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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
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Los libros de los MACABEOS son dos escritos
independientes, que relatan las luchas del Pueblo judío contra la dinastía de
los Seléucidas, en defensa de su autonomía política y su libertad religiosa.
El título de los mismos proviene del sobrenombre "Macabeo",
aplicado primero a Judas -el principal protagonista de aquella lucha- y
extendido luego a sus hermanos e incluso a sus partidarios. Según algunos,
este sobrenombre deriva de una palabra hebrea que significa
"martillo", y aludiría a los tremendos golpes que Judas asestaba a
sus enemigos; otros piensan, en cambio, que signifca "designado por
Dios". Para comprender los hechos relatados en estos
Libros, es necesario tener en cuenta el contexto histórico que dio origen a
la rebelión de los Macabeos. En el siglo IV a. C., el Próximo Oriente
experimenta una enorme transformación política y cultural. Alejandro Magno,
el joven rey de Macedonia, se asegura el dominio sobre toda Grecia y luego se
lanza a la conquista del Imperio persa. Cuando una muerte prematura lo
sorprende en Babilonia, en el Pero el Imperio de Alejandro no tarda en
desmembrarse. Dos de sus generales se reparten el Próximo Oriente: Tolomeo,
hijo de Lagos, se adueña de Egipto y funda la dinastía de los
"Lágidas"; Seleuco se convierte en el soberano de Siria e inicia la
dinastía de los "Seléucidas". A raíz de esta división, Palestina se
encuentra una vez más entre dos fuegos. Durante un siglo predominan los
Lágidas en Egipto, que se muestran respetuosos de las costumbres nacionales.
Pero en el La opresión del Pueblo judío entra en su etapa más
crítica con el advenimiento de Antíoco IV, que se hace llamar Epífanes, es
decir, "manifestación divina" (175- PRIMER LIBRO DE LOS
MACABEOS Este Libro, compuesto hacia el año La precisión y vivacidad de ciertos relatos parecen
indicar que el autor recogió el testimonio directo de algunos combatientes.
Pero él también tuvo acceso a los archivos del Templo de Jerusalén, donde se
conservaban los anales de los sumos sacerdotes y otros textos oficiales
citados en el libro. Además de estas fuentes, utilizó un documento de la
corte seléucida, que le permitió reconstruir la cronología de los hechos.
Sobre esta base compuso un relato de gran valor histórico, empleando los recursos
literarios propios de la época helenística. Por eso, a menudo exagera las
cifras de los enemigos, para exaltar las hazañas de los judíos. También pone
en boca de los héroes elocuentes discursos, que destacan la enseñanza
fundamental extraída de las victorias de los Macabeos: la fe en el Señor y la
fidelidad a Con el decurso del tiempo, la lucha religiosa de los
Macabeos fue cediendo a las intrigas políticas y a las ambiciones de poder.
Llevado por el entusiasmo del triunfo y de la independencia reconquistada, el
autor pasa por alto este aspecto y aun corre el riesgo de identificar el
designio de Dios con las guerras de una nación. Eso no impide que nos
presente una historia profundamente humana, donde campean la intransigencia
de la fe y la pasión por la libertad. Un rápido bosquejo
histórico describe la situación político-religiosa que desencadenó la
rebelión de los Macabeos. En una época en que todas las religiones paganas
tendían a fundirse en un vago sincretismo, Antíoco IV Epífanes decide
eliminar los particularismos dentro de su reino. Con este fin, promueve una
especie de "revolución cultural", destinada a imponer las
costumbres y prácticas religiosas del Helenismo. En abierta oposición
contra esta política totalitaria, los sectores más intransigentes del Pueblo
judío reafirman la originalidad de su fe monoteísta y rechazan toda forma de
compromiso con el paganismo. Muchos pagan con la vida su fidelidad a Alejandro Magno y sus sucesores 1 1
Alejandro de Macedonia, hijo de Filipo, partió del país de Quitím, y después
de derrotar a Darío, rey de los persas y los medos, reinó en lugar de él, en
primer lugar sobre Antíoco IV Epífanes y la helenización de Palestina 10 De ellos surgió un vástago perverso, Antíoco
Epífanes, hijo del rey Antíoco, que había estado en Roma como rehén y subió
al trono el año ciento treinta y siete del Imperio griego. 11 Fue entonces
cuando apareció en Israel un grupo de renegados que sedujeron a muchos,
diciendo: "Hagamos una alianza con las naciones vecinas, porque desde
que nos separamos de ellas, nos han sobrevenido muchos males". 12 Esta
propuesta fue bien recibida, 13 y algunos del pueblo fueron en seguida a ver
al rey y este les dio autorización para seguir las costumbres de los paganos.
14 Ellos construyeron un gimnasio en Jerusalén al estilo de los paganos, 15
disimularon la marca de la circuncisión y, renegando de la santa alianza, se
unieron a los paganos y se entregaron a toda clase de maldades. La victoria de Antíoco IV en Egipto 16 Cuando Antíoco se sintió seguro de su poder,
proyectó apoderarse también de Egipto, para gobernar sobre ambos reinos. 17
Entonces entró en Egipto con un poderoso ejército, con carros, elefantes,
caballería y una gran flota. 18 Allí atacó a Tolomeo, rey de Egipto. Este
retrocedió ante él y huyó, dejando muchos muertos. 19 Antíoco ocupó las
ciudades fortificadas de Egipto y saqueó todo el país. 20 Después de derrotar
a Egipto, emprendió el camino de regreso, el año ciento cuarenta y tres, y
subió contra Israel, llegando a Jerusalén con un poderoso ejército. La profanación del Templo de Jerusalén 21 Antíoco penetró arrogantemente en el Santuario y
se llevó el altar de oro, el candelabro con todas sus lámparas, 22 la mesa de
los panes de la ofrenda, los vasos para las libaciones, las copas, los
incensarios de oro, el cortinado y las coronas, y arrancó todo el decorado de
oro que recubría la fachada del Templo. 23 Tomó también la plata, el oro, los
objetos de valor y todos los tesoros que encontró escondidos. 24 Cargó con
todo eso y regresó a su país, después de haber causado una gran masacre y de
haberse jactado insolentemente. 25 Una gran consternación se extendió por todo
Israel. 26 Gimieron los jefes y los ancianos, languidecieron las jóvenes y los jóvenes, la belleza de las mujeres se marchitó. 27 El recién casado entonó un canto fúnebre; sentada en el lecho nupcial, la esposa estuvo de duelo. 28 Tembló la tierra por sus habitantes, y toda la casa de Jacob se cubrió de vergüenza. La ocupación de Jerusalén 29 Dos años después, el rey envió a las ciudades de
Judá un recaudador de impuestos, que se presentó en Jerusalén con un poderoso
ejército. 30 Él les habló amistosamente, pero con la intención de engañarlos,
y después que se ganó su confianza, atacó sorpresivamente a la ciudad y le
asestó un terrible golpe, causando numerosas víctimas entre los israelitas.
31 Luego saqueó la ciudad, la incendió, y arrasó sus casas y la muralla que
la rodeaba. 32 Sus hombres tomaron prisioneros a las mujeres y a los niños y se
adueñaron del ganado. 33 Después, levantaron en torno a 36 Esto llegó a ser una asechanza para el Santuario, una cruel y constante hostilidad para Israel. 37 Derramaron sangre inocente alrededor del Templo y profanaron el Lugar santo. los habitantes de Jerusalén y en una colonia de extranjeros: se volvió extraña para los que nacieron en ella y sus propios hijos la abandonaron. 39 Su Santuario quedó devastado como un desierto, sus fiestas se transformaron en duelo, sus sábados en motivo de burla y su honor en desprecio. 40 Tan grande fue su vergüenza como lo había sido su gloria, y su grandeza dio paso a la aflicción. El decreto de Antíoco IV 41 El rey promulgó un decreto en todo su reino,
ordenando que todos formaran un solo pueblo 42 y renunciaran a sus propias
costumbres. Todas las naciones se sometieron a la orden del rey 43 y muchos
israelitas aceptaron el culto oficial, ofrecieron sacrificios a los ídolos y
profanaron el sábado. 44 Además, el rey envió mensajeros a Jerusalén y a las
ciudades de Judá, con la orden escrita de que adoptaran las costumbres
extrañas al país: 45 los holocaustos, los sacrificios y las libaciones debían
suprimirse en el Santuario; los sábados y los días festivos debían ser
profanados; 46 el Santuario y las cosas santas debían ser mancillados; 47
debían erigirse altares, recintos sagrados y templos a los ídolos,
sacrificando cerdos y otros animales impuros; 48 los niños no debían ser
circuncidados y todos debían hacerse abominables a sí mismos con toda clase
de impurezas y profanaciones, 49 olvidando así La ejecución del decreto y la persecución religiosa 52 Mucha gente del pueblo, todos los que abandonaban
62 Sin embargo, muchos israelitas se mantuvieron
firmes y tuvieron el valor de no comer alimentos impuros; 63 prefirieron la
muerte antes que mancharse con esos alimentos y quebrantar la santa alianza,
y por eso murieron. 64 Y una gran ira se descargó sobre Israel. Matatías y sus hijos 2 1 En
esos días, Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote del linaje de
Joarib, salió de Jerusalén y fue a establecerse en Modín. 2 Tenía cinco
hijos: Juan, por sobrenombre Gadí; 3 Simón, llamado Tasí; 4 Judas, llamado
Macabeo; 5 Eleazar, llamado Avarán; y Jonatán, llamado Afús. Lamentación de Matatías sobre Jerusalén 6 Al ver las impiedades que se cometían en Judá y en
Jerusalén, 7 Matatías exclamó: "¡Ay de mí! ¿Para esto he nacido? ¿Para
ver la ruina de mi pueblo y la destrucción de 8 Su Templo ha quedado como un hombre envilecido, 9 los objetos que eran su gloria fueron llevados como botín, sus niños masacrados en las plazas, sus jóvenes pasados al filo de la espada enemiga. 10 ¿Qué pueblo no ha heredado su realeza, apoderándose de sus despojos? 11 Ella ha sido privada de todo su esplendor y de libre se ha convertido en esclava. 12 Y ahí está nuestro Santuario, nuestro honor y nuestro orgullo, convertido en un desiertoy profanado por los
paganos. 13 ¿Vale la pena seguir viviendo así?". 14 Matatías y sus hijos rasgaron sus vestiduras, se
pusieron un sayal y se lamentaron amargamente. La rebelión de Matatías 15 Entre tanto, los delegados del rey, encargados de
imponer la apostasía, llegaron a la ciudad de Modín para exigir que se
ofrecieran los sacrificios. 16 Se presentaron muchos israelitas, pero
Matatías y sus hijos se agruparon aparte. 17 Entonces los enviados del rey
fueron a decirle: "Tú eres un jefe ilustre y gozas de autoridad en esta
ciudad, respaldado por hijos y hermanos. 18 Sé el primero en acercarte a
ejecutar la orden del rey, como lo han hecho todas las naciones, y también
los hombres de Judá y los que han quedado en Jerusalén. Así tú y tus hijos, serán
contados entre los Amigos del rey y gratificados con plata, oro y numerosos
regalos". 19 Matatías respondió en alta voz: "Aunque todas las
naciones que están bajo el dominio del rey obedezcan y abandonen el culto de
sus antepasados para someterse a sus órdenes, 20 yo, mis hijos y mis hermanos
nos mantendremos fieles a 23 Cuando acabó de pronunciar estas palabras, un
judío se adelantó a la vista de todos para ofrecer un sacrificio sobre el
altar de Modín, conforme al decreto del rey. 24 Al ver esto, Matatías se
enardeció de celo y se estremecieron sus entrañas; y dejándose llevar por una
justa indignación, se abalanzó y lo degolló sobre el altar. 25 Ahí mismo mató
al delegado real que obligaba a ofrecer los sacrificios y destruyó el altar.
26 Así manifestó su celo por 27 Luego comenzó a gritar por la ciudad con todas
sus fuerzas: "Todo el que sienta celo por Los judíos masacrados en el desierto 29 Entonces muchos judíos, amantes de la justicia y
el derecho, se retiraron al desierto para establecerse allí 30 con sus
mujeres, sus hijos y sus ganados, porque la desgracia se había desencadenado
sobre ellos. 31 Los funcionarios del rey y la guarnición que residía en
Jerusalén, en La organización de la resistencia 39 Al enterarse de lo ocurrido, Matatías y sus
amigos se lamentaron amargamente por las víctimas, 40 pero dijeron: "Si
todos nos comportamos como nuestros hermanos y no peleamos contra esta gente
en defensa de nuestras vidas y de nuestras costumbres, muy pronto nos exterminarán
de la tierra". 41 Y aquel mismo día resolvieron lo siguiente:
"Hagamos frente a todo el que venga a atacarnos en día sábado, para no
morir como nuestros hermanos en sus refugios". 42 Entonces se les unió el grupo de los asideos,
hombres valientes en Israel, todos ellos sinceramente fieles a El testamento y la muerte de Matatías 49 Cuando la vida de Matatías llegaba a su fin, este
dijo a sus hijos: "Ahora reinan la insolencia y el ultraje, es tiempo de perturbación y de furor desencadenado. 50 Por lo tanto, hijos míos, ardan de celo por dando la vida por de nuestros padres. 51 Recuerden las obras que realizaron nuestros padres en su tiempo: así alcanzarán una inmensa gloria y una fama imperecedera. 52 ¿Acaso Abraham no fue hallado fiel en la prueba y por eso Dios lo contó entre los justos? 53 José, en el momento de la angustia, observó y así llegó a ser señor de Egipto. 54 Pinjás, nuestro padre, por su ardiente celo, recibió la alianza de un sacerdocio eterno. 55 Josué, por haber cumplido la palabra de Dios, llegó a ser juez en Israel. 56 Caleb, por haber dado testimonio ante la asamblea, recibió una herencia en el país. 57 David, por su piedad, heredó un trono real para siempre. 58 Elías, por su ardiente celo por fue arrebatado al cielo. 59 Ananías, Azarías y Misael,por haber confiado en
Dios, fueron salvados de la llama. 60 Daniel, por su integridad, fue librado de las fauces de los leones. 61 Adviertan, entonces, que a lo largo de las generaciones los que esperan en él no sucumben jamás. 62 No teman las amenazas de un hombre pecador, porque su gloria acabará en podredumbre y gusanos; 63 hoy es exaltado y mañana desaparece, porque habrá vuelto al polvo de donde vino y sus proyectos quedarán frustrados. 64 Por eso, hijos míos, sean valientes, y manténganse firmes en el cumplimiento de ya que gracias a ella serán colmados de gloria. 65 Ahí tienen a Simeón, su hermano. Yo sé que es
hombre sensato: escúchenlo siempre, y hará las veces de padre. 66 Judas
Macabeo ha sido valiente desde su juventud: que él sea el jefe del ejército y
dirija la guerra contra los extranjeros. 67 Ustedes, por su parte, reúnan a
todos los que practican 69 Después los bendijo y fue a reunirse con sus
padres. 70 Matatías murió el año ciento cuarenta y seis y fue sepultado en
Modín, en el sepulcro de sus padres. Todo Israel hizo un gran duelo por él. (166- Al morir su padre, en
el Después de la muerte de
Antíoco IV, Judas Macabeo emprende varias campañas por los países vecinos,
para liberar a los judíos fieles a Elogio de Judas Macabeo 3 1 El
sucesor de Matatías fue su hijo Judas, llamado Macabeo. 2 Todos sus hermanos
y los que habían seguido a su padre le prestaron apoyo y combatieron con
entusiasmo por Israel. 3 Él extendió la gloria de su pueblo y se revistió de la coraza como un héroe; se ciñó sus armas de guerray libró batallas, protegiendo al ejército con su espada. 4 Fue como un león por sus hazañas, como un cachorro que ruge ante su presa. 5 Persiguió implacablemente a los impíos y entregó a las llamas a los perturbadores de su
pueblo. 6 Los impíos se acobardaron ante él, temblaron todos los que hacían el mal, y gracias a él se logró la salvación. 7 Puso en aprieto a muchos reyes, alegró a Jacob con sus proezas, y su memoria será eternamente bendecida. 8 Recorrió las ciudades de Judá, exterminó de ellas a los impíos y apartó de Israel la ira de Dios. 9 Su fama llegó hasta los confines de la tierra, y congregó a los que estaban a punto de perecer. Las primeras victorias de Judas Macabeo 10 Apolonio reunió muchos paganos y un numeroso
contingente de Samaría para hacer la guerra contra Israel. 11 Al enterarse de
esto, Judas salió a su encuentro, lo derrotó y lo mató. Muchos sucumbieron y
los demás se dieron a al fuga. 12 Cuando recogieron el botín, Judas se quedó
con la espada de Apolonio, y desde entonces siempre combatió con ella. |