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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Reacción de David ante la muerte de Saúl 1 1
Después de la muerte de Saúl, David volvió de derrotar a los amalecitas y
permaneció dos días en Siquelag. 2 Al tercer día, llegó un hombre del
campamento de Saúl, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo.
Cuando se presentó ante David, cayó con el rostro en tierra y se postró. 3
"¿De dónde vienes?", le preguntó David. Él le respondió: "Me
he escapado del campamento de Israel". 4 David añadió: "¿Qué ha
sucedido? Cuéntame todo". Entonces él dijo: "La tropa huyó del
campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron
Saúl y su hijo Jonatán". 5 David dijo al joven que le traía la noticia:
"¿Cómo sabes que murieron Saúl y su hijo Jonatán?". 6 El joven
respondió: "Yo estaba por casualidad en el monte Gelboé, y de pronto vi
a Saúl apoyado en su lanza, mientras los carros y los caballos lo perseguían
de cerca. 7 Al darse vuelta, me vio y me llamó. ‘Aquí estoy’, le dije. 8 Él
me preguntó: ‘¿Quién eres?’. Yo le respondí: ‘Soy un amalecita’. 9 Luego me
dijo: ‘Acércate a mí y mátame, porque siento el estertor de la muerte, aunque
todavía estoy con vida’. 10 Yo me abalancé sobre él y lo maté, porque sabía
que no podría sobrevivir a su derrota. En seguida le quité la diadema que
tenía en la cabeza y el brazalete que llevaba en el brazo, y aquí se los
traigo a mi señor". 11 Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo
hicieron todos los hombres que estaban con él. 12 Se lamentaron, lloraron y
ayunaron hasta el atardecer por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del
Señor y por la casa de Israel, porque habían caído al filo de la espada. 13 David preguntó al joven que le había traído la
noticia: "¿De dónde eres?". Él respondió: "Soy el hijo de un
forastero amalecita". 14 David le dijo: "¿Y cómo te has atrevido a
extender tu mano para matar al ungido del Señor?". 15 Luego llamó a uno
de los jóvenes y le ordenó: "¡Acércate y mátalo!". El joven le
asestó un golpe mortal, 16 mientras David decía: "Que tu sangre recaiga
sobre tu cabeza, ya que tu misma boca atestiguó contra ti, cuando dijiste: ‘Yo
he dado muerte al ungido del Señor’". Lamentación de Davidpor la muerte de Saúl y Jonatán 17 David entonó este canto fúnebre por Saúl y su
hijo Jonatán, 18 y ordenó enseñarlo a la gente de Judá. Es el canto del Arco,
y está escrito en el libro del Justo: 19 "¡Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes! 20 ¡No lo anuncien en Gat, no lo publiquen por las calles de Ascalón; que no se alegren las hijas de los filisteos, ni lo celebren las hijas de los incircuncisos! 21 ¡Montañas de Gelboé, que no caiga sobre ustedes rocío ni lluvia, ni se cubran de campos fructíferos! Porque allí fue mancillado el escudo de los héroes, el escudo de Saúl, ungido no con aceite, sino con sangre de heridos y grasas de guerreros. 22 ¡El arco de Jonatán no retrocedió jamás, nunca fallaba la espada de Saúl! 23 ¡Saúl y Jonatán, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran más veloces que águilas, más fuertes que leones. 24 Hijas de Israel, lloren por Saúl, el que las vestía de púrpura y de joyas y les prendía alhajas de oro en los vestidos. 25 ¡Cómo han caído los héroes
en medio del combate! ¡Ha sucumbido Jonatán en lo alto de tus montañas! 26 ¡Cuánto dolor siento por ti, Jonatán, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor
de las mujeres. 27 ¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate!". DAVID,
REY DE JUDÁ Después del desastre de
Gelboé, hacia el Así David comienza a
poner las bases del reino que los israelitas recordarán siempre como la
imagen y prefiguración del futuro Reino mesiánico. Este es el primer eslabón
de una cadena que va a llegar hasta Jesús, a quien "el Señor Dios le dará el trono de David, su
padre" (Lc. 1. 32). David ungido rey en Hebrón 2 1
Después de esto, David consultó al Señor, diciendo: "¿Debo subir a una
de las ciudades de Judá?". El Señor le respondió: "Sí, sube".
David volvió a preguntar: "¿Adónde subiré?". "A Hebrón",
le respondió el Señor. 2 Entonces David subió con sus dos mujeres, Ajinóam,
de Izreel, y Abigail, la mujer de Nabal, el de Carmel. 3 Hizo subir también a
los hombres que lo acompañaban, cada uno con su familia, y se establecieron
en las ciudades de Hebrón. 4 Luego vinieron los hombres de Judá, y ungieron
allí a David como rey sobre la casa de Judá. El mensaje de Davida Iabés de Galaad Cuando informaron a David que los hombres de Iabés de
Galaad habían sepultado a Saúl, 5 él les envió unos mensajeros para decirles:
"Que el Señor los bendiga por haber realizado este acto de fidelidad
hacia Saúl, su señor, dándole sepultura. 6 Quiera el Señor tratarlos ahora
con fidelidad y lealtad. Yo, por mi parte, los trataré con la misma bondad,
ya que han obrado así. 7 Manténganse firmes y sean valientes, ahora que ha
muerto Saúl, su señor, y la casa de Judá me ha ungido a mí para que sea su
rey". El reinado de Isbaal sobre Israel 8 Pero Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de
Saúl, había tomado a Isbaal, hijo de Saúl, y lo había hecho cruzar a
Majanaim, 9 donde lo proclamó rey de Galaad, de los asuritas, de Izreel, de
Efraím, de Benjamín, en una palabra, de todo Israel. 10 Isbaal, hijo de Saúl,
tenía cuarenta años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años.
Sólo la casa de Judá seguía a David. 11 David fue rey de Judá, en Hebrón,
durante siete años y seis meses. El enfrentamiento de Israel y Judáen Gabaón 12 Abner, hijo de Ner, y los servidores de Isbaal,
hijo de Saúl, salieron de Majanaim en dirección a Gabaón. 13 También salieron
Joab, hijo de Seruiá, y los servidores de David, y los encontraron junto al
estanque de Gabaón. Allí tomaron posiciones, unos a un lado del estanque y
otros al otro lado. 14 Abner propuso entonces a Joab: "Que salgan unos
cuantos muchachos y midan sus armas delante de nosotros". "Muy
bien", replicó Joab. 15 Ellos se levantaron y avanzaron uno por uno:
doce de Benjamín por Isbaal, hijo de Saúl, y doce entre los servidores de
David. 16 Cada uno tomó por la cabeza a su adversario y le hundió la espada
en el costado, de manera que cayeron todos al mismo tiempo. Por eso a aquel
lugar, que está junto a Gabaón, se lo llamó "Campo de los
costados". 17 Aquel día se libró un combate muy encarnizado, y los
hombres de Israel cayeron derrotados ante los servidores de David. 18 Allí se encontraban los tres hijos de Seruiá:
Joab, Abisai y Asael. Asael, que corría como una gacela del campo, 19 se
lanzó en persecución de Abner, sin desviarse ni a la derecha ni a la
izquierda. 20 Abner se dio vuelta y dijo: "¿Eres tú, Asael?".
"Sí, soy yo", respondió él. 21 Abner siguió diciendo:
"Desvíate a la derecha o a la izquierda, agarra a uno de los muchachos y
quédate con sus despojos". Pero él no quiso dejar de perseguirlo. 22
Abner le insistió, diciendo: "¡Deja de seguirme! ¿O tendré que dejarte
tendido de un golpe? ¿Y cómo podría luego mirar de frente a tu hermano
Joab?". 23 Pero Asael no quiso apartarse, y Abner lo hirió en el bajo
vientre con la punta trasera de su lanza. Esta le salió por detrás, y él cayó
muerto allí mismo. Todos los que llegaban al sitio donde Asael había caído
muerto, se paraban. 24 Joab y Abisai persiguieron a Abner. Y al ponerse el
sol, llegaron a la colina de Ammá, que está al este de Guíaj, sobre el camino
del páramo de Gabaón. El fin de la lucha 25 Los benjaminitas se concentraron detrás de Abner,
formando un grupo bien compacto, y se apostaron en la cima de una colina. 26
Entonces Abner gritó a Joab: "¿Terminará alguna vez esta masacre? ¿No te
das cuenta que al fin no habrá más que amargura? ¿Qué esperas para decirle a
tu gente que deje de perseguir a sus hermanos?". 27 Joab respondió:
"¡Por la vida de Dios, si tú no hubieras hablado, sólo por la mañana habría
dejado esta gente de perseguir a sus hermanos!". 28 Luego Joab hizo
sonar el cuerno, y todo el ejército se detuvo: ya no persiguieron más a
Israel y desistieron del combate. 29 Abner y sus hombres caminaron toda aquella noche
por 3 1 Hubo
una larga guerra entre la casa de Saúl y la de David; y mientras la casa de
David se iba fortaleciendo, la de Saúl se debilitaba cada vez más. La familia de David 2 David tuvo varios hijos en Hebrón. El mayor fue
Amnón, hijo de Ajinóam de Izreel; 3 el segundo, Quilab, hijo de Abigail, la
mujer de Nabal de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maacá, la hija de
Talmai, rey de Guesur; 4 el cuarto, Adonías, hijo de Jaguit; el quinto,
Sefatías, hijo de Abital; 5 y el sexto, Itreám, hijo de Eglá, esposa de
David. Todos estos hijos le nacieron a David en Hebrón. La ruptura de Abner con Isbaal 6 Mientras duraba la guerra entre la casa de Saúl y
la de David, Abner afianzaba su posición en la casa de Saúl. 7 Saúl había
tenido una concubina llamada Rispá, hija de Aiá. E Isbaal dijo a Abner:
"¿Por qué te has unido a la concubina de mi padre?". 8 Abner se
enfureció por las palabras de Isbaal y replicó: "¿Acaso yo soy un perro,
de esos de Judá? Hasta hoy he procedido lealmente con la casa de tu padre
Saúl, con sus hermanos y amigos, y no te dejé caer en manos de David. ¡Y
ahora tú me recriminas a causa de esa mujer! 9 Que Dios me castigue una y
otra vez, si no me comporto con David conforme al juramento que le hizo el
Señor, 10 de quitar la realeza a la casa de Saúl y establecer el trono de
David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Berseba". 11 Isbaal no
fue capaz de responder a Abner ni una sola palabra, porque le tenía miedo. Tratativas de Abner con David 12 Entonces Abner envió unos mensajeros, para que
dijeran a David en nombre suyo: "¿De quién va a ser el país?". Y
también: "Sella conmigo un pacto, y yo cooperaré contigo para que todo
Israel se ponga de tu parte". 13 David respondió: "Está bien, haré
un pacto contigo. Pero sólo te pido una cosa: no te presentarás ante mí, si
no me traes a Mical, la hija de Saúl, cuando vengas a verme". 14 Además,
David envió mensajeros a Isbaal, hijo de Saúl, para intimarle:
"Devuélveme a Mical, mi mujer, a la que yo adquirí por cien prepucios de
filisteos". 15 Entonces Isbaal mandó que se la sacaran a su marido
Paltiel, hijo de Lais. 16 Su marido la acompañó y fue llorando detrás de ella
hasta Bajurím. Pero Abner le dijo: "¡Vamos, vuélvete!". Y él se
volvió. 17 Mientras tanto, Abner se había entrevistado con los
ancianos de Israel, diciendo: "Ya hace tiempo que ustedes quieren a
David como rey. 18 Actúen ahora mismo, porque el Señor le ha dicho: ‘Por
medio de David salvaré a mi pueblo Israel del poder de los filisteos y del
poder de todos sus enemigos’". 19 Abner habló también a los hombres de
Benjamín, y luego fue a comunicarle personalmente a David, en Hebrón, lo que
habían acordado Israel y toda la casa de Benjamín. 20 Abner, acompañado de veinte hombres, se presentó
a David en Hebrón, y este les ofreció un banquete. 21 Abner dijo a David:
"Ahora mismo iré a reunir a todo Israel ante el rey, mi señor. Ellos
harán un pacto contigo, y tú reinarás conforme a tus deseos". David
despidió a Abner, y él se fue en paz. El asesinato de Abner 22 Poco después, los servidores de David llegaron
con Joab de una incursión, trayendo un gran botín. Abner ya no estaba con
David en Hebrón, porque este lo había despedido y él se había ido en paz. 23
Apenas llegó Joab con toda la tropa que lo acompañaba, fueron a decirle:
"Abner, hijo de Ner, vino a ver al rey y este lo dejó partir en
paz". 24 Entonces Joab se presentó al rey y le dijo: "¿Qué has
hecho? Ahora que Abner ha venido a verte, ¿por qué lo has dejado irse
tranquilamente? 25 Tú sabes bien quién es Abner, hijo de Ner. Él ha venido a
engañarte, para enterarse de tus movimientos y saber todo lo que haces". 26 Joab salió de la presencia de David y envió
detrás de Abner unos mensajeros, que lo hicieron volver desde la cisterna de
Sirá, sin que David supiera nada. 27 Cuando Abner estuvo de vuelta en Hebrón,
Joab lo llevó aparte a un lado de la entrada, como para hablar con él en
privado, y allí lo hirió mortalmente en el bajo vientre, a causa de la sangre
de su hermano Asael. 28 David se enteró en seguida de lo sucedido y
exclamó: "Yo y mi reino somos inocentes para siempre, delante del Señor,
de la sangre de Abner, hijo de Ner. 29 ¡Que ella recaiga sobre Joab y sobre
toda la casa de su padre! ¡Que nunca falten en la casa de Joab quienes
padezcan de blenorrea y de lepra, ni afeminados, ni muertos por la espada, ni
hambrientos!". 30 Joab y su hermano Abisai dieron muerte a Abner, porque
él les había matado a su hermano Asael, en Gabaón, durante un combate. 31 Luego David dijo a Joab y a todo el pueblo que
estaba con él: "Rasguen sus vestiduras, vístanse de luto y laméntense
por Abner". Y el rey David iba caminando detrás del féretro, 32 cuando
sepultaron a Abner en Hebrón. El rey prorrumpió en sollozos ante la tumba de
Abner, y todo el pueblo se puso a llorar. 33 Entonces el rey entonó este
canto fúnebre por Abner: "¿Tenía que morir Abner como muere un
insensato?34 Tus manos no estaban atadasni tus pies sujetos con grillos.¡Has
caído como quien caevíctima de malhechores!". Y todos siguieron llorando por él. 35 Todo el pueblo trató de obligar a David a que
comiera algo cuando aún era de día, pero David pronunció este juramento:
"¡Que Dios me castigue una y otra vez, si llego a probar pan o cualquier
otro bocado antes de la puesta del sol!". 36 Y todo el pueblo, al tener
conocimiento de esto, lo aprobó, como aprobaba todo lo que hacía el rey. 37
Así el pueblo y todo Israel se convencieron aquel día de que el rey no había
intervenido en el asesinato de Abner, hijo de Ner. 38 Luego el rey dijo a sus servidores: "¡Sepan
que hoy ha caído en Israel un jefe, un gran hombre! Asesinato de Isbaaly castigo de los homicidas 4 1 Cuando
el hijo de Saúl se enteró de que Abner había muerto en Hebrón, quedó muy
desalentado, y todo Israel fue presa del pánico. 2 Ahora bien, el hijo de
Saúl tenía dos jefes de bandas armadas; uno se llamaba Baaná y el otro Recab,
hijos de Rimón de Beerot, y eran benjaminitas, porque a Beerot también se la
consideraba parte de Benjamín. 3 Los de Beerot habían huido a Guitaim, y allí
han residido como forasteros hasta el día de hoy. 4 Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de
ambos pies. Este era un niño de cinco años cuando llegó de Izreel la noticia
de la muerte de Saúl y Jonatán. Su niñera lo tomó consigo y huyó; pero lo
hizo con tanta precipitación, que el niño se cayó y quedó rengo. Su nombre
era Meribaal. 5 Recab y Baaná, los hijos de Rimón de Beerot, se
pusieron en camino, y a la hora de más calor llegaron a la casa de Isbaal,
que estaba durmiendo la siesta. 6 Se introdujeron en el interior de la casa,
como si estuvieran llevando trigo, e hirieron a Isbaal en el bajo vientre.
Luego se pusieron a salvo. 7 Al entrar en la casa, mientras Isbaal estaba
acostado en el lecho de su dormitorio, Recab y su hermano Baaná lo habían
herido mortalmente y le habían cortado la cabeza. Después se llevaron la
cabeza y marcharon toda la noche por el camino de 9 Pero David respondió a Recab y a su hermano Baaná,
los hijos de Rimón de Beerot: "¡Por la vida del Señor, que me libró de
todo peligro! 10 Al que me anunció que había muerto Saúl, creyendo ser
portador de una buena noticia, lo tomé y lo ajusticié en Siquelag, pagándole
así esa buena noticia. 11 Con mucha más razón, ahora que unos hombres
malvados han matado a un inocente en su propia casa y sobre su lecho, ¿no
tendré que pedirles cuenta de su sangre y borrarlos de la tierra?". 12
Entonces David dio una orden a los jóvenes, y ellos los mataron. Luego les
cortaron las manos y los pies, y los colgaron junto a la cisterna de Hebrón.
En cuanto a la cabeza de Isbaal, la recogieron y la enterraron en la tumba de
Abner, en Hebrón. DAVID, REY DE JUDÁ
Y DE ISRAEL El reino del Norte, que
desde la muerte de Saúl se debate en la anarquía, termina por reconocer a
David como rey. Así Israel y Judá, sin dejar de ser dos reinos distintos,
tienen ahora un solo monarca. Al ceñir la doble corona, David neutraliza por
un momento el arraigado antagonismo entre el Norte y el Sur. Sin embargo, la
tensión seguirá latente, hasta provocar la ruptura definitiva después de la
muerte de Salomón (1 Rey. 12). Para consolidar la
unidad, David decide establecer una nueva capital. La ciudad elegida es
Jerusalén, una antiquísima plaza fuerte cananea, que no pertenecía ni debía
lealtad a ninguna de las tribus israelitas. La conquista de Jerusalén se
realiza en un ataque sorpresivo, llevado a cabo por los hombres de David y no
por soldados reclutados entre las tribus de Israel. De esa manera, Jerusalén
se convierte en la "Ciudad de David". Un tiempo después, el
traslado del Arca de En el apogeo de su
reinado, David se propone erigir un Templo para el Arca de David ungido rey de Israel 1 Crón. 11. 1-3 5 1 Todas
las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: "¡Nosotros somos de tu misma sangre! 2 Hace ya
mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a
Israel. Y el Señor te ha dicho: ‘Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás
el jefe de Israel’". 3 Todos los ancianos de Israel se presentaron ante
el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del
Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. 4 David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y
reinó cuarenta años. 5 En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y
en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. La conquista de Jerusalén 1 Crón. 11. 4-9 6 El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén,
contra los jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David:
"Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para
impedírtelo". Con esto querían decir: "David nunca podrá entrar
aquí". 7 Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir, 9 David se instaló en la fortaleza, y la llamó
Ciudad de David. Luego construyó la ciudad en derredor, desde el Terraplén
hacia el interior. 10 Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el
Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él. La casa y la familia de David en Jerusalén 1 Crón. 14. 1-7 11 Jirám, rey de Tiro, envió una embajada a David,
con madera de cedro, carpinteros y talladores de piedra, para que le
edificaran una casa. 12 David reconoció entonces que el Señor lo había
confirmado como rey de Israel y que había enaltecido su realeza por amor a su
pueblo Israel. 13 David tomó otras concubinas y esposas después que
llegó de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas. 14 Estos son los nombres de
los hijos que tuvo en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 15 Ibjar,
Elisúa, Néfeg, Iafía, 16 Elisamá, Eliadá y Elifélet. Dos victorias de Davidsobre los filisteos 17 Cuando los filisteos oyeron que habían ungido a
David rey de Israel, subieron todos para atacarlo. David se enteró y bajó al
refugio. 18 Los filisteos llegaron y se desplegaron en el valle de Refaím. 19
Entonces David consultó al Señor, diciendo: "¿Debo subir contra los
filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?". El Señor respondió a David:
"Sube, porque ciertamente pondré a los filisteos en tus manos". 20
En seguida David se dirigió hacia Baal Perasím, y allí los derrotó. David
dijo: "El Señor ha abierto ante mí una brecha entre mis enemigos, como
una brecha abierta por las aguas". Por eso aquel lugar se llamó Baal
Perasím, que significa "Señor de las brechas". 21 Como los filisteos
habían abandonado allí sus ídolos, David y sus hombres se los llevaron. 22 Luego los filisteos subieron una vez más, y se
desplegaron por el valle de Refaím. 23 David consultó al Señor, y él
respondió: "No subas de frente; da una vuelta por detrás de ellos, y
atácalos por el lado de las moreras. 24 Cuando oigas un ruido como de pasos
por las copas de las moreras, irrumpe decididamente, porque entonces el Señor
saldrá delante de ti a derrotar el campamento de los filisteos". 25
David lo hizo tal como se lo había ordenado el Señor, y derrotó a los
filisteos desde Gabaón hasta la entrada de Guezer. El traslado del Arca de 1 Crón. 13; 15. 25 – 16. 3 6 1 David
reunió nuevamente a lo más selecto de Israel –treinta mil hombres– 2 y con
todo el pueblo que lo acompañaba se dirigió hacia Baalá de Judá, para subir
de allí el Arca de Dios, la cual es llamada con el Nombre, el nombre del
Señor de los ejércitos, que tiene su trono sobre los querubines. 3 Luego
cargaron el Arca de Dios en un carro nuevo y se la llevaron de la casa de
Abinadab, que está sobre la colina. Uzá y Ajió, los hijos de Abinadab,
conducían el carro. 4 Uzá iba al lado del Arca, y Ajió avanzaba delante de
ella. 5 Mientras tanto, David y toda la casa de Israel hacían grandes
festejos en honor del Señor, cantando al son de cítaras, arpas, tamboriles,
címbalos y platillos. 6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uzá extendió su
mano hacia el Arca de Dios y la sostuvo, porque los bueyes habían resbalado.
7 Entonces la ira del Señor se encendió contra Uzá, y Dios lo hirió allí
mismo por ese error. Así el murió junto al Arca de Dios. 8 David se conmovió,
porque el Señor había acometido contra Uzá, y aquel lugar se llamó Peres Uzá
–que significa "Brecha de Uzá– hasta el día de hoy. 9 Aquel día, David tuvo miedo del Señor y dijo:
"¿Cómo va a entrar en mi casa el Arca del Señor?". 10 Y no quiso
trasladar el Arca del Señor a su casa, a 12 Cuando informaron a David: "El Señor ha
bendecido a la familia de Obededóm y todos sus bienes a causa del Arca de
Dios", David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de
Obededóm a 16 Mientras el Arca del Señor entraba en 17 Luego introdujeron el Arca del Señor y la
instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para
ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del
Señor. 18 Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de
comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos. 19 Después
repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres,
una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona.
Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa. 20 Cuando David se volvía para bendecir a su casa,
le salió al encuentro Mical, la hija de Saúl, y le dijo: "¡Hoy sí que se
ha lucido el rey de Israel, mostrándose desnudo a la vista de las esclavas de
sus servidores, como se desnudaría un inútil cualquiera!". 21 Pero David
replicó a Mical: "Lo hice delante del Señor, que me eligió en lugar de
tu padre y de toda su casa, para constituirme jefe del pueblo del Señor, de
Israel. He bailado ante el Señor, 22 y me humillaré todavía más,
envileciéndome así a tus ojos. En cambio, esas esclavas de que hablas, ellas
sí me considerarán digno de honra". 23 Y Mical, hija de Saúl, no tuvo
hijos hasta el día de su muerte. La profecía de Natán 1 Crón. 17. 1-15 7 1 Cuando
David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus
enemigos de alrededor, 2 el rey dijo al profeta Natán: "Mira, yo habito
en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de
campaña". 3 Natán respondió al rey: "Ve a hacer todo lo que tienes
pensado, porque el Señor está contigo". 4 Pero aquella misma noche, la palabra del Señor
llegó a Natán en estos términos: 5 "Ve a decirle a mi servidor David:
Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la
habite? 6 Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el
día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una
carpa que me servía de morada. 7 Y mientras caminaba entre los israelitas,
¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a
mi Pueblo: ‘¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?’. 8 Y ahora, esto
es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos:
Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el
jefe de mi pueblo Israel. 9 Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé
a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como
el de los grandes de la tierra. 10 Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo
plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los
malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, 11 desde el día en
que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de
todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa.
12 Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con
tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que
saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. 13 Él edificará una casa para
mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. 14 Seré un padre para
él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y
golpes, como lo hacen los hombres. 15 Pero mi fidelidad no se retirará de él,
como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. 16 Tu casa y tu
reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para
siempre". 17 Natán comunicó a David toda esta visión y todas
estas palabras. La oración de David 1 Crón. 17. 16-27 18 Entonces el rey David fue a sentarse delante del
Señor y exclamó: "¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas
hecho llegar hasta aquí? 19 Y como esto te pareció demasiado poco, también le
has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es
esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor? 20 ¿Y qué más podría
decirte David, si tú, Señor, conoces bien a tu servidor? Las guerras de David 1 Crón. 18. 1-13 8 1
Después de esto, David derrotó a los filisteos y los sometió, despojándolos
de su hegemonía. 2 También derrotó a los moabitas y, haciéndolos echarse en
tierra, los midió con una cuerda: a lo largo de dos cuerdas, los hizo matar;
y a lo largo de una cuerda completa, les perdonó la vida. Los moabitas
pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo. 3 David derrotó a Hadadézer, hijo de Rejob, rey de
Sobá, cuando este iba a restablecer su dominio sobre el Río. 4 Capturó mil
setecientos soldados de caballería y veinte mil hombres de a pie, y mutiló
todos los caballos de los carros de guerra, reservándose sólo cien. 5 Los
arameos de Damasco acudieron en auxilio de Hadadézer, rey de Sobá, pero David
derrotó a veintidós mil de esos arameos. 6 Luego puso gobernadores en Arám de
Damasco, y los arameos pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo.
El Señor daba la victoria a David en todas sus campañas. 7 David se apoderó de los escudos de oro que
llevaban los oficiales de Hadadézer, y se los llevó a Jerusalén. 8 De Tébaj y
de Berotai, ciudades de Hadadézer, el rey David se trajo una enorme cantidad
de bronce. 9 Cuando Tou, rey de Jamat, oyó que David había
derrotado a todo el ejército de Hadadézer, 10 le envió a su hijo Iorám, para
saludarlo y felicitarlo por haber hecho la guerra y derrotado a Hadadézer, ya
que este era su rival. Iorám llevó consigo objetos de plata, oro y bronce, 11
y el rey David consagró también esos objetos, como lo había hecho con la
plata y el oro provenientes de todas las naciones que había sometido: 12 de
Arám, de Moab, de los amonitas, de los filisteos y de Amalec, como asimismo
del botín de Hadadézer, hijo de Rejob, rey de Sobá. 13 David adquirió gran renombre cuando volvió de
derrotar a dieciocho mil arameos en el valle de La administración del reino 1 Crón. 18. 14-17 15 David reinó sobre todo Israel, y administraba el
derecho y la justicia a todo su pueblo. 16 Joab, hijo de Seruiá, era el
comandante del ejército; Josafat, hijo de Ajilud, el heraldo; 17 Sadoc y
Abiatar, hijo de Ajimélec, hijo de Ajitub, eran sacerdotes; Seraías, el
secretario; 18 Benaías, hijo de Iehoiadá, comandaba a los quereteos y
peleteos; y los hijos de David eran sacerdotes. CRÓNICA
DE En los últimos años de
su reinado, David vivió muchas horas amargas. El jefe guerrero que supo
consolidar un reino, se mostró más de una vez demasiado condescendiente con
sus hijos, y esta debilidad le impidió ejercer una autoridad efectiva sobre
su familia. Así se creó el clima propicio para los conflictos domésticos y
las rebeliones que nos relata la "Crónica de la sucesión al trono de
David", obra compuesta por un testigo presencial, en una época bastante
cercana a los hechos. El narrador quiere mostrar cómo Salomón llegó a ser el
legítimo sucesor de David, a través de una serie de circunstancias dramáticas
e imprevisibles que hicieron fracasar una tras otra las ambiciones de los
demás pretendientes al trono. Por su valor literario
y su manera de presentar los acontecimientos, esta crónica ocupa un lugar de
excepción en toda la historiografía del Antiguo Oriente. Los hechos reviven
ante nosotros en una sucesión de cuadros, que revelan el arte de un agudo
observador y de un narrador sobrio e imparcial. De un modo particular, el
carácter de David aparece lleno de contrastes, como lo pone de manifiesto el
comienzo mismo de la narración. Las consecuencias de su pasión por Betsabé lo
llevan a cometer un crimen fríamente premeditado. Pero el reproche del
profeta Natán lo hace recapacitar sobre la gravedad de su pecado y provoca en
él un sincero arrepentimiento. Ante esta muestra de miseria y de grandeza, el
narrador no emite ningún juicio. Deja que los hechos hablen por sí mismos. David y Meribaal, hijo de Jonatán 9 1 David preguntó: "¿Queda algún sobreviviente de la casa |