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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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CANTAR DE LOS CANTARES es un superlativo que
significa "el más hermoso de los Cantos", "el Canto por
excelencia". A primera vista, es el Libro menos "bíblico" por
su contenido y por su forma. Su autor es desconocido y, probablemente, fue
compuesto en la primera mitad del siglo IV a. C. En él se describe y ensalza
el amor apasionado de una pareja, que trata por todos los medios de llegar a
la unión definitiva. Los encantos y el mutuo atractivo de los dos amantes, lo
mismo que el gozo y el sufrimiento que acompañan necesariamente su amor, son
expresados en el estilo propio de la poesía amatoria de la época, a través de
imágenes llenas de colorido y de fuerza. "¡Qué hermosa eres, amada
mía, qué hermosa eres! ¡Tus ojos son palomas! ¡Qué hermoso eres, amado mío,
eres realmente encantador!"( 1. 15-16). "¡Mi amado es para
mí, y yo soy para mi amado, que apacienta su rebaño entre los lirios!" (2.
16; 6. 3). Entre las diversas partes del Libro no existe mayor
continuidad lógica y sus personajes son imprecisos. Tampoco se explican las
situaciones por las que atraviesa la pareja ni se establece ninguna ilación
entre ellas. De vez en cuando, el diálogo amoroso es interrumpido por un coro
que actúa a la manera de relator e impulsa a los amantes en su ardiente
búsqueda. ¿Qué significa dentro de los Libros sagrados este
Libro, que apenas una vez y de paso nombra a Dios? (8. 6). ¿Qué mensaje nos
transmite la "Palabra de Dios" contenida en él? Son muchas y muy
variadas las interpretaciones que se han dado del mismo, tanto en el Judaísmo
como en el Cristianismo. Para algunos, el Cantar es un poema alegórico, que
celebra el amor de Dios hacia su Pueblo a la manera de un amor conyugal,
retomando la hermosa imagen utilizada por Oseas, Jeremías y Ezequiel. Para
otros, este Libro no es más que un conjunto de poemas, compuestos con ocasión
de una fiesta nupcial y destinados a cantar el amor de una pareja. Ambas interpretaciones, lo mismo que otras mas o
menos semejantes, no son necesariamente opuestas ni excluyentes. ¿Acaso el
amor entre el varón y la mujer no ha sido establecido y bendecido por Dios al
comienzo de la creación? "Por eso el hombre deja a su padre y a su
madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne"
(Gn. 2. 24). Es na- tural, entonces, que La tradición cristiana ha visto en este Libro una
figura del amor de Cristo hacia Título 1 1 El
Canto más hermoso, de Salomón. Preludio 2 ¡Que me bese
ardientementecon su boca! Porque tus amores son más
deliciosos que el vino; 3 sí, el aroma de tus
perfumeses exquisito, tu nombre es un perfume
que se derrama: por eso las jóvenes se
enamoran de ti. 4 Llévame contigo:
¡corramos! El rey me introdujo en sus
habitaciones: ¡gocemos y alegrémonos
contigo, celebremos tus amores más
que el vino! ¡Cuánta razón tienen para
amarte! La hermosura de 5 Soy morena, pero
hermosa, hijas de Jerusalén, como los campamentos de
Quedar, como las carpas de Salmá. 6 No se fijen en mi tez
morena: he sido tostada por el
sol. Los hijos de mi madrese
irritaron contra mí, me pusieron a cuidar las
viñas, ¡y a mi propia viña no la
pude cuidar! Ansiosa interpelación al Amado ausente 7 Dime, amado de mi alma, dónde llevas a pastar el
rebaño, dónde lo haces descansar
al mediodía, para que yo no ande
vagando junto a los rebaños de tus
compañeros. Respuesta de los pastores Coro 8 Si tú no lo sabes, ¡la más bella de las
mujeres! sigue las huellas del
rebaño y lleva a pastar tus
cabritos junto a las cabañas de los
pastores. Elogio de El Amado 9 Yo te comparo, amada
mía, a una yegua uncidaal carro
del Faraón. 10 ¡Qué hermosas son tus
mejillas entre los aros y tu cuello entre los
collares! 11 Te haremos pendientes
de oro, con incrustaciones de
plata. Elogio del Amado 12 Mientras el rey está en
su diván, mi nardo exhala su
perfume. que descansa entre mis
pechos. en las viñas de Engadí. Expresiones de amor mutuo El Amado 15 ¡Qué hermosa eres, amada
mía,qué hermosa eres! ¡Tus ojos son palomas! 16 ¡Qué hermoso eres,
amado mío, eres realmente encantador!
¡Qué frondoso es nuestro
lecho! 17 Las vigas de nuestra
casa son los cedros y nuestro artesonado, los
cipreses. 2 1 Yo soy
el narciso de Sarón, el lirio de los valles. El Amado 2 Como un lirio entre los
cardos es mi amada entre las
jóvenes. 3 Como un manzano entre
los árboles silvestres, es mi amado entre los
jóvenes: yo me senté a su sombra
tan deseada y su fruto es dulce a mi
paladar. 4 Él me hizo entrar en la
bodega y enarboló sobre mí la
insignia del Amor. 5 Reconfórtenme con
pasteles de pasas, reanímenme con manzanas, porque estoy enferma de
amor. La apacible unión de los enamorados 6 Su izquierda sostiene mi
cabeza y con su derecha me
abraza. El Amado 7 ¡Júrenme, hijas de
Jerusalén, por las gacelas y las
ciervas del campo, que no despertarán ni
desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera! Visita del Amado al llegar la primavera 8 ¡La voz de mi amado! Ahí viene, saltando por
las montañas, brincando por las colinas.
como un ciervo joven. Ahí está: se detiene detrás de nuestro muro; mira por la ventana, espía por el enrejado. 10 Habla mi amado, y me
dice: "¡Levántate, amada
mía, y ven, hermosa mía! 11 Porque ya pasó el
invierno, cesaron y se fueron las
lluvias. 12 Aparecieron las flores
sobre la tierra, llegó el tiempo de las
canciones, y se oye en nuestra tierra
el arrullo de la tórtola. 13 La higuera dio sus
primeros frutos y las viñas en flor
exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía! 14 Paloma mía, que anidas en las grietas de las
rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu
semblante". La oposición de los hermanos Coro 15 Cacen a los zorros, a esos zorros pequeños que arrasan las viñas, ¡y nuestras viñas están en
flor! Respuesta decidida de 16 ¡Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado, que apacienta su rebaño
entre los lirios! 17 Antes que sople la
brisa y huyan las sombras ¡vuelve, amado mío, como una gacela, o como un ciervo joven, por las montañas de Beter!
El Amado perdido y reencontrado 3 1 En mi lecho,
durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo
encontré! 2 Me levantaré y recorreré
la ciudad; por las calles y las
plazas, buscaré al amado de mi
alma. ¡Lo busqué y no lo
encontré! 3 Me encontraron los
centinelas que hacen la ronda por la
ciudad: "¿Han visto al amado
de mi alma?". 4 Apenas los había pasado,
encontré al amado de mi
alma. Lo agarré, y no lo soltaré
hasta que lo haya hecho
entrar en la casa de mi madre, en la habitación de la que
me engendró. El Amado 5 ¡Júrenme, hijas de
Jerusalén, por las gacelas y las
ciervas del campo, que no despertarán ni
desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera. Aparición del suntuoso cortejo nupcial Coro 6 ¿Qué es eso que sube del
desierto, como una columna de humo, perfumada de mirra y de
incienso y de todos los perfumes
exóticos? 7 ¡Es la litera de
Salomón! La rodean sesenta
guerreros, de los más valientes de
Israel: 8 todos ellos provistos de
espada, adiestrados para el
combate, cada uno con su espada a la
cintura por temor a los peligros
de la noche. 9 El rey Salomón se hizo
una litera con maderas del Líbano. 10 Sus columnas las hizo
de plata, su respaldo de oro, su asiento de púrpura, con el interior revestido
de ébano. Hijas de Jerusalén, 11 salgan a contemplar al
rey Salomón, con la corona que le ciñó
su madre, el día de su boda, el día
de su alegría. La belleza deslumbrante de El Amado 4 1 ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Tus ojos son palomas, detrás de tu velo. Tus cabellos, como un
rebaño de cabras que baja por las laderas
de Galaad. 2 Tus dientes, como un
rebaño de ovejas esquiladas que acaban de bañarse: todas ellas han tenido
mellizos y no hay ninguna estéril. 3 Como una cinta escarlata
son tus labios y tu boca es hermosa. Como cortes de granada son
tus mejillas, detrás de tu velo. 4 Tu cuello es como la
torrede David, construida con piedras
talladas: de ella cuelgan mil
escudos, toda clase de armaduras de
guerreros. 5 Tus pechos son como dos
ciervos jóvenes, mellizos de una gacela, que pastan entre los
lirios. 6 Antes que sople la brisa
y huyan las sombras, iré a la montaña de la
mirra, a la colina del incienso. 7 Eres toda hermosa, amada
mía, y no tienes ningún
defecto. 8 ¡Ven conmigo del Líbano,
novia mía, ven desde el Líbano! Desciende desde la cumbre
del Amaná, desde las cimas del Sanir
y del Hermón, desde la guarida de los
leones, desde los montes de los
leopardos. 9 ¡Me has robado el
corazón hermana mía, novia mía! ¡Me has robado el corazón con una sola de tus
miradas, con una sola vuelta de tus
collares! 10 ¡Qué hermosos son tus
amores, hermana mía, novia mía! Tus amores son más
deliciosos que el vino, y el aroma de tus
perfumes, mejor que todos los
ungüentos. 11 ¡Tus labios destilan
miel pura, novia mía! Hay miel y leche bajo tu
lengua, y la fragancia de tus
vestidos es como el aroma del
Líbano. 12 Eres un jardín cerrado hermana mía, novia mía; eres un jardín cerrado, una fuente sellada. 13 Tus brotes son un
vergel de granadas, con frutos exquisitos: alheña con nardos, 14 nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de
incienso, mirra y áloe, con los mejores perfumes. 15 ¡Fuente que riega los
jardines, manantial de agua viva, que fluye desde el Líbano! Los deseos de 16 ¡Despierta, viento del
norte, ven, viento del sur! ¡Soplen sobre mi jardín para que exhale su
perfume! ¡Que mi amado entre en su
jardín y saboree sus frutos
deliciosos! El gozo de la mutua posesión El Amado 5 |