|
volver |
Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
|
|
Nº |
Libros |
|
|
Génesis Éxodo Levítico Números Deuteronomio Josué Jueces Ruth Samuel I Samuel II Reyes I Reyes II Crónicas I Cronicas II Esdras Nehemías Tobías Judit Ester Macabeos I Macabeos II Job Salmos Proverbios Eclesiástes Cantares Sabiduria Eclesiástico Isaias Jeremías Lamentaciones Baruc Ezequiel Daniel Oseas Joel Amós Abdías Jonás Miqueas Nahum Habacuc Sofonías Ageo Zacarías Malaquías Mateo Marcos Lucas Juan Hechos Romanos I Corintios II Corintios Galátas Efesios Filipenses Colosenses TesalonicensesI
TesalonicensesII
I Timoteo II Timoteo Tito Filemon Hebreos Santiago I Pedro II Pedro I Juan II Juan III Juan Judas Apocalipsis |
El título NÚMEROS refleja bastante imperfectamente
el contenido del cuarto libro del Pentateuco, pero destaca, al menos, una de
sus características: la preocupación por las precisiones numéricas. Esta
preocupación se manifiesta, entre otras cosas, en los dos censos registrados
en el Libro (caps. 1-4; 26), en la reglamentación sobre los sacrificios
(caps. 28-29), y en las instrucciones para el reparto del botín (cap. 31) y
para la división del territorio alrededor de las ciudades levíticas (35.
1-8). Los judíos de lengua hebrea llamaban a este libro
"EN EL DESIERTO", porque estas son las palabras más importantes del
versículo inicial. Dicho titulo evoca otro de sus temas característicos: la
marcha de los israelitas a través del desierto, desde el Sinaí hasta las
fronteras de El libro de los Números da la impresión de ser un
conjunto de elementos heterogéneos, sin ninguna conexión lógica. A pesar de
todo, es posible establecer un cierto orden, si se tiene en cuenta el marco
geográfico de los acontecimientos relatados. 1.º La partida desde el Sinaí se prepara con un
censo del pueblo y con las ofrendas presentadas con motivo de la dedicación
del Santuario (1. 1 – 10. 10). 2.º Después de celebrar la segunda Pascua, los
israelitas salen del Sinaí y llegan a Cades, donde realizan un intento
desafortunado de entrar en Canaán por el sur (10. 11 - 21. 35). 3.º Tras una larga permanencia en Cades, vuelven a
ponerse en camino y llegan a las estepas de Moab, frente a Jericó (caps.
22-36). En torno a estos relatos, se mezclan numerosas
disposiciones legales y litúrgicas, que completan la legislación del Sinaí o
preparan el establecimiento de Israel en Canaán. En el libro de los Números vuelven a aparecer las
tradiciones "yahvista", "elohísta" y "sacerdotal".
Esta última es la que dio una forma acabada a toda la obra y le imprimió su
espíritu peculiar. Es inútil buscar en esta compilación de antiguas
tradiciones, un relato exacto y ordenado de los hechos. La tradición sobre el
itinerario del desierto es fragmentaria y se limita a unos pocos episodios.
Además, la historia es vista desde una perspectiva religiosa. Su intención es
mostrar la solícita providencia de Dios en favor de su Pueblo, a pesar de las
murmuraciones y rebeldías del mismo. Durante su marcha por el desierto, Israel vivió sus
primeras experiencias como Pueblo de Dios. Allí la masa heterogénea de
fugitivos que habían salido de Egipto bajo la guía de Moisés (Éx. 12. 38)
comenzó a tomar conciencia de su destino común. Al llegar la plenitud de los
tiempos, también el nacimiento del nuevo Pueblo de Dios estuvo vinculado con
el desierto. Allí predicó y bautizó Juan el Bautista, para preparar "el
camino del Señor" (Mt. 3. 3). Y allí Jesús "fue llevado por
el Espíritu" (Mt. 4. 1) para prepararse a cumplir su misión de
"iniciador y consumador de nuestra fe" (Heb. 12. 2). ORGANIZACIÓN
DE LOS ISRAELITAS EN EL SINAÍ ANTES DE SU PARTIDA Israel ya se dispone a
abandonar el Sinaí, El Pueblo de Dios
aparece aquí como un ejército bien organizado, reunido alrededor de sus jefes
y sus estandartes. Pero, sobre todo, es Esta presentación nos
da una visión muy idealizada del número y la organización de los israelitas
en el tiempo del desierto. En realidad, el grupo que salió de Egipto bajo la
guía de Moisés, estaba lejos de formar una corporación tan numerosa y
compacta como a veces se piensa. Pero esta presentación idealizada, que la
tradición sacerdotal propone como norma y modelo a Israel, encierra un
profundo sentido: el Pueblo de Dios es y debe ser siempre una comunidad en marcha,
sin morada permanente; su organización y el camino que debe recorrer no los
fija él mismo, sino el Dios que lo liberó de la servidumbre y lo consagró a
su servicio. Esto vale igualmente para El censo de las doce tribus 1 1 En el
segundo año después de la salida de Egipto, el primer día del segundo mes, el
Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí, en 2 Hagan un censo de toda la comunidad de los
israelitas, por clanes y por familias, anotando uno por uno los nombres de
todos los varones. 3 Tú y Aarón registrarán a todos los hombres de Israel que
son aptos para la guerra, es decir, a los que tienen más de veinte años,
agrupados por regimientos. 4 Para ello contarán con la ayuda de un jefe de
familia por cada tribu. Los encargados del censo 5 Los nombres de las personas que les ayudarán son
los siguientes: Por la tribu de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur; 6 por la tribu de Simeón, Selumiel,hijo de
Surisadai; 7 por la tribu de Judá, Najsón, hijo de Aminadab; 8 por la tribu de Isacar, Natanael, hijo de Suar; 9 por la tribu de Zabulón, Eliab, hijo de Jelón; 10 por las tribus de los hijos de José: Elisamá,
hijo de Amihud, de la tribu de Efraím, y Gamaliel, hijo de Padasur, de la tribu de Manasés; 11 por la tribu de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeón; 12 por la tribu de Dan, Ajiézer, hijo de Amisaddai; 13 por la tribu de Aser, Paguiel, hijo de Ocrán; 14 por la tribu de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel; 15 por la tribu de Neftalí, Ajirá, hijo de Enán. 16 Estos eran los representantes de la comunidad,
los jefes de las tribus de sus antepasados, los jefes de los clanes de
Israel. La realización del censo 17 Moisés y Aarón reunieron a todos estos hombres,
que habían sido designados expresamente, 18 y convocaron a la comunidad el
primer día del segundo mes. Entonces todos se inscribieron por clanes y por
familias, y se fueron anotando uno por uno los nombres de los que tenían más
de veinte años. 19 Así los registró Moisés en el desierto del Sinaí, como el
Señor se lo había ordenado. Los resultados del censo 20 Los resultados fueron los siguientes: En la lista de los descendientes de Rubén, el
primogénito de Israel, por clanes y por familias –una vez anotados uno por
uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, o sea, de
los aptos para la guerra– 21 fueron registrados 46.500 hombres. 22 En la lista de los descendientes de Simeón, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 23
fueron registrados 59.300 hombres. 24 En la lista de los descendientes de Gad, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 25
fueron registrados 45.650 hombres. 26 En la lista de los descendientes de Judá, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 27
fueron registrados 74.600 hombres. 28 En la lista de los descendientes de Isacar, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 29
fueron registrados 54.400 hombres. 30 En la lista de los descendientes de Zabulón, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 31
fueron registrados 57.400 hombres. 32 En cuanto a los hijos de José: En la lista de los descendientes de Efraím, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 33
fueron registrados 40.500 hombres. 34 En la lista de los descendientes de Manasés, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 35
fueron registrados 32.200 hombres. 36 En la lista de los descendientes de Benjamín, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 37
fueron registrados 35.400 hombres. 38 En la lista de los descendientes de Dan, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 39
fueron registrados 62.700 hombres. 40 En la lista de los descendientes de Aser, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 41
fueron registrados 41.500 hombres. 42 En la lista de los descendientes de Neftalí, por
clanes y por familias –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los
varones que tenían más de veinte años, o sea, de los aptos para la guerra– 43
fueron registrados 53.400 hombres. 44 Estos fueron los registrados por Moisés y Aarón,
y por los jefes de Israel, que eran doce, uno por cada casa paterna. 45 Todos
los israelitas que tenían más de veinte años, todos los hombres de Israel
aptos para la guerra, fueron registrados por familias, 46 y los registrados
fueron en total 603.550 hombres. El estatuto de los levitas 47 Pero la tribu de los levitas no fue registrada
con las otras tribus, 48 porque el Señor había dicho a Moisés: 49 No inscribas en el registro a la tribu de Leví ni
la incluyas en el censo de los israelitas. 50 Tú encomendarás a los levitas
el cuidado de 54 Así lo hicieron los israelitas, ateniéndose exactamente
a lo que el Señor había dicho a Moisés. La disposición de las tribusen el campamento 2 1 El
Señor dijo a Moisés y a Aarón:2 Los israelitas acamparán alrededor de 3 Al frente, sobre el lado este, acamparán los
regimientos que militan bajo el estandarte de Judá. El jefe de los
descendientes de Judá era Najsón, hijo de Aminadab, 4 y los enrolados en su
regimiento, 74.600. 9 Los enrolados en la división de Judá, agrupados
por regimientos, eran en total 186.400. Ellos avanzarán a la vanguardia. 10 Al sur, acamparán los regimientos que militan
bajo el estandarte de Rubén. El jefe de los descendientes de Rubén era
Elisur, hijo de Sedeur, 11 y los enrolados en su regimiento, 46.500. 16 Los enrolados en la división de Rubén, agrupados
por regimientos, eran en total 151.450. Ellos avanzarán en segundo lugar. 17 18 Al oeste, acamparán los regimientos que militan
bajo el estandarte de Efraím. El jefe de los descendientes de Efraím era
Elisamá, hijo de Amihud,19 y los enrolados en su regimiento, 40.500. 24 Los enrolados en la división de Efraím, agrupados
por regimientos, eran en total 108.100. Ellos avanzarán en tercer lugar. 25 Al norte, acamparán los regimientos que militan
bajo el estandarte de Dan. El jefe de los descendientes de Dan era Ajiézer,
hijo de Amisadai, 26 y los enrolados en su regimiento, 62.700. 31 Los enrolados en la división de Dan eran en total
157.600. Ellos avanzarán a la retaguardia, con sus
estandartes. 32 Estos fueron los registrados en el censo de los
israelitas, por casas paternas. Los enrolados en las divisiones, agrupados
por regimientos, eran en total 603.550 hombres. 33 Pero los levitas no fueron
incluidos en el censo junto con los demás israelitas, como el Señor lo había
ordenado a Moisés. 34 Los israelitas hicieron todo lo que el Señor
había ordenado a Moisés; acampaban junto a sus estandartes, y avanzaban cada
uno con su clan y con su familia. La tribu de Leví: los sacerdotes 3 1 Esta
era la descendencia de Aarón y de Moisés, cuando el Señor habló a Moisés
sobre la montaña del Sinaí: 2 Los nombres de los hijos de Aarón eran los
siguientes: Nadab –el primogénito– y Abihú, Eleazar e Itamar. 3 Estos eran
los nombres de los hijos de Aarón, los sacerdotes que recibieron la unción y
la investidura para ejercer el sacerdocio. 4 Nadab y Abihú murieron en la
presencia del Señor, cuando presentaron ante él un fuego profano, en el
desierto del Sinaí. Y como no tenían hijos, los que ejercieron el sacerdocio
delante de Aarón, su padre, fueron Eleazar e Itamar. Las funciones de los levitas 5 El Señor dijo a Moisés: 6 Manda a la tribu de Leví que se acerque, y tú la
pondrás a disposición del sacerdote Aarón, para servirlo. 7 Ellos realizarán
tareas para él y para toda la comunidad de Israel, delante de La elección de los levitas 11 El Señor dijo a Moisés: 12 Entre todos los israelitas, en lugar de los
primogénitos –de aquellos que abren el seno materno– yo elijo a los
descendientes de Leví. Los levitas me pertenecen, 13 porque todo primogénito
me pertenece. Cuando exterminé a todos los primogénitos de Egipto, consagré
para mí a todos los primogénitos de Israel, hombres y animales, a fin de que
fueran míos. Yo soy el Señor. El censo de los levitas 14 El Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí:
15 Inscribe en un registro, por familias y por clanes, a todos los levitas
varones que tengan más de un mes. 16 Moisés los registró, según la orden que había
recibido del Señor. 17 Los nombres de los hijos de Leví eran Gersón, Quehat y
Merarí. 18 Los nombres de los hijos de Gersón, por clanes, eran Ligní y
Semei; 19 los hijos de Quehat, por clanes, eran Amrám, Ishar, Hebrón y Oziel;
20 y los hijos de Merarí, por clanes, eran Majlí y Musí. Los clanes de los levitas, repartidos por familias,
eran los siguientes: 21 De Gersón procedían el clan de los libnitas y el
clan de los semeítas: estos eran los clanes de los gersonitas. 22 Los
registrados, contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total
7.500 hombres. 23 Los clanes de los gersonitas acampaban detrás de 27 De Quehat procedían el clan de los amritas, el
clan de los isharitas, el clan de los hebronitas y el clan de los ozielitas:
estos eran los clanes de los quehatitas. 28 Contando todos los varones de un
mes en adelante, eran en total 8.300 hombres. Ellos tenían a su cargo el
servicio del Santuario. 29 Los clanes de los quehatitas acampaban en el lado
sur de 32 El jefe supremo de todos los levitas era Eleazar,
hijo del sacerdote Aarón, que tenía la supervisión de todos los que
realizaban las tareas del Santuario. 33 De Merarí procedían el clan de los majilitas y el
clan de los musitas: estos eran los clanes de los meraritas. 34 Los
registrados, contando todos los que tenían de un mes en adelante, eran en
total 6.200 hombres. 35 El jefe de la casa paterna de los clanes de los
meraritas era Suriel, hijo de Abijail. Estos acampaban al norte de 38 Al este, frente a 39 Los levitas inscritos –los varones mayores de un
mes, que Moisés y Aarón registraron por familias, según la orden del Señor–
fueron en total 22.000 hombres. Los levitas y el rescate de los primogénitos 40 El Señor dijo a Moisés: Realiza un censo de todos los primogénitos varones
entre los israelitas, de la edad de un mes en adelante, llevando cuenta de
sus nombres. 41 Luego aparta para mí a los levitas –porque yo soy el Señor–
en lugar de todos los primogénitos de los israelitas, y aparta también el
ganado de los levitas, en lugar de todos los primogénitos del ganado de los
israelitas. 42 Entones Moisés hizo el censo de todos los primogénitos entre
los israelitas, como el Señor se lo había ordenado. 43 Los primogénitos
varones de un mes en adelante que fueron registrados eran en total 22.273
hombres. 44 Luego el Señor dijo a Moisés: 45 Aparta a los levitas en lugar de todos los
primogénitos israelitas, y aparta también el ganado de los levitas en lugar
del ganado de los israelitas. Los levitas serán para mí: yo soy el Señor. 46
Y como precio del rescate por los doscientos setenta y tres primogénitos
israelitas que exceden el número de los levitas, 47 toma cinco siclos por
cabeza –en siclos del Santuario, teniendo en cuenta que cada siclo equivale a
veinte gueras– 48 y entrega ese dinero a Aarón y a sus hijos, como precio de
rescate por la diferencia. 49 Moisés tomó el dinero del rescate por aquellos
primogénitos que excedían a los rescatados por los levitas, 50 recibió el
dinero de los primogénitos israelitas –1.365 siclos, en siclos del Santuario–
51 y entregó el dinero del rescate a Aarón y a sus hijos, según la orden que
Moisés había recibido del Señor. Las obligaciones de los levitas:los quehatitas 4 1 El
Señor dijo a Moisés y a Aarón:2 Realiza un censo especial de los levitas
hijos de Quehat, por clanes y por familias. 3 Registra a todos los que puedan
entrar en servicio, para ejercer funciones en 4 Los quehatitas serán los responsables, en 16 El sacerdote Eleazar, hijo de Aarón, será el
encargado del aceite para la iluminación, del incienso aromático, de la
ofrenda perpetua y del óleo de la unción; y ejercerá la supervisión de toda 17 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: 18 No permitan que el grupo de los clanes de los
quehatitas sea eliminado del número de los levitas. 19 Por eso, para que
puedan vivir y no mueran cuando se acerquen a los objetos más santos,
procedan con los quehatitas de la siguiente manera: vendrán Aarón y sus
hijos, y asignarán a cada uno de ellos su oficio y su carga; 20 pero los
quehatitas no entrarán a ver los objetos sagrados ni siquiera un momento, no
sea que mueran. Los gersonitas 21 Luego el Señor dijo a Moisés: 22 Realiza también un censo de los gersonitas, por
clanes y por familias. 23 Registra a todos los que puedan entrar en servicio
para ejercer funciones en 24 Los clanes de los gersonitas serán los
responsables de los siguientes oficios y cargas: 25 ellos llevarán los
tapices de Los meraritas 29 En cuanto a los meraritas, deberás registrar, por
clanes y por familias, 31 Ellos tendrán a su cargo, en Conclusión 34 De esta manera, Moisés, Aarón y los jefes de la
comunidad hicieron el censo de los quehatitas, por clanes y por familias, 35
registrando a todos los que podían entrar en servicio para ejercer funciones
en 38 Los inscritos en el registro de los gersonitas,
por clanes y por familias, 39 todos los que podían entrar en servicio para
ejercer funciones en 42 Los inscritos en el registro de los meraritas,
por clanes y por familias, 43 todos los que podían entrar en servicio para
ejercer funciones en 46 Todos los levitas que Moisés, Aarón y los jefes
de Israel registraron por clanes y por familias 47 –los que debían prestar
servicios en el culto y el traslado de La expulsión de las personas impuras 5 1 El
Señor dijo a
Moisés: 2
Manda a los israelitas que alejen del campamento a todos los leprosos, a
todos los que padecen de blenorrea y a todos los que se han vuelto impuros a
causa de un cadáver. 3 Alejen tanto a los hombres como a las mujeres, para
que no hagan impuro el campamento de aquellos entre quienes yo habito. 4 Así lo hicieron los israelitas: alejaron del
campamento a los impuros, como el Señor le había dicho a Moisés. Reglas sobre la restitución 5 Luego el Señor dijo a Moisés: 6 Habla en estos
términos a los israelitas: Si un hombre o una mujer cometen una falta en
perjuicio de otro, mostrándose así infieles al Señor, esa persona es
culpable. 7 Ellos confesarán el pecado que han cometido y restituirán la suma
total a aquel a quien ocasionaron el perjuicio, añadiendo además una quinta
parte de su valor. 8 Si ese hombre no tiene ningún pariente cercano a quien
se le pueda restituir, la suma será devuelta al Señor y entregada al
sacerdote, además del carnero de la expiación, con el cual se practicará el
rito de expiación en favor de esa persona. 9 Y cualquier ofrenda de dones
sagrados que los israelitas presenten al sacerdote, será para él. 10 Cada
sacerdote podrá disponer de sus propios dones sagrados: cada uno guardará
para él lo que reciba. El rito para probarla infidelidad de la mujer 11 Luego el Señor dijo a Moisés: 12 Habla en estos
términos a los israelitas: Cuando una mujer se aparta del buen camino y es
infiel a su esposo, 13 teniendo relaciones con otro hombre, y su marido no
llega a enterarse, porque ella se deshonró ocultamente, y no hay testigos ni
fue sorprendida en el acto; 14 si el hombre tiene un arrebato de celos y
siente celos de su mujer, que realmente se ha deshonrado; o bien, si un
hombre siente celos de su mujer, a pesar de que ella es inocente: 15 en esos
casos, el hombre presentará su mujer al sacerdote y entregará como ofrenda
por ella la décima parte de una medida de harina de cebada. Pero no derramará
aceite sobre esa ofrenda ni le añadirá incienso, porque se trata de una
oblación motivada por los celos, de una oblación conmemorativa, que debe
recordar un delito. 16 El sacerdote hará acercar a la mujer y la hará
comparecer delante del Señor. 17 Luego recogerá agua consagrada en un
recipiente de barro, y echará sobre el agua un poco de polvo, tomado del suelo
de 27 Después de darle a beber el agua, si la mujer se
ha deshonrado siendo infiel a su marido, las aguas que entren en ella le
provocarán amargura: su vientre se hinchará y ella se volverá estéril. Así la
mujer quedará como ejemplo de maldición en medio de su pueblo. 28 Pero si no
se ha deshonrado y es pura, quedará inmune y podrá tener hijos. 29 Este es el ritual para los casos de celos, cuando
una mujer se ha desviado y deshonrado mientras está bajo la potestad de su
marido, 30 o cuando un hombre ha tenido un arrebato de celos y siente celos
de su esposa. En estos casos, el marido la hará comparecer delante del Señor,
y el sacerdote le aplicará íntegramente este ritual. 31 El marido quedará
libre de culpa, y la mujer cargará con la suya. Los nazireos 6 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas: Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto
especial –el voto de nazireo– con el fin de consagrarse al Señor, 3 deberá
abstenerse del vino y de cualquier otra bebida embriagante. Tampoco beberá
vinagre de vino o de bebida embriagante, ni beberá jugo de uvas, ni comerá
uvas maduras o secas. 4 Durante todo el tiempo de su nazireato, no comerá
ningún producto de la cepa de la vid, ni siquiera las semillas o la cáscara. 5 Mientras esté consagrado por el voto, ninguna
navaja tocará su cabeza. Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Señor,
estará consagrado y se dejará crecer el cabello. 6 Durante todo el tiempo de
su consagración al Señor, no se acercará a ningún muerto. 7 Aunque mueran su
padre, su madre, su hermano o su hermana, no incurrirá en impureza a causa de
ellos, porque él lleva sobre su cabeza la consagración de su Dios. 8 Durante
todo el tiempo de su nazireato, es un consagrado al Señor. 9 Si una persona muere repentinamente cerca de él,
haciendo impuro su cabello consagrado, se cortará el cabello el día de su
purificación, es decir, el séptimo día. 10 Al octavo día, presentará al
sacerdote, a la entrada de 13 Este es el ritual para el nazireo: una vez
cumplido el tiempo de su nazireato, será conducido a la entrada de 21 Esta es la ley concerniente al nazireo. Si además
de su nazireato, promete con voto al Señor una ofrenda personal –según se lo
permitan sus medios– cumplirá el voto que hizo, además de lo que establece la
ley sobre el nazireato. La bendición de los sacerdotes 22 El Señor dijo a Moisés: 23 Habla en estos
términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán: 24 Que el Señor te bendiga y te proteja. 25 Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te
muestre su gracia. 26 Que el Señor te descubra su rostro y te conceda
la paz. 27 Que ellos invoquen mi Nombre sobre los
israelitas, y yo los bendeciré. Las ofrendas de los jefespara la dedicación del
Santuario 7 1 Cuando
Moisés terminó de erigir Al presentarlos ante 10 Los jefes presentaron la ofrenda de la dedicación
del altar cuando este fue ungido. Y mientras iban presentando sus ofrendas
ante el altar, 11 el Señor dijo a Moisés: "Que cada día un jefe ofrezca
por turno su ofrenda por la dedicación del altar". La ofrenda de la tribu de Judá 12 El que presentó su ofrenda el primer día fue
Najsón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá. 13 Su ofrenda consistió en una
fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y en un tazón de plata, de
setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina
de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 14 una naveta de
oro, de diez siclos, llena de incienso; 15 un novillo, un carnero y un
cordero de un año para un holocausto; 16 un chivo para un sacrificio por el
pecado; 17 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un
año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Najsón, hijo de
Aminadab. La ofrenda de la tribu de Isacar 18 El segundo día presentó su ofrenda Natanael, hijo
de Suar, jefe de la tribu de Isacar. 19 Él presentó como ofrenda una fuente
de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 20 una naveta de oro de
diez siclos, llena de incienso; 21 un novillo, un carnero y un cordero de un
año para un holocausto; 22 un chivo para un sacrificio por el pecado; 23 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar. La ofrenda de la tribu de Zabulón 24 El tercer día presentó su ofrenda Eliab, hijo de
Jelón, jefe de la tribu de Zabulón. 25 Él presentó como ofrenda una fuente de
plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 26 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 27 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 28 un chivo para un sacrificio por el pecado; 29 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jelón. La ofrenda de la tribu de Rubén 30 El cuarto día presentó su ofrenda Elisur, hijo de
Sedeur, jefe de la tribu de Rubén. 31 Él presentó como ofrenda una fuente de
plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 32 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 33 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 34 un chivo para un sacrificio por el pecado; 35 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur. La ofrenda de la tribu de Simeón 36 El quinto día presentó su ofrenda Selumiel, hijo
de Surisadai, jefe de la tribu de Simeón. 37 Él presentó como ofrenda una
fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de
setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina
de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 38 una naveta de
oro, de diez siclos, llena de incienso; 39 un novillo, un carnero y un
cordero de un año para un holocausto; 40 un chivo para un sacrificio por el
pecado; 41 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un
año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de
Surisadai. La ofrenda de la tribu de Gad 42 El sexto día presentó su ofrenda Eliasaf, hijo de
Deuel, jefe de la tribu de Gad. 43 Él presentó como ofrenda una fuente de
plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 44 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 45 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 46 un chivo para un sacrificio por el pecado; 47 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel. La ofrenda de la tribu de Efraím 48 El séptimo día presentó su ofrenda Elisamá, hijo
de Amihud, jefe de la tribu de Efraím. 49 Él presentó como ofrenda una fuente
de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 50 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 51 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 52 un chivo para un sacrificio por el pecado; 53 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Elisamá, hijo de Amihud. La ofrenda de la tribu de Manasés 54 El octavo día presentó su ofrenda Gamaliel, hijo
de Padasur, jefe de la tribu de Manasés. 55 Él presentó como ofrenda una
fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de
setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina
de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 56 una naveta de
oro, de diez siclos, llena de incienso; 57 un novillo, un carnero y un
cordero de un año para un holocausto; 58 un chivo para un sacrificio por el pecado;
59 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para
un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Padasur. La ofrenda de la tribu de Benjamín 60 El noveno día presentó su ofrenda Abidán, hijo de
Gedeón, jefe de la tribu de Benjamín. 61 Él presentó como ofrenda una fuente
de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 62 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 63 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 64 un chivo para un sacrificio por el pecado; 65 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeón. La ofrenda de la tribu de Dan 66 El décimo día presentó su ofrenda Ajiézer, hijo
de Amisadai, jefe de la tribu de Dan. 67 Él presentó como ofrenda una fuente
de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 68 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 69 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 70 un chivo para un sacrificio por el pecado; 71 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Ajiézer, hijo de Amisadai. La ofrenda de la tribu de Aser 72 El undécimo día presentó su ofrenda Paguiel, hijo
de Ocrán, jefe de la tribu de Aser. 73 Él presentó como ofrenda una fuente de
plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 74 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 75 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 76 un chivo para un sacrificio por el pecado; 77 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Paguiel, hijo de Ocrán. La ofrenda de la tribu de Neftalí 78 El duodécimo día presentó su ofrenda Ajirá, hijo
de Enán, jefe de la tribu de Neftalí. 79 Él presentó como ofrenda una fuente
de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta
siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 80 una naveta de oro,
de diez siclos, llena de incienso; 81 un novillo, un carnero y un cordero de
un año para un holocausto; 82 un chivo para un sacrificio por el pecado; 83 y
dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un
sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Ajirá, hijo de Enán. Conclusión 84 Esta fue la ofrenda de los jefes de Israel para
la dedicación del altar, el día en que fue ungido: doce fuentes de plata,
doce tazones de plata y doce navetas de oro. 85 Cada fuente pesaba ciento
treinta siclos, y cada tazón, setenta. Toda la plata de estos objetos sumaba
en total dos mil cuatrocientos siclos, en siclos del Santuario. 86 Las doce
navetas de oro llenas de incienso –a razón de diez siclos del Santuario por
naveta– sumaban en total ciento veinte siclos. 87 Los animales presentados para los holocaustos
fueron en total doce novillos, doce carneros y doce corderos de un año, con
sus oblaciones correspondientes; y los presentados para el sacrificio por el
pecado fueron doce chivos. 88 Los animales ofrecidos para los sacrificios de
comunión fueron en total veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta
chivos y sesenta corderos de un año. Estas fueron las ofrendas para la dedicación
del altar, cuando fue ungido. El diálogo de Dios con Moisés 89 Cuando Moisés entraba en Las lámparas del candelabro 8 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a Aarón: "Cuando
enciendas las lámparas, las siete luces deberán iluminar hacia la parte
delantera del candelabro". 3 Así lo hizo Aarón: dispuso las lámparas
hacia la parte delantera del candelabro, como el Señor lo había ordenado a
Moisés. 4 El candelabro era todo de oro forjado, desde la base hasta la flor,
y estaba hecho conforme al modelo que el Señor había mostrado a Moisés. La dedicación de los levitas 5 El Señor dijo a Moisés: 6 Separa a los descendientes de Leví de los demás
israelitas, y purifícalos. 7 Para eso, deberás proceder de la siguiente
manera: los rociarás con agua lustral; ellos se pasarán la navaja por todo el
cuerpo, se lavarán la ropa y así quedarán purificados. 8 Luego tomarán un
novillo, con su correspondiente oblación de harina de la mejor calidad,
amasada con aceite, y tu tomarás otro novillo para un sacrificio por el
pecado. 9 Entonces harás acercar a los levitas hasta 13 Tú deberás poner a los levitas a disposición de
Aarón y de sus hijos, y los ofrecerás al Señor con el gesto de presentación.
14 Así pondrás aparte a los levitas para que me pertenezcan. 15 Y una vez que
los hayas purificado y los hayas ofrecido con el gesto de presentación,
comenzarán a prestar servicios en 20 Moisés, Aarón y toda la comunidad de Israel
hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés. 21 Los
levitas se purificaron de sus pecados y lavaron su ropa. Luego Aarón los
ofreció al Señor con el gesto de presentación y practicó el rito de expiación
en favor de ellos, a fin de purificarlos. 22 Después de esto, los levitas
comenzaron a prestar servicios en 23 Luego el Señor dijo a Moisés: 24 Los levitas se atendrán a esto: a partir de los
veinticinco años, integrarán el grupo de servicio activo en Nuevas prescripcionessobre 9 1 En el
primer mes del segundo año después de la salida de Egipto, el Señor dijo a
Moisés en el desierto del Sinaí: 2 "Que los israelitas celebren 6 Sin embargo, había algunas personas que se
encontraban en estado de impureza a causa de un cadáver y no pudieron
celebrar 9 Entonces el Señor dijo a Moisés: 10 Habla en estos
términos a los israelitas: Si alguno de ustedes o alguno de sus descendientes
cae en impureza a causa de un cadáver, o está de viaje en un lugar lejano,
también podrá celebrar La nube 15 El día en que se erigió Las trompetas de plata 10 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Manda
hacer dos trompetas de plata, forjadas a martillo. Ellas te servirán para
convocar a la comunidad y para movilizar las divisiones. 3 Cuando se hagan
sonar las dos trompetas, toda la comunidad se reunirá delante de ti, a la
entrada de 9 Cuando ustedes, en su propia tierra, tengan que
combatir contra un enemigo que venga a atacarlos, deberán tocar las trompetas
profiriendo aclamaciones, y el Señor, su Dios, se acordará de ustedes, y se
verán libres de sus enemigos. 10 En las grandes ocasiones, en las fiestas y
en los días de luna nueva, tocarán las trompetas sobre sus holocaustos y sus
sacrificios de comunión; y este será para ustedes un memorial delante de su
Dios. Yo soy el Señor, su Dios. MARCHA
DE LOS ISRAELITAS DESDE EL SINAÍHASTA LAS ESTEPAS DE MOAB Antes de llegar a Estos relatos nos dan
una imagen muy vívida de Moisés. Destacan su inquebrantable fidelidad a la
misión que el Señor le ha encomendado, sin atenuar sus debilidades y
desfallecimientos. Él se siente agobiado por una tarea compleja e ingrata, y
confiesa amargamente su impotencia frente a los caprichos y rebeldías del
pueblo. Cansado de su cometido, llega incluso a desear la muerte. Toda una
generación tendrá que morir en el desierto, a causa de su obstinación. Pero
el Señor llevará a cabo su designio con la generación siguiente: sólo la
comunidad completamente renovada alcanzará el destino que él señala. Esta marcha de Israel a
través del desierto simboliza el itinerario espiritual del Pueblo de Dios, a
lo largo de toda su historia. También él avanza y se detiene; camina bajo la
guía del Señor, pero a veces mira hacia atrás, por cansancio, por temor o
porque pierde de vista una meta que le parece demasiado lejana. Pero siempre
la fuerza de Dios triunfa sobre la debilidad de los hombres. El orden de la marcha 11 En el segundo año, el día veinte del segundo mes,
la nube se alzó por encima de 17 Una vez que se desarmó 18 Luego avanzó el estandarte de la división de
Rubén, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Elisur, hijo
de Sedeur; 19 al frente de las tropas de la tribu de Simeón iba Selumiel,
hijo de Surisadai; 20 y al frente de las tropas de la tribu de Gad iba
Eliasaf, hijo de Deuel. 21 Los quehatitas, que llevaban los objetos
sagrados, avanzaron después, a fin de que 25 Finalmente, a la retaguardia de todos los
campamentos, avanzó el estandarte de la tribu de Dan, distribuida por
regimientos. Al frente de sus tropas iba Ajiézer, hijo de Amisadai; 26 al
frente de la tribu de Aser, iba Peguiel, hijo de Ocrán; 27 y al frente de los
descendientes de Neftalí, iba Ajirá, hijo de Enán. 28 Este era el orden en que avanzaban los
israelitas, distribuidos por regimientos, cuando emprendían la marcha. La invitación de Moisés a Jobab 29 Moisés dijo a Jobab, que era hijo de su suegro
Reuel, el madianita: "Nosotros vamos a emprender la marcha hacia el
lugar que el Señor prometió darnos. Ven con nosotros, y seremos generosos
contigo, porque el Señor prometió ser generoso con Israel". 30 Él
replicó: "No iré con ustedes, sino que regresaré a mi país natal".
31 "Por favor, no nos abandones, le insistió Moisés; tú sabes muy bien
en qué lugar del desierto podemos acampar, y por eso nos servirás de guía. 32
Si vienes con nosotros, te haremos participar de los bienes que el Señor nos
conceda". La partida 33 Ellos partieron de la montaña del Señor y
recorrieron un camino de tres días. Durante todo ese tiempo, el Arca de 35 Cuando el Arca se ponía en movimiento, Moisés
exclamaba: ¡Levántate, Señor!¡Que tus enemigos se disperseny
tus adversarios huyan delante de ti! 36 Y cuando se detenía, exclamaba: ¡Descansa, Señor,entre los diez mil millares de
Israel! El castigo del Señor en Taberá 11 1 Una
vez, el pueblo se quejó amargamente delante del Señor. Cuando el Señor los
oyó, se llenó de indignación. El fuego del Señor se encendió contra ellos y
devoró el extremo del campamento. 2 El pueblo pidió auxilio a Moisés. Este
intercedió ante el Señor, y se apagó el fuego. 3 Aquel lugar fue llamado
Taberá –que significa Incendio– porque allí se había encendido el fuego del
Señor contra los israelitas. Las quejas del pueblo en el desierto 4 La turba de los advenedizos que se habían mezclado
con el pueblo se dejó llevar de la gula, y los israelitas se sentaron a
llorar a gritos, diciendo: "¡Si al menos tuviéramos carne para comer! 5
¡Cómo recordamos los pescados que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos,
los melones, los puerros, las cebollas y los ajos! 6 ¡Ahora nuestras
gargantas están resecas! ¡Estamos privados de todo, y nuestros ojos no ven
nada más que el maná!". 7 El maná se parecía a la semilla de cilantro y su
color era semejante al del bedelio. 8 El pueblo tenía que ir a buscarlo; una
vez recogido, lo trituraban con piedras de moler o lo machacaban en un
mortero, lo cocían en una olla, y lo preparaban en forma de galletas. Su
sabor era como el de un pastel apetitoso. 9 De noche, cuando el rocío caía
sobre el campamento, también caía el maná. La intercesión de Moisés 10 Moisés oyó llorar al pueblo, que se había
agrupado por familias, cada uno a la entrada de su carpa. El Señor se llenó
de una gran indignación, pero Moisés, vivamente contrariado, 11 le dijo:
"¿Por qué tratas tan duramente a tu servidor? ¿Por qué no has tenido
compasión de mí, y me has cargado con el peso de todo este pueblo? 12 ¿Acaso
he sido yo el que concibió a todo este pueblo, o el que lo dio a luz, para que
me digas: ‘Llévalo en tu regazo, como la nodriza lleva a un niño de pecho,
hasta la tierra que juraste dar a sus padres’? 13 ¿De dónde voy a sacar carne
para dar de comer a todos los que están llorando a mi lado y me dicen: ‘Danos
carne para comer’? 14 Yo solo no puedo soportar el peso de todo este pueblo:
mis fuerzas no dan para tanto. 15 Si me vas a seguir tratando de ese modo,
mátame de una vez. Así me veré libre de mis males". La respuesta del Señor 16 El Señor respondió a Moisés: "Reúneme a
setenta de los ancianos de Israel –deberás estar seguro de que son realmente
ancianos y escribas del pueblo– llévalos a La comunicación del espíritua los ancianos 24 Moisés salió a comunicar al pueblo las palabras
del Señor. Luego reunió a setenta hombres entre los ancianos del pueblo, y
los hizo poner de pie alrededor de 26 Dos hombres –uno llamado Eldad y el otro Medad–
se habían quedado en el campamento; y como figuraban entre los inscritos, el
espíritu se posó sobre ellos, a pesar de que no habían ido a Las codornices 31 Entonces se levantó un viento enviado por el
Señor, que trajo del mar una bandada de codornices y las precipitó sobre el
campamento. Las codornices cubrieron toda la extensión de un día de camino, a
uno y otro lado del campamento, hasta la altura de un metro sobre la
superficie del suelo. 32 El pueblo se puso a recoger codornices todo el día,
toda la noche y todo el día siguiente. El que había recogido menos, tenía
diez medidas de unos cuatrocientos cincuenta litros cada una. Y las
esparcieron alrededor de todo el campamento. 33 La carne estaba todavía entre sus dientes, sin
masticar, cuando la ira del Señor se encendió contra el pueblo, y el Señor lo
castigó con una enorme mortandad. 34 El lugar fue llamado Quibrot Hataavá
–que significa Tumbas de 35 Desde Quibrot Hataavá el pueblo siguió avanzando
hasta Jaserot, y allí se detuvo. Las murmuraciones de Miriam y de Aarón contra Moisés 12 1
Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés a causa de la mujer
cusita con la que este se había casado. Moisés, en efecto, se había casado
con una mujer de Cus. 2 "¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio
de Moisés?, decían. ¿No habló también por medio de nosotros?". Y el Señor
oyó todo esto. 3 Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde, más humilde
que cualquier otro hombre sobre la tierra. El elogio del Señor a Moisés 4 De pronto, el Señor dijo a Moisés, a Aarón y a
Miriam: "Vayan los tres a Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño. 7 No sucede así con mi servidor Moisés: él es el hombre de
confianzaen toda mi casa. 8 Yo hablo con él cara a cara, claramente, no con enigmas, y él contempla la figura del Señor. ¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar
contra mi servidor Moisés?". 9 Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se
alejó. El castigo de Miriam 10 Apenas la nube se retiró de encima de La exploración de Canaán 13 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 "Envía unos hombres a explorar el país de Canaán,
que yo doy a los israelitas; enviarás a un hombre por cada una de sus tribus
paternas, todos ellos jefes de tribu". 3 Entonces Moisés los envió
des-de el desierto de Parán, según la orden del Señor. Todos estos hombres
eran jefes de los israelitas, 4 y sus nombres eran los siguientes: Por la tribu de Rubén, Samuá, hijo de Zacur; 5 por la tribu de Simeón, Safat, hijo de Jorí; 6 por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Iefuné; 7 por la tribu de Isacar, Igal, hijo de José; 8 por la tribu de Efraím, Oseas, hijo de Nun; 9 por la tribu de Benjamín, Paltí, hijo de Rafú; 10 por la tribu de Zabulón, Gadiel, hijo de Sodí; 11 por la tribu de José, o sea, por la tribu de
Manasés, Gadí, hijo de Susí; 12 por la tribu de Dan, Amiel, hijo de Guemalí; 13 por la tribu de Aser, Setur, hijo de Miguel; 14 por la tribu de Neftalí, Najbí, hijo de Vofsí; 15 por la tribu de Gad, Gueuel, hijo de Maquí. 16 Estos son los nombres de las personas que envió
Moisés a explorar elpaís. Y a Oseas, hijo de Nun, Moisés lo llamó Josué. 17 Cuando Moisés los envió a explorar el territorio
de Canaán, les dijo: "Suban ahí, por el Négueb, y luego avancen hasta la
región montañosa. 18 Observen cómo es el país, y si la gente que lo ocupa es
fuerte o débil, escasa o numerosa. 19 Fíjense también si la tierra donde
viven es buena o mala, y si las ciudades en que habitan son abiertas o
fortificadas; 20 si el suelo es fértil o árido, y si está arbolado o no.
Tengan valor, y traigan algunos frutos de la región". Esto sucedió en el tiempo de las primeras uvas. 21 Los hombres fueron a explorar el país, desde el
desierto de Cin hasta Rejob, a El informe de los exploradores 25 Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el
país. 26 Entonces fueron a ver a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los
israelitas en Cades, en el desierto de Parán, y les presentaron su informe,
al mismo tiempo que les mostraban los frutos del país. 27 Les contaron lo
siguiente: "Fuimos al país donde ustedes nos enviaron; es realmente un
país que mana leche y miel, y estos son sus frutos. 28 Pero, ¡qué poderosa es
la gente que ocupa el país! Sus ciudades están fortificadas y son muy
grandes. Además, vimos allí a los anaquitas. 29 Los amalecitas habitan en la
región del Négueb; los hititas, los jebuseos y los amorreos ocupan la región
montañosa; y los cananeos viven junto al mar y a lo largo del Jordán". 30 Caleb trató de animar al pueblo que estaba junto
a Moisés, diciéndole: "Subamos en seguida y conquistemos el país, porque
ciertamente podremos contra él". 31 Pero los hombres que habían subido
con él replicaron: "No podemos atacar a esa gente, porque es más fuerte
que nosotros". 32 Y divulgaron entre los israelitas falsos rumores
acerca del país que habían explorado, diciendo: "La tierra que
recorrimos y exploramos devora a sus propios habitantes. Toda la gente que
vimos allí es muy alta. 33 Vimos a los gigantes –los anaquitas son raza de
gigantes–. Nosotros nos sentíamos como langostas delante de ellos, y esa es
la impresión que debimos darles". La rebelión de Israel 14 1
Entonces la comunidad en pleno prorrumpió en fuertes gritos, y el pueblo
lloró toda aquella noche. 2 Los israelitas protestaban contra Moisés y Aarón,
y toda la comunidad les decía: ¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto! ¡Ojalá
muriéramos en este desierto! 3 ¿Por qué el Señor nos quiere hacer entrar en
esa tierra donde caeremos bajo la espada? ¡Nuestras mujeres y nuestros hijos
serán llevados como botín! ¡Más nos valdría regresar a Egipto! 4 Y se decían
unos a otros: "¡Eli-jamos un jefe y volvamos a Egipto!". 5 Moisés y Aarón cayeron con el rostro en tierra
delante de toda la comunidad de los israelitas reunidos en asamblea. 6 Pero
Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Iefuné –que estaban entre los que habían
explorado el país– rasgaron su ropa 7 y dijeron a toda la comunidad de los
israelitas: "La tierra que hemos recorrido y explorado es
extraordinariamente buena. 8 Si el Señor nos favorece, nos hará entrar en esa
tierra que mana leche y miel, y nos la dará. 9 Pero no se rebelen contra el
Señor, ni le tengan miedo a la gente del país, porque los venceremos
fácilmente. Su sombra protectora se ha apartado de ellos; con nosotros, en
cambio, está el Señor. ¡No les tengan miedo!". La indignación del Señor 10 Toda la comunidad amenazaba con matarlos a
pedradas, cuando la gloria del Señor se manifestó a todos los israelitas en 13 Pero Moisés respondió al Señor: "Cuando
oigan la noticia los egipcios –de cuyo país sacaste a este pueblo gracias a
tu poder– 14 se la pasarán a los habitantes de esa tierra. Ellos han oído que
tú, Señor, estás en medio de este pueblo; que te dejas ver claramente cuando
tu nube se detiene sobre ellos; y que avanzas delante de ellos, de día en la
columna de nube, y de noche en la columna de fuego. 15 Si haces morir a este
pueblo como si fuera un solo hombre, las naciones que conocen tu fama, dirán:
16 ‘El Señor era impotente para llevar a ese pueblo hasta la tierra que le
había prometido con un juramento, y los mató en el desierto’. 17 Por eso,
Señor, manifiesta la grandeza de tu poder, como tú lo has declarado, cuando
dijiste: 18 ‘El Señor es lento para enojarse y está lleno de misericordia. Él
tolera la maldad y la rebeldía, pero no las deja impunes, sino que castiga la
culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la cuarta generación’.
19 Perdona, por favor, la culpa de este pueblo según tu gran misericordia y
como lo has venido tolerando desde Egipto hasta aquí". El castigo de la infidelidad 20 El Señor respondió: "Lo perdono, como tú me
lo has pedido. 21 Sin embargo –tan cierto como que yo vivo, y que la gloria
del Señor llena toda la tierra– 22 ninguno de los hombres que vieron mi
gloria y los prodigios que realicé en Egipto y en el desierto, ninguno de los
que ya me han puesto a prueba diez veces y no me han obedecido, 23 verá la
tierra que prometí a sus padres con un juramento; no la verá ninguno de los
que me han despreciado. 24 En cuanto a mi servidor Caleb, por estar animado
de otro espíritu y haberse mantenido fiel a mí, lo llevaré a la tierra donde
ya entró una vez, y sus descendientes la poseerán. 25 Pero como los
amalecitas y los cananeos ocupan el valle, den vuelta mañana y partan para el
desierto por el camino del Mar Rojo". 26 Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón: 27
"¿Hasta cuándo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra
mí? Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas. 28 Por eso, diles:
‘Juro por mi vida, palabra del Señor, que los voy a tratar conforme a las
palabras que ustedes han pronunciado. 29 Por haber protestado contra mí, sus
cadáveres quedarán tendidos en el desierto: los cadáveres de todos los
registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años. 30 Ni
uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, salvo Caleb hijo de
Iefuné y Josué hijo de Nun. 36 Los hombres que Moisés envió a explorar el
territorio –esos que al volver instigaron a toda la comunidad a protestar
contra él, difundiendo falsos rumores 37 y propagando malas noticias acerca
de la tierra– cayeron muertos en la presencia del Señor. 38 De los que habían
ido a explorar el territorio, solamente sobrevivieron Josué, hijo de Nun, y
Caleb, hijo de Iefuné. La presunción y la derrotade los israelitas 39 Cuando Moisés repitió estas palabras a todos los
israelitas, el pueblo quedó muy afligido. 40 Y a la madrugada del día
siguiente subieron a la parte más alta de la montaña, diciendo: "Estamos
preparados para ir al lugar que el Señor ha indicado, porque en realidad
estábamos en un error". 41 Pero Moisés replicó: "¿Por qué están
transgrediendo la orden del Señor? Eso no va a dar buen resultado. 42 No
suban, y así no serán derrotados por sus enemigos, ya que el Señor no está en
medio de ustedes. 43 Los amalecitas y los cananeos saldrán a hacerles frente,
y ustedes caerán bajo la espada, porque se han apartado del Señor y él no
estará con ustedes". 44 Pero ellos se obstinaron en subir a la cima de
la montaña, a pesar de que ni el Arca de Disposiciones relativas a los sacrificios 15 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les daré para que
vivan en ella, 3 y presenten un animal del ganado mayor o menor como ofrenda
que se quema en holocausto o en sacrificio al Señor, ya sea para cumplir un
voto, ya sea como ofrenda voluntaria o en las fiestas fijas –ofreciendo así
un aroma agradable al Señor– 4 la persona que presente la ofrenda al Señor
deberá traer, como oblación, la décima parte de una medida de harina de la
mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite. 5 También deberás
ofrecer, con el holocausto o el sacrificio, un litro y medio de vino como
libación para cada cordero. 6 Si se trata de un carnero, presentarás como
oblación dos décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad,
amasada con dos litros y cuarto de aceite; 7 y como libación –como ofrenda de
aroma agradable al Señor– ofrecerás dos litros y cuarto de vino. 8 Si ofreces al Señor como holocausto o sacrificio
un animal del ganado mayor o menor, sea para cumplir un voto o como
sacrificio de comunión, 9 además del animal, se ofrecerá una oblación consistente
en tres décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada
con un litro y medio de aceite; 10 y como libación ofrecerás tres litros y
medio de vino. Estas son ofrendas que se queman con aroma agradable al Señor. 11 Lo mismo se hará con cada toro, con cada carnero,
y con cada oveja o cabra, 12 cualquiera sea la cantidad que ofrezcas: lo
mismo harás con cada uno de esos animales, cualquiera sea su número. 13 Todos
los israelitas procederán de la misma manera, cuando presenten una ofrenda
que se quema con aroma agradable al Señor. 14 Y si un extranjero residente
entre ustedes, o cualquiera que viva en medio de ustedes, a lo largo de las
generaciones, quiere presentar una ofrenda que se quema con aroma agradable
al Señor, lo hará también él como lo hacen ustedes. 15 En la asamblea, habrá
una sola ley para ustedes y para los extranjeros. Este es un decreto válido
para siempre, a lo largo de las generaciones. El extranjero hará lo mismo que
ustedes delante del Señor. 16 En una palabra, el mismo ritual y la misma
disposición estará en vigencia para ustedes y para los extranjeros que
residan entre ustedes. Las primicias del pan 17 El Señor dijo a Moisés: 18 Habla en estos
términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra adonde yo los haré
entrar, 19 y coman el pan de esa tierra, reservarán una ofrenda para el
Señor: 20 como primicias de la harina, ofrecerán una torta; como se reserva
la ofrenda de la era, se reservará también aquella. 21 Así presentarán al
Señor una ofrenda de las primicias de su harina, a lo largo de las
generaciones. La expiación de las faltas cometidas
inadvertidamente 22 Si ustedes, por inadvertencia, dejan de cumplir
cualquiera de estos mandamientos que el Señor prescribió a Moisés 23
–cualquiera de las cosas que el Señor les ordenó por medio de él– desde el
momento en que el Señor les impuso el mandamiento, y después, a lo largo de
las generaciones, se procederá de la siguiente manera: 24 Si quien obró inadvertidamente fue la comunidad,
toda la comunidad ofrecerá un novillo como holocausto de aroma agradable al
Señor –con su oblación y la libación prescrita– y un chivo como sacrificio
por el pecado. 25 El sacerdote practicará el rito de expiación en favor de
toda la comunidad, y esta será perdonada, porque se trata de un error, y
ellos, para reparar ese error, presentaron delante del Señor su ofrenda –una
ofrenda que se quema para el Señor– y su sacrificio por el pecado. 26 Así
será perdonada toda la comunidad de los israelitas, y también el extranjero
que resida en medio de ellos, porque esto le sucedió a todo el pueblo
inadvertidamente. 27 Si quien obró inadvertidamente fue una sola
persona, ofrecerá una cabra de un año como sacrificio por el pecado. 28 El
sacerdote practicará el rito de expiación delante del Señor, en favor de esa
persona, porque ella pecó inadvertidamente. Y cuando se practique en favor de
ella el rito de expiación, será perdonada, 29 tanto el israelita como el
extranjero residente entre ustedes: habrá una sola ley para todo el que obra
por inadvertencia. 30 Pero el que obra deliberadamente –tanto el israelita
como el extranjero– ultraja al Señor y será excluido de su pueblo. 31 Por
haber despreciado la palabra del Señor y violado su mandamiento, esa persona
será extirpada: es responsable de su culpa. Un caso de violación del sábado 32 Mientras los israelitas estaban en el desierto,
se encontraron con un hombre que estaba juntando leña en sábado. 33 Los que
lo encontraron juntando leña lo llevaron ante Moisés, Aarón y toda la
comunidad. 34 Entonces fue puesto bajo custodia, porque no estaba determinado
lo que se debía hacer con él. 35 Pero el Señor dijo a Moisés: "Ese
hombre debe ser castigado con la muerte: que toda la comunidad lo mate a
pedradas fuera del campamento". 36 Toda la comunidad lo sacó fuera del
campamento, y lo mataron a pedradas, como el Señor lo había ordenado a
Moisés. Los flecos de los mantos 37 El Señor dijo a Moisés: 38 "Habla a los
israelitas, e instrúyelos para que tanto ellos como sus descendientes se
pongan unos flecos en las puntas de sus mantos, y para que aten a los flecos
de cada punta un cordón de púrpura violeta. 39 Ustedes llevarán esos flecos,
y al verlos se acordarán de todos los mandamientos del Señor. Así los pondrán
en práctica, y no seguirán los caprichos de su corazón y de sus ojos que los
arrastran al desenfreno. 40 Así se acordarán de cumplir mis mandamientos, y
serán santos para su Dios. 41 Yo soy el Señor, su Dios, que los hice salir de
Egipto para ser su Dios. Yo soy el Señor, su Dios". La rebelión de Coré 16 1 Coré
–hijo de Ishar, hijo de Quehat, hijo de Leví– junto con Datán y Abirón, hijos
de Eliab, y On, hijo de Pelet –estos últimos eran descendientes de Rubén–
decidieron 2 sublevarse contra Moisés, secundados por otros doscientos
cincuenta israelitas, todos ellos jefes de la comunidad, representantes de la
asamblea y personas de renombre. 3 Se amotinaron contra Moisés y Aarón, y les
dijeron: "¡Ustedes se han excedido en sus atribuciones! Toda la
comunidad es sagrada, y el Señor está en medio de ella. ¿Por qué entonces
ustedes se ponen por encima de la asamblea del Señor?". 4 Cuando Moisés oyó esto, cayó con el rostro en
tierra. 5 Luego dijo a Coré y a todos sus secuaces: "Mañana, el Señor
pondrá de manifiesto quién es el que le pertenece y quién está consagrado; y
permitirá que se le acerque el que ha sido elegido por él. 6 Por eso, hagan
lo siguiente: tú, Coré, y todos tus secuaces, tomen unos incensarios, 7
pongan fuego en ellos, y mañana échenles incienso en la presencia del Señor.
Aquel a quien el Señor elija será el consagrado. ¡Ustedes, hijos de Leví, se
han excedido en sus atribuciones!". 8 Luego Moisés siguió diciendo a
Coré: "Escúchenme, hijos de Leví. 9 ¿No les basta que el Señor los haya
separado de toda la comunidad de Israel y los haya acercado a él, para
prestar servicios en 12 Moisés mandó llamar a Datán y a Abirón, hijos de
Eliab. Pero ellos replicaron: "¡No iremos! 13 ¿No te basta con habernos
sacado de una tierra que mana leche y miel, para hacernos morir en el
desierto, que todavía quieres dominarnos? 14 El lugar al que nos has traído
no es una tierra que mana leche y miel, y no nos has dado como herencia
campos y viñedos. ¿O pretendes impedir que esta gente vea? No iremos".
15 Moisés se indignó profundamente y dijo al Señor: "No aceptes su
oblación. Yo no les he quitado ni un solo asno ni he perjudicado a ninguno de
ellos". El castigo de los rebeldes 16 Entonces Moisés dijo a Coré: "Tú y tus
secuaces comparecerán mañana delante del Señor, y también comparecerá Aarón.
17 Cada uno de ustedes tomará su incensario, le pondrá incienso y lo ofrecerá
al Señor: serán doscientos cincuenta incensarios en total. También tú y Aarón
llevarán cada uno el suyo". 18 Cada uno tomó su incensario, le puso
fuego y le echó incienso. Luego ocuparon sus puestos a la entrada de 25 Moisés se levantó, fue adonde estaban Datán y
Abirón, seguido de los ancianos de Israel, 26 y dijo a la comunidad:
"Apártense de las carpas de estos hombres perversos y no toquen nada de
lo que les pertenece, porque de lo contrario también ustedes serán
exterminados a causa de sus pecados". 27 Y todos se separaron de las
moradas de Coré, Datán y Abirón. Datán y Abirón, por su parte, salieron y se pusieron
de pie a la entrada de sus carpas, junto con sus mujeres, sus hijos y sus pequeños.
28 Moisés dijo: "En esto conocerán que ha sido el Señor el que me envió
a hacer estas cosas, y que no es un capricho mío: 29 si estos hombres mueren
de muerte natural y su suerte es igual a la de todos los hombres, no ha sido
el Señor el que me envió. 30 Pero si el Señor realiza algo inusitado –si la
tierra abre sus fauces para tragarlos con todos sus bienes y ellos bajan
vivos al Abismo– ustedes sabrán que esta gente ha despreciado al Señor". 31 Apenas Moisés terminó de pronunciar estas
palabras, el suelo se partió debajo de sus pies, 32 la tierra abrió sus
fauces y los tragó junto con sus familias, con toda la gente de Coré y con
todos sus bienes. 33 Ellos bajaron vivos al Abismo, con todo lo que les
pertenecía. La tierra los cubrió y desaparecieron de en medio de la asamblea.
34 Al oír sus gritos, todos los israelitas que estaban cerca de ellos
huyeron, diciendo: "¡Que no nos trague la tierra!". 35 Luego bajó fuego del Señor y consumió a los
doscientos cincuenta hombres que habían ofrecido incienso. Los incensarios de los rebeldes 17 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 "Man-da a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que
retire los incensarios de en medio de las brasas y que desparrame el fuego en
otra parte, porque esos incensarios han sido santificados. 3 Retiren los
incensarios de aquellos que murieron por haber pecado, y hagan con ellos
láminas de metal para recubrir el altar. Porque al ser usados para ofrecer
incienso delante del Señor, quedaron santificados. Así servirán de signo para
los israelitas". 4 El sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce
que habían usado para la ofrenda los que murieron carbonizados, y los mandó
martillar hasta convertirlos en láminas para recubrir el altar. 5 Estas
debían recordar a los israelitas que ningún extraño –alguien que no fuera
descendiente de Aarón– podía atreverse a ofrecer incienso delante del Señor,
a fin de no correr la misma suerte que Coré y sus secuaces, según lo había
predicho el Señor por medio de Moisés. Nuevo castigo de Dios contra el puebloe intercesión
de Aarón 6 Al día siguiente, toda la comunidad de los
israelitas protestó contra Moisés y Aarón, diciendo: "Ustedes han
provocado una mortandad en el pueblo del Señor". 7 Como la comunidad se
amotinaba contra ellos, Moisés y Aarón se volvieron hacia La vara de Aarón 16 Y el Señor dijo a Moisés: 17 "Manda a los
israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada
uno una vara: deberán ser doce en total. Tú escribirás el nombre de cada uno
en su propia vara; 18 y en la de Leví escribirás el nombre de Aarón, porque
tendrá que haber una sola vara por cada jefe de familia. 19 Luego las pondrás
en 21 Moisés transmitió esta orden a los israelitas, y
todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno:
eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarón. 22 Moisés las
depositó delante del Señor, en 25 Luego el Señor dijo a Moisés: "Vuelve a
colocar la vara de Aarón delante del Arca del Testimonio, como un signo para
los rebeldes. Así alejarás de mí sus protestas, y no serán castigados con la
muerte". 26 Moisés hizo exactamente lo que el Señor le había ordenado. 27 Pero los israelitas dijeron a Moisés:
"¡Vamos a morir! ¡Todos estamos perdidos! 28 ¡El que se acerque a Los deberes de los sacerdotesy de los levitas 18 1 El
Señor dijo a Aarón:
Tú, tus hijos y tu casa paterna, cargarán con las faltas contra el Santuario;
pero tú y tus hijos solamente cargarán con las faltas contra el ejercicio del
sacerdocio. 2 También asociarás a tus hermanos de la tribu de Leví –tu tribu
paterna– para que colaboren contigo y te sirvan como ministros, a ti y a tus
hijos, en Los derechos de los sacerdotes 8 El Señor dijo a Aarón: Yo te encomiendo el cuidado de mis ofrendas, es
decir, de los dones sagrados de los israelitas. Te entrego todo eso, a ti y a
tus hijos, como algo que les es debido, como un derecho irrevocable. 9 Esto
es lo que te corresponde de los sacrificios más santos, de las ofrendas
quemadas. Todas las ofrendas que me presentan como sacrificios santísimos, a
saber, todas las oblaciones, los sacrificios por el pecado y los sacrificios
de reparación, serán para ti y para tus hijos. 10 Tú participarás de los
dones más santos. Sólo los varones podrán comerlos y deberás tratarlos como
algo sagrado. 11 También será para ti lo que se toma de las ofrendas de los
israelitas para ser ofrecido con el gesto de presentación. Yo te lo doy, a ti,
a tus hijos y a tus hijas, como un derecho irrevocable: podrán comerlo todos
los miembros de tu casa que sean puros. 12 Yo te doy lo mejor del aceite, del
vino y del trigo, o sea, las partes escogidas que los israelitas presentan al
Señor. 13 Las primicias de los productos de la tierra, que ellos ofrecen al
Señor, serán para ti: podrán comerlas todos los miembros de tu casa que sean
puros. 14 Todo lo que ha sido consagrado al exterminio total en Israel será
para ti. 15 También lo serán los primogénitos, tanto de hombres como de
animales, ofrecidos al Señor. Pero harás rescatar los primogénitos de los
hombres y los primogénitos de los animales impuros. 16 Los harás rescatar
dentro del mes de su nacimiento, tomando como precio por el rescate cinco
siclos –en siclos del Santuario– que equivalen a veinte gueras. 17 Los
primogénitos del ganado mayor y menor no podrán ser rescatados porque están
consagrados. Por eso, derramarás su sangre contra el altar y harás arder su
grasa como una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. 18 La
carne, en cambio, será para ti, lo mismo que la ofrenda de presentación y la
pata derecha. 19 Yo te doy todas las ofrendas que los israelitas ponen aparte
para el Señor. Te las doy a ti, a tus hijos y a tus hijas, como un derecho
irrevocable. Esta será una alianza de sal –una alianza eterna– para ti y tu
descendencia, delante del Señor. Los derechos de los levitas 20 Y el Señor dijo a Aarón: Tú no recibirás una herencia en el territorio de los
israelitas ni tendrás una parte entre ellos: yo soy tu parte y tu herencia. 21 Yo doy como herencia a los levitas todos los
diezmos de Israel, a cambio de los servicios que prestan en Los diezmos 25 El Señor dijo a Moisés: 26 Habla en estos
términos a los levitas: Cuando ustedes reciban de los israelitas los diezmos
que yo les asigné como herencia, reservarán la décima parte como una ofrenda
para el Señor: 27 esto les será tenido en cuenta a título de contribución.
Como se hace con el trigo de la era y el mosto del lagar, 28 también ustedes
pondrán aparte para el Señor una ofrenda tomada de los diezmos que reciban de
los israelitas, y se la entregarán al sacerdote Aarón, en calidad de ofrenda
reservada al Señor. 29 De los dones que reciban, reservarán las ofrendas
debidas al Señor: la mejor porción de cada cosa, o sea, la parte que debe ser
consagrada. 30 Diles también: Una vez que hayan reservado la mejor parte –que les
será tenida en cuenta como el trigo de la era y el mosto del lagar– 31
ustedes y sus familias podrán comerla en cualquier lugar, porque esa es su
recompensa por los servicios que prestan en El rito para la preparacióndel agua lustral 19 1 El
Señor dijo a Moisés y Aarón:2 Esta es una prescripción de la ley que promulgó
el señor: Di a los israelitas que te traigan una vaca roja, sin ningún
defecto ni imperfección, y que nunca haya estado bajo el yugo. 3 Ustedes se
la entregarán al sacerdote Eleazar. Luego será sacada fuera del campamento y
degollada en su presencia. 4 El sacerdote Eleazar recogerá con el dedo un
poco de sangre y hará siete aspersiones hacia El uso del agua lustral 11 El que toque el cadáver de cualquier ser humano
será impuro durante siete días. 12 El tercero y el séptimo día se purificará
con el agua lustral, y será puro; y si no se purifica el tercero y el séptimo
día, no será puro. 13 Cualquiera que toque un cadáver –el cuerpo de un hombre
que ha muerto– y no se purifique, mancha 14 Esta es la ley que se aplicará cuando un hombre muera
en una carpa: todos los que entren en la carpa y todos los que se encuentren
en ella, serán impuros durante siete días. 15 También será impuro todo
recipiente cuya abertura no haya sido cubierta con una tapa ajustada a él. 16
Y cualquiera que toque, en campo abierto, a una persona que fue asesinada o
murió naturalmente, o huesos humanos, o una tumba, será impuro durante siete
días. 17 Para aquel que es impuro, se tomará un poco de ceniza de la víctima
quemada para la purificación, y se la mezclará con agua viva dentro de un
recipiente. 18 Luego una persona pura tomará un ramillete de hisopo, lo
sumergirá en el agua, y rociará la carpa, las vasijas y las personas que
estuvieron allí o que tocaron los huesos, la persona asesinada o que murió de
muerte natural, o la tumba. 19 La persona pura rociará a la impura el tercero
y el séptimo día, y al séptimo la habrá purificado. Esta última lavará su
ropa y se bañará con agua, y al atardecer será pura. 20 Si alguien que ha
incurrido en impureza deja de purificarse, será excluido de la asamblea,
porque ha manchado 21 Este será para ustedes un decreto válido para
siempre. Además, el que haga la aspersión con el agua lustral deberá lavar su
ropa, y cualquiera que toque el agua lustral, será impuro hasta la tarde. 22
Si toca a otra persona, esta también será impura, y si alguien lo toca, será
impuro hasta la tarde. La muerte de Miriam 20 1 En el
primer mes, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Cin, y
el pueblo se estableció en Cades. Allí murió y fue enterrada Miriam. El agua brotada de la roca 2 Como la comunidad no tenía agua, se produjo un
amotinamiento contra Moisés y Aarón. 3 El pueblo promovió una querella contra
Moisés diciendo: "¡Ojalá hubiéramos muerto cuando murieron nuestros
hermanos delante del Señor! 4 ¿Por qué trajeron a este desierto a la asamblea
del Señor, para que muriéramos aquí, nosotros y nuestro ganado? 5 ¿ Por qué
nos hicieron salir de Egipto, para traernos a este lugar miserable, donde no
hay sembrados, ni higueras, ni viñas, ni granados, y donde ni siquiera hay
agua para beber?". 6 Moisés y Aarón, apartándose de la asamblea, fueron
a la entrada de 9 Moisés tomó el bastón que estaba delante del
Señor, como él se lo había mandado. 10 Luego Moisés y Aarón reunieron a la
asamblea frente a la roca, y Moisés les dijo: "¡Escuchen, rebeldes!
¿Podemos hacer que brote agua de esta roca para ustedes?". 11 Y alzando
su mano, golpeó la roca dos veces con el bastón. El agua brotó
abundantemente, y bebieron la comunidad y el ganado. 12 Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón: "Por
no haber confiado lo bastante en mí para que yo manifestara mi santidad ante
los israelitas, les aseguro que no llevarán a este pueblo hasta la tierra que
les he dado". 13 Estas son las aguas de Meribá –que significa
"Querella"– donde los israelitas promovieron una querella contra el
Señor y con las que él manifestó su santidad. El conflicto entre Israel y Edóm 14 Moisés envió desde Cades unos mensajeros al rey
de Edóm, con esta propuesta: "Así habla tu hermano Israel: ‘Tú conoces
todas las dificultades con que hemos tropezado. 15 Nuestros antepasados
bajaron a Egipto, y allí estuvimos durante mucho tiempo. Los egipcios nos
trataron duramente, a nosotros y a nuestros antepasados. 16 Pero pedimos
auxilio al Señor, y él escuchó nuestra voz y nos envió un Ángel que nos sacó
de Egipto. Ahora estamos en Cades, la población que está al borde de tu
territorio. 17 Déjanos pasar por tu país. No cruzaremos por los campos ni por
los viñedos, ni beberemos agua de los pozos. Iremos solamente por el camino
principal, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, hasta que
hayamos atravesado tu territorio’". 18 Pero Edóm les respondió:
"Ustedes no pasarán por aquí. Si lo hacen, saldré contra ustedes, espada
en mano". 19 Los israelitas les respondieron: "Iremos por la ruta,
y si nosotros o nuestro ganado llegamos a beber agua, te la pagaremos. Sólo
queremos pasar a pie: es una cosa insignificante". 20 Pero ellos
respondieron: "No pasarán". Y Edóm salió a atacarlos con una tropa
numerosa y bien armada. 21 Y como Edóm impidió que los israelitas pasaran por
su territorio, ellos dieron un rodeo. La muerte de Aarón 22 Toda la comunidad partió de Cades y los
israelitas llegaron al monte Hor. 23 En el monte Hor, que está en la frontera
de Edóm, el Señor dijo a Moisés y a Aarón: 24 "Que Aarón vaya a reunirse
con los suyos, porque él no entrará en la tierra que yo di a los israelitas,
ya que ustedes se rebelaron contra mis órdenes junto a las aguas de Meribá.
25 Toma a Aarón y a su hijo Eleazar, y llévalos al monte Hor. 26 Allí
despojarás a Aarón de sus vestiduras y se las pondrás a su hijo Eleazar.
Entonces Aarón se reunirá con los suyos, porque allí morirá". 27 Moisés
hizo lo que el Señor le había mandado: él, Aarón y su hijo Eleazar subieron
al monte Hor a la vista de toda la comunidad. 28 Luego Moisés quitó las
vestiduras a Aarón y se las puso a su hijo Eleazar. Aarón murió en la cima de
la montaña. Cuando Moisés y Eleazar bajaron de la montaña, 29 toda la
comunidad supo que Aarón había muerto. Y todo Israel lloró a Aarón durante
treinta días. La conquista de Jormá 21 1
Cuando el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Négueb, supo que Israel
llegaba por el camino de Atarím, lo atacó y se llevó algunos prisioneros. 2
Entonces Israel hizo este voto al Señor: "Si pones a este pueblo en
nuestras manos, consagraremos sus ciudades al exterminio total". 3 El
Señor oyó la súplica de Israel y les entregó a los cananeos, que fueron
consagrados al exterminio, junto con sus ciudades. Por eso aquel lugar se
llamó Jormá. La serpiente de bronce 4 Los israelitas partieron del monte Hor por el
camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edóm. Pero en el camino,
el pueblo perdió la paciencia 5 y comenzó a hablar contra Dios y contra
Moisés: "¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el
desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida
miserable!". 6 Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes
abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas. 7 El
pueblo acudió a Moisés y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Señor
y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas
serpientes". Moisés intercedió por el pueblo, 8 y el Señor le dijo:
"Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el
que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado". 9 Moisés hizo una
serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por
una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado. Las etapas hacia 10 Los israelitas partieron y acamparon en Obot. 11
Luego siguieron avanzando y acamparon en Iyé Ha Abarím, en el desierto que
está en el límite con Moab, hacia el oriente. 12 Partiendo de allí, acamparon
junto al torrente Zéred. 13 Después continuaron avanzando y acamparon más allá
del Arnón, en el desierto que se extiende desde el territorio de los
amorreos, porque el Arnón sirve de frontera entre Moab y los amorreos. 14 Por
eso, el Libro de las Guerras del Señor habla de "...Vaheb en Sufá, y los
torrentes; el Arnón, 15 con sus afluentes, que se extiende hasta el
territorio habitado de Ar y se apoya en el territorio de Moab...". 16 De allí partieron para Beer, el pozo donde el
Señor dijo a Moisés: "Reúne al pueblo y le daré agua". 17 Entonces
Israel entonó este canto: "¡Surge, Pozo! ¡Entónenle un canto! 18 Pozo que cavaron los jefes, que perforaron los nobles del pueblo, con sus cetros, con sus bastones". De Mibdar fueron a Mataná, 19 de Mataná a Najaliel,
de Najaliel a Bamot, 20 y de Bamot al valle que está en el campo de Moab,
hacia la cima del Pisgá, dominando el desierto. La derrota de Sijón,rey de los amorreos 21 Israel envió unos mensajeros a Sijón, rey de los
amorreos, con esta propuesta: 22 "Déjame pasar por tu país. No nos
desviaremos hacia los campos o los viñedos, ni beberemos agua de los pozos.
Iremos por el camino principal, hasta que hayamos atravesado tu
territorio". 23 Sijón no permitió que Israel pasara por su territorio,
sino que reunió todas sus fuerzas y fue a combatir contra Israel en el
desierto. Cuando llegó a Iahás, presentó batalla a Israel, 24 pero Israel lo
pasó al filo de la espada y se apoderó de su territorio, desde el Arnón hasta
el Iaboc, y hasta Az de los amonitas, porque Az servía de frontera con los
amonitas. 25 Israel se apoderó de todas esas ciudades, y se estableció en las
ciudades de los amorreos, en Jesbón y en sus ciudades dependientes. 26 Jesbón era la ciudad de Sijón, el rey de los
amorreos que había luchado contra un rey anterior de Moab y le había
arrebatado su territorio hasta el Arnón. 27 Por eso los poetas recitan: "¡Vengan a Jesbón! Que sea reconstruida, que sea restaurada la ciudad de Sijón. 28 Porque ha salido fuego de Jesbón, una llamarada de la ciudad de Sijón, que consumió a Ar de Moab y a los jefes de las alturas del Arnón. 29 ¡Ay de ti, Moab! ¡Estás perdido, pueblo de Quemós! Él puso en fuga a sus hijos, e hizo prisioneras a sus hijas en manos de Sijón, un rey amorreo. 30 Los hemos traspasado a flechazos, está en ruinas Jesbón hasta Dibón; hemos arrasado hasta Nofaj, que está junto a Mádaba". 31 De esta manera, Israel ocupó el país de los
amorreos. 32 Luego Moisés mandó a explorar Iázer, y los israelitas
conquistaron las ciudades dependientes de ella, y despojaron a los amorreos
que estaban allí. La derrota de Og, rey de Basán 33 Cuando reanudaron la marcha y avanzaron en
dirección a Basán, Og, rey de Basán, les salió al encuentro con todas sus
tropas, para presentarles batalla en Edrei. 34 Entonces el Señor dijo a
Moisés: "No le tengas miedo, porque yo lo puse en tus manos con todo su
pueblo y todo su territorio. Harás con él lo mismo que hiciste con Sijón, el
rey de los amorreos que habitaba en Jesbón". 35 Los israelitas lo
derrotaron, a él, a sus hijos y a todo su pueblo, sin dejar ningún
sobreviviente. Así se apoderaron de su territorio. ISRAEL
EN LAS ESTEPAS DE MOAB La parte final de este
Libro presenta a Israel ante las fronteras de La historia de Balaam
es narrada, sobre todo, para que sirva de marco a sus oráculos de bendición.
Estos bellos poemas describen a Israel como una nación numerosa, separada de
las otras naciones, que avanza victoriosa bajo la guía de su Dios. En el
cuarto de esos oráculos el horizonte se amplía, y el profeta ve alzarse de
ese Pueblo una "estrella"
y un "cetro" (24. 17), que simboliza la realeza. Tales
símbolos se refieren en primer lugar a David y a su glorioso reinado, pero
detrás de ellos se vislumbra la gloria del futuro Mesías, nacido del linaje
davídico. A pesar de estas
promesas y bendiciones, Israel reincide en la idolatría. El Señor lo castiga
severamente, pero no lo abandona. Moisés continúa su obra gigantesca de jefe
y legislador, y prepara al Pueblo para la conquista de Canaán. Él sabe que no
entrará en El primer llamado de Balac a Balaam 22 1 Luego
los israelitas reanudaron la marcha y fueron a acampar en las estepas de
Moab, al otro lado del Jordán, a la altura de Jericó. 2 Balac, hijo de Sipor, vio todo lo que los
israelitas habían hecho a los amorreos, 3 y los moabitas sintieron un gran
temor a la vista de ese pueblo tan numeroso. Atemorizados por la presencia de
los israelitas, 4 los moabitas dijeron a los ancianos de Madián: "Ahora
esta turba va a devorarlo todo a nuestro alrededor como un buey devora la
hierba del campo". Entonces Balac, hijo de Sipor, que era rey de Moab en
aquel tiempo, 5 envió unos mensajeros a Balaam, hijo de Beor –que vivía en
Petor, junto al Éufrates, en el país de los descendientes de Amav– para que
le hicieran esta invitación: "Un pueblo que salió de Egipto y cubrió
toda la tierra se ha establecido frente a mí. 6 Ven, por favor, y maldíceme a
este pueblo, porque es más fuerte que yo. Tal vez así podré derrotarlo y
expulsarlo del país. Porque yo sé que el que tú bendices, queda bendecido, y
el que maldices, queda maldecido". 7 Los ancianos de Moab y de Madián partieron,
llevando la retribución para el adivino. Cuando se presentaron a Balaam y le
transmitieron el mensaje de Balac, 8 Balaam les respondió: "Pasen aquí
la noche, y yo les daré la respuesta que el Señor me inspire". Entonces
los jefes de Moab se quedaron con Balaam. 9 Pero Dios se manifestó a Balaam y le dijo:
"¿Quiénes son esos hombres que están contigo?". 10 Balaam respondió
a Dios: "Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, me envió este mensaje: 11
‘Aquí hay un pueblo que salió de Egipto y cubrió toda la tierra. Por eso, ven
a maldecírmelo. Tal vez así podré combatir contra él y expulsarlo’". 12
Dios dijo a Balaam: "No vayas con ellos ni maldigas a ese pueblo, porque
está bendecido". El segundo llamado a Balaam 15 Entonces Balac envió otros jefes, más numerosos y
distinguidos que los primeros. 16 Ellos se presentaron a Balaam y le dijeron:
"Así habla Balac, hijo de Sipor: ‘Por favor, no te niegues a venir en mi
ayuda. 17 Yo te colmaré de honores y haré todo lo que me digas. Te ruego que
vengas y me maldigas a este pueblo’". 18 Pero Balaam respondió a los
servidores de Balac: "Aunque Balac me diera su casa llena de plata y
oro, yo no podría transgredir, ni siquiera en lo más mínimo, una orden del
Señor, mi Dios. 19 Con todo, quédense aquí también ustedes esta noche, y veré
qué me dice el Señor esta vez". 20 Durante la noche, Dios se manifestó a Balaam y le
dijo: "Si esta gente ha venido a buscarte, puedes ir con ellos. Pero no
hagas nada fuera de lo que yo te ordene". 21 Por la mañana, Balaam se
levantó, ensilló su asna y partió junto con los jefes de Moab. El encuentro de Balaam con el Ángel del Señor 22 Pero su partida encendió la ira de Dios, y el
Ángel del Señor se interpuso en el camino para cerrarle el paso. Balaam iba
montado en su asna y lo acompañaban dos muchachos. 23 Cuando el asna vio al
Ángel del Señor parado en el camino, con la espada desenvainada en su mano,
se apartó y se fue por el campo. Pero Balaam la castigó para hacerla volver
al camino. 24 El Ángel del Señor se paró entonces en un sendero angosto, que
pasaba por los viñedos y estaba rodeado de los dos lados por un cerco. 25 Al
verlo, el asna se fue contra el cerco y apretó el pie de Balaam que la
castigó nuevamente. 26 Una vez más, el Ángel del Señor se adelantó y fue a
colocarse en un lugar tan estrecho, que era imposible desviarse a la derecha
o a la izquierda. 27 Cuando el asna lo vio, se echó al suelo debajo de
Balaam, y este, enfurecido, la golpeó con su bastón. 28 Entonces el Señor abrió la boca del asna, y ella,
dijo a Balaam: "¿Qué te hice para que me golpearas así tres
veces?". 29 "¡Te estás burlando de mí!, respondió Balaam. Si
tuviera una espada en mi mano, te mataría ahora mismo". 30 El asna le
respondió: "¿Acaso yo no soy tu asna, la que siempre has montado hasta
el día de hoy? ¿Acostumbro yo a tratarte de ese modo?". Él respondió:
"No". 31 El Señor abrió los ojos de Balaam, y este vio al
Ángel del Señor parado en el camino, con la espada desenvainada en su mano;
se inclinó y lo adoró con el rostro en tierra. 32 El Ángel del Señor le dijo:
"¿Por qué le has pegado tres veces a tu asna? Era yo el que te cerraba
el paso, porque tu viaje me disgusta. 33 Ella me vio y se apartó de mí tres
veces. Hizo muy bien en apartarse, porque de lo contrario yo te hubiera
matado, mientras que a ella la hubiera dejado con vida". 34 Balaam dijo
al Ángel del Señor: "He pecado, porque no sabía que tú estabas apostado
delante de mí en el camino. Si esto te desagrada, ahora mismo regreso".
35 El Ángel del Señor respondió a Balaam: "Ve con estos hombres, pero
dirás solamente lo que yo te indique". Y Balaam se fue con los jefes que
le había enviado Balac. La llegada de Balaam a Moab 36 Cuando Balac supo que Balaam estaba por llegar,
fue a encontrarlo en Ar Moab, sobre la frontera del Arnón, en el límite de su
territorio, 37 y le dijo: "Yo te mandé a llamar urgentemente. ¿Por qué
no querías venir? ¿Acaso no dispongo de medios para colmarte de
honores?". 38 Entonces Balaam respondió a Balac: "Aquí me tienes.
Pero, ¿qué puedo decir yo ahora? Sólo diré la palabra que Dios ponga en mi
boca". 39 Luego Balaam se fue con Balac. Llegados a Quiriat
Jusot, 40 Balac inmoló vacas y ovejas y se las envió a Balaam y a los jefes
que iban con él. El primer oráculo de Balaam 23 1
Balaam dijo a Balac: "Constrúyeme aquí siete altares y prepárame siete
novillos y siete carneros". 2 Balac hizo lo que Balaam le había
indicado, y entre los dos ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar. 3
Luego Balaam dijo a Balac: "Quédate junto a tus ofrendas, mientras voy a
ver si el Señor me hace una revelación. Yo te comunicaré lo que él me
manifieste". Y se fue a una colina desierta. 4 El Señor se reveló a Balaam, y este le dijo:
"Yo erigí los siete altares, y ofrecí un novillo y un carnero en cada
altar". 5 Entonces el Señor puso una palabra en la boca de Balaam y le
dijo: "Regresa adonde está Balac y háblale de esta manera". 6
Balaam regresó y lo encontró de pie junto a su holocausto, acompañado de todos
los jefes de Moab. 7 Entonces pronunció su poema, diciendo: "Desde Arám me hizo venir Balac,el rey de Moab
desde las montañas del este: ‘¡Ven, maldíceme a Jacob, ven, pronuncia una
execración contra Israel!’. 8 ¿Cómo maldeciré a quien Diosno ha maldecido?¿Cómo
execraré a quien Diosno ha execrado? 9 Cuando lo miro desde la cima de las montañasy lo
contemplo desde las colinas, veo un pueblo que vive apartey no se cuenta entre
las naciones. 10 ¿Quién puede contar el polvo de Jacob,o numerar
la polvareda de Israel? ¡Que yo muera la muerte de los justos,y que mi fin
sea como el suyo!". 11 Balac dijo a Balaam: "¿Qué me has hecho? Yo
te traje para que maldijeras a mis enemigos, y tú los has bendecido". 12
"Yo sólo puedo repetir fielmente lo que el Señor pone en mi boca",
respondió Balaam. 13 Entonces Balac le dijo: "Ven conmigo a otro lugar
desde donde podrás verlos, si no a todos, por los menos a una parte de ellos,
y maldícemelos desde allí". 14 En seguida lo llevó al campo de Sufím, en
la cima del Pisgá. Allí construyó siete altares, y ofreció un novillo y un
carnero en cada altar. 15 Entonces Balaam dijo a Balac: "Quédate aquí,
junto a tu holocausto, mientras yo voy más allá en busca de una
revelación". El segundo oráculo de Balaam 16 El Señor se reveló a Balaam y puso una palabra en
su boca. Luego le dijo: "Regresa adonde está Balac y háblale de esta
manera". 17 Al llegar, lo encontró de pie junto a su holocausto,
acompañado de los jefes de Moab. Balac le preguntó: "¿Qué ha dicho el
Señor?". 18 Entonces Balaam pronunció su poema, diciendo: "¡Levántate, Balac, y escucha,préstame
atención, hijo de Sipor! 19 Dios no es un hombre, para mentir;ni es un
mortal, para desdecirse: ¿Acaso él dice y no hace,promete una cosa y no
cumple? 20 Yo recibí la misión de bendecir:él ha bendecido y
no lo puedo contradecir. 21 No se ve ningún mal en Jacobni se percibe ninguna
desgracia en Israel. El Señor, su Dios, está con él,y entre ellos se oye
proclamar a un rey. 22 Dios, que lo hace salir de Egipto,es para él como
los cuernos de un búfalo. 23 No hay magia en Jacobni adivinación en Israel: a su debido tiempo se le dirá a Jacoby a Israel lo
que hace Dios. 24 Un pueblo se alza como una leona,se yergue como
un león: no se recuesta hasta devorar la presay beber la
sangre de sus víctimas". 25 Balac dijo entonces a Balaam: "Si no lo
maldices, ¡por lo menos no lo bendigas!". 26 Pero Balaam respondió a
Balac: "Ya te advertí que haría todo lo que el Señor me dijera". 27 Luego Balac dijo a Balaam: "Ven, te llevaré
a otro lugar. Tal vez Dios vea con buenos ojos que me los maldigas desde
allí". 28 En seguida lo llevó a la cima del Peor, que domina la región
desértica, 29 y Balaam dijo a Balac: "Constrúyeme aquí siete altares y
prepárame siete novillos y siete carneros". 30 Balac hizo lo que Balaam
le había indicado, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar. El tercer oráculo de Balaam 24 1 Pero
Balaam, al ver que el Señor se complacía en bendecir a Israel, no fue, como
las otras veces, en busca de presagios, sino que volvió su rostro hacia el
desierto. 2 Cuando alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el
espíritu de Dios vino sobre él 3 y pronunció su poema, diciendo: "Oráculo de Balaam, hijo de Beor,oráculo del
hombre de miradapenetrante; 4 oráculo del que oye las palabrasde Dios y conoce
el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso,en éxtasis,
pero con los ojos abiertos. 5 ¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob,y tus moradas,
Israel! 6 Son como quebradas que se extienden,como jardines
junto a un río,como áloes que plantó el Señor,como cedros junto a las aguas. 7 El agua desborda de sus cántaros,su simiente tiene
agua en abundancia. Su rey se eleva por encima de Agagy su reino es
exaltado. 8 Dios, que lo hace salir de Egipto,es para él como
los cuernos de un búfalo. Él devora a las naciones enemigas,les tritura los
huesosy las hiere con sus flechas. 9 Se agazapa, se recuesta, como un león, como una
leona. ¿Quién lo hará levantar? ¡Bendito sea el que te bendiga,y maldito el que te
maldiga!". El cuarto oráculo de Balaam 10 Entonces Balac, enfurecido contra Balaam, golpeó
las manos y le dijo: "Yo te llamé para que maldijeras a mis enemigos, y
tú ya los has bendecido tres veces. 11 Huye a tu patria cuanto antes. Estaba
dispuesto a colmarte de honores, pero el Señor te ha privado de ellos".
12 Balaam le respondió: "Ya le había anticipado a los mensajeros que me
enviaste: 13 ‘Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no
podría transgredir una orden del Señor, haciendo algo por mi cuenta, ni bueno
ni malo. Yo debo decir únicamente lo que dice el Señor’. 14 Y ahora que
regreso a mi casa, déjame anunciarte lo que este pueblo hará con el tuyo en
los días que vendrán". 15 Entonces pronunció su poema, diciendo: "Oráculo de Balaam, hijo de Beor,oráculo del
hombre de mirada penetrante; 16 oráculo del que oye las palabrasde Dios y conoce
el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso,en éxtasis,
pero con los ojos abiertos. 17 Lo veo, pero no ahora;lo contemplo, pero no de
cerca: una estrella se alza desde Jacob,un cetro surge de
Israel: golpea las sienes de Moaby el cráneo de todos los
hijos de Set. 18 Edóm será un país conquistado,Seír será
conquistado por sus enemigos,mientras que Israel hará proezas: 19 un vencedor sale de Jacoby elimina a los
fugitivos de Ar". 20 Al ver a Amalec, Balaam pronunció su poema,
diciendo: "Amalec es la primicia de las naciones,pero su
destino es desaparecer para siempre". 21 Al ver a los quenitas, Balaam pronunció su poema,
diciendo: "Firme es tu morada, Caín,y tu nido está
asentado en la roca, 22 sin embargo, va ser consumido,cuando Asur te
lleve prisionero". 23 Finalmente pronunció su poema, diciendo: "¿Quién subsistirá cuando Dioshaga esto? 24 Vendrán barcos del lado de Quitím, oprimirán a Asur, oprimirán a Eber. Así él desaparecerá para siempre". 25 Entonces Balaam emprendió el camino de regreso a
su patria, y también Balac siguió su camino. Idolatría de Israel en Peor 25 1
Mientras Israel estaba en Sitím, el pueblo comenzó a prostituirse con las
mujeres moabitas, 2 que lo invitaron a participar de los sacrificios en honor
de su dios. El pueblo comió de ellos y adoró a ese dios. 3 Así Israel se
sometió al Baal de Peor, y por eso el Señor se indignó contra él. 4 El Señor dijo a Moisés: "Toma a todos los
jefes del pueblo y cuélgalos públicamente delante del Señor, para que se
aplaque la indignación del Señor contra Israel". 5 Entonces Moisés dijo
a los jueces de Israel: "Cada uno de ustedes matará a aquellos de sus
hombres que se sometieron al Baal de Peor". 6 Precisamente entonces, llegó un israelita trayendo
una mujer madianita adonde estaban sus hermanos, a la vista de Moisés y de
todos los israelitas, que lloraban a la entrada de 10 Y el Señor dijo a Moisés: 11 "Pinjás, hijo
de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha apartado mi ira de los israelitas,
porque ha demostrado en medio de ellos un celo igual al mío. Por eso yo no
acabé con los israelitas, dejándome llevar por mi celos. 12 Y ahora declaro:
Yo le concedo mi alianza de paz. 13 En favor de él y de su descendencia habrá
una alianza que le asegurará el sacerdocio para siempre, porque se mostró
celoso por su Dios, e hizo expiación por los israelitas". 14 El israelita que fue muerto junto con la mujer
madianita se llamaba Zimrí, hijo de Salú, jefe de una familia patriarcal de
Simeón. 15 Y la mujer que fue muerta se llamaba Cozbí, hija de Sur, el cual
era jefe de un clan en una tribu madianita. 16 Luego el Señor dijo a Moisés: 17 "Acomete
contra los madianitas y derrótalos, 18 porque ellos acometieron contra
ustedes con sus malas artes, en el incidente de Peor y en el de Cozbí –la
hija del jefe madianita y hermana de ellos– que fue herida de muerte el día
de la plaga motivada por el incidente de Peor". El segundo censo 19 Cuando cesó la plaga, 26 1 el
Señor dijo a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón: 2 "Hagan un censo
de toda la comunidad de los israelitas, anotando por familias a todos los que
tengan más de veinte años, a los aptos para la guerra en Israel". 3
Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar dieron las instrucciones
correspondientes, en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de
Jericó, 4 acerca de los que tenían más de veinte años, como el Señor se lo
había ordenado a Moisés. Los israelitas que salieron de Egipto fueron: 5 Los clanes de los descendientes de Rubén, el
primogénito de Israel, fueron: de Janoc, el clan de los janoquitas; de Palú,
el clan de los paluitas; 6 de Jesrón, el clan de los jesronitas; de Carmí, el
clan de los carmitas. 7 Estos eran los clanes de los rubenitas, según el
censo: 43.730 hombres. 8 El hijo de Palú fue Eliab. 9 Los hijos de Eliab
fueron Nemuel, Datán y Abirón. Datán y Abirón –representantes de la
comunidad– son los mismos que se amotinaron contra Moisés y Aarón, junto con
los secuaces de Coré, cuando se produjo el amotinamiento contra el Señor. 10
Después de lo cual la tierra abrió sus fauces y los devoró junto con Coré,
cuando murió aquel grupo y el fuego devoró a los doscientos cincuenta
hombres, para que sirvieran de escarmiento. 11 Los hijos de Coré, sin
embargo, no murieron. 12 Los clanes de los descendientes de Simeón fueron:
de Nemuel, el clan de los nemuelitas; de Iamín, el clan de los iaminitas; de
laquín, el clan de los iaquinitas; 13 de Zéraj, el clan de los zerajitas; de
Saúl, el clan de los saulitas. 14 Estos eran los clanes de los simeonitas:
22.200 hombres. 15 Los clanes de los descendientes de Gad fueron: de
Sefón, el clan de los sefonitas; de Jaguí, el clan de los jaguitas; de Suní,
el clan de los sunitas; 16 de Ozní, el clan de los oznitas; de Erí, el clan
de los eritas; 17 de Arod, el clan de los aroditas; de Arelí, el clan de los
arelitas. 18 Estos eran los clanes de los gaditas, según el censo: 40.500
hombres. 19 Los hijos de Judá fueron Er y Onán. Er y Onán
murieron en la tierra de Canaán. 20 Los clanes de los descendientes de Judá
fueron: de Selá, el clan de los selaítas; de Péres, el clan de los peresitas;
de Séraj, el clan de los serajitas. 21 Los descendientes de Péres fueron: de
Jesrón, el clan de los jesronitas; de Jamul, el clan de los jamulitas. 22
Estos eran los descendientes de Judá, según el censo: 76.500 hombres. 23 Los clanes de los hijos de Isacar fueron: de
Tolá, el clan de los tolaítas; de Puá, el clan de los puaítas; 24 de Iasub,
el clan de los iasubitas; de Simrón, el clan de los simronitas. 25 Estos eran
los clanes de Isacar, según el censo: 64.300 hombres. 26 Los clanes de los descendientes de Zabulón
fueron: de Séred, el clan de los sereditas; de Elón, el clan de los elonitas;
de Iajlel, el clan de los iajlelitas. 27 Estos eran los clanes de los
zabulonitas, según el censo: 60.500 hombres. 28 Los descendientes de José fueron Manasés y Efraím
con sus clanes. 29 Los descendientes de Manasés fueron: de Maquir,
el clan de los maquiritas –Maquir fue padre de Galaad–. De Galaad, el clan de
los galaaditas. 30 Los descendientes de Galaad fueron: de lézer, el clan de
los iezeritas; de Jélec, el clan de los jelequitas; 31 de Asriel, el clan de
los asrielitas; de Sequém, el clan de los sequemitas; 32 de Semidá, el clan
de los semidaítas; de Jéfer, el clan de los jeferitas. 33 Selofjad, hijo de
Jéfer, no tuvo hijos, sino solamente hijas. 34 Los nombres de estas fueron
Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. Estos eran los clanes de Manasés, según el
censo: 52.700 hombres. 35 Los clanes de los descendientes de Efraím fueron
los siguientes: de Sutélaj, el clan de los sutelajitas; de Béquer, el clan de
los bequeritas; de Taján, el clan de los tajanitas. 36 Los descendientes de
Sutélaj fueron los siguientes: de Erán, el clan de los eranitas. 37 Estos
eran los clanes de Efraím, según el censo: 32.500 hombres. Todos estos eran los clanes de los hijos de José. 38 Los clanes de los descendientes de Benjamín
fueron los siguientes: de Belá, el clan de los belaítas; de Asbel, el clan de
los asbelitas; de Ajirám, el clan de los ajiramitas; 39 de Sufám el clan de
los sufamitas; de Jufám, el clan de los jufamitas. 40 Los hijos de Belá
fueron Ard y Naamán. De Ard, el clan de los arditas; de Naamán, el clan de
los naamanitas. 41 Estos eran los clanes de los descendientes de Benjamín,
según el censo: 45.600 hombres. 42 Los clanes de los descendientes de Dan fueron los
siguientes: de Sujám, el clan de los sujamitas. Estos eran los clanes de los
descendientes de Dan. 43 Todos los clanes de los sujamitas, según el censo,
comprendían 64.400 hombres. 44 Los clanes de los descendientes de Aser fueron:
de Imná, el clan de los imnanitas; de Isví, el clan de los isvitas; de Beriá,
el clan de los beriaítas. 45 De los descendientes de Beriá: de Jéber, el clan
de los jeberitas; de Malquiel, el clan de los malquielitas. 46 La hija de Aser
se llamaba Séraj. 47 Estos eran los clanes de Aser, según el censo: 53.400
hombres. 48 Los clanes de los descendientes de Neftalí
fueron: de Iajsel, el clan de los iajselitas; de Guní, el clan de los
gunitas; 49 de Iéser, el clan de los ieseritas; de Silém, el clan de los
silemitas. 50 Estos eran los clanes de Neftalí, según el censo: 45.400
hombres. 51 Los israelitas registrados en el censo eran en
total 601.730 hombres. Instruccionessobre el reparto de la tierra 52 El Señor dijo a Moisés: 53 Entre estos grupos se repartirá el territorio,
conforme al número de las personas: El censo de los levitas 57 Este es el censo de los clanes de los levitas: De Gersón, el clan de los gersonitas; de Quehat, el
clan de los quehatitas; de Merarí, el clan de los meraritas. 58 Estos son los
clanes de Leví: el clan de los libnitas, el clan de los jebronitas, el clan
de los majlitas, el clan de los musitas y el clan de los coreítas. Quehat fue
padre de Amrám. 59 La esposa de Amrám se llamaba Ioquébed, hija de Leví, la
cual nació en Egipto. Los hijos que ella dio a Amrám fueron Aarón, Moisés y
Miriam, la hermana de estos. 62 En el censo se registró un total de 23.000
levitas varones, mayores de un mes. Ellos no figuraron en el censo de los
demás israelitas, porque no se les había asignado una propiedad hereditaria
entre los israelitas. Los registrados en el segundo censo 63 Estas son las personas registradas por Moisés y
el sacerdote Eleazar, cuando hicieron el censo de los israelitas en las
estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó. 64 Entre estos no
figuró ninguno de los que Moisés y el sacerdote Aarón habían registrado en el
desierto del Sinaí. 65 Porque el Señor había dicho acerca de ellos:
"Morirán en el desierto". Ninguno de ellos sobrevivió, excepto
Caleb, hijo de Iefuné, y Josué, hijo de Nun. Los derechos hereditariosde las hijas 27 1
Entonces se acercaron las hijas de Selofjad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad,
hijo de Maquir, hijo de Manasés. Selofjad había pertenecido a los clanes de
Manasés, hijo de José, y sus hijas se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y
Tirsá. 2 Ellas se presentaron delante de Moisés, del sacerdote Eleazar, de
los jefes y de toda la comunidad, a la entrada de 5 Moisés expuso el caso al Señor, 6 y el Señor le
respondió: 7 "Las hijas de Selofjad tienen razón. Asígnales una
propiedad hereditaria entre los hermanos de su padre y transfiéreles la
herencia de su padre. 8 Di además a los israelitas: Si un hombre muere sin
tener un hijo varón, ustedes harán que su herencia pase a su hija; 9 y si no
tiene hija, se la dará a sus hermanos. 10 Si tampoco tiene hermanos,
entregarán la herencia a los hermanos de su padre; 11 y si su padre no tiene
hermanos, se la darán a su pariente más cercano entre los miembros de su
familia, y este tomará posesión de ella". Esta es una prescripción legal
para los israelitas, como el Señor lo ordenó a Moisés. Josué constituido jefede la comunidad 12 Luego el Señor dijo a Moisés: "Sube a esta
montaña de los Abarím y contempla la tierra que he dado a los israelitas. 13
Una vez que la hayas contemplado, irás a reunirte con los tuyos, lo mismo que
tu hermano Aarón. 14 Porque en el desierto de Cin, cuando la comunidad
promovía una querella, ustedes se rebelaron contra la orden de manifestar mi
santidad a los ojos de ellos por medio del agua". Se trata del agua de
Meribá de Cades, en el desierto de Sin. 15 Entonces Moisés dijo al Señor: 16 "Que el
Señor, el Dios que anima a todo viviente, ponga al frente de esta comunidad a
un hombre 17 que la guíe en todos sus pasos y al que ellos obedezcan en todo.
Así la comunidad del Señor no estará como una oveja sin pastor". 18 El
Señor respondió a Moisés: "Toma a Josué, hijo de Nun, que es un hombre
animado por el espíritu, e impone tu mano sobre él. 19 Luego lo presentarás
al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad, para transmitirle tus órdenes en
presencia de ellos, 20 y le comunicarás una parte de tu autoridad, a fin de
que toda la comunidad de los israelitas le preste obediencia. 21 Josué deberá
presentarse al sacerdote Eleazar, que consultará para él las decisiones del
Urím, delante del Señor. Él y toda la comunidad de los israelitas harán todo
conforme a estas decisiones". 22 Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado:
tomó a Josué y lo presentó ante el sacerdote Eleazar y ante toda la
comunidad. 23 Luego impuso su mano sobre él y le transmitió sus órdenes, como
el Señor lo había ordenado por medio de Moisés. Los sacrificios cotidianos 28 1 El
Señor dijo a Moisés: 2
Transmite esta orden a los is-raelitas: Pongan cuidado de presentarme a su debido tiempo la
ofrenda de alimentos que me pertenece, los sacrificios que se queman con
aroma agradable a mí. 3 Diles también: Cada día ofrecerán dos corderos de un año y sin
defecto, como holocausto perpetuo. 4 Los ofrecerán uno por la mañana y el
otro a la hora del crepúsculo, 5 con una oblación consistente en la décima
parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y
medio de aceite puro de oliva. 6 Este es el holocausto perpetuo que fue
ofrecido en la montaña del Sinaí, como ofrenda que se quema con aroma
agradable al Señor. 7 La libación correspondiente será un litro y medio de
bebida fuerte por cada cordero, y se ofrecerá al Señor en el Santuario. El sacrificio sabático 9 El día sábado ofrecerán dos corderos de un año y
sin defecto, con una oblación consistente en dos décimas partes de una medida
de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y su correspondiente
libación. 10 Es el holocausto sabático, que se añadirá cada sábado al
holocausto perpetuo y a su libación. El sacrificio mensual 11 El primer día de cada mes ofrecerán al Señor,
como holocausto, dos novillos, un carnero y siete corderos de un año y sin
defecto. 12 También ofrecerán tres décimas partes de una medida de harina de
la mejor calidad, amasada con aceite, como oblación por cada novillo; dos
décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con
aceite, como oblación por el carnero; 13 y la décima parte de una medida de
harina de la mejor calidad, amasada con aceite, como oblación por cada
cordero. Así el holocausto será una ofrenda que se quema con aroma agradable
al Señor. 14 Las libaciones correspondientes serán de tres litros de vino por
el novillo, de dos litros por el carnero y de un litro y medio por el
cordero. Este será el holocausto mensual, para todos los meses del año. 15
Además del holocausto perpetuo, se ofrecerá al Señor un chivo, como
sacrificio por el pecado, con la libación correspondiente. Los sacrificios para 16 El día catorce del primer mes será Los sacrificios para 26 El día de las primicias –cuando ofrezcan al
Señor, en la fiesta de las Semanas, una oblación de frutos recién madurados–
tendrán una asamblea litúrgica y no harán trabajos de ninguna clase. 27
También ofrecerán como holocausto de aroma agradable al Señor, dos novillos,
un carnero y siete corderos de un año. 28 Con ellos, presentarán, como
oblación por cada novillo, tres décimas partes de una medida de harina de la
mejor calidad, amasada con aceite; dos décimas partes por cada carnero, 29 y
una décima parte por cada uno de los siete corderos. 30 También se ofrecerá
un chivo como sacrificio por el pecado, a fin de realizar el rito de
expiación en favor de ustedes. 31 Harán todo esto con sus correspondientes
libaciones, además del holocausto perpetuo y su oblación. Los sacrificios para 29 1 El
primer día del séptimo mes tendrán una asamblea litúrgica y no harán ninguna
clase de trabajo. Este será para ustedes el día de Los sacrificios para el Día de 7 El décimo día de ese séptimo mes tendrán una
asamblea litúrgica, ayunarán y no harán ninguna clase de trabajo. 8 Además,
ofrecerán al Señor, como holocausto de aroma agradable, un novillo, un
carnero y siete corderos de un año y sin defecto, 9 con la oblación
correspondiente: tres décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad,
amasada con aceite, por el novillo; dos décimas partes por el carnero, 10 y
una décima parte por cada uno de los siete corderos. 11 También se ofrecerá
un chivo como sacrificio por el pecado. Todo esto, además de la víctima por
el pecado ofrecida en la fiesta de Los sacrificiospara 12 El día quince del séptimo mes tendrán una
asamblea litúrgica. No harán ninguna clase de trabajos y durante siete días
seguidos celebrarán una fiesta de peregrinación en honor del Señor. 13
Ofrecerán como holocausto de aroma agradable al Señor trece novillos, dos
carneros y catorce corderos de un año y sin defecto, 14 con su oblación de
harina de la mejor calidad, amasada con aceite: tres décimas partes de una
medida por cada uno de los trece novillos, dos décimas partes por cada uno de
los dos carneros 15 y una décima parte por cada uno de los catorce corderos.
16 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además del
holocausto perpetuo, de su oblación y su libación. 17 El segundo día ofrecerán doce novillos, dos
carneros y catorce corderos de un año y sin defecto, 18 con las oblaciones y
libaciones prescritas, según el número de novillos, de carneros y de
corderos. 19 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además
del holocausto perpetuo, de su oblación y sus libaciones. 20 El tercer día ofrecerán once novillos, dos
carneros y catorce corderos de un año y sin defecto, 21 con las oblaciones y
libaciones prescritas, según el número de novillos, de carneros y de
corderos. 22 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además
del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación. 23 El cuarto día ofrecerán diez novillos, dos
carneros y catorce corderos de un año y sin defecto, 24 con las oblaciones y
libaciones prescritas, según el número de novillos, de carneros y de
corderos. 25 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además
del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación. 26 El quinto día ofrecerán nueve novillos, dos
carneros y catorce corderos de un año y sin defecto, 27 con las oblaciones y
libaciones prescritas, según el número de novillos, de carneros y de
corderos. 28 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además
del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación. 29 El sexto día ofrecerán ocho novillos, dos
carneros y catorce corderos de un año y sin defecto, 30 con las oblaciones y
libaciones prescritas, según el número de novillos, de carneros, y de
corderos. 31 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además
del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación. 32 El séptimo día ofrecerán siete novillos, dos
carneros y catorce corderos de un año y sin defecto, 33 con las oblaciones y
libaciones prescritas, según el número de novillos, de carneros y de
corderos. 34 También ofrecerán un chivo como sacrificio por el pecado, además
del holocausto perpetuo, de su oblación y su libación. 35 El octavo día tendrán una reunión solemne y no
harán ninguna clase de trabajo. 36 Ofrecerán como holocausto, como ofrenda
que se quema con aroma agradable al Señor, un novillo, un carnero y siete
corderos de un año y sin defecto, 37 con la oblación y las libaciones prescritas,
según el número de novillos, de carneros y de corderos. 38 También ofrecerán
un chivo como sacrificio por el pecado, además del holocausto perpetuo, de su
oblación y su libación. 39 Estos son los sacrificios que ustedes ofrecerán
al Señor en sus fiestas, además de sus ofrendas votivas y voluntarias, de sus
holocaustos, oblaciones y libaciones, y de sus sacrificios de comunión. Reglas sobre los votos de las mujeres 30 1
Moisés transmitió a los israelitas todas las prescripciones que le había dado
el Señor. 2 Luego dijo a los jefes de las tribus de Israel: Esto es lo que el
Señor ha mandado: 3 Cuando un hombre hace un voto al Señor o se impone
una obligación bajo juramento, no deberá faltar a su palabra: es preciso que
haga exactamente lo que ha prometido. 4 Pero cuando la persona que hace el
voto al Señor, o se impone esa obligación, es una mujer soltera, que vive
todavía en casa de su padre, 5 si este último, al tener conocimiento del voto
o de la obligación que ella se ha impuesto, no le dice nada en contra, el
voto y la obligación son válidos. 6 Si su padre, en cambio, al enterarse, le
manifiesta su desaprobación, el voto y la obligación que ella se ha impuesto
no serán válidos: el Señor no se los tomará en cuenta, porque su padre los
desaprueba. 7 Si la mujer se casa mientras está ligada por un
voto o por un compromiso contraído inconsideradamente, 8 y su marido, al
enterarse, no le dice nada en contra, los votos y los compromisos que ella ha
contraído serán válidos. 9 Pero si el marido, al enterarse, le manifiesta su
desaprobación, anula el voto que la obligaba o el compromiso que ella
contrajo inconsideradamente, y el Señor no se lo tomará en cuenta. 10 El voto de una mujer viuda o divorciada, y las
obligaciones que se impongan, serán válidos. 11 Si la mujer hace un voto o se impone una
obligación bajo juramento, estando en casa de su marido, 12 y este último, al
enterarse, no le dice nada en contra, el voto y la obligación que ella se ha
impuesto serán válidos. 13 Pero si su marido los anula en el momento de
enterarse, no será válido nada de los que haya salido de su boca, sean votos
u obligaciones: su marido los ha anulado y el Señor no los tendrá en cuenta.
14 Su marido podrá anular o ratificar cualquier voto o cualquier obligación
que ella se imponga bajo juramento para mortificarse. 15 Si no le dice nada
en contra antes del día siguiente, quiere decir que ratifica todos los votos
y todas las obligaciones, porque no le dijo nada en el momento de enterarse.
16 Y si los anula mucho tiempo después de haberse enterado, él será
responsable de la falta de su mujer. 17 Estos son los preceptos que el Señor dictó a
Moisés acerca de la relación entre un hombre y su mujer, y entre un padre y
su hija soltera que todavía vive en casa de su padre. La guerra contra Madián 31 1 El
Señor dijo a Moisés: 2 "Tienes que vengar a Israel de los madianitas,
después irás a reunirte con los tuyos". 3 Entonces Moisés dijo al
pueblo: "Que algunos de ustedes se equipen para el combate y ataquen a
Madián, para ejecutar contra ellos la venganza del Señor. 4 Deberán enviar al
combate mil hombres por cada una de las tribus de Israel". 5 Entre las divisiones de Israel se reclutaron doce
mil hombres equipados para la guerra, a razón de mil hombres por tribu, 6 y
Moisés los envió al combate, junto con Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar,
que llevaba consigo los vasos sagrados y las trompetas para lanzar el grito
de guerra. 7 Ellos pelearon contra Madián, como el Señor lo había ordenado a
Moisés, y mataron a todos los varones. 8 Además de otras víctimas, mataron a
los cinco reyes de Madián: Eví, Réquem, Sur, Jur y Reba. También pasaron al
filo de la espada a Balaam, hijo de Beor. 9 Los israelitas tomaron cautivas a las mujeres y a
los hijos de los madianitas, y se llevaron como botín todos sus animales, sus
rebaños y sus bienes. 10 Además incendiaron las ciudades donde ellos
habitaban y sus campamentos. 11 Luego recogieron todo el botín –tanto hombres
como animales– 12 y se lo llevaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a toda la
comunidad de los israelitas, que estaban acampados en las estepas de Moab,
junto al Jordán, a la altura de Jericó. Las mujeres cautivasy la purificación del botín 13 Cuando Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los
jefes de la comunidad salieron a recibirlos fuera del campamento, 14 Moisés
se irritó contra los comandantes del ejército y contra los oficiales de los
regimientos de mil y cien soldados, que volvían de la expedición, 15 y les
dijo: "¿Por qué han perdonado la vida a todas las mujeres? 16 Fueron
ellas las que, por instigación de Balaam, indujeron a los israelitas a ser
infieles al Señor en el incidente de Peor, y por eso la comunidad del Señor
fue azotada por la plaga. 17 Por lo tanto, maten a todos los niños varones y
a todas las mujeres que hayan tenido relaciones con un hombre. 18 Perdonen,
en cambio, a las jóvenes que no hayan tenido relaciones con un hombre. 19 En
cuanto a ustedes, quédense fuera del campamento durante siete días; y
cualquiera de ustedes o de los cautivos que haya matado a una persona o haya
tocado un cadáver, deberá purificarse al tercero y al séptimo día. 20 También
deberán purificar todas las prendas de vestir y todos los objetos de piel, de
cuero de cabra o de madera". 21 Entonces el sacerdote Eleazar dijo a las tropas
que habían participado de la batalla: "Esta es una prescripción de la
ley que el Señor dictó a Moisés: ‘Todo lo que resiste al fuego, 22 ya sea
oro, plata, bronce, hierro, estaño o plomo, 23 lo harán pasar por el fuego para
que sea purificado, aunque también deberá ser purificado con agua lustral; en
cambio, harán pasar sólo por el agua lo que no puede resistir al fuego. 24 Al
séptimo día ustedes lavarán su ropa y quedarán puros. Después podrán entrar
en el campamento’". El reparto del botín 25 Luego el Señor dijo a Moisés: 26 "Tú, el
sacerdote Eleazar y los jefes de familia de la comunidad harán el inventario
del botín que ha sido capturado, tanto hombres como animales. 27 Después lo
repartirás, por partes iguales, entre los combatientes que participaron de la
campaña y el resto de la comunidad. 28 Además, debes separar para el Señor,
como tributo de los guerreros que han ido al combate, una vida de cada
quinientas, tanto de las personas como del ganado mayor, de los asnos y del
ganado menor. 29 Esto lo tomarás de la mitad que les corresponda y se lo
entregarás al sacerdote Eleazar como un tributo para el Señor. 30 De la mitad
que corresponda a los demás israelitas, tanto de las personas como de los
animales –del ganado mayor, de los asnos y del ganado menor– tomarás una vida
por cada cincuenta y se las entregarás a los levitas que realizan tareas en 31 Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron lo que el
Señor había ordenado. 32 El total del botín –además de los despojos que
habían recogido las tropas– ascendió a 675.000 cabezas de ganado menor, 33
72.000 de ganado mayor, 34 61.000 asnos, 35 y 32.000 personas, a saber, las
jóvenes que no habían tenido relaciones con un hombre. 36 Por lo tanto, la mitad correspondiente a los que
habían participado de la campaña fueron 337.500 cabezas de ganado menor, 37 y
el tributo para el Señor fue de 675; 38 36.000 cabezas de ganado mayor, y el
tributo para el Señor, 72; 39 30.500 asnos, y el tributo para el Señor, 61.
40 Las personas fueron 16.000, y el tributo para el Señor, 32. 41 Moisés
entregó al sacerdote Eleazar el tributo recogido para el Señor, como él se lo
había ordenado. 42 La parte correspondiente a los otros israelitas
–que Moisés había tomado del botín de los combatientes– 43 sumó 337.500
cabezas de ganado menor, 44 36.000 cabezas de ganado mayor, 45 30.500 asnos,
46 y 16.000 personas. 47 De esta mitad correspondiente a los israelitas,
Moisés tomó uno de cada cincuenta hombres y animales, y se los entregó a los
levitas que realizaban tareas en Las ofrendas 48 Los comandantes de las tropas y los jefes de los
regimientos de mil y cien soldados se acercaron a Moisés, 49 y le dijeron:
"Hemos hecho el recuento de los soldados que están a nuestras órdenes y
no falta ni uno solo. 50 Por eso hemos traído, como ofrenda al Señor, los
objetos de oro que ha recogido cada uno: pulseras, brazaletes, anillos, aros
y pendientes. Así se hará en favor nuestro el rito de expiación delante del
Señor". 51 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos
todo ese oro, todas esas joyas. 52 El oro que los oficiales de los
regimientos de mil y cien soldados ofrecieron como tributo al Señor, llegó a
un total de dieciséis mil setecientos cincuenta siclos. 53 Entre la tropa, en
cambio, cada uno guardó para sí lo que había recogido. 54 Moisés y el
sacerdote Eleazar recibieron el oro de los oficiales, y lo llevaron a La propuesta de los rubenitas y los gaditas 32 1 Los
rubenitas y los gaditas tenían una enorme cantidad de ganado. Al ver que las
regiones de Iázer y de Galaad eran un terreno apto para el ganado, 2 fueron a
ver a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la comunidad, y les
dijeron: 3 "Atarot, Dibón, Iázer, Nimrá, Jesbón, Elalé, Sebán, Nebo y
Beón 4 –la tierra que el Señor ha conquistado para la comunidad de Israel– es
un terreno apto para el ganado, y nosotros, tus servidores, tenemos una gran
cantidad. 5 Si estás dispuesto a hacernos un favor, continuaron diciendo, que
se nos dé esa tierra en posesión. No nos hagas cruzar el Jordán". La respuesta de Moisés 6 Pero Moisés respondió a los gaditas y a los
rubenitas: "¿Así que ustedes se quedarán aquí, mientras sus hermanos van
a la guerra? 7 ¿Por qué desalientan a los israelitas para que no crucen al
país que el Señor les ha dado? 8 Esto es lo que hicieron sus padres cuando yo
los envié desde Cades Barné a reconocer el país. 9 Después que fueron al
valle de Escol y vieron el país, ellos desalentaron a los israelitas, a fin
de que no invadieran la tierra que el Señor les había dado. 10 Por eso, aquel
día el Señor se indignó y pronunció este juramento: 11 ‘Ninguno de los
hombres mayores de veinte años que salieron de Egipto verá la tierra que
prometí con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque ellos me han
sido infieles. 12 Ninguno, excepto Caleb, hijo de Iefuné, el quenizita, y
Josué, hijo de Nun, que permanecieron fieles al Señor’. 13 Así se indignó el
Señor contra Israel y los hizo andar errantes por el desierto, hasta que
desapareció toda aquella generación que había desagradado al Señor. 14 Y
ahora ustedes, raza de pecadores, ocupan el lugar de sus padres para añadir
todavía más al enojo del Señor contra Israel. 15 Si se apartan del Señor, él
los dejará todavía en el desierto, y así ustedes causarán la ruina de todo
este pueblo". Nueva propuesta de los rubenitas y los gaditas 16 Entonces ellos se acercaron a Moisés, y le
dijeron: "Quisiéramos hacer aquí corrales para nuestro ganado y poblados
para nuestros hijos. 17 Nosotros, en cambio, tomaremos las armas para ir a la
vanguardia de los israelitas, hasta que los hayamos introducido en el lugar
de su destino. Mientras tanto, nuestros hijos permanecerán en ciudades
fortificadas, al resguardo de los habitantes del país. 18 No volveremos a
nuestros hogares hasta que cada israelita haya tomado posesión de su
propiedad hereditaria. 19 Y no nos repartiremos con ellos la herencia al otro
lado del Jordán, porque ya nos ha tocado una parte en el lado oriental". El acuerdo de Moiséscon los rubenitas y los gaditas 20 Moisés les respondió: "Si ustedes proceden
así, si toman las armas para combatir a las órdenes del Señor, 21 y si cada
guerrero cruza el Jordán, bajo las órdenes del Señor, hasta que expulse a sus
enemigos delante de él, 22 y el país le quede sometido, ustedes podrán
volver. Así quedarán libres de toda obligación respecto del Señor y respecto
de Israel, y esa tierra será posesión de ustedes delante del Señor. 23 Pero
si no proceden de esa manera, habrán pecado contra el Señor, y pueden estar
seguros de que su pecado los condenará. 24 Construyan poblados para sus hijos
y corrales para su ganado, pero cumplan lo que han prometido". 25 Los gaditas y los rubenitas respondieron a
Moisés: "Tus servidores, señor, harán lo que tú les mandas. 26 Nuestros
niños, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todo nuestro ganado quedarán
atrás, en las ciudades de Galaad, 27 mientras nosotros, todos los que estamos
equipados para la guerra, cruzaremos para combatir a las órdenes del Señor,
como él lo ha mandado". 28 Luego Moisés dio instrucciones al sacerdote
Eleazar, a Josué hijo de Nun, y a los jefes de familia de las tribus
israelitas, 29 diciéndoles: "Si los gaditas y los rubenitas atraviesan
con ustedes el Jordán para combatir como guerreros a las órdenes del Señor,
hasta que el país les esté sometido, ustedes les darán como posesión la
tierra de Galaad. 30 Pero si no lo hacen, recibirán una posesión en medio de
ustedes, en el país de Canaán". 31 Los rubenitas y los gaditas
respondieron: "Nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho respecto
de tus servidores. 32 Pasaremos como guerreros a la tierra de Canaán, a las
órdenes del Señor, pero conservaremos nuestra propiedad hereditaria al otro
lado del Jordán". El reparto de 33 Así Moisés asignó a los gaditas, a los rubenitas
y a la mitad de la tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sijón, rey de
los amorreos, y el reino de Og, rey de Basán: el territorio con sus diversas
ciudades y el territorio de los poblados vecinos. 34 Los gaditas reedificaron
las ciudades fortificadas de Dibón, Atarot, Aroer, 35 Atarot Sofán, Iázer,
Iogboa, 36 Bet Nimrá y Bet Jarán, e hicieron corrales para el ganado. 37 Los rubenitas reedificaron Jesbón, Elalé,
Quiriataim, 38 Nebo, Baal Meón –algunos nombres fueron cambiados– y Sibmá:
ellos pusieron sus propios nombres a las ciudades reedificadas. 39 Los descendientes de Maquir, hijo de Manasés,
partieron para Galaad y lo conquistaron, despojando a los amorreos que se
encontraban allí. 40 Moisés dio el territorio de Galaad a Maquir, hijo de
Manasés, quien se estableció allí. 41 Iaír, hijo de Manasés, fue a conquistar
sus poblados y los llamó Campamento de Iaír. 42 Nobá fue a conquistar Quenat
y sus ciudades dependientes, y les puso su propio nombre: Nobá. Las etapas del Éxodo:la salida de Egipto 33 1 Estas
son las etapas que recorrieron los israelitas cuando salieron de Egipto,
agrupados por regimientos, bajo la conducción de Moisés y Aarón. 2 Moisés
consignó por escrito el punto inicial de cada etapa, por orden del Señor. Los
puntos iniciales de cada etapa fueron los siguientes: 3 El día quince del primer mes –el día siguiente a De Ramsés al desierto del Sinaí 5 Después que partieron de Ramsés, los israelitas
acamparon en Sucot. 6 Luego partieron de Sucot y acamparon en Etám, al borde
del desierto. 7 De allí, se volvieron hacia Piajirot, que está frente a Baal
Safón, y acamparon delante de Migdol. 8 Partiendo de Piajirot, llegaron al
desierto, pasando a través del mar, y después de tres días de marcha por el
desierto de Etám, acamparon en Mará. 9 Partieron de Mará y llegaron a Elím,
donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y allí acamparon. 10 Partieron de
Elím y acamparon a orillas del Mar Rojo. 11 Partieron del Mar Rojo y
acamparon en el desierto de Sin. 12 Partieron del desierto de Sin y acamparon
en Dofcá. 13 Partieron de Dofcá y acamparon en Alús. 14 Partieron de Alús y
acamparon en Refidím, donde el pueblo no tuvo agua para beber. 15 Partieron
de Refidím y acamparon en el desierto del Sinaí. Del desierto del Sinaí a Cades 16 Luego partieron del desierto del Sinaí y
acamparon en Quibrot Ha Taavá. 17 Partieron de Quibrot Ha Taavá y acamparon
en Jaserot. 18 Partieron de Jaserot y acamparon en Ritmá. 19 Partieron de
Ritmá y acamparon en Rimón Péres. 20 Partieron de Rimón Péres y acamparon en
Libná. 21 Partieron de Libná y acamparon en Risá. 22 Partieron de Risá y
acamparon en Quehelatá. 23 Partieron de Quehelatá y acamparon en el monte
Séfer. 24 Partieron del monte Séfer y acamparon en Jaradá. 25 Partieron de
Jaradá y acamparon en Maquelot. 26 Partieron de Maquelot y acamparon en
Tájat. 27 Partieron de Tájat y acamparon en Téraj. 28 Partieron de Téraj y
acamparon en Mitcá. 29 Partieron de Mitcá y acamparon en Jasmoná. 30
Partieron de Jasmoná y acamparon en Moserot. 31 Partieron de Moserot y
acamparon en Bené Iaacán. 32 Partieron de Bené Iaacán y acamparon en Hor
Guidgad. 33 Partieron de Hor Guidgad y acamparon en Iotbatá. 34 Partieron de
Iotbatá y acamparon en Abroná. 35 Partieron de Abroná y acamparon en Esión
Guéber. 36 Partieron de Esión Guéber y acamparon en el desierto de Cin, o
sea, en Cades. De Cades a Moab 37 Partieron de Cades y acamparon en el monte Hor,
en los límites de Edóm. 38 El sacerdote Aarón, por orden del Señor, subió al
monte Hor y allí murió, el primer día del quinto mes, cuarenta años después
que los israelitas salieron de Egipto. 39 Cuando murió en el monte Hor, Aarón
tenía ciento veintitrés años. 40 El cananeo, rey de Arad, que habitaba en el
Négueb, en el país de Canaán, recibió entonces la noticia de la llegada de
los israelitas. 41 Luego partieron del monte Hor y acamparon en Salmoná. 42
Partieron de Salmoná y acamparon en Punón. 43 Partieron de Punón y acamparon
en Obot. 44 Partieron de Obot y acamparon sobre el territorio de Moab, en Iyé
Ha Abarím. 45 Partieron de Iyím y acamparon en Dibón Gad. 46 Partieron de
Dibón Gad y acamparon en Almón Diblataim. 47 Partieron de Almón Diblataim y
acamparon en las montañas de Abarím, frente al Nebo. 48 Partieron de las
montañas de Abarím y acamparon en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la
altura de Jericó. 49 Acamparon junto al Jordán, desde Bet Ha Iesimot hasta
Abel Sitím, en las estepas de Moab. Instrucciones acerca del reparto de Canaán 50 El Señor dijo a Moisés en las estepas de Moab,
junto al Jordán, a la altura de Jericó: 51 Habla en estos términos a los
israelitas: Cuando crucen el Jordán en dirección al país de
Canaán 52 y hayan desposeído de sus dominios a todos los habitantes del país,
ustedes harán desaparecer todas sus imágenes esculpidas y todas sus estatuas
de metal fundido, y demolerán todos sus lugares altos. 53 Tomarán posesión
del país y habitarán en él, porque yo les di esa tierra para que la posean.
54 Además, se repartirán el país entre sus clanes por medio de un sorteo,
asignando una herencia mayor al grupo más numeroso, y una herencia más
pequeña al grupo más reducido: cada uno tendrá lo que le toque en suerte, y se
repartirán la tierra entre las tribus patriarcales. 55 Pero si no despojan de sus dominios a los
habitantes del país, los que ustedes hayan dejado serán como espinas en sus
ojos y como aguijones en su costado, que los asediarán en la tierra donde
habiten. 56 Y yo los trataré a ustedes como había decidido tratarlos a ellos. Las fronteras de Canaán 34 1 El
Señor dijo a Moisés: 2
Comunica esta orden a los israelitas: Cuando entren en la tierra de Canaán,
recibirán como herencia toda la extensión del territorio de Canaán, a saber: 3 La región meridional se extenderá desde el
desierto de Cin, a lo largo de Edóm. Por el este, la frontera meridional
comenzará en el extremo del mar de 6 Al oeste tendrán como límite la costa del Mar
Grande: esta será para ustedes la frontera occidental. 7 La frontera norte será la siguiente: trazarán una
línea desde el Mar hasta el monte Hor; 8 desde el monte Hor trazarán una
línea hasta 10 Para fijar el límite oriental, trazarán una línea
desde Jasar Enán hasta Sefám. 11 Desde Sefám, la frontera bajará hasta Riblá,
al este de Ain, y desde allí seguirá bajando hasta tocar la costa oriental
del mar de Genesaret. 12 Después bajará a lo largo del Jordán y terminará en
el mar de Este será el territorio de ustedes, con las
fronteras que lo circunscriben. 13 Además, Moisés dio esta orden a los israelitas: Esta es la tierra que ustedes se repartirán como
herencia por medio de un sorteo, la que el Señor mandó que fuera entregada a
las nueve tribus y media. 14 Porque las familias patriarcales de la tribu de
los rubenitas, las familias de la tribu de los gaditas y la mitad de la tribu
de Manasés ya recibieron su herencia: 15 esas dos tribus y media recibieron
su propiedad hereditaria al otro lado del Jordán, al este de Jericó, en la
parte oriental. Los jefes encargados de repartir la tierra 16 Luego el Señor dijo a Moisés: 17 Las personas que les repartirán el territorio
serán el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun. 18 Además, ustedes tomarán
un jefe de cada tribu para la repartición del país. 19 Los nombres de esas
personas son los siguientes: Por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Iefuné; 20 por la tribu de Simeón, Semuel, hijo de Amihud; 21 por la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de
Quislón; 22 por la tribu de Dan, el jefe Buquí, hijo de
Ioglí; 23 por los hijos de José, por la tribu de los hijos
de Manasés, el jefe Janiel, hijo de Efod; 24 y el jefe Quemuel, hijo de Siftán,por la tribu de
Efraím; 25 por la tribu de Zabulón, el jefeElisafán, hijo de
Parnac; 26 por la tribu de Isacar, el jefe Paltiel, hijo de
Azán; 27 por la tribu de Aser, el jefe Ajihud, hijo de
Selomí; 28 por la tribu de Neftalí, el jefe Padael, hijo de
Amihud. 29 Estas son las personas que designó el Señor para
repartir el territorio de Canaán como herencia entre los israelitas. La herencia de los levitas 35 1 El
Señor dijo a Moisés en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de
Jericó: 2 Ordena a los israelitas que cedan a los levitas,
de su patrimonio hereditario, ciudades para vivir y campos de pastoreo
alrededor de las mismas. 3 Las ciudades les servirán de morada, y los campos
de pastoreo serán para su ganado y sus otros animales. 4 Los campos de
pastoreo de las ciudades que ustedes cederán a los levitas, se extenderán
hasta quinientos metros alrededor de la ciudad, a partir de las murallas. 5
Ustedes medirán fuera de la ciudad, mil metros hacia el este, mil hacia el
sur, mil hacia el oeste y mil hacia el norte, tomando la ciudad como centro:
estos serán los campos de pastoreo para las ciudades. 6 Las ciudades que cederán a los levitas serán las
seis ciudades de refugio que ustedes deben separar para que los homicidas
puedan huir a ellas, añadiendo además, otras cuarenta y dos. 7 Así darán a
los levitas un total de cuarenta y ocho ciudades, todas ellas con sus campos
de pastoreo. 8 Cuando cedan esas ciudades, tomándolas de lo que es propiedad
de los israelitas, exigirán más de los grupos numerosos, y menos de los
grupos más pequeños. De esta manera, cada uno cederá a los levitas una
cantidad de ciudades proporcionada a la herencia que haya recibido. Las ciudades de refugio 9 Luego el Señor dijo a Moisés: 10 Habla en estos
términos a los israelitas: Cuando crucen el Jordán para entrar en la tierra de
Canaán, 11 encontrarán ciudades que les servirán como ciudades de refugio,
donde puedan huir los homicidas que hayan matado a alguien involuntariamente.
12 Esas ciudades servirán de refugio contra el vengador del homicidio, y así
el homicida no morirá sin haber comparecido delante de la comunidad para ser
juzgado. 13 Ustedes tendrán que señalar seis ciudades de refugio: 14 tres al
otro lado del Jordán y tres en el territorio de Canaán. 15 Esas seis ciudades
podrán servir de refugio no sólo a los israelitas, sino también a los
extranjeros residentes o que estén de paso entre ustedes, de manera que todo
el que haya matado a otro involuntariamente, pueda refugiarse en ellas. 16 Pero el que mata a otro golpeándolo con un objeto
de hierro, es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte. 17 Si lo
mata de una pedrada capaz de causar la muerte, es un asesino, y el asesino
será castigado con la muerte. 18 Si lo mata golpeándolo con un palo capaz de
causar la muerte, es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
19 El vengador del homicidio en persona debe matar al asesino apenas lo encuentre. 20 Si el homicida mató a la víctima por odio, o si
le arrojó intencionalmente un objeto capaz de causar la muerte, 21 o si por
enemistad lo hirió a golpes de puño hasta matarlo, el agresor será castigado
con la muerte: es un asesino, y el vengador del homicidio lo matará apenas lo
encuentre. 22 Pero si lo hirió fortuitamente, sin que mediara
enemistad, o si le arrojó un objeto sin intención de alcanzarlo, 23 o si dejó
caer sobre él, inadvertidamente, una piedra capaz de matarlo y de esa manera
le causó la muerte, sin tener odio contra él y sin desearle ningún mal, 24 la
comunidad juzgará, conforme a estas reglas, entre el homicida y el vengador
del homicidio, 25 y librará a aquel de las manos de este. Luego la comunidad
lo hará volver a la ciudad de refugio, adonde había huido, y él permanecerá
allí hasta la muerte del Sumo Sacerdote que ha sido ungido con el óleo santo. 26 Si el homicida sale de la ciudad de refugio
adonde había huido, 27 y el vengador del homicidio lo encuentra fuera de los
límites de su ciudad de refugio, lo podrá matar sin temor a ninguna
represalia, 28 porque el homicida debe permanecer en su ciudad de refugio
hasta la muerte del Sumo Sacerdote, y solamente después podrá volver al lugar
donde está su propiedad. 29 Estas disposiciones serán una norma jurídica para
ustedes y para sus descendientes, en cualquier lugar donde se encuentren. 30 Si alguien mata a una persona, el homicida será
condenado a muerte por la declaración de testigos, pero el testimonio de uno
solo no basta para condenar a muerte a alguien. 31 No aceptarán ningún
rescate por la vida de un asesino, porque debe morir. 32 Tampoco lo aceptarán
de aquel que huyó a su ciudad de refugio, permitiéndole que habite nuevamente
en su propia tierra antes de la muerte del Sumo Sacerdote. 33 No profanen la tierra donde viven, porque la
sangre profana la tierra, y no hay para la tierra otra expiación por la
sangre derramada, que la sangre de aquel que la derramó. 34 No hagas impuro
el país donde vives y en el cual yo habito. Porque yo, el Señor, habito entre
los israelitas. La herencia de la mujer casada 36 1 Los
jefes de familia del clan de los descendientes de Galaad –hijo de Maquir,
hijo de Manasés, uno de los clanes de los descendientes de José– se
presentaron delante de Moisés y de los principales jefes de familia de Israel
2 y les dijeron: El Señor mandó a Moisés que repartiera el país entre
los israelitas mediante un sorteo, y Moisés también recibió del Señor la
orden de entregar a sus hijas la herencia de nuestro hermano Selofjad. 3
Ahora bien, si ellas se casan con un miembro de otra tribu de Israel, su
parte será sustraída de la herencia de nuestros padres y se sumará a la
herencia de la tribu a la que van a pertenecer. De esa manera, disminuirá la
herencia que nos ha tocado en suerte. 4 Y cuando los israelitas celebren el
año del jubileo, la herencia de ellas se sumará a la de la otra tribu y será
sustraída del patrimonio de nuestra tribu. 5 Entonces Moisés, por orden del Señor, dio estas
instrucciones a los israelitas: La tribu de los descendientes de José tiene razón. 6
Esto es lo que el Señor ha ordenado respecto de las hijas de Selofjad: Ellas
pueden casarse con quien les parezca mejor, con tal que lo hagan dentro de un
clan perteneciente a la tribu de su padre. 7 La parte hereditaria de los
israelitas no pasará de una tribu a otra, sino que cada israelita deberá
retener la herencia de su tribu paterna. 8 Por lo tanto, toda joven que posea
una herencia en alguna tribu de los israelitas, se casará dentro de un clan
de su tribu paterna, de manera que los israelitas conserven cada uno la
herencia de sus padres. 9 Así, ninguna herencia pasará de una tribu a otra,
sino que cada una de las tribus de los israelitas retendrá su parte. 10 Las hijas de Selofjad procedieron como el Señor
se lo había ordenado a Moisés. 11 Majlá, Tirsá, Joglá, Milcá y Noá, hijas de
Selofjad, se casaron con hijos de sus tíos paternos. 12 Y como lo hicieron
dentro de los clanes de los descendientes de Manasés, la herencia de ellas
quedó en la tribu del clan de su padre. Conclusión 13 Estos son los mandamientos y las leyes que el
Señor dio a los israelitas por medio de Moisés, en las estepas de Moab, junto
al Jordán, a la altura de Jericó. 2 La
tradición "sacerdotal" presenta una imagen estilizada de la comunidad
israelita en sus desplazamientos por el desierto. Las tribus forman un gran
cuadrado alrededor del Santuario, que ocupa el lugar central, bajo la
custodia de los levitas. 3 La
organización de las familias y de los clanes levíticos, tal como aparecen
descritos en los caps. 3-4, refleja la situación de la comunidad
post-exílica. Pero la tradición "sacerdotal" retrotrae esta
organización hasta la época de Moisés, para indicar que la liturgia de Israel
y sus instituciones cultuales tienen su origen en la revelación del Sinaí. 4. Ver
Lev. 10. 1-2. 6-10. En
estos versículos se establece la distinción entre los miembros de la tribu de
Leví consagrados al sacerdocio -Aarón y sus descendientes- y los así llamados
"levitas", que ejercían el oficio de ayudantes de los sacerdotes.
Ver Ez. 44. 6-31. 9. "Dedicados":
este es un término técnico, que originariamente designaba a un grupo de
esclavos, sin duda extranjeros, destinados a trabajar en el Templo. Tal
sistema se mantuvo durante la monarquia, pero después del exilio esas
funciones pasaron a los levitas. 46-48. Según
los resultados del censo, hay un excedente de 273 primogénitos con respecto a
los levitas. Por eso la diferencia se cubre con una suma de dinero. 5 1-4.
Ver Lev. 11-15. 16-28.
Entre los pueblos primitivos, la falta de pruebas para declarar culpable a
una persona, se sustituye con un rito que apela al juicio de Dios. En el caso
presente, las "aguas amargas, portadoras de maldición", deben
provocar la esterilidad en la mujer culpable. Este es un grave castigo en una
sociedad que consideraba la esterilidad como un oprobio. 6 El
"nazireo" era una persona que se consagraba a Dios por un período
limitado de tiempo, comprometiéndose a cumplir obligaciones bien determinadas
(vs. 2-8). Este capítulo codifica y adapta una práctica muy antigua,
reduciendo a un voto temporario lo que originariamente era una consagración
perpetua (Jc. 13. 4-14). Según Hech. 21. 23-26, la práctica aún se mantuvo
vigente en 9. El
contacto con un cadáver, aunque fuera involuntario, ponía a la persona en un
estado de impureza legal, incompatible con la consagración del nazireo. 7 En este
largo capítulo se percibe la intención de proponer un ejemplo a los
israelitas, para estimularlos a ser generosos en sus donaciones al Templo. 8 1-4. Ver
Éx. 25. 31-40; Lev. 24. 2-4. 9 1-14.
Estas prescripciones completan el ritual de 15-23. Ver
nota Éx. 13. 22. 10 29. Ver
nota Éx. 2. 18. 32. La conversación de Moisés con Jobab se
interrumpe bruscamente, y no se sabe si la respuesta de este último fue
afirmativa o negativa. Las indicaciones de Jc. 1. 16 sugieren que Jobab
terminó por aceptar la invitación. 11 4. La
"turba de los advenedizos" es esa "multitud heterogénea"
(Éx. 12. 38) que se unió a los israelitas cuando salieron de Egipto. La
presencia de estos extranjeros pone de manifiesto que los israelitas no
constituían en el desierto un grupo tan homogéneo y bien organizado como los
presenta la tradición "sacerdotal" en los caps. 1-4. 6. El
"maná": ver nota Éx. 16. 25-27. Las
expresiones "hablar en éxtasis" y "profetizar" traducen
una misma palabra hebrea, que es la expresión técnica para designar el
ejercicio de la actividad profética. El cambio quiere poner de relieve que el
espíritu profético se manifestaba frecuentemente con actitudes fuera de lo
común, como el frenesí o el éxtasis. Las características de este éxtasis o
trance profético aparecen claramente en 1 Sam. 10. 10-13; 19. 20-24. 12 1.
"Cus" es el nombre que 2. Ver Éx.
15. 20-21. 13 22. "Ajimán,
Sesai y Talmai" son los nombres de tres tribus que vivían en aquella
región. "Tanis" es una ciudad egipcia, situada en el Delta del
Nilo. 23-24. "Escol"
es un valle situado cerca de Hebrón, en una zona célebre por sus viñedos. 33. El
rumor sobre los "gigantes" expresa gráficamente la impresión que
recibieron los israelitas que llegaban del desierto, en su primer contacto
con la civilización cananea. Al ver los muros de las ciudades fortificadas,
creyeron que habían sido construidos por hombres de estatura ciclópea. Deut.
2.10, 20-21 menciona entre los "gigantes" -además de los anaquitas-
a los emíes y zamzumíes, que ocupaban 16 En este
capítulo se entremezclan dos relatos paralelos: el "sacerdotal"
narra la rebelión de Coré y expresa las pretensiones de los quehatitas frente
a los hijos de Aarón; el "yahvista" relata la sublevación de los
rubenitas Datán y Abirón. Ambos incidentes pusieron a prueba la autoridad de
Moisés. 17 16-24.
Esta hermosa leyenda expresa simbólicamente la preeminencia de la familia de
Aarón y de la tribu de Leví sobre las demás tribus israelitas. 18 19.
"Alianza de sal": ver nota Lev. 2. 11-13. 19 El agua
lustral preparada con las cenizas de la vaca roja, inmolada y quemada fuera
del campamento, servía para borrar las impurezas contraídas por el contacto
con un cadáver. Este ritual asume una antigua práctica, impregnada de magia,
pero la purifica de sus resabios paganos equiparándola a un sacrificio por el
pecado. 20 2-13.
Ver Éx. 17. 1 -7. La falta de Moisés y de Aarón (v. 12) queda en el misterio.
Algunos autores piensan que el texto bíblico omite algún episodio poco
glorioso para Moisés. Otros sugieren que el hecho de golpear la roca
"dos" veces (v 11), implica una cierta falta de fe. También se ha
señalado el sarcasmo y el enojo expresado en el v. 10: en lugar de presentar
la intervención divina como una prueba del poder y de la inagotable providencia
de Dios, Moisés y Aarón aprovecharon la ocasión para recriminar al pueblo. 22-29. Ver
33. 38-39. 21 3.
El nombre "Jormá" está relacionado con el verbo hebreo que
significa "consagrar al exterminio total". Esta es, según la
tradición bíblica, la primera victoria de Israel sobre los cananeos. 4-9. Los
israelitas representaban a estas "serpientes abrasadoras" como
seres fabulosos, probablemente alados (Is. 30. 6), y les daban ese nombre por
la inflamación y la fiebre que producían al morder. La "serpiente de
bronce" fabricada por Moisés ejerce una especie de influencia
"sacramental", ya que es un signo visible mediante el cual Dios
concede la curación. En conjunto, el relato ilustra una vez más la
reacción de los israelitas ante la dura prueba del desierto, el ejemplar
castigo divino y el perdón concedido por la intercesión de Moisés. Pero,
además, explica el origen de la serpiente de bronce llamada Nejustán, que se
veneraba en el Templo de Jerusalén, y que el rey Ezequías mandó destruir, por
considerarla un signo idolátrico (2 Rey. 18. 4). Según el Nuevo Tes-tamento
la serpiente de bronce prefigura la obra salvadora de Cristo (Jn. 3. 14-15). 14.
"El Libro de las Guerras del Señor" era una colección de cantos
épicos, que recordaban eI pasado heroico de las tribus israelitas. Esta
colección ha desaparecido. 17-18.
Este antiguo "canto del Pozo" expresa el júbilo de los habitantes
del desierto al encontrar una fuente. 29. "Quemós"
era el dios nacional de Moab. 30. "Dibón"
estaba situada al este del Mar Muerto, cinco kilómetros al norte del torrente
Amón. "Mádaba" se encontraba a ocho kilómetros al sur de Jesbón. La
ubicación de "Nofaj" es desconocida. 22 6.
Según las concepciones del Antiguo Oriente, la bendición y la maldición se
cumplían inexorablemente si el que las pronunciaba tenía poder para hacerlo.
Por eso, las personas que habían acreditado su eficacia -como en el caso de
Balaam- eran muy estimadas. Todo el relato muestra que Israel es invulnerable
a cualquier clase de sortilegios (23. 23), porque ningún poder humano puede
oponerse al designio de Dios sobre su Pueblo. 22. Una
leyenda del folclore israelita, pintoresca y llena de humor, interrumpe el
relato hasta el v. 36. 23 10.
"¿Quién puede contar el polvo de Jacob...?": esta frase y la
siguiente se suelen entender como una alusión a la multitud de los
israelitas. Pero como el oráculo trata de la imposibilidad de
"maldecir" a Israel, es más fácil que designen un rito mágico, que
se practicaba con el polvo de las pisadas. En tal caso, el significado de las
dos frases sería: "¿Quién puede embrujar a Israel?". 24 4. Dios
"Todopoderoso": ver nota Gn. 17. 1. 23-24.
Este último oráculo no tiene destinatario preciso. Los invasores que vienen
de Quitim -es decir, de Chipre y de las costas orientales del Mediterráneo-
son probablemente los filisteos, enemigos tradicionales de los israelitas. 26 El
segundo censo es un preludio de la acción militar que se va iniciar contra
los madianitas, y más tarde contra los cananeos. 29 1.
El "día de 31 16.
En este texto se funda la tradición -de la que se hace eco el Nuevo Testamento
(2 Ped. 2. 15-16; Jds. 11; Apoc. 2. 14)- que considera a Balaam como el
prototipo del falso profeta. 34 5.
"El Mar" es el Mediterráneo. 35 1-8.
En Jos. 21 se indican los nombres de las ciudades levíticas. Ver pág. 197:
13. 4-5. 9-29. La
institución de las "ciudades de refugio" es una medida de
protección para el homicida involuntario, en una sociedad donde se practicaba
la venganza privada (v. 19). En Jos. 20 se indican los nombres de estas
ciudades, que probablemente fueron elegidas porque poseían un importante
lugar de culto. El derecho de asilo, en efecto, normalmente se vinculaba a un
santuario. Ver Éx. 21. 13; Deut. 19. 1-13. |
|
|
Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org edición para el estudio en Internet de
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
||