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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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La obra está dirigida en primer lugar a la numerosa
y floreciente comunidad judía radicada en aquella ciudad. Lejos de su patria
y en estrecho contacto con una cultura brillante y ecléctica, ella corría el
riesgo de dejarse seducir por los atractivos del paganismo. Consciente de
esto, el autor se propone demostrar a sus compatriotas que no tienen nada que
envidiar a los paganos y, por lo tanto, sería una insensatez despreciar los
bienes que Sin embargo, también los paganos son indirectamente
destinatarios del mensaje contenido en este Libro. El autor se dirige a ellos
para hacerles ver que Israel no es un pueblo "bárbaro", ni un
"enemigo del genero humano", como se lo consideraba con frecuencia.
Su Dios es el Señor misericordioso, que ama a todas sus criaturas (11. 24-25)
y las gobierna "con gran indulgencia" (12. 18). Ese Dios
creó el mundo con Sabiduría y se manifiesta a todos los hombres a través de
sus obras. Sin embargo, los paganos no supieron reconocer en las cosas
creadas al Artífice y Soberano del universo. Para dar más valor a esta
requisitoria contra el paganismo, el autor usa el lenguaje de sus propios
pensadores, con intención no sólo polémica sino también misionera. El libro de Aunque el Nuevo Testamento no contiene ninguna cita
explícita de este escrito sapiencial, es indudable que san Juan y san Pablo
se inspiraron en él, sobre todo al hablar de Cristo como Palabra, Sabiduría,
Imagen y Resplandor de la gloria de Dios (Jn. 1. 1; 1 Cor. 1. 24, 30; Col. 1.
15; Heb. 1. 3; 1 Jn. 1. 1). "¿Quién es el hombre
que ama la vida y desea gozar de días felices?" (Sal. 34. 13). Esta
pregunta que tanto había inquietado a los antiguos "sabios" de
Israel, se vuelve a plantear en los primeros capítulos del Libro. La
respuesta tiene ahora otra dimensión. El destino último de cada hombre se
decide en la vida presente, pero su retribución definitiva se obtiene más
allá de la muerte. Los justos pueden mantenerse firmes y confiados frente al
sufrimiento y afrontar serenamente la violencia de que son objeto por parte
de los impíos, porque la esperanza que han puesto en Dios está "colmada
de inmortalidad" (3. 4). La fe en la
resurrección de Jesucristo, "el
primero que resucitó de entre los muertos" (Col 1. 18), llevará a su
plenitud el objeto de esta esperanza. "Cuando lo que es corruptible
se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la
inmortalidad, entonces se cumplirá Exhortación a amar la
justicia 1 1 Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la
tierra,piensen rectamente acerca del Señor y búsquenlo con sencillez
de corazón. 2 Porque él se deja
encontrar por los que no lo tientan, y se manifiesta a los que
no desconfían de él. 3 Los pensamientos
tortuosos apartan de Dios, y el Poder puesto a
prueba, confunde a los insensatos. 4 ni habita en un cuerpo
sometido al pecado. 5 Porque el santo
espíritu, el educador, huye de la falsedad, se aparta de los
razonamientos insensatos, y se siente rechazado
cuando sobreviene la injusticia. 6 pero no dejará sin castigo
las palabras del blasfemo, porque Dios es el testigo
de sus sentimientos, el observador veraz de su
corazón, y escucha todo lo que dice
su lengua. 7 Porque el espíritu del
Señor llena la tierra, y él, que mantiene unidas
todas las cosas, sabe todo lo que se dice. 8 Por eso no podrá
ocultarse el que habla perversamente, la justicia acusadora no
pasará de largo junto a él. 9 Los designios del impío
serán examinados: el eco de sus palabras
llegará hasta el Señor, como prueba acusadora de
sus iniquidades. 10 Un oído celoso lo
escucha todo, no se le escapa ni el más
leve murmullo. 11 Cuídense, entonces, de
las murmuraciones inútiles y preserven su lengua de
la maledicencia; porque la palabra más
secreta no se pronuncia en vano, y una boca mentirosa da
muerte al alma. 12 No busquen la muerte
viviendo extraviadamente, ni se atraigan la ruina
con las obras de sus manos. 13 Porque Dios no ha hecho
la muerte ni se complace en la
perdición de los vivientes. 14 Él ha creado todas las
cosas para que subsistan; las criaturas del mundo
son saludables, no hay en ellas ningún
veneno mortal y la muerte no ejerce su
dominio sobre la tierra. 15 Porque la justicia es
inmortal. Concepción de la vida
según los impíos 16 Pero los impíos llaman
a la muerte con gestos y palabras: teniéndola por amiga, se
desviven por ella y han hecho con ella un
pacto, porque son dignos de
pertenecerle. 2 1 Ellos se dicen entre sí, razonando
equivocadamente: "Breve y triste es nuestra vida, no hay remedio cuando el
hombre llega a su fin ni se sabe de nadie que
haya vuelto del Abismo. 2 Hemos nacido por obra
del azar, y después será como si no
hubiéramos existido. Nuestra respiración no es
más que humo, y el pensamiento, una
chispa que brota de los latidos del corazón; 3 cuando esta se extinga,
el cuerpo se reducirá a ceniza y el aliento se dispersará
como una ráfaga de viento. 4 Nuestro nombre será
olvidado con el tiempo y nadie se acordará de
nuestras obras; nuestra vida habrá pasado
como una nube, sin dejar rastro, se disipará como la bruma,
evaporada por los rayos
del sol y agobiada por su calor. 5 El tiempo de nuestra
vida es una sombra fugaz y nuestro fin no puede ser
retrasado: una vez puesto el sello,
nadie vuelve sobre sus pasos. 6 Vengan, entonces, y
disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas
con el ardor de la juventud. 7 ¡Embriaguémonos con
vinos exquisitos y perfumes, que no se nos escape
ninguna flor primaveral, 8 coronémonos con capullos
de rosas antes que se marchiten; 9 que ninguno de nosotros
falte a nuestra orgía, dejemos por todas partes
señales de nuestra euforia, porque eso es lo que nos
toca y esa es nuestra herencia! 10 Oprimamos al pobre, a
pesar de que es justo, no tengamos compasión de
la viuda ni respetemos al anciano
encanecido por los años. 11 Que nuestra fuerza sea
la norma de la justicia, porque está visto que la
debilidad no sirve para nada. 12 Tendamos trampas al justo,
porque nos molesta y se opone a nuestra
manera de obrar; nos echa en cara las
transgresiones a y nos reprocha las faltas
contra la enseñanza recibida. 13 Él se gloría de poseer
el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo
del Señor. 14 Es un vivo reproche
contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos
resulta insoportable, 15 porque lleva una vida
distinta de los demás y va por caminos muy
diferentes. 16 Nos considera como algo
viciado y se aparta de nuestros
caminos como de las inmundicias. Él proclama dichosa la
suerte final de los justos y se jacta de tener por
padre a Dios. 17 Veamos si sus palabras
son verdaderas y comprobemos lo que le
pasará al final. 18 Porque si el justo es
hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos
de sus enemigos. 19 Pongámoslo a prueba con
ultrajes y tormentos, para conocer su temple y
probar su paciencia. 20 Condenémoslo a una
muerte infame, ya que él asegura que Dios
lo visitará". Reflexión sobre el
error de los impíos 21 Así razonan ellos, pero
se equivocan, porque su malicia los ha
enceguecido. 22 No conocen los secretos
de Dios, no esperan retribución por
la santidad, ni valoran la recompensa
de las almas puras. 23 Dios creó al hombre para
que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su
propia naturaleza, 24 pero por la envidia del
demonio entró la muerte en el
mundo, y los que pertenecen a él
tienen que padecerla. Destino de los justos y
de los impíos 3 1 Las almas de los justos están en las manos de
Dios, y no los afectará ningún tormento. su partida de este mundo
fue considerada una desgracia 3 y su alejamiento de
nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz. pero su esperanza estaba
colmada de inmortalidad. 5 Por una leve corrección,
recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a
prueba y los encontró dignos de
él. 6 Los probó como oro en el
crisol y los aceptó como un
holocausto. 7 Por eso brillarán cuando
Dios los visite, y se extenderán como
chispas por los rastrojos. 8 Juzgarán a las naciones
y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey
para siempre. 9 Los que confían en él comprenderán
la verdad y los que le son fieles
permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la
misericordia son para sus elegidos. 10 Pero los impíos tendrán
un castigo conforme a sus razonamientos, porque desdeñaron al justo
y se apartaron del Señor. 11 El que desprecia la
sabiduría y la enseñanza es un desdichado: ¡vana es su esperanza, inútiles sus esfuerzos, infructuosas sus obras! 12 ¡Sus mujeres son
insensatas, sus hijos perversos y su descendencia maldita!
La verdadera fecundidad 13 ¡Feliz, en cambio, la
mujer estéril que no se ha manchado, la que no tuvo relaciones
ilícitas! Ella dará frutos cuando
Dios visite las almas. 14 Feliz también el eunuco
que no cometió ninguna iniquidad ni tuvo pensamientos
perversos contra el Señor. Por su fidelidad se le
dará una gracia especial, una herencia muy deseable
en el Templo del Señor. 15 Porque es glorioso el
fruto de los trabajos honestos, e indefectible la raíz de 16 Pero los hijos de los
adúlteros no llegarán a su madurez y la descendencia de una
unión ilegítima desaparecerá. 17 Aunque vivan mucho
tiempo, serán tenidos por nada, y al fin su vejez será
deshonrosa; 18 si mueren pronto, no
tendrán esperanza ni consuelo en el día del
Discernimiento, 19 porque es penoso el fin
de una raza injusta. 4 1 Es mejor no tener hijos y poseer la virtud, porque
ella deja un recuerdo inmortal, ya que es reconocida por
Dios y por los hombres. 2 Cuando está presente, se
la imita, cuando está ausente, se la
echa de menos; en la eternidad, triunfa
ceñida de una corona, vencedora en una lucha por
premios intachables. 3 En cambio, la numerosa
descendencia de los impíos no servirá de nada: nacida de brotes
bastardos, no echará raíces profundas ni se establecerá sobre un
suelo firme. 4 Aunque por un tiempo
crezcan sus ramas, al no estar bien
arraigada, será sacudida por el viento y arrancada de raíz por la
violencia del vendaval; 5 sus ramas serán
quebradas cuándo todavía estén tiernas, sus frutos serán inservibles:
no estarán maduros para
ser comidos ni prestarán ninguna
utilidad. 6 Porque los hijos nacidos
de uniones culpables atestiguan contra la
maldad de sus padres, cuando se los examina. El fin prematuro del
justo 7 El justo, aunque tenga
un fin prematuro, gozará del reposo. 8 La vejez honorable no
consiste en vivir mucho tiempo ni se mide por el número
de años: 9 los cabellos blancos del
hombre son la prudencia, y la edad madura, una vida
intachable. 10 Porque se hizo
agradable a Dios, el justo fue amado por él, y como vivía entre los
pecadores, fue trasladado de este mundo. 11 Fue arrebatado para que
la maldad no pervirtiera su inteligencia ni el engaño sedujera su
alma. 12 Porque el atractivo del
mal oscurece el bien y el torbellino de la pasión
altera una mente sin malicia. 13 Llegado a la perfección
en poco tiempo, alcanzó la plenitud de una
larga vida. 14 Su alma era agradable
al Señor, por eso, él se apresuró a
sacarlo de en medio de la maldad. La gente ve esto y no lo
comprende; ni siquiera se les pasa
por la mente 15 que los elegidos del
Señor encuentran gracia y misericordia, y que él interviene en
favor de sus santos. 16 El justo que muere
condena a los impíos que viven, y una juventud que alcanza
pronto la perfección reprueba la larga vejez
del injusto. 17 Ellos verán el fin del
sabio, pero no comprenderán los
designios del Señor sobre él ni porque lo ha puesto en
lugar seguro; 18 lo verán y sentirán
desprecio, pero el Señor se reirá de
ellos. 19 Después se convertirán
en un cadáver infame, objeto de oprobio eterno
entre los muertos. El Señor los precipitará
de cabeza, sin que puedan hablar, los arrancará de sus
cimientos, y serán completamente
exterminados: quedarán sumidos en el
dolor, y desaparecerá hasta su recuerdo.
El desconcierto de los
impíos en el Juicio 20 Cuando se haga el
recuento de sus pecados, llegarán atemorizados, y sus iniquidades se
levantarán contra ellos para acusarlos. 5 1 Entonces el justo se mantendrá de pie,
completamente seguro frente a aquellos que lo oprimieron y despreciaron sus
padecimientos. 2 Ellos, al verlo, serán
presa de un terrible temor y quedarán desconcertados
por lo imprevisto de su salvación. 3 Llenos de remordimiento
y lanzando gemidos, se dirán unos a otros, con
el espíritu angustiado: 4 "Este es el que
antes poníamos en ridículo y convertíamos en objeto
de escarnio. ¡Insensatos de nosotros!
Su vida nos parecía una locura y su fin una ignominia. 5 ¿Cómo ha sido incluido
entre los hijos de Dios y participa de la herencia
de los santos? 6 ¡Qué lejos nos apartamos
del camino de la verdad! La luz de la justicia
nunca nos ha iluminado ni el sol ha salido para
nosotros. 7 Nos hemos hartado de los
senderos del mal y la perdición, hemos atravesado desiertos
sin caminos, ¡pero no hemos conocido el
camino del Señor! 8 ¿De qué nos sirvió
nuestra arrogancia? ¿De qué nos valió
jactarnos de las riquezas? 9 Todo eso se desvaneció
como una sombra, como una noticia fugaz; 10 como una nave que surca
el mar agitado, sin que pueda descubrirse
la huella de su paso ni la estela de su quilla
entre las olas; 11 o como un pájaro que
vuela por el aire sin dejar rastros de su
trayecto: él golpea la brisa con el
látigo de sus plumas y la corta con un agudo
silbido, se abre camino batiendo
las alas y después no queda ni una
señal de su paso; 12 o como una flecha
arrojada hacia el blanco: el aire desplazado vuelve
en seguida a su lugar, y se ignora el camino que
ella siguió. 13 Así también nosotros,
desaparecimos apenas nacidos y no tenemos para mostrar
ninguna señal de virtud, porque nos hemos consumido
en nuestra maldad". 14 Sí, la esperanza del
impío es como brizna llevada por el viento, como espuma ligera
arrastrada por el huracán: ella se disipa como el
humo por el viento, se desvanece como el
recuerdo del huésped de un día. El porvenir glorioso de
los justos 15 Pero los justos viven
para siempre; su recompensa está en el
Señor y el Altísimo se preocupa
de ellos. 16 Por eso, recibirán la
espléndida realeza y la hermosa diadema de
las manos del Señor; porque él los protegerá
con su mano derecha y los defenderá con su
brazo. 17 Tomará su celo por
armadura y armará a la creación
para vengarse de sus enemigos; 18 vestirá como coraza la
justicia, ceñirá como casco un
juicio inapelable; 19 tomará como escudo su
santidad invencible, 20 afilará como una espada
su ira inexorable, y el universo luchará a su
lado contra los insensatos. 21 Los rayos partirán como
disparos certeros: de las nubes, como de un
arco bien tenso, volarán hacia el blanco; 22 una ballesta arrojará
una furiosa granizada, las olas del mar se
encresparán contra ellos y los ríos los sumergirán
sin piedad; 23 un viento impetuoso se
levantará contra ellos y los aventará como un
huracán. Así la iniquidad devastará
toda la tierra y la maldad derribará los
tronos de los poderosos. NATURALEZA Y ACTIVIDAD DE En esta segunda parte
del Libro, el autor pone sus propias palabras y reflexiones en labios de
Salomón, para exhortar a los gobernantes de la tierra a tomar conciencia de
su responsabilidad y a buscar la verdadera Sabiduría. Luego relata cómo él
mismo adquirió este don inapreciable y por qué eligió a Exhortación a buscar 6 1 ¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces
de los confines de la tierra! 2 ¡Presten atención, los
que dominan multitudes y están orgullosos de esa
muchedumbre de naciones! 3 Porque el Señor les ha
dado el dominio, y el poder lo han recibo
del Altísimo: él examinará las obras de
ustedes y juzgará sus designios. 4 Ya que ustedes, siendo
ministros de su reino, no han gobernado con
rectitud ni han respetado ni han obrado según la
voluntad de Dios, 5 él caerá sobre ustedes
en forma terrible y repentina, ya que un juicio
inexorable espera a los que están arriba. 6 Al pequeño, por piedad,
se le perdona, pero los poderosos serán
examinados con rigor. 7 Porque el Señor de todos
no retrocede ante nadie, ni lo intimida la
grandeza: él hizo al pequeño y al
grande, y cuida de todos por
igual, 8 pero los poderosos serán
severamente examinados. para que aprendan 10 porque los que observen
santamente las leyes santas serán reconocidos como
santos, y los que se dejen instruir
por ellas, también en ellas
encontrarán su defensa. 11 Deseen, entonces, mis
palabras; búsquenlas ardientemente,
y serán instruidos. Encuentro con 12 se deja contemplar fácilmente
por los que la aman y encontrar por los que la
buscan. 13 Ella se anticipa a
darse a conocer a los que la desean. 14 El que madruga para
buscarla no se fatigará, porque la encontrará
sentada a su puerta. 15 Meditar en ella es la
perfección de la prudencia, y el que se desvela por su
causa pronto quedará libre de
inquietudes. 16 se les aparece con
benevolencia en los caminos y les sale al encuentro en
todos sus pensamientos. 17 El comienzo de querer instruirse, es
amarla; 18 amarla, es cumplir sus
leyes, observar sus leyes, es
garantía de incorruptibilidad, 19 y la incorruptibilidad
hace estar cerca de Dios: 20 así, el deseo de 21 Si a ustedes, entonces,
soberanos de los pueblos, les agradan los tronos y
los cetros, honren a Anuncio de una
revelación sobre 22 ¿Pero qué es Yo lo voy a anunciar, sin
ocultarles sus misterios: me remontaré hasta sus
orígenes más remotos, pondré al descubierto su
conocimiento, y no me apartaré de la
verdad. 23 No me acompañará en el
camino la envidia corrosiva, porque ella no tiene nada
en común con 24 Una multitud de sabios
es la salvación del mundo, y un rey sensato asegura
la estabilidad de su pueblo. 25 Por lo tanto, déjense
instruir por mis palabras, y esto les resultará
provechoso. Condición humana de
Salomón 7 1 Yo también soy un hombre mortal, igual que todos,
nacido del primer hombre, que fue formado de la tierra: en el seno de una madre
fue modelada mi carne; 2 durante diez meses tomé
consistencia en su sangre, gracias al semen paterno y
al placer que va acompañado del sueño. 3 Yo también, al nacer,
respiré el aire común, caí sobre la tierra que
nos recibe a todos por igual, y mi primer grito, como el
de todos, fue el llanto. 4 Fui criado entre pañales
y en medio de cuidados, 5 porque ningún rey
comenzó a vivir de otra manera: 6 la entrada en la vida es
la misma para todos, y también es igual la
salida. Estima de Salomón por 7 Por eso oré, y me fue
dada la prudencia, supliqué, y descendió
sobre mí el espíritu de 8 La preferí a los cetros
y a los tronos, y tuve por nada las
riquezas en comparación con ella. 9 No la igualé a la piedra
más preciosa, porque todo el oro,
comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado,
será considerada como barro. 10 La amé más que a la
salud y a la hermosura, y la quise más que a la
luz del día, porque su resplandor no
tiene ocaso. 11 Junto con ella me
vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos
una riqueza incalculable. 12 Yo gocé de todos esos
bienes, porque aunque ignoraba que ella
era su madre. 13 La aprendí con
sinceridad y la comunico sin envidia, y a nadie le oculto sus
riquezas. 14 Porque ella es para los
hombres un tesoro inagotable: los que la adquieren se
ganan la amistad de Dios, ya que son recomendados a
él por los dones de la instrucción. Invocación a Dios,
fuente de Sabiduría 15 Que Dios me conceda
hablar con inteligencia, y que mis pensamientos
sean dignos de los dones recibidos, porque él mismo es el guía
de y el que dirige a los
sabios. 16 En sus manos estamos
nosotros y nuestras palabras, y también todo el saber y
la destreza para obrar. 17 Él me dio un
conocimiento exacto de todo lo que existe, para comprender la
estructura del mundo y la actividad de los elementos; 18 el comienzo, el fin y
el medio de los tiempos, la alternancia de los
solsticios y el cambio de las estaciones, 19 los ciclos del año y
las posiciones de los astros; 20 la naturaleza de los
animales y los instintos de las fieras, el poder de los espíritus
y los pensamientos de los hombres; las variedades de las
plantas y las propiedades de las raíces. 21 Conocí todo lo que está
oculto o manifiesto, porque me instruyó Atributos de 22 En ella hay un espíritu
inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin
mancha, diáfano, inalterable,
amante del bien, agudo, 23 libre, bienhechor,
amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo
observa todo y penetra en todos los
espíritus: en los inteligentes, los
puros y hasta los más sutiles. 24 a causa de su pureza, lo
atraviesa y penetra todo. 25 Ella es exhalación del
poder de Dios, una emanación pura de la
gloria del Todopoderoso: por eso, nada manchado
puede alcanzarla. 26 Ella es el resplandor
de la luz eterna, un espejo sin mancha de la
actividad de Dios y una imagen de su bondad.
27 Aunque es una sola, lo
puede todo; permaneciendo en sí misma,
renueva el universo; de generación en
generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios
y profetas. 28 Porque Dios ama
únicamente a los que conviven con 29 Ella, en efecto, es más
radiante que el sol y supera a todas las
constelaciones; es más luminosa que la
misma luz, 30 ya que la luz cede su
lugar a la noche, pero contra 8 1 Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el
otro, y todo lo administra de la mejor manera. El amor de Salomón por 2 Yo la amé y la busqué
desde mi juventud, traté de tomarla por
esposa y me enamoré de su
hermosura. 3 Su intimidad con Dios
hace resaltar la nobleza de su origen, porque la amó el Señor de
todas las cosas. 4 Está iniciada en la
ciencia de Dios y es ella la que elige sus
obras. 5 Si la riqueza es un bien
deseable en la vida, ¿qué cosa es más rica que 6 Si la prudencia es la
que obra, ¿quién más que ella es
artífice de todo lo que existe? 7 ¿Amas la justicia? El fruto de sus esfuerzos
son las virtudes, porque ella enseña la
templanza y la prudencia, la justicia y la
fortaleza, y nada es más útil que
esto para los hombres en la vida. 8 ¿Deseas, además, tener
mucha experiencia? Ella conoce el pasado y
puede prever el porvenir, interpreta las máximas y
descifra los enigmas, conoce de antemano las
señales y los prodigios, la sucesión de las épocas
y de los tiempos. 9 Yo decidí tomarla por
compañera de mi vida, sabiendo que ella sería mi
consejera para el bien y mi aliento en las
preocupaciones y la tristeza. 10 Gracias a ella, alcanzaré
gloria entre la gente, y aun siendo joven, seré
honrado por los ancianos. 11 Me encontrarán
perspicaz en el ejercicio de la justicia, y seré admirado en
presencia de los grandes. 12 Si me callo, estarán a
la expectativa, si hablo, me prestarán
atención, si mi discurso se
prolonga, permanecerán en silencio. 13 Gracias a ella,
alcanzaré la inmortalidad y dejaré a la posteridad
un recuerdo eterno; 14 gobernaré a los
pueblos, y las naciones me estarán sometidas; 15 terribles tiranos
quedarán aterrados al oír hablar de mí; me mostraré bondadoso con
mi pueblo y valiente en la guerra. 16 Al volver a mi casa,
descansaré junto a ella, porque su compañía no
causa amargura, ni dolor su intimidad, sino sólo placer y
alegría. 17 Al reflexionar sobre
estas cosas, y considerando en mi
corazón que en la familiaridad con
18 en su amistad, un gozo
honesto, en los trabajos de sus
manos, inagotables riquezas, en su trato asiduo, la
prudencia, y en la comunicación con
ella, la celebridad, yo iba por todas partes,
tratando de poseerla. 19 Yo era un muchacho
naturalmente bueno y había recibido un alma
bondadosa, 20 o más bien, siendo
bueno, vine a un cuerpo sin mancha; 21 pero comprendiendo que
no podía obtener si Dios no me la concedía,
–y ya era un signo de
prudencia saber de quién viene esta gracia– me dirigí al Señor y le
supliqué, diciéndole de todo
corazón: Oración para obtener 9 1 "Dios de los Padres y Señor misericordioso,
que hiciste todas las cosas con tu palabra, 2 y con tu Sabiduría
formaste al hombre, para que dominara a los
seres que tú creaste, 3 para que gobernara el
mundo con santidad y justicia e hiciera justicia con
rectitud de espíritu: 4 dame y no me excluyas del
número de tus hijos. 5 Porque yo soy tu
servidor y el hijo de tu servidora, un hombre débil y de vida
efímera, de poca capacidad para
comprender el derecho y las leyes; 6 y aunque alguien sea
perfecto entre los hombres, sin 7 Tú me preferiste para
que fuera rey de tu pueblo y juez de tus hijos y de
tus hijas. 8 Tú me ordenaste
construir un Templo sobre tu santa montaña y un altar en la ciudad
donde habitas, réplica del santo
Tabernáculo que habías preparado desde
el principio. 9 Contigo está y que estaba presente
cuando tú hacías el mundo; ella sabe lo que es agradable
a tus ojos y lo que es conforme a tus
mandamientos. 10 Envíala desde los
santos cielos, mándala desde tu trono
glorioso, para que ella trabaje a mi
lado y yo conozca lo que es de
tu agrado: 11 así ella, que lo sabe y
lo comprende todo, me guiará atinadamente en
mis empresas y me protegerá con su
gloria. 12 Entonces, mis obras te
agradarán, yo gobernaré a tu pueblo
con justicia y seré digno del trono de
mi padre. 13 ¿Qué hombre puede
conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo
que quiere el Señor? 14 Los pensamientos de los
mortales son indecisos y sus reflexiones,
precarias, 15 porque un cuerpo
corruptible pesa sobre el alma y esta morada de arcilla
oprime a la mente con muchas preocupaciones.
16 Nos cuesta conjeturar lo
que hay sobre la tierra, y lo que está a nuestro
alcance lo descubrimos con esfuerzo; pero ¿quién ha explorado
lo que está en el cielo? 17 ¿Y quién habría
conocido tu voluntad si tú mismo no hubieras
dado y enviado desde lo alto tu
santo espíritu? 18 Así se enderezaron los
caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los
hombres lo que te agrada y, por El Libro concluye con
una larga meditación sobre la acción de Un principio guía la
interpretación de los hechos: todo lo que sirvió para castigar a los enemigos
de Israel se convirtió en un beneficio para el Pueblo de Dios (11. 5). Con el
fin de dar más relieve y vivacidad a esta enseñanza, el autor maneja con
mucha libertad las tradiciones bíblicas, idealizando los acontecimientos y
adornándolos ocasionalmente con elementos legendarios. Además, en una extensa
polémica contra la idolatría (caps. 13 - 15), él trata de preservar a los judíos
de la apostasía y de mostrar a los paganos la inconsistencia de su propia
religión. Desde Adán hasta Noé 10 1 Ella protegió al primero que fue formado, al padre
del mundo, que estaba solo cuando fue creado. Lo liberó de su propia
caída 2 y le dio la fuerza para
dominar todas las cosas. 3 Pero un injusto que por
su ira se apartó de ella pereció a causa de su
furia fratricida. 4 Y cuando, por culpa de
él, las aguas anegaron la tierra, de nuevo la salvó guiando al justo sobre una
simple madera. Desde Abraham hasta
José 5 Cuando las naciones, por
su perversión unánime, fueron confundidas, ella reconoció al justo, lo conservó irreprochable
delante de Dios y lo hizo más fuerte que
la ternura hacia su hijo. 6 Cuando eran exterminados
los impíos, ella libró a un justo, escapado del fuego que
caía sobre las Cinco Ciudades. 7 En testimonio de
semejante perversidad, humea allí todavía una
tierra desolada, los arbustos dan frutos
que no llegan a madurar y, como recuerdo de un alma
incrédula, se alza una columna de
sal. 8 Por haberse apartado del
camino de no sólo tuvieron la
desgracia de no conocer el bien, sino que, además, dejaron
a los vivientes un momento de su locura, para que sus faltas no
quedaran ocultas. 9 10 Al justo que huía de la
ira de su hermano, ella lo guió por senderos
rectos; le mostró la realeza de
Dios, y le dio el conocimiento
de las cosas santas; lo hizo prosperar en sus
duros trabajos y multiplicó el fruto de
sus esfuerzos; 11 lo asistió contra la
codicia de sus explotadores, y lo colmó de riquezas; 12 lo protegió contra sus
enemigos y lo defendió de los que
acechaban contra él; y le otorgó la palma en un
rudo combate, para que supiera que la
piedad es más poderosa que todo. 13 Ella no abandonó al
justo que fue vendido, sino que lo libró del
pecado; 14 descendió con él a la
cisterna, y no lo abandonó en la
prisión hasta entregarle el cetro
de la realeza y la autoridad sobre los
que lo sojuzgaban; así puso en evidencia la
mentira de sus calumniadores y le dio una gloria
eterna. Moisés y el Éxodo 15 Ella liberó de una
nación opresora a un pueblo santo, a una
raza irreprochable. 16 Entró en el alma de un servidor
del Señor y enfrentó a reyes
temibles con prodigios y señales. 17 Otorgó a los santos la
recompensa de sus trabajos y los condujo por un
camino admirable; fue para ellos una sombra
protectora durante el día y un fulgor de estrellas
durante la noche. 18 Los hizo pasar a pie
por el Mar Rojo y los condujo a través de
las aguas caudalosas. y después los despidió a
borbotones desde el fondo del Abismo. 20 Así, los justos
despojaron a los impíos y celebraron, Señor, tu
santo Nombre, alabando unánimemente tu
mano protectora. 21 Porque y soltó la lengua de los
más pequeños. 11 1 Ella hizo prosperar sus empresas gracias a un
santo profeta. 2 Ellos atravesaron un desierto inhabitable y levantaron sus carpas en
lugares intransitados; 3 enfrentaron a sus
enemigos y rechazaron a sus adversarios. El agua, ruina de los
egipcios y salvación de Israel 4 Cuando estaban
sedientos, te invocaron, y una roca escarpada les
dio agua, una dura piedra les calmó
la sed. 5 Así, lo mismo que sirvió
de castigo a sus enemigos fue para ellos un
beneficio en sus dificultades. 6 En lugar de la vertiente
perenne de un río, enturbiado por una mezcla
de sangre y barro, 7 como castigo por un
decreto infanticida, les diste, contra toda
esperanza, un agua abundante, 8 mostrándoles por la sed
que soportaron entonces cómo habías castigado a
sus adversarios. 9 Por la prueba a que
fueron sometidos, aunque eran corregidos con
misericordia, comprendieron los
tormentos que soportaban los impíos, al ser juzgados con ira. 10 Porque a ellos los
probaste como un padre que reprende, pero a los otros los
sentenciaste como un rey implacable que condena. 11 Y tanto lejos como cerca
de los tuyos, estaban igualmente
atribulados, 12 ya que una doble
tristeza se apoderó de ellos y gimieron al recordar el
pasado: 13 cuando comprendieron
que lo que a ellos los castigaba había sido un beneficio
para los otros, sintieron la mano del Señor.
14 Al que antes habían
hecho exponer al peligro, y luego rechazaron con
desprecio, lo admiraron al final de
los acontecimientos, admiraron al que antes
habían abandonado en las aguas después de sufrir una sed
muy diferente a la de los justos. Moderación del castigo
divino que los extraviaban hasta
hacerles rendir culto a reptiles irracionales y
a insectos despreciables, tú les enviaste como
castigo una multitud de animales irracionales, 16 para que comprendieran
que uno es castigado con lo mismo que le sirve
para pecar. 17 Bien podía tu mano
omnipotente –aquella que creó el mundo
de una materia informe– enviar contra ellos una
multitud de osos o de leones feroces, 18 o fieras desconocidas
creadas expresamente, llenas de furor, que exhalaran un aliento
de fuego, despidieran un humo
nauseabundo, o lanzaran de sus ojos
terribles rayos: 19 animales capaces, no
sólo de destruirlos de un zarpazo, sino de hacerlos perecer
con su aspecto terrorífico. 20 Aún sin esto, ellos
podían ser derribados de un soplo, perseguidos por barridos por el soplo de
tu poder. Pero tú lo has dispuesto
todo con medida, número y peso. El amor de Dios hacia
todas sus criaturas 21 Tu inmenso poder está
siempre a tu disposición, ¿y quién puede resistir a
la fuerza de tu brazo? 22 El mundo entero es
delante de ti como un grano de polvo que
apenas inclina la balanza, como una gota de rocío
matinal que cae sobre la tierra. 23 Tú te compadeces de
todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los
pecados de los hombres para que ellos se
conviertan. 24 Tú amas todo lo que
existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado
algo, no lo habrías creado. 25 ¿Cómo podría subsistir
una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no
la hubieras llamado? 26 Pero tú eres indulgente
con todos, ya que todo es tuyo, Señor
que amas la vida, 12 1 porque tu espíritu incorruptible está en todas
las cosas. 2 Por eso reprendes poco a poco a los que caen, y los amonestas
recordándoles sus pecados, para que se aparten del
mal y crean en ti, Señor. Indulgencia de Dios
hacia Canaán 4 los aborreciste por sus
prácticas detestables, actos de hechicería y
ritos impíos. a esos devoradores de
entrañas en banquetes de carne
humana y de sangre, a esos iniciados en ritos
sangrientos, decidiste hacerlos perecer
por las manos de nuestros padres, 7 para que esta tierra, la
más querida por ti entre todas, recibiera una digna
colonia de hijos de Dios. 8 Pero aun a ellos, por
ser hombres, los trataste con indulgencia, y enviaste avispas como
precursores de tu ejército, para que los exterminaran
gradualmente. 9 Ciertamente, tú hubieras
podido, en una batalla campal, entregar a los impíos en
manos de los justos, o bien aniquilarlos de un
solo golpe por medio de animales feroces
o por una sentencia inexorable. 10 En cambio, ejecutando
poco a poco tu sentencia, les dabas oportunidad de
arrepentirse, aunque no ignorabas que su
origen era perverso y su malicia innata y que jamás cambiarían su
manera de pensar, 11 porque una maldición
pesaba sobre esa raza desde el principio. Y no fue por temor de
nadie que les ofrecías dejar impunes sus pecados. 12 ¿Quién podrá decirte:
"¿Qué has hecho?". ¿Quién se opondrá a tu
sentencia? ¿Quién te hará algún cargo
por destruir a las naciones que tú creaste? ¿Quién se levantará contra
ti como vengador de los injustos? 13 Porque, fuera de ti, no
hay otro Dios que cuide de todos, a quien tengas que probar
que tus juicios no son injustos; 14 ni tampoco hay rey ni
soberano que pueda enfrentarse contigo para defender a los que tú
has castigado. La omnipotencia de
Dios, fuente de su justicia 15 Como eres justo, riges
el universo con justicia, y consideras incompatible
con tu poder condenar a quien no merece
ser castigado. 16 Porque tu fuerza es el
principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas
las cosas te hace indulgente con todos. 17 Tú muestras tu fuerza
cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad
de aquellos que la conocen. 18 Pero, como eres dueño
absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos
gobiernas con gran indulgencia, porque con sólo quererlo
puedes ejercer tu poder. La moderación de Dios,
ejemplo para su Pueblo 19 Al obrar así, tú
enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo
de los hombres y colmaste a tus hijos de
una feliz esperanza, porque, después del
pecado, das lugar al arrepentimiento. 20 Si a los enemigos de
tus hijos, que eran reos de muerte, los castigaste con tanta
consideración y miramiento, dándoles el tiempo y el
lugar para apartarse de su maldad, 21 ¡con cuántas más
precauciones habrás juzgado a tus hijos, tú que con juramentos y
alianzas, hiciste a sus padres tan
magníficas promesas! 22 Así, cuando castigas a
nuestros enemigos con moderación, nos instruyes a fin de
que, al juzgar a los otros, recordemos tu bondad y, al ser juzgados,
contemos con tu misericordia. El castigo después de
la misericordia 23 Por eso, a los que en
su locura habían llevado una vida injusta, los atormentaste con sus
propias abominaciones, 24 porque se habían
extraviado demasiado lejos, por los caminos del error,
tomando por dioses a los
animales más viles y despreciables y dejándose engañar como
niños sin juicio. 25 Entonces, como a niños
que no razonan, les enviaste un castigo
irrisorio. 26 Pero aquellos que no se
enmendaron con esa corrección irrisoria soportarán un juicio digno
de Dios. 27 Exasperados por los
animales que los hacían sufrir y viéndose castigados por
aquellos a quienes tenían por dioses, reconocieron como Dios
verdadero al que antes se negaban a
conocer. Por eso se abatió sobre
ellos todo el rigor de la condena. Es así, que cayó sobre
ellos el peor de los castigos. El culto de las fuerzas
de la naturaleza 13 1 Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres
que han ignorado a Dios, los que, a partir de las
cosas visibles, no fueron capaces de conocer a "Aquel que es", y al considerar sus obras,
no reconocieron al Artífice. 2 En cambio, tomaron por
dioses rectores del universo al fuego, al viento, al
aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los
astros luminosos del cielo. 3 Ahora bien, si
fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron
como dioses, piensen cuánto más
excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de
la belleza es el que las creó. 4 Y si quedaron
impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de
ellas, cuánto más poderoso es el
que las formó. 5 Porque, a partir de la
grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a
contemplar a su Autor. 6 Sin embargo, estos
hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se
extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo; 7 como viven ocupándose de
sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo
que ven: ¡tan bello es el
espectáculo del mundo! 8 Pero ni aún así son
excusables: 9 si han sido capaces de
adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del
mundo entero, ¿cómo no encontraron más
rápidamente al Señor de todo? El culto de los ídolos:
las imágenes talladas 10 ¡Desgraciados, porque
han puesto su esperanza en cosas muertas, los que llamaron dioses a
obras fabricadas por las manos del hombre, al oro y la plata
trabajados con arte, a figuras de animales, o a una piedra sin valor
esculpida por una mano antigua! 11 Tomemos, por ejemplo,
un leñador: él derriba con la sierra
un árbol fácil de voltear, le quita hábilmente toda
la corteza, lo trabaja con maestría y hace con él un objeto
útil para el uso común. 12 Con las astillas que
sobran calienta su comida y sacia
su apetito. 13 Pero queda todavía un
resto que no sirve para nada, un tronco retorcido y
lleno de nudos: él lo toma, lo esculpe
para llenar sus ratos de ocio, lo talla con habilidad en
sus momentos libres, y le da forma humana 14 o lo hace semejante a
un vil animal. Después, lo recubre de
minio, colorea la superficie de rojo, y disimula todos sus
defectos con un enduido; 15 le prepara un sitio
adecuado, lo coloca en la pared y lo
asegura con un clavo. 16 De esa manera, toma
precauciones para que no se caiga, sabiendo que no puede
valerse por sí mismo, porque no es más que una
imagen y tiene necesidad de ayuda. 17 Sin embargo, cuando
ruega por sus bienes, por su hogar o sus hijos, no se avergüenza de
dirigir la palabra a ese objeto sin vida: ¡reclama salud a un
inválido, 18 implora vida a un
muerto, pide socorro al más
inexperto; al emprender un viaje,
ruega al que es incapaz de dar un paso; 19 para sus ganancias, sus
empresas y el éxito de sus trabajos, pide vigor al que no tiene
en sus manos ningún vigor! Otro caso de idolatría:
los navegantes 14 1 Otro se embarca dispuesto a surcar las olas
bravías e invoca a una madera más carcomida que la nave que lo lleva. 2 Porque esa nave fue
concebida por el afán de lucro y construida por la
sabiduría artesanal, 3 pero es tu Providencia,
Padre, la que dirige el timón. Sí, tú has abierto un
camino en el mar y un sendero seguro entre
las olas, 4 mostrando así que puedes
salvar de todo peligro, incluso si uno se embarca
sin ninguna experiencia. 5 Tú no quieres que las
obras de tu Sabiduría sean estériles: por eso los hombres
confían su vida a una simple madera, y atraviesan a salvo las
olas sobre una frágil embarcación. 6 Así, en el principio,
mientras perecían los gigantes orgullosos, la esperanza del mundo se
refugió en una frágil embarcación, que, dirigida por tu mano,
dejó al futuro el germen de nuevas generaciones. 7 Bendita la madera
convertida en instrumento de justicia, 8 pero maldito el ídolo
hecho por manos humanas, tanto él como su autor: éste por haberlo fabricado
y aquel porque, siendo corruptible, fue llamado dios. 9 Porque Dios detesta
igualmente al impío y su impiedad, 10 y el objeto fabricado será
castigado junto con su autor. 11 Por eso también serán
juzgados los ídolos de las naciones, ya que, entre las
criaturas de Dios, se convirtieron en una
abominación, en motivo de escándalo
para las almas de los hombres y en una trampa para los
pies de los insensatos. Origen del culto de los
ídolos 12 La invención de los
ídolos es el origen de la fornicación, y su descubrimiento, la
corrupción de la vida. 13 Ellos no existían al
principio ni existirán para siempre, 14 sino que entraron en el
mundo por la superstición humana: por eso les está reservado
un rápido fin. 15 Un padre, afligido por
un duelo prematuro, encarga una imagen de su
hijo tan pronto arrebatado, y al que antes no era más
que un cadáver, ahora lo honra como a un dios y transmite a los suyos
misterios y ritos. 16 Luego, con el tiempo,
esta impía costumbre es observada como ley. 17 Asimismo, por orden de
los soberanos, se rendía culto a las
estatuas: como no se los podía
honrar en persona, a causa de la distancia, reprodujeron esa figura
lejana, fabricando una imagen
visible del rey que veneraban; así se adulaba con fervor
al ausente como si estuviera presente. 18 La ambición del artista
contribuyó a extender este culto, atrayendo incluso a los
que ni siquiera conocían al rey, 19 porque aquel, deseoso
sin duda de complacer al soberano, empleó todo su arte para
hacerlo más hermoso de lo que era; 20 y la gente, seducida
por el encanto de la obra, convirtió en objeto de adoración al que poco antes honraba como
a un hombre. 21 Y esto resultó una
asechanza para los vivientes, ya que los hombres,
víctimas del infortunio o de la tiranía, atribuyeron a piedras y
maderas el Nombre incomunicable. Deplorables
consecuencias de la idolatría 22 Pero no les bastó equivocarse
en el conocimiento de Dios, sino que, debatiéndose en
la tremenda lucha provocada por la ignorancia, ellos dan a tantos males
el nombre de paz. 23 Con sus ritos
infanticidas, sus misterios ocultos y sus frenéticas orgías de
costumbres extravagantes, 24 ya no conservan puros,
ni la vida ni el matrimonio; uno elimina al otro a
traición o lo aflige por el adulterio. 25 En todas partes reina
el caos: sangre y muerte, robo y fraude, corrupción, deslealtad,
agitación, perjurio, 26 vejación de los buenos,
olvido de los beneficios, contaminación de las
almas, perversión sexual, desorden en el matrimonio,
adulterio y libertinaje. 27 Porque el culto de los
ídolos sin nombre es principio, causa y fin
de todo mal, 28 sea que se diviertan
hasta el delirio o pronuncien falsos vaticinios, sea que vivan en la
injusticia o perjuren con toda tranquilidad; 29 y como ellos ponen su
confianza en ídolos sin vida, no esperan ningún daño de
sus falsos juramentos. 30 Pero recibirán su
merecido por un doble motivo: porque, al entregarse a
los ídolos, se han hecho una falsa idea de Dios, y porque han jurado
injusta y falsamente, menospreciando la santidad. 31 Porque no es el poder
de aquellos por quienes se jura, sino el justo castigo reservado
a los pecadores, lo que recae siempre sobre
la transgresión de los injustos. Fidelidad de Israel al
verdadero Dios 15 1 Pero tú, Dios nuestro, eres bondadoso y fiel,
eres paciente y todo lo administras con misericordia. 2 Aun cuando pecamos, pertenecemos
a ti, ya que reconocemos tu soberanía; pero no pecaremos,
sabiendo que nos has contado como tuyos. 3 Porque conocerte a ti es
la perfecta justicia y reconocer tu soberanía
es la raíz de la inmortalidad. 4 No nos han extraviado
las invenciones de un arte humano perverso ni el esfuerzo estéril de
los pintores de quimeras: esas figuras embadurnadas
de colores abigarrados, 5 cuya contemplación
excita la pasión de los necios y les hace desear la
figura inanimada de una imagen sin vida. 6 ¡Amantes del mal y
dignos de tales esperanzas son los que las fabrican,
las desean y las adoran! Otro caso de idolatría:
el alfarero 7 Así un alfarero amasa
laboriosamente la tierra blanda y modela cada uno de los
objetos que usamos. Con la misma arcilla modela
indistintamente objetos destinados a un
uso noble y otros que tendrán un
destino contrario; pero es el alfarero el que
decide cuál será la función de
cada uno de ellos. 8 Después, con un esfuerzo
mal empleado, utiliza la misma arcilla
para modelar un falso dios, y el que hace eso es un
hombre que poco antes nació de la tierra y dentro de poco volverá a
la tierra de donde fue sacado, cuando se le pida que
devuelva su alma. 9 Sin embargo, en vez de
preocuparse de que pronto va a morir y de la brevedad de su
vida, rivaliza con los orfebres
y plateros, imita a los forjadores de
bronce y se enorgullece de
fabricar lo que es falso. 10 Su corazón no es más
que ceniza, su esperanza es más vil
que la tierra, y su vida más despreciable
que la arcilla. 11 Porque desconoce a
aquel que lo modeló, al que le infundió un alma
capaz de actuar y le transmitió un soplo
vital. 12 Él piensa que nuestra
vida es un juego y la existencia, una feria
para obtener ganancias: "Es necesario, dice,
ganar por todos los medios, aunque sean malos". 13 Porque él sabe bien que
peca más que cualquier otro cuando de una materia
terrestre fabrica objetos frágiles y estatuas. La idolatría de los
egipcios 14 Pero los más insensatos
de todos, y más infelices que el alma de un niño, son los enemigos que
oprimieron a tu pueblo, 15 ya que tuvieron por
dioses a todos los ídolos de las naciones, que no pueden valerse de
los ojos para ver, ni de las narices para
respirar, ni de los oídos para oír, ni de los dedos de las
manos para tocar, y cuyos pies no sirven
para caminar. 16 Porque es un hombre el
que hizo esos ídolos, uno que recibió en
préstamo el aliento, el que los modeló, pero ningún hombre puede
modelar un dios semejante a sí mismo: 17 siendo mortal, con sus
manos impías, sólo puede producir una obra muerta. Él vale más que los
objetos que adora, ya que él tiene vida, pero
aquellos no la tendrán jamás. 18 Ellos adoran incluso a
los animales más repugnantes, que superan en estupidez a
todos los demás, que hace atrayentes a
otros animales, y están excluidos del
elogio y la bendición de Dios. Serie de comparaciones
entre Egipto e Israel: las codornices y las ranas 16 1 Por eso, con toda justicia fueron castigados con
seres semejantes y atormentados con una
infinidad de bichos. 2 En lugar de ese castigo,
fuiste benévolo con tu pueblo, y para satisfacer su voraz
apetito, le preparaste como
alimento un manjar exquisito: ¡las codornices! 3 Así los egipcios, a
pesar de su deseo de comer, perdieron el apetito
natural, ante el aspecto repugnante
de los animales enviados contra ellos; tu pueblo, en cambio,
sometido a privación por poco tiempo, participó de un manjar exquisito. 4 Porque era necesario que
a aquellos opresores les sobreviniera una
penuria inevitable y que a estos sólo se les
hiciera ver cómo eran atormentados sus
enemigos. Las langostas y la
serpiente de bronce 5 Incluso cuando se
desencadenó sobre tu pueblo el furor terrible de
animales feroces, y ellos perecían por la
mordedura de serpientes huidizas, tu ira no duró hasta el
extremo. teniendo ya una prenda de
salvación para que recordaran el mandamiento
de tu Ley; 7 en efecto, aquel que se
volvía hacia ella era salvado, no por lo que contemplaba,
sino por ti, el Salvador de todos. 8 Así demostraste a
nuestros enemigos que eres tú el que libra
de todo mal: 9 ellos murieron por la
picadura de langostas y moscas, y no se podía encontrar un
remedio para sus vidas, porque merecían ser
castigados por esos animales. 10 Pero contra tus hijos,
ni siquiera pudieronlos dientes de las serpientes venenosas, porque tu misericordia
vino a su encuentro y los sanó. 11 Para que se acordaran
de tus palabras, eran aguijoneados y se
curaban rápidamente, no sea que cayeran en un
profundo olvido y así quedaran excluidos
de tu acción bienhechora. 12 Y no los sanaron las
hierbas ni los ungüentos sino tu palabra, Señor,
que todo lo cura. 13 Porque tú tienes poder
sobre la vida y la muerte, haces bajar a las puertas
del Abismo y haces subir de allí. 14 El hombre, en su
malicia, puede matar, pero no hace volver el
espíritu una vez que se fue, ni libera al alma recibida
por el Abismo. El granizo y el maná 15 Es imposible escapar de
tu mano. 16 Los impíos que
rehusaban conocerte fueron golpeados por la
fuerza de tu brazo: los acosaron lluvias
insólitas, granizadas, aguaceros implacables, y el fuego los consumió. 17 Pero lo más extraño era
que en el agua, que todo lo apaga, el fuego se encendía más, porque el universo combate
en defensa de los justos. 18 Unas veces, las llamas
se apaciguaban para no abrasar a los
animales enviados contra los impíos, y para que, al verlas,
estos se sintieran perseguidos por un juicio de Dios. 19 Otras veces, dentro
mismo del agua, las llamas ardían con una
fuerza superior a la del fuego, para destruir las cosechas
de una tierra injusta. 20 En lugar de esto,
nutriste a tu pueblo con un alimento de ángeles, y sin que ellos se
fatigaran, les enviaste desde el
cielo un pan ya preparado, capaz de brindar todas las
delicias y adaptado a todos los gustos. 21 Y el sustento que les
dabas manifestaba tu dulzura hacia tus hijos, porque, adaptándose al
gusto del que lo comía, se transformaba según el
deseo de cada uno. 22 La nieve y el hielo
resistían al fuego sin derretirse, a fin de que supieran que
solamente los frutos de los enemigos eran destruidos por el
fuego que ardía en medio del granizo y fulguraba bajo la
lluvia; 23 mientras que, por el
contrario, ese mismo fuego olvidaba hasta su propio poder, para respetar el alimento
de los justos. 24 Porque la creación, que
está al servicio de ti, su Creador, se pone en tensión para
castigar a los injustos y se distiende para
beneficiar a los que confían en ti. 25 Por eso también
entonces, transformándose completamente, ella estaba al servicio de
tu generosidad, que a todos alimenta, de acuerdo con el deseo de
los que te suplicaban. 26 Así los hijos que tú
has amado, Señor, debían aprender que no son las diversas
clases de frutos los que alimentan al
hombre, sino que es tu palabra la
que sostiene a los que creen en ti. 27 Porque lo que el fuego
no lograba destruir se derretía al simple
calor de un tenue rayo de sol, 28 para que se pusiera
bien de manifiesto que hay que anticiparse al
sol para darte gracias y encontrarse contigo al
despuntar el día. 29 Pero la esperanza del
ingrato se diluirá como la escarcha invernal y correrá como agua
inservible. Los horrores de las
tinieblas 17 1 Grandes e inenarrables son tus juicios, por eso,
las almas ignorantes se extraviaron. 2 Porque cuando los impíos
pensaban que podían oprimir a una
nación santa, yacían encadenados en las
tinieblas, prisioneros de una larga
noche, encerrados bajo sus
techos, excluidos de la providencia eterna. 3 Ellos pensaban
mantenerse ocultos con sus pecados secretos, bajo el oscuro velo del
olvido, pero fueron dispersados, presa de terrible espanto,
y aterrorizados por
fantasmas. 4 Porque el reducto que
los protegía no los preservaba del miedo; ruidos estremecedores
resonaban a su alrededor y se les aparecían espectros
lúgubres, de rostro sombrío. 5 Ningún fuego tenía
fuerza suficiente para alumbrar, ni el resplandor brillante
de las estrellas lograba iluminar aquella
horrible noche. 6 Solamente brillaba para
ellos una masa de fuego que se
encendía por sí misma, sembrando el terror, y una vez desaparecida
aquella visión, quedaban aterrados y consideraban lo que
habían visto peor de lo que era. 7 Los artificios de la
magia resultaban ineficaces, y su pretendida ciencia
quedaba vergonzosamente desmentida, 8 porque los que prometían
liberar las almas enfermas de
temores y sobresaltos, estaban, ellos mismos,
enfermos de un temor ridículo. 9 Aunque nada terrorífico
les infundiera temor, horrorizados por el paso
de los bichos y el silbido de los reptiles, 10 se morían de miedo, y hasta rehusaban mirar el
aire, del que nadie puede escapar. 11 Porque la maldad es
cobarde y su propio testimonio la condena: acosada por la conciencia,
imagina siempre lo peor. 12 El miedo, en efecto, no
es sino el abandono de la ayuda que da la reflexión: 13 cuanto menos se cuenta
con esa seguridad interior, tanto más grave se
considera ignorar la causa del tormento. 14 Durante esa noche
verdaderamente impotente, salida de las
profundidades del Abismo impotente, sumergidos en un mismo
sueño, 15 eran perseguidos a la
vez por espectros monstruosos y paralizados por el
desfallecimiento de su alma, porque un terror repentino
e inesperado los había invadido. 16 Así, cualquiera que
caía en ese estado quedaba prisionero,
encerrado en esa prisión sin hierros. 17 Ya fuera labrador o
pastor, o trabajara en lugares
solitarios, al ser sorprendido, tenía
que soportar la ineludible necesidad, 18 porque todos estaban
atados por una misma cadena de tinieblas. El silbido del viento, el canto melodioso de los
pájaros en la arboleda, el ruido cadencioso de las
aguas en su impetuoso correr, 19 el violento estruendo
de las rocas cayendo en avalanchas, la invisible carrera de
animales encabritados, el rugido de las fieras más
salvajes, el eco que retumba en los
huecos de las montañas, todo los llenaba de terror
y los paralizaba. 20 Porque el mundo entero
estaba iluminado por una luz
resplandeciente y se dedicaba libremente a
sus trabajos; 21 solamente sobre ellos
se extendía una pesada noche, imagen de las tinieblas
que les estaban reservadas. Pero más que de las
tinieblas, ellos sentían el peso de sí mismos. La columna de fuego 18 1 Para tus santos, en cambio, brillaba una intensa luz.
Los egipcios, que oían sus voces, sin distinguir su figura, los consideraban dichosos
porque no tenían que sufrir como ellos, 2 les daban gracias porque
no se vengaban de los daños recibidos, y les pedían perdón por su
actitud hostil. 3 En lugar de esas
tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, para que les sirviera de
guía en un camino desconocido y del sol inofensivo en su
gloriosa emigración. 4 Pero merecían estar
privados de la luz y prisioneros de las tinieblas los que habían retenido
cautivos a tus hijos, por quienes debía
transmitirse al mundo la luz incorruptible de La muerte de los
primogénitos 5 Como ellos habían
resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos –y de los niños expuestos
al peligro, uno solo se salvó– para castigarlos, tú les
arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a
todos juntos en las aguas impetuosas. 6 Aquella noche fue dada a
conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con
seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran
reconfortados. 7 Tu pueblo esperaba, a la
vez, la salvación de los justos
y la perdición de sus enemigos; 8 porque con el castigo
que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria,
llamándonos a ti. 9 Por eso, los santos
hijos de los justos ofrecieron sacrificios en
secreto, y establecieron de común
acuerdo esta ley divina: que los santos
compartirían igualmente los mismos bienes y los
mismos peligros; y ya entonces entonaron
los cantos de los Padres. 10 Les hacía eco el clamor
confuso de sus enemigos, y se propagaban los gritos
lastimeros de los que lloraban a sus hijos. 11 Un mismo castigo hería
al esclavo y al dueño, el hombre del pueblo
sufría lo mismo que el rey. 12 Todos por igual tenían
innumerables cadáveres, abatidos por el mismo
género de muerte. Los sobrevivientes no
daban abasto para sepultarlos, porque en un instante
había sido destruido lo mejor de su estirpe. 13 Así, aquellos que a
causa de los sortilegios se habían vuelto totalmente incrédulos, ante la pérdida de sus
primogénitos, confesaron que ese pueblo era hijo de Dios. 14 Cuando un silencio
apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a
la mitad de su rápida carrera, 15 tu Palabra omnipotente
se lanzó desde el cielo,desde el trono real, como un guerrero
implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada
afilada tu decreto irrevocable, 16 se detuvo y sembró la
muerte por todas partes: a la vez que tocaba el
cielo, avanzaba sobre la tierra. 17 Entonces, bruscamente,
las visiones de horribles pesadillas
los sobresaltaron, y los invadieron terrores
inesperados. 18 Tendidos medio muertos
por todas partes, hacían saber cuál era la causa de su muerte, 19 porque los sueños que los
habían agitado se lo habían advertido de
antemano, para que no perecieran sin
saber por qué padecían esos males. El castigo de los
israelitas en el desierto 20 También los justos
experimentaron la muerte, y una multitud fue
masacrada en el desierto. Pero la ira divina no duró
mucho tiempo, 21 porque muy pronto un
hombre irreprochable salió en su defensa, con las armas de su propio
ministerio: la oración y el incienso
expiatorio. Él afrontó la cólera
divina y puso fin a la calamidad, demostrando así que era tu
servidor. 22 Él venció la animosidad
divina, no con la fuerza del cuerpo ni con el poder de las
armas, sino que, por medio de la
palabra, hizo entrar en razón al
que infligía el castigo, recordándole las alianzas
y los juramentos hechos a los Padres. 23 Cuando los cadáveres
yacían amontonados unos sobre otros, él se interpuso, contuvo
la cólera divina y le cerró el camino hacia
los que aún vivían. 24 Porque sobre sus
vestiduras sacerdotales estaba el mundo entero, sobre las cuatro hileras
de piedras preciosas estaban grabados los
nombres gloriosos de los Padres, y sobre la diadema de su
cabeza estaba tu Majestad. 25 Ante esto, el
Exterminador retrocedió lleno de temor, ya que bastaba con una
sola prueba de tu ira. La persecución de los
israelitas y el paso del Mar Rojo 19 1 Pero sobre los impíos se abatió hasta el fin una
ira despiadada, porque Dios tenía previsto lo que ellos harían: 2 después de dejar que el
pueblo se fuera, y de ungirlos a partir
apresuradamente, ellos, cambiando de idea,
saldrían a perseguirlos. 3 En efecto, cuando
todavía celebraban sus ritos fúnebres y se lamentaban junto a
las tumbas de sus muertos, concibieron otro proyecto
descabellado: a los que ellos mismos
habían rogado que se fueran los comenzaron a perseguir
como fugitivos. 4 La fuerza de las cosas
los arrastraba con toda justicia a ese extremo y les hacía olvidar lo que
había sucedido, para que terminaran de
sufrir el castigo que aún faltaba a sus
tormentos: 5 así, mientras tu pueblo
emprendía una maravillosa travesía, ellos encontrarían una
muerte insólita. 6 Porque la creación
entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en
su propia naturaleza, para que tus hijos fueran
preservados incólumes. 7 Se vio a la nube cubrir
el campamento con su sombra y emerger la tierra seca
de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un
camino despejado y una verde llanura, entre
las olas impetuosas: 8 por allí paso todo un
pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios
admirables. 9 Eran como caballos en un
pastizal y retozaban como corderos,
alabándote a ti, Señor, su
liberador. 10 Todavía recordaban lo
que había sucedido en su destierro: cómo los mosquitos, en
lugar de reproducirse naturalmente, fueron producidos por la
tierra, y cómo las ranas, en lugar
de nacer de otros animales acuáticos, fueron vomitadas por el
Río en gran cantidad. 11 Más tarde, vieron
también un nuevo modo de nacer las aves: cuando, excitados por la gula,
ellos reclamaron manjares delicados, 12 para reconfortarlos,
subieron codornices desde el mar. Egipto, más culpable
que Sodoma 13 Pero sobre los
pecadores se abatieron los castigos, no sin antes ser
preanunciados por la furia de los rayos: con toda justicia, ellos
sufrían a causa de su maldad, ya que habían llevado al
extremo su odio contra el extranjero. 14 Porque otros no
recibieron a los desconocidos que llegaban, pero estos redujeron a
servidumbre a huéspedes bienhechores. 15 Más aún, aquellos –y
eso se les tendrá en cuenta– mostraron desde el
principio hostilidad ante el extranjero; 16 pero estos, en cambio,
después de recibir a tu pueblo con fiestas, y de hacerlo participar de
sus mismos derechos, lo maltrataron con
terribles trabajos. 17 Por eso fueron
castigados con la ceguera –como aquellos otros a las
puertas del justo– cuando rodeados de
profundas tinieblas, cada uno buscaba el acceso
de su puerta. Transformaciones de la
naturaleza durante el Éxodo 18 Así, los elementos
intercambiaban entre sí sus propiedades, como en un instrumento de
cuerdas los sonidos cambian de ritmo, permaneciendo siempre la
misma tonalidad. Esto es lo que se infiere
claramente al examinar lo sucedido: 19 seres terrestres se
volvían acuáticos, los que nadan se
desplazaban sobre la tierra; 20 el fuego superaba en el
agua su propia fuerza y el agua olvidaba su
poder de apagar; 21 las llamas, por el
contrario, no consumían la carne de los seres corruptibles
que pasaban por ellas, ni tampoco derretían aquel
alimento divino, parecido a la escarcha y
tan fácil de disolverse. Doxología final 22 Por todos los medios,
Señor, tú has engrandecido y
glorificado a tu pueblo, y no has dejado de
asistirlo en todo tiempo y lugar. 1 3. El "Poder"
es la personificación de la soberanía de Dios, que actúa en el mundo y dirige
el curso de los acontecimientos. Este "Poder" divino es
constantemente "puesto a prueba", es decir, desafiado por la
insensatez e injusticia de los hombres. 5. Varios
pasajes muestran que el autor no establece una neta distinción entre el
"espíritu" y la "Sabiduría". Uno y otra expresan diversos
aspectos de la actividad de Dios en la creación. Aquí el "espíritu"
es llamado "educador", porque su actividad en el interior del
hombre es la que le da el conocimiento de los designios divinos (9. 17). 7. "Mantiene
unidas todas las cosas": esta expresión, tomada de la filosofía griega,
presenta al "espíritu" como la fuerza divina que asegura la unidad,
la armonía y la cohesión interna del universo. 12. La
verdadera "muerte", según el libro de 16. Ver
Is. 28. 15. 2 12-20. Esta
descripción del "justo" perseguido se inspira principalmente en el
cuarto poema del Servidor sufriente (Is. 52. 13 - 53. 12). 18. Ver
Sal. 22. 9. 20. "Dios
lo visitará": los términos "visitar" y "visita" se
emplean frecuentemente en 24. Este
pasaje es una reinterpretación original de Gn. 3. La serpiente tentadora es
identificada con el "demonio" y su intervención se atribuye a la
"envidia". El objeto de esta "envidia" parece ser el
destino inmortal que Dios había querido para el hombre. Ver Rom. 5. 12. 3 4. En el
libro de 8. Ver Dn.
7. 27; Apoc. 2. 26-27; 5. 10; 20. 4-6. 9. "Comprenderán
la verdad" porque se revelarán los misteriosos designios de Dios (2. 22)
y se pondrá de manifiesto el verdadero sentido del sufrimiento y de la muerte
(4. 17). 5 5. Los
"hijos de Dios" y los "santos" son dos expresiones típicas
para designar a los ángeles. Ver notas Sal. 29. 1; 89. 7-8. 16. Ver 3.
8; Is. 62. 3; Dn. 7. 18. 17-23. El
Juicio divino se transforma ahora en un cuadro apocalíptico, que describe el
castigo reservado a los impíos. La imagen de Dios que se arma para el combate
está inspirada en Is. 59. 17. 7 2. "Diez
meses": se trata de meses lunares. 8 7. Ya
los filósofos griegos reducían la vida moral a la práctica de estas cuatro
virtudes, que la teología cristiana denomina "virtudes cardinales". 20. El contexto
de este versículo deja entender que lo que se quiere destacar en él no es la
preexistencia del alma, sino más bien su preeminencia con respecto al cuerpo. 10 1. Ver
Gn. 2. 7. 2. Ver Gn.
1. 26-28. 3. La
muerte de Caín es presentada como el castigo de su fratricidio (Gn. 4. 8). 4. También
el diluvio es atribuido al crimen de Caín. 5. Con
extremada concisión, este versículo alude a la confusión de las lenguas en
Babel (Gn. 11. 1-9), a la justicia de Abraham (Gn. 12. 1-3) y al sacrificio
de Isaac (Gn. 22. 1-19). 6. El
"justo" es Lot, salvado de la catástrofe que se abatió sobre las
"Cinco Ciudades" situadas al sur del Mar Muerto (Gn. 19. 1-25). 7. Esta
"columna de sal" es mencionada en Gn. 19. 26. 10-12. Todo
este pasaje se refiere al patriarca Jacob. 13-14. Aquí
el "justo" es José, vendido, calumniado y rehabilitado en Egipto. 16. El
"servidor del Señor" aquí mencionado es Moisés (Éx. 3. 12; 4. 12;
7. 1). 11 2. Ver
Éx. 15. 22; 16. 1. 3. Ver Éx.
17. 8-16; Núm. 21. 1-3; 31. 1-12. 4. Ver Éx.
17. 1-7; Núm. 20. 2-13; Deut. 8. 15; Sal. 107. 5-6; 114. 8. 7. "Un
decreto infanticida": se trata del decreto del Faraón, que ordenaba
eliminar a los varones recién nacidos de los israelitas. Ver Éx. 1. 15-22. 14. Este
versículo alude a Moisés, abandonado primero en las aguas del Nilo (Éx. 2.
3), rechazado luego con desprecio por el Faraón (Éx. 5. 2-5; 7. 13; 9. 34-35;
10. 10-11; 11. 10) y vencedor al fin, gracias al poder de Dios. 15. Los
animales, que en Egipto eran adorados como dioses, fueron el instrumento de
su castigo. 17. "Materia
informe": esta expresión, tomada de la filosofía griega, designa la masa
caótica de la cual Dios hizo surgir el universo (Gn. 1. 2). Aunque el texto
no aclara si esta "materia" ha sido creada o no, la idea de una
materia eterna e increada no concuerda con lo que el Libro enseña acerca de
Dios y de la universalidad de su acción creadora (1. 14; 9. 1; 11. 24-26; 16.
24). 20. "Con
medida, número y peso": esta expresión, típicamente griega, se refiere
al orden establecido por Dios en la creación. Sin violentar el curso normal
de los acontecimientos, él puede asegurar el perfecto cumplimiento de su
voluntad, tanto en la naturaleza como en la historia. 12 5-6. Esta
vívida descripción retorna y amplía los datos bíblicos sobre las
abominaciones de los cananeos (Deut. 12. 29-31; 18. 9-12; Sal. 106. 34-38). 7. "Colonia":
esta es una expresión clásica de la lengua griega para designar a los
inmigrantes radicados en un país extranjero. 27. "Todo
el rigor de la condena", literalmente, "la última condena", es
decir, el exterminio de los primogénitos (Éx. 12. 29-30) y el hundimiento del
ejército egipcio en el Mar Rojo (Éx. 14. 26-28). 13 1-9. Ver
Rom. 1. 19-20. 1. "Aquel
que es": esta expresión evoca el Nombre con que el Señor se reveló a
Moisés en el Sinaí. Ver Éx. 3. 14. 2. El
culto de los astros, muy floreciente en Egipto y en el mundo helenístico,
hacía depender el destino de los hombres de las fuerzas astrales. Este pasaje
niega explícitamente que los elementos cósmicos sean los "rectores del
universo". 5. "Por
analogía": esta expresión pone de relieve la relativa semejanza que
existe entre Dios y sus criaturas, a pesar de la infinita distancia que los
separa. Debido a esa semejanza, la contemplación del mundo permite vislumbrar
de alguna manera la insondable realidad de Dios. 10. Después
de polemizar contra la divinización de la naturaleza, el autor combate el
culto de los ídolos, fabricados por el hombre (13. 10 - 15. 17) y la
adoración de los animales (15. 18-19). Esta vez la condena es mucho más severa,
porque la degradación del hombre es mayor (14. 18-21; 15. 10-13) y las
consecuencias morales son más deplorables (14. 12, 22-31). 14 1. En
la proa de los barcos se solía poner la imagen de una divinidad protectora, a
la que se invocaba en el momento de zarpar y cuando arreciaba la tempestad. 15 15. Ver
Sal. 115. 4-7; 135. 15-17. 16 6-7. El
episiodio de la serpiente de bonce (Núm. 21. 4-9) es interpretado en un
sentido espiritual. La serpiente recordaba a los israelitas los mandamientos
de 18 20-25. Ver
Núm. 17. 9-15. 19 2. Ver
Éx. 12. 31-33; 14. 5-9. 3. Ver
Núm. 33. 4. 11-12. Ver
Éx. 16. 13; Núm. 11. 31-32. 14. "Otros":
son los habitantes de Sodoma, que violaron las sagradas reglas de la hospitalidad
(10. 7; Gn. 19. 1-11). El autor los compara con los egipcios, a quienes
considera aún más reprensibles por su manera de tratar a los israelitas.
Estos son llamados "huéspedes bienhechores", porque estaban
emparentados con José, el gran bienhechor de Egipto (Gn. 39 - 47). 17. Este
pasaje alude a la "ceguera" con que fueron castigados los
habitantes de Sodoma, ante las puertas del "justo" Lot (Gn. 19.
11). 18. Los
griegos solían comparar la armonía cósmica con una melodía musical. El autor
retoma esta idea y la aplica a los prodigios del Éxodo, que él interpreta
como una "remodelación" del universo entero en favor de su pueblo
(v. 6). 19. "Seres
terrestres se volvían acuáticos": tal vez se trata de los israelitas,
durante su paso por el Mar Rojo, o de la caballería egipcia hundida en las
aguas. "Los que nadan" son las ranas salidas del Nilo, que
invadieron todo Egipto (Éx. 8. 2-3). 21. "Alimento
divino", literalmente, "alimento de ambrosía". En la mitología
griega, la ambrosía era la comida de los dioses, que los preservaba de la
corrupción. Aquí se alude al maná, llamado también "alimento de
ángeles" (16. 20). |
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Brant |
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