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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Los libros de los MACABEOS son dos escritos
independientes, que relatan las luchas del Pueblo judío contra la dinastía de
los Seléucidas, en defensa de su autonomía política y su libertad religiosa.
El título de los mismos proviene del sobrenombre "Macabeo",
aplicado primero a Judas -el principal protagonista de aquella lucha- y
extendido luego a sus hermanos e incluso a sus partidarios. Según algunos,
este sobrenombre deriva de una palabra hebrea que significa
"martillo", y aludiría a los tremendos golpes que Judas asestaba a
sus enemigos; otros piensan, en cambio, que signifca "designado por
Dios". Para comprender los hechos relatados en estos
Libros, es necesario tener en cuenta el contexto histórico que dio origen a
la rebelión de los Macabeos. En el siglo IV a. C., el Próximo Oriente
experimenta una enorme transformación política y cultural. Alejandro Magno,
el joven rey de Macedonia, se asegura el dominio sobre toda Grecia y luego se
lanza a la conquista del Imperio persa. Cuando una muerte prematura lo
sorprende en Babilonia, en el Pero el Imperio de Alejandro no tarda en
desmembrarse. Dos de sus generales se reparten el Próximo Oriente: Tolomeo,
hijo de Lagos, se adueña de Egipto y funda la dinastía de los
"Lágidas"; Seleuco se convierte en el soberano de Siria e inicia la
dinastía de los "Seléucidas". A raíz de esta división, Palestina se
encuentra una vez más entre dos fuegos. Durante un siglo predominan los
Lágidas en Egipto, que se muestran respetuosos de las costumbres nacionales.
Pero en el La opresión del Pueblo judío entra en su etapa más
crítica con el advenimiento de Antíoco IV, que se hace llamar Epífanes, es
decir, "manifestación divina" (175- PRIMER LIBRO DE LOS
MACABEOS Este Libro, compuesto hacia el año La precisión y vivacidad de ciertos relatos parecen
indicar que el autor recogió el testimonio directo de algunos combatientes.
Pero él también tuvo acceso a los archivos del Templo de Jerusalén, donde se
conservaban los anales de los sumos sacerdotes y otros textos oficiales
citados en el libro. Además de estas fuentes, utilizó un documento de la
corte seléucida, que le permitió reconstruir la cronología de los hechos.
Sobre esta base compuso un relato de gran valor histórico, empleando los recursos
literarios propios de la época helenística. Por eso, a menudo exagera las
cifras de los enemigos, para exaltar las hazañas de los judíos. También pone
en boca de los héroes elocuentes discursos, que destacan la enseñanza
fundamental extraída de las victorias de los Macabeos: la fe en el Señor y la
fidelidad a Con el decurso del tiempo, la lucha religiosa de los
Macabeos fue cediendo a las intrigas políticas y a las ambiciones de poder.
Llevado por el entusiasmo del triunfo y de la independencia reconquistada, el
autor pasa por alto este aspecto y aun corre el riesgo de identificar el
designio de Dios con las guerras de una nación. Eso no impide que nos
presente una historia profundamente humana, donde campean la intransigencia
de la fe y la pasión por la libertad. Un rápido bosquejo
histórico describe la situación político-religiosa que desencadenó la
rebelión de los Macabeos. En una época en que todas las religiones paganas
tendían a fundirse en un vago sincretismo, Antíoco IV Epífanes decide
eliminar los particularismos dentro de su reino. Con este fin, promueve una
especie de "revolución cultural", destinada a imponer las
costumbres y prácticas religiosas del Helenismo. En abierta oposición
contra esta política totalitaria, los sectores más intransigentes del Pueblo
judío reafirman la originalidad de su fe monoteísta y rechazan toda forma de
compromiso con el paganismo. Muchos pagan con la vida su fidelidad a Alejandro Magno y sus sucesores 1 1
Alejandro de Macedonia, hijo de Filipo, partió del país de Quitím, y después
de derrotar a Darío, rey de los persas y los medos, reinó en lugar de él, en
primer lugar sobre Antíoco IV Epífanes y la helenización de Palestina 10 De ellos surgió un vástago perverso, Antíoco
Epífanes, hijo del rey Antíoco, que había estado en Roma como rehén y subió
al trono el año ciento treinta y siete del Imperio griego. 11 Fue entonces
cuando apareció en Israel un grupo de renegados que sedujeron a muchos,
diciendo: "Hagamos una alianza con las naciones vecinas, porque desde
que nos separamos de ellas, nos han sobrevenido muchos males". 12 Esta
propuesta fue bien recibida, 13 y algunos del pueblo fueron en seguida a ver
al rey y este les dio autorización para seguir las costumbres de los paganos.
14 Ellos construyeron un gimnasio en Jerusalén al estilo de los paganos, 15
disimularon la marca de la circuncisión y, renegando de la santa alianza, se
unieron a los paganos y se entregaron a toda clase de maldades. La victoria de Antíoco IV en Egipto 16 Cuando Antíoco se sintió seguro de su poder,
proyectó apoderarse también de Egipto, para gobernar sobre ambos reinos. 17
Entonces entró en Egipto con un poderoso ejército, con carros, elefantes,
caballería y una gran flota. 18 Allí atacó a Tolomeo, rey de Egipto. Este
retrocedió ante él y huyó, dejando muchos muertos. 19 Antíoco ocupó las
ciudades fortificadas de Egipto y saqueó todo el país. 20 Después de derrotar
a Egipto, emprendió el camino de regreso, el año ciento cuarenta y tres, y
subió contra Israel, llegando a Jerusalén con un poderoso ejército. La profanación del Templo de Jerusalén 21 Antíoco penetró arrogantemente en el Santuario y
se llevó el altar de oro, el candelabro con todas sus lámparas, 22 la mesa de
los panes de la ofrenda, los vasos para las libaciones, las copas, los
incensarios de oro, el cortinado y las coronas, y arrancó todo el decorado de
oro que recubría la fachada del Templo. 23 Tomó también la plata, el oro, los
objetos de valor y todos los tesoros que encontró escondidos. 24 Cargó con
todo eso y regresó a su país, después de haber causado una gran masacre y de
haberse jactado insolentemente. 25 Una gran consternación se extendió por todo
Israel. 26 Gimieron los jefes y los ancianos, languidecieron las jóvenes y los jóvenes, la belleza de las mujeres se marchitó. 27 El recién casado entonó un canto fúnebre; sentada en el lecho nupcial, la esposa estuvo de duelo. 28 Tembló la tierra por sus habitantes, y toda la casa de Jacob se cubrió de vergüenza. La ocupación de Jerusalén 29 Dos años después, el rey envió a las ciudades de
Judá un recaudador de impuestos, que se presentó en Jerusalén con un poderoso
ejército. 30 Él les habló amistosamente, pero con la intención de engañarlos,
y después que se ganó su confianza, atacó sorpresivamente a la ciudad y le
asestó un terrible golpe, causando numerosas víctimas entre los israelitas.
31 Luego saqueó la ciudad, la incendió, y arrasó sus casas y la muralla que
la rodeaba. 32 Sus hombres tomaron prisioneros a las mujeres y a los niños y se
adueñaron del ganado. 33 Después, levantaron en torno a 36 Esto llegó a ser una asechanza para el Santuario, una cruel y constante hostilidad para Israel. 37 Derramaron sangre inocente alrededor del Templo y profanaron el Lugar santo. los habitantes de Jerusalén y en una colonia de extranjeros: se volvió extraña para los que nacieron en ella y sus propios hijos la abandonaron. 39 Su Santuario quedó devastado como un desierto, sus fiestas se transformaron en duelo, sus sábados en motivo de burla y su honor en desprecio. 40 Tan grande fue su vergüenza como lo había sido su gloria, y su grandeza dio paso a la aflicción. El decreto de Antíoco IV 41 El rey promulgó un decreto en todo su reino,
ordenando que todos formaran un solo pueblo 42 y renunciaran a sus propias
costumbres. Todas las naciones se sometieron a la orden del rey 43 y muchos
israelitas aceptaron el culto oficial, ofrecieron sacrificios a los ídolos y
profanaron el sábado. 44 Además, el rey envió mensajeros a Jerusalén y a las
ciudades de Judá, con la orden escrita de que adoptaran las costumbres
extrañas al país: 45 los holocaustos, los sacrificios y las libaciones debían
suprimirse en el Santuario; los sábados y los días festivos debían ser
profanados; 46 el Santuario y las cosas santas debían ser mancillados; 47
debían erigirse altares, recintos sagrados y templos a los ídolos,
sacrificando cerdos y otros animales impuros; 48 los niños no debían ser
circuncidados y todos debían hacerse abominables a sí mismos con toda clase
de impurezas y profanaciones, 49 olvidando así La ejecución del decreto y la persecución religiosa 52 Mucha gente del pueblo, todos los que abandonaban
62 Sin embargo, muchos israelitas se mantuvieron
firmes y tuvieron el valor de no comer alimentos impuros; 63 prefirieron la
muerte antes que mancharse con esos alimentos y quebrantar la santa alianza,
y por eso murieron. 64 Y una gran ira se descargó sobre Israel. Matatías y sus hijos 2 1 En
esos días, Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote del linaje de
Joarib, salió de Jerusalén y fue a establecerse en Modín. 2 Tenía cinco
hijos: Juan, por sobrenombre Gadí; 3 Simón, llamado Tasí; 4 Judas, llamado
Macabeo; 5 Eleazar, llamado Avarán; y Jonatán, llamado Afús. Lamentación de Matatías sobre Jerusalén 6 Al ver las impiedades que se cometían en Judá y en
Jerusalén, 7 Matatías exclamó: "¡Ay de mí! ¿Para esto he nacido? ¿Para
ver la ruina de mi pueblo y la destrucción de 8 Su Templo ha quedado como un hombre envilecido, 9 los objetos que eran su gloria fueron llevados como botín, sus niños masacrados en las plazas, sus jóvenes pasados al filo de la espada enemiga. 10 ¿Qué pueblo no ha heredado su realeza, apoderándose de sus despojos? 11 Ella ha sido privada de todo su esplendor y de libre se ha convertido en esclava. 12 Y ahí está nuestro Santuario, nuestro honor y nuestro orgullo, convertido en un desiertoy profanado por los
paganos. 13 ¿Vale la pena seguir viviendo así?". 14 Matatías y sus hijos rasgaron sus vestiduras, se
pusieron un sayal y se lamentaron amargamente. La rebelión de Matatías 15 Entre tanto, los delegados del rey, encargados de
imponer la apostasía, llegaron a la ciudad de Modín para exigir que se
ofrecieran los sacrificios. 16 Se presentaron muchos israelitas, pero
Matatías y sus hijos se agruparon aparte. 17 Entonces los enviados del rey
fueron a decirle: "Tú eres un jefe ilustre y gozas de autoridad en esta
ciudad, respaldado por hijos y hermanos. 18 Sé el primero en acercarte a
ejecutar la orden del rey, como lo han hecho todas las naciones, y también
los hombres de Judá y los que han quedado en Jerusalén. Así tú y tus hijos, serán
contados entre los Amigos del rey y gratificados con plata, oro y numerosos
regalos". 19 Matatías respondió en alta voz: "Aunque todas las
naciones que están bajo el dominio del rey obedezcan y abandonen el culto de
sus antepasados para someterse a sus órdenes, 20 yo, mis hijos y mis hermanos
nos mantendremos fieles a 23 Cuando acabó de pronunciar estas palabras, un
judío se adelantó a la vista de todos para ofrecer un sacrificio sobre el
altar de Modín, conforme al decreto del rey. 24 Al ver esto, Matatías se
enardeció de celo y se estremecieron sus entrañas; y dejándose llevar por una
justa indignación, se abalanzó y lo degolló sobre el altar. 25 Ahí mismo mató
al delegado real que obligaba a ofrecer los sacrificios y destruyó el altar.
26 Así manifestó su celo por 27 Luego comenzó a gritar por la ciudad con todas
sus fuerzas: "Todo el que sienta celo por Los judíos masacrados en el desierto 29 Entonces muchos judíos, amantes de la justicia y
el derecho, se retiraron al desierto para establecerse allí 30 con sus
mujeres, sus hijos y sus ganados, porque la desgracia se había desencadenado
sobre ellos. 31 Los funcionarios del rey y la guarnición que residía en
Jerusalén, en La organización de la resistencia 39 Al enterarse de lo ocurrido, Matatías y sus
amigos se lamentaron amargamente por las víctimas, 40 pero dijeron: "Si
todos nos comportamos como nuestros hermanos y no peleamos contra esta gente
en defensa de nuestras vidas y de nuestras costumbres, muy pronto nos exterminarán
de la tierra". 41 Y aquel mismo día resolvieron lo siguiente:
"Hagamos frente a todo el que venga a atacarnos en día sábado, para no
morir como nuestros hermanos en sus refugios". 42 Entonces se les unió el grupo de los asideos,
hombres valientes en Israel, todos ellos sinceramente fieles a El testamento y la muerte de Matatías 49 Cuando la vida de Matatías llegaba a su fin, este
dijo a sus hijos: "Ahora reinan la insolencia y el ultraje, es tiempo de perturbación y de furor desencadenado. 50 Por lo tanto, hijos míos, ardan de celo por dando la vida por de nuestros padres. 51 Recuerden las obras que realizaron nuestros padres en su tiempo: así alcanzarán una inmensa gloria y una fama imperecedera. 52 ¿Acaso Abraham no fue hallado fiel en la prueba y por eso Dios lo contó entre los justos? 53 José, en el momento de la angustia, observó y así llegó a ser señor de Egipto. 54 Pinjás, nuestro padre, por su ardiente celo, recibió la alianza de un sacerdocio eterno. 55 Josué, por haber cumplido la palabra de Dios, llegó a ser juez en Israel. 56 Caleb, por haber dado testimonio ante la asamblea, recibió una herencia en el país. 57 David, por su piedad, heredó un trono real para siempre. 58 Elías, por su ardiente celo por fue arrebatado al cielo. 59 Ananías, Azarías y Misael,por haber confiado en
Dios, fueron salvados de la llama. 60 Daniel, por su integridad, fue librado de las fauces de los leones. 61 Adviertan, entonces, que a lo largo de las generaciones los que esperan en él no sucumben jamás. 62 No teman las amenazas de un hombre pecador, porque su gloria acabará en podredumbre y gusanos; 63 hoy es exaltado y mañana desaparece, porque habrá vuelto al polvo de donde vino y sus proyectos quedarán frustrados. 64 Por eso, hijos míos, sean valientes, y manténganse firmes en el cumplimiento de ya que gracias a ella serán colmados de gloria. 65 Ahí tienen a Simeón, su hermano. Yo sé que es
hombre sensato: escúchenlo siempre, y hará las veces de padre. 66 Judas
Macabeo ha sido valiente desde su juventud: que él sea el jefe del ejército y
dirija la guerra contra los extranjeros. 67 Ustedes, por su parte, reúnan a
todos los que practican 69 Después los bendijo y fue a reunirse con sus
padres. 70 Matatías murió el año ciento cuarenta y seis y fue sepultado en
Modín, en el sepulcro de sus padres. Todo Israel hizo un gran duelo por él. (166- Al morir su padre, en
el Después de la muerte de
Antíoco IV, Judas Macabeo emprende varias campañas por los países vecinos,
para liberar a los judíos fieles a Elogio de Judas Macabeo 3 1 El
sucesor de Matatías fue su hijo Judas, llamado Macabeo. 2 Todos sus hermanos
y los que habían seguido a su padre le prestaron apoyo y combatieron con
entusiasmo por Israel. 3 Él extendió la gloria de su pueblo y se revistió de la coraza como un héroe; se ciñó sus armas de guerray libró batallas, protegiendo al ejército con su espada. 4 Fue como un león por sus hazañas, como un cachorro que ruge ante su presa. 5 Persiguió implacablemente a los impíos y entregó a las llamas a los perturbadores de su
pueblo. 6 Los impíos se acobardaron ante él, temblaron todos los que hacían el mal, y gracias a él se logró la salvación. 7 Puso en aprieto a muchos reyes, alegró a Jacob con sus proezas, y su memoria será eternamente bendecida. 8 Recorrió las ciudades de Judá, exterminó de ellas a los impíos y apartó de Israel la ira de Dios. 9 Su fama llegó hasta los confines de la tierra, y congregó a los que estaban a punto de perecer. Las primeras victorias de Judas Macabeo 10 Apolonio reunió muchos paganos y un numeroso
contingente de Samaría para hacer la guerra contra Israel. 11 Al enterarse de
esto, Judas salió a su encuentro, lo derrotó y lo mató. Muchos sucumbieron y
los demás se dieron a al fuga. 12 Cuando recogieron el botín, Judas se quedó
con la espada de Apolonio, y desde entonces siempre combatió con ella. 13 Serón, el capitán del ejército de Siria, al saber
que Judas había agrupado alrededor de él un contingente de hombres adictos y
dispuestos a combatir, 14 pensó: "Voy a hacerme famoso y a cubrirme de
gloria en todo el reino, atacando a Judas y a sus secuaces, que intentan
despreciar la orden del rey". 15 Entonces reanudó la lucha y con él
subió un poderoso ejército de impíos para ayudarlo a vengarse de los
israelitas. 16 Cuando se acercó a la subida de Betjorón, Judas le salió al
encuentro con unos pocos hombres. 17 Estos, al ver el ejército que se les
venía encima, dijeron a Judas: "¿Cómo, siendo tan pocos, podremos
combatir con una multitud tan poderosa? Además, estamos extenuados porque hoy
no hemos comido nada en todo el día". 18 Judas les respondió: "Es
fácil que una multitud caiga en manos de unos pocos, y al Cielo le da lo
mismo salvar con muchos que con pocos. 19 Porque la victoria en el combate no
depende de la cantidad de las tropas, sino de la fuerza que viene del Cielo.
20 Ellos nos atacan, llenos de insolencia y de impiedad, para exterminarnos a
nosotros, a nuestras mujeres y a nuestros hijos, y para apoderarse de
nuestros despojos. 21 Nosotros, en cambio, luchamos por nuestra vida y por
nuestras costumbres. 22 El Cielo los aplastará delante de nosotros: ¡no les
tengan miedo!". 23 Apenas terminó de hablar, se lanzó sorpresivamente
sobre el enemigo, y Serón fue aplastado con todo su ejército. 24 Después los
persiguieron por la pendiente de Betjorón hasta la llanura: allí murieron
unos ochocientos hombres, y los demás huyeron al país de los filisteos. 25 Así Judas y sus hermanos comenzaron a ser
temidos, y el pánico se extendió por las naciones vecinas. 26 Su fama llegó a
oídos del rey, y por todas partes se comentaban las batallas de Judas. Los preparativos bélicos de Antíoco IV 27 Al enterarse de esto, el rey Antíoco se enfureció
y mandó reunir todas las fuerzas de su reino, un ejército poderosísimo. 28
Abrió su tesoro y pagó a las tropas el sueldo de un año, ordenándoles que
estuvieran preparadas para cualquier eventualidad. 29 Entonces advirtió que
se le había acabado el dinero del tesoro y que los tributos de la región eran
escasos, debido a las disensiones y calamidades que él había provocado en el
país, al suprimir las costumbres vigentes desde tiempo inmemorial. 30 Por eso
temió que no le alcanzara, como otras veces, para los gastos y los regalos
que antes solía hacer espléndidamente, superando a los reyes que lo habían
precedido. 31 Sumamente preocupado a causa de esto, resolvió ir a Persia para
recoger los tributos de aquellas provincias y reunir así mucho dinero. La regencia de Lisias 32 Mientras tanto, dejó a cargo del gobierno, desde
el río Éufrates hasta la frontera de Egipto, a Lisias, miembro de la nobleza
y de estirpe real. 33 Le confió la educación de su hijo Antíoco hasta su
vuelta 34 y puso a su disposición la mitad de sus tropas y los elefantes,
ordenándole todo lo que debía hacer, especialmente lo relativo a los
habitantes de Judea y de Jerusalén: 35 él debía enviar un ejército para
destruir y aplastar la fuerza de Israel, y lo que aún quedaba de Jerusalén
hasta borrar su recuerdo. 36 Luego debía establecer extranjeros en todo su
territorio y repartir entre ellos sus tierras. 37 El rey, por su parte, tomó
consigo la otra mitad del ejército y partió de Antioquía, capital de su
reino, el año ciento cuarenta y siete. Después de atravesar el río Éufrates,
recorrió las provincias de la meseta. La invasión de Judea 38 Lisias eligió a Tolomeo, hijo de Dorimeno, a
Nicanor y a Gorgias, personas influyentes entre los Amigos del rey, 39 y los
envió con cuarenta mil soldados y siete mil jinetes, para que invadieran el
territorio de Judá y lo arrasaran, como lo había ordenado el rey. 40 Ellos
partieron con todo su ejército y acamparon cerca de Emaús, en la llanura. 41
Al enterarse de su llegada, los mercaderes de la región se presentaron en el
campamento con mucha plata y oro, y provistos también de cadenas para llevar
como esclavos a los israelitas. A ellos se sumó un contingente de Siria y del
país de los filisteos. La reacción de Judas Macabeo 42 Judas y sus hermanos vieron que se habían
agravado los males y que el ejército estaba acampado dentro de su territorio.
También se enteraron de la consigna real de destruir al pueblo hasta
aniquilarlo. 43 Entonces se dijeron unos a otros: "Libremos a nuestro
pueblo de la ruina y luchemos por él y por el Santuario". 44 Luego se
convocó a la asamblea para prepararse a combatir, para orar y pedir piedad y
misericordia. 45 Jerusalén estaba deshabitada como un desierto, ninguno de sus hijos entraba ni salía. El Santuario había sido pisoteado, los extranjeros ocupaban convertida en albergue de los paganos. Había desaparecido la alegría de Jacob, y ya no se oía la flauta ni la cítara. La reunión de los judíos en Mispá 46 Una vez reunidos, fueron a Mispá, frente a
Jerusalén, porque antiguamente Israel había tenido allí un lugar de oración. 47
Aquel día ayunaron, se vistieron con un sayal, esparcieron ceniza sobre sus
cabezas y rasgaron sus vestiduras. 48 Abrieron el libro de La organización del ejército judío 55 Inmediatamente, Judas puso oficiales al frente
del ejército: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez hombres. El triunfo de los israelitas en Emaús 4 1
Gorgias tomó cinco mil hombres y mil jinetes elegidos, y el ejército partió
durante la noche 2 para atacar el campamento de los judíos y derrotarlos
sorpresivamente. La gente de 8 Judas dijo a sus hombres: "No teman a esa
muchedumbre ni se asusten por sus ataques. 9 Recuerden cómo se salvaron
nuestros padres en el Mar Rojo, cuando el Faraón los perseguía con un
ejército. 10 Invoquemos ahora al Cielo para que tenga piedad de nosotros y se
acuerde de la alianza que hizo con nuestros padres, derrotando hoy a este
ejército delante de nosotros. 11 Así reconocerán todas las naciones que hay
Alguien que libera y salva a Israel". 12 Los extranjeros alzaron los ojos y, al ver que
los judíos venían contra ellos, 13 salieron del campamento a presentar
batalla. Los hombres de Judas hicieron sonar la trompeta 14 y entraron en
combate. Los paganos fueron derrotados y huyeron hacia la llanura, 15 y los
que habían quedado rezagados cayeron al filo de la espada. Los demás fueron
perseguidos hasta Gázara y hasta las llanuras de Idumea, Azoto y Iamnia. Los
que murieron fueron alrededor de tres mil hombres. 16 Cuando Judas y su ejército dejaron de
perseguirlos, 17 Judas dijo al pueblo: "No tengan avidez por el botín,
porque nos espera otra batalla. 18 Gorgias y su ejército están cerca de
nosotros en la montaña: hagan frente a nuestros enemigos y combatan contra
ellos; después podrán apoderarse libremente del botín". 19 Apenas Judas
terminó de hablar, se asomó por las montañas un destacamento enemigo. 20
Ellos vieron que los suyos habían huido y que el campamento había sido
incendiado, porque el humo que se divisaba ponía de manifiesto lo que había
sucedido. 21 Ante tal espectáculo se llenaron de espanto, y como vieron en la
llanura al ejército de Judas, dispuesto a librar batalla, 22 huyeron todos al
país de los filisteos. 23 Judas volvió entonces al campamento para saquearlo,
y recogieron gran cantidad de oro y plata, telas de púrpura violeta y de
púrpura marina, y muchas otras riquezas. 24 De regreso cantaban y bendecían
al Cielo: "Porque es bueno, porque es eterno su
amor". 25 Israel obtuvo aquel día una gran victoria. 26 Los extranjeros que habían podido escapar se
fueron a anunciar a Lisias todo lo que había sucedido. 27 Esta noticia lo
dejó consternado y abatido, porque a Israel no le había sucedido lo que él
deseaba y las cosas no habían salido como el rey se lo había ordenado. Primera campaña y derrota de Lisias 28 Al año siguiente, Lisias reunió sesenta mil
hombres elegidos y cinco mil jinetes para combatir contra los judíos. 29
Cuando llegaron a Idumea y acamparon en Betsur, Judas les salió al encuentro
con diez mil hombres, 30 y al ver aquel poderoso ejército, hizo esta oración:
"Bendito seas, Salvador de Israel, que aplastaste la soberbia del
gigante por la mano de tu servidor David y entregaste el ejército de los
filisteos en manos de Jonatán, hijo de Saúl, y de su escudero. 31 Entrega así
este ejército en manos de tu pueblo Israel. Que ellos se sientan avergonzados
de sus tropas y de su caballería. 32 Infúndeles miedo, quiebra la audacia que
les da su fuerza y que se conmuevan por su derrota. 33 Derríbalos con la
espada de los que te aman, para que te canten himnos de alabanza todos los
que conocen tu Nombre". 34 Cuando se enfrentaron los dos ejércitos, cayeron
en el combate unos cinco mil hombres de Lisias. 35 Al ver la derrota sufrida
por sus tropas y la intrepidez de los soldados de Judas, que estaban
resueltos a vivir o a morir heroicamente, Lisias volvió a Antioquía, donde
reclutó mercenarios con la intención de regresar a Judea con fuerzas más
numerosas. Purificación del Templo y Dedicación del altar 36 Judas y sus hermanos dijeron: "Nuestros
enemigos han sido aplastados; subamos a purificar el Santuario y a celebrar
su dedicación". 37 Entonces se reunió todo el ejército y subieron al
monte Sión. 38 Cuando vieron el Santuario desolado, el altar profanado, las
puertas completamente quemadas, las malezas crecidas en los atrios como en un
bosque o en una montaña, y las salas destruidas, 39 rasgaron sus vestiduras,
hicieron un gran duelo, se cubrieron la cabeza con ceniza 40 y cayeron con el
rostro en tierra. Luego, a una señal dada por las trompetas, alzaron sus
gritos al cielo. 41 Judas ordenó a unos hombres que combatieran a los que
estaban en 44 Luego deliberaron sobre lo que debía hacerse con
el altar de los holocaustos que había sido profanado. 45 Tuvieron la feliz
idea de demolerlo para que no fuera un motivo de oprobio, ya que los paganos
lo habían contaminado. Lo demolieron, 46 y depositaron sus piedras sobre la
montaña del Templo, en un lugar conveniente, hasta que surgiera un profeta y
resolviera lo que había que hacer con ellas. 47 Después recogieron piedras
sin tallar, como lo prescribe 52 El día veinticinco del noveno mes, llamado
Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba
53 y ofrecieron un sacrificio conforme a Institución de la fiestade 59 Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la
asamblea de Israel, determinó que cada año, a su debido tiempo y durante ocho
días a contar del veinticinco del mes de Quisleu, se celebrara con júbilo y
regocijo el aniversario de la dedicación del altar. 60 En aquel tiempo, levantaron alrededor del monte
Sión altas murallas y torres poderosas, para que los extranjeros no vinieran
otra vez y lo pisotearan como lo habían hecho antes. 61 Además, Judas puso en
él una guarnición para que lo defendiera, y fortificó a Betsur, a fin de que
el pueblo tuviera una fortaleza frente a Idumea. La expedición contra los idumeosy los amonitas 5 1 Cuando
las naciones vecinas supieron que había sido reconstruido el altar y
restaurado como antes el Santuario, se irritaron profundamente 2 y decidieron
acabar con los descendientes de Jacob que vivían entre ellos. Por eso
comenzaron a matar y exterminar a mucha gente del pueblo. 3 Judas hizo la guerra contra los descendientes de Esaú
que habitaban en Idumea, en la región de Acrabatena, porque tenían asediados
a los israelitas. Les infligió una gran derrota, sometiéndolos y apoderándose
de sus despojos. 4 Luego se acordó de la maldad de los descendientes de Beán,
que eran una trampa y un obstáculo para el pueblo por las emboscadas que le
tendían en los caminos. 5 Los obligó a encerrarse en sus torres, los asedió y
los consagró al exterminio total, prendiendo fuego a esas torres con todos
los que estaban dentro. 6 Luego atacó a los amonitas, y allí encontró un
fuerte ejército y una población numerosa cuyo jefe era Timoteo. 7 Después de
muchos combates, los desbarató y los deshizo. 8 También ocupó Iazer y sus
poblados, y regresó a Judea. Preliminares de las campañas contra Galilea y Galaad 9 Los pueblos de Galaad se coaligaron contra los
israelitas que vivían en su territorio, para exterminarlos. Pero ellos se
refugiaron en la fortaleza de Datemá, 10 desde donde enviaron una carta a
Judas y a sus hermanos, diciéndoles: "Los pueblos que nos rodean se
coaligaron para exterminarnos; 11 ahora se preparan para venir a tomar la
fortaleza donde nos hemos refugiado, y Timoteo está al frente de su ejército.
12 Ven en seguida a librarnos de sus manos, porque muchos de entre nosotros
ya han caído; 13 todos nuestros hermanos que vivían en el país de Tobías han
sido matados, sus mujeres y sus hijos fueron llevados cautivos y sus bienes
han sido robados. Allí han muerto unos mil hombres". 14 Cuando todavía
estaban leyendo la carta, llegaron otros mensajeros de Galilea, con las
vestiduras rasgadas, trayendo esta noticia: 15 "Los habitantes de
Tolemaida, de Tiro, de Sidón y de toda La expedición de Simón contra Galilea 21 Simón partió para Galilea y luego de librar
muchos combates con los paganos, los derrotó, los obligó a huir 22 y los
persiguió hasta las puertas de Tolemaida. Allí sucumbieron unos tres mil
hombres y Judas se apoderó del botín. 23 Luego tomó consigo a los judíos de
Galilea y de Arbatá, con sus mujeres, sus hijos y todos sus bienes, y en
medio de una gran alegría los llevó a Judea. La expedición de Judas Macabeo contra Galaad 24 Judas Macabeo y su hermano Jonatán, por su parte,
atravesaron el Jordán y caminaron tres días por el desierto. 25 Allí se
encontraron con los nabateos, que los recibieron amistosamente y los pusieron
al tanto de lo que les ocurría a sus hermanos de la región de Galaad: 26
muchos de ellos se encontraban prisioneros en Bosorá y Bosor, en Alemá,
Casfó, Maqued y Carnain, que eran ciudades fuertes e importantes; 27 también
había prisioneros en las demás ciudades de Galaad, y sus enemigos tomaban
posiciones para atacar las fortalezas al día siguiente, a fin de apoderarse
de ellos y exterminarlos a todos de una sola vez. 28 Inmediatamente, Judas dio vuelta con su ejército
y se dirigió por el desierto hacia Bosorá, ocupó la ciudad y después de pasar
al filo de la espada a todos los varones, la saqueó por completo y la
incendió. 29 Partió de allí por la noche y avanzó hasta la fortaleza. 30 Al
llegar el día, los judíos divisaron una muchedumbre innumerable que levantaba
escaleras y empalizadas para tomar la fortaleza y había pasado a la ofensiva.
31 Al ver que el ataque ya había comenzado y que el griterío de la ciudad y
el sonido de las trompetas subía hasta el cielo, 32 Judas dijo a sus hombres:
"¡Luchen hoy por nuestros hermanos!". 33 Luego los ordenó en tres
columnas y los hizo avanzar por detrás del enemigo, tocando las trompetas y
orando a gritos. 34 Las tropas de Timoteo, apenas se enteraron que era el Macabeo,
huyeron ante él. Judas les infligió una gran derrota, y ese día dejaron
tendidos unos ocho mil hombres. 35 Luego se volvió contra Alemá; la atacó, la
ocupó y, después de matar a todos los varones, la saqueó y la incendió. 36
Partiendo de allí, se apoderó de Casfó, Maqued, Bosor y de las demás ciudades
de Galaad. Victoria definitiva de Judas Macabeo en Galaad 37 Después de estos acontecimientos, Timoteo reunió
un nuevo ejército y acampó frente a Rafón, al otro lado del torrente. 38
Judas mandó a explorar el campamento y le dieron este informe: "Todas
las naciones vecinas se han unido a Timoteo y forman un ejército muy
numeroso. 39 Además, tienen como auxiliares a mercenarios árabes. Ahora están
acampados al otro lado del torrente, preparados para atacarte". Entonces
Judas salió a su encuentro, 40 y mientras él se acercaba al torrente con su
ejército, Timoteo dijo a sus capitanes: "Si él lo pasa primero y viene
sobre nosotros, no podremos resistir, y nos vencerá seguramente; 41 pero si
se atemoriza y acampa al otro lado del río, lo atravesaremos nosotros,
caeremos sobre él y lo venceremos". 42 Cuando Judas llegó al borde del torrente, ubicó a
los escribas del pueblo a la orilla y les dio esta orden: "No dejen que
ningún hombre quede en el campamento, sino que todos vayan al combate".
43 Él fue el primero en cruzar el río en dirección al enemigo, y toda su
gente lo siguió. Todos los paganos quedaron derrotados ante ellos, arrojaron
sus armas y corrieron a refugiarse en el templo de Carnain. 44 Pero los judíos
se apoderaron de la ciudad y quemaron el templo con todos los que había
adentro. Carnain fue sometida y ya nadie pudo resistir a Judas. El regreso de Judas Macabeo a Jerusalén 45 Judas reunió a todos los israelitas de la región
de Galaad, del más pequeño al más grande, con sus mujeres, sus hijos y sus
equipajes, para llevarlos al país de Judá: era una inmensa muchedumbre. 46
Llegaron a Efrón, ciudad importante y muy fortificada, que estaba sobre el
camino, por la que tenían que pasar necesariamente, ya que no era posible
desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. 47 Pero los habitantes de la
ciudad les negaron el paso y bloquearon las entradas con piedras. 48 Judas
les envió un mensaje en son de paz, diciéndoles: "Permítannos pasar por
el territorio de ustedes, para ir a nuestro país; nadie les hará ningún mal,
sólo queremos pasar". Como ellos se negaron a abrirle, 49 Judas hizo
anunciar en el campamento que cada uno tomara posición donde se encontraba.
50 Los soldados ocuparon sus posiciones, y Judas atacó la ciudad todo aquel
día y toda la noche, hasta que cayó en sus manos. 51 Hizo pasar al filo de la
espada a todos los varones, arrasó la ciudad, la saqueó y la atravesó por
encima de los cadáveres. 52 Después pasaron el Jordán en dirección a la gran llanura
que está frente a Betsán. 53 Durante todo el trayecto, Judas fue recogiendo a
los rezagados y animando al pueblo hasta llegar a la tierra de Judá. 54 Todos
subieron al monte Sión con júbilo y alegría, y ofrecieron holocaustos por
haber regresado sanos y salvos sin perder a ninguno de los suyos. La derrota de José y Azarías en Iamnia 55 Cuando Judas y Jonatán estaban en el país de
Galaad, y su hermano Simón en Galilea, frente Tolemaida, 56 José, hijo de
Zacarías, y Azarías, jefes del ejército, al oír las proezas y combates que
aquellos habían llevado a cabo, 57 dijeron: "Hagámonos célebres también
nosotros, luchando contra los paganos que nos rodean". 58 Entonces
ordenaron a las tropas que estaban bajo su mando que avanzaran sobre Iamnia.
59 Gorgias salió de la ciudad con su ejército para luchar contra ellos. 60
José y Azarías fueron derrotados y perseguidos hasta la frontera de Judea.
Aquel día cayeron alrededor de dos mil israelitas. 61 Este fue un grave
desastre para el pueblo por no haber obedecido a Judas y a sus hermanos,
creyéndose capaces de grandes hazañas. 62 Pero ellos no pertenecían a la
estirpe de aquellos hombres a quienes estaba confiada la salvación de Israel. Otros triunfos de Judas Macabeo en Idumea y Filistea 63 El valiente Judas y sus hermanos alcanzaron gran
celebridad en todo Israel y en todas las naciones donde se oía hablar de
ellos. 64 La gente se agolpaba a su alrededor para aclamarlos. 65 Judas salió
con sus hermanos para hacer la guerra a los descendientes de Esaú, en la
región meridional. Se apoderó de Hebrón y de sus poblados, destruyó sus
fortificaciones e incendió las torres de su alrededor. 66 Luego partió en
dirección al país de los filisteos y atravesó Marisá. 67 Aquel día, algunos
sacerdotes que querían mostrar su valentía, cayeron en el combate por salir a
luchar imprudentemente. 68 En seguida Judas se desvió hacia Azoto, en
territorio filisteo: allí derribó sus altares, incendió las estatuas de sus
dioses, saqueó sus ciudades, y finalmente, regresó al país de Judea. La derrota de Antíoco IV en Persia 6 1
Mientras tanto, el rey Antíoco recorría las provincias de la meseta. Allí se
enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, célebre por sus riquezas,
su plata y su oro. 2 Ella tenía un templo muy rico, donde se guardaban
armaduras de oro, corazas y armas dejadas allí por Alejandro, hijo de Filipo
y rey de Macedonia, el primero que reinó sobre los griegos. 3 Antíoco se
dirigió a esa ciudad para apoderarse de ella y saquearla, pero no lo
consiguió, porque los habitantes de la ciudad, al conocer sus planes, 4 le
opusieron resistencia. Él tuvo que huir y se retiró de allí muy amargado para
volver a Babilonia. 5 Cuando todavía estaba en Persia, le anunciaron que
la expedición contra el país de Judá había fracasado. 6 Le comunicaron que
Lisias había ido al frente de un poderoso ejército, pero había tenido que
retroceder ante los judíos, y que éstos habían acrecentado su poder, gracias
a las armas y al cuantioso botín tomado a los ejércitos vencidos. 7 Además,
habían destruido La muerte de Antíoco IV Epífanes y el advenimiento
de Antíoco V 8 Al oír tales noticias, el rey quedó consternado,
presa de una violenta agitación, y cayó en cama enfermo de tristeza, porque
las cosas no le habían salido como él deseaba. 9 Así pasó muchos días, sin
poder librarse de su melancolía, hasta que sintió que se iba a morir. 10
Entonces hizo venir a todos sus amigos y les dijo: "No puedo conciliar
el sueño y me siento desfallecer. 11 Yo me pregunto cómo he llegado al estado
de aflicción y de amargura en que ahora me encuentro, yo que era generoso y
amado mientras ejercía el poder. 12 Pero ahora caigo en la cuenta de los
males que causé en Jerusalén, cuando robé los objetos de plata y oro que
había allí y mandé exterminar sin motivo a los habitantes de Judá. 13
Reconozco que por eso me suceden todos estos males y muero de pesadumbre en
tierra extranjera". 14 Luego, llamó a Filipo, uno de sus Amigos, y lo
puso al frente de todo su reino. 15 Le entregó su diadema, su manto y su
anillo, encargándole que dirigiera a su hijo Antíoco y lo educara para que
fuera rey. 16 El rey Antíoco murió en aquel lugar, el año ciento cuarenta y
nueve. 17 Cuando Lisias se enteró de la muerte del rey, puso en el trono a su
hijo Antíoco, que él había educado desde niño, dándole el sobrenombre de
Eupátor. El sitio de 18 La gente de La campaña de Antíoco V y de Lisias 28 El rey, al oír esto, se enfureció y convocó a
todos sus Amigos, a los capitanes del ejército y a los comandantes de
caballería. 29 Además, le llegaron tropas mercenarias de otros reinos y de
las islas del mar. 30 El número de sus fuerzas era de cien mil soldados,
veinte mil jinetes y treinta y dos elefantes adiestrados para la guerra. 31
Entraron por Idumea y acamparon cerca de Betsur, atacándola durante mucho
tiempo con máquinas de guerra. Pero los sitiados, en una salida sorpresiva,
se las quemaron y combatieron valerosamente. La batalla de Betzacaría 32 Entonces Judas levantó el sitio de 39 Cuando el sol brilló sobre el oro y el bronce de
los escudos, sus reflejos iluminaron las montañas que relucían como
antorchas. 40 Una parte del ejército real se había alineado en lo alto de la
montaña, y la otra en el valle. Todos avanzaban con paso seguro y en perfecto
orden. 41 Los israelitas se estremecían al oír el rumor de aquella multitud,
el ruido de su marcha y el estrépito de sus armas, porque era un ejército
inmenso y poderoso. 42 Entonces Judas se adelantó con sus tropas para entrar
en batalla, y cayeron seiscientos hombres del ejército real. 43 Mientras
tanto, Eleazar, llamado Avarán, vio a un elefante pertrechado con una cota
real, que sobresalía entre todos los demás, y pensó que en él iba el rey. 44
Entonces sacrificó su propia vida para salvar a su pueblo y adquirir una fama
imperecedera. 45 Corrió resueltamente hacia él, a través del batallón,
matando a derecha e izquierda. Así se abrió paso a un lado y a otro 46 y se
deslizó por debajo del elefante, clavándole su espada. Al desplomarse por
tierra el animal, cayó sobre él y lo mató. 47 Pero los judíos, al ver el
poderío del rey y el empuje de sus tropas, emprendieron la retirada. La toma de Betsur y el sitio de Jerusalén 48 El ejército real subió a Jerusalén, al encuentro
de los judíos, y el rey acampó frente a Judea y al monte Sión. 49 Él hizo la
paz con los habitantes de Betsur, que abandonaron la ciudad por carecer de
víveres para resistir el asedio, ya que aquel era un año sabático para la
tierra. 50 El rey ocupó Betsur y dejó allí una guarnición para su defensa. 51
Durante mucho tiempo estuvo sitiando el Santuario. Levantó contra él
ballestas y torres de asalto, lanzallamas y catapultas, lanza flechas y
hondas. 52 Los sitiados, por su parte, construyeron armas similares para el
contraataque, y así resistieron mucho tiempo. 53 Pero, al fin, se agotaron
los víveres almacenados, porque era el séptimo año y, además, porque los
refugiados en Judea, provenientes de las naciones, habían consumido las
últimas reservas. 54 Así no quedaron en el Santuario más que unos pocos
hombres, porque se hacía sentir el hambre. Los demás se dispersaron, cada uno
por su lado. Concesión de la libertad religiosa a los judíos 55 Mientras tanto, Lisias se enteró de que Filipo –a
quien el rey Antíoco había encargado antes de morir que educara a su hijo
Antíoco, para que fuera rey– 56 había vuelto de Persia y de Media con las
tropas que acompañaron al rey, y trataba de tomar el poder. 57 Por eso pensó
que era necesario partir en seguida y dijo al rey, a los capitanes del
ejército y a los soldados: "Cada día estamos peor y escasean los
víveres; el lugar que asediamos está bien fortificado y nos urgen los asuntos
del reino. 58 Tendamos la mano a estos hombres, y hagamos la paz con ellos y
con toda su nación. 59 Dejemos que vivan según sus costumbres tradicionales,
ya que ellos se han irritado y han hecho todas estas cosas, porque nosotros
hemos tratado de abolirlas". 60 El rey y los capitanes aprobaron la
propuesta, y el rey mandó ofrecer la paz a los sitiados. Estos la aceptaron,
61 y el rey y los capitanes se comprometieron con un juramento. 62 Con esta garantía
salieron de la fortaleza y el rey subió al monte Sión. Pero al ver las
fortificaciones de aquel lugar, violó el juramento que había hecho y ordenó
destruir la muralla que lo rodeaba. 63 Luego partió rápidamente y volvió a
Antioquía, donde encontró a Filipo dueño ya de la ciudad: lo atacó y ocupó la
ciudad por la fuerza. La ocupación del trono por Demetrio I 7 1 El año
ciento cincuenta y uno, Demetrio, hijo de Seleuco, salió de Roma y llegó con
unos pocos hombres a una ciudad marítima, donde se proclamó rey. 2 Cuando se
disponía a entrar en el palacio de sus padres, el ejército apresó a Antíoco y
a Lisias para hacerlos comparecer ante él. 3 Apenas se enteró, dijo: "No
quiero ni verles la cara". 4 Entonces el ejército los mató y Demetrio ocupó
su trono real. Las intrigas de Álcimo ante Demetrio I 5 Todos los israelitas renegados e impíos acudieron
a él, guiados por Álcimo, que ambicionaba el sumo sacerdocio. 6 Ellos
acusaron al pueblo delante del rey, diciendo: "Judas y sus hermanos han
eliminado a todos tus adictos y a nosotros nos han expulsado de nuestro país.
7 Por eso, manda ahora a una persona de tu confianza, para que vea los
estragos que nos han causado a nosotros y a todo el territorio del rey, y los
castigue a ellos y a todos los que los apoyan". Las represalias de Báquides y de Álcimo contra los
israelitas 8 El rey eligió a Báquides, uno de sus Amigos, que
gobernaba la región occidental del Éufrates; este era un personaje importante
en la corte y leal al rey. 9 Lo envió junto con el impío Álcimo, a quien
confirió el sumo sacerdocio, y le dio la orden de tomar represalias contra
los israelitas. 10 Ellos partieron con un ejército numeroso y, al llegar al
territorio de Judá, enviaron mensajeros a Judas y a sus hermanos con falsas
propuestas de paz. 11 Pero estos, viendo que habían venido con un ejército
tan numeroso, no dieron crédito a sus palabras. 12 Sin embargo, un grupo de
escribas se reunió con Álcimo y Báquides, tratando de encontrar una solución
satisfactoria. 13 Entre los israelitas, los asideos eran los primeros en
pedir la paz, 14 porque decían: "El que ha venido con el ejército es un
sacerdote de la familia de Aarón: él no nos va a traicionar". 15 Báquides les habló amistosamente y les aseguró
bajo juramento: "No vamos a hacerles ningún mal, ni a ustedes ni a sus
amigos". 16 Ellos le creyeron, pero él hizo apresar y ejecutar a sesenta
de ellos en un solo día, conforme a la palabra que estaba escrita: 17
"Desparramaron los cadáveres y la sangre de tus fieles alrededor de
Jerusalén y nadie les daba sepultura". 19 Después, Báquides partió de Jerusalén, acampó en
Betzet y mandó apresar a muchos que se habían puesto de su parte y a algunos
del pueblo; los degolló y los arrojó en la gran cisterna. 20 Luego puso la
provincia en manos de Álcimo, dejando un destacamento a su disposición, y
regresó adonde estaba el rey. La reacción de Judas Macabeo contra Álcimo 21 Álcimo luchó por mantenerse en el sumo
sacerdocio, 22 y se unieron a él todos los que perturbaban al pueblo: así se
hicieron dueños de Judá y causaron un daño tremendo a Israel. 23 Judas, al
ver que Álcimo y sus secuaces hacían a los israelitas más daño que los
paganos, 24 salió a recorrer todo el territorio de Judea para vengarse de los
desertores y no dejarlo circular por la región. 25 Cuando Álcimo vio que
Judas y sus partidarios se fortalecían y que él no podía resistirles, acudió
al rey y los acusó de graves delitos. La expedición y la derrota de Nicanor 26 El rey envió entonces a Nicanor, uno de sus
generales más distinguidos y enemigo acérrimo de Israel, con la orden expresa
de exterminar al pueblo. 27 Nicanor llegó a Jerusalén con un gran ejército, y
envió a Judas y sus hermanos un falso mensaje de paz, diciéndoles: 28
"No nos hagamos la guerra; iré a entrevistarlos en son del paz con una
pequeña escolta". 29 Cuando se presentó ante Judas, ambos se saludaron
amistosamente, pero los enemigos estaban preparados para secuestrar a Judas.
30 Este, al darse cuenta de que Nicanor había venido con pérfidas
intenciones, tuvo miedo de él y no quiso verlo más. 31 Entonces Nicanor
comprendió que sus planes habían sido descubiertos y salió a combatir contra
Judas cerca de Cafarsalamá. 32 Allí cayeron unos quinientos hombres del
ejército de Nicanor, y los demás huyeron a Amenazas de Nicanor contra el Templo 33 Después de esto, Nicanor subió al monte Sión.
Algunos sacerdotes y ancianos del pueblo salieron del Santuario para
saludarlo amistosamente y mostrarle el holocausto que se ofrecía por el rey.
34 Pero él se burló de ellos con desprecio, los ultrajó y les habló
insolentemente. 35 Después, juró muy enojado: "Si no me entregan ahora
mismo a Judas y a su ejército, cuando vuelva victorioso, prenderé‚ fuego a
esta Casa". Y salió enfurecido. 36 Los sacerdotes entraron al Santuario,
y de pie ante el altar y el Templo, exclamaron llorando: 37 "Tú has
elegido esta Casa, que es llamada con tu Nombre, a fin de que fuera una casa
de oración y de súplica para tu pueblo. 38 Dales su merecido a este hombre y
a su ejército, y que caigan al filo de la espada. Acuérdate de sus blasfemias
y no les des tregua". Nueva derrota y muerte de Nicanor 39 Nicanor partió de Jerusalén y acampó en Betjorón,
donde se le unió un contingente de Siria. 40 Judas, por su parte, acampó en
Adasa con tres mil hombres, e hizo esta oración: 41 "Cuando los enviados
del rey blasfemaron, apareció tu Ángel y exterminó a ciento ochenta y cinco
mil de ellos. 42 Así también, destruye hoy ante nosotros a este ejército,
para que los demás reconozcan que su jefe blasfemó contra tu Santuario, y
júzgalo conforme a su maldad". 43 El día trece del mes de Adar, los ejércitos
entraron en combate y el de Nicanor fue desbaratado. El primero en caer fue
el mismo Nicanor, 44 y cuando sus soldados vieron que había caído, tiraron
las armas y huyeron. 45 Los israelitas los persiguieron durante todo un día,
desde Adasa hasta las proximidades de Gázara, tocando detrás de ellos las
trompetas de alarma. 46 De todas las poblaciones judías de los alrededores
salía gente que los fue envolviendo, hasta obligarlos a volverse unos contra
otros. 47 Así cayeron todos al filo de la espada, y no quedó ni uno solo. Los
judíos se apoderaron de los despojos y del botín, y cortaron la cabeza de
Nicanor y su mano derecha, que él había levantado con prepotencia. Luego las
llevaron y las colgaron a la entrada de Jerusalén. 48 El pueblo se llenó de alegría;
todos celebraron ese día como una gran fiesta 49 y determinaron conmemorar
cada año aquel día, trece de Adar. 50 Y el país de Judá gozó de paz durante
algún tiempo. El poderío de Roma y elogio de los romanos 8 1 Entre
tanto, la fama de los romanos llegó a oídos de Judas: supo que eran guerreros
valerosos, se mostraban benévolos con todos sus aliados y entablaban amistad
con todos los que acudían a ellos; sobre todo, se enteró de que eran
guerreros valerosos. 2 Le habían contado, en efecto, sus campañas y las
proezas que habían realizado entre los galos, dominándolos y sometiéndolos a
tributo, 3 como así también todo lo que habían hecho en la región de España,
para adueñarse de las minas de plata y de oro que hay allí, 4 y cómo gracias
a su habilidad y constancia, se habían apoderado de todo el territorio, a
pesar de ser un lugar muy distante. Asimismo, a los reyes que habían venido a
combatirlos desde los confines de la tierra, los habían derrotado,
aplastándolos completamente, mientras que los restantes les pagaban tributo
cada año. 5 Ellos habían derrotado y sometido a Filipo y a Perseo, reyes de
Quitím, y a cuantos se les opusieron. 6 También habían vencido a Antíoco el
Grande, rey de Asia, que les había hecho la guerra con ciento veinte
elefantes, con caballos, carros y un ejército muy numeroso: 7 lo tomaron
prisionero y le impusieron, a él y a sus sucesores, un fuerte tributo, además
de la entrega de rehenes y la cesión 8 de sus mejores provincias –la región
de 12 En cambio, mantuvieron su amistad con sus aliados
y con todos los que buscaron su apoyo. Tienen bajo su dominio a los reyes
vecinos y lejanos y son temidos por todos los que oyen en hablar de ellos. 13
Sólo reinan los que ellos quieren ayudar a reinar, y deponen a los que
quieren. Están en el apogeo de su poder. 14 Sin embargo, ninguno de ellos se
ciñe la corona ni se reviste de púrpura para engrandecerse. 15 Antes bien,
han creado un Senado, donde cada día sesionan trescientos veinte senadores,
que deliberan constantemente sobre los asuntos del pueblo, a fin de asegurar
el orden público. 16 Cada año confían a un solo hombre el poder y el dominio
sobre toda la nación, y todos le obedecen, sin que haya entre ellos envidias
ni celos. La alianza de los judíos con los romanos 17 Judas eligió a Eupólemo, hijo de Juan, hijo de
Hacós, y a Jasón, hijo de Eleazar, y los envió a Roma para concertar un pacto
de amistad, 18 con el fin de librarse del yugo, porque veían que los griegos
tenían esclavizado a Israel. 19 Ellos partieron para Roma y, después de un
larguísimo viaje, se presentaron ante el Senado y dijeron: 20 "Judas,
llamado Macabeo, sus hermanos y el Pueblo judío nos han enviado para
concertar con ustedes un pacto de paz y para que nos inscriban en el número
de sus aliados y amigos". 21 La propuesta agradó a los romanos. 22 Y
esta es la copia del documento que grabaron en planchas de bronce y enviaron
a Jerusalén como memorial de paz y de alianza: 23 "¡Que los romanos y la nación de los judíos tengan
felicidad en el mar y en la tierra para siempre! ¡Lejos de ellos la espada y
el enemigo! 24 Si una guerra amenaza primero a Roma, o a cualquiera de sus
aliados, en cualquier parte de sus dominios, 25 la nación de los judíos
luchará a su lado de todo corazón según se lo exijan las circunstancias. 26
Los enemigos no recibirán trigo, ni armas, ni dinero, ni naves. Así lo ha
establecido Roma. Observarán sus compromisos sin ninguna compensación. 27 De
la misma manera, si una guerra amenaza primero a la nación de los judíos, los
romanos lucharán a su lado, con toda el alma según se lo exijan las
circunstancias. 28 Sus agresores no recibirán trigo, ni armas, ni dinero, ni
naves. Así lo ha establecido Roma. Observarán sus compromisos con
lealtad". 29 Estas son las cláusulas que los romanos
estipularon con el Pueblo judío. 30 "Si posteriormente unos y otros deciden
añadir o quitar algo, lo harán de común acuerdo, y lo que añadan o quiten
tendrá fuerza obligatoria". 31 "Con relación a los males que el rey Demetrio
ha causado a los judíos, ya le hemos escrito lo siguiente: ‘¿Por qué has
hecho sentir pesadamente tu yugo sobre los judíos, nuestros amigos y aliados?
32 Si vuelven a quejarse de ti, nosotros les haremos justicia y te haremos la
guerra por mar y por tierra’". La batalla de Berzet y la muerte de Judas Macabeo 9 1 Cuando
Demetrio se enteró de que Nicanor y su ejército habían sucumbido en el
combate, envió por segunda vez al país de Judá a Báquides y Álcimo, con el
ala derecha de su ejército. 2 Estos tomaron el camino de Guilgal y sitiaron a
Mesalot en el territorio de Arbela; se apoderaron de ella y mataron a mucha
gente. 3 El primer mes del año ciento cincuenta y dos acamparon frente a
Jerusalén, 4 de donde partieron con veinte mil hombres y dos mil jinetes en
dirección a Berzet. 5 Judas tenía puesto su campamento en Elasá y había con
él tres mil hombres elegidos. 6 Pero al ver la multitud de los enemigos, se
atemorizaron y muchos desertaron del campamento, de manera que no quedaron
más que ochocientos hombres. 7 Judas advirtió que su ejército se había
desbandado, precisamente cuando la batalla era inminente y quedó
descorazonado, porque no había tiempo de volverlos a reunir. 11 El ejército enemigo salió del campamento y se
aprestó para enfrentarlos. La caballería se había dividido en dos
escuadrones; en primera línea, avanzaban los más aguerridos, precedidos por
los arqueros y los honderos. 12 Báquides estaba en el ala derecha. Las tropas
avanzaron por ambos lados, al sonido de las trompetas. 13 Los hombres de
Judas también tocaron las trompetas y la tierra tembló por el estruendo de
los ejércitos. La lucha se inició al amanecer y duró hasta la tarde. 14 Judas vio que Báquides y el grueso de su ejército
estaban a la derecha. Entonces los israelitas más decididos se unieron a él
15 y derrotaron el ala derecha, persiguiéndola hasta las últimas
estribaciones de la montaña. 16 Pero los del ala izquierda, al ver derrotada
el ala derecha, se volvieron contra Judas y los suyos, tomándolos por la
espalda. 17 La lucha se hizo más encarnizada, y hubo muchas víctimas de uno y
otro bando. 18 También cayó Judas y los demás huyeron. Los funerales de Judas Macabeo 19 Jonatán y Simón tomaron a su hermano Judas y lo
sepultaron en el sepulcro de sus padres en Modín. 20 Todo Israel lloró e hizo
un gran duelo por él, y muchos días repitieron esta lamentación: 21
"¡Cómo ha caído el héroe que salvaba a Israel!". 22 El resto de las
acciones de Judas, de sus guerras, de las proezas que realizó y de sus
títulos de gloria no ha sido escrito, porque fueron innumerables. JONATÁN, JEFE DE
LOS JUDÍOS Y SUMO SACERDOTE (160- La muerte de Judas
Macabeo infligió un duro golpe a sus partidarios y acrecentó el poderío de
los judíos helenizantes. Pero estos últimos, en lugar de aprovechar la
ocasión para unificar el país, multiplicaron las persecuciones y las
venganzas contra sus adversarios. La reacción no se hizo esperar y, una vez
más, estos se replegaron hacia el desierto de Judá, dispuestos a continuar la
lucha religiosa. Al frente de ellos estaba Jonatán, el menor de los cinco
hermanos Macabeos. Jonatán no poseía la
grandeza heroica ni la fe ardiente de su hermano Judas. Pero su actuación se
vio favorecida por las disensiones entre los pretendientes al trono de Siria
que le permitieron concluir con ellos una serie de acuerdos ventajosos. Así
él pudo dilatar progresivamente el territorio sometido a su control y
gobernar a Israel con un amplio margen de autonomía, hasta el momento de su
trágico fin. Resurgimiento del partido helenista 23 Después de la muerte de Judas, reaparecieron los
renegados en todo el territorio de Israel y se envalentonaron los impíos. 24
En aquellos días, el hambre asoló el país y la gente se puso de parte de
ellos. 25 Báquides eligió a unos hombres impíos y los hizo dueños del país.
26 Ellos buscaban a los amigos de Judas, siguiéndoles las pistas, y se los
llevaban a Báquides, que los castigaba y escarnecía. 27 Esta fue una gran
tribulación para Israel, como no se había visto desde que dejaron de
manifestarse los profetas. Jonatán, jefe de la resistencia 28 Entonces todos los amigos de Judas se reunieron y
dijeron a Jonatán: 29 "Desde la muerte de tu hermano Judas no tenemos un
hombre como él, capaz de enfrentar a nuestros enemigos, a Báquides y a los
que odian a nuestra nación. 30 Por eso, hoy te elegimos a ti para que ocupes
el lugar de tu hermano, y seas nuestro jefe y nuestro guía en la lucha que
sostenemos". 31 En ese momento Jonatán tomó el mando como sucesor de su
hermano Judas. La huida de Jonatán y sus partidarios al desierto 32 Cuando Báquides lo supo, trató de matarlo. 33
Pero Jonatán, su hermano Simón y todos sus partidarios, al enterarse de esto,
huyeron al desierto de Técoa y acamparon junto a las aguas de la cisterna de
Asfar. 34 Báquides se enteró el día sábado, y atravesó el Jordán con todo su
ejército. La muerte de Juan y la represalia contra los
jambritas 35 Jonatán envió a su hermano Juan, el encargado de
conducir la caravana, a pedir autorización a los nabateos, sus amigos, para
dejarles en depósito su equipaje, que era muy grande. 36 Pero los jambritas,
que habitaban en Madabá, capturaron a Juan con todo lo que llevaba, y se
fueron con el botín. 37 Poco tiempo después, Jonatán y su hermano Simón se
enteraron de que los jambritas celebraban una gran boda y traían de Nabatá,
con mucha pompa, a la novia, hija de uno de los grandes magnates de Canaán.
38 Entonces se acordaron del sangriento fin de su hermano Juan y fueron a
esconderse en un repliegue de la montaña. 39 Al alzar los ojos, divisaron una
numerosa caravana que avanzaba en medio de un gran tumulto, y vieron que el
novio iba a su encuentro, acompañado de sus amigos y hermanos, al son de
tambores e instrumentos musicales y con mucha gente armada. 40
Inmediatamente, salieron de su escondite, se precipitaron sobre ellos y los
masacraron, dejando muchas víctimas. Mientras los sobrevivientes huían a la
montaña, ello se apoderaron de todo el botín. 41 Así la boda terminó en duelo
y la música en lamentaciones. 42 De esta manera vengaron la sangre de su hermano
y volvieron a las regiones pantanosas del Jordán. El combate del Jordán 43 Cuando Báquides se enteró, fue un día sábado a
las riberas del Jordán con un ejército numeroso. 44 Entonces Jonatán arengó a
sus hombres, diciendo: "¡Ánimo! Luchemos por defender nuestras vidas,
porque ahora no estamos como antes. 45 El enemigo nos asedia por delante y
por detrás, de un lado están las aguas del Jordán y del otro, los pantanos y
las malezas; no hay escapatoria posible. 46 Clamen al Cielo, para que nos
salve de nuestros enemigos". 47 Una vez iniciado el combate, Jonatán
extendió su brazo para descargar un golpe sobre Báquides, pero este lo
esquivó, echándose atrás. 48 Entonces Jonatán y los suyos se tiraron al
Jordán y lo atravesaron a nado, pero sus enemigos no los persiguieron. 49
Aquel día murieron unos mil hombres del ejército de Báquides. La construcción de plazas fuertes en Judea 50 Al volver a Jerusalén, Báquides comenzó a
fortificar algunas ciudades en Judea: las fortalezas de Jericó, Emaús,
Betjorón, Betel, Tamnatá, Faratón y Tefón, protegiéndolas con altas murallas,
puertas y cerrojos. 51 En cada una de ellas puso una guarnición para hostigar
a Israel. 52 También fortificó la ciudad de Betsur, Guéser y La muerte de Álcimo y la retirada de Báquides 54 En el segundo mes del año ciento cincuenta y
tres, Álcimo mandó derribar las murallas de la parte interior del Santuario,
destruyendo así la obra de los profetas. Pero al comenzar la demolición, 55
sufrió un ataque y la obra se detuvo. Él perdió el habla y la boca le quedó
paralizada, de manera que no pudo hablar más ni dar ninguna orden en lo
referente a su casa. 56 Álcimo murió en esa época en medio de grandes
tormentos. 57 Al ver que Álcimo había muerto, Báquides regresó adonde estaba
el rey, y así Judá quedó en paz durante dos años. Nueva campaña de Báquides 58 Todos los renegados se confabularon diciendo:
"Jonatán y los suyos viven tranquilos y confiados. Hagamos volver a
Báquides, para que los arreste a todos en una sola noche". 59 Ellos
fueron a comunicarle su plan, 60 y Báquides partió con un gran ejército.
Mientras tanto, envió instrucciones secretas a todos sus aliados de Judea
para que se apoderaran de Jonatán y de sus amigos, pero aquellos no pudieron
hacerlo porque sus planes fueron descubiertos. 61 En represalia, Jonatán y
sus amigos apresaron a unos cincuenta hombres entre los cabecillas de la
conspiración, y los mataron. 62 Jonatán y Simón se retiraron con sus compañeros a
Betbasí, en el desierto, y la fortificaron, restaurando sus ruinas. 63 Al
saber esto, Báquides reunió a toda su gente y convocó a sus partidarios de
Judea. 64 Luego acampó frente a Betbasí y la atacó durante varios días,
emplazando máquinas de guerra. La victoria de Jonatán 65 Pero Jonatán, dejando en la ciudad a su hermano
Simón, hizo una incursión por el país con algunos hombres. 66 Derrotó a
Odomerá y a sus hermanos, y también a los hijos de Fasirón en sus propios
campamentos. Una vez asestados estos primeros golpes, volvieron con más
fuerzas. 67 Simón y los suyos salieron de la ciudad e incendiaron las
máquinas de guerra. 68 Lucharon contra Báquides y lo derrotaron, dejándolo
muy abatido porque sus planes y su campaña habían fracasado. 69 Por eso se
enfureció contra los renegados que le habían aconsejado regresar al país y
mandó ejecutar a muchos de ellos. Después decidió volver a su país. El tratado de paz entre Báquides y Jonatán 70 Al enterarse de esto, Jonatán envió mensajeros a
Báquides para concertar con él la paz y para que les devolviera los
prisioneros. 71 Báquides aceptó la propuesta y le juró no hacerle ningún daño
durante toda su vida; 72 le devolvió los prisioneros capturados anteriormente
en Judá y regresó a su país. Y nunca más volvió al territorio de Judea. 73 Hubo así paz en Israel y Jonatán se estableció en
Micmás, donde comenzó a gobernar al pueblo y a exterminar a los impíos de en
medio de Israel. Concesiones de Demetrio I a Jonatán 10 1 El
año ciento sesenta, Alejan-dro, hijo de Antíoco, por sobrenombre Epífanes,
desembarcó y ocupó Tolemaida, donde fue bien recibido y comenzó a reinar. 2
Enterado de esto, el rey Demetrio reclutó un ejército muy numeroso y salió a
su encuentro para combatirlo. 3 Además, Demetrio envió a Jonatán una carta
amistosa, dándole mayores poderes, 4 haciéndose esta reflexión:
"Anticipémonos a negociar la paz con él antes que él la haga con
Alejandro en detrimento nuestro, 5 acordándose de los males que le causamos a
él, a sus hermanos y a su nación". 6 Demetrio le dio autorización para
reclutar tropas, fabricar armamentos y ser su aliado. También ordenó que le
entregaran los rehenes detenidos en El establecimiento de Jonatán en Jerusalén 7 Jonatán fue a Jerusalén y leyó la carta en
presencia de todo el pueblo y de los que ocupaban 12 Los extranjeros que ocupaban las fortalezas
levantadas por Báquides, huyeron, 13 abandonando cada uno su puesto para
regresar a su país. 14 Sólo en Betsur quedaron algunos de los que habían
renegado de Jonatán investido por Alejandro como Sumo Sacerdote 15 El rey Alejandro se enteró de los ofrecimientos
que Demetrio había hecho a Jonatán. También le contaron las guerras y las
proezas que él y sus hermanos habían realizado y las contrariedades que
habían soportado. 16 Entonces exclamó: "¿Podremos hallar otro hombre
como este? ¡Hagámoslo ahora mismo nuestro amigo y nuestro aliado!". 17 Y
en seguida le envió una carta redactada en los siguientes términos: 18
"El rey Alejandro saluda a su hermano Jonatán. 19 Hemos oído que eres un
guerrero valiente y digno de nuestra amistad. 20 Por eso te nombramos hoy
Sumo Sacerdote de tu nación y te concedemos el titulo de Amigo del rey para
que apoyes nuestra causa y nos asegures tu amistad". Al mismo tiempo, le
enviaba una capa de púrpura y una corona de oro. 21 Jonatán se revistió de los ornamentos sagrados el
séptimo mes del año ciento sesenta, en la fiesta de las Chozas; reclutó
tropas y fabricó una gran cantidad de armas. La carta de Demetrio I a Jonatán 22 Apenas supo esto, Demetrio se disgustó mucho y
dijo: 23 "¿Qué hemos hecho? Alejandro se nos ha adelantado, ganándose la
amistad y el apoyo de los judíos. 24 También yo voy a escribirles en términos
persuasivos, ofreciéndoles dignidades y regalos, para que se comprometan a
ayudarme". 25 Y les escribió en estos términos: 26 "El rey Demetrio
saluda a la nación de los judíos. Nos hemos enterado con satisfacción de que
ustedes han observado los pactos hechos con nosotros y han perseverado en
nuestra amistad, sin pasarse al enemigo. 27 Continúen guardándonos la misma
fidelidad y nosotros los recompensaremos a cambio de la colaboración que nos
prestan. 28 Los eximiremos de muchas obligaciones y les haremos regalos. 29 Ya desde ahora, los libero a ustedes, y eximo a
todos los judíos, de las contribuciones, del impuesto a la sal y de la
entrega de las coronas de oro. 30 Renuncio también, a partir de hoy y para
siempre, a percibir el tercio de los granos y la mitad de los frutos de los
árboles que me corresponden, tanto de Judá como de los tres distritos anexos
de Samaría y Galilea. 31 Jerusalén, con su territorio, sus diezmos y
derechos, será sagrada y estará exenta de impuestos. 32 Renuncio asimismo a
toda autoridad sobre 34 Todas las fiestas, los sábados, los novilunios y
los días fijados para las solemnidades –con los tres días que preceden y
siguen a cada fiesta– serán días de inmunidad y exención para todos los
judíos residentes en mi reino: 35 nadie tendrá derecho a demandar o inquietar
a ninguno de ellos por ningún motivo. 36 En los ejércitos del rey se alistarán hasta
treinta mil judíos que percibirán el mismo sueldo que las demás tropas del
rey. 37 Algunos de ellos serán apostados en las principales fortalezas del
rey y otros ocuparán cargos de confianza en el reino. Sus jefes y oficiales
serán elegidos entre ellos y todos podrán vivir conforme a sus leyes, tal
como lo ha dispuesto el rey para el país de Judá. 38 Los tres distritos de la provincia de Samaría,
incorporados a Judea, quedarán anexados definitivamente a ella y considerados
como parte suya, de manera que dependan de un solo jefe y no estén sometidos
a otra autoridad que la del Sumo Sacerdote. 39 Doy como presente al Templo de Jerusalén la
ciudad de Tolemaida y sus alrededores, para cubrir las expensas del Santuario.
40 Por mi parte, daré cada año quince mil siclos de plata, que se tomarán de
los ingresos del rey en los lugares apropiados. 41 Toda la cantidad que los
agentes del fisco han dejado de pagar, como se hacía en los años precedentes,
será entregada desde ahora para las obras del Templo. 42 Además, los cinco
mil siclos de plata que se solían recaudar cada año de los ingresos del
Santuario quedarán condonados en beneficio de los sacerdotes que ejercen el
culto. 43 Todos aquellos que por una deuda al Tesoro real o por cualquier
otra causa se refugien en el Templo de Jerusalén o en alguna de sus
dependencias, quedarán absueltos, ellos con las posesiones que tengan en mi
reino. 44 Los gastos para las obras de construcción y
reparación del Santuario, correrán por cuenta del rey. 45 También estarán a
cargo del rey la construcción de las murallas de Jerusalén y la fortificación
de su recinto, lo mismo que la reconstrucción de las murallas en las ciudades
de Judea". Rechazo de la propuesta de Demetrio I 46 Cuando Jonatán y el pueblo oyeron estas palabras,
no les dieron crédito ni las aceptaron, porque se acordaban del enorme daño
que Demetrio había causado a Israel y de la opresión a que los había
sometido. 47 Entonces se decidieron por Alejandro porque, a su parecer, les
hacía mejores propuestas de paz, y fueron siempre sus aliados. La muerte de Demetrio I 48 El rey Alejandro reunió un gran ejército y tomó
posiciones contra Demetrio. 49 Ambos reyes entablaron batalla, y el ejército
de Alejandro emprendió la retirada. Demetrio los persiguió y se impuso sobre
ellos. 50 Y aunque combatió encarnizadamente hasta la puesta del sol,
Demetrio sucumbió aquel día. La alianza de Alejandro con Tolomeo VI 51 Alejandro mandó una embajada a Tolomeo, rey de
Egipto, con este mensaje. 52 "Yo he vuelto a mi reino, y me he sentado
en el trono de mis padres, adueñándome del poder. Después de derrotar a
Demetrio, he tomado posesión de mi país, 53 porque combatí con él, lo
derroté, a él y a su ejército, y ocupé su trono real. 54 Establezcamos ahora
vínculos de amistad entre nosotros: dame a tu hija por esposa, y yo seré tu
yerno, y a ti y a ella les haré regalos dignos de ti". 55 El rey Tolomeo respondió en estos términos:
"¡Feliz el día en que regresaste al país de tus padres, para sentarte en
su trono real! 56 Voy a cumplir ahora mismo lo que tú has escrito. Ven hasta
Tolemaida para que nos entrevistemos, y yo seré tu suegro como tú lo has
dicho". 57 Tolomeo partió de Egipto con su hija Cleopatra y
llegó a Tolemaida, el año ciento sesenta y dos. 58 El rey Alejandro fue a su
encuentro, y Tolomeo le entregó a su hija Cleopatra, celebrándose la boda en
Tolemaida con la magnificencia propia de los reyes. Jonatán constituido gobernador de Judea 59 Luego Alejandro escribió a Jonatán para que fuera
a entrevistarse con él. 60 Este fue a Tolemaida con gran pompa; allí se
entrevistó con los dos reyes y los obsequió con plata y oro, ofreciendo
además numerosos presentes a sus Amigos. De esa manera se ganó el favor de
ellos. 61 Entonces un grupo de prevaricadores, la gente más indeseable de
Israel, se confabularon contra él y lo acusaron ante el rey. Pero este, en
lugar de hacerles caso, 62 ordenó que quitaran a Jonatán la ropa que tenía
puesta y lo vistieran de púrpura. Así lo hicieron. 63 El rey lo hizo sentar a
su lado y dijo a sus dignatarios: "Recorran con él la ciudad y proclamen
que nadie se atreva a levantar ninguna acusación contra él ni a molestarlo
por ningún motivo". 64 Apenas sus detractores vieron los honores que le
tributaban, los términos de la proclama y la púrpura con que estaba
revestido, se dieron a la fuga. 65 El rey lo honró inscribiéndolo entre sus
principales Amigos, y lo constituyó general y gobernador. 66 Así Jonatán
regresó a Jerusalén en paz y lleno de alegría. El desafío de Apolonio a Jonatán 67 El año ciento sesenta y cinco, Demetrio, hijo de
Demetrio, llegó al país de sus padres, procedente de Creta, 68 y Alejandro,
muy contrariado por esta noticia regresó a Antioquía. 69 Demetrio designó
general a Apolonio, el gobernador de 70 "Tú eres el único que te rebelas contra
nosotros, y a causa de ti, yo soy objeto de burla y de desprecio. ¿Por qué
usas de tu autoridad contra nosotros en las montañas? 71 Si realmente confías
en tus tropas, baja ahora a medirte con nosotros en la llanura, porque yo
cuento con las tropas de las ciudades. 72 Averigua, y sabrás quién soy yo y
quiénes son los que nos ayudan: ellos dicen que ustedes no pueden
resistirnos, ya que dos veces fueron derrotados tus padres en su propio país.
73 Ahora no podrás enfrentar a la caballería y a un ejército tan grande en
esta llanura, donde no hay una piedra, ni una roca, ni un sitio donde
refugiarse". La derrota de Apolonio 74 Cuando Jonatán escuchó el mensaje de Apolonio, se
turbó profundamente. Entonces eligió a diez mil hombres y salió de Jerusalén.
Su hermano Simón se unió a él para ayudarlo. 75 Luego acampó frente a Jope,
pero los habitantes de la ciudad le cerraron las puertas porque allí había
una guarnición de Apolonio. Apenas comenzó el ataque, 76 los habitantes de la
ciudad, aterrorizados, le abrieron las puertas, y así Jonatán se adueñó de
Jope. 77 Al enterarse de esto, Apolonio puso en pie de guerra tres mil
jinetes y una numerosa infantería, y partió en dirección a Azoto, como si
fuera de paso; pero al mismo tiempo se iba adentrando en la llanura, confiado
en su numerosa caballería. 78 Jonatán lo persiguió en dirección a Azoto, y los
dos ejércitos entablaron batalla. 79 Apolonio había dejado mil jinetes
ocultos a espaldas de ellos. 80 Pero Jonatán se dio cuenta de que estaban
emboscados detrás de él. Los enemigos rodearon a su ejército, arrojándole
flechas durante todo el día. 81 Las tropas se mantuvieron firmes, como lo
había ordenado Jonatán, mientras que los caballos de los enemigos se
cansaron. 82 Entonces Simón hizo avanzar sus escuadrones y atacó a la
infantería, porque la caballería estaba extenuada: así los derrotó y los
obligó a huir. 83 La caballería se desbandó por la llanura, y los fugitivos
huyeron a Azoto y entraron en La campaña de Tolomeo VI contra Alejandro 11 1 El
rey de Egipto reunió un ejército tan numeroso como la arena que hay a orillas
del mar y una gran flota, porque pretendía apoderarse con astucia del reino
de Alejandro y unirlo al suyo. 2 Entonces se dirigió a Siria con pretextos
pacíficos, y los habitantes de las ciudades le abrían las puertas y salían a
su encuentro, porque Alejandro había dado orden de recibirlo, ya que era su
suegro. La alianza de Tolomeo VI con Demetrio II La muerte de Alejandro y de Tolomeo VI 14 En ese momento el rey Alejandro se encontraba en
Cilicia, porque la gente de aquella región se había rebelado. 15 Apenas se
enteró, salió a combatirlo, pero Tolomeo se movilizó con un poderoso ejército
y lo derrotó. 16 Alejandro huyó a Arabia en busca de refugio, y el rey
Tolomeo quedó dueño de la situación. 17 El árabe Zabdiel le cortó la cabeza a
Alejandro y se la envió a Tolomeo. 18 Pero tres días después murió también
Tolomeo, y los habitantes de las plazas fuertes mataron a los egipcios
acantonados en ellas. 19 Demetrio comenzó a reinar el año ciento sesenta y
siete. Las relaciones de Jonatán con Demetrio II 20 En ese tiempo, Jonatán reunió a los habitantes de
Judea para atacar 23 Cuando Jonatán se enteró de esto, ordenó
continuar el asedio y decidió enfrentar él mismo el peligro: eligió un grupo
de ancianos y sacerdotes de Israel, 24 y fue a Tolemaida a entrevistarse con
el rey, llevando consigo plata, oro, vestiduras y muchos otros regalos. De
esta manera, se ganó el favor del rey. 25 Algunos renegados de su nación lo
acusaron, 26 pero el rey lo trató como lo habían hecho sus predecesores y lo
honró en presencia de todos sus Amigos. 27 Lo confirmó en el sumo sacerdocio
y en todos los altos cargos que había tenido antes, y le dio un lugar
preeminente entre sus principales Amigos. 28 Jonatán pidió al rey que
eximiera de impuestos a Judea y a los tres distritos de Samaría,
prometiéndole en cambio trescientos talentos. 29 El rey lo aprobó y extendió
a Jonatán un documento acerca de lo conversado, en los siguientes términos: Nuevo documento de Demetrio II en favor de los
judíos 30 "El rey Demetrio saluda a su hermano Jonatán
y al Pueblo judío. Intrigas de Trifón contra Demetrio II 38 El rey Demetrio vio que todo el país estaba en
calma bajo su mando y que no encontraba ninguna resistencia. Entonces
licenció a su ejército, enviando a cada uno a su casa, excepto a los
extranjeros que había reclutado en las islas de las naciones. Por este
motivo, se atrajo la hostilidad de todas las tropas de sus antepasados. 39 Trifón,
antiguo partidario de Alejandro, al ver que todas esas tropas protestaban
contra Demetrio, fue a ver al árabe Imalcué, preceptor de Antíoco, el hijo de
Alejandro. 40 Lo presionó para que se lo entregara, a fin de que reinara en
lugar de su padre; lo puso al corriente de todo lo que había hecho Demetrio y
del odio que le tenían sus tropas, y permaneció allí mucho tiempo. La ayuda de Jonatán a Demetrio II 41 Entre tanto, Jonatán pidió al rey Demetrio que
retirara las guarniciones de Rebelión del pueblo contra Demetrio II 45 Pero los habitantes de la ciudad, unos ciento
veinte mil hombres, se amotinaron en las calles con la intención de matar al
rey. 46 Este se refugió en su palacio, mientras la gente ocupaba las calles y
comenzaba el ataque. 47 Entonces el rey pidió auxilio a los judíos, y ellos
se agruparon todos juntos alrededor de él. Luego se dispersaron por la
ciudad, y ese día mataron a unas cien mil personas. 48 Después incendiaron la
ciudad y recogieron ese mismo día un cuantioso botín, salvando así al rey. 49
Cuando la gente vio que los judíos dominaban completamente la ciudad, se
desanimaron y comenzaron a suplicar al rey: 50 "¡Hagamos las paces! ¡Que
esos judíos dejen de atacarnos a nosotros y a la ciudad!". 51 Y
deponiendo las armas, hicieron la paz. Los judíos se cubrieron de gloria
delante del rey y de todos sus vasallos, y regresaron a Jerusalén con un
abundante botín. 52 Así el rey Demetrio se afianzó en su trono real,
y el país quedó pacificado bajo su mando. 53 Pero luego faltó a sus promesas
y se distanció de Jonatán, no correspondiendo a los servicios que le había
prestado y ocasionándole grandes sufrimientos. Derrota de Demetrio II y coronación de Antíoco VI 54 Después de un tiempo, regresó Trifón, acompañado
de Antíoco, que todavía era muy joven, y este ocupó el trono, ciñéndose la
corona. 55 Todas las tropas dadas de baja por Demetrio se pusieron de su
parte y lucharon contra Demetrio, lo derrotaron y lo obligaron a huir. 56
Trifón se apoderó de los elefantes y ocupó Antioquía. Las relaciones amistosas de Antíoco VI con Jonatán 57 Entonces el joven Antíoco escribió a Jonatán, en
estos términos: "Te confirmo en el sumo sacerdocio, te pongo al frente
de los cuatro distritos y quiero que te cuentes entre los Amigos del
rey". 58 Al mismo tiempo, le envió una vajilla de oro y un juego
completo de mesa, autorizándolo a beber en copas de oro, a vestirse de
púrpura y a llevar un prendedor de oro. Nuevas campañas de Jonatán 60 Jonatán salió a hacer un recorrido por la región
y las ciudades de este lado del Éufrates, donde se le incorporaron todas las
tropas sirias como aliados de guerra. Cuando llegó a Ascalón, sus habitantes
salieron a recibirlo con muchos honores. 61 De allí pasó a Gaza, pero los
habitantes le cerraron las puertas. Entonces sitió la ciudad y saqueó e
incendió sus alrededores. 62 Los habitantes de Gaza fueron a pedirle
clemencia y Jonatán hizo las paces con ellos, pero tomó como rehenes a los
hijos de los jefes y los envió a Jerusalén. Luego atravesó el país en
dirección a Damasco. Triunfo de Jonatán sobre los generales de Demetrio
II 63 Jonatán se enteró de que los generales de
Demetrio se encontraban cerca de Quedes de Galilea con un ejército numeroso,
para hacerlo desistir de su proyecto. 64 Entonces dejó en el país a su
hermano Simón y salió al encuentro de ellos. 65 Simón acampó frente a Betsur,
la atacó durante muchos días y la sitió. 66 Sus habitantes le hicieron una
propuesta de paz y él la aceptó, pero los obligó a evacuar la ciudad, y se
apoderó de ella, poniendo allí una guarnición. 67 Jonatán y su ejército
acamparon junto al algo de Genesaret y, muy de madrugada, llegaron a la
llanura de Asor. 68 El ejército extranjero les salió al encuentro en la
llanura, dejando algunos hombres emboscados en las montañas. Mientras el
ejército avanzaba de frente, 69 los que estaban emboscados salieron de sus
puestos y entraron en combate. 70 Los hombres de Jonatán huyeron y no quedó
ni uno solo, a excepción de Matatías, hijo de Absalón, y de Judas, hijo de
Calfí, generales del ejército. 71 Jonatán rasgó sus vestiduras, se cubrió de
polvo la cabeza y oró. 72 Luego reanudó el combate, derrotó al enemigo y lo
puso en fuga. 73 Al ver esto, los hombres de Jonatán que huían se unieron de
nuevo a él, persiguieron juntos al enemigo hasta su campamento en Quedes, y
acamparon allí. 74 Aquel día cayeron unos tres mil hombres del ejército
extranjero. Después Jonatán regresó a Jerusalén. Embajadas de Jonatán a Roma y Esparta 12 1
Jonatán, al ver que las circunstancias le eran favorable, eligió a unos
cuantos hombres y los envió a Roma para confirmar y renovar la amistad con
los romanos. 2 También envió cartas a los espartanos y a otros lugares en el
mismo sentido. 3 Cuando los judíos llegaron a Roma y se presentaron ante el
Senado, dijeron: "El Sumo Sacerdote Jonatán y la nación de los judíos
nos han enviado para que ustedes renueven con ellos la amistad y el pacto,
tal como quedó establecido anteriormente". 4 El Senado les dio un salvoconducto para los
distintos países, a fin de que les permitieran llegar sanos y salvos al país
de Judá. 5 Esta es la copia de la carta que Jonatán escribió
a los espartanos: 6 "Jonatán, Sumo Sacerdote, el consejo de la nación, los
sacerdotes y todo el Pueblo judío saludan a sus hermanos de Esparta. 7 Ya en
tiempos pasados, Areios, que reinaba entre ustedes, envió una carta al Sumo
Sacerdote Onías en la que le decía que ustedes son hermanos nuestros, como lo
atestigua la copia adjunta. 8 Onías recibió al embajador con todos los
honores, y aceptó la carta que hablaba claramente de pacto y amistad. 9 Ahora
nosotros, aunque no tenemos necesidad de estas cosas, porque encontramos el
consuelo en los Libros santos que están en nuestras manos, 10 nos hemos
permitido enviarles embajadores para renovar la fraterna amistad que nos liga
con ustedes, a fin de no comportarnos como extraños, ya que ha pasado mucho
tiempo desde que nos escribieron. 11 En todo momento nos acordamos de ustedes, particularmente
en las fiestas y en otros días apropiados, cuando ofrecemos los sacrificios y
hacemos oración, ya que es justo y conveniente acordarse de los hermanos. 12
Nos alegramos mucho de la gloria de ustedes. 13 Nosotros, en cambio, nos
hemos visto envueltos en muchas tribulaciones y guerras, y hemos sido
atacados por los reyes vecinos. 14 Pero no hemos querido molestarlos, ni a
ustedes ni a nuestros otros aliados y amigos, con motivo de estas guerras, 15
porque contamos con el auxilio del Cielo que nos asiste constantemente. Así
fuimos liberados de nuestros enemigos y ellos quedaron humillados. 16 Ahora hemos elegido a Numenio, hijo de Antíoco, y
a Antípatro, hijo de Jasón, y los hemos enviado a los romanos para renovar
con ellos nuestro antiguo pacto de amistad. 17 Además, les ordenamos que
fueran a saludarlos a ustedes y les entregaran la carta con la que queremos
renovarles nuestra fraternidad. 18 Tengan ahora la bondad de
respondernos". 19 Esta es la copia de la carta que había sido
enviada a Onías: 20 "Areios, rey de los espartanos, saluda a Onías, Sumo
Sacerdote. 21 En un documento que trata de los espartanos y los judíos,
consta que son hermanos y que pertenecen a la raza de Abraham. 22 Ahora que
sabemos esto, hagan el favor de escribirnos para ver cómo están. 23 Nosotros,
por nuestra parte, les escribimos: El ganado y todos los bienes de ustedes
son nuestros, y los nuestros son de ustedes. En consecuencia, ordenamos que
se les envíe un mensaje para comunicarles esto". Campañas de Jonatán en Celesiria y de Simón en
Filistea 24 Jonatán tuvo noticias de que los generales de
Demetrio habían regresado con un ejército más numeroso que el anterior, para
combatir contra él. 25 Partió entonces de Jerusalén y fue a enfrentarlos en
la región de Jamat, sin dejarles tiempo a que invadieran sus dominios. 26
Envió espías al campamento enemigo y estos, al regresar, le anunciaron que
los sirios se estaban preparando para atacarlos durante la noche. 27 Al
ponerse el sol, Jonatán ordenó a sus hombres que velaran toda la noche con
las armas en la mano, listos para entrar en combate, y estableció puestos de
avanzada alrededor del campamento. 28 Cuando los enemigos supieron que
Jonatán y sus hombres estaban preparados para el combate, sintieron un gran
temor y encendieron fogatas en su campamento. 29 Pero Jonatán y los suyos,
como veían arder las hogueras, no se dieron cuenta de su partida hasta el
amanecer. 30 Jonatán los persiguió, pero no pudo alcanzarlos, porque ya
habían pasado el río Eléutero. 31 Entonces Jonatán se volvió contra los
árabes llamados sabadeos, los derrotó y se apoderó del botín. 32 Luego
reanudó la marcha hacia Damasco y recorrió toda la región. 33 Simón, por su parte, hizo una expedición hasta
Ascalón y las fortalezas vecinas. Se volvió luego hacia Jope y la tomó, 34
porque se había enterado de que sus habitantes querían entregar la plaza
fuerte a los hombres de Demetrio. Por eso dejó en ella una guarnición para
defenderla. Fortificaciones de Jonatán en Judea La caída de Jonatán en manos de Trifón 39 Mientras tanto, Trifón aspiraba a reinar sobre
Asia y a ceñirse la corona, eliminando al rey Antíoco. 40 Temiendo que
Jonatán se lo impidiera y le hiciera la guerra, buscaba la manera de
detenerlo para deshacerse de él. Entonces se puso en marcha y llegó a Betsán. 41 Jonatán salió a su encuentro con cuarenta mil
hombres elegidos para la guerra y también llegó a Betsán. 42 Trifón, al ver
que se presentaba con un ejército tan numeroso, no se atrevió a enfrentarlo.
43 Lo recibió con grandes honores, lo recomendó a todos sus Amigos, le hizo
regalos y ordenó a sus Amigos y a sus tropas que lo obedecieran como a él
mismo. 44 Luego dijo a Jonatán: "¿Por qué has fatigado a toda esta gente
sino hay guerra entre nosotros? 45 Mándalos ahora mismo a sus casas, quédate
con una pequeña escolta y ven conmigo a Tolemaida. Yo te la entregaré con las
otras plazas fuertes, el resto de las tropas y todos los funcionarios.
Enseguida emprenderé el regreso, porque para eso he venido". 46 Jonatán
confió en él e hizo lo que Trifón le había dicho: licenció las tropas, que se
retiraron al país de Judea, 47 y no se reservó más que tres mil soldados,
dejando a dos mil en Galilea y haciéndose acompañar por los otros mil. 48
Pero apenas entró Jonatán en Tolemaida, sus habitantes cerraron las puertas,
lo apresaron y pasaron al filo de la espada a todos los que habían entrado
con él. 49 Luego Trifón envió tropas y caballería a Galilea
y a 52 Así pudieron regresar sanos y salvos al país de
Judá, donde lloraron a Jonatán y a sus compañeros, en medio de un gran temor.
Hubo un gran duelo en Israel, 53 y todos los pueblos vecinos trataban de
exterminarlos, porque decían: "Ya no tienen jefe ni nadie que los ayude.
Ataquémolos ahora mismo, y borremos su recuerdo de entre los hombres". SIMÓN, SUMO SACERDOTE
Y ETNARCA DE LOS JUDÍOS (142- Mientras el reino
seléucida se debatía en un laberinto de conflictos internos, Simón, el último
sobreviviente de los hermanos Macabeos, continuó la política de su hermano
Jonatán, que se había fijado como meta la reconstitución del Estado judío.
Bajo el gobierno de Simón, comienza para Israel una era de progresiva
independencia y de relativa tranquilidad. Él reconquista Pero también él, como
su hermano Jonatán, es asesinado. Después de la muerte de Simón, el poder
queda en mano de su hijo Juan. De esta manera, los descendientes de Matatías
fundan la dinastía de los Asmoneos, que gobiernan a Israel hasta la conquista
romana. Simón, sucesor de Jonatán 13 1 Simón
supo que Trifón había reunido un gran ejército para invadir y devastar a
Judea. 2 Viendo que el pueblo era presa del pánico, subió a Jerusalén, reunió
a sus habitantes 3 y los exhortó, diciéndoles: "Ustedes saben muy bien
todo lo que yo, mis hermanos y la familia de mi padre hemos hecho por las
leyes y el Santuario, y las guerras y tribulaciones que hemos soportado. Retirada de Trifón frente a Simón y muerte de
Jonatán 12 Trifón partió de Tolemaida al frente de un gran
ejército para invadir el país de Judá, llevando prisionero consigo a Jonatán.
13 Entonces Simón acampó en Adidá, frente a la llanura. 14 Al enterarse
Trifón de que Simón había sucedido en el mando a su hermano Jonatán y que
estaba preparado para combatir con él, le envió mensajeros para decirle: 15
"Tenemos en nuestro poder a tu hermano Jonatán por las deudas contraídas
con el tesoro real en el desempeño de su cargo. 16 Envíanos cien talentos de
plata y a dos de sus hijos como rehenes, no sea que una vez puesto en
libertad se vuelva contra nosotros. Sólo así lo soltaremos". 17 Simón,
aunque se dio cuenta del engaño, mandó traer el dinero y a los niños, a fin
de no provocar una fuerte oposición de parte del pueblo, 18 que de lo
contrario hubiera dicho: "Por no haberle enviado el dinero y a los
niños, ha muerto Jonatán". 19 Entonces envió a los niños, junto con los
cien talentos, pero Trifón faltó a su palabra y no liberó a Jonatán. 20
Después de esto, se puso en marcha para invadir el país y devastarlo. Dio un
rodeo por el camino de Adorá, mientras Simón y su ejército le seguían los
pasos por todas las partes donde iba. 21 Al mismo tiempo, los de La sepultura de Jonatán en Modín 25 Simón mandó recoger los restos de su hermano
Jonatán y les dio sepultura en Modín, la ciudad de sus padres. 26 Todo Israel
hizo un gran duelo por él y lo lloraron durante muchos días. 27 Simón
construyó sobre el sepulcro de su padre y de sus hermanos un mausoleo bien
alto, de manera que pudiera verse, cubriéndolo por detrás y por delante con
piedras pulidas. 28 Levantó siete pirámides, una frente a otra, dedicadas a
su padre, a su madre y a sus cuatro hermanos. 29 Las adornó, rodeándolas de
grande columnas y sobre estas colocó escudos con armas, en recuerdo eterno.
Junto a las armas, hizo esculpir unas naves, para que las vieran los que
navegan por el mar. 30 Este es el mausoleo que construyó en Modín y que
existe hasta el día de hoy. Acuerdo entre Simón y Demetrio II 31 Trifón, que actuaba insidiosamente con el joven
rey Antíoco, terminó por matarlo. 32 Ocupó su trono y se ciñó la corona de
Asia, causando grandes estragos en el país. 33 Simón, por su parte, reparó
las fortalezas de Judea, las rodeó de altas torres y de grandes murallas con
puertas y cerrojos, y almacenó víveres en ellas. 34 Después eligió a algunos
hombres y los envió al rey Demetrio, para que este concediera al país una
remisión de impuestos, ya que Trifón no había hecho más que cometer
depredaciones. 35 El rey Demetrio accedió a su demanda, y le escribió esta carta:
36 "El rey Demetrio saluda a Simón, Sumo Sacerdote y amigo de reyes, a
los ancianos y a la nación de los judíos. 37 Hemos recibido la corona de oro
y el ramo de palma que ustedes nos enviaron y estamos dispuestos a otorgarles
una paz completa y a ordenar a los funcionarios que les concedan la exención
de las deudas. 38 Todo lo que hemos decretado en favor de ustedes mantendrá
su vigencia, y quedarán en poder de ustedes las fortalezas que han
construido. 39 Les indultamos los errores y delitos cometidos hasta el día de
hoy y renunciamos a la corona que nos deben. Si se percibía algún otro
impuesto de Jerusalén, ya no será exigido. 40 Si alguno de ustedes es apto
para enrolarse en nuestro séquito, podrá inscribirse. Y que haya paz entre
nosotros". 41 El año ciento setenta Israel fue liberado del
yugo de las naciones. Gázara conquistada por Simón 43 En aquellos días Simón acampó frente a Gázara y
la sitió con sus tropas. Fabricó una torre móvil de asalto y la acercó a la
ciudad; así embistió uno de los baluartes y lo tomó. 44 Los que estaban en la
torre saltaron al interior de la ciudad y se produjo entre la gente una gran
conmoción. 45 Los habitantes de la ciudad, con sus mujeres y sus niños,
subieron a la muralla, rasgándose las vestiduras y pidiendo a gritos a Simón
que les concediera la paz. 46 "No nos trates, le decían, según nuestras
maldades, sino según tu misericordia". 47 Entonces Simón se reconcilió
con ellos y dejó de atacarlos, pero los expulsó de la ciudad y purificó las
casas donde había ídolos. Así entró en la ciudad, entonando himnos y
bendiciones. 48 Después de limpiarla de toda impureza, estableció en ella
gente que practicaba La victoria de Simón sobre 49 Los que ocupaban Demetrio II, prisionero de los persas 14 1 El
año ciento setenta y dos el rey Demetrio reunió sus tropas y se dirigió a
Media, a fin de obtener ayuda para combatir a Trifón. 2 Arsaces, rey de
Persia y Media, al saber que Demetrio había penetrado en su territorio, envió
a uno de sus generales para capturarlo vivo. 3 Este partió y derrotó al
ejército de Demetrio; lo tomó prisionero y lo llevó ante Arsaces, el cual lo
hizo encarcelar. Elogio de Simón 4 Mientras vivió Simón, el país de Judá gozó de paz. Él procuró el bienestar de la nación; su autoridad y su magnificencia fueron siempre aceptadas por todos. 5 Añadió a sus muchas accionesgloriosas, la conquista de Jope como puerto, y abrió una salida hacia las islas del mar. 6 Extendió las fronteras de su nación y tuvo el país en sus manos. 7 Repartió numerosos cautivos; conquistó Gázara, Betsur y y las purificó de toda impureza, sin encontrar ninguna resistencia. 8 Se cultivaba la tierra en paz, el suelo producía sus cosechas y los árboles de la llanura sus frutos. 9 Los ancianos se sentaban en las plazas, todos comentaban el bienestar reinante, y los jóvenes iban vestidos con vistosos uniformes militares. 10 Abasteció de víveres a las ciudades y las dotó de medios para su defensa, de manera que el renombre de su gloria llegó hasta los confines de la tierra. 11 Restableció la paz en su nación, con gran regocijo de Israel: 12 cada uno se sentó bajo su parra y su higuera sin que nadie los inquietara. 13 Los enemigos desaparecieron del país y en aquellos días fueron derrotados los reyes. 14 Amparó a los humildes de su pueblo, observó fielmente y eliminó a los impíos y a los malvados. 15 Dio nuevo esplendor al Templo y lo enriqueció con muchos vasos sagrados. Renovación de la amistad con Esparta y Roma 16 Cuando se supo en Roma y en Esparta que Jonatán
había muerto, lo sintieron mucho. 17 Pero al enterarse que su hermano Simón
lo había sucedido como Sumo Sacerdote y había asumido el gobierno del país y
de sus ciudades, 18 le escribieron en planchas de bronce para renovar con él
el pacto de amistad que habían establecido con sus hermanos Judas y Jonatán.
19 El texto fue leído en Jerusalén delante de la asamblea. 20 Esta es la copia de la carta enviada para los
espartanos: "Los magistrados y la ciudad de los espartanos saludan al
Sumo Sacerdote Simón, a los ancianos, a los sacerdotes y al resto del Pueblo
judío, nuestros hermanos. 21 Los embajadores enviados a nuestro pueblo nos
han informado acerca de la gloria y el prestigio de ustedes. Por eso nos
hemos alegrado de su venida. 22 Hemos registrado sus declaraciones en las
actas del pueblo en los siguiente términos: Numenio, hijo de Antíoco, y
Antípatros, hijo de Jasón, embajadores de los judíos, se han presentado para
renovar su amistad con nosotros. 23 Fue del agrado del pueblo recibirlos con
todos los honores y depositar la copia de sus discursos en los archivos
públicos, para que sirva de recuerdo al pueblo espartano. Se ha sacado una
copia de esto para el Sumo Sacerdote Simón". 24 Después, Simón envió a Roma a Numenio con un gran
escudo de oro que pesaba mil minas, para confirmar el pacto con ellos. Decreto de la asamblea en honor de Simón 25 Al enterarse de estas cosas, el pueblo dijo:
"¿Cómo expresaremos nuestro reconocimiento a Simón y a sus hijos? 26
Porque tanto él como sus hermanos y toda la familia de su padre han combatido
con firmeza y expulsado a los enemigos de Israel, y le han asegurado la
libertad". Entonces hicieron grabar una inscripción en planchas de
bronce y las fijaron sobre unas columnas en el monte Sión. 27 Esta es la
copia de la inscripción: "El día dieciocho del mes de Elul del año
ciento setenta y dos –el tercero de Simón, Sumo Sacerdote insigne– en
Asaramel, 28 en la gran asamblea de los sacerdotes, del pueblo, de los
príncipes de la nación y de los ancianos del país, se nos ha notificado lo
siguiente: 29 En los incesantes combates librados en nuestro
país, Simón, hijo de Matatías, descendiente de la familia de Joarib, y sus
hermanos, afrontaron el peligro y se opusieron a los enemigos de su patria, a
fin de preservar su Santuario y su Ley: así cubrieron de gloria su nación. 30 Jonatán unificó a su nación y llegó a ser Sumo
Sacerdote, hasta que fue a reunirse con sus padres. 31 Cuando los enemigos
quisieron invadir el país para devastarlo y levantar su mano contra el
Santuario, 32 surgió Simón y combatió por su pueblo. Él invirtió gran parte
de su fortuna en equipar a los soldados de su nación y pagarles el sueldo; 33
fortificó las ciudades de Judea y la ciudad fronteriza de Betsur, donde antes
estaba el arsenal enemigo, y estableció allí una guarnición judía. 34 También
fortificó a Jope, en la orilla del mar, y a Gázara en la frontera de Azoto,
donde antes habitaban los enemigos, y estableció en ella una población judía,
proveyéndola de todo lo necesario para su mantenimiento. 35 El pueblo, al ver la lealtad de Simón y cómo se
interesaba por la gloria de su nación, lo constituyó su jefe y Sumo Sacerdote
por todos los servicios que había prestado, por la justicia y la fidelidad
que manifestó hacia su nación y por haber buscado de todas las formas
posibles la exaltación de su pueblo. 36 En su tiempo y bajo su conducción, se logró
expulsar a los extranjeros del país, en especial, a los que se encontraban en
38 Por estos motivos, el rey Demetrio lo confirmó en
el sumo sacerdocio 39 y lo hizo uno de sus Amigos, colmándolo de grandes
honores. 40 Él se había enterado, en efecto, que los romanos llamaban a los
judíos amigos, aliados y hermanos, y que habían recibido con todos los
honores a los embajadores de Simón. 41 Supo también que los judíos y los
sacerdotes habían decidido que Simón fuera su jefe y Sumo Sacerdote
vitalicio, hasta que surgiera un profeta digno de fe; 42 que fuera asimismo
su comandante, que se ocupara del Lugar santo y designara por sí mismo a los
encargados de los trabajos, de la administración del país, de los asuntos
militares y de las plazas fuertes; 43 que cuidara de las cosas santas y fuera
obedecido por todos; que todos los documentos del país se redactaran en su
nombre y que se vistiera de púrpura y llevara insignias de oro. 46 El pueblo entero estuvo de acuerdo en conceder a
Simón el derecho de obrar conforme a estas disposiciones. 47 Simón aceptó, y
consintió en ejercer el sumo sacerdocio, en ser comandante y etnarca del
Pueblo judío y de los sacerdotes, y en ponerse al frente de ellos". 48 Se decidió que este documento fuera grabado en
planchas de bronce, que estas fueran colocadas cerca del Santuario, en un
lugar visible, 49 y que se guardaran copias en el Tesoro del Templo a
disposición de Simón y de sus hijos. Carta de Antíoco VII, reconociendo los títulos de
Simón 15 1
Antíoco, hijo del rey Demetrio, envió desde las islas del mar una carta a
Simón, sacerdote y etnarca de los judíos, y a toda la nación, 2 redactada en
los siguientes términos: "El rey Antíoco saluda a Simón, Sumo Sacerdote y
etnarca, y a la nación de los judíos. 3 Puesto que gente indeseable ha
usurpado el trono de mis padres, yo estoy dispuesto a hacer valer mis
derechos sobre el reino, a fin de restablecerlo como estaba antes. A tal
efecto, he reclutado un ejército numeroso y equipado barcos de guerra, 4 con
la intención de desembarcar en el país para perseguir a los que lo han
arruinado y han devastado muchas ciudades de mi reino. 5 Por eso, ahora
ratifico todas las exenciones de tributos que te concedieron mis predecesores,
y las otras dispensas de contribuciones que ellos te otorgaron. 6 Te
autorizo, además, a acuñar moneda propia, de curso legal en tu país. 7
Jerusalén y el Santuario serán libres. Las armas que has fabricado y las
fortalezas que has construido y ocupas, quedarán en tu poder. Campaña de Antíoco VII contra Trifón 10 El año ciento setenta y cuatro Antíoco partió
para el país de sus padres; todas las tropas se pusieron de su parte, de
manera que sólo unos pocos quedaron con Trifón. 11 Antíoco lo persiguió y
Trifón se refugió en Dora, a orillas del mar, 12 porque veía que había caído
en desgracia y que las tropas lo habían abandonado. 13 Antíoco acampó frente
a Dora con ciento veinte mil soldados de infantería y ocho mil jinetes. 14
Luego sitió la ciudad, mientras la escuadra se aproximaba por el mar. De esa
manera bloqueó la ciudad por tierra y por mar, sin dejar que nadie entrara o
saliera. Promulgación de la alianza con los romanos 15 Mientras tanto, Numenio y su comitiva regresaron
de Roma con cartas para los reyes de los diversos países, en las que se
decía: 16 "Lucio, cónsul de los romanos, saluda al rey
Tolomeo. 17 Los embajadores judíos, enviados por el Sumo Sacerdote Simón y
por el Pueblo judío, se han presentado a nosotros como amigos y aliados, para
renovar el antiguo pacto de amistad, 18 trayéndonos un escudo de oro de mil
minas. 19 En consecuencia, nos ha parecido bien escribir a los reyes de los
diversos países que no les hagan ningún daño ni los ataquen, ni a ellos ni a
sus ciudades ni a su país, y que no presten apoyo a sus enemigos. 20 También
hemos decidido aceptar de ellos el escudo. 21 Por lo tanto, si se encuentra
entre ustedes algún hombre indeseable que haya huido del país de los judíos,
entréguenlo al Sumo Sacerdote Simón, para que lo castigue de acuerdo con su
ley". 22 Cartas iguales fueron remitidas al rey Demetrio,
a Atalo, a Ariarates, a Arsaces 23 y a todos los países, a saber: Sámpsamo,
Esparta, Delos, Mindos, Sición, Caria, Samos, Panfilia, Licia, Halicarnaso,
Rodas, Fasélida, Cos, Side, Arados, Gortina, Cnido, Chipre y Cirene. 24
Redactaron, además, una copia de esta carta para el Sumo Sacerdote Simón. Los reclamos de Antíoco VII a Simón 25 Mientras tanto, el rey Antíoco continuaba el
sitio de Dora, acampando en los suburbios de la ciudad, lanzando
incesantemente sus tropas contra ella y construyendo máquinas de guerra.
Tenía bloqueado a Trifón y nadie podía entrar ni salir. 26 Simón le envió dos
mil hombres elegidos para ayudarlo en la lucha, además de plata, oro y
abundante material. 27 Pero él no quiso aceptar el envío; más aún, anuló las
concesiones que le había hecho antes y se mostró hostil con él. 28 Además, le
envió a Atenobio, uno de sus Amigos, para transmitirle el siguiente mensaje:
"Ustedes ocupan Jope, Gázara y 32 Cuando Atenobio, el Amigo del rey, llegó a
Jerusalén quedó asombrado al ver la magnificencia de Simón, su aparador con
vajilla de oro y plata y toda la fastuosidad que lo rodeaba. Entonces le
transmitió el mensaje del rey, 33 y Simón respondió: "Nosotros no nos
hemos apoderado de tierras ajenas ni nos hemos apropiado de los bienes de
otros, sino de la herencia de nuestros padres. Nuestros enemigos la
retuvieron injustamente en un momento dado, 34 pero nosotros, al presentarse
la ocasión favorable la hemos recuperado. 35 En cuanto a Jope y a Gázara, las
ciudades que tú reclamas, eran ellas precisamente las que causaban graves
daños al pueblo y asolaban el país. A pesar de todo, te daremos por ellas
cien talentos". Atenobio no le respondió nada, 36 sino que regresó muy
indignado y transmitió la respuesta al rey, informándolo acerca de la
magnificencia de Simón y de todo lo que había visto. Y el rey se enojó
muchísimo. Incursiones de Cendebeo en Judea Victoria de los hijos de Simón sobre Cendebeo 16 1 Juan
subió desde Gázara a contar a su padre Simón lo que estaba haciendo Cendebeo.
2 Simón llamó entonces a sus dos hijos mayores, Judas y Juan, y les dijo:
"Yo, mis hermanos y la familia de mi padre hemos combatido a los
enemigos de Israel desde nuestra juventud hasta el día de hoy, y gracias a
nosotros se logró más de una vez la liberación de Israel. 3 Pero ahora estoy
viejo, mientras que ustedes, por la misericordia del Cielo, están en la mejor
edad. Ocupen mi puesto y el de mi hermano, salgan a combatir por nuestra
nación y que la ayuda del Cielo esté con ustedes". 4 Después seleccionó
veinte mil combatientes y jinetes del país, y estos partieron para atacar a
Cendebeo. Pasaron la noche en Modín 5 y, al amanecer, se levantaron y
avanzaron hacia la llanura. De pronto divisaron un numeroso ejército,
compuesto de soldados y jinetes, que venía a su encuentro. Entre ellos se
interponía un torrente. 6 Juan tomó posiciones con sus tropas frente al
enemigo y, advirtiendo que sus hombres tenían miedo de pasar el torrente, lo
pasó él primero. Al verlo, todos los demás lo siguieron. 7 Él había dividido
su ejército en dos cuerpos, poniendo la caballería en medio de la infantería,
porque la caballería del enemigo era muy numerosa. 8 En seguida tocaron las
trompetas, y Cendebeo fue derrotado con todo su ejército. Muchos de ellos
murieron y los restantes huyeron en dirección a la fortaleza. 9 Entonces fue herido
Judas, el hermano de Juan. Este los persiguió hasta que Cendebeo entró en
Cedrón, la fortaleza que había reconstruido. 10 Algunos huyeron también a las
torres de los campos de Azoto. Juan las incendió, y murieron unos dos mil
enemigos. Luego Juan regresó a Judea sano y salvo. Muerte de Simón y sucesión de Juan 11 Tolomeo, hijo de Abubos, había sido designado
comandante de la llanura de Jericó y poseía mucha plata y oro 12 por ser
yerno del Sumo Sacerdote. 13 Su corazón se ensoberbeció tanto que aspiró a
adueñarse del país, y por eso maquinaba pérfidamente la manera de eliminar a
Simón y a sus hijos. 14 Una vez, mientras Simón inspeccionaba las ciudades
del país y se ocupaba de su administración, bajó a Jericó, con sus hijos
Matatías y Judas. Era en el undécimo mes, el mes de Sabat, del año ciento
setenta y siete. 15 El hijo de Abubos los recibió dolosamente en la pequeña
fortaleza llamada Doc, que él había hecho construir. Allí les sirvió un gran
banquete, a la vez que les preparaba una emboscada. 16 Cuando Simón y sus
hijos estuvieron ebrios, Tolomeo y sus hombres se levantaron, empuñaron sus
armas, se precipitaron sobre Simón en la sala del banquete y lo mataron,
junto con sus dos hijos y algunos de sus servidores. 17 Así cometió una grave
traición, devolviendo mal por bien. 18 Luego Tolomeo escribió un informe al rey acerca
de lo sucedido, pidiéndole que le enviara tropas en su auxilio y que le
cediera las ciudades y el país. 19 Además, mandó otros emisarios a Gázara con
el encargo de matar a Juan y envió cartas a los oficiales del ejército,
invitándolos a reunirse con él para obsequiarles oro, plata y otros regalos.
20 Finalmente, envió algunos hombres para que ocuparan Jerusalén y la montaña
del Templo. 21 Pero alguien se adelantó y anunció a Juan en Gázara que su
padre y sus hermanos habían muerto, y añadió: "Ha enviado gente para
matarte también a ti". 22 Esta noticia lo dejó consternado. Entonces
mandó arrestar a los hombres que venían a matarlo y los hizo ejecutar, porque
sabía que pretendían asesinarlo. Conclusión 23 El resto de las acciones de Juan, sus guerras y
las hazañas que llevó a cabo, las murallas que construyó, sus hechos y sus
gestas, 24 todo esto está escrito en los Anales de su pontificado, a partir
del día en que sucedió a su padre como Sumo Sacerdote. 1 1. "Quitím":
este nombre, que al comienzo designaba a la isla de Chipre, pasó a designar
más tarde a todas las islas y costas del mar Egeo. " 10. La indicación
cronológica corresponde a la era de los Seléucidas. que comenzaron a reinar
en Siria el 16. Esta
campaña de Antíoco IV tuvo lugar en el 54. La
indicación cronológica corresponde al mes de diciembre del 2 18. El
título de "Amigo del rey" era una distinción honorífica, que
confería ciertas prerrogativas en la corte del monarca. 42. "Asideos"
es la transcripción de una palabra hebrea que significa "fieles" o
"piadosos". De este grupo surgirá más tarde la secta de los
fariseos. 52. Ver
Gn. 15. 6; Ecli. 44. 20. 53. Ver
Gn. 41. 37-43. 54. Ver
Núm. 25. 13; Ecli. 45. 24. 56. Ver
Núm. 14. 24; Ecli. 46. 9. 57. Ver 2 Sam.
7. 1-17; Ecli. 47. 11. 58. Ver 2
Rey. 2. 11; Ecli. 48. 9. 59. Ver
Dn. 3. 60. Ver
Dn. 6. 70. El año
146 corresponde al 3 10. La
campaña de "Apolonio", y la de "Serón", que se menciona
más adelante (v. 13), tuvieron lugar en la primavera y el verano del 33. Este
"Antíoco" ocupará más tarde el trono con el nombre de Antioco V
Eupátor y será asesinado en el 37. La
indicación cronológica corresponde al 4 15. "Gázara"
es el nombre arameo de Guézer, situada a unos 24. Sal.
106. 1. Ver nota Jer. 33. 11. 28. "Al
año siguiente", es decir, a comienzos del 54. La
dedicación del altar se celebr6 en el tercer aniverario de la profanación del
Templo (1. 54), es decir, hacia el 14 de diciembre del 59. Ver 2
Mac. 1. 9; 2. 16; 10. 1-8. 5 4. "Beán"
es probablemente el nombre de una tribu árabe. 13. "El
país de Tobías": región situada al este del Jordán y gobernada por la
familia judía de los Tobíadas. 23. "Arbatá"
es probablemente la zona comprendida entre Galilea y Samaría. 25. Los
"nabateos" eran una tribu semita, que conquistaron una parte del
territorio de Edóm. Desde Petra, su capital, controlaban las rutas de las
caravanas que se desplazaban entre el Golfo Pérsico, Arabia y el Mar Rojo. 54. Acerca
de este regreso, ver 2 Mac. 12. 31. 66. "Marisá":
ciudad helenística situada a unos 6 16. "Antíoco"
murió en septiembre u octubre del 17. El
título "Eupátor" significa "hijo de padre noble". 33. "Betzacaría"
se encontraba a unos 49. "Año
sabático": ver Lev. 25. 1-7. 7 1. La
indicación cronológica corresponde al 17. Sal. 79. 2-3. 41. Ver 2 Rey. 19.
35; Is. 37. 36; 2 Mac. 8. 19. 43. Esta
batalla tuvo lugar en marzo del 8 1. Los
"romanos" favorecían las rebeliones internas en los territorios aún
no sometidos a su Imperio, con el fin de conquistarlos más fácilmente. 9 21. Ver
2 Sam. 1. 27. 54. "La
obra de los profetas": alusión a los esfuerzos de los profetas Ageo y
Zacarías para promover la reconstrucción del Templo, a la vuelta del exilio. 66. "Odomerá"
y "Fasirón" eran tribus árabes, aliadas de Báquides. 10 1. "El
año ciento sesenta", es decir, entre el 153 y el 57. La
partida de "Tolomeo" tuvo lugar en el otoño del 67. Esta
fecha corresponde al 69. En la
época helenística, se daba el nombre de "Celesiria" a la parte sur
del reino de los Seléucidas. 11 8. "Seleucia"
era el puerto de Antioquía, en la desembocadura del río Orontes (Hech. 13.
4). 54. Se
trata de la coronación de Antíoco VI, que reinó solo dos meses en el 12 1. Ver
8. 17-32. 21. Este
parentesco ficticio entre judíos y espartanos estaba fundado sin duda en
ciertas afinidades entre los dos pueblos. Los espartanos eran famosos por su
vida austera y por la legislación de Licurgo, comparable en algunos aspectos
a 13 41. La
tradición judía sitúa este acontecimiento el 27 de mayo del 51. La
fecha corresponde al 4 de junio del 14 1.
Esta campaña de Demetrio II tuvo lugar entre el 141 y el 18. Sin
duda, fue Simón el que solicitó la renovación de esta alianza, en el momento de
asumir el poder ( 27. "Asaramel"
es probablemente la transcripción de una expresión hebrea, que significa
"Atrio del Pueblo de Dios". El texto esta fechado en septiembre del
41. Ver 4.
46. 15 1. "Desde
las islas": alusión a la isla de Rodas, donde se encontraba Antíoco VII
Sidetes (138-129) cuando su hermano Demetrio II fue tomado prisionero (14.
1-3). 10. La
llegada de Antíoco VII tuvo lugar en el 16 14. "Sabat",
en hebreo "Sebat" (Zac. 1. 7), es el undécimo mes del año en el
calendario israelita. La fecha aquí indicada corresponde a enero-febrero del |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org edición
para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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