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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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El libro que lleva el nombre de DANIEL fue escrito
hacia el Con toda propiedad, este Libro puede ser llamado el
"Apocalipsis" del Antiguo Testamento. Como el que figura al final
del Nuevo Testamento, también el Apocalipsis de Daniel contiene una
interpretación religiosa de la historia universal y un mensaje de esperanza
para el Pueblo de Dios perseguido a causa de su fe. Además, ambos Libros
tienen la misma forma de expresión literaria -el estilo
"apocalíptico", muy difundido en el Judaísmo a partir del siglo ll
a. C.- cuyo rasgo más notorio es la profusión de imágenes sorprendentes, de
alegorías casi siempre enigmáticas y de visiones simbólicas. La obra se divide en dos partes bastante diversas.
La primera (caps. 1 - 6), de carácter narrativo, relata seis episodios de la
vida de Daniel y de sus compañeros en el exilio. La segunda (caps. 7 - 12) es
la parte estrictamente "apocalíptica", que tiene sus antecedentes
en los escritos proféticos, sobre todo, en las visiones de Ezequiel y
Zacarías. A esta obra original, escrita en hebreo y arameo, se le agregaron
posteriormente algunos fragmentos en griego, que figuran entre los Libros
"deuterocanónicos". A pesar del cambio de situaciones históricas, el
libro de Daniel no ha perdido nada de su actualidad, porque las fuerzas
hostiles al Reino de Dios resurgen constantemente bajo nuevas formas. Frente
al orgullo, al odio, a la opresión y la injusticia, su mensaje continúa
alentando la fe y la esperanza de "los que son perseguidos por
practicar la justicia" y "trabajan por la paz" (Mt.
5. 9-10). Hasta que llegue "la salvación, el poder y el Reino de
nuestro Dios y la soberanía de su Mesías" (Apoc. 12. 10). PARTE NARRATIVA En los seis primeros
capítulos, el Libro relata una serie de aventuras "edificantes",
cuyo personaje central es Daniel, un joven judío deportado a Babilonia, que
se hizo célebre, como José en Egipto, por la interpretación de los sueños. A
través de estas narraciones, originariamente independientes unas de otras, el
autor trata de inculcar una misma enseñanza fundamental: la fe de Israel es
superior a la sabiduría de los paganos, y Dios es capaz de salvar a sus
fieles de todos los peligros. Esta lección adquiría
especial importancia frente a la encarnizada persecución desencadenada por
Antíoco IV. Las víctimas de la misma se encontraban en una situación similar
a la de Daniel y sus amigos, que se negaron a apostatar de su fe comiendo
manjares impuros y rindiendo culto al ídolo erigido por Nabucodonosor. De la
misma manera, los judíos perseguidos por el paganismo griego debían estar
dispuestos a cualquier sacrificio, incluso el de su propia vida, antes que
ser infieles a Daniel y sus compañeros en la corte de Nabucodonosor 1 1 El
tercer año del reinado de Joaquím, rey de Judá, llegó a Jerusalén
Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la sitió. 2 El Señor entregó en sus manos
a Joaquím, rey de Judá, y una parte de los objetos de 3 El rey ordenó a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que
seleccionara entre los israelitas de estirpe real o de familia noble, 8 Daniel estaba decidido a no contaminarse con los
manjares del rey y con el vino que él bebía, y rogó al jefe de los eunucos
que no lo obligara a contaminarse. 9 Dios hizo que él se ganara el afecto y
la simpatía del jefe de los eunucos. 10 Pero este dijo a Daniel: "Yo
temo a mi señor el rey, que les ha asignado la comida y la bebida; si él
llega a ver el rostro de ustedes más demacrado que el de los jóvenes de su
misma edad, ustedes harían peligrar mi cabeza delante del rey". 11
Daniel dijo al guardia a quien el jefe de los eunucos había confiado el
cuidado de Daniel, Ananías, Misael y Azarías: 12 "Por favor, pon a
prueba a tus servidores durante diez días; que nos den legumbres para comer y
agua para beber; 13 compara luego nuestros rostros con el de los jóvenes que
comen los manjares del rey, y actúa con tus servidores conforme a lo que
veas". 14 Él aceptó la propuesta, y los puso a prueba durante diez días.
15 Al cabo de esos días, se vio que ellos tenían mejor semblante y estaban
más rozagantes que todos los jóvenes que comían los manjares del rey.16 Desde
entonces, el guardia les retiró los manjares y el vino que debían tomar, y
les dio legumbres. 17 Dios concedió a estos cuatro jóvenes ciencia e
inteligencia en todo lo referente a la literatura y la sabiduría, y Daniel
podía entender visiones y sueños de toda índole. 18 Al cabo de los días que
el rey había fijado para que le fueran presentados los jóvenes, el jefe de
los eunucos los llevó ante Nabucodonosor. 19 El rey conversó con ellos, y
entre todos no se encontró ningún otro como Daniel, Ananías, Misael y
Azarías. Ellos permanecieron al servicio del rey, 20 y en todo lo que el rey
les preguntó sobre cuestiones de sabiduría y discernimiento, los encontró
diez veces superiores a todos los magos y adivinos que había en todo su reino.
21 Así continuó Daniel hasta el primer año del rey Ciro. El sueño de Nabucodonosor y su recurso a los magos 2 1 El
segundo año del reinado de Nabucodonosor, este tuvo unos sueños, y su
espíritu quedó tan perturbado que no pudo seguir durmiendo. 2 El rey mandó
llamar a los magos, los adivinos, los hechiceros y los caldeos, para que le
explicaran sus sueños. Ellos fueron a presentarse delante del rey, 3 y él les
dijo: "He tenido un sueño, y mi espíritu está ansioso por conocer ese
sueño". 4 Los caldeos respondieron al rey: "¡Viva el rey
eternamente! Di a tus servidores lo que has soñado, y nosotros expondremos la
interpretación". 5 Pero el rey tomó la palabra y dijo a los caldeos:
"Mi decisión ya está tomada: si no me dan a conocer el sueño y su
interpretación, ustedes serán cortados en pedazos y sus casas quedarán
reducidas a un basural. 6 En cambio, si me exponen el sueño y su
interpretación, recibirán de mí obsequios, regalos y grandes honores. Por lo
tanto, expónganme el sueño y su interpretación". 7 Ellos respondieron por segunda vez, diciendo:
"Que el rey diga a sus servidores lo que ha soñado, y nosotros
expondremos la interpretación". 8 El rey replicó: "Yo sé
ciertamente que ustedes están tratando de ganar tiempo, porque han visto que
mi decisión está tomada. 9 Pero si no me dan a conocer el sueño, habrá para
ustedes una sola sentencia. Ustedes se han confabulado para entretenerme con
palabras engañosas y perversas, hasta que los tiempos cambien. Por eso,
díganme el sueño, y así sabré que pueden exponerme su interpretación".
10 Los caldeos respondieron delante del rey, diciendo: "No hay ningún
hombre sobre la tierra que pueda exponer lo que pide el rey, ya que ningún
rey, por grande y poderoso que sea, ha pedido jamás una cosa semejante a un
mago, adivino o caldeo. 11 Lo que pide el rey es excesivo, y no hay nadie que
pueda exponerlo ante el rey, fuera de los dioses, cuya morada no está con los
mortales". 12 El rey se enfureció terriblemente a causa de esto, y
ordenó ejecutar a todos los sabios de Babilonia. 13 Se promulgó el decreto de
hacer morir a los sabios, y también se buscó a Daniel y a sus compañeros para
darles muerte. La intervención de Daniel 14 Entonces Daniel se dirigió con cautela y
discreción a Arioc, capitán de guardias del rey, que había salido para matar
a los sabios de Babilonia. 15 Él tomó la palabra y dijo a Arioc, comandante
del rey: "¿Por qué este decreto tan perentorio de parte del rey?".
Arioc informó del asunto a Daniel, 16 y este fue a pedir al rey que le
concediera un plazo para exponerle la interpretación. 17 Daniel se fue a su
casa e informó del asunto a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, 18
instándolos a implorar misericordia ante el Dios del cielo acerca de aquel
misterio, a fin de que no los hicieran perecer, a ellos y a él, con el resto
de los sabios de Babilonia. 19 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en
una visión nocturna, y él bendijo al Dios del cielo. 20 Daniel tomó la
palabra y exclamó: "Bendito sea el nombre de Dios, desde siempre y para siempre, porque a él pertenecen la sabiduría y la fuerza. 21 Él hace alternar los tiempos y las estaciones, él depone y entroniza a los reyes, da la sabiduría a los sabios y el conocimiento a los que saben discernir. 22 Él revela las cosas profundas y ocultas, conoce lo que está en las tinieblas y la luz habita junto a él. porque me has dado la sabiduría y la fuerza; y ahora me has manifestado lo que te habíamos
pedido, porque nos has hecho conocer lo concerniente al
rey". La interpretación del sueño de Nabucodonosor 31 Tú, rey, estabas mirando, y viste una gran
estatua. Esa estatua, enorme y de un brillo extraordinario, se alzaba delante
de ti, y su aspecto era impresionante. 32 Su cabeza era de oro fino; su pecho
y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce; 33 sus piernas,
de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de arcilla. 34 Tú estabas
mirando, y de pronto se desprendió una piedra, sin que interviniera ninguna
mano: ella golpeó la estatua sobre sus pies de hierro y de arcilla, y los
pulverizó. 35 Entonces fueron pulverizados al mismo tiempo el hierro, la arcilla,
el bronce, la plata y el oro; fueron como la paja en la era durante el
verano: el viento se los llevó y no quedó ningún rastro. En cuanto a la
piedra que había golpeado la estatua, se convirtió en una gran montaña, y
llenó toda la tierra. 36 Este fue el sueño; ahora diremos su
interpretación en presencia del rey. 37 Tú, rey, eres el rey de reyes, a
quien el Dios del cielo ha conferido la realeza, el poder, la fuerza y la
gloria; 38 él ha puesto en tus manos a los hombres, los animales del campo y
las aves del cielo, cualquiera sea el lugar donde habitan, y te ha hecho
dominar sobre todos ellos: por eso la cabeza de oro eres tú. 39 Después de ti
surgirá otro reino inferior a ti, y luego aparecerá un tercer reino, que será
de bronce y dominará sobre toda la tierra. 40 Y un cuarto reino será duro
como el hierro: así como el hierro tritura y pulveriza todo –como el hierro
que destroza– él los triturará y destrozará a todos ellos. 41 También has
visto los pies y los dedos, en parte de arcilla de alfarero y en parte del
hierro, porque ese será un reino dividido: habrá en él algo de la solidez del
hierro, conforme a lo que has visto del hierro mezclado con la masa de
arcilla; 42 pero como los dedos de los pies son en parte de hierro y en parte
de arcilla, una parte del reino será fuerte, y una parte frágil. 43 Tú has
visto el hierro mezclado con la masa de arcilla, porque ellos se mezclarán
entre sí por lazos matrimoniales, pero no llegarán a adherirse mutuamente,
como el hierro no se mezcla con la arcilla. 44 Y en los días de estos reyes,
el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido y cuya realeza
no pasará a otro pueblo: él pulverizará y aniquilará a todos esos reinos, y
él mismo subsistirá para siempre, 45 porque tú has visto, que una piedra se
desprendía de la montaña, sin la intervención de ninguna mano, y ella
pulverizó el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El Dios grande
hace conocer al rey lo que va a suceder en adelante. El sueño es cierto y su
interpretación digna de fe". Profesión de fe de Nabucodonosor 46 Entonces el rey Nabucodonosor cayó con el rostro
en tierra, se postró delante de Daniel y ordenó que le ofrecieran oblaciones
y perfumes de aroma agradable. 47 El rey se dirigió a Daniel y le dijo:
"Realmente, el Dios de ustedes es el Dios de los dioses, el Señor de los
reyes, y el que revela los misterios, porque tú has podido revelarme este
misterio". 48 Luego el rey confirió a Daniel un alto rango y le otorgó
numerosos y magníficos regalos. Le dio autoridad sobre toda la provincia de
Babilonia y lo hizo jefe de todos los sabios de Babilonia. 49 Daniel rogó al
rey que pusiera al frente de la administración de la provincia de Babilonia a
Sadrac, Mesac y Abed Negó, y él permaneció en la corte del rey. La adoración de la estatua de oro 3 1 El rey
Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alto y tres de
ancho, y la erigió en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. 2
Luego mandó reunir a los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros,
tesoreros, juristas, magistrados y a todos los jefes de provincia, para que
asistieran a la dedicación de la estatua que había erigido el rey
Nabucodonosor. 3 Entonces se reunieron los sátrapas, prefectos, gobernadores,
consejeros, tesoreros, juristas, magistrados y todos los jefes de provincia,
para la dedicación de la estatua que había erigido el rey Nabucodonosor. Y se
pusieron de pie ante la estatua erigida por el rey. 4 El heraldo proclamó con fuerza: "A todos
ustedes, pueblos, naciones y lenguas, se les ordena lo siguiente: 5 Apenas
escuchen el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd,
la cornamusa y de toda clase de instrumentos, ustedes deberán postrarse y
adorar la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor. 6 El que no se
postre para adorarla será arrojado inmediatamente dentro de un horno de fuego
ardiente". 7 Por tal motivo, apenas todos los pueblos oyeron el sonido
de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la cornamusa y de
toda clase de instrumentos, todos los pueblos, naciones y lenguas se
postraron para adorar la estatua de oro que había erigido el rey
Nabucodonosor. 8 En ese mismo momento, se acercaron unos caldeos y
acusaron a los judíos. 9 Tomando la palabra, dijeron al rey Nabucodonosor:
"¡Viva el rey eternamente! 10 Tú, rey, has ordenado que todo el que oiga
el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la sambuca, el laúd, la
cornamusa y de toda clase de instrumentos, tiene que postrarse y adorar la
estatua de oro; 11 y que todo el que no se postre para adorarla, debe ser
arrojado dentro de un horno de fuego ardiente. 12 Pero hay unos judíos,
Sadrac, Mesac y Abed Negó, a quienes tú has encomendado la administración de
la provincia de Babilonia: esos hombres no te han hecho caso, rey; ellos no
sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que tú has erigido". Los tres jóvenes arrojados al horno 13 Entonces Nabucodonosor, lleno de indignación y de
furor, mandó traer a Sadrac, Mesac y Abed Negó. Cuando esos hombres fueron
traídos ante la presencia del rey, 14 Nabucodonosor tomó la palabra y les
dijo: "¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed Negó, que ustedes no sirven a
mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí? 15 ¿Están dispuestos
ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pífano, la cítara, la
sambuca, el laúd, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y
adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, serán
arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué dios
podrá salvarlos de mi mano?". 16 Sadrac, Mesac y Abed Negó respondieron al rey
Nabucodonosor, diciendo: "No tenemos necesidad de darte una respuesta
acerca de este asunto. 17 Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del
horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. 18 Y aunque no lo haga,
ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la
estatua de oro que tú has erigido". 19 Nabucodonosor se llenó de furor y la expresión de
su rostro se alteró frente a Sadrac, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra
y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual. 20 Luego ordenó a
los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed
Negó, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente. 21 Entonces estos tres, con sus mantos, sus calzados,
sus gorros y toda su ropa, fueron atados y arrojados dentro del horno de
fuego ardiente. 22 Como la orden del rey era perentoria y el horno estaba muy
encendido, la llamarada mató a los hombres que habían llevado a Sadrac, Mesac
y Abed Negó. 23 En cuanto a estos tres, Sadrac, Mesac y Abed Negó, cayeron
atados dentro del horno de fuego ardiente. Reconocimiento de la intervenciónde Dios en favor de
los jóvenes 24 El rey Nabucodonosor quedó estupefacto y se
levantó rápidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "¿No
eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?".
Ellos le respondieron, diciendo: "Así es, rey". 25 Él replicó:
"Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego
sin sufrir ningún daño, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los
dioses". 26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de
fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Negó,
servidores del Dios Altísimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed
Negó salieron de en medio del fuego. 27 Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores
y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no había tenido poder
sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se habían quemado,
que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se había
adherido a ellos. 28 Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: "Bendito sea
el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó, porque ha enviado a su Ángel y ha
salvado a sus servidores, que confiaron en él y, quebrantando la orden del
rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que
no fuera su Dios. 29 Por eso, yo doy este decreto: ‘Todo pueblo, nación o
lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Negó,
será cortado en pedazos y su casa quedará reducida a un basural,porque no hay
otro dios que pueda librar de esa manera’". 30 Entonces Nabucodonosor
hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed Negó en la provincia de Babilonia. Otro sueño de Nabucodonosor:el árbol gigantesco 31 "El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos,
naciones y lenguas que habitan sobre toda la tierra: ¡Tengan ustedes paz en
abundancia! 32 Me ha parecido bien publicar los signos y prodigios que ha
realizado en mi favor el Dios Altísimo: 33 ¡Qué grandes son sus signos! ¡Qué poderosos sus prodigios! ¡Su reino es un reino eterno y su dominio dura de generación en generación! 4 1 Yo,
Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y floreciente en mi palacio, 2
cuando tuve un sueño que me horrorizó: las obsesiones que me asaltaron en mi
lecho y las visiones de mi imaginación me llenaron de espanto. 3 Entonces
ordené que hicieran comparecer en mi presencia a todos los sabios de
Babilonia, para que me dieran a conocer la interpretación del sueño. 4 Se
presentaron los magos, los adivinos, los caldeos y los astrólogos, y yo conté
el sueño delante de ellos, pero ellos no me hicieron conocer la
interpretación. 5 Finalmente, se presentó ante mí Daniel –llamado
Beltsasar, según el nombre de mi dios– en quien reside el espíritu de los
dioses santos, y yo conté el sueño delante de él: 6 "Beltsasar, jefe de
los magos, yo sé que en ti reside el espíritu de los dioses santos y que
ningún misterio te desconcierta: escucha las visiones del sueño que he tenido
y dime su interpretación. 7 Yo contemplaba en mi lecho las visiones de mi
imaginación: Vi un árbol gigantesco en el centro de la tierra. 8 El árbol creció y se volvió corpulento; su altura llegaba hasta el cielo y se lo veía desde los extremos de toda la tierra. 9 Su follaje era hermoso y su fruto abundante: había en él comida para todos. Debajo de él se guarecían los animales de los
campos, y en sus ramas anidaban los pájaros del cielo; de él se alimentaban todos los vivientes. 10 Yo contemplaba recostado en mi lecho las visiones
de mi imaginación, y vi que un Guardián, un Santo, descendía del cielo. 11 Él
gritaba con fuerza y decía: ‘Derriben el árbol y corten sus ramas, arranquen sus hojas y dispersen sus frutos; que huyan los animales de debajo de él y los pájaros, de sus ramas. 12 Pero dejen en la tierra el tronco con sus raíces,
sujeto con cadenas de hierro y bronce, entre la hierba de los campos. Que sea empapado por el rocío del cielo y comparta con los animales la hierba de la tierra; 13 que sea cambiado su corazón de hombre y adquiera instintos de animal, y que siete tiempos pasen sobre él. 14 Por un decreto de los Guardianesse pronuncia esta
sentencia, y por una orden de los Santos, esta decisión, para que los vivientes reconozcan que el Altísimo domina sobre la realeza de los
hombres, que él la da a quien quiere y eleva al más humilde de los hombres’. 15 Este es el sueño que tuve, yo, el rey
Nabucodonosor; y tú, Beltsasar, dame su interpretación, porque ninguno de los
sabios de mi reino ha podido hacérmela conocer. Tú sí que eres capaz de
hacerlo, porque en ti reside el espíritu de los dioses santos". La interpretación del sueño 16 Daniel, llamado Beltsasar, quedó aturdido por un
instante y sus pensamientos lo llenaron de espanto. Pero el rey tomó la
palabra y dijo: "Beltsasar, que no te espanten el sueño y su
interpretación". Beltsasar respondió, diciendo: "Señor mío, ¡que
este sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para tus adversarios!
17 El árbol que tú viste, que creció y se volvió corpulento, cuya altura
llegaba hasta el cielo y se lo veía desde toda la tierra, 18 que tenía un
hermoso follaje y fruto abundante, en el que había alimentos para todos, bajo
el cual habitaban los animales de los campos y en cuyas ramas anidaban los
pájaros del cielo, 19 ese árbol eres tú, rey. Porque tú has crecido y te has
hecho poderoso; ha crecido tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu
dominio se extiende hasta los extremos de la tierra. 20 El rey ha visto
además a un Guardián, un Santo, que descendía del cielo y decía:
"Derriben el árbol y destrúyanlo. Pero dejen en la tierra el tronco con
sus raíces, sujeto con cadenas de hierro y bronce, entre la hierba de los
campos. Que sea empapado por el rocío del cielo y que tenga su parte con los
animales de los campos, hasta que pasen sobre él siete tiempos". 21 Esta
es la interpretación, rey, y es el decreto del Altísimo que alcanza a mi
señor el rey. 22 Tú serás arrojado de entre los hombres, y convivirás con los
animales de los campos; te alimentarás de hierba como los bueyes y serás
empapado por el rocío del cielo; siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que
reconozcas que el Altísimo domina sobre la realeza de los hombres y que él la
da a quien quiere. 23 Y si se ha ordenado dejar el tronco con las raíces del
árbol, es porque conservarás tu realeza, apenas hayas reconocido que es el
Cielo el que domina. 24 Por eso, rey, acepta mi consejo: redime tus pecados
con la justicia y tus faltas con la misericordia hacia los pobres; tal vez
así tu prosperidad será duradera". El cumplimiento del sueño:la locura de Nabucodonosor 25 Todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor. 26 Al
cabo de doce meses, mientras se paseaba por la terraza del palacio real de
Babilonia, 27 el rey tomó la palabra y dijo: "¿No es esta la gran
Babilonia, que yo edifiqué como residencia real gracias a mi poderío y para
gloria de mi majestad?". 28 La palabra estaba todavía en la boca del
rey, cuando cayó del cielo una voz: "A ti, rey Nabucodonosor, se dirige
esta palabra: La realeza te será retirada. 29 Te arrojarán de entre los
hombres y convivirás con los animales de los campos; te alimentarás de hierba
como los bueyes, y pasarán sobre ti siete tiempos, hasta que reconozcas que
el Altísimo domina sobre la realeza de los hombres y él la da a quien
quiere". 30 En ese mismo instante, la palabra se cumplió en
Nabucodonosor: él fue arrojado de entre los hombres; empezó a comer hierba
como los bueyes y su cuerpo fue empapado por el rocío, hasta que sus cabellos
crecieron como plumas de águila y sus uñas, como las de los pájaros. La curación de Nabucodonosor 31 Al cabo de los días fijados, yo, Nabucodonosor,
levanté mis ojos hacia el cielo, y recobré la razón. Entonces bendije al
Altísimo, glorifiqué y celebré al que vive eternamente, cuyo dominio es un dominio eterno y cuyo reino dura de generación en generación. 32 Todos los habitantes de la tierra no cuentan para
nada ante él; él hace lo que le agrada con el Ejército de los
cielos y con los habitantes de la tierra, y no hay nadie que pueda tomarle la mano y decirle: "¿Qué haces?". 33 En ese momento, recobré la razón; y para gloria
de mi realeza, también recuperé la majestad y el esplendor. Mis familiares y
mis dignatarios acudieron a mí; yo fui restablecido en mi reino y mi grandeza
se acrecentó extraordinariamente. 34 Ahora yo, Nabucodonosor, glorifico,
exalto y celebro al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad y sus
caminos son justicia. Y él tiene poder para humillar a los que caminan con
arrogancia. El banquete de Baltasar 5 1 El rey
Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus dignatarios, y bebió vino en
la presencia de esos mil. 2 Estimulado por el vino, Baltasar mandó traer los
vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, había sacado del Templo de
Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y
sus concubinas. 3 Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados
del Templo, de La inscripción misteriosa 5 De pronto, aparecieron unos dedos de mano humana,
que escribían sobre el estuco del muro del palacio real, frente al
candelabro, y el rey veía el extremo de esa mano que escribía. 6 Entonces el rey cambió de color y sus pensamientos
lo llenaron de espanto; se le aflojaron todos los miembros y se entrechocaban
sus rodillas. 7 El rey gritó con fuerza que hicieran venir a los adivinos, a
los caldeos y los astrólogos. Y tomando la palabra, dijo a los sabios de
Babilonia: "Cualquiera que lea la inscripción y me la interprete, se
vestirá de púrpura, llevará un collar de oro en su cuello, y ocupará el
tercer puesto en el reino". 8 Pero cuando entraron todos los sabios del
rey, no fueron capaces de leer la inscripción ni de hacer conocer al rey su
interpretación. 9 El rey Baltasar sintió un gran temor, cambió de color, y
sus dignatarios quedaron consternados. La intervención de Daniel 10 La reina, enterada de las palabras del rey y de
sus dignatarios, entró en la sala del banquete y, tomando la palabra, dijo:
"¡Viva el rey eternamente! Que tus pensamientos no te llenen de espanto
y no cambies de color. 11 En tu reino hay un hombre que posee el espíritu de
los dioses santos; mientras vivía tu padre, se encontró en él una
clarividencia, una perspicacia y una sabiduría igual a la sabiduría de los
dioses; y el rey Nabucodonosor, tu padre, lo constituyó jefe de los magos,
los adivinos, los caldeos y los astrólogos. 12 Ahora bien, ya que en este
Daniel, a quien el rey dio el nombre de Beltsasar, se ha encontrado un espíritu
superior, así como también ciencia, inteligencia, y el arte de interpretar
sueños, resolver enigmas y solucionar problemas, que se llame a Daniel y él
expondrá la interpretación". 13 Daniel fue introducido en la presencia del rey, y
este, tomando la palabra, le dijo: "¿Así que tú eres Daniel, uno de los
deportados judíos que el rey, mi padre, hizo venir de Judá? 14 Yo he oído
decir que en ti reside el espíritu de los dioses, y que se han hallado en ti
clarividencia, perspicacia y una sabiduría superior. 15 Acaban de ser traídos
a mi presencia los sabios y los adivinos, para que lean esta inscripción y me
la interpreten, pero ellos no han sido capaces de interpretar la cosa. 16 Yo
he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas. Si tú
ahora puedes leer la inscripción y me haces conocer su interpretación, te
vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro en tu cuello y ocuparás el
tercer puesto en el reino". Lectura e interpretación de la inscripción 17 Daniel tomó la palabra y dijo en presencia del
rey: "Puedes guardar para ti tus dones y dar a otros tus regalos; de
todas maneras, yo leeré al rey la inscripción y le haré conocer su
interpretación. 18 Escucha, rey: El Dios Altísimo dio a tu padre
Nabucodonosor la realeza, y también magnificencia, gloria y majestad. 19 Y a
causa de la magnificencia que le concedió, todos los pueblos, naciones y
lenguas temblaban de temor delante de él: él mataba y hacía vivir a quien
quería, exaltaba y humillaba a quien quería. 20 Pero cuando se ensoberbeció
su corazón y su espíritu se obstinó hasta la arrogancia, fue depuesto de su
trono real y le fue retirada la gloria. 21 Él fue expulsado de entre los
hombres y adquirió instintos de bestia; convivió con los asnos salvajes, se
alimentó de hierba como los bueyes y su cuerpo fue empapado por el rocío,
hasta que supo que el Dios Altísimo domina sobre la realeza de los hombres y
entroniza a quien él quiere. 22 Pero tú, su hijo Baltasar, no has querido
humillarte, aunque sabías todo esto. 23 Te has exaltado contra el Señor del
cielo: han traído a tu presencia los vasos de su Casa, y han bebido vino en
ellos, tú y tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas; has glorificado a
los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni
oyen, ni entienden, pero no has celebrado al Dios que tiene en su mano tu
aliento y a quien pertenecen todos tus caminos. 24 Por eso ha sido enviada
esta mano de parte de él, y ha sido trazada esta inscripción. 25 Esta es la
inscripción que ha sido trazada: Mené, Tequel, Parsín. 26 Y esta es la
interpretación de las palabras: Mené: Dios ha contado los días
de tu reinado y les ha puesto fin; 27 Tequel: tú has sido pesado
en la balanza y hallado falto de peso; 28 Parsín: tu reino ha sido dividido
y entregado a los medos y a los persas". 29 Entonces Baltasar mandó revestir de púrpura a
Daniel e hizo poner en su cuello el collar de oro y proclamar que ocuparía el
tercer puesto en el reino. 30 Esa misma noche, mataron a Baltasar, rey de los
caldeos. 6 1 Y Darío,
el medo, lo sucedió en el trono a los sesenta y dos años de edad. Daniel en el foso de los leones 2 Darío consideró oportuno poner al frente del reino
a ciento veinte sátrapas, distribuidos por todo el reino, 3 y establecer
sobre ellos a tres ministros –entre los cuales estaba Daniel– a quienes esos
sátrapas debían rendir cuenta, a fin de que no se atentara contra los
intereses del rey. 4 Ahora bien, este Daniel sobresalía entre los ministros y
sátrapas, porque había en él un espíritu superior, y el rey pensaba ponerlo
al frente de todo el reino. 5 Por eso los ministros y los sátrapas trataron
de encontrar un pretexto para acusar a Daniel en lo referente a los asuntos
del reino. Pero no pudieron encontrar ningún pretexto ni falta, porque él era
fiel y no se le descubrió ninguna negligencia ni falta. 6 Esos hombres dijeron: "No encontraremos
ningún motivo de acusación contra Daniel, sino es en 11 Cuando Daniel supo que el documento había sido
firmado, entró en su casa. Esta tenía en el piso superior unas ventanas que
se abrían en dirección a Jerusalén, y tres veces por día, él se ponía de
rodillas, invocando y alabando a su Dios, como lo había hecho antes.12
Aquellos hombres acudieron precipitadamente y encontraron a Daniel orando y
suplicando a su Dios. 13 Entonces se presentaron ante el rey y, refiriéndose
a la prohibición real, le dijeron: "¿Acaso no has escrito una
prohibición según la cual todo el que dirija una oración dentro de los
próximos treinta días, a cualquier dios u hombre que no seas tú, rey, debe
ser arrojado al foso de los leones?". El rey tomó la palabra y dijo:
"Así es, en efecto, según la ley de los medos y de los persas, que es
irrevocable". 14 Entonces ellos tomaron la palabra y dijeron en
presencia del rey: "Daniel, uno de los deportados de Judá, no te ha
hecho caso, rey, ni a ti ni a la prohibición que tú has escrito, y tres veces
al día hace su oración". 15 Al oír esto, el rey se apenó profundamente y
puso todo su empeño por salvar a Daniel: hasta el atardecer se esforzó por
librarlo. 16 Pero esos hombres acudieron precipitadamente al rey y le
dijeron: "Tienes que saber, rey, que según la ley de los medos y de los
persas, ninguna prohibición o edicto promulgado por el rey puede ser
modificado". 17 Entonces el rey mandó traer a Daniel y arrojarlo
al foso de los leones. El rey tomó la palabra y dijo a Daniel: "Tu Dios,
al que sirves con tanta constancia, te salvará". 18 Luego trajeron una
piedra y la pusieron sobre la abertura del foso; el rey la selló con su
anillo y con el anillo de sus dignatarios, para que no se cambiara nada en lo
concerniente a Daniel. La liberación de Daniel 19 El rey se retiró a su palacio; ayunó toda la
noche, no hizo venir a sus concubinas y se le fue el sueño. 20 Al amanecer,
apenas despuntado el día, el rey se levantó y fue rápidamente al foso de los
leones. 21 Cuando se acercó a él, llamó a Daniel con voz angustiosa. El rey
tomó la palabra y dijo a Daniel: "Daniel, servidor del Dios viviente,
¿ha podido tu Dios, al que sirves con tanta constancia, salvarte de los
leones?". 22 Daniel dijo al rey: "¡Viva el rey eternamente! Profesión de fe del rey 26 Entonces el rey Darío escribió a todos los
pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre la tierra: "¡Tengan
ustedes paz en abundancia! 27 Yo ordeno que en todo el dominio de mi reino se
tiemble y se sienta temor ante el Dios de Daniel, porque él es el Dios viviente y subsiste para siempre; su reino no será destruido y su dominio durará hasta el fin. 28 Él salva y libera, realiza signos y prodigios en el cielo y sobre la tierra. Él ha salvado a Daniel del poder de los leones". 29 Así este Daniel estuvo en auge bajo el reinado de
Darío y bajo el reinado de Ciro el persa. VISIONES
APOCALÍPTICAS La segunda parte del
Libro contiene el "Apocalipsis" de Daniel propiamente dicho. Como
en todos los escritos apocalípticos, el tema central de estas visiones
simbólicas son las diversas etapas de la historia humana y su desenlace
final. El autor quiere mostrar que nada de lo que sucede en el mundo es fruto
del azar, sino la realización del designio oculto de Dios, revelado a sus
elegidos. Los Imperios aparecen, luchan entre sí y se suceden unos a otros.
Los reyes se atribuyen prerrogativas divinas y pretenden usurpar el lugar de
Dios. Cada nuevo Imperio supera en crueldad al precedente. Pero el Señor
dirige el curso de los acontecimientos y va disponiendo misteriosamente los
"tiempos y momentos" hacia el establecimiento definitivo de su
Reino. A pesar de la oscuridad
que caracteriza a las visiones alegóricas de esta parte, el sentido general
de las mismas es bien claro. Los perseguidores -personificados sobre todo en Antíoco
IV- no tendrán la última palabra. Más allá del creciente auge del mal, se
vislumbra la venida misteriosa de un "Hijo
de hombre" que trasciende la mera condición humana: a él se le dará "el
dominio, la gloria y el reino" y todos lo servirán (7. 13-14). A esa
venida se agrega el anuncio de la resurrección final de los justos, que
"brillarán como las estrellas por los siglos de los siglos" (12.
2-3). Así, los sueños de una victoria terrestre y nacional, por medio de la
lucha armada, se desvanecen completamente ante la promesa de un mundo
transfigurado por el poder divino. La visión de los cuatro animales y del Hijo de
hombre 7 1 El año
primero de Baltasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y unas visiones
en su imaginación, mientras se hallaba en su lecho. Él escribió el sueño.
Este es el comienzo del relato. 2 Daniel tomó la palabra y dijo: Yo miraba en
mis visiones nocturnas, y vi los cuatro vientos del cielo que agitaban el
gran mar. 3 Y cuatro animales enormes, diferentes entre sí, emergieron del
mar. 4 El primero era como un león y tenía alas de águila. Yo estuve mirando
hasta que fueron arrancadas sus alas; él fue levantado de la tierra y puesto
de pie sobre dos patas como un hombre, y le fue dado un corazón de hombre. 5
Luego vi otro animal, el segundo, semejante a un oso; él estaba medio erguido
y tenía tres costillas en su boca, entre sus dientes. Y le hablaban así:
"¡Levántate, devora carne en abundancia!". 6 Después de esto, yo
estaba mirando y vi otro animal como un leopardo; tenía cuatro alas de pájaro
sobre el dorso y también cuatro cabezas, y le fue dado el dominio. 7 Después
de esto, yo estaba mirando en las visiones nocturnas y vi un cuarto animal,
terrible, espantoso y extremadamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro,
comía, trituraba y el resto lo pisoteaba con las patas. Era diferente de
todos los animales que lo habían precedido, y tenía diez cuernos. 8 Yo
observaba los cuernos, y vi otro cuerno, pequeño, que se elevaba entre ellos.
Tres de los cuernos anteriores fueron arrancados delante de él, y sobre este
cuerno había unos ojos como de hombre y una boca que hablaba con insolencia. 9 Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente. 10 Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su
presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros. 11 Yo miraba a causa de las insolencias que decía el
cuerno: estuve mirando hasta que el animal fue muerto, y su cuerpo destrozado
y entregado al ardor del fuego. 12 También a los otros animales les fue
retirado el dominio, pero se les permitió seguir viviendo por un momento y un
tiempo. 13 Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. 14 Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y
lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido. Interpretación de la visión 15 Yo, Daniel, quedé profundamente turbado en mi espíritu,
y las visiones de mi imaginación me llenaron de espanto. 16 Me acerqué a uno
de los que estaban de pie y le pregunté la verdad acerca de todo aquello. Él
me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas. 17 "Esos
cuatro animales enormes son cuatro reyes que se alzarán de la tierra; 18 y
los Santos del Altísimo recibirán la realeza, y la poseerán para siempre, por
los siglos de los siglos". 19 Entonces quise saber la verdad acerca del cuarto
animal, que era diferente de todos los demás, extremadamente terrible, y que
tenía dientes de hierro y garras de bronce: el que devoraba, trituraba y
pisoteaba el resto con las patas; 20 y también acerca de los diez cuernos de
su cabeza, y del otro cuerno que se había elevado y ante el cual habían caído
tres; es decir, el cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba con
insolencia, y que parecía más grande que los otros. 21 Yo miraba, y este
cuerno hacía la guerra a los Santos del Altísimo y prevalecía sobre ellos, 22
hasta que vino el Anciano, se hizo justicia a los Santos del Altísimo y llegó
el momento en que los Santos entraron en posesión de la realeza. 23 Él habló así: "En lo que respecta al cuarto
animal, habrá sobre la tierra un cuarto reino, diferente de todos los reinos: él devorará toda la tierra, la pisoteará y la triturará. 24 En cuanto a los diez cuernos, de este reino surgirán diez reyes, y otro surgirá después de ellos: será diferente de los anteriores y abatirá a tres reyes. 25 Hablará contra el Altísimo y maltratará a los Santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos festivos y y los Santos serán puestos en sus manos por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo. 26 Pero luego se sentará el tribunal, y a ese rey se le quitará el dominio, para que sea destruidoy aniquilado definitivamente. 27 Y la realeza, el dominio y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los Santos del
Altísimo. Su reino es un reino eterno, y todos los imperios lo servirán y le
obedecerán". 28 Aquí termina el relato. En cuanto a mí, Daniel,
mis pensamientos me llenaron de espanto y cambié de color. Y yo conservé
estas cosas en mi corazón. La visión del carnero y el chivo 8 1 El tercer
año del reinado del rey Baltasar, se me presentó una visión, a mí, Daniel,
después de aquella que se me había presentado anteriormente. 2 En esa visión,
yo estaba mirando; y mientras miraba, estaba en Susa, la ciudadela que está
en la provincia de Elám. En esa visión, yo estaba mirando, y me encontraba
junto al río Ulai. 3 Alcé mis ojos, miré, y vi un carnero que estaba parado
ante el río. Tenía dos cuernos; los dos cuernos eran altos, pero uno era más
alto que el otro, y el más alto se elevó en último término. 4 Yo vi al
carnero que embestía hacia el oeste, hacia el norte y hacia el sur. Ningún
animal podía resistir ante él, y nadie podía librar de su poder; él obraba a
su arbitrio y se engrandecía. 5 Presté atención, y vi un chivo que venía del occidente,
sobre la faz de toda la tierra, sin tocar el suelo; ese chivo tenía un cuerno
imponente entre sus ojos. 6 Llegó hasta el carnero de los dos cuernos, que yo
había visto parado ante el río, y corrió hacia él con todo el ardor de su
fuerza. 7 Lo vi avanzar hacia el carnero, hecho una furia contra él; lo
golpeó y le quebró sus dos cuernos, y el carnero no tuvo fuerza para resistir
ante él: lo arrojó por tierra y lo pisoteó, y no hubo nadie que librara al
carnero de su poder. 8 Así el chivo se engrandeció enormemente; pero una vez
que se hizo fuerte, el cuerno grande se quebró, y cuatro cuernos imponentes
se elevaron en lugar de él, hacia los cuatro vientos del cielo. 9 De uno de ellos salió otro cuerno pequeño, que se
agrandó mucho hacia el sur, hacia el oriente y hacia 13 Entonces oí a un Santo que hablaba, y otro Santo
dijo al que hablaba: "¿Hasta cuándo se verá el sacrificio perpetuo
suprimido, la iniquidad desoladora instalada, el Lugar santo y el Ejército
pisoteados?". 14 Él respondió: "Hasta que pasen dos mil trescientas
tardes y mañanas: entonces el Lugar santo será reivindicado". Interpretación del ángel Gabriel 15 Mientras yo, Daniel, miraba la visión y trataba
de comprender, vi que estaba de pie frente a mí alguien con aspecto de
hombre. 16 Y oí una voz de hombre en medio del río Ulai, que gritaba,
diciendo: "Gabriel, explícale la aparición a este hombre". 17 Él
llegó hasta donde yo estaba, y cuando llegó, sentí un gran temor y caí sobre
mi rostro. Él me dijo: "Entiende, hijo de hombre, que la visión se
refiere al tiempo del Fin". 18 Mientras él me hablaba, yo caí en trance
con el rostro en tierra. Él me tocó y me hizo poner de pie en el lugar donde
estaba. 19 Luego añadió: "Voy a hacerte saber lo que sucederá al término
de cuando los pecadores hayan colmado la medida, surgirá un rey atrevido y astuto. 24 Su poderío se acrecentará, pero no por su propia
fuerza; causará destrucciones inauditas y tendrá éxito en lo que emprenda, destruirá a los poderosos, al pueblo de los Santos. 25 Gracias a su astucia, el engaño triunfará por medio de él, su corazón se ensoberbecerá y destruirá tranquilamente a muchos. Se alzará contra el Jefe de los jefes, pero luego será destrozado sin que intervenga
ninguna mano. 26 La visión de las tardes y las mañanas, tal como ha sido expuesta, es verdad. En cuanto a ti, oculta la visión, porque es para días lejanos". 27 Yo, Daniel, me desvanecí y estuve enfermo varios
días. Luego me levanté y me dediqué a los asuntos del rey. La visión me dejó
perplejo, y no atinaba a comprender. La profecía de Jeremías sobre los setenta años 9 1 El
primer año de Darío, hijo de Asuero, de la raza de los medos, que fue
constituido rey sobre el reino de los caldeos, 2 el primer año de su reinado,
yo, Daniel, investigaba en los Libros el número de años que, según la palabra
del Señor al profeta Jeremías, debían cumplirse sobre las ruinas de
Jerusalén: eran setenta años. 3 Yo volví mi rostro hacia el Señor Dios para
obtener una respuesta, con oraciones y súplicas, mediante el ayuno, el
cilicio y las cenizas. 4 Oré al Señor, mi Dios, y le hice esta confesión: La oración de Daniel "¡Ah, Señor, Dios, el Grande, el Temible, el
que mantiene la alianza y la fidelidad con aquellos que lo aman y observan
sus mandamientos! 5 Nosotros hemos pecado, hemos faltado, hemos hecho el mal,
nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus preceptos.
6 No hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre
a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del
país. 7 ¡A ti, Señor, la justicia! A nosotros, en cambio, la vergüenza
reflejada en el rostro, como les sucede en este día a los hombres de Judá, a
los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los que están cerca y a los
que están lejos, en todos los países adonde tú los expulsaste, a causa de la
infidelidad que cometieron contra ti. 8 ¡A nosotros, Señor, la vergüenza
reflejada en el rostro, y también a nuestros reyes, a nuestros jefes y a
nuestros padres, porque hemos pecado contra ti! 9 ¡Al Señor, nuestro Dios, la
misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra él! 10 Nosotros no
hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, para seguir sus leyes, que él
puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas. 11 Todo
Israel ha transgredido tu Ley y se ha apartado para no escuchar tu voz.
Entonces se descargaron sobre nosotros la imprecación y el juramento que
están escritos en 15 Y ahora, Señor, Dios nuestro, que hiciste salir a
tu pueblo del país de Egipto con mano poderosa, y así te ganaste un renombre
que perdura hasta el día de hoy, nosotros hemos pecado y hemos hecho el mal.
16 Señor, por todas tus obras de justicia, que tu ira y tu furor se aparten
de tu Ciudad, de Jerusalén, tu santa Montaña. Porque a causa de nuestros
pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el
escarnio de todos los que nos rodean. 17 Y ahora, Dios nuestro, escucha la
oración y las súplicas de tu servidor, y a causa de ti mismo, Señor, que
brille tu rostro sobre tu Santuario desolado. 18 Inclina tu oído, Dios mío, y
escucha; abre tus ojos y mira nuestras ruinas y la ciudad que es llamada con
tu Nombre, porque no presentamos nuestras súplicas delante de ti a causa de
nuestros actos de justicia, sino a causa de tu gran misericordia. 19 ¡Señor,
escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, presta atención y obra! ¡No tardes más, a
causa de ti, Dios mío, porque tu Ciudad y tu pueblo son llamados con tu
Nombre!". Las setenta semanas 20 Yo hablaba todavía, orando y confesando mi pecado
y el pecado de mi pueblo Israel, y presentando mi súplica delante del Señor,
mi Dios, en favor de 24 Setenta semanas han
sido fijadas sobre tu pueblo y tu
Ciudad santa, para poner fin a la
transgresión, para sellar el pecado, para expiar la iniquidad, para instaurar la justicia
eterna, para sellar la visión y al
profeta, y para ungir el Santo de
los santos. 25 Tienes que saber y
comprender esto: Desde que salió la orden
de reconstruir a Jerusalén, hasta que aparezca un Jefe
ungido, pasarán siete semanas; luego, durante sesenta y
dos semanas, ella será reconstruida con
la plaza y el foso, pero en tiempos de
angustia. 26 Y después de las
sesenta y dos semanas, será suprimido un ungido
inocente; en hará estragos el pueblode
un jefe invasor; pero su fin sobrevendrá en
un cataclismo, y hasta el fin habrá
guerra y las devastaciones
decretadas. 27 Él impondrá una alianza
a muchos durante una semana; y durante la mitad de la
semana hará cesar el sacrificio y
la oblación. Y sobre un ala del Templo estará hasta que el exterminio
decretado se derrame sobre el
devastador". La visión del hombre vestido de lino 10 1 El
año tercero de Ciro, rey de Persia, una palabra fue revelada a Daniel, que
había recibido el nombre de Beltsasar. Esta palabra es verdadera y se refiere
a un gran combate. Él prestó atención a la palabra y le fue dada la
inteligencia en el transcurso de la visión. 2 En aquellos días, yo, Daniel, estuve de duelo tres
semanas enteras: 3 no comí ningún manjar exquisito; ni la carne ni el vino
entraron en mi boca, ni me hice ninguna unción, hasta que se cumplieron tres
semanas enteras. 4 Y el día veinticuatro del primer mes, yo estaba a
orillas del Gran Río, es decir, el Tigris. 5 Alcé mis ojos y vi a un hombre
vestido de lino y ceñido con un cinturón de oro fino de Ufaz. 6 Su cuerpo
brillaba como el crisólito, su rostro tenía el aspecto del relámpago, sus
ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y sus piernas como el fulgor
del bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una
multitud. 7 Sólo yo, Daniel, veía la aparición; los hombres que estaban
conmigo no la vieron, sino que los invadió un gran temor y huyeron a
esconderse. 8 Así quedé yo solo contemplando esta gran aparición, y me sentí
desfallecer; mi semblante se demudó hasta desfigurarse, y no pude
sobreponerme. 9 Yo oí el sonido de sus palabras y, al oírlo, caí en trance
con el rostro en tierra. La aparición y el anuncio profético del Ángel 10 De pronto, una mano me tocó y me hizo poner,
temblando, sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. 11 Luego me
dijo: "Daniel, hombre predilecto, fíjate en las palabras que voy a
decirte, y ponte de pie en el lugar donde estás, porque ahora yo he sido
enviado a ti". Y mientras me decía estas palabras, yo me puse de pie,
temblando. 12 Él me dijo: "No temas, Daniel, porque desde el primer día
en que te empeñaste en comprender y en humillarte delante de tu Dios, fueron
oídas tus palabras, y yo he venido a causa de ellas. 13 El Príncipe del reino
de Persia me opuso resistencia durante veintiún días, pero Miguel, uno de los
primeros Príncipes, ha venido en mi ayuda. Yo lo dejé allí, junto al Príncipe
de los reyes de Persia, 14 y vine para hacerte comprender lo que sucederá a
tu pueblo en los días venideros, porque también esta es una visión para
aquellos días". 15 Mientras él me dirigía estas palabras, volví mi
rostro hacia el suelo y me quedé mudo. 16 De pronto, una figura como la de un
hijo de hombre tocó mis labios. Yo abrí mi boca y me puse a hablar, y dije al
que estaba de pie frente a mí: "Mi Señor, ante esta aparición, yo me
estremecí de dolor y no pude sobreponerme. 17 ¿Y cómo podría este servidor
hablar con mi Señor, aquí presente, si ahora me faltan las fuerzas y ya me he
quedado sin aliento?". 18 Aquel que parecía un hombre me volvió a tocar
y me fortaleció. 19 Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. ¡La paz
esté contigo! ¡Sé fuerte y valeroso!". Mientras él me hablaba, recobré
las fuerzas y le dije: "Que hable mi Señor, ya que me has
fortalecido". 20 Él respondió: "¿Sabes por qué he venido hasta ti?
Ahora vuelvo a combatir contra el Príncipe de Persia, y una vez que haya
concluido, vendrá el Príncipe de Javán. 21 Pero yo te voy a indicar lo que
está consignado en el Libro de 11 1 Yo,
por mi parte, estuve apostado para darle fuerza y apoyo, durante el primer
año de Darío el medo. 2 Y ahora voy a anunciarte la verdad. La división del reino de Alejandro Magno Todavía surgirán tres reyes en Persia, y el cuarto
poseerá riquezas más grandes que todos los demás. Y cuando este se haya hecho
poderoso por su riqueza, movilizará todo contra el reino de Javán. 3 Luego
surgirá un rey guerrero, que ejercerá un dominio inmenso y hará lo que le
parezca. 4 Sin embargo, apenas logre afianzarse, su reino será dividido y
repartido a los cuatro vientos del cielo, pero no en provecho de sus
descendientes, y sin el dominio que él había ejercido. Porque su reino será
arrancado de raíz y pasará a otros, distintos de aquellos. Las primeras luchas entre Seléucidas y Lágidas 5 El rey del Sur se hará poderoso, pero uno de sus
jefes será más fuerte que él, y ejercerá un dominio más grande que el suyo. 6
Al cabo de algunos años, ellos se aliarán, y la hija del rey del Sur se
presentará al rey del Norte para concertar un acuerdo equitativo. Pero ella
no conservará la fuerza de su brazo, y su descendencia no subsistirá: ella
misma será entregada, y junto con ella, los que la habían llevado, así como
su hijo y el que la había sostenido. En aquellos tiempos, 7 surgirá en lugar
de su padre un retoño de las mismas raíces que ella: él atacará al ejército y
penetrará en la fortaleza del rey del Norte, luchará contra ellos y vencerá.
8 Hasta a sus dioses, con sus estatuas de metal fundido y sus objetos de
plata y oro, los llevará cautivos a Egipto; y él, durante algunos años, se
mantendrá alejado del rey del Norte. 9 Este último penetrará entonces en el
reino del rey del Sur, y luego regresará a su país. Antíoco III el Grande 10 Los hijos del rey del Norte reanudarán las
hostilidades y reunirán una gran multitud de tropas. Uno de ellos irrumpirá
como un río desbordado, inundará y llevará las hostilidades hasta su
fortaleza. 11 El rey del Sur se irritará y saldrá a combatir contra el rey
del Norte. Este pondrá en pie de guerra una gran multitud, pero ella caerá en
manos del rey del Sur. 12 La multitud será aniquilada; entonces se ensoberbecerá
su corazón y abatirá a millares de hombres, pero ya no será el más fuerte. 13
El rey del Norte pondrá otra vez en pie de guerra una multitud más grande que
la primera y, al cabo de algunos años, irrumpirá con un gran ejército y muy
bien pertrechado. 14 En aquellos tiempos, se alzarán muchos contra el rey del
Sur, y unos hombres violentos de tu pueblo se levantarán para dar
cumplimiento a una visión, pero fracasarán. 15 El rey del Norte vendrá,
levantará terraplenes y tomará una ciudad fortificada. Las fuerzas del Sur no
resistirán, y ni siquiera sus tropas escogidas tendrán vigor para resistir.
16 El invasor hará lo que le parezca y nadie se le opondrá; se instalará en
el país de 20 En lugar de él, surgirá uno que hará pasar a un
recaudador de tributos por la tierra más hermosa del reino, pero en unos días
será destrozado, aunque no de frente ni en la guerra. Antíoco IV Epífanes 21 En lugar de él, surgirá un plebeyo, que no estará
investido de la dignidad real. Él llegará tranquilamente y se adueñará de la
realeza por medio de intrigas. 22 Las fuerzas opositoras serán barridas ante
él y quedarán destrozadas, así como también el príncipe de 29 En el tiempo fijado, retornará al Sur, pero esta
última vez no será como la primera. 30 Naves de Quitím vendrán contra él, y
se desanimará; se volverá atrás y desahogará su furor contra 36 El rey obrará a su arbitrio, se exaltará y
engrandecerá por encima de todo dios, y dirá cosas monstruosas contra el Dios
de los dioses. Y tendrá éxito hasta que se agote Fin de Antíoco IV Epífanes 40 En el tiempo del Fin, el rey del Sur acometerá
contra él. El rey del Norte lo atacará como un torbellino, con carros de
guerra, caballería y numerosas naves; penetrará en los países como un río
desbordado y los inundará. 41 Entrará en el país de La resurrección y la retribución final 12 1 En
aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. 2 Y muchos de los que duermen en el suelo
polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno. 3 Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los
siglos. 4 En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y
sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y
aumentará el conocimiento". Última revelación y epílogo 5 Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres
estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta. 6 Uno
de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río:
"¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?". 7 Yo oí al hombre
vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha,
y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente:
"Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya
acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas
estas cosas". 8 Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor
mío, ¿cuál será la última de estas cosas?". 9 Él respondió: "Ve
Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final.
10 Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el
mal, y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán. 1 1. Ver 2
Rey. 24. 1. 2. Ver 2
Crón. 36. 5-7. 12, 14. Ver
Apoc. 2. 10. 2 2. La
palabra "caldeos" no designa aquí a los habitantes de Caldea o
Babilonia, sino a todos los expertos en astrología y ciencias ocultas. 4b. Desde
aquí y hasta 7. 28, el texto original está escrito en arameo. 28. Ver
Apoc. 1. 1, 19; 4. 1; 22. 6. Los "misterios" son los designios
secretos de Dios que se realizan en el curso de la historia humana. Esta expresión
anticipa el sentido que tendrá la palabra "misterio" en el Nuevo
Testamento. 31-45. La
"estatua" formada por elementos diversos, cada vez menos valiosos,
representa alegóricamente a los Imperios que se fueron sucediendo en el
Antiguo Oriente, desde Nabucodonosor hasta Antíoco IV Epífanes. El
"oro" simboliza a Babilonia; la "plata" al reino de los
medos; el "bronce" al Imperio persa; el "hierro" al gran
Imperio griego fundado por Alejandro Magno. Por último el "hierro"
mezclado con "arcilla" representa a los Lágidas de Egipto y a los
Seléucidas de Siria, que se repartieron una parte del Imperio de Alejandro.
La alegoría culmina con el Juicio de Dios, que derriba todos los imperios
humanos y establece su Reino eterno, el Reino mesiánico. Ver Lc. 20. 17-18. 3 1. La
"estatua de oro" representaba una divinidad vinculada con el culto
imperial. 6. Ver
Apoc. 13. 15. 4 7. El
símbolo del "árbol" de dimensiones cósmicas aparece con cierta
frecuencia en los escritos de la antigüedad. Ezequiel lo emplea para evocar
la grandeza del Faraón y su humillante derrota (Ez. 31). Aquí representa a
todos los poderes de este mundo, cuya soberbia será abatida en el Juicio de
Dios. 9. Ver Mt.
13. 32. 10. El
ángel que anuncia el Juicio es llamado "Guardián", porque está
siempre alerta para servir al Señor, y "Santo", a causa de su
proximidad con Dios. 27.
"La gran Babilonia": el nombre de esta ciudad llegó a ser el
símbolo del orgullo humano, en oposición a 31. Ver
Apoc. 4. 9. 5 1. En la
figura de "Baltasar" se perciben los rasgos de Antíoco IV Epífanes,
el prototipo del rey impío, que saquea los templos, profana las cosas santas
y se hace venerar como un dios. Ver 1 Mac. 1 . 16-64; 6. 1-13; 2 Mac. 3.
1-40; 5. 11-26; 6. 1-9; 9. 2. 4. Ver
Apoc. 9. 20. 7 3. Ver
Apoc. 13. 1. Estos "cuatro animales" tienen el mismo valor
simbólico que los cuatro metales de la estatua del sueño de Nabucodonosor.
Ver nota 2. 31-45. 4-6. Ver
Apoc. 13. 2,7. 7. Los
"diez cuernos" representan a los reyes de la dinastía seléucida,
que reinaron en Siria después de la muerte de Alejandro Magno. El número
"diez" es una cifra redonda, que sugiere la idea de totalidad. 8. Ver
Apoc. 13. 5. El "pequeño cuerno" es Antíoco IV Epífanes. 9. Ver
Apoc. 1. 14. El "Anciano" representa a Dios, que se sienta en el
trono para el Juicio. 10. Ver
Apoc. 5. 11; 20. 12. 13.
"Hijo de hombre", tanto en hebreo como en arameo, significa
simplemente "hombre" o "ser humano". Pero en este
contexto la expresión adquiere un nuevo sentido. Así como los cuatro animales
(v. 3) representan a los reinos paganos, así también la figura de este
"Hijo de hombre" parece ser la personificación del pueblo de
"los Santos del Altisimo" (v. 18), es decir, de los israelitas
fieles al Señor. A ellos, Dios les hará justicia después de las tribulaciones
padecidas y los hará entrar en posesión de su Reino (vs. 22, 27). Más tarde,
la figura de este "Hijo de hombre" fue adquiriendo rasgos
individuales, hasta identificarse con la persona del Rey mesiánico y del Juez
de los últimos tiempos. Jesús usó preferentemente este título para designarse
a sí mismo. Ver nota Mt. 8. 20. 21. Ver
Apoc. 11. 7; 13. 7. 22. Ver
Apoc. 20. 4. 24. Ver
Apoc. 17. 12. 25. Ver
Apoc. 12. 14. "Un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo", es
decir, tres años y medio, ya que cada "tiempo" corresponde a un
año. Este es el tiempo que va a durar la persecución de Antíoco IV. 8 En esta
nueva visión de animales simbólicos se completa el cuadro de las visiones
anteriores referentes a los diversos reinos, especialmente el de Antíoco IV,
el perseguidor típico del Pueblo de Dios. La explicación de los vs. 19-26
facilita la comprensión de todo el capítulo. 8. Este
versiculo alude a la muerte de Alejandro Magno y a la división de su gran
Imperio. 9. " 10. Ver
Apoc. 12. 4. Las "estrellas" son "los Santos del
Altísimo" (7. 18), el "pueblo de los Santos" (v. 24); y el
"Jefe del Ejército" (v. 11) es el mismo Dios. 14. Esta
cantidad de "tardes y mañanas" corresponde a 1.150 días. 21. "Javán"
es Grecia, y su "rey", Alejandro Magno. 9 2. El
profeta Jeremías había anunciado la caída de Babilonia y la liberación de los
exiliados al término de un período simbólico de "setenta años"
(Jer. 25. 11 - 13). Siguiendo un procedimiento corriente dentro de los
escritos apocalípticos, el libro de Daniel transforma esta cifra en setenta
años sabáticos o "setenta semanas" de años (v. 24) –es decir,
cuatrocientos noventa años– y reinterpreta la profecía como un anuncio del
momento en que sobrevendrá el fin del "devastador", de Israel y la
instauración del Reino de Dios (v. 27). 24-27.
Estos versículos resumen los principales acontecimientos sucedidos en las
"setenta semanas" de años, desde el momento en que Jeremías
pronunció su profecía hasta el fin de Antíoco IV. La interpretación de este
pasaje resulta particularmente difícil, porque no siempre es posible
determinar con exactitud los hechos históricos a los que se hace alusión en
él. 25. No se
puede precisar la identidad de este "Jefe ungido". 26. El
"ungido inocente" es probablemente el Sumo Sacerdote Onías III,
asesinado en el 27. " 10 Los
caps. 10 y 12 son como la introducción y la conclusión de la visión del cap.
11. El conjunto describe en forma velada las luchas de los Seléucidas en
Siria ("el rey del Norte") y los Lágidas en Egipto ("el rey
del Sur"). 6. Ver
Apoc. 1. 15. 13. La
misteriosa lucha de los ángeles es una alegoría de la oposición entre los
reinos, de los que esos ángeles son los protectores. Según la tradición
bíblica, "Miguel" es el ángel que se opone al Adversario (Zac. 3.
1-2; Jds. 9; Apoc. 12. 7) y protege al Pueblo de Dios (v. 21; 12. 1). El
"Príncipe de Persia" es uno de los ángeles protectores de las
naciones enemigas. 11 36. Ver
2 Tes. 2. 4. 12 1. Ver
Mt. 24. 21; Apoc. 16. 18. "El Libro": se trata del "Libro de 2.
"Se despertarán", es decir, volverán a la vida. Este es el primer
pasaje del Antiguo Testamento donde se afirma con toda claridad la fe en la
resurrección de los muertos. Ver 2 Mac. 7. 9; Jn. 5. 29. 3. Ver Mt.
13. 43. 7. Ver
Apoc. 10. 5-6. 12. El
libro de Daniel propone cuatro cifras distintas para referirse a la llegada
del tiempo final. En el v. 7 y en 7. 25, habla de tres años y medio, mientras
que en el v. 11, en 8. 14 y en este versículo, menciona 1.290, 1.150 y 1.335
días respectivamente. Es evidente que estas cifras tienen un valor simbólico,
cuyo significado aún no se ha logrado descifrar satisfactoriamente. Ver nota
Apoc. 11. 2. |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org
edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
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