|
volver |
Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
|
|
Nº |
Libros |
|
|
Génesis Éxodo Levítico Números Deuteronomio Josué Jueces Ruth Samuel I Samuel II Reyes I Reyes II Crónicas I Cronicas II Esdras Nehemías Tobías Judit Ester Macabeos I Macabeos II Job Salmos Proverbios Eclesiástes Cantares Sabiduria Eclesiástico Isaias Jeremías Lamentaciones Baruc Ezequiel Daniel Oseas Joel Amós Abdías Jonás Miqueas Nahum Habacuc Sofonías Ageo Zacarías Malaquías Mateo Marcos Lucas Juan Hechos Romanos I Corintios II Corintios Galátas Efesios Filipenses Colosenses TesalonicensesI TesalonicensesII I Timoteo II Timoteo Tito Filemon Hebreos Santiago I Pedro II Pedro I Juan II Juan III Juan Judas Apocalipsis |
En el año Con el advenimiento de
Ciro, se produce un cambio importante en las condiciones políticas del
Antiguo Oriente. El nuevo monarca se distingue por su actitud más humanitaria
en favor de los pueblos sometidos. No practica deportaciones masivas, respeta
las leyes y costumbres locales, y propicia el retorno a sus respectivos
países de las poblaciones desterradas por los reyes de Asiria y Babilonia. Favorecidos por la
política tolerante de los persas, varios grupos de judíos exiliados en
Babilonia se ponen en camino para regresar a Los libros de ESDRAS y
NEHEMÍAS son nuestra principal fuente de información acerca de este
importante y difícil período de la historia bíblica. Ambos formaban
originariamente una sola obra con los libros de las Crónicas y fueron
compuestos en la misma época. Para elaborar esta segunda parte de su relato,
el Cronista utiliza y cita textualmente diversos documentos contemporáneos de
los hechos: listas de repatriados, genealogías, edictos reales,
correspondencia administrativa de la corte persa y, sobre todo,
"memorias" personales de Esdras y Nehemías, los dos grandes
protagonistas de la restauración judía. En la disposición de materiales tan
diversos, el autor no siempre se atiene a la sucesión cronológica de los
hechos. Por eso estos Libros, si bien nos ofrecen una información de primera
mano, presentan serias dificultades cuando se trata de reconstruir el
desarrollo exacto de los acontecimientos. Así, por ejemplo, es muy verosímil
que la misión de Nehemías haya precedido en varios años a la de Esdras. Sin
embargo, el Cronista ha invertido el orden de los relatos, para dar prioridad
a la reforma religiosa, realizada por el sacerdote Esdras, sobre la actividad
del laico Nehemías, de carácter más bien político. Pero estas dificultades no
afectan al contenido religioso de los Libros. A un pueblo que ha perdido su
independencia política y está propenso a caer en el desaliento, el Cronista
le recuerda que el "Resto" de Judá liberado del exilio sigue siendo
el depositario de la elección divina. La deportación a Babilonia mostró que
las amenazas de los Profetas se habían cumplido al pie de la letra. ¿No será
este el momento de escuchar la voz del Señor, de tomar en serio las
exigencias morales y sociales de EL LIBRO DE ESDRAS EL RETORNO DE LOS
DEPORTADOS Y En el verano del Pero la comunidad
judía, si bien goza de una cierta autonomía interna, depende de la provincia
persa de Samaría, que no ve con buenos ojos la llegada de los repatriados.
Esta animosidad de las poblaciones vecinas agrava las penurias del pequeño
grupo que debe rehacerlo todo desde el comienzo, y las obras de restauración
del Templo quedan pronto interrumpidas. Varios años más tarde,
en el 520, los profetas Ageo y Zacarías despiertan al pueblo de su inercia, y
las obras se reinician con renovado entusiasmo. Después de cinco años de
trabajo, en el 515, el edificio queda terminado, y el pueblo celebra
solemnemente El edicto de Ciro y el retorno de Sesbasar 1 1 En el
primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor
pronunciada por Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, rey de
Persia, y este mandó proclamar de viva voz y por escrito en todo su reino: 2
"Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios del cielo, ha puesto
en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le edifique
una Casa en Jerusalén, de Judá. 3 Si alguno de ustedes pertenece a ese
pueblo, que su Dios lo acompañe y suba a Jerusalén, de Judá, para reconstruir
5 Entonces los jefes de familia de Judá y de
Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos los que se sintieron movidos
por Dios, se pusieron en camino para ir a reconstruir 7 El rey Ciro mandó tomar los utensilios de La lista de los repatriados con Zorobabel 2 1 Estas
son las personas de la provincia que regresaron de la cautividad en el
exilio, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad, después
de haber sido deportadas a Babilonia por el rey Nabucodonosor. 2 Los que
llegaron con Zorobabel fueron Josué, Nehemías, Seraías, Reelaías, Najamaní,
Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rejúm y Baaná. El número de la gente del pueblo fue el siguiente: 3
los hijos de Paros: 2.172; 4 los hijos de Sefatías: 372; 5 los hijos de Araj:
775; 6 los hijos de Pajat Moab, es decir, los hijos de Josué y de Joab:
2.812; 7 los hijos de Elám: 1.254; 8 los hijos de Zatú: 945; 9 los hijos de
Sacai: 760; 10 los hijos de Baní: 642; 11 los hijos de Bebai: 623; 12 los
hijos de Azgad: 1.222; 13 los hijos de Adonicám: 666; 14 los hijos de Bigvai:
2.056; 15 los hijos de Adín: 454; 16 los hijos de Ater, es decir, de
Ezequías: 98; 17 los hijos de Besai: 323; 18 los hijos de Iorá: 112; 19 los
hijos de Jasú: 223; 20 los hijos de Guibar: 95; 21 los hijos de Belén: 123;
22 los hombres de Netofá: 56; 23 los hombres de Anatot: 128; 24 los hijos de
Bet Azmávet: 42; 25 los hijos de Quiriat Iearim, de Queefirá y de Beerot:
743; 26 los hijos de Haramá y de Gueba: 621; 27 los hombres de Micmás: 122;
28 los hombres de Betel y de Ai: 223; 29 los hijos de Nebo: 52; 30 los hijos
de Magbís: 156; 31 los hijos del otro Elám: 1.254; 32 los hijos de Jarím:
320; 33 los hijos de Lot, de Jadí y de Onó: 725; 34 los hijos de Jericó: 345;
35 los hijos de Senaá: 3.630. 36 Sacerdotes: los hijos de Iedaías, de la casa de
Josué: 973; 37 los hijos de Imer: 1.052; 38 los hijos de Pasjur: 1.247; 39
los hijos de Jarím: 1.017. 40 Levitas: los hijos de Josué, es decir, de Cadmiel
y los hijos de Hodavías: 74. 41 Cantores: los hijos de Asaf: 128. 42 Porteros: los hijos de Salúm, los hijos de Ater,
los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Jatitá, los hijos de
Sobai: en total, 139. 43 Empleados del Templo: los hijos de Sijá, los
hijos de Jasufá, los hijos de Tabaot, 44 los hijos de Querós, los hijos de
Siaá, los hijos de Padón, 45 los hijos de Levaná, los hijos de Jagabá, los
hijos de Acub, 46 los hijos de Jagab, los hijos de Salmai, los hijos de
Janán, 47 los hijos de Guidel, los hijos de Gajar, los hijos de Reaías, 48
los hijos de Resín, los hijos de Necodá, los hijos de Gazám, 49 los hijos de
Uzá, los hijos de Paséaj, los hijos de Besai, 50 los hijos de Asná, los hijos
de los meunitas, los hijos de los nefusitas, 51 los hijos de Bacbuc, los hijos
de Jacufá, los hijos de Jarjur, 52 los hijos de Baslut, los hijos de Mejidá,
los hijos de Jarsá, 53 los hijos de Barcós, los hijos de Sisrá, los hijos de
Témaj, 54 los hijos de Nesíaj, los hijos de Jatifá. 55 Hijos de los servidores de Salomón: los hijos de
Sotai, los hijos de Soféret, los hijos de Perudá, 56 los hijos de Iaalá, los
hijos de Darcón, los hijos de Guidel, 57 los hijos de Sefatías, los hijos de
Jatil, los hijos de Poquéret Sebaim, los hijos de Amí. 58 El total de los
empleados del Templo y de los hijos de los servidores de Salomón: 392. 59 Los que volvieron de Tel Melaj, Tel Jarsá,
Querub, Adán e Imer, y que no pudieron probar si su familia y su estirpe eran
de origen israelita, fueron los siguientes: 60 los hijos de Delaías, los
hijos de Tobías, los hijos de Necodá: 652. 61 Y entre los sacerdotes: los
hijos de Hobaías, los hijos de Hacós y los hijos de Barzilai, que se había
casado con una de las hijas de Barzilai, el galaadita y adoptó el nombre de
este. 62 Ellos buscaron la lista de sus antepasados, pero no la encontraron,
y por eso se los excluyó del sacerdocio, como ilegítimos, 63 y el gobernador
les prohibió comer de las ofrendas sagradas, hasta que un sacerdote
consultara a Dios por medio del Urím y el Tumín. 64 El conjunto ascendía a 42.360 personas, 65 sin
contar sus esclavos y esclavas, que eran 7.337. Había también 200 cantores y
cantoras, 66 y tenían 736 caballos, 245 mulas, 67 435 camellos y 6.720 asnos. 68 Al llegar a la casa del Señor que está en
Jerusalén, algunos jefes de familia hicieron ofrendas voluntarias para 70 Los sacerdotes, los levitas y una parte del
pueblo se establecieron en Jerusalén; los cantores, los porteros, los
empleados del Templo y todos los otros israelitas se instalaron en sus
respectivas ciudades. La reconstrucción del altar y la restauración del
culto 3 1 Cuando
llegó el séptimo mes, los israelitas ya estaban en sus respectivas ciudades y
todo el pueblo se congregó en Jerusalén como un solo hombre. 2 Entonces
Josué, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de
Sealtiel, con sus hermanos, reconstruyeron el altar del Dios de Israel, para
ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en 7 Entonces se entregó dinero a los que tallaban la
piedra y a los carpinteros, y se mandaron víveres, bebidas y aceite a los
sidonios y a los tirios para que enviaran por mar a Jope maderas de cedro del
Líbano, conforme a la autorización otorgada por Ciro, rey de Persia. La colocación de los cimientos del nuevo Templo 8 El segundo año de su llegada al Templo de Dios en
Jerusalén, en el segundo mes, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josué, hijo de
Josadac, con el resto de sus hermanos, los sacerdotes, los levitas y todos
los que habían vuelto del exilio a Jerusalén, comenzaron la obra y designaron
a algunos levitas mayores de veinte años para que dirigieran los trabajos de 10 Una vez que los constructores pusieron los
cimientos del Templo del Señor, se presentaron los sacerdotes, revestidos y
con trompetas, y también los levitas, hijos de Asaf, con sus címbalos, para
alabar al Señor, según lo establecido por David, rey de Israel. 11 Ellos
cantaban al Señor, alabándolo y dándole gracias: "Porque él es bueno,
porque es eterno su amor hacia Israel". Y todo el pueblo prorrumpía en grandes aclamaciones,
alabando al Señor, porque se ponían los cimientos de La oposición de los samaritanos a la reconstrucción
del Templo 4 1 Cuando
los enemigos de Judá y de Benjamín se enteraron de que los antiguos exiliados
estaban construyendo un Templo para el Señor, el Dios de Israel, 2 se
presentaron a Zorobabel, a Josué y a los jefes de familia, y les dijeron:
"Permítannos edificar junto con ustedes, porque también nosotros
buscamos al mismo Dios y le ofrecemos sacrificios, desde que Asharadón, rey
de Asiria, nos trajo aquí". 3 Zorobabel, Josué y los demás jefes de
familia israelitas les respondieron: "No podemos edificar junto con
ustedes una Casa para nuestro Dios: la edificaremos nosotros solos para el
Señor, el Dios de Israel, como lo ordenó Ciro, rey de Persia". 4
Entonces la gente del país, empezó a desanimar y a atemorizar al pueblo de
Judá, para que no siguiera edificando. 5 Incluso, sobornaron contra ellos a
algunos consejeros, para hacer fracasar el proyecto, y lo consiguieron
durante todo el tiempo de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Darío, rey
de Persia. Correspondencia entre los samaritanos y el rey
Artajerjes 6 Al comienzo del reinado de Jerjes, ellos
presentaron por escrito una denuncia contra los habitantes de Judá y de
Jerusalén. 7 Y en tiempos de Artajerjes, Bislán, Mitrídates,
Tabeel y sus otros colegas, le escribieron al mismo Artajerjes, rey de
Persia. El texto del documento estaba redactado en arameo y traducido. 8 El gobernador Rejúm y el secretario Simsai
escribieron al rey Artajerjes una carta contra Jerusalén, en estos términos:
9 "Rejúm, el gobernador, Simsai, el secretario, y sus demás colegas; los
jueces y los legados, funcionarios persas; la gente de Uruc, de Babilonia y
de Susa –es decir, los elamitas– 10 y los demás pueblos que el gran
Asurbanipal desterró y estableció en las ciudades de Samaría y en la región
que está de este lado del Éufrates...". 11 Y esta es la copia de la carta que le enviaron:
"Al rey Artajerjes, tus servidores, los habitantes de este lado del
Éufrates, etc. 12 El rey ha de saber que los judíos que estaban a tu lado y
llegaron a Jerusalén están reconstruyendo esta ciudad rebelde y perversa:
tratan de restaurar sus murallas y reparan sus cimientos. 13 Sepa bien el rey
que si se reconstruye esta ciudad y se levantan sus murallas, ya no se
pagarán impuestos, contribuciones ni derechos de peaje, y que al fin de
cuentas, esta ciudad perjudicará a los reyes. 14 Ahora bien, a nosotros que
somos vasallos aliados de la casa real, nos resulta intolerable que se haga
esta afrenta al rey. Por eso enviamos al rey estas informaciones, 17 El rey envió esta respuesta: "A Rejúm,
gobernador, a Simsai, secretario, y a los demás colegas residentes en Samaría
y en toda la región que está del otro lado del Éufrates, paz, etc. 18 El documento que ustedes nos enviaron ha sido
leído en su traducción, delante de mí. 19 Di orden de que se investigara, y
se ha comprobado que esa ciudad se ha sublevado contra los reyes desde los
tiempos más remotos y que en ella se han producido revueltas e
insurrecciones. 20 Hubo en Jerusalén reyes poderosos que llegaron a dominar
toda la región que está del otro lado del Éufrates, y a los cuales se pagaban
impuestos, contribuciones y derechos de peaje. 21 Manden, por lo tanto, que
se interrumpan los trabajos de esa gente y que esa ciudad no sea reconstruida
hasta nueva orden. 22 Actúen diligentemente en este asunto, no sea que
aumente el mal en perjuicio de los reyes". 23 Apenas la copia del documento del rey Artajerjes
fue leída delante del gobernador Rejúm, del secretario Simsai, y de sus
colegas, ellos partieron rápidamente hacia Jerusalén, donde estaban los
judíos, y por la fuerza de las armas, les obligaron a suspender los trabajos.
24 Así fueron interrumpidas las obras de La reanudación de las obras del Templo 5 1
Entonces el profeta Ageo y el profeta Zacarías, hijo de Idó, comenzaron a
profetizar a los judíos de Judea y de Jerusalén, en nombre del Dios de Israel
que velaba sobre ellos. 2 Al oírlos, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josué,
hijo de Josadac, se decidieron a reanudar la construcción de 3 En ese mismo tiempo, Tatnai, gobernador de la
región de este lado del Éufrates, Setar Boznai y sus colegas fueron a verlos
y les preguntaron: "¿Quién les dio la orden de edificar esta Casa y de
restaurar este Santuario?". 4 Y añadieron: "¿Cómo se llaman los
hombres que construyen este edificio?". 5 Pero Dios tenía puesta su
mirada sobre los ancianos de los judíos, y no se los obligó a suspender los
trabajos, hasta tanto se hiciera llegar un informe a Darío y se recibiera una
respuesta oficial acerca de este asunto. Informe del gobernador al rey Darío 6 Esta es la copia de la carta que Tatnai,
gobernador de la región de este lado del Éufrates, Setar Boznai, y sus
colegas, los legados de la región de este lado del Éufrates, enviaron al rey
Darío. 7 Ellos le enviaron un informe en estos términos:
"Al rey Darío, paz. 8 Sepa el rey que hemos ido a la provincia de Judá,
a La respuesta del rey Darío al gobernador 6 1
Entonces, por orden del rey Darío, se hicieron investigaciones en los
archivos de la tesorería de Babilonia, 2 y se encontró en Ecbátana, la
fortaleza situada en la provincia de los medos, un rollo redactado en estos
términos: "Memorándum: 3 El primer año de su reinado, el rey Ciro dio esta
orden acerca de 6 "Por lo tanto, ustedes, Tatnai, gobernador de
la región del otro lado del Éufrates, Setar Boznai y todos sus colegas, los
legados de la región del otro lado del Éufrates, no intervengan en este
asunto. 7 Dejen trabajar en esa Casa de Dios al comisionado de Judea y a los
ancianos de los judíos. Que se reconstruya esa Casa de Dios en el mismo
sitio. 8 Estas son mis órdenes acerca de la conducta que ustedes deben
observar frente a los ancianos de los judíos, para la reconstrucción de esa
Casa de Dios: los gastos que ellos hagan serán pagados totalmente y sin
interrupción de los fondos reales, utilizando los impuestos percibidos en la
región del otro lado del Éufrates. 9 También se les entregará sin falta, cada
día, lo necesario para los holocaustos del Dios del Cielo –novillos,
carneros, corderos, trigo, sal, vino y aceite– según las indicaciones de los
sacerdotes de Jerusalén, 10 para que ellos ofrezcan al Dios del cielo
sacrificios de aroma agradable y rueguen por la vida del rey y de sus hijos.
11 Yo ordeno asimismo: Si alguien no cumple este edicto, se arrancará una
viga de su casa y se lo ajusticiará sobre ella. Luego, se reducirá su casa a
un montón de escombros, a causa de este delito. 12 ¡Que el Dios que ha
establecido allí su Nombre destruya a cualquier rey o pueblo que intente
transgredir esta orden, destruyendo esa Casa de Dios que está en Jerusalén!
Yo, Darío, he promulgado este decreto. Que sea cumplido estrictamente". La conclusión y Dedicación del Templo 13 Entonces Tatnai, gobernador de la región del otro
lado del Éufrates, Setar Boznai y sus colegas, cumplieron estrictamente las
instrucciones enviadas por el rey Darío. 14 Los ancianos de los judíos
llevaron adelante la obra, bajo el impulso del profeta Ageo y de Zacarías,
hijo de Idó. Así terminaron la construcción, conforme a la orden del Dios de
Israel y a los decretos de Ciro y Darío. 15 La celebración de 19 Los repatriados celebraron Una vez reconstruido el
Templo, era necesario organizar a la comunidad. Los dos grandes realizadores
de esta ardua tarea fueron Nehemías y Esdras. Este último, sacerdote y
escriba encargado de los asuntos judíos en la corte persa, llega a Jerusalén
con una nueva caravana de repatriados. El rey Artajerjes le ha conferido
plenos poderes para imponer a sus compatriotas La reforma de Esdras ha
dejado una huella indeleble en la historia del Pueblo judío. Él es el
verdadero padre del "Judaísmo", con sus tres ideas centrales: el
Templo, El viaje de Esdras a Jerusalén 7 1
Después de estos acontecimientos, bajo el reinado de Artajerjes, rey de
Persia, llegó desde Babilonia Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo
de Jilquías, 2 hijo de Salúm, hijo de Sadoc, hijo de Ajitub, 3 hijo de
Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meralot, 4 hijo de Serajías, hijo de Uzí,
hijo de Buquí, 5 hijo de Abisúa, hijo de Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del
Sumo Sacerdote Aarón. 6 Esdras era un escriba muy versado en El decreto del rey Artajerjes 11 Esta es la copia del documento que el rey
Artajerjes envió a Esdras, el sacerdote escriba, especialmente instruido en
el texto de los mandamientos del Señor y de sus preceptos concernientes a
Israel. 12b "Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote
Esdras, escriba de 13 Yo he dado esta orden: Cualquier miembro del
pueblo de Israel que esté dentro de mi reino y se ofrezca voluntariamente
para ir contigo a Jerusalén, incluidos sus sacerdotes y levitas, puede
hacerlo. 14 Tú irás como enviado del rey y de sus siete consejeros, para
inspeccionar a Judá y a Jerusalén, de acuerdo con 21 Yo mismo, el rey Artajerjes, ordeno a todos los
tesoreros de la región que está del otro lado del Éufrates: ‘Entreguen exactamente
todo lo que les pida el sacerdote Esdras, escriba de 25 Y tú, Esdras, con esa sabiduría de tu Dios que
reside en ti, designa jueces y magistrados, para hacer justicia a todo el
pueblo que está del otro lado del Éufrates, es decir, a todos los que conocen
La oración de Esdras 27 ¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestros
padres, que inspiró al rey esta decisión de glorificar Los acompañantes de Esdras 8 1 Estos
son los jefes de familia, con su respectiva genealogía, que partieron conmigo
de Babilonia, bajo el reinado de Artajerjes: 2 De los hijos de Pinjás: Gersón; de los hijos de
Itamar: Daniel; de los hijos de David: Jatús, 3 hijo de Secanías; de los
hijos de Parós: Zacarías, con el cual fueron registrados 150 hombres; 4 de
los hijos de Pajat Moab: Elijonai, hijo de Zerajías, con 200 hombres; 5 de
los hijos de Zatú: Secanías, hijo de Iajaziel, con 300 hombres; 6 de los
hijos de Adín: Ebed, hijo de Jonatán, con 50 hombres; 7 de los hijos de Elám:
Isaías, hijo de Atalías, con 70 hombres; 8 de los hijos de Sefatías:
Zebadías, hijo de Miguel, con 80 hombres; 9 de los hijos de Joab: Abdías,
hijo de Iejiel, con 218 hombres; 10 de los hijos de Baní: Selomit, hijo de
Josifías, con 160 hombres; 11 de los hijos de Bebai: Zacarías, hijo de Bebai,
con 28 hombres; 12 de los hijos de Azgad: Iojanán, hijo de Hacatán, con 110
hombres; 13 de los hijos de Adonicám: los menores, a saber, Elifélet, Jeiel y
Semaías, con 60 hombres; 14 y de los hijos de Bigvai: Utai, hijo de Zacur,
con 70 hombres. Los preparativos para la partida 15 Yo los reuní a orillas del río que va hacia Ahavá
y allí acampamos durante tres días. Vi que había gente del pueblo y
sacerdotes, pero no encontré ningún levita. 16 Entonces llamé a los jefes
Eliezer, Ariel, Semaías, Elnatán, Jarib, Elnatán, Natán, Zacarías y Mesulán,
y a los instructores Joiarib y Elnatán, 17 y los envié a ver a Idó, jefe de
Casifía, con la orden precisa de lo que debían decir a él y a sus hermanos
que residían en esa localidad, a fin de que nos mandaran servidores para 21 Allí, a orillas del río Ahavá, proclamé un ayuno,
para humillarnos delante de nuestro Dios, a fin de pedirle un feliz viaje
para nosotros y nuestros hijos y para todos nuestros bienes. 22 Porque
hubiera sido vergonzoso pedir al rey gente armada y jinetes, para que nos
protegieran en el camino contra el enemigo. Al contrario, nosotros habíamos
dicho al rey: "La mano de nuestro Dios se extiende para bendecir a todos
los que lo buscan, y su poder y su ira caen sobre todos los que lo
abandonan". 23 Así ayunamos e invocamos a nuestro Dios, y él nos
escuchó. 24 Después tomé aparte a doce de los jefes de los
sacerdotes, y además a Serebías y a Jasabías, junto con diez de sus hermanos;
25 y pesé delante de ellos la plata, el oro y los utensilios, que el rey, sus
consejeros y sus funcionarios y todos los israelitas residentes allí, habían
ofrecido para El viaje desde Babilonia a Jerusalén 31 El día doce del primer mes, partimos de las
orillas del río Ahavá para ir a Jerusalén. La mano de nuestro Dios estaba
sobre nosotros, y él nos preservó durante la marcha de los ataques enemigos y
de las emboscadas. 32 Al llegar a Jerusalén, descansamos tres días. 33
El cuarto día, fueron pesados la plata, el oro y los utensilios en En aquel tiempo, 35 los deportados que habían vuelto
del exilio ofrecieron como holocausto al Dios de Israel doce novillos por
todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce chivos
por el pecado: todo, en holocausto al Señor. 36 Y se entregaron los decretos
del rey a los sátrapas y gobernadores de la región de este lado del Éufrates,
los cuales prestaron su apoyo al pueblo y a Los matrimonios con mujeres extranjeras 9 1 Una
vez terminado todo esto, se me presentaron los jefes para decirme: "El
pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de la gente
del país, que practica cosas abominables: los cananeos, los hititas, los
perizitas, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los
amorreos. 2 Al contrario, se casaron y casaron a sus hijos con mujeres de
esos pueblos, y así la raza santa se ha mezclado con la gente del país. ¡Los
jefes y los magistrados fueron los primeros en participar de esta
traición!". 3 Al oír esto, yo desgarré mi túnica y mi manto, me arranqué
los pelos de la cabeza y de la barba, y me senté lleno de consternación. Súplica de Esdras "Dios mío, estoy tan avergonzado y confundido
que no me atrevo a levantar mi rostro hacia ti. Porque nuestras iniquidades
se han multiplicado hasta cubrirnos por completo, y nuestra culpa ha subido
hasta el cielo. 7 Desde los días de nuestros padres hasta hoy, nos hemos
hecho muy culpables, y a causa de nuestras iniquidades, nosotros, nuestros
reyes y nuestros sacerdotes, fuimos entregados a los reyes extranjeros, a la
espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergüenza, como nos sucede en el día
de hoy. 8 Pero ahora, hace muy poco tiempo, el Señor, nuestro Dios, nos ha
concedido la gracia de dejarnos un resto de sobrevivientes y de darnos un
refugio en su Lugar santo. Así nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos
ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud. 9 Porque nosotros estamos
sometidos; pero nuestro Dios no nos ha abandonado en medio de la servidumbre.
Él nos obtuvo el favor de los reyes de Persia, para animarnos a levantar 10 Y ahora, Dios nuestro, ¿qué más podemos decir?
Porque hemos abandonado tus mandamientos, 11 los que nos habías dado por
medio de tus servidores, los profetas, diciendo: ‘La tierra en la que
entrarán para tomar posesión de ella es una tierra manchada, manchada por
gente del país, por las abominaciones con que la han llenado de un extremo al
otro a causa de su impureza. 12 Por eso, no entreguen sus hijas a los hijos
de ellos ni casen a sus hijos con las hijas de esa gente. No busquen nunca su
paz ni su bienestar. Así ustedes llegarán a ser fuertes, comerán los mejores
frutos de la tierra, y la dejarán en herencia a sus hijos para siempre’. 13 Después de todo lo que nos ha sucedido por
nuestras malas acciones y nuestra gran culpa –aunque tú, Dios nuestro, no has
tenido en cuenta todo el alcance de nuestra iniquidad y nos has dejado estos
sobrevivientes– 14 ¿cómo es posible que volvamos a violar tus mandamientos y
a emparentarnos con esta gente abominable? ¿No te irritarías hasta
destruirnos, sin dejar ni un resto con vida? 15 Señor, Dios de Israel, porque
tú eres justo, hemos sobrevivido como un resto. ¡Aquí estamos en tu presencia
con nuestras culpas, a pesar de que en estas condiciones nadie puede
comparecer delante de ti!". El compromiso de deshacer las uniones ilícitas 10 1
Mientras Esdras, bañado en llanto y postrado delante de 5 Esdras se levantó e hizo jurar a los jefes de los
sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que procederían como él lo
había dicho. Y todos lo juraron. 6 Esdras se alejó de La puesta en práctica de la decisión 7 Se lanzó entonces una proclama en Judá y en
Jerusalén, para que todos los repatriados se reunieran en Jerusalén. 8 Al que
no se presentara en el plazo de tres días, por decisión de los jefes y de los
ancianos, se le confiscarían todos sus bienes y se lo excluiría de la
asamblea de los que habían vuelto del exilio. 9 Todos los hombres de Judá y
de Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días. Era el día
veinte del noveno mes. Todo el pueblo se ubicó en la plaza de 10 El sacerdote Esdras se levantó y les dijo:
"Ustedes cometieron una traición, al casarse con mujeres extranjeras:
así aumentaron la culpa de Israel. 11 Pero ahora, den gracias al Señor, el
Dios de nuestros padres, y cumplan su voluntad, separándose de la gente del
país y de las mujeres extranjeras". 12 Toda la asamblea respondió en
alta voz: "Sí, haremos lo que tú nos digas, 13 pero el pueblo es muy
numeroso y estamos en época de lluvias. No podemos permanecer a la
intemperie, y además, esto no es cuestión de un día o dos, porque somos
muchos los que hemos pecado en esto. 14 Sería mejor que nuestros jefes
representen a toda la asamblea: todos los que, dentro de nuestras ciudades,
se hayan casado con mujeres extranjeras, vendrán a presentarse en la fecha
señalada, acompañados de los ancianos y de los jueces de cada ciudad, hasta
que se haya alejado de nosotros la ira de nuestro Dios a causa de este
asunto". 15 Solamente Jonatán, hijo de Azael, y Iajzías, hijo
de Tigvá, se opusieron a esta manera de proceder, apoyados por Mesulán y el
levita Sabtai. 16 Pero los repatriados hicieron como se había propuesto. El
sacerdote Esdras eligió un jefe de familia por cada grupo, designándolos
personalmente a cada uno. El primer día del décimo mes, comenzaron las
sesiones para examinar las causas; 17 y hasta el primer día del primer mes,
no quedaron resueltos los casos de todos los hombres que se habían casado con
mujeres extranjeras. La lista de los culpables 18 Entre los miembros de las familias sacerdotales
que se habían casado con mujeres extranjeras, estaban los siguientes: entre
los hijos de Josué, hijo de Josadac, y entre sus hermanos: Maasías, Eliezer,
Iarib y Guedalías. 19 Estos se comprometieron bajo juramento a echar a sus
mujeres, y ofrecieron un carnero en sacrificio de reparación por su culpa. 20 Entre los hijos de Imer: Janahí y Zebadías; 21 entre los hijos de Jarím: Maasías, Elías, Semaías,
Iejiel y Uzías; 22 entre los hijos de Pasjur: Elionai, Maasías,
Ismael, Natanael, Iosabad y Elasá. 23 Entre los levitas: Iosabad, Simei, Quelaías –o
Quelitá– Petaías, Iejudá y Eliezer. 24 Entre los cantores: Eliasib y Zacur. Entre los porteros: Salúm, Telém y Urí. 25 Entre los israelitas: de los hijos de Parós: Ramías, Izías, Malquías,
Miamím, Eleazar, Malquías y Benaías; 26 de los hijos de Elám: Matanías, Zacarías, Iejiel,
Abdí, Ieremot y Elías; 27 de los hijos de Zatú: Elionai, Eliasib, Matanías,
Ieremot, Zabad y Azizá; 28 de los hijos de Bebai: Iojanán, Jananías, Zabai y
Atlai; 29 de los hijos de Baní: Mesulán, Maluc, Adaías,
Iasub, Seal y Ieramot; 30 de los hijos de Pajat Moab: Adná, Quelal,
Benaías, Maasías, Matanías, Besalel, Binuí y Manasés; 31 de los hijos de Jarím: Eliezer, Isías, Malquías,
Semaías, Simeón, 32 Benjamín, Maluc y Semarías; 33 de los hijos de Jasúm: Matenai, Matatá, Zabad,
Elifélet, Ieremai, Manasés y Simei; 34 de los hijos de Baní: Maadai, Amrám, Uel, 35 Benaías, Bedías, Quelui, 36 Vanías, Meremot, Eliasib, 37 Matanías, Matenai y Iasai; 38 de los hijos de Binuí: Simei, 39 Selemías, Natán y Adaías; 40 de los hijos de Sacai: Sasai, Sarai, 41 Azarel, Selemías, Semarías, 42 Salúm, Amarías y José; 43 de los hijos de Nebo: Jeiel, Matitías, Zabad,
Zebiná, Iadai, Joel y Benaías. 44 Todos estos se habían casado con extranjeras, y
despidieron a sus mujeres y a sus hijos. 1 1-3. Ver
2 Crón. 36. 22-23. 5. Los
testimonios históricos y arqueológicos permiten afirmar que no fueron muy
numerosos los exiliados que decidieron regresar a Judá. Muchos de ellos, una
vez instalados en Babilonia, encontraban demasiado duro tener que empezar
todo de nuevo. 7. Ver 2
Rey. 25. 13-17. 11. "5.400":
esta cifra no concuerda con la totalidad de los objetos enumerados, que sólo
suman 2.499. Esto se debe probablememe a que el Cronista cita un fragmento de
un inventario más amplio, que incluía el número completo de los utensilios
devueltos a los judíos. 2 Esta
misma lista, con algunas variantes, se vuelve a encontrar en Neh. 7. 6-72. En
ella se combinan elementos provenientes de otras más breves, que registraban
a las familias judías que se fueron instalando en Palestina en etapas
sucesivas. Estas listas tenían una gran importancia, porque constituían una
especie de carta de ciudadanía para los miembros de la comunidad. 2 "Zorobabel"
era nieto de Joaquin, llamado también Jeconías, rey de Judá (2 Rey. 24. 6; 1
Crón. 3. 17-19). Su nombre significa "Vástago de Babilonia". Junto con los que lo acompañaban para guiar a los
exiliados sumaban doce, como las tribus de Israel. 3 1. El
"séptimo mes" o mes de Tisrí (septiembreoctubre) era
tradicionalmente sagrado en Israel (Lev. 23. 23-43; Núm. 29). En él se
celebraba la fiesta de las Chozas, una de las tres grandes fiestas de
peregrinación (Núm. 29. 12; Deut. 16. 13-16). 6-8. Sesbasar
ya había preparado los cimientos del segundo Templo, pero no pudo llevar
adelante la obra (5.16). Poco después, Zorobabel y Josué comenzaron a
levantar el edificio. 11. Sal.
106. 1. Ver nota Jer. 33. 11. 4 1. Los
"enemigos de Judá y de Benjamin" son los samaritanos. Ver 2 Rey.
17. 24-41. 19. Probablemente
se alude a las rebeliones de Ezequías, Joaquím y Sedecías, reyes de Judá,
contra Asiria y Babilonia (2 Rey. 18. 7; 24. 1, 20). 5 1. "Ageo"
ejerció su actividad profética en el 11. Este
"gran rey de Israel" es Salomón, el cons-tructor del primer Templo. 14. Ver 1.
7-11. 16. Ver
nota 3. 6-8. 6 2. "Ecbátana"
era la antigua capital de Media y residencia de verano de los reyes persas. 15. Esta
fecha corresponde a febrero-marzo del 22. "Asiria"
designa aqui a toda 7 7-8.
Diversos indicios hacen suponer que la actividad de Nehemías, de carácter más
bien "político", precedió y preparó el camino a la reforma
religiosa de Esdras. En tal caso, el rey aquí mencionado sería Artajerjes II
y la llegada de Esdras a Jerusalén habría tenido lugar entre el 398 y 12-26. En
el texto original, estos versículos están en arameo. Ver nota 4. 8. 9 12. Ver
Deut. 7. 3. |
|
|
Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org edición para el estudio en Internet de
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
||