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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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El autor de este Libro es un "Sabio" de
mediados del siglo III a. C. que pone sus reflexiones en boca del
ECLESIASTÉS, palabra griega que significa "predicador" o
"presidente" de una asamblea religiosa. De ahí el titulo de la
obra, cuyo nombre hebreo -COHÉLET-parece significar más o menos lo mismo. El
hecho de identificar a este "predicador" con el rey Salomón es un
artificio literario común a todos los escritos sapienciales. El tono dominante del Eclesiastés es más bien
sombrío y pesimista. En él se van exponiendo las reflexiones y las actitudes
de un hombre a partir de su experiencia personal. Esa experiencia le ha hecho
descubrir la caducidad de la vida y la aparente inutilidad de todas las
cosas, llevándolo a una amarga convicción, repetida incansablemente a lo
largo del Libro: "¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! ¿Qué
provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?"(1.
2-3). Este Sabio comprueba que nada de lo que
tradicionalmente era considerado una retribución por el cumplimiento de ¿Cómo se puede compaginar el pesimismo del
Eclesiastés, por momentos rayano en el escepticismo, con la fe y la esperanza
de un israelita que se siente heredero de las promesas hechas por Dios a su
Pueblo? Por lo pronto, no se debe olvidar que este Libro no es
"toda" Por otra parte, al escepticismo existencial del
autor del Eclesiastés no corresponde un escepticismo religioso. Al contrario,
este pensador desilusionado guarda la serenidad del creyente y reconoce que
todo ha sido dispuesto por la sabia Providencia divina (3. 10-11). Para él,
las cosas buenas son un don de Dios (2. 24-26), y el hombre tendrá que dar
cuenta al Creador de su conducta sobre la tierra (12. 14). La enseñanza moral
de este "predicador" concuerda muy bien con la de todo el Antiguo
Testamento: "Teme al Señor y observa sus mandamientos, porque esto es
todo para el hombre" ( 12. 13). De todas maneras, al llamar la atención sobre la
relatividad de cuanto hay "bajo el sol", este Sabio nos
lleva a la búsqueda del único "Absoluto". "El Eclesiastés
habla de Dios, se ha dicho con razón, como la sed del agua". Y el Nuevo
Testamento, al revelarnos la resurrección de los muertos, viene a colmar la
sensación de vacío que deja la lectura de este Libro: "La creación
quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la
sometió, pero conservando una esperanza" (Rom. 8. 20). Título, autor y tema general del Libro 1 1
Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén. 2 ¡Vanidad, pura vanidad!,
dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad!
¡Nada más que vanidad! 3 ¿Qué provecho saca el
hombre de todo el esfuerzo que
realiza bajo el sol? Nada nuevo bajo el sol 4 Una generación se va y
la otra viene, y la tierra siempre
permanece. 5 El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente
hacia el lugar de donde saldrá otra vez. 6 El viento va hacia el
sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y
vueltas, y retorna sobre su curso. 7 Todos los ríos van al
mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van
los ríos, allí vuelven a ir. 8 Todas las cosas están
gastadas, más de lo que se puede
expresar. ¿No se sacia el ojo de ver
y el oído no se cansa de
escuchar? 9 Lo que fue, eso mismo
será; lo que se hizo, eso mismo
se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el
sol! 10 Si hay algo de lo que
dicen: "Mira, esto sí que es
algo nuevo", en realidad, eso mismo ya
existió muchísimo antes que
nosotros. 11 No queda el recuerdo de
las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de
las futuras en aquellos que vendrán
después. La experiencia decepcionante de Cohélet 12 Yo, Cohélet, he sido rey de Israel, en
Jerusalén, 13 y me dediqué a
investigary a explorar con sabiduría todo lo que se hace bajo
el cielo: es esta una ingrata tarea que Dios impuso a los
hombres para que se ocupen de
ella. 14 Así observé todas las
obras que se hacen bajo el sol, y vi que todo es vanidad y
correr tras el viento. 15 Lo torcido no se puede
enderezar, ni se puede contar lo que
falta. 16 Entonces me dije a mí
mismo: Yo acumulé una gran
sabiduría, más que todos mis
predecesores en Jerusalén, y mi corazón ha visto
mucha sabiduría y ciencia. 17 Me dediqué a conocer la
sabiduría, la ciencia, la locura y la
necedad, y advertí que también
esoes correr tras el viento. 18 Porque mucha sabiduría
trae mucha aflicción, y el que acumula ciencia,
acumula dolor. La búsqueda del placer, intento ilusorio 2 1 Yo me
dije a mí mismo: "Ven, te haré experimentar el placer; goza del bienestar". Pero también esto es
vanidad. 2 De la risa, dije:
"No es más que locura", y de la alegría:
"¿Para qué sirve?". 3 Decidí estimular mi
carne con el vino, manteniendo la mente
lúcida, y dejarme llevar de la
insensatez, hasta ver qué les conviene
hacer a los hombres bajo
el cielo, en los contados días de su
vida. 4 Emprendí grandes obras: me construí mansiones y
planté viñedos; 5 me hice jardines y
parques, y planté allí toda clase
de árboles frutales; 6 me fabriqué cisternas,
para regar el bosque donde crecían los árboles; 7 compré esclavos y
esclavas, y algunos me nacieron en
casa; poseí también ganado en
abundancia, más que todos mis
predecesores en Jerusalén. 8 Amontoné además plata y
oro, y tesoros dignos de reyes
y de provincias; me conseguí cantores y
cantoras, y muchas mujeres hermosas,
que son la delicia de los
hombres. 9 Llegué a ser tan grande,
que superé a todos mis
predecesores en Jerusalén. Sin embargo, la sabiduría
permanecía siempre conmigo. 10 No negué a mis ojos
nada de lo que pedían, ni privé a mi corazón de
ningún placer; mi corazón se alegraba de
todo mi trabajo, y este era el premio de
todo mi esfuerzo. 11 Pero luego dirigí mi
atención a todas las obras que
habían hecho mis manos y a todo el esfuerzo que
me había empeñado en realizar, y vi que todo es vanidad y
correr tras el viento: ¡no se obtiene ningún
provecho bajo el sol! El sabio y el necio, iguales ante la muerte 12 Entonces volví mis ojos
hacia la sabiduría, hacia la locura y la
insensatez. Porque ¿qué hará el
sucesor del rey? Lo mismo que ya se había
hecho antes. 13 Y vi que la sabiduría
aventaja a la insensatez, como la luz a las
tinieblas: 14 el sabio tiene los ojos
bien puestos, mientras que el necio
camina en tinieblas. Pero yo sé también que a
los dosles espera la misma suerte. 15 Y me dije a mí mismo: si la suerte del necio
será también la mía, ¿para qué, entonces, me
hice más sabio? Y pensé que también esto
es vanidad. 16 Porque no perdurará el
recuerdo ni del sabio ni del necio:
con el paso de los días,
todo cae en el olvido. Así es: ¡el sabio muere
igual que el necio! 17 Y llegué a detestar la
vida, porque me da fastidio todo
lo que se hace bajo el sol. Sí, todo es vanidad y
correr tras el viento. Vana recompensa del esfuerzo 18 Y también detesté todo
el esfuerzo que había realizado bajo
el sol, y que tendré que dejar al
que venga después de mí. 19 ¿Y quién sabe si él
será sabio o necio? Pero será el dueño de lo
que yo he conseguido con esfuerzo y sabiduría
bajo el sol. También esto es vanidad. 20 Y llegué a desesperar de todo el esfuerzo que
había realizado bajo el sol. 21 Porque un hombre que ha
trabajado con sabiduría, con ciencia
y eficacia, tiene que dejar su parte a otro que no hizo ningún
esfuerzo. También esto es vanidad y
una grave desgracia. 22 ¿Qué le reporta al
hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca
afanosamente bajo el sol? 23 Porque todos sus días
son penosos, y su ocupación, un sufrimiento;
ni siquiera de noche
descansa su corazón. También esto es vanidad. Los bienes recibidos de Dios 24 Lo único bueno para el
hombre es comer y beber, y pasarla bien en medio de
su trabajo. Yo vi que también esto
viene de la mano de Dios. 25 Porque ¿quién podría
comer o gozar si no es gracias a él? 26 Porque al que es de su
agrado él le da sabiduría,
ciencia y alegría; al pecador, en cambio, lo
ocupa en amontonar y atesorar para dárselo al que agrada
a Dios. También esto es vanidad y
correr tras el viento. El momento oportuno 3 1 Hay un
momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol: 2 un tiempo para nacery un
tiempo para morir, un tiempo para plantary un
tiempo para arrancarlo plantado; 3 un tiempo para matary un
tiempo para curar, un tiempo para demolery un
tiempo para edificar; 4 un tiempo para llorary
un tiempo para reír, un tiempo para lamentarsey
un tiempo para bailar; 5 un tiempo para arrojar
piedras
y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse; 6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder, un tiempo para guardary un
tiempo para tirar; 7 un tiempo para rasgary
un tiempo para coser, un tiempo para callary un
tiempo para hablar; 8 un tiempo para amary un
tiempo para odiar, un tiempo de guerra
y un tiempo de paz. La incomprensibilidad de la obra de Dios 9 ¿Qué provecho obtiene el
trabajadorcon su esfuerzo? 10 Yo vi la tarea que Dios
impuso a los hombres para que se ocupen de
ella. 11 Él hizo todas las cosas
apropiadas a su tiempo, pero también puso en el
corazón del hombre el sentido del tiempo
pasado y futuro, sin que el hombre pueda
descubrir la obra que hace Dios
desde el principio hasta el fin. 12 Yo comprendí que lo
único bueno para el hombre es alegrarse y buscar el
bienestar en la vida. 13 Después de todo, que un
hombre coma y beba y goce del bienestar con
su esfuerzo, eso es un don de Dios. 14 Yo reconocí que todo lo
que hace Dios dura para siempre: no hay que añadirle ni
quitarle nada, y Dios obra así para que se tenga temor en su
presencia. 15 Lo que es, ya fue
antes, lo que ha de ser, ya
existió, y Dios va en busca de lo
que es fugaz. La condición humana 16 Yo he visto algo más
bajo el sol: en lugar del derecho, la
maldad y en lugar de la justicia,
la iniquidad. 17 Entonces me dije a mí
mismo: Dios juzgará al justo y al
malvado, porque allá hay un tiempo para cada cosa y para cada
acción. 18 Yo pensé acerca de los
hombres: si Dios los prueba, es
para que vean que no se distinguen de
los animales. 19 Porque los hombres y
los animales tienen todos la misma
suerte: como mueren unos, mueren
también los otros. Todos tienen el mismo
aliento vital y el hombre no es superior
a las bestias, porque todo es vanidad. 20 Todos van hacia el
mismo lugar: todo viene del polvo y
todo retorna al polvo. 21 ¿Quién sabe si el
alientodel hombre sube hacia lo alto, y si el aliento del animal
baja a lo profundo de la
tierra? 22 Por eso, yo vique lo
único bueno para el hombre es alegrarse de sus obras,
ya que esta es su parte: ¿Quién, en efecto, lo
llevará a ver lo que habrá después de
él? La opresión de los débiles 4 1 Yo volví mis ojos a todas las opresiones que se cometen bajo el
sol: ahí están las lágrimas de
los oprimidos, y no hay quien los
consuele. La fuerza está del lado de
los opresores, y no hay nadie que les dé
su merecido. 2 Entonces tuve por más
felices a los muertos, porque ya
están muertos, que a los vivos, porque
viven todavía; 3 y consideré más feliz
aún al que todavía no ha
existido, porque no ha visto las
infamias que se cometen bajo el
sol. La rivalidad 4 Yo vi que todo el
esfuerzo y toda la eficacia de una obra
no son más que rivalidad
de unos contra otros. También esto es vanidad y
correr tras el viento. 5 El necio se cruza de
brazos y se devora a sí mismo. 6 Más vale un puñado con
tranquilidad, que las dos manos bien
llenas a costa de fatigas y de correr
tras el viento. La ambición 7 Luego volví mis ojos a otra cosa vana bajo el
sol: 8 un hombre está
completamente solo, no tiene hijo ni hermano, pero nunca pone fin a su
esfuerzo ni se sacia de ambicionar
riquezas. Entonces, ¿para quién me
esfuerzo y me privo del bienestar? También esto es vanidad y
una tarea ingrata. Desventajas de la soledad 9 Valen más dos juntos que
uno solo, porque es mayor la
recompensadel esfuerzo. 10 Si caen, uno levanta a
su compañero; pero ¡pobre del que está
solo y se cae, sin tener a nadie que lo
levante! 11 Además, si se acuestan
juntos,sienten calor, pero uno solo ¿cómo se
calentará? 12 Y a uno solo se lo
domina, pero los dos podrán
resistir, porque la cuerda trenzada
no se rompe fácilmente. La inestabilidad del poder político 13 Más vale un joven pobre
y sabio que un rey viejo y necio, que ya no es capaz de
hacerse aconsejar. 14 Aunque aquel salió de
la cárcel para reinar y había sido pobre en su
propio reino, 15 yo vi a todos los
vivientes que caminan bajo el sol ponerse de parte del joven
sucesor, que se erigió en lugar del
otro. 16 Era una multitud
interminable la que él encabezaba. Pero los que vendrán
después tampoco estarán contentos
con él, porque también esto es
vanidad y correr tras el viento. Advertencias sobre el culto y los votos 17 Vigila tus pasos cuando
vayas a Acércate dispuesto a
escuchar, más bien que a ofrecer el
sacrificio de los insensatos, porque ellos no se dan
cuenta que obran mal. 5 1 No te
apures a abrir la boca y que tu corazón no se apresure a proferir una palabra
delante de Dios. Porque Dios está en el
cielo,y tú, sobre la tierra: sé parco en tus palabras, 2 ya que los sueños vienen
de las muchas ocupaciones y las palabras necias, de
hablar demasiado. 3 Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a él no le agradan
los necios: el voto que hayas hecho,
cúmplelo. 4 Más te vale no hacer un
voto que hacerlo y no
cumplirlo. 5 No dejes que tu boca te
haga pecar, y no digas delante del
mensajero de Dios: "Ha sido por
inadvertencia". ¿Por qué Dios tendrá que
irritarse contra tu palabra y arruinar la obra de tus
manos? 6 Porque en los muchos
sueños abundan las ilusiones y el
palabrerío. Tú, simplemente, teme a
Dios. La tiranía del poder 7 Si ves que en la
provincia se oprime al pobre y se violan el derecho y
la justicia, no te sorprendas por eso. Porque un grande tiene un
superior que lo vigila, y hay otros grandes por
encima de ellos. 8 De todas maneras, lo que
más aprovecha a un país es un rey con campos bien
cultivados. Vanidad de las riquezas 9 El que ama el dinero no
se sacia jamás, y al que ama la opulencia
no le bastan sus ganancias. También esto es vanidad. 10 Donde abundan las provisiones
son muchos los que las
devoran. ¿Y qué beneficio reportan
a su dueño, fuera de poder mirarlas
con sus propios ojos? 11 Dulce es el sueño del
trabajador, sea que coma poco o mucho;
al rico, en cambio, el
estómago lleno no lo deja dormir. 12 Hay un mal muy penoso
que yo he visto bajo el sol: es la riqueza guardada por
su dueño para su propia desgracia. 13 Esta riqueza se pierde
en un mal negocio, y el hijo que él engendró
se queda sin nada. 14 Él salió desnudo del
vientre de su madre, y así volverá, como había
venido; de su esfuerzo no saca
nada que pueda llevárselo
consigo. 15 Este es ciertamente un
mal muy penoso: se fue exactamente como
había venido, ¿y de qué le aprovechó
esforzarse por nada? 16 Además, todos sus días
comió oscuramente, con mucho dolor, malestar
e irritación. Lo único bueno para el hombre 17 Yo he comprobado esto: lo más conveniente es
comer y beber y encontrar la felicidad
en el esfuerzo que uno realiza bajo el
sol, durante los contados días
de vida que Dios le concede a cada
uno: porque esta es la parte
reservada a los hombres. 18 Además, si Dios ha
dadoa un hombre riquezas y posesiones, y le permite disfrutar de
ellas, tomar la parte que le toca
y alegrarse de su trabajo, ¡eso es un don de Dios! 19 No, él no piensa
demasiado en la brevedad de la vida, cuando Dios lo tiene
ocupado con pensamientos alegres. 6 1 Hay un
mal que yo he visto bajo el sol y que resulta muy pesado
para el hombre. y no le falta nada de todo
lo que desea. Pero Dios no le permite
disfrutar de eso, sino que lo disfruta un
extraño. Esto es vanidad y un mal
penoso. Vanidad de una vida infeliz 3 Si un hombre tiene cien
hijos y vive muchos años, por más numerosos que sean
los días de sus años, si su alma no se sacia de
felicidad y ni siquiera le dan
sepultura, yo digo que un aborto es
más feliz que él. 4 Porque este ha venido en
vano y se va hacia las
tinieblas, y su nombre será cubierto por
las tinieblas; 5 no ha visto ni conocido
el sol, pero descansa más
tranquilo que aquel. 6 Y aunque ese hombre
hubieravivido dos mil años sin ver en ellos la
felicidad, ¿acaso no van todos al
mismo sitio? Máximas diversas 7 Todo el esfuerzo del hombre
va a parar a su boca, pero el deseo no se
satisface jamás. 8 ¿En qué aventaja el
sabio al necio? ¿Qué ventaja tiene el
pobre que sabe enfrentarse con
la vida? 9 Vale más lo que se ve
con los ojos que lo que se imagina con
el deseo. También esto es vanidad y
correr tras el viento. 10 Lo que existe, ya ha
sido llamado por su nombre. Ya se sabe lo que es el
hombre, y que él no puede entrar
en pleito con aquel que es más
fuerte que él. 11 Donde abundan las
palabras, aumenta la vanidad, ¿y qué aprovecha eso al
hombre? 12 Porque ¿quién sabe lo
que es buenopara el hombre en la vida, durante los contados días
de su vida fugaz, que él pasa como una
sombra? ¿Quién puede, en efecto,
indicar al hombre lo que habrá después de él
bajo el sol? Subversión de los valorestradicionales 7 1 Más
vale el buen nombre que un buen
perfume y el día de la muerte, más
que el del nacimiento. 2 Más vale ir a una casa
donde hay duelo que asistir a un banquete,
porque ese es el fin de
todo hombre y allí reflexionan los
vivientes. 3 Más vale la tristeza que
la risa, porque el rostro serio
ayuda a pensar. 4 El corazón del sabio
está en la casa de duelo y el del necio, en el
lugar de diversión. 5 Más vale escucharel
reproche de un sabio que oír el canto de los
necios, 6 porque como el crepitar
de las espinas bajo la olla, así es la risa de los
necios. Y también esto es vanidad.
7 La opresión puede
enloquecer a un sabio, y los regalos pierden el
corazón. 8 Más vale el fin de una
cosa que su comienzo y más vale ser paciente
que pretender demasiado. 9 No te dejes llevar por
el enojo, porque el enojo se alberga
en el pecho de los necios. 10 No digas: "¿A qué
se debeque el tiempo pasado fue mejor que el
presente?". Porque no es la sabiduría la que te lleva a hacer
esa pregunta. 11 La sabiduría vale tanto
como una herencia y es provechosa para los
que ven la luz del sol. 12 Porque estar a la
sombra de la sabiduría es como estar a la sombra
del dinero, y la ventaja de la ciencia
es que la sabiduría hace
vivir al que la posee. 13 Observa la obra de
Dios: ¿quién puede enderezar lo
que él torció? 14 Disfruta de los días
felices y en los días adversos,
reflexiona: Dios hizo que se sucedan
unos a otros, de manera que el hombre no
descubra nada de lo que vendrá después
de él. El justo medio 15 Yo he visto de todo en
mis días vanos: hay justos que perecen a
pesar de su justicia y malvados que sobreviven
a pesar de su maldad. 16 No seas excesivamente
justo ni quieras ser demasiado
sabio: ¿para qué te vas a
arruinar? 17 No seas demasiado malo ni te comportes como un
necio: ¿para qué vas a morir
antes de tiempo? 18 Lo mejor es procurar
esto sin dejar de lado aquello:
el que teme a Dios sabe
unir las dos cosas. 19 La sabiduría hace más
fuerte al sabio que diez magistrados de
una ciudad. 20 No hay un hombre
justosobre la tierra que haga el bien sin pecar
jamás. 21 Tampoco prestes
atención a todo lo que se dice, no sea que escuches a tu
servidor que te maldice. 22 Porque, además, tú
sabes muy bien cuántas veces has
maldecido a otros. 23 Yo experimenté todo
esto con sabiduría, pensando: "Voy a ser
sabio". Pero ella está fuera de mi
alcance: 24 lo que existe es lejano
y profundo, más profundo de lo que se
puede vislumbrar. Reflexión sobre el hombre y la mujer 25 Yo me dediqué con el
mayorempeño a conocer, a explorar, y a buscar la sabiduría y
la razón de las cosas y reconocí que la maldad
es una insensatez, y la necedad, una locura. 26 Y yo encuentro más
amarga que la muerte a la mujer, cuando ella misma es una
trampa, su corazón, una red, y sus brazos, ataduras. Con el favor de Dios, uno
puede librarse, pero el pecador se deja
atrapar. 27 Mira: esto es lo que
descubrí, dice Cohélet, tratando de razonar caso
por caso. 28 Pero esto es lo que
todavía busco, sin haberlo encontrado: He logrado encontrar a un
hombre entre mil, pero entre todas las
mujeres no hallé ni una sola. 29 En resumen, he
descubierto lo siguiente: Dios hizo recto al hombre,
pero ellos se buscan
muchas complicaciones. Breve elogio del sabio 8 1 ¿Quién
es como el sabio y quién sabe interpretar los hechos? La sabiduría de un hombre
ilumina su rostro, y así se transforma la
aspereza de su semblante. La actitud frente a la autoridad 2 Observa la orden del
rey, y esto, a causa del
juramento hecho a Dios. 3 No te apresures a
retirarte de su presencia ni te obstines en nada
malo, porque él hace lo que
quiere: 4 la palabra del rey es
soberana y nadie puede decirle:
"¿Qué haces?". Incertidumbre frente al momento del juicio 5 El que observa el
mandamiento no experimenta ningún mal, y el corazón del sabio
sabe que hay un tiempo y un juicio. 6 Para cada cosa, en
efecto, hay un tiempo y un juicio; pero un gran mal pesa
sobre el hombre, 7 y es que él ignora lo
que va a suceder, porque ¿quién le
indicarácómo será eso? 8 Ningún hombre es dueño
del aliento vital, para poder retenerlo, y nadie tiene dominio
sobre el día de la muerte; no hay tregua en este
combate y la maldad no librará al
que la comete. Paradojas de la retribución 9 Esto es lo que vi cuando
presté atención a todo lo que se hace bajo
el sol, mientras un hombre domina
a otro para hacerle el mal. 10 Así, yo vi a hombres
malvados que eran sepultados
honrosamente: ellos partieron del Lugar
santo, y en la ciudad se olvidaba
cómo habían obrado. También esto es vanidad. 11 Como la sentencia
contra las malas acciones no se ejecuta
inmediatamente, el corazón de los seres
humanos se llena de deseos de
hacer el mal. 12 El pecador que hace
cien veces el mal puede, a pesar de todo,
vivir largo tiempo. Sin embargo, yo sé muy
bien que la felicidad es para
los que temen a Dios, porque ellos sienten
temoren su presencia. 13 Pero no habrá
felicidadpara el malvado: él, como una sombra,no
vivirá largamente, porque no tiene temor de
Dios. 14 Hay una cosa vana que
acontece sobre la tierra; a algunos justos les
sucede lo que corresponde a la
manerade obrar de los malvados, y a algunos malvados les
sucede lo que corresponde a la
manerade obrar de los justos. Yo digo que también esto
es vanidad. 15 Por eso, elogié la
alegría, ya que lo único bueno para
el hombrebajo el sol es comer, beber y sentirse
contento: esto es lo que le sirve de
compañía en sus esfuerzos mientras duran los días de
su vida, que Dios le concede bajo
el sol. El enigma de las cosas 16 Cuando me dediqué a
conocer la sabiduría y a ver la tarea que se
realizabajo el sol, sin que los ojos se
entreguen al sueño ni de día ni de noche, 17 entonces yo vi toda la
obra de Dios. El hombre no puede
descubrirla obra que se hace bajo el sol. Por más que se esfuerce en
buscar, no encuentra; y aunque el sabio diga que
conoce, en realidad, nada puede
descubrir. La misma suerte para todos 9 1 Sí, yo
me puse a pensar
en todo esto y vi que los justos, los
sabios y sus acciones están en la mano de Dios. Pero el hombre ni siquiera
sabe si es objeto de amor o de
aversión. Todo lo que está ante él es
vanidad, 2 porque a todos les
espera la misma suerte: al justo y al impío, al
bueno y al malo, al puro y al impuro, al que ofrece sacrificios
y al que no los ofrece; lo mismo le pasa al bueno
y al pecador, al que jura y al que teme
hacer un juramento. 3 Esto es lo maloen todo
lo que sucede bajo el sol: como es igual la suerte de
todos, el corazón de los hombres
se llena de maldad, la locura está dentro de
ellos mientras viven, y después, acaban entre
los muertos. 4 Mientras uno está unido
a todos los vivientes, siempre hay esperanza, porque "más vale
perro vivo que león muerto". 5 Los vivos, en efecto,
saben que morirán, pero los muertos no saben
nada: para ellos ya no hay
retribución, porque su recuerdo cayó en
el olvido. 6 Se han esfumado sus
amores, sus odios y sus
rivalidades, y nunca más podrán
compartir todo lo que se hace bajo
el sol. El único consuelo para el hombre 7 Ve, entonces, come tu
pan con alegría y bebe tranquilamente tu
vino, porque a Dios ya le
agradarontus obras. 8 Que tu ropa sea siempre
blanca y nunca falte el perfume
en tu cabeza. 9 Goza de la vida con la
mujerque amas, mientras dure esa vana
existencia que Dios te concede bajo
el sol, porque esa es tu parte en
la vida y en el esfuerzo que
realizas bajo el sol. 10 Todo lo que esté al
alcancede tu mano realízalo con tus propias
fuerzas, porque no hay obra, ni
proyecto, ni ciencia, ni sabiduría, en el Abismo adonde tú
irás. Los contratiempos imprevisibles 11 Además, yo vi otra cosa
bajo el sol: la carrera no la gana el
más veloz, ni el más fuerte triunfa
en el combate; el pan no pertenece al más
sabio, ni la riqueza al más
inteligente, ni es favorecido el más
capaz, porque en todo interviene
el tiempo y el azar. 12 El hombre no sabecuándo
llega su hora: como los peces atrapadosen
la red fatal, como los pájaros
aprisionadospor el lazo, así los hombres se ven
sorprendidos por la adversidad cuando cae de improviso
sobre ellos. La sabiduría no reconocida 13 También he visto bajo
el sol un caso de sabiduría que considero realmente
notable. 14 Había una pequeña
ciudad, con pocos habitantes; un gran rey la atacó, la
cercó, y construyó contra ella
grandes empalizadas. 15 Allí se encontraba un
hombrepobre pero sabio, que salvó la ciudad con su
sabiduría. A pesar de eso, nadie se
acordó más de ese pobre hombre. 16 Entonces pensé:
"Más vale maña que fuerza", pero la sabiduría del
pobre es despreciada y nadie escucha sus
palabras. 17 Las palabras de los
sabios oídas con calma valen más que los gritos
del que gobierna a los necios. 18 Vale más la sabiduría
que las máquinas de guerra, pero una sola falla
malogramucho bien. Máximas diversas 10 1 Una
mosca muerta
corrompe
y hace fermentar el óleo del perfumista. Pesa más un poco de
insensatez que la sabiduría y la
gloria. 2 El sabio piensa
rectamente, y el necio lo hace
torcidamente. 3 Por cualquier camino que
vaya, al necio le falta el buen
sentido, y hace que se diga de él:
"Es un necio". 4 Si el que gobierna se
irrita contra ti, no te salgas de quicio, porque la sangre fríaevita
grandes fallas. 5 Hay un mal que yo he
visto bajo el sol, como error que procede de
la autoridad: 6 el necio es promovido a
los puestos más altos y los nobles rebajados a
los puestos inferiores. 7 Yo vi esclavos montados
a caballo y príncipes de a pie, como
los esclavos. 8 El que cava una fosa cae
en ella y al que derriba un cerco,
lo muerde una serpiente. 9 El que saca piedras se
lastima con ellas y el que corta leña está
expuesto al peligro. 10 Si el hierro está
mellado, y no lo afilan, es preciso redoblar las
fuerzas: por eso es provechoso
emplear bien la sabiduría. 11 Si la serpiente muerde
porque falla el encantamiento, ¿qué provecho saca el encantador?
12 Las palabras del sabio
son recibidas con agrado, pero al necio lo pierde su
propia lengua: 13 cuando empieza a
hablar, dice insensateces, y cuando termina, las
peores locuras; 14 el insensato multiplica
las palabras. El hombre no sabe lo que
va a suceder: ¿quién puede anunciarle lo
que vendrá después de él? 15 El esfuerzo fatiga al
necio, porque no se da maña ni
para ir a la ciudad. 16 ¡Ay de ti, nación, si tu rey es un joven y tus príncipes comen
desde la mañana! 17 ¡Feliz de ti, nación,
si tienes por reya un noble de nacimiento, y tus príncipes comen
cuando es debido, para reparar sus fuerzas y
no para embriagarse! 18 Por la pereza se
desploman las vigas y por la dejadez se viene
abajo la casa. 19 ¡Para divertirse se
celebra un banquete, el vino alegra la vida y el dinero responde por
todo! 20 Ni siquiera en privado
maldigas al rey, y ni en tu habitación
maldigas a un rico, porque un pájaro puede
hacer correr la voz y la indiscreción tiene
alas. La audacia y la prudencia, condiciones del éxito 11 1
Arroja tu pan sobre la superficie del agua y, a la larga, lo volverás
a encontrar. 2 Da una parte a siete, y
aun a ocho personas, porque ignoras qué
calamidades pueden venir sobre la tierra. 3 Cuando las nubes se
llenan, derraman lluvia sobre la
tierra; y si un árbol cae hacia el
sur o hacia el norte, queda en el mismo lugar
donde cayó. 4 El que mira el viento no
siembra y el que mira las nubes no
cosecha. 5 Así como ignoras cómo
llega el aliento vital a los huesos en el seno de la mujer
embarazada, así también ignoras la
obra de Dios, que hace todas las cosas. 6 Siembra tu semilla por
la mañana y no dejes que tu brazo
descanse hasta la tarde, porque no sabes si es esto
o aquello lo que va a prosperar, o si ambas cosas son
igualmente buenas. El gozo moderado de los bienes de la vida 7 Dulce es la luz y es bueno para los ojos
ver la luz del sol. 8 Si un hombre vive muchos
años, que disfrute de todos
ellos, pero recuerde que serán
muchos los días sombríos y que todo lo que sucede
es vanidad. 9 Alégrate, muchacho,
mientras eres joven, y que tu corazón sea feliz
en tus años juveniles. Sigue los impulsos de tu
corazón y lo que es un incentivo
para tus ojos; pero ten presente que por
todo eso Dios te llamará a juicio. 10 Aparta de tu corazón la
tristeza y aleja de tu carne el
dolor, porque la juventudy la
aurora de la vidapasan fugazmente. Los achaques de la vejez 12 1
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días
penosos y vengan los años en los
que dirás: "No encuentro en
ellos ningún placer"; 2 antes que se oscurezcan
el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes
cargadas de lluvia. 3 En aquel día temblarán
los guardianes de la casa y se encorvarán los
hombres vigorosos; se detendrán las
moledoras, que ya serán pocas, y se oscurecerán las que
miran por las ventanas; 4 se cerrarán las puertas
de la calle, mientras declina el ruido
del molino; cesará el canto de los
pájaros y enmudecerán las que
entonan canciones. 5 Entonces se temerán las
cuestas empinadas y los terrores acecharán
por el camino. El almendro estará
florecido, se pondrá pesada la
langosta y la alcaparra perderá su
eficacia. Porque el hombre se va a
su morada eterna, mientras las plañideras
rondan por la calle. 6 Sí, acuérdate de él
antesque se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de
oro, antes que se haga
pedazosel cántaro en la fuente y se rompa la cuerda del
aljibe; 7 antes que el polvo
vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a
Dios, porque es él quien lo dio. 8 ¡Vanidad, pura vanidad!,
dice Cohélet. ¡Nada más que vanidad! Epílogo 9 Cohélet, además de ser
sabio, también enseñó la ciencia
al pueblo; él pesó, examinó y ajustó
numerosos proverbios. 10 Cohélet trató de
encontrar sentencias agradables y escribió exactamente
palabras verdaderas. 11 Los dichos de los
sabios son como aguijones y las colecciones de
sentencias, como mojones bien plantados, dones de un solo pastor. 12 Una advertencia más,
hijo mío: multiplicar los libros es
una cosa interminable y estudiar demasiado deja
el cuerpo exhausto. 13 En conclusión: una vez oído todo esto,
teme al Señor y observa sus mandamientos, porque esto es todo para
el hombre. 14 Dios llevará a juicio
todas las obras, aun lo que está escondido,
sea bueno o malo. 1 2.
La palabra hebrea traducida por "vanidad" significa propiamente
"aliento", "vapor", "soplo", y forma parte del
repertorio de imágenes usadas por el Antiguo Testamento para designar lo que
es fugaz e inconsistente. 15. Este
versículo significa que es imposible enumerar, y mucho más corregir, todo lo
que hay de imperfecto y defectuoso en el mundo. 2 12.
La mención del "sucesor del rey" resulta algo extraña, porque no se
llega a ver bien su relación con el contexto. 16. Según
la idea tradicional de los escritos sapienciales el justo deja un recuerdo
perdurable y bendecido por los hombres (Sal. 112. 6; Prov. 10. 7; Ecli. 15.
6). Para el Eclesiastés, en cambio, nada escapa al olvido en que se hunde
todo lo pasado (1. 11). 3 11. Este
versículo expresa una de las ideas centrales del Libro: Dios realiza su
"obra" en el mundo, pero el sentido de esa obra divina constituye
un enigma que ningún hombre puede descifrar (8. 17; 11. 5). 4 14. Sin
duda aquí se alude a un hecho histórico determinado. 5 5. El
"mensajero" de Dios es probablemente el sacerdote, ante quien
debían presentarse los que habían incurrido en falta inadvertidamente (Lev.
4. 27-35; Núm. 15. 27-30). 6 3. "Y
ni siquiera le dan sepultura": verse privado de una honrosa sepultura
era la peor de las desgracias para un israelita (Is. 14. 18-20; Jer. 8. 2;
16. 4; 2 Mac. 5. 10; 13. 7). 6. "Al
mismo sitio", es decir, al "Abismo" o morada de los muertos.
Ver nota Sal. 6. 6. 10. "Lo
que existe ya ha sido llamado por su nombre", es decir, ha sido
establecido por Dios, y su destino ya esta fijado. A diferencia de Job (13.
21-22) y de Jeremías (12. 1-5), el Eclesiastés no se atreve a discutir con
Dios, a quien reconoce de antemano como "más fuerte que él". 8 2. El
"juramento hecho a Dios" es el compromiso solemne de fidelidad al
soberano, pronunciado en nombre de Dios. 11 2. "Siete"
es el número de la perfección y de la plenitud; añadiéndole una unidad más,
se sugiere la idea de una suma considerable, del número más grande posible. 12 5. El
"almendro florecido" parece evocar los cabellos encanecidos del
anciano; la pesadez de la "langosta", su paso dificultoso y
cansado. Por eso la "alcaparra", un fruto de propiedades
estimulantes, ya no le despierta el apetito. 9-12. En
este epílogo, un discípulo del Eclesiastés describe la personalidad de su
maestro y hace el elogio de su enseñanza. 11.
"Los dichos de los sabios son como aguijones", porque despiertan la
curiosidad, invitan a reflexionar e incentivan a la acción. Al mismo tiempo,
son como "mojones", que marcan los límites y señalan el buen
camino. Estas dos imágenes destacan la doble función de la sabiduria: una de
estímulo y otra de orientación. "Dones de un solo pastor": esta enigmática
expresión es interpretada de diversas maneras. Para algunos, el
"pastor" es Salomón, por su condición de rey y de prototipo de los
Sabios; para otros, el título designa a Dios, fuente de toda sabiduría. |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org
edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
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