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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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La palabra del Señor
llegó a Natán en estos términos: "Ve a decirle a mi
servidor David: Así habla el Señor: Yo elevaré después de
ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus
entrañas, y afianzaré su realeza. Tu casa y tu reino
durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable
para siempre". 2 Sam. 7. 4-5, 12, 16 ¡Les aseguro que muchos
profetas y reyes quisieron ver lo que
ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen
y no lo oyeron! Lc. 10. 24 La palabra del Señor
llegó a mí en estos términos: "Antes de formarte
en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras
del seno, yo te había consagrado, te había constituido
profeta para las naciones". El Señor extendió su
mano, tocó mi boca y me dijo: "Yo pongo mis
palabras en tu boca. Yo te establezco en
este día sobre las naciones y
sobre los reinos, para arrancar y
derribar, para perder y demoler, para edificar y
plantar". Jer. 1. 4-5, 9-10 Moisés dijo: "El Señor Dios
suscitará para ustedes, de entre sus hermanos, un profeta semejante a
mí, y ustedes obedecerán a
todo lo que él les diga. El que no escuche a ese
profeta será excluido del pueblo". Y todos los profetas
que han hablado a partir de Samuel, anunciaron también
estos días. Ustedes son los
herederos de los profetas y de Hech. 3. 22-25 La historia
profética Después de la "Ley", Tal vez pueda parecer extraño que varios Libros de
contenido "histórico" -como los de Josué, Jueces, Samuel y Reyes-
hayan sido incluidos entre los escritos "proféticos". Pero esta
vinculación de "historia" y "profecía" se manifiesta
llena de sentido, si tenemos en cuenta la imagen que Cuando se emplea la palabra "profeta", se
suele pensar en alguien dotado de una clarividencia tal que lo capacita para predecir hechos futuros o lejanos. Sin embargo,
esta idea corresponde muy imperfectamente a lo que fueron en realidad los
Profetas de Israel. Ellos se presentaron como portavoces del Señor.
Vivieron intensamente los problemas de su tiempo y hablaron a sus
contemporáneos por el mandato y la autoridad que habían recibido de Dios. Con
la mirada puesta en el momento presente, discernían la presencia y la
acción del Señor en la vida de Israel y del mundo. Para confirmar el carácter
divino de su misión, anunciaban eventualmente el futuro, pero lo
hacían siempre con la intención de iluminar una situación determinada y de
provocar un cambio de actitud en los destinatarios de su mensaje. La lucidez
para descubrir la voz de Dios, que habla a través de los acontecimientos, es
la característica de la interpretación profética de la historia. Esta visión que los Profetas tenían de la historia
no sólo se encuentra en sus propios escritos, sino que también se trasluce en
los libros de Además, los Libros históricos atestiguan la
extensión y vitalidad del movimiento profético en Israel. Estos textos
presentan a los Profetas en acción, plenamente solidarios con las luchas de
su Pueblo, y a la vez, siempre dispuestos a reprocharles sus injusticias y su
idolatría. En ellos se conserva el recuerdo de grandes figuras proféticas,
como las de Samuel, Natán, Elías y Eliseo. Pero también se menciona a otros
Profetas, muchos de ellos anónimos, como aquellos que en tiempos de Ajab y
Jezabel prefirieron morir antes que renegar de su fe en el Señor (1 Rey. 18.
4; 19. 14). Ciertas formas de profetismo aparecen también fuera
de Israel. Tanto en Por otra parte, en los libros de Josué, Jueces,
Samuel y Reyes, se encuentran muchas páginas que presentan una gran afinidad
con las ideas y el estilo del Deuteronomio. Esta afinidad espiritual y
literaria permite afirmar que la colección de los "Profetas
anteriores", en su redacción definitiva, es la obra de una escuela de
escribas "deuteronomistas", que meditan sobre el pasado de Israel con
el fin de extraer una enseñanza para el presente. La actividad de esta
escuela comenzó en los últimos años de la monarquía y continuó durante el
exilio. Precisamente cuando Israel estaba disperso en el exilio, se hacía
necesario recordarle que la raíz de todos sus males era la infidelidad a Josué El libro de JOSUÉ describe la conquista de Una vez conquistado el territorio, Josué procede a
distribuirlo entre los israelitas. Los caps. 14-19 señalan los límites
asignados a cada tribu. A modo de complemento, el cap. 20 enumera las
ciudades de refugio, y el cap. 21 da una lista de las ciudades levíticas. El final del Libro relata el regreso de las tribus
de Una primera lectura de este Libro deja la impresión
de que los israelitas, bajo la conducción de Josué, conquistaron el
territorio cananeo de una manera rápida y total. Sin embargo, un análisis más
cuidadoso del texto muestra que la conquista quedó incompleta (13. 1-6), que
algunos grupos actuaron por cuenta propia (14. 6-13) y que hubo algunos
retrocesos (19. 47). Además, la alianza con los gabaonitas (9. 3-27) indica
que no todos los cananeos fueron exterminados. Estas reservas se acentúan si
se tienen en cuenta otros textos bíblicos, en particular el comienzo del
libro de los Jueces. De la comparación resulta que la "conquista"
fue un proceso lento y difícil, en el que cada tribu luchó por su propio
territorio y fue a menudo derrotada. Sólo en tiempos de David los israelitas
se apoderaron definitivamente del país de Canaán. Parece evidente, entonces, que el libro de Josué
presenta un cuadro idealizado y simplificado de una realidad histórica mucho
más compleja. Este hecho es explicable porque la historia quiere convertirse
en soporte de una enseñanza. Su intención es mostrar a Dios actuando en la
historia, para entregar a su Pueblo Después del memorable
Éxodo de Egipto y de El paso del Jordán es
la réplica del paso del Mar Rojo (4. 23-24). Este marcó la frontera entre la
servidumbre y el camino hacia la libertad. Aquel traza el límite entre la
dura marcha por el desierto y la posesión de la "herencia"
prometida por el Señor a los Patriarcas. La trascendencia simbólica de este
acontecimiento es evocada de manera grandiosa en el relato que describe la
travesía del Jordán: allí el verdadero protagonista no es el Pueblo ni Josué,
sino el Arca de Los éxitos iniciales de
Josué no podían destruir por completo a un enemigo más poderoso, que se hacía
fuerte al amparo de ciudades amuralladas. Sus campañas abrieron a los
israelitas las puertas de Canaán, pero al término de su vida todavía quedaban
muchos territorios sin ocupar (13. 1). Esto nos recuerda que Los preparativos para la conquista 1 1
Después de la muerte de Moisés, el servidor del Señor, el Señor dijo a Josué,
hijo de Nun y ayudante de Moisés: 2 "Mi servidor Moisés ha muerto. Ahora
levántate y cruza el Jordán con todo este pueblo, para ir hacia la tierra que
yo daré a los israelitas. 3 Yo les entrego todos los lugares donde ustedes
pondrán la planta de sus pies, como se lo prometí a Moisés. 4 El territorio
de ustedes se extenderá desde el desierto y desde el Líbano hasta el Gran
Río, el río Éufrates, y hasta el Gran Mar, al occidente. 5 Mientras vivas,
nadie resistirá delante de ti; yo estaré contigo como estuve con Moisés: no
te dejaré ni te abandonaré. 6 Sé valiente y firme: tú vas a poner a este
pueblo en posesión del país que yo les daré, porque así lo juré a sus padres.
7 Basta que seas fuerte y valiente, para obrar en todo según Colaboración de las tribus de 10 Entonces Josué dio a los escribas del pueblo la
siguiente orden: 11 "Recorran el campamento y manden al pueblo que haga
provisión de víveres, porque dentro de tres días pasarán el Jordán para ir a
ocupar la tierra que el Señor, su Dios, les da en posesión". 12 Luego
dijo a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manasés: 13
"Recuerden la orden que les dio Moisés, el servidor del Señor, cuando
dijo: ‘El Señor, su Dios, les concede el descanso y les da este territorio.
14 Sus mujeres, sus niños y sus rebaños se quedarán en el territorio que les
dio Moisés, al otro lado del Jordán. Pero ustedes, todos los guerreros,
cruzarán equipados con sus armas al frente de sus hermanos, para prestarles
ayuda, 15 hasta que el Señor les conceda el descanso lo mismo que a ustedes,
y también ellos tomen posesión de la tierra que les da el Señor, su Dios.
Entonces volverán al territorio que les pertenece, aquel que les dio Moisés,
el servidor del Señor, al otro lado del Jordán, hacia el oriente’". 16
Ellos respondieron a Josué: "Haremos todo lo que nos ordenes e iremos
adonde nos mandes. 17 Así como obedecimos en todo a Moisés, también te
obedeceremos a ti. Basta que el Señor esté contigo como estuvo con él. 18
Cualquiera que se rebele contra tus órdenes y no te obedezca en todo lo que
nos mandes, será castigado con la muerte. Tú, por tu parte, sé fuerte y
valiente". Los espías de Josué en Jericó 2 1 Josué,
hijo de Nun, envió clandestinamente desde Sitím a dos espías, con la
siguiente consigna: "Vayan a observar el terreno". Ellos partieron
y, al llegar a Jericó, entraron en casa de una prostituta llamada Rajab,
donde se alojaron. 2 Cuando se notificó al rey de Jericó que unos hombres
israelitas habían llegado durante la noche para observar el terreno, 3 mandó
decir a Rajab: "Saca afuera a esos hombres que vinieron a verte, los que
entraron en tu casa, porque han venido únicamente para observar todo el
país". 4 Pero la mujer tomó a los dos hombres, los escondió y declaró:
"Es verdad que esos hombres vinieron aquí, pero yo no sabía de dónde
eran. 5 Se fueron al caer la noche, cuando estaban por cerrarse las puertas
de la ciudad, y no sé adónde habrán ido. Salgan en seguida detrás de ellos,
porque todavía pueden alcanzarlos". 6 En realidad, los había hecho subir
a la terraza, ocultándolos entre unos haces de lino extendidos allí. 7
Entonces unos hombres salieron a perseguirlos en dirección al Jordán, hacia
los vados; e inmediatamente después que los perseguidores salieron detrás de
ellos, se cerraron las puertas de la ciudad. El pacto entre Rajab y los espías 8 Cuando Rajab subió a la terraza, donde estaban los
espías, estos aún no se habían acostado. 9 Ella les dijo: "Yo sé que el
Señor les ha entregado este país, porque el terror que ustedes inspiran se ha
apoderado de nosotros, y todos los habitantes han quedado espantados a la
vista de ustedes. 10 Nosotros hemos oído cómo el Señor secó las aguas del Mar
Rojo cuando ustedes salían de Egipto, y cómo ustedes trataron a Sijón y a Og,
los dos reyes amorreos que estaban al otro lado del Jordán y que ustedes
condenaron al exterminio. 11 Al enterarnos de eso, nuestro corazón
desfalleció, y ya no hay nadie que tenga ánimo para oponerles resistencia,
porque el Señor, su Dios, es Dios allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en
la tierra. 12 Por eso, júrenme ahora mismo por el Señor, que así como yo los
traté con bondad, ustedes tratarán de la misma manera a mi familia. Denme una
señal segura 13 de que dejarán con vida a mi padre, a mi madre, a mis
hermanos y a mis hermanas, y a todo cuanto les pertenece, y que nos librarán
de la muerte". 14 Los hombres le respondieron: "Nosotros
responderemos por ustedes con nuestra vida, con tal que no nos delates.
Cuando el Señor nos entregue este país, te trataremos con bondad y
lealtad". 15 Entonces la mujer los descolgó por la ventana con una
cuerda, porque su casa daba contra el muro de la ciudad, y ella vivía junto a
él. 16 Y les hizo esta recomendación: "Vayan hacia
la montaña para que sus perseguidores no puedan alcanzarlos. Manténganse
ocultos allí durante tres días, hasta que ellos estén de regreso, y después
podrán seguir viaje". 17 Los hombres le respondieron: 18 "Cuando
nosotros entremos en el país, tú atarás este cordón escarlata a la ventana
por la que nos hiciste bajar, y reunirás contigo, dentro de la casa, a tu
padre, a tu madre, a tus hermanos y a toda tu familia. 19 Si alguno sale
fuera de las puertas de tu casa, su sangre caerá sobre su cabeza y nosotros
seremos inocentes. Pero la sangre de todos los que estén contigo dentro de la
casa, caerá sobre nuestras cabezas, si alguien pone su mano sobre alguno de
ellos. 20 En cambio, si nos delatas, quedaremos libres del juramento que nos
has exigido". 21 "Que se cumpla lo que acaban de decir",
replicó ella, y los dejó partir. Apenas se fueron, la mujer ató a la ventana
el cordón escarlata. El regreso de los espías 22 Los hombres se fueron a la montaña y se quedaron
allí tres días, hasta que regresaron los perseguidores, que los habían
buscado por todas partes sin encontrarlos. 23 Entonces los dos hombres
volvieron a bajar de la montaña, cruzaron el río, y cuando estuvieron de
nuevo con Josué, hijo de Nun, lo informaron de todo lo que les había ocurrido.
24 "No hay duda, le dijeron, que el Señor nos ha entregado el país,
porque todos sus habitantes están espantados delante de nosotros". Las instrucciones de Josuéa los israelitas 3 5 Josué dijo al pueblo: "Purifíquense, porque
mañana el Señor va a obrar maravillas en medio de ustedes". 6 Después
dijo a los sacerdotes: "Levanten el Arca de 7 Entonces el Señor dijo a Josué: "Hoy empezaré
a engrandecerte a los ojos de todo Israel, para que sepan que yo estoy
contigo como estuve con Moisés. 8 Ahora ordena a los sacerdotes que llevan el
Arca de El paso del Jordán 14 Cuando el pueblo levantó sus carpas para cruzar
el Jordán, los sacerdotes que llevaban el Arca de Los doce piedras conmemorativas 4 1 Cuando
todo el pueblo terminó de pasar el Jordán, el Señor dijo a Josué: 2
"Elijan a doce hombres del pueblo, uno por cada tribu, 3 y ordénenles lo
siguiente: ‘Retiren de aquí doce piedras, tómenlas de en medio del Jordán,
del mismo lugar donde estaban apoyados los pies de los sacerdotes; llévenlas
con ustedes y deposítenlas en el lugar donde hoy van a pasar la noche’".
4 Entonces Josué llamó a los doce hombres que había hecho designar entre los
israelitas, un hombre por cada tribu, 5 y les dijo: "Vayan hasta el
medio del Jordán, ante el Arca del Señor, su Dios, y cargue cada uno sobre
sus espaldas una piedra, conforme al número de las tribus de Israel, 6 para
que esto quede como un signo en medio de ustedes. Porque el día de mañana sus
hijos les preguntarán: ‘¿Qué significan para ustedes estas piedras?’. 7 Y
ustedes les responderán: ‘Las aguas del Jordán se abrieron ante el Arca de 8 Los israelitas cumplieron la orden de Josué:
retiraron doce piedras de en medio del Jordán, según el número de las tribus
de Israel, como el Señor se lo había ordenado a Josué; las trasladaron hasta
el lugar donde iban a pasar la noche, y las depositaron allí. 9 Después Josué
hizo erigir doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde se habían
apoyado los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca de Fin del paso del Jordán 10 Los sacerdotes que llevaban el Arca permanecieron
de pie en medio del Jordán, hasta que se cumplió todo lo que Josué comunicó
al pueblo por orden del Señor, conforme a las instrucciones que Moisés había
dado a Josué. El pueblo se apresuró a pasar, 11 y cuando terminó de hacerlo,
también pasó el Arca del Señor, con los sacerdotes al frente del pueblo. 12
Delante de los israelitas cruzaron los rubenitas, los gaditas y la mitad de
la tribu de Manasés, equipados con sus armas, como lo había dispuesto Moisés.
13 Eran cerca de cuarenta mil guerreros adiestrados, que avanzaban delante
del Señor, preparados para combatir en la llanura de Jericó. 14 Aquel día, el
Señor engrandeció a Josué a los ojos de todo Israel, y desde entonces lo
respetaron como habían respetado a Moisés durante toda su vida. 15 Luego el Señor dijo a Josué: 16 "Ordena a
los sacerdotes que llevan el Arca del Testimonio que salgan del Jordán".
17 Entonces Josué ordenó a los sacerdotes que llevaban el Arca: "Salgan
del Jordán". 18 Y cuando estos salieron, apenas sus pies tocaron el
suelo firme, las aguas del Jordán volvieron a su cauce y prosiguieron su
curso como antes, por encima de sus bordes. La llegada a Guilgal 19 El pueblo salió del Jordán el día diez del primer
mes, y estableció su campamento en Guilgal, en el extremo oriental de Jericó.
20 Josué hizo erigir en Guilgal las doce piedras que habían sacado del
Jordán, 21 y dijo a los israelitas: "Cuando los hijos de ustedes, el día
de mañana, pregunten a sus padres qué significan estas piedras, 22 ustedes
les darán la siguiente explicación: ‘Israel pasó por el cauce seco del
Jordán, 23 porque el Señor, su Dios, secó las aguas del Jordán delante de
ustedes, hasta que pasaron, como había secado las aguas del Mar Rojo delante
de nosotros, hasta que terminamos de pasar. 24 Lo hizo así, para que todos
los pueblos de la tierra reconozcan qué poderosa es la mano del Señor, y
ustedes teman siempre al Señor, su Dios’". El pánico de las poblacionesal oeste del Jordán 5 1 Cuando
todos los reyes de los amorreos que ocupaban la región situada al oeste del
Jordán y todos los reyes de los cananeos que estaban junto al mar, oyeron que
el Señor había secado las aguas del Jordán delante de los israelitas, hasta
que ellos pasaron, su corazón desfalleció y nadie tuvo ánimo para oponerles
resistencia. La circuncisión de los israelitas en Guilgal 2 En aquel tiempo, el Señor dijo a Josué:
"Fabrícate unos cuchillos de piedra y vuelve a circuncidar a los
israelitas". 3 Josué hizo entonces unos cuchillos de piedra y circuncidó
a los israelitas en La celebración de 10 Los israelitas acamparon en Guilgal, y el catorce
del mes, por la tarde, celebraron La aparición del jefe del ejército del Señor 13 Mientras Josué estaba cerca de Jericó, alzó los
ojos y vio a un hombre que estaba de pie frente a él, con la espada
desenvainada en su mano. Josué avanzó hacia él y le preguntó: "¿Eres de
los nuestros o de nuestros enemigos?". 14 Él respondió: "No, yo soy
el jefe del ejército del Señor y ahora he venido". Josué cayó con el
rostro en tierra, se postró y exclamó: "Señor, ¿qué tienes que decir a
tu servidor?". 15 El jefe del ejército del Señor le respondió: "Quítate
las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás parado es santo".
Y Josué así lo hizo. El sitio y la caída de Jericó 6 1 Jericó estaba herméticamente cerrada por temor a los israelitas: nadie salía ni entraba. 2 Entonces el Señor dijo a Josué: "Yo he puesto en tus manos a Jericó y a su rey. 3 Por eso ustedes, todos los hombres de guerra, darán una sola vuelta alrededor de la ciudad, formando un círculo en torno a ella. Así lo |