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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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En el La pertenencia de Ezequiel
a la clase sacerdotal dejó una huella profunda en su mensaje. Así lo
manifiestan su interés por las instituciones cultuales, su preocupación por
separar lo sagrado de lo profano (45. 1-6; 48. 9-14), su horror por las
impurezas legales (4. 14; 44. 6-8) y su competencia para resolver casos de
moral y derecho, función esta específica de los sacerdotes (20. 1). Pero su
máxima preocupación es el Templo, ya sea el Templo presente, contaminado por
toda suerte de ritos idólatras (8. 1-18), ya sea el Santuario de la nueva
Jerusalén, donde Sin embargo, Ezequiel fue
ante todo un profeta. El Señor lo estableció como "un presagio
para el pueblo de Israel" (12. 6; 24. 24), y él puso en evidencia
ante los exiliados en Babilonia que había "un profeta en medio de
ellos" (2. 5; 33. 33). Su función fue semejante a la del
"centinela", encargado de dar el grito de alerta ante la
inminencia del peligro y, al mismo tiempo, responsable de aquellos que se
perdían por no haber sido alertados oportunamente (3. 16-21). A través de sus escritos,
Ezequiel se manifiesta como una personalidad sumamente desconcertante. El
lector queda desorientado ante sus sorprendentes acciones simbólicas (4. 1-3;
5. 1-4; 12. 1-20), ante sus posturas extravagantes (4. 4-8) y sus transportes
extáticos (11. 1-13; 37. 1-14; 40. 1-4). Estos mismos elementos ya habían
aparecido en otros profetas anteriores a él. Pero mientras que Oseas, Isaías
o Jeremías se valen de ellos con cierta discreción, Ezequiel parece
complacerse en emplearlos hasta resultar chocante. Por ese modo de proceder,
se lo ha tachado de "excéntrico" e incluso se ha pensado que
padecía de ciertas perturbaciones síquicas. Lo cierto es que poseía un genio
excepcionalmente sensible e imaginativo, a la vez que complejo y paradójico.
Era un "visionario" en el mejor sentido del término. Pero eso no le
impedía expresarse a veces con la fría precisión de un jurista y la sutileza
de un casuista o bien detenerse minuciosamente en la seca enumeración de
detalles arquitectónicos. El libro de Ezequiel
aparece a primera vista como un conjunto sólidamente estructurado. Después de
la introducción dedicada a relatar la vocación del profeta (1. 4-3. 21),
siguen cuatro partes que tratan temas bien definidos. Dentro de este plan
lógico, es fácil descubrir algunas repeticiones, interrupciones bruscas y
ampliaciones, debidas en gran parte al trabajo redaccional de los discípulos
del profeta, que dieron al Libro su forma definitiva. Los grandes temas de
Ezequiel han encontrado un profundo eco en el Nuevo Testamento, sobre todo en
el Evangelio según san Juan. Introducción 1 1 El año
treinta, el día quinto del cuarto mes, mientras me encontraba en medio de los
deportados, a orillas del río Quebar, se abrió el cielo y tuve visiones
divinas. 2 El día cinco del mes –era el año quinto de la deportación del rey
Joaquín– 3 la palabra del Señor llegó a Ezequiel, hijo del sacerdote Buzí, en
el país de los caldeos, a orillas del río Quebar. Allí la mano del Señor
descendió sobre él. Mientras comparte la
suerte de sus hermanos exiliados en Babilonia, Ezequiel es llamado a ejercer
la actividad profética. La "gloria" del Señor se le manifiesta de
manera imprevista, rodeada de un escenario deslumbrante y hasta terrorífico.
En medio de una nube resplandeciente, que avanza bajo el impulso de un viento
huracanado, él ve cuatro seres vivientes, de forma semejante a la de esos
animales fantásticos que aparecen en las esculturas del Antiguo Oriente. Al
lado de ellos, unas extrañas ruedas se desplazan vertiginosamente. Con las alas
desplegadas hacia lo alto, esos seres vivientes sostienen una especie de
plataforma y un trono, y encima del trono, con aspecto humano, aparece la
"gloria" del Señor (1. 28), manifestación visible y luminosa de la
santidad y el poder divinos. En esta descripción
encontramos una acumulación de imágenes y símbolos que hacen difícil imaginar
con precisión el espectáculo evocado por el profeta. Sin embargo, el sentido
de la visión es claro en su conjunto. La presencia del Señor no está ligada a
ningún lugar del espacio, ni siquiera al Templo de Jerusalén o a la tierra de
Israel. En la pagana Babilonia, él viene a unirse con su Pueblo desterrado.
Los exiliados ya no pueden decir que el Señor está lejos (Is. 40. 27; 49.
14). La "gloria" del Señor se ha hecho presente en medio de ellos,
se ha acercado a un hombre y lo ha investido de la misión profética Visión del carro divino 4 Yo miré, y vi un viento huracanado que venía del
norte, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de
ella; y de adentro, de en medio del fuego, salía una claridad como de
electro. 5 En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes, que
por su aspecto parecían hombres. 6 Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro
alas. 7 Sus piernas eran rectas; sus pies, como pezuñas de ternero, y
resplandecían con el fulgor del bronce bruñido. 8 Por debajo de sus alas,
aparecían unas manos de hombre, sobre los cuatro costados; los cuatro seres
tenían rostros y alas. 9 Sus alas se tocaban una a la otra, y ellos no se
volvían cuando avanzaban: cada uno iba derecho hacia adelante. 10 En cuanto a
la forma de sus rostros, los cuatro tenían un rostro de hombre, un rostro de
león a la derecha, un rostro de toro a la izquierda, y un rostro de águila.
11 Sus alas estaban extendidas hacia lo alto: cada uno tenía dos alas que se
tocaban entre sí y otras dos que les cubrían el cuerpo. 12 Ellos avanzaban de
frente: iban adonde los impulsaba el espíritu, y no se volvían al avanzar. 13
Entre los seres vivientes había un fuego como de brasas incandescentes, como
de antorchas, que se agitaba en medio de ellos; el fuego resplandecía, y de
él salían rayos. 14 Los seres vivientes iban y venían, y parecían relámpagos. 15 Yo miré a los seres vivientes, y vi que en el
suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda. 16 El aspecto de las
ruedas era brillante como el topacio y las cuatro tenían la misma forma. En
cuanto a su estructura, era como si una rueda estuviera metida dentro de
otra. 17 Cuando avanzaban, podían ir en las cuatro direcciones, y no se
volvían al avanzar. 18 Las cuatro ruedas tenían llantas, y yo vi que las
llantas estaban llenas de ojos, en todo su alrededor. 19 Cuando los seres
vivientes avanzaban, también avanzaban las ruedas al lado de ellos, y cuando
los seres vivientes se elevaban por encima del suelo, también se elevaban las
ruedas. 20 Ellos iban adonde los impulsaba el espíritu, y las ruedas se
elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en
las ruedas. 21 Cuando ellos avanzaban, avanzaban las ruedas, y cuando ellos
se detenían, se detenían las ruedas; y cuando ellos se elevaban por encima
del suelo, las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los
seres vivientes estaba en las ruedas. 22 Sobre las cabezas de los seres vivientes, había
una especie de plataforma reluciente como el cristal, que infundía temor y se
extendía por encima de sus cabezas. 23 Ellos estaban debajo de la plataforma
con las alas erguidas, tocándose una a la otra, mientras las otras dos les
cubrían el cuerpo. 24 Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era
como el ruido de aguas torrenciales, como la voz del Todopoderoso, como el
estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban
sus alas. 25 Y se produjo un estruendo sobre la plataforma que estaba sobre
sus cabezas. 26 Encima de la plataforma que estaba sobre sus
cabezas, había algo así como una piedra de zafiro, con figura de trono; y
encima de esa especie de trono, en lo más alto, una figura con aspecto de
hombre. 27 Entonces vi un fulgor como de electro, algo así como un fuego que
lo rodeaba desde lo que parecía ser su cintura para abajo; vi algo así como
un fuego y una claridad alrededor de él: 28 como el aspecto del arco que
aparece en las nubes los días de lluvia, así era la claridad que lo rodeaba.
Este era el aspecto, la semejanza de la gloria del Señor. Al verla, caí con
el rostro en tierra y oí una voz que hablaba. Visión del libro 2 1 Esa
voz me dijo: Levántate, hijo de hombre, porque voy a hablarte. 2 Cuando me habló, un espíritu entró en mí y me hizo
permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. 3 Él me dijo: Hijo de
hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han
rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día
de hoy. 4 Son hombres obstinados y de corazón endurecido aquellos a los que
yo te envío, para que les digas: "Así habla el Señor" . 5 Y sea que
escuchen o se nieguen a hacerlo –porque son un pueblo rebelde– sabrán que hay
un profeta en medio de ellos. 6 En cuanto a ti, hijo de hombre, no les temas
ni tengas miedo de lo que digan, porque estás entre cardos y espinas, y
sentado sobre escorpiones; no tengas miedo de lo que digan ni te acobardes
delante de ellos, porque son un pueblo rebelde. 7 Tú les comunicarás mis
palabras, sea que escuchen o se nieguen a hacerlo, porque son un pueblo
rebelde. 8 Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te voy a
decir; no seas rebelde como ese pueblo rebelde: abre tu boca y come lo que te
daré. 9 Yo miré y vi una mano extendida hacia mí, y en ella había un libro
enrollado. 10 Lo desplegó delante de mí, y estaba escrito de los dos lados;
en él había cantos fúnebres, gemidos y lamentos. 3 1 Él me
dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: come este rollo, y ve a
hablar a los israelitas. 2 Yo abrí mi boca y él me hizo comer ese rollo. 3
Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con
este libro que yo te doy. Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel. 4 Él me dijo: Hijo de hombre, dirígete a los
israelitas y comunícales mis palabras. 5 Porque no se te envía a un pueblo
que habla una lengua oscura y difícil, sino al pueblo de Israel. 6 Si yo te
enviara a pueblos numerosos que hablan una lengua oscura y difícil, cuyas
palabras no entiendes, ellos te escucharían. 7 Pero el pueblo de Israel no
querrá escucharte, porque no quieren escucharme a mí, ya que todos los
israelitas tienen la frente dura y el corazón endurecido. 8 Por eso yo haré
tu rostro duro como el de ellos y tu frente dura como la de ellos: 9 haré tu
frente como el diamante, que es más duro que la roca. No les tengas miedo ni
te acobardes delante de ellos, porque son un pueblo rebelde. El profeta entre los deportados 10 Él me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón
y escucha atentamente todas las palabras que yo te diré; 11 después, dirígete
a tus compatriotas que están en el exilio y háblales. Sea que te escuchen o
que se nieguen a hacerlo, les dirás: "Así habla el Señor". 12
Entonces un espíritu me arrebató y oí detrás de mí el estruendo de un gran
tumulto, cuando la gloria del Señor se levantó de su sitio; 13 oí el ruido
que hacían las alas de los seres vivientes al juntarse una con la otra, el
ruido de las ruedas al lado de ellos y el estruendo de un gran tumulto. 14 El
espíritu me arrebató y me llevó, y yo fui, amargado y lleno de furor,
mientras la mano del Señor pesaba fuertemente sobre mí. 15 Así llegué a Tel
Aviv, junto a los deportados, que habitaban a orillas del río Quebar; y allí
permanecí siete días como aturdido en medio de ellos. El profeta, centinela de su pueblo 16 Al cabo de siete días, la palabra del Señor me
llegó en estos términos: 17 Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela
del pueblo de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, tú les advertirás
de parte mía. 18 Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si tú no
se lo adviertes, si no hablas para advertir al malvado que abandone su mala
conducta, y de esa manera salve su vida, el malvado morirá por su culpa, pero
a ti te pediré cuenta de su sangre. 19 Si tú, en cambio, adviertes al malvado
y él no se convierte de su maldad y de su mala conducta, él morirá por su
culpa, pero tú habrás salvado tu vida. 20 Y cuando el justo se aparte de su
justicia para hacer el mal, yo lo haré tropezar, y él morirá porque tú no se
lo has advertido: morirá por su propio pecado y no le serán tenidas en cuenta
sus obras de justicia, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. 21 Si tú, en
cambio, adviertes al justo para que no peque y el justo no peca, él vivirá porque
ha sido advertido, y tú habrás salvado tu vida. Hasta la desaparición
del reino de Judá, Ezequiel se empeña en destruir las falsas esperanzas de
sus compatriotas en el exilio. Muchos de ellos vivían aferrados a la idea de
que Jerusalén, " Ante la inminencia del
peligro, Ezequiel insiste en uno de los aspectos más innovadores de su
mensaje. La salvación o la perdición de un hombre no dependen de sus
antepasados, ni del pueblo al que pertenece, y ni siquiera de su propio
pasado. La afirmación de la solidaridad tanto en el bien como en el mal, no
debe ser llevada hasta el punto de negar la responsabilidad personal. Cada
uno es responsable de sí mismo, y lo que cuenta ante Dios es la actitud del
corazón. "La persona que peca,
esa morirá; el hijo no cargará con las culpas del padre, ni el padre cargará
con las culpas del hijo. Sobre el justo recaerá su justicia, y sobre el
malvado, su maldad" (18. 20). El Señor no quiere la muerte del
pecador, sino que "se convierta de su mala conducta y viva" (18.
23; 33. 11). Esta categórica afirmación de la responsabilidad individual
señala un notable progreso con respecto al antiguo principio de la retribución
colectiva, presente incluso en el Decálogo (Éx. 20. 5-6; Deut. 5. 9-10). El profeta atado y reducido a silencio 22 La mano del Señor descendió sobre mí y él me
dijo: Levántate, sal al valle y allí te hablaré. 23 Yo me levanté y salí al
valle: la gloria del Señor estaba allí como la gloria que había visto junto
al río Quebar, y caí con el rostro en tierra. 24 Entonces un espíritu entró
en mí y me hizo permanecer de pie. Él me habló y me dijo: Ve a encerrarte
dentro de tu casa. 25 En cuanto a ti, hijo de hombre, pondrán sogas sobre ti
y te atarán con ellas, para que no puedas presentarte en medio de ellos. 26
Yo haré que se te pegue la lengua al paladar y quedarás mudo: así dejarás de
reprenderlos, porque son un pueblo rebelde. 27 Pero cuando yo te hable, abriré
tu boca y les dirás: "Así habla el Señor: el que quiera escuchar que
escuche, y el que no quiera escuchar que no escuche", porque son un
pueblo rebelde. Anuncio simbólico del sitio de Jerusalén 4 1 Hijo
de hombre, toma un ladrillo, colócalo delante de ti y graba sobre él la
ciudad de Jerusalén. 2 Luego la sitiarás: levantarás contra ella torres de
asedio, harás terraplenes, instalarás campamentos y emplazarás a su alrededor
máquinas de guerra. 3 Toma en seguida una sartén de hierro y colócala como muro
de hierro entre ti y la ciudad. Mírala fijamente: ella quedará sitiada y tú
serás el que la asedia. Esto es una señal para los israelitas. 4 Acuéstate sobre el lado izquierdo, y yo pondré
sobre ti las culpas de los israelitas: tú cargarás con sus culpas durante
todo el tiempo que estés acostado sobre ese lado. 5 Yo te he fijado un número
de días equivalente a los años de su iniquidad: por eso, durante trescientos
noventa días cargarás con las culpas del pueblo de Israel. 6 Al cabo de estos
días, te acostarás por segunda vez, sobre el lado derecho, y cargarás con las
culpas del pueblo de Judá durante cuarenta días: yo te he fijado un día por
cada año. 7 Después dirigirás tu rostro y tu brazo desnudo hacia el asedio de
Jerusalén y profetizarás contra ella. 8 Yo te ato con sogas, para que no
puedas darte vuelta de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de
tu asedio. 9 Toma también trigo, cebada, habas, lentejas, mijo
y espelta: échalos en un recipiente y prepárate con eso la comida. Tú comerás
de ese pan durante todo el tiempo que estés acostado de un lado, o sea,
durante ciento noventa días. 10 Cada día pesarás una ración de veinte siclos,
y la comerás a una hora determinada. 11 También beberás el agua medida –la
sexta parte de un hin– y la beberás a una hora determinada. 12 Prepararás
este alimento en forma de galleta de cebada y lo cocerás sobre excrementos
humanos, a la vista del pueblo. 13 Y tú dirás: "Así habla el Señor, el
Dios de Israel: Así de impuro será el pan que comerán los israelitas, entre
las naciones adonde yo los arrojaré". 14 Entonces exclamé: ¡Señor, yo
nunca he incurrido en impureza! Desde mi infancia hasta el presente, jamás he
comido un animal encontrado muerto o despedazado, ni ha entrado carne impura
en mi boca. 15 Él me respondió: "Está bien, te permito que en lugar de
excrementos humanos uses bosta de vaca para hacer tu pan". 16 Luego
añadió: "Hijo de hombre, yo acabaré con las reservas de pan que hay en
Jerusalén: comerán angustiosamente el pan racionado y beberán ansiosamente el
agua medida. 17 De esta manera, al faltar el pan y el agua, todos
desfallecerán y se pudrirán a causa de sus culpas". El simbolismo del pelo dividido en tres partes 5 1 Hijo
de hombre, toma una espada afilada, úsala como navaja de afeitar y pásala por
tu cabeza y por tu barba; después toma una balanza y divide en partes el pelo
que hayas cortado. 2 Una tercera parte, la quemarás en medio de la ciudad,
cuando se cumplan los días del asedio; la otra tercera parte, la cortarás con
la espada, alrededor de toda la ciudad; y la tercera parte restante, la
esparcirás al viento –y yo desenvainaré la espada detrás de ellos–. 3 De esta
última parte, tomarás una pequeña cantidad y la recogerás en tu manto. 4 Y de
allí mismo, recogerás unos pocos cabellos, los arrojarás al fuego y los
quemarás. De allí saldrá fuego sobre todo Israel. 5 Así habla el Señor: Esta es la ciudad de
Jerusalén. Yo la había puesto en medio de las naciones, con otros países a su
alrededor. 6 Pero ella se rebeló contra mis leyes con una maldad mayor que la
de las naciones, y contra mis preceptos, más que los países que la rodean.
Sí, han despreciado mis leyes y no han seguido mis preceptos. 7 Por eso, así
habla el Señor: Porque ustedes han sido más rebeldes que las naciones que los
rodean y no han seguido mis preceptos, porque no han practicado mis leyes y
ni siquiera han procedido según las costumbres de las naciones que los
rodean, 8 por eso, así habla el Señor: Yo también me pongo contra ti y haré
justicia a la vista de todas las naciones: 9 haré contigo lo que nunca hice
ni haré jamás, a causa de todas tus abominaciones. 10 Por eso, los padres
comerán a sus hijos, y los hijos comerán a sus padres; te infligiré justos
castigos y dispersaré a todos los vientos todo lo que reste de ti. 11 Por eso, juro por mi vida –oráculo del Señor–:
por haber contaminado mi Santuario con todos tus horrores y todas tus
abominaciones, también yo te arrasaré, sin una mirada de piedad y sin
compadecerme. 12 Una tercera parte de tu pueblo morirá por la peste y perecerá
de hambre en medio de ti; la otra tercera parte caerá al filo de la espada en
tus alrededores; y a la tercera parte restante, la dispersaré a todos los
vientos y desenvainaré la espada detrás de ellos. 13 Desahogaré mi ira,
saciaré mi furor contra ellos y me vengaré; y cuando haya desahogado mi furor
contra ellos, sabrán que yo, el Señor, he hablado llevado por mis celos. 14
Te convertiré en ruinas y en oprobio entre las naciones que te rodean, a los
ojos de todos los que pasen. 15 Serás oprobio y objeto de ultraje,
escarmiento y motivo de horror para las naciones que te rodean, cuando yo te
inflija justos castigos con ira, con indignación y con violentos reproches.
Yo, el Señor, he hablado. 16 Y cuando arroje contra ustedes las flechas
siniestras del hambre, las flechas exterminadoras que enviaré para
destruirlos, yo les haré pasar hambre y acabaré con las reservas de pan. 17
Enviaré contra ustedes el hambre y las bestias feroces, y ellas te privarán
de tus hijos; pasarán por ti la peste y la sangre, y haré venir la espada
contra ti. Yo, el Señor, he hablado. Anuncio contra las montañas de Israel 6 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, vuelve tu
rostro hacia las montañas de Israel y profetiza contra ellas. 3 Dirás:
Montañas de Israel, escuchen la palabra del Señor. Así habla el Señor a las
montañas y a las colinas, a los cauces de los torrentes y a los valles: Yo
haré caer la espada sobre ustedes y haré desaparecer sus lugares altos. 4 Sus
altares serán devastados, sus braseros para el incienso serán destrozados y
haré caer los cadáveres de ustedes delante de sus ídolos. 5 Pondré los
cadáveres de los israelitas delante de sus ídolos y dispersaré sus huesos
alrededor de sus altares. 6 En todos los lugares donde ustedes habiten, las
ciudades quedarán en ruinas y los lugares altos serán devastados. Así
quedarán en ruinas y execrados sus altares, destrozados y arrasados sus
ídolos, derribados sus braseros para el incienso y aniquiladas sus obras. 7
Los cadáveres caerán en medio de ustedes, y así sabrán que yo soy el Señor. 8 Pero yo dejaré mi resto. Y cuando los que se hayan
librado de la espada estén en medio de las naciones, cuando ustedes sean
dispersados entre los pueblos, 9 los sobrevivientes se acordarán de mí en
medio de las naciones donde hayan sido deportados. Yo desgarraré su corazón
prostituido que se apartó de mi y sus ojos que se prostituyeron detrás de sus
ídolos; sentirán horror de sí mismos por las maldades que cometieron con
todas sus abominaciones. 10 Y sabrán que yo, el Señor, no en vano los amenacé
con estos males. El castigo merecidopor los pecados de Israel 11 Así habla el Señor: Aplaude, patalea y di:
"¡Bien hecho!", por todas las execrables abominaciones del pueblo
de Israel, que va a perecer por la espada, el hambre y la peste. 12 El que
está lejos morirá por la peste; el que está cerca caerá bajo la espada; y el
que quede sitiado morirá de hambre. Así desahogaré mi furor contra ellos. 13
Y ustedes sabrán que yo soy el Señor, cuando sus cadáveres estén en medio de
sus ídolos, alrededor de sus altares, en toda colina elevada y en todas las
cumbres de las montañas, bajo todo árbol frondoso y bajo todo terebinto
tupido, allí mismo donde ofrecían perfume agradable a todos sus ídolos. 14
Extenderé mi mano contra ellos, haré del país una devastación y una
desolación, desde el desierto hasta Riblá, en todos los lugares donde
habitan, y ellos sabrán que yo soy el Señor. El anuncio del fin 7 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Y tú, hijo de hombre, di: Así
habla el Señor a la tierra de Israel: ¡Es el fin! Llega el fin sobre los
cuatro extremos del país. 3 ¡Ya ha llegado tu fin! Voy a derramar mi ira
sobre ti, te juzgaré según tu conducta y haré recaer sobre ti todas tus
abominaciones. 4 No te miraré con piedad y no me compadeceré, porque haré
recaer sobre ti tu mala conducta, y tus abominaciones persistirán en medio de
ti: así ustedes sabrán que yo soy el Señor. 5 Así habla el Señor: ¡Una desgracia nunca vista!
¡Ya llega la desgracia! 6 ¡Llega el fin, se acerca el fin para ti, ya es
inminente! 7 ¡Te toca el turno, habitante del país! Llega el tiempo, el día
está cerca. ¡Hay confusión y no alegría en las montañas! 8 Ahora, en seguida,
derramaré mi furor sobre ti, desahogaré mi ira contra ti, te juzgaré según tu
conducta y haré recaer sobre ti todas tus abominaciones. 9 No te miraré con
piedad y no me compadeceré, haré recaer sobre ti tu mala conducta, y tus
abominaciones persistirán en medio de ti: así ustedes sabrán que yo, el
Señor, soy el que golpeo. 10 ¡Ya llega el día, ya llega! ¡Te toca el turno, ha
florecido la vara, ha germinado el orgullo! 11 La violencia se ha alzado como
vara de maldad. No queda nada de ellos, nada de su tumulto ni de su
agitación; no hay tregua para ellos. 15 ¡Afuera la espada, adentro la peste y el hambre!
El que está en el campo morirá por la espada y al que está en la ciudad, lo
consumirán el hambre y la peste. 16 Los sobrevivientes huirán, y estarán en
las montañas como las palomas de los valles; y todos morirán, cada uno por su
culpa. 17 Todas las manos desfallecerány flaquearán todas
las rodillas. 18 Se vestirán de sayaly los invadirá el pánico; habrá confusión en todos los rostrosy todas las
cabezas serán rapadas. 19 Arrojarán su plata por las callesy su oro se
convertirá en basura: su plata y su oro no podrán salvarlosel día del
furor del Señor. No saciarán su avidez,ni llenarán sus entrañas, porque el oro y la plata fueron la piedra de
tropiezoque los hizo caer en la iniquidad. 20 Pusieron su orgullo en la hermosura de sus joyase
hicieron con ellas las imágenes abominables de sus ídolos. Por eso las convertiré en inmundicia:21 las
entregaré como botín a los extranjeros y como despojos a los impíos de la tierra,y ellos
las profanarán. 22 Apartaré de ellos mi rostroy mi tesoro será
profanado:entrarán en él los invasores y lo profanarán. 23 Llevarán a cabo una matanza,porque el país está
lleno de juicios por homicidioy la ciudad llena de violencia. 24 Haré venir a las naciones más feroces,para que se
adueñen de sus casas; acabaré con la soberbia de los poderososy serán profanados
sus santuarios. 25 ¡Llega la angustia!Buscarán paz, pero no la
tendrán; 26 vendrá una desgracia sobre otray una mala noticia
tras otra. Implorarán una visión al profeta,le faltará la
enseñanza al sacerdotey el consejo a los ancianos. 27 El rey estará de duelo,el príncipe se cubrirá de
desolacióny temblarán las manos de la gente. Yo los trataré conforme a su conducta,los juzgaré
según sus juicios,y sabrán que yo soy el Señor. Visión de la idolatría de Jerusalén 8 1 El
sexto año, el quinto día del sexto mes, mientras yo estaba sentado en mi casa
y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, descendió sobre mí la
mano del Señor. 2 Yo miré y vi una figura con aspecto humano. Desde lo que
parecía ser su cintura para abajo, había fuego, y desde su cintura para
arriba, había una especie de claridad, un fulgor como de electro. 3 Extendió
algo así como una mano y me tomó por un mechón de mis cabellos. Un espíritu
me levantó entre la tierra y el cielo y me llevó en una visión divina a
Jerusalén, hasta la entrada de la puerta interior que da hacia el norte, allí
donde está emplazado el Ídolo de los celos que provoca los celos de Dios. 4
Allí estaba la gloria del Dios de Israel, tal como yo la había visto en el
valle. 5 Él me dijo: "Hijo de hombre, levanta tus ojos hacia el
norte". Yo levanté mis ojos hacia el norte y vi que al norte de la
puerta del altar, justo a la entrada, estaba el Ídolo de los celos. 6 Él me
dijo: "Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen? ¿Ves las grandes abominaciones
que cometen aquí los israelitas para que yo me aleje de mi Santuario? Pero tú
verás abominaciones más grandes todavía". 7 Después me llevó a la entrada del atrio; yo miré y
vi que había un agujero en el muro. 8 Él me dijo: "Hijo de hombre, abre
un boquete en el muro". Yo abrí un boquete y vi que había una puerta. 9
Él me dijo: "Entra y mira las abominaciones que están cometiendo
ahí". 10 Yo entré y miré, y vi que había toda clase de reptiles y de
animales horribles y todos los ídolos de la casa de Israel, grabados en todas
las paredes. 11 Setenta hombres de entre los ancianos del pueblo de Israel
–entre los cuales se encontraba Iazanías, hijo de Safán– estaban de pie
delante de ellos: cada uno tenía un incensario en la mano, y subía el perfume
de una nube de incienso. 12 Él me dijo: "Hijo de hombre, ¿ves lo que los
ancianos del pueblo de Israel hacen a escondidas, cada uno en su habitación
adornada de pinturas? Porque ellos piensan: El Señor no nos ve; el Señor ha
abandonado el país". 13 Después él me dijo: "Verás que cometen abominaciones
más grandes todavía". 14 Y me llevó hasta la entrada de la puerta de Exterminio del Templo y de 9 1 Él
gritó fuertemente a mis oídos: "Acérquense, Castigos de la ciudad, cada
uno con su instrumento de exterminio en la mano". 2 Entonces llegaron
seis hombres del lado de la puerta superior que mira hacia el norte, cada uno
con su instrumento de destrucción en la mano. En medio de ellos había un
hombre vestido de lino, con la cartera de escriba en la cintura. Todos
entraron y se detuvieron delante del altar de bronce. 3 La gloria del Dios de
Israel se levantó de encima de los querubines sobre los cuales estaba, se
dirigió hacia el umbral de Nueva visión del carro divino 10 1 Yo
miré, y sobre la plataforma que estaba encima de la cabeza de los querubines,
había como una piedra de zafiro: por encima de ellos, se veía algo así como
la figura de un trono. 2 El Señor dijo al hombre vestido de lino: "Entra
en medio del círculo, debajo del querubín, llena tus manos con las brasas
incandescentes que están entre los querubines, y espárcelas sobre la
ciudad". Y el hombre entró allí, ante mis propios ojos. 3 Cuando el
hombre entró, los querubines estaban a la derecha de La gloria del Señor abandona el Templo 18 La gloria del Señor salió de encima del umbral de
Amenaza contra los malosconsejeros de Jerusalén 11 1 Un espíritu
me levantó y me llevó a la puerta oriental de El espíritu nuevo prometido a los exiliados 14 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
15 Hijo de hombre, los habitantes de Jerusalén dicen esto de tus hermanos, de
tus parientes y de toda la casa de Israel: "Ellos están lejos del Señor
; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesión". 16 Por eso di: Así
habla el Señor: Sí, yo los conduje a naciones lejanas; sí, yo los dispersé
entre los pueblos, pero soy momentáneamente un santuario para ellos, en los
países adonde han ido. 17 Por eso di: Así habla el Señor: Yo los reuniré de
entre los pueblos, los congregaré de entre los países donde han sido
dispersados y les daré la tierra de Israel. 18 Ellos entrarán allí y
exterminarán todos los ídolos y todas las abominaciones. 19 Yo les daré otro
corazón y pondré dentro de ellos un espíritu nuevo: arrancaré de su cuerpo el
corazón de piedra y les daré un corazón de carne, La gloria del Señor abandona Jerusalén 22 Entonces los querubines desplegaron sus alas, y las
ruedas se movieron junto con ellos. La gloria del Dios de Israel estaba sobre
ellos, en lo alto. 23 La gloria del Señor se elevó de en medio de la ciudad y
se detuvo sobre la montaña que está al oriente de la ciudad. 24 El espíritu
me elevó y me llevó a Caldea, donde estaban los deportados. Esto sucedió en
una visión, por obra del espíritu de Dios. Luego se alejó de mí la visión que
yo había contemplado, 25 y conté a los deportados todas las cosas que el
Señor me había hecho ver. Anuncio simbólico de la deportación 12 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, tú habitas en
medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pero no ven, tienen
oídos para oír, pero no oyen, porque son un pueblo rebelde. 3 En cuanto a ti,
hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tuvieras que ir al exilio, y
parte en pleno día, a la vista de ellos. Emigrarás del lugar donde te
encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez así comprendan que
son un pueblo rebelde. 4 Sacarás tu equipaje en pleno día, a la vista de
ellos, y saldrás por la tarde, también a la vista de ellos, como salen los
deportados. 5 Abrirás un boquete en el muro y saldrás por él, a la vista de
ellos. 6 Cargarás el equipaje sobre tus espaldas y saldrás cuando sea de
noche, cubriéndote el rostro para no ver el país, porque yo te he convertido
en un presagio para el pueblo de Israel. 7 Yo hice exactamente lo que se me había ordenado:
saqué mi equipaje en pleno día como quien parte para el exilio, y por la
tarde abrí un boquete en el muro con la mano. Salí cuando estaba oscuro y
cargué el equipaje sobre mis espaldas, a la vista de ellos. Otro gesto simbólico 17 El Señor me dirigió su palabra en estos términos:
18 Hijo de hombre, comerás tu pan con estremecimiento y beberás tu agua con
inquietud y ansiedad. 19 Y dirás a la población del país: Así habla el Señor
a los habitantes de Jerusalén que viven en la tierra de Israel: Ustedes
comerán su pan con ansiedad y beberán su agua con terror, para que el país
quede horrorizado porque está lleno de la violencia de todos sus habitantes.
20 Las ciudades habitadas quedarán en ruinas y el país se convertirá en un
desierto: así ustedes sabrán que yo soy el Señor. Respuesta al escepticismo del pueblo 21 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
22 Hijo de hombre, ¿qué significa ese refrán que se escucha en la tierra de
Israel: "Pasan los días y no se cumple ninguna visión"? 23 Tú
diles, en cambio: Así habla el Señor: Yo acabaré con este refrán y no se lo
repetirá más en Israel. Diles más bien: Se acercan los días en que toda
visión se cumplirá; 24 ya no habrá más visiones ilusorias ni predicciones
engañosas en medio de la casa de Israel, 25 porque yo, el Señor, diré lo que
tenga que decir, y la palabra que pronuncie se cumplirá sin demora. Sí, en
vida de ustedes, pueblo rebelde, pronunciaré una palabra y la cumpliré
–oráculo del Señor–. 26 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
27 Hijo de hombre, el pueblo de Israel dice: "Las visiones que este
tiene van para largo; él profetiza para un futuro lejano". 28 Por eso,
diles: Así habla el Señor: En adelante, todas mis palabras se cumplirán sin
demora; lo que yo diga se realizará –oráculo del Señor–. Invectivas contra los falsos profetas 13 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, profetiza
contra los profetas de Israel; profetiza, y di a los que profetizan por su
propia iniciativa: Escuchen la palabra del Señor: 3 Así habla el Señor: ¡Ay
de los profetas insensatos que siguen su propia inspiración, sin haber tenido
ninguna visión! 4 Chacales entre las ruinas: ¡eso han sido tus profetas,
Israel! 5 Ustedes no han subido a las brechas ni han
levantado un muro alrededor de la casa de Israel, a fin de que pueda resistir
en el combate, el día del Señor. 6 Tienen visiones ilusorias y hacen
predicciones engañosas, esos que andan diciendo: "¡Oráculo del
Señor!", sin que el Señor los haya enviado. ¡Y todavía esperan que él
confirme sus anuncios! 7 ¿O no es verdad que ustedes tienen visiones
ilusorias y hacen predicciones engañosas, cuando dicen: "¡Oráculo del
Señor!", sin que yo haya hablado? 8 Por eso, así habla el Señor: Por haber hablado
falsamente y haber tenido visiones engañosas, yo estoy aquí contra ustedes
–oráculo del Señor–. 10 Porque ellos extraviaron a mi pueblo, anunciando:
"¡Paz!", cuando en realidad no había paz, y mientras mi pueblo se
construía una pared inconsistente, ellos la recubrían con cal; 11 por eso, di
a esos que recubren con cal: Vendrá una lluvia torrencial, yo haré caer
piedras duras de granizo, y se desatará un viento huracanado. 12 Y cuando la
pared se haya derrumbado, les preguntarán: "¿Dónde está la cal con que
la habían recubierto?". 13 Por eso, así habla el Señor: En mi furor,
desataré un viento huracanado; en mi ira, enviaré una lluvia torrencial; y en
mi enojo, haré caer piedras duras de granizo, hasta que todo quede derruido.
14 Derribaré la pared que ustedes recubrieron con cal, la dejaré a ras del
suelo, y sus cimientos quedarán al desnudo. La pared se desplomará, y ustedes
perecerán en medio de ella. Así sabrán que yo soy el Señor. 15 Y una vez que
se haya desahogado mi ira contra esa pared y contra los que la recubrían con
cal, les diré: Ya no existe la pared, ni tampoco los que la recubrían, 16
esos profetas que profetizaban sobre Jerusalén y tenían para ella visiones de
paz, cuando no había paz –oráculo del Señor–. Invectivas contra las falsas profetisas 17 Y tú, hijo de hombre, vuelve tu rostro contra las
hijas de tu pueblo que profetizan por su propia iniciativa, y profetiza contra
ellas. 18 Dirás: Así habla el Señor: ¡Ay de aquellas que tejen ligaduras
mágicas para atar las manos, y preparan velos para las cabezas de gente de
todas las edades, a fin de atrapar vidas humanas! ¡Ustedes pretenden atrapar
la vida de la gente de mi pueblo y preservar la suya propia! 19 Me han
profanado delante de mi pueblo por unos puñados de cebada y unas migajas de
pan, matando a los que no deben morir, dejando con vida a los que no deben
vivir, y diciendo mentiras a mi pueblo, que siempre está dispuesto a
escucharlas. 20 Por eso, así habla el Señor: Yo estoy contra las
ligaduras que ustedes usan para atrapar como pájaros las vidas humanas. Las
arrancaré de los brazos de ustedes, y dejaré en libertad las vidas que
ustedes han atrapado. 21 También romperé sus velos, y libraré a mi pueblo de
las manos de ustedes, para que ya no sean una presa en sus manos. Así sabrán
que yo soy el Señor. 22 Ustedes hacen sufrir al justo con engaños, cuando yo
no lo hago sufrir, y reconfortan al impío para que no se convierta de su mala
conducta y salve su vida. 23 Por eso, no tendrán más falsas visiones ni
volverán a hacer predicciones: yo libraré a mi pueblo de las manos de
ustedes, y así sabrán que yo soy el Señor. Reprobación de la idolatría 14 1
Algunos de los ancianos de Israel vinieron a verme, y se sentaron ante mí. 2
Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: 3 Hijo de hombre,
esta gente tiene el corazón apegado a sus ídolos y ha puesto delante de sí lo
que es ocasión de sus culpas. ¿Voy a dejar que ellos me consulten? 4 Por eso,
habla con ellos y diles: Así habla el Señor: Si un hombre de Israel que tiene
el corazón apegado a sus ídolos y ha puesto delante de sí lo que es ocasión
de sus culpas, va y se presenta al profeta, yo mismo, el Señor, me veré
obligado a responderle, a causa de la multitud de sus ídolos. 5 Lo haré, a
fin de llegar al corazón del pueblo de Israel, porque todos se han alejado de
mí a causa de sus ídolos. 6 Por eso, di a la casa de Israel: Así habla el Señor:
Conviértanse, apártense de sus ídolos; aparten su rostro de todas sus
abominaciones. 7 Porque si un hombre de Israel, o un extranjero que reside en
Israel, se aleja de mí, erige en su corazón un altar para sus ídolos y pone
delante de sí lo que es ocasión de sus culpas, y si luego se presenta al
profeta para consultarme, yo mismo, el Señor, me veré obligado a responderle.
8 Volveré mi rostro contra ese hombre, haré que sirva de escarmiento y de
ejemplo, y lo extirparé de en medio de mi pueblo. Así ustedes sabrán que yo
soy el Señor. 9 Pero si el profeta se deja seducir y pronuncia una palabra,
habré sido yo, el Señor, el que sedujo a ese profeta: extenderé mi mano
contra él y lo exterminaré de en medio de mi pueblo Israel. 10 Uno y otro
cargarán con esa culpa: el profeta y el que lo consulta serán igualmente
culpables. 11 Así, nunca más el pueblo de Israel andará errante lejos de mí,
y no volverá a mancharse con todas sus rebeldías: ellos serán mi Pueblo y yo
seré su Dios –oráculo del Señor–. El juicio inexorable contra Jerusalén 12 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
13 Hijo de hombre, si un país peca contra mí cometiendo alguna infidelidad,
yo extenderé mi mano contra él y agotaré todas sus reservas de alimento:
enviaré el hambre sobre él y extirparé por igual a hombres y animales. 14
Pero si se encuentran en ese país estos tres hombres: Noé, Daniel y Job,
ellos salvarán su vida a causa de su justicia –oráculo del Señor–. 15 Si yo suelto las bestias feroces contra ese país
para dejarlo despoblado, y él se convierte en un desierto intransitable, a
causa de las fieras; 16 aunque se encuentren en ese país estos tres hombres,
juro por mi vida –oráculo del Señor– que no podrán salvar ni a sus hijos ni a
sus hijas: ellos solos se salvarán, mientras que el país quedará desierto. 17 O bien, si yo atraigo la espada contra ese país,
diciendo: "Pase la espada por este país y extirpe de él a hombres y
animales"; 18 aunque se encuentren en ese país estos tres hombres, juro
por mi vida –oráculo del Señor– que no podrán salvar ni a sus hijos ni a sus
hijas: ellos solos se salvarán. 19 O si envío la peste contra ese país y desahogo en
forma sangrienta mi indignación contra ellos, extirpando por igual a hombres
y animales; 20 aunque se encuentren en ese país Noé, Daniel y Job, juro por
mi vida –oráculo del Señor– que no podrán salvar ni a sus hijos ni a sus
hijas: ellos solos se salvarán a causa de su justicia. 21 Así habla el Señor: Aunque yo envié contra
Jerusalén mis cuatro terribles castigos –la espada, el hambre, las bestias
feroces y la peste– para extirpar de ella a hombres y animales, 22 ahí queda
un resto de sobrevivientes que hacen salir a sus hijos y a sus hijas y vienen
adonde están ustedes. Ustedes verán su mala conducta y sus obras, y se consolarán
de la desgracia que atraje sobre Jerusalén, de todo lo que mandé contra ella.
23 Ellos los consolarán, porque ustedes verán su mala conducta y sus obras, y
así sabrán que no sin motivo hice todo esto en la ciudad –oráculo del Señor–. Parábola de la vid arrojada al fuego 15 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, ¿en qué aventaja la leña de la
vida la de cualquier otra rama de los árboles del bosque? 3 ¿Se saca de ella madera para emplearla en una
obra?¿Se hace con ella una percha para colgar alguna cosa? 4 No, se la echa al fuegopara ser consumida: el
fuego devora sus dos extremosy arde también el centro.¿Servirá entonces para
alguna cosa? 5 Cuando todavía estaba intacta,no se la utilizaba
para nada: ¡cuánto menos se hará algo con ella,una vez que el
fuego la devorey esté quemada! 6 Por eso, así habla el Señor: como a la leña de la
vid,entre los árboles del bosque, la arrojé al fuego para que se consuma,así arrojo a
los habitantes de Jerusalén. 7 Yo vuelvo mi rostro contra ellos: salieron del
fuego,pero el fuego los devorará. Entonces ustedes sabránque yo soy el Señor, cuando
vuelva mi rostro contra ellos. 8 Yo haré del país una desolación,porque han sido
infieles–oráculo del Señor–. Historia simbólica de Jerusalén,esposa infiel del
Señor 16 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, da a conocer
a Jerusalén sus abominaciones. 3 Tú dirás: Así habla el Señor a Jerusalén:
Por tus orígenes y tu nacimiento, perteneces al país de Canaán; tu padre era
un amorreo y tu madre una hitita. 4 Al nacer, el día en que te dieron a luz,
tu cordón umbilical no fue cortado, no fuiste lavada con agua para ser
purificada ni frotada con sal, ni envuelta en pañales. 5 Nadie se compadeció
de ti para hacerte alguna de esas cosas, sino que fuiste arrojada en pleno
campo, porque dabas asco el día que naciste. 6 Yo pasé junto a ti, te vi revolcándote en tu
propia sangre y entonces te dije: "Vive 7 y crece como un retoño del
campo". Tú comenzaste a crecer, te desarrollaste y te hiciste mujer; se
formaron tus senos y crecieron tus cabellos, pero estabas completamente
desnuda. 8 Yo pasé junto a ti y te vi. Era tu tiempo, el tiempo del amor;
extendí sobre ti el borde de mi manto y cubrí tu desnudez; te hice un
juramento, hice una alianza contigo –oráculo del Señor– y tú fuiste mía. 9 Yo
te lavé con agua, limpié la sangre que te cubría y te perfumé con óleo. 10 Te
puse un vestido bordado, te calcé con zapatos de cuero fino, te ceñí con una
banda de lino y te cubrí con un manto de seda. 11 Te adorné con joyas, puse
brazaletes en tus muñecas y un collar en tu cuello; 12 coloqué un anillo en
tu nariz, pendientes en tus orejas y una espléndida diadema en tu cabeza. 13
Estabas adornada de oro y de plata, tu vestido era de lino fino, de seda y de
tela bordada; te alimentabas con la mejor harina, con miel y aceite. Llegaste
a ser extraordinariamente hermosa y te convertiste en una reina. 14 Tu fama
se extendió entre las naciones, porque tu belleza era perfecta gracias al
esplendor con que yo te había adornado –oráculo del Señor–. 15 Pero tú te preciaste de tu hermosura y te
aprovechaste de tu fama para prostituirte; te entregaste sin pudor a todo el
que pasaba y fuiste suya. 16 Tomaste tus vestidos para hacerte lugares altos
de vivos colores, y te prostituiste en ellos. 17 Tomaste tus joyas hechas con
mi oro y mi plata, que yo te había regalado, y te fabricaste imágenes de
hombres con las que te prostituiste. 18 Tomaste tus vestidos bordados para
cubrirlas, y pusiste delante de ellas mi aceite y mi incienso. 19 Y el pan
que yo te había dado, la mejor harina, el aceite y la miel con que yo te
alimentaba, los ofreciste delante de ellas como perfume de aroma agradable
–oráculo del Señor–. 20 Tomaste a tus hijos y a tus hijas, los que tú
habías engendrado para mí, y los sacrificaste a esas imágenes como alimento.
¿Acaso no te bastaba con prostituirte, 21 que también inmolaste a mis hijos y
los entregaste, haciéndolos pasar por el fuego en honor de ellas? 22 En medio
de todas tus abominaciones y prostituciones, no te acordaste de los días de
tu juventud, cuando estabas completamente desnuda, revolcándote en tu sangre. 23 Y en el colmo de tu maldad –¡ay, ay de ti!,
oráculo del Señor– 24 te has edificado una colina y has levantado un
montículo en todas las plazas. 30 ¡Qué enloquecido estaba tu corazón –oráculo del
Señor– cuando hacías todo esto, obra de una prostituta empedernida! 31 Cuando
tú edificabas una colina a la entrada de todos los caminos, y levantabas un
montículo en todas las plazas, no eras como la prostituta que busca un
salario. 32 La mujer adúltera, en lugar de su marido, recibe un regalo. 35 Por eso, prostituta, escucha la palabra del
Señor. 36 Así habla el Señor: Por haberte exhibido desvergonzadamente y haber
descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus
ídolos abominables, y por la sangre de tus hijos que les has ofrecido, 37 por
todo eso, yo voy a reunir a todos tus amantes, a los que has complacido y
amado, y también a los que has odiado; los reuniré contra ti, de todas
partes, descubriré ante ellos tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez. 38
Te aplicaré el castigo de las mujeres adúlteras y sanguinarias y descargaré
sobre ti mi furor y mis celos. 39 Yo te entregaré en sus manos. Ellos
arrasarán tus colinas y demolerán tus montículos; te despojarán de tus
vestidos, te arrebatarán tus joyas y te dejarán completamente desnuda. 40
Incitarán a la asamblea contra ti, te lapidarán y te atravesarán con sus
espadas. 41 Quemarán tus casas y te infligirán justos castigos a la vista de
una multitud de mujeres. Yo te haré renunciar a la prostitución y ya no harás
más regalos. 42 Así se apaciguará mi furor contra ti y mis celos se apartarán
de ti, quedaré tranquilo y no me irritaré más. 43 Porque no te has acordado
de los días de tu juventud y has provocado mi ira con todas estas cosas, yo
haré recaer tu mala conducta sobre tu cabeza –oráculo del Señor–. ¿Acaso no
has cometido una infamia con todas tus prácticas abominables? 44 Todos los que hacen proverbios, harán uno acerca
de ti, diciendo: "De tal madre, tal hija". 45 Sí, tú eres la hija
de tu madre, que sentía asco de su marido y de sus hijos; eres la hermana de
tus hermanas, que sentían asco de sus maridos y de sus hijos: la madre de
ustedes era una hitita y su padre un amorreo. 46 Tu hermana mayor es Samaría,
que junto con sus hijas habita a tu izquierda, y tu hermana menor es Sodoma,
que junto con sus hijas habita a tu derecha. 47 Pero tú no te has contentado
con seguir sus caminos y practicar sus mismas abominaciones, sino que te has
corrompido más que ellas en todos tus caminos. 48 Juro por mi vida –oráculo
del Señor– que tu hermana Sodoma y sus hijas no han obrado como tú y tus
hijas. 49 Esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: soberbia, buena mesa y
total despreocupación. Además de esto, ella y sus hijas no socorrieron al
pobre y al indigente; 50 se enorgullecieron y cometieron abominaciones en mi
presencia. Por eso las rechacé, como tú lo has visto. 51 Y Samaría no cometió
ni la mitad de tus pecados. Tú has cometido más abominaciones que tus
hermanas, y con las abominaciones cometidas has hecho que ellas parecieran
justas. 52 Carga, entonces, con tu ignominia, por haber intercedido en favor
de tus hermanas: tú, con tus pecados, te has hecho más abominable que ellas,
y ellas son más justas que tú. Avergüénzate y carga con tu ignominia, ya que
has hecho justas a tus hermanas. 53 Yo cambiaré su suerte, la suerte de Sodoma con sus
hijas y la suerte de Samaría con sus hijas, y cambiaré tu suerte en medio de
ellas, 59 Porque así habla el Señor: Yo obraré contigo como
has obrado tú, que despreciaste el juramento imprecatorio, quebrantando la
alianza. 60 Pero yo me acordaré de la alianza que hice contigo en los días de
tu juventud y estableceré para ti una alianza eterna. 61 Tú te acordarás de
tu conducta y te sentirás avergonzada, cuando yo tome a tus hermanas, a las
mayores y a las menores que tú, y te las dé como hijas, sin que ellas
participen de tu alianza. 62 Yo estableceré mi alianza contigo, y tú sabrás
que yo soy el Señor, 63 para que te acuerdes y te avergüences, y para que en
tu confusión no te atrevas a abrir la boca, cuando yo te haya perdonado todo
lo que has hecho –oráculo del Señor–. La alegoría de las águilas y la vid 17 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, plantea un enigma
y narra una parábola a la casa de Israel. 3 Tú dirás: Así habla el Señor: El águila grande,
de grandes alas y largas plumas, de espeso plumaje, lleno de colorido,
llegó hasta el Líbano
y tomó la copa de un cedro. 4 Arrancó la más alta de sus ramas
y la llevó a un país de comerciantes,
la puso en una ciudad de mercaderes. 5 Tomó además una semilla del país
y la sembró en un campo de cultivo: la plantó como un sauce
junto a abundantes aguas. 6 Ella brotó y se convirtió en una vid,
exuberante, de tamaño pequeño, que volvía sus ramas hacia el águila
y tenía sus raíces debajo de ella. Así se convirtió en una vid,
produjo ramas y dio sarmientos. 7 Pero había otra águila grande,
de grandes alas y abundante plumaje, y esa vid le tendió ansiosamente sus
raíces y dirigió sus ramas hacia ella, para que la regara mejor que el terrenodonde había
sido plantada. 8 Ella estaba plantada en un campo fértil,junto a
abundantes aguas, para dar sarmientos y producir frutos,para
convertirse en una espléndida vid. 9 Por eso, dirás: Así habla el Señor: ¿Podrá florecer esa vid? ¿Acaso no se la arrancará de raízy se cortarán sus frutospara
que se sequen todos sus tiernos retoños? Sí, se secará,y no hará falta un brazo fuerteni
mucha gente
para arrancarla de raíz. 10 Ahora está bien plantada: ¿podrá florecer? Apenas la toque el viento del este,¿no quedará
completamente seca? ¡En el mismo lugar donde brotó, se secará! 11 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
12 Di a este pueblo rebelde: ¿No saben lo que esto significa? Luego dirás: El
rey de Babilonia llegó a Jerusalén, tomó a su rey y a sus príncipes y se los llevó
consigo a Babilonia. 13 Tomó, en cambio, a un vástago de estirpe real, hizo
un pacto con él, lo comprometió con un juramento y se llevó a todos los
hombres importantes del país, 14 para que ese reino fuera humilde e incapaz
de sublevarse, para que mantuviera su pacto, y así pudiera subsistir. 15 Pero
el príncipe se rebeló contra el rey, enviando mensajeros a Egipto a fin de
obtener caballos y un ejército numeroso. Ahora bien, ¿prosperará el que ha
hecho esto? El que violó el pacto, ¿escapará con vida? 16 Juro por mi vida
–oráculo del Señor– que él morirá en Babilonia, en el lugar donde reside el
rey que lo hizo reinar, cuyo juramento despreció y cuyo pacto quebrantó. 17 Y
el Faraón no podrá intervenir en favor de él con un gran ejército y tropas
numerosas, en el momento del combate, cuando se levanten terraplenes y se
construyan empalizadas para exterminar muchas vidas humanas. 18 El príncipe
despreció un juramento y quebrantó un pacto; había dado su mano, y después
hizo todo esto: ¡no escapará con vida! 19 Por eso, así habla el Señor: Juro por mi vida que
haré recaer sobre su cabeza mi juramento, que él despreció, y mi pacto, que
él quebrantó. 20 Tenderé sobre él mi red y quedará prendido en mi trampa. Lo
llevaré a Babilonia, y allí le haré rendir cuenta de la infidelidad que
cometió contra mí. 21 Lo mejor de sus escuadrones caerá bajo la espada, y los
sobrevivientes serán dispersados a todos los vientos. Así sabrán que yo, el
Señor, he hablado. El restablecimiento futuro de Israel 22 Así habla el Señor: Yo también tomaré la copa de un gran cedro,cortaré
un brote de la más alta de sus ramas, y lo plantaré en una montaña muy elevada:
23 lo plantaré en la montaña más alta de Israel. Él echará ramas y producirá frutos,y se convertirá
en un magnífico cedro. Pájaros de todas clases anidarán en él,habitarán a
la sombra de sus ramas. 24 Y todos los árboles del campo sabránque yo, el
Señor, humillo al árbol elevadoy exalto al árbol humillado, hago secar al árbol verdey reverdecer al árbol
seco.Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré. La responsabilidad individual 18 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 ¿Por qué andan repitiendo
este refrán en la tierra de Israel: "Los padres comieron uva verde,y los hijos
sufren la dentera"? 3 Juro por mi vida –oráculo del Señor– que ustedes
nunca más dirán este refrán en Israel. 4 Porque todas las vidas me
pertenecen, tanto la del padre como la del hijo: la persona que peca, esa
morirá. 5 Si un hombre es justo y practica el derecho y la
justicia; 6 si no participa de las comidas sagradas en las montañas y no
levanta sus ojos hacia los ídolos de la casa de Israel; si no deshonra a la
mujer de su prójimo y no se acerca a una mujer en los días de su
menstruación; 7 si no oprime a nadie, si devuelve la prenda al deudor y no
quita nada por la fuerza; si da su pan al hambriento y viste al desnudo; 8 si
no presta con usura ni cobra intereses; si aparta su mano de la injusticia y
juzga imparcialmente en los litigios; 9 si camina según mis preceptos y
observa mis leyes, obrando con fidelidad, ese hombre es justo y seguramente
vivirá –oráculo del Señor–. 10 Pero si engendra un hijo ladrón y sanguinario,
que hace alguna de esas cosas, 11 mientras que él no ha hecho ninguna de
ellas, un hijo que participa de las comidas sagradas en las montañas y
deshonra a la mujer de su prójimo; 12 que oprime al pobre y al indigente, que
saca las cosas por la fuerza y no devuelve la prenda; que levanta sus ojos a
los ídolos y comete abominaciones; 13 que presta con usura y cobra intereses:
este hijo no vivirá. A causa de todas las abominaciones que cometió, morirá
irremediablemente, y su sangre recaerá sobre él. 14 Pero si un hombre engendra un hijo que ve todos
los pecados cometidos por su padre, los ve, pero no los imita: 15 no participa
de las comidas sagradas en las montañas ni levanta sus ojos a los ídolos de
la casa de Israel; no deshonra a la mujer de su prójimo; 16 no oprime a
nadie, no retiene la prenda ni saca las cosas por la fuerza; da su pan al
hambriento, viste al desnudo 17 y aparta su mano de la injusticia; no presta
con usura ni cobra intereses; cumple mis leyes y camina según mis preceptos:
ese hijo no morirá por las culpas de su padre, sino que vivirá. 18 Pero su
padre, que oprimió y sacó las cosas por la fuerza, y no hizo el bien en medio
de su pueblo, él sí morirá a causa de sus culpas. 19 Ustedes preguntarán: "¿Por qué el hijo no
carga con las culpas de su padre?". Porque el hijo practicó el derecho y
la justicia, observó todos mis preceptos y los puso en práctica, por eso
vivirá. 20 La persona que peca, esa morirá; el hijo no cargará con las culpas
del padre, ni el padre cargará con las culpas del hijo. Sobre el justo
recaerá su justicia, y sobre el malvado, su maldad. 21 Pero si el malvado se convierte de todos los pecados
que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la
justicia, seguramente vivirá, y no morirá. 22 Ninguna de las ofensas que haya
cometido le será recordada: a causa de la justicia que ha practicado, vivirá.
23 ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador –oráculo del Señor– y no que se
convierta de su mala conducta y viva? 24 Pero si el justo se aparta de su justicia y
comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso
vivirá? Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: a causa de
la infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá. 25 Ustedes dirán: "El proceder del Señor no es
correcto". Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes,
y no el mío, el que no es correcto? 26 Cuando el justo se aparta de su
justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. 27 Y
cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el
derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. 28 Él ha abierto los ojos y
se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso,
seguramente vivirá, y no morirá. 29 Y sin embargo, la casa de Israel dice:
"El proceder del Señor no es correcto". ¿Acaso no es el proceder de
ustedes, y no el mío, el que no es correcto? 30 Por eso, casa de Israel, yo los juzgaré a cada
uno de ustedes según su conducta –oráculo del Señor–. Conviértanse y
apártense de todas sus rebeldías, de manera que nada los haga caer en el
pecado. 31 Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías que han cometido
contra mí y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué quieres
morir, casa de Israel? 32 Yo no deseo la muerte de nadie –oráculo del Señor–.
Conviértanse, entonces, y vivirán. Lamentación por los últimos reyes de Judá 19 1
Entona una lamentación sobre los príncipes de Israel. 2 Tú dirás: ¡Tu madre sí que era una leonaen medio de los
leones! Recostada entre los cachorros,amamantaba sus crías. aprendió a desgarrar su presa,devoró a los hombres. 4 Pero las naciones se concertaron contra él y quedó
atrapado en su fosa: así lo llevaron con garfios a la tierra de Egipto. 5 Al ver que nada podía esperar,que su esperanza
estaba perdida, tomó a otro de sus cachorrose hizo de él un león. 6 Él se paseaba entre los leones,convertido en un
león: aprendió a desgarrar su presa,devoró a los hombres. 7 Hizo estragos en sus palacios,devastó sus
ciudades; la tierra y sus habitantes se espantaronpor el
fragor de sus rugidos. 8 Las naciones marcharon contra él,desde las
regiones circundantes: tendieron sus redes contra él,y quedó atrapado en su
fosa. 9 Lo encerraron con garfios en una jaula,lo llevaron
al rey de Babiloniay lo pusieron en una fortaleza, para que no volviera a oírse su vozpor las montañas
de Israel. 10 Tu madre se parecía a una vid,plantada al borde
de las aguas: desbordada de frutos y de hojas,porque el agua era
abundante. 11 Le salieron unas ramas vigorosas,que fueron
cetros de soberanos. Su talla se elevó por encima del follaje,era bien
visible por su altura,por la abundancia de sus ramas. 12 Pero fue arrancada con furory arrojada por el
suelo. El viento del este secó sus frutos,que fueron
cortados y se secaron; y el fuego devoró su rama vigorosa. 13 Ahora está plantada en el desierto,en una tierra
reseca y sedienta. 14 De su rama ha salido un fuegoque devoró sus ramas
y sus frutos. Ya no hay en ella ninguna rama vigorosa,ningún cetro
de soberanos. Esta es una lamentación, y se la canta como tal. Historia de las infidelidades de Israel 20 1 El
séptimo año, el día diez del quinto mes, algunos de los ancianos de Israel
vinieron a consultar al Señor y se sentaron delante de mí. 2 La palabra del
Señor me llegó en estos términos: 3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de
Israel y diles: Así habla el Señor: ¿Ustedes han venido a consultarme? Juro
por mi vida que no permitiré que ustedes me consulten –oráculo del Señor–. 4
¿Vas a juzgarlos? ¿Vas a juzgarlos, hijo de hombre? Dales a conocer las
abominaciones de sus padres. 5 Tú les dirás: Así habla el Señor: El día en
que elegí a Israel, alcé mi mano para hacer un juramento a la descendencia de
Jacob y me manifesté a ellos en la tierra de Egipto; alcé mi mano y les dije:
Yo soy el Señor, su Dios. 6 Aquel día, alcé mi mano, jurándoles que los haría
salir del país de Egipto y los llevaría a una tierra que yo mismo había
explorado para ellos: una tierra que mana leche y miel, el más espléndido de
todos los países. 7 Les dije: Arrojen lejos de ustedes las cosas abominables
que atraen sus miradas y no se contaminen con los ídolos de Egipto: Yo soy el
Señor, su Dios. 8 Pero ellos se rebelaron contra mí y no quisieron
escucharme; ninguno arrojó las cosas abominables que atraían sus miradas y no
abandonaron los ídolos de Egipto. Entonces yo pensé derramar mi furor y
desahogar mi ira contra ellos en la tierra de Egipto. 9 Pero actué a causa de
mi Nombre, para que no fuera profanado a los ojos de las naciones en medio de
las cuales habitaban: yo me manifesté a ellos ante los ojos de aquellas
naciones, haciéndolos salir del país de Egipto. 10 Yo los hice salir del país de Egipto y los
conduje al desierto. 11 Les di mis preceptos y les hice conocer mis leyes,
que hacen vivir al hombre que las practica. 12 Les di además mis sábados,
como una señal entre ellos y yo, para que supieran que yo, el Señor, soy el
que los santifico. 13 Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el
desierto: ellos no siguieron mis preceptos y despreciaron mis leyes, que
hacen vivir al hombre que las practica, y no hicieron más que profanar mis
sábados. Entonces pensé derramar mi furor sobre ellos en el desierto para
exterminarlos. 14 Pero actué a causa de mi Nombre, para que no fuera
profanado a los ojos de las naciones, en cuya presencia los había hecho salir
de Egipto. 15 No obstante, alcé mi mano en el desierto para jurarles que no
los dejaría entrar en la tierra que les había dado, esa tierra que mana leche
y miel, el más espléndido de todos los países. 16 Yo obré así, porque habían
despreciado mis leyes, no habían seguido mis preceptos y habían profanado mis
sábados, por el apego que tenían a sus ídolos. 17 Con todo, tuve compasión de
ellos, de manera que no los destruí ni los exterminé en el desierto. 18 Dije entonces a sus hijos en el desierto: No
sigan los preceptos de sus padres, no observen sus leyes ni se contaminen con
sus ídolos. 19 Yo, el Señor, soy su Dios; sigan mis preceptos y observen mis
leyes, poniéndolas en práctica. 20 Santifiquen mis sábados: que ellos sean
una señal entre ustedes y yo, para que se sepa que yo, el Señor, soy su Dios.
21 Pero también los hijos se rebelaron contra mí, no siguieron mis preceptos
ni observaron mis leyes, poniéndolas en práctica –esas leyes que hacen vivir
al hombre que las practica– y profanaron mis sábados. Entonces pensé derramar
mi furor y desahogar mi ira contra ellos en el desierto. 22 Sin embargo,
retiré mi mano y actué a causa de mi Nombre, para que no fuera profanado a
los ojos de las naciones, en cuya presencia los había hecho salir. 23 Pero
una vez más, alcé mi mano en el desierto, para jurarles que los dispersaría
entre las naciones y los diseminaría por los países, 24 ya que no habían
practicado mis leyes, habían despreciado mis preceptos y profanado mis
sábados, y tenían la mirada puesta en los ídolos de sus padres. 25 Incluso,
llegué a imponerles preceptos que no eran buenos, y leyes que no dan la vida.
26 Yo los contaminé con sus propias ofrendas, cuando inmolaban en el fuego a
todos los primogénitos, y lo hice con el fin de inspirarles horror, para que
supieran que yo soy el Señor. 27 Por eso, hijo de hombre, habla a la casa de
Israel y diles: Así habla el Señor: Sus padres me ultrajaron más todavía,
cometiendo esta infidelidad contra mí: 28 cuando los hice entrar en la tierra
que, con la mano levantada, había jurado darles, ellos, al ver cualquier
colina o cualquier árbol frondoso, ofrecían allí sus sacrificios, presentaban
allí sus ofrendas provocativas, depositaban allí sus perfumes de aroma
agradable y derramaban allí sus libaciones. 29 Yo les dije entonces:
"¿Qué es ese lugar alto al que ustedes van?". Y lo llamaron
"Lugar alto" hasta el día de hoy. 30 Por eso, di a la casa de
Israel: Así habla el Señor: ¡Ustedes se están contaminando de la misma manera
que sus padres y se están prostituyendo con sus abominaciones! 31 Al
presentar sus dones, inmolando a sus hijos en el fuego, se están contaminando
con todos sus ídolos hasta el día de hoy, ¿y yo me dejaré consultar por
ustedes, casa de Israel? Juro por mi vida –oráculo del Señor– que no me
dejaré consultar por ustedes. 32 No sucederá nada de lo que ustedes se
imaginan cuando dicen: "Seremos como las demás naciones, como las tribus
de los otros países, servidores de la madera y de la piedra". 33 Juro
por mi vida –oráculo del Señor– que reinaré sobre ustedes con mano fuerte y
brazo extendido, y con furor incontenible. 34 Los sacaré de entre los pueblos
y los reuniré de entre los países donde habían sido dispersados con mano
fuerte y brazo extendido, y con furor incontenible. 35 Los llevaré al
desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con ustedes cara a cara. 36
Así como entré en juicio con sus padres en el desierto del país de Egipto,
así lo haré con ustedes –oráculo del Señor–. 37 Los haré pasar bajo la vara y
los introduciré en el vínculo de la alianza. 38 Excluiré de entre ustedes a
los rebeldes y a los que me han sido infieles: a ellos los haré salir del
país donde viven como extranjeros, pero no entrarán en la tierra de Israel, y
así ustedes sabrán que yo soy el Señor. 39 En cuanto a ustedes, casa de Israel, así habla el
Señor: Que cada uno vaya a servir a sus ídolos, pero juro que después ustedes
me escucharán y ya no profanarán más mi santo Nombre con sus ofrendas y sus
ídolos. 40 Porque en mi santa montaña, en la santa montaña de Israel –oráculo
del Señor–, allí me servirá todo el pueblo de Israel, congregado enteramente
en el país. Allí los recibiré con agrado y aceptaré sus ofrendas, lo mejor de
sus contribuciones y los dones que me consagren. 41 Yo los recibiré a ustedes
con un perfume de aroma agradable, cuando los haga salir de entre los pueblos
y los reúna de entre los países donde estaban dispersos, y por medio de
ustedes pondré de manifiesto mi santidad a los ojos de las naciones. 42 Y
cuando los haga entrar en la tierra de Israel, en el país que, con la mano
levantada, juré dar a sus padres, ustedes sabrán que yo soy el Señor. 43 Allí
se acordarán de su conducta y de todas las acciones con las cuales se han
contaminado, y sentirán asco de ustedes mismos a causa de todas las maldades
que han cometido. 44 Y ustedes, casa de Israel, sabrán que yo soy el Señor,
cuando actúe en favor de ustedes a causa de mi Nombre, y no según su mala
conducta y sus acciones corrompidas –oráculo del Señor–. La espada del Señor contra Jerusalén 21 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, vuelve tu
rostro en dirección al sur, vaticina hacia el sur y profetiza contra el
bosque del campo del Négueb. 3 Tú dirás al bosque del Négueb: Escucha la
palabra del Señor. Así habla el Señor: Yo voy a prenderte fuego, y él
consumirá todo árbol verde y todo árbol seco. La llama ardiente no se
extinguirá y arderá toda la superficie, desde el Négueb hasta el norte. 4 Y
todos los mortales verán que yo, el Señor, soy el que encendí ese fuego, que
no se extinguirá. 5 Yo exclamé: ¡Ay, Señor! Ellos andan diciendo de mí:
"¡Este no es más que un fabulador!". 6 La palabra del Señor me llegó en estos términos: 7
Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Jerusalén, vaticina contra sus
santuarios y profetiza contra la tierra de Israel. 8 Tú dirás a la tierra de
Israel: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti: yo sacaré mi espada de su
vaina y extirparé de ti al justo y al impío. 9 Porque quiero extirpar de ti
al justo y al impío, por eso saldrá mi espada de su vaina contra todos
ustedes, desde el sur hasta el norte. 10 Y todos los mortales sabrán que yo,
el Señor, he sacado mi espada de su vaina, y no volverá a ser envainada. El gemido del profeta 11 Y tú, hijo de hombre, gime; agobiado por el
dolor, gime amargamente a la vista de ellos. 12 Y cuando te pregunten:
"¿Por qué gimes?", tú les responderás: Es por una noticia. Apenas
llegue, desfallecerán todos los corazones, se paralizarán todas las manos,
decaerán todos los espíritus y flaquearán todas las rodillas. Ya está por
llegar, ya va a suceder –oráculo del Señor–. La espada en mano del verdugo 13 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
14 Profetiza, hijo de hombre, y di: Así habla el Señor: ¡Una espada, una espada afilada y bruñida! 15 Afilada para provocar una masacre,bruñida para
fulgurar como el rayo. 16 Se la hizo bruñir para empuñarla: la espada fue
afilada y bruñida para ponerla en mano de un verdugo. 17 ¡Grita, laméntate, hijo de hombre,porque ella se
alza contra mi pueblo, contra todos los príncipes de Israel,entregados a la
espadajunto con mi pueblo! Por eso, golpéate el pecho,18 porque es el momento
de la prueba...–oráculo del Señor–. 19 Y tú, hijo de hombre, profetiza,golpea con las
palmas de tus manos. Que la espada duplique y triplique sus golpes: ella
es la espada de las matanzas, la gran espada de la matanzaque los tiene
acorralados. 20 Para que desfallezcan los corazonesy haya muchas
víctimas, yo he puesto en todas las puertasuna espada,hecha
para fulgurar como el rayo,bruñida para provocar una masacre. 21 ¡Muestra tu filo a la derecha,toma posición a la
izquierda,donde quiera seas dirigida! 22 Yo también golpearé con las palmas de mis manosy
aplacaré mi furor. Yo, el Señor, he hablado. La espada del rey de Babilonia 23 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
24 Y tú, hijo de hombre, traza dos caminos para que llegue la espada del rey
de Babilonia. Los dos caminos arrancarán de un mismo país. A la entrada de
cada camino, pondrás una señal indicando la dirección de una ciudad. 25 Tú
trazarás el camino para que la espada llegue a Rabá de los amonitas, y a
Judá, que tiene su plaza fuerte en Jerusalén. 26 Porque el rey de Babilonia
se ha detenido en la encrucijada, allí donde se bifurcan los caminos, para
consultar los presagios: sacude las flechas, consulta a los ídolos y examina
el hígado de las víctimas. 27 En su mano derecha está el presagio que señala
"Jerusalén", para ordenar la matanza, lanzar el grito de guerra,
colocar arietes contra las puertas, levantar terraplenes y construir torres
de asalto. 29 Por eso, así habla el Señor: Porque ustedes, al
ser descubiertas sus rebeldías, al ponerse en evidencia los pecados que han
cometido en todas sus acciones, han hecho que se les recordara su delito; y
porque se han acordado de ustedes, por eso, serán capturados. 30 En cuanto a ti, infame malvado, príncipe de
Israel, cuyo día ha llegado al mismo tiempo que la expiación final, 31 así
habla el Señor: ¡Saquen el turbante, quiten la diadema! Esto ya no será más
así: lo humilde será elevado, lo excelso será humillado. 32 ¡Ruinas, ruinas,
todo lo convierto en ruinas! Pero esto no sucederá hasta que llegue aquel a
quien le pertenece el juicio, y a él se lo daré. La espada contra los amonitas 33 Y tú, hijo de hombre, profetiza. Tú dirás: Así
habla el Señor acerca de los amonitas y de sus sarcasmos. Tú dirás: ¡Una espada, una espada! Desenvainada para la
masacre,bruñida para devorar, para fulgurar como el rayo, 34 para descargarla sobre el cuello de los infames
malvados, cuyo día llegará al mismo tiempo que la expiación final, mientras
se tienen acerca de ti visiones ilusorias y se predice la mentira. 35 ¡Vuelve la espada a la vaina! En el mismo lugar
donde fuiste creado, en tu país de origen, yo te juzgaré. 36 Derramaré mi
indignación sobre ti, atizaré contra ti el fuego de mi furor, y te entregaré
en manos de gente brutal, artífices del exterminio. 37 Serás presa del fuego,
tu sangre correrá en medio del país, y no quedará ni el recuerdo de ti,
porque yo, el Señor, he hablado. Los crímenes de Jerusalén 22 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Y tú, hijo de hombre, ¿no vas
a juzgar, no vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Dale a conocer todas sus
abominaciones. 3 Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Ay de la ciudad que derrama
sangre en medio de ella para que llegue su hora, y se fabrica ídolos para
contaminarse! 4 Por la sangre que has derramado te has hecho culpable, y por
los ídolos que fabricaste te has contaminado; has hecho que se acercara tu
día y que llegara el término de tus años. Por eso te he convertido en el
oprobio de las naciones y en la irrisión de todos los países. 5 Los que están
cerca y los que están lejos se burlarán de ti, ciudad famosa por tu impureza,
grande por tu anarquía. 6 En ti, los príncipes de Israel se valen de su poder
sólo para derramar sangre. 7 En ti se desprecia al padre y a la madre, se
extorsiona al extranjero que reside en medio de ti, y se oprime al huérfano y
a la viuda. 8 Tú menosprecias mis cosas santas y profanas mis sábados. 9 En ti
hay calumniadores que incitan a derramar sangre y hay gente que participa de
las comidas sagradas en las montañas. En ti se cometen ignominias: 10 se
descubre la desnudez del padre y se fuerza a la mujer a tener relaciones en
el período de su menstruación. 11 Uno comete abominación con la mujer de su
prójimo; otro contamina a su nuera de una manera infame; otro viola a su
hermana, la hija de su propio padre. 12 En ti se acepta soborno para derramar
sangre. Practicas la usura y prestas a interés, extorsionas a tu prójimo y te
olvidas de mí –oráculo del Señor–. 13 Pero yo voy a golpear con las palmas de mis
manos, a causa de las ganancias que has obtenido y de la sangre que corre en
medio de ti. 14 ¿Podrá resistir tu corazón y estarán firmes tus manos, los días
en que yo me enfrente contigo? Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré. 15 Te
dispersaré entre las naciones, te diseminaré por otros países y eliminaré de
ti tu impureza. 16 Tú te has profanado a ti misma a los ojos de las naciones,
pero sabrás que yo soy el Señor. El pueblo de Israel en el crisol 17 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
18 Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido para mí en escoria:
todos, sean plata, cobre, estaño, hierro o plomo, se han convertido en
escoria dentro del crisol. 19 Por eso, así habla el Señor: Porque todos
ustedes se han convertido en escoria, yo voy a amontonarlos en medio de
Jerusalén. 20 Así como se amontona plata, cobre, hierro, plomo y estaño en
medio del crisol, y se atiza el fuego para fundirlos, así yo los amontonaré
en mi ira y en mi furor; los pondré allí y los fundiré. 21 Los amontonaré,
atizaré contra ustedes el fuego de mi furor y los fundiré en medio de
Jerusalén. 22 Como se funde la plata en medio del crisol, así ustedes serán
fundidos en medio de ella, y sabrán que yo, el Señor, he derramado mi furor
contra ustedes. 23 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
24 Hijo de hombre, dile a Jerusalén: Tú eres una tierra que no ha sido
purificada, sobre la que no ha llovido en el día de la ira. 25 Hay una
conjuración de profetas en medio de ella. Como un león rugiente que despedaza
la presa, han devorado a la gente, se han apoderado de las riquezas y objetos
preciosos y han multiplicado las viudas en la ciudad. 26 Sus sacerdotes han
violado mi Ley, han profanado mis cosas santas; no han separado lo sagrado de
lo profano, ni han hecho conocer la diferencia entre lo puro y lo impuro; han
cerrado sus ojos a mis sábados y yo he sido profanado en medio de ellos. 27 Sus jefes, en medio de la ciudad, son como lobos
que despedazan la presa, derramando sangre y haciendo perecer a la gente, a
fin de acumular ganancias. 28 Sus profetas los recubren con cal, proponiendo
falsas visiones y predicciones engañosas. Ellos dicen: "Así habla el
Señor", cuando el Señor no había hablado. 29 Los terratenientes
practican la extorsión, cometen robos, explotan al pobre y al indigente, y
atropellan al extranjero, contra todo derecho. 30 Yo busqué entre ellos un
hombre que levantara un cerco y se mantuviera firme sobre la brecha delante
mí, pero no lo encontré. 31 Entonces derramé mi furia contra ellos, los
exterminé con el fuego de mi furor e hice recaer sobre sus cabezas su mala
conducta –oráculo del Señor–. Historia simbólica de Jerusalén y de Samaría 23 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, había dos
mujeres, hijas de una misma madre, 3 que se prostituyeron en Egipto, se
prostituyeron en su juventud; allí manosearon sus senos, allí acariciaron sus
pechos virginales. 4 La mayor se llamaba Oholá, y su hermana, Oholibá. Ellas
fueron mías y engendraron hijos e hijas –Oholá es el nombre de Samaría, y
Oholibá, el de Jerusalén–. 5 Oholá se prostituyó mientras me pertenecía: se
enamoró perdidamente de sus amantes, de los asirios, guerreros 6 vestidos de
púrpura, gobernadores y prefectos, todos jóvenes y atrayentes, hábiles
jinetes. 7 Ella ofreció sus prostituciones a lo mejor de los asirios y
después de enamorarse perdidamente, se contaminó con todos sus ídolos. 8 Pero no dejó de prostituirse con los Egipcios, que
se habían acostado con ella, cuando era joven, acariciando sus pechos
virginales y prodigando sobre ella sus prostituciones. 9 Por eso la entregué
en manos de sus amantes, en manos de los asirios, de los que se había
enamorado perdidamente. 10 Ellos descubrieron su desnudez, tomaron a sus
hijos y a sus hijas, y a ella misma la mataron con la espada. Así se hizo
famosa entre las mujeres, por el castigo que le habían infligido. 11 Su hermana Oholibá vio todo esto, pero se entregó
a una pasión más perversa y se prostituyó más que su hermana. 12 Ella se
enamoró perdidamente de los asirios, gobernadores y prefectos, guerreros
espléndidamente vestidos, hábiles jinetes, todos jóvenes y atrayentes. 13 Yo
vi que se había contaminado: las dos habían tomado el mismo camino. 14 Pero
Oholibá fue más lejos todavía con sus prostituciones: vio unos hombres
esculpidos en el muro, imágenes de caldeos pintadas de rojo, 15 con
cinturones ceñidos a las caderas, con amplios turbantes en la cabeza, todos
ellos con prestancia de oficiales; eran imágenes de babilonios, originarios
de Caldea. 16 Apenas los vio, se enamoró perdidamente de ellos y les envió
mensajeros a Caldea. 17 Los babilonios fueron a compartir el lecho de sus
amores y la contaminaron con sus prostituciones, y una vez que se contaminó,
su corazón se hastió de ellos. 18 Ella había puesto de manifiesto sus
prostituciones y había descubierto su desnudez. Entonces mi corazón se hastió
de ella, como me había hastiado de su hermana. 19 Multiplicó sus prostituciones,
acordándose de los días de su juventud, cuando se prostituía en Egipto: 20 se
enamoró perdidamente de hombres disolutos, que tienen miembros de asnos y
semen de padrillos. 21 ¡Tú añorabas la lascivia de tu juventud, cuando los
Egipcios manoseaban tus senos, acariciando tus pechos juveniles! 22 Por eso, Oholibá, así habla el Señor: Yo voy a
suscitar contra ti a tus amantes, de los que te habías hastiado, y los traeré
contra ti de todas partes: 31 Por haber seguido el camino de tu hermana, yo
pondré su copa en tu mano. 32 Así habla el Señor: Tú beberás la copa de tu hermana, ancha y profunda, de gran capacidad. Serás motivo de burla y escarnio. 33 Te llenarás de embriaguez y de aflicción.¡Copa de ruina y desolación es la copa de tu hermana Samaría! 34 Tú la beberás hasta las heces, la romperás con tus dientes,y con sus pedazos te
desgarrarás los pechos. Porque yo he hablado –oráculo del Señor–. 35 Por eso, así habla el Señor: Porque tú me has
olvidado y me has arrojado detrás de tu espada, carga tú también con tu
lascivia y tus prostituciones. 36 El Señor me dijo: Hijo de hombre, ¿no vas a
juzgar a Oholá y Oholibá? Dales a conocer sus abominaciones, 37 porque han
sido adúlteras y hay sangre en sus manos; han cometido adulterios con sus
ídolos y les han ofrecido como alimento a mis hijos, los que ellas me habían
engendrado, 38 Y todavía me hicieron algo más: contaminaron mi Santuario en
aquel día y profanaron mis sábados. 39 Y mientras inmolaban a sus hijos en
honor de sus ídolos, entraban ese mismo día en mi Santuario para profanarlo.
¡Esto es lo que han hecho en medio de mi casa! 40 Más aún, ellas mandaron llamar por medio de un
mensajero a hombres que debían venir de lejos. Así llegaron aquellos para los
que tú te bañaste, te pintaste los ojos y te adornaste con joyas. 41 Luego te
recostaste en un lecho suntuoso, ante una mesa servida donde habías puesto mi
incienso y mi aceite. 42 Allí se escuchaba el ruido de una multitud
despreocupada. A ellos se sumaba una cantidad de hombres, venidos de todas
partes del desierto. Ellos pusieron pulseras en los brazos de las mujeres y
espléndidas coronas en sus cabezas. 43 Entonces, yo pensé de esa mujer
consumida por tantos adulterios: Ahora todos se van a prostituir con ella. 44
Y se acercaron a ella como a una prostituta, se acercaron a Oholá y Oholibá,
esas mujeres lascivas. 45 Pero hombres justos las juzgarán como se juzga a
las adúlteras y a las sanguinarias, porque son adúlteras y hay sangre en sus
manos. 46 Porque así habla el Señor: Que se convoque contra
ellas una asamblea y se las entregue a la vejación y al saqueo. 47 Que la
asamblea las mate a pedradas, y se las despedace con la espada; que se
degüelle a sus hijos y a sus hijas, y que se prenda fuego a sus casas. 48 Así
haré desaparecer la lascivia del país. Todas las mujeres recibirán una
lección y no imitarán la mala conducta de ustedes. 49 Sobre ustedes recaerá
su propia lascivia y cargarán con los pecados de idolatría. Entonces sabrán
que yo soy el Señor. Anuncio simbólico del sitio de Jerusalén 24 1 El
año noveno, el día diez del décimo mes, la palabra del Señor me llegó en
estos términos: 2 Hijo de hombre, anota la fecha del día de hoy, justo la de
este día, porque hoy mismo el rey de Babilonia se ha lanzado contra Jerusalén.
3 Di una parábola a ese pueblo rebelde. Tú les dirás: Así habla el Señor: Arrima la olla al fuego,arrímala y échale agua. 4 Agrégale trozos de carne, los mejores trozos –la pata y la espalda–,llénala
con los mejores huesos. 5 Toma lo mejor del rebañoy amontona leña debajo de
ella, para que hierva a borbotonesy se cocinen hasta los
huesos. 6 Por eso, así habla el Señor: ¡Ay de la ciudad sanguinaria,esa olla
herrumbradacuya herrumbre no desaparece! Vacíala pedazo a pedazo,sin que la suerte caiga sobre
ella. 7 Porque la sangre que derramóestá en medio de ella:
la puso sobre la roca desnuda, no la derramó por tierrani la cubrió con el polvo. 8 Para que desborde mi ira,para dar lugar a mi
venganza, he puesto su sangresobre la roca desnuda,a fin de
que no sea cubierta. 9 Por eso, así habla el Señor: ¡Ay de la ciudad sanguinaria!Yo también voy a
encenderuna gran hoguera. 10 Amontona la leña, enciende el fuego,cocina bien
la carne,prepara el condimento,y que se consuman los huesos. 11 Coloca luego la olla vacíasobre las brasas,para
que se recaliente y el bronce se ponga al rojo vivo,para que se fundan
las impurezas dentro de ellay se consuma su herrumbre. 12 Pero es tanta su herrumbre, que no desaparece ni
con el fuego. 13 Yo he querido purificarte de tu infame lascivia, pero tú no
te has dejado purificar: por eso, no quedarás purificada hasta que no haya
apaciguado mi furor contra ti. 14 Yo, el Señor, he hablado y esto sucederá;
obraré y no me volveré atrás, no tendré compasión ni me arrepentiré. Conforme
a tu conducta y a tus malas acciones se te juzgará –oráculo del Señor–. La muerte de la esposa del profeta 15 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
16 Hijo de hombre, yo voy a arrebatarte de golpe la delicia de tus ojos, pero
tú no te lamentarás, ni llorarás, ni derramarás lágrimas. 17 Suspira en
silencio, no hagas ninguna clase de duelo, cíñete el turbante, cálzate con
sandalias, no te cubras la barba ni comas pan de duelo. 18 Yo hablé al pueblo
por la mañana, y por la tarde murió mi esposa; y a la mañana siguiente hice
lo que se me había ordenado. 19 La gente me dijo: "¿No vas a explicarnos
qué significa lo que haces?". 20 Yo les dije: La palabra del Señor me
llegó en estos términos: 21 Di a la casa de Israel: Así habla el Señor: Yo
voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos
y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado,
caerán bajo la espada, 22 y ustedes harán lo mismo que yo: no se cubrirán la
barba, no comerán el pan de duelo, 23 no se quitarán el turbante de la cabeza
ni las sandalias de los pies, no se lamentarán, ni llorarán, sino que se
consumirán a causa de sus culpas y gemirán unos con otros. 24 Ezequiel habrá
sido para ustedes un presagio: ustedes harán lo mismo que él hizo, y cuando
esto suceda sabrán que yo soy el Señor. 25 En cuanto a ti, hijo de hombre, el día en que yo
les quite su refugio, su espléndida alegría, la delicia de sus ojos, la
pasión de sus vidas, y también a sus hijos y a sus hijas, 26 ese día llegará
hasta ti un fugitivo para comunicarte la noticia. 27 Ese día tu boca se
abrirá para hablar al fugitivo y ya no te quedarás mudo; serás para ellos un
presagio, y así sabrán que yo soy el Señor. ORÁCULOS
CONTRA LAS NACIONES Lo mismo que otros
profetas (Is. 13 - 23; Jer. 46 – 51; Am. 1 – 2; Sof. 2. 4-15), también
Ezequiel pronunció una serie de oráculos contra las naciones paganas. Estos
poemas se encuentran ahora en el centro mismo del Libro, como una especie de
transición entre las advertencias y amenazas contra Judá (caps. 4 - 24) y las
promesas de salvación dirigidas al pueblo de Israel en el exilio (caps. 33 -
48). Algunos de aquellos oráculos llevan una indicación cronológica, que los
sitúa entre los años 587 y Antes de la catástrofe
que puso fin al reino de Judá, Ezequiel había anunciado y descrito
simbólicamente el asedio de Jerusalén (4. 1-3) y la profanación de Contra Amón 25 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, vuelve tu
rostro hacia los amonitas y profetiza contra ellos. 3 Tú dirás a los
amonitas: Escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor: Porque te has
burlado de mi Santuario cuando fue profanado, de la tierra de Israel cuando
fue devastada, y del pueblo de Judá cuando iba al destierro, 4 por eso, te
voy a entregar en posesión a los Orientales: ellos instalarán en ti sus campamentos
y establecerán en ti sus moradas; ellos comerán tus frutos y beberán tu
leche. 5 Convertiré a Rabá en un pastizal de camellos y a las ciudades de los
amonitas en un corral de ovejas: así ustedes sabrán que yo soy el Señor. 6 Así habla el Señor: Porque has aplaudido y
pataleado, porque te has regocijado, con todo el desprecio de tu alma, a
causa de la tierra de Israel, 7 por eso yo extenderé mi mano contra ti; te
entregaré como presa a las naciones, te extirparé de entre los pueblos, y te
haré desaparecer de entre los países y te aniquilaré: así sabrás que yo soy
el Señor. Contra Moab 8 Así habla el Señor: Porque Moab ha dicho: "La
casa de Judá es igual que todas las naciones", 9 por eso, yo
desmantelaré la ladera de Moab, arrasaré de un extremo al otro sus ciudades,
las joyas de ese país: Bet Iesimot, Baal Meón y Quiriataim. 10 Los entregaré
en posesión a los Orientales, junto con los amonitas, para que no quede ni el
recuerdo de los amonitas entre las naciones, 11 e infligiré justos castigos a
Moab: así sabrán que yo soy el Señor. Contra Edóm 12 Así habla el Señor: Porque Edóm se ha vengado
implacablemente de la casa de Judá y se ha hecho gravemente culpable al
vengarse de ella, 13 por eso, así habla el Señor: Yo extiendo mi mano contra
Edóm; exterminaré de él a hombres y animales, y lo convertiré en una ruina.
Desde Temán hasta Dedán, todos caerán bajo la espada. 14 Me vengaré de Edóm,
por medio de mi pueblo Israel: él lo tratará conforme a mi ira y mi furor, y
Edóm conocerá mi venganza –oráculo del Señor–. Contra los filisteos 15 Así habla el Señor: Porque los filisteos han
obrado por venganza y se han vengado con profundo desprecio, por el afán de
destruir, a causa de una antigua enemistad, 16 por eso, así habla el Señor:
Yo extiendo mi mano contra los filisteos; extirparé a los quereteos y haré
perecer al resto de los que habitan la costa del mar. 17 Ejecutaré contra
ellos terribles venganzas, castigándolos furiosamente; y cuando ejecute mi
venganza contra ellos, sabrán que yo soy el Señor. Contra Tiro 26 1 En el
año undécimo, el primer día del mes, la palabra del Señor me llegó en estos
términos: 2 Hijo de hombre, porque Tiro se ha reído de Jerusalén, diciendo: "¡La ‘Puerta de los pueblos’ se ha roto a pedazos! ¡Ha llegado mi turno: yo me llenaré de riquezas, ahora que ella está en
ruinas!". 3 Por eso, así habla el Señor: Aquí estoy, Tiro, contra ti: Yo haré subir contra ti a naciones numerosas,como el mar hace subir su
oleaje. 4 Destruirán las murallas de Tiroy derribarán sus
torres. Barreré de ella hasta el polvoy la convertiré en una
roca desnuda. 5 Ella será en medio del marun lugar para secar las
redes,porque yo he hablado–oráculo del Señor–. Sí, Tiro será presa de las naciones6 y sus poblados
de tierra adentroserán aniquilados por la espada. Así se sabrá que yo soy el Señor. 7 Porque así habla el Señor: Yo voy a traer contra
Tiro, desde el Norte, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, y él
vendrá con caballos, carros de guerra y jinetes, y con una coalición de
pueblos numerosos. 8 Él pasará por la espadaa tus poblados de tierra
adentro. Armará contra ti torres de asalto,elevará contra ti
terraplenesy levantará contra ti sus escudos. 9 Lanzará golpes de arietecontra tus murosy demolerá
tus torres con sus hachas. 10 Será tal la cantidad de sus caballosque te dejará
cubierta de polvo. Tus murallas temblaránal estruendo de su
caballería,de sus ruedas y sus carros, cuando él entre por tus puertascomo se entra en una
ciudad expugnada. 11 Pisoteará todas tus callescon los cascos de sus
caballos; matará a tu pueblo con la espada,y tus sólidos
pilaresse derrumbarán por tierra. 12 Se llevarán tus riquezas como botín,saquearán tus
mercancías, derribarán tus murallasy demolerán tus lujosas
mansiones. Hundirán en el fondo del martus piedras, tus vigas y
tus escombros. 13 Yo haré cesar la algarabíade tus cancionesy ya no
se escuchará el sonidode tus cítaras. 14 Te convertiré en una roca desnuda,en un lugar
para secar las redes. No volverás a ser edificada,porque yo, el Señor, he hablado–oráculo
del Señor–. Lamentación sobre Tiro 15 Así habla el Señor a Tiro: ¡Cómo temblarán las
costas lejanas por el estruendo de tu caída, cuando giman las víctimas y haya
una mortandad en medio de ti! 16 Todos los príncipes del mar bajarán de sus tronos,
se quitarán sus mantos y se despojarán de sus vestiduras bordadas.
Estremecidos de espanto, se sentarán en el suelo, temblarán sin cesar y
quedarán consternados por ti. 17 Ellos entonarán por ti esta lamentación: "¡Cómo has desaparecido,barrida por los mares, tú, ciudad tan ilustre,poderosa en el mar, cuyos habitantes infundían terroren todo el
continente! 18 Ahora tiemblan las costasen el día de tu caída, y las islas que están en el marse horrorizan de tu
desenlace!". 19 Porque así habla el Señor: Cuando yo haga de ti
una ciudad en ruinas, como las ciudades donde nadie habita; cuando haga subir
contra ti el océano y te cubran las aguas caudalosas, 20 entonces te
precipitaré con los que bajan a Lamentación por la caída de Tiro 27 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, entona una
lamentación sobre Tiro. 3 Tú le dirás a Tiro, la que tiene su trono sobre los
puertos del mar y trafica con los pueblos hasta en las costas más lejanas:
Así habla el Señor: Tiro, tú decías: "Yo soy una navede perfecta
hermosura". 4 Tu territorio está en el corazón del mar. Tus constructores te hicieronde una hermosura
perfecta. 5 Con cipreses de Senir fabricaron para titodo tu maderaje. Tomaron un cedro del Líbanopara erigirte un mástil. 6 Con encinas de Basánhicieron tus remos. Te hicieron la cubierta de marfilincrustado en
madera de pinode las costas de Quitím. 7 De lino recamado de Egiptoestaba hecha tu
vela,para que te sirviera de estandarte. Tu toldo era de púrpura violeta y escarlatade las
costas de Elisá. 8 Los habitantes de Sidón y de Arvaderan tus
remeros. A bordo iban tus expertos, Tiro,ellos eran tus
timoneles. 9 Tenías veteranos y expertos de Guebal,para reparar
tus averías. Tenías todas las naves del mary sus marineros,para
negociar tus mercancías. 10 Hombres de Persia, de Lud y de Putservían en tu
ejército como guerreros. Ellos colgaban de ti escudos y cascosy realzaban tu
esplendor. 11 Hombres de Arvad, con tu ejército, defendían tus
muros por todas partes, y los gamaditas, apostados en sus torres, colgaban
sus escudos alrededor de tus muros, haciendo que tu hermosura fuera perfecta. 12 Tarsis comerciaba contigo por la gran abundancia de
todas tus riquezas: entregaba plata, hierro, estaño y plomo a cambio de tus
mercaderías. 13 Javán, Tubal y Mésec traficaban contigo: entregaban esclavos
y objetos de bronce a cambio de tus mercancías. 14 La gente de Bet Togarmá
entregaba caballos de tiro, caballos de montar y mulos, a cambio de tus
mercaderías. 15 Los hombres de Rodas traficaban contigo; numerosas islas
participaban de tu comercio: te daban como pago colmillos de marfil y madera
de ébano. 16 Edóm comerciaba contigo por la abundancia de tus productos:
entregaba topacio, púrpura escarlata, brocados, lino fino, corales y rubíes,
a cambio de tus mercaderías. 17 Incluso Judá y la tierra de Israel traficaban
contigo: entregaban trigo de Minit, mijo, miel, aceite y resina, a cambio de
tus mercaderías. 18 Damasco comerciaba contigo por la abundancia de tus
productos, por la abundancia de todas tus riquezas: te abastecía de vino de
Jelbón y de lana de Sájar. 19 Vedán y Javán, desde Uzal, entregaban hierro
forjado, casia y caña aromática, a cambio de tus mercaderías. 20 Dedán
traficaba contigo abasteciéndote de monturas. 21 Arabia y todos los príncipes
de Quedar participaban de tu comercio: negociaban contigo a cambio de
corderos, carneros y chivos. 22 Los comerciantes de Sabá y de Raemá
traficaban contigo: entregaban los mejores bálsamos, toda clase de piedras
preciosas y oro, a cambio de tus mercaderías. 23 Jarán, Cané y Edén, los
comerciantes de Sabá, Asur y Quilmad traficaban contigo: 24 ellos abastecían
tus mercados a cambio de espléndidos vestidos, de mantos de púrpura violeta,
tejidos recamados, tapices multicolores y cuerdas sólidamente trenzadas. 25
Las naves de Tarsis transportaban tus mercaderías. Te llenaste de una carga muy pesadaen el corazón de
los mares. 26 Tus remeros te llevaronpor las aguas profundas. Pero el viento del este te destrozóen el corazón de
los mares. 27 Tus riquezas, tus mercancías,tus cargamentos,tus
marineros y tus timoneles, los que reparan tus averías y tus agentes de
comercio,todos tus hombres de guerra y toda la tripulación que llevas contigose hundirán
en el corazón de los maresel día de tu naufragio. 28 Al oír los gritos de tus timoneles,temblarán las
riberas. 29 Entonces descenderán de sus navestodos los que
empuñan los remos. Los marineros y todos los timoneles del mar
permanecerán en tierra. 30 Ellos harán oír su clamor a causa de ti,y
gritarán amargamente. Se cubrirán la cabeza de polvoy se revolcarán en la
ceniza. 31 Se raparán los cabellos por tu causay se ceñirán
un sayal. Llorarán por ti llenos de amargura,con amargos
lamentos. 32 Entonarán una lamentaciónentre gemidos,se
lamentarán por ti, diciendo: "¿Quién era igual a Tiroen medio de los mares? 33 Cuando se desembarcabantus mercaderías,saciabas a
muchos pueblos; con tus muchas riquezas y tus mercancíasenriquecías
a los reyes de la tierra. 34 Pero ahora estás destrozada por el maren lo
profundo de las aguas. Tus mercancías y toda tu tripulaciónse han hundido
contigo. 35 Los habitantes de las costas lejanasestán
consternados por ti; a sus reyes se les erizaron los cabellosy tienen el
rostro demudado. 36 Los mercaderes de los pueblossilban a causa de
ti; te has convertido en un motivode espanto y no
existirás nunca más". Contra el rey de Tiro 28 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, di al
príncipe de Tiro: Así habla el Señor: Tu corazón se llenó de arroganciay dijiste: "Yo
soy un dios; estoy sentado en un trono divino,en el corazón de
los mares". ¡Tú, que eres un hombre y no un dios,te has
considerado igual a un dios! 3 Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te
supera. 4 Con tu sabiduría y tu inteligencia,te has hecho
una fortuna,acumulaste oro y plata en tus tesoros. 5 Por tu gran habilidad para el comerciofuiste
acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arroganciaa causa de tantas
riquezas. 6 Por eso, así habla el Señor: Porque te has considerado igual a un dios, 7 yo traigo contra ti gente extranjera,las más
feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espadacontra tu bella
sabiduría,y profanarán tu esplendor. 8 Te precipitarán en 9 ¿Te atreverás a decir: "Yo soy un
dios",delante de tus verdugos? Serás un hombre, no un dios,en manos de los que te
traspasen. 10 Tendrás la muerte de los incircuncisos,en manos
de extranjeros, porque yo he hablado –oráculo del Señor–. Lamentación sobre el rey de Tiro 11 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
12 Hijo de hombre, entona una lamentación sobre el rey de Tiro. Tú le dirás:
Así habla el Señor: Eras un modelo de perfección,lleno de sabiduríay de
acabada hermosura. 13 Estabas en Edén, el Jardín de Dios,recubierto de
piedras preciosas de todas las especies: sardo, malaquita y diamante, crisólito, ónix y jaspe,zafiro, topacio y esmeralda. Llevabas adornos labrados en oroy encajes preparados
para tiel día en que fuiste creado. 14 Yo había hecho de tiun querubín protector,con sus
alas desplegadas; estabas en la montaña santa de Diosy te paseabas
entre piedras de fuego. 15 Eras irreprochable en tus caminosdesde el día en
que fuiste creado,hasta que apareció tu iniquidad: Por eso yo te expulsocomo algo profanadolejos de la
montaña de Dios; te hago desaparecer, querubín protector,de entre las
piedras de fuego. 17 Tu corazón se llenó de arroganciaa causa de tu
hermosura; corrompiste tu sabiduríaa causa de tu esplendor. Pero yo te arrojé por tierray te expuse como
espectáculodelante de los reyes. 18 Con tus numerosas culpas,con tu comercio
venal,profanaste tus santuarios. Pero yo hago brotar de ti mismoel fuego que te
devora. Te reduciré a ceniza sobre el suelodelante de todos
los que te miran. 19 Todos los pueblos que te conocenestán
consternados por ti; te has convertido en un motivode espanto y no
existirás nunca más. Contra Sidón 20 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
21 Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Sidón y profetiza contra ella. 22
Tú dirás: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti, Sidón;voy a ser glorificado en
medio de ti. Y cuando le inflija un justo castigoy manifieste en
ella mi santidad,se sabrá que yo soy el Señor. 23 Enviaré la peste contra ellay la sangre correrá
por sus calles; las víctimas caerán bajo la espadaalzada contra ella
de todas partes. Así se sabrá que yo soy el Señor. 24 Entonces ya no habrá para la casa de Israel ni
espina punzante ni aguijón doloroso entre todos los vecinos que la
desprecian. Así se sabrá que yo soy el Señor. La liberación de Israel 25 Así habla el Señor: Cuando yo reúna a la casa de
Israel de entre los pueblos en que ha sido dispersada, manifestaré mi
santidad por medio de ellos, a los ojos de las naciones. Ellos habitarán en
su propio suelo, el que di a mi servidor Jacob: 26 vivirán seguros en él,
construirán casas, plantarán viñas y habitarán seguros, cuando yo inflija un
justo castigo a todos los pueblos vecinos que la desprecian. Así se sabrá que
yo soy el Señor, su Dios. Contra Egipto 29 1 El
décimo año, el día doce del décimo mes, la palabra del Señor me llegó en
estos términos: 2 Hijo de hombre, vuelve tu rostro contra el Faraón, rey de
Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto. 3 Habla y di: Así habla
el Señor: Aquí estoy contra ti,Faraón, rey de Egipto, enorme dragón recostadoen el cauce de sus Nilos, que dices: "El Nilo me pertenece,yo mismo me lo
hice". 4 Yo te pondré garfios en las mandíbulas,pegaré a
tus escamas los peces de tus Nilos y te sacaré fuera de sus corrientes,con todos los
peces de tus Nilospegados a tus escamas. 5 Te arrojaré en el desierto,a ti y a todos los
peces de tus Nilos; quedarás tendido en pleno campoy no serás recogido
ni enterrado. Te daré como pastoa las bestias de la tierray a los
pájaros del cielo. 6 Entonces todos los habitantes de Egiptosabrán que
yo soy el Señor. Porque tú has sido un apoyo de cañapara la casa de
Israel: 7 apenas te agarraban, te partíasy les desgarrabas
toda la mano; cuando se apoyaban en ti, te quebrabasy hacías
vacilar todos sus miembros. 8 Por eso, así habla el Señor: Yo traigo contra ti
una espada, y extirparé de ti a hombres y animales. 9 La tierra de Egipto
será una desolación y una ruina, y ellos sabrán que yo soy el Señor. Por
haber dicho: "El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice", 10 por
eso, aquí estoy contra ti y contra tus Nilos. Dejaré a la tierra de Egipto
desolada y en ruinas, desde Migdol hasta Siene, y hasta la frontera de Cus.
11 Ningún pie humano transitará por ella, ningún pie de animal la cruzará, y
estará deshabitada durante cuarenta años. 12 Yo haré de la tierra de Egipto
la más desolada entre las tierras desoladas, y sus ciudades serán una
desolación entre las ciudades en ruinas, durante cuarenta años. Dispersaré a
los egipcios entre las naciones y los diseminaré por los países. 13 Porque así habla el Señor: Al cabo de cuarenta
años, reuniré a los egipcios de entre los pueblos en los que habían sido
dispersados. 14 Cambiaré la suerte de Egipto y los haré volver a la tierra de
Patrós, su país de origen. Allí serán un reino humilde, 15 el más humilde de
los reinos, y Egipto ya no se levantará por encima de las naciones. Yo mismo
lo haré pequeño, para que no pueda dominar a las naciones. 16 Ya no ofrecerá
una falsa seguridad a la casa de Israel, ni hará que se le recuerde un
delito, por haber ido detrás de él. Así se sabrá que yo soy el Señor. Egipto, botín del ejército de Nabucodonosor 17 El año vigesimoséptimo, el día primero del primer
mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos: 18 Hijo de hombre,
Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha exigido de su ejército un gran esfuerzo
contra Tiro. Todas las cabezas han quedado rapadas y todas las espaldas
llagadas, pero él no ha logrado de Tiro, ni para sí ni para su ejército,
ninguna recompensa por el esfuerzo realizado. 19 Por eso, así habla el Señor:
Voy a entregar la tierra de Egipto al rey de Babilonia. Él se llevará sus
riquezas, saqueará sus despojos y se apoderará del botín, que servirá de
recompensa para su ejército. 20 En retribución por el esfuerzo realizado contra
Tiro, yo le entrego la tierra de Egipto, porque ellos trabajaron para mí
–oráculo del Señor–. 21 Aquel día, yo acrecentaré la fuerza de la casa de
Israel, y haré que tú puedas hablar libremente en medio de ellos. Así sabrán
que yo soy el Señor. El Día del Señor contra Egipto 30 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Profetiza, hijo de hombre, y
di: Así habla el Señor: Giman, diciendo: "¡Ay! ¡Qué día!". 3 Porque se acerca un día,se acerca el día del
Señor. Será un día cargado de nubarrones,el tiempo de las
naciones. 4 La espada penetrará en Egipto,Cus se retorcerá de
espanto, cuando caigan las víctimas en Egipto,cuando sean
arrebatadas sus riquezasy derruidos sus cimientos. 5 Cus, Put y Lud,toda esa mezcla de pueblos, y los
libios, y los hijos del país de 6 Así habla el Señor: Caerán los que sostienen a Egipto,se derrumbará su
arrogante poderío: desde Migdol hasta Siene,todos caerán bajo la
espada–oráculo del Señor–. 7 Serán los más desolados entre los países
desoladosy sus ciudades estarán entre las ciudades en ruinas. Y sabrán que yo soy el Señor, 8 cuando prenda fuego
a Egipto y sean destrozados todos los que lo apoyan. 9 Aquel día, mensajeros enviados por mí partirán en
barco, para dar la alarma en Cus, que vive confiada. Ellos se estremecerán de
espanto en el día de Egipto, que ya está por llegar. 10 Así habla el Señor: Yo haré cesar el tumulto de Egiptopor la mano de
Nabucodonosor,rey de Babilonia. 11 Él y su pueblo, la más ferozde las naciones,serán
llevados para arrasar el país. Desenvainarán sus espadas contra Egiptoy llenarán de
víctimas el país. 12 Convertiré en tierra secalos canales del Niloy
venderé el país a gente malvada. Devastaré el país y todo lo que hay en élpor manos de
extranjeros. Yo, el Señor, he hablado. 13 Así habla el Señor: Haré desaparecer los ídolosy acabaré con los falsos
dioses de Nof. No habrá más un príncipe en Egiptoy haré cundir el
terror en ese país. 14 Devastaré a Patrós, incendiaré a Soáne infligiré justos
castigos a No. 15 Derramaré mi furor en Sin–la plaza fuerte de
Egipto– y extirparé el tumulto de No. 16 Prenderé fuego a Egipto,Sin se retorcerá de
dolor, se abrirán brechas en Noy los adversarios de Nola
ocuparán en pleno día. 17 Los jóvenes de On y de Pi Bésetcaerán bajo la
espaday esas mismas ciudades irán al cautiverio. 18 En Tafnis el día se oscurecerá,cuando yo quiebre
allí el cetro de Egiptoy se acabe su arrogante poderío. A ella la cubrirá un nubarróny sus hijas irán al
cautiverio. 19 Infligiré justos castigos a Egipto,y se sabrá que
yo soy el Señor. 20 En el año undécimo, el día siete del primer mes,
la palabra del Señor me llegó en estos términos: 21 Hijo de hombre, yo
quiebro el brazo del Faraón, rey de Egipto; y nadie lo cura dándole medicamentos
y aplicándole un vendaje, para que se fortalezca y pueda empuñar la espada.
22 Por eso, así habla el Señor: Aquí estoy contra el Faraón, rey de Egipto:
yo quebraré sus dos brazos –el sano y el roto– y haré caer la espada de su
mano. 23 Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los diseminaré entre
los países. 24 Pero fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré mi
espada en su mano; y quebraré los brazos del Faraón, que lanzará gemidos
delante de él como un herido de muerte. 25 Fortaleceré los brazos del rey de
Babilonia, mientras que al Faraón se le caerán los brazos. Y cuando ponga mi
espada en la mano del rey de Babilonia y él la extienda contra el país de
Egipto, se sabrá que yo soy el Señor. 26 Dispersaré a los egipcios entre las naciones
y los diseminaré por los países. Entonces se sabrá que yo soy el Señor. El cedro del Líbano,imagen de Egipto 31 1 En el
año undécimo, el primer día del tercer mes, la palabra del Señor me llegó en
estos términos: 2 Hijo de hombre, di al Faraón, rey de Egipto, y a todos sus
súbditos: ¿A quién te asemejaste por tu grandeza? de altura tan elevadaque su copa emerge entre las
nubes. 4 Las aguas lo hicieron crecery el océano subterráneo
lo elevó, haciendo correr sus ríosen torno del lugar donde
estaba plantado, y enviando sus canalesa todos los árboles del campo. 5 Por eso superó en alturaa todos los árboles del
campo; su ramaje se hizo frondosoy se alargaron sus ramas, regadas por las aguas caudalosas,cuando él echaba
sus brotes. 6 En su ramaje anidabantodos los pájaros del cielo; bajo sus ramas tenían cría todas las bestias del
campo, y a su sombra se albergabantodas las grandes
naciones. 7 Era hermoso por su grandeza,por la envergadura de
su copa, porque sus raíces se hundíanen las aguas caudalosas. 8 Ningún cedro en el Jardín de Diospodía hacerle
sombra; no había entre los cipresesramas semejantes a las
suyas, y ninguno de los plátanosera comparable a su ramaje. Ningún árbol en el Jardín de Diosse le asemejaba en
hermosura. 9 Yo lo había embellecidocon abundantes ramas, y lo envidiaban todos los árboles de Edénque están
en el Jardín de Dios. 10 Por eso, así habla el Señor: Por haberse elevado
tan alto, por haber erguido su copa entre las nubes, y por haberse
ensoberbecido a causa de su altura, 11 por todo eso, yo lo puse en manos de
un jefe de naciones, que lo tratará conforme a su maldad. Yo lo he rechazado,
12 y gente extranjera, las más feroces de las naciones, lo han talado y
arrojado por las montañas. Sus ramas cayeron en todos los valles, y su copa
se desgajó en los cauces de todos los ríos del país. Todos los pueblos de la
tierra se han apartado de su sombra, y lo han abandonado. 13 Sobre su tronco caídose posan todos los pájaros
del cielo, y en sus ramas se cobijantodas las bestias del
campo, 14 para que ningún árbol plantado junto a las aguas
se eleve tan alto ni levante su copa entre las nubes, y para que ningún árbol
bien regado intente erguirse hasta ellas con toda su altura. ¡Porque todos están destinadosa la muerte,a las
regiones profundas, en medio de los seres humanosque bajan a 15 Así habla el Señor: Cuando el cedro se precipitó
en el Abismo, yo hice que el océano subterráneo estuviera de duelo a causa de
él: lo cerré, contuve sus ríos, y las grandes aguas quedaron detenidas. Vestí
de luto al Líbano por causa de él, y todos los árboles del campo
languidecieron. 16 Hice temblar a las naciones por el estruendo de su caída,
cuando lo precipité en el Abismo, con los que bajan a Lamentación sobre el Faraón,el dragón de los mares 32 1 El
año duodécimo, el primer día del duodécimo mes, la palabra del Señor me llegó
en estos términos: 2 Hijo de hombre, entona una lamentación sobre el Faraón,
rey de Egipto. Tu le dirás: ¡Estás perdido, león de las naciones! Tú, como un dragón en los mares,resoplabas con tus
narices, enturbiabas el agua con tus patasy agitabas sus
corrientes. 3 Así habla el Señor: Yo tenderé mi red sobre ti en
la asamblea de las naciones numerosas y ellas te alzarán con mis redes. 4 Te estrellaré contra el suelo,te arrojaré en pleno
campo, y haré que se posen sobre titodos los pájaros del
cielo y que se sacien contigotodas las bestias de la
tierra. 5 Pondré tu carne sobre las montañasy llenaré los
valles con tus despojos. 6 Regaré la tierra con el flujo de tu sangrehasta la
cima de las montañas, y los cauces de los ríosse llenarán de ella. 7 Y cuando te hayas extinguido,yo cubriré los
cielosy oscureceré las estrellas, cubriré el sol con una nubey la luna no hará brillar
su luz. 8 Oscureceré a causa de titodos los astros luminosos
del cielo, y envolveré a tu país en tinieblas–oráculo del
Señor–. 9 Yo afligiré el corazón de muchos pueblos, cuando
yo lleve a tus cautivos entre las naciones, a países que tú no conocías. 10
Dejaré consternados por tu causa a pueblos numerosos; se erizarán los cabellos
de sus reyes, a causa de ti, cuando levante mi espada contra ellos, y
temblarán estremecidos, cada uno por su propia vida, en el día de tu caída. 11 Porque así habla el Señor: La espada del rey de Babiloniate alcanzará. 12 Por la espada de guerreros,los más feroces entre
las naciones, yo haré caer a tu multitud. Ellos abatirán la soberbia de Egiptoy toda su
multitud será destruida. 13 Haré perecer todo su ganadodel borde de las aguas
caudalosas: ya no las enturbiará el pie del hombreni la pezuña
de los animales. 14 Entonces haré que sus aguasqueden limpias, y que
sus ríos corran como el aceite–oráculo del Señor–. 15 Y cuando convierta a Egiptoen una desolación y el
país sea despojadode todo lo que lo llena, cuando hiera a todos los que lo habitan,se sabrá que
yo soy el Señor. 16 Esta es una lamentación que entonarán las hijas
de las naciones. La entonarán sobre Egipto y sobre toda su multitud –oráculo
del Señor–. La caída de Egipto en el Abismo 17 El año duodécimo, el día quince del mes, la
palabra del Señor me llegó en estos términos: 18 Hijo de hombre, entona un
canto fúnebre sobre la multitud de Egipto y húndela, a ella y a las capitales
de las naciones más ilustres, en las regiones más profundas, con los que
bajan a 19 ¿Eres tú más privilegiado que otros? ¡Baja y
acuéstate con los incircuncisos! 20 Ellos caerán entre las víctimas de la espada. Una
espada está dispuesta: ¡arrastren a Egipto y a toda su multitud! 21 Entonces
los más fuertes guerreros y sus ayudantes les dirán, desde el medio del
Abismo: "¡Han bajado y yacen tendidos los incircuncisos, víctimas de la
espada!". 22 Allí está Asiria con toda su asamblea en torno de
su tumba, víctimas todos ellos, caídos bajo la espada. 23 Su tumba ha sido
puesta en lo más hondo de 24 Allí está Elaín con toda su multitud en torno de
su tumba, víctimas todos ellos, caídos bajo la espada: ¡son los que bajaron
incircuncisos a las regiones profundas, los que expandían el terror por la
tierra de los vivientes! Ahora cargan con su ignominia, junto con los que
bajan a 26 Allí están Mésec, Tubal y toda su multitud en
torno de su tumba, todos incircuncisos, atravesados por la espada, porque
expandieron el terror por la tierra de los vivientes. 27 Ellos no yacen con
los héroes caídos antiguamente –con los que bajaron al Abismo con sus armas
de guerra, con sus espadas debajo de sus cabezas y sus escudos sobre sus
restos– porque el terror de los héroes reinaba en la tierra de los vivientes.
28 Tú, en cambio, yacerás en medio de los incircuncisos, con las víctimas de
la espada. 29 Allí está Edóm, con sus reyes y todos sus
príncipes que, a pesar de su poderío, fueron puestos entre las víctimas de la
espada. Ellos yacen entre los incircuncisos, entre los que bajaron a 30 Allí están todos los príncipes del Norte y todos
los sidonios, que bajaron avergonzados junto con las víctimas, a pesar del
terror que inspiraba su bravura. Yacen incircuncisos entre las víctimas de la
espada, y cargan con su ignominia junto con los que bajan a 31 El Faraón los verá y se consolará a la vista de
toda esa multitud. El Faraón y todo su ejército serán víctimas de la espada
–oráculo del Señor–. 32 Sí, yo dejé que sembrara el terror en la tierra de
los vivientes, pero yacerá en medio de los incircuncisos, junto con las
víctimas de la espada, el Faraón y toda su multitud –oráculo del Señor–. "Se han secado
nuestros huesos y se ha desvanecido nuestra esperanza. ¡Estamos
perdidos!" (37. 11). Con estas amargas palabras expresaban los deportados
la crisis de fe y de esperanza que había provocado en ellos la destrucción de
Jerusalén. Al verse enfrentado con esta trágica realidad, Ezequiel cambió el
tono de su predicación. En adelante, su principal preocupación sería luchar
contra el pesimismo y el desaliento de sus hermanos, haciéndoles ver que la
derrota y la deportación de Judá también estaban previstas en los planes de
Dios. El exilio es tan sólo una prueba, de la que Israel saldrá purificado y
renovado. El Señor hará revivir aquellos huesos resecos con el soplo
vivificante de su "espíritu" (37. 1-14). Él mismo congregará
a su Pueblo disperso, como un pastor reúne a sus ovejas, y lo llevará otra
vez a la tierra de sus antepasados (34. 11-16). Lo rociará con agua pura, a
fin de limpiarlo de todos sus pecados, y le dará un corazón y un espíritu
nuevos (36. 25-27). Concluirá con él una "alianza de paz, que será
una alianza eterna" y pondrá en medio de ellos su Santuario para
siempre (37. 26). La actividad de
Ezequiel entre los deportados contribuyó en forma decisiva a que la época del
exilio fuera una de las más fecundas en la historia de Israel. Iluminados por
su mensaje –como también por el de Jeremías y el Segundo Isaías– los cautivos
en Babilonia pudieron comprender el sentido profundo de lo que les había
sucedido. Si Ezequiel les hizo tomar conciencia de la gravedad de su pecado,
fue para que ellos descubrieran al Dios que salva y perdona por el honor de
su Nombre. Así, el exilio en una tierra extranjera, como antes el paso a
través del desierto, marcó el comienzo de una nueva etapa en la trayectoria
espiritual de Israel. El profeta, centinela de Israel 33 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, habla a la
gente de tu pueblo. Tú les dirás: Si yo hago venir la espada contra un país,
la gente de ese país toma a uno de sus hombres y lo pone como centinela; 3 y
cuando este ve venir la espada sobre el país, toca la trompeta para advertir
al pueblo. 4 Si alguien escucha el sonido de la trompeta, pero no hace caso de
la alarma, y entonces llega la espada y lo mata, la sangre de este hombre
recaerá sobre su propia cabeza. 5 Él escuchó el sonido de la trompeta, pero
no hizo caso: su sangre recaerá sobre él. En cambio, si hace caso de la
alarma, habrá salvado su vida. 6 Pero si el centinela ve venir la espada y no toca
la trompeta, de manera que el pueblo no es advertido, y cuando llega la
espada mata a alguno de ellos, este perecerá por su culpa, pero al centinela
le pediré cuenta de su sangre. 7 También a ti, hijo de hombre, yo te he puesto como
centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les
advertirás de mi parte. 8 Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir",
si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el
malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. 9 Si
tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala
conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás
salvado tu vida. La perversión del justoy la conversión del malvado 10 Y tú, hijo de hombre, di a la casa de Israel:
Ustedes andan diciendo: "Nuestras rebeldías y nuestros pecados pesan
sobre nosotros, y nos estamos consumiendo a causa de ellos. ¿Cómo podremos
vivir?". 11 Tú diles, en cambio: "Juro por mi vida –oráculo del
Señor– que yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su
mala conducta y viva. Conviértanse, conviértanse de su conducta perversa!
¿Por qué quieren morir, casa de Israel?". 12 Y tú, hijo de hombre, di a la gente de tu pueblo:
Al justo no lo librará su justicia si comete un delito; al impío no lo hará
sucumbir su maldad si se convierte de ella. Y cuando un justo peque, no podrá
sobrevivir a causa de su justicia. 13 Si yo digo al justo:
"Vivirás", pero él, confiado en su justicia, comete una iniquidad,
no quedará ningún recuerdo de su justicia: él morirá por la iniquidad que
cometió. 14 Por el contrario, si digo al malvado: "Morirás", pero
él se convierte de su pecado y practica el derecho y la justicia: 15 si devuelve
lo que tomó en prenda, si restituye lo que arrebató por la fuerza y observa
los preceptos de vida, dejando de cometer la iniquidad, él ciertamente vivirá
y no morirá. 16 No quedará contra él el recuerdo de ninguno de los pecados
que cometió: ha practicado el derecho y la justicia, por eso vivirá. 17 La gente de tu pueblo dice: "El proceder del
Señor no es correcto". Pero es el proceder de ellos el que no es
correcto. 18 Cuando el justo se aparta de su justicia y comete la iniquidad,
muere a causa de eso. 19 Y cuando el malvado se convierte de su maldad y
practica el derecho y la justicia, vive a causa de eso. 20 Ustedes dicen:
"La conducta del Señor no es correcta". Pero yo los juzgaré a cada
uno de ustedes según su conducta, pueblo de Israel. La noticia de la caída de Jerusalén 21 En el año undécimo de nuestro exilio, el día
cinco del décimo mes, un fugitivo llegó de Jerusalén y me dio esta noticia:
"La ciudad ha sido tomada". 22 La mano del Señor había descendido
sobre mí por la tarde, antes que llegara el fugitivo; y a la mañana
siguiente, apenas este llegó, el Señor me abrió la boca. Entonces recuperé el
habla y ya no me quedé mudo. La devastación de Israel 23 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
24 Hijo de hombre, los que habitan en esas ruinas, en la tierra de Israel,
andan diciendo: "Abraham, que era uno solo, recibió esta tierra en
posesión. Nosotros somos muchos, y se nos ha dado esta tierra en
posesión". 25 Por eso, diles: Así habla el Señor: Ustedes comen
víctimas sin desangrar, levantan sus ojos a sus ídolos, derraman sangre, ¡y
pretenden poseer el país! 26 Ustedes confían en sus espadas, cometen lo que
es abominable, contaminan a la mujer de su prójimo, ¡y pretenden poseer el
país! 27 Tú les dirás: Así habla el Señor: Juro por mi vida que los que están
entre las ruinas caerán bajo la espada, a los que están por el campo los daré
como pasto a las fieras, y los que están en las fortalezas y en las cuevas
morirán de peste. 28 Haré de este país un desierto desolado, y se acabará su
arrogante poderío. Las montañas de Israel quedarán devastadas y nadie más
pasará por ellas. 29 Y cuando yo convierta a este país en un desierto
desolado, por todas las abominaciones que han cometido, entonces se sabrá que
yo soy el Señor. La actitud del pueblo ante el profeta 30 Hijo de hombre, la gente de tu pueblo se reúne
para hablar de ti junto a los muros y a las puertas de las casas, y se dicen
unos a otros: "Vamos a escuchar qué palabra nos dirige el Señor".
31 Acuden a ti en tropel y se sientan delante de ti; escuchan tus palabras,
pero no las practican. Porque hay mucho amor en sus palabras, pero lo único
que buscan es su propio interés. 32 Tú eres para ellos como un cantor de
canciones de amor, que tiene buena voz y toca armoniosamente. Escuchan tus
palabras, y nadie las cumple. 33 Pero cuando todo esto suceda –¡y ya está a
punto de suceder!– sabrán que había un profeta en medio de ellos. Oráculo contra los pastores de Israel 34 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 ¡Profetiza, hijo de hombre,
profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla
el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso
los pastores no deben apacentar el rebaño? 3 Pero ustedes se alimentan con la
leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no
apacientan el rebaño. 4 No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a
la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada,
ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con
rigor y crueldad. 5 Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han
convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han
dispersado, 6 y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas
elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de
ellas ni trata de buscarlas! 7 Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. 8
Lo juro por mi vida –oráculo del Señor–: Porque mis ovejas han sido expuestas
a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes
por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos
se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; 9 por eso, pastores, escuchen
la palabra del Señor: 10 Así habla el Señor: Aquí estoy yo contra los
pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les
dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí
mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa. 11 Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo
mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. 12 Como el pastor se ocupa
de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de
mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en
un día de nubes y tinieblas. 13 Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré
de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre
las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los
poblados del país. 14 Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de
pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen
lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de
Israel. 15 Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar –oráculo
del Señor–. 16 Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada,
vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está
gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia. El juicio sobre las ovejas 17 En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así
habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos.
18 ¿No les basta con apacentarse en buenos pastizales, que pisotean el resto
del pasto? ¿No les basta con beber agua limpia, que enturbian el resto con sus
pies? 19 ¡Así mis ovejas tienen que comer lo que ustedes han pisoteado, y
tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies! 20 Por eso, así
les habla el Señor: Yo mismo voy a juzgar entre la oveja gorda y la oveja
flaca. 21 Porque ustedes han empujado con el costado y con la espalda, y han
atacado con los cuernos a las más débiles hasta dispersarlas fuera del
pastizal, 22 yo acudiré en auxilio de mis ovejas y ellas no estarán más
expuestas a la depredación: yo juzgaré entre oveja y oveja. 23 Suscitaré al frente de ellas a un solo pastor, a
mi servidor David, y él las apacentará: las apacentará y será su pastor. 24
Yo, el Señor, seré su Dios, y mi servidor David será príncipe en medio de
ellas. Yo, el Señor, he hablado. La restauración del pueblo de Israel 25 Yo estableceré para ellos una alianza de paz y
haré desaparecer del país a las bestias feroces. Ellos habitarán seguros en
el desierto y dormirán en los bosques. 26 Haré que ellos y los alrededores de
mi colina sean una bendición, y haré caer la lluvia a su debido tiempo, una
lluvia de bendición. 27 Los árboles del campo darán sus frutos y la tierra
dará sus productos, y ellos vivirán seguros en su propio suelo. Y cuando
rompa las barras de su yugo y los libre de las manos de los que los tienen
esclavizados, sabrán que yo soy el Señor. 28 Ya no serán presa de las
naciones ni los devorarán las bestias salvajes. Vivirán seguros, sin que nada
los perturbe. 29 Y haré brotar para ellos una plantación famosa: no habrá más
víctimas del hambre en el país ni tendrán que soportar los insultos de las
naciones. 30 Así sabrán que yo, el Señor, estoy con ellos, y que ellos son mi
Pueblo, la casa de Israel –oráculo del Señor–. 31 Ustedes, mis ovejas, son el rebaño humano que yo
apaciento, y yo soy su Dios –oráculo del Señor–. Vaticinio contra las montañas de Edóm 35 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, vuelve tu
rostro hacia la montaña de Seír y profetiza contra ella. 3 Tú le dirás: Así
habla el Señor: ¡Aquí estoy contra ti, montaña de Seír! Yo extenderé mi mano contra tiy te convertiré en un
desierto desolado. 4 Dejaré tus ciudades en ruinasy tú misma serás una
desolación. Así sabrás que yo soy el Señor. 5 Porque has mantenido una antigua enemistad y has
entregado a los israelitas al filo de la espada, en el día de su desastre, en
el día de la expiación final: 6 por eso, juro por mi vida –oráculo del
Señor–: Te convertiré en sangrey la sangre te perseguirá. ¡Te has hecho reo de sangrey la sangre te
perseguirá! 7 Yo haré de la montaña de Seír un desierto
desolado, y extirparé de ella al que va y al que viene. 8 Llenaré sus montes
de víctimas: las víctimas de la espada caerán en tus colinas, en tus valles y
en todos los cauces de tus ríos. 9 Te convertiré en una desolación eterna y
tus ciudades no volverán a ser habitadas. Así ustedes sabrán que yo soy el
Señor. 10 Porque tú dices: "Las dos naciones y los dos
territorios me pertenecen: los voy a tomar en posesión", siendo así que
el Señor estaba allí, 11 por eso, juro por mi vida –oráculo del Señor– que
voy a obrar con el mismo furor y con el mismo celo con que obraste tú, en tu
odio contra ellos, y me daré a conocer a ti cuando te juzgue. 12 Entonces
sabrás que yo, el Señor, he oído todas las blasfemias que pronunciaste contra
las montañas de Israel, cuando dijiste: "¡Están devastadas; nos han sido
entregadas como presa!". 13 Ustedes me han desafiado con su lengua y han
multiplicado sus palabras contra mí. Pero yo he oído todo. 14 Así habla el Señor: Yo te convertiré en una desolación,
para alegría de toda la tierra. 15 Así como tú te alegraste cuando quedó
desolada la herencia de la casa de Israel, yo haré lo mismo contigo:
¡quedarás desolada, montaña de Seír, igual que todo Edóm! Así se sabrá que yo
soy el Señor. Oráculo sobre las montañasde Israel 36 1 Y tú,
hijo de hombre, profetiza sobre las montañas de Israel. Tú dirás: ¡Montañas
de Israel, escuchen la palabra del Señor! 2 Así habla el Señor: Porque el
enemigo ha dicho contra ustedes: "¡Ah, estas alturas antiguas han pasado
a ser posesión nuestra!", 3 por eso, profetiza diciendo: Así habla el
Señor: Sí, ustedes han sido devastadas y asediadas por todas partes, hasta
convertirse en posesión del resto de las naciones, y han sido objeto de las
habladurías y difamaciones de la gente. 4 Por eso, montañas de Israel,
escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor a las montañas, a las
colinas, a los cauces de los torrentes y a los valles, a las ruinas desiertas
y a las ciudades abandonadas, que han sido saqueadas y escarnecidas por el
resto de las naciones vecinas. 5 Por eso, así habla el Señor: Sí, en el ardor
de mis celos, yo hablo contra el resto de las naciones y contra todo Edóm,
que con el corazón desbordante de alegría y el alma llena de desprecio, se
han atribuido la posesión de mi país, para destruirlo y saquearlo. 6 Por eso, profetiza sobre la tierra de Israel. Tú
dirás a las montañas y a las colinas, a los cauces de los torrentes y a los
valles: Así habla el Señor: Yo he hablado en mis celos y en mi furor, porque
ustedes han soportado el oprobio de las naciones. 7 Por eso, así habla el
Señor: Juro con la mano levantada que son las naciones vecinas las que
cargarán con su propia ignominia. 8 Ustedes, en cambio, montañas de Israel, echarán
ramas y producirán frutos para mi pueblo Israel, que ya está a punto de
llegar. 9 ¡Sí, yo voy hacia ustedes, me vuelvo hacia ustedes! Serán
cultivadas y sembradas, 10 y multiplicaré sobre ustedes a los hombres de todo
el pueblo de Israel. Las ciudades serán habitadas y las ruinas reconstruidas.
11 Multiplicaré sobre ustedes a hombres y animales, y ellos serán numerosos y
fecundos. Haré que ustedes vuelvan a poblarse como en los tiempos antiguos y
las haré más prósperas que al comienzo. Así sabrán que yo soy el Señor. 12 Yo
haré que los hombres de mi pueblo Israel caminen sobre ustedes, y ellos
tomarán posesión de ti: tú serás una herencia para ellos y ya no los privarás
de sus hijos. 13 Así habla el Señor: Porque te han dicho: "Tú
devoras a los hombres y privas de sus hijos a tu nación", 14 por eso, ya
no volverás a devorar a los hombres ni a privar de sus hijos a tu nación
–oráculo del Señor–. 15 Nunca más te haré escuchar el ultraje de las
naciones; ya no soportarás el oprobio de los pueblos ni privarás de sus hijos
a tu nación –oráculo del Señor–. La profanación del nombre del Señor 16 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
17 Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo
contaminó con su conducta y sus acciones: su conducta era ante mí como la
impureza de una mujer en su menstruación. 18 Entonces derramé mi furor sobre
ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con
que lo habían contaminado. 19 Los dispersé entre las naciones y ellos se
diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. 20 Y
al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre,
haciendo que se dijera de ellos: "Son el pueblo del Señor, pero han
tenido que salir de su país". 21 Entonces yo tuve compasión de mi santo
Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había
ido. La renovación espiritual de Israel 22 Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el
Señor: Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el
honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde
han ido. 23 Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones,
profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor –oráculo del
Señor– cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de
ustedes. 24 Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos
los países y los llevaré a su propio suelo. 25 Los rociaré con agua pura, y
ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de
todos sus ídolos. 26 Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un
espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un
corazón de carne. 27 Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis
preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. 28 Ustedes habitarán en la
tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su
Dios. 29 Los salvaré de todas sus impurezas. Llamaré al trigo y lo
multiplicaré, y no enviaré más el hambre sobre ustedes. 30 Multiplicaré los frutos
de los árboles y los productos de los campos, para que ya no tengan que
soportar entre las naciones el oprobio del hambre. 31 Ustedes se acordarán de
su mala conducta y de sus acciones perversas, y sentirán asco de ustedes
mismos a causa de sus culpas y sus abominaciones. 32 Yo no obro por
consideración a ustedes, sépanlo bien –oráculo del Señor–. Sientan vergüenza
y confusión por su conducta, pueblo de Israel. 33 Así habla el Señor: El día en que los purifique
de todas sus culpas, yo poblaré las ciudades y las ruinas serán
reconstruidas. 34 La tierra devastada será cultivada, después de haber sido
una desolación a la vista de todos los que pasaban. 35 Entonces dirán:
"Esta tierra había sido devastada, pero ahora es como un jardín de Edén;
las ciudades estaban en ruinas, devastadas y derruidas, y ahora son plazas
fuertes habitadas". 36 Y las naciones que hayan quedado alrededor de
ustedes sabrán que yo, el Señor, he reconstruido lo que estaba derruido y
replantado lo que había sido devastado. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré. 37 Así habla el Señor: Yo me dejaré buscar por el
pueblo de Israel, para concederles también esto: los multiplicaré como un
rebaño humano, 38 como un rebaño de ovejas consagradas; como el rebaño
reunido en Jerusalén con motivo de sus fiestas. Así las ciudades en ruinas se
llenarán de un rebaño humano, y sabrán que yo soy el Señor. Visión simbólicade la restauración de Israel 37 1 La
mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu
y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. 2 Luego me hizo pasar a
través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el
valle eran muy numerosos y estaban resecos. 3 El Señor me dijo: "Hijo de
hombre, ¿podrán revivir estos huesos?". Yo respondí: "Tú lo sabes,
Señor". 4 Él me dijo: "Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles:
Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. 5 Así habla el Señor a estos
huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán. 6
Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de
piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el
Señor". 7 Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras
profetizaba, se produjo un estruendo: hubo un temblor, y los huesos se
juntaron unos con otros. 8 Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios,
que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos.
9 Entonces el Señor me dijo: "Convoca proféticamente al espíritu, profetiza,
hijo de hombre. Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven
de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan". 10
Yo profeticé como él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos.
Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso. 11 Luego el Señor me dijo: Hijo de hombre, estos
huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: "Se han secado nuestros
huesos y se ha desvanecido nuestra esperanza. ¡Estamos perdidos!". 12
Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas
de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la
tierra de Israel. 13 Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas,
ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. 14 Yo pondré mi espíritu en
ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán
que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré –oráculo del Señor–. Representación simbólicade la unidad de Israel 15 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
16 Hijo de hombre, toma un trozo de madera y escribe sobre él: "Judá y
los israelitas que le están unidos". Toma después otro trozo y escribe:
"José, madera de Efraím, y toda la casa de Israel unida a él". 17
Júntalos luego uno con el otro, de manera que formen una sola pieza de madera
y sean una sola cosa en tu mano. 18 Y cuando la gente de tu pueblo te
pregunte: "¿No vas a explicarnos qué quieres decir con esto?", 19
tú les responderás: Así habla el Señor: Yo voy a tomar la madera de José, que
está en la mano de Efraím, y a las tribus de Israel unidas a él, y les
añadiré la madera de Judá. Así haré de todos ellos un solo trozo de madera, y
serán una sola cosa en mi mano. 20 Los trozos de madera sobre los que hayas escrito
deberán estar en tu mano, bien a la vista de ellos. 21 Entonces les dirás:
Así habla el Señor: Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones
adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio
suelo. 22 Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de
Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán
más divididos en dos reinos. 23 Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos,
con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados
de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios. Vaticinio contra Gog, rey de Magog 38 1 La
palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, vuelve tu
rostro hacia Gog, el príncipe supremo de Mésec y Tubal, en el país de Magog,
y profetiza contra él. 3 Tú dirás: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti,
Gog, príncipe supremo de Mésec y Tubal. 4 Yo te haré volver, te pondré
garfios en las mandíbulas y te haré salir con todo tu ejército: caballos y
jinetes, todos ellos perfectamente equipados, una multitud inmensa, todos con
escudos y broqueles, y armados cada uno con su espada. 5 Persia, Cus y Put
estarán con ellos, todos con escudos y cascos. 6 Gómer con todos sus
escuadrones, Bet Togarmá, en los confines del norte, con todos sus
escuadrones, y numerosos pueblos estarán contigo. 7 Prepárate y permanece
alerta, tú y toda la coalición que se ha concentrado junto a ti, y ponte a mi
disposición. 8 Después de muchos días, se te encomendará una
misión. Al cabo de los años, tú irás a un país restaurado de una masacre, a
una nación congregada de entre pueblos numerosos en las montañas de Israel,
que habrán estado en ruinas durante largo tiempo. Una vez que hayan sido
sacados de entre los pueblos, todos ellos vivirán confiados. 9 Entonces
subirás como una tempestad, llegarás como un nubarrón hasta cubrir el país,
tú con todos tus escuadrones, y numerosos pueblos contigo. 10 Así habla el Señor: Aquel día, los pensamientos
acudirán a tu mente y maquinarás un proyecto perverso. 11 Tú dirás: "Voy
a subir contra un país abierto, atacaré a gente pacífica que vive confiada en
ciudades sin murallas, sin cerrojos ni puertas". 12 Tú irás a saquear
los despojos, a conquistar un botín y a poner tu mano sobre unas ruinas que
se han vuelto a poblar, sobre un pueblo que ha sido reunido de entre las naciones,
que se ocupa de su ganado y de sus bienes, y habita en el Ombligo de 14 Por eso, profetiza, hijo de hombre. Tú le dirás a
Gog: Así habla el Señor: Aquel día, cuando mi pueblo Israel viva confiado,
¿no es cierto que tú te movilizarás? 15 Vendrás de tu país, de los confines
del norte, acompañado de pueblos numerosos, todos montados a caballo, con una
enorme multitud y un ejército incontable. 16 Subirás contra mi pueblo Israel
como un nubarrón, hasta cubrir el país. Esto sucederá al cabo de mucho
tiempo: entonces, yo te haré venir contra mi país, para que las naciones me
conozcan, cuando por medio de ti, Gog, manifieste mi santidad a la vista de
ellas. 17 Así habla el Señor: Sí, tú eres aquel de quien yo
hablé antiguamente por medio de mis servidores, los profetas de Israel. En
aquellos días, durante años, ellos profetizaron que yo te llevaría contra los
israelitas. 18 Pero aquel día, cuando Gog llegue a la tierra de Israel
–oráculo del Señor– estallará mi furor. 19 En mis celos y en el fuego de mi
indignación, lo declaro: Sí, aquel día habrá un gran temblor en el suelo de
Israel. 20 Temblarán ante mí los peces del mar, los pájaros del cielo, las
bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran por el suelo y todos
los hombres que hay sobre la faz de la tierra. Se desplomarán las montañas,
caerán las pendientes escarpadas y todos los muros se derrumbarán por tierra.
21 Convocaré contra Gog toda clase de terrores –oráculo del Señor– y unos
volverán la espada contra otros. 22 Le haré rendir cuentas por medio de la
peste y de la sangre; haré caer una lluvia torrencial, duras piedras de
granizo, fuego y azufre, sobre él, sobre sus escuadrones y sobre los
numerosos pueblos que estarán con él. 23 Así manifestaré mi grandeza y mi
santidad y me daré a conocer a la vista de numerosas naciones, y ellas sabrán
que yo soy el Señor. Nuevo vaticinio contra Gog 39 1 Y tú,
hijo de hombre profetiza contra Gog. Dirás: Así habla el Señor: Aquí estoy contra
ti, Gog, príncipe supremo de Mésec y Tubal. 2 Yo te haré volver, te
conduciré, te haré subir desde los confines del norte y te llevaré a las
montañas de Israel. 3 Derribaré tu arco de tu mano izquierda y haré caer tus
flechas de tu mano derecha. 4 Caerás sobre las montañas de Israel, tú con
todos tus escuadrones y los pueblos numerosos que te acompañen. Yo te
entregaré como pasto a las aves de rapiña de todas las especies y a las
fieras salvajes. 5 Caerás en campo abierto, porque yo he hablado –oráculo del
Señor–. 6 Enviaré fuego sobre Magog y sobre los que viven confiados en las
costas lejanas, y ellos sabrán que yo soy el Señor. 7 Daré a conocer mi santo
Nombre en medio de mi pueblo Israel y no dejaré que mi santo Nombre vuelva a
ser profanado. Así sabrán las naciones que yo soy el Señor, santo en Israel.
8 Miren que va a llegar todo esto, y va a suceder –oráculo del Señor–. Este
es el día que yo he anunciado. 9 Entonces los habitantes de las ciudades de Israel
saldrán a encender fuego y quemarán las armas: broqueles y escudos, arcos y
flechas, mazas y lanzas. Durante siete días se hará fuego con ellas. 10 No
tomarán leña del campo ni la cortarán en los bosques, sino que harán fuego
con las armas. Despojarán a los que los despojaron y saquearán a sus depredadores
–oráculo del Señor–. 11 Aquel día, yo le daré a Gog un mausoleo, una
tumba en Israel: el valle de Abarím, al este del Mar, el que cierra el camino
a los que pasan. Allí enterrarán a Gog y a toda su multitud, y se lo llamará
valle de Hamón Gog. 12 El pueblo de Israel los enterrará durante siete meses,
a fin de purificar el país. 13 Todo el pueblo del país se movilizará para
enterrarlos, y esto será un honor para ellos, el día en que yo seré
glorificado –oráculo del Señor–. 14 Pondrán aparte algunos hombres encargados
permanentemente de recorrer el país y de enterrar a los que hayan quedado
tendidos por el suelo, a fin de purificarlo. Al cabo de siete meses
comenzarán la búsqueda. 15 Los encargados de recorrer el país pasarán, y
cuando alguno vea huesos humanos, pondrá una señal al lado de ellos, hasta
que los sepultureros los entierren en el valle de Hamón Gog 16 y así
purifiquen el país. También una ciudad recibirá el hombre de Hamoná. 17 En cuanto a ti, hijo de hombre, así habla el
Señor: Di a todos los pájaros y a todas las fieras salvajes: ¡Reúnanse y
vengan! Reúnanse de todas partes para el sacrificio que yo les ofrezco, un
gran sacrificio sobre las montañas de Israel. Ustedes comerán carne y beberán
sangre; 18 comerán la carne de guerreros valerosos y beberán la sangre de
príncipes de la tierra: carneros, corderos, chivos y toros, engordados todos
ellos en Basán. 19 Comerán grasa hasta saciarse, beberán sangre hasta
embriagarse, en mi sacrificio, el que yo inmolé para ustedes. 20 En mi mesa,
ustedes se saciarán de caballos y jinetes, de guerreros valerosos y soldados
de todas clases –oráculo del Señor–. Conclusión de los oráculos proféticos 21 Yo haré valer mi gloria entre las naciones, y
todas ellas verán mi juicio, que yo mismo ejecuté, y mi mano, que yo
descargué sobre ellas. 22 Y el pueblo de Israel sabrá, de ese día en
adelante, que yo soy el Señor, su Dios. 23 Las naciones sabrán que la casa de
Israel fue al exilio por sus propias culpas, porque ellos se rebelaron contra
mí. Entonces les oculté mi rostro, los entregué en manos de sus adversarios y
todos cayeron bajo la espada. 24 Los traté conforme a su impureza y a sus
rebeldías, y les oculté mi rostro. 25 Por eso, así habla el Señor: Ahora voy a cambiar
la suerte de Jacob: tendré compasión de toda la casa de Israel y me mostraré
celoso de mi santo Nombre. 26 Ellos olvidarán su ignominia y todas las
rebeldías que cometieron contra mí cuando habiten seguros en su propio suelo,
sin que nada los perturbe. 27 Cuando yo los haga volver de entre los pueblos
y los congregue lejos de los países de sus enemigos, manifestaré mi santidad
por medio de ellos a la vista de naciones numerosas. 28 Ellos sabrán que yo,
el Señor, soy su Dios, cuando los congregue en su propio suelo después de
haberlos deportado entre las naciones, sin dejar allí a ninguno de ellos. 29
Y ya no les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi espíritu sobre
la casa de Israel –oráculo del Señor–. Ezequiel no se contenta
con anunciar la "resurrección" de Israel (37. 1-14) y la vuelta de
los exiliados a Palestina (36. 24-38). También se preocupa por sentar las
bases de la organización religiosa y política de la comunidad renovada. Así
nacieron los últimos capítulos de este Libro, en los que el profeta describe
su grandiosa visión de la nueva Jerusalén. En esta descripción hay muchas
reminiscencias del pasado. Pero aquel pasado estaba en ruinas y era necesario
rehacerlo todo desde sus cimientos. Con este fin, Ezequiel construye idealmente
una Ciudad y un Pueblo de los que se pueda decir: "El Señor está allí" (48. 35). El nuevo Templo está en
el centro de esta geografía y de esta arquitectura idealizada. La
"gloria" del Señor llega desde el oriente y toma posesión del
Santuario restaurado (43. 1-12). Su presencia es el manantial inagotable del
que brota la vida de su Pueblo (47. 1-12). Y como la autoridad que el rey
ejercía sobre el sacerdocio y el culto había sido causa de tantos males para
Israel, el Templo futuro estará aislado en lo alto de la montaña. Allí, lejos
del palacio real y protegido por un complicado sistema de puertas, atrios y
muros, quedará a salvo de cualquier contacto con lo profano. La lectura de estas
áridas páginas resulta por momentos abrumadora. Esta dificultad se ve
agravaba por los detalles y precisiones que el mismo Ezequiel y luego sus
discípulos añadieron a la redacción original. Sin embargo, una idea profunda
domina todo el relato: la trascendencia del Dios santo, separado de los
hombres por una distancia infinita y presente al mismo tiempo en medio de su
Pueblo. El programa trazado por Ezequiel nunca llegó a concretarse. Pero el
ideal por él propuesto inspiró la reorganización de la comunidad judía
después del exilio. Introducción 40 1 El año
vigesimoquinto de nuestro exilio, al comienzo del año, el décimo día del mes,
es decir, catorce años después de la destrucción de la ciudad, ese mismo día,
la mano del Señor descendió sobre mí, y él me llevó allá. 2 En una visión
divina, me llevó a la tierra de Israel y me posó sobre una montaña muy alta,
sobre la que había algo así como las construcciones de una ciudad, al sur. 3
Él me llevó hasta allí, y yo vi a un hombre que por su aspecto parecía de
bronce, con una cuerda de lino y una vara de medir en la mano. Estaba de pie
en el pórtico. 4 El hombre me dijo: "Hijo de hombre, mira bien, escucha
cuidadosamente y presta atención a todo lo que te voy a mostrar, porque has
sido traído aquí para que yo te muestre todo esto. Comunica luego al pueblo
de Israel todo lo que vas a ver". Descripción del Templo futuro:el muro exterior 5 Allí había un muro, que rodeaba toda la parte
exterior de El atrio interior: la puerta oriental 6 Luego fue hasta la puerta que daba en dirección al
oriente, subió sus gradas y midió el umbral de la puerta: su anchura era de
una vara. 7 Cada celda lateral medía una vara de largo por una de ancho; el
espacio entre una celda y otra era de dos metros y medio; y el umbral de la
puerta, por el lado del vestíbulo de la puerta, hacia el interior, era de una
vara. 8 Él midió el vestíbulo de la puerta: 9 este tenía cuatro metros, y sus
pilares eran de un metro. El vestíbulo de la puerta estaba situado hacia el
interior. 10 Las celdas de la puerta que daba hacia el este, eran tres de un
lado y tres del otro, y todas tenían la misma dimensión. También los pilares
tenían la misma dimensión, de un lado y del otro. 11 Él midió la anchura de
la entrada de la puerta, que era de cinco metros, y la longitud de la puerta,
que era de seis metros y medio. 12 Delante de las celdas, a uno y otro lado,
había una baranda de medio metro; y cada celda medía tres metros por tres. 13
También midió la puerta, desde el techo de una celda al de la celda de
enfrente: su ancho era de doce metros y medio, desde una abertura a la otra.
14 Luego midió el vestíbulo, que era de diez metros, y el atrio rodeaba todo
el vestíbulo de la puerta. 15 El corredor que iba desde el frente de la
puerta hasta la fachada del vestíbulo de la puerta interior, era de
veinticinco metros. 16 Sobre las celdas y sus pilares había ventanas con
enrejados, hacia el interior de la puerta, todo en derredor. De la misma
manera, la parte interior del vestíbulo estaba rodeada de ventanas, y sobre
las columnas había grabados en forma de palmeras. El atrio exterior 17 El hombre me llevó hasta el atrio exterior, y
allí vi unas habitaciones y un pavimento construido alrededor de todo el
atrio: había treinta habitaciones sobre el pavimento. 18 El pavimento
bordeaba las puertas, en toda la extensión de las mismas: este era el
pavimento interior. 19 Él midió la anchura del atrio, desde el frente de la
puerta interior hasta el frente del atrio interior, por la parte de afuera:
el ancho era de cincuenta metros al este y al norte. La puerta septentrional del atrio exterior 20 El hombre midió el ancho y el largo de la puerta
que daba hacia el norte, sobre el atrio exterior. 21 Sus celdas –tres de un
lado y tres del otro–, sus pilares y su vestíbulo tenían la misma dimensión
que los de la primera puerta: veinticinco metros de largo y doce metros y
medio de ancho. 22 Sus ventanas, su vestíbulo y sus palmeras tenían la misma
dimensión que las de la puerta que daba hacia el este. A ella se subía por
siete gradas, frente a las cuales estaba su vestíbulo. 23 Allí había una
puerta que daba al atrio interior, frente a la puerta del norte, igual que
para la puerta del este. El hombre midió la distancia de una puerta a la
otra, y era de cincuenta metros. La puerta meridional del atrio exterior 24 Luego me condujo en dirección al sur, y yo vi que
había una puerta que daba hacia el sur. Él midió las celdas, los pilares y el
vestíbulo: estos tenían las mismas dimensiones que los anteriores. 25 La
puerta y su vestíbulo estaban rodeados de ventanas semejantes a las ventanas
anteriores. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y
medio. 26 Su escalinata tenía siete gradas y enfrente de ella estaba su
vestíbulo. También tenía palmeras sobre los pilares, que
estaban uno de un lado y otro del otro. 27 El atrio interior tenía una puerta
en dirección al sur. El hombre midió la distancia de una puerta a la otra en
dirección al sur, y era de cincuenta metros. La puerta meridional del atrio interior 28 El hombre me llevó hasta el atrio interior por la
puerta del sur, y midió la puerta del sur. Sus dimensiones eran las mismas
que las anteriores. 29 Sus celdas, sus pilares y su vestíbulo tenían las
mismas dimensiones que las anteriores. La puerta, lo mismo que su vestíbulo,
estaba rodeada de ventanas. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de
doce metros y medio. La puerta oriental del atrio interior 32 El hombre me llevó hasta el atrio interior, hacia
el este, y midió la puerta: esta tenía la misma dimensión que las anteriores.
33 Sus celdas, sus pilares y su vestíbulo tenían también las mismas
dimensiones que los anteriores. La puerta y su vestíbulo estaban rodeados de
ventanas. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y
medio. 34 Su vestíbulo daba hacia el atrio exterior; había palmeras sobre sus
pilares, de un lado y del otro, y su escalinata tenía ocho gradas. La puerta septentrional del atrio interior 35 El hombre me llevó hasta la puerta del norte y la
midió: esta tenía la misma dimensión que las anteriores. 36 Ella tenía sus
celdas, sus pilares y su vestíbulo, con ventanas alrededor. Su largo era de
veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio. 37 Su vestíbulo daba
hacia el atrio exterior; había palmeras sobre sus pilares, de un lado y del
otro, y su escalinata tenía ocho gradas. Los anexos de las puertas 38 También había una habitación que daba sobre el
vestíbulo de la puerta: allí se lavaba el holocausto. 39 En el vestíbulo de
la puerta había dos mesas de un lado y dos mesas del otro para inmolar sobre
ellas el holocausto, la víctima del sacrificio por el pecado y la del
sacrificio de reparación. 40 Fuera del vestíbulo, a un lado de quien sube
hacia la entrada de la puerta del norte, había dos mesas, y al otro lado,
hacia el vestíbulo de la puerta, otras dos mesas. 41 Había cuatro mesas de un
lado de la puerta, y cuatro del otro, es decir, ocho mesas para inmolar las
víctimas. 42 Además, había cuatro mesas para el holocausto, talladas en
piedra, que tenían setenta y cinco centímetros de largo, setenta y cinco de
ancho y cincuenta de alto. Sobre ellas se depositaban los instrumentos para
inmolar las víctimas del holocausto y de los sacrificios. 43 En la parte
interior, había unas ranuras de un palmo dispuestas alrededor. Sobre estas
mesas se colocaba la carne de las ofrendas. Las habitaciones para los sacerdotes 44 El hombre me llevó hacia el atrio interior, y vi
que en él había dos habitaciones, una sobre el lado de la puerta del norte,
en dirección al sur, y otra sobre el lado de la puerta del sur, en dirección
al norte. 45 Él me dijo: "Esta habitación que da hacia el sur es para
los sacerdotes encargados del culto de Las dimensiones del atrio interior 47 El hombre midió el atrio: su largo era de
cincuenta metros y su ancho de otros cincuenta, es decir, un cuadrado. Y el
altar estaba delante de El Templo: el vestíbulo 48 El hombre me llevó hasta el vestíbulo de El Santo 41 1 El
hombre me introdujo en el Templo y midió los pilares: estos tenían tres
metros de ancho, a un lado y al otro. 2 El ancho de la entrada era de cinco
metros y las paredes laterales de la entrada medían dos metros y medio de un
lado, y lo mismo del otro. Luego midió el largo del Templo: veinte metros, y
su ancho: diez metros. El Santo de los santos 3 En seguida entró en el recinto interior y midió el
pilar de la entrada, que era de un metro. También midió la entrada, que tenía
tres metros, y las paredes laterales de la entrada, que tenían dos metros y
medio, por uno y otro lado. 4 Después midió su largo: diez metros, y su
ancho: otros diez metros sobre el frente del Templo. Entonces me dijo:
"Este es el Santo de los santos". El edificio lateral 5 El hombre midió la pared de 8 Yo vi una elevación alrededor de La construcción occidental 12 La construcción que estaba frente al patio, por
el lado oeste, tenía un ancho de treinta y cinco metros; toda la pared de la
construcción tenía dos metros y medio de espesor, y su largo era de cuarenta
y cinco metros. Algunas dimensiones de 13 El hombre midió La ornamentación de El interior del Templo y los vestíbulos del atrio,
16 los umbrales, las ventanas con enrejados y las galerías de los tres
costados, frente al umbral, estaban revestidos de madera por todas partes,
desde el suelo hasta las ventanas, y también las ventanas estaban
recubiertas. 17 Hasta por encima de la entrada, hasta el interior de 21 Los postes de la puerta del Templo eran
cuadrados, y delante del Santo de los santos había algo que tenía el aspecto
22 de un altar de madera, de un metro y medio de altura, uno de largo y uno
de ancho. Sus ángulos, su base y sus paredes eran de madera. El hombre me
dijo: "Esta es la mesa que está delante del Señor". 23 El Templo
tenía una puerta doble y también el Santo de los santos 24 tenía una puerta
doble: eran puertas con dos hojas movibles, dos para una puerta y dos para la
otra. 25 Sobre la puerta del Templo estaban representados querubines y
palmeras, iguales a los de las paredes; y sobre la fachada del vestíbulo, por
afuera, había un alero de madera. 26 Había ventanas con enrejados y palmeras,
de un lado y de otro, sobre las paredes laterales del vestíbulo, las piezas
laterales de Las dependencias de 42 1 El
hombre me hizo salir hacia el atrio exterior, en dirección al norte, y me
llevó hasta las habitaciones que estaban frente al patio y frente a la
construcción, hacia el norte. 2 Su largo era de cincuenta metros por el
norte, y su ancho de veinticinco metros. 3 De frente a las puertas del atrio
interior y de frente al pavimento del atrio exterior, había unas galerías que
corrían paralelamente una en cada uno de los tres pisos. 4 Delante de las
habitaciones había un corredor de cinco metros de ancho hacia el interior y
de cincuenta metros de largo. Sus puertas daban hacia el norte. 5 Las habitaciones
superiores eran más estrechas que las inferiores y las intermedias, porque
las galerías les quitaban espacio, 6 ya que estaban dispuestas en tres pisos
y no tenían columnas como las columnas del atrio: por eso eran más estrechas
que las habitaciones inferiores y las intermedias, a partir del suelo. 7 La
pared exterior, que correspondía a las habitaciones en dirección al atrio
exterior, tenía un largo de veinticinco metros sobre el frente de las
habitaciones. 8 Porque el largo de las habitaciones que daban al atrio
exterior era de veinticinco metros, mientras que las que daban al frente del
Templo tenían cincuenta metros. 9 Más abajo de estas habitaciones había una
entrada, situada al este del que entraba por el atrio exterior. Las habitaciones del sur Finalidad litúrgica de las habitaciones 13 El hombre me dijo: "Las habitaciones del
norte y del sur, que están frente al patio, son las habitaciones santas donde
los sacerdotes que se acercan al Señor comerán las cosas santísimas. Allí se
depositarán las cosa santísimas: la oblación, la víctima del sacrificio por
el pecado y la del sacrificio de reparación, porque ese lugar es santo. 14
Cuando los sacerdotes entren en el Santuario, no saldrán del lugar santo al
atrio exterior sin dejar antes en ellas las vestiduras utilizadas para el
culto, porque esas vestiduras son sagradas. Deberán ponerse otra ropa para
acercarse al sitio destinado al pueblo". Las dimensiones del atrio 15 Cuando el hombre terminó de medir el interior de El retorno de 43 1 El
hombre me llevó hacia la puerta que miraba al oriente, 2 y yo vi que la
gloria del Dios de Israel venía desde el oriente, con un ruido semejante al
de las aguas caudalosas, y la tierra se iluminó con su Gloria. 3 Esta visión
era como la que yo había visto cuando el Señor vino a destruir la ciudad, y
como la que había visto junto al río Quebar. Entonces caí con el rostro en
tierra. 4 La gloria del Señor entró en El altar 13 Estas son las dimensiones del altar, con sus
medidas en codos, a razón de un codo y palmo, es decir, de medio metro por
cada codo. La fosa circundante medía medio metro de alto por medio de ancho,
con un reborde de un palmo sobre su contorno. La altura del altar era la
siguiente: 14 desde el basamento sobre el suelo hasta la plataforma inferior,
un metro de alto y medio de ancho; y desde la plataforma pequeña hasta la
plataforma más grande, dos metros de alto y uno de ancho. 15 Desde allí hasta
el ara del altar había dos metros, y por encima de ella sobresalían cuatro
cuernos. 16 El ara medía seis metros de largo por seis de ancho: era un
cuadrado perfecto. 17 La plataforma superior era un cuadrado de siete metros
de largo por siete de ancho, con un reborde de veinticinco centímetros. La
fosa circundante era de medio metro, y sus gradas estaban vueltas hacia el
oriente. La consagración del altar 18 El hombre me dijo: Hijo de hombre, así habla el
Señor: Estas son las prescripciones concernientes al altar, cuando sea erigido
para ofrecer el holocausto sobre él y rociarlo con sangre. 19 Tú darás un
ternero como sacrificio por el pecado a los sacerdotes levitas, a los
descendientes de Sadoc que se acercan a mí para servirme –oráculo del Señor–.
20 Luego tomarás una parte de su sangre y la echarás sobre los cuatro cuernos
del altar, sobre los cuatro ángulos del zócalo y alrededor de todo su
reborde. Así le quitarás el pecado y harás la expiación por él. 21 Después
tomarás el ternero del sacrificio por el pecado, y este será quemado en una
dependencia de Reglas para la admisión en el Santuario: el
privilegio del príncipe 44 1 El
hombre me hizo volver en dirección a la puerta exterior del Santuario, la que
miraba hacia el oriente, y esa puerta estaba cerrada. 2 Entonces el Señor me
dijo: "Esta puerta permanecerá cerrada. No será abierta, y nadie entrará
por ella, porque el Señor, el Dios de Israel, ha entrado por ella. Por eso permanecerá
cerrada. 3 Solamente el príncipe en ejercicio se sentará allí para comer en
la presencia del Señor. Él entrará por el camino del vestíbulo de la puerta y
saldrá por ese mismo camino". Los levitas 4 Luego me llevó por la puerta septentrional hacia
la fachada de 9 Por eso, así habla el Señor: Ningún extranjero, de
corazón y cuerpo incircuncisos, ninguno de los extranjeros que residen en
medio de Israel, podrá entrar en mi Santuario. 10 Los levitas, que me
abandonaron cuando Israel se descarriaba lejos de mí para seguir a sus ídolos,
cargarán con su culpa: 11 ellos tendrán a su cargo en mi Santuario la
custodia de las puertas de Los sacerdotes 15 En cambio, los sacerdotes levíticos, hijos de
Sadoc, que ejercieron el ministerio en mi Santuario cuando Israel se
descarriaba lejos de mí, se acercarán a mí para servirme y estarán en mi
presencia para ofrecerme la grasa y la sangre –oráculo del Señor–. 16 Ellos
entrarán en mi Santuario, se acercarán a mi mesa para servirme y se
encargarán de mi servicio. 17 Cuando entren por las puertas del atrio interior,
se revestirán con vestiduras de lino: no llevarán ropa de lana cuando presten
servicio a las puertas del atrio interior y en 23 Los sacerdotes instruirán a mi pueblo sobre la
diferencia entre lo sagrado y lo profano, y le enseñarán a distinguir lo puro
de lo impuro. 24 En los litigios, ellos tendrán autoridad para juzgar:
juzgarán según mis leyes, observarán mis preceptos y mis instrucciones en
todas mis solemnidades, y observarán mis sábados. 25 Los sacerdotes no tocarán a un hombre muerto,
para no incurrir en impureza, a no ser que se trate del padre o la madre, de
un hijo o de una hija, o de un hermano o hermana que no haya tenido marido.
26 Después de su purificación, se contarán siete días, 27 y el día que entren
en el lugar santo, en el atrio interior, para prestar servicio en el lugar
santo, ofrecerán su sacrificio por el pecado –oráculo del Señor–. 28 Los sacerdotes no tendrán una herencia, porque yo
soy su herencia. Ustedes no les darán una propiedad en Israel, porque yo soy
su propiedad. 29 Ellos se alimentarán con la oblación y con las víctimas del
sacrificio por el pecado y del sacrificio de reparación. Todo lo dedicado al
Señor en Israel, será para ellos. 30 También será para el sacerdote la mejor
de todas las primicias y de todas las ofrendas que ustedes presenten. Ustedes
entregarán al sacerdote lo mejor de sus moliendas, para que la bendición
permanezca sobre tu casa. 31 Los sacerdotes no comerán ningún animal
encontrado muerto o destrozado por las fieras, sea ave o ganado. La repartición de la tierra:la parte del Señor 45 1
Cuando ustedes hagan el sorteo para repartirse el país en herencia,
reservarán un tributo para el Señor, una fracción santa de territorio, de
doce mil quinientos metros de largo por diez mil de ancho. Ese territorio
será santo en toda su extensión. 2 De allí se destinará para el Santuario un
cuadrado de doscientos cincuenta metros de cada lado, con una zona de veinticinco
metros alrededor de él. 3 Sobre esta área medirás un espacio de doce mil
quinientos metros de largo por cinco mil de ancho: allí estará el Santuario,
el lugar santísimo. 4 Esta será la fracción santa del país, destinada a los
sacerdotes que sirven al Santuario y se acercan al Señor para servirlo: ellos
tendrán allí un sitio para sus casas y pastizales para su ganado. 5 Un
espacio de doce mil quinientos metros de largo y cinco mil de ancho será para
los levitas que sirven a La parte del príncipe 7 Al príncipe le corresponderá una propiedad, a
ambos lados de la parte reservada al Santuario y de los límites de la ciudad:
se extenderá a lo largo de ellos, por el lado occidental hacia el oeste y por
el lado oriental hacia el este. Esa propiedad tendrá una longitud igual a la
de las otras partes del país, desde la frontera occidental hasta la frontera
oriental 8 del país. Esa será su propiedad en Israel. Así mis príncipes no
oprimirán más a mi pueblo, sino que dejarán el país al pueblo de Israel,
según sus tribus. Derechos y deberes del príncipe 9 Así habla el Señor: ¡Ya es demasiado, príncipes de
Israel! Acaben con la violencia y la depredación, practiquen el derecho y la
justicia, dejen de extorsionar a mi pueblo –oráculo del Señor–. 10 Tengan
balanzas justas, un efá justo y un bat justo. 11 El efá y el bat tendrán la
misma capacidad, de manera que tanto el bat como el efá contendrán la décima
parta del jómer. Según el jómer se medirá su capacidad. 12 El siclo será de
veinte gueras. Veinte siclos más veinte siclos y quince siclos serán para
ustedes una mina. Las ofrendas para el culto 13 Este es el tributo que ustedes reservarán: un
sexto de efá por jómer de trigo y un sexto de efá por jómer de cebada. 14 Y esta
es la medida para el aceite: un décimo de bat por cor, a razón de diez bat
por jómer, ya que diez bat hacen un jómer. 15 Se reservará una cabeza de
ganado menor por cada rebaño de doscientos animales, entre los rebaños de
Israel, para la oblación, el holocausto y los sacrificios de comunión, como
expiación en favor de ellos –oráculo del Señor–. 16 Todo el pueblo del país
deberá reservar este tributo para el príncipe de Israel. 17 Pero el príncipe
se encargará de los holocaustos, la oblación y la libación, en las fiestas,
los días de luna nueva, los sábados y todas las solemnidades del pueblo de
Israel. Él proveerá lo necesario para el sacrificio por el pecado, para la
oblación, el holocausto y los sacrificios de comunión, a fin de expiar por el
pueblo de Israel. Diversos ritos de purificación 18 Así habla el Señor: El primer día del primer mes,
tomarás un ternero sin defecto para quitar el pecado del Santuario. 19 El
sacerdote tomará sangre de la víctima por el pecado y la pondrá sobre los
postes de la puerta de 21 El día catorce del primer mes, ustedes celebrarán
la fiesta de La fiesta de las Chozas 25 El día quince del séptimo mes, con ocasión de El sábado y el día de la luna nueva 46 1 Así
habla el Señor: la puerta del atrio interior que mira hacia el este,
permanecerá cerrada durante los seis días laborables, pero se la abrirá el día
sábado. También se la abrirá el día de la luna nueva. 2 El príncipe entrará
desde afuera, por el vestíbulo de la puerta, y se quedará de pie junto al
poste de la puerta. Los sacerdotes ofrecerán su holocausto y su sacrificio de
comunión, y él se postrará sobre el umbral de la puerta. Luego saldrá, pero
la puerta no se cerrará hasta la tarde. 3 También la gente del pueblo se
postrará a la entrada de esta puerta, delante del Señor, los sábados y los
días de luna nueva. 4 El holocausto que el príncipe ofrecerá al Señor el
día sábado, será de seis corderos sin defecto y de un carnero sin defecto; 5
la oblación será de una medida de harina por el carnero, y por los corderos
dará lo que pueda, más siete litros de aceite por cada medida. 6 El día de la
luna nueva, en cambio, presentará un ternero sin defecto, seis corderos y un
carnero sin defecto. 7 También ofrecerá, como oblación, una medida de harina
por el ternero, otra medida por el carnero, y lo que pueda dar por los
corderos, más siete litros de aceite por cada medida. Otras prescripciones cultuales 8 Cuando el príncipe entre, lo hará por el camino
del vestíbulo de la puerta, y saldrá por ese mismo camino. 9 Pero cuando la
gente del pueblo se presente delante del Señor, con ocasión de las fiestas,
el que entre para adorar por el camino de la puerta septentrional, saldrá por
el camino de la puerta meridional, y el que entre por el camino de la puerta
meridional, saldrá por el camino de la puerta septentrional: no volverá por
el camino por donde haya entrado, sino que saldrá por el lado opuesto. 10 El
príncipe estará en medio de ellos: entrará cuando ellos entren y saldrá
cuando ellos salgan. 11 En las fiestas y solemnidades, la oblación
consistirá en una medida de harina por el ternero, en otra medida por el
carnero, y en lo que pueda dar por los corderos, más siete litros de aceite
por cada medida. 12 Cuando el príncipe presente una ofrenda
voluntaria, un holocausto o un sacrificio de comunión como ofrenda voluntaria
al Señor, se le abrirá la puerta que mira hacia el este. Él ofrecerá su
holocausto y sus sacrificios de comunión como lo hace el día sábado; luego
saldrá, y la puerta se cerrará cuando haya salido. 13 Cada día ofrecerás en holocausto al Señor un
cordero nacido en el año y sin defecto: lo ofrecerás cada mañana. 14 También
ofrecerás cada mañana, como oblación al Señor, la sexta parte de una medida
de harina y dos litros de aceite para amasar la harina de la mejor calidad.
Esta es una institución perpetua, fijada para siempre. 15 Cada mañana se ofrecerá
el cordero, la oblación y el aceite, como holocausto perpetuo. Derechos inmobiliarios del príncipe 16 Así habla el Señor: Si el príncipe hace a alguno
de sus hijos un regalo tomado de su herencia, el regalo pertenecerá a su
hijo: será su propiedad por derecho hereditario. 17 Pero si hace a alguno de
sus servidores un regalo tomado de su herencia, el regalo pertenecerá al
servidor hasta el año de la remisión: entonces, él tendrá que devolverlo al
príncipe. Solamente a sus hijos pertenecerá su herencia. 18 El príncipe no
tomará nada de la herencia del pueblo para privarlo de lo que le pertenece:
sólo de su propio patrimonio legará bienes a sus hijos, para que mi pueblo no
se disperse, al ser privado de su propiedad. Las cocinas del Templo 19 El hombre me llevó por la entrada que estaba al
lado de la puerta, hacia las habitaciones santas reservadas a los sacerdotes,
esas que miran hacia el norte, y vi que al fondo, hacia el oeste, había un
espacio. 20 Él me dijo: "Aquí está el lugar donde los sacerdotes harán
hervir la víctima del sacrificio de reparación y del sacrificio por el
pecado, y donde harán cocer la oblación, para que no se saque nada al atrio
exterior, y así no quede santificado el pueblo". 21 Luego me hizo salir al atrio exterior y me hizo
pasar por los cuatro ángulos del atrio: había un patio en cada ángulo del
atrio. 22 En los cuatro ángulos del atrio había pequeños patios de veinte
metros de largo y quince de ancho, todos de las mismas dimensiones. 23
Alrededor de los cuatro había una hilera de piedras, y en la parte baja de
las hileras, todo alrededor, había unos fogones. 24 Él me dijo: "Estas
son las cocinas donde los servidores de La fuente del Templo 47 1 El
hombre me hizo volver a la entrada de 6 El hombre me dijo: "¿Has visto, hijo de
hombre?", y me hizo volver a la orilla del torrente. 7 Al volver, vi que
a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. 8
Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan
hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar,
para que sus aguas sean saneadas. 9 Hasta donde llegue el torrente, tendrán
vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en
abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán
saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. 10 Los
pescadores se apostarán a su orilla: desde Engadí hasta En Eglaim habrá
lugares para tender las redes. Allí habrá tantas clases de peces como en el
Mar Grande, y serán muy numerosos. 11 Pero sus charcos y sus lagunas no serán
saneados, sino que quedarán como salinas. 12 Al borde del torrente, sobre sus
dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se
marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán
nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de
alimento y sus hojas de remedio". Los límites de 13 Así habla el Señor: Esta es la frontera del país
que ustedes se repartirán como herencia, entre las doce tribus de Israel,
asignando dos partes a José. 14 Lo heredarán todos por igual, porque yo juré
con la mano en alto que se lo daría a sus padres, y por eso este país le
corresponde a ustedes como herencia. 15 La frontera del país es la siguiente:
por el lado septentrional, desde el Mar Grande, en dirección a Jetlón, hasta La repartición del país 21 Ustedes se repartirán el país según las tribus de
Israel, 22 de la siguiente manera lo sortearán como herencia para ustedes y
para los extranjeros que residan y tengan hijos en medio de ustedes, porque a
ellos deberán tratarlos como a un israelita de nacimiento: así ellos
recibirán una herencia con ustedes, entre las tribus de Israel. 23 En la
tribu donde resida el extranjero, allí le darán su herencia –oráculo del
Señor–. La repartición del país:las partes de las tribus del
Norte 48 1 Estos
son los nombres de las tribus. Por el extremo septentrional, bordeando el
camino de Jetlón, hacia La parte reservada al Señor 9 El tributo que ustedes reservarán para el Señor
tendrá doce mil quinientos metros de largo por diez mil de ancho. 10 Ese
tributo sagrado estará distribuido de la siguiente manera: a los sacerdotes
les corresponderá una extensión de doce mil quinientos metros de largo por el
norte, de cinco mil metros de ancho por el oeste, de cinco mil metros de
ancho por el este, y de doce mil quinientos metros de largo por el sur. El
Santuario del Señor estará en el medio. 11 Esta parte será para los
sacerdotes consagrados, los hijos de Sadoc, que ejercieron mi ministerio y no
se descarriaron como los levitas, cuando se descarriaron los israelitas. 12
Así, a los sacerdotes les corresponderá una fracción de la parte reservada
del país, una porción santísima, junto al territorio de los levitas. 13 En cuanto a los levitas, también ellos tendrán
una extensión de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho,
a lo largo del territorio de los sacerdotes. En total, tendrán doce mil
quinientos metros de largo por cinco mil de ancho. 14 No se podrá vender, permutar o expropiar nada de
esta porción escogida del país, porque está consagrada al Señor. 15 Los dos
mil quinientos metros que quedarán a lo largo de estos doce mil quinientos
metros, serán un espacio profano para la ciudad, destinados a viviendas y
pastizales. La ciudad estará en el medio, 16 y sus dimensiones serán las
siguientes: dos mil quinientos cincuenta metros por el lado del norte, y
otros tantos por el sur, el este y el oeste. 17 La ciudad tendrá unos
pastizales de ciento veinticinco metros cada uno, al norte, al sur, al este y
al oeste. 18 En cuanto a la extensión restante, a lo largo de la parte
reservada para el Señor –es decir, cinco mil metros hacia el este y otros
tantos hacia el oeste–, lo que allí se produzca servirá para alimentar a los
que trabajen en la ciudad. 19 La cultivarán esos mismos trabajadores, tomados
de entre todas las tribus de Israel. 20 El conjunto de la parte reservada tendrá doce mil
quinientos metros por doce mil: así, lo que ustedes reservarán será un
cuadrado, incluyendo lo que pertenece a la ciudad. 21 El resto será para el
príncipe, a uno y otro lado de la parte reservada y de la que pertenece a la
ciudad. A él le corresponderá una extensión de doce mil quinientos metros por
el lado este, hasta la frontera oriental; y de doce mil quinientos metros por
el lado oeste, hasta la frontera occidental, a lo largo de las otras partes.
La parte reservada y el Santuario del templo quedarán en el medio. 22 La
propiedad de los levitas y lo que pertenece a la ciudad estarán entre la
frontera de Judá y la frontera de Benjamín, en medio de lo que pertenecerá al
príncipe. Las partes de las tribus del Sur 23 En cuanto al resto de las tribus, desde el lado
oriental hasta el lado occidental: una parte para Benjamín. 24 Sobre la
frontera de Benjamín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una
parte para Simeón. 25 Sobre la frontera de Simeón, desde el lado oriental
hasta el lado occidental: una parte para Isacar. 26 Sobre la frontera de
Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para
Zabulón. 27 Sobre la frontera de Zabulón, desde el lado oriental hasta el
lado occidental: una parte para Gad. 28 Sobre la frontera de Gad, por el lado
meridional, hacia el sur, la frontera llegará desde Tamar hasta las aguas de
Meribá de Cades, hasta el Torrente y hasta el Mar Grande. 29 Este es el país que ustedes se distribuirán por sorteo,
como herencia para las tribus de Israel: estas serán sus partes –oráculo del
Señor–. Las puertas y el nombre de la ciudad 30 Estas son las salidas de la ciudad. El lado
septentrional medirá dos mil doscientos cincuenta metros. 31 Las puertas de
la ciudad llevarán los nombres de las tribus de Israel. Habrá tres puertas al
norte: la puerta de Rubén, la de Judá y la de Leví. 32 El lado oriental
medirá dos mil quinientos cincuenta metros y tendrá tres puertas: la puerta
de José, la de Benjamín y la de Dan. 33 El lado meridional medirá dos mil
doscientos cincuenta metros y tendrá tres puertas: la puerta de Simeón, la de
Isacar y la de Zabulón. 34 El lado occidental medirá dos mil doscientos
cincuenta metros y tendrá tres puertas: la puerta de Gad, la de Aser y la de
Neftalí. 35 El perímetro total será de nueve mil metros. Y en adelante, el
nombre de la ciudad será: "El Señor está allí". 1 1-2. "El
año treinta": No se ha podido determinar el acontecimiento que marca el
punto de partida de ese cómputo. Algunos piensan que se trata del nacimiento
del profeta; otros toman como punto de referencia la fundación del nuevo
Imperio babilónico. "El año quinto de la deportación del rey
Joaquín" es el 3. "La
mano del Señor descendió sobre él": Ezequiel emplea con frecuencia esta
expresión para referirse a sus experiencias extáticas (3. 22; 8. 1; 33. 22;
37. 1; 40. 1). 5-10. Ver
10. 9-15; Apoc. 4. 6-8. 19. Ver.
10. 16. 21. Ver
10. 17. 22. Ver
Éx. 24. 10. 24. "La
voz del Todopoderoso": ver nota Gn. 17. 1. 2 La visión
relatada en 2.1 - 3.11 prolonga la del capítulo 1 y le añade dos nuevos
elementos, constitutivos de la función profética: la recepción de 1. La expresión
"hijo de hombre", aplicada al profeta, se repite constantemente en
las visiones de Ezequiel. Aquí significa simplemente "hombre",
"miembro de la raza humana", y subraya la infinita distancia que
separa al ser humano de la insondable grandeza de Dios. La misma expresión
aparece con un sentido diferente en la visión de Daniel (7.13) y en los
Evangelios. Ver nota Mt. 8. 20. 2. Las
intervenciones del "espíritu" del Señor adquieren una importancia
inusitada en la experiencia profética de Ezequiel. La fuerza irresistible del
espíritu "entra" en él, lo "toma", lo
"levanta", lo "lleva" y lo "introduce" (3. 24;
8. 3; 11. 1; 43. 5). Al emplear este lenguaje, el profeta retoma una
tradición que vincula su actividad con las gestas de los
"salvadores" carismáticos de Israel (Jc. 14.6; 15.14; 1 Sam. 10.6;
16.13) y con el antiguo profetismo israelita, particularmente con Elías (1
Rey. 18.12; 2 Rey 2.16). Las palabras de Ezequiel son casi siempre la
explicación de sus visiones extáticas, que comienzan con una intervención del
espíritu. 10. "Cantos
fúnebres, gemidos y lamentos": estas expresiones aluden al mensaje,
lleno de amenazas y reproches, anunciado por el profeta en los primeros años
de su ministerio entre los exiliados en Babilonia. 3 1-3. 5-7. La
insensibilidad de Israel ha llegado a tal extremo, que las naciones
extranjeras serían más dóciles que él a 14. La
amargura de Ezequiel es su reacción espontánea ante la dura misión que ha
recibido. Él tendrá que ser el "centinela" (v 17) de un pueblo poco
dispuesto a dejarse impresionar por sus gritos de alerta. 16-21. Ver
33. 1-9. 22-27. El
encierro y el mutismo del profeta bien pudieron ser la consecuencia de una
enfermedad que lo mantuvo paralizado durante un tiempo. 25. Estas
"sogas" parecen ser una metáfora de la enfermedad que obligó a
Ezequiel a interrumpir su actividad profética normal. 4 Las
acciones simbólicas descritas en 4.1 - 5. 17 son parábolas en acción, que
preanuncian gráficamente la ruina de Jerusalén y el exilio de sus habitantes.
Estas sorprendentes dramatizaciones, tan extrañas a nuestra sensibilidad,
también dejaban desconcertados a los contemporáneos del profeta, que no
siempre comprendían su significado (24. 19). 1-12. Ver
nota 1 Rey. 11. 30. 5. La
cifra "trescientos noventa" tiene un valor simbólico, cuyo
significado aún no se ha logrado precisar con exactitud. 6. Los
"cuarenta días" de privaciones corresponden a los cuarenta años que
va a durar el exilio después de la segunda deportación. La cifra no debe ser
computada con rigor matemático, ya que Ezequiel la vuelve a emplear (29. 11)
para referirse a los años que habrá de durar el castigo de Egipto. 10. "Veinte
siclos" eran un poco más de doscientos gramos. 11. El
"hin" equivalía a un poco más de seis litros. 5 1.
El rapado de la barba y del cabello era un signo de duelo y un trato
ignominioso infligido a los prisioneros de guerra. Ezequiel lo emplea como
símbolo de la destrucción de Jerusalén y del exilio. Ver Is. 7. 20. 3. La
"pequeña cantidad" recogida en el manto representa al
"resto" que se librará de la destrucción total (6. 8-10; 9. 4-6;
12. 16; 14. 21-23). 8 1.
La indicación cronológica corresponde al 3. El
"Idolo de los celos" podría ser una estatua de Tamuz, el dios
mencionado en el v. 14. Todo acto de idolatría atenta contra la absoluta
soberanía del Señor y provoca sus "celos", ya que él no puede
tolerar el culto de ningún otro dios. Ver nota Éx. 20. 5. 14. "Tamuz"
era el dios babilónico de la vegetación. Cuando comenzaban los calores del
verano y se secaba la vegetación por falta de lluvia, se pensaba que él
descendía a la morada de los muertos, hasta aparecer de nuevo en primavera.
Esta muerte del dios daba ocasión a ciertos ritos de lamentación, del que
participaban principalmente las mujeres. 16. Ver
Jer. 8. 2; Jb. 31. 26-28. 17. "Llevan
el ramo hasta su nariz": alusión a un rito pagano, cuya naturaleza es
difícil de precisar. 9 4.
"Marca con una T", es decir, con la letra hebrea "tau",
que en la escritura primitiva tenía la forma de una cruz. Ver Éx. 12. 7;
Apoc. 7. 3-4; 13. 16-17; 14. 1. 11 3.
Este versículo parece referirse a la mezcla de incertidumbre y de confiada
seguridad en que vivían los habitantes de Jerusalén. Por una parte, veían que
el peligro todavía persistía y que no había llegado el momento de reconstruir
la ciudad, parcialmente destruida en la invasión del 13. "Pelatías"
significa en hebreo "librado por el Señor". Quizá el profeta
interpreta esta muerte como un sombrío presagio para los que se habían
librado de la primera deportación a Babilonia. 14-21. Este
pasaje contrasta con el tono amenazador que tienen los oráculos de Ezequiel
antes de la caída de Jerusalén. 19. Ver
36. 26; Jer. 32. 39. 23. La
"montaña" situada al este de la ciudad es el monte de los Olivos
(Zac. 14. 4). Al verse privada de la presencia del Señor, Jerusalén queda
librada a su propia suerte. 12 12.
El "príncipe" es Sedecías, el último de los reyes de Judá, a quien
Ezequiel nunca da el título de rey (21. 30). Sobre el hecho aquí anunciado,
ver 2 Rey. 25. 4-7; Jer. 39. 4-7; 52. 7-11. 13 2. Ver
Jer. 23. 9-40. 10. Ver
Miq. 3. 5. 18. El
profeta se refiere a ciertas prácticas mágicas o idolátricas, desconocidas
para nosotros. 14 9. Según
la mentalidad hebrea, la "seducción" se atribuye a Dios como causa
primera de todos los acontecimientos. Ver nota Éx. 4. 21. 14. Este
"Daniel" no es el personaje bíblico mencionado en el Libro que
lleva su nombre, sino un héroe de la tradición popular fenicia. El hecho de
que Ezequiel proponga como modelos de justicia a tres figuras no israelitas
confiere a su enseñanza un carácter más universal. Tanto los israelitas como
los paganos serán juzgados por sus propios actos. 21. Ver
Apoc. 6. 8. 15 Ver Is.
5. 1-7 y nota Sal. 80. 9. 16 Los
profetas a partir de Oseas, ya habían empleado la imagen de la unión conyugal
para describir las relaciones del Señor con su Pueblo (Os. 1 - 3; Is. 1. 21 ;
Jer. 2. 2; 3. 6-11). Ezequiel retoma esta imagen y la desarrolla largamente
en una patética alegoría, que evoca toda la historia de Jerusalén. Con el fin
de poner de relieve la ingratitud de la esposa infiel, el profeta se vale de
un lenguaje en extremo realista, que llega por momentos a la crudeza. 3. Antes
de ser conquistada por David, Jerusalén era una ciudad cananea, en la que
habitaban los jebuseos (Jos. 15. 8; Jc. 1. 21; 2 Sam. 5. 6-10).
"Amorreo" es un término frecuente en el Antiguo Testamento para
designar a la población preisraelita de Canaán. "Hitita", en el
lenguaje bíblico, es el nombre de una parte de la población cananea que encontró
Israel al llegar a Palestina (Gn. 15.20; Éx. 3.8). Ezequiel quiere señalar
que Jerusalén nunca se desprendió totalmente de sus orígenes paganos. 4. La
costumbre de "frotar con sal" a los recién nacidos, a fin de
fortalecerlos, todavía se mantiene en algunos lugares de Palestina. 6. Ver
Deut. 32. 10-11; Jer. 31. 2; Os. 9. 10. 16. Los
"lugares altos" se solían adornar con toldos y tapices "de
vivos colores", destinados a la práctica de la prostitución sagrada. Ver
nota 1 Sam. 9. 12. 21. Ver
nota 2 Rey. 16. 3. 26-29. Ezequiel
condena las alianzas de Jerusalén con naciones extranjeras. Los profetas
reprobaron siempre estas maniobras políticas, que introducían en Israel toda
clase de costumbres paganas (Sof. 1. 8) y constituían una falta de fe en el
poder del Señor (Is. 30. 1-5; Jer. 2. 18; Os. 7. 11; 12. 2). 46. "A
tu izquierda" y "a tu derecha", es decir, al norte y al sur de
quien mira hacia el Oriente. 47.
Jerusalén es más culpable que Sodoma y Samaría, porque ella fue la preferida
del Señor. Por eso su infidelidad será castigada más severamente. Ver Am. 3.
2. 51. Ver
23. 11; Jer. 3. 11; 23. 13-14. 53-58. Es
probable que esta promesa de restauración haya sido añadida a la alegoría
original después de la caída de Jerusalén, cuando Ezequiel dedicó toda su energía
a levantar el ánimo de los exiliados. 53. Ver
39. 25; Jer. 33. 7; Sal. 126. 1. 60. Ver
37. 26; Is. 55. 3; 61. 8. 61. "Sin
que ellas participen de tu alianza": 17 Esta
compleja alegoría describe simbólicamente la política seguida por los últimos
reyes de Judá. En la segunda parte del capítulo (vs. 12-21), Ezequiel nos da la
clave para interpretarla. En la parte final (vs. 22-24), el profeta retoma la
alegoría y la desarrolla en sentido mesiánico. 3-4. El
"águila grande" es Nabucodonosor, rey de Babilonia, que en el 5. La
"semilla del país" es Sedecías, a quien Nabucodonosor constituyó
rey de Judá en sustitución de Joaquín (2 Rey. 24. 17). 7. Esta
"otra águila grande" representa al Faraón, por cuya instigación
Sedecías se rebeló contra Babilonia, provocando así el segundo asedio de
Jerusalén. 13. Al
entronizar a Sedecías como rey vasallo, Nabucodonosor le impuso un
"juramento" de fidelidad. Estos juramentos incluían una serie de
imprecaciones, de las que sería víctima el que las había pronunciado, en caso
de violar el pacto. 19. El
Señor llama "mi juramento" y "mi pacto" al compromiso de
fidelidad quebrantado por Sedecías, ya que este lo había pronunciado poniendo
a Dios como testigo y garante. 20. Ver 2
Rey 25. 6; Jer. 52. 9. 22. Ver
40. 2. 23. Ver
31. 6; Mt 13. 32. 18 En este
célebre capítulo, Ezequiel reacciona contra el fatalismo de sus
contemporáneos que se consideran víctimas de faltas que no cometieron. Con
este fin expone detalladamente su doctrina sobre la responsabilidad
individual. Ver 33. 10-20. 2. Ver
Jer. 31. 29. 19 La
siguiente "lamentación" presenta en forma alegórica el trágico fin
de los últimos reyes de Judá. Es probable que el poema haya sido compuesto a
fines del reinado de Sedecías. 3-4. El profeta
se refiere a Joacaz, que fue llevado cautivo a Egipto por el faraón Necao (2
Rey. 23. 31-34). 5-9. Este
otro "cachorro" representa sin duda al rey Joaquín. Ver nota 17.
3-4. 12-14. Estos
versículos describen simbólicamente los últimos meses del reinado de Sedecías
y la caída de Judá . 20 25-26. Ezequiel
atribuye a un designio de Dios ciertas falsas interpretaciones de 41-42. La
derrota y la dispersión de Israel le atrajo el desprecio de las naciones.
Esta afrenta recaía también sobre el Señor ya que se lo consideraba impotente
para defender a su Pueblo. Por eso él se ve como obligado a liberar a Israel,
a fin de reivindicar el honor de su Nombre. Ezequiel vuelve sobre esta idea
de diversas maneras (36. 20-22; 39. 7, 25). 21 Los
pasajes siguientes tienen como elemento común la palabra "espada".
Por eso han sido reunidos en un solo capítulo, aunque traten sobre temas
diversos. 3. El
"Négueb" es la zona semidesértica situada al sur de Palestina. 16. El
"verdugo" es Nabucodonosor, que probablemente ya había comenzado el
asedio de Jerusalén. 26. Nabucodonosor
es presentado como si dudara entre dirigir sus tropas contra Jerusalén o
contra la capital del reino de Amón, ambas comprometidas en la liga
antibabilónica propiciada por Egipto. Para salir de la duda, el rey consulta
a sus dioses, mediante las prácticas adivinatorias comunes en aquella época. 30. Este
"infame malvado" es Sedecías, a quien Ezequiel llama "príncipe
de Israel", negándole así el título de rey. Ver nota 12. 12. 22 En esta
nueva requisitoria contra Jerusalén, Ezequiel insiste más en los pecados de carácter
moral y social que en la idolatría y en las faltas rituales. Ver 16. 1-52. 26. Ver
44. 23. 28. Ver
13. 10-16. 23 Esta
nueva alegoría tiene cierta afinidad con la del cap. 16, pero desarrolla más
ampliamente la comparación entre Jerusalén y Samaría. El profeta insiste
sobre todo en la política de alianzas de las dos hermanas con Egipto, Asiria
y Babilonia. 23. "Pecod",
"Soa" y "Coa" eran tribus caldeas establecidas en la zona
sur del Éufrates. 24 3.
Esta "parábola" de la olla y de la carne anuncia la ruina de
Jerusalén y la dispersión de sus habitantes. La indicación cronológica (v. 1)
muestra que fue pronunciada a fines de diciembre del 589, cuando ya había
comenzado el asedio de Jerusalén. 6. "Sin
que la suerte caiga sobre ella": esta expresión parece indicar que el
castigo recaerá sobre toda la ciudad, sin una discriminación como la que tuvo
lugar en la primera deportación. 22-23. El
profeta no prohibe a sus compatriotas llorar por la caída de Jerusalén. Pero
les advierte que la noticia los dejará tan desconcertados, que ni siquiera
atinarán a lamentar su desgracia. 26 1.
La fecha corresponde a fines del 587 o comienzos del 2. Jerusalén
es llamada la "Puerta de los pueblos" porque las caravanas que se
dirigían a Tiro debían pasar por territorio israelita. 27 La
posición geográfica de "Tiro" -situada sobre una isla cercana a la
costa oriental del Mediterráneo- hace que Ezequiel la imagine como un
soberbio navío. Con extraordinaria vibración poética, el profeta evoca el
esplendor de aquella nave y su trágico naufragio. 6. "Quitím"
designa aquí no sólo a los habitantes de Chipre, sino también a las islas y
costas del Mediterráneo oriental. 7. "Elisá"
era el nombre de la costa oriental de Chipre (Gn. 10. 4). 8. "Arvad"
estaba situada al norte de Sidón, sobre una isla. 9. "Guebal"
era otro puerto cercano a Tiro, llamado Biblos por los griegos. 10. "Lud
y Put" eran regiones del noreste de Africa. 11-25. Este
fragmento en prosa es un documento sumamente valioso para conocer las
condiciones del comercio internacional en el siglo VI, sobre todo en la
región fenicia. 13. "Javán"
era 14. Según
38. 6, "Bet Togarmá" se encontraba en los "confines del
norte", probablemente en Armenia. 17. "Minit"
era una ciudad de Amón. 18. "Jelbón"
era una ciudad asiria, al noroeste de Damasco. 19-22. Casi
todos los nombres aquí mencionados designan tribus o regiones de Arabia. 20. "Dedán"
estaba probablemente en Arabia, junto al Mar Rojo. 23. Todas
estas ciudades, a excepción de Sabá, se encontraban en la región del Tigris y
del Éufrates. 28 1-19.
Este poema sobre el rey de Tiro presenta varios rasgos comunes con el relato
de Gn 2 - 3 sobre la creación y la caída del primer hombre. En ambos se
menciona el Jardín de "Edén" (v. 13), la pretensión de ser igual a
Dios (v. 2), el "querubín protector" (v. 14) y la expulsión del
lugar sagrado, con la consiguiente pérdida de las prerrogativas divinas (v.
16). Es probable que Ezequiel se haya inspirado en una antigua tradición
mitológica, que también fue utilizada en la composición de aquel célebre
relato del Génesis. 3. "Daniel":
ver nota 14. 14. 29 1.
El "décimo año" después de la deportación del rey Joaquín
corresponde a fines del 588 y comienzos del 587. 3. "Enorme
dragón": alusión al cocodrilo, convertido en símbolo del Faraón. 10. "Migdol"
y "Siene" eran dos ciudades situadas en los extremos norte y sur de
Egipto. 14. "Patrós":
ver nota Jer. 44. 1. 17. Este oráculo
está fechado en marzo-abril del 30 13. "Nof"
es el nombre hebreo de Menfis, la capital del Bajo Egipto, situada sobre la
ribera del Nilo, cerca de El Cairo. 14. "No"
es 17. "On"
y "Pi Béset" eran dos ciudades egipcias llamadas por los griegos
Heliópolis y Bubastis. 31 1.
La fecha aquí indicada corresponde a mayo-junio del 32 1.
El "año duodécimo" es el 26. "Mésec"
y "Tubal": ver nota 27. 13. 27. De
acuerdo con una concepción frecuente en la antigüedad, "los héroes
caídos" en la guerra merecían un lugar privilegiado entre los muertos.
Este texto, por el contrario, considera que los "incircuncisos"
están excluidos de ese honor. 33 1-9.
Ver 3. 16-21. 10-20. Ver
cap. 18. 34 Estos
"pastores" tan duramente interpelados son todos los que ejercieron
alguna autoridad en Israel, en especial los reyes, que en el Antiguo Oriente
solían ser honrados con ese título. 23-24. Ezequiel
anuncia la llegada de un descendiente de David, a quien le da los títulos de
"servidor", "pastor" y "príncipe", pero no lo
llama "rey", para destacar la soberanía del Señor, único rey de
Israel. 35 2.
La "montaña de Seír", situada al sur del Mar Muerto, era el
territorio de Edóm. Ver 25. 12-14. 36 Después
de evocar la humillación de su pueblo, el profeta anuncia la renovación total
de Israel: la reunión de los exiliados, la transformación de los corazones,
la restauración de las ruinas, la fertilidad del suelo y el crecimiento de la
población. 37 Esta
visión -la más impresionante del libro de Ezequiel- es un mensaje de
esperanza dirigido a los exiliados. Ellos son como huesos resecos (v. 11),
pero el Señor los hará renacer con la fuerza de su espíritu y los reunirá de
nuevo en su país (v. 14). Al relatar esta visión, el profeta no se refiere a
la resurrección de los muertos, sino que describe simbólicamente la
restauración de Israel después de los sufrimientos del destierro. 38 Al
parecer, esta enigmática profecía completa el cuadro de la restauración final
de Israel, tal como la describen los capítulos anteriores. Israel no podrá
gozar de paz y prosperidad completas, mientras sobrevivan los enemigos que lo
amenazan. Por eso el mismo Señor instigará a Gog -símbolo y personificación
de todas las fuerzas hostiles a su Pueblo- a emprender una campaña contra
Palestina, a fin de destruirlo con todos sus aliados en el suelo de 2. "Gog"
es probablemente un personaje ficticio, que representa a todos los pueblos
paganos que oprimieron a Israel. "Magog" podría significar
"país de Gog". En cuanto a Mésec y Tubal, ver nota 27. 13. 5-6. El
ejército de Gog está integrado por elementos procedentes de los cuatro
extremos del mundo: Cus y Put, al sur de Egipto; Gómer y Bet Togarmá, al
norte, en la región del Cáucaso; Persia, Sabá y Dedán (v. 13), al este, y
Tarsis (v. 13), al oeste. Gog lanza su ataque desde el "norte", el
lugar de donde provenían los invasores tradicionales de Israel (Jer. 1. 14;
4. 6). 12. El
"Ombligo de 39 3-6.
La derrota de Gog, tal como la describen estos versículos, se debe a una intervención
directa del Señor, que paraliza y aniquila sus fuerzas. 11. El
"Mar" aquí mencionado es el Mar Muerto. "Hamón Gog"
significa "multitud de Gog". 16. "Hamoná"
significa "multitud". 40 1.
La indicación cronológica corresponde al 5. "A
razón de codo y palmo": Ezequiel aclara que la unidad de medida es el
"codo" antiguo. Este constaba de un codo nuevo ( 46. Para
Ezequiel, las funciones estrictamente sacerdotales están reservadas a
"los hijos de Sadoc". En el culto del nuevo Templo, los demás
levitas tienen a su cargo funciones subordinadas. 41 18. "Querubines
y palmeras": Estos motivos ornamentales ya se encontraban en el Templo
de Salomón (1 Rey. 6. 29). 43 2. Al
entrar en el nuevo Santuario, "la gloria del Dios de Israel" rehace
en sentido contrario el camino por el que se había alejado del antiguo Templo
(10. 18-22; 11. 23-25). 3. Ver 1.
3-28. 7-9. En
tiempos de la monarquía, las tumbas de los reyes se encontraban cerca del
recinto del Templo. Para Ezequiel, esa proximidad contaminaba el Lugar santo,
ya que el simple contacto con un cadáver era causa de "impureza"
(44. 25-26; Lev. 21. 1-4; Núm. 19. 11-20). Por eso, en 13- 15. Sobre
los "cuernos" del altar, ver nota Éx. 27. 2. 45 7-8.
Los reyes, principales responsables de la ruina de Israel, no tendrán en el
nuevo Templo sus antiguos privilegios. Por eso, el descendiente de David será
un retoño plantado en la montaña santa (17. 22-23) y ejercerá sus funciones
de pastor (34. 23), pero con el título de "príncipe" (34. 24). Su
territorio estará rigurosamente delimitado, para que no pueda acrecentarlo
por medio de extorsiones (46. 18). Sus funciones cultuales quedarán reducidas
a proporcionar lo necesario para el culto (45. 17-25) y a ocupar un puesto de
honor en las celebraciones litúrgicas (44. 1-3; 46. 2). 13-14. El
"jómer" y el "cor" medían unos 47 1-12.
En medio del laberinto de tantas reglas y descripciones minuciosas,
Ezequiel introduce esta magnifica visión del torrente brotado del Templo. En
la nueva Jerusalén el Señor va a renovar los prodigios del Éxodo. El agua,
símbolo de fecundidad y de vida, surgirá con más abundancia que de la roca
golpeada por Moisés (Éx. 17. 1-7) y hará de Palestina un nuevo Jardín de Edén
(Gn. 2. 10-14). Su poder bienhechor será tan grande. que transformará las
estepas del desierto de Judá y las aguas sin vida del Mar Muerto. Ver Jl. 4.
18; Zac. 14. 8; Apoc. 22. 1-2. 10. "Engadí"
y "En Eglaim" son dos oasis situados sobre la orilla occidental del
Mar Muerto. 48 35. "El
Señor está allí": este nuevo nombre de Jerusalén resume con admirable
simplicidad el contenido más hondo del libro de Ezequiel. La expresión evoca
la figura del "Emanuel" -"Dios con nosotros"- anunciado
por Isaías (7. 14; 8. 8). |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org
edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
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