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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Este Libro consta de cinco poemas que evocan la
ruina de Jerusalén, acaecida en el Al dolor provocado por la destrucción de Las Lamentaciones son utilizadas por la liturgia
judía en cada aniversario de la destrucción de Jerusalén, y es muy natural
que el Cristianismo las haya incorporado a la liturgia de PRIMERA LAMENTACIÓN Jerusalén, "!a Ciudad del gran Rey" (Sal. 48. 3),
está en ruinas y se parece a una reina convertida en esclava. Abandonada por
sus antiguos amantes, desolada y privada de su primitivo esplendor, profanada
y despreciada, ella reclama la piedad de los hombres: " ¡Todos
ustedes, los que pasan por el camino, fíjense bien y miren si hay un dolor comparable
al mío! " (1. 12). Desde el fondo de su amargura, La desolación de Jerusalén Alef 1 1 ¡Cómo
está solitariala ciudad populosa! Se ha quedado como una viuda la grande entre las
naciones; la princesa entre las provincias tiene que pagar
tributo. Bet 2 Pasa la noche llorando, las lágrimas corren por
sus mejillas. No hay nadie que la consuele entre todos los que la
amaban; todos sus amigos la han traicionado, se han
convertido en enemigos. Guímel 3 Judá está desterrada, en la miseriay en la más
dura esclavitud. Ella habita entre las naciones, sin encontrar un
descanso. Todos sus perseguidores la alcanzaron en angostos
desfiladeros. Dálet 4 Los caminos de Sión están de duelo, porque nadie
acude a las fiestas. Todas sus puertas están desoladas, gimen sus
sacerdotes, sus vírgenes están afligidas, ¡y qué amargura hay en
ella! He 5 Sus adversarios han prevalecido, sus enemigos
están tranquilos, porque el Señor la ha llenado de aflicción por sus
muchas rebeldías. Sus niños han partido al cautiverio delante del
adversario. Vau 6 La hija de Sión ha perdido todo su esplendor. Sus príncipes parecían ciervos que no encuentran
donde pastar: iban caminando sin fuerzas delante del perseguidor. Zain 7 Jerusalén recuerda sus días de miseria y de vida
errante, cuando cayó su pueblo en poder del adversario, sin
que nadie la socorriera. Sus adversarios la miraban y se reían de su ruina. Jet 8 Jerusalén ha pecado gravemente y se ha convertido
en algo inmundo. Los que la honraban la consideran despreciable,
porque han visto su desnudez; también ella gime y se vuelve hacia atrás. Tet 9 ¡Hasta en sus vestidos aparece su impureza! ¡Ella
no pensó en el futuro, y cayó de manera portentosa, sin que nadie la
consolara! "¡Mira, Señor, mi opresión, porque triunfa el
enemigo!". Iod 10 El adversario extendió su mano hacia todos sus
tesoros. ¡Sí, ella ha visto a los paganos entrar en su
Santuario, aunque tú mismo habías prohibido que entraran en tu
asamblea! Caf 11 Todo su pueblo va gimiendo en busca de pan; dan sus tesoros a cambio de alimentopara recobrar
sus fuerzas. "¡Mira, Señor, y fíjate cómo estoy
envilecida!". Lamento de Jerusalén por su desgracia Lámed 12 ¡Todos ustedes,los que pasan por el camino,
fíjense bien y miren si hay un dolor comparable al mío: a este dolor que
me atormenta, porque el Señor ha querido afligirme en el día de su
furor! Mem 13 Él envió un fuego desde lo alto, lo hizo bajar
hasta mis huesos. Tendió una red a mis pies, me hizo retroceder. Me convirtió en una desolación, estoy siempre
dolorida. Nun 14 Él ha vigilado mis rebeldías, ellas se entrelazan
en su mano. Su yugo está sobre mi cuello, hace flaquear mi
fuerza. El Señor me ha puesto en unas manos a las que no
puedo resistir. Sámec 15 El Señor derribó a mis valientes, que estaban
dentro de mí. Convocó contra mí una asamblea para destrozar a mis
jóvenes. El Señor pisoteó en el lagar a la virgen hija de
Judá. Ain porque está lejos de mí el consoladorque podría
reanimarme. Mis hijos están desolados, porque triunfa el
enemigo. Pe 17 Sión extiende sus manos, pero nadie la consuela. El Señor dio órdenes contra Jacob a sus adversarios
de alrededor. Jerusalén ha llegado a ser una cosa inmunda en medio
de ellos. Sade 18 Pero el Señor es justo, porque yo fui rebelde a
su palabra. ¡Oigan bien, todos los pueblos, y miren mi dolor! Mis vírgenes y mis jóvenes han partido al
cautiverio. Cof 19 Llamé a mis amantes, pero ellos me engañaron. Mis sacerdotes y mis ancianos han expirado en la
ciudad, mientras buscaban alimento para recobrar sus
fuerzas. Súplica de Jerusalén por la liberación Res 20 ¡Mira, Señor, cómo estoy angustiada, me hierven
las entrañas! Mi corazón se conmueve en mi interior, porque he
sido rebelde. Afuera, me priva de hijos la espada,adentro, la
muerte. Sin 21 ¡Oigan cómo estoy gimiendo, sin que nadie me
consuele! Todos mis enemigos, al oír mi desgracia,
se alegraron de lo que has hecho. ¡Que llegue el Día que tú has anunciado, y que ellos
estén igual que yo! Tau 22 ¡Que llegue hasta tu presencia toda su maldad! Trátalos como me trataste a mí por todas mis
rebeldías, porque son muchos mis gemidos y mi corazón está
sufriendo. SEGUNDA LAMENTACIÓN Sión se lamenta porque
el Señor la trató como a un enemigo. Su Templo fue incendiado, sus murallas
arrasadas y sus puertas arrancadas. El rey y sus príncipes fueron llevados
cautivos. Ya no existe La indignación del Señor contra Israel Alef 2 1 ¡Cómo cubrió de nubes el Señor, en su enojo, a la
hija de Sión! Precipitó del cielo a la tierra la gloria de Israel;
no se acordó del estrado de sus pies, en el día de
su ira. Bet 2 El Señor devoró sin piedad todas las moradas de
Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija
de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes. Guímel 3 Abatió, en el ardor de su ira, toda la fuerza de
Israel; retiró su mano derecha frente al enemigo; encendió en Jacob una llama como de fuego que devora
a su alrededor. Dálet 4 Tendió su arco como un enemigo, afirmó su mano
derecha; como un adversario, dio muerte a lo más apuesto de
la juventud; en el campamento de la hija de Sión derramó como un
fuego su furor. He 5 El Señor se portó como un enemigo y devoró a
Israel: devoró todos sus palacios, destruyó sus fortalezas; multiplicó en la hija de Judá las lamentaciones y
los lamentos. Vau 6 Desmanteló su morada como una huerta, arrasó el
Lugar de los encuentros. El Señor hizo olvidar en Sión las fiestas y los
sábados; despreció, en el ímpetu de su ira, al rey y al
sacerdote. Zain 7 El Señor rechazó su propio altar, repudió su
Santuario; entregó en manos del enemigo los muros de sus
palacios; se lanzaron gritos en Jet 8 El Señor decidió arrasar la muralla de la hija de
Sión: tomó sus medidas y no retiró su brazo hasta dejarla
derruida; cubrió de luto el antemural y el muro, que se
desmoronaron juntamente. Tet 9 Sus puertas se hundieron en la tierra, él quebró
sus cerrojos; su rey y sus príncipes están entre las naciones, ¡no
hay más Ley! Tampoco sus profetas obtienen visionesde parte del
Señor. Iod 10 Están sentados en el suelo, silenciosos, los
ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido
con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de
Jerusalén. Caf 11 Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las
entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de
la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las
plazas de la ciudad. Lámed 12 Ellos preguntan a sus madres: "¿Dónde hay
pan y vino?", mientras caen desfallecidos como heridos de muerte
en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres. Mem 13 ¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré,
hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen
hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te
sanará? Nun 14 Tus profetas te transmitieron visiones falsas e
ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos. Sámec 15 Al verte, golpean las manos todos los que pasan
por el camino; silban y mueven la cabeza sobre la hija de Jerusalén:
"¿Es ésta el dechado de toda hermosura, la
alegría de toda la tierra?". Ain 16 Abren sus fauces contra ti todos tus enemigos; silban, rechinan los dientes, diciendo: "¡La
hemos devorado! Sí, este es el día que esperábamos: ya lo
alcanzamos, lo estamos viendo". Pe 17 El Señor ha realizado su designio, ha cumplido su
palabra, la que había decretado hace tiempo: demolió sin
compasión, hizo que el enemigo se alegrara de tu suerte, exaltó
el poder de tus adversarios. Exhortación a Jerusalén Sade 18 ¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de
noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de
tus ojos! Cof 19 ¡Levántate, y grita durante la noche, cuando
comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del
Señor ! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños
pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas! Res 20 ¡Mira, Señor, y considera a quién has tratado
así! ¿Puede ser que las mujeres se coman a sus hijos, a
los pequeños que antes mimaban? ¿Puede ser que se asesine en el Santuario al
sacerdote y al profeta? Sin 21 En las calles están tendidos el niño y el
anciano; mis vírgenes y mis jóvenes cayeron bajo la espada; tú has sembrado la muerte en el día de tu ira, has
degollado sin piedad. Tau 22 Convocaste como para un día de fiesta los
terrores que me rodean; en el día de la ira del Señor no hay escapados ni
sobrevivientes. ¡A los que yo había mimado y hecho crecer los
aniquiló mi enemigo! TERCERA LAMENTACIÓN En el estilo de las
Lamentaciones individuales, semejantes a las de algunos Salmos, el poeta
expresa los sentimientos del pueblo que permaneció en Jerusalén después de su
caída. "Ríos de lágrimas
brotan de mis ojos, por el desastre de la hija de mi pueblo" (3. 48).
A esa amarga Lamentación que recuerda las quejas de Job y las
"Confesiones" de Jeremías, sigue una reflexión sapiencial. El autor
reconoce la omnipotencia y la justicia de Dios, y mantiene su esperanza a
pesar de todo, porque él "nunca rechaza a los hombres para
siempre" (3. 31). La aflicción de Jerusalén Alef 3 1 Yo soy el hombreque ha soportado la miseria bajo
la vara de su furor. 2 Él me condujo y me hizo caminar por las tinieblas,
y no por la luz. 3 Sólo contra mí, una y otra vez, vuelve su mano
todo el día. Bet 4 Él marchitó mi carne y mi piel,quebró todos mis
huesos. 5 Edificó contra mí un cerco de veneno y fatiga. 6 Me confinó en las tinieblas, como a los que
murieron hace mucho tiempo. Guímel 7 Me tiene cercado y no puedo salir, hizo pesada mi
cadena. 8 Por más que grite y pida auxilio, cierra el paso a
mi plegaria. 9 Cercó mis caminos con piedras talladas, entorpeció
mis senderos. Dalet 10 Fue para mí un oso en acecho, un león agazapado. 11 Me apartó del camino y me desgarró, me dejó
desolado. 12 Apuntó con su arco e hizo de mí el blanco de su
flecha. He 13 Me clavó en los riñones las flechas de su aljaba. 14 Fui la irrisión de mi pueblo, el motivo constante
de sus cantos burlones. 15 Él me sació de amargura, me abrevó con ajenjo. Vau 16 Partió mis dientes con un guijarro,me revolcó en
la ceniza. 17 Ya no hay paz para mi alma, me olvidé de la
felicidad. 18 Por eso dije: "Se ha agotado mi fuerza y la
esperanza que me venía del Señor". La misericordia y la justicia del Señor, motivo de
esperanza Zain 19 Recordar mi opresión y mi vida errante es ajenjo
y veneno. 21 Pero me pongo a pensar en algo y esto me llena de
esperanza: Jet 22 La misericordia del Señor no se extingue ni se
agota su compasión; 23 ellas se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu
fidelidad! 24 El Señor es mi parte, dice mi alma, por eso
espero en él. Tet 25 El Señor es bondadoso con los que esperan en él,
con aquellos que lo buscan. 26 Es bueno esperar en silencio la salvación que
viene del Señor. 27 Es bueno para el hombre cargar con el yugo desde
su juventud. Iod 28 Que permanezca solitario y silencioso, cuando el
Señor se lo impone. 29 Que ponga su boca sobre el polvo: ¡tal vez haya
esperanza! 30 Que ofrezca su mejilla al que lo golpea y se
sacie de oprobios. Caf 31 Porque el Señor nunca rechaza a los hombres para
siempre. 32 Si aflige, también se compadece, por su gran
misericordia. 33 Porque él no humilla ni aflige de corazóna los
hijos de los hombres. Lámed 34 Cuando se aplasta bajo los pies a todos los
prisioneros de un país; 35 cuando se conculca el derecho de un hombre ante
el rostro del Altísimo; 36 cuando se perjudica a alguien en un pleito,
¿acaso no lo ve el Señor ? Mem 37 ¿Quién dijo algo y eso sucedió, sin que el Señor
lo ordenara? 38 ¿No salen de la boca del Altísimo los males y los
bienes? 39 ¿De qué se queja el hombre mientras vive? ¡Que
domine más bien su pecado! Nun 40 ¡Examinemos a fondo nuestra conducta y volvamos
al Señor! 41 Levantemos en nuestras manos el corazón hacia el
Dios del cielo. 42 Hemos sido infieles y rebeldes; ¡tú no has
perdonado! Sámec |