar, 21 mientras
que con el pecho y la pata derecha de los animales, hizo el gesto de
presentación delante del Señor, como Moisés lo había ordenado. 22 Finalmente, Aarón extendió sus manos hacia el
pueblo y lo bendijo. La gloria del Señor Después de ofrecer el sacrificio por el pecado, el
holocausto y el sacrificio de comunión, Aarón descendió, 23 y Moisés entró
junto con él en El castigo de Nadab y Abihú 10 1 Nadab
y Abihú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron fuego en
ellos y echaron incienso encima; pero el fuego que presentaron delante del
Señor era un fuego profano, contrariamente a lo que él les había mandado. 2
Entonces salió de la presencia del Señor un fuego que los devoró, y ambos
murieron delante del Señor. 3 Moisés dijo a Aarón: "Así se cumple la
palabra del Señor: Manifestaré mi santidad en
aquellos que se acercan a mí, y a la vista de todo el
puebloseré glorificado". Aarón, por su parte, permaneció en silencio. El retiro de los cadáveres 4 Moisés llamó a Misael y a Elsafán –hijos de Oziel,
el tío paterno de Aarón– y les dijo: "Vengan a retirar a sus hermanos de
la entrada del Santuario, y llévenlos fuera del campamento". 5 Ellos se
acercaron y los llevaron en sus túnicas fuera del campamento, como Moisés lo
había ordenado. 6 Luego Moisés dijo a Aarón y a los otros hijos de
este, Eleazar e Itamar: "No vayan con los cabellos sueltos ni desgarren
sus vestiduras, porque de lo contrario morirán y el Señor se irritará contra
toda la comunidad. Que sus hermanos y toda la familia de Israel lloren más
bien por el fuego que ha encendido el Señor. 7 Y no se alejen de la entrada de
La prohibición de bebidas alcohólicas 8 Entonces el Señor dijo a Aarón: 9 Cuando tengan que entrar en Los derechos de los sacerdotes 12 Moisés dijo a Aarón y a Eleazar e Itamar, los
hijos que le habían quedado: "Tomen la oblación que sobre de las
ofrendas que se queman para el Señor, y cómanla junto al altar, sin hacerla
fermentar, porque es una cosa santísima. 13 La comerán en el recinto sagrado,
porque esa es la porción de las ofrendas que se queman para el Señor, sobre
la que tienen derecho tú y tus hijos, conforme a la orden que recibí. 14 Tú,
lo mismo que tus hijos y tus hijas, comerán en un lugar puro el pecho
presentado al Señor y la pata reservada, porque ese es tu derecho y el de tus
hijos, sobre los sacrificios de comunión ofrecidos por los israelitas. 15
Además de las partes grasosas destinadas a la ofrenda que se quema para el
Señor, ellos ofrecerán la pata y el pecho de la víctima, para realizar el
gesto de presentación delante del Señor. Esas partes pertenecerán a ti y a
tus hijos, como un derecho válido para siempre, porque el Señor así lo ha
ordenado". Disposición acerca del sacrificio por el pecado 16 Moisés preguntó entonces por el chivo del
sacrificio por el pecado. Al enterarse de que ya había sido quemado, se
irritó contra Eleazar e Itamar, los hijos de Aarón que habían sobrevivido, y
exclamó: 17 "¿Por qué no comieron la víctima del sacrificio por el
pecado en el recinto sagrado, ya que se trata de una cosa santísima, que el
Señor les dio para borrar el pecado de la comunidad, practicando el rito de
expiación en favor de ella, delante del Señor? 18 Supuesto que su sangre no
fue llevada al interior del Santuario, tendrían que haberla comido en el
recinto sagrado, como yo lo ordené". 19 Entonces Aarón respondió a
Moisés: "Mis hijos presentaron hoy delante del Señor su sacrificio por
el pecado y su holocausto, y a pesar de todo, tuve la desgracia de perderlos.
Si yo hubiera comido hoy de la víctima del sacrificio por el pecado, ¿el
Señor lo habría aprobado?". 20 Al oír esto, Moisés quedó satisfecho. LEGISLACIÓN
SOBRE LO PURO Y LO IMPURO En esta serie de
prescripciones, lo "puro" y lo "impuro" -como lo santo y
lo profano- no son cualidades morales, sino "estados" que afectan
casi físicamente al hombre y le permiten o le impiden acercarse a Dios para
rendirle culto. Lo "impuro" es una fuerza misteriosa y temible, que
se transmite por simple contacto, incluso involuntario. Basta tocar un
cadáver para quedar impuro. En algunos casos, el estado de impureza es
inevitable, como en los enfermos de lepra. Para salir de este
estado y reintegrarse a la comunidad cultual, es preciso someterse a ciertos
ritos de purificación. A las purificaciones establecidas para cada caso
particular, se añade el ritual del gran Día de Estas prácticas
ancestrales, que encierran a veces principios elementales de higiene,
sirvieron para mantener vivo en Israel el sentido de la santidad, es decir,
de la absoluta trascendencia de Dios (Is. 6. 3). Pero el punto débil de la
legislación estaba en no distinguir suficientemente el mal físico del mal
moral y en identificar algunas enfermedades con el estado de impureza. Por
eso Jesús la declaró abolida, al afirmar que nada de lo que está fuera del
hombre puede mancharlo, sino sólo el mal y la impureza que brotan de su
corazón (Mc. 7. 14-23). Los animales puros e impuros:los terrestres 11 1 El
Señor dijo a Moisés y a Aarón: 2 Hablen en estos términos a los israelitas: Ustedes podrán comer cualquier animal terrestre 3
que tenga las pezuñas partidas –es decir, divididas en dos mitades– y que sea
rumiante. 4 Pero se abstendrán de comer los siguientes animales, a pesar de
que tienen la pezuña partida o son rumiantes: el camello, 5 el damán 6 y la
liebre, porque son rumiantes, pero no tienen las pezuñas partidas; 7 y
también el cerdo, porque tiene las pezuñas partidas, pero no es rumiante: a
este deberán considerarlo impuro. 8Ustedes no comerán la carne de estos
animales ni tocarán sus cadáveres, sino que deberán considerarlos impuros. Los animales acuáticos 9 Entre los animales que viven en el agua, ya sea en
el mar o en los ríos, ustedes podrán comer aquellos que tienen aletas y
escamas. 10 Pero deberán tener por una cosa inmunda a cualquier animal que
carezca de aletas y escamas, entre los seres que se mueven por las aguas y
entre los vivientes que están en las aguas, ya sea en el mar o en los ríos.
11 No comerán su carne y sentirán repulsión por sus cadáveres. 12 Todo lo que
vive en el agua y no tiene aletas ni escamas, será para ustedes una cosa
inmunda. Las aves 13 También deberán considerar inmundas –y por lo
tanto, no las podrán comer– a las siguientes aves: el águila, el
quebrantahuesos, el águila marina, 14 el milano, las diversas especies de
halcón, 15 todas las variedades de cuervos, 16 el avestruz, la golondrina, la
gaviota, y las diversas especies de gavilán, 17 la lechuza, el corvejón, el
búho, 18 el ibis, el pelícano, el buitre, 19 la cigüeña, las diversas
especies de garza, la abubilla y el murciélago. Otros animales alados 20 Además, ustedes deberán considerar inmundos a
todos los insectos con alas que andan sobre cuatro patas. 21Pero podrán
comer, entre los animales de esta clase, todos aquellos que tienen más largas
las patas de atrás, y por eso pueden saltar sobre el suelo, 22 o sea, todas
las variedades de langostas y grillos. 23 Cualquier otro insecto alado que
tenga cuatro patas, será para ustedes una cosa inmunda. El contacto con los animales impuros Los animales pequeños 29 Entre los animales pequeños que caminan
arrastrándose por el suelo, serán impuros para ustedes los siguientes: el
topo, el ratón y las diversas especies de lagartos; 30 las diferentes clases
de lagartijas, la salamandra y el camaleón. 31 Ustedes deberán considerar
impuros a todos estos animales pequeños. El que toque sus cadáveres, será
impuro hasta la tarde. 32 También será impuro el objeto sobre el que caiga el
cadáver de alguno de ellos, sea que se trate de un objeto de madera, de una
prenda de vestir, de un cuero, de una bolsa, o de cualquier otra cosa que
preste alguna utilidad. Estos objetos deberán ser sumergidos en el agua y
serán impuros hasta la tarde; después serán puros. 33 Si uno de estos
cadáveres cae en una vasija de barro, todo lo que haya dentro de ella será
impuro y la vasija se deberá romper. 34 Cualquier comestible que entre en
contacto con el agua contenida en esa vasija, será impuro, y cualquier bebida
se volverá impura a causa de esa vasija. 35 El objeto sobre el que caiga
alguno de esos cadáveres, será impuro. Si se trata de un horno o de un fogón,
tendrán que ser derribados: son impuros, y ustedes tendrán que considerarlos
como tales. 36Sin embargo, la fuente o la cisterna donde se recoge el agua,
permanecerá pura, pero el que toque uno de esos cadáveres será impuro. 37 Y
si un cadáver cae sobre la semilla que va a ser sembrada, esta será pura. 38
En cambio, si se arroja agua sobre la semilla y algo de esos cadáveres cae
sobre ella, ustedes deberán tenerla por impura. 39 Si muere un animal que ustedes pueden comer, el
que toque el cadáver será impuro hasta la tarde. 40 El que coma carne de ese
cadáver deberá lavar su ropa y será impuro hasta la tarde; y el que levante
el cadáver deberá lavar su ropa y será impuro hasta la tarde. Los reptiles 41 Todos los animales que se arrastran por el suelo
son una cosa inmunda: no está permitido comerlos. 42 Por lo tanto, ustedes no
comerán ningún reptil que se arrastra sobre su vientre, ningún insecto que
camina sobre cuatro patas o que tiene muchas patas, y ningún otro animal que
se arrastra sobre el suelo, porque son algo inmundo. 43 No se contaminen
ustedes mismos a causa de esos animales. No incurran en impureza a causa de
ellos, para no quedar contaminados. 44 Porque yo soy el Señor, su Dios, y ustedes
tienen que santificarse y ser santos, porque yo soy santo. No incurran en
impureza a causa de esos animales que se arrastran por el suelo. 45 Porque yo
soy el Señor, el que los hice subir del país de Egipto para ser su Dios.
Ustedes serán santos, porque yo soy santo. Conclusión 46 Estas son las instrucciones acerca de los
animales, de las aves, de todos los seres vivientes que se mueven en las
aguas, y de todos los demás animales que se arrastran por el suelo. 47 Así se
establecerá una distinción entre lo puro y lo impuro, y entre los seres
vivientes que está permitido comer y los que no pueden ser comidos. La purificación después del parto 12 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando una mujer quede embarazada y dé a luz un
varón, será impura durante siete días, como lo es en el tiempo de su
menstruación. 3 Al octavo día será circuncidado el prepucio del niño, 4 pero
ella deberá continuar purificándose de su sangre durante treinta y tres días
más. No tocará ningún objeto consagrado ni irá al Santuario, antes de
concluir el tiempo de su purificación. 5 Pero si da a luz una niña, será impura durante dos
semanas, como lo es durante su menstruación, y deberá continuar purificándose
de su sangre durante sesenta y seis días más. 6 Al concluir el período de su purificación, tanto
por el hijo como por la hija, la madre presentará al sacerdote, a la entrada
de Este es el ritual concerniente a la mujer que da a
luz un niño o una niña. 8 Y si no dispone de recursos suficientes para
adquirir un cordero, tomará dos torcazas o dos pichones, uno para el
holocausto y otro para el sacrificio por el pecado. El sacerdote realizará el
rito de expiación en favor de ella, y así quedará purificada. La impureza provocada por la lepra 13 1 El
Señor dijo a Moisés y a Aarón: 2 Cuando aparezca en la piel de una persona una
hinchazón, una erupción o una mancha lustrosa, que hacen previsible un caso
de lepra, la persona será llevada al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos,
los sacerdotes, 3 el cual examinará la afección. Si en la zona afectada el
vello se ha puesto blanco, y aquella aparece más hundida que el resto de la
piel, es un caso de lepra. El sacerdote, después de haberla observado, deberá
declarar impura a esa persona. 4 Si la mancha lustrosa es blancuzca pero no
aparece más hundida que la piel y el vello que la recubre no se ha puesto
blanco, el sacerdote mantendrá aislada a la persona afectada durante siete
días. 5 Al séptimo día volverá a examinarla y si comprueba que la afección
continúa estacionaria y no se ha propagado por la piel, el sacerdote la
mantendrá aislada siete días más. 6 Al séptimo día la volverá a examinar, y
si la afección ha cedido y no se ha extendido por la piel, declarará puro al
enfermo; no es más que una erupción. El enfermo lavará su ropa y será puro. 7
Pero si después de haberse presentado al sacerdote y de haber sido declarado
puro, la erupción continúa extendiéndose por la piel, se presentará
nuevamente al sacerdote. 8 Y si este ve que la erupción se ha propagado,
deberá declararlo impuro, porque es lepra. La lepra crónica 9 Cuando en una persona aparezcan síntomas de lepra,
será llevada al sacerdote. 10 Si este descubre en la piel una hinchazón
blancuzca, que ha emblanquecido el vello, y si en la parte hinchada se ha
formado una úlcera, 11 entonces se trata de lepra crónica. El sacerdote debe
declarar impuro al enfermo, sin necesidad de aislarlo, porque ciertamente es
impuro. 12 Pero si la lepra prolifera hasta cubrir por completo la piel de la
persona afectada, de la cabeza a los pies, en cuanto el sacerdote alcanza a
ver, 13 y si este, al hacer el examen, comprueba que la lepra cubre todo el
cuerpo, entonces deberá declarar pura a la persona afectada. Es pura, porque
se ha vuelto totalmente blanca. 14 Sin embargo, apenas aparezca una úlcera,
será impura. 15 Cuando el sacerdote vea la úlcera, la declarará impura: la
úlcera es impura porque es lepra. 16Pero si la úlcera se vuelve a poner blanca,
el enfermo irá de nuevo al sacerdote, 17 y él lo examinará. Si la afección ha
recuperado el color blanco, el sacerdote tendrá que declarar pura a la
persona afectada, porque es pura. Las inflamaciones de la piel 18 Si en la piel de una persona aparece una
inflamación, que luego se cura, 19 pero en el lugar donde estaba la
inflamación se forma una hinchazón blancuzca o una mancha de color rojizo
pálido, el enfermo se presentará al sacerdote. 20 Si el sacerdote ve que la
zona afectada está más hundida que la piel, y que el vello se ha puesto
blanco, deberá declararlo impuro: es un caso de lepra que ha proliferado en
la inflamación. 21 Pero si advierte que no hubo emblanquecimiento del vello
ni hundimiento de la epidermis, sino que la afección fue cediendo, mantendrá
al enfermo aislado durante siete días, 22 y si la inflamación continúa
extendiéndose por la piel, deberá declararlo impuro: es una verdadera
afección. 23 En cambio, si la mancha permanece estacionaria y no se extiende,
es la cicatriz de la inflamación, y por lo tanto, el sacerdote deberá
declarar pura a la persona afectada. La lepra causada por una quemadura 24 Si una persona se quema con fuego y se forma
sobre la quemadura una mancha lustrosa de color rojizo pálido o blancuzco, 25
el sacerdote la examinará. Si en la mancha lustrosa el vello se ha puesto
blanco y la parte afectada aparece más hundida que el resto de la piel, se
trata de lepra que ha proliferado en la quemadura. El sacerdote deberá
declarar impuro al enfermo, porque es lepra. 26 Pero si el sacerdote
comprueba que no hay emblanquecimiento del vello ni hundimiento de la
epidermis, y que la mancha ha ido cediendo, mantendrá aislado al enfermo
durante siete días. 27 Al séptimo día lo examinará, y si la afección se ha
extendido por la piel, el sacerdote deberá declararlo impuro: es un caso de
lepra. 28 Pero si la mancha permanece estacionaria, sin extenderse por la
piel, y pierde intensidad, es simplemente efecto de la quemadura. El
sacerdote tendrá que declararlo puro, porque no es más que la cicatriz de la
quemadura. Las afecciones del cuero cabelludo 29 Si un hombre o una mujer tienen una afección en
la cabeza o en el mentón, 30 el sacerdote examinará la parte afectada. Si
esta aparece más hundida que el resto de la piel, y en ella el pelo se ha
vuelto amarillento y débil, el sacerdote tendrá que declarar impuro al
enfermo: es tiña, o sea, lepra de la cabeza y del mentón. 31 Pero si el
sacerdote comprueba que la zona afectada de tiña no aparece más hundida que
el resto de la piel, y que en ella no hay pelo negro, mantendrá aislado al
enfermo durante siete días. 32 Al séptimo día examinará la afección, y si la
tiña no se ha propagado ni hay pelo amarillento, y la zona afectada no
aparece más hundida que el resto de la piel, 33 el enfermo se afeitará,
excluida la parte afectada, y el sacerdote lo mantendrá aislado siete días
más. 34 Al séptimo día lo someterá a un nuevo examen, y si la tiña no se ha
extendido por la piel y la zona afectada no aparece más hundida, el sacerdote
tendrá que declararlo puro. El enfermo lavará su ropa y será puro. 35 Si
después de haber sido declarado puro, la tiña se propaga por la piel, 36 el
sacerdote lo examinará, y si la tiña se ha extendido, no necesitará verificar
si hay pelo amarillento: el enfermo es impuro. 37 En cambio, si advierte que
la tiña permanece estacionaria y que en la zona afectada ha crecido pelo
negro, la tiña está curada. La persona es pura, y el sacerdote deberá
declararla como tal. La eczema 38 Si un hombre o una mujer tienen en la piel manchas
lustrosas de color blanco, 39 y el sacerdote ve que las manchas son de un
blanco tenue, se trata de una eczema que ha brotado en la piel: esa persona
es pura. La lepra en la cabeza 40 Si a un hombre se le cae el cabello y queda
calvo, es puro. 41 Si pierde el cabello en la parte delantera de la cabeza y
se vuelve calvo sobre la frente, también es puro. 42 Pero si en la parte
calva, ya sea sobre la frente o en la parte posterior de la cabeza, aparece
una afección de color rojizo pálido, es lepra que ha proliferado en la parte
calva. 43El sacerdote lo examinará, y si la hinchazón de la zona afectada es
de un color rojizo pálido y tiene el mismo aspecto que la lepra de la piel
del cuerpo, 44 se trata de un leproso. Esa persona es impura, y el sacerdote
deberá declararla como tal: tiene lepra en la cabeza. Prescripciones sobre los leprosos 45 La persona afectada de lepra llevará la ropa
desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrirá hasta la boca e irá gritando:
"¡Impuro, impuro!". 46 Será impuro mientras dure su afección. Por
ser impuro, vivirá apartado y su morada estará fuera del campamento. Las manchas de lepraen la ropa y en los cueros 47 Cuando aparezca una mancha de lepra en una prenda
de lana o de lino 48–en la trama o en la urdimbre de la lana o del lino– o en
un cuero, o en algo fabricado con cuero, 49 si la mancha es amarillenta o
rojiza, se trata de una mancha de lepra y por lo tanto deberá ser mostrada al
sacerdote. 50 Este la examinará y mantendrá aislado durante siete días el
objeto afectado. 51 Al séptimo día volverá a examinar la mancha, y si se ha
extendido por la prenda de vestir –en la trama o la urdimbre– o por el cuero
–cualquiera sea el uso para el que se lo destina– es lepra maligna: ese
objeto es impuro 52 y será quemado. Como se trata de lepra maligna, deberá
ser consumido por el fuego. 53 Pero si el sacerdote comprueba que la mancha
no se ha extendido, 54 ordenará que laven el objeto donde está la misma y lo
mantendrá aislado siete días más. 55 El sacerdote examinará la mancha después
de haber sido lavada: si esta no ha cambiado de aspecto, aunque no se haya
extendido, el objeto es impuro y deberás quemarlo: es una corrosión, sea en
la parte interior o en la parte exterior. 56Pero si el sacerdote comprueba
que la mancha, una vez lavada, ha disminuido, la arrancará de la ropa o del
cuero, de la trama o de la urdimbre. 57 Y si vuelve a aparecer, es un brote
contagioso: el objeto deberá ser consumido por el fuego. 58 Pero si la mancha
desaparece de la ropa –de la trama o de la urdimbre– o del objeto de cuero
que ha sido lavado, se lo volverá a lavar, y entonces será puro. 59 Estas son las instrucciones relativas a la lepra
de la ropa de lana o de lino –en la urdimbre o la trama– o de cualquier
objeto de cuero, para declararlos puros o impuros. La purificación del leproso 14 1 El
Señor dijo a Moisés: 2
Cuando haya que declarar puro a un leproso, se aplicará el siguiente ritual:
La persona será presentada al sacerdote. 3 Este saldrá fuera del campamento,
y si ve que el leproso está realmente curado de su afección, 4 mandará traer,
para la persona que va a ser purificada, dos pájaros vivos puros, un trozo de
madera de cedro, una cinta de púrpura escarlata y un ramillete de hisopo. 5
Luego mandará que uno de los pájaros sea inmolado sobre una vasija de barro,
que contenga agua proveniente de un manantial. 6 Entonces tomará el pájaro
vivo, la madera de cedro, la púrpura escarlata y el hisopo, y los mojará en
la sangre del pájaro inmolado sobre el agua del manantial. 7 Hará siete
aspersiones sobre el que debe ser purificado de la lepra, y después de
declararlo puro, dejará en libertad al pájaro vivo. 8 El que se purifica lavará su ropa, se afeitará
todo el pelo, se bañará con agua, y quedará puro. Después de esto podrá
entrar en el campamento, pero tendrá que permanecer siete días fuera de su
carpa. 9 Al séptimo día se afeitará todo el pelo –el cabello, la barba, las
cejas y todo el resto del pelo– volverá a lavar su ropa, bañará su cuerpo con
agua, y quedará puro. 10 Al octavo día, tomará tres corderos –dos machos
sin defecto y una hembra de un año sin defecto– traerá tres décimas partes de
una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y un poco más
de medio litro de aceite. 11 El sacerdote que realiza la purificación ubicará
a la persona que se purifica, junto con sus ofrendas, a la entrada de La purificación del leprosocarente de recursos 21 Si la persona es pobre y carece de recursos
suficientes, tomará un solo cordero como víctima de reparación, que será
ofrecido con el gesto de presentación, a fin de realizar el rito de expiación
en su favor. Al mismo tiempo, ofrecerá la décima parte de una medida de
harina de la mejor calidad para una oblación, con un poco más de medio litro
de aceite, 22 y dos torcazas o dos pichones de paloma, según sus
posibilidades: uno para el sacrificio por el pecado y otro para el
holocausto. 23 Al octavo día, presentará todo esto al sacerdote, para su
purificación, a la entrada de Las manchas de lepra en las casasy su purificación 33 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: 34 Cuando ustedes entren en la tierra de Canaán –esa
tierra que yo les daré en posesión– y cuando haga aparecer manchas de lepra
en alguna de las casas del país que ustedes van a poseer, 35 el dueño de la
casa irá a decir al sacerdote: "He visto en mi casa algo así como
lepra". 36 Antes de entrar a examinar las manchas, el sacerdote ordenará
que la desocupen, para que nada de lo que hay en ella se vuelva impuro. Luego
entrará a examinar la casa, 37 y si ve que las manchas formadas en las
paredes son cavidades verduzcas o rojizas, que aparecen más hundidas que el
resto de la pared, 38 el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y la
mantendrá clausurada durante siete días. 39 Al séptimo día regresará, y si la
mancha se ha extendido por las paredes de la casa, 40 mandará quitar las
piedras manchadas y las hará arrojar fuera de la ciudad, a un lugar impuro. 41
Después hará rasquetear todo el interior de la casa, y el revoque que haya
sido quitado será arrojado fuera de la ciudad, a un lugar impuro. 42 Luego
tomarán otras piedras para reemplazar a las primeras y se preparará otra
mezcla para revocar la casa. 43 Pero si después de haber quitado las piedras, y
de haber rasqueteado y revocado la casa, la mancha vuelve a aparecer, 44 el
sacerdote entrará para someterla a un nuevo examen; y si la mancha se ha
extendido por la casa, entonces se trata de lepra maligna: la casa es impura.
45 Esta será derribada, y sus piedras, su madera y todo el material serán
llevados fuera de la ciudad, a un lugar impuro. 46 El que entró en la casa
mientras estuvo clausurada será impuro hasta la tarde. 47 El que durmió en la
casa deberá lavar su ropa, y lo mismo hará el que comió en ella. 48 Pero si
el sacerdote, al examinar la mancha, ve que esta no se ha extendido por la
casa después que fue revocada de nuevo, tendrá que declararla pura, porque la
mancha ha desaparecido. 49 Luego tomará dos pájaros, un trozo de madera de
cedro, una cinta de púrpura escarlata y un ramillete de hisopo, para eliminar
el pecado de la casa. 50Primero inmolará uno de los pájaros sobre una vasija
de barro que contenga agua proveniente de un manantial. 51Después tomará la
madera de cedro, el hisopo, la púrpura escarlata y el pájaro vivo: los
sumergirá en la sangre del pájaro inmolado y en el agua del manantial, y hará
siete aspersiones sobre la casa. 52 Y una vez eliminado el pecado de la casa
con la sangre del pájaro, con el agua del manantial, con el pájaro vivo, con
la madera de cedro, con el hisopo y con la púrpura escarlata, 53 dejará en
libertad al pájaro vivo, fuera de la ciudad, en pleno campo. Así realizará el
rito de expiación por la casa, y esta quedará purificada. 54 Este es el ritual concerniente a toda clase de
lepra: la tiña, 55 la lepra de la ropa y de las casas, 56 la hinchazón, la
erupción y las manchas lustrosas. 57 Así se podrá determinar cuándo se es
puro y cuándo impuro. Este es el ritual concerniente a la lepra. Las impurezas sexuales en el hombre 15 1 El
Señor dijo a Moisés y a Aarón: 2 Hablen en estos términos a los israelitas: Si un hombre sufre de blenorrea, su flujo es impuro.
3 Ya sea que su miembro deje salir el flujo, o que se obstruya a causa del
mismo, su impureza consistirá en lo siguiente: 4 Cualquier lecho donde ese hombre se acueste y
cualquier mueble donde se siente, serán impuros. 5 El que toque su lecho deberá lavar su ropa, se
bañará con agua y será impuro hasta la tarde. 6 El que se siente en un mueble donde se haya
sentado ese hombre, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro
hasta la tarde. 7 El que toque el cuerpo del hombre que tiene el
flujo, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde. 8 Si el enfermo escupe a una persona pura, esta
deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impura hasta la tarde. 9 Toda montura sobre la que haya montado el enfermo,
será impura. 10 Cualquiera que toque algún objeto que haya estado
debajo de él, será impuro hasta la tarde. Y el que transporte ese objeto,
deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde. 11 El que haya sido tocado por alguien que padece de
ese flujo y no se haya lavado cuidadosamente las manos, deberá lavar su ropa
y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde. 12 La vasija de barro que toque el enfermo deberá
ser rota, y cualquier otro utensilio de madera deberá ser lavado con agua. 13 Si el hombre que tiene el flujo se cura, contará
siete días para su purificación. Entonces lavará su ropa, se bañará en el
agua de un manantial, y será puro. 14 Al octavo día, se procurará dos
torcazas o dos pichones de paloma, irá a presentarse delante del Señor, a la
entrada de 16 Si un hombre tiene una eyaculación, lavará con
agua todo su cuerpo, y será impuro hasta la tarde. 17 La ropa o el cuero
sobre los que se haya derramado el semen, deberá ser lavado con agua y será
impuro hasta la tarde. 18 Y si un hombre tiene relaciones sexuales con su
mujer, los dos se bañarán con agua y serán impuros hasta la tarde. Las impurezas sexuales en la mujer 19 Cuando una mujer tenga su menstruación, será
impura durante siete días, y el que la toque será impuro hasta la tarde. 20 Cualquier objeto sobre el que ella se recueste o se
siente mientras dure su estado de impureza, será impuro. 21 El que toque su lecho deberá lavar su ropa y
bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde. 22 El que toque algún mueble sobre el que ella se
haya sentado, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la
tarde. 23 Si alguien toca un objeto que está sobre el lecho
o sobre el mueble donde ella se sienta, será impuro hasta la tarde. 24 Si un hombre se acuesta con ella, la impureza de
la mujer se transmite a él; será impuro durante siete días, y cualquier lecho
sobre el que se acueste, será impuro. 25 Cuando una mujer tenga un flujo de sangre durante
varios días, fuera del período menstrual, o cuando la menstruación se
prolongue más de lo debido, será impura mientras dure el flujo, como lo es
durante la menstruación. 26 Todo lecho en el que se acueste y todo mueble
sobre el que se siente será impuro, lo mismo que durante el período
menstrual. 27 El que los toque será impuro: deberá lavar su ropa y bañarse
con agua, y será impuro hasta la tarde. 28 Una vez que cese el flujo, la mujer contará siete
días, y después será pura. 29 Al octavo día, conseguirá dos torcazas o dos
pichones de paloma, y los presentará al sacerdote, a la entrada de Conclusión 31 Ustedes deberán prevenir a los israelitas sobre
sus impurezas, a fin de que no mueran a causa de ellas, por haber manchado mi
Morada, que está en medio de ellos. 32 Este es el ritual concerniente a la persona que
padece de flujo: al que tiene una eyaculación y por eso incurre en impureza; El gran Día de 16 1 El
Señor habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, que
murieron al presentarse delante del Señor. 2 Él le dijo: Ordena a tu hermano Aarón que no entre en cualquier
momento en la parte del Santuario que está detrás del velo, frente a la tapa
que cubre el Arca. De lo contrario morirá, porque yo me aparezco en la nube,
sobre la tapa del Arca. 3 Él deberá entrar en el Santuario solamente de esta
manera: con un novillo para un sacrificio por el pecado y con un carnero para
un holocausto. 4 Además, tendrá que estar vestido con la túnica sagrada de
lino y cubierto con pantalones de lino; se ceñirá con la faja de lino y
llevará puesto el turbante de lino. Estas son vestiduras sagradas, que él se
pondrá después de haberse bañado con agua. 5 Aarón recibirá de la comunidad de los israelitas
dos chivos para un sacrificio por el pecado y un carnero para un holocausto.
6 Él ofrecerá su propio novillo como sacrificio por el pecado, y practicará
el rito de expiación por sí mismo y por su familia. 7 Luego tomará los dos
chivos y los presentará delante del Señor, a la entrada de 11 Aarón ofrecerá su propio novillo como sacrificio
por el pecado y practicará el rito de expiación por sí mismo y por su
familia. Lo inmolará, 12 y después tomará un incensario lleno de brasas
extraídas del altar que está delante del Señor, y dos puñados de incienso
aromático pulverizado. Llevará todo esto detrás del velo, 13 y pondrá el
incienso sobre el fuego delante del Señor, de manera que la nube de incienso envuelva
la tapa que está encima del Arca del Testimonio. Así no morirá. 14 Después
tomará la sangre del novillo y rociará con el dedo la parte delantera de la
tapa, hacia el este; y delante de la tapa, hará con el dedo siete aspersiones
de sangre. 15 En seguida inmolará el chivo para el sacrificio por el pecado
del pueblo y llevará su sangre detrás del velo. Allí hará con ella lo mismo
que hizo con la sangre del novillo: hará las aspersiones sobre la tapa y
delante de ella. 16 Así practicará el rito de expiación por el
Santuario, para purificarlo de las impurezas y transgresiones de los
israelitas, cualesquiera sean sus pecados. Y lo mismo hará con Después de practicar el rito de expiación por sí
mismo, por su familia y por toda la asamblea de Israel, 18 Aarón saldrá hasta
el altar que está delante del Señor para realizar el rito de expiación por
ese altar: tomará sangre del novillo y del chivo, y la pondrá sobre cada uno
de los cuernos del altar; 19 luego hará con el dedo siete aspersiones de
sangre sobre el altar, y así lo purificará de las impurezas de los
israelitas, y lo santificará. 20 Cuando haya terminado de practicar el rito de
expiación por el Santuario, por 23 Aarón entrará en 26 El hombre encargado de soltar el chivo para
Azazel deberá lavar su ropa y bañarse con agua; después podrá entrar de nuevo
en el campamento. 27 El novillo del sacrificio por el pecado y el
chivo del sacrificio por el pecado –cuya sangre fue introducida en el
Santuario para el rito de expiación– serán sacados fuera del campamento, y su
cuero, su carne y sus excrementos serán consumidos por el fuego. 28 La
persona que los queme deberá lavar su ropa y bañarse con agua; después podrá
entrar de nuevo en el campamento. 29 Este será para ustedes un decreto válido para
siempre: El décimo día del séptimo mes ustedes ayunarán y se
abstendrán de hacer cualquier clase de trabajo, tanto el nativo como el
extranjero que resida entre ustedes. 30 Porque ese día se practicará el rito
de expiación en favor de ustedes, a fin de purificarlos de todos sus pecados.
Así quedarán puros delante del Señor. 31 Ese será para ustedes un día de
reposo absoluto, en el que deberán ayunar. Se trata de un decreto válido para
siempre. 32 El sacerdote que haya sido consagrado por la unción e investido
para ejercer el sacerdocio como sucesor de su padre, realizará el rito de
expiación: se pondrá las vestiduras de lino –las vestiduras sagradas– 33 y
realizará el rito de expiación por la parte más santa del Santuario, por 34 Este será para ustedes un decreto válido para
siempre: una vez al año se realizará el rito de expiación en favor de los
israelitas, por todos sus pecados. Y Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado. LALEY
DE SANTIDAD El Señor es el "Santo de Israel" (Is. 1. 4) y hace de su
Pueblo una comunidad santa. La santidad de Israel es, ante todo, una gracia
inmerecida, una cualidad que no proviene de él mismo, sino del Dios que lo
eligió y lo separó de las demás naciones para consagrarlo a su servicio. Pero
esa santidad es también una meta y un ideal que es preciso realizar. El
Pueblo de Dios está llamado a ser en la tierra la imagen viviente de la
santidad divina. Para que este ideal
fuera una realidad, los sacerdotes del Templo de Jerusalén, en los últimos
tiempos de la monarquía, recopilaron y codificaron un conjunto de leyes y
costumbres, vinculadas principalmente con el Santuario y el culto. Esta
recopilación, que luego fue sometida a diversas revisiones y adaptaciones,
constituye ahora la parte más importante del Levítico. Se la suele denominar
"Ley de Santidad", porque su tema dominante y el espíritu que la
anima pueden expresarse con esta sola frase: "Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su
Dios, soy Santo" (19. 2). En la legislación
predominan las prescripciones de carácter cultual. Pero la santidad que exige
el Señor no se limita a la pureza ritual y a las celebraciones litúrgicas.
También hay preceptos que revelan una honda sensibilidad moral. Es
precisamente aquí donde se encuentra el célebre pasaje que propone el amor a
sí mismo como medida del amor al prójimo: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (19.
18). En el Antiguo Testamento, el "prójimo" es el compatriota, el
israelita, y también el extranjero que reside en la misma tierra (19. 33-34).
El Nuevo Testamento, en cambio, dará al amor un alcance universal y hará de
este mandamiento el resumen de toda Reglas para la inmolación de animales 17 1 El
Señor dijo a Moisés:2 Habla a Aarón, a sus hijos y a todos los israelitas, y
diles: El Señor ha dado esta orden: 3 Si un hombre de la casa de Israel inmola un buey,
una oveja o una cabra dentro del campamento o fuera de él, 4y no lo lleva a
la entrada de 8 Diles además: Si un hombre de la casa de Israel o
alguno de los extranjeros que residen en medio de ustedes, ofrece un
holocausto o un sacrificio, 9 y no lo lleva a la entrada de 10 Si un hombre de la casa de Israel o alguno de los
extranjeros que residen en medio de ustedes, come cualquier clase de sangre,
yo volveré mi rostro contra esa persona y la excluiré de su pueblo. 11 Porque
la vida de la carne está en la sangre, y yo mismo les he puesto la sangre
sobre el altar, para que les sirva de expiación, ya que la sangre es la que
realiza la expiación, en virtud de la vida que hay en ella. 12 Por eso dije a
los israelitas: "Ninguno de ustedes comerá sangre, ni tampoco lo hará el
extranjero que resida en medio de ustedes". 13 Y si cualquier israelita o cualquiera de los
extranjeros que residen en medio de ustedes, caza un animal o un pájaro de
esos que está permitido comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.
14 Porque la vida de toda carne es su sangre. Por eso dije a los israelitas:
"No coman la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su
sangre. El que la coma, será extirpado". 15 Cualquiera, sea nativo o extranjero, que coma un
animal muerto o despedazado por las fieras, deberá lavar su ropa y bañarse
con agua, y será impuro hasta la tarde. Después será puro. 16Y si no lava su
ropa ni se baña, cargará con su iniquidad. Prohibición del incesto 18 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla a los israelitas en estos términos: Yo soy el Señor, su Dios. 3 Ustedes no imitarán las
costumbres de Egipto –ese país donde ustedes habitaron– ni tampoco las de
Canaán –esa tierra adonde yo los haré entrar– . No seguirán sus preceptos, 4
sino que cumplirán mis leyes y observarán mis preceptos, obrando en
conformidad con ellos. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Ustedes cumplirán mis preceptos y mis leyes,
porque el hombre que los cumple vivirá gracias a ellos. Yo soy el Señor. 6 Ninguno de ustedes se acercará a una mujer de su
propia sangre para tener relaciones con ella. Yo soy el Señor. 7 No tendrás relaciones con tu madre, la esposa de
tu padre: ella es tu madre, y tú no debes tener relaciones con ella. 8 No tendrás relaciones con la mujer de tu padre:
ella es la misma carne de tu padre. 9 No tendrás relaciones con tu hermana, sea hija de
tu padre o de tu madre, sea que haya nacido en la casa o fuera de ella. 10 No tendrás relaciones con tu nieta, sea por parte
de tu hijo o de tu hija, porque es tu misma carne. 11 No tendrás relaciones con la hija de una mujer de
tu padre: ella es descendiente de tu padre, hermana tuya, y tú no debes tener
relaciones con ella. 12 No tendrás relaciones con la hermana de tu padre:
ella es la misma carne que tu padre. 13 No tendrás relaciones con la hermana de tu madre,
porque ella es la misma carne que tu madre. 14 No tendrás relaciones con la mujer del hermano de
tu padre: no te acercarás a ella, que es tu tía. 15 No tendrás relaciones con tu nuera: ella es la esposa
de tu hijo, y por eso, no debes tener relaciones con ella. 16 No tendrás relaciones con la esposa de tu
hermano: es la misma carne que tu hermano. 17 No tendrás relaciones a un mismo tiempo con una
mujer y con su hija, ni te casarás con su nieta, sea por parte de su hijo o
de su hija: son de la misma carne que esa mujer, y tener relaciones con ellas
es una depravación. 18 No te casarás con la hermana de tu esposa ni
tendrás relaciones con ella mientras viva tu esposa, provocando su rivalidad. 19 No te acercarás a una mujer, para tener
relaciones con ella, durante el período de su impureza menstrual. 20 No tendrás relaciones con la mujer de tu prójimo,
haciéndote impuro con ella. 21 No entregarás a ninguno de tus descendientes para
inmolarlo a Moloc, y no profanarás el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor. 22 No te acostarás con un varón como si fuera una
mujer: es una abominación. 23 No tendrás trato sexual con una bestia,
haciéndote impuro con ella; y ninguna mujer se ofrecerá a un animal para
unirse con él: es una perversión. 24 No se harán impuros de ninguna de esas maneras,
porque así lo hicieron las naciones que yo voy a expulsar delante de ustedes,
25 y por eso el país quedó profanado. Yo les he pedido cuenta de su
iniquidad, y el país ha vomitado a sus habitantes. 26 Pero ustedes observarán
mis preceptos y mis leyes, y no cometerán ninguna de esas abominaciones,
tanto el nativo como el extranjero que resida en medio de ustedes. 27 Porque
todas esas abominaciones fueron cometidas por los hombres que habitaron el
país antes que ustedes, y por eso el país ha sido profanado. 28 Que la tierra
no los tenga que vomitar también a ustedes, a causa de sus impurezas, como
vomitó a la nación que estaba antes que ustedes. 29 Porque todo el que cometa
una de esas abominaciones será excluido de su pueblo. 30 Cumplan, entonces,
mis prescripciones, y no hagan ninguna de esas cosas abominables que se
hicieron antes, y así no se harán impuros a causa de ellas. Yo soy el Señor,
su Dios. Prescripciones morales y rituales 19 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios,
soy santo. 3 Respetarán a su madre y a su padre, y observarán
mis sábados. Yo soy el Señor, su Dios. 4 No se volverán hacia los ídolos ni se fabricarán
dioses de metal fundido. Yo soy el Señor, su Dios. 5 Cuando ofrezcan al Señor un sacrificio de
comunión, lo harán de tal manera que les sea aceptado. 6 La víctima deberá
ser comida el mismo día en que ofrezcan el sacrificio, o al día siguiente, y
lo que quede para el tercer día, será quemado. 7 Y si alguien come algo al
tercer día, la víctima no le será aceptada, porque se ha convertido en algo
nocivo. 8 El que la coma, cargará con su culpa, porque ha profanado lo que
está consagrado al Señor: esa persona será excluida de su pueblo. 9 En el momento de recoger la cosecha, no segarás
todo el campo hasta sus bordes, ni volverás a buscar las espigas que queden.
10 No sacarás hasta el último racimo de tu viña ni recogerás los frutos
caídos, sino que los dejarás para el pobre y el extranjero. Yo soy el Señor,
tu Dios. 11 Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán
unos a otros. 12 No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el
nombre de su Dios. Yo soy el Señor. 13 No oprimirás a tu prójimo ni lo
despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del
jornalero. 14 No insultarás a un sordo ni pondrás un obstáculo delante de un
ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor. 15 No cometerás ninguna injusticia en los juicios.
No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el
rico: juzgarás a tu prójimo con justicia. 16 No difamarás a tus compatriotas,
ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el señor. 17 No odiarás a tu hermano en tu corazón; deberás
reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. 18
No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor. 19 Ustedes observarán mis preceptos. No cruzarás tu ganado con animales de otra
especie.No sembrarás en tu campo dos clases distintas de semilla. No usarás
ropa confeccionada con materiales diversos. 20 Si un hombre tiene relaciones sexuales con una
esclava reservada a otro hombre, pero que no ha sido rescatada ni puesta en
libertad, se pagará una indemnización; ellos no serán castigados con la pena
de muerte, porque la mujer no es libre. 21 El hombre llevará un carnero a la
entrada de 23 Cuando entren en la tierra y planten árboles
frutales de todas clases, deberán considerar sus frutos como algo prohibido:
durante tres años los dejarán incircuncisos, y no se los podrá comer. 24 Al
cuarto año, todos sus frutos serán consagrados en una fiesta de alabanza al
Señor. 25 Y sólo en el quinto año, podrán comer los frutos y almacenar el
producto para provecho de ustedes mismos. Yo soy el Señor, su Dios. 26 Ustedes no comerán nada que tenga sangre. No
practicarán la magia ni la adivinación. 27 No se cortarán el borde de la cabellera en forma
de círculo, ni cortarás el borde de tu barba. 28 No se harán incisiones en la
carne a causa de los muertos, ni tampoco se harán tatuajes. Yo soy el Señor. 29 No profanarás a tu hija, prostituyéndola, no sea
que también la tierra se prostituya y se llene de depravación. 30Observarán mis sábados y respetarán mi Santuario.
Yo soy el Señor. 31 No acudirán a los espíritus de los muertos ni
consultarán a otros espíritus, haciéndose impuros a causa de ellos. Yo soy el
Señor, su Dios. 32 Te levantarás delante del anciano, y serás respetuoso
con las personas de edad. Así temerás a tu Dios. Yo soy el Señor. 33 Cuando un extranjero resida contigo en tu tierra,
no lo molestarás. 34 Él será para ustedes como uno de sus compatriotas y lo
amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy
el Señor, su Dios. 35 No cometerán ninguna injusticia en los juicios,
ni falsearán las medidas de longitud, de peso o de capacidad. 36 Ustedes
deberán tener una balanza justa, una pesa justa y una medida justa. Yo soy el
Señor, su Dios, que los hice salir de Egipto. 37 Observen fielmente todos mis
preceptos y todas mis leyes. Yo soy el Señor. Faltas cultuales y sexualescastigadas con la muerte 20 1 Y el
Señor dijo a Moisés: 2 Tú les dirás a los israelitas: Cualquier hombre entre ustedes, o entre los
extranjeros residentes en Israel, que entregue a alguno de sus descendientes
a Moloc, será castigado con la muerte: el pueblo del país lo hará morir a
pedradas. 3 Yo volveré mi rostro contra ese hombre y lo extirparé de su
pueblo, porque él dio un descendiente suyo a Moloc, y así manchó mi Santuario
y profanó mi santo Nombre. 4 Y si el pueblo del país cierra sus ojos ante ese
hombre, cuando él entrega un descendiente suyo a Moloc, y no lo mata, 5 yo
mismo volveré mi rostro contra ese hombre y su familia, y lo extirparé de su
pueblo, junto con todos aquellos que lo sigan, prostituyéndose detrás de
Moloc. 6 Y si una persona consulta a los espíritus de los muertos o a otros
espíritus, y se prostituye detrás de ellos, yo volveré mi rostro contra esa
persona y la extirparé de su pueblo. 7 Ustedes se santificarán y serán santos, porque yo
soy el Señor, su Dios. 8Observarán fielmente mis preceptos. Yo soy el Señor,
que los santifico. 9 Si alguien insulta a su padre o a su madre, será
castigado con la muerte: él ha insultado a su padre y a su madre, y por eso
su propia sangre caerá sobre él. 10 Si un hombre comete adulterio con la mujer de su
prójimo, los dos serán castigados con la muerte. 11 Si un hombre se acuesta con la mujer de su padre,
es como si tuviera relaciones con su propio padre; por eso los dos serán
castigados con la muerte, y su sangre caerá sobre ellos. 12 Si un hombre se acuesta con su nuera, los dos
serán castigados con la muerte; ellos han cometido un incesto, y por eso su
sangre caerá sobre ellos. 13 Si un hombre se acuesta con otro hombre como si
fuera una mujer, los dos cometen una cosa abominable; por eso serán
castigados con la muerte y su sangre caerá sobre ellos. 14 Si un hombre se casa con una mujer y con la madre
de esta, lo que hace es una depravación: tanto él como ellas serán quemados,
para que no haya tal depravación entre ustedes. 15 Si un hombre tiene trato sexual con una bestia,
será castigado con la muerte, y también matarán a la bestia. 16 Si una mujer se acerca a una bestia para unirse
con ella, matarán a la mujer y a la bestia: ambas serán castigadas con la
muerte y su sangre caerá sobre ellas. 17 Si alguien se casa con su hermana –sea hija de su
padre o de su madre– de manera que él ve la desnudez de ella, y ella la de
él, cometen una ignominia: ambos serán extirpados a la vista de sus
compatriotas. Por haber tenido relaciones con su hermana, él deberá cargar
con su culpa. 18 Si un hombre se acuesta con una mujer en su
período menstrual y tiene relaciones con ella, los dos serán extirpados de su
pueblo, porque él ha puesto al desnudo la fuente del flujo de la mujer y ella
la ha descubierto. 19 No tendrás relaciones con la hermana de tu madre
ni con la hermana de tu padre, porque eso sería como tener relaciones con uno
mismo: los que lo hagan cargarán con su culpa. 20 Si un hombre se acuesta con la mujer de su tío
paterno, es como si tuviera relaciones con este último: los que lo hagan
cargarán con su culpa y morirán sin tener hijos. 21 Si un hombre se casa con la mujer de su hermano,
lo que hace es una indecencia, porque es como si tuviera relaciones con su
hermano: los que lo hagan no tendrán hijos. Exhortación a cumplirlos preceptos del Señor 22 Observen todos mi preceptos y mis leyes, y
pónganlos en práctica: entonces no los vomitaré de la tierra adonde yo los
haré entrar para que vivan en ella. 23 No sigan los preceptos de la nación
que yo expulsaré delante de ustedes. Precisamente porque ellos hicieron todas
estas cosas, yo les tomé repulsión 24 y les aseguré a ustedes que poseerían
su suelo, esa tierra que mana leche y miel, la tierra que yo les daré en
posesión. Lo puro y lo impuro Yo soy el Señor, su Dios, que los separé de los
otros pueblos. 25 Por eso ustedes deberán separar los animales puros de los
impuros, y los pájaros impuros de los puros. No se hagan abominables a causa
de un animal, de un pájaro o de cualquier alimaña que se arrastra por el
suelo, porque yo los separé para que ustedes los consideren impuros. 26
Ustedes serán santos, porque yo, el Señor, soy santo, y los separé de los
otros pueblos, para que me pertenezcan. 27 El hombre o la mujer que consulten a los muertos
o a otros espíritus, serán castigados con la muerte: los matarán a pedradas,
y su sangre caerá sobre ellos. La santidad de los sacerdotes 21 1 El
Señor dijo a Moisés: Habla en estos términos a los sacerdotes hijos de Aarón: Nadie deberá incurrir en impureza por el cadáver de
alguno de los suyos, 5 Los sacerdotes no se raparán la cabeza, ni se
cortarán los bordes de la barba, ni se harán incisiones en el cuerpo. 6
Estarán consagrados a su Dios y no profanarán el nombre de su Dios; porque
son los que presentan las ofrendas que se queman para el Señor –el alimento
de su Dios– y por eso deben ser santos. 7 Tampoco se casarán con una mujer envilecida por la
prostitución, ni con una mujer divorciada de su marido, porque el sacerdote
está consagrado a su Dios. 8 Deberás considerarlo santo, porque él ofrece el
alimento de tu Dios. Será santo para ti, porque yo, el Señor que te
santifico, soy santo. 9 Si la hija de un sacerdote se envilece a sí misma
prostituyéndose, envilece a su propio padre, y por eso será quemada. La santidad del Sumo Sacerdote 10 El sacerdote que tiene la preeminencia entre sus
hermanos, aquel sobre cuya cabeza fue derramado el óleo de la unción y que
recibió la investidura para usar los ornamentos, no llevará los cabellos
sueltos ni rasgará sus vestiduras; 11 no entrará donde haya un cadáver ni
incurrirá en impureza, aunque sea por su padre o por su madre. 12 Tampoco se
alejará del Santuario de su Dios, para no profanarlo, porque él tiene sobre
sí la consagración conferida con el óleo de la unción de su Dios. Yo soy el
Señor. 13 El sacerdote deberá tomar por esposa a una
virgen. 14 No se casará con una viuda, ni con una divorciada, ni con una
mujer envilecida por la prostitución. Lo hará solamente con una virgen de su
propio pueblo, 15 para no profanar su descendencia en medio de su pueblo,
porque yo soy el Señor, que lo santifico. Los impedimentos para el sacerdocio 16 El Señor siguió diciendo a Moisés: 17 Habla en
estos términos a Aarón: Ninguno de tus descendientes que tenga un defecto
corporal se acercará a ofrecer el alimento de su Dios, a lo largo de las
generaciones. 18 No podrá acercarse nadie que tenga un defecto corporal:
ninguno que sea ciego, rengo, desfigurado o deforme; 19 que tenga la pierna o
el brazo rotos; 20 que sea jorobado o raquítico; que tenga una mancha en los
ojos; que esté enfermo de sarna o de tiña, o que esté castrado. 21Ningún
descendiente del sacerdote Aarón que tenga un defecto presentará las ofrendas
que se queman para el Señor: por tener un defecto, no se acercará a presentar
el alimento de su Dios. 22Podrá comer, en cambio, el alimento de su Dios, tanto
las cosas santísimas como las santas. 23 Pero no entrará detrás del velo ni
se acercará al altar; él tiene un defecto corporal y no debe profanar esos
lugares que me están consagrados, porque yo soy el Señor, que los santifico. 24 Así habló Moisés a Aarón y a sus hijos, y a todos
los israelitas. La santidad de los que participande las comidas
sagradas 22 1 El
Señor dijo a Moisés: 2
Instruye a Aarón y a sus hijos, para que tengan mucho cuidado con los dones
sagrados que me consagran los israelitas, no sea que profanen mi santo
Nombre. Yo soy el Señor. 3 Por eso, diles lo siguiente: Si alguno de sus descendientes, en cualquier
generación, participa en estado de impureza de los dones sagrados que los
israelitas consagran al Señor, será excluido de mi presencia. Yo soy el
Señor. 4 Ningún descendiente de Aarón que sea leproso o
padezca de blenorrea, podrá comer de los dones sagrados hasta que quede
purificado. Si alguien toca lo que se ha vuelto impuro a causa de un cadáver,
o si tiene una eyaculación, 5 o si toca algún animal o algún ser humano que
lo hace impuro –cualquiera sea la clase de impureza– 6 si alguien toca algo
de eso, será impuro hasta la tarde y no comerá de las cosas sagradas sin
lavarse antes con agua. 7 Al ponerse el sol quedará puro, y entonces podrá
comer de las cosas sagradas, porque son su alimento. 8 No comerá ningún
animal muerto o despedazado por las fieras, porque de lo contrario incurriría
en impureza. Yo soy el Señor. 9 Que observen mis prescripciones, no sea que
carguen con un pecado a causa del alimento, y mueran por haberlo profanado.
Yo soy el Señor, que los santifico. Los excluidosde las comidas sagradas 10 Ningún extraño podrá comer de las cosas sagradas,
ni tampoco lo harán el huésped o el jornalero de un sacerdote. 11 Pero si un
sacerdote adquiere con su dinero un esclavo, este podrá comer de las cosas
sagradas; y también los esclavos nacidos en su casa podrán comer de su pan.
12 Si la hija de un sacerdote se casa con alguien que no es sacerdote, ella
no podrá comer de las ofrendas sagradas. 13 Pero si la hija de un sacerdote
queda viuda o es repudiada y, no teniendo hijos, vuelve a la casa de su padre
como en su juventud, podrá comer del pan de su padre. Ningún extraño comerá
de él; 14 y si alguien, por inadvertencia, come de una ofrenda sagrada,
deberá restituirla al sacerdote, añadiendo además una quinta parte de su
valor. 15 Los sacerdotes no permitirán que los israelitas profanen los dones
sagrados que ellos reservan para el Señor, 16 o que carguen con un pecado que
exige una reparación, por comer esos dones sagrados. Porque yo soy el Señor,
que los santifico. Los animales para los sacrificios 17 El Señor dijo a Moisés: 18 Habla en estos
términos a Aarón y a sus hijos, y a todos los israelitas: Si un hombre de la casa de Israel, o alguno de los
extranjeros residentes en Israel presenta su ofrenda al Señor para un
holocausto –ya sea en cumplimiento de un voto o como ofrenda voluntaria– 19
para que esa ofrenda le sea aceptada, tendrá que ser buey, oveja o cabra,
macho y sin defecto. 20 No ofrezcan nada que tenga algún defecto, porque no
les será aceptado. 21 Y si alguien –sea en cumplimiento de un voto
especial o como ofrenda voluntaria– presenta al Señor en sacrificio de
comunión un animal del ganado mayor o menor, para que esa ofrenda le sea
aceptada, tendrá que ser sin defecto: no habrá en ella ninguna imperfección.
22No deberán ofrecer ni presentar como ofrenda que se quema para el Señor
ningún animal ciego, estropeado o mutilado, ulcerado, sarnoso o purulento. 23
En cambio, podrán ofrecer como ofrenda voluntaria un buey o una oveja con un
miembro demasiado largo o demasiado corto; pero no les será aceptado en
cumplimiento de un voto. 24 Tampoco ofrecerán animales con los testículos
aplastados, destrozados, arrancados o cortados. No harán nada de esto en su
tierra, 25 ni aceptarán estos animales a los extranjeros para ofrecerlos como
alimento de su Dios, porque en ellos hay una deformidad y tienen un defecto.
Por eso no les serán aceptados. 26 El Señor dijo a Moisés: 27 Cuando nazca un ternero, un cordero o un cabrito,
estará siete días con su madre, y a partir del octavo será aceptado como
ofrenda que se quema para el Señor. 28 Pero no inmolarán ningún animal del
ganado mayor o menor junto con su cría, en un mismo día. 29 Cuando ofrezcan al Señor un sacrificio de acción
de gracias, háganlo de tal manera que les sea aceptado. 30 Será comido ese
mimo día; no dejarán nada para el día siguiente. Yo soy el Señor. Última exhortación 31 Observen fielmente mis mandamientos. Yo soy el
Señor. 32 No profanen mi santo Nombre, para que yo sea santificado en medio
de los israelitas. Yo soy el Señor, que los santifico, 33 el que los hizo
salir de Egipto para ser su Dios. Yo soy el Señor. El calendario de las fiestas litúrgicas: el Sábado 23 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas: Estas son mis fiestas, las fiestas del Señor en las
que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas: 3 Durante seis días se trabajará, pero el séptimo será
un día de reposo, de asamblea litúrgica, en el que ustedes no harán ningún
trabajo. Será un sábado consagrado al Señor, cualquiera sea el lugar donde
habiten. 4 Las fiestas del Señor, las asambleas litúrgicas
que ustedes convocarán a su debido tiempo, son las siguientes: 5 En el primer mes, el día catorce, al ponerse el
sol, se celebrará La ofrenda de la primera gavilla 9 El Señor dijo a Moisés: 10 Habla en estos términos
a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy y cuando
recojan la cosecha, entregarán al sacerdote la primera gavilla. 11 El día
siguiente al sábado, él la ofrecerá al Señor con el gesto de presentación,
para que les sea aceptada; 12 y ese mismo día ustedes sacrificarán como
holocausto al Señor un cordero de un año y sin defecto. 13 Juntamente con él,
presentarán –como ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor– una
oblación consistente en dos décimas de harina de la mejor calidad mezclada
con aceite; y añadirán como libación un litro y medio de vino. 14 Antes de
ese día, o sea, antes de entregar la ofrenda de su Dios, no comerán pan,
grano tostado ni espigas tiernas. Este es un decreto válido para siempre, a
lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten. 15 También contarán siete semanas, a partir del día
en que entreguen la gavilla ofrecida con el gesto de presentación, o sea a
partir del día siguiente al sábado. Las semanas deberán ser completas. 16 Por
eso tendrán que contar hasta el día siguiente al séptimo sábado: cincuenta
días en total. Entonces ofrecerán al Señor una ofrenda de grano nuevo. 17
Ustedes traerán desde sus casas dos panes, para que sean ofrecidos con el
gesto de presentación. Cada pan deberá estar preparado con dos décimas de
harina de la mejor calidad y cocido después de fermentar: son las primicias
para el Señor. 18 Junto con el pan, ofrecerán en holocausto al Señor siete
corderos de un año y sin defecto, un novillo y dos carneros, con sus
correspondientes oblaciones y libaciones, como ofrenda que se quema con aroma
agradable al Señor. 19 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado,
y dos corderos de un año como sacrificio de comunión. 20 El sacerdote los
ofrecerá al Señor con el gesto de presentación, junto con el pan de las
primicias y dos corderos. Todo esto es una cosa consagrada al Señor y
pertenecerá al sacerdote. 21 Ese mismo día harán una convocatoria: ustedes
tendrán una asamblea litúrgica y no se podrá realizar ningún trabajo servil.
Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones,
cualquiera sea el lugar donde habiten. 22 En el momento de recoger la cosecha de tu tierra,
no segarás todo el campo hasta sus bordes, ni volverás a buscar las espigas
caídas: las dejarás para el pobre y el extranjero. Yo soy el Señor, tu Dios. El primer día del séptimo mes 23 El Señor dijo a Moisés: 24 Habla en estos términos
a los israelitas: El primer día del séptimo mes será para ustedes un
día de descanso, una conmemoración anunciada con toque de trompetas, y habrá
una asamblea litúrgica. 25 No harán ningún trabajo servil y presentarán una
ofrenda que se quema en homenaje al Señor. El Día de 26 El Señor dijo a Moisés: 27 Además, el décimo día de ese séptimo mes, será el
día de 33 El Señor dijo a Moisés: 34 Habla en estos
términos a los israelitas: Además, el día quince de este séptimo mes se
celebrará la fiesta de las Chozas en honor del Señor, durante siete días. 35
El primer día habrá una asamblea litúrgica, y ustedes no harán ningún trabajo
servil. 36 Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor.
Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda
que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún
trabajo. Conclusión 37 Estas son las fiestas del Señor, en las que
ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se
queman para el Señor –holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones,
según corresponda a cada día– 38 además de los sábados del Señor, y de los
dones, las ofrendas votivas y las ofrendas voluntarias que ustedes ofrezcan
al Señor. Apéndice sobre 39 El día quince del séptimo mes, cuando hayan
cosechado los productos de la tierra, celebrarán 44 De esta manera, Moisés declaró a los israelitas
cuáles eran las fiestas del Señor. El cuidado de las lámparas 24 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Ordena
a los israelitas que traigan aceite puro de oliva molida para el candelero, a
fin de que se pueda mantener encendida permanentemente una lámpara. 3 Aarón
deberá prepararla en Los panes de la ofrenda 5 Prepara además doce tortas de harina de la mejor
calidad, empleando dos décimas partes de una medida para cada una. 6 Luego
las depositarás en la presencia del Señor, en dos hileras de seis, sobre la
mesa de oro puro; 7 y sobre cada hilera pondrás incienso puro, como un
memorial del pan, como una ofrenda que se quema para el Señor. 8 Esto se
dispondrá regularmente todos los sábados delante del Señor: es una obligación
permanente para los israelitas. 9 Los panes serán para Aarón y sus hijos, y
ellos deberán comerlos en el recinto sagrado, porque se trata de una cosa
santísima. Es un derecho que Aarón tendrá siempre sobre las ofrendas que se
queman para el Señor. El castigo de la blasfemia 10 Entre los israelitas apareció un hombre, cuya
madre era israelita y su padre egipcio. Al suscitarse una pelea entre este
último y un israelita, 11 el hijo de la israelita blasfemó contra el Nombre,
pronunciando una maldición. Entonces lo llevaron ante Moisés –su madre se
llamaba Selomit, hija de Dibrí, y era de la tribu de Dan– . 12 Y el hombre
fue puesto bajo custodia, hasta tanto se pudiera tomar una decisión en virtud
de un oráculo del Señor. 13 El Señor dijo a Moisés: 14 "Saca al blasfemo
fuera del campamento; que todos los que lo oyeron, pongan las manos sobre su
cabeza, y que toda la comunidad lo mate a pedradas. 15 Luego di a los
israelitas: ‘Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado.
16 El que pronuncie una blasfemia contra el nombre del Señor será castigado
con la muerte: toda la comunidad deberá matarlo a pedradas. Sea extranjero o
nativo, si pronuncia una blasfemia contra el Nombre, será castigado con la
muerte’". La ley del talión 17 El que hiera mortalmente a cualquier hombre, será
castigado con la muerte. 18 El que hiera mortalmente a un animal, pagará la
indemnización correspondiente: vida por vida. 19 Si alguien lesiona a su prójimo, lo mismo que él
hizo se le hará a él: 20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por
diente; se le hará la misma lesión que él haya causado al otro. 21 El que
mate un animal pagará una indemnización por él, pero el que mate a un hombre,
será castigado con la muerte. 22 No habrá para ustedes más que un derecho,
válido tanto para el extranjero como para el nativo. Porque yo soy el señor,
su Dios. La aplicación del castigo 23 Así habló Moisés a los israelitas. Entonces ellos
sacaron al blasfemo fuera del campamento y lo mataron a pedradas. De esta
manera ejecutaron la orden que el Señor había dado a Moisés. El año sabático 25 1 El
Señor dijo a Moisés sobre la montaña del Sinaí: 2 Habla en estos términos a
los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy, la tierra
observará un sábado en honor del Señor. 3 Durante seis años sembrarás tu
campo, podarás tu viña y cosecharás sus productos. 4 Pero el séptimo año, la
tierra tendrá un sábado de descanso, un sábado en honor del Señor: no
sembrarás tu campo ni podarás tu viña; 5 no segarás lo que vuelva a brotar de
la última cosecha ni recogerás las uvas de tu viña que haya quedado sin podar:
será un año de descanso para la tierra. 6 Sin embargo, podrán comer todo lo
que la tierra produzca durante su descanso, tú, tu esclavo, tu esclava y tu
jornalero, así como el huésped que resida contigo; 7 y también el ganado y
los animales que estén en la tierra, podrán comer todos sus productos. El año jubilar 8 Deberás contar siete semanas de años –siete veces
siete años– de manera que el período de las siete semanas de años sume un
total de cuarenta y nueve años. 9 Entonces harás resonar un fuerte toque de
trompeta: el día diez del séptimo mes –el día de 13 En este año jubilar cada uno de ustedes regresará
a su propiedad. 14 Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se
defrauden unos a otros. 15 Al comprar, tendrás en cuenta el número de años
transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendrá en cuenta
el número de los años productivos: 16 cuanto mayor sea el número de años,
mayor será el precio que pagarás; y cuanto menor sea el número de años, menor
será ese precio, porque lo que él te vende es un determinado número de
cosechas. 17 No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy
el Señor, su Dios. 18 Observen mis preceptos y cumplan fielmente mis
leyes; así vivirán seguros en esta tierra. 19 La tierra dará sus frutos,
ustedes comerán hasta quedar saciados y vivirán seguros en ella. 20 Pero tal vez ustedes se pregunten: "¿Qué
comeremos el séptimo año, si no podemos sembrar ni recoger nuestros
productos?". 21 Yo les mandaré mi bendición en el sexto año, y este
producirá una cosecha suficiente para tres años más. 22 Así, cuando ustedes
siembren en el octavo año, todavía estarán comiendo el grano de aquella
cosecha; y lo seguirán comiendo hasta el noveno, hasta que llegue la cosecha. El rescate de las propiedades: las tierras 23 La tierra no podrá venderse definitivamente,
porque la tierra es mía, y ustedes son para mí como extranjeros y huéspedes.
24 En cualquier terreno de su propiedad, ustedes concederán el derecho de
rescate sobre la tierra. 25 Si tu hermano queda en la miseria y se ve
obligado a vender una parte de su propiedad, su pariente más cercano vendrá a
ejercer el derecho de rescate sobre lo que ha vendido su hermano. 26 Si no
tiene a nadie que pueda ejercer ese derecho, pero adquiere por sí mismo lo
necesario para el rescate, 27 calculará los años transcurridos desde la
venta, devolverá la diferencia al comprador, y así podrá regresar a su
propiedad. 28 Si carece de medios suficientes para recuperarla, lo vendido
permanecerá en poder del comprador hasta el año del jubileo, pero en el año
jubilar quedará libre, y el vendedor regresará a su propiedad. Las casas 29 Si alguien vende una vivienda en una ciudad
amurallada, su derecho a rescatarla durará hasta que se cumpla el año de su
venta; el período del rescate durará un año entero. 30 Si no ha sido
rescatada antes de transcurrido ese año, la casa pasará definitivamente al
comprador y a sus descendientes, y no será rescatada en el jubileo. 31 Pero
las casas de los poblados que no tienen murallas serán consideradas como el
campo abierto: podrán ser rescatadas, y en el año del jubileo quedarán
libres. Las propiedades de los levitas 32 En cuanto a las ciudades de los levitas, estos
tendrán siempre derecho de rescate sobre las casas que están en las ciudades
de su propiedad. 33 Y si alguno de los levitas no la rescata, la casa que él
vendió –y que es su propiedad– quedará libre en el jubileo, porque las casas
de las ciudades de los levitas son de su propiedad entre los israelitas. 34En
cambio, los campos que rodean sus ciudades no podrán ser vendidos, porque son
su propiedad para siempre. Prohibición de la usura 35 Si tu hermano se queda en la miseria y no tiene
con qué pagarte, tú lo sostendrás como si fuera un extranjero o un huésped, y
él vivirá junto a ti. 36 No le exijas ninguna clase de interés: teme a tu
Dios y déjalo vivir junto a ti como un hermano. 37 No le prestes dinero a
interés, ni le des comida para sacar provecho. 38Yo soy el Señor, su Dios, el
que los hizo salir de Egipto para darles la tierra de Canaán y para ser el
Dios de ustedes. Los servidores israelitas 39 Si tu hermano se queda en la miseria y se ve
obligado a venderse a ti, no le impongas trabajos de esclavo. 40 Él estará a
tu servicio como asalariado o como huésped, y trabajará para ti solamente
hasta el año jubilar. 41 Entonces quedará en libertad junto con sus hijos,
volverá a su familia y regresará a la propiedad de sus padres. 42 Porque
ellos son mis servidores: yo los hice salir de Egipto, y por eso no deben ser
vendidos como esclavos. 43 Tú no ejercerás sobre tu hermano un poder
despótico, sino que temerás a tu Dios. Los esclavos extranjeros 44 Los esclavos y esclavas que ustedes tengan,
provendrán de las naciones vecinas: solamente de ellas podrán adquirirlos. 45
También podrán adquirirlos entre los hijos y familiares de los extranjeros
que residan entre ustedes, entre aquellos que hayan nacido en Israel. Ellos
serán propiedad de ustedes, 46 y podrán dejarlos como herencia a sus hijos,
para que los posean como propiedad perpetua. A estos podrán tenerlos como
esclavos; pero nadie podrá ejercer un poder despótico sobre sus hermanos
israelitas. El derecho al rescatede los esclavos israelitas 47 Si un extranjero que reside junto a ti llega a
prosperar, y tu hermano, en cambio, se queda en la miseria y tiene que
venderse a ese extranjero o a un descendiente de la familia de un extranjero,
48tu hermano tendrá derecho al rescate, aun después de haberse vendido. Podrá
rescatarlo uno de sus hermanos, 49 su tío, su primo, o algún otro pariente
cercano; y si él llega a disponer de recursos, podrá rescatarse a sí mismo.
50 Junto con el que lo ha comprado, calculará el total de años desde el
momento en que se vendió hasta el año del jubileo; y el precio de venta
dependerá del número de años, computando además el tiempo en que trabajó para
él, como si se tratara de un asalariado. 51 Si todavía faltan muchos años,
deberá devolver por su rescate una suma proporcionada al precio de la venta;
52 y si faltan pocos años hasta el año jubilar, el cómputo para el pago del
rescate se hará de acuerdo con los años que faltan. 53 De todas maneras, tu
hermano estará al servicio del comprador año tras año, como si fuera un
asalariado; y no permitas que él lo trate despóticamente ante tus mismos
ojos. 54 Si no es rescatado en el transcurso de esos años, quedará libre en
el año jubilar, junto con sus hijos. 55 Porque es a mí a quien deben servir
los israelitas: ellos son mis servidores, los que yo hice salir de Egipto. Yo
soy el Señor, su Dios. Exhortación final 26 1 No se
fabriquen ídolos ni se erijan imágenes o piedras conmemorativas; no pongan en
su tierra piedras grabadas para postrarse delante de ellas, porque yo soy el
Señor, su Dios. 2Observen mis sábados y respeten mi Santuario. Yo soy el
Señor. Promesas de bendición 3 Si ustedes viven conforme a mis preceptos y
observan fielmente mis mandamientos, 4 yo enviaré las lluvias a su debido tiempo, y así la tierra dará sus productos y las plantas del campo, sus frutos. 5 Entonces el tiempo de la trilla se prolongará hasta la vendimia y la vendimia, hasta la siembra. Comerán pan hasta saciarse y habitarán seguros en su tierra. 6 Yo aseguraré la paz en el país y ustedes descansaránsin que nadie los perturbe: alejaré del país los animales dañinos y ninguna espada asolará la tierra. 7 Perseguirán a sus enemigos, y ellos caerán bajo la espadadelante de ustedes. 8 Cinco de ustedes perseguirán a cien,y cien a diez
mil; y sus enemigos caerán bajo la espadadelante de ustedes. 9 Yo los miraré con bondad, los haré fecundos y numerosos, y mantendré mi alianza con ustedes. 10 Comerán grano viejo largamente almacenado, y tendrán que tirar el grano viejo para dar lugar al nuevo. 11 Yo pondré mi Morada en medio de ustedes y no les tendré aversión; 12 siempre estaré presente entre ustedes: ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios. 13 Yo soy el Señor, su Dios, el que los hice salir
de Egipto para que no fueran más sus esclavos. Yo rompí las barras de su yugo y los hice caminar con la cabeza erguida. Promesas de maldición 14 Pero si no me obedecen y no cumplen todos estos mandamientos; 15 si desprecian mis preceptos y muestran aversión por mis leyes; si dejan de practicar mis mandamientos y quebrantan mi alianza, 16 yo, a mi vez, los trataré de la misma manera: haré que el terror los domine –la debilidad y la fiebre que consumen los ojos y
desgastan la vida–. En vano plantarán sus semillas, porque las comerán sus enemigos. 17 Yo volveré mi rostro contra ustedes y serán derrotados por sus enemigos; quedarán sometidos a sus adversarios y huirán aunque nadie los persiga. 18 Y si pesar de esto no me obedecen, seguiré
corrigiéndolos siete veces más a causa de sus pecados. 19 Humillaré esa enorme soberbia, haciendo que el cielo sea para ustedescomo hierro y la tierra como bronce. 20 Entonces agotarán sus fuerzas en vano, porque la tierra no dará sus productos ni las plantas del campo, sus frutos. 21 Y si me siguen contrariando y rehusan obedecerme,
volveré a castigarlos siete veces más a causa de sus pecados. 22 Enviaré
contra ustedes las fieras del campo, para que les arrebaten a sus hijos y
exterminen su ganado. Ellas los diezmarán, y los caminos de ustedes quedarán
desiertos. 23 Y si a pesar de eso no se corrigen y me siguen
contrariando, 24 yo también me pondré contra ustedes y los castigaré siete
veces más a causa de sus pecados. 25 Atraeré contra ustedes una espada que vengará la
transgresión de la alianza. Entonces buscarán refugio en sus ciudades, pero yo
les enviaré la peste y caerán en poder del enemigo. 26 Cuando los prive del
sustento diario, diez mujeres cocerán su pan en un solo horno, y lo
distribuirán tan bien medido, que ustedes comerán pero no se saciarán. 27 Y si a pesar de eso no me obedecen y continúan
contrariándome, 28 yo los trataré con indignación y los reprenderé
severamente siete veces más, a causa de sus pecados. 29 Comerán la carne de
sus hijos y de sus hijas, 30 y yo destruiré sus lugares altos, derribaré los
altares donde ofrecen incienso, y arrojaré los cadáveres de ustedes sobre sus
ídolos inertes. Les tendré aversión, 31 convertiré sus ciudades en ruinas, asolaré sus santuarios, y ya no aspiraré el aromade sus sacrificios. 32 Devastaré la tierra, hasta tal punto que sus mismos enemigosquedarán espantados cuando vengan a ocuparla. 33 Los dispersaré entre las naciones y desenvainaré la espada detrás de ustedes. Así el país se convertirá en un desierto y sus
ciudades, en ruinas. 34 Y durante todo el tiempo en que estará desolada, mientras
ustedes vivan en el país de sus enemigos, la tierra pagará los años sabáticos
que adeuda. 35 En todo el tiempo de la desolación, ella observará por fin el
descanso que no observó en sus años sabáticos, cuando ustedes la habitaban. 40 Entonces confesarán las culpas, que ellos y sus
padres cometieron por haberme sido infieles, y sobre todo, por haberse puesto
contra mí. 41 Pero yo también me pondré contra ellos y los llevaré al país de
sus enemigos. Así se humillará su corazón incircunciso y pagarán sus culpas.
42 Yo me acordaré de mi alianza con Jacob, con Isaac y con Abraham, y me
acordaré de la tierra. 43Pero antes, la tierra quedará abandonada y pagará
los años sabáticos que adeuda, mientras esté desolada por la ausencia de
ellos; y también ellos pagarán sus culpas, ya que despreciaron mis leyes y
sintieron aversión por mis preceptos. 44 Pero aún entonces, cuando estén en la tierra de
sus enemigos, yo no los rechazaré ni sentiré aversión por ellos hasta el
punto de aniquilarlos y de anular mi alianza con ellos: porque yo soy el
Señor, su Dios. 45 Me acordaré en favor de ellos de la alianza que establecí
con sus antepasados, con los que hice salir de Egipto a la vista de las
naciones para ser su Dios. Yo, el Señor. 46 Estos son los preceptos, las leyes y las
instrucciones que el Señor estableció entre él y los israelitas sobre la
montaña del Sinaí, por intermedio de Moisés. APÉNDICE Este suplemento fija el
equivalente en dinero de las personas o cosas que los israelitas podían
consagrar al Señor. Así, mediante el pago de la suma correspondiente, el que
había hecho esa clase de votos quedaba liberado de su obligación. En su
aparente frialdad, las reglamentaciones aquí propuestas trataban de evitar
las posibles especulaciones con las personas y objetos consagrados a Dios. Los aranceles: las personas 27 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas: Si alguien ofrece como voto al Señor la suma
equivalente a una persona, 3 se aplicará la siguiente tasación: Si es un varón de veinte a sesenta años, la suma
será de cincuenta siclos de plata, en siclos del Santuario; 4 y si es una
mujer, la suma será de treinta siclos. 5 Si la edad es de cinco a veinte años, la suma será
de veinte siclos por un varón y de diez por una mujer. 6 Si la edad es de un mes a cinco años, la suma será
de cinco siclos de plata por un varón y de tres por una mujer. 7 Si la edad es de sesenta años en adelante, la suma
será de quince siclos por un varón y de diez por una mujer. 8 Pero si el oferente es demasiado pobre para pagar
la suma establecida, se presentará al sacerdote, el cual fijará un
equivalente proporcionado a los recursos del que hace el voto. Los animales 9 Si alguien entrega un animal de los que pueden ser
presentados al Señor como ofrenda, el animal ofrecido será una cosa sagrada.
10 No está permitido cambiarlo o sustituirlo por otro, ya sea bueno por malo
o malo por bueno. Si alguien sustituye un animal por otro, tanto el animal
ofrecido como su sustituto serán una cosa sagrada. 11 Si se trata de un
animal impuro, que no puede ser presentado como ofrenda al Señor, será
presentado ante el sacerdote, 12 el cual lo tasará. Sea alta o baja, se
aceptará la tasación fijada por el sacerdote; 13 y si alguien quiere rescatar
el animal, tendrá que añadir un quinto más a la suma establecida. Las casas 14 Si un hombre consagra su casa al Señor, el
sacerdote deberá tasarla. Sea alta o baja, se aceptará la tasación fijada por
el sacerdote. 15 Y si el que consagró su casa desea rescatarla, deberá añadir
un quinto a la suma en que ha sido tasada, y así volverá a ser suya. Los campos 16 Si un hombre consagra al Señor algún terreno de
su propiedad, este será tasado según la cantidad de semilla que se pueda
sembrar en él: cincuenta siclos de plata por cada cuatrocientos kilos de
semilla de cebada. 17 Si lo consagra en el año mismo del jubileo, se
mantendrá esta tasación. 18 Pero si consagra su campo después del jubileo, el
sacerdote deberá computar el precio en razón de los años que falten para el
jubileo, y así se hará el descuento correspondiente. 19 Si el que consagró su
campo lo quiere rescatar, tendrá que añadir un quinto a la suma en que ha
sido tasado, y así volverá a ser suyo. 20Pero si no rescata su campo y este
es vendido a otro, ya no será rescatable: 21cuando quede libre en el año
jubilar, será consagrado al Señor como si fuera un terreno interdicto, y
pasará a ser propiedad del sacerdote. 22 Si alguien consagra al Señor un campo que compró,
pero que no es terreno de su propiedad, 23 deberá computar el importe de su
valor hasta el año del jubileo, y la persona pagará ese mismo día la suma en
que ha sido tasado, como una ofrenda consagrada al Señor. 24 En el año
jubilar el campo volverá al que lo vendió, o sea, al verdadero propietario de
la tierra. 25 Todas las tasaciones se harán en siclos del Santuario; cada
siclo equivale a veinte gueras. El rescate de los primogénitos 26 Sin embargo, nadie podrá consagrar un primogénito
de su ganado, ya que, por ser primogénito, pertenece al Señor: sea que se
trate de un ternero o de un cordero, pertenecen al Señor. 27 Pero si se trata
de animales impuros, podrán ser rescatados por la suma en que hayan sido
tasados, añadiendo una quinta parte de su valor. Si no es rescatado, el
animal será vendido por la suma establecida. Los bienes consagrados al exterminio 28 Ninguno de los bienes que pertenecen a una
persona –ya sea un hombre, un animal o un campo de su propiedad– podrá ser
vendido o rescatado si ha sido consagrado al Señor por el exterminio total:
todas esas cosas están exclusivamente consagradas al Señor. 29Tampoco podrá
ser liberada ninguna persona que deba ser exterminada, sino que se la hará
morir. Los diezmos 30 La décima parte de lo que produce la tierra
–tanto los campos sembrados como los árboles frutales– pertenece al Señor: es
una cosa consagrada al Señor. 31 Si un hombre quiere rescatar alguna parte de
sus diezmos, deberá añadir un quinto de su valor. 32 La décima parte del ganado
mayor o menor –o sea, uno cada diez de todos los animales que pasan bajo el
cayado del pastor– será consagrada al Señor. 33 Nadie deberá seleccionar
entre lo bueno y lo malo, o sustituir uno por otro. Si hace el cambio, tanto
el animal ofrecido como su sustituto serán una cosa sagrada, y no se los
podrá rescatar. 34 Estos son los mandamientos que el Señor dio a
Moisés para los israelitas sobre la montaña del Sinaí. 1 El
"holocausto" es un sacrificio en el que la víctima se quema
totalmente. El ritual de este capítulo establece normas precisas sobre los
animales que pueden ser ofrecidos en holocausto (vs. 3, 10, 14), y sobre la
manera de practicar la inmolación y el ofrecimiento de las víctimas. El resto de la legislación sacerdotal contiene disposiciones
sobre los holocaustos cotidianos (Éx. 29. 38-42) y sobre los que se deben
ofrecer en circunstancias especiales (12. 6-8; 14. 10-31; 15. 14-15, 29-30). 4. El
gesto de imposición de las manos expresa una cierta solidaridad del oferente
con la víctima sacrificada en su nombre. 2 En este
ritual se especifican las diversas maneras de preparar la
"oblación", que es una ofrenda hecha con productos del suelo. 2. La
parte de la oblación que se quema sobre el altar recibe el nombre de
"memorial". El significado de esta expresión es dudoso. Algunos
intérpretes piensan que es un don ofrecido al Señor para que "se
acuerde" del oferente; otros consideran que se trata más bien de una
"prenda" o porción escogida, que "recuerda" o representa
ante el Señor toda la ofrenda. 11-13. Las
oblaciones no podían contener "levadura" ni "miel", tal
vez por la facilidad con que estas se corrompen o por el uso que se les daba
en los sacrificios paganos. Se exigía, en cambio, que estuvieran sazonadas
con "sal", elemento que posee una significación simbólica: es
"la sal de la alianza de tu Dios". Esta expresión se puede aclarar
a la luz de una práctica común entre los árabes: la sal, que sirve de
condimento a la comida y preserva de la corrupción, se utiliza en los banquetes
de amistad y de alianza, como símbolo para establecer una comunidad
perdurable. En Núm. 18. 19; 2 Crón. 13. 5, la expresión "alianza de
sal" equivale a "alianza eterna". 3 El
"sacrificio de comunión" es propiamente un banquete sagrado, en el
que las partes más vitales de la víctima -la sangre y la grasa- se ofrecen a
la divinidad, mientras que el resto de la carne es comida por el oferente. La
finalidad de este sacrificio es establecer o renovar la comunión de vida
entre Dios y el hombre. En 7. 32-34; 10. 14-15 se determinan las partes de la
víctima que corresponden al sacerdote. Otros textos ponen de relieve el
carácter festivo de estos sacrificios (Deut. 12. 7). 4 El
"sacrificio por el pecado" es un rito de expiación. En él se pone
de relieve el valor expiatorio de la sangre (Heb. 9. 22), valor que le viene
de su vinculación con la vida (17. 11, 14). Ver nota Gn. 9. 4-5. 3. La
falta del Sumo Sacerdote "recae también sobre el pueblo" debido a
su función de representante de Dios ante el pueblo y del pueblo ante Dios. 5 14-19.
El "sacrificio de reparación" es otra forma de sacrificio
expiatorio. Aunque es difícil determinar exactamente en qué se distingue del
"sacrificio por el pecado", parece que el "sacrificio de
reparación" se relaciona con las faltas que lesionan los derechos de
Dios o del prójimo, mientras que el "sacrificio por el pecado"
expía sobre todo las faltas rituales. Si el perjuicio se podía estimar en
dinero, además del sacrificio, se exigía la restitución (5. 20-26). 8 8.
"Urím" y " Tumím": ver nota Éx. 28. 30. 9 23.
Ver nota Éx. 16. 7. 11 4.
"Se abstendrán de comer": los israelitas tenían prohibido comer y
ofrecer a Dios como víctimas o primicias ciertos animales considerados
impuros. No se puede determinar exactamente los motivos que llevaron a calificar
de impuros a esos animales. En algunos casos, la impureza parece provenir del
carácter nocivo o repugnante de los mismos; en otros, de su vinculación con
prácticas paganas. El cerdo, por ejemplo, era considerado animal sagrado en
los cultos sirofenicios. 12 Según
las creencias antiguas, la concepción y el nacimiento -como toda la vida
sexual- estaban rodeados de misterio y de peligros, y por eso debían ser
protegidos con ritos especiales. El parto –lo mismo que la menstruación y el derrame
del semen– implicaba una pérdida de vitalidad que debía ser recuperada antes
de tener nuevamente acceso a Dios. 13 El
término "lepra" tiene un significado muy amplio, y se aplica a
diversas clases de enfermedades de la piel. A estas afecciones se equiparan
la "lepra de la ropa" (vs. 47-59) y la "lepra de las
paredes" (14. 33-53), o sea, el enmohecimiento de las telas y los hongos
que se adhieren a las paredes, a causa de la humedad, y provocan la caída del
revoque. 14 35.
Ver nota cap. 13. 16
"EI gran Día de 17 7. "A
los sátiros": este pasaje se refiere a unos demonios que la superstición
popular representaba con figuras de chivos, y cuya morada se situaba en los
lugares despoblados y en las ruinas. Según 2 Rey. 23. 8, cerca de una de las
puertas de Jerusalén, había un lugar de culto dedicado a los sátiros o
chivos, que eI rey Josías mandó destruir. 18 Los
antiguos hebreos consideraban el parentesco -incluso el que nosotros
actualmente consideramos "legal"- como un vínculo de carne y
sangre. Por eso toda unión sexual entre parientes era un caso de incesto. 21. Esta
prescripción prohibe quemar niños a Moloc, un dios cuyo nombre original era
Melec, que significa "rey". 19 9-10.
Esta costumbre se remonta sin duda a una concepción antigua según la cual
había que dejar algo a los espíritus del campo, para no poner en peligro la
próxima cosecha. La ley israelita transformó esta costumbre en una
prescripción de carácter social. 18. Ver
Mt. 22. 39. 19. Estas
tres prohibiciones condenan ciertas prácticas a las que se atribuía un
significado mágico. 23-25.
Esta prescripción es semejante a la prohibición de comer los frutos de la
nueva cosecha antes de ofrecer las primicias (23. 14): el hombre no puede
comer los productos del campo o del rebaño sin haber devuelto antes lo que
pertenece a Dios, de quien procede la fecundidad. 26-28. La
adivinación, la hechicería y los ritos condenados en los vs. 27-28, eran
frecuentes entre los cananeos. 23 Ver
nota Éx. 23. 14. 24 5-9.
Ver nota Éx. 25. 30. 19-20. Ver
Éx. 21. 23-25; Deut. 19. 21; nota Gn. 4. 23-24. 25 2-7.
Acerca del año sabático, ver Éx. 23. 10-11. 8-17. El
"año jubilar" o año del "jubileo" se llama así porque su
apertura se anunciaba con un solemne toque de trompeta (en hebreo,
"yobel"). Según la legislación contenida en este capítulo, ese año
quedaban en libertad los esclavos israelitas, y volvían a sus primitivos
dueños o a sus herederos, las propiedades que habían sido enajenadas en los
últimos cincuenta años. Estas medidas estaban destinadas a defender los
derechos de los pobres y a salvaguardar el carácter inalienable de las
tierras. Tenían, además, un fundamento religioso: la tierra no podía ser
vendida definitivamente, porque pertenecía a Dios (v. 23); y los israelitas
no podían ser sometidos a esclavitud perpetua, porque eran servidores de
Dios, que los había hecho salir de Egipto (v. 42). La aplicación práctica de esta ley debía chocar con
obstáculos insuperables, y no hay ningún indicio en 26 De
manera similar a Deut. 28, la "Ley de Santidad" concluye con un
anuncio de recompensa o de castigo para los que observan o quebrantan sus
prescripciones. En los documentos del Antiguo Oriente, las fórmulas de
bendición y maldición se encuentran frecuentemente como epílogo a una
colección de leyes, o a las estipulaciones de una alianza. |
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Texto
Bíblico suministrado desde la pagina de www.clerus.org edición para el estudio en Internet de
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Para ver presentación del texto del
libro original : PRESENTACION LIBRO |
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