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Caminando con Jesús

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

La Biblia – El Libro del Pueblo de Dios

Edición especial comentada para ayudar a comprender mejor las Sagradas Escrituras

 

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Sabiduría

La SABIDURÍA es el Libro más reciente del Antiguo Testamento. Fue escrito en griego, muy probablemente entre los años 50 y 30 a. C., por un judío de Alejandría, la gran ciudad egipcia convertida en el primer centro cultural del mundo mediterráneo. El autor, sobre todo cuando habla en primera persona (caps. 7 - 9), se presenta como si fuera Salomón. Este artificio literario le sirve para mostrar que su enseñanza, a pesar de estar presentada de manera nueva y original, coincide con la auténtica tradición sapiencial de Israel, representada por el más célebre de sus "sabios" .

La obra está dirigida en primer lugar a la numerosa y floreciente comunidad judía radicada en aquella ciudad. Lejos de su patria y en estrecho contacto con una cultura brillante y ecléctica, ella corría el riesgo de dejarse seducir por los atractivos del paganismo. Consciente de esto, el autor se propone demostrar a sus compatriotas que no tienen nada que envidiar a los paganos y, por lo tanto, sería una insensatez despreciar los bienes que la Sabiduría divina les había dispensado tan generosamente. Al mismo tiempo, les recuerda el incomparable privilegio del Pueblo elegido por Dios para comunicar a los demás pueblos "la luz incorruptible de la Ley" (18. 4).

Sin embargo, también los paganos son indirectamente destinatarios del mensaje contenido en este Libro. El autor se dirige a ellos para hacerles ver que Israel no es un pueblo "bárbaro", ni un "enemigo del genero humano", como se lo consideraba con frecuencia. Su Dios es el Señor misericordioso, que ama a todas sus criaturas (11. 24-25) y las gobierna "con gran indulgencia" (12. 18). Ese Dios creó el mundo con Sabiduría y se manifiesta a todos los hombres a través de sus obras. Sin embargo, los paganos no supieron reconocer en las cosas creadas al Artífice y Soberano del universo. Para dar más valor a esta requisitoria contra el paganismo, el autor usa el lenguaje de sus propios pensadores, con intención no sólo polémica sino también misionera.

El libro de la Sabiduría es una obra de síntesis. Su autor meditó profundamente los escritos del Antiguo Testamento -especialmente el Génesis, el Éxodo, Isaías, los Proverbios y el Eclesiástico- que sin duda había leído en la versión griega de los "Setenta", compuesta precisamente en Alejandría a partir del siglo III a. C. Pero luego repensó y desarrolló esos temas bíblicos con la ayuda de expresiones y conceptos tomados de la filosofía griega. En este "diálogo de dos culturas" -después del enfrentamiento violento de otras épocas- el Judaísmo supo enriquecerse con los elementos asimilables del Helenismo, sin perder su propia identidad. Así abrió el camino que más tarde habrían de seguir los primeros cristianos en la evangelización del mundo pagano.

Aunque el Nuevo Testamento no contiene ninguna cita explícita de este escrito sapiencial, es indudable que san Juan y san Pablo se inspiraron en él, sobre todo al hablar de Cristo como Palabra, Sabiduría, Imagen y Resplandor de la gloria de Dios (Jn. 1. 1; 1 Cor. 1. 24, 30; Col. 1. 15; Heb. 1. 3; 1 Jn. 1. 1).

 

 

 

LA SABIDURÍA Y EL DESTINO HUMANO

"¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices?" (Sal. 34. 13). Esta pregunta que tanto había inquietado a los antiguos "sabios" de Israel, se vuelve a plantear en los primeros capítulos del Libro. La respuesta tiene ahora otra dimensión. El destino último de cada hombre se decide en la vida presente, pero su retribución definitiva se obtiene más allá de la muerte. Los justos pueden mantenerse firmes y confiados frente al sufrimiento y afrontar serenamente la violencia de que son objeto por parte de los impíos, porque la esperanza que han puesto en Dios está "colmada de inmortalidad" (3. 4).

La fe en la resurrección de Jesucristo, "el primero que resucitó de entre los muertos" (Col 1. 18), llevará a su plenitud el objeto de esta esperanza. "Cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la Palabra de la Escritura: La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?" (1 Cor. 15. 54 - 55).

Exhortación a amar la justicia

1 1 Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la tierra,piensen rectamente acerca del Señor

y búsquenlo con sencillez de corazón.

2 Porque él se deja encontrar por los que no lo tientan,

y se manifiesta a los que no desconfían de él.

3 Los pensamientos tortuosos apartan de Dios,

y el Poder puesto a prueba, confunde a los insensatos.

4 La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal

ni habita en un cuerpo sometido al pecado.

5 Porque el santo espíritu, el educador, huye de la falsedad,

se aparta de los razonamientos insensatos,

y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia.

6 La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres,

pero no dejará sin castigo las palabras del blasfemo,

porque Dios es el testigo de sus sentimientos,

el observador veraz de su corazón,

y escucha todo lo que dice su lengua.

7 Porque el espíritu del Señor llena la tierra,

y él, que mantiene unidas todas las cosas, sabe todo lo que se dice.

8 Por eso no podrá ocultarse el que habla perversamente,

la justicia acusadora no pasará de largo junto a él.

9 Los designios del impío serán examinados:

el eco de sus palabras llegará hasta el Señor,

como prueba acusadora de sus iniquidades.

10 Un oído celoso lo escucha todo,

no se le escapa ni el más leve murmullo.

11 Cuídense, entonces, de las murmuraciones inútiles

y preserven su lengua de la maledicencia;

porque la palabra más secreta no se pronuncia en vano,

y una boca mentirosa da muerte al alma.

12 No busquen la muerte viviendo extraviadamente,

ni se atraigan la ruina con las obras de sus manos.

13 Porque Dios no ha hecho la muerte

ni se complace en la perdición de los vivientes.

14 Él ha creado todas las cosas para que subsistan;

las criaturas del mundo son saludables,

no hay en ellas ningún veneno mortal

y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra.

15 Porque la justicia es inmortal.

Concepción de la vida según los impíos

16 Pero los impíos llaman a la muerte con gestos y palabras:

teniéndola por amiga, se desviven por ella

y han hecho con ella un pacto,

porque son dignos de pertenecerle.

2 1 Ellos se dicen entre sí, razonando equivocadamente: "Breve y triste es nuestra vida,

no hay remedio cuando el hombre llega a su fin

ni se sabe de nadie que haya vuelto del Abismo.

2 Hemos nacido por obra del azar,

y después será como si no hubiéramos existido.

Nuestra respiración no es más que humo,

y el pensamiento, una chispa que brota de los latidos del corazón;

3 cuando esta se extinga, el cuerpo se reducirá a ceniza

y el aliento se dispersará como una ráfaga de viento.

4 Nuestro nombre será olvidado con el tiempo

y nadie se acordará de nuestras obras;

nuestra vida habrá pasado como una nube, sin dejar rastro,

se disipará como la bruma,

evaporada por los rayos del sol

y agobiada por su calor.

5 El tiempo de nuestra vida es una sombra fugaz

y nuestro fin no puede ser retrasado:

una vez puesto el sello, nadie vuelve sobre sus pasos.

6 Vengan, entonces, y disfrutemos de los bienes presentes,

gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud.

7 ¡Embriaguémonos con vinos exquisitos y perfumes,

que no se nos escape ninguna flor primaveral,

8 coronémonos con capullos de rosas antes que se marchiten;

9 que ninguno de nosotros falte a nuestra orgía,

dejemos por todas partes señales de nuestra euforia,

porque eso es lo que nos toca y esa es nuestra herencia!

10 Oprimamos al pobre, a pesar de que es justo,

no tengamos compasión de la viuda

ni respetemos al anciano encanecido por los años.

11 Que nuestra fuerza sea la norma de la justicia,

porque está visto que la debilidad no sirve para nada.

12 Tendamos trampas al justo, porque nos molesta

y se opone a nuestra manera de obrar;

nos echa en cara las transgresiones a la Ley

y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida.

13 Él se gloría de poseer el conocimiento de Dios

y se llama a sí mismo hijo del Señor.

14 Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar

y su sola presencia nos resulta insoportable,

15 porque lleva una vida distinta de los demás

y va por caminos muy diferentes.

16 Nos considera como algo viciado

y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias.

Él proclama dichosa la suerte final de los justos

y se jacta de tener por padre a Dios.

17 Veamos si sus palabras son verdaderas

y comprobemos lo que le pasará al final.

18 Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá

y lo librará de las manos de sus enemigos.

19 Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos,

para conocer su temple y probar su paciencia.

20 Condenémoslo a una muerte infame,

ya que él asegura que Dios lo visitará".

Reflexión sobre el error de los impíos

21 Así razonan ellos, pero se equivocan,

porque su malicia los ha enceguecido.

22 No conocen los secretos de Dios,

no esperan retribución por la santidad,

ni valoran la recompensa de las almas puras.

23 Dios creó al hombre para que fuera incorruptible

y lo hizo a imagen de su propia naturaleza,

24 pero por la envidia del demonio

entró la muerte en el mundo,

y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

Destino de los justos y de los impíos

3 1 Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.

2 A los ojos de los insensatos parecían muertos;

su partida de este mundo fue considerada una desgracia

3 y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción;

pero ellos están en paz.

4 A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados,

pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

5 Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios,

porque Dios los puso a prueba

y los encontró dignos de él.

6 Los probó como oro en el crisol

y los aceptó como un holocausto.

7 Por eso brillarán cuando Dios los visite,

y se extenderán como chispas por los rastrojos.

8 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos,

y el Señor será su rey para siempre.

9 Los que confían en él comprenderán la verdad

y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor.

Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

10 Pero los impíos tendrán un castigo conforme a sus razonamientos,

porque desdeñaron al justo y se apartaron del Señor.

11 El que desprecia la sabiduría y la enseñanza es un desdichado:

¡vana es su esperanza,

inútiles sus esfuerzos,

infructuosas sus obras!

12 ¡Sus mujeres son insensatas,

sus hijos perversos

y su descendencia maldita!

La verdadera fecundidad

13 ¡Feliz, en cambio, la mujer estéril que no se ha manchado,

la que no tuvo relaciones ilícitas!

Ella dará frutos cuando Dios visite las almas.

14 Feliz también el eunuco que no cometió ninguna iniquidad

ni tuvo pensamientos perversos contra el Señor.

Por su fidelidad se le dará una gracia especial,

una herencia muy deseable en el Templo del Señor.

15 Porque es glorioso el fruto de los trabajos honestos,

e indefectible la raíz de la Sabiduría.

16 Pero los hijos de los adúlteros no llegarán a su madurez

y la descendencia de una unión ilegítima desaparecerá.

17 Aunque vivan mucho tiempo, serán tenidos por nada,

y al fin su vejez será deshonrosa;

18 si mueren pronto, no tendrán esperanza

ni consuelo en el día del Discernimiento,

19 porque es penoso el fin de una raza injusta.

4 1 Es mejor no tener hijos y poseer la virtud, porque ella deja un recuerdo inmortal,

ya que es reconocida por Dios y por los hombres.

2 Cuando está presente, se la imita,

cuando está ausente, se la echa de menos;

en la eternidad, triunfa ceñida de una corona,

vencedora en una lucha por premios intachables.

3 En cambio, la numerosa descendencia de los impíos no servirá de nada:

nacida de brotes bastardos, no echará raíces profundas

ni se establecerá sobre un suelo firme.

4 Aunque por un tiempo crezcan sus ramas,

al no estar bien arraigada, será sacudida por el viento

y arrancada de raíz por la violencia del vendaval;

5 sus ramas serán quebradas cuándo todavía estén tiernas,

sus frutos serán inservibles:

no estarán maduros para ser comidos

ni prestarán ninguna utilidad.

6 Porque los hijos nacidos de uniones culpables

atestiguan contra la maldad de sus padres, cuando se los examina.

El fin prematuro del justo

7 El justo, aunque tenga un fin prematuro, gozará del reposo.

8 La vejez honorable no consiste en vivir mucho tiempo

ni se mide por el número de años:

9 los cabellos blancos del hombre son la prudencia,

y la edad madura, una vida intachable.

10 Porque se hizo agradable a Dios, el justo fue amado por él,

y como vivía entre los pecadores, fue trasladado de este mundo.

11 Fue arrebatado para que la maldad no pervirtiera su inteligencia

ni el engaño sedujera su alma.

12 Porque el atractivo del mal oscurece el bien

y el torbellino de la pasión altera una mente sin malicia.

13 Llegado a la perfección en poco tiempo,

alcanzó la plenitud de una larga vida.

14 Su alma era agradable al Señor,

por eso, él se apresuró a sacarlo de en medio de la maldad.

La gente ve esto y no lo comprende;

ni siquiera se les pasa por la mente

15 que los elegidos del Señor encuentran gracia y misericordia,

y que él interviene en favor de sus santos.

16 El justo que muere condena a los impíos que viven,

y una juventud que alcanza pronto la perfección

reprueba la larga vejez del injusto.

17 Ellos verán el fin del sabio,

pero no comprenderán los designios del Señor sobre él

ni porque lo ha puesto en lugar seguro;

18 lo verán y sentirán desprecio,

pero el Señor se reirá de ellos.

19 Después se convertirán en un cadáver infame,

objeto de oprobio eterno entre los muertos.

El Señor los precipitará de cabeza, sin que puedan hablar,

los arrancará de sus cimientos,

y serán completamente exterminados:

quedarán sumidos en el dolor,

y desaparecerá hasta su recuerdo.

El desconcierto de los impíos en el Juicio

20 Cuando se haga el recuento de sus pecados, llegarán atemorizados,

y sus iniquidades se levantarán contra ellos para acusarlos.

5 1 Entonces el justo se mantendrá de pie, completamente seguro frente a aquellos que lo oprimieron

y despreciaron sus padecimientos.

2 Ellos, al verlo, serán presa de un terrible temor

y quedarán desconcertados por lo imprevisto de su salvación.

3 Llenos de remordimiento y lanzando gemidos,

se dirán unos a otros, con el espíritu angustiado:

4 "Este es el que antes poníamos en ridículo

y convertíamos en objeto de escarnio.

¡Insensatos de nosotros! Su vida nos parecía una locura

y su fin una ignominia.

5 ¿Cómo ha sido incluido entre los hijos de Dios

y participa de la herencia de los santos?