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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
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EL REINADO DE SALOMÓN Salomón, lo mismo que
David, aparece en los libros de las Crónicas con rasgos fuertemente
idealizados. No se menciona nada que pueda empañar su gloria: ni la
eliminación de sus rivales al comienzo de su reinado, ni el lujo y la fastuosidad
de su corte, ni su despotismo, ni la actitud tolerante frente a los cultos
paganos de sus esposas. El primer acto de Salomón como rey es la visita al
santuario de Gabaón, donde recibe el don de la sabiduría -el don real por
excelencia- que es el fundamento de su grandeza. Según el Cronista,
Salomón fue elegido para construir el Templo de Jerusalén, conforme a las
minuciosas instrucciones recibidas de su padre David. (1 Crón. 28. 10). Con El sueño y la súplica de Salomón en Gabaón 1 Rey. 3. 4-15 1 1
Salomón, hijo de David, se afianzó en su trono, y el Señor, su Dios, estaba
con él y lo engrandeció sobremanera. 2 Salomón habló a todo Israel, a los
jefes de mil y de cien hombres, a los jueces y a todos los príncipes de todo
Israel, o sea, a los jefes de familia. 3 Después Salomón fue con toda la
asamblea al lugar alto de Gabaón, donde estaba 7 Aquella misma noche, Dios se apareció a Salomón y
le dijo: "Pídeme lo que quieras". 8 Salomón respondió a Dios:
"Tú has tratado a mi padre David con gran fidelidad y me has hecho
reinar en lugar de él. 9 Ahora, Señor Dios, que se cumpla la promesa que le
hiciste a mi padre David, ya que tú me has constituido rey sobre un pueblo numeroso
como el polvo de la tierra. 10 Por eso, dame sabiduría e inteligencia, para
que yo pueda guiar a este pueblo, porque ¿quién podría juzgar a un pueblo tan
grande como el tuyo?". 11 Dios respondió a Salomón: "Ya que me haces
esta petición y no reclamas riquezas, ni posesiones, ni gloria, ni la muerte
de tus enemigos, ni tampoco una larga vida, sino que pides sabiduría e
inteligencia para juzgar a mi pueblo, del cual te he constituido rey, 12 por
eso te son concedidas la sabiduría y el entendimiento, y además te daré
riquezas, posesiones y gloria, como no las tuvo ninguno de los reyes antes de
ti, ni las tendrá ninguno después de ti". 13 Salomón regresó a Jerusalén desde el lugar alto
de Gabaón, donde estaba La caballería de Salomón 9. 25-28; 1 Rey. 10. 26-29 14 Salomón reunió carros de guerra y caballería:
llegó a tener mil cuatrocientos carros y doce mil caballos, y los acantonó en
las ciudades destinadas a las carros, y en Jerusalén, junto al rey. 15 Él
hizo que la plata y el oro fueran en Jerusalén tan comunes como las piedras,
y la madera de cedro tan abundante como los sicomoros de La alianza con el rey de Tiro para la construcción
del Templo 1 Rey. 5. 16-26 18 Salomón decidió construir una Casa para el nombre
del Señor y un palacio real para sí mismo. 2 1
Entonces reclutó setenta mil hombres para transportar cargas y ochenta mil
para extraer las piedras de las montañas, y puso tres mil seiscientos
capataces al frente de ellos. 2 Salomón mandó a decir a Jirám, rey de Tiro:
"Haz conmigo lo mismo que hiciste con mi padre David, cuando le enviaste
maderas de cedro para que se construyera una casa donde habitar. 3 Ahora yo
voy a construir una Casa para el nombre del Señor, mi Dios, y voy a
consagrarla a él para quemar incienso aromático en su presencia, para
presentar las ofrendas dispuestas continuamente, y para ofrecer los
holocaustos de la mañana y de la tarde, de los sábados, los novilunios y las
solemnidades del Señor, nuestro Dios, y eso para siempre en Israel. 4 10 Jirám, rey de Tiro, respondió en una carta que
envió al rey Salomón: "Por el amor que el Señor tiene a su pueblo te ha
constituido rey sobre él". 11 Y agregaba: "¡Bendito sea el Señor,
el Dios de Israel! Él hizo el cielo y la tierra, y dio al rey David un hijo
sabio, prudente e inteligente que construirá una Casa para el Señor y un
palacio real para sí mismo. 12 Por eso, ahora te envió a Jurám Abí, un hombre
hábil e inteligente, 13 hijo de una mujer danita, cuyo padre era de Tiro. Él
sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, las piedras preciosas,
la madera, la púrpura escarlata, la púrpura violeta, el lino fino y el
carmesí. También sabe hacer toda clase de esculturas y ejecutar cualquier
obra que se le proponga, junto con tus artesanos y los de tu padre David, mi
señor. 14 Que mi señor envíe a sus servidores el trigo, la cebada, el aceite
y el vino que ha prometido: 15 nosotros cortaremos toda la madera del Líbano
que necesites y te la llevaremos en balsas, por mar, hasta Jope; y luego tú
mandarás que la suban a Jerusalén". El reclutamiento de los trabajadores 1 Rey. 5. 27-32 16 Salomón hizo el censo de todos los extranjeros
residentes en Israel, semejante al que había hecho su padre David, y se
comprobó que estos eran ciento cincuenta y tres mil seiscientos. 17 Destinó a
setenta mil de ellos para transportar las cargas, a ochenta mil para extraer
las piedras de las montañas, y puso al frente de ellos a tres mil seiscientos
capataces para hacer trabajar al pueblo. La construcción del Templo 1 Rey. 6. 1-30; 7. 15-22 3 1
Salomón comenzó a construir 10 Hizo dos querubines, obra de escultores, en el
interior del Santo de los santos, y se los revistió de oro. 11 Las alas de
los querubines medían diez metros de largo: un ala del primer querubín, de
dos metros y medio, tocaba el muro de 15 Delante de El Mar de bronce 1 Rey. 7. 23-26 4 1
Salomón hizo un altar de bronce, de diez metros de largo, diez de ancho y
cinco de alto. 2 Él hizo además el Mar de metal fundido, que medía
cinco metros de diámetro y tenía forma circular; su altura era de dos metros
y medio, y una cuerda de quince metros medía su circunferencia. 3 Debajo del
borde, todo alrededor, había unas figuras de toros –diez cada cinco metros–
que rodeaban todo el contorno del Mar; había dos hileras de toros, fundidos
con el Mar en una sola pieza. 4 El Mar estaba asentado sobre doce toros, tres
vueltos hacia el norte, tres hacia el oeste, tres hacia el sur y tres hacia
el este. El Mar se elevaba por encima de ellos, que estaban con sus partes
traseras vueltas hacia el interior. 5 Su espesor medía un palmo, y su borde
tenía forma de copa, semejante al cáliz de una azucena. Su capacidad era de
más de cien mil litros. 6 También hizo diez recipientes para el agua; los
colocó cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para las abluciones; en
ellos se lavaba lo que servía para el holocausto, pero los sacerdotes hacían
su abluciones en el Mar de bronce. 7 Hizo asimismo los diez candeleros de
oro, conforme al modelo prescrito, y los puso en la nave central, cinco a la
derecha y cinco a la izquierda. 8 Hizo diez mesas y las colocó en la nave
central, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo cien copas de oro. 9
Hizo el atrio de los sacerdotes, y la gran explanada con sus puertas, a las
que recubrió de bronce. 10 En cuanto al Mar, lo puso al lado derecho, hacia
el sudeste. Los otros utensilios del Santuario 1 Rey. 7. 40-51 11 Jurám hizo las ollas, las palas y los
aspersorios. Así terminó el trabajo que debía hacer para el rey Salomón en 19 Salomón mandó hacer asimismo todos los objetos
que estaban en 5 1 Así
fue terminado todo el trabajo que hizo el rey Salomón para 1 Rey. 8. 1-9 2 Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los
ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los príncipes de las
casas paternas de los israelitas, para subir el Arca de 7 Los sacerdotes introdujeron el Arca de 1 Rey. 8. 10-13 11 Mientras los sacerdotes salían del Santo –porque
todos los sacerdotes que se hallaban presentes se habían santificado, sin
distinción de clases– 12 los levitas cantores en pleno –Asaf, Hemán y
Iedutún, con sus hijos y sus hermanos– vestidos de lino fino, estaban de pie
al oriente del altar, con címbalos, arpas y cítaras. Junto a ellos había
ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas. 13 Los que tocaban las
trompetas y los cantores hacían oír sus voces al unísono, para alabar y
celebrar al Señor. Y cuando ellos elevaban la voz al son de las trompetas, de
los címbalos y de los instrumentos musicales, para alabar al Señor "porque
es bueno, porque es eterno su amor", una nube llenó el Templo, 6 1
Entonces Salomón dijo: "El Señor ha decidido habitaren la nube oscura. 2 Sí, yo te he construido Alocución de Salomón al pueblo 1 Rey. 8. 14-21 3 Después el rey se volvió y bendijo a toda la
asamblea de Israel, mientras esta permanecía de pie. 4 Él dijo: "Bendito
sea el Señor, el Dios de Israel, que ha cumplido con su mano lo que su boca
había anunciado a mi padre David, cuando le dijo: 5 ‘Desde el día en que hice
salir del país de Egipto a mi pueblo, no elegí otra ciudad, entre todas las
tribus de Israel, para que allí se edificara una Casa donde residiera mi
Nombre, ni elegí a otro hombre para que fuera príncipe de mi pueblo Israel, 6
sino que elegí a Jerusalén para que allí residiera mi Nombre, y elegí a David
para que estuviera al frente de mi pueblo Israel’. La súplica de Salomón 1 Rey. 8. 22-52 12 Salomón, puesto de pie ante el altar del Señor,
frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos. 13 Porque él había
hecho un estrado de bronce, de dos metros y medio de largo, dos y medio de
ancho, y uno y medio de alto, y lo había colocado en medio del atrio. Salomón
subió al estrado, se arrodilló frente a toda la asamblea de Israel, extendió
sus manos hacia el cielo 14 y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni en el cielo ni en la
tierra hay un Dios como tú, que mantienes 18 Pero ¿es posible que Dios habite realmente con
los hombres en la tierra? Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden
contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido! 19 No obstante,
Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu
servidor, y escucha el clamor y la oración que te dirige tu servidor. 20 Que
tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que
dijiste que allí residiría tu Nombre. ¡Escucha la oración que tu servidor
dirige hacia este lugar! 21 ¡Escucha la súplica y la oración que tu servidor
y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! ¡Escucha desde tu morada en el
cielo, escucha y perdona! 22 Cuando un hombre peque contra su prójimo, si se
lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, y él viene a pronunciar la
imprecación sobre tu altar, en esta Casa, 23 escucha tú desde el cielo, actúa
y juzga a tus servidores: castiga al culpable, dándole su merecido, y
absuelve al inocente, tratándolo según su justicia. 24 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el
enemigo por haber pecado contra ti, si ellos se convierten y celebran tu
Nombre, si oran y suplican delante de ti en esta Casa, 25 escucha tú desde el
cielo: perdona el pecado de tu pueblo Israel y tráelo de nuevo a la tierra
que les diste a ellos y a sus padres. 26 Cuando el cielo se cierre y no haya lluvia,
porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, si celebran tu
Nombre y se convierten de su pecado, porque tú los humillaste, 27 escucha tú
desde el cielo: perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel,
mostrándoles el buen camino que deben seguir, y envía lluvia a la tierra que
diste en herencia a tu pueblo. 28 Cuando haya hambre en el país, o haya peste, quemazón
o plaga en los sembrados, langosta o pulgón; cuando el enemigo lo tenga
sitiado en alguna de sus ciudades, o sobrevenga un flagelo o una epidemia, 29
cualquiera sea la oración o la súplica que te dirija un miembro de tu pueblo
Israel, sintiéndose tocado por su desgracia y su dolor, y con las manos
extendidas hacia esta Casa, 30 escúchalas tú desde el cielo, desde el lugar
donde habitas; escucha y perdona a cada uno según su conducta, tú que conoces
su corazón, porque sólo tú conoces el corazón de los humanos. 31 Así los
israelitas sentirán temor de ti y seguirán tus caminos, mientras vivan en el
suelo que diste a sus padres. 32 También al extranjero, que no pertenece a tu
pueblo Israel, y llegue de un país lejano a causa de tu gran Nombre, de tu
mano poderosa y de tu brazo extendido, si él viene a orar hacia esta Casa, 33
escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, y concede al
extranjero todo lo que te pida. Así todos los pueblos de la tierra conocerán
tu Nombre, sentirán temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrán que esta
Casa, que yo he construido, es llamada con tu Nombre. 34 Cuando tu pueblo salga a combatir contra sus
enemigos, por el camino que tú le señales, si ellos oran al Señor vueltos
hacia la ciudad que tú has elegido y hacia 36 Cuando pequen contra ti –porque no hay hombre que
no peque– y tú, irritado contra ellos, los pongas a merced del enemigo, y sus
vencedores los lleven cautivos a un país enemigo, próximo o lejano, 37 si en
el país al que han sido deportados reflexionan y se convierten, si en el país
de sus vencedores te suplican, diciendo: ‘¡Hemos pecado, somos culpables,
hemos cometido el mal!’; 38 si en el país de los enemigos que los hayan
deportado se vuelven hacia ti de todo corazón y con toda el alma, si te
suplican en dirección al país que diste a sus padres, a la ciudad que tú has
elegido y a 40 Sí, Dios mío, que tus ojos estén abiertos y tus
oídos atentos a las súplicas que se hagan en este lugar. 41 Y ahora, ¡levántate, Señor Dios,entra en el lugar
de tu Reposo,tú y tu Arca poderosa! ¡Que tus sacerdotes se revistande la salvacióny tus
fieles gocen de felicidad! 42 ¡Señor Dios, no rechaces a tu Ungido,acuérdate de
los favores concedidosa David, tu servidor!". Los sacrificios de 1 Rey. 8. 62-66 7 1 Cuando
Salomón terminó de orar, bajó fuego del cielo y devoró el holocausto y los
sacrificios. La gloria del Señor llenó 4 El rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios
delante del Señor. 5 El rey Salomón ofreció en sacrificio 22.000 bueyes y
20.0000 carneros. Fue así como el rey y todo el pueblo dedicaron 7 Salomón consagró el centro del atrio que está
delante de 8 En aquella ocasión, Salomón, y con él todo Israel,
celebró Nueva aparición del Señor a Salomón 1 Rey. 9. 1-9 11 Salomón terminó 13 Cuando yo cierre el cielo y no haya lluvia,
cuando ordene a la langosta que devore el país, cuando envíe a mi pueblo la
peste, 14 si mi pueblo, el que es llamado con mi Nombre, se humilla y
suplica, si busca mi rostro y se convierte de sus malos caminos, yo escucharé
desde el cielo, perdonaré su pecado y haré que su país se restablezca. 17 En cuanto a ti, si caminas en mi presencia como
lo hizo tu padre David, practicando todo lo que te mandado, observando mis
preceptos y mis leyes, 18 entonces yo mantendré tu trono real, como se lo
aseguré a tu padre David, cuando dije: ‘Nunca te faltará un descendiente que
gobierne Israel’. 19 Pero si defeccionan y abandonan los preceptos y
mandamientos que puse delante de ustedes, si van a servir a otros dioses y se
postran delante de ellos, 20 entonces los arrancaré de mi suelo, el que yo
les he dado, arrojaré lejos de mi presencia esta Casa que consagré a mi
Nombre, y la convertiré en objeto de burla y de irrisión entre todos los
pueblos. 21 Y esta Casa, que fue tan magnífica, será motivo de estupor para
todo el que pase junto a ella, a tal punto que se preguntará: ‘¿Por qué el
Señor ha tratado así a este país y a esta Casa?’. 22 Y se responderá: ‘Porque
abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había hecho salir de
Egipto, y porque siguieron a otros dioses, se postraron delante de ellos y
los sirvieron: por eso el Señor atrajo sobre ellos esta calamidad’". Las construcciones de Salomón 1 Rey. 9. 10, 17b-19 8 1 Al
cabo de los veinte años que tardó Salomón en construir El reclutamiento de trabajadores 1 Rey. 9. 20-23 El traslado de la hija del Faraón 1 Rey. 9. 24 11 Salomón hizo subir a la hija del Faraón desde La organización del culto 1 Rey. 9. 25 12 Entonces Salomón comenzó a ofrecer holocaustos al
Señor sobre el altar que había erigido ante el vestíbulo del Templo. 13 Según
el rito de cada día, ofrecía lo que había mandado Moisés para los sábados,
los novilunios y las tres solemnidades anuales, a saber: la fiesta de los
Ácimos, la fiesta de las Semanas y la fiesta de las Chozas. 14 Además,
conforme a las disposiciones de su padre David, asignó a las clases
sacerdotales sus respectivas funciones; estableció en sus cargos a los
levitas, para cantar alabanzas y oficiar en presencia de los sacerdotes,
según el rito de cada día; y a los porteros, según sus clases, los encargó de
cada una de las puertas, porque así lo había mandado David, el hombre de
Dios. 15 Ellos no se apartaron en nada de lo mandado por el rey en lo
referente a los sacerdotes y a los levitas, ni tampoco en lo concerniente a
los tesoros. 16 Así se llevó a cabo toda la obra de Salomón,
desde el día en que se pusieron los cimientos de La flota de Salomón 1 Rey. 9. 26-28 17 Entonces Salomón se dirigió a Esión Guéber y a
Elat, a orillas del mar, en el país de Edóm. 18 Jirám, por medio de sus
servidores, le envió una flota y algunos marineros, buenos conocedores del
mar. Ellos fueron a Ofir con los servidores de Salomón, y trajeron de allí
cuatrocientos talentos de oro, que entregaron al rey Salomón. La visita de la reina de Sabá 1 Rey. 10. 1-13 9 1 La
reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, y fue a ponerlo a prueba,
proponiéndole unos enigmas. Llegó a Jerusalén con un séquito imponente, con
camellos cargados de perfumes, de gran cantidad de oro y de piedras
preciosas. Cuando se presentó ante Salomón, le expuso todo lo que tenía
pensado decirle. 2 Salomón respondió a todas sus preguntas: no hubo para él
ninguna cuestión tan oscura que no se la pudiera explicar. 3 Cuando la reina vio toda la sabiduría de Salomón,
las casa que había construido, 4 los manjares de su mesa, los aposentos de
sus servidores, el porte y la librea de sus camareros y de sus coperos, y los
holocaustos que ofrecía en 9 La reina regaló al rey ciento veinte talentos de
oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca más hubo
tantos perfumes como los que la reina de Sabá dio al rey Salomón. 10 Los servidores de Jirám y de Salomón, que habían
traído el oro de Ofir, trajeron también madera de sándalo y piedras
preciosas. 11 Con la madera de sándalo, el rey hizo unos tablados para 12 Por su parte, el rey Salomón dio a la reina de
Sabá todo lo que a ella se le ocurrió pedir, mucho más de lo que ella misma
había traído al rey. Después, la reina emprendió el camino de regreso a su
país, acompañada de su séquito. Las riquezas de Salomón1 Rey. 10.14-25 13 El peso del oro que recibía Salomón en un solo
año ascendía a seiscientos sesenta y seis talentos. 14 sin contar lo que
aportaba el tráfico de los viajantes y mercaderes. Todos los reyes de Arabia
y los gobernadores del país llevaban oro y plata a Salomón. 15 El rey Salomón hizo doscientos grandes escudos de
oro trabajado a martillo, empleando para cada uno seiscientos siclos de oro,
16 y trescientos escudos más pequeños, también de oro trabajado a martillo,
empleando para cada uno trescientos siclos de oro. Luego el rey los ubicó en
la sala llamada Bosque del Líbano. 17 El rey hizo, además, un gran trono de marfil, al
que recubrió de oro puro. 18 El trono tenía seis gradas, una plataforma de oro,
unos sostenes, y brazos a ambos lados del asiento; junto a los brazos había
dos leones de pie, 19 y otros doce leones de pie sobre las seis gradas, a uno
y otro lado. En ningún reino se había hecho nada igual. 20 Toda la vajilla del rey Salomón era de oro, y
todo el mobiliario de la sala llamada Bosque del Líbano, de oro fino; no se
usaba la plata, a la que en tiempos de Salomón no se la tenía en cuenta para
nada. 21 Porque el rey disponía de una flota que iba a Tarsis con los
servidores de Jirám, y una vez cada tres años las naves de alta mar llegaban
cargadas de oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 22 El rey Salomón superó a todos los reyes de la
tierra en riqueza y sabiduría. 23 Todos los reyes de la tierra trataban de
ver a Salomón para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón. 24 Y
cada uno aportaba sus presentes: objetos de plata y oro, trajes, armas,
perfumes, caballos y mulas. Así, año tras año. La caballería real1. 14-17; 1 Rey. 10. 26-29 25 Salomón llegó a tener cuatro mil caballerizas
para los caballos y los carros de guerra, y doce mil caballos, que acantonó
en las ciudades de guarnición y en Jerusalén, junto a él. 26 Él dominaba sobre todos los reyes, desde el Río hasta el país de los filisteos y hasta l |