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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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EL REINADO DE SALOMÓN Salomón, lo mismo que
David, aparece en los libros de las Crónicas con rasgos fuertemente
idealizados. No se menciona nada que pueda empañar su gloria: ni la
eliminación de sus rivales al comienzo de su reinado, ni el lujo y la fastuosidad
de su corte, ni su despotismo, ni la actitud tolerante frente a los cultos
paganos de sus esposas. El primer acto de Salomón como rey es la visita al
santuario de Gabaón, donde recibe el don de la sabiduría -el don real por
excelencia- que es el fundamento de su grandeza. Según el Cronista,
Salomón fue elegido para construir el Templo de Jerusalén, conforme a las
minuciosas instrucciones recibidas de su padre David. (1 Crón. 28. 10). Con El sueño y la súplica de Salomón en Gabaón 1 Rey. 3. 4-15 1 1
Salomón, hijo de David, se afianzó en su trono, y el Señor, su Dios, estaba
con él y lo engrandeció sobremanera. 2 Salomón habló a todo Israel, a los
jefes de mil y de cien hombres, a los jueces y a todos los príncipes de todo
Israel, o sea, a los jefes de familia. 3 Después Salomón fue con toda la
asamblea al lugar alto de Gabaón, donde estaba 7 Aquella misma noche, Dios se apareció a Salomón y
le dijo: "Pídeme lo que quieras". 8 Salomón respondió a Dios:
"Tú has tratado a mi padre David con gran fidelidad y me has hecho
reinar en lugar de él. 9 Ahora, Señor Dios, que se cumpla la promesa que le
hiciste a mi padre David, ya que tú me has constituido rey sobre un pueblo numeroso
como el polvo de la tierra. 10 Por eso, dame sabiduría e inteligencia, para
que yo pueda guiar a este pueblo, porque ¿quién podría juzgar a un pueblo tan
grande como el tuyo?". 11 Dios respondió a Salomón: "Ya que me haces
esta petición y no reclamas riquezas, ni posesiones, ni gloria, ni la muerte
de tus enemigos, ni tampoco una larga vida, sino que pides sabiduría e
inteligencia para juzgar a mi pueblo, del cual te he constituido rey, 12 por
eso te son concedidas la sabiduría y el entendimiento, y además te daré
riquezas, posesiones y gloria, como no las tuvo ninguno de los reyes antes de
ti, ni las tendrá ninguno después de ti". 13 Salomón regresó a Jerusalén desde el lugar alto
de Gabaón, donde estaba La caballería de Salomón 9. 25-28; 1 Rey. 10. 26-29 14 Salomón reunió carros de guerra y caballería:
llegó a tener mil cuatrocientos carros y doce mil caballos, y los acantonó en
las ciudades destinadas a las carros, y en Jerusalén, junto al rey. 15 Él
hizo que la plata y el oro fueran en Jerusalén tan comunes como las piedras,
y la madera de cedro tan abundante como los sicomoros de La alianza con el rey de Tiro para la construcción
del Templo 1 Rey. 5. 16-26 18 Salomón decidió construir una Casa para el nombre
del Señor y un palacio real para sí mismo. 2 1
Entonces reclutó setenta mil hombres para transportar cargas y ochenta mil
para extraer las piedras de las montañas, y puso tres mil seiscientos
capataces al frente de ellos. 2 Salomón mandó a decir a Jirám, rey de Tiro:
"Haz conmigo lo mismo que hiciste con mi padre David, cuando le enviaste
maderas de cedro para que se construyera una casa donde habitar. 3 Ahora yo
voy a construir una Casa para el nombre del Señor, mi Dios, y voy a
consagrarla a él para quemar incienso aromático en su presencia, para
presentar las ofrendas dispuestas continuamente, y para ofrecer los
holocaustos de la mañana y de la tarde, de los sábados, los novilunios y las
solemnidades del Señor, nuestro Dios, y eso para siempre en Israel. 4 10 Jirám, rey de Tiro, respondió en una carta que
envió al rey Salomón: "Por el amor que el Señor tiene a su pueblo te ha
constituido rey sobre él". 11 Y agregaba: "¡Bendito sea el Señor,
el Dios de Israel! Él hizo el cielo y la tierra, y dio al rey David un hijo
sabio, prudente e inteligente que construirá una Casa para el Señor y un
palacio real para sí mismo. 12 Por eso, ahora te envió a Jurám Abí, un hombre
hábil e inteligente, 13 hijo de una mujer danita, cuyo padre era de Tiro. Él
sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, las piedras preciosas,
la madera, la púrpura escarlata, la púrpura violeta, el lino fino y el
carmesí. También sabe hacer toda clase de esculturas y ejecutar cualquier
obra que se le proponga, junto con tus artesanos y los de tu padre David, mi
señor. 14 Que mi señor envíe a sus servidores el trigo, la cebada, el aceite
y el vino que ha prometido: 15 nosotros cortaremos toda la madera del Líbano
que necesites y te la llevaremos en balsas, por mar, hasta Jope; y luego tú
mandarás que la suban a Jerusalén". El reclutamiento de los trabajadores 1 Rey. 5. 27-32 16 Salomón hizo el censo de todos los extranjeros
residentes en Israel, semejante al que había hecho su padre David, y se
comprobó que estos eran ciento cincuenta y tres mil seiscientos. 17 Destinó a
setenta mil de ellos para transportar las cargas, a ochenta mil para extraer
las piedras de las montañas, y puso al frente de ellos a tres mil seiscientos
capataces para hacer trabajar al pueblo. La construcción del Templo 1 Rey. 6. 1-30; 7. 15-22 3 1
Salomón comenzó a construir 10 Hizo dos querubines, obra de escultores, en el
interior del Santo de los santos, y se los revistió de oro. 11 Las alas de
los querubines medían diez metros de largo: un ala del primer querubín, de
dos metros y medio, tocaba el muro de 15 Delante de El Mar de bronce 1 Rey. 7. 23-26 4 1
Salomón hizo un altar de bronce, de diez metros de largo, diez de ancho y
cinco de alto. 2 Él hizo además el Mar de metal fundido, que medía
cinco metros de diámetro y tenía forma circular; su altura era de dos metros
y medio, y una cuerda de quince metros medía su circunferencia. 3 Debajo del
borde, todo alrededor, había unas figuras de toros –diez cada cinco metros–
que rodeaban todo el contorno del Mar; había dos hileras de toros, fundidos
con el Mar en una sola pieza. 4 El Mar estaba asentado sobre doce toros, tres
vueltos hacia el norte, tres hacia el oeste, tres hacia el sur y tres hacia
el este. El Mar se elevaba por encima de ellos, que estaban con sus partes
traseras vueltas hacia el interior. 5 Su espesor medía un palmo, y su borde
tenía forma de copa, semejante al cáliz de una azucena. Su capacidad era de
más de cien mil litros. 6 También hizo diez recipientes para el agua; los
colocó cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para las abluciones; en
ellos se lavaba lo que servía para el holocausto, pero los sacerdotes hacían
su abluciones en el Mar de bronce. 7 Hizo asimismo los diez candeleros de
oro, conforme al modelo prescrito, y los puso en la nave central, cinco a la
derecha y cinco a la izquierda. 8 Hizo diez mesas y las colocó en la nave
central, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo cien copas de oro. 9
Hizo el atrio de los sacerdotes, y la gran explanada con sus puertas, a las
que recubrió de bronce. 10 En cuanto al Mar, lo puso al lado derecho, hacia
el sudeste. Los otros utensilios del Santuario 1 Rey. 7. 40-51 11 Jurám hizo las ollas, las palas y los
aspersorios. Así terminó el trabajo que debía hacer para el rey Salomón en 19 Salomón mandó hacer asimismo todos los objetos
que estaban en 5 1 Así
fue terminado todo el trabajo que hizo el rey Salomón para 1 Rey. 8. 1-9 2 Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los
ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los príncipes de las
casas paternas de los israelitas, para subir el Arca de 7 Los sacerdotes introdujeron el Arca de 1 Rey. 8. 10-13 11 Mientras los sacerdotes salían del Santo –porque
todos los sacerdotes que se hallaban presentes se habían santificado, sin
distinción de clases– 12 los levitas cantores en pleno –Asaf, Hemán y
Iedutún, con sus hijos y sus hermanos– vestidos de lino fino, estaban de pie
al oriente del altar, con címbalos, arpas y cítaras. Junto a ellos había
ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas. 13 Los que tocaban las
trompetas y los cantores hacían oír sus voces al unísono, para alabar y
celebrar al Señor. Y cuando ellos elevaban la voz al son de las trompetas, de
los címbalos y de los instrumentos musicales, para alabar al Señor "porque
es bueno, porque es eterno su amor", una nube llenó el Templo, 6 1
Entonces Salomón dijo: "El Señor ha decidido habitaren la nube oscura. 2 Sí, yo te he construido Alocución de Salomón al pueblo 1 Rey. 8. 14-21 3 Después el rey se volvió y bendijo a toda la
asamblea de Israel, mientras esta permanecía de pie. 4 Él dijo: "Bendito
sea el Señor, el Dios de Israel, que ha cumplido con su mano lo que su boca
había anunciado a mi padre David, cuando le dijo: 5 ‘Desde el día en que hice
salir del país de Egipto a mi pueblo, no elegí otra ciudad, entre todas las
tribus de Israel, para que allí se edificara una Casa donde residiera mi
Nombre, ni elegí a otro hombre para que fuera príncipe de mi pueblo Israel, 6
sino que elegí a Jerusalén para que allí residiera mi Nombre, y elegí a David
para que estuviera al frente de mi pueblo Israel’. La súplica de Salomón 1 Rey. 8. 22-52 12 Salomón, puesto de pie ante el altar del Señor,
frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos. 13 Porque él había
hecho un estrado de bronce, de dos metros y medio de largo, dos y medio de
ancho, y uno y medio de alto, y lo había colocado en medio del atrio. Salomón
subió al estrado, se arrodilló frente a toda la asamblea de Israel, extendió
sus manos hacia el cielo 14 y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni en el cielo ni en la
tierra hay un Dios como tú, que mantienes 18 Pero ¿es posible que Dios habite realmente con
los hombres en la tierra? Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden
contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido! 19 No obstante,
Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu
servidor, y escucha el clamor y la oración que te dirige tu servidor. 20 Que
tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que
dijiste que allí residiría tu Nombre. ¡Escucha la oración que tu servidor
dirige hacia este lugar! 21 ¡Escucha la súplica y la oración que tu servidor
y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! ¡Escucha desde tu morada en el
cielo, escucha y perdona! 22 Cuando un hombre peque contra su prójimo, si se
lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, y él viene a pronunciar la
imprecación sobre tu altar, en esta Casa, 23 escucha tú desde el cielo, actúa
y juzga a tus servidores: castiga al culpable, dándole su merecido, y
absuelve al inocente, tratándolo según su justicia. 24 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el
enemigo por haber pecado contra ti, si ellos se convierten y celebran tu
Nombre, si oran y suplican delante de ti en esta Casa, 25 escucha tú desde el
cielo: perdona el pecado de tu pueblo Israel y tráelo de nuevo a la tierra
que les diste a ellos y a sus padres. 26 Cuando el cielo se cierre y no haya lluvia,
porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, si celebran tu
Nombre y se convierten de su pecado, porque tú los humillaste, 27 escucha tú
desde el cielo: perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel,
mostrándoles el buen camino que deben seguir, y envía lluvia a la tierra que
diste en herencia a tu pueblo. 28 Cuando haya hambre en el país, o haya peste, quemazón
o plaga en los sembrados, langosta o pulgón; cuando el enemigo lo tenga
sitiado en alguna de sus ciudades, o sobrevenga un flagelo o una epidemia, 29
cualquiera sea la oración o la súplica que te dirija un miembro de tu pueblo
Israel, sintiéndose tocado por su desgracia y su dolor, y con las manos
extendidas hacia esta Casa, 30 escúchalas tú desde el cielo, desde el lugar
donde habitas; escucha y perdona a cada uno según su conducta, tú que conoces
su corazón, porque sólo tú conoces el corazón de los humanos. 31 Así los
israelitas sentirán temor de ti y seguirán tus caminos, mientras vivan en el
suelo que diste a sus padres. 32 También al extranjero, que no pertenece a tu
pueblo Israel, y llegue de un país lejano a causa de tu gran Nombre, de tu
mano poderosa y de tu brazo extendido, si él viene a orar hacia esta Casa, 33
escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, y concede al
extranjero todo lo que te pida. Así todos los pueblos de la tierra conocerán
tu Nombre, sentirán temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrán que esta
Casa, que yo he construido, es llamada con tu Nombre. 34 Cuando tu pueblo salga a combatir contra sus
enemigos, por el camino que tú le señales, si ellos oran al Señor vueltos
hacia la ciudad que tú has elegido y hacia 36 Cuando pequen contra ti –porque no hay hombre que
no peque– y tú, irritado contra ellos, los pongas a merced del enemigo, y sus
vencedores los lleven cautivos a un país enemigo, próximo o lejano, 37 si en
el país al que han sido deportados reflexionan y se convierten, si en el país
de sus vencedores te suplican, diciendo: ‘¡Hemos pecado, somos culpables,
hemos cometido el mal!’; 38 si en el país de los enemigos que los hayan
deportado se vuelven hacia ti de todo corazón y con toda el alma, si te
suplican en dirección al país que diste a sus padres, a la ciudad que tú has
elegido y a 40 Sí, Dios mío, que tus ojos estén abiertos y tus
oídos atentos a las súplicas que se hagan en este lugar. 41 Y ahora, ¡levántate, Señor Dios,entra en el lugar
de tu Reposo,tú y tu Arca poderosa! ¡Que tus sacerdotes se revistande la salvacióny tus
fieles gocen de felicidad! 42 ¡Señor Dios, no rechaces a tu Ungido,acuérdate de
los favores concedidosa David, tu servidor!". Los sacrificios de 1 Rey. 8. 62-66 7 1 Cuando
Salomón terminó de orar, bajó fuego del cielo y devoró el holocausto y los
sacrificios. La gloria del Señor llenó 4 El rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios
delante del Señor. 5 El rey Salomón ofreció en sacrificio 22.000 bueyes y
20.0000 carneros. Fue así como el rey y todo el pueblo dedicaron 7 Salomón consagró el centro del atrio que está
delante de 8 En aquella ocasión, Salomón, y con él todo Israel,
celebró Nueva aparición del Señor a Salomón 1 Rey. 9. 1-9 11 Salomón terminó 13 Cuando yo cierre el cielo y no haya lluvia,
cuando ordene a la langosta que devore el país, cuando envíe a mi pueblo la
peste, 14 si mi pueblo, el que es llamado con mi Nombre, se humilla y
suplica, si busca mi rostro y se convierte de sus malos caminos, yo escucharé
desde el cielo, perdonaré su pecado y haré que su país se restablezca. 17 En cuanto a ti, si caminas en mi presencia como
lo hizo tu padre David, practicando todo lo que te mandado, observando mis
preceptos y mis leyes, 18 entonces yo mantendré tu trono real, como se lo
aseguré a tu padre David, cuando dije: ‘Nunca te faltará un descendiente que
gobierne Israel’. 19 Pero si defeccionan y abandonan los preceptos y
mandamientos que puse delante de ustedes, si van a servir a otros dioses y se
postran delante de ellos, 20 entonces los arrancaré de mi suelo, el que yo
les he dado, arrojaré lejos de mi presencia esta Casa que consagré a mi
Nombre, y la convertiré en objeto de burla y de irrisión entre todos los
pueblos. 21 Y esta Casa, que fue tan magnífica, será motivo de estupor para
todo el que pase junto a ella, a tal punto que se preguntará: ‘¿Por qué el
Señor ha tratado así a este país y a esta Casa?’. 22 Y se responderá: ‘Porque
abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había hecho salir de
Egipto, y porque siguieron a otros dioses, se postraron delante de ellos y
los sirvieron: por eso el Señor atrajo sobre ellos esta calamidad’". Las construcciones de Salomón 1 Rey. 9. 10, 17b-19 8 1 Al
cabo de los veinte años que tardó Salomón en construir El reclutamiento de trabajadores 1 Rey. 9. 20-23 El traslado de la hija del Faraón 1 Rey. 9. 24 11 Salomón hizo subir a la hija del Faraón desde La organización del culto 1 Rey. 9. 25 12 Entonces Salomón comenzó a ofrecer holocaustos al
Señor sobre el altar que había erigido ante el vestíbulo del Templo. 13 Según
el rito de cada día, ofrecía lo que había mandado Moisés para los sábados,
los novilunios y las tres solemnidades anuales, a saber: la fiesta de los
Ácimos, la fiesta de las Semanas y la fiesta de las Chozas. 14 Además,
conforme a las disposiciones de su padre David, asignó a las clases
sacerdotales sus respectivas funciones; estableció en sus cargos a los
levitas, para cantar alabanzas y oficiar en presencia de los sacerdotes,
según el rito de cada día; y a los porteros, según sus clases, los encargó de
cada una de las puertas, porque así lo había mandado David, el hombre de
Dios. 15 Ellos no se apartaron en nada de lo mandado por el rey en lo
referente a los sacerdotes y a los levitas, ni tampoco en lo concerniente a
los tesoros. 16 Así se llevó a cabo toda la obra de Salomón,
desde el día en que se pusieron los cimientos de La flota de Salomón 1 Rey. 9. 26-28 17 Entonces Salomón se dirigió a Esión Guéber y a
Elat, a orillas del mar, en el país de Edóm. 18 Jirám, por medio de sus
servidores, le envió una flota y algunos marineros, buenos conocedores del
mar. Ellos fueron a Ofir con los servidores de Salomón, y trajeron de allí
cuatrocientos talentos de oro, que entregaron al rey Salomón. La visita de la reina de Sabá 1 Rey. 10. 1-13 9 1 La
reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, y fue a ponerlo a prueba,
proponiéndole unos enigmas. Llegó a Jerusalén con un séquito imponente, con
camellos cargados de perfumes, de gran cantidad de oro y de piedras
preciosas. Cuando se presentó ante Salomón, le expuso todo lo que tenía
pensado decirle. 2 Salomón respondió a todas sus preguntas: no hubo para él
ninguna cuestión tan oscura que no se la pudiera explicar. 3 Cuando la reina vio toda la sabiduría de Salomón,
las casa que había construido, 4 los manjares de su mesa, los aposentos de
sus servidores, el porte y la librea de sus camareros y de sus coperos, y los
holocaustos que ofrecía en 9 La reina regaló al rey ciento veinte talentos de
oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca más hubo
tantos perfumes como los que la reina de Sabá dio al rey Salomón. 10 Los servidores de Jirám y de Salomón, que habían
traído el oro de Ofir, trajeron también madera de sándalo y piedras
preciosas. 11 Con la madera de sándalo, el rey hizo unos tablados para 12 Por su parte, el rey Salomón dio a la reina de
Sabá todo lo que a ella se le ocurrió pedir, mucho más de lo que ella misma
había traído al rey. Después, la reina emprendió el camino de regreso a su
país, acompañada de su séquito. Las riquezas de Salomón1 Rey. 10.14-25 13 El peso del oro que recibía Salomón en un solo
año ascendía a seiscientos sesenta y seis talentos. 14 sin contar lo que
aportaba el tráfico de los viajantes y mercaderes. Todos los reyes de Arabia
y los gobernadores del país llevaban oro y plata a Salomón. 15 El rey Salomón hizo doscientos grandes escudos de
oro trabajado a martillo, empleando para cada uno seiscientos siclos de oro,
16 y trescientos escudos más pequeños, también de oro trabajado a martillo,
empleando para cada uno trescientos siclos de oro. Luego el rey los ubicó en
la sala llamada Bosque del Líbano. 17 El rey hizo, además, un gran trono de marfil, al
que recubrió de oro puro. 18 El trono tenía seis gradas, una plataforma de oro,
unos sostenes, y brazos a ambos lados del asiento; junto a los brazos había
dos leones de pie, 19 y otros doce leones de pie sobre las seis gradas, a uno
y otro lado. En ningún reino se había hecho nada igual. 20 Toda la vajilla del rey Salomón era de oro, y
todo el mobiliario de la sala llamada Bosque del Líbano, de oro fino; no se
usaba la plata, a la que en tiempos de Salomón no se la tenía en cuenta para
nada. 21 Porque el rey disponía de una flota que iba a Tarsis con los
servidores de Jirám, y una vez cada tres años las naves de alta mar llegaban
cargadas de oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 22 El rey Salomón superó a todos los reyes de la
tierra en riqueza y sabiduría. 23 Todos los reyes de la tierra trataban de
ver a Salomón para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón. 24 Y
cada uno aportaba sus presentes: objetos de plata y oro, trajes, armas,
perfumes, caballos y mulas. Así, año tras año. La caballería real1. 14-17; 1 Rey. 10. 26-29 25 Salomón llegó a tener cuatro mil caballerizas
para los caballos y los carros de guerra, y doce mil caballos, que acantonó
en las ciudades de guarnición y en Jerusalén, junto a él. 26 Él dominaba sobre todos los reyes, desde el Río
hasta el país de los filisteos y hasta la frontera de Egipto. 27 El rey hizo
que la plata fuera en Jerusalén tan común como las piedras, y que la madera
de cedro fuera tan abundante como los sicomoros de Fin del reinado de Salomón1 Rey. 11. 41-43 29 El resto de los hechos de Salomón, desde el
comienzo hasta el fin, está escrito en las Crónicas del profeta Natán, en EL REINO DE JUDÁ
HASTA EL EXILIO BABILÓNICO A partir del cisma
político y religioso, que despojó a la dinastía davídica de su hegemonía
sobre las tribus del Norte, los libros de los Reyes habían narrado
simultáneamente la historia de los dos reinos. El Cronista, en cambio, no se
ocupa más que del reino de Judá, pasando por alto en lo posible al de Israel.
Según su concepción, las tribus cismáticas del Norte renunciaron a las
promesas divinas, vinculadas exclusivamente a la casa de David, y perdieron
el privilegio de la elección, que sólo persiste a través de Judá. La historia de los
sucesores de David y Salomón, como la de estos mismos, está centrada en el
Templo de Jerusalén. El Cronista dedica especial atención a los reyes que más
se preocuparon por restaurar el Templo y devolver al culto el esplendor y la
pureza de los tiempos de David. Pero estos reyes reformadores -en especial,
Ezequías y Josías- tuvieron sucesores infieles a Sin embargo, el segundo
libro de las Crónicas termina con una nota de esperanza. El Señor no abandona
a su Pueblo, sino que le suscita un libertador. Ciro, rey de los persas,
autoriza el retorno de los deportados a su patria y ordena la reconstrucción
del Templo. La asamblea de Siquém (933) 1 Rey. 12. 1-19 10 1
Roboám se dirigió a Siquém, porque allí había ido todo Israel para
proclamarlo rey. 2 Cuando se enteró Jeroboám, hijo de Nebat –que
estaba todavía en Egipto, adonde había huido del rey Salomón– se volvió de
Egipto. 3 Lo mandaron llamar, y él se presentó con toda la asamblea de
Israel. Entonces hablaron así a Roboám: 4 "Tu padre hizo muy penoso
nuestro yugo. Alivia tú ahora la dura servidumbre y el penoso yugo que nos
impuso tu padre, y te serviremos". 5 Él les replicó: "Vuelvan a
verme dentro de tres días". Y el pueblo se retiró. 6 El rey Roboám fue a consultar a los ancianos que
habían asistido a su padre Salomón, cuando este aún vivía, y les preguntó:
"¿Qué respuesta me aconsejan dar a este pueblo?". 7 Ellos le
hablaron así: "Si te comportas bien con este pueblo, si eres
condescendiente con ellos y les respondes con buenas palabras, serán siempre
tus servidores". 8 Pero él desechó el consejo que le habían dado los
ancianos, y fue a consultar a los jóvenes que se habían criado con él y lo
servían como asistentes. 9 Les preguntó: "Y ustedes, ¿qué aconsejan?
¿Qué debemos responder a este pueblo que me ha dicho: ‘Alivia el yugo que nos
impuso tu padre’?". 10 Los jóvenes que se habían criado con él le
dijeron: "Al pueblo que te ha dicho: ‘Tu padre nos impuso un yugo
pesado, pero tú alívianos la carga’, diles esto: ‘¡Mi dedo meñique es más
grueso que la cintura de mi padre! 11 Si mi padre los cargó con un yugo
pesado, yo lo haré más pesado aún; si él los castigó con látigos, yo usaré
lonjas con puntas de hierro’". 12 Al tercer día, Jeroboám y todo el pueblo
comparecieron ante Roboám, según lo que había indicado el rey cuando dijo:
"Vuelvan a verme al tercer día". 13 Pero el rey Roboám les
respondió duramente; desechó el consejo de los ancianos 14 y, siguiendo el
consejo de los jóvenes, les habló así: "Mi padre les impuso un yugo
pesado, y yo lo haré más pesado aún; si él los castigó con látigos, yo usaré
lonjas con puntas de hierro". 15 Así el rey no escuchó al pueblo, porque este era
el medio de que se valía Dios para cumplir la palabra que él había dicho a
Jeroboám, hijo de Nebat, por boca de Ajías de Silo. 16 Y cuando todo Israel
vio que el rey no los había escuchado, el pueblo respondió: "¿Qué parte tenemos nosotros con David?¡No tenemos
herencia comúncon el hijo de Jesé! ¡A tus carpas, Israel!¡Ahora, ocúpate de tu casa,
David!". Todo Israel se fue a sus campamentos, 17 pero Roboám
siguió reinando sobre los israelitas que habitaban en las ciudades de Judá.
18 El rey Roboám envió a Adorám, el encargado del reclutamiento, pero los
israelitas lo mataron a pedradas. Y el mismo rey Roboám tuvo que subir
precipitadamente a su carro para huir a Jerusalén. 19 Fue así como Israel se
rebeló contra la casa de David hasta el día de hoy. La división del reino 1 Rey. 12. 21-24 11 1
Roboám llegó a Jerusalén y convocó a la casa de Judá y a Benjamín –ciento
ochenta mil guerreros adiestrados– para ir a combatir contra Israel y
recuperar el reino. 2 Pero la palabra del Señor llegó a Semaías, un hombre de
Dios, en estos términos: 3 "Di a Roboám, hijo de Salomón, rey de Judá, y
a toda la gente de Israel que está en Judá y en Benjamín: 4 Así habla el
Señor: No suban a combatir contra sus hermanos; que cada uno vuelva a su
casa, porque esto ha sucedido por disposición mía". Ellos escucharon las
palabras del Señor y desistieron de su campaña contra Jeroboám. 5 Roboám habitó en Jerusalén y construyó ciudades
fortificadas en Judá. 6 Reconstruyó Belén, Etám, Técoa, 7 Betsur, Socó,
Adulám, 8 Gat, Maresá, Zif, 9 Adoraim, Laquis, Azecá, 10 Sorá, Aialón y
Hebrón, ciudades fortificadas que están en Judá y en Benjamín. 11 Él reforzó
sus fortificaciones y puso en ellas comandantes y depósitos de víveres,
aceite y vino. 12 En cada ciudad había escudos y lanzas. El rey las hizo
extremadamente fuertes, y así le estuvieron sometidos Judá y Benjamín. Adhesión de los sacerdotesy levitas a Roboám 13 Los sacerdotes y levitas de todo Israel acudían
desde sus territorios para plegarse a Roboám. 14 En efecto, los levitas
abandonaron sus campos de pastoreo y sus posesiones y se fueron a Judá y a
Jerusalén, porque Jeroboám y sus hijos les impedían ejercer el sacerdocio del
Señor, 15 al instituir por su cuenta sacerdotes para los lugares altos, para
los sátiros y para los terneros que él había fabricado. 16 Gente de todas las
tribus de Israel, que buscaba de todo corazón al Señor, el Dios de Israel,
fue detrás de ellos a Jerusalén, para ofrecer sacrificios al Señor, el Dios
de sus padres. 17 Así fortalecieron el reino de Judá y durante tres años,
consolidaron a Roboám, hijo de Salomón, ya que durante tres años se siguió el
camino de David y Salomón. Las mujeres y los hijos de Roboám 18 Roboám tomó por esposa a Majalat, hija de Ierimot,
hijo de David y de Abijáil, hijo de Eliab, hijo de Jesé. 19 Ella le dio
varios hijos: Ieús, Semarías y Zahám. 20 Después tomó a Maacá, hija de
Absalón, de la que le nacieron Abías, Atai, Zizá y Selomit. 21 Roboám amó a
Maacá, hija de Absalón, más que a todas sus mujeres y concubinas, ya que tuvo
dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y fue padre de veintiocho hijos y de
sesenta hijas. 22 Roboám puso al frente de sus hermanos a Abías, hijo de
Maacá, constituyéndolo príncipe heredero, porque quería hacerlo rey. 23
Además, supo distribuir hábilmente a sus hijos por todas las regiones de Judá
y de Benjamín, en todas las ciudades fortificadas, dándoles gran cantidad de
víveres y procurándoles muchas mujeres. La invasión de Sisac, rey de Egipto 1 Rey. 14. 25-28 12 1 Pero
cuando Roboám consolidó su reino y se hizo fuerte, abandonó 5 Entonces el profeta Semaías se presentó a Roboám y
a los jefes de Judá, que se habían concentrado en Jerusalén ante el avance de
Sisac, y les dijo: "Así habla el Señor: Ustedes me han abandonado a mí,
y yo, a mi vez, los he abandonado en manos de Sisac". 6 Los jefes de
Israel y el rey se humillaron y dijeron: "¡El Señor es justo!". 7
Cuando el Señor vio que se habían humillado, la palabra del Señor llegó a
Semaías, en estos términos: "Ellos se han humillado: no los destruiré,
sino que los libraré dentro de poco, y mi furor no se derramará sobre Jerusalén
por la mano de Sisac. 8 Pero le estarán sometidos, y así sabrán lo que es
servirme a mí y lo que es servir a los reyes de la tierra". 9 Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén y se
apoderó de los tesoros de 12 Por haberse humillado, la ira del Señor se apartó
de él y no lo destruyó por completo, ya que aún había algo bueno en Judá. Fin del reinado de Roboám 1 Rey. 14. 21, 29-31 13 El rey Roboám se reafirmó en Jerusalén y siguió
reinando. Roboám tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y reinó
diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que el Señor eligió entre todas las
tribus de Israel para poner su Nombre en ella. Su madre se llamaba Naamá, la
amonita. 14 Él obró mal, porque no se empeñó en buscar al Señor de corazón. 15 Los hechos de Roboám, desde el principio hasta el
fin, están escritos en las Crónicas del profeta Semaías y del vidente Idó,
para ser registrados en las genealogías. Roboám y Jeroboám estuvieron
continuamente en guerra. 16 Roboám se fue a descansar con sus padres, y fue
sepultado en El reinado de Abías en Judá (915-913) y su guerra
con Jeroboám 1 Rey. 15. 1-2 13 1 En el
año decimoctavo del reinado de Jeroboám, comenzó a reinar Abías sobre Judá 2
y reinó tres años en Jerusalén. Su madre se llamaba Micaía, hija de Uriel, de
Guibeá. Abías y Jeroboám se hicieron la guerra. 3 Abías entró en combate con
un ejército de cuatrocientos mil guerreros escogidos, y Jeroboám se alineó
contra él con ochocientos mil guerreros escogidos. 4 Abías se paró sobre el monte Semaraim, que está en
la montaña de Efraím, y dijo: "¡Escuchen, Jeroboám y todo Israel! 5
¿Acaso no saben que el Señor, el Dios de Israel, ha dado a David y a sus
hijos el reino de Israel para siempre, por medio de una alianza de sal? 6
Pero Jeroboám, hijo de Nebat, servidor de Salomón, hijo de David, se reveló contra
su señor. 7 Unos hombres inútiles e impíos se unieron a él y prevalecieron
sobre Roboám, hijo de Salomón, porque Roboám era joven y débil, y no supo
hacerles frente. 8 ¡Ahora ustedes tratan de resistir a la soberanía del
Señor, que está en manos de los hijos de David! ¡Ustedes son una enorme
multitud y tienen los terneros de oro que Jeroboám les dio como dioses! 9
¿Acaso no han expulsado a los sacerdotes del Señor, a los hijos de Aarón y a
los levitas, para establecer sacerdotes a la manera de los pueblos paganos?
Porque cualquiera que viene con un ternero y siete carneros para recibir la
investidura, puede llegar a ser sacerdote de los que no son dioses. 10 En
cuanto a nosotros, nuestro Dios es el Señor y no lo hemos abandonado: los
sacerdotes que sirven al Señor son los hijos de Aarón y los que ejercen el
ministerio son los levitas. 11 Todas las mañanas y todas las tardes, ellos
ofrecen holocaustos al Señor y queman el incienso aromático, disponen los
panes de la ofrenda sobre la mesa pura y encienden todas las tardes el
candelabro de oro con sus lámparas. Porque nosotros observamos las
disposiciones del Señor, nuestro Dios, que ustedes han abandonado. 12 ¡Aquí
está Dios al frente de nosotros, aquí están los sacerdotes con las trompetas,
listos para hacer resonar el grito de guerra contra ustedes! ¡Israelitas, no
hagan la guerra contra el Señor, el Dios de sus padres, porque nada
conseguirán!". La victoria de Judá sobre Israel 13 Mientras tanto, Jeroboám hizo dar un rodeo para
tender una emboscada y atacar a los hombres de Judá por la espalda, de manera
que ellos quedaron delante de Judá y la emboscada detrás. 14 Al darse vuelta,
los de Judá advirtieron que les presentaban combate por delante y por detrás.
Entonces clamaron al Señor y los sacerdotes tocaron las trompetas. 15 Los
hombres de Judá lanzaron el grito de guerra, y mientras ellos gritaban, Dios
derrotó a Jeroboám y a todo Israel delante de Abías y de Judá. 16 Los
israelitas huyeron delante de Judá, pero Dios los entregó en sus manos: 17
Abías y su ejército les infligieron una gran derrota, y cayeron quinientos
mil hombres escogidos de Israel. 18 En esa ocasión, los israelitas quedaron
humillados, mientras que los de Judá se fortalecieron por haberse apoyado en
el Señor, el Dios de sus padres. 19 Abías persiguió a Jeroboám y le arrebató las
ciudades de Betel, Iesaná y Efrón con sus respectivos poblados. 20 Jeroboám
ya no recuperó su poderío en los tiempos de Abías: el Señor lo hirió
gravemente y él murió. 21 Abías, por el contrario, se hizo cada vez más
fuerte. Tuvo catorce mujeres, veintidós hijos y dieciséis hijas. Fin del reinado de Abías 1 Rey. 15. 7-8 22 El resto de la historia de Abías, sus obras y sus
hazañas, están escritos en el Comentario del profeta Idó. 23 Abías se fue a
descansar con sus padres y lo sepultaron en El reinado de Asá en Judá (912-871) 1 Rey. 15. 9-12 14 1 Asá
hizo lo que era bueno y recto a los ojos del Señor, su Dios. 2 Suprimió los
altares de los cultos extranjeros y los lugares altos; rompió las piedras
conmemorativas y los pilares sagrados, 3 y exhortó a Judá a buscar al Señor,
el Dios de sus padres, y a practicar 6 Entonces Asá dijo a Judá: "Construyamos estas
ciudades, rodeándolas de murallas, torres, puertas y cerrojos. Tenemos el
país a nuestra disposición, porque hemos buscado al Señor, nuestro Dios, y
por eso, él nos ha buscado a nosotros y nos ha dado tranquilidad por todas
partes". Y ellos construyeron las ciudades con todo éxito. 7 Asá tenía en Judá un ejército de trescientos mil
hombres, provistos de escudos grandes y lanzas, y otro en Benjamín, de
doscientos ochenta mil hombres armados con escudos pequeños y arcos. Todos
ellos eran guerreros valerosos. La invasión y la derrota de Zéraj 8 Zéraj, el cusita, avanzó contra ellos con un
ejército de un millón de hombres y trescientos carros de guerra, y llegó
hasta Maresá. 9 Asá salió a su encuentro, y ambos se dispusieron para el
combate en el valle de Sefatá, junto a Maresá. 10 Entonces Asá invocó al
Señor, su Dios, diciendo: "¡Tú solo, Señor, puedes ayudar al débil
contra el fuerte! ¡Ayúdanos, Señor, Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y
en tu Nombre marchamos contra esta inmensa muchedumbre! ¡Señor, tú eres
nuestro Dios! ¡Que ningún mortal prevalezca contra ti!". 11 El Señor derrotó a los cusitas delante de Asá y
de Judá, y los cusitas huyeron. 12 Asá y las tropas que lo acompañaban, los
persiguieron hasta Guerar. Cayeron tantos etíopes que no quedó ningún
sobreviviente, porque quedaron destrozados delante del Señor y de su
campamento. Los hombres de Judá recogieron un enorme botín. 13 También
derrotaron a todas las ciudades de los alrededores de Guerar, porque el
terror del Señor se había apoderado de ellas, y las saquearon ya que había en
ellas un gran botín. 14 Atacaron asimismo los campamentos de los que
apacentaban los rebaños, y se llevaron una gran cantidad de ovejas y
camellos. Después regresaron a Jerusalén. La profecía de Azarías 15 1
Azarías, hijo de Oded, sobre el que había descendido el espíritu de Dios, 2
salió al encuentro de Asá y le dijo: "¡Escúchenme, Asá y todo Judá y
Benjamín! El Señor está con ustedes cuando ustedes están con él. Si lo
buscan, él se dejará encontrar por ustedes; si lo abandonan, él los
abandonará. 3 Durante mucho tiempo Israel estuvo sin verdadero Dios, sin
sacerdote que lo instruyera y sin ley. 4 Pero en su angustia, ellos se
volvieron hacia el Señor, el Dios de Israel; lo buscaron, y el Señor se dejó
encontrar por ellos. 5 En aquellos tiempos no había paz para nadie, sino
grandes tribulaciones sobre todos los habitantes del país. 6 La gente y las
ciudades se destruían unas contra otras, porque Dios las perturbaba con toda
clase de calamidades. 7 Pero ustedes, ¡manténganse firmes y no desfallezcan!
Porque sus obras serán recompensadas". La reforma religiosa de Asá 1 Rey. 15. 13-15 8 Al oír estas palabras y la profecía que había
pronunciado Azarías, hijo de Oded, Asá se decidió a eliminar los ídolos
abominables de todo el territorio de Judá y Benjamín, y también de las
ciudades que había conquistado en la montaña de Efraím. Además, restauró el
altar del Señor que estaba delante del Vestíbulo del Templo. 9 Luego reunió a
todo Judá y Benjamín, y a los hombres de Efraím, de Manasés y de Simeón que
residían con ellos, porque mucha gente de Israel se había pasado a Asá, al
ver que el Señor, su Dios, estaba con él. 10 Ellos se reunieron en Jerusalén
el tercer mes del año quince del reinado de Asá. 11 Aquel día sacrificaron al
Señor setecientos bueyes y siete mil ovejas del botín que habían traído, 12 e
hicieron un pacto, comprometiéndose a buscar al Señor, el Dios de sus padres,
con todo su corazón y con toda su alma: 16 El rey Asá despojó incluso del rango de Reina
Madre a su abuela Maacá, por haber dedicado un horrendo fetiche a la diosa
Aserá. Asá eliminó ese fetiche, lo redujo a polvo y lo quemó en el torrente
Cedrón. 17 Sin embargo, no desaparecieron de Israel los lugares altos, aunque
el corazón de Asá perteneció íntegramente al Señor durante toda su vida. 18
Él hizo llevar a La guerra de Asá contra Basá, rey de Israel 1 Rey. 15. 16-22 16 1 El
año trigésimo sexto del reinado de Asá, Basá, rey de Israel, subió contra
Judá y fortificó Ramá, para cortarle las comunicaciones a Asá, rey de Judá. 2
Entonces Asá recogió plata y oro de los tesoros de 7 En aquel tiempo, el vidente Jananí se presentó
ante Asá, rey de Judá, y le dijo: "Por haberte apoyado en el rey de Arám
en vez de apoyarte en el Señor, tu Dios, el ejército del rey de Arám se te ha
escapado de las manos. 8 ¿Acaso los cusitas y los libios no formaban un
ejército numeroso, con una enorme cantidad de carros de guerra y caballería?
Y sin embargo, por haberte apoyado en el Señor, él los entregó en tus manos.
9 Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para sostener a aquellos
cuyo corazón está con él íntegramente. En esto te has comportado como un
necio. Por eso, de ahora en adelante vivirás en guerra". 10 Asá se
irritó contra el vidente y lo hizo poner en la cárcel, porque se había
enfurecido con él a causa de esto. Por aquel mismo tiempo, Asá oprimió
también a una parte del pueblo. Fin del reinado de Asá 1 Rey. 15. 23-24 11 En cuanto a los hechos de Asá, desde el principio
hasta el fin, están escritos en el Libro de los reyes de Judá y de Israel. 12
En el trigésimo noveno año de su reinado, Asá se enfermó gravemente de los
pies. Pero ni siquiera en su enfermedad recurrió al Señor, sino a los
médicos. 13 Asá murió en el cuadragésimo primer año de su reinado, y se fue a
descansar con sus padres. 14 Lo sepultaron en la tumba que se había hecho
cavar en El reinado de Josafat en Judá (870-846) 17 1 En
lugar de Asá reinó su hijo Josafat, el cual logró imponerse sobre Israel. 2
Instaló destacamentos en todas las ciudades fortificadas de Judá, y puso
gobernadores en el territorio de Judá y en las ciudades de Efraím que había
conquistado su padre Asá. 3 El Señor estuvo con Josafat, porque él siguió los
caminos que su padre había seguido al comienzo, y no buscó a los Baales, 4
sino que buscó al Dios de su padre y procedió conforme a sus mandamientos,
sin imitar lo que hacía Israel. 5 El Señor afianzó el reino bajo su poder, y
todo Judá le hacía regalos, de manera que su riqueza y su gloria llegaron a
ser muy grandes. 6 Su corazón siguió fervientemente los caminos del Señor, y
él hizo desaparecer otra vez de Judá los lugares altos y los postes sagrados. 7 El tercer año de su reinado envió a sus oficiales
Ben Jáil, Abdías, Zacarías, Natanael y Miqueas, para que enseñaran en las
ciudades de Judá. 8 Con ellos iban los levitas Semaías, Netanías, Zebadías,
Asahel, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías, y también los
sacerdotes Elisamá y Jorám: 9 todos ellos enseñaron en Judá, llevando consigo
el libro de El ejército de Josafat 13 Josafat tenía abundantes reservas en las ciudades
de Judá, y un regimiento de guerreros en Jerusalén. 14 Ellos estaban
enrolados por clanes, de la siguiente manera: De Judá, jefes de mil hombres: Adná, el jefe, con
300.000 guerreros. 17 De Benjamín: Eliadá, guerrero valeroso, con
200.000 hombres armados de arco y escudo. 19 Estos eran los que estaban al servicio del rey,
sin contar los que él había apostado en las ciudades fortificadas de todo
Judá. Preparativos para la campañacontra Ramot de Galaad 1 Rey. 22. 1-5 18 1
Josafat tuvo riquezas y gloria en abundancia. Y como se había emparentado con
Ajab, 2 al cabo de unos años bajó a visitarlo a Samaría. Ajab sacrificó gran
cantidad de ovejas y bueyes para él y para la gente que lo acompañaba, y lo
indujo a subir contra Ramot de Galaad. 3 Ajab, rey de Israel, dijo a Josafat,
rey de Judá: "¿Irías conmigo contra Ramot de Galaad?". Josafat
respondió al rey de Israel: "Cuenta conmigo como contigo mismo, con mi
gente como con la tuya". 4 Pero añadió: "Consulta primero la
palabra del Señor". La intervención de los falsos profetas 1 Rey. 22. 6-12 5 El rey de Israel reunió a los profetas –unos
cuatrocientos hombres– y les preguntó: "¿Podemos ir a combatir contra
Ramot de Galaad, o debo desistir?". Ellos respondieron: "Sube, y el
Señor la entregará en manos del rey". 6 Pero Josafat insistió: "¿No
queda por ahí algún profeta del Señor para consultar por medio de él?".
7 El rey de Israel dijo a Josafat: "Si, queda todavía un hombre por cuyo
intermedio se podría consultar al Señor. Pero yo lo detesto, porque nunca me
vaticina nada bueno, sino sólo desgracias: es Miqueas, hijo de Imlá".
"No hable el rey de esa manera", replicó Josafat. 8 Entonces el rey
de Israel llamó a un eunuco y ordenó: "Que venga en seguida Miqueas,
hijo de Imlá". 9 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban
sentados cada uno en su trono, con sus vestiduras reales, sobre la explanada
que está a la entrada de la puerta de Samaría, mientras todos los profetas
vaticinaban delante de ellos. 10 Sedecías, hijo de Canaaná, se había hecho
unos cuernos de hierro y decía: "Así habla el Señor: Con esto embestirás
a Arám hasta acabar con él". 11 Y todos los profetas vaticinaban en el
mismo sentido, diciendo: "¡Sube a Ramot de Galaad y triunfarás! El Señor
la entregará en manos del rey". La intervención del profeta Miqueas 1 Rey. 22. 13-28 12 El mensajero que había ido a llamar a Miqueas le
dijo: "Mira que las palabras de los profetas anuncian a una sola voz
buena fortuna para el rey. Habla tú también como uno de ellos, y anuncia la
victoria". 13 Pero Miqueas replicó: "¡Por la vida del Señor, sólo
diré lo que mi Dios me diga!". 14 Cuando se presentó al rey, este le dijo:
"Miqueas, ¿podemos ir a combatir contra Ramot de Galaad, o debo
desistir?". Él le respondió: "Sube y triunfarán; ellos serán
entregados en manos de ustedes". 15 Pero el rey le dijo: "¿Cuántas
veces tendré que conjurarte a que no me digas más que la verdad en nombre del
Señor?". 16 Miqueas dijo entonces: "He visto a todo
Israel disperso por las montañas,como ovejas sin pastor. El Señor ha dicho:Estos ya
no tienen dueño;vuélvase cada uno a su casa en paz". 17 El rey de Israel dijo a Josafaat: "¿No te había
dicho que este no me vaticina nada bueno, sino sólo desgracias?". 18
Miqueas siguió diciendo: "Por eso, escuchen la palabra del Señor: Yo vi
al Señor sentado en su trono, y todo el Ejército de los cielos estaba de pie
a su derecha y a su izquierda. 19 El Señor preguntó: ‘¿Quién seducirá a Ajab,
para que suba y caiga en Ramot de Galaad?’. Ellos respondieron, uno de una
manera y otro de otra. 20 Entonces se adelantó el espíritu y, puesto de pie
delante del Señor, dijo: ‘Yo lo seduciré’. ‘¿Cómo?’, preguntó el Señor. 21 Él
respondió: ‘Iré y seré un espíritu de mentira en la boca de todos sus
profetas’. Entonces el Señor le dijo: ‘Tú lograrás seducirlo. Ve y obra así’.
22 Ahora, el Señor ha puesto un espíritu de mentira en la boca de estos
profetas, porque él ha decretado tu ruina". 23 Sedecías, hijo de Canaaná, se acercó a Miqueas y
le dio una bofetada, diciendo: "¿Por dónde se me escapó el espíritu del
Señor para hablarte a ti?". 24 Miqueas repuso: "Eso lo verás el día
en que vayas de una habitación a otra para esconderte". 25 Entonces el
rey de Israel ordenó: "Tomen a Miqueas y llévenlo a Amón, el gobernador
de la ciudad, y a Joás, el hijo del rey. 26 Ustedes dirán: Así habla el rey:
Encierren a este hombre en la cárcel y ténganlo a pan y agua, hasta que yo
regrese victorioso". 27 Miqueas replicó: "Si tú regresas
victorioso, quiere decir que el Señor no ha hablado por mi boca". Muerte de Ajab en Ramot de Galaad 1 Rey. 22. 29-38 28 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, subieron
hacia Ramot de Galaad. 29 Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me voy
a disfrazar para entrar en batalla, pero tú quédate con tus vestiduras".
El rey de Israel se disfrazó, y entraron en combate. 30 El rey de Arám, por
su parte, había dado esta orden a los comandantes de sus carros de guerra:
"No ataquen a nadie, ni pequeño ni grande, sino sólo al rey de
Israel". 31 Cuando los comandantes de los carros vieron a
Josafat, dijeron: "¡Es el rey de Israel!", y lo rodearon para
atacarlo. Josafat lanzó un grito y el Señor lo socorrió: Dios los alejó de
él. 32 Los comandantes de los carros, al ver que ese no era el rey de Israel,
dejaron de perseguirlo. 33 Pero un hombre disparó su arco al azar e hirió al
rey de Israel por entre las junturas de la coraza. El rey dijo al conductor
de su carro: "Vuelve atrás y sácame del campo de batalla, porque estoy
malherido". 34 Aquel día, el combate fue muy encarnizado. El rey
de Israel se mantuvo de pie sobre su carro frente a los arameos hasta la
tarde, y murió a la puesta del sol. El reproche de Jehú a Josafat 19 1
Cuando Josafat, rey de Judá, regresaba sano y salvo a Jerusalén, 2 le salió
al encuentro Jehú, hijo de Jananí, el vidente, y le dijo: "¿Tenías que
ayudar al impío y favorecer a los que odian al Señor? Por eso has atraído
sobre ti la cólera del Señor. 3 Sin embargo, tienes algunas cosas buenas,
porque has quemado los postes sagrados que han desaparecido del país, y te
has esforzado por buscar a Dios de todo corazón". La reforma judicial de Josafat 4 Josafat residía en Jerusalén, pero salió de nuevo
para visitar a su pueblo, desde Berseba hasta la montaña de Efraím, y lo hizo
volver al Señor, el Dios de sus padres. 5 Estableció jueces en el país, en
todas y cada una de las ciudades fortificadas de Judá, 6 y dijo a los jueces:
"Miren bien lo que hacen, porque ustedes no deben juzgar en nombre de
los hombres, sino del Señor, que está con ustedes cuando administran la
justicia. 7 ¡Que permanezca sobre ustedes el temor del Señor! Tengan mucho
cuidado con lo que hacen, porque el Señor, nuestro Dios, no tolera la
injusticia, ni la acepción de personas, ni el soborno". 8 También en Jerusalén, Josafat estableció levitas,
sacerdotes y jefes de familia de Israel, para dictar las sentencias del Señor
y dirimir los pleitos entre los habitantes de Jerusalén. 9 Les dio estas
instrucciones: "Obren siempre con temor del Señor, con fidelidad e
integridad de corazón. 10 En todo pleito que provenga de sus hermanos
residentes en cualquier ciudad –ya sean causas de sangre o cuestiones
relativas a 11 El sacerdote Amarías tendrá autoridad sobre
ustedes en todos los asuntos concernientes al Señor, y Zebadías, hijo de
Ismael, príncipe de la casa de Judá, en todos los asuntos concernientes al
rey. Los levitas les servirán de escribas. ¡Tengan ánimo y pónganse a
trabajar! ¡Y que el Señor esté con los hombres de bien!". Invasión de los moabitas y los amonitas 20 1
Después de un tiempo, los moabitas y los amonitas, junto con algunos
maonitas, fueron a combatir contra Josafat. 2 Entonces informaron a Josafat,
diciéndole: "Una gran multitud, procedente de Edóm, avanza contra ti
desde el otro lado del mar, y ya están en Jasasón Tamar, es decir, en
Engadí". Súplica de Josafat 3 Josafat, muy atemorizado, decidió consultar al
Señor y proclamó un ayuno en todo Judá. 4 Judá se reunió para implorar al
Señor, y acudió gente de todas las ciudades. 5 Entonces Josafat se puso de
pie en medio de la asamblea de Judá y de Jerusalén, en 10 Mira ahora a los amonitas, a los moabitas y a los
de las montañas de Seír: tú no permitiste que Israel entrara en sus tierras
cuando salía de Egipto, y por eso él se apartó de ellos y no los destruyó. 11
Ahora ellos nos pagan viniendo a expulsarnos de tu propiedad, la que tú nos
has dado en posesión. 12 Dios nuestro, ¿no harás justicia contra ellos?
Porque nosotros no tenemos fuera contra esta gran multitud que viene a
atacarnos, y no sabemos qué hacer. Pero nuestros ojos están puestos en
ti". 13 Todo Judá permanecía de pie delante del Señor,
con sus niños, sus mujeres y sus hijos. 14 Entonces el espíritu del Señor
descendió sobre Iajaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaías, hijo de Ieiel,
hijo de Matanías, uno de los levitas de los hijos de Asaf, que estaba en
medio de la asamblea. 15 Y él dijo: "¡Presten atención, todo Judá, todos
ustedes, habitantes de Jerusalén, y tú, rey Josafat! Así les habla el Señor:
No teman ni se acobarden ante esa gran muchedumbre, porque esta guerra no es
de ustedes sino de Dios. 16 Bajen a atacarlos mañana: ellos suben por la
cuesta de Sis y ustedes los encontrarán al extremo del valle, frente al
desierto de Ieruel. 17 No tendrán necesidad de combatir en esta ocasión:
deténganse allí sin moverse y verán la salvación que el Señor les tienen
preparada. ¡No teman ni se acobarden, Judá y Jerusalén! Salgan mañana a
enfrentarse con ellos, porque el Señor estará con ustedes". 18 Josafat se postró con el rostro en tierra; y todo
Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron ante el Señor para adorarlo.
19 Y los levitas del grupo de los descendientes de Quehat y de los
descendientes de Coré se levantaron para alabar en alta voz al Señor, el Dios
de Israel. La victoria de Judá 20 Al día siguiente, muy de madrugada, salieron
hacia el desierto de Técoa. Mientras salían, Josafat se puso de pie y dijo:
"¡Escuchen, Judá y habitantes de Jerusalén! Tengan confianza en el Señor,
nuestro Dios, y estarán seguros; confíen en sus profetas y triunfarán".
21 Después de consultar al pueblo, designó a unos cantores, para que
avanzaran al frente de los guerreros, revestidos con los ornamentos sagrados
y alabaran al Señor, diciendo: "¡Alaben al Señor, porque es eterno su
amor!". 22 En el momento en que ellos comenzaron las aclamaciones y las
alabanzas, el Señor sembró la discordia entre los amonitas, los moabitas y
los de las montañas de Seír que habían venido a invadir a Judá, y se batieron
entre sí. 23 Los amonitas y los moabitas se levantaron contra los habitantes
de las montañas de Seír, para consagrarlos al exterminio total y
aniquilarlos, y cuando acabaron con los habitantes de Seír, se destruyeron
mutuamente. La celebración del triunfo 24 Cuando los hombres de Judá llegaron a la cima que
domina el desierto y volvieron sus ojos hacia la multitud, no vieron más que
cadáveres tendidos por tierra, porque ninguno había podido escapar. 25
Josafat y su pueblo fueron a saquear los despojos y encontraron mucho ganado,
provisiones, ropa y objetos preciosos: fue tanto lo que recogieron que no se
lo podían llevar. Emplearon tres días en saquear el botín, porque era muy
abundante. 26 Al cuarto día se reunieron en el valle de Fin del reinado de Josafat 1 Rey. 22. 41-51 31 Josafat reinó sobre Judá. Tenía treinta y cinco años
cuando inició su reinado, y reinó veinticinco años en Jerusalén. Su madre se
llamaba Azubá, hija de Siljí. 32 Siguió en todo el camino de su padre Asá y
no se apartó de él, haciendo lo que es recto a los ojos del Señor. 33 Sin
embargo, no desaparecieron los lugares altos y el pueblo aún no se había
entregado de corazón al Dios de sus padres. 34 El resto de los hechos de
Josafat, desde el comienzo hasta el fin, están escritos en las Memorias de
Jehú, hijo de Jananí, que se encuentran incluidas en el Libro de los reyes de
Israel. 35 Después de esto, Josafat, rey de Judá, se alió
con Ocozías, rey de Israel, aunque este procedía mal. 36 Se asoció con él
para construir barcos que fueran a Tarsis, y los fabricaron en Esión Guéber.
37 Entonces Eliezer, hijo de Dodaías, de Maresá, profetizó contra Josafat
diciendo: "Por haberte aliado con Ocozías, el Señor abrió una brecha en
tus obras". En efecto, los barcos naufragaron y no pudieron ir a Tarsis. 21 1
Josafat se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron con sus
antepasados en El reinado de Jorám en Judá (848-841) 2 Rey. 8. 16-19 2 Jorám tenía seis hermanos, hijos de Josafat, que
eran: Azarías, Iejiel, Zacarías, Azariahu, Micael y Sefatías. Todos eran
hijos de Josafat, rey de Israel. 3 Su padre les había hecho muchos regalos de
oro, plata y objetos preciosos, además de algunas ciudades fortificadas de
Judá. Pero él había entregado el reino a Jorám porque era el hijo mayor; 4 y
cuando Jorám tomó posesión del reino de su padre y se afianzó en el poder,
degolló a todos sus hermanos y a algunos de los jefes de Israel. 5 Jorám tenía treinta y dos años cuando comenzó a
reinar, y reinó ocho años en Jerusalén. 6 Siguió el camino de los reyes de
Israel, conforme a lo que había hecho la casa de Ajab, porque se había casado
con una hija de Ajab; e hizo lo que es malo a los ojos del Señor. 7 Pero el
Señor no quiso destruir a la casa de David, en razón de la alianza que había
concluido con él, y de la promesa que le había hecho de darles, a él y a sus
hijos, una lámpara para siempre. La rebelión de Edóm y de Libná 2 Rey. 8. 20-22 8 Durante el reinado de Jorám, Edóm se rebeló contra
Judá, y se instituyó un rey. 9 Entonces Jorám cruzó la frontera con sus jefes
y todos sus carros de guerra. Durante la noche atacó a los edomitas que lo
tenían cercado, a él y a los jefes de los carros de guerra. 10 Sin embargo,
Edóm se libró de la dominación de Judá hasta el día de hoy. También Libná se
rebeló contra él en esa misma época, porque él había abandonado al Señor, el
Dios de sus padres. Advertencia del profeta Elías 11 Además, Jorám construyó los lugares altos en las
montañas de Judá, incitó a la prostitución a los habitantes de Jerusalén e
hizo extraviar a Judá. 12 Entonces le llegó un escrito del profeta Elías que
decía: "Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: Tú no has seguido
los caminos de tu padre Josafat, ni los de Asá, rey de Judá, 13 sino que
imitaste a los reyes de Israel e incitaste a Judá y a los habitantes de
Jerusalén a que se prostituyeran como la familia de Ajab. También has
asesinado a tus hermanos, la familia de tu padre, que eran mejores que tú. 14
Por eso el Señor infligirá un terrible castigo a tu pueblo, a tus hijos, a
tus mujeres y a todos tus bienes. 15 Tú mismo padecerás muchas dolencias, y
una enfermedad maligna te irá carcomiendo las entrañas día tras día". Fin del reinado de Jorám 2 Rey. 8. 23-24 16 El Señor excitó contra Jorám la hostilidad de los
filisteos y de los árabes vecinos de los cusitas, 17 que atacaron a Judá, la
invadieron y se apoderaron de todos los tesoros que había en el palacio real,
y también de sus hijos y de sus mujeres; solamente le quedó Ocozías, que era
el menor de sus hijos. 18 Por último, el Señor lo hirió con una enfermedad
incurable del vientre. 19 Y después de un tiempo, al cabo de dos años, la
enfermedad le carcomió las entrañas, y murió en medio de terribles dolores.
Su pueblo no quemó perfumes por él, como había hecho por sus padres. 20 Tenía
treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.
Se fue sin que lo lloraran, y lo sepultaron en El reinado de Ocozías en Judá (841) 2 Rey. 8. 25-29a 22 1 Los
habitantes de Jerusalén proclamaron rey en lugar de Jorám a Ocozías, su hijo
menor, porque la banda que invadió el campamento con los árabes había
asesinado a todos los hijos mayores. Así reinó Ocozías, hijo de Jorám, rey de
Judá. 2 Ocozías tenía cuarenta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó un
solo año en Jerusalén. Su madre se llamaba Atalía, y era hija de Omrí. 3 Él también siguió los caminos de la casa de Ajab,
porque su madre lo instigaba a cometer el mal. 4 Hizo lo que es malo a los
ojos del Señor, como los de la familia de Ajab, porque después de la muerte
de su padre, ellos fueron sus consejeros para ruina de él. 5 Por consejo de
ellos, fue con Jorám, hijo de Ajab, rey de Israel, a combatir contra Jazael,
rey de Arám, en Ramot de Galaad. Los arameos hirieron a Jorám, 6 y este volvió
a Izreel para hacerse curar de las heridas que le habían infligido en Ramot,
en la batalla contra Jazael, rey de Arám. El asesinato de Ocozías 2 Rey. 8. 29b; 9. 27-29 Ocozías, hijo de Jorám, rey de Judá, bajó a Izreel
para visitar a Jorám, hijo de Ajab, que se encontraba enfermo. 7 Esta visita
a Jorám estaba dispuesta por Dios para ruina de Ocozías. Porque cuando llegó,
salió con Jorám a luchar contra Jehú, hijo de Nimsí, a quien el Señor había
ungido para extirpar la casa de Ajab. 8 Mientras Jehú hacía justicia con la
familia de Ajab, se encontró con los jefes de Judá y con los hijos de los
hermanos de Ocozías, que estaban a su servicio, y los mató. 9 Después buscó a
Ocozías, y lo capturaron en Samaría, donde se había ocultado. Luego lo
llevaron a la presencia de Jehú y lo mataron. Pero le dieron sepultura,
porque decían: "Es el hijo de Josafat, el que buscó al Señor de todo
corazón". El crimen y el interregno de Atalía en Judá
(841-835) 2 Rey. 11. 1-3 En la familia de Ocozías no quedó nadie capaz de reinar.
10 Atalía, la madre de Ocozías, al ver que había muerto su hijo, comenzó a
exterminar todo el linaje real de la tribu de Judá. 11 Pero Josebá, hija del
rey, tomó a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó de en medio de los hijos del rey
que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que servía de
dormitorio. Josebá, hija del rey Jorám, esposa del sacerdote Iehoiadá y
hermana de Ocozías, lo ocultó a los ojos de Atalía y no lo mataron. 12 Así
estuvo con ellos seis años en La conjuración contra Atalía y la entronización de
Joás 2 Rey. 11. 4-12 23 1 Al
séptimo año, Iehoiadá se armó de valor y reunió a los centuriones: a Azarías,
hijo de Ierojám, a Ismael, hijo de Iehojanán, a Azarías, hijo de Obed, a
Maaseías, hijo de Adaías, y a Elisafat, hijo de Zicrí. Hizo un pacto con
ellos, 2 y recorrieron todo el territorio de Judá congregando a los levitas
de todas las ciudades y a los jefes de familia de Israel. Cuando llegaron a
Jerusalén, 3 toda la asamblea selló una alianza con el rey en Iehoiadá les dijo: "Aquí está el hijo del rey.
Él debe reinar, como lo dijo el Señor acerca de los descendientes de David. 4
Ustedes harán lo siguiente: un tercio de ustedes, los sacerdotes y levitas
que entran de servicio el día sábado, montarán guardia en las puertas; 5 otro
tercio ocupará la casa del rey, y el otro tercio se quedará en la puerta del
Fundamento. Mientras tanto, todo el pueblo permanecerá en los atrios de 8 Los levitas y todo Judá ejecutaron exactamente lo
que les había ordenado el sacerdote Iehoiadá. Cada uno de ellos tomó a sus
hombres –los que entraban de servicio y los que eran relevados el día sábado–
porque el sacerdote Iehoiadá no había exceptuado a ninguna de las clases. 9
El sacerdote Iehoiadá entregó a los centuriones las lanzas, los escudos y los
broqueles del rey David, que estaban en La muerte de Atalía 2 Rey. 11. 13-20 12 Atalía oyó el griterío de la gente que corría y
aclamaba al rey, y se dirigió hacia 16 Iehoiadá selló una alianza entre el Señor, el rey
y todo el pueblo, comprometiéndose este a ser el pueblo del Señor. 17 Luego,
todo el pueblo se dirigió al templo de Baal, lo derribó y destrozó sus
altares y sus imágenes. Y a Matán, el sacerdote de Baal, lo mataron delante
de los altares. 18 Iehoiadá estableció puestos de guardia en El reinado de Joás en Judá (835-796) 2 Rey. 12. 1-3 24 1 Joás
tenía siete años cuando inició su reinado, y reinó cuarenta años en
Jerusalén. Su madre se llamaba Sibia, y era de Berseba. 2 Joás hizo lo que es
recto a los ojos del Señor mientras vivió el sacerdote Iehoiadá. 3 Este lo
hizo casar con dos mujeres, y él tuvo hijos e hijas. La restauración del Templo de Jerusalén 2 Rey. 12. 5-17 4 Después de esto, Joás resolvió restaurar 6 Entonces el rey llamó al Sumo Sacerdote Iehoiadá y
le preguntó: "¿Por qué no les has insistido a los levitas para que
traigan de Judá y de Jerusalén las contribuciones que Moisés, el servidor de
Dios, y la asamblea de Israel prescribieron para 11 Cuando era el momento de llevar el cofre a la
administración real por medio de los levitas, si veían que había mucho dinero
venía el secretario del rey y el inspector del Sumo Sacerdote, vaciaban el
cofre para retirar el dinero y luego lo volvían a colocar en su lugar. Así se
hacía cada día, y se reunía mucho dinero. 12 El rey y Iehoiadá se lo
entregaban a los encargados de las obras de La apostasía de Joás y asesinato de Zacarías 15 Iehoiadá envejeció y murió colmado de días,
cuando tenía ciento treinta años. 16 Lo sepultaron junto a los reyes, en 17 Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de
Judá fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus
palabras. 18 Entonces abandonaron La invasión aramea y asesinato de Joás 2 Rey. 12. 18-22 23 Al comenzar el año, el ejército de los arameos
subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén, ejecutaron a todos
los jefes que había en el pueblo, y enviaron el botín al rey de Damasco. 24
Aunque el ejército de Arám había venido con pocos hombres, el Señor entregó
en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado a él,
el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con
Joás, 25 y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores
tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del
sacerdote Iehoiadá, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue
sepultado en 27 Todo lo que se refiere a sus hijos, a los
numerosos oráculos pronunciados contra él y a la restauración de Su hijo Amasías reinó en lugar de él. El reinado de Amasías en Judá (811-782) 2 Rey. 14. 1-6 25 1
Amasías tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve
años en Jerusalén. Su madre se llamaba Iehoadán, y era de Jerusalén. 2 Él
hizo lo que es recto a los ojos del Señor, aunque no de todo corazón. 3
Cuando su poder real quedó plenamente afianzado, mató a los servidores que
habían dado muerte al rey, su padre. 4 Pero no hizo morir a los hijos de
ellos, cumpliendo lo que está escrito en La victoria de Amasías sobre Edóm 2 Rey. 14. 7 5 Amasías reunió a la gente de Judá y puso al frente
de todo Judá y de Benjamín, agrupados por familias, jefes de mil y de cien
hombres. Registró a los que tenían más de veinte años, y comprobó que había
trescientos mil guerreros aptos para salir en campaña, armados de lanza y
escudo. 6 Luego reclutó cien mil mercenarios de Israel, por cien talentos de
plata. 7 Pero un hombre de Dios se presentó ante él y le dijo: "Que no
vaya contigo, rey, un ejército de Israel, porque el Señor no está con Israel,
con esos efraimitas. 8 Si ellos te acompañan, por más que luches
valerosamente, Dios te hará caer ante el enemigo. Porque es Dios el que tiene
poder para socorrer y derribar". 9 Pero Amasías dijo al hombre de Dios:
"¿Y qué pasa con los cien talentos de plata que entregué a la tropa de
Israel?". El hombre de Dios respondió: "El Señor puede darte mucho
más". 10 Entonces Amasías licenció a la tropa que había venido de
Efraím, para que se fueran a su tierra. Ellos se indignaron contra Judá y
volvieron enfurecidos a su tierra. 11 Amasías se sintió fuerte y avanzó al frente de
sus tropas hasta el valle de La infidelidad de Amasías 14 Después que Amasías volvió de derrotar a los
edomitas, introdujo a los dioses de los habitantes de Seír y los tomó como
propios, se postró delante de ellos y les quemó incienso. 15 Entonces la ira
del Señor se encendió contra Amasías y le envió un profeta para decirle:
"¿Por qué has buscado a los dioses de esa gente, que no han podido
salvar a su pueblo de tus manos?". 16 Mientras el profeta le estaba
hablando, Amasías le replicó: "¿Quién te ha nombrado consejero del rey?
¡No insistas! ¿O quieres que te maten?". El profeta desistió, no sin
antes decir: "Yo sé que Dios ha decidido destruirte, por haber hecho esto
y no haber escuchado mi consejo". La derrota de Amasías frente a Israel 2 Rey. 14. 8-14 17 Después de hacerse aconsejar, Amasías, rey de
Judá, envió mensajeros a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel,
para decirle: "¡Ven a enfrentarte conmigo cara a cara!". 18 Pero
Joás, rey de Israel, mandó a decir a Amasías, rey de Judá: "El cardo del
Líbano mandó a decir al cedro del Líbano: Dale tu hija por esposa a mi hijo.
Pero un animal salvaje del Líbano pasó y pisoteó el cardo. 19 Tú dices: ‘He
derrotado a Edóm’, y por eso tu corazón se ha engreído y se gloría. ¡Quédate
ahora en tu casa! ¿Para qué comprometerte en una guerra desastrosa y
sucumbir, tú y Judá contigo?". 20 Amasías no hizo caso, porque Dios así lo había
dispuesto, para entregarlo en manos de Joás por haber venerado a los dioses
de Edóm. 21 Entonces subió Joás, rey de Israel, y se enfrentaron él y
Amasías, rey de Judá, en Bet Semes de Judá. 22 Judá cayó derrotado ante
Israel, y cada uno huyó a su carpa. 23 Joás, rey de Israel, tomó prisionero
en Bet Semes a Amasías, hijo de Joás, hijo de Ocozías, rey de Judá. Lo llevó
a Jerusalén y abrió una brecha de doscientos metros en el muro de Jerusalén,
desde la puerta de Efraím hasta la puerta del Ángulo. 24 Se apoderó de todo
el oro y la plata y de todos los objetos que se hallaban en Fin del reinado de Amasías 2 Rey. 14. 17-20 25 Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince
años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel. 26 El resto de los hechos de Amasías, desde el
comienzo hasta el fin, ¿no está escrito en el Libro de los reyes de Judá y de
Israel? El reinado de Ozías en Judá (781-740) 2 Rey. 14. 21. 22; 15. 1-3 26 1 Todo
el pueblo de Judá tomó a Ozías, que tenía dieciséis años, y lo proclamaron
rey en lugar de su padre Amasías. 2 Él fue quien reconstruyó Elat y la
recuperó para Judá después de la muerte del rey. 3 Ozías tenía dieciséis años
cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. Su madre
se llamaba Jecolías, y era de Jerusalén. 4 Él hizo lo que es recto a los ojos
del Señor, tal como lo había hecho su padre Amasías. 5 Buscó a Dios durante
la vida de Zacarías, que lo había instruido en el temor de Dios, y mientras
buscó al Señor, Dios lo hizo prosperar. Victorias y poderío de Ozías 6 Ozías salió a combatir contra los filisteos y
derribó las murallas de Gat, de Iabné y de Asdod. Después construyó
fortalezas en Asdod y en la región de los filisteos. 7 Dios lo ayudó contra
los filisteos, contra los árabes que habitaban en Gur Baal y contra los
meonitas. 8 Los amonitas le pagaban tributo, y su fama se extendió hasta las
fronteras de Egipto, porque se había hecho muy poderoso. 9 Además, construyó
torres en Jerusalén, en la puerta del Ángulo, en la puerta del Valle y en 11 Ozías tenía un ejército equipado para la guerra y
pronto para salir en campaña, agrupados según el censo realizado por el
escriba Ieiel y el secretario Maaseías. Este ejército estaba a las órdenes de
Jananías, uno de los oficiales del rey. 12 Los jefes de familia que estaban
al frente de esos guerreros valerosos sumaban en total dos mil seiscientos.
13 Estos tenían bajo su mando un ejército de trescientos siete mil quinientos
soldados, capacitados para ayudar valientemente al rey contra sus enemigos.
14 Ozías proveyó a todo este ejército de escudos, lanzas, cascos, corazas,
arcos y hondas. 15 Además, mandó construir en Jerusalén máquinas de guerra
ideadas por expertos, para ser colocadas sobre las torres y los ángulos, a
fin de arrojar flechas y grandes piedras. Su fama se extendió hasta muy
lejos, porque con la ayuda extraordinaria de Dios llegó a hacerse fuerte. El pecado y el castigo de Ozías 16 Pero cuando se hizo fuerte, su corazón se
ensoberbeció hasta pervertirse, y se rebeló contra el Señor, su Dios,
entrando en el Templo del Señor para ofrecer incienso sobre el altar de los
perfumes. 17 Detrás de él entró el sacerdote Azarías con otros ochenta
sacerdotes del Señor, hombres valerosos, 18 los cuales se opusieron al rey
Ozías, diciéndole: "Ozías, no te corresponde a ti ofrecer incienso al
Señor, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que han sido consagrados para
quemar el incienso. Aléjate del Santuario, porque te has rebelado, y eso no
será para ti un título de gloria a los ojos del Señor Dios". 19 Ozías, que tenía el incensario en la mano para
ofrecer el incienso, se enfureció contra los sacerdotes. Pero en ese mismo
momento le brotó lepra en su frente, delante de los sacerdotes, en el Templo
del Señor, junto al altar de los perfumes. 20 El Sumo Sacerdote Azarías y
todos los demás sacerdotes, al volverse hacia él, vieron que tenía lepra en
la frente. Entonces lo expulsaron de allí, y él mismo se apresuró a salir
porque el Señor lo había herido. Fin del reinado de Ozías 2 Rey. 15. 5-7 21 El rey Ozías quedó leproso hasta el día de su
muerte. Tuvo que habitar en una casa apartada, porque estaba excluido de 22 El resto de los hechos de Ozías, desde el
comienzo hasta el fin, fue escrito por el profeta Isaías, hijo de Amós. 23
Ozías se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron con ellos en el
campo adyacente a la sepultura de los reyes, porque dijeron: "Es un
leproso". Su hijo Jotám reinó en lugar de él. El reinado de Jotám en Judá (740-735) 2 Rey. 15. 32-38 27 1 Jotám
tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en
Jerusalén. Su madre se llamaba Ierusá y era hija de Sadoc. 2 Él hizo lo que
es recto a los ojos del Señor, como había hecho su padre Ozías, pero no entró
en el Templo del Señor. Mientras tanto, el pueblo seguía corrompiéndose. 3 Fue él quien construyó la puerta superior de 7 El resto de los hechos de Jotám, sus guerras y sus
proezas, están escritas en el Libro de los reyes de Israel y de Judá. 8 Tenía
veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en
Jerusalén. 9 Jotám se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en El reinado de Ajaz en Judá (735-716) 2 Rey. 16. 2-4 28 1 Ajaz
tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en
Jerusalén. Él no hizo lo que es recto a los ojos del Señor, a diferencia de
su padre David. 2 Siguió los caminos de los reyes de Israel, e incluso hizo
ídolos de metal fundido para los Baales. 3 Quemó incienso en el valle de Ben
Hinnóm e inmoló a sus hijos en el fuego, según las costumbres abominables de
las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas. 4
Ofreció sacrificios y quemó incienso en los lugares altos, sobre las colinas
y bajo todo árbol frondoso. La invasión siro-efraimita 5 Entonces el Señor, su Dios, lo entregó en manos
del rey de los arameos. Estos lo derrotaron y capturaron gran cantidad de
prisioneros que fueron llevados a Damasco. También fue entregado en manos del
rey de Israel, que le infligió una gran derrota: 6 Pécaj, hijo de Remalías,
mató en un solo día a ciento veinte mil hombres valientes de Judá, porque
habían abandonado al Señor, el Dios de sus padres. 7 Zicrí, un hombre
valiente de Efraím, mató a Maaseías, hijo del rey, a Azricám, mayordomo del
palacio, y a Elcaná, que ocupaba el segundo lugar después del rey. 8 Los
israelitas capturaron doscientos mil prisioneros entre las mujeres, los hijos
y las hijas de sus hermanos; también les arrebataron un enorme botín y se lo
llevaron a Samaría. El reproche del profeta Obed a los israelitas 9 Había allí un profeta del Señor, llamado Obed. Él
salió al encuentro del ejército que llegaba a Samaria y les dijo: "El
Señor, el Dios de sus padres, se enfureció contra Judá y lo entregó en manos
de ustedes. ¡Pero ustedes los han masacrado con una furia tal que clama al
cielo! 10 ¡Y ahora pretenden convertir a los habitantes de Judá y de
Jerusalén en esclavos y esclavas de ustedes! ¿Acaso no son ustedes los
verdaderos culpables delante del Señor, su Dios? 11 Por eso, escúchenme y
devuelvan los prisioneros que han capturado entre sus hermanos, porque la ira
del Señor se ha encendido contra ustedes". La devolución de los prisioneros de Judá 12 Entonces Azarías, hijo de Iojanám, Berequías,
hijo de Mesilemot, Ezequías, hijo de Salúm y Amasá, hijo de Jadlai –que eran
algunos de los jefes de los efraimitas– se levantaron contra los que
regresaban de la expedición 13 y les dijeron: "¡No traigan aquí a esos
prisioneros, porque nos haríamos culpables delante del Señor! Ustedes tratan
de aumentar nuestros pecados y nuestras culpas, siendo así que nuestra culpa
es ya demasiado grande y la ira del Señor pesa sobre Israel". 14 Los soldados abandonaron a los prisioneros y el
botín delante de los jefes y de toda la asamblea, 15 y algunos hombres,
designados expresamente, se hicieron cargo de los prisioneros: vistieron a
los que estaban desnudos con lo que habían recogido en el botín, les dieron
ropa y calzado; los alimentaron, les dieron de beber y los perfumaron.
Finalmente, los llevaron de vuelta, cargando sobre asnos a los que estaban
débiles, y los condujeron hasta Jericó, la ciudad de las Palmeras, junto a
sus hermanos. Después regresaron a Samaría. El recurso de Ajaz al rey de Asiria 16 En ese tiempo, el rey Ajaz mandó a pedir auxilio
a los reyes de Asiria. 17 Porque los edomitas habían invadido de nuevo y
derrotado a Judá, llevándose algunos prisioneros. 18 Los filisteos habían
saqueado las ciudades de 20 Tiglat Piléser, rey de Asiria, en lugar de
apoyarlo, lo atacó y lo sitió. 21 Ajaz tuvo que despojar La impiedad de Ajaz 22 Incluso durante el asedio, el rey Ajaz persistió
en su rebeldía contra el Señor. 23 Él mismo ofreció sacrificios a los dioses
de Damasco que lo habían derrotado, diciendo: "Ya que estos dioses
ayudan a los reyes de Arám, yo les ofreceré sacrificios para que me ayuden
también a mí". Pero ellos causaron su ruina y la de todo Israel. 24 Ajaz
juntó los utensilios de Fin del reinado de Ajaz 2 Rey. 16. 19-20 26 El resto de los hechos de Ajaz y todas sus
acciones, desde el comienzo hasta el fin, están escritos en el Libro de los
reyes de Judá y de Israel. 27 Ajaz se fue a descansar con sus padres y lo
sepultaron en la ciudad de Jerusalén, pero no lo llevaron al sepulcro de los
reyes de Israel. Su hijo Ezequías reinó en lugar de él. El reinado de Ezequías en Judá (716-687) 2 Rey. 18. 1-3 29 1
Ezequías tenía veintinueve años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco
años en Jerusalén. Su madre se llamaba Abiá y era hija de Zacarías. 2 Él hizo
lo que es recto a los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre David. La reforma religiosa de Ezequías 3 En el primer mes del primer año de su reinado,
Ezequías abrió las puertas de La purificación del Templo 12 Entonces se presentaron los levitas: De los
descendientes de Quehat: Majat, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azarías; de
los descendientes de Merarí: Quis, hijo de Abdí, y Azarías, hijo de
Iehalelel; de los descendientes de Gersón: Ioaj, hijo de Zimá, y Eden, hijo
de Ioaj; 13 de los descendientes de Elisafán: Simrí y Ieiel; de los
descendientes de Asaf: Zacarías y Matanías; 14 de los descendientes de Hemán:
Iejiel y Simei; de los descendientes de Iedutún: Semaías y Uziel. 15 Estos reunieron a sus hermanos, se purificaron y
luego fueron a purificar el Templo del Señor, conforme a la orden del rey y
según la palabra del Señor. 16 Después, los sacerdotes penetraron en el
interior de 18 Entonces entraron a las habitaciones del rey
Ezequías y le dijeron: "Hemos purificado toda El sacrificio de expiación 20 El rey Ezequías se levantó de madrugada, reunió a
los jefes de la ciudad y subió a 25 El rey instaló a los levitas en el Templo del
Señor, con címbalos, arpas y cítaras, como lo habían ordenado David, Gad, el
vidente del rey, y el profeta Natán: este era, en efecto, un mandamiento de
Dios, que había sido dado por medio de sus profetas. 26 Cuando los levitas
estuvieron preparados con los instrumentos de David y los sacerdotes con las
trompetas, 27 Ezequías ordenó que se ofreciera el holocausto sobre el altar.
En el momento de comenzar el holocausto, comenzaron también los cantos del
Señor y sonaron las trompetas acompañadas por los instrumentos de David, rey
de Israel. 28 Toda la asamblea permaneció postrada, mientras se cantaban los himnos
y resonaban las trompetas, hasta que terminó el holocausto. 29 Cuando se terminó de ofrecer el holocausto, el
rey y todos los que lo acompañaban, doblaron sus rodillas y se postraron. 30
Después, el rey Ezequías y los jefes ordenaron a los levitas que alabaran al
Señor con las palabras de David y de Asaf, el vidente. Ellos cantaron
jubilosamente las alabanzas e, inclinándose, se postraron. 31 Ezequías tomó la palabra y dijo: "Ahora que
ustedes han sido consagrados al Señor, acérquense y presenten en Proclamación de 30 1
Entonces Ezequías dio órdenes a todo Israel y Judá, y también escribió cartas
a Efraím y a Manasés para que acudieran a la casa del Señor, en Jerusalén, a
celebrar 6 Los enviados recorrieron todo Israel y Judá con
las cartas del rey y de sus jefes. En ellas se decía lo siguiente, conforme a
la orden del rey: "Israelitas: vuelvan al Señor, el Dios de Abraham, de
Isaac y de Israel, y él se volverá al resto que ha quedado de ustedes, a los
que han escapado de las manos de los reyes de Asiria. 7 No sean como sus
padres y sus hermanos, que se rebelaron contra el Señor, el Dios de sus
padres, y por eso él los entregó a la devastación, como ustedes lo están
viendo. 8 No se obstinen como sus padres, extiendan sus manos hacia el Señor
y entren en el Santuario que él ha santificado para siempre. Sirvan al Señor,
su Dios, y el ardor de su ira se apartará de ustedes. 9 Si ustedes se
convierten al Señor, sus hermanos y sus hijos serán tratados con misericordia
por aquellos que los han deportado, y podrán volver a esta tierra, porque el
Señor, su Dios, es bondadoso y compasivo: él no apartará su rostro de ustedes
si ustedes vuelven a él". 10 Los enviados fueron de ciudad en ciudad,
por el territorio de Efraím y Manasés hasta Zabulón, pero todos se reían y se
burlaban de ellos. 11 Solamente algunos hombres de Aser, de Manasés y de
Zabulón se sometieron y fueron a Jerusalén. 12 Pero fue sobre todo en Judá
donde la mano del Señor movió los corazones para que se cumpliera
unánimemente la orden del rey y de los jefes, conforme a la palabra del
Señor. Celebración de 13 Una gran multitud se reunió en Jerusalén para
celebrar la fiesta de los Ácimos en el segundo mes: fue una asamblea muy
numerosa. 14 Primero retiraron los altares que había en Jerusalén y todos los
altares para el incienso, y los arrojaron al torrente Cedrón. 15 Luego
inmolaron 21 Los israelitas que se encontraban en Jerusalén
celebraron con gran alegría la fiesta de los Ácimos durante siete días,
mientras los levitas y los sacerdotes alababan diariamente al Señor con todas
sus fuerzas. 22 Ezequías habló cordialmente a todos los levitas que se habían
aplicado con tanto acierto al servicio del Señor. Y así continuaron la
solemnidad durante siete días, ofreciendo los sacrificios de comunión y
alabando al Señor, el Dios de sus padres. 23 Luego toda la asamblea resolvió
prolongar la fiesta siete días más, y así pasaron otros siete días de gran
alegría. 24 Porque Ezequías, rey de Judá, había reservado para la asamblea
mil terneros y siete mil cabras y ovejas, mientras que los jefes habían
aportado mil novillos y diez mil ovejas, y ya se habían purificado muchos sacerdotes.
25 Reinaba una gran alegría en toda la asamblea de Judá, lo mismo que entre
los sacerdotes y levitas, entre los que habían llegado de Israel, los
forasteros que llegaban del territorio de Israel y los habitantes de Judá. 26
Hubo una alegría muy grande en Jerusalén, porque desde los tiempos de
Salomón, hijo de David, rey de Israel, no había sucedido nada semejante en
Jerusalén. 27 Después, los sacerdotes levíticos se pusieron a bendecir al
pueblo: su voz fue escuchada y su oración llegó hasta la santa morada de Dios
en el cielo. Medidas contra la idolatría 31 1 Una
vez terminada la fiesta, los israelitas que se encontraban allí salieron por
las ciudades de Judá y destrozaron las piedras conmemorativas, talaron los
postes sagrados y demolieron los lugares altos y los altares de todo Judá y
Benjamín, y también los de Efraím y Manasés, hasta destruirlos completamente.
Luego todos los israelitas regresaron a sus ciudades, cada uno a su posesión. La reorganización del servicio del Templo 2 Ezequías restableció las clases de los sacerdotes
y levitas, clase por clase, cada una según su servicio sacerdotal o levítico,
para ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunión, para servir al
culto y cantar alabanzas e himnos en las puertas del campamento del Señor. 3
El rey destinó una parte de sus rentas para los holocaustos de la mañana y de
la tarde, de los sábados, de los novilunios y de las solemnidades, como está
escrito en 9 Ezequías pidió información a los sacerdotes y a
los levitas acerca de esos montones, 10 y Azarías, el Sumo Sacerdote, de la
casa de Sadoc, le respondió: "Desde que empezaron a traer las ofrendas a
11 Ezequías mandó preparar unas despensas en 20 Así procedió Ezequías en todo Judá, e hizo lo que
es bueno, recto y leal delante del Señor, su Dios. 21 En todas las obras que
emprendió por el servicio de La invasión de Senaquerib 2 Rey. 18. 13; Is. 36. 1 32 1
Después de estos acontecimientos y de todas estas pruebas de fidelidad,
Senaquerib, rey de Asiria, invadió Judá, sitió las ciudades fortificadas y
mandó expugnarlas. 2 Cuando Ezequías vio que Senaquerib había venido con la
intención de atacar a Jerusalén, 3 consultó a sus jefes y a sus guerreros
sobre la conveniencia de cortar el agua de las fuentes que estaban fuera de
la ciudad, y ellos lo apoyaron. 4 Entonces se reunió una gran multitud y
taparon todas las fuentes y el arroyo que corría en medio de esa región,
diciendo: "Así, cuando lleguen los reyes de Asiria, no encontrarán agua
en abundancia". 5 Ezequías obró con decisión: reparó todas las
brechas de la muralla, levantó torres sobre ella y otro muro por fuera,
fortificó el Miló en Amenazas de Senaquerib contra Jerusalén 2 Rey. 18. 17-37; Is. 36. 2-22 9 Después de esto, Senaquerib, rey de Asiria, que se
encontraba en Laquis con todas sus tropas, envió a sus servidores a Jerusalén
para decir a Ezequías, rey de Judá, y a todo el pueblo de Judá que estaba en
Jerusalén: 10 "Así habla Senaquerib, rey de Asiria: ¿En qué confían
ustedes para permanecer sitiados en Jerusalén? 11 ¿No ven que Ezequías los
está engañando y que él los expone a morir de hambre y de sed, cuando dice:
‘El Señor, nuestro Dios, nos librará de la mano del rey de Asiria’? 12 ¿No ha
sido el mismo Ezequías el que eliminó sus lugares altos y sus altares,
diciendo a Judá y a Jerusalén: ‘Sólo ante un altar se postrarán y sobre él
quemarán incienso’? 13 Ustedes saben muy bien lo que hemos hecho, yo y mis
padres, a todos los pueblos de las diversas regiones. ¿Acaso los dioses de esas
naciones pudieron salvar a sus países de mis manos? 14 Entre todos los dioses
de esas naciones que mis padres consagraron al exterminio, ¿hubo alguno capaz
de librar a su pueblo de mis manos? ¡Tampoco su dios podrá entonces librarlos
a ustedes! 15 ¡Que Ezequías no los engañe ni los seduzca de esa manera! No le
crean, porque ningún dios de ninguna nación ni de ningún reino pudo salvar a
su pueblo de mis manos ni de las manos de mis padres: ¡cuánto menos su dios
podrá librarlos a ustedes!". 16 Mientras los servidores de Senaquerib seguían
hablando contra el Señor Dios y contra Ezequías, su servidor, 17 Senaquerib
escribió una carta para ultrajar al Señor, el Dios de Israel, y desafiarlo en
estos términos: "Así como en los otros países los dioses de las naciones
no han podido librar a sus pueblos, tampoco podrá el dios de Ezequías librar
a su pueblo de mis manos". 18 Los servidores de Senaquerib gritaban a
voz en cuello, en lengua hebrea, al pueblo de Jerusalén que se hallaba sobre
la muralla, para intimidarlos y asustarlos, a fin de apoderarse de la ciudad.
19 Y hablaban del Dios de Jerusalén como si fuera uno de los dioses de los
pueblos de la tierra, obra de manos humanas. Retirada y muerte de Senaquerib 2 Rey. 19. 35-37; Is. 37. 36-38 20 El rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de
Amós, oraron y clamaron al Cielo. 21 Entonces el Señor envió un ángel que
aniquiló a todos los guerreros valientes, a los jefes y a los oficiales en el
campamento del rey de Asiria. Este tuvo que volver a su país, completamente
avergonzado, y allí, al entrar en el templo de su dios, algunos de sus hijos
lo asesinaron. 22 Así salvó el Señor a Ezequías y a los habitantes
de Jerusalén de las manos de Senaquerib, rey de Asiria, y de las manos de
todos los demás, y les dio paz en todas sus fronteras. 23 Muchos llevaron a
Jerusalén ofrendas para el Señor y regalos para Ezequías, rey de Judá, el
cual, después de esto, adquirió gran prestigio ante todas las naciones. Enfermedad y curación de Ezequías 2 Rey. 20. 1-11; Is. 38. 1-8 24 En aquel tiempo, Ezequías cayó gravemente enfermo
y estuvo a punto de morir. Entonces imploró al Señor; el Señor le respondió y
le concedió una señal extraordinaria. 25 Pero Ezequías no correspondió al
beneficio recibido: al contrario, su corazón se ensoberbeció, y así atrajo la
ira del Señor contra él, contra Judá y contra Jerusalén. 26 Ezequías se
arrepintió de su orgullo, junto con los habitantes de Jerusalén, y la ira del
Señor no se abatió más sobre ellos en tiempos de Ezequías. Las riquezas y la gloria de Ezequías 2 Rey. 20. 13; Is. 39. 2 27 Ezequías tuvo riquezas y gloria en abundancia.
Adquirió tesoros de plata, oro, piedras preciosas, aromas, escudos y toda
clase de objetos valiosos, 28 así como depósitos para sus provisiones de
trigo, de vino y de aceite, establos para toda clase de ganado y rebaños para
los establos. 29 Levantó ciudades y tuvo gran cantidad de rebaños y ganado
menor y mayor, porque Dios le había dado muchísimos bienes. 30 Ezequías fue el que obstruyó la salida superior
de las aguas de Guijón y las canalizó bajo tierra hacia la parte occidental
de Fin del reinado de Ezequías 2 Rey. 20. 20-21 32 El resto de los hechos de Ezequías y sus obras de
piedad están escritos en El reinado de Manasés en Judá (687-642) 2 Rey. 21. 1-9 33 1
Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco
años en Jerusalén. 2 Él hizo lo que es malo a los ojos del Señor, siguiendo
las costumbres abominables de las naciones que el Señor había desposeído
delante de los israelitas. 3 Reedificó los lugares altos que había derribado
su padre Ezequías; erigió altares a los Baales, hizo postes sagrados, y se
postró delante de todo el Ejército de los cielos y lo sirvió. 4 Edificó
altares en La conversión de Manasés 11 Entonces el Señor hizo venir contra ellos a los
jefes del ejército del rey de Asiria, y estos capturaron a Manasés con
garfios, lo sujetaron con doble cadena de bronce y lo llevaron a Babilonia.
12 En medio de su angustia él aplacó al Señor, su Dios, humillándose
profundamente delante del Dios de sus padres. 13 Le suplicó, y el Señor lo
escuchó benignamente: oyó su plegaria y lo hizo volver a su reino, en
Jerusalén. Así reconoció Manasés que el Señor es Dios. 14 Después de esto, construyó una muralla exterior a
15 Luego retiró de Fin del reinado de Manasés 2 Rey. 21. 17-18 18 El resto de los hechos de Manasés, la oración
hecha a su Dios y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre del
Señor, el Dios de Israel, están escritos en los Anales de los reyes de
Israel. 19 Su plegaria y cómo fue escuchado, todo su pecado y su
prevaricación, los sitios donde edificó lugares altos y erigió postes
sagrados e ídolos, antes de humillarse, están escritos en las Memorias de
Jozai. 20 Manasés se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en su
casa. Su hijo Amón reinó en lugar de él. El reinado de Amón en Judá (642-640) 2 Rey. 21. 19-24 21 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a
reinar, y reinó dos años en Jerusalén. 22 Él hizo lo que es malo a los ojos
del Señor, como lo había hecho su padre Manasés. Ofreció sacrificios y sirvió
a todos los ídolos que había hecho su padre Manasés. 23 Pero no se humilló
delante del Señor, como se había humillado su padre Manasés, sino que
multiplicó sus culpas. 24 Sus servidores conspiraron contra él y lo mataron
en su palacio. 25 Pero el pueblo del país mató a todos los que habían
conspirado contra el rey Amón, y el mismo pueblo proclamó rey en lugar de él
a su hijo Josías. El reinado de Josías en Judá (640-609) 2 Rey. 22. 1-2 34 1
Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén.
2 Hizo lo que es recto a los ojos del Señor y siguió los caminos de su padre
David, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. Las primeras reformas religiosas 2 Rey. 23. 4-20 3 En el octavo año de su reinado, cuando todavía era
joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David, y en el año duodécimo
comenzó a purificar a Judá y Jerusalén de los lugares altos, de los postes
sagrados y de los ídolos esculpidos o de metal fundido. 4 Fueron derribados
en su presencia los altares de los Baales, e hizo pedazos los incensarios que
había encima de ellos; destrozó los postes sagrados y los ídolos esculpidos o
de metal fundido, los redujo a polvo, y lo esparció sobre las tumbas de los
que les habían ofrecido sacrificios. 5 Quemó los huesos de los sacerdotes
sobre sus altares, y así purificó a Jerusalén y a Judá. 6 En las ciudades de
Manasés, de Efraím, de Siméon, e incluso de Neftalí, en todas sus plazas, 7
derribó los altares, destruyó los postes sagrados y los ídolos hasta
reducirlos a polvo, y destrozó todos los incensarios en todo el país de
Israel. Luego regresó a Jerusalén. Descubrimiento del libro de 2 Rey. 22. 3-10 8 El año decimoctavo de su reinado, una vez que
purificó el país y 12 Estos hombres realizaban su trabajo a conciencia.
Como encargados al frente de ellos estaban los levitas Iájat y Abdías, de los
hijos de Merarí, y Zacarías y Mesulám, de los hijos de Quehat, que dirigían
las obras. Los levitas, que sabían tocar instrumentos musicales, 13
acompañaban a los que llevaban las cargas y dirigían a todos los obreros,
cualquiera fuera su oficio. Otros levitas eran escribas, inspectores y
porteros. 14 Mientras retiraban el dinero recaudado para La consulta a la profetisa Julda 2 Rey. 22. 11-20 19 Cuando el rey oyó las palabras de 22 Jilquías y los que habían sido designados por el
rey fueron a ver a la profetisa Julda, esposa de Salúm, hijo de Tocat, hijo
de Jasrá, el encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusalén, en el
barrio nuevo. Y una vez que le expusieron el caso, 23 les dijo: "Así
habla el Señor, el Dios de Israel: Díganle al hombre que los ha enviado: 24
Así habla el Señor: Yo voy a traer una desgracia sobre este lugar y sobre sus
habitantes, cumpliendo así todas las maldiciones escritas en el libro que han
leído ante el rey de Judá. 25 Porque me han abandonado y han quemado incienso
a otros dioses, provocando mi indignación con todas las obras de sus manos,
mi furor se derramará sobre este lugar, y no se extinguirá. 26 Pero al rey de
Judá que los envía a consultar al Señor, le dirán: Así habla el Señor, el
Dios de Israel: En lo que respecta a las palabras que tú has escuchado... 27
Porque tu corazón se ha conmovido y te has humillado delante de Dios al oír
sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; porque te has humillado
delante de mí, has rasgado tus vestiduras y has llorado en mi presencia,
también yo he escuchado –oráculo del Señor– . 28 Yo voy a reunirte con tus
padres: serás sepultado en paz y tus ojos no verán nada de la desgracia que
atraeré sobre este lugar". Ellos llevaron la respuesta al rey. La lectura de 2 Rey. 23. 1-3 29 El rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá
y de Jerusalén. 30 Luego subió a 33 Josías hizo desaparecer todas las abominaciones
de los territorios pertenecientes a los israelitas, y obligó a todos los que
se encontraban en Israel a servir al Señor, su Dios. Durante toda su vida,
ellos no dejaron de seguir al Señor, el Dios de sus padres. Preparación de 2 Rey. 23. 21-23 35 1
Josías celebró en Jerusalén 7 Josías entregó para la gente del pueblo ganado
menor –corderos y cabritos– en número de treinta mil, como víctimas pascuales
para todos los que se encontraban allí, y dio además tres mil bueyes. Todo
esto provenía de los bienes del rey. 8 También sus jefes entregaron ofrendas
voluntarias para el pueblo, los sacerdotes y los levitas. Jilquías, Zacarías
y Iejiel, mayordomos de Solemne celebración de 11 Luego se inmoló 14 Luego prepararon 16 Así se organizó aquel día todo el servicio del
Señor, para celebrar 18 Nunca se había celebrado en Israel una Pascua
como esta desde los días del profeta Samuel; ninguno de los reyes de Israel
había celebrado una Pascua como la que celebró Josías con los sacerdotes y
los levitas, con todo Judá, con los israelitas allí presentes y con los
habitantes de Jerusalén. 19 Fue el año dieciocho del reinado de Josías cuando
se celebró esta Pascua. Trágico fin de Josías 2 Rey. 23. 28-30a 20 Después de todo esto, cuando Josías ya había
reorganizado el culto del Templo, subió Necao, rey de Egipto, para combatir
en Carquemís, junto al río Éufrates. Josías le salió al paso, 21 pero Necao
le envió mensajeros para decirle: "¿Qué hay entre nosotros, rey de Judá?
Ahora no vengo contra ti, sino contra una dinastía que me hace la guerra.
Dios me ha dicho que me apure. No te opongas a Dios, que está conmigo, no sea
que él te destruya". 22 Pero Josías no cedió, y se obstinó en
combatirlo. Sin escuchar las palabras de Necao, que procedían de la boca de
Dios, fue a presentarle batalla en la llanura de Meguido. 23 Los arqueros
dispararon contra el rey Josías, y este dijo a sus servidores: "Sáquenme,
porque estoy gravemente herido". 24 Sus servidores lo sacaron de su
carro de guerra, lo subieron a otro carro y lo llevaron a Jerusalén, donde
murió. Él fue sepultado en los sepulcros de sus padres, y todo Judá y
Jerusalén hicieron duelo por Josías. 25 Jeremías compuso una lamentación
sobre Josías, y todos los cantores y cantoras han hablado de él en sus cantos
fúnebres hasta el día de hoy. Estos cantos se hicieron tradicionales en
Israel y ahora están escritos en las Lamentaciones. 26 El resto de los hechos del rey Josías, sus obras
de piedad, acordes con lo que prescribe El reinado de Joacaz en Judá (609) 2 Rey. 23. 30b-35 36 1 El
pueblo del país tomó entonces a Joacaz, hijo de Josías, y lo proclamó rey en
Jerusalén en lugar de su padre. 2 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó
a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. 3 El rey de Egipto lo destituyó
para que no reinara en Jerusalén, e impuso al país un tributo de cien
talentos de plata y un talento de oro. 4 El rey de Egipto designó a Eliaquím,
hermano de Joacaz, rey de Judá y de Jerusalén, y le cambió su nombre por el
de Joaquím. A su hermano Joacaz, Necao lo tomó prisionero y se lo llevó a
Egipto. El reinado de Joaquím en Judá (609-598) 2 Rey. 23. 36 – 24. 6 5 Joaquím tenía veinticinco años cuando comenzó a
reinar, y reinó once años en Jerusalén. Hizo lo que es malo a los ojos del
Señor, su Dios. 6 Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió a atacarlo y lo
sujetó con doble cadena de bronce, para conducirlo a Babilonia. 7
Nabucodonosor llevó también a Babilonia parte de los objetos de Casa del
Señor y los puso en su palacio de Babilonia. 8 El resto de los hechos de
Joaquím, las abominaciones que cometió y todo lo que recayó sobre él está
escrito en el Libro de los reyes de Israel y de Judá. Su hijo Joaquím reinó
en lugar de él. El reinado de Joaquín en Judá (598-597) 2 Rey. 24. 8-17 9 Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a
reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalén. Hizo lo que es malo a
los ojos del Señor. 10 Al comienzo del año, el rey Nabucodonosor mandó que lo
llevaran prisionero a Babilonia, junto con los objetos preciosos de El reinado de Sedecías en Judá (597-587) 2 Rey. 24. 18-20; Jer. 52. 1-3 11 Sedecías tenía veintiún años cuando comenzó a
reinar, y reinó once años en Jerusalén. 12 Hizo lo que es malo a los ojos del
Señor, su Dios, y no quiso humillarse delante del profeta Jeremías, que
hablaba de parte del Señor. 13 Incluso, se rebeló contra el rey
Nabucodonosor, que le había hecho jurar fidelidad delante de Dios. Él se
obstinó y endureció su corazón, en lugar de volverse al Señor, el Dios de
Israel. 14 De la misma manera, todos los jefes de Judá, los
sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando todas las
abominaciones de los paganos, y contaminaron el Templo que el Señor se había
consagrado en Jerusalén. 15 El Señor, el Dios de sus padres, les llamó la
atención constantemente por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión
de su pueblo y de su Morada. 16 Pero ellos escarnecían a los mensajeros de
Dios, despreciaban sus palabras y ponían en ridículo a sus profetas, hasta
que la ira del Señor contra su pueblo subió a tal punto, que ya no hubo más
remedio. La ruina de Jerusalén y la deportación a Babilonia
(587)2 Rey. 25. 8-21 17 Entonces Dios hizo subir contra ellos al rey de
los caldeos, y este hizo morir por la espada a sus jóvenes en el interior de
su Santuario, sin perdonar a nadie, ni joven ni virgen, ni anciano ni hombre
encanecido: los entregó a todos en sus manos. 18 Todos los objetos de Esperanza para el porvenirEsd. 1. 1-3 22 En el primer año del reinado de Ciro, rey de
Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor pronunciada por Jeremías,
el Señor despertó el espíritu de Ciro, el rey de Persia, y este mandó
proclamar de viva voz y por escrito en todo su reino: 23 "Así habla
Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos
de la tierra y él me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, de
Judá. Si alguno de ustedes pertenece a ese pueblo, ¡que el Señor, su Dios, lo
acompañe y que suba...!". 5 13. Sal.
106. 1. Ver nota Jer. 33. 11. 6 41-42. Sal.
132. 8-10. 13 1. "Abías":
en 1 Rey. 14. 31, este mismo rey es llamado Abiám. 5. "Una
alianza de sal", es decir, una alianza indes- tructible: ver nota Lev.
2. 11-13. 22 2. "Cuarenta
y dos años": esta cifra proviene probablemente de un error del copista,
ya que el padre de Ocozías murió a los cuarenta años (21. 20). En 2 Rey. 8.
26 dice "veintidos años". 24 20-22. Ver
nota Mt. 23. 35. 25 4. Deut.
24. 16. 26 1. "Ozías":
en 2 Rey. 14. 21, este mismo rey es llamado Azarías. 32 31.
Esta "señal extraordinaria" podría ser la curacion de Ezequías, a
la que se alude en el v. 24 y de la que se habla explícitamente en 2 Rey. 20.
1-11; Is. 38. Sin embargo, como se trata de una señal "ocurrida en el
país" y teniendo en cuenta la tradicional rivalidad entre los babilonios
y los asirios, cabría pensar más bien en la sorpresiva retirada del ejércíto
de Senaquerib. Ver v. 21; 2 Rey. 19. 35-36. 36 12. Ver
Jer. 37-38. 21. La
cita no es literal. Ver Jer. 25. 11; 29. 10; Zac. 1. 12. 16 8-36. Este
himno está compuesto por fragmentos de Sal. 105; 96; 106. 34. Ver
nota Jer. 33. 11. 21 1. En
este pasaje, a diferencia de Jb. 1. 7 y Zac. 3. 1, "Satán" es un
nombre propio y designa al Espíritu del mal, el "Adversario" por
excelencia del género humano. El Cronista le atribuye la iniciativa de este
censo, que en 2 Sam. 24. 1 es atribuida a la ira del Señor. 22 9. El
nombre de "Salomón" proviene de una palabra hebrea que significa
"paz". 23 En los
caps. 23-26 se establece una neta distinción entre los miembros de la tribu
de Leví: por una parte, los "sacerdotes" y por otra, los "levitas"
que prestaban servicios auxiliares en el Templo. Ver Lc. 10.32. 9-10. Los
hijos de "Simei" son mencionados dos veces, sin que coincidan sus
nombres. |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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