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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Reacción de David ante la muerte de Saúl 1 1
Después de la muerte de Saúl, David volvió de derrotar a los amalecitas y
permaneció dos días en Siquelag. 2 Al tercer día, llegó un hombre del
campamento de Saúl, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo.
Cuando se presentó ante David, cayó con el rostro en tierra y se postró. 3
"¿De dónde vienes?", le preguntó David. Él le respondió: "Me
he escapado del campamento de Israel". 4 David añadió: "¿Qué ha
sucedido? Cuéntame todo". Entonces él dijo: "La tropa huyó del
campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron
Saúl y su hijo Jonatán". 5 David dijo al joven que le traía la noticia:
"¿Cómo sabes que murieron Saúl y su hijo Jonatán?". 6 El joven
respondió: "Yo estaba por casualidad en el monte Gelboé, y de pronto vi
a Saúl apoyado en su lanza, mientras los carros y los caballos lo perseguían
de cerca. 7 Al darse vuelta, me vio y me llamó. ‘Aquí estoy’, le dije. 8 Él
me preguntó: ‘¿Quién eres?’. Yo le respondí: ‘Soy un amalecita’. 9 Luego me
dijo: ‘Acércate a mí y mátame, porque siento el estertor de la muerte, aunque
todavía estoy con vida’. 10 Yo me abalancé sobre él y lo maté, porque sabía
que no podría sobrevivir a su derrota. En seguida le quité la diadema que
tenía en la cabeza y el brazalete que llevaba en el brazo, y aquí se los
traigo a mi señor". 11 Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo
hicieron todos los hombres que estaban con él. 12 Se lamentaron, lloraron y
ayunaron hasta el atardecer por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del
Señor y por la casa de Israel, porque habían caído al filo de la espada. 13 David preguntó al joven que le había traído la
noticia: "¿De dónde eres?". Él respondió: "Soy el hijo de un
forastero amalecita". 14 David le dijo: "¿Y cómo te has atrevido a
extender tu mano para matar al ungido del Señor?". 15 Luego llamó a uno
de los jóvenes y le ordenó: "¡Acércate y mátalo!". El joven le
asestó un golpe mortal, 16 mientras David decía: "Que tu sangre recaiga
sobre tu cabeza, ya que tu misma boca atestiguó contra ti, cuando dijiste: ‘Yo
he dado muerte al ungido del Señor’". Lamentación de Davidpor la muerte de Saúl y Jonatán 17 David entonó este canto fúnebre por Saúl y su
hijo Jonatán, 18 y ordenó enseñarlo a la gente de Judá. Es el canto del Arco,
y está escrito en el libro del Justo: 19 "¡Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes! 20 ¡No lo anuncien en Gat, no lo publiquen por las calles de Ascalón; que no se alegren las hijas de los filisteos, ni lo celebren las hijas de los incircuncisos! 21 ¡Montañas de Gelboé, que no caiga sobre ustedes rocío ni lluvia, ni se cubran de campos fructíferos! Porque allí fue mancillado el escudo de los héroes, el escudo de Saúl, ungido no con aceite, sino con sangre de heridos y grasas de guerreros. 22 ¡El arco de Jonatán no retrocedió jamás, nunca fallaba la espada de Saúl! 23 ¡Saúl y Jonatán, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran más veloces que águilas, más fuertes que leones. 24 Hijas de Israel, lloren por Saúl, el que las vestía de púrpura y de joyas y les prendía alhajas de oro en los vestidos. 25 ¡Cómo han caído los héroes
en medio del combate! ¡Ha sucumbido Jonatán en lo alto de tus montañas! 26 ¡Cuánto dolor siento por ti, Jonatán, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor
de las mujeres. 27 ¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!". DAVID,
REY DE JUDÁ Después del desastre de
Gelboé, hacia el Así David comienza a
poner las bases del reino que los israelitas recordarán siempre como la
imagen y prefiguración del futuro Reino mesiánico. Este es el primer eslabón
de una cadena que va a llegar hasta Jesús, a quien "el Señor Dios le dará el trono de David, su
padre" (Lc. 1. 32). David ungido rey en Hebrón 2 1
Después de esto, David consultó al Señor, diciendo: "¿Debo subir a una
de las ciudades de Judá?". El Señor le respondió: "Sí, sube".
David volvió a preguntar: "¿Adónde subiré?". "A Hebrón",
le respondió el Señor. 2 Entonces David subió con sus dos mujeres, Ajinóam,
de Izreel, y Abigail, la mujer de Nabal, el de Carmel. 3 Hizo subir también a
los hombres que lo acompañaban, cada uno con su familia, y se establecieron
en las ciudades de Hebrón. 4 Luego vinieron los hombres de Judá, y ungieron
allí a David como rey sobre la casa de Judá. El mensaje de Davida Iabés de Galaad Cuando informaron a David que los hombres de Iabés de
Galaad habían sepultado a Saúl, 5 él les envió unos mensajeros para decirles:
"Que el Señor los bendiga por haber realizado este acto de fidelidad
hacia Saúl, su señor, dándole sepultura. 6 Quiera el Señor tratarlos ahora
con fidelidad y lealtad. Yo, por mi parte, los trataré con la misma bondad,
ya que han obrado así. 7 Manténganse firmes y sean valientes, ahora que ha
muerto Saúl, su señor, y la casa de Judá me ha ungido a mí para que sea su
rey". El reinado de Isbaal sobre Israel 8 Pero Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de
Saúl, había tomado a Isbaal, hijo de Saúl, y lo había hecho cruzar a
Majanaim, 9 donde lo proclamó rey de Galaad, de los asuritas, de Izreel, de
Efraím, de Benjamín, en una palabra, de todo Israel. 10 Isbaal, hijo de Saúl,
tenía cuarenta años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años.
Sólo la casa de Judá seguía a David. 11 David fue rey de Judá, en Hebrón,
durante siete años y seis meses. El enfrentamiento de Israel y Judáen Gabaón 12 Abner, hijo de Ner, y los servidores de Isbaal,
hijo de Saúl, salieron de Majanaim en dirección a Gabaón. 13 También salieron
Joab, hijo de Seruiá, y los servidores de David, y los encontraron junto al
estanque de Gabaón. Allí tomaron posiciones, unos a un lado del estanque y
otros al otro lado. 14 Abner propuso entonces a Joab: "Que salgan unos
cuantos muchachos y midan sus armas delante de nosotros". "Muy
bien", replicó Joab. 15 Ellos se levantaron y avanzaron uno por uno:
doce de Benjamín por Isbaal, hijo de Saúl, y doce entre los servidores de
David. 16 Cada uno tomó por la cabeza a su adversario y le hundió la espada
en el costado, de manera que cayeron todos al mismo tiempo. Por eso a aquel
lugar, que está junto a Gabaón, se lo llamó "Campo de los
costados". 17 Aquel día se libró un combate muy encarnizado, y los
hombres de Israel cayeron derrotados ante los servidores de David. 18 Allí se encontraban los tres hijos de Seruiá:
Joab, Abisai y Asael. Asael, que corría como una gacela del campo, 19 se
lanzó en persecución de Abner, sin desviarse ni a la derecha ni a la
izquierda. 20 Abner se dio vuelta y dijo: "¿Eres tú, Asael?".
"Sí, soy yo", respondió él. 21 Abner siguió diciendo:
"Desvíate a la derecha o a la izquierda, agarra a uno de los muchachos y
quédate con sus despojos". Pero él no quiso dejar de perseguirlo. 22
Abner le insistió, diciendo: "¡Deja de seguirme! ¿O tendré que dejarte
tendido de un golpe? ¿Y cómo podría luego mirar de frente a tu hermano
Joab?". 23 Pero Asael no quiso apartarse, y Abner lo hirió en el bajo
vientre con la punta trasera de su lanza. Esta le salió por detrás, y él cayó
muerto allí mismo. Todos los que llegaban al sitio donde Asael había caído
muerto, se paraban. 24 Joab y Abisai persiguieron a Abner. Y al ponerse el
sol, llegaron a la colina de Ammá, que está al este de Guíaj, sobre el camino
del páramo de Gabaón. El fin de la lucha 25 Los benjaminitas se concentraron detrás de Abner,
formando un grupo bien compacto, y se apostaron en la cima de una colina. 26
Entonces Abner gritó a Joab: "¿Terminará alguna vez esta masacre? ¿No te
das cuenta que al fin no habrá más que amargura? ¿Qué esperas para decirle a
tu gente que deje de perseguir a sus hermanos?". 27 Joab respondió:
"¡Por la vida de Dios, si tú no hubieras hablado, sólo por la mañana habría
dejado esta gente de perseguir a sus hermanos!". 28 Luego Joab hizo
sonar el cuerno, y todo el ejército se detuvo: ya no persiguieron más a
Israel y desistieron del combate. 29 Abner y sus hombres caminaron toda aquella noche
por 3 1 Hubo
una larga guerra entre la casa de Saúl y la de David; y mientras la casa de
David se iba fortaleciendo, la de Saúl se debilitaba cada vez más. La familia de David 2 David tuvo varios hijos en Hebrón. El mayor fue
Amnón, hijo de Ajinóam de Izreel; 3 el segundo, Quilab, hijo de Abigail, la
mujer de Nabal de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maacá, la hija de
Talmai, rey de Guesur; 4 el cuarto, Adonías, hijo de Jaguit; el quinto,
Sefatías, hijo de Abital; 5 y el sexto, Itreám, hijo de Eglá, esposa de
David. Todos estos hijos le nacieron a David en Hebrón. La ruptura de Abner con Isbaal 6 Mientras duraba la guerra entre la casa de Saúl y
la de David, Abner afianzaba su posición en la casa de Saúl. 7 Saúl había
tenido una concubina llamada Rispá, hija de Aiá. E Isbaal dijo a Abner:
"¿Por qué te has unido a la concubina de mi padre?". 8 Abner se
enfureció por las palabras de Isbaal y replicó: "¿Acaso yo soy un perro,
de esos de Judá? Hasta hoy he procedido lealmente con la casa de tu padre
Saúl, con sus hermanos y amigos, y no te dejé caer en manos de David. ¡Y
ahora tú me recriminas a causa de esa mujer! 9 Que Dios me castigue una y
otra vez, si no me comporto con David conforme al juramento que le hizo el
Señor, 10 de quitar la realeza a la casa de Saúl y establecer el trono de
David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Berseba". 11 Isbaal no
fue capaz de responder a Abner ni una sola palabra, porque le tenía miedo. Tratativas de Abner con David 12 Entonces Abner envió unos mensajeros, para que
dijeran a David en nombre suyo: "¿De quién va a ser el país?". Y
también: "Sella conmigo un pacto, y yo cooperaré contigo para que todo
Israel se ponga de tu parte". 13 David respondió: "Está bien, haré
un pacto contigo. Pero sólo te pido una cosa: no te presentarás ante mí, si
no me traes a Mical, la hija de Saúl, cuando vengas a verme". 14 Además,
David envió mensajeros a Isbaal, hijo de Saúl, para intimarle:
"Devuélveme a Mical, mi mujer, a la que yo adquirí por cien prepucios de
filisteos". 15 Entonces Isbaal mandó que se la sacaran a su marido
Paltiel, hijo de Lais. 16 Su marido la acompañó y fue llorando detrás de ella
hasta Bajurím. Pero Abner le dijo: "¡Vamos, vuélvete!". Y él se
volvió. 17 Mientras tanto, Abner se había entrevistado con los
ancianos de Israel, diciendo: "Ya hace tiempo que ustedes quieren a
David como rey. 18 Actúen ahora mismo, porque el Señor le ha dicho: ‘Por
medio de David salvaré a mi pueblo Israel del poder de los filisteos y del
poder de todos sus enemigos’". 19 Abner habló también a los hombres de
Benjamín, y luego fue a comunicarle personalmente a David, en Hebrón, lo que
habían acordado Israel y toda la casa de Benjamín. 20 Abner, acompañado de veinte hombres, se presentó
a David en Hebrón, y este les ofreció un banquete. 21 Abner dijo a David:
"Ahora mismo iré a reunir a todo Israel ante el rey, mi señor. Ellos
harán un pacto contigo, y tú reinarás conforme a tus deseos". David
despidió a Abner, y él se fue en paz. El asesinato de Abner 22 Poco después, los servidores de David llegaron
con Joab de una incursión, trayendo un gran botín. Abner ya no estaba con
David en Hebrón, porque este lo había despedido y él se había ido en paz. 23
Apenas llegó Joab con toda la tropa que lo acompañaba, fueron a decirle:
"Abner, hijo de Ner, vino a ver al rey y este lo dejó partir en
paz". 24 Entonces Joab se presentó al rey y le dijo: "¿Qué has
hecho? Ahora que Abner ha venido a verte, ¿por qué lo has dejado irse
tranquilamente? 25 Tú sabes bien quién es Abner, hijo de Ner. Él ha venido a
engañarte, para enterarse de tus movimientos y saber todo lo que haces". 26 Joab salió de la presencia de David y envió
detrás de Abner unos mensajeros, que lo hicieron volver desde la cisterna de
Sirá, sin que David supiera nada. 27 Cuando Abner estuvo de vuelta en Hebrón,
Joab lo llevó aparte a un lado de la entrada, como para hablar con él en
privado, y allí lo hirió mortalmente en el bajo vientre, a causa de la sangre
de su hermano Asael. 28 David se enteró en seguida de lo sucedido y
exclamó: "Yo y mi reino somos inocentes para siempre, delante del Señor,
de la sangre de Abner, hijo de Ner. 29 ¡Que ella recaiga sobre Joab y sobre
toda la casa de su padre! ¡Que nunca falten en la casa de Joab quienes
padezcan de blenorrea y de lepra, ni afeminados, ni muertos por la espada, ni
hambrientos!". 30 Joab y su hermano Abisai dieron muerte a Abner, porque
él les había matado a su hermano Asael, en Gabaón, durante un combate. 31 Luego David dijo a Joab y a todo el pueblo que
estaba con él: "Rasguen sus vestiduras, vístanse de luto y laméntense
por Abner". Y el rey David iba caminando detrás del féretro, 32 cuando
sepultaron a Abner en Hebrón. El rey prorrumpió en sollozos ante la tumba de
Abner, y todo el pueblo se puso a llorar. 33 Entonces el rey entonó este
canto fúnebre por Abner: "¿Tenía que morir Abner como muere un
insensato?34 Tus manos no estaban atadasni tus pies sujetos con grillos.¡Has
caído como quien caevíctima de malhechores!". Y todos siguieron llorando por él. 35 Todo el pueblo trató de obligar a David a que
comiera algo cuando aún era de día, pero David pronunció este juramento:
"¡Que Dios me castigue una y otra vez, si llego a probar pan o cualquier
otro bocado antes de la puesta del sol!". 36 Y todo el pueblo, al tener
conocimiento de esto, lo aprobó, como aprobaba todo lo que hacía el rey. 37
Así el pueblo y todo Israel se convencieron aquel día de que el rey no había
intervenido en el asesinato de Abner, hijo de Ner. 38 Luego el rey dijo a sus servidores: "¡Sepan
que hoy ha caído en Israel un jefe, un gran hombre! Asesinato de Isbaaly castigo de los homicidas 4 1 Cuando
el hijo de Saúl se enteró de que Abner había muerto en Hebrón, quedó muy
desalentado, y todo Israel fue presa del pánico. 2 Ahora bien, el hijo de
Saúl tenía dos jefes de bandas armadas; uno se llamaba Baaná y el otro Recab,
hijos de Rimón de Beerot, y eran benjaminitas, porque a Beerot también se la
consideraba parte de Benjamín. 3 Los de Beerot habían huido a Guitaim, y allí
han residido como forasteros hasta el día de hoy. 4 Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de
ambos pies. Este era un niño de cinco años cuando llegó de Izreel la noticia
de la muerte de Saúl y Jonatán. Su niñera lo tomó consigo y huyó; pero lo
hizo con tanta precipitación, que el niño se cayó y quedó rengo. Su nombre
era Meribaal. 5 Recab y Baaná, los hijos de Rimón de Beerot, se
pusieron en camino, y a la hora de más calor llegaron a la casa de Isbaal,
que estaba durmiendo la siesta. 6 Se introdujeron en el interior de la casa,
como si estuvieran llevando trigo, e hirieron a Isbaal en el bajo vientre.
Luego se pusieron a salvo. 7 Al entrar en la casa, mientras Isbaal estaba
acostado en el lecho de su dormitorio, Recab y su hermano Baaná lo habían
herido mortalmente y le habían cortado la cabeza. Después se llevaron la
cabeza y marcharon toda la noche por el camino de 9 Pero David respondió a Recab y a su hermano Baaná,
los hijos de Rimón de Beerot: "¡Por la vida del Señor, que me libró de
todo peligro! 10 Al que me anunció que había muerto Saúl, creyendo ser
portador de una buena noticia, lo tomé y lo ajusticié en Siquelag, pagándole
así esa buena noticia. 11 Con mucha más razón, ahora que unos hombres
malvados han matado a un inocente en su propia casa y sobre su lecho, ¿no
tendré que pedirles cuenta de su sangre y borrarlos de la tierra?". 12
Entonces David dio una orden a los jóvenes, y ellos los mataron. Luego les
cortaron las manos y los pies, y los colgaron junto a la cisterna de Hebrón.
En cuanto a la cabeza de Isbaal, la recogieron y la enterraron en la tumba de
Abner, en Hebrón. DAVID, REY DE JUDÁ
Y DE ISRAEL El reino del Norte, que
desde la muerte de Saúl se debate en la anarquía, termina por reconocer a
David como rey. Así Israel y Judá, sin dejar de ser dos reinos distintos,
tienen ahora un solo monarca. Al ceñir la doble corona, David neutraliza por
un momento el arraigado antagonismo entre el Norte y el Sur. Sin embargo, la
tensión seguirá latente, hasta provocar la ruptura definitiva después de la
muerte de Salomón (1 Rey. 12). Para consolidar la
unidad, David decide establecer una nueva capital. La ciudad elegida es
Jerusalén, una antiquísima plaza fuerte cananea, que no pertenecía ni debía
lealtad a ninguna de las tribus israelitas. La conquista de Jerusalén se
realiza en un ataque sorpresivo, llevado a cabo por los hombres de David y no
por soldados reclutados entre las tribus de Israel. De esa manera, Jerusalén
se convierte en la "Ciudad de David". Un tiempo después, el
traslado del Arca de En el apogeo de su
reinado, David se propone erigir un Templo para el Arca de David ungido rey de Israel 1 Crón. 11. 1-3 5 1 Todas
las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: "¡Nosotros somos de tu misma sangre! 2 Hace ya
mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a
Israel. Y el Señor te ha dicho: ‘Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás
el jefe de Israel’". 3 Todos los ancianos de Israel se presentaron ante
el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del
Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. 4 David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y
reinó cuarenta años. 5 En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y
en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. La conquista de Jerusalén 1 Crón. 11. 4-9 6 El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén,
contra los jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David:
"Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para
impedírtelo". Con esto querían decir: "David nunca podrá entrar
aquí". 7 Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir, 9 David se instaló en la fortaleza, y la llamó
Ciudad de David. Luego construyó la ciudad en derredor, desde el Terraplén
hacia el interior. 10 Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el
Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él. La casa y la familia de David en Jerusalén 1 Crón. 14. 1-7 11 Jirám, rey de Tiro, envió una embajada a David,
con madera de cedro, carpinteros y talladores de piedra, para que le
edificaran una casa. 12 David reconoció entonces que el Señor lo había
confirmado como rey de Israel y que había enaltecido su realeza por amor a su
pueblo Israel. 13 David tomó otras concubinas y esposas después que
llegó de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas. 14 Estos son los nombres de
los hijos que tuvo en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 15 Ibjar,
Elisúa, Néfeg, Iafía, 16 Elisamá, Eliadá y Elifélet. Dos victorias de Davidsobre los filisteos 17 Cuando los filisteos oyeron que habían ungido a
David rey de Israel, subieron todos para atacarlo. David se enteró y bajó al
refugio. 18 Los filisteos llegaron y se desplegaron en el valle de Refaím. 19
Entonces David consultó al Señor, diciendo: "¿Debo subir contra los
filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?". El Señor respondió a David:
"Sube, porque ciertamente pondré a los filisteos en tus manos". 20
En seguida David se dirigió hacia Baal Perasím, y allí los derrotó. David
dijo: "El Señor ha abierto ante mí una brecha entre mis enemigos, como
una brecha abierta por las aguas". Por eso aquel lugar se llamó Baal
Perasím, que significa "Señor de las brechas". 21 Como los filisteos
habían abandonado allí sus ídolos, David y sus hombres se los llevaron. 22 Luego los filisteos subieron una vez más, y se
desplegaron por el valle de Refaím. 23 David consultó al Señor, y él
respondió: "No subas de frente; da una vuelta por detrás de ellos, y
atácalos por el lado de las moreras. 24 Cuando oigas un ruido como de pasos
por las copas de las moreras, irrumpe decididamente, porque entonces el Señor
saldrá delante de ti a derrotar el campamento de los filisteos". 25
David lo hizo tal como se lo había ordenado el Señor, y derrotó a los
filisteos desde Gabaón hasta la entrada de Guezer. El traslado del Arca de 1 Crón. 13; 15. 25 – 16. 3 6 1 David
reunió nuevamente a lo más selecto de Israel –treinta mil hombres– 2 y con
todo el pueblo que lo acompañaba se dirigió hacia Baalá de Judá, para subir
de allí el Arca de Dios, la cual es llamada con el Nombre, el nombre del
Señor de los ejércitos, que tiene su trono sobre los querubines. 3 Luego
cargaron el Arca de Dios en un carro nuevo y se la llevaron de la casa de
Abinadab, que está sobre la colina. Uzá y Ajió, los hijos de Abinadab,
conducían el carro. 4 Uzá iba al lado del Arca, y Ajió avanzaba delante de
ella. 5 Mientras tanto, David y toda la casa de Israel hacían grandes
festejos en honor del Señor, cantando al son de cítaras, arpas, tamboriles,
címbalos y platillos. 6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uzá extendió su
mano hacia el Arca de Dios y la sostuvo, porque los bueyes habían resbalado.
7 Entonces la ira del Señor se encendió contra Uzá, y Dios lo hirió allí
mismo por ese error. Así el murió junto al Arca de Dios. 8 David se conmovió,
porque el Señor había acometido contra Uzá, y aquel lugar se llamó Peres Uzá
–que significa "Brecha de Uzá– hasta el día de hoy. 9 Aquel día, David tuvo miedo del Señor y dijo:
"¿Cómo va a entrar en mi casa el Arca del Señor?". 10 Y no quiso
trasladar el Arca del Señor a su casa, a 12 Cuando informaron a David: "El Señor ha
bendecido a la familia de Obededóm y todos sus bienes a causa del Arca de
Dios", David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de
Obededóm a 16 Mientras el Arca del Señor entraba en 17 Luego introdujeron el Arca del Señor y la
instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para
ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del
Señor. 18 Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de
comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos. 19 Después
repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres,
una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona.
Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa. 20 Cuando David se volvía para bendecir a su casa,
le salió al encuentro Mical, la hija de Saúl, y le dijo: "¡Hoy sí que se
ha lucido el rey de Israel, mostrándose desnudo a la vista de las esclavas de
sus servidores, como se desnudaría un inútil cualquiera!". 21 Pero David
replicó a Mical: "Lo hice delante del Señor, que me eligió en lugar de
tu padre y de toda su casa, para constituirme jefe del pueblo del Señor, de
Israel. He bailado ante el Señor, 22 y me humillaré todavía más,
envileciéndome así a tus ojos. En cambio, esas esclavas de que hablas, ellas
sí me considerarán digno de honra". 23 Y Mical, hija de Saúl, no tuvo
hijos hasta el día de su muerte. La profecía de Natán 1 Crón. 17. 1-15 7 1 Cuando
David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus
enemigos de alrededor, 2 el rey dijo al profeta Natán: "Mira, yo habito
en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de
campaña". 3 Natán respondió al rey: "Ve a hacer todo lo que tienes
pensado, porque el Señor está contigo". 4 Pero aquella misma noche, la palabra del Señor
llegó a Natán en estos términos: 5 "Ve a decirle a mi servidor David:
Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la
habite? 6 Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el
día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una
carpa que me servía de morada. 7 Y mientras caminaba entre los israelitas,
¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a
mi Pueblo: ‘¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?’. 8 Y ahora, esto
es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos:
Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el
jefe de mi pueblo Israel. 9 Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé
a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como
el de los grandes de la tierra. 10 Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo
plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los
malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, 11 desde el día en
que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de
todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa.
12 Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con
tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que
saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. 13 Él edificará una casa para
mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. 14 Seré un padre para
él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y
golpes, como lo hacen los hombres. 15 Pero mi fidelidad no se retirará de él,
como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. 16 Tu casa y tu
reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para
siempre". 17 Natán comunicó a David toda esta visión y todas
estas palabras. La oración de David 1 Crón. 17. 16-27 18 Entonces el rey David fue a sentarse delante del
Señor y exclamó: "¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas
hecho llegar hasta aquí? 19 Y como esto te pareció demasiado poco, también le
has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es
esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor? 20 ¿Y qué más podría
decirte David, si tú, Señor, conoces bien a tu servidor? Las guerras de David 1 Crón. 18. 1-13 8 1
Después de esto, David derrotó a los filisteos y los sometió, despojándolos
de su hegemonía. 2 También derrotó a los moabitas y, haciéndolos echarse en
tierra, los midió con una cuerda: a lo largo de dos cuerdas, los hizo matar;
y a lo largo de una cuerda completa, les perdonó la vida. Los moabitas
pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo. 3 David derrotó a Hadadézer, hijo de Rejob, rey de
Sobá, cuando este iba a restablecer su dominio sobre el Río. 4 Capturó mil
setecientos soldados de caballería y veinte mil hombres de a pie, y mutiló
todos los caballos de los carros de guerra, reservándose sólo cien. 5 Los
arameos de Damasco acudieron en auxilio de Hadadézer, rey de Sobá, pero David
derrotó a veintidós mil de esos arameos. 6 Luego puso gobernadores en Arám de
Damasco, y los arameos pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo.
El Señor daba la victoria a David en todas sus campañas. 7 David se apoderó de los escudos de oro que
llevaban los oficiales de Hadadézer, y se los llevó a Jerusalén. 8 De Tébaj y
de Berotai, ciudades de Hadadézer, el rey David se trajo una enorme cantidad
de bronce. 9 Cuando Tou, rey de Jamat, oyó que David había
derrotado a todo el ejército de Hadadézer, 10 le envió a su hijo Iorám, para
saludarlo y felicitarlo por haber hecho la guerra y derrotado a Hadadézer, ya
que este era su rival. Iorám llevó consigo objetos de plata, oro y bronce, 11
y el rey David consagró también esos objetos, como lo había hecho con la
plata y el oro provenientes de todas las naciones que había sometido: 12 de
Arám, de Moab, de los amonitas, de los filisteos y de Amalec, como asimismo
del botín de Hadadézer, hijo de Rejob, rey de Sobá. 13 David adquirió gran renombre cuando volvió de
derrotar a dieciocho mil arameos en el valle de La administración del reino 1 Crón. 18. 14-17 15 David reinó sobre todo Israel, y administraba el
derecho y la justicia a todo su pueblo. 16 Joab, hijo de Seruiá, era el
comandante del ejército; Josafat, hijo de Ajilud, el heraldo; 17 Sadoc y
Abiatar, hijo de Ajimélec, hijo de Ajitub, eran sacerdotes; Seraías, el
secretario; 18 Benaías, hijo de Iehoiadá, comandaba a los quereteos y
peleteos; y los hijos de David eran sacerdotes. CRÓNICA
DE En los últimos años de
su reinado, David vivió muchas horas amargas. El jefe guerrero que supo
consolidar un reino, se mostró más de una vez demasiado condescendiente con
sus hijos, y esta debilidad le impidió ejercer una autoridad efectiva sobre
su familia. Así se creó el clima propicio para los conflictos domésticos y
las rebeliones que nos relata la "Crónica de la sucesión al trono de
David", obra compuesta por un testigo presencial, en una época bastante
cercana a los hechos. El narrador quiere mostrar cómo Salomón llegó a ser el
legítimo sucesor de David, a través de una serie de circunstancias dramáticas
e imprevisibles que hicieron fracasar una tras otra las ambiciones de los
demás pretendientes al trono. Por su valor literario
y su manera de presentar los acontecimientos, esta crónica ocupa un lugar de
excepción en toda la historiografía del Antiguo Oriente. Los hechos reviven
ante nosotros en una sucesión de cuadros, que revelan el arte de un agudo
observador y de un narrador sobrio e imparcial. De un modo particular, el
carácter de David aparece lleno de contrastes, como lo pone de manifiesto el
comienzo mismo de la narración. Las consecuencias de su pasión por Betsabé lo
llevan a cometer un crimen fríamente premeditado. Pero el reproche del
profeta Natán lo hace recapacitar sobre la gravedad de su pecado y provoca en
él un sincero arrepentimiento. Ante esta muestra de miseria y de grandeza, el
narrador no emite ningún juicio. Deja que los hechos hablen por sí mismos. David y Meribaal, hijo de Jonatán 9 1 David
preguntó: "¿Queda algún sobreviviente de la casa de Saúl, a quien yo pueda
darle una prueba de lealtad, por amor a Jonatán?". 2 Y como la casa de
Saúl había tenido un servidor llamado Sibá, se lo presentaron a David. El rey
le dijo: "¿Tú eres Sibá?". Él respondió: "Sí, para
servirte". 3 Entonces el rey le preguntó: "¿Queda todavía alguien
de la casa de Saúl, para que yo pueda cumplir con él el compromiso de
fidelidad contraído ante Dios?". Sibá respondió al rey: "Queda
todavía un hijo de Jonatán, que es lisiado de ambos pies". 4
"¿Dónde está?", le dijo el rey. Sibá le respondió: "Está en la
casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lo Dabar". 5 Y el rey David mandó a
buscarlo a la casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lo Dabar. 6 Cuando Meribaal, hijo de Jonatán, se presentó ante
David, cayó con el rostro en tierra y se postró. David le dijo:
"¡Meribaal!". "Aquí estoy, para servirte", respondió él.
7 Luego David añadió: "No tengas miedo. Quiero darte una prueba de
fidelidad, por amor a tu padre Jonatán. Voy a devolverte todas las tierras de
tu antepasado Saúl, y tú compartirás siempre la mesa conmigo". 8
Meribaal se postró y dijo: "¿Quién es tu servidor, para que te fijes en
un perro muerto como yo?". 9 Después el rey llamó a Sibá, el servidor de Saúl,
y le dijo: "Todo lo que pertenecía a Saúl y a su familia, se lo doy al
hijo de tu señor. 10 Tú trabajarás la tierra para él, y lo mismo harán tus
hijos y tus esclavos. Lo que tú aportes, servirá de alimento para la casa de
tu señor. En cuanto a Meribaal, compartirá siempre la mesa conmigo".
Sibá, que tenía quince hijos y veinte esclavos, 11 respondió al rey: "Tu
servidor obrará en todo conforme a lo que ha mandado el rey, mi señor". Meribaal comía en la mesa de David, como uno de los
hijos del rey. 12 El tenía un hijo pequeño, llamado Micá. Todos los que
vivían en la casa de Sibá estaban al servicio de Meribaal, 13 y este habitaba
en Jerusalén, porque compartía siempre la mesa del rey. Meribaal rengueaba de
ambos pies. La afrenta de los amonitasa los enviados de David 1 Crón. 19. 1-5 10 1 Después
de esto, murió el rey de los amonitas, y su hijo Janún reinó en lugar de él.
2 David dijo: "Voy a retribuirle a Janún, hijo de Najás, las pruebas de
lealtad que me ha dado su padre". Y por intermedio de sus servidores, le
envió las condolencias por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores
de David llegaron al país de los amonitas, 3 los jefes amonitas dijeron a
Janún, su señor: "¿Crees que David te hace llegar sus condolencias para
honrar a tu padre? ¿No será que ha enviado a sus servidores como espías, para
explorar la ciudad y sembrar la agitación?". 4 Entonces Janún hizo
detener a los servidores de David, les afeitó la mitad de la barba, les cortó
la ropa a la altura de las nalgas y los despidió. 5 Apenas lo pusieron al tanto de lo sucedido, David
ordenó que fueran a recibir a aquellos hombres, porque estaban muy
avergonzados. Y el rey les mandó decir: "Quédense en Jericó hasta que
les crezca la barba, y después vengan". Primera campaña de Israelcontra los amonitas 1 Crón. 19. 6-15 6 Cuando los amonitas advirtieron que se habían
atraído el odio de David, mandaron a contratar veinte mil soldados de los
arameos de Bet Rejob y de los arameos de Sobá, al rey de Maacá con mil
hombres, y a veinte mil hombres de la gente de Tob. 7 David, al enterarse,
envió a Joab con todo el ejército y con sus guerreros. 8 Los amonitas
salieron y formaron en orden de batalla a la entrada de 13 Entonces Joab avanzó con sus tropas para
enfrentarse con Arám, y estos huyeron delante de él. 14 Cuando los amonitas
vieron que los arameos habían huido, también ellos huyeron delante de Abisai
y entraron en la ciudad. Joab, por su parte, suspendió su campaña contra los
amonitas y volvió a Jerusalén. Nueva victoria de Davidsobre los arameos 1 Crón. 16-19 15 Los arameos, al ver que habían sido vencidos,
concentraron sus tropas, 16 y Hadadézer envió mensajeros para movilizar a los
arameos del otro lado del Río. Estos llegaron a Helám a las órdenes de Sobac,
el jefe del ejército de Hadadézer. 17 Cuando informaron de esto a David, él
concentró a todo Israel, cruzó el Jordán y llegó a Helám. Los arameos tomaron
posiciones frente a David y le libraron batalla. 18 Pero tuvieron que huir
delante de Israel, y David les mató a los arameos setecientos caballos y
cuarenta mil hombres de caballería. También hirió a Sobac, el jefe del
ejército, el cual murió allí mismo. 19 Cuando todos los reyes que estaban a
las órdenes de Hadadézer vieron que habían caído derrotados ante Israel,
hicieron las paces con los israelitas y les quedaron sometidos. En adelante,
los arameos no quisieron prestar más ayuda a los amonitas. David y Betsabé 1 Crón. 20. 1 11 1 Al
comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió
a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y
sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía en Jerusalén. 2 Una tarde, después que se levantó de la siesta,
David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde allí vio a
una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy hermosa. 3 David mandó a
averiguar quién era esa mujer, y le dijeron: "¡Pero si es Betsabé, hija
de Eliám, la mujer de Urías, el hitita!". 4 Entonces David mandó unos
mensajeros para que se la trajeran. La mujer vino, y David se acostó con
ella, que acababa de purificarse de su menstruación. Después ella volvió a su
casa. 5 La mujer quedó embarazada y envió a David este mensaje: "Estoy
embarazada". 6 Entonces David mandó decir a Joab: "Envíame a
Urías, el hitita". Joab se lo envió, 7 y cuando Urías se presentó ante
el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa y cómo iba la guerra.
8 Luego David dijo a Urías: "Baja a tu casa y lávate los pies".
Urías salió de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa
real. 9 Pero Urías se acostó a la puerta de la casa del rey junto a todos los
servidores de su señor, y no bajó a su casa. 10 Cuando informaron a David que Urías no había
bajado a su casa, el rey le dijo: "Tú acabas de llegar de viaje. ¿Por
qué no has bajado a tu casa?". 11 Urías respondió a David: "El
Arca, Israel y Judá viven en tiendas de campaña; mi señor Joab y los
servidores de mi señor acampan a la intemperie, ¿y yo iré a mi casa a comer,
a beber y a acostarme con mi mujer"? ¡Por la vida del Señor y por tu
propia vida, nunca haré una cosa así!". 12 David dijo entonces a Urías:
"Quédate aquí todavía hoy, y mañana te dejaré partir". Urías se
quedó en Jerusalén aquel día y el día siguiente. 13 David lo invitó a comer y
a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió y se acostó
junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa. 18 Joab envió a David el parte de batalla, 19 y dio
esta orden al mensajero: "Cuando termines de comunicar al rey el parte
de batalla, 20 si él se enfurece y te dice: ‘¿Por qué se acercaron tanto a la
ciudad para librar combate? ¿No sabían que arrojan proyectiles desde lo alto
de la muralla? 21 ¿Quién hirió mortalmente a Abimélec, hijo de Ierubaal? ¿No
fue una mujer la que le arrojó una piedra de molino desde lo alto del muro, y
así él murió en Tébes? ¿Por qué se acercaron tanto a la muralla?’, entonces
tú le dirás: ‘También ha muerto tu servidor Urías, el hitita’". 22 El mensajero partió y fue a comunicar a David
todo lo que Joab le había mandado decir. 23 El mensajero dijo a David:
"Esa gente logró sacarnos ventaja. Hicieron una salida contra nosotros
en campo raso, pero los hicimos retroceder hasta la entrada de la ciudad. 24
Entonces los arqueros dispararon contra tus servidores desde lo alto del
muro, y murieron unos cuantos servidores del rey. También murió tu servidor
Urías, el hitita". 25 David respondió al mensajero: "Esto es lo
que dirás a Joab: ‘No te preocupes por lo que ha sucedido. La espada devora
hoy a este y mañana a aquel. Intensifica el ataque contra la ciudad, y
destrúyela’. Así le devolverás el ánimo". 26 Cuando la mujer de Urías se enteró de que su marido
había muerto, estuvo de duelo por él. 27 Cuando dejó de estar de luto, David
mandó a buscarla y la recibió en su casa. Ella se convirtió en su esposa y le
dio un hijo. Pero lo que había hecho David desagradó al Señor. Reproche de Natány arrepentimiento de David 12 1
Entonces el Señor le envió al profeta Natán. Él se presentó a David y le
dijo: "Había dos hombres en una misma ciudad, uno
rico y el otro pobre. 2 El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de
bueyes. 3 El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había
comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su
pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija! 4
Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar
un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido.
Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había
llegado de visita". 5 David se enfureció contra aquel hombre y dijo a
Natán: "¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la
muerte! 6 Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no
haber tenido compasión". 7 Entonces Natán dijo a David: "¡Ese hombre
eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te
libré de las manos de Saúl; 8 te entregué la casa de tu señor y puse a sus
mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y de Judá, y por si esto fuera
poco, añadiría otro tanto y aún más. 9 ¿Por qué entonces has despreciado la
palabra del Señor, haciendo lo que es malo a sus ojos? ¡Tú has matado al filo
de la espada a Urías, el hitita! Has tomado por esposa a su mujer, y a él lo
has hecho morir bajo la espada de los amonitas. 10 Por eso, la espada nunca
más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa
a la mujer de Urías, el hitita. 11 Así habla el Señor: ‘Yo haré surgir de tu misma
casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y
se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. 12 Porque tú has
obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del
sol’". 13 David dijo a Natán: "¡He pecado contra el
Señor!". Natán le respondió: "El Señor, por su parte, ha borrado tu
pecado: no morirás. 14 No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente
al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio". 15 Y Natán se
fue a su casa. Muerte del hijo de Betsabéy nacimiento de Salomón El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado
a David, y él cayó gravemente enfermo. 16 David recurrió a Dios en favor del
niño: ayunó rigurosamente, y cuando se retiraba por la noche, se acostaba en
el suelo. 17 Los ancianos de su casa le insistieron para que se levantara del
suelo, pero él se negó y no quiso comer nada con ellos. 18 Al séptimo día, el
niño murió. Los servidores de David no se atrevían a darle la noticia, porque
se decían: "Si cuando el niño estaba vivo le hablábamos y no nos
escuchaba, ¿cómo le vamos a decir que el niño está muerto? ¡Es capaz de hacer
un disparate!". 19 Pero David advirtió que sus servidores hablaban
sigilosamente entre ellos, y comprendió que el niño había muerto. Entonces
les preguntó: "¿Ha muerto el niño?". Y ellos le dijeron: "Sí,
está muerto". 20 David se levantó del suelo, se bañó, se perfumó y
se cambió de ropa. Luego entró en 24 David consoló a Betsabé, su mujer, y se unió a
ella. Ella concibió y dio a luz un hijo, al que llamó Salomón. El Señor lo
amó, 25 y por medio del profeta Natán, mandó ponerle el sobrenombre de
Iedidiá –que significa "Amado del Señor"– conforme a la palabra del
Señor. Conquista de Rabáy sometimiento de los amonitas 1 Crón. 20. 1-3 26 Joab atacó a Rabá de los amonitas y tomó la
ciudad real. 27 Luego envió mensajeros a David para decirle: "Acometí
contra Rabá y conquisté también la ciudad de las Aguas. 28 Ahora reúne el
resto del ejército y acampa contra la ciudad para tomarla, no sea que la tome
yo y se llame con mi nombre". 29 David reunió todo el ejército, fue a
Rabá, la atacó y la tomó. 30 Después David tomó la corona de la cabeza del
dios Milcón y comprobó que pesaba un talento de oro. La corona tenía una
piedra preciosa que fue colocada sobre la frente de David. Él se llevó
también de la ciudad un enorme botín. 31 En cuanto a la población, la hizo
salir de la ciudad, la obligó a trabajar con sierras, con picos de hierro y
hachas, y la empleó en los hornos de ladrillos. Lo mismo hizo con todas las
ciudades de los amonitas. Luego David y todo el ejército se volvieron a
Jerusalén. El ultraje de Amnóna su hermana Tamar 13 1 Un
tiempo después, sucedió lo siguiente. Absalón, hijo de David, tenía una
hermana muy hermosa, llamada Tamar, y Amnón, hijo de David, se enamoró de
ella. 2 Era tal su ansiedad, que llegó a enfermarse a causa de su hermanastra
Tamar, porque como la joven era virgen, a Amnón le parecía imposible llevar a
cabo algo con ella. 3 Amnón tenía un amigo llamado Jonadab, hijo de
Simeá, hermano de David. Este hombre era muy perspicaz, 4 y dijo a Amnón:
"¿Qué te pasa, príncipe, que cada día estás más deprimido? ¿No me lo vas
a contar?". Amnón le respondió: "Es por Tamar, la hermana de mi
hermano Absalón. Estoy enamorado de ella". 5 Entonces Jonadab le dijo:
"Acuéstate como si estuvieras enfermo, y cuando tu padre venga a verte,
tú le dirás: ‘Deja que mi hermana Tamar venga a darme de comer; que prepare
la comida en mi presencia, de manera que yo pueda ver, y que me la sirva ella
misma’". 6 Amnón se acostó, fingiendo estar enfermo y cuando
el rey fue a verlo, Amnón le dijo: "Por favor, que venga mi hermana
Tamar a cocinar aquí mismo un par de buñuelos, y que me los sirva con sus
propias manos". 7 David mandó a decir a Tamar: "Ve a la casa de tu
hermano Amnón y prepárale la comida". 8 Tamar fue a la casa de su hermano Amnón, que
estaba acostado. Tomó la harina, la amasó, preparó los buñuelos a la vista de
él, y los hizo cocer. 9 Luego retiró la sartén y la vació delante de él, pero
él se negó a comer, y ordenó: "¡Hagan salir a todos de mi presencia!".
Cuando salieron todos, 10 Amnón dijo a Tamar: "Tráeme la comida a la
habitación y dame tú misma de comer". Tamar tomó los buñuelos que había
preparado y los llevó a la habitación donde estaba su hermano Amnón. 11 Pero
cuando se los acercó para que comiera, él la agarró y le dijo: "¡Ven,
acuéstate conmigo, hermana!". 12 "¡No, hermano, replicó Tamar, no
trates de forzarme, porque eso no se hace en Israel! ¡No cometas esa infamia!
13 ¿A dónde iría yo con mi deshonra? En cuanto a ti, ¡quedarías como un infame
en Israel! Por favor, habla con el rey, y él no se opondrá a que seas mi
esposo". 14 Pero Amnón no quiso escucharla, sino que la tomó por la
fuerza y se acostó con ella. 15 En seguida, Amnón sintió hacia ella un odio
terrible, más fuerte aún que el amor con que la había amado. Entonces le
dijo: "¡Levántate y vete!". 16 Ella le respondió: "No,
hermano; echarme ahora sería una maldad peor que la otra que has hecho
conmigo". Pero él no quiso hacerle caso; 17 llamó al joven que lo servía
y ordenó: "¡Échenme a esta a la calle, y atranca la puerta detrás de
ella!". 18 Tamar llevaba una túnica de mangas largas, porque así vestían
entonces las hijas del rey, cuando eran vírgenes. El sirviente la sacó afuera
y atrancó la puerta detrás de ella. 19 Tamar se cubrió la cabeza con ceniza, desgarró su
túnica de mangas largas y poniéndose las manos sobre la cabeza, se fue
gritando. 20 Su hermano Absalón le dijo: "¿Fue tu hermano Amnón el que
estuvo contigo? Ahora, hermana, no hables más de esto. Él es tu hermano, no
tomes la cosa tan a pecho". Y Tamar se quedó desolada en casa de su
hermano Absalón. 21 Cuando el rey David se enteró de lo sucedido, se
indignó profundamente. 22 Absalón, por su parte, no le dirigió más la palabra
a Amnón, debido al rencor que le tenía por haber violado a su hermana Tamar. Asesinato de Amnóny huida de Absalón 23 Dos años más tarde, se hacía la esquila para
Absalón en Baal Jasor, que está cerca de Efraím, y él invitó a todos los
hijos del rey. 24 Absalón se presentó al rey y le dijo: "Tu servidor
está esquilando las ovejas. Háganme el honor de venir conmigo el rey y sus
servidores". 25 El rey respondió a Absalón: "No, hijo mío, no vamos
a ir todos a ponerte en gastos". Él le insistió, pero David no quiso ir
y lo despidió con su bendición. 26 Entonces Absalón dijo: "Permite al
menos que venga con nosotros mi hermano Amnón". "¿Para qué va a ir
contigo?", repuso David. 27 Pero Absalón le insistió tanto, que David
dejó partir con él a Amnón y a todos los hijos del rey. Absalón preparó un regio banquete, 28 y dio esta
orden a sus servidores: "¡Fíjense bien! Cuando Amnón se haya puesto
alegre con el vino y yo les diga: ‘Hieran a Amnón’, ustedes lo matarán. No
tengan miedo, porque soy yo el que lo ordeno. ¡Tengan ánimo y sean
valientes!". 29 Los servidores hicieron a Amnón lo que Absalón les había
ordenado. Entonces todos los hijos del rey se levantaron, montaron cada uno
en su mula y huyeron. 30 Cuando todavía estaban en camino, David recibió
esta noticia: "Absalón ha matado a todos los hijos del rey; no ha
quedado ni uno solo". 31 El rey se levantó, rasgó sus vestiduras y se
acostó en el suelo, mientras todos sus servidores permanecían de pie, con las
ropas desgarradas. 32 Pero Jonadab, hijo de Simeá, hermano de David, tomó la
palabra y dijo: "Que mi señor no diga que han matado a todos los jóvenes
hijos del rey. Sólo ha muerto Amnón, porque Absalón ya había pronunciado la
sentencia desde el día en que aquel violó a su hermana Tamar. 33 Que mi señor
el rey no se preocupe ahora, pensando que han muerto todos los hijos del rey.
No, sólo Amnón ha muerto, 34 y Absalón ha huido". El joven que estaba de centinela alzó los ojos, y
vio avanzar un gran gentío por el camino que estaba detrás de él, sobre la
ladera de la montaña. 35 Entonces Jonadab dijo al rey: "Ahí llegan los
hijos del rey, tal como tu servidor lo había dicho". 36 Apenas terminó
de hablar, entraron los hijos del rey y se pusieron a llorar a gritos.
También el rey y todos sus servidores derramaron abundantes lágrimas. 37 En
cuanto a Absalón, fue a refugiarse junto a Talmai, hijo de Amijur, rey de
Guesur. Y el rey estuvo de duelo por su hijo todo aquel tiempo. 38 Absalón, que había ido a refugiarse en Guesur,
estuvo allí tres años. 39 Mientras tanto, a David se le pasó todo su enojo
contra Absalón, porque se había consolado de la muerte de Amnón. La estratagema de Joaby el retorno de Absalón 14 1 Joab,
hijo de Seruiá, comprendió que el rey echaba de menos a Absalón. 2 Entonces hizo venir a Técoa a una mujer muy hábil
y le dijo: "Vas a fingir que estás de duelo: vístete de luto, no te
perfumes y aparenta ser una mujer que hace ya mucho tiempo está de duelo por
su difunto. 3 Luego te presentarás ante el rey y le repetirás exactamente lo
que yo te diga". Y Joab le explicó todo lo que debía decir. 4 La mujer se presentó ante el rey y, postrándose
con el rostro en tierra, exclamó: "¡Auxilio, rey!". 5 "¿Qué te
pasa?", le preguntó el rey. Ella respondió: "¡Pobre de mí! Yo soy
una viuda; mi marido ha muerto, 6 y tu servidora tenía dos hijos, que una vez
se pelearon en el campo. Como no había nadie para separarlos, uno hirió al
otro y lo mató. 7 Y ahora toda la familia se ha levantado contra tu
servidora, diciendo: ‘Entrega al fratricida; vamos a darle muerte para vengar
al hermano que él asesinó y acabar así con el heredero’. De esta manera
apagarán la brasa que aún me queda, privando a mi marido de un nombre y un
sobreviviente sobre la faz de la tierra". 8 El rey dijo a la mujer: "Vete a tu casa. Yo
me encargaré de este asunto". 9 La mujer de Técoa le respondió:
"¡Rey, mi señor, que la falta recaiga sobre mí y sobre la casa de mi
padre! El rey y su trono están libres de culpa". 10 "Al que te diga
algo, añadió el rey, tráelo aquí y no volverá a molestarte más". 11 La
mujer insistió: "¡Dígnese el rey pronunciar el nombre del Señor, tu
Dios, para que el vengador de la sangre no aumente la desgracia, eliminando a
mi hijo!". Entonces el rey declaró: "¡Por la vida del Señor, no
caerá en tierra ni un solo cabello de tu hijo!". 12 La mujer siguió diciendo: "¿Podría esta
servidora decirle una palabra a mi señor, el rey?". "Habla",
replicó él. 13 Ella añadió: "¿Por qué has pensado semejante cosa contra
el pueblo de Dios? Con las palabras que acaba de pronunciar, el rey se ha confesado
culpable, ya que no deja volver al que ha desterrado. 14 Todos tenemos que
morir, y como el agua que se derrama en tierra y ya no se puede recoger, Dios
no vuelve a dar la vida. Que el rey haga entonces un plan, para que el
exiliado no esté más tiempo desterrado lejos de nosotros. 15 Si ahora vengo a
hablar de este asunto al rey, mi señor, es porque el pueblo me ha
atemorizado. Por eso pensé: ‘Es preciso que hable con el rey, a ver si hace
lo que le digo. 16 Seguramente el rey consentirá en librarme del hombre que
quiere extirparnos, a mí y a mi hijo, de la herencia de Dios’. 17 Tu
servidora pensó además: ‘Que la palabra del rey nos traiga la calma. Porque
él es como un ángel de Dios para distinguir el bien del mal’ ¡Que el Señor,
tu Dios, esté contigo!". 18 Entonces el rey tomó la palabra y dijo a la
mujer: "Por favor, no me ocultes nada de lo que te voy a
preguntar". La mujer respondió: "Dígnese hablar mi señor, el
rey". 19 El rey continuó diciendo: "¿No está la mano de Joab detrás
de todo esto?". La mujer asintió: "¡Por tu vida, mi señor y rey, tu
pregunta ha dado justo en el blanco! Sí, tu servidor Joab es el que me mandó
y puso todas estas palabras en boca de tu servidora. 20 Lo hizo para no
encarar el asunto de frente. Pero mi señor posee la sabiduría de un ángel de
Dios y sabe todo lo que pasa en la tierra". 21 Luego el rey dijo a Joab: "Está bien. Haré
lo que has pedido: ve a traer al joven Absalón". 22 Joab cayó con el
rostro en tierra, bendijo al rey y dijo: "Rey, mi señor, ahora sé que
cuento con tu favor, porque has accedido a mi demanda". 23 Después Joab
partió para Guesur y trajo a Absalón a Jerusalén. 24 Pero el rey dijo:
"Que se retire a su casa y no venga a verme". Absalón se retiró a
su casa y no se presentó ante el rey. La prestancia de Absalón 25 No había en todo Israel un hombre más apuesto que
Absalón, ni tan elogiado como él: desde la planta de los pies hasta la
cabeza, no tenía ningún defecto. 26 Cuando se cortaba la cabellera –y lo
hacía cada año, porque le resultaba demasiado pesada– el pelo cortado pesaba
doscientos siclos, según la medida del rey. El reencuentro de David y Absalón 28 Absalón estuvo tres años en Jerusalén sin ver al
rey. 29 Entonces mandó a buscar a Joab para enviarlo ante el rey, pero él no
quiso venir. Lo hizo llamar por segunda vez, y tampoco quiso venir. 30 Por
eso, Absalón dijo a sus servidores: "Ustedes saben que Joab tiene un
campo al lado del mío, donde ha sembrado cebada. Vayan a prenderle
fuego". Y los servidores de Absalón incendiaron el campo. 31 Joab fue a
ver a Absalón a su casa y le dijo: "¿Por qué tus servidores han
incendiado el campo que me pertenece?". 32 Absalón replicó a Joab:
"Yo te mandé a decir que vinieras, a fin de enviarte al rey con este
mensaje: ‘¿Para qué he vuelto de Guesur? ¡Más me valdría estar todavía allí!
Ahora quiero comparecer ante el rey, y si tengo alguna culpa, que me haga
morir’". 33 Joab fue a ver al rey y le llevó la noticia. Entonces el rey
llamó a Absalón. Este se presentó ante él, se postró con el rostro en tierra,
y el rey lo abrazó. Las intrigas de Absalón 15 1
Después de esto, Absalón se consiguió un carro de guerra, caballos y
cincuenta hombres que corrían delante de él. 2 Se levantaba temprano, se
paraba junto al camino de La revuelta de Absalón 7 Al cabo de cuatro años, Absalón dijo al rey:
"Por favor, déjame ir a Hebrón para cumplir el voto que hice al Señor. 8
Porque mientras estaba en Guesur de Arám, tu servidor pronunció este voto:
‘Si el Señor me hace volver a Jerusalén, iré a rendirle culto en
Hebrón’". 9 El rey le respondió: "Vete en paz". Y él partió en
seguida para Hebrón. 10 Mientras tanto, Absalón había enviado emisarios
por todas las tribus de Israel, con esta consigna: "Apenas oigan el
toque de la trompeta, ustedes dirán: ‘¡Absalón es rey en Hebrón!’". 11
Junto con Absalón partieron de Jerusalén doscientos hombres, invitados por
él, que iban con toda inocencia, sin sospechar nada del asunto. 12 Además,
Absalón hizo venir de Guiló, su ciudad, a Ajitófel, el guilonita, consejero
de David, y este lo acompañó mientras ofrecía los sacrificios. La conjuración
fue tomando fuerza, y los secuaces de Absalón eran cada vez más numerosos. La huida de David 13 Cuando David recibió esta noticia: "Todos
los hombres de Israel están de parte de Absalón", 14 dijo a todos sus
servidores que estaban con él en Jerusalén: "¡Rápido, huyamos! Si
Absalón se nos pone delante, no tendremos escapatoria. ¡Apúrense a partir, no
sea que él nos sorprenda, que precipite la desgracia sobre nosotros y pase la
ciudad al filo de la espada!". 15 Sus servidores le respondieron:
"¡A las órdenes del rey, para todo lo que él decida!". 16 Entonces
el rey salió a pie con toda su familia, pero dejó a diez de sus concubinas
para cuidar la casa. 17 Detrás del rey salió todo el pueblo, y se detuvieron
junto a la última casa. 18 Todos sus servidores marchaban a su lado, mientras
que los quereteos, los peleteos y los de Gat –los seiscientos hombres que lo
habían seguido desde Gat– desfilaban delante de él. 19 El rey dijo a Itai, el de Gat: "¿Por qué
vienes tú también con nosotros? Vuelve y quédate con el otro rey, ya que eres
extranjero y, además de eso, un exiliado de tu patria. 20 Llegaste apenas
ayer, ¿y hoy te haré ir de aquí para allá con nosotros, mientras yo mismo
marcho a la ventura? No, regresa y llévate contigo a tus hermanos. ¡Que el
Señor sea bondadoso y fiel contigo!". 21 Pero Itai respondió al rey:
"¡Por la vida del Señor y por tu propia vida, allí donde esté mi señor,
el rey, allí estará tu servidor, en la muerte y en la vida!". 22
Entonces David dijo a Itai: "Está bien, sigue adelante". Así pasó
Itai, el de Gat, con todos los hombres y los niños que estaban con él. 23
Todo el mundo lloraba a gritos, mientras el pueblo iba avanzando. El rey
permanecía de pie en el torrente Cedrón, y todo el pueblo desfilaba ante él
en dirección al desierto. El Arca de 24 Allí estaba también Sadoc, con todos los levitas
que transportaban el Arca de Dios. Ellos depositaron el Arca de Dios junto a
Abiatar, hasta que todo el pueblo terminó de salir de la ciudad. 25 Pero el
rey dijo a Sadoc: "Lleva de nuevo el Arca de Dios a la ciudad. Si el
Señor me mira favorablemente, me hará volver a ver el Arca y su morada. 26 Y
si dice: ‘No me complazco en ti’, aquí me tiene: ¡que haga conmigo lo que más
le agrade!". 27 Y el rey siguió diciendo al sacerdote Sadoc: "Mira,
tú y Abiatar vuelvan en paz a la ciudad, y lleven con ustedes a sus dos
hijos, a tu hijo Ajimáas y a Jonatán, el hijo de Abiatar. 28 Yo me voy a
demorar en los pasos del desierto, hasta que reciba noticias de
ustedes". 29 Entonces Sadoc y Abiatar llevaron de vuelta el Arca de Dios
a Jerusalén, y permanecieron allí. Jusai, espía de David 30 David subía la cuesta de los Olivos; iba
llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que lo
acompañaba también llevaba la cabeza cubierta, y lloraba mientras subía. 31
Entonces informaron a David: "Ajitófel está con Absalón entre los
conjurados". Y él exclamó: "¡Entorpece, Señor, los consejos de
Ajitófel!". 32 Cuando David llegaba a la cumbre, allí donde se
adora a Dios, le salió al encuentro Jusai, el arquita, amigo de David, con la
túnica hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo. 33 David le dijo:
"Si sigues adelante conmigo, serás para mí una carga. 34 En cambio, si
vuelves a la ciudad y le dices a Absalón: ‘Rey, yo seré tu servidor; antes
servía a tu padre pero ahora te serviré a ti’, entonces podrás desbaratar en
beneficio mío los planes de Ajitófel. 35 Allí estarán contigo los sacerdotes
Sadoc y Abiatar. Todo lo que oigas en la casa del rey se lo comunicarás a
ellos. 36 Allí están con ellos sus dos hijos, Ajimáas, el de Sadoc, y
Jonatán, el de Abiatar: por medio de ellos me comunicarán todo lo que
oigan". 37 Jusai, el amigo de David, llegó a la ciudad al mismo tiempo
que Absalón entraba en Jerusalén. La adhesión de Sibá a David 16 1 David
acababa de pasar la cumbre, cuando le salió al encuentro Sibá, el servidor de
Meribaal, con un par de asnos ensillados y cargados con doscientos panes,
cien racimos de pasas de uva, cien frutas frescas y un odre de vino. 2 El rey
dijo a Sibá: "¿Qué vas a hacer con eso?". Sibá respondió: "Los
asnos servirán de cabalgadura a la familia del rey; el pan y la fruta son
para que coman los jóvenes, y el vino, para que beban los que desfallezcan en
el desierto". 3 El rey le preguntó: "¿Dónde está el hijo de tu
señor?". Sibá respondió al rey: "Se ha quedado en Jerusalén,
diciendo: ‘Hoy la casa de Israel me devolverá el reino de mi padre’". 4
El rey dijo a Sibá: "Desde ahora te pertenecen todos los bienes de
Meribaal". Sibá respondió: "¡A tus pies! ¡Quiera mi señor, el rey,
dispensarme siempre su favor!". David maldecido por Simei 5 Cuando el rey llegaba a Bajurím salió de allí un
hombre del mismo clan que la casa de Saúl, llamado Simei, hijo de Guerá.
Mientras salía, iba lanzando maldiciones, 6 y arrojaba piedras contra David y
contra sus servidores, a pesar de que todo el pueblo y todos los guerreros
marchaban a la derecha y a la izquierda del rey. 7 Y al maldecirlo, decía:
"¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y canalla! 8 El Señor hace recaer
sobre ti toda la sangre de la casa de Saúl, a quien tú has usurpado el reino.
¡El Señor ha puesto la realeza en manos de tu hijo Absalón, mientras que tú
has caído en desgracia, porque eres un sanguinario!". 9 Abisai, hijo de
Seruiá, dijo al rey: "¿Cómo ese perro muerto va a maldecir a mi señor,
el rey? ¡Deja que me cruce y le cortaré la cabeza!". 10 Pero el rey
replicó: "¿Qué tengo que ver yo con ustedes, hijos de Seruiá? Si él
maldice, es porque el Señor le ha dicho: ‘¡Maldice a David!’. ¿Quién podrá
entonces reprochárselo?". 11 Luego David dijo a Abisai y a todos sus
servidores: "Si un hijo mío, nacido de mis entrañas, quiere quitarme la
vida, ¡cuánto más este benjaminita! Déjenlo que maldiga, si así se lo ha
dicho el Señor. 12 Quizá el Señor mire mi humillación y me devuelva la
felicidad, a cambio de esta maldición que hoy recibo de él". 13 David siguió con sus hombres por el camino,
mientras Simei iba por la ladera de la montaña, al costado de él; y a medida
que avanzaba, profería maldiciones, arrojaba piedras y levantaba polvo. 14
David y su gente llegaron rendidos, y allí retomaron aliento. Absalón en Jerusalén 15 Mientras tanto, Absalón había entrado en
Jerusalén con todos los hombres de Israel, y Ajitófel lo acompañaba. 16
Cuando Jusai, el arquita, el amigo de David, llegó a donde estaba Absalón, le
dijo: "¡Viva el rey! ¡Viva el rey!". 17 Pero Absalón replicó a
Jusai: "¿Esa es tu lealtad hacia tu amigo? ¿Por qué no te has ido con
él?". 18 Entonces Jusai dijo a Absalón": "¡No, de ninguna
manera! Yo estoy con aquel a quien ha elegido el Señor, y también esta gente
y todos los hombres de Israel. ¡Con él me quedaré! 19 Después de todo, ¿a
quién voy a servir? ¿No es acaso a su hijo? Como estuve al servicio de tu
padre, así te serviré a ti". 20 Luego Absalón dijo a Ajitófel: "¡Deliberen a
ver qué nos conviene hacer!". 21 Ajitófel dijo a Absalón: "Únete a
las concubinas que dejó tu padre al cuidado de su casa. Así todo Israel sabrá
que has roto con tu padre, y tus partidarios se sentirán fortalecidos".
22 Entonces le instalaron a Absalón una carpa en la azotea, y él se unió a
las concubinas de su padre, a la vista de todo Israel. 23 En aquella época,
se buscaba el consejo de Ajitófel como un oráculo divino: tal era la estima
que tenían por sus consejos tanto David como Absalón. El plan de Ajitófelfrustrado por Jusai 17 1
Ajitófel dijo a
Absalón:
"Déjame elegir doce mil hombres y saldré en persecución de David esta
misma noche. 2 Lo sorprenderé cuando esté enteramente agotado y le infundiré
terror. Toda la tropa que está con él huirá, y entonces mataré al rey solo. 3
Así haré que todo el pueblo se vuelva hacia ti como una esposa a su marido.
Lo que tú quieres es eliminar a un solo hombre; todos los demás quedarán a
salvo". 4 La propuesta de Ajitófel le pareció bien a Absalón y a todos
los ancianos de Israel. 5 Sin embargo, Absalón dijo: "Llamen a Jusai,
el arquita, y oigámoslo también a él, a ver qué opina". 6 Jusai se
presentó ante Absalón, y este le dijo: "Ajitófel ha dicho esto y esto.
¿Debemos hacer lo que él dice? En caso contrario, danos tu opinión". 7
Jusai respondió a Absalón: "Esta vez, el consejo que ha dado Ajitófel no
es acertado". 8 Luego añadió: "Tú conoces a tu padre y a sus
hombres: ellos son valientes y están exasperados como una osa salvaje cuando
le arrebatan sus cachorros. Además, tu padre es un hombre de guerra y no va a
pasar la noche con la tropa. 9 Seguro que ahora está escondido en una
quebrada o en cualquier otra parte. Y si al comienzo caen algunos de los
nuestros, el que se entere dirá: ‘Ha habido un desastre entre los secuaces de
Absalón’. 10 Entonces, hasta el más valiente, aunque tenga el ánimo de un
león, se sentirá acobardado, porque todo Israel sabe que tu padre es un héroe
y que los hombres que están con él son valerosos. 11 Por eso, yo aconsejo lo
siguiente: que todo Israel, desde Dan hasta Berseba, se concentre junto a ti
en cantidad innumerable como la arena de la playa, y que tú en persona vayas
al combate. 12 Así lo alcanzaremos allí donde esté, caeremos sobre él como el
rocío sobre el suelo, y no quedará vivo nadie, ni él ni uno solo de sus
hombres. 13 Y si se retira a una ciudad, todo Israel hará que lleven cuerdas
a esa ciudad, y la arrastraremos hasta el torrente, a tal punto que allí no
se encontrará más ni una piedrita". 14 Absalón y todos los hombres de
Israel dijeron: "¡El consejo de Jusai, el arquita, es mejor que el de
Ajitófel!". El Señor, en efecto, había decidido frustrar el acertado
consejo de Ajitófel, para provocar la ruina de Absalón. El repliegue de David hacia 15 Jusai dijo entonces a los sacerdotes Sadoc y
Abiatar: "Ajitófel ha aconsejado tal y tal cosa a Absalón y a los
ancianos de Israel, y yo les he dado este otro consejo. 16 Manden ahora mismo
a informar a David: ‘No te quedes esta noche en los pasos del desierto. Cruza
más bien al otro lado, no vaya a suceder que sean aniquilados el rey y todo
el pueblo que lo acompaña’". 17 Jonatán y Ajimáas estaban junto a El suicidio de Ajitófel 23 Cuando Ajitófel vio que no habían seguido su
consejo, ensilló su asno y se fue a su casa, a su ciudad. Puso en orden los
asuntos de su casa y se ahorcó. Así murió, y fue sepultado en el sepulcro de
su padre. David y Absalón en 24 David llegó a Majanaim, mientras Absalón cruzaba
el Jordán con todos los hombres de Israel. 25 Absalón había puesto al frente
del ejército a Amasá, en lugar de Joab. Amasá era hijo de un hombre llamado
Itrá, el ismaelita, que se había unido a Abigail, hija de Jesé y hermana de
Seruiá, la madre de Joab. 26 Israel y Absalón acamparon en la región de
Galaad. 27 Y cuando David llegó a Majanaim, Sobí, hijo de Najás, el de Rabá
de los amonitas, Maquir, hijo de Amiel, el de Lo Dabar, y Barzilai, el
galaadita de Roglím, 28 trajeron catres, mantas, jarras, vasijas, trigo,
cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, 29 miel, leche cuajada y
queso de oveja y de vaca, y se los presentaron a David y a la gente que
estaba con él, para que comieran. Porque decían: "La gente está
hambrienta, cansada y sedienta de tanto caminar por el desierto". El enfrentamiento de David y Absalón 18 1 David
pasó revista a sus tropas y puso al frente de ellas jefes de mil y cien
hombres. 2 Luego dio a la tropa la señal de partida: un tercio iba a las
órdenes de Joab, un tercio a las órdenes de Abisai, hijo de Seruiá y hermano
de Joab, y el otro tercio a las órdenes de Itai, el de Gat. El rey dijo a la
tropa: "Yo también saldré con ustedes". 3 Pero la tropa respondió:
"Tú no vendrás con nosotros. Porque si tenemos que huir, eso no le
importaría a nadie; y aunque muriera la mitad de nosotros, tampoco nos
tendrían en cuenta. Tú, en cambio, vales ahora por diez mil de nosotros. Es
mejor que estés pronto a socorrernos desde la ciudad". 4 El rey les
dijo: "Haré lo que les parezca bien". Y permaneció al lado de 6 La tropa salió al campo abierto para enfrentarse
con Israel, y se entabló batalla en el bosque de Efraím. 7 Allí el ejército
de Israel cayó derrotado ante los servidores de David, y aquel día el
desastre fue tan grande, que hubo veinte mil bajas. 8 Desde allí el combate
se extendió a toda la región, y el bosque devoró aquel día más gente que la
espada. La muerte de Absalón 9 De pronto, Absalón se encontró frente a los
servidores de David. Iba montado en un mulo, y este se metió bajo el tupido
ramaje de una gran encina, de manera que la cabeza de Absalón quedó
enganchada en la encina. Así él quedó colgado entre el cielo y la tierra,
mientras el mulo seguía de largo por debajo de él. 10 Al verlo, un hombre
avisó a Joab: "¡Acabo de ver a Absalón colgado de una encina!". 11
Joab replicó al hombre que le dio la noticia: "Y si lo viste, ¿por qué
no lo dejaste tendido allí mismo? ¡Yo ahora te hubiera dado diez siclos de
plata y un cinturón!". 12 Pero el hombre dijo a Joab: "Aunque
pudiera pesar en la palma de mi mano mil siclos de plata, no atentaría contra
el hijo del rey. Porque en presencia nuestra el rey les impartió esta orden,
a ti, a Abisai y a Itai: ‘¡Cuídenme bien al joven Absalón!’. 13 Y si yo
hubiera atentado alevosamente contra su vida, como al rey no se le oculta
nada, tú te habrías puesto contra mí". 14 Entonces Joab replicó:
"No voy a perder más tiempo contigo". Y tomando en su mano tres
dardos, los clavó en el corazón de Absalón, que estaba todavía vivo en medio
de la encina. 15 Luego diez jóvenes, los escuderos de Joab, rodearon a
Absalón y lo acabaron de matar. 16 Joab hizo sonar el cuerno y la tropa dejó de
perseguir a Israel, porque Joab la retuvo. 17 Luego tomaron a Absalón, lo
arrojaron en un gran pozo, en plena foresta, y pusieron encima un enorme
montón de piedras. Mientras tanto, todo Israel huyó, cada uno a su carpa. El monumento de Absalón 18 Absalón se había erigido en vida una piedra
conmemorativa, que está en el valle del Rey. Porque él decía: "Yo no
tengo un hijo para perpetuar mi nombre". A esa estela la había llamado
con su nombre, y se la llama "Monumento de Absalón" hasta el día de
hoy. El anuncio de la muerte de Absalón 19 Ajimáas, hijo de Sadoc, dijo: "¡Iré
corriendo a llevar al rey la buena noticia de que el Señor le ha hecho
justicia, librándolo de sus enemigos!". 20 Joab le respondió: "Hoy
no serás portador de buenas noticias. Otro día sí lo serás, pero hoy no vas a
llevar una buena noticia, porque ha muerto el hijo del rey". 21 Luego
Joab dijo a un cusita: "Ve a informar al rey de lo que has visto".
El cusita se postró delante de Joab y salió corriendo. 22 Ajimáas volvió a
decir a Joab: "Pase lo que pase, yo también iré corriendo detrás del
cusita". Joab replicó: "¿Para qué vas a correr, hijo mío? Esa buena
noticia no te reportará nada bueno". 23 Pero él insistió: "¡Pase lo
que pase, iré corriendo!". Entonces Joab le dijo: "Está bien,
corre". Ajimáas fue corriendo por el camino del Distrito y se adelantó
al cusita. 24 David estaba sentado entre las dos puertas. El
centinela, que había subido a la azotea de 28 Cuando Ajimáas se acercó, dijo al rey:
"¡Paz!". Y postrándose ante el rey con el rostro en tierra, añadió:
"¡Bendito sea el Señor, tu Dios, que ha reprimido a los hombres que
alzaron su mano contra el rey, mi señor!". 29 El rey preguntó:
"¿Está bien el joven Absalón?". Ajimaás respondió: "Cuando me
envió Joab, el servidor del rey, vi un gran tumulto, pero no sé de qué se
trataba". 30 El rey le ordenó: "Retírate y quédate allí". Él
se retiró y se quedó de pie. 31 En seguida llegó el cusita y dijo: "¡Que mi
señor, el rey, se entere de la buena noticia! El Señor hoy te ha hecho
justicia, librándote de todos los que se sublevaron contra ti". 32 El
rey preguntó al cusita: "¿Está bien el joven Absalón?". El cusita
respondió: "¡Que tengan la suerte de ese joven los enemigos de mi señor,
el rey, y todos los rebeldes que buscan tu desgracia!". El dolor de Davidpor la muerte de Absalón 19 1 El
rey se estremeció, subió a la habitación que estaba arriba de 6 Joab fue adentro a ver al rey y le dijo:
"¡Hoy has cubierto de oprobio el rostro de tus servidores, esos que hoy
han salvado tu vida y la vida de tus hijos y tus hijas, de tus mujeres y
concubinas! 7 Porque tú amas a los que te odian y odias a los que te aman.
¡Sí, hoy has puesto de manifiesto que para ti no valen nada ni los jefes ni
los soldados! Seguro que si hoy Absalón estuviera vivo, y todos nosotros
muertos, a ti te parecería una cosa justa. 8 Ahora levántate y ve a dar una
palabra de aliento a tus servidores. Porque si no sales, ¡juro por el Señor
que esta noche no quedará nadie contigo! Y esa sí que será para ti una
desgracia peor que todas las que has soportado desde tu juventud hasta
ahora". 9 Entonces el rey se levantó y fue a sentarse a El retorno de David Mientras tanto, los de Israel habían huido cada uno
a su carpa. 10 Y en todas las tribus de Israel había discusiones entre el
pueblo: "El rey, decían, nos libró de las manos de nuestros enemigos,
nos liberó del poder de los filisteos, ¡y ahora ha tenido que huir del país a
causa de Absalón! 11 Pero Absalón, al que habíamos ungido para que fuera
nuestro jefe, ha muerto en el combate. ¿Qué esperan entonces para traer de
vuelta al rey?". 12 Y lo que se decía en todo Israel llegó a
conocimiento del rey. Entonces el rey David mandó decir a los sacerdotes
Sadoc y Abiatar: "Hablen en estos términos a los ancianos de Judá: ‘¿Por
qué van a ser ustedes los últimos en hacer que el rey vuelva a su casa? 13
Ustedes son mis hermanos, de mi propia sangre: ¡no pueden ser los últimos en
hacer que vuelva el rey!’. 14 Y a Amasá le dirán: ‘¿No eres tú de mi misma
sangre? ¡Que Dios me castigue una y otra vez, si tú no ocupas para siempre el
lugar de Joab, como jefe de mi ejército!’". 15 Así el rey se ganó el
corazón de todos los hombres de Judá como el de un solo hombre, y ellos le
mandaron decir al rey: "Vuelve, tú y todos tus servidores". El encuentro de David con Simei 16 El rey emprendió el camino de regreso y llegó hasta
el Jordán. Los de Judá, por su parte, habían ido a Guilgal para recibirlo y
ayudarlo a pasar el Jordán. 17 Simei, hijo de Guerá, el benjaminita de Bajurím,
se apresuró a descender con los hombres de Judá al encuentro del rey David,
18 llevando consigo a mil hombres de Benjamín. Sibá, el servidor de la casa
de Saúl, y con él sus quince hijos y sus veinte servidores, bajaron
prontamente al Jordán antes que el rey, 19 y cruzaron el vado, para hacer
pasar a la familia del rey y complacer todos sus deseos. En cuanto a Simei, se arrojó a los pies del rey
cuando este iba a cruzar el Jordán, 20 y exclamó: "¡Que el rey no me
tenga en cuenta la falta! ¡No te acuerdes de la falta que cometió tu
servidor, el día en que el rey, mi señor, salía de Jerusalén! ¡No le des
importancia, 21 ya que tu servidor reconoce su pecado! Por eso hoy soy el
primero de toda la casa de José que ha bajado al encuentro de mi señor, el
rey". 22 Entonces intervino Abisai, hijo de Seruiá, y
dijo: "¿No va a morir Simei por haber maldecido al ungido del
Señor?". 23 Pero David replicó: "¿Qué tengo que ver yo con ustedes,
hijos de Seruiá, para que hoy se comporten como adversarios míos? Hoy nadie
será condenado a muerte en Israel. ¿No estoy acaso ahora seguro de ser el rey
de Israel?". 24 Luego el rey dijo a Simei: "Tú no morirás". Y
se lo juró. El encuentro con Meribaal 25 También Meribaal, hijo de Saúl, bajó al encuentro
del rey. No se había cuidado los pies, ni arreglado el bigote, ni hecho lavar
la ropa, desde el día en que el rey partió de Jerusalén hasta que volvió sano
y salvo. 26 Apenas llegó de Jerusalén para recibir al rey, este le dijo:
"¿Por qué no has venido conmigo, Meribaal?". 27 Él respondió:
"¡Rey, mi señor, he sido traicionado por mi servidor! Porque yo había pensado:
‘Voy a ensillar el asno para montar en él e irme con el rey’, ya que estoy
lisiado. 28 Pero él me calumnió ante mi señor, el rey. Sin embargo, tú eres
como un ángel de Dios: trátame entonces como mejor te parezca. 29 Porque toda
la casa de mi padre no merecía de parte de mi señor, el rey, nada más que la
muerte. Y a pesar de todo, tú me has admitido entre tus comensales: ¿qué
derecho tengo todavía de reclamar algo al rey?". 30 El rey le respondió:
"¿Para qué vas a añadir nuevas razones? Ya lo he decidido: tú y Sibá se
repartirán las tierras". 31 Meribaal dijo al rey: "¡Que él se quede
con todo, puesto que mi señor, el rey, ha vuelto a su casa sano y
salvo!". El encuentro con Barzilai 32 Barzilai, el de Galaad, había bajado de Roglím y
había pasado con el rey el Jordán, para despedirlo junto al río. 33 Barzilai
era muy anciano, tenía ochenta años, y había abastecido de provisiones al rey
durante su permanencia en Majanaim, porque era un hombre de muy buena
posición. 34 El rey le dijo: "Sigue adelante conmigo, y yo me ocuparé de
tu sustento en Jerusalén". 35 Pero Barzilai respondió al rey:
"¿Cuántos años más voy a tener de vida para que suba contigo a
Jerusalén? 36 ¡Ya tengo ochenta años! No puedo distinguir lo bueno de lo
malo, ni saborear lo que como o lo que bebo, ni oír la voz de los cantores y
cantoras. ¿Por qué tu servidor va a ser una carga más para mi señor, el rey?
37 Tu servidor te acompañará un corto trecho más allá del Jordán. ¿Para qué
me vas a conceder semejante recompensa? 38 Te ruego que me dejes volver, y así
moriré en mi ciudad junto a la tumba de mi padre y de mi madre. Ahí tienes a
tu servidor Quimhám: que él siga adelante con mi señor, el rey, y trátalo
como mejor te parezca". 39 El rey dijo entonces: "Que Quimhám siga
adelante conmigo; yo lo trataré como mejor te parezca y haré por ti todo lo
que quieras pedirme". 40 Todo el pueblo pasó el Jordán, y también pasó
el rey. Luego el rey besó a Barzilai y lo bendijo, y él regresó a su casa. Disensiones entre Israel y Judá 41 El rey avanzó hasta Guilgal, y Quimhám iba con
él. Todo el pueblo de Judá acompañaba al rey, y también la mitad del pueblo
de Israel. 42 Entonces todos los hombres de Israel se presentaron al rey y le
dijeron: "¿Por qué te tienen acaparado nuestros hermanos, los hombres de
Judá, y han sido ellos los que hicieron cruzar el Jordán al rey, a su familia
y a todos los hombres que estaban con David?". 43 Los hombres de Judá
respondieron a los de Israel: "Es porque el rey está más cerca de
nosotros. ¿Por qué se van a irritar a causa de esto? ¿Acaso hemos comido a
costa del rey o él nos ha concedido algún privilegio?". 44 Pero los
hombres de Israel replicaron a los de Judá: "Nosotros tenemos sobre el
rey, incluso sobre David, diez veces más derechos que ustedes. ¿Por qué nos
han relegado? ¿No fuimos nosotros los primeros en proponer que volviera
nuestro rey?". A esto respondieron los hombres de Judá con palabras aún
más duras. La rebelión de Seba 20 1
Casualmente se encontraba allí un malvado llamado Seba, hijo de Bicrí, un
benjaminita. Él tocó la trompeta y exclamó: "Nosotros no tenemos parte con
Davidni herencia común con el hijo de Jesé.¡Cada uno
a su carpa, Israel!". 2 Todos los hombres de Israel se apartaron de David
para seguir a Seba, hijo de Bicrí; pero los hombres de Judá se mantuvieron
unidos a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén. 3 David entró a su casa en Jerusalén. Entonces el
rey tomó a las diez concubinas que había dejado al cuidado de la casa y las
puso en un recinto bien custodiado. Él proveía a su mantenimiento, pero no tuvo
más relaciones con ellas, y así estuvieron recluidas, viviendo como viudas,
hasta el día de su muerte. Amasá asesinado por Joab 4 El rey dijo a Amasá: "Convócame a los hombres
de Judá en tres días. Luego preséntate aquí". 5 Amasá fue a convocar a
Judá, pero se excedió del plazo que David le había fijado. 6 Entonces David
dijo a Abisai: "Ahora Seba, hijo de Bicrí, va a causarnos más daño que
Absalón. Recluta tú mismo a los servidores de tu señor y persíguelo, no sea
que ocupe algunas plazas fuertes y se nos escape". 7 Así partieron
detrás de Abisai los hombres de Joab, los quereteos, los peleteos y todos los
Guerreros, saliendo de Jerusalén en persecución de Seba, hijo de Bicrí. 8 Cuando estaban junto a la piedra grande que hay en
Gabaón, Amasá se presentó delante de ellos. Joab, que iba vestido con su
indumentaria militar, llevaba encima de ella un cinturón con una espada
envainada y ajustada a la cintura. Y cuando se adelantó, se le cayó la
espada. 9 Joab dijo a Amasá: "¿Estás bien, hermano?", y le tomó la
barba con la mano derecha para besarlo. 10 Pero Amasá no había prestado
atención a la espada que tenía Joab en la mano izquierda, y este lo hirió en
el bajo vientre, desparramando sus entrañas por el suelo. Así murió Amasá,
sin que Joab tuviera que repetir el golpe. Luego Joab y su hermano Abisai se lanzaron en
persecución de Seba, hijo de Bicrí. 11 Uno de los jóvenes de Joab se paró al
lado de Amasá y exclamó: "El que es partidario de Joab y está con David,
¡que siga a Joab!". 12 Mientras tanto, Amasá, bañado en sangre, se
revolcaba en medio del camino. Al ver que todos se detenían, aquel hombre
retiró a Amasá del camino y arrojó sobre él un manto, porque veía que todos
los que llegaban junto a él se paraban. 13 Y una vez que lo apartó del
camino, todos siguieron adelante detrás de Joab, para perseguir a Seba, hijo
de Bicrí. Fin de la rebelión de Seba 14 Seba recorrió todas las tribus de Israel hasta
Abel Bet Maacá, y todos los del clan de Bicrí se reunieron y también lo
siguieron . 15 Pero los otros fueron a sitiarlo en Abel Bet Maacá y
levantaron contra la ciudad un terraplén que llegaba al antemuro. Como toda
la tropa que estaba con Joab se puso a socavar el muro para hacerlo caer, 16
una mujer sagaz gritó desde la ciudad: "¡Escuchen, escuchen! Díganle por
favor a Joab que se acerque aquí, para que yo le hable". 17 Él se le
acercó y la mujer le dijo: "¿Tú eres Joab?". "Sí, soy
yo", respondió él. Ella continuó diciendo: "¡Escucha las palabras
de tu servidora!". Joab respondió: "Te escucho". 18 Entonces
la mujer habló en estos términos: "Antes se solía decir: ‘Que se
consulte a los de Abel, y asunto concluido’. 19 Nosotros somos de lo más
pacífico y leal en Israel. ¡Y tú pretendes destruir una ciudad que es madre
en Israel! ¿Por qué quieres aniquilar la herencia del Señor?". 20 Pero
Joab respondió: "¡Lejos de mí destruir y arruinar! 21 No se trata de
eso; lo que pasa es que un hombre de la montaña de Efraím, llamado Seba, hijo
de Bicrí, ha alzado su mano contra el rey David. Entréguenlo a él solo, y yo
me retiraré de la ciudad". La mujer dijo a Joab: "En seguida te
arrojarán su cabeza por encima del muro". 22 La mujer se dirigió a todo el pueblo con tanta
cordura, que ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicrí, y se la
arrojaron a Joab. Este hizo sonar la trompeta y levantaron el asedio, yéndose
cada uno a su carpa. Joab, por su parte, se volvió a Jerusalén, junto al rey. Los oficiales de la corte de David 23 Joab comandaba todo el ejército de Israel;
Benaías, hijo de Iehoiadá, estaba al frente de los quereteos y peleteos; 24
Adorám era el encargado del reclutamiento de trabajadores; Josafat, hijo de
Ajilud, el archivista; 25 Seiá, el secretario; Sadoc y Abiatar, los
sacerdotes. 26 También Irá, el jairita, era sacerdote de David. APÉNDICES Los seis Apéndices
agrupados en los capítulos siguientes interrumpen la "Crónica de la
sucesión al trono de David", que será retomada en 1 Rey. caps. 1-2. Aquí
se pone en boca de David un bello poema, que es una especie de testamento
espiritual (23. 1-7). De la misma manera que Jacob (Gn. 49. 1) y Moisés
(Deut. 33. 1), David acaba su vida con unas palabras de despedida. En ellas,
el rey se expresa como profeta y como beneficiario de la "alianza eterna" (23. 5) que el Señor
estableció con él y con su dinastía. La ejecución de sietedescendientes de Saúl 21 1 En
tiempos de David, hubo hambre durante tres años consecutivos. David consultó
al Señor, y el Señor le respondió: "Esto se debe a Saúl y a esa casa
sanguinaria, porque él dio muerte a los gabaonitas". 2 Enton-ces David
convocó a los gabaonitas y les habló. Ellos no pertenecían a Israel, sino que
eran un resto de los amorreos, con quienes los israelitas se habían
comprometido mediante un juramento. Sin embargo, Saúl había intentado
eliminarlos, en su celo por Israel y Judá. 3 David preguntó a los gabaonitas:
"¿Qué puedo hacer por ustedes y con qué podré expiar, para que ustedes
bendigan la herencia del Señor?". 4 Los gabaonitas le dijeron: "No
tenemos con Saúl y su familia ninguna queja por cuestiones de plata y oro, ni
tenemos cuestiones con ningún otro hombre en Israel, para hacerlo
morir". David respondió: "Haré por ustedes lo que me pidan". 5
Ellos dijeron al rey: "Aquel hombre trató de exterminarnos y proyectaba
aniquilarnos, para que no subsistiéramos en todo el territorio de Israel. 6
Que nos entreguen a siete de sus descendientes y nosotros los colgaremos
delante del Señor, en Gabaón, en la montaña del Señor". "Yo se los
entregaré", respondió el rey. 7 El rey le perdonó la vida a Meribaal, hijo de Jonatán,
a causa del juramento que David y Jonatán, hijo de Saúl, se habían hecho en
nombre del Señor. 8 Pero tomó a Armoní y Meribaal, los dos hijos que Rispá,
hija de Aiá, había tenido con Saúl, y los cinco hijos que Merab, hija de
Saúl, había tenido con Adriel, hijo de Barzilai, el de Mejolá, 9 y se los
entregó a los gabaonitas. Ellos los colgaron en la montaña, delante del
Señor, y sucumbieron los siete al mismo tiempo. Fueron ejecutados en los
primeros días de la cosecha, al comienzo de la recolección de la cebada. 10 Rispá, hija de Aiá, tomó una lona y la tendió
para poder recostarse sobre la roca. Así estuvo desde el comienzo de la
cosecha hasta que las lluvias cayeron del cielo sobre los cadáveres,
espantando durante el día a las aves del cielo y durante la noche a las
fieras del campo. 11 Cuando informaron a David de lo que hacía Rispá,
hija de Aiá, la concubina de Saúl, 12 él fue a pedir los huesos de Saúl y los
de su hijo Jonatán a los ciudadanos de Iabés de Galaad, que los habían
retirado furtivamente de la explanada de Betsán, donde los habían suspendido
los filisteos el día en que derrotaron a Saúl en Gelboé. 13 David se llevó de
allí los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán, y también recogió los
huesos de los que habían sido colgados. 14 Todos fueron sepultados en el país
de Benjamín, en la tumba de Quis, el padre de Saúl. Y una vez que hicieron
todo lo que el rey había ordenado, Dios se mostró propicio con el país. David salvado por Abisai 15 Los filisteos reanudaron la guerra contra Israel.
Entonces, David bajó con sus servidores y presentaron batalla a los
filisteos. David estaba extenuado, 16 e Isbó Benob, uno de los descendientes
de Rafá, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce y que llevaba ceñida
una espada nueva, amenazó con matar a David. 17 Pero Abisai, hijo de Seruiá,
acudió en su auxilio y abatió al filisteo, dándole muerte. Los hombres de
David lo conjuraron, diciendo: "Tú no irás más a combatir con nosotros,
no sea que extingas la lámpara de Israel". Hazañas contra los filisteos 1 Crón. 20. 4-8 18 Después hubo un combate contra los filisteos en
Gob. Fue entonces cuando Sibecai, el jusatita, mató a Saf, que era uno de los
descendientes de Rafá. 19 Luego hubo otro combate contra los filisteos en
Gob. Eljanán, hijo de Jaír, el de Belén, mató a Goliat, de Gat. El asta de la
lanza de Goliat era gruesa como el palo grande de un telar. 20 También hubo un combate en Gat. Allí había un
hombre de enorme estatura, que tenía seis dedos en cada mano y seis en cada
pie, veinticuatro en total. También él era descendiente de Rafá. 21 Y como
desafiaba a Israel, lo mató Jonatán, hijo de Simeá, hermano de David. 22 Estos cuatro eran descendientes de Rafá, en Gat,
y fueron abatidos por la mano de David y de sus servidores. Salmo de David 22 1 David
dirigió al Señor las palabras de este canto, cuando el Señor lo libró de
todos sus enemigos y de la mano de Saúl. 2 Él dijo: Yo te amo, Señor, mi fuerza, 3 Señor, mi Roca, mi fortalezay mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte, mi salvador, que me libras de la violencia. 4 Yo invoco al Señor, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos. 5 Las olas de me aterraron los torrentes devastadores, 6 me cercaron los lazos del Abismo, las redes de 7 Pero en mi angustia invoqué al Señor, grité a mi Dios pidiendo auxilio, y él escuchó mi voz desde su Templo, mi grito llegó hasta sus oídos. 8 Entonces tembló y se tambaleó la tierra: vacilaron los fundamentos de las montañas, y se conmovieron a causa de su furor; 9 de su nariz se alzó una humareda, de su boca, un fuego abrasador, y arrojaba carbones encendidos. 10 El Señor inclinó el cielo, y descendió con un espeso nubarrón bajo sus pies; 11 montó en el Querubín y emprendió vuelo, planeando sobre las alas del viento. 12 Se envolvió en un manto de tinieblas; un oscuro aguacero y espesas nubes lo cubrían como un toldo; 13 las nubes se deshicieron en granizoy centellas al fulgor de su presencia. 14 El Señor tronaba desde el cielo, el Altísimo hacía oír su voz; 15 arrojó flechas y los dispersó, lanzó rayos y sembró la confusión. 16 Al proferir tus amenazas, Señor, al soplar el vendaval de tu ira, aparecieron los cauces del mar y quedaron a la vista los cimientos del mundo. 17 El tendió su mano desde lo alto y me tomó, me sacó de las aguas caudalosas; 18 me libró de mi enemigo poderoso, de adversarios más fuertes que yo. 19 Ellos me enfrentaron en un día nefasto, pero el Señor fue mi apoyo: 20 me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama. 21 El Señor me recompensópor mi justicia, me retribuyó por la inocencia de mis manos: 22 porque seguí fielmentelos caminos del Señor, y no me aparté de mi Dios, haciendo el mal; 23 porque tengo presente todas sus decisiones y nunca me alejé de sus preceptos. 24 Tuve ante él una conductairreprochable y me esforcé por no ofenderlo. 25 El Señor me premió,porque yo era justo y era inocente ante sus ojos. 26 Tú eres bondadoso con los buenos y eres íntegro con el hombre intachable; 27 eres sincero con los que son sinceros y te muestras astuto con los falsos. 28 Porque tú salvas al pueblo oprimido y humillas los ojos altaneros: 29 tú eres mi lámpara, Señor; Dios mío, tú iluminas mis tinieblas. 30 Contigo puedo atacar a un tropel; con mi Dios, puedo asaltar una muralla. 31 El camino de Dios es perfecto, la promesa del Señor es digna de confianza. El Señor es un escudo para los que se refugian en
él, 32 porque ¿quién es Dios fuera del Señor? ¿y quién es 33 Él es el Dios que me ciñe de valor y hace intachable mi camino; 34 el que me da la rapidez de un ciervo y me afianza en las alturas; 35 el que adiestra mis manos para la guerra y mis brazos para tender el arco de bronce. 36 Me entregaste tu escudo victorioso y tu mano derecha me sostuvo; me engrandeciste con tu triunfo, 37 me hiciste dar largos pasos, y no se doblaron mis tobillos. 38 Perseguí y alcancé a mis enemigos, no me volví hasta que fueron aniquilados; 39 los derroté y no pudieron rehacerse, quedaron abatidos bajo mis pies. 40 Tú me ceñiste de valor para la lucha, doblegaste ante mí a mis agresores; 41 pusiste en fuga a mis enemigos, y yo exterminé a mis adversarios. 42 Imploraron, pero nadie los salvó; gritaban al Señor, pero no les respondía. 43 Los deshice como polvo de la tierra, los pisé como el barro de las calles. 44 Tú me libraste de un ejército incontable y me pusiste al frente de naciones: pueblos extraños son mis vasallos. 45 Gente extranjera me rinde pleitesía; apenas me oyen nombrar,me prestan obediencia. 46 Los extranjeros palidecen ante mí y, temblando, abandonan sus refugios. 47 ¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Glorificado sea Dios, 48 el Dios que venga mis agravios y pone a los pueblos a mis pies! 49 Tú me liberas de mis enemigos, me haces triunfar de mis agresores y me libras del hombre violento. 50 Por eso te alabaré entre las naciones y cantaré, Señor, en honor de tu Nombre. 51 Él concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido, a David y a su descendencia para siempre. Las últimas palabras de David 23 1 Estas
son las últimas palabras de David: Oráculo de David, hijo de Jesé, oráculo del hombre elevado a lo alto, el ungido del Dios de Jacob y el cantor de los himnos de Israel. 2 El espíritu del Señor habla por mí y su palabra está en mi lengua; El que gobierna a los hombrescon justicia, el que gobierna con temor de Dios 4 es como la luz matinal al salir el sol, en una mañana sin nubes: con ese resplandor, después de la lluvia, brota la hierba de la tierra. 5 Sí, mi casa está firme junto a Dios, porque él estableció por mí una alianza eterna, bien estipulada y garantida. ¿Acaso él no hace germinar lo que me da la victoria y lo que cumple mis deseos? 6 En cuanto a los malvados, son todos como espinas que se tiran y no se las recoge con la mano: 7 el que las toca se arma de un hierro o del asta de una lanza, y allí mismo son consumidas por el fuego. Los Guerreros de David 1 Crón. 11. 10-41 8 Estos son los nombres de los Guerreros de David: Isbaal, el jacmonita, jefe de los Tres. Él empuñó su
lanza contra ochocientos hombres y los mató de una sola vez. 9 Después de él, Eleazar, hijo de Dodó, el ajojita,
uno de los Tres Valientes. Este estaba con David en Pas Damím, donde los
filisteos se habían concentrado para el combate. Los hombres de Israel
emprendieron la retirada, 10 pero él resistió e hirió a los filisteos, hasta
que se le acalambró la mano y se le quedó pegada a la espada. Aquel día, el
Señor alcanzó una gran victoria, y el pueblo se reagrupó detrás de Eleazar,
pero sólo para recoger los despojos. 11 Después de él, Samá, hijo de Agué, el jararita.
Los filisteos se habían concentrado en Lejí. Allí había una parcela de campo
toda sembrada de lentejas, y el ejército huyó delante de los filisteos. 12
Pero él se apostó en medio del campo, lo defendió y derrotó a los filisteos.
Así el Señor alcanzó una gran victoria. 13 Tres de los Treinta bajaron juntos, durante el
tiempo de la cosecha, y se unieron a David en la cueva de Adulám, mientras un
destacamento de los filisteos acampaba en el valle de Refaím. 14 David se
encontraba entonces en el refugio, y una guarnición filistea estaba en Belén.
15 David manifestó este deseo: "¡Quién me diera de beber agua del pozo
que está junto a 18 Abisai, hermano de Joab, hijo de Seruiá, era el
jefe de los Treinta. Él empuñó su lanza contra trescientos hombres y los
mató, ganándose un renombre entre los Treinta. 19 Era el más famoso de ellos,
y fue su jefe, pero no llegó a igualar a los Tres. 20 Benaías, hijo de Iehoiadá, era un hombre
valiente, rico en hazañas, oriundo de Cabsel. Él mató a los dos héroes de
Moab, y fue él quien bajó a la cisterna un día de nieve para matar al león.
21 También mató a un egipcio muy corpulento, que tenía en la mano una lanza.
Él enfrentó al egipcio con un garrote, le arrancó la lanza de la mano y lo
mató con su propia lanza. 22 Esto es lo que hizo Benaías, hijo de Iehoiadá, y
se ganó un renombre entre los Treinta Guerreros. 23 Fue el más famoso de los
Treinta, pero no llegó a igualar a los Tres. David lo incorporó a su guardia
personal. 24 Asael, hermano de Joab, era uno de los Treinta, y
además, Eljanán, hijo de Dodó, de Belén; 25 Samá, de Jarod; Elicá, de Jarod;
26 Jéles, de Bet Pélet; Irá, hijo de Iqués, de Técoa; 27 Abiezer, de Anatot;
Sibecai, de Jusá; 28 Salmón, de Ajoj; Majrai, de Netofá; 29 Jeleb, hijo de
Baaná, de Netofá; Itai, hijo de Ribai, de Guibeá de los benjaminitas; 30
Benaías, de Pireatón; Hidai, de los torrentes de Gaas; 31 Abí Albón, de Bet
Haarabá; Azmávet, de Bajurím; 32 Eliajbá, de Saalbón; Iasen, de Gizón;
Jonatán, 33 hijo de Samá, de Harar; Ajiám, hijo de Sarar, de Harar; 34
Elifélet, hijo de Ajasbai, de Bet Maacá; Eliám, hijo de Ajitófel, de Guiló;
35 Jesrai, de Carmel; Paarai, de Arab; 36 Igal, hijo de Natán, de Sobá; Baní,
de Gad; 37 Sélec, el amonita; Najrai, de Beerot, escudero de Joab, hijo de
Seruiá; 38 Irá, de Iatir; Gareb, de Iatir; 39 Urías, el hitita. Eran treinta y siete en total. El censo de los israelitas 1 Crón. 21. 1-5 24 1 El
Señor volvió a indignarse contra los israelitas e instigó a David contra
ellos, diciéndole: "Ve a hacer el censo de Israel y de Judá". 2 El
rey dijo a Joab, el jefe del ejército, que estaba con él: "Recorre todas
las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba y hagan el censo del pueblo,
para que yo sepa el número de la población". 3 Joab respondió al rey:
"Que el Señor, tu Dios, multiplique al pueblo cien veces más de lo que
es, y que los ojos de mi señor, el rey, puedan verlo. Pero ¿por qué quieres
hacer esto?". 4 Sin embargo, la orden del rey se impuso a Joab y a los
jefes del ejército, y estos salieron de la presencia del rey para hacer el
censo del pueblo de Israel. 5 Cruzaron el Jordán y acamparon en Aroer, al sur de
la ciudad que está en el valle del torrente de Gad, dirigiéndose luego a
Iazer. 6 Llegaron a Galaad y a la región baja, en Jodsí. Pasaron a Dan Iaán y
luego, continuando el circuito, llegaron a Sidón. 7 Entraron en el Fuerte de
Tiro y en todas las ciudades de los jivitas y de los cananeos, y luego
partieron para Berseba, en el Négueb de Judá. 8 Así recorrieron todo el país
y, al cabo de nueve meses y veinte días, llegaron a Jerusalén. 9 Joab
presentó al rey las cifras del censo de la pobla-ción, y resultó que en
Israel había 800.000 hombres aptos para el servicio militar, y en Judá
500.000. El castigo del Señory el arrepentimiento de David 1 Crón. 21. 7-17 10 Pero, después de esto, David sintió remordimiento
de haber hecho el recuento de la población, y dijo al Señor: "He pecado
gravemente al obrar así. Dígnate ahora, Señor, borrar la falta de tu
servidor, porque me he comportado como un necio". 15 Entonces el Señor envió la peste a Israel, desde
esa mañana hasta el tiempo señalado, y murieron setenta mil hombres del
pueblo, desde Dan hasta Berseba. 16 El Ángel extendió la mano hacia Jerusalén
para exterminarla, pero el Señor se arrepintió del mal que le infligía y dijo
al Ángel que exterminaba al pueblo: "¡Basta ya! ¡Retira tu mano!".
El Ángel del Señor estaba junto a la era de Arauná, el jebuseo. 17 Y al ver
al Ángel que castigaba al pueblo, David dijo al Señor: "¡Soy yo el que
he pecado! ¡Soy yo el culpable! Pero estos, las ovejas, ¿qué han hecho?
¡Descarga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre!". La construcción de un altaren la era de Arauná 1 Crón. 21. 18-28 18 Aquel mismo día, Gad se presentó a David y le
dijo: "Sube a erigir un altar al Señor en la era de Arauná, el
jebuseo". 19 David subió conforme a la palabra que le había dicho Gad
por orden del Señor. 20 Arauná miró y vio al rey y a sus servidores que se
dirigían hacia él. Entonces salió, se postró ante el rey con el rostro en
tierra, 21 y dijo: "¿Por qué mi señor, el rey, viene a ver a su
servidor?". David respondió: "Para comprarte esta era y erigir en
ella un altar al Señor. Así esta plaga dejará de abatirse sobre el
pueblo". 22 Arauná dijo a David: "Tómala, y que mi señor, el rey,
ofrezca en sacrificio lo que mejor le parezca. Ahí están los bueyes para el
holocausto, y los trillos y los yugos servirán de leña". 23 Arauná le
dio al rey todo eso, y añadió: "¡Que el Señor, tu Dios, te sea
propicio!". 24 Pero el rey dijo a Arauná: "¡De ninguna
manera! La compraré por su debido precio; no voy a ofrecer al Señor, mi Dios,
holocaustos que no cuestan nada". Y David compró la era y los bueyes por
cincuenta siclos de plata. 25 Allí David erigió un altar y ofreció holocaustos
y sacrificios de comunión. El Señor aplacó su ira y la plaga cesó de abatirse
sobre Israel. 1 1.
"Siquelag" distaba unos ciento cincuenta kilómetros del monte
Gelboé, donde había muerto Saúl (1 Sam. 31. 8). 8-10. Esta
versión acerca de la muerte de Saúl no concuerda con el relato de 1 Sam. 31.
3-5. Para conciliar las dos versiones, se ha pensado que el amalecita dio a
Saúl el golpe de gracia, después que este se había dejado caer sobre su
espada. Pero es más probable que la intervención del amalecita provenga de
una tradición independiente de la anterior, que ha querido hacer menos odiosa
la muerte de Saúl, mostrando que en realidad no había llegado a ser un
suicidio. 17-27. Esta
elegía de David por la muerte de Saúl y Jonatán es uno de los más bellos
poemas de 18.
"El libro del Justo" era una colección de cantos nacionales y
guerreros, mencionado también en Jos. 10. 13. 5 8. El
significado exacto de la palabra hebrea traducida por "canal" no es
del todo claro. Probablemente se trata de un túnel abierto en la roca, que
comunicaba el interior de la ciudad con la fuente de Guijón, situada en la
pendiente oriental de la colina de Sión. Ante la imposibilidad de abrir una
brecha en los muros de Jerusalén, David animó a sus hombres a penetrar en la
ciudad introduciéndose por ese túnel. 7 4-17.
Lo esencial de esta promesa del Señor a David está en el doble sentido que se
atribuye a la palabra "casa". David quiere construir una
"Casa" -es decir, un Templo- para el Señor. Pero el Señor invierte
la situación y afirma que será él quien construirá una "casa" -es
decir, una dinastía- para David. En virtud de esta promesa incondicional,
David queda constituido como fundador de una dinastía que será eterna, porque
el Señor no apartará de ella su fidelidad. Este oráculo dinástico, que está
en el origen de la esperanza mesiánica de Israel, tiene un bello paralelo
poético en Sal. 89. 20-38. 14. Ver
Sal. 2. 7; 89. 27-28. 8 18.
Los "quereteos" y los "peleteos" eran mercenarios de
origen filisteo, que formaban la guardia personal de David. Ver nota 1 Sam.
30. 14. 12 1-7.
La habilidad de Natán, al pronunciar esta bella parábola, está en que
hace pronunciar a David un juicio que define su pecado y al mismo tiempo lo
condena. 14 3. Como
Natán en 12. 1-7, Joab quiere llevar a David a pronunciarse sobre un caso
ficticio que la mujer de Técoa debe exponer ante él como si fuera un hecho
real. Una vez obtenida la sentencia del rey, la ficción se pone al
descubierto y la mujer le hace ver a David que sus propias palabras se
vuelven contra él. 7. Sobre
la venganza de sangre, ver las prescripciones de Núm. 35. 19-21, mitigadas
por Deut. 19. 6-10. 15 2.
Administrar justicia era la función real por excelencia. Ver I Rey. 3.
16-28; 2 Rey. 6. 26-29; 8. 3-6; Sal. 72. 1-2.
En todo este relato, "las tribus de Israel" son las tribus del
norte (19. 10; 20. 14), cuya animosidad contra Judá se mantenía latente, a
pesar de la unión de los dos reinos (5. 1-3). Absalón explota hábilmente este
antagonismo, para preparar su golpe de estado. 7-9. El
repliegue de Absalón hacia Hebrón respondía sin duda a un plan estratégico.
Su intención era encerrar a David en Jerusalén, atacándolo por dos frentes:
mientras él avanzaba desde el sur, las tropas reclutadas en el reino
septentrional debían hacer lo mismo desde el norte. La rápida huida de David
hacia 21 1.
Se ignora en qué circunstancias realizó Saúl esta matanza, que violaba el
solemne juramento, hecho por Josué a los gabaonitas (Jos. 9. 15). 4. Ante la
imposibilidad de castigar al culpable, la venganza de sangre debía recaer
sobre sus descendientes. 19. En 1
Sam. 17. 4-54, se atribuye a David la derrota de Goliat. 22 Este
mismo poema, con algunas variantes, se vuelve a encontrar en el Sal. 18. 24 El
censo que David decide realizar para consolidar el poderío de su reino es
considerado en este pasaje como una usurpación de los derechos de Dios, único
soberano de su Pueblo. La presunción del rey es castigada severamente. Pero
el Señor saca bien del mal, haciendo que el terreno adquirido por David para
expiar su pecado sea más tarde el lugar donde se edificará el Templo. 1. En 1
Crón. 21. 1, la iniciativa de este censo se atribuye a "Satán". |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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