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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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El libro de TOBÍAS fue escrito hacia el año Los protagonistas del relato son los miembros de una
familia de la tribu de Neftalí, deportada a Nínive cuando los asirios
invadieron y conquistaron el territorio de Galilea (2 Rey. 15. 29). Esta
ambientación fuera de Palestina es un elemento esencial de la narración, ya
que la enseñanza contenida en el Libro está destinada principalmente a
sostener la fe de los judíos dispersos en un ambiente pagano y casi siempre
hostil. Para animarlos a mantenerse fieles al Señor, aun en medio de las
pruebas, el autor les propone un modelo ejemplar en la figura de Tobit, el
padre del joven Tobías. Lo que más se destaca a través del relato es la
acción providencial de Dios. Los hechos que a primera vista parecen casuales
responden en realidad a un designio divino -un "secreto"-
que sólo al final se pone de manifiesto (12. 11). Y por eso, la verdadera
sabiduría consiste en mantener la confianza en el Señor, incluso en las
situaciones más desesperadas. En el libro de Tobías, el ejecutor de este designio
divino es un "ángel" llamado Rafael, que significa "Dios
sana". Mientras que en los textos bíblicos más antiguos el Señor se
acerca personalmente a los hombres y habla con ellos, en esta etapa de Junto con la invitación a confiar en Introducción 1 1 Libro
de los hechos de Tobit, hijo de Tobiel, hijo de Ananiel, hijo de Aduel, hijo
de Gabael, hijo de Rafael, hijo de Ragüel, de la descendencia de Asiel, de la
tribu de Neftalí. 2 En tiempos de Salmanasar, rey de Asiria, Tobit fue
deportado de Tisbé, que está al sur de Cades de Neftalí, en Presentación de Tobit 3 Yo, Tobit, seguí los caminos de la verdad y de la
justicia todos los días de mi vida. Hice muchas limosnas a mis hermanos y a
mis compatriotas deportados conmigo a Nínive, en el país de los Asirios. 4
Cuando yo era joven y vivía en mi país, en la tierra de Israel, toda la tribu
de mi antepasado Neftalí se había separado de la casa de David y de
Jerusalén, la ciudad elegida entre todas las tribus de Israel para ofrecer
sacrificios, donde se había edificado y consagrado para todas las
generaciones futuras el Templo en el que habita Dios. 5 Todos mis hermanos y
la familia de Neftalí, ofrecían sacrificios sobre todas las montañas de
Galilea al ternero que Jeroboám, rey de Israel, había hecho en Dan. 6 Muchas veces yo era el único que iba en
peregrinación a Jerusalén, conforme a la prescripción que obliga para siempre
a todo Israel. Me apresuraba a llevar a Jerusalén las primicias de los frutos
y de los animales, el diezmo del ganado y las primicias de la esquila de las
ovejas. 7 Entregaba todo eso a los sacerdotes, hijos de Aarón, para los
sacrificios del altar. A los levitas que cumplían sus funciones en Jerusalén,
les entregaba el diezmo del vino y del trigo, del olivo, de las granadas y de
los otros frutos. Cambiaba por dinero el segundo diezmo e iba a gastarlo cada
año en Jerusalén. 8 El tercer diezmo lo daba a los huérfanos, a las viudas y
a los prosélitos que vivían con los israelitas: lo repartía cada tres años, y
lo comíamos, siguiendo las prescripciones de Tobit en el destierro 10 Después que me deportaron a Asiria y fui llevado
cautivo, llegué a Nínive. Todos mis hermanos y mis compatriotas comían de los
manjares de los paganos. 11 Pero yo me cuidaba muy bien de comer esos
manjares. 12 Y como me acordaba de mi Dios de todo corazón, 13 el Altísimo me
concedió el favor de Salmanasar, y llegué a ser el encargado de sus compras.
14 Yo iba a Media y hacía las compras, hasta que él murió. En una ocasión,
dejé en casa de Gabael, hermano de Gabrí, en el país de los Medos, unas bolsas
con diez talentos de plata. 15 Al morir Salmanasar, reinó en lugar de él su hijo
Senaquerib. Entonces se interrumpieron las comunicaciones con Media, y ya no
pude volver allí. 16 En tiempos de Salmanasar, yo hacía muchas limosnas a mis
compatriotas. 17 Daba mi pan a los hambrientos, vestía a los que estaban
desnudos y enterraba a mis compatriotas, cuando veía que sus cadáveres eran
arrojados por encima de las murallas de Nínive. 18 También enterré a los que
mandó matar Senaquerib cuando tuvo que huir de Judea, después del castigo que
le infligió el Rey del Cielo por todas las blasfemias que había proferido.
Lleno de cólera, Senaquerib mató a muchos israelitas: yo ocultaba sus cuerpos
para enterrarlos, y aunque él los buscaba, no podía encontrarlos. 19 Un ninivita
informó al rey que era yo el que los enterraba clandestinamente. Cuando supe
que el rey estaba informado de eso y que me buscaba para matarme, tuve miedo
y me escapé. 20 Todos mis bienes fueron embargados y confiscados para el
tesoro real: no me quedó nada, excepto mi esposa Ana y mi hijo Tobías. 21 Pero antes de cuarenta días, el rey fue asesinado
por sus dos hijos, que luego huyeron a los montes de Ararat. Su hijo
Asaradón, reinó en lugar de él y confió a Ajicar, hijo de mi hermano Anael,
la contabilidad y la administración general del reino. 22 Entonces Ajicar
intercedió por mí y pude volver a Nínive. Bajo el reinado de Senaquerib, rey
de Asiria, él había sido copero mayor, guardasellos, administrador y
contador, y Asaradón lo confirmó en esos cargos. Él pertenecía a mi familia,
era mi sobrino. Las buenas obras de Tobit 2 1
Durante el reinado de Asaradón regresé a mi casa y me devolvieron a mi mujer
Ana y a mi hijo Tobías. En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa
fiesta de las siete Semanas, me prepararon una buena comida y yo me dispuse a
comer. 2 Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo
Tobías: "Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en
Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y tráelo para
que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas". 3 Tobías
salió a buscar a un pobre entre nuestros hermanos, pero regresó, diciéndome:
"¡Padre!". Yo le pregunté: "¿Qué pasa, hijo?". Y él
agregó: "Padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: lo acaban de
estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí". 4
Entonces me levanté rápidamente y, sin probar la comida, fui a retirar el
cadáver de la plaza, y lo deposité en una habitación para enterrarlo al
atardecer. 5 Al volver, me lavé y me puse a comer muy apenado,
6 recordando las palabras del profeta Amós contra Betel: "Sus fiestas se convertirán en duelo y todos sus cantos en lamentaciones". 7 Y me puse a llorar. A la caída del sol, cavé una
fosa y enterré el cadáver. 8 Mis vecinos se burlaban de mí, diciendo:
"¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo buscaron para
matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los
muertos!". La ceguera de Tobit 9 Aquella misma noche, después de bañarme, salí al
patio y me acosté a dormir junto a la pared, con la cara descubierta a causa
del calor. 10 Yo no sabía que arriba, en la pared, había unos gorriones; de
pronto, su estiércol caliente cayó sobre mis ojos, produciéndome unas manchas
blancas. Me hice atender por los médicos, pero cuantos más remedios me
aplicaban, menos veía a causa de las manchas, hasta que me quedé
completamente ciego. Así estuve cuatro años privado de la vista, y todos mis
parientes estaban afligidos. Ajicar me proveyó de lo necesario durante dos
años, hasta que partió para Elimaida. 11 Desde ese momento, mi esposa Ana empezó a
trabajar en labores femeninas: hilaba lana, 12 enviaba el tejido a sus
clientes y recibía el pago correspondiente. Una vez, el siete del mes de Distros,
terminó un tejido y lo entregó a sus clientes. Estos le pagaron lo que
correspondía y, además, le regalaron un cabrito para comer. 13 Cuando entró
en mi casa, el cabrito comenzó a balar. Yo llamé a mi mujer y le pregunté:
"¿De dónde salió este cabrito? ¿No habrá sido robado? Devuélvelo a sus
dueños, porque no podemos comer nada robado". 14 Ella me respondió:
"¡Pero si es un regalo que me han hecho, además del pago!". Yo no
le creí e insistía en que lo devolviera a sus dueños, llegando a enojarme con
ella por este asunto. Entonces ella me replicó: "¿Para qué te sirvieron
tus limosnas y tus obras de justicia? ¡Ahora se ve bien claro!". La oración de Tobit 3 1 Con el
alma llena de aflicción, suspirando y llorando, comencé a orar y a
lamentarme, diciendo: 2 "Tú eres justo, Señor, y todas tus obras son justas. Todos tus caminos son fidelidad y verdad, y eres tú el que juzgas al mundo. 3 Y ahora, Señor, acuérdate de míy mírame; no me castigues por mis pecadosy mis errores, ni por los que mis padres cometierondelante de ti. 4 Ellos desoyeron tus mandamientos y tú nos entregaste al saqueo, al cautiverio y a la muerte, exponiéndonos a las burlas, a las habladurías y al escarnio de las naciones donde nos has dispersado. 5 Sí, todos tus juicios son verdaderos, cuando me tratas así por mis pecados, ya que no hemos cumplido tus mandamientos ni hemos caminado en la verdad delante de ti. 6 Trátame ahora como mejor te parezca: retírame el aliento de vida, para que yo desaparezca de la tierray quede reducido
a polvo. Más me vale morir que vivir, porque he escuchado reproches injustos y estoy agobiado por la tristeza. Líbrame, Señor, de tanta opresión, déjame partir hacia la morada eterna y no apartes de mí tu rostro, Señor. Es preferible para mí la muerte, antes que ver tanta opresión en mi vida y seguir escuchando insultos". Las desgracias de Sara 7 Ese mismo día sucedió que Sara, hija de Ragüel,
que vivía en Ecbátana, en Media, fue insultada por una de las esclavas de su
padre. 8 Porque Sara se había casado siete veces, pero el malvado demonio
Asmodeo había matado a sus maridos, uno después de otro, antes de que
tuvieran relaciones con ella. La esclava le dijo: "¡Eres tú la que matas
a tus maridos! ¡Te has casado con siete y ni uno solo te ha dado su nombre! 9
Que tus maridos hayan muerto no es razón para que nos castigues. ¡Ve a
reunirte con ellos y que jamás veamos ni a un hijo ni a una hija
tuyos!". 10 Aquel día, Sara se entristeció mucho, se puso a
llorar y subió a la habitación de su padre, con la intención de ahorcarse.
Pero luego pensó: "¿Y si esto da motivo a que insulten a mi padre y le
digan: ‘Tú no tenías más que una hija querida, y ella se ha ahorcado por sus
desgracias’? No quiero que por culpa mía mi anciano padre baje a la tumba
lleno de tristeza. Mejor será que no me ahorque, sino que pida al Señor que
me haga morir. Así no oiré más insultos en mi vida". La oración de Sara 11 Entonces, extendiendo los brazos hacia la
ventana, Sara oró de este modo: "¡Bendito seas, Dios misericordioso, y bendito sea tu Nombre para siempre! ¡Que todas tus obras te bendiganeternamente! 12 Ahora yo elevo mi rostro y mis ojos hacia ti. 13 ¡Líbrame de esta tierra, para que no oiga más insultos! 14 Tú sabes, Señor, que yo he permanecido pura, porque ningún hombre me ha tocado; 15 no he manchado mi nombre ni el nombre de mi padre, en el país de mi destierro. Soy la única hija de mi padre; él no tiene otro hijo que sea su heredero, ni tiene hermanos ni pariente cercano a quien darme como esposa. Ya he perdido siete maridos, ¿por qué debo vivir todavía? Si no quieres hacerme morir, Señor, mírame y compadécete de mí, para que no tenga que oír más insultos". La misión del ángel Rafael Los consejos de Tobit a su hijo 4 1 Aquel
día, Tobit se acordó del dinero que había dejado en depósito a Gabael, en
Ragués de Media, 2 y pensó: "Ya que he pedido la muerte, haría bien en
llamar a mi hijo Tobías para hablarle de ese dinero antes de morir". 3
Entonces llamó a su hijo Tobías y, cuando este se presentó, le dijo: "Entiérrame dignamente. Honra a tu madre, y no
la abandones ningún día de su vida. Trata de complacerla y no la
entristezcas. 4 Acuérdate, hijo mío, de todos los peligros a que estuvo
expuesta por tu causa, mientras te llevaba en su seno. Y cuando muera,
entiérrala junto a mí en la misma tumba. 5 Acuérdate del Señor todos los días de tu vida,
hijo mío, y no peques deliberadamente ni quebrantes sus mandamientos. Realiza
obras de justicia todos los días de tu vida y no sigas los caminos de la
injusticia. 6 Porque si vives conforme a la verdad, te irá bien en todas tus
obras 7 como a todos los que practican la justicia. Da limosna de tus bienes y no lo hagas de mala gana.
No apartes tu rostro del pobre y el Señor no apartará su rostro de ti. 8 Da
limosna según la medida de tus posibilidades: si tienes poco, no temas dar de
lo poco que tienes. 9 Así acumularás un buen tesoro para el día de la
necesidad. 10 Porque la limosna libra de la muerte e impide caer en las
tinieblas: 11 la limosna es, para todos los que la hacen, una ofrenda valiosa
a los ojos del Altísimo. 12 Cuídate, hijo mío, de toda unión ilegítima y,
sobre todo, elige una mujer del linaje de tus padres. No tomes por esposa a
una extranjera, que no pertenezca a la tribu de tu padre, porque nosotros
somos hijos de profetas. Acuérdate, hijo mío, de Noé, de Abraham, de Isaac y
de Jacob, nuestros antiguos padres: ellos eligieron sus esposas entre las mujeres
de sus parientes. Por eso fueron bendecidos en sus hijos y su descendencia
poseerá la tierra en herencia. 13 Por lo tanto, hijo mío, prefiere a tus
hermanos; no te muestres orgulloso con los hijos y las hijas de tu pueblo,
rehusando tomar una esposa entre ellos. Porque el orgullo acarrea la ruina y
un gran desorden, y la ociosidad lleva a la decadencia y a la miseria; ella
es, en efecto, madre de la penuria. 14 No retengas hasta el día siguiente el salario de
un trabajador; retribúyele inmediatamente y, si sirves a Dios, él te lo
retribuirá. Hijo mío, vigila todas tus acciones y muéstrate siempre bien
educado. 15 No hagas a nadie lo que no te agrada a ti. No bebas hasta
embriagarte y que la embriaguez no te acompañe en el camino. 16 Comparte tu pan con los que tienen hambre y tus
vestidos con los que están desnudos. Da limosna de todo lo que te sobra y no
lo hagas de mala gana. 17 Ofrece tu pan sobre la tumba de los justos, pero no
lo des a los pecadores. 18 Pide consejo a las personas sensatas y no desprecies
un buen consejo. 19 En cualquier circunstancia bendice al Señor, tu Dios;
pídele que dirija tus pasos y que todos tus caminos y todos tus proyectos
lleguen a feliz término. Porque ningún pueblo posee la sabiduría, sino que es
el Señor el que da todos los bienes: él humilla a quien quiere, hasta lo más
profundo del Abismo. Hijo mío, acuérdate de estos preceptos, y que nunca se
borren de tu corazón. 20 Y ahora, quiero hacerte saber que yo dejé en
depósito a Gabael, hijo de Gabrí, en Ragués de Media, diez talentos de plata.
21 No te preocupes de que nos hayamos empobrecido. Tú tienes una riqueza muy
grande si temes a Dios, si evitas cualquier pecado y si haces lo que agrada
al Señor, tu Dios". Los preparativos para el viaje de Tobías 5 1
Entonces Tobías respondió a su padre Tobit: "Yo haré, padre, todo lo que
me has ordenado. 2 Pero ¿cómo podré recuperar ese dinero que tiene Gabael? Él
no me conoce a mí ni yo a él. ¿Qué señal le daré para que me reconozca, me
crea y me entregue el dinero? Además, no sé qué camino hay que tomar para ir
a Media". 3 Tobit le dijo: "Él me dio un recibo y yo le di otro; lo
dividí en dos partes, cada uno tomó la suya y yo puse mi parte con el dinero.
Ya hace veinte años que deposité esa suma. Ahora, hijo mío, busca una persona
de confianza para que te acompañe; le pagaremos un sueldo hasta que vuelvas.
Ve entonces a recuperar ese dinero". El encuentro de Tobías con el ángel Rafael 4 Tobías salió a buscar un buen guía, que conociera
el camino para ir con él a Media. Afuera encontró al ángel Rafael, que estaba
de pie frente a él y, sin sospechar que era un ángel de Dios, 5 le preguntó:
"¿De dónde eres, amigo?". El ángel le respondió: "Soy uno de
tus hermanos israelitas, y he venido a buscar trabajo por aquí". Tobías
le dijo: "¿Conoces el camino para ir a Media?". 6 "¡Por
supuesto!, le respondió el ángel. He estado allí muchas veces y conozco todos
los caminos de memoria. He ido frecuentemente a Media y me he alojado en casa
de Gabael, uno de nuestros hermanos, que vive en Ragués de Media. Hay dos
días de camino desde Ecbátana hasta Ragués, porque Ragués está situada en la
montaña y Ecbátana en medio de la llanura". 7 Tobías le dijo:
"Espérame, amigo, mientras voy a avisar a mi padre, porque necesito que
vengas conmigo. Yo te pagaré tu sueldo". 8 El ángel le respondió:
"Te espero aquí, pero no tardes". 9 Tobías entró a avisar a su padre que había
encontrado a uno de sus hermanos israelitas. Y Tobit le dijo:
"Preséntamelo, para que yo sepa a qué familia y a qué tribu pertenece. Quiero
saber si se puede confiar en él para que te acompañe". Tobías salió a
llamarlo y le dijo: "Amigo, mi padre te llama". El diálogo de Tobit con el ángel 10 El ángel entró en la casa, Tobit lo saludó
primero y aquel le respondió: "Mis parabienes, hermano". Pero Tobit
le dijo: "¿Qué alegría puedo tener? Estoy ciego, no veo más la luz del
sol y me encuentro sumergido en la oscuridad, como los muertos que ya no
contemplan la luz. Estoy enterrado en vida; oigo la voz de los hombres, pero
no los veo". El ángel le dijo: "¡Ánimo! Dios te curará
pronto". Tobit añadió: "Mi hijo Tobías desea ir a Media. ¿Podrías
tú acompañarlo como guía? Yo te pagaré un sueldo, hermano". El ángel le
respondió: "Estoy dispuesto a acompañarlo. Conozco todos los caminos; he
ido varias veces a Media, he atravesado todas sus llanuras y conozco muy bien
los senderos de sus montañas". 11 Tobit le preguntó: "¿Quieres
decirme, hermano, de qué familia y de qué tribu eres?". 12 "¿Qué
importa mi tribu?", le dijo el ángel. Tobit insistió: "Quiero saber
con seguridad de quién eres hijo y cómo te llamas". 13 El ángel le
respondió: "Yo soy Azarías, hijo de Ananías el Grande, uno de tus
hermanos". 14 Tobit le dijo: "¡Bienvenido, hermano, y salud! No
tomes a mal que haya querido conocer la verdad acerca de tu familia. Por lo
visto, eres un hermano de respetable y noble origen. Conozco a Ananías y a
Natán, los dos hijos de Semeías el Grande. Ellos me acompañaban a Jerusalén;
allí adoraban junto conmigo, y nunca se apartaron del buen camino. Tus hermanos
son hombres de bien y tú eres de buena estirpe. ¡Sé bienvenido!". 15 Luego siguió diciendo: "Te pagaré como
sueldo una dracma diaria, y tendrás todo lo que necesites, lo mismo que mi
hijo. 16 Acompáñalo, y yo te daré un sobresueldo". El ángel respondió:
"Sí, iré con él, no tengas miedo. Volveremos tan bien como hemos salido,
porque el camino es seguro". 17 Tobit exclamó: "¡Bendito seas,
hermano!". Después llamó a su hijo y le dijo: "Hijo mío, prepara lo
necesario para el viaje y parte con tu hermano. El Dios que está en el cielo
los proteja y los haga volver a mi lado sanos y salvos. ¡Que su ángel los
acompañe con su protección, hijo mío!". La partida de Tobías Tobías salió para ponerse en camino, y abrazó a su
padre y a su madre. Tobit le dijo: "¡Buen viaje!". 18 Su madre se
puso a llorar y dijo a Tobit: "¿Por qué has hecho partir a mi hijo?
¿Acaso no es el bastón de nuestra mano, el que guía nuestros pasos? 19 ¿Para
qué acumular más dinero? No importa nada comparado con nuestro hijo. 20 Con lo
que el Señor nos daba para vivir ya teníamos bastante". 21 Tobit le
respondió: "¡No pienses eso! Nuestro hijo se va muy bien y volverá junto
a nosotros con toda felicidad; tus propios ojos verán el día en que regresará
sano y salvo. No te preocupes ni temas por ellos, hermana. 22 Un ángel bueno
lo acompañará, él hará un buen viaje y volverá sano". Y ella dejó de
llorar. El pez del río Tigris 6 1 El
joven partió con el ángel, y el perro los seguía. Caminaron los dos y, al
llegar la primera noche, acamparon a orillas del río Tigris. 2 El joven bajó
a lavarse los pies en el río, y de pronto saltó del agua un gran pez que
intentó devorarle el pie. El joven gritó, 3 pero el ángel le dijo:
"¡Agárralo y no lo dejes escapar!". Entonces él se apoderó del pez
y lo sacó a tierra. 4 El ángel le dijo: "Ábrelo, sácale la hiel, el
corazón y el hígado, y colócalos aparte; luego tira las entrañas. Porque la
hiel, el corazón y el hígado son útiles como remedios". 5 El joven abrió
el pez, y le sacó la hiel, el corazón y el hígado. Asó una parte del pez y la
comió, y guardó la otra parte después de haberla salado. 6 Luego los dos
juntos continuaron su camino hasta llegar cerca de Media. 7 Entre tanto, el joven preguntó al ángel:
"Hermano Azarías, ¿qué clase de remedio hay en el corazón, en el hígado
y en la hiel del pez?". 8 El ángel le respondió: "Si se quema el
corazón o el hígado del pez delante de un hombre o de una mujer atacados por
un demonio o espíritu maligno, cesan los ataques y desaparecen para siempre.
9 En cuanto a la hiel, sirve para ungir los ojos afectados de manchas
blancas: basta con soplar sobre esas manchas para que se curen". La propuesta de matrimonio con la hija de Ragüel 10 Cuando entraron en Media y ya se acercaban a
Ecbátana, 11 Rafael dijo al joven: "¡Hermano Tobías!". Este le
preguntó: "¿Qué quieres?". El ángel continuó: "Es necesario
que pasemos esta noche en casa de Ragüel; él es pariente tuyo y tiene una
hija que se llama Sara. 12 Ella es su única hija. Por ser tú el pariente más
cercano, tienes más derecho sobre ella que todos los demás, y es justo que
recibas la herencia de su padre. Es una joven seria, decidida y muy hermosa,
y su padre es una persona honrada". 13 Y añadió: "Tú tienes el
derecho de casarte con ella. Escúchame, hermano: esta misma noche, yo hablaré
de ella a su padre para que él la haga tu prometida; y cuando volvamos de
Ragués, celebraremos la boda. Yo sé que Ragüel no podría negártela ni
comprometerla con otro, sin hacerse reo de muerte, conforme a lo prescrito en
el Libro de Moisés. Él sabe, en efecto, que a ti te corresponde tomar por
esposa a su hija antes que cualquier otro. Por eso, óyeme bien, hermano: esta
noche, hablaremos de la joven y la pediremos en matrimonio. Cuando volvamos
de Ragués, la tomaremos y la llevaremos con nosotros a tu casa". El temor de Tobías y las recomendaciones del ángel 14 Tobías dijo a Rafael: "Hermano Azarías, he
oído decir que ella se ha casado siete veces, y que todos sus maridos han
muerto la noche misma de la boda, apenas se acercaban a ella. También he oído
decir que es un demonio el que los mataba. 15 Yo tengo miedo, ya que a ella
no le hace ningún mal, porque la ama, pero mata a todo el que intenta tener
relaciones con ella. Yo soy hijo único, y si muero, mi padre y mi madre
bajarán a la tumba llenos de dolor por mi causa. Y ellos no tienen otro hijo
que les dé sepultura". 16 El ángel le dijo: "¿No recuerdas que tu
padre te recomendó casarte con una mujer de tu familia? Escúchame bien,
hermano. No te preocupes de ese demonio y cásate con ella. Estoy seguro de
que esta noche te la darán por esposa. 17 Pero eso sí, cuando entres en la
habitación, toma una parte del hígado y del corazón del pez, y colócalos
sobre el brasero de los perfumes. Entonces se extenderá el olor, y cuando el
demonio lo huela, huirá y nunca más aparecerá a su lado. 18 Antes de tener
relaciones con ella, levántense primero los dos para orar y supliquen al
Señor del cielo que tenga misericordia de ustedes y los salve. No tengas
miedo, porque ella está destinada para ti desde siempre y eres tú el que debe
salvarla. Ella te seguirá, y yo presiento que te dará hijos que serán para ti
como hermanos. No te preocupes". 19 Cuando Tobías oyó decir esto a
Rafael y supo que Sara era hermana suya, de la misma descendencia que la
familia de su padre, la amó intensamente y se enamoró de ella. El recibimiento en la casa de Ragüel 7 1 Cuando
llegaron a Ecbátana, Tobías dijo: "Hermano Azarías, llévame directamente
a la casa de nuestro hermano Ragüel". El ángel lo llevó y encontraron a
Ragüel sentado a la puerta del patio. Ellos lo saludaron primero, y él les
respondió: "¡Salud, hermanos, sean bienvenidos!". Y los hizo pasar
a su casa. 2 Luego dijo a su mujer Edna: "¡Cómo se parece este joven a
mi hermano Tobit!". 3 Edna les preguntó: "¿De dónde son, hermanos?".
Ellos les respondieron: "Somos de los hijos de Neftalí deportados a
Nínive". 4 "¿Conocen ustedes a nuestro hermano Tobit?", les
dijo ella. "Sí, lo conocemos", le respondieron. Ella les preguntó:
"¿Cómo está?". 5 "Vive todavía y está bien", le dijeron.
Y Tobías agregó: "Es mi padre". 6 Ragüel se levantó de un salto, lo
besó y lloró. 7 Después le dijo: "¡Bendito seas, hijo mío! Tienes un
padre excelente. Es una gran desgracia que un hombre tan justo y generoso se
haya quedado ciego". Y echándose al cuello de su hermano Tobías, se puso
a llorar. 8 También lloró su mujer Edna y su hija Sara. 9 Luego mataron un
cordero del rebaño y los recibieron cordialmente. La promesa de Ragüel a Tobías Después de lavarse y bañarse, se pusieron a comer.
Entonces Tobías dijo a Rafael: "Hermano Azarías, dile a Ragüel que me dé
por esposa a mi hermana Sara". 10 Ragüel lo oyó y dijo al joven:
"Come y bebe, y disfruta de esta noche, porque nadie tiene más derecho
que tú, hermano, a casarse con mi hija Sara. Ni siquiera yo puedo dársela a
otro, ya que tú eres mi pariente más cercano. Pero ahora, hijo mío, te voy a
hablar con toda franqueza. 11 Ya se la he dado a siete de nuestros hermanos,
y todos murieron la primera noche que iban a tener relaciones con ella. Por
el momento, hijo mío, come y bebe; el Señor intervendrá en favor de
ustedes". 12 Pero Tobías le replicó: "No comeré ni beberé
hasta que hayas tomado una decisión sobre este asunto". Ragüel le
respondió: "¡Está bien! Ella te corresponde a ti según lo prescrito en El matrimonio de Tobías y Sara 13 Ragüel hizo venir a su hija Sara. Cuando ella
llegó, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo: "Recíbela
conforme a 15 Ragüel llamó a su esposa Edna y le dijo:
"Hermana, prepara la otra habitación, y llévala allí a Sara". 16
Ella fue a preparar la habitación, como se lo había dicho su esposo, llevó
allí a Sara y se puso a llorar. Luego enjugó sus lágrimas y le dijo:
"¡Ánimo, hija mía! ¡Que el Señor del cielo cambie tu pena en
alegría!". Y salió. La expulsión del demonio 8 1 Cuando
terminaron de comer y beber, decidieron ir a acostarse. Acompañaron al joven
y lo hicieron entrar en la habitación. 2 Entonces Tobías se acordó de los
consejos de Rafael, sacó de su bolsa el hígado y el corazón del pez y los
colocó sobre el brasero de los perfumes. 3 El olor del pez alejó al demonio y
este huyó por el aire hacia las regiones de Egipto. Rafael lo persiguió, lo
sujetó y lo encadenó al instante. La oración de Tobías 4 Mientras tanto, los padres habían salido de la
habitación y cerraron la puerta. Tobías se levantó de la cama y dijo a Sara:
"Levántate, hermana, y oremos para pedir al Señor que nos manifieste su
misericordia y su salvación". 5 Ella se levantó, y los dos se pusieron a
orar para alcanzar la salvación. Él comenzó así: "¡Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! ¡Que te bendigan los cielos y todas tus criaturas por todos los siglos! 6 Tú creaste a Adán e hiciste a Eva, su mujer, para que le sirviera de ayuda y de apoyo, y de ellos dos nació el género humano. Tú mismo dijiste: ‘No conviene que el hombre esté solo. Hagámosle una ayuda semejante a él’. 7 Yo ahora tomo por esposaa esta hermana mía, no para satisfacer una pasión desordenada, sino para constituir un verdadero matrimonio. ¡Ten misericordia de ella y de mí, y concédenos llegar juntos a la vejez!". 8 Ambos dijeron: "¡Amén, amén!", 9 y se
acostaron a dormir. El temor no confirmado de Ragüel Cuando Ragüel se levantó, llamó a sus servidores y
fue con ellos a cavar una fosa. 10 Porque había pensado: "No sea que
Tobías haya muerto y nos expongamos a caer en el ridículo". 11 Apenas
terminaron de cavar la fosa, Ragüel volvió a la casa, llamó a su mujer 12 y
le dijo: "Manda a una de las sirvientas a la habitación, para ver si él
está vivo. Así, si está muerto, lo enterraremos sin que nadie se
entere". 13 Mandaron adelante a la sirvienta, encendieron la lámpara y
abrieron la puerta. Ella entró y los encontró a los dos juntos, profundamente
dormidos. 14 Luego salió y les avisó: "Está vivo; no ha pasado nada
malo". La oración de Ragüel 15 Entonces Ragüel bendijo al Dios del cielo, diciendo: "¡Bendito seas, Señor, con la más pura bendición! ¡Que te bendigan por todos los siglos! 16 ¡Bendito seas por la alegríaque me has dado! No ha sucedido lo que yo temía, sino que nos has tratado según tu gran misericordia.
17 ¡Bendito seas por haberte compadecido de estos dos hijos únicos! ¡Manifiéstales, Señor, tu misericordia y tu
salvación, y concédeles una vida llena de alegría y de
gracia!". 18 Después Ragüel ordenó a sus servidores que
rellenaran la fosa, antes que amaneciera. La fiesta y el regalo de bodas |